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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Ramón García Bertolín]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_ramon_garcia_bertolin/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Ramón García Bertolín]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Poefesta, la fiesta imprescindible de la poesía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/poefasta-fiesta-imprescindible-poesia_132_8404786.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63b877c1-8572-4c49-8f3d-b0704b603787_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Poefesta, la fiesta imprescindible de la poesía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Oliva se convierte en capital de la poesía en la XVII edición del certamen, la primera sin Franciscco Brines, que contó con la participación de Gioconda Belli, Bernardo Atxaga, el valenciano Marc Granell, la andorrana Teresa Colom y los catalanes Mireia Calafell y Esteve Plantada</p></div><p class="article-text">
        No es normal que una sala multiusos, uno de esos enormes centros polivalentes de metal y vidrio construidos en pueblos valencianos con buenos ingresos por turismo, se llene de gente dispuesta a escuchar poes&iacute;a durante casi dos horas. Tampoco lo es que, como apunt&oacute; &Agrave;ngels Gregori, la responsable de Poefesta, &ldquo;Oliva, un pueblo que no quiere ser ciudad se haya convertido en la capital de la poes&iacute;a&rdquo;. Volvi&oacute; a serlo el s&aacute;bado, en la primera edici&oacute;n de la fiesta de la poes&iacute;a sin Francisco Brines, que el a&ntilde;o pasado recib&iacute;a el Premio Cervantes coincidiendo con sus &uacute;ltimos meses de vida. Como es sabido no pudo ir a recogerlo. 
    </p><p class="article-text">
        Su ausencia, su recuerdo y su obra fueron una presencia constante en esta XVII edici&oacute;n en la que Gioconda Belli, Bernardo Atxaga, el valenciano Marc Granell, la andorrana Teresa Colom y los catalanes Mireia Calafell y Esteve Plantada volvieron a obrar el prodigio de que la poes&iacute;a transmitiese con fuerza la riqueza de diferentes hablas y acentos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no pudo asistir finalmente el granadino Luis Garc&iacute;a Montero, si se escuch&oacute; El dulce acento nicarag&uuml;ense de Gioconda Belli, el euskera de Bernardo Atxaga en un poema del propio Brines titulado &ldquo;<em>Donde muere la muerte&rdquo;</em>, y la lengua catalana con matices, de Sur a Norte, en un Festival de Poes&iacute;a que adem&aacute;s cont&oacute; con la presencia y el respaldo del president de les Corts Valencianes, Enric Morera, o la directora general del Llibre del Ministerio de Cultura, Mar&iacute;a Jos&eacute; G&aacute;lvez
    </p><h3 class="article-text">La certidumbre de la poes&iacute;a</h3><p class="article-text">
        Comenz&oacute; Poefesta 2021 con fragmentos de un video protagonizado por Brines, &ldquo;<em>La certidumbre de la poes&iacute;a&rdquo;,</em> material incluido en el documental que sobre el poeta de Oliva ultima la actriz Rosana Pastor, convertida ahora en directora, y que entre otros formatos tendr&aacute; el del programa Imprescindibles de la 2 de Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola. Rosana, que subi&oacute; al escenario, destac&oacute; que &ldquo;<em>Poefesta ha superado el mejor de los pron&oacute;sticos posibles&rdquo;.</em>
    </p><h3 class="article-text">Vosotros ahora sois la contracultura</h3><p class="article-text">
        Atxaga ley&oacute; poemas en euskera, castellano y catal&aacute;n que hablaban del para&iacute;so y sus alrededores, de trombones y cebras. Demostr&oacute; que la poes&iacute;a tambi&eacute;n puede provocar alegr&iacute;a, antes de dar paso a Mireia Calafell y Esteve Plantada, dos poetas catalanes. Hubo <em>po&egrave;tiques del cor</em>, denuncias rimadas de la violencia de g&eacute;nero, poemas evocando el paso del cometa Halley o la revuelta turca de la plaza Taksim. Ambos celebraron que Poefesta haya logrado convertir a Oliva en una referencia de la poes&iacute;a. <em>&ldquo;Es una pasada ver a tanta gente dispuesta a escuchar poes&iacute;a. Vosotros- </em>dijo dirigi&eacute;ndose al p&uacute;blico<em>-ahora sois la contracultura&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        La andorrana Teresa Colom subi&oacute; al escenario formando t&aacute;ndem po&eacute;tico con Marc Granell, ese poeta valenciano de tan largo alcance y recorrido, &ldquo;un s&iacute;mbolo de la ciutat de Val&egrave;ncia&rdquo;, fundador de revistas como Cairell, director de la colecci&oacute;n Gregall Poes&iacute;a, traductor de Bertolt Brecht al catal&aacute;n y de Vicent Andr&eacute;s Estell&eacute;s al castellano, Premio Ausi&agrave;s March y Premi de les Lletres Valencianes. Granell escogi&oacute; poemas de su &uacute;ltimo libro Cel de fang y tambi&eacute;n uno dedicado a la Brigadas Internacionales. Confes&oacute; su entusiasmo por estar ante un p&uacute;blico &ldquo;<em>tan generoso y numeroso</em>&rdquo; y afirm&oacute; que Poefesta &ldquo;<em>es una fiesta imprescindible de la poes&iacute;a&rdquo;.</em> Teresa Colom declam&oacute; sobre Cercles, G&agrave;bies y Canaris.
    </p><h3 class="article-text">Poeta despatriada con pie rob&oacute;tico</h3><p class="article-text">
        Si Granell subi&oacute; al escenario ayudador por un andador, la peta nicarag&uuml;ense Gioconda Belli lleg&oacute; a Oliva en silla de ruedas despu&eacute;s de un accidente a su llegada a Espa&ntilde;a- &ldquo;<em>He tenido que venir con un pie rob&oacute;tico</em>&rdquo;- que abandon&oacute; en el momento de leer sus poemas esta mujer de volcanes y prestigio mundial que cuando quien esto escribe viaj&oacute; a Nicaragua, en 1987, era adem&aacute;s dirigente del Frente Sandinista que hab&iacute;a tomado el poder por las armas en julio del 79. &ldquo;<em>Hoy-</em>conto &Agrave;ngels Gregori<em>- &rdquo;se ha convertido en una de las voces m&aacute;s duras y cr&iacute;ticas contra el gobierno de Daniel Ortega y su represi&oacute;n.</em> Gregori record&oacute; que hizo de telonera suya en un recital en Buenos Aires, &ldquo;<em>y fue tan espectacular que me sent&iacute;a como si fuera la telonera de Madonna&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        En su intervenci&oacute;n hubo poemas de amor atormentado, consejos para la mujer fuerte, antes de acabar con un poema titulado <em>Despatriada,</em> en el que habla de la misma casa de Managua donde la entrevistamos en agosto de 1987 el fot&oacute;grafo Valenciano Jos&eacute; Vicente Rodr&iacute;guez y un servidor, a la que ahora no puede volver por temor a que la detengan. &ldquo;<em>Vengo despatriada. En mi pa&iacute;s hay una situaci&oacute;n terrible despu&eacute;s de que un antiguo compa&ntilde;ero de lucha (Daniel Ortega) se haya convertido en un tirano)&rdquo;. No tengo donde vivir/ Escog&iacute; las palabras&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hubo poes&iacute;a en la actuaci&oacute;n musical que cerr&oacute; Poefesta, el festival, la fiesta de la poes&iacute;a, que el a&ntilde;o que viene llegar&aacute; a su mayor&iacute;a de edad. Recitada por Luc&iacute;a Esp&iacute;n, o cantada por Carmen Linares, que no casualmente eligi&oacute; su versi&oacute;n de <em>Andaluces de Ja&eacute;n </em>(Miguel Hern&aacute;ndez), <em>Se equivoc&oacute; la paloma</em> (Rafael Alberti) y guard&oacute; a Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez para el obligado bis.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ramón García Bertolín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/eldiario-de-la-cultura/poefasta-fiesta-imprescindible-poesia_132_8404786.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Oct 2021 14:09:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Poefesta, la fiesta imprescindible de la poesía]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Niño con pantalón corto en las rodillas de señor con sotana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/nino-pantalon-corto-rodillas-senor-sotana_129_8696407.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Me preguntan si me ha afectado. Respondo que he vivido con ello, que no me ha impedido amar, ni re&iacute;r, ni trabajar, ni me ha hecho aborrecer mi sexualidad No se sorprende al contarle que 55 a&ntilde;os despu&eacute;s es cuando m&aacute;s revivo una experiencia infantil a la que incorpor&oacute; detalles escondidos en alg&uacute;n recoveco del olvido. Las pocas veces que lo comentaba, incluso aparentando bromear, sol&iacute;a referirme a ese abuso sexual con la expresi&oacute;n &ldquo;me toc&oacute; la polla un franciscano&rdquo;. A lo bruto.
