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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miquel Iceta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miquel_iceta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miquel Iceta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Cultura, yo escribo tu nombre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cultura-escribo-nombre_129_10350675.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/906cb9af-47da-41e0-9e7c-6f16ca1240b4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cultura, yo escribo tu nombre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Eliminar el Ministerio de Cultura, como proponen ahora algunos, es mucho más que un gesto estético: es la mejor definición de una ética empobrecida de lo público, lo político y lo social que considera la cultura como un capricho, en el mejor de los casos, y un estorbo, en el más común de ellos</p><p class="subtitle">El mundo de la cultura se une para denunciar “el retorno de la censura” tras los pactos de PP y Vox</p></div><p class="article-text">
        Parafraseando el poema de Paul Eluard &ldquo;Libertad, yo escribo tu nombre&rdquo; hoy debemos escribir &ldquo;Cultura, yo escribo tu nombre&rdquo;. Porque las cosas existen cuando las nombramos: libertad, amor o cultura. Las cosas existen cuando les damos un nombre: las casas, antiguamente, llevaban el nombre de sus habitantes y es un gesto fundacional de muchas relaciones amorosas inventar nombres propios, privados, para el ser amado.
    </p><p class="article-text">
        Si asumimos por tanto que las cosas existen solamente cuando las nombramos, podemos preguntarnos si puede existir la cultura como parte de las pol&iacute;ticas de un gobierno, de cualquier gobierno, si no tiene nombre, voz, presencia. Eliminar el Ministerio de Cultura, como proponen ahora algunos en una pretendida, y falsa, agenda de austeridad, es mucho m&aacute;s que un gesto est&eacute;tico: es la mejor definici&oacute;n de una &eacute;tica empobrecida de lo p&uacute;blico, lo pol&iacute;tico y lo social que considera la cultura como un capricho, en el mejor de los casos, y un estorbo, en el m&aacute;s com&uacute;n de ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Renunciar al Ministerio de Cultura implica una triste y chata visi&oacute;n de la sociedad y la ciudadan&iacute;a: una sociedad sin aspiraciones, sin esperanza, sin visi&oacute;n colectiva, sin una identidad compartida, sin espacios de libertad, debate, crecimiento e inclusi&oacute;n. Renunciar al Ministerio de Cultura supone renunciar a uno de los principales activos &eacute;ticos y econ&oacute;micos de todo el pa&iacute;s y, dig&aacute;moslo abiertamente, implica un desprecio monumental a todo un sector de la ciudadan&iacute;a: a quienes luchan por hacer de la cultura su medio de vida, y a quienes de una forma u otra han integrado la cultura en su vida cotidiana. A quienes leen, a quienes acuden al cine, a quienes disfrutan con el teatro, a quienes visitan los museos, a quienes crean la banda sonora de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, a quienes nos publican los libros que nos acompa&ntilde;an, a quienes producen las historias que nos explican y nos proyectan en el mundo. Renunciar al Ministerio de Cultura supone despreciar a los casi 700.000 trabajadores y trabajadoras del sector cultural, que aportan el 3,4% del Producto Interior Bruto de todo el pa&iacute;s. Renunciar al Ministerio de Cultura implica considerar la cultura como algo accesorio y no como lo que es: el aire que respiramos, la historia que nos explica, el patrimonio compartido que nos permite afrontar los retos del futuro con la sabidur&iacute;a acumulada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La existencia de un Ministerio de Cultura con voz propia, y no como una Secretar&iacute;a de Estado subsumida y diluida en un Ministerio m&aacute;s amplio, supone una declaraci&oacute;n de intenciones: la asunci&oacute;n de que la cultura es parte esencial de la identidad, la econom&iacute;a y el futuro de un pa&iacute;s. Defender la existencia de un Ministerio de Cultura implica entender que la cultura como parte esencial de la construcci&oacute;n democr&aacute;tica necesita instituciones que la representen all&aacute; donde se toman las decisiones: en el Consejo de Ministros, pero tambi&eacute;n en la Uni&oacute;n Europea y en otras instancias internacionales. Instituciones donde la cultura ha sido asumida, tal y como propusieron a la UNESCO 150 pa&iacute;ses en la declaraci&oacute;n de Mondiacult el pasado mes de septiembre, como un &ldquo;bien p&uacute;blico esencial&rdquo;. Aquella declaraci&oacute;n, suscrita tambi&eacute;n por Espa&ntilde;a, reconoce el valor intr&iacute;nseco de la cultura como un elemento fundamental de la identidad de las sociedades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ha sido precisamente la existencia de un Ministerio de Cultura y Deporte, en los gobiernos socialistas, lo que ha posibilitado un cambio fundamental en la consideraci&oacute;n social de la cultural en Espa&ntilde;a: el reconocimiento de la excepci&oacute;n cultural. Esto es: entender que la cultura y sus condiciones de trabajo y creaci&oacute;n requieren de un r&eacute;gimen legislativo adecuado a sus particularidades. Porque reconocer las especiales necesidades de quienes crean la cultura es el primer paso para garantizar una creaci&oacute;n sostenible, digna y justa. Ha sido la existencia de un Ministerio de Cultura, y de un Gobierno comprometido &iacute;ntegramente con la creaci&oacute;n art&iacute;stica, como el presidido por Pedro S&aacute;nchez, lo que ha promovido los mayores presupuestos de la historia en materia cultural, lo que ha puesto en marcha el Estatuto del Artista, el Bono Cultural Joven, lo que ha aumentado como nunca las ayudas a toda la cadena de valor de la cultura, apoyando adem&aacute;s la internacionalizaci&oacute;n de la cultura en toda su diversidad. Mantener el Ministerio de Cultura supone apostar por un futuro de libertad, convivencia, democracia, igualdad e inclusi&oacute;n. Porque las sociedades que valoran la cultura, que defienden a sus artistas, a sus creadores, a las y los trabajadores de la cultura, son siempre sociedades m&aacute;s felices, y sin duda, mejores.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Iceta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cultura-escribo-nombre_129_10350675.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jul 2023 20:57:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cultura, yo escribo tu nombre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Ministerio de Cultura y Deporte,Arte,Libertad de expresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[PSC: somos justicia social, ecología y feminismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/psc-justicia-social-ecologia-feminismo_129_1190358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fdac5277-bc9a-445d-93bb-9279318ef440_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="PSC: somos justicia social, ecología y feminismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Queremos que el PSC se convierta en el primer referente de la izquierda, el referente de la izquierda federalista, el partido vertebrador de todo el espacio catalanista y progresista no independentista</p><p class="subtitle">Somos la esperanza de la estabilidad, de que se reconduzca la situación en esta Catalunya rota. Somos los que podemos crear el clima de diálogo y acuerdo necesarios para garantizar la convivencia</p></div><p class="article-text">
        El PSC afronta los pr&oacute;ximos a&ntilde;os con la ilusi&oacute;n de los nuevos inicios y la mochila bien cargada de experiencia y solvencia acreditadas. Desde la humildad y la prudencia, pero tambi&eacute;n desde la firme convicci&oacute;n de que disponemos de la capacidad y de las fuerzas suficientes, queremos que el PSC se convierta en el primer referente de la izquierda, el referente de la izquierda federalista, el partido vertebrador de todo el espacio catalanista y progresista no independentista.
