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    <title><![CDATA[elDiario.es - Isabel Hilton]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/isabel_hilton/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Isabel Hilton]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Por qué los colombianos votaron en contra del acuerdo de paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/colombianos-votaron-acuerdo-paz_129_3805171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4c82352-50b2-40ca-88b7-915094918219_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué los colombianos votaron en contra del acuerdo de paz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La popularidad del presidente Santos no está en su mejor momento. Está claro que la decisión de ponerse a sí mismo y al líder de las FARC al frente del acuerdo y de organizar una fastuosa ceremonia de firma una semana antes del referéndum, alejó a tantos votantes como los que atrajo.</p></div><p class="article-text">
        El resultado no podr&iacute;a haber sido m&aacute;s ajustado. Por un margen del 0,5%, los colombianos han rechazado un acuerdo de paz que habr&iacute;a dado un final formal a 52 a&ntilde;os de guerra civil y habr&iacute;a permitido a los 7.000 combatientes que quedan en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) reintegrarse en la vida y la pol&iacute;tica de la naci&oacute;n. Con sus votos, los ciudadanos han puesto de relieve las profundas divisiones geogr&aacute;ficas y pol&iacute;ticas del pa&iacute;s y lo han dejado, una vez m&aacute;s, al borde de lo desconocido.
    </p><p class="article-text">
        Lo que el presidente Juan Manuel Santos present&oacute; a los votantes como una oportunidad hist&oacute;rica se ha convertido en una pesadilla pol&iacute;tica. Era un acuerdo apoyado por todo el mundo, desde Barack Obama hasta el papa Francisco, aunque los l&iacute;deres conservadores de la Iglesia cat&oacute;lica en Colombia han mantenido un notable silencio sobre el tema. Quiz&aacute; confiado por las encuestas que predec&iacute;an una c&oacute;moda victoria, el gobierno de Santos, como se&ntilde;al&oacute; la semana pasada alguien bien informado, <a href="http://www.eldiario.es/theguardian/Colombia-rechazo-acuerdo-referendum-FARC_0_565543561.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no ten&iacute;a un plan B</a>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; m&aacute;s de la mitad de los votantes, en un pa&iacute;s desgarrado para toda la vida de la mayor&iacute;a de sus ciudadanos por una guerra que ha matado a 250.000 personas y ha desplazado a seis millones, han rechazado la oferta de paz y las inversiones y prosperidad que esta podr&iacute;a traer?
    </p><p class="article-text">
        El largo historial de violencia en Colombia y sus torturadas pol&iacute;ticas ofrecen muchas explicaciones posibles: Santos no tiene mucha popularidad y, al poner al comandante en jefe de las FARC, Timochenko, y a s&iacute; mismo al frente del acuerdo y organizar esa fastuosa ceremonia de firma una semana antes del refer&eacute;ndum, alej&oacute; a tantos votantes como los que atrajo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si hubiera tenido la elegancia de dar un paso atr&aacute;s y dejar hablar a las v&iacute;ctimas, habr&iacute;a sido totalmente diferente&rdquo;, opinaba un analista colombiano antes de la votaci&oacute;n. &ldquo;Habr&iacute;a ganado autoridad moral y la gente podr&iacute;a haber votado por la paz sin sentir que les estaban invitando a apoyar a Santos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las repetidas insinuaciones de los defensores del presidente de que Timochenko y &eacute;l podr&iacute;an obtener el premio Nobel de la Paz no ayudaron. La gente se quejaba: &iquest;por qu&eacute; deber&iacute;a un l&iacute;der de la guerrilla, con tanta sangre en las manos, ser galardonado&nbsp;con un premio as&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        El expresidente de extrema derecha &Aacute;lvaro Uribe, que mantiene un gran apoyo en su base local de Antioquia, ha hecho fuerte campa&ntilde;a por el <em>no</em>, por motivos ideol&oacute;gicos pero tambi&eacute;n por su propio inter&eacute;s. Bajo la presidencia de Uribe los asesinatos por parte del ej&eacute;rcito y de las milicias de ultraderecha alcanzaron m&aacute;ximos hist&oacute;ricos, y al igual que las apropiaciones de tierras que alimentaron buena parte de la violencia en esa fase de la guerra.
