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    <title><![CDATA[elDiario.es - Antonio Estañ]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/antonio_estan/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Antonio Estañ]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Huelga docente: La precariedad como modelo educativo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/huelga-docente-precariedad-modelo-educativo_129_13100964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Las movilizaciones y huelga docente convocada en la Comunitat Valenciana el pr&oacute;ximo martes (y las que vendr&aacute;n si, como parece, no se atiende a las demandas) no son un episodio aislado sino que se producen en un ciclo de protestas que ha recorrido el territorio espa&ntilde;ol en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Desde Asturias hasta Catalu&ntilde;a, pasando por Arag&oacute;n o Extremadura, miles de docentes, familias y estudiantes han salido a la calle para exigir algo tan b&aacute;sico como condiciones dignas para sostener la ense&ntilde;anza p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario recordar lo evidente: con todos sus problemas y enemigos declarados, la educaci&oacute;n p&uacute;blica es uno de los pilares fundamentales de nuestra sociedad. Es el espacio donde se construyen (o deber&iacute;an) no solo conocimientos, sino tambi&eacute;n valores compartidos y oportunidades de igualdad real. A pesar de sus carencias, es la mejor herramienta que tenemos para integrar y sostener a una sociedad cada vez m&aacute;s compleja. Precisamente por eso es atacada y precisamente por eso resulta preocupante que se normalice su deterioro.
    </p><p class="article-text">
        El problema no es nuevo, pero s&iacute; cada vez m&aacute;s visible. El progresivo aumento de ratios por aula, la falta de recursos materiales y humanos, infraestructuras que en muchos casos no cumplen condiciones b&aacute;sicas, pr&aacute;cticas segregadoras&hellip;son decisiones y no accidentes naturales que condenan al sistema p&uacute;blico a desarrollarse en un estado de precariedad continuo.
    </p><p class="article-text">
        Por poner un ejemplo claro, los centros educativos son de los pocos edificios p&uacute;blicos que no cuentan con una adaptaci&oacute;n adecuada al clima: aulas heladas en invierno y calor insoportable en verano forman parte de la rutina diaria de miles de alumnos y docentes. Lo que ser&iacute;a inaceptable en cualquier otro &aacute;mbito parece haberse asumido en educaci&oacute;n con el agravante de tratarse de menores de edad.
    </p><p class="article-text">
        A esto se une una contradicci&oacute;n estructural: es un enorme logro que el sistema haya incorporado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os a alumnado que hist&oacute;ricamente quedaba fuera, contribuyendo a un modelo m&aacute;s inclusivo y a una sociedad m&aacute;s democr&aacute;tica, pero este incremento no ha ido acompa&ntilde;ado de una inversi&oacute;n proporcional de recursos. Al contrario, se ha favorecido a la educaci&oacute;n concertada &mdash;a trav&eacute;s de pol&iacute;ticas de financiaci&oacute;n, planificaci&oacute;n de plazas o cesi&oacute;n de suelo&mdash; y se han permitido pr&aacute;cticas segregadoras dentro del propio sistema p&uacute;blico que, lejos de corregir desigualdades, las reproduce. Por un lado, se filtra alumnado de forma m&aacute;s o menos evidente; por otro, se concentra en determinados centros p&uacute;blicos a la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable sin dotarlos de los recursos necesarios. Empobrecer la p&uacute;blica mientras se potencia la concertada es una estrategia pol&iacute;tica que le da vuelta a los objetivos de la educaci&oacute;n y crea una sociedad m&aacute;s injusta con el dinero de todos.
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n de garantizar la calidad y la inclusi&oacute;n educativa recae entonces sobre los y las docentes, obligados a sostener con esfuerzo personal lo que deber&iacute;a garantizarse desde la planificaci&oacute;n p&uacute;blica. La atenci&oacute;n individualizada a las necesidades del alumnado, un objetivo irrenunciable, acaba dependiendo en demasiadas ocasiones del voluntarismo y del desgaste de las plantillas cuando es un derecho de los estudiantes.