    </p><p class="article-text">
        Una experiencia que en su momento ni siquiera me alej&oacute; de la iglesia cat&oacute;lica, una vivencia de la que durante a&ntilde;os el recuerdo que m&aacute;s ha pervivido, tan triste como folkl&oacute;rico, es que aquel franciscano de un pueblo grande de Castell&oacute;n, que tampoco recuerdo si era Villarreal o Burriana, me regal&oacute; un mechero despu&eacute;s de sacar la mano de la bragueta y acabar con su cancaneo por mi entrepierna. &iexcl;Un mechero a un ni&ntilde;o de ochos a&ntilde;os! Uno met&aacute;lico, grande, pesado, al que apenas le dur&oacute; el gas una semana. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Si lo he guardado como algo vergonzante que no se quiere o no se puede contar para no sentir la angustia que provoca una vivencia as&iacute;? &nbsp;He cargado con ello, aparcado, relativizado, en una cierta nebulosa favorecida por la disminuci&oacute;n de mis visitas a la ciudad donde ocurri&oacute;. La escena del ni&ntilde;o con pantal&oacute;n corto en las rodillas de un se&ntilde;or con sotana y manos largas ha irrumpido con mayor frecuencia durante los &uacute;ltimos tiempos, cuando han aparecido noticias sobre abusos sexuales de los miembros de la iglesia cat&oacute;lica en medio mundo. Al escucharlas se asoma el recuerdo, se agita el &iquest;trauma emocional? Le pongo un rostro que es el m&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Fue especialmente impactante la pel&iacute;cula Spotlight. Tras verla me decid&iacute; a escribir por primera vez sobre ese pasaje que no ha condicionado mi vida pero que segu&iacute;a estando ah&iacute; cuando en verano visit&eacute; esa iglesia con convento anexo de la que era vecino, en la que me bautizaron y comulgu&eacute;, a cuya escuela asist&iacute; dos a&ntilde;os, en cuyo cine descubr&iacute; a Carmen Sevilla, Gary Cooper y Currito de la Cruz. Siempre en General, nunca en Butaca de Patio. Reconoc&iacute; muchos escenarios de mi infancia. Tambi&eacute;n la celda (les llamaban celdas, como en las prisiones) donde ocurri&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Cont&eacute; que fui un ni&ntilde;o manoseado. Una pel&iacute;cula me quit&oacute; el sue&ntilde;o, una sesi&oacute;n de cine nocturno se convirti&oacute; en billete -de poliz&oacute;n - para un viaje de varias d&eacute;cadas en el tiempo hasta aquel Teruel donde me toc&oacute; la polla un padre franciscano despu&eacute;s de explicarme, a su manera, los misterios de la vida. En un tiempo oscuro esas experiencias ten&iacute;an algo de generacional. Muchos &eacute;ramos los llamados y bastantes los elegidos.
    </p><p class="article-text">
        A menudo he pensado que tuve suerte porque no me viol&oacute; ni me forz&oacute; a hacerle una mamada, como les ocurri&oacute; a algunos de los ni&ntilde;os de los que abusaron los sacerdotes de la di&oacute;cesis de Boston, &iexcl;m&aacute;s de 240 religiosos!, cuyas fechor&iacute;as e impunidad sacaron a luz los periodistas del Boston Globe y cont&oacute; una pel&iacute;cula que elud&iacute;a lo expl&iacute;cito para centrarse en lo sist&eacute;mico. Como la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica, para nada eran casos aislados.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Ni me he suicidado como algunos de esos ni&ntilde;os ni me jodieron vida. Tampoco lo he olvidado, porque una experiencia as&iacute; deja huella, se arrincona en la memoria y nunca se borra del todo. Lo he sobrellevado y relativizado como un cap&iacute;tulo cutre y vergonzoso de la infancia que produce una rabia espor&aacute;dica y cada vez m&aacute;s lejana; que evoca un&nbsp;&nbsp;&nbsp;tiempo de silencio de cordero en el que ni siquiera me plante&eacute; cont&aacute;rselo a mis padres. Que no lo contara a nadie fue precisamente lo que me pidi&oacute; el franciscano mientras me regalaba&nbsp;el primer mechero en la vida de un cr&iacute;o que a&uacute;n tardar&iacute;a tres o cuatro a&ntilde;o en fumarse su primer pitillo. 
    </p><p class="article-text">
        Alguna vez fantase&eacute; con buscarlo para partirle la cara y decirle que era un mal nacido y un hijo de la gran puta, pero no lo hice. Seguramente ya est&eacute; criando malvas mientras yo sigo aqu&iacute; para reencontrarme con esa vivencia, revisitarla sin angustia, saber que pas&oacute;, que no fue un mal sue&ntilde;o, y&nbsp;&nbsp;&nbsp;darle vueltas, con distanciamiento, a las circunstancias personales y medioambientales, tan provincianas, que hicieron que aquel cl&eacute;rigo pervertido me eligiese, &iquest;por empanado?, para manosearme mientras simulaba expresarme su afecto y ponerme al tanto de los misterios de la naturaleza y el enigma de la vida. Le deseo un largo y penoso infierno.
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto, sin complejos, cu&aacute;les eran mis tristezas, mi vulnerabilidad, mis flancos d&eacute;biles, mis carencias afectivas, y sigo sin tener claro&nbsp;&nbsp;&nbsp;que haya acabado de encontrar las respuestas. Aplaudo a quienes, desde el dolor y la rabia, denuncian y luchan para derribar muros de silencio tan entreverados de metal como el Tel&oacute;n de Acero, para desenmascarar la omert&aacute; clerical y social y la complicidad de pensamiento, palabra, obra u omisi&oacute;n de una sociedad tan nominalmente cat&oacute;lica como dispuesta a tapar esos delitos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Manoseadores de ni&ntilde;os con pantal&oacute;n corto, abusadores con h&aacute;bito y potestad para administrar sacramentos, aprovechados del relajo corporativo, social, judicial y hasta policial. Amparados en el temor y la coacci&oacute;n o en el miedo de las v&iacute;ctimas a ponerse a malas con los representantes de dios en la tierra. En Boston, Dubl&iacute;n, Par&iacute;s, Astorga, Montserrat o lugares como Teruel, donde no hab&iacute;a ni periodistas ni peri&oacute;dicos con tiempo y medios para tirar de una manta que apestaba. Abusos, aqu&iacute; y all&aacute;, que al conocerse eran solventado con traslados, camuflados como bajas por enfermedad, tapados con compensaciones de mierda o ignorados con el &nbsp;&nbsp;silencio de la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica y tambi&eacute;n de todos los que no se han atrevido a cont&aacute;rselo ni a sus padres, ni a su mujer, ni a su pareja, como no se atrevieron a denunciarlo en un tiempo en que los sacerdotes mandaban la hostia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ramón García Bertolín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/nino-pantalon-corto-rodillas-senor-sotana_129_8696407.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Jan 2022 08:59:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Niño con pantalón corto en las rodillas de señor con sotana]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El palé del olvido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/pale-olvido_129_8417026.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La novela del a&ntilde;o en Val&egrave;ncia, Noruega, de Rafa Lahuerta, est&aacute; llena de calles, plazas, callejones, bastantes menos avenidas y apenas unos pocos jardines, algunos incluso de mala muerte. Es un viaje con mayor protagonismo para las calles de los barrios de la Ciutat Vella: Velluters, Seu, Xerea, Mercat, Sant Francesc y Carme, pero con una presencia nada desde&ntilde;able de otras zonas de la ciudad. Nunca hab&iacute;a le&iacute;do literatura con tanto callejero.
    </p><p class="article-text">
        Calles de prostituci&oacute;n, de pegamento esnifado, calles donde habita el olvido que casi nunca han tenido quien las escriba. Algunas las hab&iacute;a sacado de mi vida antes de llegar a Noruega, otras me son familiares pero ser&iacute;a incapaz de ubicarlas, las hay que simplemente me suenan y s&eacute; que existen. Muchas forman parte de ese barrio de Velluters que algunos llaman todav&iacute;a Barrio Chino y a la gente de orden y firmes creencias le gusta nombrarlo barrio del Pilar, como si el h&aacute;bito hiciese al monje.