    </p><p class="article-text">
        Somos la esperanza de la estabilidad, de que se reconduzca la situaci&oacute;n en esta Catalunya rota. Somos los que podemos crear el clima de di&aacute;logo y acuerdo necesarios para garantizar la convivencia. Somos tambi&eacute;n los que creemos que la justicia social y el progreso econ&oacute;mico van de la mano. Somos los que luchamos por un trabajo digno, con salarios dignos que garanticen pensiones dignas. Somos los que defendemos que los servicios p&uacute;blicos (sanidad, educaci&oacute;n, servicios sociales) no solo no se tocan sino que es necesario preservarlos y dar todo el apoyo a sus profesionales. Somos los que queremos una Catalunya cohesionada y eso quiere decir equilibrar territorialmente las oportunidades y la riqueza. Somos los que nos sentimos orgullosos y orgullosas de la marea violeta de estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, que provocar&aacute; el impulso definitivo hacia la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres. Somos el PSC, y aspiramos a ser el primer partido de Catalunya levantando nuestras cinco banderas:
    </p><h4 class="article-text">Una Catalunya l&iacute;der unida en la diversidad y bien gobernada</h4><p class="article-text">
        Convencidos de la v&iacute;a federal, defendemos el proyecto compartido de ciudadan&iacute;a, m&aacute;s all&aacute; de sentimientos identitarios. Reconocimiento, mayor autogobierno, y gobierno compartido, financiaci&oacute;n justa y suficiente, respeto a la pluralidad desde la libertad individual y colectiva. Una Catalunya con unas instituciones fuertes al servicio de la ciudadan&iacute;a y no al servicio ni de una ideolog&iacute;a ni de la acci&oacute;n pol&iacute;tica de una parte.
    </p><h4 class="article-text">Una Catalunya l&iacute;der en progreso econ&oacute;mico</h4><p class="article-text">
        Queremos un pa&iacute;s pr&oacute;spero, que promueva y atraiga a emprendedores, emprendedoras, empresas, talento e inversiones, capaz de crear puestos de trabajo dignos y de calidad, con un mercado laboral din&aacute;mico capaz de afrontar el reto de la digitalizaci&oacute;n y de las nuevas tecnolog&iacute;as. Un pa&iacute;s que promueva las universidades y la investigaci&oacute;n.
    </p><h4 class="article-text">Una Catalunya l&iacute;der en justicia social</h4><p class="article-text">
        Educaci&oacute;n, sanidad, servicios sociales y vivienda son los pilares fundamentales para construir una sociedad que garantice la equidad, la cohesi&oacute;n, la inclusi&oacute;n y la justicia social.
    </p><p class="article-text">
        Educaci&oacute;n: es imprescindible dedicar el 6% del PIB a mejorar el sistema educativo en todas sus dimensiones a lo largo de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Sanidad y servicios sociales: m&aacute;s financiaci&oacute;n p&uacute;blica y aprobaci&oacute;n de la Ley social y sanitaria de Catalunya, que garantice avanzar hacia una red que planifique bien los servicios de atenci&oacute;n a las personas.
    </p><p class="article-text">
        Vivienda: es necesario recuperar la iniciativa p&uacute;blica en pol&iacute;ticas de vivienda y en la dignificaci&oacute;n de los barrios. Impulsaremos la Ley de barrios 2.0 para que permita la rehabilitaci&oacute;n de 25.000 viviendas al a&ntilde;o en estrecha colaboraci&oacute;n con los ayuntamientos.
    </p><h4 class="article-text">Una Catalunya l&iacute;der en el combate ecologista</h4><p class="article-text">
        Nuestra prosperidad ha de fundamentarse en un modelo econ&oacute;mico m&aacute;s consciente, respetuoso y eficiente en la utilizaci&oacute;n de recursos, m&aacute;s prudente en la generaci&oacute;n de externalidades negativas y comprometido en la respuesta a la emergencia clim&aacute;tica. Es necesario basar la transici&oacute;n energ&eacute;tica en Catalunya en la maximizaci&oacute;n del uso de las fuentes de energ&iacute;a renovables, fomentando el ahorro y un uso eficiente mediante la aplicaci&oacute;n de las mejores tecnolog&iacute;as energ&eacute;ticas disponibles. Una Catalunya que, adem&aacute;s, combata la injusticia territorial y la falta de oportunidades que causan la despoblaci&oacute;n de muchas de nuestras comarcas.
    </p><h4 class="article-text">Una Catalunya l&iacute;der en la lucha feminista</h4><p class="article-text">
        Somos feministas por convicci&oacute;n, porque creemos en la libertad en la igualdad y en la justicia. El feminismo socialista seguir&aacute; luchando por la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres, por la erradicaci&oacute;n de la violencia de g&eacute;nero, y contra el mercadeo y la mercantilizaci&oacute;n del cuerpo de las mujeres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Iceta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/psc-justicia-social-ecologia-feminismo_129_1190358.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Dec 2019 21:02:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[PSC: somos justicia social, ecología y feminismo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una mujer entera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mujer-entera_129_3468495.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ff79d49-2036-44d0-baa8-8346a06067f6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una mujer entera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su prematuro fallecimiento es una noticia especialmente triste para la familia socialista porque, aunque momentáneamente se había alejado de la primera fila de la actividad política, todos sabíamos que su corazón y su mente no dejaban de sentir y pensar en clave socialista</p></div><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/politica/Muere-Carme-Chacon-anos_0_631337178.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carme Chac&oacute;n nos acaba de dejar</a>. Es una noticia que nos deja sumidos en el profundo pesar por la muerte de una compa&ntilde;era que ha escrito algunas de las mejores p&aacute;ginas de la historia del socialismo espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Carme era una luchadora nata. Y esta no es una frase hecha. Porque ella conoc&iacute;a, desde siempre, la fragilidad mec&aacute;nica de su coraz&oacute;n y la necesidad de dosificar los esfuerzos. Pero nadie que la haya tratado a lo largo de su vida puede decir que haya percibido en ella la m&aacute;s m&iacute;nima reserva o cautela a la hora de implicarse a fondo en todo lo que hac&iacute;a y, especialmente para los que la tratamos en la vida pol&iacute;tica, en la defensa de sus ideales: la justicia, la igualdad y la solidaridad.