    </p><p class="article-text">
        En el caso concreto de la Comunitat Valenciana, estos problemas adquieren una intensidad mayor. La falta de recursos, los recortes en plantillas, la no cobertura sistem&aacute;tica de bajas y unas condiciones salariales por debajo del resto de comunidades aut&oacute;nomas nos sit&uacute;an como una de las comunidades m&aacute;s precarias. A esto se a&ntilde;ade un clima de desconfianza creciente hacia el profesorado, alimentado por discursos que cuestionan nuestra labor bajo acusaciones gen&eacute;ricas de adoctrinamiento. Esta sospecha no solo es est&uacute;pida, sino peligrosa al erosionar la legitimidad de la profesi&oacute;n y su funci&oacute;n en un momento de especial necesidad, priorizando un uso partidista como se aprecia en la apelaci&oacute;n a una supuesta &ldquo;libertad educativa&rdquo; convertida en herramienta de divisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Trabajar en estas condiciones tiene un coste evidente. No se trata &uacute;nicamente de una cuesti&oacute;n laboral, sino de la limitaci&oacute;n para ejercer adecuadamente nuestro trabajo. Cuando faltan recursos, cuando las aulas est&aacute;n masificadas y cuando el tiempo no alcanza, lo que se resiente es la calidad educativa. Y cuando esta se deteriora, las consecuencias no son individuales, sino colectivas: aumentan las desigualdades y se debilita la cohesi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la huelga es una necesaria llamada de atenci&oacute;n ante un modelo que, si no se corrige, corre el riesgo de empeorar y cronificar sus problemas. Si de verdad la educaci&oacute;n p&uacute;blica se considera un pilar fundamental de la sociedad, debe tratarse como tal, de lo contrario, el discurso sobre su importancia queda reducido al vac&iacute;o, mientras en las aulas se sigue educando en condiciones de precariedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Estañ]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/huelga-docente-precariedad-modelo-educativo_129_13100964.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Mar 2026 15:11:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Huelga docente: La precariedad como modelo educativo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Botànic "sophomore": suelo o techo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/botanic-sophomore-suelo-techo_1_1430720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Un <em>sophomore</em> (perd&oacute;nenme el anglicismo) es el t&eacute;rmino utilizado en los Estados Unidos para describir a un estudiante en su segundo a&ntilde;o, aunque&nbsp; se ha popularizado a trav&eacute;s de su uso en la NBA: se conoce como <em>sophomore</em> la segunda temporada de un deportista, m&aacute;s definitoria todav&iacute;a que la anterior la mayor&iacute;a de las veces. El primer a&ntilde;o, como <em>rookie</em>, el jugador se enfrenta a dificultades obvias, goza de mayor expectaci&oacute;n pero tambi&eacute;n mayor paciencia e indulgencia de p&uacute;blico y cr&iacute;tica. El segundo a&ntilde;o, sin embargo, ya es uno m&aacute;s y tiene que demostrar su val&iacute;a sin excusas.
    </p><p class="article-text">
        Si el acuerdo del Botanic inici&oacute; su andadura hace cuatro a&ntilde;os con unos objetivos ineludibles para la sociedad valenciana (el fin de la corrupci&oacute;n, el cambio de modelo productivo y la recuperaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos, entre otros), esta nueva legislatura -la segunda sin el PP- presenta el enorme reto de concretar, consolidar y demostrar el cumplimiento de dichos objetivos. Tras veinte a&ntilde;os de corrupci&oacute;n y despilfarro,&nbsp; la expectaci&oacute;n y la indulgencia se han disipado, las excusas ya no sirven y corremos el riesgo de caer en un peligroso conformismo, una vez superada la presi&oacute;n inicial.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, a la desigualdad social en nuestro territorio, a una econom&iacute;a todav&iacute;a dependiente de la construcci&oacute;n y el turismo, a los problemas en el acceso a la vivienda y derechos b&aacute;sicos a&uacute;n no desprivatizados se unen hoy otras cuestiones inaplazables para la sociedad valenciana: la lucha contra el cambio clim&aacute;tico, no como un horizonte peligroso pero futuro sino como un problema acuciante para nuestra vida cotidiana presente; la necesaria progresi&oacute;n de la agenda feminista hacia una puesta en valor y reparto equitativo de las tareas de cuidados, que repercuta sobre el propio modelo productivo; y la b&uacute;squeda de soluciones efectivas ante el despoblamiento y el abandono rural.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello en un contexto estatal marcado por la radicalizaci&oacute;n de las derechas, la recuperaci&oacute;n electoral del PSOE -recuperaci&oacute;n que no ha venido vinculada a la capacidad de plantear soluciones de calado a la crisis social y territorial enquistada en nuestro pa&iacute;s-, el agotamiento del ciclo electoral del 15M y cierta incertidumbre sobre el proyecto de pa&iacute;s que se abre a partir de ahora, ejemplificado en los problemas incomprensibles para creaci&oacute;n de un gobierno de coalici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados municipales, una vez agotado el recurso a la llegada de la extrema derecha, amenazan con seguir desmovilizando el voto progresista y devolver a la derecha a espacios de poder. Resultados que en nuestro territorio se a&ntilde;aden a otra realidad: la incapacidad que tenemos los agentes pol&iacute;ticos progresistas de penetrar en el sur, con el mantenimiento o la vuelta del PP en algunas ciudades importantes como Alicante, Torrevieja, Orihuela o Benidorm y la reutilizaci&oacute;n de la diputaci&oacute;n de Alicante -y sus recursos p&uacute;blicos- no como una instituci&oacute;n &uacute;til a la gente, sino de oposici&oacute;n partidista.
    </p><p class="article-text">
        La vertebraci&oacute;n de la Comunitat Valenciana lleva d&eacute;cadas siendo un problema hist&oacute;rico y, si bien se han tenido en cuenta gestos simb&oacute;licos como la firma del pacto en Alicante o la situaci&oacute;n de la Conselleria de Innovaci&oacute;n, Universidades y Ciencia, citando a Twitter &ldquo;a Alicante no hay que ir, en Alicante hay que estar&rdquo;. Resolver esta situaci&oacute;n implica una hoja de ruta que adem&aacute;s de cuestiones simb&oacute;licas, involucre desde el cambio de modelo productivo a las infraestructuras de conexi&oacute;n territorial. Un proyecto de descentralizaci&oacute;n que no debe afectar en exclusiva a Alicante, sino a toda la cohesi&oacute;n de un territorio en un proyecto colectivo com&uacute;n. Para ello reforzar municipios y comarcas, y superar del modelo de diputaciones es clave.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n lo es avanzar en la normalizaci&oacute;n del biling&uuml;ismo y la equidad ling&uuml;&iacute;stica, caballo de batalla de la oposici&oacute;n, garantizando, desde el reconocimiento de las particularidades de cada territorio, el derecho a usar y conocer las dos lenguas cooficiales. Derecho que debe ser entendido como un elemento de cohesi&oacute;n y no como un arma arrojadiza. En demasiadas ocasiones se han mezclado prejuicios, miedos e inflexibilidad, pero se trata de un tema crucial que excede el &aacute;mbito puramente educativo, y al que se debe atender abriendo cauces de di&aacute;logo con todos los territorios.
