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    <title><![CDATA[elDiario.es - Vidal Martín]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Tan sólo un obstáculo en el camino de Colombia hacia la Paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/solo-obstaculo-camino-colombia-paz_129_3797856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/097d7730-d015-4018-944e-40be94ef4bd5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tan sólo un obstáculo en el camino de Colombia hacia la Paz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace 15 días sólo el 7,1% de los votantes declaraba conocer detalladamente los Acuerdos de paz de Colombia; todo parecía tan Sí que quizá alguno pensó que no eran necesarios más esfuerzos</p></div><p class="article-text">
        En un pa&iacute;s tan diverso y con tantas deudas consigo mismo, el Plebiscito por la Paz de Colombia celebrado el pasado domingo representaba una gran oportunidad para avanzar hasta la Casilla de Salida.
    </p><p class="article-text">
        Un pa&iacute;s que reconoce 7,9 millones de v&iacute;ctimas de un conflicto armado que sigue existiendo tras 52 a&ntilde;os, que a&uacute;n no ha logrado dotar de presencia institucional todo su territorio y donde las autoridades del Estado a&uacute;n tienen que ganarse la confianza de muchos ciudadanos, es un pa&iacute;s en deuda. Y este proceso electoral era un instrumento determinante para que se ubicase un pelda&ntilde;o m&aacute;s arriba, porque antes estaba en negativo. Un S&iacute; a los Acuerdos no implicaba remediar cualquiera de esos problemas, pero s&iacute; significaba la voluntad de hacerlo de ahora en adelante. No s&oacute;lo la voluntad del gobierno, sino la voluntad de un pa&iacute;s expresada de manera democr&aacute;tica en un plebiscito. Esa voluntad nacional debe ser el inicio.
    </p><p class="article-text">
        El contenido de los Acuerdos de La Habana cumpl&iacute;a s&oacute;lo parcialmente con los est&aacute;ndares internacionales existentes. Sin embargo, para quien haya conocido otros procesos similares y haya vivido la elaboraci&oacute;n de otros acuerdos de construcci&oacute;n de paz que abordasen la gesti&oacute;n de justicia en un per&iacute;odo de transici&oacute;n, seguramente se tratase de un paso adelante: una serie de medidas que mejoraban la situaci&oacute;n anterior y permit&iacute;an que en el futuro se pudieran vislumbrar otros pasos adelante.
    </p><p class="article-text">
        No conozco un Acuerdo de Paz que haya dejado completamente satisfechas a todas las partes y sus seguidores. Esa es la caracter&iacute;stica principal de una negociaci&oacute;n y, en el caso de que as&iacute; fuera, uno deber&iacute;a dudar del propio t&eacute;rmino &ldquo;acuerdo&rdquo;. En Justicia Transicional nunca hay victorias. Hay peque&ntilde;os pelda&ntilde;os que, con suerte, un d&iacute;a se suben. Sin embargo, s&iacute; hay derrotas habitualmente, derrotas que empujan escalera abajo.
    </p><p class="article-text">
        El No a los Acuerdos &ndash;no confundir con No a la Paz&ndash; venci&oacute; por 54.000 votos de diferencia, y los motivos plausibles son variados: la mala campa&ntilde;a del S&iacute; (que dispon&iacute;a de grandes recursos y apoyos a nivel interno y externo), los errores pol&iacute;ticos de Santos, la agresiva y sesgada campa&ntilde;a del No o las lluvias torrenciales son algunos de ellos. Pero hay m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La escasa pedagog&iacute;a en la difusi&oacute;n del detalle de los Acuerdos tiene mucha relaci&oacute;n con que s&oacute;lo el 38% de los citados a las urnas aparecieran para decir esta tierra es m&iacute;a, y exige una reflexi&oacute;n. Seguramente tenga relaci&oacute;n con otro dato abrumador: hace 15 d&iacute;as s&oacute;lo el 7,1% de los votantes declaraba conocer detalladamente los Acuerdos. Todo parec&iacute;a tan S&iacute; que quiz&aacute; alguno pens&oacute; que no eran necesarios m&aacute;s esfuerzos.
    </p><p class="article-text">
        Una de las mayores paradojas fue observar c&oacute;mo en muchas de las zonas m&aacute;s afectadas por el conflicto se vot&oacute; S&iacute; y en varias ciudades grandes &ndash;m&aacute;s alejadas- se registr&oacute; un alto nivel de No, precisamente en nombre de las v&iacute;ctimas. El ejemplo palmario es Bojay&aacute;, donde ocurri&oacute; una de las peores masacres del conflicto colombiano, y el S&iacute; obtuvo un 95% de apoyo. Sin duda en cada vereda hubo motivos diversos para no votar, o para votar por el No, pero tras 5 procesos frustrados de negociaci&oacute;n de paz y ante el primer plebiscito nacional por la Paz, era fundamental explicar bien los beneficios del Acuerdo y argumentar de manera solvente, p&uacute;blica y razonada sobre los lemas del No.
