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    <title><![CDATA[elDiario.es - César Martín]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/cesar_martin/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - César Martín]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Interrupción programada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/interrupcion-programada_132_3278137.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b62fc88-6789-4f8b-82a4-3732c37f8054_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        Dicen que toda buena historia merece un final feliz, pero en esta, en la que vengo hoy a contar, los cad&aacute;veres se sacan por la puerta de atr&aacute;s, con sigilo y sin llamar la atenci&oacute;n. Hay muertes de las que no se habla, nadie saca a la palestra lo que no es digno de menci&oacute;n. Ya se sabe, poco se comenta sobre los desaparecidos para siempre, los que an&oacute;nimamente, sin ruido y con toda la munici&oacute;n cargada, son capaces de irse en una antag&oacute;nica tarde de verano transfigurada en invierno.
    </p><p class="article-text">
        Un aviso a las autoridades ha destapado el asunto y aparece el cuerpo inerte de un vecino en la casa donde viv&iacute;a &eacute;l solo. En el ambiente apenas sobrevuela un leve bisbiseo en las ventanas vecinas; tras las cortinas se despachan los pormenores del voluntario abandono, alargando las suposiciones, elucubrando el motivo, la raz&oacute;n, lo que pasar&iacute;a por esa cabeza... En la calle no hay quien reclame nada. Solo queda espacio para el silencio, la tristeza y la burocracia. El drama solo durar&aacute; unas horas, el tiempo suficiente para tapar el agujero, para enfriar, para entornar las puertas y seguir cada uno con lo suyo. Cuando no toca de cerca, el olvido act&uacute;a inmediatamente. Igual, con suerte, ser&aacute; llorado por unos pocos, a otros ni eso les toca.
    </p><p class="article-text">
        Nadie lo vio venir. Entre las escasas visitas no hubo quien intuyera lo que pasaba, todo pas&oacute; desapercibido, sin ser notado. El lobo solitario fue condenado a un futuro sin gui&oacute;n desde el principio, no tuvo oportunidad ni fuerzas, el argumento fue desvaneci&eacute;ndose d&iacute;a a d&iacute;a, sin conflictos por los que luchar, con el &uacute;nico remedio de final anticipado.
    </p><p class="article-text">
        En mi cabeza resuenan los versos de Alfred Tennyson: &ldquo;Una mano que ya no podr&eacute; estrechar. / Obs&eacute;rvame, pues como un insomne, / como un condenado me arrastro / muy temprano hacia la puerta&rdquo;. Hay a quien le arrebatan la vida en un mill&oacute;n de sin sentidos y luego hay quien, a&uacute;n conserv&aacute;ndola, es capaz de perecer en ella. Ir&oacute;nico, &iquest;verdad? Son las contradicciones de la existencia, de lo que cabalmente no entra en la sesera, pero que a la vez resume las cualidades de los seres humanos: pura disparidad.
    </p><p class="article-text">
        Y detr&aacute;s de cada persona, una biograf&iacute;a que habla de todo lo que fue, aunque tambi&eacute;n una cabeza que machaca con lo que pudo haber sido, porque as&iacute; somos muchas veces, ahogados en la infelicidad, presos de un pasado maldito. Pero no es tiempo de parar y sucumbir, las malas experiencias no son para eso. Palpar la realidad es una buena lecci&oacute;n. De episodios como estos tambi&eacute;n se aprende a mirar hacia adelante, a cargar con los fantasmas y los miedos, a llenarse de m&aacute;s motivos si cabe. Nadie dijo que fuera un camino de rosas, que, como bien canta Fito P&aacute;ez, &ldquo;hablamos del peligro de estar vivos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/interrupcion-programada_132_3278137.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Jul 2017 08:35:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Interrupción programada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife,Muerte,Suicidio,Depresión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Certezas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/certezas_132_3304160.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66c4aed3-248e-4b5d-8273-443fed282cda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        <em>(Cimbrea la vieja tartana en un leve traqueteo, tr&eacute;mulamente carretera arriba, tr&iacute;adica fusi&oacute;n de hierros, entes y naturaleza...)</em>
    </p><p class="article-text">
        En el paisaje, la duda. Nunca encuentro la paz total. En cada est&iacute;mulo reside una nueva puerta a lo desconocido, no hay reposo, todo es vital incertidumbre. El espacio seduce sin &eacute;xito al tiempo. El baile entre lo debido y el deseo corroe las mentes m&aacute;s avispadas. Tal vez por eso nunca quedo a media tarde, por si la noche me atrapa, sigilosa, constante, perturbadora.
    </p><p class="article-text">
        En el trayecto, la espera. Suavemente fluyen las horas entre &iacute;gneas vistas. Roca y sequedad, ning&uacute;n resquicio para la fresca. Sopor. Al fondo parece que distinga un oasis y sin embargo traiciono a mi subconsciente en una dosis de realidad inusitada, matando la esperanza, el retorno, lo imposible que dejamos a medias. Ya nada es como antes, &iquest;verdad querida?
    </p><p class="article-text">
        En el volante, la idea. Tiro de experiencia en lo que abandonamos antiguas vistas para abrazar otras nuevas. Hoy no habr&aacute; lugar para la desesperaci&oacute;n del vac&iacute;o, debemos continuar&hellip; Es por ello que trazo un rumbo nuevo, prodigioso, a la par incierto, me lo invento, qu&eacute; m&aacute;s da, jam&aacute;s salieron bien los planes premeditados, esos que rumi&eacute; durante largas jornadas en vela, tejiendo meditadas secuencias, ritmos y escenarios. Ahora es el momento de seguir adelante sin medir, tan solo dejarme ir, y en todo caso, si fuera necesario, volver.
    </p><p class="article-text">
        En el alimento, el reposo. L&iacute;quidos y s&oacute;lidos deslizados garganta abajo con mucha m&aacute;s aspiraci&oacute;n que la de dotar al cuerpo de la alimentaci&oacute;n precisa. Alma. Cada sabor es el justo, el necesario para conciliar antiguos pensamientos. Un olor me lleva a otra estaci&oacute;n, a otro instante en el que la vida florec&iacute;a entre oportunidades y sue&ntilde;os por cumplir. En un trago entiendo el dolor que surge ante la imposibilidad de retornar lo vivido.
    </p><p class="article-text">
        En la vuelta, la posibilidad. Traigo noticias; albergo una buena nueva. Embriagado de la emoci&oacute;n del que encuentra, regreso al origen. La belleza disipa la oscuridad que lo envolv&iacute;a todo. Mientras, un renovado ocaso anuncia retirada inminente. Se apaga una luz. Es hora de descansar, de buscar arraigo en los seres queridos, en la materia prima que hace volar los corazones.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/certezas_132_3304160.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jun 2017 08:24:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Certezas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife,Oasis,Paisajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La espera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/espera_132_3334410.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0c39fe9-d0c4-48c7-94a5-3e54a0c05a14_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        <em>(Todo azules al frente y nada que objetar, el ronroneo del viejo motor marca el ritmo, es un d&iacute;a m&aacute;s, uno cualquiera, mon&oacute;tono y constante)</em>
    </p><p class="article-text">
        Repas&oacute; los &uacute;ltimos detalles chequeando que quedaba cada cosa en su sitio y la sala recogida. Otro d&iacute;a m&aacute;s: muchas horas de pie, servicios, comidas, copas, caf&eacute;s, atenciones varias, sonrisas, alg&uacute;n cliente pesado, alguno agradable, el jefe, una buena historia, la an&eacute;cdota para contar al final del d&iacute;a, el t&iacute;pico percance sin importancia, la inesperada sorpresa, ese compa&ntilde;ero amigo y ese otro infumable&hellip; y la lumbalgia, ese maldito dolor que le ten&iacute;a la espalda destrozada y que apenas le dejaba caminar con soltura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No era nuevo, ven&iacute;a arrastrando la dolencia desde hac&iacute;a meses. Sin tiempo para ir al m&eacute;dico o al masajista aprendi&oacute; a convivir con aquello, haciendo poco caso al asunto y contrarrestando el da&ntilde;o con dosis de energ&iacute;a y tablas. Pero el pinchazo que sinti&oacute; al intentar sentarse al volante del coche fue el detonante que motiv&oacute; un intenso quejido, de esos que apenas emiten un gemido pero que se sienten bien dentro. Maldijo en dos versiones distintas y decidi&oacute; pasar por el servicio de urgencias antes de irse a la cama o no pegar&iacute;a ojo. Un buen combo de antiinflamatorios y relajantes musculares lo ayudar&iacute;an a conciliar el sue&ntilde;o antes de ir a trabajar al d&iacute;a siguiente, eso no falla.
    </p><p class="article-text">
        Once de la noche y todo sereno. Los pocos coches que hab&iacute;a en el <em>parking</em> presagiaban que ser&iacute;a una corta espera, o al menos eso pens&oacute;. Dentro el silencio inc&oacute;modo y ese olor caracter&iacute;stico, mezcla de higienes, medicamentos y enfermedad. Le incomodaba estar ah&iacute; y, tras un t&iacute;mido &ldquo;buenas noches&rdquo;, sonri&oacute; a la &uacute;nica persona que esperaba sentada en la sala de espera, buscando algo de complicidad en esos trances que tienen estas visitas. Dio sus datos y se sent&oacute; como pudo en aquellas sillas de pl&aacute;stico, a pocos metros de su compa&ntilde;ero de sala.
    </p><p class="article-text">
        Los densos minutos de aguardar turno permitieron observar el ins&iacute;pido ambiente. En las deterioradas paredes un p&oacute;ster desgastado con indicaciones para evitar el contagio por gripe A y el cl&aacute;sico &ldquo;guarde silencio&rdquo;, tambi&eacute;n alguna silla rota y la sensaci&oacute;n de un mantenimiento poco cuidadoso o inexistente. Mierda de pa&iacute;s, pens&oacute;, tantos robando, nosotros pagando y mira la sanidad que nos toca. Indignaci&oacute;n. Y en lo que hac&iacute;a la inspecci&oacute;n ocular se encontr&oacute; con la mirada del compa&ntilde;ero, que aprovech&oacute; la ocasi&oacute;n para devolver la sonrisa de la entrada. Buen tipo, sentenci&oacute; al tiempo que se apresur&oacute; a hacer un breve diagn&oacute;stico del sujeto, intuyendo que aquel cuerpo vigoroso con aspecto de cuidarse estar&iacute;a all&iacute; por alguna gripe o similar. Continu&oacute; con las pesquisas sobre el estado del inmueble y mientras valoraba el estado del suelo, oy&oacute; llamar al siguiente, pero tan concentrado en la tarea que no atendi&oacute; al nombre del sujeto, total no le import&oacute;, a &eacute;l no le tocaba.