    </p><p class="article-text">
        Otra gran prioridad pol&iacute;tica es avanzar de manera coherente en el cambio de modelo productivo, cambio vinculado a la reducci&oacute;n de la desigualdad, la transici&oacute;n ecol&oacute;gica y la protecci&oacute;n de los sectores que m&aacute;s reportan a nuestro territorio. En tanto que la vivienda y la especulaci&oacute;n en torno a su precio han sido el centro de nuestro modelo productivo y nuestro desarrollo territorial, el trabajo de la Conselleria de Vivienda junto a la de Territorio se presentan como lugares clave, la necesidad de acabar con los desahucios, pinchar la burbuja del alquiler, movilizar casas vac&iacute;as y desarrollar un urbanismo que responda a las necesidades sociales y ambientales es crucial para garantizar derechos presentes y futuros.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, en estas primeras semanas de legislatura ya estamos asistiendo al desarrollo de unas pol&iacute;ticas territoriales basadas en la continuidad de un modelo de obras p&uacute;blicas que ni benefician a la gente ni son compatibles con el necesario enfoque ambiental. Proyectos como la ampliaci&oacute;n del puerto, el desdoblamiento de la V21, la ZAL, o la resurrecci&oacute;n de PAIs absurdos, delatan continuidad con las inercias y falta de reflexi&oacute;n o, en el peor de los casos, la asunci&oacute;n de una falsa &ldquo;teor&iacute;a del goteo&rdquo;, que asume como propios los intereses de grandes constructoras y reduce el planteamiento del cambio de modelo a un discurso vac&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        En este marco se incluye el modelo tur&iacute;stico y su sostenibilidad. M&aacute;s all&aacute; del morbo generado alrededor de la medida concreta de la tasa, se trata de ser pr&aacute;cticos: &iquest;queremos un modelo tur&iacute;stico sostenible que respete los derechos del territorio y sus habitantes? &iquest;Qu&eacute; medidas se van a poner encima de la mesa para lograrlo? Lo verdaderamente relevante de esta propuesta nunca fue la tasa en s&iacute; -una medida concreta y conocida que siendo beneficiosa no resuelve problemas por s&iacute; sola- sino la resistencia a aplicar medidas favorables a la mayor&iacute;a cuando unos intereses empresariales concretos se oponen.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, otras cuestiones como el apoyo al comercio local, la reversi&oacute;n del servicio de agua para hacerla p&uacute;blica, la mayor intervenci&oacute;n en producci&oacute;n de energ&iacute;a limpia y asequible, un apoyo a los agricultores que vaya m&aacute;s all&aacute; de reproducir conflictos entre territorios, son s&oacute;lo algunas de las medidas que deben ser aterrizadas y consideradas globalmente en una apuesta decidida por liderar la transici&oacute;n ecol&oacute;gica en favor de los de abajo.
    </p><p class="article-text">
        En esta legislatura <em>sophomore</em> debemos concretar objetivos de largo plazo, abordar cuestiones aplazadas y dar pasos adelante en un proyecto valenciano que tambi&eacute;n sea un ejemplo para todo el pa&iacute;s. El agotamiento del modelo auton&oacute;mico necesitar&aacute; de propuestas que vengan, fundamentalmente, de las periferias. La cuesti&oacute;n de la infrafinanciaci&oacute;n ya no puede ser m&aacute;s excusa para la inacci&oacute;n, sobre todo si finalmente S&aacute;nchez llega al Gobierno (pese a su curiosa forma de &ldquo;negociar&rdquo;). Tampoco la &ldquo;herencia recibida&rdquo;, aunque est&eacute; documentada y sea palpable, ya no sirve justificarlo todo por y para &ldquo;que no vuelva el PP&rdquo;, se trata de asumir como comportamiento cotidiano imperativo el despejar cualquier g&eacute;nero de dudas sobre buen gobierno, sin ninguna relajaci&oacute;n al respecto.