    </p><p class="article-text">
        Era una mujer apasionada y luchadora que, como aprendi&oacute; jugando al baloncesto, nunca dej&oacute; de luchar por ninguna pelota. Nunca se dio por vencida y acept&oacute; todos los retos que la vida le puso por delante. Si ser la Ministra de Defensa les pudo parecer una muestra de su coraje, los que la conocieron bien saben que eso no fue nada comparado con el que demostr&oacute;  al cumplir con su deseo de ser madre pese al riesgo que ello supon&iacute;a para su coraz&oacute;n. Pero su car&aacute;cter luchador, su determinaci&oacute;n y su coraz&oacute;n emocional se impusieron, esa vez, a su m&uacute;sculo card&iacute;aco.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando a lo largo de su trayectoria pol&iacute;tica las fuerzas en su contra fueron m&aacute;s poderosas que ella y la tumbaron, siempre se repuso y volvi&oacute; a la pelea, a luchar porque no soportaba la sensaci&oacute;n de darse por vencida cuando luchaba por algo en lo que cre&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, su prematuro fallecimiento es una noticia especialmente triste para la familia socialista porque, aunque moment&aacute;neamente se hab&iacute;a alejado de la primera fila de la actividad pol&iacute;tica, todos sab&iacute;amos que su coraz&oacute;n y su mente no dejaban de sentir y pensar en clave socialista y en c&oacute;mo ayudar a su partido a construir una vida mejor para los espa&ntilde;oles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Iceta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mujer-entera_129_3468495.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Apr 2017 20:34:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una mujer entera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Carme Chacón,Miquel Iceta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sentido de la tercera vía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tercera-via_129_3500266.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b54f6f3b-e3ca-4b94-83c2-1fdb2453d51e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Adelanto editorial del capítulo 5 del libro 'La tercera vía. Puentes para el acuerdo", que publica el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, el próximo sábado 1 de abril</p></div><p class="article-text">
        Desde el a&ntilde;o 2010 la pol&iacute;tica catalana parece, parafraseando el t&iacute;tulo de un libro de Juan Mars&eacute;, &ldquo;encerrada con un solo juguete&rdquo;, y las relaciones entre Catalu&ntilde;a y el resto de Espa&ntilde;a parecen haber quedado bloqueadas en un insondable pantano de incomprensi&oacute;n mutua, insatisfacci&oacute;n y conflicto.
    </p><p class="article-text">
        La visi&oacute;n unitarista de Espa&ntilde;a del PP y la voluntad separatista de la mayor&iacute;a independentista del Parlamento catal&aacute;n se retroalimentan mutuamente al tiempo que son incapaces de buscar (o sencillamente no quieren) una alternativa a un conflicto est&eacute;ril que, en el mejor de los casos, desperdicia tiempo y energ&iacute;as y, en el peor, comportar&aacute; una confrontaci&oacute;n en la que todos saldremos perdiendo.
    </p><p class="article-text">
        Incapaces de entablar un imprescindible di&aacute;logo pol&iacute;tico del que surjan soluciones, los gobiernos de Catalu&ntilde;a y Espa&ntilde;a parecen hablarse solo a trav&eacute;s de los tribunales. En el Parlamento de Catalu&ntilde;a he advertido en varias ocasiones a la mayor&iacute;a independentista de que si quebranta la ley no encontrar&aacute; en los socialistas ni comprensi&oacute;n ni solidaridad, pero tambi&eacute;n estoy convencido de que no ser&aacute; de la mano de los tribunales como encontraremos la soluci&oacute;n a un problema de naturaleza eminentemente pol&iacute;tica. El propio Tribunal Constitucional lo ha se&ntilde;alado en la Sentencia en la que anul&oacute; la declaraci&oacute;n de soberan&iacute;a aprobada por el Parlamento catal&aacute;n a inicios de 2013.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Los partidarios de la tercera v&iacute;a, y en particular los socialistas catalanes, venimos insistiendo en que no hay soluci&oacute;n que no pase por la v&iacute;a del di&aacute;logo, la negociaci&oacute;n y el pacto. No hay atajos, ni soluciones unilaterales ni caminos que pretendan desconocer la legalidad. De aqu&iacute; el inter&eacute;s por lo que se ha venido en denominar la tercera v&iacute;a, que para m&iacute; es la primera o, si me apuran, la &uacute;nica. El puente para el acuerdo que debemos construir entre todos.
    </p><p class="article-text">
        En este inicio de 2017 es relevante seguir insistiendo en ella precisamente cuando los soberanistas creen haber hallado la piedra filosofal en su consigna &ldquo;o refer&eacute;ndum, o refer&eacute;ndum&rdquo;, &ldquo;refer&eacute;ndum s&iacute; o s&iacute;&rdquo;, pactado o simplemente organizado a la brava. Nadie cree ya posible esta negociaci&oacute;n, m&aacute;xime cuando una de las partes ya ha anunciado que tiene la intenci&oacute;n de imponer de forma unilateral su visi&oacute;n. Es curioso que el soberanismo haya vuelto sobre sus pasos a lo que ellos mismos denominan &ldquo;la pantalla del refer&eacute;ndum&rdquo;. Una pantalla que dieron por superada tras la consulta fallida del 9 de noviembre de 2014 y la celebraci&oacute;n de unas elecciones al Parlamento de Catalu&ntilde;a el 25 de septiembre de 2015 que ellos mismos calificaron de plebiscitarias.