    </p><p class="article-text">
        La siguiente media hora fue eterna, pregunt&aacute;ndose por qu&eacute; tardaban tanto cuando normalmente estas cosas las despachan en un pisp&aacute;s. Al cabo de 45 minutos, una inesperada camilla transportaba el cuerpo tapado de su compa&ntilde;ero camino de la morgue. Silencio. A continuaci&oacute;n, la fr&iacute;a llamada de su turno hizo que respondiera como un aut&oacute;mata: pas&oacute; a la consulta, explic&oacute; brevemente su dolencia, recibi&oacute; los pinchazos correspondientes y al coche sin tiempo a reaccionar.
    </p><p class="article-text">
        En el trayecto a casa, drama y reflexi&oacute;n, el disparate de la vida, el aqu&iacute;, el ahora, lo que no es y pudo ser, lo que nunca ser&aacute;, lo hecho y lo que qued&oacute; sin hacer, el no somos nadie, la fragilidad del instante, la imposibilidad de recordar aquel nombre an&oacute;nimo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        A las cuatro y media de la ma&ntilde;ana son&oacute; el despertador. No hubo dolor de espalda, ni vestigios de &eacute;l, ni tampoco volvi&oacute; a molestarle. Caf&eacute;, ducha y a la calle. Cuando se incorpor&oacute; a la cafeter&iacute;a del barco donde trabajaba, mir&oacute; fijamente al horizonte donde amanec&iacute;a, all&aacute; a lo lejos, un nuevo d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/espera_132_3334410.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jun 2017 10:15:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La espera]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pausa y lamento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/pausa-lamento_132_3363233.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/893908fa-8c2f-4f9b-850c-8b5efc0979a0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        <em>(Quiz&aacute;s ahora, moment&aacute;neamente, quieto, p&eacute;treo, inm&oacute;vil en un mar de dudas)</em>
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, palabra. No importa el hilo conductor. Es tiempo de la emoci&oacute;n, del dar sin medir el calor de un abrazo. En lo dicho queda el reflejo de la sonoridad de lo que se expresa. La tonalidad indefinida, el verbo sin precisar entre pasivas e imperativos, dicotom&iacute;as del que habla, vive, hiere&hellip; No obstante, sin querer, jam&aacute;s sabr&aacute;s la verdad. Inservible el esfuerzo y las dos miradas de soslayo. Se acab&oacute; la complicidad, in&uacute;til, jam&aacute;s lograr&aacute;s penetrar en el universo ciego que cre&eacute; para m&iacute;. Las vocales son solo eso, sonidos abiertos sin posibilidad de una realidad transparente.
    </p><p class="article-text">
        Y en el intermedio, ocaso. Resbalan en la ventana las verdades que jam&aacute;s quisiste o&iacute;r. Yo no tengo la culpa de tus medias tintas. Si no mojas el pan en la salsa, que es el tiempo, ahora, en el instante, luego, no pidas da&ntilde;os y perjuicios. Esto sucede con la inmediatez del que lo capta, cobarde. Las lamentaciones de las que haces bandera solo son la excusa para no asimilar que esto, querido, es aut&eacute;ntico, y pasa, vaya que si pasa, as&iacute;, directo, inesperado, espont&aacute;neo, matador&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Hoy me llega tu radiograf&iacute;a cargada de muerte, de fr&iacute;o espacio para la vida. En el campo del blanco y negro solo queda espacio para la imagen t&eacute;cnica, de manual. Afuera de tu prejuicio quedan las calamidades, la falta de agallas para coger de frente los acontecimientos, para amarrar la realidad cargada de pl&aacute;stico, de horas de bistur&iacute; inservible. Todo cabe en tu universo vac&iacute;o. &iquest;Acaso importa si alg&uacute;n d&iacute;a regresar&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        No obstante, tu mierda viene cargada de autenticidad. En el litigio nadie pondr&iacute;a en duda el martirio de tanto tiempo ac&aacute;. Padeciste, padeces y no s&eacute; si padecer&aacute;s. El castigo supera la pena, ya no hay nada por lo que luchar.
    </p><p class="article-text">
        Y pese a todo amor, del bueno, del incondicional, del que brota del abrazo sincero. Pocos son los que creen y yo me entusiasmo. El fallo no estar&aacute; en no haberlo intentado. Tampoco ser&aacute; el &eacute;xito la moneda de cambio. A estas alturas de la pel&iacute;cula todo se traduce en este &iacute;mpetu natural por traspasar lo establecido.
    </p><p class="article-text">
        No llegar&eacute;. El objetivo est&aacute; demasiado lejos. A veces pienso que nos pasamos de utop&iacute;a; otras siento que la edad no es motivo para seguir en la lucha. No hay muerte que no me duela, que dir&iacute;a el poeta, no hay un bando ganador&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Entre tanto, la vida suspira, el aire es otro y una sonrisa surge entre la muchachada que obedece &oacute;rdenes de manual, inquebrantables, indisolubles, y por qu&eacute; no, pr&aacute;cticamente irresolubles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/pausa-lamento_132_3363233.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jun 2017 11:23:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pausa y lamento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife,Poetas,Películas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lugar y conciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/lugar-conciencia_132_3449560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce13698c-3bff-4b5c-96f1-96933775eb7b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        <em>(Inm&oacute;vil aguarda mi peque&ntilde;a orqu&iacute;dea en el alf&eacute;izar de la ventana que da a la calle. Ra&iacute;ces al viento, alza su voz cada ma&ntilde;ana. No importa si llueve o luce el sol, porque para ella lo importante es seguir cantando. A veces no s&eacute; si soy yo la que la mira a ella o por el contrario es ella la que me observa&hellip;)</em>
    </p><p class="article-text">
        En el desasosiego de los mundos para infelices siempre hay razones para la esperanza. Y esto puede que no sea motivo de alegr&iacute;a, pues a veces pienso que quiz&aacute;s estos peque&ntilde;os atisbos de vida plena sean tan solo un pretexto alargar la agon&iacute;a. Llueve sobre mojado en un mundo arrasado por los m&aacute;s bajos instintos, lleno de secretos a voces, de ponzo&ntilde;a que infesta y corrompe. Pero aun as&iacute;, atrapado por un coraz&oacute;n so&ntilde;ador, sigo creyendo en el ser humano, en su capacidad de transformaci&oacute;n, lo que no quita, claro est&aacute;, esta duda constante que siempre acecha, cuestionando hasta las convicciones m&aacute;s profundas. &iquest;Ilusi&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        <em>(Suenan los tambores, profundos, sentidos. En cada golpe la vida y tambi&eacute;n la muerte. Nada se parece a lo de anta&ntilde;o, todo se conjuga entre vinilos, luces de ne&oacute;n y muebles de dise&ntilde;o)</em>
    </p><p class="article-text">
        Las decisiones no son siempre las acertadas, ni llueve a gusto de todos. El camino se bifurca, unos tienen una tendencia, la natural, como la vida misma, y cogen la v&iacute;a m&aacute;s sencilla sin cuestionarse nada. Otros, los menos, esos que van en b&uacute;squeda de la verdad, asumen el riesgo de cuestionar lo establecido, de pensar por s&iacute; mismos. Ninguna opci&oacute;n es tomada a la ligera, se analizan las variables y se miden los pros y los contra. Luego es cuesti&oacute;n de echarse andar por la vereda. Donde acaban los unos y los otros tiene su gracia. A veces, los derroteros nos llevan a volver a encontrarnos justo en el mismo punto. &iquest;Casualidad?
    </p><p class="article-text">
        <em>(En una clase los alumnos repasan la lecci&oacute;n en silencio. No se oye nada, apenas el zumbido de una mosca pesada y el tic-tac del oxidado reloj de pared. Una ni&ntilde;a levanta la cabeza. En el horizonte, justo en el l&iacute;mite del azul, encuentra un motivo)</em>
    </p><p class="article-text">
        Tengo la sensaci&oacute;n de que este vac&iacute;o ya no tendr&aacute; remedio. Inexplicable como no aprendimos nada, pero es as&iacute;. Atr&aacute;s quedaron versos, cantinelas, normas y cicatrices. Ning&uacute;n resultado, nada de esto vali&oacute; la pena. Hoy la silla vac&iacute;a de ideas me recuerda que nada se maneja sin intenci&oacute;n y que s&oacute;rdidamente se establece el control, patra&ntilde;a sobre patra&ntilde;a. En fila continuamos formando interminables colas de individuos donde cada uno se cree due&ntilde;o de su turno, propietario de su propio tiempo, de su soberana condici&oacute;n. &iquest;Enga&ntilde;o?
