<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Nieves González Arrocha]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/nieves_gonzalez_arrocha/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nieves González Arrocha]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/514649/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Seda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/seda_132_3314964.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0fc11c5-0430-4757-b5d3-d2ad39f75a5d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        &Eacute;l quer&iacute;a volar. Deseaba salir de esa caja en la que hab&iacute;a crecido. Ya no era &eacute;l mismo, hab&iacute;a cambiado, ahora, era otro. No estaba dispuesto a conformarse con aquella vida pac&iacute;fica, sin acci&oacute;n alguna a la que hab&iacute;a sido sometido a vivir. Todo era monoton&iacute;a, rutina, soledad&hellip; Un d&iacute;a a d&iacute;a sin sentido que lo llevaba a un futuro desolador.
    </p><p class="article-text">
        Se sent&iacute;a diferente de los dem&aacute;s, y quiz&aacute;s fuese presuntuoso, pero se sent&iacute;a especial. Tanto como para pensar en hacer algo que los otros no hab&iacute;an conseguido: volar. En el aire podr&iacute;a sentir el viento golpeando sus antenas, experimentar el azote del alisio en sus alas. &iquest;Y si esta era la &uacute;nica oportunidad de vivir su historia?
    </p><p class="article-text">
        Habl&oacute; con los dem&aacute;s, les coment&oacute; sus intrigas y dudas. Ninguno entendi&oacute; esa pasi&oacute;n por el mundo exterior que experimentaba. Nadie entendi&oacute; por qu&eacute; deb&iacute;a hacer algo diferente de lo que est&aacute; establecido si el sistema hab&iacute;a funcionado a la perfecci&oacute;n durante a&ntilde;os, que qui&eacute;n era &eacute;l para cambiar las normas, para romper las reglas. Los m&aacute;s arrastrados intentaron disuadirlo entre hojas de morera ca&iacute;das del cielo. Iluso, llegaron a decir.
    </p><p class="article-text">
        Su cabeza iba a estallar. Por una parte su pasi&oacute;n por la vida, sus sue&ntilde;os y motivaciones lo llevaban a lanzarse. Por otra, el abismo era tan grande, que ten&iacute;a miedo a caer de bruces y sin control. Nunca antes hab&iacute;a volado y todo lo nuevo siempre proporciona temor y motivaci&oacute;n. A veces es mejor atender el destino, obedecer la norma y cumplir el cometido, aunque eso mismo condene la existencia a una muerte segura. Los que no vuelan se limitan a hacer lo que se les pide, fieles seguidores de la norma, de lo que hay que hacer. Capullos integrales, de esos que en plena metamorfosis solo piensan en la siguiente camada. &iquest;Por qu&eacute; ahogarse en una sola posibilidad?
    </p><p class="article-text">
        Creci&oacute; entre rutinas de sedas y excrementos. Jam&aacute;s hubo qui&eacute;n lo ense&ntilde;ara a ver las cosas de otra manera. La escuela fue la misma: calla y come. En el verde estaba la clave y agachando la cabeza entre cartones se vive mejor. Aquella machacona monoton&iacute;a era desoladora, rodeado de iguales que al mismo tiempo parec&iacute;an ser tan diferentes de &eacute;l. Estaba cansado de hacer lo que los dem&aacute;s esperaban de &eacute;l, agotado de cumplir, de asentir a todo lo que se supon&iacute;a un deber. Ten&iacute;a que ser un gusano ejemplar y acatar lo que vendr&iacute;a. Era ley de vida, le dec&iacute;an los que ya estaban encaramados buscando su lecho y escuchaban sus anhelos. All&iacute; subido en una hoja, rodeado de obedientes capullos, fue cuando crey&oacute; en su cambio. Quer&iacute;a realizar una metamorfosis, s&iacute;, pero completa: de cuerpo y de mente.  No pretend&iacute;a tampoco cambiar ninguna regla, simplemente quer&iacute;a transformar su vida. Opt&oacute; por pensar que aquello no era para &eacute;l. Decidi&oacute; que, si ten&iacute;a que morir, lo har&iacute;a haciendo lo que quer&iacute;a. &iexcl;Qu&eacute; co&ntilde;o! La vida es solo un momento. &iquest;Por qu&eacute; desperdiciarlo haciendo algo que no quieres?