    </p><p class="article-text">
        De ahora en adelante, es momento de reconstrucci&oacute;n. T&eacute;cnicamente podr&iacute;amos afirmar que el Acuerdo perdura entre las FARC-EP y el Gobierno, pero no con el Estado colombiano. Seg&uacute;n Rodrigo Uprinmy, &ldquo;jur&iacute;dicamente un nuevo acuerdo es posible. Pol&iacute;ticamente es muy dif&iacute;cil&rdquo;. A pesar de que ayer parece que las opiniones cambiaron, la mejor noticia de este Plebiscito fue la conciliadora respuesta de todos los dirigentes justo despu&eacute;s de conocer los resultados. El Portavoz de la Campa&ntilde;a del No, Timochenko, Santos y Uribe anunciaron p&uacute;blicamente su voluntad de buscar acuerdos.
    </p><p class="article-text">
        Pero llevar&aacute; tiempo. No parece que pueda celebrarse otro Plebiscito antes de que termine la legislatura de Santos. Y despu&eacute;s habr&aacute; que esperar a conocer a los nuevos interlocutores. Por eso entre los votantes del S&iacute; el sabor amargo es profundo, desolador, no ven una meta clara pero s&iacute; las dificultades de retomar las negociaciones.
    </p><h3 class="article-text">La votaci&oacute;n de los Acuerdos en Madrid</h3><p class="article-text">
        En Madrid, el domingo fue una monta&ntilde;a rusa. El S&iacute; obtuvo un 68% en Espa&ntilde;a, pero s&oacute;lo particip&oacute; el 8,33% del censo en una jornada tremendamente emotiva. M&aacute;s tarde supimos que el No hab&iacute;a ganado el Plebiscito.
    </p><p class="article-text">
        Como observador del proceso no report&eacute; ning&uacute;n incidente grave, pero s&iacute; fui testigo de c&oacute;mo un pueblo emocionado celebraba el hecho de votar democr&aacute;ticamente y en libertad por la Paz en su pa&iacute;s. Todos los jurados de las mesas de votaci&oacute;n se hab&iacute;an ofrecido voluntarios para estar all&iacute;. Muchos padres fueron a votar con sus hijos y les explicaban qu&eacute; significa Paz y d&oacute;nde est&aacute; Colombia. Un se&ntilde;or muy mayor, solo y con problemas de movilidad, no entend&iacute;a por qu&eacute; era necesario votar en el cub&iacute;culo de cart&oacute;n, y ni un segundo tardaron en salir a ayudarle. Hab&iacute;a un voto hipnotizante, con mil c&iacute;rculos alrededor del S&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando son&oacute; el timbre del final, se desencaden&oacute; una ovaci&oacute;n espont&aacute;nea que junto al himno posterior le agarr&oacute; la garganta a todo el que all&iacute; estaba presente. En ese momento, varios jurados, testigos y votantes lamentaban y reconfortaban a otras personas que, por distintos obst&aacute;culos, no hab&iacute;an podido votar, independientemente del signo de su voto.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; algo as&iacute; le pas&oacute; a Colombia. Tom&oacute; carrerilla para emprender el camino de la Paz y por mirar al frente encontr&oacute; un obst&aacute;culo inesperado, que era necesario aprender a sortear para poder echar a andar. Pasado el shock, toca entender c&oacute;mo superarlo, evitar la apat&iacute;a y la polarizaci&oacute;n social. Es momento de buscar v&iacute;as alternativas para que unos comprendan el dolor de los otros y prepararse para iniciar, desde el principio, el camino de una Paz que antes o despu&eacute;s est&aacute; por llegar.
    </p><p class="article-text">
        __
    </p><p class="article-text">
        <em>Vidal Mart&iacute;n trabaj&oacute; en 2010 y 2011 en el Centro Internacional para la Justicia Transicional de Colombia (ICTJ). Desde entonces trabaja temas sobre Colombia desde Madrid con Sustentia Innovaci&oacute;n Social y es miembro de la Junta Directiva de la Asociaci&oacute;n Pro Derechos Humanos de Espa&ntilde;a (APDHE).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vidal Martín]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Oct 2016 17:30:22 +0000]]></pubDate>
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