    </p><p class="article-text">
        <em>(Al piano se sienta un longevo m&uacute;sico. Interpreta desde una pasmada quietud, como si no fuera con &eacute;l lo que est&aacute; sucediendo. En el mutismo del p&uacute;blico le aguarda su mujer como cada noche de concierto. Solo ella conoce al viejo profesor)</em>
    </p><p class="article-text">
        Emoci&oacute;n, qu&eacute; m&aacute;s se puede decir. No hay palabras para describir lo que embarga un sentimiento que aflora de fuera a dentro y viceversa. Temblor que marca el antes y el despu&eacute;s, reacciones imprevistas que de pronto inundan la existencia. Nada nos hace m&aacute;s humanos, euforia visceral que emana de lo vivido, de lo que somos en nuestra experiencia, una explosi&oacute;n de vida, una fuerza interior inusitada. Y sin embargo miedo. Temor al encuentro, a lo nuevo, a lo incontrolable. Somos nuestro peor enemigo. &iquest;L&iacute;mite?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/lugar-conciencia_132_3449560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Apr 2017 16:33:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lugar y conciencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mundos para lelos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/mundos-lelos_132_3470952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4f48e718-35e1-47e2-ab43-c4b03c835480_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        <em>(Una leve brisa baila con la rama de un solitario olivo. El escenario afuera parece estar tranquilo).</em>
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del cielo azul la paz es una quimera. Nada es como parece, ni pretende serlo. Cada uno, desde su particular atalaya, habla de realidades, de lo que vive desde la posici&oacute;n que dan sus verdades construidas en torno a la experiencia acumulada. &ldquo;Esto es as&iacute;, que te lo digo yo, que s&eacute; de lo que te hablo&rdquo;, sin importar siquiera lo fragmentado de su existencia o lo m&iacute;seramente irreal que es pretender tener una certeza sobre algo. Las posibilidades ya jugaron su turno, la matem&aacute;tica propuls&oacute; las variables. Desde ese entonces, nadie tiene la clave.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo, el an&aacute;lisis es profundo, hist&oacute;rico, religioso, pol&iacute;tico, econ&oacute;mico, social&hellip; Las premisas sobre la mesa, hablan los expertos, tambi&eacute;n los profanos, qu&eacute; m&aacute;s da, y llegan las conclusiones, las m&aacute;s evidentes, las que apuntan a las teor&iacute;as m&aacute;s conspiranoides y tambi&eacute;n las que se&ntilde;alan fen&oacute;menos esot&eacute;ricos e incluso las m&aacute;s fantasiosas y m&aacute;gicas. Cabe todo. Puestos a disertar cualquier apunte desde donde tirar de un hilo conductor es v&aacute;lido, siempre hay un fan dispuesto a seguir al l&iacute;der, nuestra naturaleza de manada hace el resto.
    </p><p class="article-text">
        Infestados por el fen&oacute;meno de la masa el clamor es general, de un lado y del otro, de los dos bandos, de las dos caras de la misma moneda. El resto de los lados, una minor&iacute;a que callar, es m&aacute;s sencillo tener una dualidad que mantenga el equilibrio. Y que gire la rueda, que siga la monoton&iacute;a del ritmo constante, cuanto m&aacute;s enfrentados mejor para todos. No hay nada como tener un enemigo, un contrario al que demonizar, constantemente encontraremos un motivo, una raz&oacute;n de peso para poder se&ntilde;alar las culpas, las consecuencias de sus acciones, el entramado de bazofia que se construye al otro lado es m&aacute;s f&aacute;cil de ver que la monta&ntilde;a de mierda que crece a tu lado: el pedo del otro huele m&aacute;s y peor que el tuyo propio, pura condici&oacute;n humana.
    </p><p class="article-text">
        Y entre la pelotera constante, donde nada es igual pero rima, se ha levantado Don Pancho esta ma&ntilde;ana. A este vecino de mi pueblo le toca hoy subir a sachar un pie de papas que tiene en su terreno de median&iacute;as; sus ya casi ochenta primaveras no ser&aacute;n el impedimento para otra jornada de trabajo. Tiene la costumbre de levantarse bien temprano, a eso de las seis de la ma&ntilde;ana. Sigue desayun&aacute;ndose en la misma escudilla que le compr&oacute; su mujer hace ya m&aacute;s de medio siglo. Echa de menos verla cada d&iacute;a y fijarse en su peculiar manera de hacer las cosas mientras &eacute;l revuelve la leche y el gofio...
    </p><p class="article-text">
        Tras el desayuno, con la misma din&aacute;mica de siempre, enciende el transistor que lo acompa&ntilde;a, y mientras limpia las conejeras, echa de comer a los animales y orde&ntilde;a la &uacute;nica cabra que le queda, escucha las noticias de hoy. Hay cosas que no comprende, cuestiones que se le escapan, esperpentos que dinamitan su mente de una vida dedicada al campo. Muerte, desesperaci&oacute;n y sinsentido.
    </p><p class="article-text">
        A las nueve ha depositado una azada y un saco en la parte de atr&aacute;s del viejo Land Rover. Antes de arrancar se acerca a la puerta de su vecino, ese que escucha una m&uacute;sica muy extra&ntilde;a a todo volumen, pero que a &eacute;l le parece muy agradable por su peculiar manera de sonre&iacute;r. En la entrada de su puerta le deja una botella de vino del pa&iacute;s, parte de esos doscientos litros que todav&iacute;a &eacute;l cultiva para el gasto de la casa. Don Pancho sonr&iacute;e y arranca, m&aacute;s arriba le esperan esos terrenos donde se aprende la sabidur&iacute;a, donde recibes los golpes que necesitas para saber lo que es la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/mundos-lelos_132_3470952.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Apr 2017 11:58:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mundos para lelos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife,Matemáticas,Vinos,Gofio,Sociedad,Religión,Política,Economía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ausencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/ausencias_132_3507609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b63b62a0-1768-4c61-b677-9ebed2356ebf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        <em>(Vac&iacute;o. P&aacute;ginas en blanco. Nada en el diario despu&eacute;s del domingo. Es extra&ntilde;o pensar en lo que ya no es. Ni ser&aacute;&hellip;)</em>
    </p><p class="article-text">
        El tel&eacute;fono hoy sigue sin sonar y ya han pasado treinta a&ntilde;os. Ya no espero la llamada alegre a raz&oacute;n de cualquier an&eacute;cdota que hiciera que te partieses de la risa, historias que no pod&iacute;as esperar a contarme m&aacute;s tarde cuando nos vi&eacute;ramos, sino que, qui&eacute;n sabe ahora si como se&ntilde;ales de un tiempo que se derret&iacute;a en tus manos, apresurabas a detallarme lo m&aacute;s pronto posible al otro lado del aparato. Y no importaba si eran las tres de la tarde o las cinco de la madrugada, viv&iacute;as el momento tan intensamente que ten&iacute;as que compartirlo. Ahora recuerdo con nostalgia esas conversaciones en las que re&iacute;as tanto que apenas se entend&iacute;a lo que intentabas contar. Yo tampoco hac&iacute;a mucho esfuerzo por comprender, simplemente me contagiaba del alborozo, de la carcajada f&aacute;cil, sin importarme demasiado la trama y solo dej&aacute;ndome llevar por esos ratos de peque&ntilde;a felicidad que ahora tanto echo de menos.
    </p><p class="article-text">
        Trato de recordar todo lo vivido como un peque&ntilde;o homenaje a tu historia, como una manera de conservar tu presencia, como si de mi olvido dependiera tu existencia. Pero es imposible. Me cuesta recordar tu voz y me odio por ello. Vago por los recuerdos de mi memoria incapaz de asir lo intangible. Confundo instantes, mezclo fechas y lugares, no estoy seguro si pas&oacute;, si lo so&ntilde;&eacute; o lo estoy exagerando. Maldita humanidad imperfecta&hellip; pasa el tiempo e inevitablemente, los que quedamos, continuamos el camino dejando cosas atr&aacute;s; ahora vamos a otros asuntos, con otras personas, en otro tiempo, con nuevos proyectos, con otras ideas e ilusiones, y s&iacute;, pasan d&iacute;as en los que ni me acuerdo, cierto, pero tambi&eacute;n es verdad que nunca seremos los mismos.
    </p><p class="article-text">
        Ausencia de vida, estatua de sal. Petrificado en la imagen, inerte. Miro tu foto y dibujo la sensaci&oacute;n de tu mirada, de tu cuerpo frente al m&iacute;o. Este momento nunca estuvo previsto. Cierro los ojos y por un instante acaricio la sensaci&oacute;n de tenerte a mi lado. Pero no est&aacute;s. La inmortalidad del retrato contrasta con mi reflejo en el espejo: t&uacute; rezumas lozan&iacute;a y en m&iacute; han hecho mella los a&ntilde;os...
    </p><p class="article-text">
        Siempre ser&aacute; tarde, siempre. Jam&aacute;s alcanzaremos a justificar los momentos, a completar el cometido, a saciar la necesidad del amado. No estaba preparado para esto ni lo estar&eacute; nunca. Tampoco perdono. Que las cosas sean as&iacute; no es raz&oacute;n para abrazarlas como dogma. Me niego a asumir la condena impuesta por ley de vida, aunque su contenido sea irrefutable, pese a que no tenga sentido luchar contra lo inevitable. Me rebelo contra los caprichos del espacio tiempo, contra esta naturaleza finita que no logramos entender. Y me da igual si la batalla est&aacute; perdida de antemano, si el fin est&aacute; cerca o no, porque en lo ut&oacute;pico de mi lucha encuentro la &uacute;nica forma de darle sentido a cada respiraci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/ausencias_132_3507609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Mar 2017 09:56:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ausencias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife,Espacio,Naturaleza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nueva canción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/nueva-cancion_132_3534673.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cfa89f94-6662-4fce-87bf-877f15158958_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        Cambio de plano y ni un solo apunte bueno. Partir de ideas previas no siempre es la soluci&oacute;n al problema. Ni t&uacute; ni yo sabemos hacer esto de la manera correcta. Improvisemos. Te toca el papel de lector; yo escribir&eacute; sobre tu canci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva tonada versar&aacute; sobre lo que nunca has cantado. Basta ya de las historias de amores perros, de los que se agarran hasta las trancas, de los que fueron verdad y de los que dejaron el saldo a cero. Tampoco es momento de hacer filosof&iacute;a, ni de volverse transcendental. Olvida la idea de hacer algo bonito, de tocar el alma y esas lecciones de felicidad barata. Ni se te ocurra volcar tus conocimientos en un estribillo asquerosamente pegadizo. Aparta de tu mente la idea de volver a componer la misma pieza y variaci&oacute;n, el mismo can, distinto collar. Rechaza la opci&oacute;n de volver a una versi&oacute;n instrumental porque esta vez necesitamos tus palabras. Deja ese bucle que repites hasta la saciedad, letan&iacute;a infinita solo apta para mentes planas. Abandona la obsesi&oacute;n por estar en la lista de los m&aacute;s vendidos. Tumba de un plumazo todo atisbo de recalcitrantes h&aacute;bitos manidos...