    </p><p class="article-text">
        Para Podem, el acuerdo de gobierno es m&aacute;s que un posicionamiento pol&iacute;tico y un compromiso entre partes: se trata de un &ldquo;suelo&rdquo; de medidas y propuestas desde el que partir para transformar la Comunitat Valenciana, para esto es fundamental una sociedad que no baje los brazos ni se conforme, porque el gran reto de esta legislatura es que, por el camino, ese suelo no se convierta en un &ldquo;techo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Estañ]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/botanic-sophomore-suelo-techo_1_1430720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jul 2019 07:23:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Botànic "sophomore": suelo o techo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Auditar el Botànic: hacer tangible el cambio valenciano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/auditar-botanic-tangible-cambio-valenciano_132_3389199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El 24 de mayo de 2015, el Partido Popular fue derrotado y sacado de las principales instituciones y ciudades del Pa&iacute;s Valenciano despu&eacute;s de m&aacute;s de dos d&eacute;cadas de gobierno ininterrumpido en varias de ellas. Nuestra comunidad pas&oacute; de ser conocida por la corrupci&oacute;n y estandarte de la burbuja inmobiliaria, a ser ejemplo y vanguardia de cambio pol&iacute;tico. Podem jug&oacute; un papel fundamental catalizando ese gobierno &ldquo;a la valenciana&rdquo; que se intent&oacute; replicar a nivel estatal y el Acord del Bot&agrave;nic firmado por Ximo Puig, M&ograve;nica Oltra y Antonio Montiel abri&oacute; las puertas al gobierno valenciano m&aacute;s progresista de la historia de nuestra democracia y, sobre todo, fue capaz de establecer un dique de contenci&oacute;n a la corrupci&oacute;n del PP. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, a mitad de legislatura, el cambio que entr&oacute; en las instituciones todav&iacute;a no ha tenido la capacidad de transformar la vida de la ciudadan&iacute;a valenciana, que contin&uacute;a sufriendo las consecuencias del proyecto de pa&iacute;s que el Partido Popular construy&oacute; durante d&eacute;cadas a golpe de ladrillazo, de destrucci&oacute;n del territorio, de corrupci&oacute;n, de recortes y de empleo de baja calidad. 
    </p><p class="article-text">
        Ese modelo social desigual y precario todav&iacute;a marca la vida del pueblo valenciano, y pese a las dificultades, comenzadas en un modelo de infrafinanci&oacute;n nefasto hasta las consecuencias e inercias de la &ldquo;gesti&oacute;n&rdquo; del PP, es el Consell y especialmente Ximo Puig los que tienen una doble responsabilidad: por una parte no se est&aacute; siendo lo suficientemente valiente en la implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas que conviertan a la Comunitat Valenciana en vanguardia y  ejemplo de cambio para toda Espa&ntilde;a, diversos episodios relacionados con el modelo productivo y social, han estado protagonizados por retiradas sistem&aacute;ticas ante las presiones: la protecci&oacute;n del litoral, horarios comerciales, tasas tur&iacute;sticas, sistema SDDR&hellip; No consiguen concretarse medidas que establezcan un modelo de pa&iacute;s alternativo con un proyecto de futuro.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el President Ximo Puig ha sido c&oacute;mplice a la hora de volver a condenar al pueblo valenciano a un nuevo gobierno de Mariano Rajoy, que ya en sus primeros presupuestos nos ha recortado las inversiones en un 30%. &iquest;Con qu&eacute; legitimidad puede Puig justificar la falta de pol&iacute;ticas m&aacute;s ambiciosas con la infrafinanciaci&oacute;n, si a su vez es copart&iacute;cipe de la perpetuaci&oacute;n de esa infrafinanciaci&oacute;n? Su falta de credibilidad ante la ciudadan&iacute;a valenciana puede convertirse en un freno para ensanchar los apoyos del Bot&agrave;nic. 
    </p><p class="article-text">
        Evidentemente en estos 2 a&ntilde;os no todos los errores han sido del Consell de la Generalitat, y en la mitad del partido tenemos la obligaci&oacute;n de evaluar hasta qu&eacute; punto Podem ha hecho todo lo que ten&iacute;a en su mano para fiscalizar el Pacte del Bot&agrave;nic, para convertirse en el puente con la sociedad civil y arrastrar al Consell hacia posiciones valientes en esos momentos de dudas entre la continuidad respecto al proyecto social del Partido Popular y el cambio hacia un nuevo modelo productivo. Conviene hacer autocr&iacute;tica y constatar que, tal vez, no hemos sido capaces de tener el protagonismo que la sociedad valenciana y el electorado esperaba de nosotros y sin el cual, es complicado profundizar el cambio en nuestra comunidad. Un protagonismo que ante todo deb&iacute;a servir como herramienta para que la sociedad valenciana fuese part&iacute;cipe en primera persona de la acci&oacute;n pol&iacute;tica. Tanto es as&iacute; que siempre hemos dicho que la hoja de ruta del gobierno valenciano, el Pacte del Bot&agrave;nic, solo ten&iacute;a sentido si era algo m&aacute;s que un pacto de partidos, el que hab&iacute;a un cuarto actor, un cuarto firmante, que era la sociedad valenciana. 
    </p><p class="article-text">
        La falta de valent&iacute;a del Consell y la falta de protagonismo de Podem han tenido como consecuencia un alejamiento de ese cuarto actor -de la sociedad valenciana- de la labor del gobierno, y lo que es mucho m&aacute;s preocupante, del Pacte del Bot&agrave;nic. 
    </p><p class="article-text">
         Debemos asumir nuestra responsabilidad y obligarnos a ser imaginativos a la hora de dise&ntilde;ar nuevos mecanismos para que la ciudadan&iacute;a valenciana se sienta fiscal y parte del Govern. Una Auditor&iacute;a Ciudadana del Bot&agrave;nic podr&iacute;a ser ese mecanismo. A mitad de legislatura, realizar un ejercicio de fiscalizaci&oacute;n, monitorizaci&oacute;n, deliberaci&oacute;n y participaci&oacute;n ciudadana para evaluar el grado del cumplimiento del Pacte del Bot&agrave;nic y fijar los objetivos que deben guiar la acci&oacute;n gubernamental y parlamentaria en estos 2 a&ntilde;os que nos quedan; ya sea mediante consultas a la ciudadan&iacute;a, mediante mesas de deliberaci&oacute;n con todos los actores afectados en cada pol&iacute;tica concreta retransmitidas a toda la ciudadan&iacute;a, con una selecci&oacute;n aleatoria representativa de la sociedad valenciana para evaluar estos dos a&ntilde;os&hellip; Existen multitud de t&eacute;cnicas de participaci&oacute;n ciudadana que permitir&iacute;an a la ciudadan&iacute;a participar, controlar, exigir y proponer. Pero para ello es fundamental tener la valent&iacute;a para someterse al escrutinio p&uacute;blico y la confianza en la sociedad civil para proponer, criticar y dise&ntilde;ar la pol&iacute;tica que construya el Pa&iacute;s Valenciano de futuro cuyas bases todav&iacute;a parecen demasiado endebles, ya que s&oacute;lo si la sociedad valenciana acompa&ntilde;a, seremos capaces de ampliar nuestros derechos y ganar nuestro futuro.