    </p><p class="article-text">
        He vivido en la frontera de Velluters durante m&aacute;s de dos d&eacute;cadas. Llegu&eacute; todav&iacute;a a tiempo de ver chavales esnifando pegamento, traficar hero&iacute;na y ejercer la prostituci&oacute;n. Conozco el barrio, pero ha sido una verdadera putada que mientras disfrutaba leyendo la novela Noruega, por momentos me sintiese culpable y me atormentase ese desconocimiento, esa ignorancia enciclop&eacute;dica sobre el callejero de Val&egrave;ncia ante la que me pon&iacute;a una novela que recomiendo y seguro que volver&eacute; a leer antes de morirme.
    </p><p class="article-text">
        En la geograf&iacute;a de la ciudad donde nac&iacute; los lugres se nombraban sin calle: la Colmena, el Corral&oacute;n, la Chopera, la Glorieta, el Viaducto&hellip;.Las primeras calles cuyos nombres ocuparon un cierto lugar en mi vida estaban todas en la capital de un reino que entonces era dictadura. Fueron las calles del Pal&eacute; (m&aacute;s tarde Monopoly), aquel juego que ocup&oacute; tantas tardes de infancia. &iexcl;Joder, todas en Madrid! Apenas ten&iacute;a 10 a&ntilde;os y ya me eran familiares Bravo Murillo, Carretas, Atocha, Santa Engracia, Princesa, Plaza de Oriente, Alcal&aacute;, Paseo del Prado, Vel&aacute;zquez, Serrano, Goya, Arenal, Carrera de San Jer&oacute;nimo. No solo conoc&iacute;a sus nombres sino tambi&eacute;n sus posibilidades especulativas para construir casas y hoteles y hundir en la miseria al que pasara por all&iacute; en partidas que parec&iacute;an no acabar nunca. 
    </p><p class="article-text">
        Mucho antes de la famosa Movida, las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os de todas las Espa&ntilde;as ya transit&aacute;bamos por un Madrid de tablero de cart&oacute;n como si tal cosa y sin que nunca llegase a entender por qu&eacute; te daban 10.000 pesetas cada vez que pasabas por la casilla de salida, que no deb&iacute;a de quedar lejos de la Direcci&oacute;n General de Seguridad en la Puerta del Sol, ni que de repente te mandasen a la c&aacute;rcel o el valor de la inversi&oacute;n se multiplicase al dominar todo un barrio y no dejar nada para los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Noruega, la novela que triunfa como la Coca Cola, la novela en Valenciano que posiblemente menos tiempo me ha costado leer en toda mi vida - y con menor n&uacute;mero de incursiones en el Diccionari Normatiu Valenci&agrave;-, dar&iacute;a para montar un Pal&eacute; Valenciano del Olvido que recorriese las tripas de una ciudad carregada de punyetes, d&rsquo;h&ograve;sties, d&rsquo;oblits, de mala llet, d&rsquo;enemics irreconciliables, xori&ccedil;os i maganxers. Un Pal&eacute; con su Barrio Chino, su Mercat, su Xerea, su barri del Carme, tan aut&egrave;ntic i tan pixat. Pero tambi&eacute;n con ese Eixample benestant que dice Rafa Lahuerta que naci&oacute; a imagen y semejanza del Eixample de Barcelona, para despu&eacute;s querer parecerse a un barrio parisino y convertirse finalmente en sucursal del madrile&ntilde;o barrio de Salamanca. 
    </p><p class="article-text">
        El Pal&eacute; Noruega, el Pal&eacute; Sanchis Bermell (su protagonista), que tambi&eacute;n tendr&iacute;a en el medio sus montoncitos con tarjetas de Suerte y Sorpresa, a las que podr&iacute;an a&ntilde;adirse otros de Olvido y Desidia. Lo de la mala muerte ya lo he dicho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ramón García Bertolín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/pale-olvido_129_8417026.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 Oct 2021 09:48:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El palé del olvido]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[He creído morir a todas las edades (Tribulaciones tras la primera dosis de AstraZeneca)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/he-creido-morir-edades-tribulaciones-primera-dosis-astrazeneca_129_7825567.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hoy hace diez d&iacute;as que me pusieron la vacuna AstraZeneca. Fue cuando llamaron, como si de una movilizaci&oacute;n se tratase, de ir a servir a la patria, a las quintas del 56 y 57 (la m&iacute;a) del siglo pasado, incomprensiblemente antes de que llamaran al centre Hospital Campa&ntilde;a de Val&egrave;ncia, a las levas del 43, 44 o 45, por ejemplo, cuyo riesgo siempre se ha considerado mayor. All&aacute; que fui corriendo y feliz.
    </p><p class="article-text">
        Recib&iacute; la noticia , y la vacuna, con una alegr&iacute;a exultante que no han conseguido que pierda por mucho que se han empe&ntilde;ado, porque desde ese mismo d&iacute;a 6 de abril no ha pasado un solo d&iacute;a en que no hayan aparecido en las redes y/o en los medios de comunicaci&oacute;n noticias sobra alg&uacute;n nuevo efecto secundario de AstraZeneca, aparte del trombo mortal: cefaleas, fiebre, mareos, rojeces en las piel, hinchaz&oacute;n de las articulaciones, dolor abdominal, mialgia y artralgia, dificultad para respirar, visi&oacute;n borrosa&hellip;.
    </p><p class="article-text">
        Con ese panorama vive quien siempre ha hecho suya una frase genial: <em><strong>Yo he cre&iacute;do morir a todas las edades</strong></em>, del escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, al que propongo para su elevaci&oacute;n a los altares y conversi&oacute;n en patr&oacute;n de los hipocondriacos que, citando a Raimon, <em><strong>som molts m&eacute;s dels que ells volen i diuen</strong></em> (Un d&iacute;a descubr&iacute; que mi m&eacute;dico de cabecera hab&iacute;a escritos &ldquo;Hipocondriaco&rdquo; en mi ficha sanitaria que ten&iacute;a abierta en el ordenador. Imagino que para informaci&oacute;n y buen conocimiento de todos los sanitarios- &iexcl;benditos sanitarios! - que, a partir de ese momento, y hasta el final de mis d&iacute;as, hubiesen de tener trato conmigo).
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de publicitarse cada nueva reacci&oacute;n adversa, con poca consideraci&oacute;n y menos tacto, repaso minuciosamente esa parte concreta de mi cuerpo, veo que todo est&aacute; en orden y me tranquilizo al menos hasta que salga a la luz el en&eacute;simo efecto secundario o se aireen las nuevas dudas y decisiones que nos conciernen a los &ldquo;<em><strong>Astraz&eacute;nicos&rdquo;</strong></em>. Pa&iacute;ses que han anunciado que no van a ponerla m&aacute;s, como Dinamarca; comunidades o estados que han paralizado su administraci&oacute;n, como Castilla y Le&oacute;n o Alemania; otras que piden que se ampl&iacute;e- o se rebaje, que de todo hay- el rango de edad de los <em><strong>astrazenecados; </strong></em>el Madrid de la Ayuso siempre a la contra y dando la nota&hellip;. Informaciones que, cual seres vivos, nacen, crecen, se reproducen y mueren. Unas en un ciclo de apenas 24 horas. Otras arraigan con fuerza y reiteraci&oacute;n medi&aacute;tica para mantenerse vivas, coleando y confundiendo.
