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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jaime Abello]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jaime_abello/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jaime Abello]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Colombia debe superar la polarización que la divide]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/colombia-debe-superar-polarizacion-divide_129_3798192.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque se abra un diálogo político, la salida de este laberinto será muy compleja, porque lo que ha movido los hilos por debajo de la dura campaña que triunfó con esta decisión política tan sorprendente, es un enconado duelo entre Uribe y Santos</p></div><p class="article-text">
        Con la ayuda de las lluvias torrenciales del hurac&aacute;n Matthew que borde&oacute; el Caribe colombiano &mdash;una regi&oacute;n mayoritariamente favorable al gobierno&mdash;, gan&oacute; el No en el plebiscito celebrado en Colombia. El paso l&oacute;gico en una democracia normal, tal como lo hizo el presidente Juan Manuel Santos, fue aceptar enseguida este veredicto pol&iacute;tico, aunque la mayor&iacute;a obtenida haya sido por una fracci&oacute;n m&iacute;nima (menos de medio punto porcentual), e invitar a todas las fuerzas pol&iacute;ticas, especialmente a la oposici&oacute;n que lidera el expresidente &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez, a que se sumen a una posible reapertura de la mesa de conversaciones con las Farc. Si ello se concreta, tendr&aacute; que dedicarse buen tiempo y esfuerzo a negociar pol&iacute;ticamente una versi&oacute;n reformada del acuerdo de paz.
    </p><p class="article-text">
        Las Farc ratificaron enseguida que no hay marcha atr&aacute;s en su compromiso de paz, aunque lamentaron el resultado de la consulta electoral. El uribismo, a su vez, ya ha dicho que no est&aacute; en contra de buscar la paz, sino de aspectos cr&iacute;ticos del actual acuerdo, como la ausencia de penas de c&aacute;rcel a los guerrilleros en el modelo de justicia transicional dise&ntilde;ado, lo que denuncian como signo de un pacto favorable a la impunidad.
    </p><p class="article-text">
        Aunque se abra un di&aacute;logo pol&iacute;tico, la salida de este laberinto ser&aacute; muy compleja, porque lo que ha movido los hilos por debajo de la dura campa&ntilde;a que triunf&oacute; con esta decisi&oacute;n pol&iacute;tica tan sorprendente, es un enconado duelo entre Uribe y Santos.
    </p><p class="article-text">
        El voto adverso no solo fue contra el acuerdo y las Farc, sino contra un presidente cuya baja popularidad fue producida, en gran medida, por la implacable oposici&oacute;n ejercida por su antecesor y transitorio aliado pol&iacute;tico. Ese ha sido un problema central pero no evidente de la b&uacute;squeda de la paz estos a&ntilde;os: la guerra que se ha venido dirimiendo no es solo contra las Farc, sino una despiadada lucha por el poder en las &eacute;lites de Colombia.
    </p><p class="article-text">
        Desilusionado con Santos a los pocos meses de su primera elecci&oacute;n en 2010, Uribe lo acus&oacute; de traici&oacute;n y comenz&oacute; a atacarle incansablemente. Su principal instrumento ha sido su cuenta de Twitter, que llega a 4,5 millones de seguidores y repetidores de sus decenas de mensajes diarios contra Santos y su gobierno. Ha sido una impresionante gesta de comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica que le sirvi&oacute; para reconstituir su poder pol&iacute;tico desde las redes sociales, influir en la opini&oacute;n p&uacute;blica y da&ntilde;ar la imagen de Santos. Su principal caballo de batalla ha sido cuestionar las conversaciones de paz con la guerrilla, calific&aacute;ndolas como un grave riesgo de retroceso para la democracia y la seguridad del pa&iacute;s, y usando como met&aacute;fora pol&iacute;tica de la supuesta traici&oacute;n de Santos su entrega al &ldquo;castrochavismo&rdquo;, refiri&eacute;ndose a la alianza entre el r&eacute;gimen cubano y el venezolano.
    </p><p class="article-text">
        Santos, por su parte, que fue elegido inicialmente con el lema de la seguridad democr&aacute;tica legado por Uribe, abandon&oacute; ese discurso para diferenciarse y no ha capitalizado pol&iacute;ticamente las mejoras sustanciales en las condiciones de seguridad logradas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. &Oacute;scar Iv&aacute;n Zuluaga, de hecho, candidato del partido de Uribe, alcanz&oacute; a ganar en la primera vuelta de las pasadas elecciones, y Santos logr&oacute; salvar su reelecci&oacute;n en la segunda vuelta solo con una apuesta extrema por el proceso de paz.
    </p><p class="article-text">
        Durante la veloz campa&ntilde;a de este plebiscito, el ambiente pol&iacute;tico ha sido de gran polarizaci&oacute;n y desconfianza, alimentadas con rumores amenazantes en las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo m&aacute;s importante ante el fracaso del S&iacute;, lo que reclama la sociedad civil ante la nueva crisis pol&iacute;tica, es tratar de salvar los avances en pacificaci&oacute;n de los cuatro a&ntilde;os de cuidadosas negociaciones con las Farc, con el acompa&ntilde;amiento de la comunidad internacional. Que la guerrilla no vuelva a la lucha armada, el narcotr&aacute;fico y el terrorismo. Que no haya m&aacute;s v&iacute;ctimas. Que se inicie la construcci&oacute;n de la paz territorial en las regiones pobres m&aacute;s afectadas por la violencia.
    </p><p class="article-text">
        El promisorio di&aacute;logo que ha ofrecido abrir el presidente Santos ser&aacute; extraordinariamente retador, porque podr&iacute;a terminar convertido en otro episodio de la guerra por el poder de cara a la elecci&oacute;n presidencial de 2018. Podr&iacute;a tambi&eacute;n abrir espacio a opciones complicadas como la convocatoria de la asamblea constituyente que en alg&uacute;n momento han planteado las Farc y que tambi&eacute;n parece ser de inter&eacute;s del Centro Democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, Colombia est&aacute; dividida por mitades. Ojal&aacute; el pa&iacute;s logre salir pronto del pantano de la polarizaci&oacute;n y pueda llegar a consensos pol&iacute;ticos esenciales; de lo contrario, podr&iacute;a estancarse como sociedad, como econom&iacute;a, como democracia. Es hora de pedir a los l&iacute;deres de los partidos que con generosidad y patriotismo opten por una actitud de paz y di&aacute;logo en su propia competencia pol&iacute;tica, para que la guerra pueda cesar definitivamente y se avance a un gran acuerdo nacional de paz, con Uribe y Santos en la foto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaime Abello]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/colombia-debe-superar-polarizacion-divide_129_3798192.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Oct 2016 06:51:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Colombia debe superar la polarización que la divide]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Colombia,FARC - Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia,Acuerdos de paz]]></media:keywords>
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