    </p><p class="article-text">
        Desde el momento en que se ha anunciado la voluntad de convocar un refer&eacute;ndum ilegal, carece de credibilidad la apelaci&oacute;n a un refer&eacute;ndum acordado. Cuando se est&aacute; preparando una desconexi&oacute;n unilateral, y se niega al Parlamento la informaci&oacute;n sobre dichos preparativos; y cuando se est&aacute; elaborando a espaldas del Parlamento una autodenominada &ldquo;Ley de transitoriedad jur&iacute;dica&rdquo;, la voluntad de negociar es pura y simplemente un enga&ntilde;o. Se pretende camuflar un proceso de secesi&oacute;n unilateral e ilegal visti&eacute;ndolo de transici&oacute;n mod&eacute;lica &ldquo;de la ley a la ley&rdquo;, eso s&iacute;, intentando desconocer la autoridad del Tribunal Constitucional, &aacute;rbitro en &uacute;ltima instancia de la legalidad. Se intenta contraponer legalidad y principio democr&aacute;tico, cuando en un Estado de derecho, lo que no es legal sencillamente no es democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Si la consulta de 2014 no comport&oacute; cambio alguno en las relaciones entre Catalu&ntilde;a y el resto de Espa&ntilde;a fue precisamente por su car&aacute;cter unilateral e ilegal. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces se rieron de los socialistas cuando habl&aacute;bamos de una consulta legal y acordada! Incluso les advertimos que la ley de consultas populares no referendarias, que hab&iacute;a contado con nuestro apoyo en el Parlamento de Catalu&ntilde;a, no iba a servir para la convocatoria de la consulta del 9 de noviembre. Ellos hab&iacute;an decidido que &ldquo;s&iacute; o s&iacute;&rdquo; iban a celebrarla, hab&iacute;an fijado de forma unilateral la fecha y la estramb&oacute;tica doble pregunta encadenada objeto de la consulta, mucho antes de la aprobaci&oacute;n de la ley que pretend&iacute;an que ofreciese el imprescindible amparo legal al proceso. De nada sirvieron nuestras advertencias. Y tampoco sirvi&oacute; la decisi&oacute;n del Tribunal Constitucional declarando ilegal la convocatoria de la consulta y la propia ley en la que se pretend&iacute;a sustentarla. Tampoco sirvi&oacute; de nada que el Tribunal Constitucional declarase ilegal el denominado &ldquo;proceso participativo&rdquo; que sustituy&oacute; <em>in extremis</em> a la consulta.
    </p><p class="article-text">
        De todo ello lo &uacute;nico que ha quedado son dos procedimientos judiciales, uno en el Tribunal Supremo que juzg&oacute; al antiguo consejero de Presidencia, Francesc Homs, aforado por ser diputado al Congreso por Barcelona, y el otro en el Tribunal Superior de Justicia de Catalu&ntilde;a que juzg&oacute; al anterior presidente de la Generalitat, Artur Mas, a la exvicepresidenta del gobierno catal&aacute;n, Joana Ortega, y a la anterior consejera de Educaci&oacute;n, Irene Rigau.
    </p><p class="article-text">
        Parece mentira que, m&aacute;s de dos a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando el movimiento independentista dec&iacute;a haber &ldquo;pasado la pantalla del refer&eacute;ndum&rdquo;, se nos vuelva a proponer un refer&eacute;ndum unilateral como soluci&oacute;n. &iquest;De nada ha servido la experiencia? Argumentos legales no nos faltan a quienes defendemos que esta es una v&iacute;a condenada al fracaso. En estos &uacute;ltimos tiempos hemos visto como en otros pa&iacute;ses fracasaban proyectos similares. El Tribunal Constitucional italiano negaba que el gobierno de la regi&oacute;n del V&eacute;neto tuviese competencias para convocar un refer&eacute;ndum sobre la independencia. Muy recientemente el Tribunal Constitucional alem&aacute;n tomaba id&eacute;ntica decisi&oacute;n frente a las pretensiones de un minoritario partido independentista b&aacute;varo. El Consejo de Europa consider&oacute; ilegal el refer&eacute;ndum celebrado en Crimea en 2014 precisamente por no haber respetado la legislaci&oacute;n de Ucrania. Porque una regla b&aacute;sica para otorgar validez a un refer&eacute;ndum es el respeto a la legislaci&oacute;n del Estado en el que se celebra. Es uno de los principales criterios que la Comisi&oacute;n de Venecia del Consejo de Europa ha establecido para validar una consulta.
    </p><p class="article-text">
        Siempre se aducen contraejemplos que no lo son. Por ejemplo, el caso de Canad&aacute;, donde las provincias tienen competencias para convocar refer&eacute;ndums y, adem&aacute;s, despu&eacute;s de celebrarse por parte del Quebec dos refer&eacute;ndums sobre una eventual separaci&oacute;n, la Corte Suprema de Canad&aacute; estableci&oacute; los criterios por los que deber&iacute;a regirse una consulta de este tipo, criterios posteriormente recogidos en la llamada &ldquo;ley de la claridad&rdquo;, rechazada por los independentistas. El otro y m&aacute;s reciente ejemplo es el de Escocia, olvidando siempre que el Reino Unido no tiene Constituci&oacute;n escrita y que la convocatoria del refer&eacute;ndum celebrado en 2014 se produjo a partir de un acuerdo entre los gobiernos brit&aacute;nico y escoc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente, pues, que sin acuerdo pol&iacute;tico y sin someterse a la normativa espa&ntilde;ola, no va a celebrarse un refer&eacute;ndum sobre la independencia que tenga eficacia legal. Cuando me refiero a la normativa espa&ntilde;ola, me estoy refiriendo tambi&eacute;n al Estatuto de Autonom&iacute;a de Catalu&ntilde;a (EAC). Basta con recordar que en el a&ntilde;o 2010 el propio Consejo de Garant&iacute;as Estatutarias de Catalu&ntilde;a declar&oacute; contraria a los art&iacute;culos 29.6 y 122 del EAC la pretensi&oacute;n de convocar una consulta sobre la independencia de la naci&oacute;n catalana.