    </p><p class="article-text">
        <em>Antonio Esta&ntilde; es candidato a la Secretar&iacute;a General de Podem y diputado en les Corts Valencianes.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Estañ]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/auditar-botanic-tangible-cambio-valenciano_132_3389199.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 May 2017 11:45:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Auditar el Botànic: hacer tangible el cambio valenciano]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podem, el Botànic y Juego de Tronos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/podem-botanic-juego-tronos_132_3456435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Algo que escuch&eacute; reci&eacute;n entrado a Les Corts fue que M&oacute;nica Oltra era una gran fan de la serie danesa Borgen; hace unos d&iacute;as, en las declaraciones en las que el actual Secretario General de Podem, Antonio Montiel, anunciaba su renuncia a presentar candidatura, afirmaba querer alejarse de &ldquo;el juego de tronos&rdquo;; incluso he compartido alguna mesa con Manolo Mata, s&iacute;ndic del PSPV, donde se refer&iacute;a a House of Cards para explicar algunos aspectos de la acci&oacute;n parlamentaria.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica en los &uacute;ltimos tiempos ha ganado espacio medi&aacute;tico y cultural y las referencias a series como &eacute;stas suelen ser frecuentes para establecer comparaciones con la realidad pol&iacute;tica. El problema que presentan es que, con mayor o menor realismo, muestran la pol&iacute;tica como una cuesti&oacute;n de car&aacute;cter personalista, mediada por acuerdos que unos se&ntilde;ores toman en espacios muy concretos, haci&eacute;ndose trampas, giros de trama, traiciones y amagos dentro de los despachos, alejados de la sociedad. Esta dimensi&oacute;n existe, por supuesto, y hay que contar con ella, pero no es ni la &uacute;nica ni mucho menos la fundamental o definitoria de lo pol&iacute;tico, ya que deja fuera del mismo toda la dimensi&oacute;n de lo social, como si la sociedad fuera un mero &ldquo;decorado&rdquo; ante la actuaci&oacute;n de personajes -y por eso algunos somos m&aacute;s de The Wire, que muestra el car&aacute;cter estructural y relacional del poder-.
    </p><p class="article-text">
        L&rsquo;Acord del Bot&agrave;nic, su pervivencia y equilibrios, son cuestiones que han marcado la pol&iacute;tica valenciana y en cierta medida la 2&ordf; asamblea de Podem pero explicar estas cuestiones desde el personalismo -el juego de tronos-, no s&oacute;lo no nos dar&aacute; una visi&oacute;n fiel del tema, sino que nos muestra cierta incapacidad de integrar a la sociedad en las transformaciones que este pacto deb&iacute;a y debe suponer para el futuro del Pa&iacute;s Valenciano. Sobre todo, cuando este pacto deb&iacute;a ser con la sociedad valenciana.
    </p><p class="article-text">
        La vida parlamentaria y la gesti&oacute;n de gobierno centrada en lo inmediato y urgente favorece esta visi&oacute;n y adem&aacute;s impide una mirada larga y ambiciosa. La atenci&oacute;n a la urgencia a menudo dificulta la capacidad de abordar transformaciones de calado que perduren en el tiempo. Por eso, el rol fundamental de Podem en esta etapa ten&iacute;a que basarse en dos aspectos y hacer aquello que los miembros del Consell no pod&iacute;an hacer:
    </p><p class="article-text">
        Hacer a la sociedad valenciana verdaderamente part&iacute;cipe de l&rsquo;Acord del Bot&agrave;nic como partido-movimiento en contacto permanente con ella; y situar la mirada m&aacute;s lejos, pensar cambios m&aacute;s profundos, plantear estrategias m&aacute;s valientes. Concentrarse en delinear las grandes pol&iacute;ticas de transformaci&oacute;n a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Dos aspectos que en el fondo son uno, ya que para consolidar y profundizar esas pol&iacute;ticas del cambio es imprescindible que nuestro pueblo las acompa&ntilde;e, es necesaria una sociedad civil que fiscalice el ejercicio del poder institucional, plantee exigencias y se movilice cuando las demandas populares no sean atendidas y, a la vez, defienda y proteja las conquistas alcanzadas. Necesitamos generar un clima cultural en nuestra sociedad de manera que quien gobierne, independientemente de quien sea, tenga que respetar las pol&iacute;ticas sociales y democr&aacute;ticas logradas hasta el momento. Necesitamos desarrollar medidas para que la corrupci&oacute;n sist&eacute;mica sea imposible de nuevo; pero adem&aacute;s es necesario crear instituciones en el seno de la sociedad civil como medios de comunicaci&oacute;n, espacios de producci&oacute;n intelectual, organizaciones sociales que consoliden las mejoras sociales conseguidas y pugnen por profundizarlas de manera constante. Desarrollar un movimiento popular que defienda las conquistas y empuje para llevarlas m&aacute;s lejos.