    </p><p class="article-text">
        Una investigaci&oacute;n nacional confirm&oacute; el a&ntilde;o pasado que casi la mitad del territorio de Colombia est&aacute; en manos del 0,4% de la poblaci&oacute;n. Incluso aunque el acuerdo se hubiese aprobado, pocos de quienes consiguieron terrenos a trav&eacute;s de la violencia paramilitar est&aacute;n dispuestos a devolverlos.
    </p><p class="article-text">
        En los d&iacute;as previos al refer&eacute;ndum, los posibles votantes de Medell&iacute;n &ndash;basti&oacute;n de Uribe&ndash; ofrecieron un abanico de motivos para optar por el <em>no</em>: que se permitir&iacute;a a las FARC mantener los bienes que obtuvieron de forma il&iacute;cita. En primer lugar, que una vez que los exguerrilleros entrasen en la pol&iacute;tica, Colombia acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose en una dictadura de izquierdas. En segundo lugar, que los colombianos de a pie tendr&iacute;an que financiar el acuerdo mientras los hombres de violencia cosechar&iacute;an las ganancias de la paz. Y en tercer lugar, que quienes tienen las manos manchadas de sangre no ser&iacute;an castigados por los cr&iacute;menes pasados.
    </p><p class="article-text">
        Otros l&iacute;deres que polarizan menos, como el expresidente conservador Andr&eacute;s Pastrana, tambi&eacute;n defend&iacute;an el <em>no</em>, con el argumento de que el acuerdo har&iacute;a demasiadas concesiones a las FARC. Planteaba que Santos estaba equivocado al presentar este refer&eacute;ndum como una elecci&oacute;n entre la paz y la guerra: en este conflicto pol&iacute;tico, todas las partes reivindican querer la paz.
    </p><p class="article-text">
        Pero para Pastrana, la elecci&oacute;n era entre este acuerdo o uno mejor que &eacute;l consideraba posible. Las propias FARC, insist&iacute;a el expresidente, hab&iacute;an dicho que no volver&iacute;an a las armas en caso de que ganase el <em>no</em>.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n queda por ver si los rebeldes terminar&aacute;n entregando las armas y aceptando t&eacute;rminos menos favorables. La capacidad de Colombia para la violencia tanto de la extrema izquierda como de la extrema derecha no ha disminuido. Y la autoridad de Timochenko se ha visto agitada por este impactante resultado, al igual que la de Santos: el partido de Uribe no ha tardado en pedir la renuncia del presidente.
    </p><p class="article-text">
        En los minutos posteriores al anuncio del resultado final, Timochenko prometi&oacute; en Twitter que las conversaciones continuar&iacute;an. Las FARC tuitearon: &ldquo;El amor que sentimos en nuestros corazones es enorme y, con nuestras palabras y acciones podremos alcanzar la paz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pocos colombianos se sentir&aacute;n conmovidos por esta declaraci&oacute;n de amor de un movimiento con un historial como el que tienen las FARC de secuestros y violencia, pese a algunas peticiones recientes de disculpas por el sufrimiento de las v&iacute;ctimas. Amor infinito a un lado, no sorprender&iacute;a que muchos de los combatientes rasos de las FARC recurriesen nerviosos a sus armas y volvieran a sus bases.
    </p><p class="article-text">
        Cuando un serio presidente Santos sali&oacute; a pronunciar una declaraci&oacute;n, tres horas despu&eacute;s del cierre de las urnas, &eacute;l tambi&eacute;n insisti&oacute; en que el alto el fuego sigue en pie y anunci&oacute; que convocar&iacute;a a todas las partes para debatir los pr&oacute;ximos pasos. Pas&oacute; a garantizar la estabilidad nacional, el orden p&uacute;blico y la b&uacute;squeda continua de la paz. Los colombianos a un lado u otro de este amargo conflicto van a necesitar las tres cosas.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de <a href="http://www.eldiario.es/autores/jaime_sevilla_lorenzo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jaime Sevilla Lorenzo</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Hilton]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Oct 2016 18:54:40 +0000]]></pubDate>
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