    </p><p class="article-text">
        Entre estas &uacute;ltimas destaca, sin duda, la del &iquest;Qu&eacute; hacer?, qu&eacute; co&ntilde;o hacer con nosotros, los que ya hemos recibido la primera dosis de la vacuna anglo-sueca, como si fu&eacute;semos un problema para la humanidad. En ocasiones ese problema de reminiscencias leninistas sobre la segunda entrega de un serial hipod&eacute;rmico se circunscribe a los menores de 65 a&ntilde;os, otras veces a los menores de 60, otras a los de 55, y m&aacute;s recientemente ya casi no se habla de edades. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer con los que ya hemos recibido, sin colarnos, sin marruller&iacute;as, la primera dosis?: ponernos la segunda de otra marca, de otro laboratorio, con otro precio-<em><strong>ADN o ARN, that is the question</strong></em>-, seguir con AstraZeneca (tesis por la que me apunto, porque contin&uacute;o sin percibir ning&uacute;n efecto adverso y s&iacute; una fuerte subida de moral y ganas de seguir disfrutando de la vida), ponernos la Sputnik o la china, si les sobra alguna a Putin o Xi Jinping; fusilarnos directamente como traidores a la patria por boicotear el avance hacia la inmunidad de reba&ntilde;o y el carn&eacute; de vacunaci&oacute;n por puntos o cualquier cargo que se les ocurra en esta ceremonia de la confusi&oacute;n propiciada por la incompetencia, ineptitud y guerra de guerrillas de todas las instituciones y casi todos pol&iacute;ticos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ramón García Bertolín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/he-creido-morir-edades-tribulaciones-primera-dosis-astrazeneca_129_7825567.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Apr 2021 15:30:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[He creído morir a todas las edades (Tribulaciones tras la primera dosis de AstraZeneca)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El segundo 23F más importante de la historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/segundo-23f-importante-historia_129_7258152.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Con la perspectiva hist&oacute;rica que dan los tres d&iacute;as transcurridos, apenas me quedan dudas de que la conmemoraci&oacute;n, por todo lo alto, del 40 aniversario del golpe de Estado del&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;23-F iba con segundas y tuvo algo de operaci&oacute;n &ldquo;Salvar al soldado em&eacute;rito&rdquo;. Hubo una clara intencionalidad de poner en valor el papel &ldquo;determinante&rdquo; del entonces Rey Juan Carlos I para sofocar aquella rebeli&oacute;n armada, bananera pero armada, contra la joven democracia espa&ntilde;ola, y contraponerlo a la espiral de desprestigio uniformemente acelerado iniciada por el monarca ya antes de su abdicaci&oacute;n. De paso puede que los promotores buscasen tambi&eacute;n que esta reivindicaci&oacute;n de la parte menos ensuciada de la biograf&iacute;a del padre tuviese beneficiosos efectos colaterales en el reinado de su hijo Felipe VI, cuestionado por importantes sectores de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Vale, la coyuntura es la coyuntura, y 40 a&ntilde;os es una cifra mucho m&aacute;s redonda que 38, pero no me parece nada bien que llegada esa fecha solo nos quede en la memoria el sabor a tanques por las calles, diputados por los suelos, bigotudos con tricornio gritando &iexcl;Se sienten, co&ntilde;o!, y la salvadora intervenci&oacute;n &ldquo;after hours&rdquo; del monarca poniendo orden. Me parece injusto que no haya habido ninguna referencia medi&aacute;tica ni institucional, al menos que servidor haya encontrado rastreando la red durante 72 horas, al segundo&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;23-F m&aacute;s importante de la historia de Espa&ntilde;a: el de 1983, cuando el consejo de ministros del primer gobierno socialista aprob&oacute; la expropiaci&oacute;n forzosa del grupo RUMASA.
    </p><p class="article-text">
        Durante muchos a&ntilde;os, cuando le&iacute;a los peri&oacute;dicos de derechas, que en ese tiempo eran todos, y ve&iacute;a tantos anuncios con el dibujito (logotipo) de la abeja laboriosa, que era el emblema de la empresa de Jos&eacute; Mar&iacute;a Ruiz Mateos, mi padre sol&iacute;a decir que si alg&uacute;n d&iacute;a quebraba RUMASA Espa&ntilde;a se iba a ir a la mierda. No hizo falta que quebrase. Los j&oacute;venes socialistas, que no llevaban ni tres meses en el Gobierno de Espa&ntilde;a, despu&eacute;s de haber arrasado en las elecciones, la expropiaron el 23 de febrero de 1983 &ldquo;por razones de utilidad p&uacute;blica e inter&eacute;s social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No hubo uniformes ni pistolas, pero aquello fue una bomba. La decisi&oacute;n afectaba a un holding con aproximadamente 700 empresas, m&aacute;s de 60.000 trabajadores y una facturaci&oacute;n anual de 350.000 millones de pesetas. La pu&ntilde;etera abeja estaba por todas partes. Controlaba 18 bancos, un mont&oacute;n de bodegas riojanas y andaluzas, decenas de hoteles repartidos por toda Espa&ntilde;a, todos ellos con nombres de animales (Los Galgos, Las Garzas, Las Ocas, Los Patos...), Mantequer&iacute;as Leonesas, Loewe, Galer&iacute;as Preciados... Aunque no le dediquen ni la cent&eacute;sima parte de tiempo y esfuerzos que a poner en solfa la operaci&oacute;n &ldquo;Salvar al soldado em&eacute;rito&rdquo;, esa intervenci&oacute;n merece ser recordada.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a no se fue a la mierda, como aseguraba mi padre, tampoco con el chapucero golpe del Estado del otro 23-F. El que se larg&oacute; lo m&aacute;s pronto que pudo fue Jos&eacute; Mar&iacute;a Ruiz Mateos, primero a Londres, luego a Fr&aacute;ncfort, donde le detuvieron y encarcelaron. El hombre m&aacute;s rico ejerci&oacute; de buen preso sin saber alem&aacute;n. M&aacute;s tarde fue extraditado y tiempo despu&eacute;s protagoniz&oacute; un intento de agresi&oacute;n f&iacute;sica al ministro Miguel Boyer al grito de &iexcl;que te pego, leche, que te pego!, que se hizo famoso en toda Espa&ntilde;a (ahora se dir&iacute;a viral) y fue valioso material fungible para chistes y humoristas. Boyer le debe a Ruiz Mateos la parte de su notoriedad p&uacute;blica y medi&aacute;tica que no le lleg&oacute; despu&eacute;s, al contraer matrimonio con Isabel Preysler, a la que m&aacute;s tarde convertir&iacute;a en viuda. Otro sociata de primera generaci&oacute;n que acab&oacute; abrazando a la jet.
    </p><p class="article-text">
        En el decreto de expropiaci&oacute;n capitaneado por el ministro de Econom&iacute;a se argumentaba como razones para la expropiaci&oacute;n, recurrida y perdida por Alianza Popular ante los tribunales, obstrucci&oacute;n a la labor del Banco de Espa&ntilde;a, falta de auditor&iacute;as, excesivos riesgos asumidos, cientos de millones de pesetas de deuda a la Seguridad social y varios miles de millones a Hacienda, adem&aacute;s de la apremiante necesidad de salvar los puestos de trabajo. Boyer se&ntilde;al&oacute; a&ntilde;os despu&eacute;s que se quiso evitar la quiebra del grupo, pero que no hab&iacute;a nada personal contra el empresario jerezano y militante del Opus Dei.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No fue una nacionalizaci&oacute;n. Bien al contrario, a los pocos meses se inici&oacute; un proceso de reprivatizaci&oacute;n en el que algunos listos se quedaron con las mejores empresas del holding. Pongamos por caso el empresario venezolano Gustavo Cisneros, que compr&oacute; Galer&iacute;as Preciados por poco m&aacute;s de mil millones de pesetas y la revendi&oacute; diez a&ntilde;os despu&eacute;s a un grupo brit&aacute;nico por aproximadamente 30.000 millones, adelant&aacute;ndose a la cultura del pelotazo que despu&eacute;s tuvo su profeta en el ministro Solchaga. Tambi&eacute;n un tal Marcos Eguiz&aacute;bal se qued&oacute; con las mejores bodegas de RUMASA, como las riojanas Paternina o Bodegas Franco Espa&ntilde;olas, por muy poco dinero. En otras empresas, bastantes, hubo que poner pasta del erario, y no poca.
    </p><p class="article-text">
        Las razones de Estado son las razones de Estado y es normal que se agarren a cualquier clavo, aunque siga ardiendo, para atajar el desprestigio que el rey em&eacute;rito ha tra&iacute;do a una monarqu&iacute;a que se esfuerza por mantenerse. Otra bien distintas es que caiga en el olvido el segundo 23-F m&aacute;s famoso e importante de la historia de Espa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ramón García Bertolín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/segundo-23f-importante-historia_129_7258152.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Feb 2021 22:22:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El segundo 23F más importante de la historia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Otra forma de hacer caja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/forma-caja_1_6750919.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Estoy en una de esas sucursales bancarias que todav&iacute;a atienden sin cita previa y en la que, en un alarde de generosidad con el cliente, aun te dejan entrar despu&eacute;s de las 11 de la ma&ntilde;ana. Tiene cuatro puestos de atenci&oacute;n personal y tres cajeros autom&aacute;ticos, pero todas las ventanillas menos una est&aacute;n vac&iacute;as, mientras que en los cajeros hay un verdadero ambientazo de clase pr&aacute;ctica bancaria. Cinco minutos de espera en la cola de la &uacute;nica ventanilla atendida bastar&aacute;n para descubrir que los otros empleados han abandonado sus puestos de combate para acompa&ntilde;ar a los clientes a los cajeros. &iexcl;Qu&eacute; amabilidad!