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente demasiado a menudo el debate pol&iacute;tico se parece m&aacute;s a un debate teol&oacute;gico que a otra cosa, y quienes defienden una u otra posici&oacute;n se aferran a sus creencias y solo aceptan los argumentos que les dan la raz&oacute;n mientras rechazan de forma tajante los argumentos que se la niegan. En este caso con el agravante de que tenemos a&uacute;n muy reciente la experiencia de la consulta del 9 de noviembre de 2014. Y cuando alguien osa preguntar en qu&eacute; se diferenciar&iacute;a el refer&eacute;ndum que ahora se propone de la consulta que se celebr&oacute; entonces, la respuesta es que ahora ser&aacute; &ldquo;vinculante&rdquo;. El porqu&eacute; ser&aacute; vinculante nadie parece saberlo; resulta que ser&aacute; vinculante porque quienes pretenden convocarlo, sin competencias para ello, as&iacute; lo dicen. Y punto.
    </p><p class="article-text">
        Mientras llega el gran momento en que todo se resolver&aacute; como por arte de magia, la mayor&iacute;a parlamentaria independentista sigue tomando acuerdos pretendiendo desconocer la legalidad, acuerdos que son inmediatamente recurridos por el gobierno de Espa&ntilde;a ante el Tribunal Constitucional que, de forma expeditiva y hasta ahora por unanimidad, los anula y advierte de la responsabilidad en que incurrir&aacute;n las autoridades que pretendan desarrollarlos una vez suspendidos o anulados. Por este motivo la Presidenta del Parlamento catal&aacute;n y varios miembros de la Mesa de la C&aacute;mara tienen una causa abierta ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La confianza del gobierno del PP en la v&iacute;a judicial es grande, y no debe olvidarse que, aprovechando su mayor&iacute;a absoluta en la anterior legislatura, impuls&oacute; una reforma de la Ley Org&aacute;nica del Tribunal Constitucional para conferir al alto tribunal competencias sancionadoras frente a quienes no acaten sus sentencias y resoluciones. Una reciente propuesta del Partido Nacionalista Vasco aprobada por mayor&iacute;a en el Congreso de los Diputados, gracias al voto decisivo del Grupo Socialista, pretende revertir la reforma impuesta por el PP.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; llevamos seis a&ntilde;os. Con gobiernos incapaces de negociar, con un conflicto creciente que va elevando el diapas&oacute;n, con la ciega confianza del gobierno del PP en la justicia y con la no menos ciega confianza del gobierno independentista en una v&iacute;a unilateral e ilegal.
    </p><p class="article-text">
        De alguna manera, quienes no compartimos ni el objetivo separatista de los independentistas ni la visi&oacute;n unitarista de Espa&ntilde;a del gobierno del PP, nos sentimos rehenes de un proceso que puede acabar muy mal, por la divisi&oacute;n que genera entre los propios catalanes y porque puede acabar por situar fuera de la ley a las instituciones del autogobierno de Catalu&ntilde;a, que son de todos los catalanes, sean o no independentistas.
    </p><p class="article-text">
        Es bastante probable que la imposibilidad de convocar el refer&eacute;ndum independentista o la organizaci&oacute;n de un simulacro con parecidos efectos a los de la consulta del 9 de noviembre de 2014, comporte la convocatoria de unas nuevas elecciones al Parlamento de Catalu&ntilde;a. En este caso los independentistas, que ya calificaron a los comicios de 2015 como &lsquo;plebiscitarios&rsquo;, dir&aacute;n que las pr&oacute;ximas elecciones son &lsquo;constituyentes&rsquo;, intentando prolongar por m&aacute;s tiempo un proceso que no lleva a ninguna parte.
    </p><p class="article-text">
        Por eso a menudo el proceso independentista ha sido comparado a una noria, o a la rueda en la que un h&aacute;mster da vueltas sin moverse de sitio. Y precisamente por eso, quienes tenemos una alternativa distinta estamos m&aacute;s obligados que nunca a exponerla y proporcionar argumentos para defenderla.
    </p><p class="article-text">
        Soy consciente de que algunos dir&aacute;n que la tercera v&iacute;a ya fracas&oacute; con el Estatuto de 2006 combatido ferozmente y despu&eacute;s recurrido de forma harto temeraria por el PP, entonces en la oposici&oacute;n, y alterado despu&eacute;s por una Sentencia del Tribunal Constitucional. Una Sentencia que, en esta ocasi&oacute;n, no solo no fue un&aacute;nime sino que estuvo fuertemente condicionada por un Tribunal Constitucional en sus cotas m&aacute;s bajas de prestigio, incompleto en su composici&oacute;n e injustamente privado uno de sus miembros de participar en la deliberaci&oacute;n y votaci&oacute;n del fallo.
    </p><p class="article-text">
        El fracaso de un intento no debiera hacernos cejar en el empe&ntilde;o de buscar una soluci&oacute;n acordada que es, repito, la &uacute;nica viable. Pero ciertamente, mucho ha sido el da&ntilde;o causado por la anomal&iacute;a democr&aacute;tica producida por el hecho de que un Tribunal alterara lo que hab&iacute;a sido sometido al refrendo ciudadano, tras haber sido aprobado inicialmente por una mayor&iacute;a de dos tercios en el Parlamento de Catalu&ntilde;a y arduamente negociado despu&eacute;s en las Cortes Generales, que lo aprobaron por mayor&iacute;a absoluta. Tanto es as&iacute; que solo podr&aacute; corregirse esa anomal&iacute;a democr&aacute;tica a trav&eacute;s de un acuerdo pol&iacute;tico que deber&aacute; ser sometido al refrendo ciudadano. Un acuerdo que probablemente deber&aacute; tomar la forma, primero, de una reforma constitucional y, despu&eacute;s, de una nueva reforma estatutaria.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que el imprescindible pacto puede tomar diversas formas. Los socialistas aportaremos al debate una propuesta factible, madura y solvente de reforma constitucional en un sentido federal. Y estaremos como siempre dispuestos a escuchar y a dialogar sobre otras propuestas.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien, por ejemplo, defiende que debe buscarse un acuerdo sin necesidad de plasmarlo en un nuevo texto constitucional y un nuevo Estatuto, y sin necesidad tampoco de someterlos al voto ciudadano. Soy muy esc&eacute;ptico sobre esa posibilidad, pero como defensor de una v&iacute;a acordada no puedo descartar dicha hip&oacute;tesis si en efecto se alcanzase un acuerdo de este tipo entre las instituciones catalanas y espa&ntilde;olas.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s razonable me parece la propuesta de sustentar un nuevo pacto pol&iacute;tico a trav&eacute;s de la inclusi&oacute;n de una nueva Disposici&oacute;n Adicional de la Constituci&oacute;n que pudiera recoger, por ejemplo, los derechos hist&oacute;ricos de Catalu&ntilde;a mencionados en el art&iacute;culo 5 del vigente EAC, que dice lo siguiente: &ldquo;El autogobierno de Catalu&ntilde;a se fundamenta tambi&eacute;n en los derechos hist&oacute;ricos del pueblo catal&aacute;n, en sus instituciones seculares y en la tradici&oacute;n jur&iacute;dica catalana, que el presente Estatuto incorpora y actualiza al amparo del art&iacute;culo 2, la disposici&oacute;n transitoria segunda y otros preceptos de la Constituci&oacute;n, de los que deriva el reconocimiento de una posici&oacute;n singular de la Generalitat en relaci&oacute;n con el derecho civil, la lengua, la cultura, la proyecci&oacute;n de estas en el &aacute;mbito educativo, y el sistema institucional en que se organiza la Generalitat&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la redacci&oacute;n de este art&iacute;culo, como suele suceder, participaron muchas manos, pero es de justicia recordar las indicaciones de Jos&eacute; Antonio Gonz&aacute;lez Casanova y el buen hacer del entonces secretario de Estado de Relaciones con las Cortes y posteriormente ministro de Justicia Francisco Caama&ntilde;o. De la vocaci&oacute;n federalista de ambos dan testimonio respectivamente sus obras <em>Catalu&ntilde;a, federaci&oacute;n o independencia</em> y <em>Democracia federal</em>.