    </p><p class="article-text">
        Cambia el chip. Formatea. No cuentes nada que te pertenezca. Toca renovar el repertorio y lanzar al aire versos valientes. Lo no escrito tendr&aacute; m&aacute;s sentido que cualquiera de tus experiencias previas. As&iacute;, sin m&aacute;s, sin burdas pretensiones, puede que alcances nuevas cotas. Crea. Sacude las entra&ntilde;as e imagina un nuevo rumbo. Conecta con la realidad que vives, con lo que te rodea. Que el sufrimiento encarnado en el que tienes al lado no pase desapercibido. Pon pasi&oacute;n aut&eacute;ntica en la vida que est&aacute;s viviendo, se ciudadano de tu tiempo. Emp&aacute;pate. Deja que cale la lluvia fina, que traspase el pl&aacute;stico en el que hemos envuelto esta sociedad impermeable. Ahora no calles, no dejes que logren enmudecer de una vez por todas a un pueblo herido. Y sue&ntilde;a, por favor, a lo grande, que necesitamos que vueles m&aacute;s all&aacute; de este fr&iacute;o horizonte.
    </p><p class="article-text">
        Escoge un estilo, se infiel. Inventa. En tu capacidad para hacerlo encontraremos una ventana a la ansiada esperanza. Ojal&aacute; encuentres un motivo que encienda una luz cegadora. Colecciona los verbos adecuados para consignar una acci&oacute;n; encuentra una melod&iacute;a que arranque la emoci&oacute;n. Urge esa mirada fresca, atrevida, &aacute;cida, con toques de humor, de nostalgia y de ideas cargadas de posibles imposibles. Pon voz a los que no la tienen, a esos que est&aacute;n esperando utop&iacute;as que inspiren nuevas realidades. Destapa la caja de los truenos y a tomar por saco la bicicleta. Dispara un verso y seguiremos el comp&aacute;s. Sin canci&oacute;n, no habr&aacute; revoluci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/nueva-cancion_132_3534673.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Mar 2017 09:48:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nueva canción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife,Canciones,Música,Rumbo,Humor,Plásticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tardes de menos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/tardes_132_3560167.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4305c31b-9e35-43b0-a543-d49d6b8b8faf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        <em>No dejes que te impidan galopar</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>ni los ladridos de lo perros</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>ni la quijada de Ca&iacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Que no te d&eacute; el insomnio por cantar</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>las gaviotas del desierto,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>las amapolas de Par&iacute;s.</em>
    </p><p class="article-text">
        'Esta boca es m&iacute;a', de Joaqu&iacute;n Sabina
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo viaje del poeta lo hizo en limusina. Jam&aacute;s hab&iacute;a montado en un Mercedes y el capricho de la parca hizo que se cumpliera el rom&aacute;ntico sue&ntilde;o del glamur, de tardes de gloria y cava, de marisco y &eacute;xito. Extra&ntilde;o giro inesperado en la trama. Versos atragantados hicieron que la vida del poeta se marchitara, apag&aacute;ndose en medio de una sociedad que aullaba entornos as&eacute;pticos. 
    </p><p class="article-text">
        No lo soport&oacute;. Ya no m&aacute;s. Todo tiene un l&iacute;mite. Harto de rasgar sus vestiduras se dej&oacute; invadir por la bicha y fue uno m&aacute;s. Consumi&oacute;. La vor&aacute;gine lo llev&oacute; a dejar de ser met&aacute;fora para convertirse en un ciudadano de bien. Fue limpio y no grit&oacute; m&aacute;s. Para la resistencia fue la m&aacute;s alta traici&oacute;n, mientras que para la mayor&iacute;a era lo adecuado, lo oportuno, lo que siempre debi&oacute; ser y qu&eacute; maravilloso que hayas pensado las cosas, que los ideales, ideales son, querido, y no peques m&aacute;s, por favor, que as&iacute; est&aacute;s mucho mejor; tienes hasta mejor cara, hijo, si es que hay que ver lo que hace meter cabeza, sab&iacute;amos que esto no era para ti. Y mil sandeces m&aacute;s hasta corromper el alma del viejo artista.
    </p><p class="article-text">
        La poes&iacute;a no volvi&oacute;. Se apagaron las palabras. Nadie volvi&oacute; a cantar ninguna de sus estrofas. Solo en el silencio de reuniones clandestinas se escucharon algunos versos en leves bisbiseos. El lamento de una &eacute;poca se asfixi&oacute; entre el fr&iacute;o an&aacute;lisis de los expertos que aseveraron que el arte deb&iacute;a ser correcto. La evoluci&oacute;n fue para todos los p&uacute;blicos, entretenimiento banal de los que aspiran a condicionar al ser humano, a violar mentes hasta dejarlas planas, hijos de una sociedad sin pasi&oacute;n, sin amor, sin entra&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        El mes de abril no volvi&oacute; al poeta. Jam&aacute;s supo por qu&eacute; le tuvo que pasar a &eacute;l. Sus ojos nunca m&aacute;s volvieron a brillar como anta&ntilde;o lo hicieran detr&aacute;s de la vieja Olivetti. Los &uacute;ltimos tiempos los vivi&oacute; con el alma rota y con las mejores anal&iacute;ticas de sangre que hab&iacute;a tenido en su vida, adi&oacute;s colesterol. Pero sin primavera no hubo necesidad de verano y aquella tarde sin besos, su coraz&oacute;n decidi&oacute; que ese preciso instante era el momento de parar.
    </p><p class="article-text">
        Hubo l&aacute;grimas, s&iacute;. Las justas que dan para anunciar las malas noticias. Ninguna que debiera ser recordada. El duelo dur&oacute; lo que duran estas cosas y una portada con un nuevo esc&aacute;ndalo de corruptelas decentes acapar&oacute; todas las miradas del d&iacute;a siguiente al &oacute;bito. Cosas que pasan sin que ocurra nada. Ya se sabe que todos los d&iacute;as amanece por el este.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/tardes_132_3560167.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Feb 2017 16:52:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tardes de menos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife,Poesía,Poemas,Muerte,Colesterol,Poetas,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amor inconsciente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/amor-inconsciente_132_3585796.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53baff60-47ed-477b-b49c-3eaf04b107bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        En verano no todos los d&iacute;as son de un azul intenso. Tambi&eacute;n hay algunos grises y otros de color verde sin esperanza. La tarde de aquel ins&iacute;pido julio supo que en aquella residencia de Madrid no se le hab&iacute;a perdido nada. Menos a&uacute;n encontrar&iacute;a alivio en el vuelo que partir&iacute;a a la ma&ntilde;ana siguiente. Hay vueltas que no siempre coinciden con la fecha adecuada.
    </p><p class="article-text">
        Fue entonces cuando cambi&oacute; el rumbo a golpe de impulso inesperado, una modulaci&oacute;n que lo llev&oacute; a coger el primer avi&oacute;n que part&iacute;a hacia otros brazos. No escatim&oacute; en recursos y a las pocas horas, cambi&oacute; su triste y solitaria habitaci&oacute;n por el aire del Mediterr&aacute;neo. Hab&iacute;a roto las reglas del juego.
    </p><p class="article-text">
        No se conoc&iacute;an. Tampoco se pidieron nada y decidieron vivir aquella historia. Los presos de las palabras no necesitaron de ninguna para entender. El reclamo de una mirada hizo que se dieran las circunstancias para estar frente a frente. Deseo. Inevitable atracci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La noche fue c&oacute;mplice de los primeros compases y durmieron juntos, ambos lo hab&iacute;an so&ntilde;ado as&iacute;. Los labios fueron los gu&iacute;as del conocimiento, aprendieron a conocer sus cuerpos antes que sus mentes. Fueron amantes prematuros.
    </p><p class="article-text">
        El resto de los d&iacute;as transcurrieron de manera natural, como si hubieran vivido as&iacute; desde hace mucho. En la cotidianeidad encontraron los placeres m&aacute;s elementales. Perfumaron los desayunos con aceite de oliva y caf&eacute; reci&eacute;n hecho; tomates, pan pay&eacute;s y sonrisas c&oacute;mplices en la terraza, motivos m&aacute;s que suficientes para ser sin medir. Acicalaron las tareas m&aacute;s simples, convirtiendo el vaiv&eacute;n del aseo diario en un vals de cuerpos desnudos y ligeras prendas veraniegas. Enjuagaron las siestas con inusitados olores, impregnando el ambiente de otras emociones. Lograron ser para el otro: ella supo imaginar palabras nuevas, &eacute;l supo mirar por la trasl&uacute;cida ventana...
    </p><p class="article-text">
        El tiempo que estuvieron juntos marchaba al calor de un abrazo piel con piel, suscitando paseos, conversaciones, lecturas, almuerzos de sushi y caricias... En cada rinc&oacute;n de la ciudad consumaban su estado de gracia: la m&aacute;gica cafeter&iacute;a, la vieja librer&iacute;a, la zapater&iacute;a de toda la vida, el bar del blues... Todo parec&iacute;a estar hecho para ellos.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima tarde buscaron pulsiones isla adentro. Recorrieron el interior, saboreando cada paisaje hasta llegar a la costa. El mar fue el b&aacute;lsamo que precisaban. Aquella cala fue el rinc&oacute;n en el que ahogaron viejas heridas, un ba&ntilde;o de frescas intenciones, la sensaci&oacute;n de sentirse vivo los termin&oacute; inundando. Al ocaso, mientras el sol se fund&iacute;a en el horizonte, crearon secretos que solo ellos conocer&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        De la despedida nada les contar&eacute;, solo les hablar&eacute; de los motivos por los que lograron amarse. Hallaron en la cadencia un nuevo ritmo. Descubrieron el sentido en un verso. Un libro sell&oacute; el pacto para siempre. Fueron felices porque se amaron sencillamente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/amor-inconsciente_132_3585796.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Feb 2017 13:38:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Amor inconsciente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife,Mallorca,Terrazas,Libros,Vuelos,Mediterráneo,Rumbo,Viajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/vida_132_3613867.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f0b57b28-0384-4f1b-8492-14ec4d310f13_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        <em>Esa vida que no es m&iacute;a y me rodea,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>el misterio de la muerte, lo que llamamos la muerte</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y el misterio de la vida siempre abierta,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>lo que llamamos la vida</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>en el &aacute;rbol, en las nubes y en el agua,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y en el viento y en el mundo que es quien es sin ser humano,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y en la inmensa transparencia que no se dice, se muestra</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>en eso que busqu&eacute; tanto y ahora encuentro regresando:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>la infancia, quiz&aacute;, la infancia, nuestro final seguro,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>nuestro cuento, nuestro canto, nuestra m&aacute;gica conciencia:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>el total de lo sin fin y de la vida abierta.</em>
    </p><p class="article-text">
        (&lsquo;La vida, ah&iacute; fuera&rsquo;<em> de Gabriel Celaya)</em>
    </p><p class="article-text">
        Aquellos muros. Esos que separaron y jam&aacute;s unieron nada, aquellos. L&iacute;mite de lo f&iacute;sico, del espacio, esos que congelaron el tiempo. Aqu&iacute; y all&aacute;, muros. Siempre fr&iacute;os, distantes como el cielo, inalcanzables. Fronteras in&uacute;tiles de banderas sin sentido. Absurdos contratiempos del que impone dividiendo, del que marca lo que ha de ser sin darse cuenta de lo que pierde fragmentando. Rid&iacute;culo concepto del ser, tan moderno y actual como antiguo: esto es m&iacute;o, me pertenece.