    </p><p class="article-text">
        Entre los acompa&ntilde;ados hay una pareja de nonagenarios que pone cara de p&oacute;ker a las explicaciones que, a pie de m&aacute;quina, les est&aacute; dando un empleado convertido en maestro de &ldquo;todo lo que usted debe saber sobre c&oacute;mo utilizar su tarjeta para dejar darnos la tabarra en ventanilla, que ya no estamos para eso&rdquo;. Cuando me llega el turno y digo lo que quiero, me instan a que vaya tambi&eacute;n al cajero y resuelva personalmente. Como le indico que no s&eacute;, el se&ntilde;or me ofrece el servicio de explicaciones pertinentes in situ, ante la gran m&aacute;quina, en lugar de realizar la gesti&oacute;n que necesito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seguro que recibe &oacute;rdenes para que busque siempre la opci&oacute;n de ense&ntilde;ar a la clientela a valerse por s&iacute; misma, sin dar la vara, a hacer ingresos en efectivo, pedir justificantes, pagar multas, abonar o devolver recibos y todas esas gestiones que antes permit&iacute;an un trato personal y humanizaban una relaci&oacute;n cliente-entidad que parece quedar fuera de lugar con el imparable avance de las tecnolog&iacute;as. Nos alejan de las ventanillas, los puestos de atenci&oacute;n y los despachos coincidiendo con este momento en que el dinero, el m&iacute;o y el de la inmensa mayor&iacute;a, no les genera intereses ni beneficios y, adem&aacute;s, Una pandemia que aniquila relaciones personales y contactos directos.
    </p><h2 class="article-text">Precuela (por si cuela) bancario-sentimental</h2><p class="article-text">
        Mi vinculaci&oacute;n al mundo de la banca arranca con la llegada a este mundo. El d&iacute;a que nac&iacute;amos (mis hermanos y yo) mi padre nos abr&iacute;a una libreta con un duro (cinco pesetas) en la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Arag&oacute;n y Rioja. No hab&iacute;amos salido todav&iacute;a del hospital y ya quer&iacute;a estimular precozmente nuestra vocaci&oacute;n ahorradora. Los de la Caja, que sab&iacute;an el nombre de todos los clientes, le entregaban un &aacute;lbum de cromos de trajes e im&aacute;genes regionales para que fu&eacute;semos llen&aacute;ndolo a golpe de imposici&oacute;n, porque entonces a los ingresos en cuenta muchos les llamaban &ldquo;imposiciones&rdquo;, de las que quedaba constancia escrita a mano por aquel bancario al que en mi ciudad algunos confund&iacute;an con un banquero.
    </p><p class="article-text">
        Ese duro de cinco pesetas est&aacute; en el origen de un inter&eacute;s por la evoluci&oacute;n del sector financiero que desde hace a&ntilde;os ha ido virando a estupefacci&oacute;n, rabia y desconcierto. A&ntilde;oro tiempos pasados, tanto que a veces me convierto en el replicante Roy Batty (interpretado por Rutger Hauer) en la pel&iacute;cula Blade Runner, con su famoso mon&oacute;logo, pero en vez de hablar de naves en llamas m&aacute;s all&aacute; de Ori&oacute;n y de rayos-C brillando en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannh&auml;user, proclamo:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He visto cosas que vosotros no creer&iacute;ais: botones sin bachiller superior que con esfuerzo y a&ntilde;os han llegado a directores de sucursal, pueblos enteros haciendo cola en la calle para recoger la botella de cava, la colonia o las servilletas que regalaba la Caja de Ahorros por Navidad; he visto pagar intereses del 16 ciento por un cr&eacute;dito hipotecario; he visto a alguien tan gris como Jos&eacute; Lu&iacute;s Olivas convertirse en vicepresidente de Bankia; he visto realizar consejos de administraci&oacute;n de la CAM,&nbsp;&nbsp;con se&ntilde;oras incluidas, en la India. He visto trincar con mayor o menor sutileza y tambi&eacute;n utilizar con desparpajo y sin escr&uacute;pulos la tarjeta black, a quienes dec&iacute;an se socialistas, comunistas o sindicalistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y todos esos recuerdos se pierden en el tiempo como l&aacute;grimas en la lluvia, mientras espero a que un empleado que ni sabe c&oacute;mo me llamo ni le interesa un pimiento saberlo, me ense&ntilde;e a ingresar en el cajero. Adi&oacute;s a la banca amiga, a momentos m&aacute;gicos como la fiesta que cada a&ntilde;o, por Reyes, organizaba la Caja de Ahorros, en la que descubr&iacute; a Tom y Jerry y a Pixie y Dixie, com&iacute; las primeras chocolatinas Milkybar y beb&iacute; la primera Coca Cola de mi vida que no era zarzaparrilla. Tambi&eacute;n la primera vez que disfrut&eacute; del mar fue en una colonia de verano que organizaba en Comarruga aquella Caja de Ahorros, aunque fue otra Caja la que me concedi&oacute; el cr&eacute;dito para comprarme la Vespa con la que ejercer el periodismo de proximidad, sin avales y a pesar de que mi contrato laboral era temporal y renovable. C&oacute;mo olvidar, igualmente, que la &eacute;poca m&aacute;s feliz de la vejez de mis padres transcurri&oacute; en una residencia de la obra social de Ibercaja que llevaba el nombre del turolense Padre Piquer, fundador de un esfuerzo asistencial llamado Monte de Piedad, aunque ahora esas palabras no suenen bien
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a f&aacute;cil concluir que la Transici&oacute;n tampoco fue mod&eacute;lica en las cajas de ahorros ni en la banca, que las cosas empezaron a torcerse cuando los consejos de administraci&oacute;n se llenaron de pol&iacute;ticos amortizados que ni siquiera pod&iacute;an aspirar a eurodiputados, de sindicalistas que no le hicieron ascos a ninguna tarjeta ni prebenda, por no hablar de algunas privatizaciones, fusiones, anexiones&hellip; Una gran deriva y, en paralelo, un proceso de distanciamiento de la clientela, de desapego, de despersonalizaci&oacute;n del negocio a cambio del incremento de comisiones y cuotas de mantenimiento de las que no puedes librarte ni contratando toda clase de seguros y alarmas, operando por Internet o manejando t&uacute; mismo el volante del cajero autom&aacute;tico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ramón García Bertolín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/forma-caja_1_6750919.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Jan 2021 10:55:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Otra forma de hacer caja]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Poetas en la pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/poetas-pandemia_1_6451468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        &ldquo;Els d&eacute;us han volgut que una tardor pand&egrave;mica s'haja convertit, gr&agrave;cies a Brines, en una primavera po&egrave;tica d'hivern&rdquo;. Los poetas, como Josep Piera, quiz&aacute; tienen m&aacute;s tendencia que el resto de los humanos- salvo los sacerdotes, que lo llevan de serie- a involucrar a los dioses en acaecimientos tan asombrosos como la confusi&oacute;n de las estaciones y las coincidencias m&aacute;gicas. &ldquo;Res no pot parar a la primavera&rdquo;, declama a su lado el joven autor Adri&agrave; Targa en la fiesta de la poes&iacute;a, Poefesta,&nbsp;que ha cambiado tres veces de fecha de celebraci&oacute;n a causa de la pandemia para coincidir finalmente en la misma semana, y no ninguna otra, en que a Francisco Brines, un vecino poeta que entre todos los lugares del mundo naci&oacute; y vive en Oliva, el&nbsp;pueblo valenciano donde desde hace 16 a&ntilde;os la poes&iacute;a se celebra como fiesta grande, leo distinguen con el Premio Cervantes, el m&aacute;s importante galard&oacute;n de la literatura en lengua castellana. Grandiosa coincidencia.
    </p><p class="article-text">
        En medio de tantas sombras y tantas disonancias, de curvas indoblegables y entierros sin velatorio ni eleg&iacute;as, la poes&iacute;a no solo sigue siendo un arma cargada de futuro (como no lo escriba lo reviento. Celaya forever) sino que tambi&eacute;n es capaz de robarle unos cuantos y primeros planos a la pandemia que todo lo condiciona desde hace ya casi nueve meses. Bendita poes&iacute;a, no tan le&iacute;da como celebrada estos d&iacute;as, con un protagonismo que arranc&oacute; lejos de aqu&iacute; con la concesi&oacute;n del Premio Nobel a una poeta norteamericana, Louise Elisabeth Gl&uuml;ck, para ir de lo universal, desde Suecia y Estodos Unidos,&nbsp;a lo local con sabor genuinamente valenciano.