    </p><p class="article-text">
        Durante sus dos d&eacute;cadas de gobierno, el Partido Popular desarroll&oacute; una hegemon&iacute;a cultural que no se basaba solamente en el poder institucional, sino en generar un proyecto auton&oacute;mico compartido basado en dos elementos: uno, la promesa de enriquecerse de forma f&aacute;cil y r&aacute;pida sobre la base de un modelo productivo cortoplacista y que fomentaba la corrupci&oacute;n; y dos, una identidad valenciana que recog&iacute;a elementos regionalistas y se constru&iacute;a a partir de la divisi&oacute;n y la confrontaci&oacute;n simb&oacute;lica entre el propio pueblo valenciano, fomentando su desvertebraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este es el reto actual: construir los apoyos sociales suficientes para que el retorno del Partido Popular no sea posible en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas actuando en esos dos sentidos.
    </p><p class="article-text">
        Sustentando un modelo productivo alternativo que asegure empleo de calidad, bienestar y la sostenibilidad de nuestro territorio a largo plazo, algo que pasa, entre otras cosas, por ganar autogobierno y convertir la reivindicaci&oacute;n de una financiaci&oacute;n digna en una demanda arraigada en nuestro pueblo. Y construyendo una identidad colectiva valenciana nueva, asociando la idea de &ldquo;lo valenciano&rdquo; a un orgullo popular arraigado territorialmente, inclusivo, diverso y opuesto a las &eacute;lites que lo saquearon.
    </p><p class="article-text">
        Esta tarea no puede recaer en manos del PSPV, en crisis de legitimidad y proyecto por su falta de valent&iacute;a y complicidad con la reelecci&oacute;n de Mariano Rajoy, que cierra filas entorno a Susana D&iacute;az y un modelo de Espa&ntilde;a de corredor central y que representa la decisi&oacute;n del PSOE de acercarse al PP en vez de construir un pa&iacute;s nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Ni tampoco puede ser una tarea exclusiva de Comprom&iacute;s, con l&iacute;mites bien delimitados para penetrar en la diversidad del Pa&iacute;s Valenciano y ahondar determinadas pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        En esa tarea Podem tiene que jugar un papel dirigente, aut&oacute;nomo y valiente; ser el catalizador de un nuevo proyecto valenciano que nos permita construir una alternativa social y cultural de bienestar y riqueza. Esa funci&oacute;n no se puede abordar con una receta redactada en Madrid, ni con una visi&oacute;n puramente institucional. Ese es el debate fundamental y pol&iacute;tico de la 2&ordf; Asamblea Ciudadana de Podem, c&oacute;mo convertir Podem en lo que necesita el proyecto valenciano para sustentar y profundizar el cambio.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en un momento definitorio para el futuro del Pa&iacute;s Valenciano tras 20 a&ntilde;os de Partido Popular y nuestro inusual estado en la pol&iacute;tica estatal, debemos definir el papel de Podem para definir el proyecto valenciano hacia un futuro de cambio pol&iacute;tico que signifique el bienestar de nuestra gente y la protecci&oacute;n de nuestra tierra ante los que s&oacute;lo han jugado con ella.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Estañ]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/podem-botanic-juego-tronos_132_3456435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Apr 2017 11:06:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Podem, el Botànic y Juego de Tronos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podemos desde lo cercano: descentralizando el poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/podemos-cercano-descentralizando-poder_132_3603478.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos meses, la descentralizaci&oacute;n se ha convertido en uno de los principales asuntos a debate en el coraz&oacute;n de Podemos. Ya sea como reivindicaci&oacute;n democr&aacute;tica de una mayor autonom&iacute;a territorial o por el amplio consenso de que el modelo que sali&oacute; de Vistalegre, centrado en acometer las sucesivas elecciones, no sirve para la nueva etapa en la que entramos; son cada vez m&aacute;s las voces que hablan de federalismos, de descentralizar, de capacidad de decidir desde las realidades concretas.
    </p><p class="article-text">
        Esta reflexi&oacute;n sobre c&oacute;mo debe ser Podemos obedece a cuestiones propias pero fundamentalmente a lo que ocurre fuera de Podemos: el modelo de pa&iacute;s que queremos y que se ha dibujado con una apuesta plurinacional y por el derecho a decidir, un modelo entendido desde la pluralidad y el di&aacute;logo y no la uniformidad y la imposici&oacute;n, que precisa de estructuras que las reconozcan y ejerciten; el impulso municipalista, que desde los ayuntamientos del cambio est&aacute; adelantando soluciones a las pol&iacute;ticas de austeridad y desarrollando nuevas formas de hacer pol&iacute;tica desde lo cercano; la reivindicaci&oacute;n de una mayor y mejor democracia, acercando los espacios de decisi&oacute;n a la gente haci&eacute;ndoles part&iacute;cipes y soberanos de las decisiones que les afectan.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, se trata de una de las principales consignas de todas las propuestas pero, quienes vivimos en los municipios y pueblos de las periferias, sabemos que existen diferentes maneras de entender este concepto. Y es que las zonas m&aacute;s abandonas y empobrecidas -justo por serlo- suelen ser tambi&eacute;n las que menos capacidad de decisi&oacute;n tienen en las instituciones y organizaciones pol&iacute;ticas, mostrando un claro desequilibrio entre centro y periferia, entre lo urbano y lo rural.