    </p><p class="article-text">
        Piensa el hombre que la tierra es su propiedad, due&ntilde;o y se&ntilde;or del para&iacute;so terrenal. Gusta de acumular, de poseer todo lo que le rodea, subyugando la naturaleza, sometiendo los elementos si es necesario. Cada piedra es suya, cada rinc&oacute;n, nada escapa a sus dominios. Se es superior y hay que demostrarlo. Todo est&aacute; al alcance y hay que conseguirlo como sea, desarrollando la tecnolog&iacute;a que haga falta, sacrificando tiempos, esfuerzos y vidas si as&iacute; ha de ser.
    </p><p class="article-text">
        Necio. Iluso pensar que eres el amo de lo que ves. Nada es tuyo pese a que constantemente andes pensando que puede asirse. No eres consciente de que solo eres patr&oacute;n de tu propia muerte y que es lo &uacute;nico que, desde la cuna, te pertenece verdaderamente. Pero tu propia esencia no es esa&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Cree cada generaci&oacute;n que es la &uacute;nica, eterna, y las de esta modernidad que vivimos, m&aacute;s. La juventud nubla el juicio haciendo creer que todo ser&aacute; igual para siempre, que nada cambiar&aacute;, que todos seguir&aacute;n siendo los mismos, lozanos y frescos, rezumando salud y frescura. La parca ya no es ni tan siquiera un tema de conversaci&oacute;n entre vecinos, no se habla de ella, se tapa y se esconde. La consigna es prolongarnos en el tiempo, mantenernos iguales; no importa si hay que recurrir al bistur&iacute; para corregir lo que el paso de los a&ntilde;os ha ido desgastando.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; no se llevan a los ni&ntilde;os a los cementerios para no ver la &uacute;nica realidad tangible. De espaldas a la realidad vivimos creyendo que nada cambiar&aacute;. Solo alg&uacute;n bofet&oacute;n de cruda existencia nos despierta del letargo de vez en cuando con la noticia del obituario de alguien muy joven o de nuestra edad. No lo esperamos, nos pilla por sorpresa mientras las generaciones m&aacute;s ancianas se apagan en silencio. Hoy es uno, ma&ntilde;ana otro, lentamente y sin ser notados. Total, nadie les hace caso. Nuestros mayores no forman parte de una sociedad din&aacute;mica, explosiva y radiante de mocedad; son un estorbo que se tapa para no ser visto. No son <em>trending</em>, no son <em>cool</em>, no son hasta que dejan de ser completamente.
    </p><p class="article-text">
        Pero poco a poco el tiempo avanza sin darnos cuenta, inexorable. Para ti tambi&eacute;n. La cadencia es constante y no hay camino de regreso. Tampoco sabes cu&aacute;nto falta, aunque est&aacute; demostrado que eso no te provoca inquietud. Sin conciencia de tus propias limitaciones transitas un mundo que pretendes gobernar pese a que nada te dio el permiso. Curiosa iron&iacute;a, &iquest;verdad? Aquello que cre&iacute;as que era para ti es precisamente lo que jam&aacute;s tendr&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/vida_132_3613867.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Jan 2017 09:23:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife,Jóvenes,Muerte,Obituario,Fronteras,Poemas,Ancianos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiempo muerto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/tiempo-muerto_132_3641205.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7870e5e-8ce2-427f-a638-591626d1c05a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        <em>En el aire</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>entre ausentes nubes</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>sonidos sordos</em>
    </p><p class="article-text">
        Detenido por un instante en pensamientos ajenos. Silencio. Nada como atravesar mentes, navegar en espacios prohibidos.
    </p><p class="article-text">
        Dentro caos y orden, partes de un todo mestizo, plural. Serpenteando es como mejor se recorre el lugar, movimientos suaves con <em>swing</em> que parecen acariciar cada esquina, cada rinc&oacute;n inaccesible. Me dejo llevar en una especie de baile sin sentido. Abandono mi estado y es la corriente del desplazamiento la que me arrastra en un zigzagueo constante y embriagador. Una extra&ntilde;a somnolencia se apodera de m&iacute;. Situaci&oacute;n de ausencia y presencia, nunca se sabe si estoy dentro o fuera.
    </p><p class="article-text">
        Al parar las im&aacute;genes parecen no ser n&iacute;tidas. Toca destapar las habilidades de explorador para saber leer cada una de ellas, para interpretarlas como quien descifra un c&oacute;digo nuevo. No hay normas, nada de lo previsto sucede, todo es sorpresa, novedad, descubrimiento. Tampoco importa si la interpretaci&oacute;n de lo que se ve es la correcta, no es lo importante. Se es libre a la vez que esclavo de lo que acontece. La invitaci&oacute;n a continuar es inevitable.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco avanzo con la comodidad del que se va haciendo al lugar. Mi mirada se adapta y con ella reconozco elementos. Un recuerdo imborrable, deseos, a&ntilde;oranzas, algo de nostalgia, muchas tristezas, experiencias, unas cuantas obsesiones y alguna cabezoner&iacute;a. Man&iacute;as pocas y s&iacute; muchas alegr&iacute;as. Luego hallo placer, amor y tambi&eacute;n solo sexo. Pero no hay que olvidar que cohabita con ellos dolor, sufrimiento y un hilo de locura. En un recoveco encuentro excitaci&oacute;n, delirio, trance. Las huellas del pasado inundan el espacio y pese a ello localizo varios sue&ntilde;os sin cumplir. El paso por el miedo es terrible porque me doy cuenta que ha estado ah&iacute; todo momento. Es justo cuando topo con la muerte, que a la vez, me devuelve un extra&ntilde;o sentido de la vida, curiosa contradicci&oacute;n. Todo se conjuga y se mezcla, una y otra vez se vuelve al mismo lugar, cadencia y repetici&oacute;n, ciclos recurrentes que me recuerdan que es el momento de abandonar este viaje. Habitar espacios impropios es recomendable a ciertas dosis. Mejor ser breve. No conviene abusar.
    </p><p class="article-text">
        Ahora es el momento de salir, borrar de un plumazo lo visto y no recordar. Mente en blanco. Salgo como mismo entr&eacute;, desprovisto de mecanismos que me permitan el anclaje. Ahora no es tiempo de grandes ideas. Escribo l&iacute;neas y procedo de forma autom&aacute;tica. Hoy es otro de esos d&iacute;as.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/tiempo-muerto_132_3641205.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Jan 2017 09:01:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tiempo muerto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife,Viajes,Muerte]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por lo seco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/seco_132_3653652.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4131b2ec-215e-405d-b4c4-193d7d162f8e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        Cochinos, sin duda, hay muchos, variedad no falta en razas y tama&ntilde;os, pero ser&aacute; por su gran parecido al ser humano, que cada vez encuentro m&aacute;s similitudes. Nuestra igualdad con el animal pasa no solo por su c&oacute;digo gen&eacute;tico. Nos sentimos tan identificados que denominamos cochinos o cerdos a esos que gustan de ejercer los h&aacute;bitos del puerco. No es de extra&ntilde;ar, pues sin duda gru&ntilde;imos, retozamos, formamos conjunto y hasta comemos lo mismo que ellos. Hay quien, y no ser&eacute; yo el que lo se&ntilde;ale, goza de hasta alg&uacute;n parecido f&iacute;sico, e insisto que no ser&eacute; el que indique qui&eacute;n, pero jamones, carrilladas o papadas son perfectamente reconocibles en nuestros cong&eacute;neres.
    </p><p class="article-text">
        El chiquero, que hoy se me antoja como met&aacute;fora de lo que quiero decir, no deja de ser un sitio para pararse a reflexionar. El lugar es ideal para reconocerse en la din&aacute;mica vital que llevamos, obcecados por sobrevivir hacinados en un espacio, condenados a compartir existencias m&iacute;seras, limitados por los l&iacute;deres de la piara, peleando por nuestra raci&oacute;n de fregadura, esperando sin remedio el d&iacute;a del sacrifico... As&iacute; pasa el tiempo, viviendo cochinamente y sin esperanzas de ning&uacute;n cambio a la vista. Al final, el conformismo que da el alimento diario es el mejor b&aacute;lsamo para calmar las ansias de libertad.