    </p><p class="article-text">
        Solo necesit&oacute; dos alas y un empuj&oacute;n. No hubo despedida. Sin saber muy bien qu&eacute; pasar&iacute;a se lanz&oacute; a la aventura de su vida. Estir&oacute; las alas todo lo que pudo y vol&oacute;. Sali&oacute; al aire libre, sus antenas vibrando por el viento, tal y como hab&iacute;a so&ntilde;ado. Por primera vez en su vida eligi&oacute;. Tom&oacute; una opci&oacute;n que conducir&iacute;a a su propia alegr&iacute;a y no a la de los dem&aacute;s. Se sinti&oacute; feliz. Libre. Sab&iacute;a que aquel momento no durar&iacute;a mucho, pero s&iacute; sab&iacute;a que ser&iacute;a eterno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/seda_132_3314964.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jun 2017 09:11:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a0fc11c5-0430-4757-b5d3-d2ad39f75a5d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1234646" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a0fc11c5-0430-4757-b5d3-d2ad39f75a5d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1234646" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Seda]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a0fc11c5-0430-4757-b5d3-d2ad39f75a5d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Tenerife Ahora,Libertad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Día de gloria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/dia-gloria_132_3374304.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dea23102-91c8-45cc-98da-8076cdc9bb9f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        En cuanto entr&eacute; en aquella habitaci&oacute;n, sab&iacute;a que no habr&iacute;a vuelta atr&aacute;s. Hab&iacute;a estado jugando con fuego durante mucho tiempo y esta era la consecuencia de aquel pasatiempo. Por un instante lament&eacute; tener que estar ah&iacute;, pero tampoco quer&iacute;a irme y no terminar lo que empec&eacute;; en el fondo sab&iacute;a que realmente me apetec&iacute;a vivir lo que estaba pasando. En aquel momento, y por una vez en la vida, no pens&eacute; en lo que podr&iacute;a ocurrir al d&iacute;a siguiente. E incluso, horas antes de llegar all&iacute;, le quit&eacute; hierro al asunto pensando en que nada tendr&iacute;a por qu&eacute; cambiar. Ilusa. La realidad era que ya hab&iacute;a cambiado. Para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Las horas sucesivas fueron incre&iacute;bles. Sent&iacute; que era una persona plena, &iexcl;vaya tonter&iacute;a!, a mi edad, &iquest;verdad? Opuesto a lo que pod&iacute;a haber pensado en cualquier otro momento de mi vida, no me sent&iacute; culpable. Todo lo contrario. Sab&iacute;a que hab&iacute;a hecho lo adecuado, que igual no era lo correcto, pero era lo que necesitaba. Y no me equivoque, no hubo despecho en todo aquello, simplemente hab&iacute;a vida, mucha vida, y una sensaci&oacute;n de haber cogido el toro por los cuernos, nunca mejor dicho.
    </p><p class="article-text">
        Con el vuelco en el coraz&oacute;n intacto, llegu&eacute; a mi casa con la &uacute;nica obsesi&oacute;n de preparar la comida, recoger la ropa que hab&iacute;a tendido por la ma&ntilde;ana y tumbarme en el sill&oacute;n. <em>Modus operandi </em>b&aacute;sico de cualquier tarde de viernes. Apoltronada en el sof&aacute; cambiaba canales sin ton ni son, no hab&iacute;a sentido en lo que hac&iacute;a, las &uacute;nicas im&aacute;genes que procesaba mi cerebro eran las de aquella habitaci&oacute;n, una y otra vez, en bucle. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; la noche y me fui a la cama como lo hab&iacute;a hecho la noche anterior, como lo ven&iacute;a haciendo repetidamente en los &uacute;ltimos diecisiete a&ntilde;os que llevaba viviendo en esta casa. Nadando contra lo corriente, as&iacute; me sent&iacute;a, como un pez que trata de vencer las mareas de la monoton&iacute;a, del ritmo constante, de la imposibilidad de dar color a lo que es monocromo. Me ahogaba cada d&iacute;a en esa vida que jam&aacute;s dese&eacute; tener. Y eso que una vez fui feliz. &iquest;Pero ahora? Ahora mi cuerpo tiembla cada vez que pienso en la situaci&oacute;n que estoy viviendo aqu&iacute; dentro, en que, aunque no me guste utilizar esta palabra, siento que no merezco esto. Merecer, &iquest;acaso somos dignos de esta palabra? Supongo que yo en este caso s&iacute;. No imagino este sinsentido constante, eterno.