    </p><p class="article-text">
        Esta descentralizaci&oacute;n del poder no se conquista en las capitales sino que adquiere su significado pleno en el trabajo diario, muchas veces invisible e infrafinanciado, de todas aquellas personas que dedican su esfuerzo a transformar la realidad de su municipio fortaleciendo el tejido social y los espacios de autoorganizaci&oacute;n ciudadana, y transformando los Ayuntamientos para ponerlos al servicio de la gente y del bien com&uacute;n. De esto es de lo que se trata crear un &ldquo;movimiento popular&rdquo; que consiga construir comunidad y ser capaz de ofrecer respuestas a la cotidianidad.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, sabemos que la participaci&oacute;n activa desde los municipios y comarcas es la &uacute;nica garant&iacute;a de construir una organizaci&oacute;n que no sea susceptible de cambiar un centralismo madrile&ntilde;o, presente en podemos desde sus inicios y reforzado por nuestra estructura estatal, por un centralismo valenciano, algo que tambi&eacute;n se da de forma estructural en nuestro territorio y que supondr&iacute;a reproducir el error y no atender a la desvertebraci&oacute;n que arrastra el pa&iacute;s valenciano. La descentralizaci&oacute;n debe concretarse, por tanto, en una oportunidad de construir una nueva forma de vivir y relacionarnos en una tierra con fuertes desequilibrios de poder. Necesitamos consolidar una organizaci&oacute;n que salga desde esta realidad concreta, desde abajo, y se consolide en las redes entre ciudades y pueblos porque la mejor forma de evitar concentraciones de poder (y las luchas vinculadas a las mismas) es que el poder est&eacute; en todas partes.
    </p><p class="article-text">
        Quienes defendemos el derecho a la toma de decisiones desde lo cercano, a la autonom&iacute;a pol&iacute;tica y econ&oacute;mica de los c&iacute;rculos y consejos de pueblos y municipios, defendemos un Podemos del que todas las personas inscritas podamos ser parte activa en todo lo que nos afecta. Necesitamos un Podemos que eche ra&iacute;ces y se involucre en la creaci&oacute;n de comunidad, en tejer solidaridad en todos los espacios de la vida social fortaleciendo espacios de unidad popular. Un Podemos capaz de afrontar los nuevos retos, de fundamentarse en las necesidades diferenciadas de cada lugar y de consolidarse como un espacio abierto, cercano, democr&aacute;tico, feminista y plural. Porque creemos en la participaci&oacute;n como garant&iacute;a democr&aacute;tica y como ant&iacute;doto para las luchas de poder, queremos decidirlo todo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anabel Mateu, Antonio Estañ]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/podemos-cercano-descentralizando-poder_132_3603478.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Jan 2017 16:21:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Podemos desde lo cercano: descentralizando el poder]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuestión de fechas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cuestion-fechas_132_4597120.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La dimisi&oacute;n de 17 miembros de la ejecutiva del PSOE para impedir que Pedro S&aacute;nchez convocara un congreso que, o bien intentara -al fin- formar un gobierno alternativo al PP, o bien tratara de reforzarse de cara a unas hipot&eacute;ticas terceras elecciones; ha tra&iacute;do s&iacute;miles para todos los gustos y generaciones: desde los idus de marzo y la ca&iacute;da de un C&eacute;sar a manos de quienes antes le aplaud&iacute;an por tornarse un &ldquo;insensato sin escr&uacute;pulos&rdquo; (sic) , hasta el asesinato de (spoiler) Jon Nieve al que sus compa&ntilde;eros de guardia traicionan por haber querido pactar con los salvajes, algo entendido por &eacute;stos como la mayor deslealtad y traici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Richelieu que la lealtad en pol&iacute;tica es &ldquo;simplemente una cuesti&oacute;n de fechas&rdquo;, esta frase tan lapidaria y aparentemente c&iacute;nica nos habla de una forma de entender la pol&iacute;tica como la gesti&oacute;n del poder, decisiones que se toman para conservarlo y c&oacute;mo &eacute;stas son consideradas a lo largo del tiempo, seg&uacute;n el paso de las fechas.  