    </p><p class="article-text">
        Pero de entre las acciones que, como reconocidos marranos que somos, m&aacute;s nos gustan, est&aacute;n las de revolcarnos en el fango. No concebimos la vida sin recrearnos en las miserias que padecemos. Ante la adversidad caemos en la rutina de volver al lodazal y restregarnos en la mierda. Embadurnados de los pies&hellip;, o m&aacute;s bien de las pezu&ntilde;as a la cabeza, continuamos agonizando en un nuestras propias limitaciones. Pareciera que disfrutamos con el volver una y otra vez al mismo punto, a la misma situaci&oacute;n. Estancados sin m&aacute;s. C&iacute;rculos constantes que se repiten machacando nuestras mentes marchitas de ideas e ilusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El barro es jodido. Se pega, ensucia, moja y dificulta los pasos. No tiene sentido volver a &eacute;l pudiendo escoger otro camino y, sin embargo, lo escogemos como primera opci&oacute;n. Nuestra condici&oacute;n as&iacute; lo dicta, fruto de tanta educaci&oacute;n reprimida, tanto vac&iacute;o existencial, tanta frustraci&oacute;n almacenada... Fr&aacute;giles e imperfectos, abocados al desastre. Solo unos pocos son los que consiguen salir de esta pr&aacute;ctica destructiva. Son los que, contra todo pron&oacute;stico, han logrado erguir el espinazo, comportarse como verdaderos <em>homo sapiens</em>, meter cabeza y empezar a caminar por lo seco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/seco_132_3653652.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jan 2017 09:35:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por lo seco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife Opina,Tenerife Ahora,Jamón,Cerdos,Educación,Represión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cansancio acumulado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/cansancio-acumulado_132_3660474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <em>(Bostezo)</em>
    </p><p class="article-text">
        La carretera se vuelve mon&oacute;tona y constante. El traqueteo del viejo motor mece al pasajero, que, sin remedio, se duerme al otro lado. Yo miro al frente manteniendo la compostura que exige manejar el volante. Intento ocupar mi mente para que las inconstantes l&iacute;neas blancas no me distraigan y acabe por sucumbir. Pienso en los &uacute;ltimos recuerdos de un pasado que ya no es. No pod&iacute;as haber sido m&aacute;s est&uacute;pido. Sacudo la cabeza y vuelvo a clavar la vista en la carretera. Es el &uacute;ltimo viaje de hoy.
    </p><p class="article-text">
        <em>(Miro a la estanter&iacute;a, escojo un libro)</em>
    </p><p class="article-text">
        Clamo al cielo despose&iacute;do del verbo y vuelvo a pedir consejo a un poema. Rebusco entre las rimas y ritmos de palabras vertiginosas, tratando en vano de encontrar alivio a esta mente corro&iacute;da. Me asomo al abismo que produce la pausa versal y no consigo encontrar paz en mi interior. Me dejo llevar por el cosquilleo que produce mi lengua en el cielo de mi boca al recitar. Sonr&iacute;o y lloro. Nada termina de completar lo que vengo buscando.
    </p><p class="article-text">
        <em>(&hellip;)</em>
    </p><p class="article-text">
        Tengo que seguir y no me queda m&aacute;s remedio que apechugar. Preparo un caf&eacute; bien cargado con la esperanza de que la cafe&iacute;na estimule lo que la motivaci&oacute;n ya no es capaz de hacer. Ning&uacute;n efecto. Los p&aacute;rpados vuelven a pesar y parece que tengo arena en los ojos. He de seguir escribiendo, tengo que entregar. Es tarde y ya voy con dos horas de retraso. Aporreo el teclado con desgana recurriendo a los clich&eacute;s de siempre. He perdido el romanticismo. En cada frase me doy pena.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <em>(Descubro una melod&iacute;a, canta Jos&eacute; Alfredo Jim&eacute;nez)</em>
    </p><p class="article-text">
        Lloro de la impotencia. No puedo m&aacute;s. Una y otra vez el bucle eterno, constante. Acabo por desplomarme y me rindo. He soportado todas las embestidas y los varapalos, pero ya no soy capaz de aguantar la presi&oacute;n. La cuerda est&aacute; demasiado tensa, joder&hellip; &iquest;No ves que no resisto? El cansancio es enorme. La pesadumbre contamina mi coraz&oacute;n y no me deja ejercer. Dame un respiro. Si nos dejan, nos vamos a querer toda la vida.
    </p><p class="article-text">
        <em>(Desnudo en la habitaci&oacute;n)</em>
    </p><p class="article-text">
        Exhausto regreso a casa despu&eacute;s de darlo todo por un sue&ntilde;o. Apost&eacute; y vuelvo con la misma emoci&oacute;n que comenc&eacute;. Nunca sabe uno si logra alcanzar lo que pretende; son tantas las variables&hellip; La huella del vac&iacute;o golpea por debajo del est&oacute;mago provocando una sensaci&oacute;n de ahogo constante. Es duro poner toda la carne en el asador y tener que enfrentarse a la realidad intransigente. Acuesto mi cuerpo en la cama. Adopto posici&oacute;n fetal y me acurruco con el deseo de volver al origen.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/cansancio-acumulado_132_3660474.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Dec 2016 09:23:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cansancio acumulado]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife Opina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Escupes o tragas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/escupes-tragas_132_3667548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd8dc854-3cc8-427c-89d5-9eba4b60749c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;Sin título&#039;"></p><p class="article-text">
        Me han vuelto a ordenar que trague, que no escupa. Lo hacen porque tienen autoridad para hurgar en mi vida. Son jueces y, parte de ellos, dictan y regulan lo que he de ser. Est&aacute;n ah&iacute; porque son mentes privilegiadas, con la suficiente cabeza fr&iacute;a para llevar el mando. Han asaltado lo p&uacute;blico escalando por encima de aquellos que se han puesto en su camino. No han tenido remordimientos a la hora de eliminar cuantos obst&aacute;culos han encontrado a su paso. Son supervivientes. Expertos en las artes del gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Han sido claros en el mandato. No se han andado con rodeos ni han buscado una r&eacute;plica, simplemente han convenido que era lo mejor para todos, el bien com&uacute;n, el inter&eacute;s general. Las palabras que usaron fueron las adecuadas, con una estructura impecable, lo suficientemente claro para que me enterara. Hab&iacute;a letra peque&ntilde;a, pero me indicaron que eran detalles sin importancia.
    </p><p class="article-text">
        No me han mentido en sus explicaciones. Ocultar o transformar la realidad es una herramienta m&aacute;s que hay que usar con moderaci&oacute;n. No todo el mundo tiene que saber la verdad, puede resultar comprometido conocer todos los intr&iacute;ngulis. Piense que se puede desestabilizar el sistema o colapsarse la red. Todo se vendr&iacute;a abajo. La importancia de preservar el estatus es vital. No se pueden tomar decisiones arriesgadas, hay muchas vidas en juego. Los cambios no son buenos si no se hacen poco a poco.
    </p><p class="article-text">
        Solo me han pedido que cumpla. Es m&aacute;s, han apelado a la confianza que hab&iacute;an depositado en m&iacute;. Siempre fuiste un buen chico, me han recordado. Sonrisa amable, cara de amigos y todas las soluciones. Me han dado un abrazo. La falsedad, la pose o el teatro son estrategias. Hacer sentir bien al pr&oacute;jimo es una tarea que va con el cargo. No usan a la gente, tan solo es una manera de hacerles sentir importantes. Motivaci&oacute;n fue el t&eacute;rmino que usaron.
    </p><p class="article-text">
        He guardado silencio durante todo el tiempo, pero mi cara no ha ayudado. La tensi&oacute;n aument&oacute; lo suficiente para que hubiera incomodidad. Con voz grave y algo autoritaria me han indicado de nuevo que trague con imperativos. Me han mirado a los ojos fijamente sin pesta&ntilde;ear. No sienten verg&uuml;enza porque no creen en ella, lo pude ver en sus miradas, no hab&iacute;a remordimiento ni sentido de culpabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Apretones de manos y despedidas. Salgo de la habitaci&oacute;n y siento que respiro otro aire, no me hab&iacute;a percatado de lo cargado que estaba dentro. Creo que me he convertido en un tipo peligroso para ellos. Al salir del edificio he escupido toda esta mierda. Contin&uacute;o mi camino. Que les den.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/escupes-tragas_132_3667548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Dec 2016 10:16:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Escupes o tragas?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife,Gobierno,Acuerdos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Y si toca?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/toca_132_3678803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5cedaf58-2879-4e21-ade8-ac4d4b3dbc91_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El Sorteo de Navidad reparte en Euskadi 1.266.000 euros"></p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o hab&iacute;a pensado no gastarme los veinte dichosos euros en el d&eacute;cimo de Loter&iacute;a de Navidad. Lo decid&iacute; cuando le&iacute; un interesante art&iacute;culo que explicaba concienzudamente que hay m&aacute;s probabilidades de que saques 16 veces seguidas cara (o cruz seg&uacute;n el lado que elijas) lanzando una moneda que de que te toque el premio gordo. Esto me abri&oacute; los ojos <em>ipso facto</em>, que con datos es m&aacute;s f&aacute;cil tomar una determinaci&oacute;n tan tajante. Adem&aacute;s, tuve la santa paciencia de acometer una prueba emp&iacute;rica (s&iacute;, me vine arriba, cierto). Realic&eacute; varios lanzamientos con varios pesos y dimensiones, primero con una moneda de un euro y luego con otra de veinte c&eacute;ntimos, eso s&iacute;, calibradas previamente, atendiendo a su gramaje y  dimensiones. Estudi&eacute; la forma de tiro para que fuesen todas iguales y hasta busqu&eacute; un espacio para que el aire circulante no tuviera efecto sobre el ensayo. Pero nada. Id&eacute;ntico resultado: solo logr&eacute; dos repeticiones en sendas tandas de lo que no se si es cara o cruz, porque la moneda europea es lo que nos ha dejado, un aut&eacute;ntico vac&iacute;o en estas lides, que ya no se sabe qu&eacute; lado corresponde a cada uno.