    </p><p class="article-text">
        Miguel Herrero y Rodr&iacute;guez de Mi&ntilde;&oacute;n ha defendido con tanta tenacidad como autoridad la incorporaci&oacute;n de una Disposici&oacute;n Adicional de la Constituci&oacute;n que reconozca la personalidad de Catalu&ntilde;a y las competencias inherentes a esa personalidad. Herrero ha afirmado recientemente: &ldquo;El problema catal&aacute;n, aunque afecte a Espa&ntilde;a entera, debe ser aislado y tratado singularmente y de forma cuanto m&aacute;s sencilla, mejor&rdquo;. Y a&ntilde;ade: &ldquo;P&aacute;ctese, pues, entre todas las fuerzas pol&iacute;ticas una Disposici&oacute;n Adicional para Catalu&ntilde;a sobre el modelo de la ya existente, con expresa referencia a su identidad, y garant&iacute;cense en ella las precisas competencias estrat&eacute;gicas, tales como la organizaci&oacute;n de las propias instituciones, las educativas, ling&uuml;&iacute;sticas y culturales&rdquo;. Se&ntilde;ala Miguel Herrero: &ldquo;&iquest;Satisfar&iacute;a esto al soberanismo independentista? Creo que no. Pero s&iacute; creo que hay una gran mayor&iacute;a catalanista que solo llegar&aacute; al independentismo si no se le da otra v&iacute;a para reconocer su identidad nacional y blindar el correspondiente autogobierno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, podr&iacute;a plantearse, por ejemplo, la inclusi&oacute;n en el texto constitucional de una Disposici&oacute;n Adicional Quinta con un texto de este tenor: &ldquo;La Constituci&oacute;n ampara y respeta los derechos hist&oacute;ricos de Catalu&ntilde;a, de los que se deriva el reconocimiento de una posici&oacute;n singular de la Generalitat de Catalu&ntilde;a en relaci&oacute;n con el derecho civil, la lengua, la cultura, la proyecci&oacute;n de estas en el &aacute;mbito educativo y el sistema institucional en el que se organiza la Generalitat&rdquo;. Una ley org&aacute;nica deber&iacute;a desarrollar este precepto, siendo todo ello fruto del pacto pol&iacute;tico que deber&iacute;a tambi&eacute;n asegurar la inalterabilidad de los textos legales acordados.
    </p><p class="article-text">
        Hay otras posibilidades. Por ejemplo el acuerdo en paralelo para modificar Constituci&oacute;n y Estatuto de Autonom&iacute;a de Catalu&ntilde;a que propone Santiago Mu&ntilde;oz Machado en su libro <em>Catalu&ntilde;a y las dem&aacute;s Espa&ntilde;as</em>, en el que afirma: &ldquo;Por ello creo que la soluci&oacute;n &oacute;ptima ser&iacute;a la tramitaci&oacute;n simult&aacute;nea, y naturalmente paccionada, de la norma que ponga al d&iacute;a el autogobierno de Catalu&ntilde;a y su integraci&oacute;n en el Estado, y la reforma constitucional, si fuera precisa, que d&eacute; cabida a este proyecto. La diferencia con las anteriores f&oacute;rmulas es que la norma a incorporar a la Constituci&oacute;n no se remitir&iacute;a a unos derechos hist&oacute;ricos indeterminados, sino a las instituciones y potestades consignadas en un texto concreto, en una norma bien identificada&rdquo; (pp. 231-232).
    </p><p class="article-text">
        Hay quien sostiene tambi&eacute;n que bastar&iacute;a con una reforma estatutaria acordada y sometida a refer&eacute;ndum de los ciudadanos y ciudadanas de Catalu&ntilde;a (art&iacute;culo 152.2. CE) que ya no podr&iacute;a ser objeto de una revisi&oacute;n posterior por parte del Tribunal Constitucional tras la modificaci&oacute;n que recuper&oacute; la figura del recurso previo de inconstitucionalidad.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n, lo repito una vez m&aacute;s y no me canso, es que no hay m&aacute;s soluci&oacute;n que la que se construya a trav&eacute;s de un proceso de di&aacute;logo, negociaci&oacute;n y pacto. Y que conviene que dicho acuerdo sea refrendado por la ciudadan&iacute;a, para salvar la anomal&iacute;a causada por la Sentencia del Tribunal Constitucional en 2010.