    </p><p class="article-text">
        El 15M de 2011 abri&oacute; una brecha en nuestro sistema pol&iacute;tico, una brecha que para el PSOE, unida a la crisis de la socialdemocracia europea, le llevaba a una tensi&oacute;n irresoluble: ser leal al r&eacute;gimen del 78 manteniendo su correlaci&oacute;n de fuerzas y, a la vez, ser capaz de plantear una alternativa distinta al PP. Esta brecha, aparte de aflorar la cuesti&oacute;n generacional, puso de manifiesto una serie de cuestiones no resueltas hist&oacute;ricamente por nuestro pa&iacute;s que la arquitectura del 78 no era capaz de solucionar: La cuesti&oacute;n social, la cuesti&oacute;n territorial y, algo que condensaba las dos: la cuesti&oacute;n democr&aacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        El 11 de junio de 2015 Ximo Puig firm&oacute;, en nombre del PSPV, junto con Compromis, Podem y la sociedad valenciana, el Acord del Bot&agrave;nic; el acuerdo que despu&eacute;s de unos d&iacute;as de pugnas por el reparto de poder, le convirti&oacute; en President de la Generalitat, el primero tras 20 a&ntilde;os de mayor&iacute;as del PP. Un pacto que cuenta con, entre otros, el punto 5.1. que habla de &ldquo;exigir al estado, a trav&eacute;s de acciones pol&iacute;ticas, una financiaci&oacute;n adecuada para poder garantizar los servicios p&uacute;blicos, as&iacute; como el reconocimiento de la deuda hist&oacute;rica.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Un elemento del discurso de Ximo Puig en este &ldquo;problema valenciano&rdquo; ha sido la necesidad de tener un gobierno amigo en Madrid, algo que es rigurosamente cierto: la lacra de la corrupci&oacute;n popular y la losa de su mala gesti&oacute;n, que se han convertido en fetiche, son ampliamente superadas en coste econ&oacute;mico por la infrafinanciaci&oacute;n que impide que una comunidad, que ha decidido pasar p&aacute;gina, tenga los servicios p&uacute;blicos que su gente merece.
    </p><p class="article-text">
        El 19 de mayo de 2016, Pedro S&aacute;nchez visit&oacute; al presidente de la Generalitat tras haberse negado a aceptar la &ldquo;entesa&rdquo; valenciana, un acuerdo propuesto para evitar que el senado volviera a contar con mayor&iacute;a conservadora y que mostraba la convicci&oacute;n federalista de Puig, as&iacute; como sus esfuerzos por consolidar el pacto de gobierno durante el ciclo electoral. Un ciclo que se resist&iacute;a a acabarse, al por no poder resolver esta contradicci&oacute;n cada vez m&aacute;s acuciante, y donde Pedro S&aacute;nchez entendi&oacute; que su supervivencia pasaba por surfear el impulso de cambio de su militancia frente a las mismas voces que inicialmente lo apadrinaron y que, con Felipe Gonzalez a la cabeza, apostaban por favorecer una abstenci&oacute;n al gobierno de Mariano Rajoy.
    </p><p class="article-text">
        El 28 de septiembre, esta tensi&oacute;n que atenaza al PSOE desde mayo de 2011 estall&oacute; y Ximo Puig form&oacute; parte de los 17 miembros de la ejecutiva que, con su dimisi&oacute;n, cerraron la puerta a la posible creaci&oacute;n de un gobierno alternativo que tratara de resolver la desigualdad social y de poner remedio a la crisis territorial por una v&iacute;a democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El 28 de septiembre, aunque declare que sigue en &ldquo;el no&rdquo; al PP y mantenga firme sus principios, su compromiso con la consecuci&oacute;n de un gobierno amigo en Madrid qued&oacute; debilitado al obstaculizar la posibilidad de un gobierno a nivel estatal bastante similar al que aqu&iacute; preside, evitando que gobierne el partido que nos infrafinancia y chantajea.
    </p><p class="article-text">
        El 28 de septiembre, Puig dimiti&oacute;, y eligi&oacute; esa fecha y no otra; no lo hizo despu&eacute;s de los resultados del 26J tras la fallida entesa, ni mucho menos &eacute;l ni sus compa&ntilde;eros dimitieron ante esc&aacute;ndalos de su partido como los ERE, el cambio del art&iacute;culo 135, no dimiti&oacute; al o&iacute;r a Felipe Gonz&aacute;lez decir &ldquo;a pesar de lo que hicimos en el Pa&iacute;s Vasco&rdquo;. Puig dimiti&oacute; junto al resto de sus compa&ntilde;eros, ante, seg&uacute;n &eacute;l, la imposibilidad de formar un gobierno bueno para Espa&ntilde;a y bueno para los valencianos y valencianas.  
    </p><p class="article-text">
        Esta decisi&oacute;n de unir su destino a gente como Susana Diaz o Fern&aacute;ndez Vara, hacen dif&iacute;cil de entender c&oacute;mo casa con su vocaci&oacute;n federalista, la reivindicaci&oacute;n del corredor mediterr&aacute;neo o decisiones valientes y necesarias como ha sido la normalizaci&oacute;n de las relaciones con Catalu&ntilde;a. Si Pedro neg&oacute; la entesa, no parece que compa&ntilde;eros de viaje como Susana, que gobierna con Ciudadanos, o Garc&iacute;a-Page, que se&ntilde;ala desde La Mancha el problema catal&aacute;n, tengan una visi&oacute;n m&aacute;s federal.
    </p><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo 5 de octubre, Puig hab&iacute;a anunciado su deseo de encabezar una reivindicaci&oacute;n en Madrid por una financiaci&oacute;n justa; hoy, las contradicciones de un partido y todo un sistema pol&iacute;tico incapaz de ofrecer soluciones a la realidad social y territorial de nuestro pa&iacute;s han saltado por los aires.
    </p><p class="article-text">
        La lealtad en pol&iacute;tica,a veces, es simplemente cuesti&oacute;n de fechas, ellas nos dir&aacute;n si estas contradicciones, tambi&eacute;n presentes en el PSPV, se resuelven en favor de sus ciudadanos o de sus alianzas internas, que seamos capaces de salir de ellas con un proyecto nuevo en clave social y pol&iacute;tica, para el Pa&iacute;s Valenciano y para Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Estañ]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/cuestion-fechas_132_4597120.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Sep 2016 11:16:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuestión de fechas]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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