    </p><p class="article-text">
        Muy felices me las promet&iacute;a yo con este asunto, completamente satisfecho con todo mi proceso de investigaci&oacute;n y discernimiento personal. Claro, que no me acordaba de mi cu&ntilde;ado y su tremenda afici&oacute;n lotera, que viene siendo lo m&aacute;s parecido a do&ntilde;a Manolita que conozco. Esta semana me mand&oacute; un <em>wasap</em> con la imagen del 53717 de la serie 104&ordf; y fracci&oacute;n 8&ordf; con la firme proposici&oacute;n de engancharme al ya tradicional intercambio de n&uacute;meros de cada a&ntilde;o, cuesti&oacute;n que ten&iacute;a yo m&aacute;s que olvidada y que viene siendo lo m&aacute;s parecido a un pacto entre caballeros para que aumenten las posibilidades de que nos toque un alguito m&aacute;s que sea, o eso dice &eacute;l.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En un primer momento pens&eacute; en mantenerme firme con mi experimento, e incluso pens&eacute; en explicarle el tema, mostrarle los datos, la estad&iacute;stica, el estudio de campo, el poder de la matem&aacute;tica, pero claro, luego pens&eacute;... &iquest;c&oacute;mo negarme y permitir que, en el hipot&eacute;tico caso de que fuese ese uno entre 100.000, mi cu&ntilde;ado se ganase los 400.000 euros menos el 20% de impuestos del premio? Imposible. &iexcl;Qu&eacute; va! No, no, no, ni en broma. De solo pensar en ese instante en el que los ni&ntilde;os del Colegio de San Ildefonso canten el cincuenta y tres mil setecientos diecisiete y resulte agraciado el pu&ntilde;etero n&uacute;mero y yo no lo tenga y mi cu&ntilde;ado s&iacute;, &iexcl;uff!, me baja un sudor fr&iacute;o por la espalda que quita, quita.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que he tenido que sucumbir e involucrarme en la tarea de buscar un d&eacute;cimo, o dos en este caso, que tambi&eacute;n lo he estudiado, vaya a ser que le regale el bueno a &eacute;l y me quede con el chungo, &iexcl;qu&eacute; va! Total, que no solo 20 euros, sino que me veo invirtiendo los 40 euros con los que ten&iacute;a pensado darme un homenaje en ilusi&oacute;n navide&ntilde;a. Nada, &iexcl;qu&eacute; le vamos a hacer! Otro a&ntilde;o a concursar. Y al loro, que igual la semana que viene no escribo. &iexcl;Hala! &iexcl;Feliz Navidad!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/toca_132_3678803.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Dec 2016 09:08:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Y si toca?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tenerife Opina,César Martín,Tenerife,Lotería,Navidad,Euros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reencuentro emocional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/reencuentro-emocional_132_3691992.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fcdc475a-d13b-4fa9-b5a3-5f6e6b277ba3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="‘Llaves…’"></p><p class="article-text">
        <em>(En el ocaso, una luz tenue y azulada acaricia la fachada del edificio. En el interior, una luz agresiva y c&aacute;lida impregna todo el pasillo. Nada es igual y todo parece ser lo mismo, contrastes entre lo natural y lo artificial).</em>
    </p><p class="article-text">
        Garaje, ascensor, llaves, puerta. Llego a casa con el mismo h&aacute;bito procesal de cada ocasi&oacute;n. En la cabeza preocupaciones y cavilaciones, imposible escapar de este ritmo vital de los compromisos adquiridos, de las expectativas, de lo que es y lo que debe ser.
    </p><p class="article-text">
        Tras completar ciertas rutinas, dispongo todo para abordar las tareas encomendadas. Hago un recorrido por el mundo virtual y vuelvo a preocuparme por el &uacute;ltimo informe PISA. La educaci&oacute;n en Canarias tiene serios problemas que piden soluciones inmediatas, hay datos que lo confirman, estamos a la cola, las pruebas no han sido satisfactorias, el alumnado no est&aacute; a la altura. Y algo habr&aacute; que hacer, pienso en lo que busco la respuesta y complicidad en algunos compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n, maestros que contin&uacute;an en el aula a diario, cara a cara con la situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta vez, en el encuentro con el otro no descubr&iacute; lo que buscaba y el viaje se torn&oacute; en lecci&oacute;n. M&aacute;s all&aacute; de lo que a priori ven&iacute;a en mi ocupada cabeza hab&iacute;a soluciones que traspasaban lo tangible. <em>Touche</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>(En la estancia el silencio necesario. Respiraci&oacute;n lenta, pausa, tiempo. El latido se acomoda en un ciclo m&aacute;s c&oacute;modo. Al fondo, una sutil aria de Mar&iacute;a Callas refuerza los pensamientos. Es el momento de sentir).</em>
    </p><p class="article-text">
        Con un leve escalofr&iacute;o me doy cuenta de que la emoci&oacute;n no siempre nace. Adormitada subyace piel adentro, como en un letargo invernal, fr&iacute;o y distante. Cuanto m&aacute;s tiempo pasa en este estado m&aacute;s le cuesta salir de su coraza. El refugio es bueno, f&aacute;cil de controlar y afuera se est&aacute; demasiado expuesto. El mundo de hoy no se hizo para seg&uacute;n qu&eacute; pr&aacute;cticas.
    </p><p class="article-text">
        Con la boca entreabierta y una leve sonrisa comienzo a ser consciente de que estoy rodeado. Yo tampoco he logrado escapar al <em>Big Data</em>. Informaci&oacute;n acumulada. Estad&iacute;sticas, resultados, an&aacute;lisis. Todo se mide, se calibra, el mundo en un porcentaje. Ya nada se entiende mirando a los ojos, es el momento de los resultados, de obtener una se&ntilde;al que identifique un comportamiento, un patr&oacute;n desde el que seguir la tendencia de la masa.
    </p><p class="article-text">
        Macroeconom&iacute;a, sangre o comprensi&oacute;n lectora; cualquier cosa es sujeto de estudio. Lo cuantificable es el motor, el poseedor de los datos es quien tiene el control. Nada ni nadie escapa a estas verdades enlatadas.
    </p><p class="article-text">
        Con l&aacute;grimas en los ojos recuerdo la frase del amigo maestro tras ser interpelado por el informe PISA: &ldquo;Al final en mi colegio se despliega un sinf&iacute;n de recursos: pizarra digital, internet, m&eacute;todos, rutinas de pensamiento, cientos de proyectos y no se dan cuenta de que lo m&aacute;s importante no lo tienen. Dicen que mis alumnos no siguen la norma, pero nadie los felicita por mantener la ilusi&oacute;n en el trabajo cada d&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con una sonrisa recuerdo su &uacute;ltima conclusi&oacute;n: &ldquo;Ilusi&oacute;n amigo, ilusi&oacute;n por hacer cosas es lo que nos falta&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/reencuentro-emocional_132_3691992.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Dec 2016 09:40:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reencuentro emocional]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife,Informe Pisa,Educación,Big data,Escuelas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Teófilo y yo (casi un entremés)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/teofilo-entremes_132_3700726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5942d435-6047-4f0f-b07e-30a96a54d20e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        Personas que hablan:
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo, <em>el amigo</em>.
    </p><p class="article-text">
        Yo, <em>yo, o sea t&uacute;, el que lee</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em>(En el lugar de siempre, a la hora de siempre, en la mesa de siempre, simplemente, porque hay cosas que son siempre iguales).</em>
    </p><p class="article-text">
        Yo<em> (dirigi&eacute;ndose al camarero)</em>: Nos pones una cuarta de tinto para probarlo, unas garbanzas y un plato de queso.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo <em>(dirigi&eacute;ndose a Yo)</em>: Pero si es el mismo vino de la semana pasada, qu&eacute; co&ntilde;o vas a probarlo. <em>(Dirigi&eacute;ndose al camarero)</em>. Pon media, Juan.
    </p><p class="article-text">
        Yo: El vino siempre hay que probarlo, que de una semana a la otra cambia mucho, no deber&iacute;as fiarte.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: Vives obsesionado, muchacho, rel&aacute;jate&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Yo: Obsesionado no, sino que me conozco el percal y s&eacute; c&oacute;mo se las gastan por aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: Mira que eres desconfiado.
    </p><p class="article-text">
        Yo: Que uno tiene que estar al loro, que si no se la meten doblada.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: Quien te oye&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Yo: Quien me oye sabe lo que me digo, que no est&aacute; el horno para bollos, que bastante tenemos con la que est&aacute; cayendo. Toda precauci&oacute;n es poca.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: Bueno, en parte tienes raz&oacute;n, amigo, pero quiz&aacute;s es que yo me empe&ntilde;o en seguir confiando. Ser&aacute; que uno es un tanto iluso.
    </p><p class="article-text">
        Yo: M&aacute;s bien gilipollas, querr&aacute;s decir.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: S&iacute;, eso, gilipollas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Yo: Porque mira que te lo tengo dicho y t&uacute; nada de nada, &iquest;eh?
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: &iquest;Qu&eacute; quieres que haga?
    </p><p class="article-text">
        Yo: Pues poner un poco m&aacute;s de asunto hombre.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: Hay cosas contra las que es imposible luchar, m&aacute;s cuando uno se enamora hasta las trancas, t&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Yo: Pero si yo te entiendo, pero es que la &uacute;ltima ya creo que debi&oacute; ser el l&iacute;mite&hellip; Se te fue la pinza compa&ntilde;ero.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: Yo s&eacute; que no estuvo bien.
    </p><p class="article-text">
        Yo: Es que acostarte con la mujer de un corrupto ya roza lo inadmisible.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: Joder t&uacute;, que ella no tiene la culpa de lo que hace su marido, es &eacute;l el impresentable que prevaric&oacute;, extorsion&oacute;, <em>cochech&oacute;</em>&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Yo: Cohech&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: &iquest;C&oacute;mo?
    </p><p class="article-text">
        Yo: Que se dice cohech&oacute; de cohechar, de cometer cohecho.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: Bueno, pues como se diga. La cosa es que ella no tiene la culpa.
    </p><p class="article-text">
        Yo: &iexcl;Anda que no! Pero bien que se beneficiaba de lo que cosechaba su maridito.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: &iquest;Te refieres al coche que tiene?
    </p><p class="article-text">
        Yo: Al descapotable, al apartamento en el sur, a los viajes pagados por la administraci&oacute;n&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo<em> (interrumpiendo)</em>: A ver, a ver&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Yo: &iquest;A ver qu&eacute;, Te&oacute;filo? Me dir&aacute;s que es mentira.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: Ella me cont&oacute; que el descapotable hab&iacute;a sido un regalo de su prima, que el apartamento era de una herencia y que los viajes estaban todos justificados en su tarjeta personal. Adem&aacute;s&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Yo<em> (interrumpiendo)</em>: Adem&aacute;s de las tetas, que se las puso de plastilina. &iexcl;Te&oacute;filo, por Dios!