    </p><p class="article-text">
        Dicho acuerdo o bien se enmarca en una reforma general de la Constituci&oacute;n, o bien se circunscribe al reconocimiento de una relaci&oacute;n singular de la Generalitat con el Estado. No deja de tener sentido este &uacute;ltimo planteamiento si tenemos en cuenta que hoy el problema m&aacute;s acuciante es el encaje de Catalu&ntilde;a en el resto de Espa&ntilde;a y que las dem&aacute;s cuestiones podr&iacute;an esperar a mejor ocasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, no est&aacute; de m&aacute;s recordar que un pacto implica cesiones mutuas, unos deber&iacute;an renunciar a la independencia y a un refer&eacute;ndum de secesi&oacute;n y otros deber&iacute;an renunciar a resolver el problema con cambios meramente cosm&eacute;ticos o sin reconocer de forma muy clara la singularidad de Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Concluyo sintetizando los elementos centrales que dan sentido a la tercera v&iacute;a:
    </p><p class="article-text">
        Tenemos un grave problema de integraci&oacute;n territorial, de encaje de Catalu&ntilde;a en el resto de Espa&ntilde;a, que se ha puesto especialmente en evidencia tras la Sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto dictada en 2010 (cuando el Estatuto llevaba ya cuatro a&ntilde;os en vigor sin haber suscitado problema alguno). Baste con citar las movilizaciones ciudadanas, las encuestas, el mill&oacute;n ochocientos noventa y siete mil votos obtenidos por la opci&oacute;n &ldquo;s&iacute;-s&iacute;&rdquo; de la consulta del 9-N y el propio apoyo electoral que obtuvieron los partidos que reclaman la independencia en 2015: un mill&oacute;n novecientos sesenta y seis mil quinientos ocho votos, de un censo de cinco millones trescientas catorce mil setecientas treinta y seis personas. Es verdad que parte de quienes dieron su apoyo a los partidos independentistas manifiestan en las encuestas que su voluntad es la de forzar la negociaci&oacute;n de un nuevo acuerdo y no necesariamente la de romper, como tambi&eacute;n es cierto que parte de quienes no votamos a los partidos independentistas somos contrarios al inmovilismo y partidarios de renovar el pacto constitucional de 1978.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n al problema anteriormente citado solo puede venir a trav&eacute;s de un proceso de di&aacute;logo, negociaci&oacute;n y pacto. No hay soluci&oacute;n unilateral ni ilegal, ni tampoco cabe esperar una soluci&oacute;n del recurso permanente a los tribunales que ha sido a lo largo de m&aacute;s de cinco a&ntilde;os la &uacute;nica respuesta del gobierno del PP.
    </p><p class="article-text">
        Superar m&aacute;s de cinco a&ntilde;os de ausencia de acuerdos entre los gobiernos de Catalu&ntilde;a y Espa&ntilde;a requerir&aacute; tiempo. No cabe esperar soluciones m&aacute;gicas ni inmediatas, sino un largo proceso de aproximaci&oacute;n mutua que debe iniciarse a partir de temas concretos que esperan soluci&oacute;n desde hace mucho: inversiones, financiaci&oacute;n, cercan&iacute;as, Corredor Mediterr&aacute;neo, temas educativos, culturales y ling&uuml;&iacute;sticos&hellip; Cuando se empiece a recorrer ese camino se estar&aacute;n poniendo las bases para abordar las cuestiones de fondo.
    </p><p class="article-text">
        La judicializaci&oacute;n del conflicto a&ntilde;ade dificultades a un proceso ya de por s&iacute; complejo. Para evitarla se debe exigir a los responsables pol&iacute;ticos que cumplan la ley y no sit&uacute;en a las instituciones fuera de la legalidad, y conviene tambi&eacute;n que la v&iacute;a judicial sea el &uacute;ltimo recurso y no el primero en cualquier tipo de controversia.
    </p><p class="article-text">
        Fijar como condici&oacute;n previa y <em>sine qua non</em> la celebraci&oacute;n de un refer&eacute;ndum sobre la independencia impide avanzar en la resoluci&oacute;n de otros problemas pendientes, cosa que permitir&iacute;a cambiar la actual l&oacute;gica de enfrentamiento por una l&oacute;gica de negociaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Llevamos ya cerca de siete a&ntilde;os perdidos desde la aprobaci&oacute;n de la Sentencia sobre el Estatuto (STC 31/2010, de 28 de junio). Casi siete a&ntilde;os en los que Catalu&ntilde;a no ha obtenido ni nuevas competencias, ni nuevos recursos, ni se han ensayado mecanismos institucionales perfectamente legales para fortalecer el autogobierno e incluso para recuperar elementos erosionados por la Sentencia del Tribunal Constitucional, a trav&eacute;s, por ejemplo, de las reformas de las leyes org&aacute;nicas que correspondan.
    </p><p class="article-text">
        Las soluciones m&aacute;gicas que se ofrecen desde el independentismo est&aacute;n condenadas al fracaso. Esos falsos atajos ya nos han hecho perder demasiado tiempo, hemos derrochado muchas energ&iacute;as y se han perdido muchas oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        La cerraz&oacute;n al di&aacute;logo del gobierno de Espa&ntilde;a proporciona una magn&iacute;fica excusa para que los independentistas sigan empe&ntilde;ados en su viaje a ninguna parte a la vez que les va proporcionando elementos para su argumentario que puede resumirse en el &ldquo;con Espa&ntilde;a no hay manera&rdquo;, no hay acuerdo ni reforma posible.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco debemos olvidar que la sociedad catalana est&aacute; dividida con respecto a la independencia, casi a partes iguales. Quienes hemos luchado siempre por mantener la unidad civil de los catalanes somos especialmente sensibles a esta cuesti&oacute;n. No queremos introducir un elemento de fractura de consecuencias imprevisibles. Y por eso nos planteamos un objetivo que puede concitar un apoyo muy amplio. Se trata de mejorar el autogobierno y la financiaci&oacute;n, y conseguir una participaci&oacute;n eficaz en la gobernaci&oacute;n del conjunto de Espa&ntilde;a a trav&eacute;s de las correspondientes instituciones de tipo federal.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la tercera v&iacute;a que defendemos. Este es el puente para el acuerdo que debemos construir entre todos.