    </p><p class="article-text">
        No soy due&ntilde;a de mi. Soy fruto de un contrato, del acuerdo t&aacute;cito, de lo que callamos y no dijimos. Pero quiero salir de este encierro al que yo misma me he sometido. Volver a recordar la sensaci&oacute;n que imprime la libertad. Sentir que me pueden querer sin tener que mendigar ese cari&ntilde;o. Tocar el cielo en una caricia, en una palabra amable, en la mirada del que da sin medir el calor de un abrazo. Eso quiero. Aunque la respuesta es posible que no est&eacute; en aquella habitaci&oacute;n, y puede que tampoco en esta que me cobija&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Quiero salir de aqu&iacute;. Volar y dedicarme el espacio que yo misma me arrebat&eacute;, decidirme de una vez por todas a ser yo misma, a mirarme al espejo con la serenidad que da el estar en paz. Sentirme as&iacute;, plena con mis actos y decisiones, exactamente como hice esta ma&ntilde;ana al atravesar el umbral de la puerta que llevaba a aquella nueva estancia. Un pasaje al interior, a ser nuevamente, a nunca m&aacute;s tener que volver a pedir permiso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/dia-gloria_132_3374304.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 May 2017 09:41:13 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/dea23102-91c8-45cc-98da-8076cdc9bb9f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="541443" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/dea23102-91c8-45cc-98da-8076cdc9bb9f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="541443" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Día de gloria]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/dea23102-91c8-45cc-98da-8076cdc9bb9f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Tenerife Ahora,Libertad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pequeñas cosas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/pequenas-cosas_132_3427742.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/16dfcbe5-a594-407e-911f-553da68cc508_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        Ya est&aacute;. Decidido. No voy a preocuparme m&aacute;s de manera innecesaria. Siempre estoy pensando en c&oacute;mo solucionar problemas o situaciones que incluso a&uacute;n no han llegado a suceder. &iexcl;Rel&aacute;jate! &iexcl;Destr&aacute;bate! &iexcl;No cojas nervios! Ya ver&aacute;s qu&eacute; hacer en el momento que ocurra, sin adelantar la tragedia, que, adem&aacute;s, eso no te pega nada.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&eacute; que es bueno eso de ser una persona previsora y estar preparada, al acecho constante por lo que pueda pasar, siempre alerta por si llegase el d&iacute;a del juicio final, por si acaso que no me pille desprevenida, pero&hellip; &iquest;y si luego no pasa? &iquest;Habr&aacute; valido la pena el machaque constante de una v&iacute;a de escape a esa muerte segura que te espera? Pues no, ya te lo digo yo. &iexcl;Qu&eacute; necesidad de estar sufriendo antes de tiempo! Y es que ahora, d&aacute;ndole vueltas a todo esto, me parece rid&iacute;culo volverse loco por cosas que no puedes controlar que ocurran, o por esas que son muy poco probable que sucedan.