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: &iquest;Qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Yo: Que pareces tonto.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: Sin ofender, t&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Yo: &iexcl;Co&ntilde;o, es que me lo pones a huevo! <em>(Dirigi&eacute;ndose al camarero)</em>. Juan, pon otra media m&aacute;s y un plato de carne cabra.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: La echo de menos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Yo: &iquest;De verdad?
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: S&iacute;. Est&aacute;bamos hechos el uno para el otro. Nunca conoc&iacute; a nadie que me moviera tanto por dentro. Me hablaba desde el coraz&oacute;n, sus palabras eran sinceras, no pod&iacute;a ser una ficci&oacute;n. Incluso hicimos planes de futuro.
    </p><p class="article-text">
        Yo: No eres al &uacute;nico que tiene enga&ntilde;ado.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: Te lo digo en serio. Conmigo era diferente&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Yo: Desde su esca&ntilde;o tambi&eacute;n me parec&iacute;a sincera, toda una dama, y mira&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: Pero es que ella es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Yo: S&iacute;, claro, hasta el d&iacute;a que trancaron al marido con las bolsas de basura llenas de billetes en el maletero del Mercedes.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: Y por eso lo imputaron. Pero ella&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Yo: A ella no tardar&aacute;n en trancarla.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: Pero es inocente.
    </p><p class="article-text">
        Yo: &iquest;Inocente? &iexcl;Y un tolete! Esa est&aacute; pringada hasta las cejas.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: No me lo puedo creer. A&uacute;n sue&ntilde;o con ese perfume caro que llevaba. &iexcl;Qu&eacute; mujer!
    </p><p class="article-text">
        Yo: &iquest;Pero vas a seguir?
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: No puedo evitarlo. El andar de esas piernas, ese saber vestir, esa presencia&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Yo: Lo tuyo es de juzgado.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: Hay d&iacute;as que la espero por fuera del Parlamento a ver si la veo.
    </p><p class="article-text">
        Yo: Est&aacute;s como una cabra. Bueno, ahora haya miedo de que te pille el marido.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: Pero apenas la veo pasar en el coche oficial. No me dice nada, pero s&eacute; que sabe que estoy all&iacute;, y eso me consuela enormemente.
    </p><p class="article-text">
        Yo<em> (mostr&aacute;ndole el vaso)</em>: Echa un fisco de vino m&aacute;s ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo<em> (mientras le sirve)</em>: Es mucho lo que siento. S&eacute; que puedo confiar en ella.
    </p><p class="article-text">
        Yo: &iquest;C&oacute;mo vas a confiar en ella, muchacho? Que es una corrupta igual que el marido. No puedes hacernos esto. Teo, es la casta, &iexcl;el enemigo, joder!
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: Lo s&eacute;, t&uacute;, pero contra el amor no se puede luchar.
    </p><p class="article-text">
        Yo: Manda narices&hellip; &iquest;Pero se ha puesto en contacto contigo?
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: S&iacute;, ayer me mand&oacute; un wasap.
    </p><p class="article-text">
        Yo: &iquest;Y qu&eacute; te dec&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Te&oacute;filo: &ldquo;Te&oacute;filo, se fuerte, ma&ntilde;ana te llamar&eacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Yo: &iexcl;Co&ntilde;o, como el presi!
    </p><p class="article-text">
        <em>(Se hace un silencio inc&oacute;modo y Te&oacute;filo pide la cuenta con un gesto. Hay d&iacute;as que el cuerpo no da para m&aacute;s).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/teofilo-entremes_132_3700726.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Dec 2016 08:58:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Teófilo y yo (casi un entremés)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife,Vinos,Corrupción,Teatro,Prevaricación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Turdus merula’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/turdus-merula_132_3713055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Todas las tardes viene a visitarme. Se acerca al jard&iacute;n con su vuelo ligero y atolondrado hasta posarse en el seto de mi terraza. Su vigor puede hacer pensar que se trata de un jovenzuelo, pero este mirlo ya alcanza m&aacute;s a&ntilde;os de los que deber&iacute;an haberle permitido sus experiencias. Pasea su negro azabache con elegancia, sin permitir que nadie se acerque donde est&aacute;, siempre pendiente de cualquier amenaza. Se le oye cantar como si fuera la &uacute;ltima vez que lo hiciera.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Con el paso de los d&iacute;as hemos ido ganando confianza. Al principio lo ve&iacute;a por el patio danzando de rama en rama en busca de alimento. No era el &uacute;nico que merodeaba por la zona. Hab&iacute;a m&aacute;s, pero con el tiempo aprend&iacute; a diferenciarlo de sus cong&eacute;neres. Ten&iacute;a algo especial, no sabr&iacute;a decir qu&eacute; exactamente, pero hab&iacute;a algo embriagador en su manera de moverse, en el timbre de su canto. Cuanto m&aacute;s se ha ido acercando a m&iacute;, m&aacute;s he podido notar su mirada penetrante, oscura pero amable.
    </p><p class="article-text">
        Ahora vuela hasta m&iacute;. Justo cuando los rayos de sol de la tarde alcanzan las plantas de mi peque&ntilde;o mirador, &eacute;l se acerca dej&aacute;ndose ver lo suficientemente cerca como para poder comunicarnos. Sostenemos largas charlas sobre poes&iacute;a, arte, m&uacute;sica y hasta pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Aunque no siempre surge la conversaci&oacute;n. A veces una sola mirada nos basta para saciar nuestras ansias de reposo. Por unos instantes rompemos la barrera entre especies, &eacute;l ave, yo humano, y saltamos al abismo de lo que pueda no tener sentido o parecer una locura, pero que no es otra cosa que viajar al mundo de los sue&ntilde;os, de lo imaginario.
    </p><p class="article-text">
        Este es el mejor momento del d&iacute;a. A un lado dejo la pesada pantalla del ordenador, el azote incesante del tel&eacute;fono m&oacute;vil, la carga social y todas las pesadumbres. Cuando traspaso el umbral de la puerta que da a mi terraza, consigo conectar conmigo mismo y con lo que soy.
    </p><p class="article-text">
        Me siento en mi rinc&oacute;n y degusto la brisa de la tarde, sin prisas y con la pausa del que abandona todo lo que tiene a sus espaldas. Es entonces cuando por unos minutos el desasosiego desaparece y mi respiraci&oacute;n fluye. Es entonces cuando surgen melod&iacute;as, ideas y palabras. Es entonces cuando mi amigo alado y yo so&ntilde;amos mundos posibles.
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      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/turdus-merula_132_3713055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Nov 2016 08:37:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[‘Turdus merula’]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[César Martín,Tenerife Opina,Naturaleza,Tenerife,Estrés]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Exilio mental]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/exilio-mental_132_3725498.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e091251a-828a-40a8-9fd0-e512a1fde3da_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="‘Acute Stress Disorder’"></p><p class="article-text">
        En estado de vac&iacute;o, de coma intelectual, sopeso el l&iacute;mite de la noche. Silencio y paz, lo justo y necesario para acometer la tarea del escribano, pienso. Pero la calma no siempre viene con recompensa, man&iacute;as de los procesos mentales, qui&eacute;n sabe, uno no puede contar todas las veces con el viento a favor, en ocasiones tambi&eacute;n hay que pelearlas, duro, y sobreponerse a esta pesadumbre del final de la jornada, al tedio que acompa&ntilde;a esta modorra, a esta flojera de verbo e ideas con vocaci&oacute;n de emoci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay momentos en los que vale con partir de una sensaci&oacute;n y continuar el movimiento. En otros instantes, con una carga de realidad es suficiente para verse invadido de la necesidad de las palabras. Tambi&eacute;n hay tiempo para las musas, para una m&uacute;sica motivadora, para una frase furtiva que multiplique otras... Curiosos mecanismos todos ellos. No dejo de sorprenderme de lo que nos mueve, de lo vital y visceral del momento en el cual arrancan unas y otras letras. Y es entonces cuando el blanco ya no es tan blanco y comienza a mancharse de graf&iacute;as y otras man&iacute;as del redactor. No es el caso.
    </p><p class="article-text">
        Perorata trasnochada la que me conduce hoy al foso del abismo del crear. Ingrato oficio&hellip; Todo es tosco, burdo, sin forma y es preciso d&aacute;rsela, tomar de a poco cada elemento y pulirlo delicadamente, engrasando cada parte hasta formar una unidad, un completo con identidad propia, dejando alma en cada parte, arrastrando lo bueno y lo malo, viviendo como si no hubiera un ma&ntilde;ana cada situaci&oacute;n, hablando de lo humano, jugando a lo divino.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; bueno ser&iacute;a contar esta noche con un <em>plugin</em> de serie para poder desconectar de esta realidad pasmosa que me tiene obnubilado. Es triste a la par hilarante. A veces parece m&aacute;s ficci&oacute;n que verdad, sin saber ya el l&iacute;mite entre lo uno y lo otro, si es que hubo uno alguna vez. Mito, cueva, pienso luego existo, &iquest;est&aacute;s seguro?
    </p><p class="article-text">
        Es tarde. Lo s&eacute;. Y lamento profundamente que el lector haya llegado a este p&aacute;rrafo trag&aacute;ndose todo lo anterior sin remedio, disculpe usted, intentar&eacute; que no vuelva a pasar. No es costumbre en esta casa alargar las estancias m&aacute;s de lo deseado, pero no hubo remedio en esta ocasi&oacute;n. Y es una pena, porque justo ahora alumbraba una idea cojonuda, de las buenas. Una emoci&oacute;n hab&iacute;a empezado a embargarme coraz&oacute;n adentro, pero ahora se hace tarde, muy tarde, y no es momento para comenzar ninguna aventura porque toca bailar, y disculpen, lo siento, pero es preciso hacerlo porque los m&uacute;sicos anuncian retirada, ya no hay tiempo para m&aacute;s, suena el tango y An&iacute;bal Troilo canta aquello de &ldquo;a bailar, a bailar, que la orquesta se va&hellip;&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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      <dc:creator><![CDATA[César Martín]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Nov 2016 10:50:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Exilio mental]]></media:title>
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