    </p><p class="article-text">
        En esa espiral de actualidad po&eacute;tica es&nbsp;dif&iacute;cil dejar de lado&nbsp;una pol&eacute;mica chusca originada por el agente de la nueva Premio Nobel, un se&ntilde;or apodado &ldquo;El Chacal&rdquo;, y su juego sucio al retirarle los derechos de edici&oacute;n de la&nbsp;obra de Gl&uuml;ck a una peque&ntilde;a y exquisita editorial valenciana, Pre-Textos, la &uacute;nica que ha publicado en castellano, &ldquo;a p&eacute;rdidas&rdquo;, siete de sus once libros cuando vend&iacute;a apenas unos centenares de ejemplares, para ofrecerlos&nbsp;al mejor postor ahora que su representada ha adquirido la notoriedad que otorga el galard&oacute;n sueco y se convierte en producto rentable. Una historia cutre que salpica de amoralidad el mundo de la literatura, que no la poes&iacute;a misma, pero que en este caso &ndash; y sin que sepamos de la intervenci&oacute;n directa de ning&uacute;n dios reconocible- tiene un reverso po&eacute;tico en la solidaridad del mundo editorial con Pre-Textos, incluyendo algunos editores a los que El Chacal les hab&iacute;a ofertado esos derechos y que tuvieron la nobleza de rechazarlos y denunciarlo. Poes&iacute;a y guerra sucia deber&iacute;an estar re&ntilde;idas.
    </p><p class="article-text">
        Nunca he estado muy de acuerdo con aquello de que lo importante es que se hable de uno, de las personas y sus cosas, aunque se hable mal. Si se habla bien, mejor que mejor. A la sociedad, a los y las poetas, a las editoriales, a las ciudades y los pueblos, les conviene y beneficia que la poes&iacute;a vaya de boca en boca. Tiene quien la escriba, pero tambi&eacute;n necesita quien la promueva y sobre todo quien la lea. &ldquo;La poes&iacute;a es para quienes la leen &rdquo;, ha repetido Rafael Brines estos d&iacute;as, adem&aacute;s de asegurar que lo po&eacute;tico est&aacute; en tantas y tantas cosas y rincones y momentos de la vida, aunque no nos demos cuenta. Hasta se habla de una justicia po&eacute;tica que nada tiene que ver con los tribunales, pero no siempre es f&aacute;cil atrapar lo po&eacute;tico en estos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Conviene a la poes&iacute;a que la hagamos de todos y todas, hasta de los que nunca han le&iacute;do un libro de poemas, con iniciativas tan saludables como convertirla en protagonista de una hermosa fiesta anual en la que este a&ntilde;o se proyecta, inmensa y felizmente, la figura y la obra de Francisco Brines, poeta y vecino de Oliva. Nuestro Cervantes tan cercano, que en tiempos de pandemia recibe a la prensa desde el balc&oacute;n de su finca, en un paisaje de naranjos con el Montg&oacute; de fondo. Una celebraci&oacute;n sin abrazos ni besos ni roces, despu&eacute;s de haber coronado con el Cervantes una existencia dedicada a la poes&iacute;a, que tambi&eacute;n gusta de abrazar los cuerpos y rozar las almas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ramón García Bertolín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/poetas-pandemia_1_6451468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Nov 2020 16:04:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Poetas en la pandemia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Txakurras y gudaris]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/txakurras-gudaris_1_6310217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El oto&ntilde;o televisivo nos ha deparado la irrupci&oacute;n de dos series, Patria y Antidisturbios, que acumulan las cr&iacute;ticas m&aacute;s elogiosas y entre las cuales algunos medios han orquestado cierta y ficticia competencia por convertirse en la mejor serie del a&ntilde;o en Espa&ntilde;a. No hay necesidad de entrar en esa pugna artificial, sino alegrarse de que las dos est&eacute;n ah&iacute; porque ambas tienen calidad y son altamente recomendables. La nueva televisi&oacute;n a la carta ni siquiera obliga a tener que elegir entre una y otra.
    </p><p class="article-text">
        En Patria, dirigida por F&eacute;lix Viscarret y basada en la novela de Fernando Aramburu que varias decenas de miles de espa&ntilde;oles hemos le&iacute;do con enorme curiosidad, que tal vez nos ha ayudado a entender algunos aspectos del llamado conflicto vasco, el protagonismo se reparte desigualmente entre dos colectivos antag&oacute;nicos: verdugos y v&iacute;ctimas. En el caso del Pa&iacute;s Vasco, a estas alturas est&aacute; claro d&oacute;nde quedan unos y d&oacute;nde los otros, la diferencia entre los que matan y los que mueren, los que asesinan y los que son asesinados. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso de Antidisturbios casi nada es lo que parece. En principio la imagen de los antidisturbios ha sido temible y terrible para toda una generaci&oacute;n de espa&ntilde;oles entre los que me encuentro. Aut&oacute;matas prestos para disolver, golpear y detener sin posibilidad de plantearse otra alternativa que la de obedecer &oacute;rdenes. Quien escribe los sufri&oacute; en carne propia - &iexcl;&iexcl;y c&oacute;mo dol&iacute;a! - despu&eacute;s de un concierto de Llu&iacute;s Llach en el Palau Dels Esports en Barcelona. Fue en el 76, pero les tuve p&aacute;nico por lo menos hasta el 84. Tienen un trabajo feo y me siguen impresionando, tanto que agradezco que Rodrigo Sorogoyen les levante el casco tras el que se ocultan cuando les toca entrar en acci&oacute;n, para exponer con enorme talento, soltura y credibilidad que tambi&eacute;n son unos mandados que a veces pueden convertirse en peones del veneno, en coartada para intereses ocultos y tramposos.
    </p><p class="article-text">
        Los gudaris, los soldados de la Patria Vasca, a esos polic&iacute;as sol&iacute;an llamarles &ldquo;txakurras&rdquo;, perros en euskera, durante el largo conflicto armado del que personalmente empec&eacute; a tomar conciencia cuando en diciembre de 1973 el atentado contra Carrero Blanco interrumpi&oacute; mis &uacute;ltimos y juveniles ejercicios espirituales y pas&eacute; en un santiam&eacute;n del af&aacute;n de santidad al miedo a un golpe de estado. En aquel momento no percib&iacute;, con 16 a&ntilde;os, el efecto beneficioso para Espa&ntilde;a (la dictadura se qued&oacute; sin recambio) de que aquel almirante del Opus Dei volase por los aires. Cuando se cumplen nueve a&ntilde;os del fin del terrorismo etarra, resulta m&aacute;s que did&aacute;ctica e ilustrativa una serie que, a trav&eacute;s de la vida de dos familias, nos traslada a los a&ntilde;os de plomo y extorsi&oacute;n, del tiro en la nuca y la bomba lapa, de la tortura y la guerra sucia. Provoca, adem&aacute;s, m&uacute;ltiples reflexiones, la primera podr&iacute;a ser c&oacute;mo los herederos de aquel mundo siniestro de gudaris lanzados al matonismo en nombre de la Patria, que asesinaba indiscriminadamente a todo tipo de personas, menos a curas, son la segunda fuerza pol&iacute;tica en el Pa&iacute;s Vasco.
    </p><p class="article-text">
        En El reino, y ahora con Antidisturbios, empec&eacute; a convencerme de que la vida real parece m&aacute;s real cuando la cuenta Rodrigo Sorogoyen, con esa veracidad que puede molestar, y de hecho ya ha molestado, a quienes desde el corporativismo sindical han tenido que negar por ejemplo que la polic&iacute;a, algunos polic&iacute;as, consuman porros o coca. Pero ocurre.
    </p><p class="article-text">
        Patria y Antidisturbios tienen como valor a&ntilde;adido su excelente factura y ambientaci&oacute;n y demuestran, una vez m&aacute;s, el potencial interpretativo que hay en este pa&iacute;s, la capacidad de hacer cre&iacute;bles personajes a los que bien podr&iacute;a aplic&aacute;rseles aquello de que &ldquo;se non &eacute; vero &eacute; ben trovato&rdquo;. Las dos series son b&aacute;lsamo en tiempos de pandemia y distanciamientos, oportunidad para disfrutar visitando nuestro presente o revisitando nuestro pasado reciente que ha dejado heridas profundas que no acaban de cerrar y m&aacute;s de 800 muertos. Que coincidan en el tiempo, poder ir altern&aacute;ndolas para digerirlas mejor, es una bendici&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ramón García Bertolín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/txakurras-gudaris_1_6310217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2020 14:09:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Txakurras y gudaris]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pablito y la polarización]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/pablito-polarizacion_132_3103267.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Afirmar que las abejas polinizan y los pol&iacute;ticos polarizan es lanzar algo m&aacute;s que una frase ocurrente en busca de afortunada rima, es constatar los resultados de la funci&oacute;n que dos grupos muy a menudo considerados  molestos realizan en esta sociedad. La polinizaci&oacute;n es el proceso de transferencia del polen desde los estambres hasta el estigma o parte receptiva de las flores, donde germinan y fecundan  los &oacute;vulos haciendo posible la producci&oacute;n de semillas y frutos. Nada menos. Una extraordinaria funci&oacute;n social que nos compensa de alg&uacute;n desafortunado picotazo o leve  molestia cuando esos bichos se aproximan peligrosamente a nuestra mermelada matinal. Una labor grandiosa que nos ha  permitido, o al menos nos ha ayudado, a llegar hasta aqu&iacute; desde eso que tan t&iacute;picamente solemos llamar la noche de los tiempos. Muchos frutos que nos alimentan de forma sostenible, sana y equilibrada dependen de la polinizaci&oacute;n, que condiciona el ciclo de la vida, las nuestras y la de los dem&aacute;s. Polinizar es una labor de transferencia que garantiza algo tan importante como poder satisfacer las necesidades energ&eacute;ticas y hacer posible la  reproducci&oacute;n que hace posible la supervivencia de la especie.