    </p><p class="article-text">
        No me cansar&eacute; de alertar contra el choque de trenes. Soy militante del acuerdo y el pacto. Soy constructor de puentes. La tercera v&iacute;a es infinitamente mejor que el choque de trenes. Y no basta con no atizar el fuego, este incendio debe ser apagado por muchos, porque muchos son tambi&eacute;n los que lo alimentan a uno y otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Unos y otros incapaces de entender las razones del adversario, preguntan a todo el mundo de qu&eacute; lado est&aacute;, hacen listas de partidarios y oponentes, se&ntilde;alan con el dedo, miden el grado de adhesi&oacute;n a sus tesis, menosprecian a tibios y esc&eacute;pticos, desconocen que las identidades ni son homog&eacute;neas ni pueden imponerse, hay que respetarlas y compartirlas. Unos y otros cargados de esl&oacute;ganes y banderas, convencidos de ganar, han decidido que es el momento de imponer una raz&oacute;n, la suya.
    </p><p class="article-text">
        Unos y otros cometen el error de c&aacute;lculo de pensar que ha llegado el momento: ahora o nunca, dicen. Unos y otros se equivocan tambi&eacute;n al creerse los m&aacute;s fuertes; sobrevaloran sus propias fuerzas y subestiman las del adversario. Han decidido que es el momento de acabar el eterno empate entre una Espa&ntilde;a incapaz de culminar la homogeneidad nacional que define a los Estados-naci&oacute;n y una Catalu&ntilde;a incapaz de alcanzar la independencia.
    </p><p class="article-text">
        Unos y otros, en lugar de ensayar f&oacute;rmulas federales que har&iacute;an posible conciliar intereses diferentes, compartir identidades, asegurar el respeto a la diversidad y construir un proyecto com&uacute;n, autogobierno y gobierno compartido, est&aacute;n decididos a imponer su dogma por las buenas o por las malas. Si lo consiguen, todos saldremos perdiendo sea cual sea el resultado de la batalla. No quiero, muchos no queremos ser rehenes de su disputa, aun sabiendo como sabemos que los pacifistas acostumbran a ser las primeras v&iacute;ctimas de los conflictos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Iceta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tercera-via_129_3500266.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Mar 2017 18:51:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El sentido de la tercera vía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Miquel Iceta,PSC - Partido de los Socialistas de Cataluña,Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Abstenerse ante Rajoy supondría la renuncia del PSOE a ejercer la oposición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/abstenerse-rajoy-supondria-psoe-oposicion_129_3797931.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Una abstención socialista para evitar unas terceras elecciones daría como resultado un mal gobierno para España y la renuncia del PSOE a ejercer la oposición, pues se vería obligado a sostener al gobierno en los presupuestos</p></div><p class="article-text">
        El a&ntilde;o que viene cumplir&eacute; 40 a&ntilde;os de militancia socialista. Me afili&eacute; porque, m&aacute;s all&aacute; de liderazgos concretos, compart&iacute;a unos valores, unos principios y una ambici&oacute;n por transformar la sociedad. Hoy puedo decir que sigo compartiendo esos valores. Con la misma convicci&oacute;n que aquel ya lejano septiembre de 1977 en que me afili&eacute; al Partit Socialista Popular Catal&agrave;.
    </p><p class="article-text">
        La tristeza por los hechos ocurridos este fin de semana, con la dimisi&oacute;n del secretario general del PSOE y la constituci&oacute;n de una gestora para conducir al partido hasta el pr&oacute;ximo Congreso federal, nos obliga a reflexionar para atinar en las soluciones.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, nos ha faltado di&aacute;logo, asociar los territorios a la direcci&oacute;n. El PSOE es un partido federal que expresa visiones distintas, y nos hace mucha falta trabajar juntos y m&aacute;s en una situaci&oacute;n tan dif&iacute;cil como la que atravesamos. Para ello es necesario que la labor de la gestora dure lo menos posible y se supere esta provisionalidad en un Congreso precedido de unas primarias para elegir un nuevo Secretario General. Un Congreso en el que definamos entre todos el proyecto pol&iacute;tico de los socialistas para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, creo que el PSOE no ha de facilitar un gobierno del PP con Mariano Rajoy al frente. Un 'No' que no es caprichoso y arbitrario, sino que parte de la convicci&oacute;n de que el gobierno presidido por Mariano Rajoy ha sido y es un gobierno incapaz de luchar contra la crisis defendiendo a las clases medias y trabajadoras, que est&aacute; carcomido por la corrupci&oacute;n y que carece de voluntad para abrir una perspectiva de di&aacute;logo entre Catalunya y Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Una abstenci&oacute;n socialista para evitar unas terceras elecciones dar&iacute;a como resultado un mal gobierno para Espa&ntilde;a y la renuncia del PSOE a ejercer la oposici&oacute;n, pues se ver&iacute;a obligado a sostener al gobierno en los presupuestos. Una p&eacute;sima noticia para el pa&iacute;s. A d&iacute;a de hoy la posici&oacute;n del PSOE en este sentido no ha cambiado respecto de lo que aprob&oacute; el Comit&eacute; Federal, pero si despu&eacute;s de escuchar a todo el mundo, se quisiera abrir esa perspectiva, ser&iacute;a el momento de dar la palabra a los militantes para que sean las bases las que se pronuncien. Si lo hicieron para validar el acuerdo PSOE-Ciudadanos, con m&aacute;s motivo deber&iacute;an decidir el voto a un nuevo gobierno del PP presidido por Mariano Rajoy.
    </p><p class="article-text">
        Al PSOE le ha perjudicado mucho el monstruo que algunos dibujaron, el 'PPPSOE', el causante de todos los males de Espa&ntilde;a. La pol&iacute;tica de Pedro S&aacute;nchez, su valent&iacute;a por intentar forjar una mayor&iacute;a alternativa de cambio, ha liquidado al monstruo. Vamos a seguir trabajando por sustituir al PP lo antes posible, para forjar una alternativa a Rajoy que merezca la confianza de la mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Un socialista no puede ni debe dejar que le venzan las dificultades, cuando lo que est&aacute; haciendo es trabajar para construir un proyecto compartido con el aliento de todos y cada uno de sus militantes. S&oacute;lo as&iacute;, juntos, seremos capaces de definir la mejor propuesta para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/783567884559740928?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Iceta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/abstenerse-rajoy-supondria-psoe-oposicion_129_3797931.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Oct 2016 18:03:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Abstenerse ante Rajoy supondría la renuncia del PSOE a ejercer la oposición]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE,PSC - Partido de los Socialistas de Cataluña,Miquel Iceta]]></media:keywords>
    </item>
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