    </p><p class="article-text">
        Los polinizadores  intercambian materia y energ&iacute;a. &iquest;Pero qu&eacute; intercambian los pol&iacute;ticos, la mayor&iacute;a de esos se&ntilde;ores y se&ntilde;oras a los que otorgamos nuestros votos cada cierto tiempo con el objetivo de que gestionen esta sociedad o, por lo menos, no nos lleven a la ruina total? Ellos en lugar de polarizar como abejas laboriosas, como insectos creadores de vida, se dedican a polarizar y a enfrentar con estrategias e ideolog&iacute;as irreconciliables que trasladan a la sociedad para que esta se encabrone m&aacute;s y m&aacute;s cada d&iacute;a que pasa. Cr&eacute;ame el lector que escrib&iacute; esto antes de la deriva del Proc&eacute;s, antes de que la situaci&oacute;n en Catalunya, tan estridente, tan violenta, tan divergente, tan polarizada, se nos llevase la alegr&iacute;a y el optimismo y todos nos condujese al desastre.
    </p><p class="article-text">
        El espect&aacute;culo de la polarizaci&oacute;n pasa por no aceptar nunca que el contrario puede llevar la raz&oacute;n, o un poco de raz&oacute;n, por  pensar que todo lo suyo o lo que viene de el, de ellos, de los otros, est&aacute; forzosa y rematadamente mal, sin t&eacute;rminos medios, por lo que no hay que cederle ni un  punto en un partido que deviene en contienda. Resulta tan poco edificante ese o conmigo o contra m&iacute;, sin posibilidad de aciertos parciales ni medias tintas, que cuando toca valorar la funci&oacute;n social del cargo polarizador,  esa  por lo que tan generosamente son compensados quienes la ejercen,  mientras a cualquier tele operador le concedemos generosamente notables altos y sobresalientes cuando nos pregunta por cervezas o desodorantes, en un alarde de empat&iacute;a y fraternidad universal,  o para que se gane la vida, si preguntan por este o aquel pol&iacute;tico, por su competencia, a quienes  navegan sin bandera  de conveniencia ni militancia partidista a pi&ntilde;&oacute;n fijo, les cuesta dios y ayuda conceder m&aacute;s de un tres y medio (tirando por lo alto). El desprestigio de la clase  pol&iacute;tica, o su capacidad para defraudar expectativas, es un mal mayor para la sociedad y , por ende, una barbaridad que nos lleva a desentendernos y dejarlo todo en las manos y los votos de los m&aacute;s polarizados. Los dem&aacute;s optan por retirarse  o apenas a depositar en los polarizadores m&aacute;s afines una incierta y vaga confianza con la nariz tapada, con la remota y casi siempre traicionada esperanza  de que esta vez lo hagan bien.
    </p><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente hasta se dir&iacute;a que una parte de la tribu polarizada se conforma con que no nos roben, con que no metan mano al caj&oacute;n, a sabiendas de todo lo dem&aacute;s: su derrame de soberbia, su desparrame de sectarismo, su inevitable conversi&oacute;n en ese Pablito eterno, de ayer, de hoy y de siempre,  al que solo se acaba de conocer cuando le das un carguito. Y as&iacute; vamos dando en  un no creer en nada, asumiendo  que se asiente en nosotros una distancia que no siempre es olvido, y procurando que dejen en paz a las abejas y a nosotros no nos fastidien demasiado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ramón García Bertolín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/pablito-polarizacion_132_3103267.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Oct 2017 17:41:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pablito y la polarización]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Pablo Iglesias,Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un Dylan de la manga entre las mordidas papales de la Gürtel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/jose-ramon-garcia-bertolin-opinion_132_3761565.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Desde que le concedieron el Premio Nobel a todo el mundo le ha dado por sacarse un Bob Dylan particular de la manga para hacerlo un poco suyo recuperando aquel recuerdo, acaso l&aacute;cteo, diluido, difuso, de un momento vivido , compartido, junto, cerca, sobre o alrededor del cantante cuya elevaci&oacute;n a los altares literarios ha sentado tan mal a gente como Isabel San Sebasti&aacute;n o Federico Jimenez Losantos. Hasta Amaral y Calamaro han recordado aquel momento en que compartieron escenario con &eacute;l, y algunos m&aacute;s ha reconocido que pas&oacute; a su lado y ni siquiera les devolvi&oacute; el saludo.
    </p><p class="article-text">
        Los valencianos, sin embargo, tenemos la oportunidad de acerc&aacute;rnoslo en el roce del que nace el cari&ntilde;o del recuerdo, de ligarlo a acontecimientos de relevancia en nuestra reciente historia, y sin embargo estamos dejando pasar la oportunidad, como siguiendo la estela de algunos medios nacionales que cuando estaba de gira por Espa&ntilde;a nunca daban referencia de los conciertos de aqu&iacute; y s&iacute; de los que ofrec&iacute;a en otros lugares, como si no existi&eacute;semos. Fue durante el verano de 2006, en julio, cuando Dylan actuaba cinco fechas en Espa&ntilde;a y la de Valencia vino a coincidir, precisamente, con la v&iacute;spera de la llegada a nuestra ciudad de Benedicto XVI con motivo de aquel evento llamado Congreso Mundial de las Familias que ha pasado a la historia no por el fervor religioso de los peregrino llegados, que fueron menos de los esperados, que gastaron mucho menos de lo esperado porque se alimentaban en los supermercado y dorm&iacute;an ecum&eacute;nicamente en zonas de acampada como las habilitadas en el viejo Cauce del Jard&iacute;n del Turia, que por todas las tropel&iacute;as ligadas al Caso Gurtel y cometidas bajo la coartada de aquel grito de guerra de Camps y Rita Barber&aacute;: &iexcl;&iexcl;&iexcl;Para el Papa lo que haga falta!!!&ldquo; .
    </p><p class="article-text">
        Con esa &iquest;santa? excusa llegaron las tropel&iacute;as y las mordidas millonarias que la trama corrupta se adjudic&oacute; dentro de las contrataciones de la megafon&iacute;a, las pantallas, las emisiones televisivas de la Papal visita adjudicadas a RTVV. Una visita en olor de Su Santidad de la que Dylan, que unos a&ntilde;os antes hab&iacute;an cantado en el Vaticano ante otro Papa , Juan Pablo II, fue v&iacute;ctima propiciatoria sin enterarse. Las camisas amarillas y aquel hervidero humano obligaron a adelantar su concierto a una hora inusual y todav&iacute;a solar, aunque no est&aacute; claro que esa fuese la causa de que la estrella del rock ni siquiera se dignase a saludar al p&uacute;blico que hab&iacute;a pagado a precio de convierto nocturno y sin servidumbres de gran evento confesional. Ya dicen los acad&eacute;micos de Suecia que es descort&eacute;s y arrogante y ni siquiera se pone al tel&eacute;fono. Tal vez temen que en lugar de recoger el m&aacute;s preciado de los galardones literarias pase de todo como en el Pr&iacute;ncipe de Asturias o env&iacute;a una india nativa a Estocolmo como Hizo Marlon Brando con el Oscar.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que los recuerdos son traicioneros, pero el m&iacute;o es de un Dylan arremetiendo con el &ldquo;Masters of War&rdquo; sin dignarse a mirar y bajo ese sol que en julio castiga o premia a los valencianos, seg&uacute;n donde est&eacute;n, hasta muy bien entrada la tarde. Posiblemente se esgrimieron razones seguridad, operativas o de protocolo para adelantar la actuaci&oacute;n del ahora Premio Nobel en un recinto a ciudad cuyas puertas hab&iacute;an sitos tomadas por las paradas de merchandasing papal y peregrinos con aquellas mochilas amarillas de las que todav&iacute;a se ve alguna por ah&iacute;, y Juan Cotino, jefe del cotarro, hab&iacute;a llevado a cabo por toda la ciudad el mayor despliegue de urinarios port&aacute;tiles que se recuerda en la historia de Valencia, sin que hasta la fecha se sepa por qu&eacute; ni si en ese ese asunto las cuentas est&aacute;n claras.
    </p><p class="article-text">
        Aquellas fueron fechas en las que estaba muy presente en el ambiente el accidente del Metro de solo tres d&iacute;as antes en la estaci&oacute;n de Jes&uacute;s, aunque se dir&iacute;a que los gobernantes de entonces decidieron hacer una pausa en el dolor y la aflicci&oacute;n para que la muerte de 43 personas y otros 47 heridos no estropease m&aacute;s all&aacute; de estrictamente necesario una visita Papal tan esperada , tan preparada y, a la postre, tan lucrativa para algunos que hoy forman parte de la pieza valenciana de la Gurtel. Me encantar&iacute;a no, lo siguiente, poder preguntarle al cantante y compositor Bob Dylan como se tom&oacute; su extra&ntilde;o y soleado concierto de Viveros, c&oacute;mo pas&oacute; por aquella ciudad donde hab&iacute;an cortado calles del centro, hab&iacute;a vallas y un mont&oacute;n de polic&iacute;as por todos partes, pero no creo que ni el m&aacute;s desinformado seguidor de Dylan pensase que era por la actuaci&oacute;n del m&uacute;sico poeta. Simplemente al d&iacute;a siguiente venia el Papa, y para el Papa lo que hiciese falta. La gente empezaba a coger sitio mientras algunos ultimaban los detalles de su mordidas, y Bob cantando a plena luz bajo uno de sus sombreros de ala ancha, en la misma ciudad donde dos a&ntilde;os y quince d&iacute;as m&aacute;s tarde, un 21 de julio de 2008, en otro concierto suyo en Valencia, esta vez en el Pabell&oacute;n Deportivo Luis Puig, la temperatura ambiente fue todav&iacute;a m&aacute;s alta hasta convertirse en calor de inhumano de sauna que provoc&oacute; un aluvi&oacute;n de desmayos y lipotimias, tantas que se o&iacute;an m&aacute;s los gritos de los sanitarios de aqu&iacute; para all&aacute; que a ese t&iacute;o tan raro que compone canciones maravillosas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ramón García Bertolín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/jose-ramon-garcia-bertolin-opinion_132_3761565.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Oct 2016 07:21:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un Dylan de la manga entre las mordidas papales de la Gürtel]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Perdedores y cesadores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/perdedores-cesadores_132_3797191.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        C&oacute;mo olvidar esa fecha, aquel 28 de octubre del 82 que lleg&oacute; diez d&iacute;as despu&eacute;s de la Pantan&agrave; de Tous, de la inundaci&oacute;n de la Ribera (40 muertos y miles de damnificados) que un  gobernador llamado Jos&eacute; Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez del R&iacute;o - a ver si adivinan qui&eacute;n era su jefa de prensa&hellip;-  gestion&oacute; tan p&eacute;simamente, tan peor imposible, que eso tambi&eacute;n contribuy&oacute; a una victoria socialista, del PSOE, que aglutin&oacute; una mayor&iacute;a absoluta y  logr&oacute;m&aacute;s de diez millones de votos y m&aacute;s de 200 diputados,fuese acogida con esperanza y como feliz ruptura  con todo lo anterior.
    </p><p class="article-text">
        El peri&oacute;dico para  el que trabajaba hab&iacute;a gastado toneladas y toneladas de papel y tinta de rotativa en defender a muerte a un partido, Uni&oacute;n de Centro Democr&aacute;tico,  que pas&oacute; de gobernar con holgura a quedarse con 11 diputados, ninguno de ellos en la Comunidad Valenciana. En la historia de la democracia espa&ntilde;ola no ha habido un batacazo semejante pese a que fueron varios los peri&oacute;dicos de post&iacute;n que pidieron el voto para el partido creado por Adolfo Su&aacute;rez, que toc&oacute; fondo con el m&aacute;ximo dolor de coraz&oacute;n de los responsables de un medio de comunicaci&oacute;n, el que me daba de comer, acostumbrado a intervenir, a interferir, a movilizar  y &ldquo;jug&aacute;rsela&rdquo; en favor de unas siglas concretas.
    </p><p class="article-text">
        Por alguna raz&oacute;n  la frase pronunciada  por Josep Borrell estos d&iacute;as: &ldquo;Que yo sepa, el grupo Prisa no puede cesar a S&aacute;nchez&rdquo;, me devuelve a aquella redacci&oacute;n y a aquel peri&oacute;dico que tampoco pudo evitar, ni anular, ni invalidar, la derrota de su partido de bandera y conveniencia. Recuerdo que al conocerse el resultado abrumador se mascaba la tragedia empresarial, y tambi&eacute;n la imposibilidad e inconveniencia de que ninguno de los trabajadores   del diario pudiese  exteriorizar abiertamente una reacci&oacute;n favorable al inicio hist&oacute;rico del &ldquo;tiempo del cambio&rdquo;. Las miradas, los gui&ntilde;os y complicidades silenciosas, sin embargo, iban y ven&iacute;an hasta que en alg&uacute;n momento, sin que mediara ning&uacute;n tipo de convocatoria verbalizada, algunos - no dir&eacute; nombres- coincidimos en los servicios y, clandestinamente, celebramos con muy poco ruido el triunfo del Partido Socialista Espa&ntilde;ol que  ahora hace sentir verg&uuml;enza, propina un golpe moral y hunde en la miseria a una formaci&oacute;n que en el Estado Espa&ntilde;ol ha representado mal que bien a la socialdemocracia, la ideolog&iacute;a que m&aacute;s ha hecho progresar al mundo.
    </p><p class="article-text">
        UCD lo perdi&oacute; todo aquel 28 de octubre. A pesar de la movilizaci&oacute;n por tierra, mar y aire del diario decano, no logr&oacute; un solo diputado,ni uno,en esta tierra donde ya mandaban los socialistas de Juan Lerma, pero el peri&oacute;dico tampoco se resinti&oacute; de su fracasada apuesta ni en ventas ni en ingresos publicitarios, y continuaron sus rentables negocios editoriales con conseller&iacute;as socialistas. Qued&oacute; m&aacute;s o menos claro  que el concepto de influencia social, y hasta de movilizaci&oacute;n y algarada callejera con la excusa del catalanismo,   no coincid&iacute;a exactamente, para nada,  con el de movilizaci&oacute;n electoral.
    </p><p class="article-text">
        Al PSOE le votaron aquella vez los j&oacute;venes electores, muchos de los antiguos trosquistas, anarquistas y comunistas, socialdem&oacute;cratas de toda la vida, democristianos comprometidos, los de la movida, los de la ruta del bacalao, los que alg&uacute;n d&iacute;a saldr&iacute;an del armario y hasta una buena parte de los trabajadores de aquel diario tan conservador y de derechas. Un medio de comunicaci&oacute;n entregado a convencer, en lugar de  a informar, formar y entretener, que nada pudo hacer para evitar el hundimiento de UCD ni para impedir que el PSOE gobernara Espa&ntilde;a como gobern&oacute; tambi&eacute;n todos los grandes ayuntamientos, diputaciones y administraciones valencianas hasta que el cansancio de los votantes y sus propios errores  les llevaron a la oposici&oacute;n. En todos estos a&ntilde;os, guerra sucia del GAL incluida, si no me equivoco no ha podido demostrarse la capacidad de ning&uacute;n medio de comunicaci&oacute;n, o de un grupo empresarial medi&aacute;tico, para   cesar a todo un candidato a presidente de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Watergate aparte, una  cosaes cobrarse una pieza menor, provocar por denuncia o pertinaz acoso la dimisi&oacute;n de una &ldquo;pobre&rdquo; secretaria auton&oacute;mica de sanidad acusada de haber concedido una beca mileurista e improcedente a su hija - &iexcl;Ay, los hijos, siempre matando al padre, en sentido figurado, un delito todav&iacute;a no tipificado por la ley!. &iexcl;Ay, los padres, siempre dispuestos  a hacer cualquier cosa por ellos!- y otra tener poder para cesar a Pedro S&aacute;nchez a golpe de editorial e informaci&oacute;n tergiversada. M&aacute;s bien ha sido al contrario. El padre Gonz&aacute;lez, acompa&ntilde;ado por un pu&ntilde;ado de padrinos y de barones, ha vuelto desde su apacible y millonario  retiro para acabar sin contemplaciones y con mucho aparato de artificio medi&aacute;tico con el hijo S&aacute;nchez, con el soldado S&aacute;nchez al que nadie pudo salvar y acab&oacute; dimitiendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ramón García Bertolín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/perdedores-cesadores_132_3797191.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Oct 2016 17:59:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Perdedores y cesadores]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Pedro Sánchez]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
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