    </p><p class="article-text">
        Por todo esto he decidido adquirir car&aacute;cter y pensamiento de un ni&ntilde;o, as&iacute;, tal cual. Ellos tienen otra manera de lidiar con las cosas, una m&aacute;s natural. Aunque crean que no tienen problemas que los afligen, s&iacute; que los tienen, solo que los suyos no duran tanto como los nuestros y tampoco les dan esa excesiva importancia. No pierden el tiempo buscando una soluci&oacute;n. Si prestas atenci&oacute;n, todo es s&uacute;per sencillo, libr&aacute;ndote del estr&eacute;s innecesario que arrastras y que hace que proliferen m&aacute;s arrugas en tu rostro.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, aleja ese sue&ntilde;o de eterna juventud que anhelas, ese que crea en ti una angustia m&aacute;s ante la vejez prematura (que vamos cumpliendo a&ntilde;os, amiga, eso es as&iacute;). Digamos, para resumir, que los ni&ntilde;os son m&aacute;s de ocuparse de las asuntos y no de pre-ocuparse. Que no quiero ir al cole, me invento que me duele la barriga. Que un ni&ntilde;o no quiere jugar conmigo, se lo digo a la profe. Que mi madre me dice que no a mi plan de ir al parque, se lo pregunto a mi padre. Que no toca playa sino monte, alg&uacute;n charco habr&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco hice un sondeo sobre aquellas cosas que a los ni&ntilde;os les causaban intranquilidad. Y para mi sorpresa no eran pensamientos tan banales como en un primer momento hab&iacute;a cre&iacute;do. Incluso les llegu&eacute; a encontrar m&aacute;s sentido que a los m&iacute;os. Siempre he cre&iacute;do que los mayores tenemos ese don de exagerar todo y de llevar nuestras mentes a lo peor. Nos dejamos llevar por el victimismo y el drama. Ellos, los menudos, tambi&eacute;n tienen miedos, solo que no se machacan a diario. No quieren perder sus juguetes favoritos, les inquieta estar enfermos, que alg&uacute;n amigo se enfade, ver a sus padres tristes, que se rompa esa caja de la risa que todos llevamos dentro del cuerpo&hellip; &iexcl;Eso s&iacute; es un problem&oacute;n! Si bien, ellos lo cuentan y un microsegundo despu&eacute;s han olvidado lo que pasaba. No viven con una agon&iacute;a constante. No se machacan a todas horas en busca de la respuesta correcta.
    </p><p class="article-text">
        Puedo imaginar lo que est&aacute;s pensando al leer esto. Es imposible no sentir ansiedad ante ciertas circunstancias, a veces es inevitable preocuparte por tus seres queridos, por lo que piensa el jefe de ti, lo que har&aacute;s el d&iacute;a de ma&ntilde;ana&hellip; Debemos parar.
    </p><p class="article-text">
        Muchas personas creen que es un acto responsable, pero, en ocasiones, se convierte en una aut&eacute;ntica tortura. Es bueno dar el tiempo justo a esa carcoma y no dejar escapar lo que sucede a nuestro alrededor. Conf&iacute;a en tu capacidad para salir adelante. Como le dice el maestro Oogway a Po en Kung Fu Panda : &ldquo;Te preocupas por lo que ya fue y por lo que ser&aacute;. Hay un dicho: el ayer es historia, el ma&ntilde;ana es un misterio. Sin embargo, el hoy es un regalo, por eso se llama presente&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/pequenas-cosas_132_3427742.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Apr 2017 09:03:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/16dfcbe5-a594-407e-911f-553da68cc508_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="939103" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/16dfcbe5-a594-407e-911f-553da68cc508_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="939103" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Pequeñas cosas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/16dfcbe5-a594-407e-911f-553da68cc508_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Tenerife Ahora,Infancia,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuestión de confianza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/cuestion-confianza_132_3485752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e74e793c-879f-421b-8499-052f4ac71626_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        Supongo que todo empieza cuando eres peque&ntilde;o. Est&aacute;s en el recreo jugando tranquilamente con un par de amigos en una esquina del patio y&hellip; &iexcl;paf! Te llega un balonazo que, por la direcci&oacute;n, trayectoria, intensidad y casualidades de la vida, impacta directamente en toda tu cara de forma dolorosa e inesperada, dej&aacute;ndote la marca del pentagonal cuero en el cachete, que late y arde sin remedio.
    </p><p class="article-text">
        Contienes la l&aacute;grima inminente con cierta dificultad, pero aguantas, no vas a llorar delante de los colegas. Lejano y con dificultad ves como el ni&ntilde;o del disparo certero se acerca a ti para valorar da&ntilde;os y, con un gesto que refleja su preocupaci&oacute;n, te dice: &ldquo;Lo siento, fue sin querer&rdquo;. T&uacute; no quieres o&iacute;r nada. Dejas fluir la rabia y el dolor del momento, muestras toda la desconfianza del mundo hacia esas palabras. No le creemos. Ni lo dejamos terminar, es m&aacute;s, como alma que lleva el diablo corremos directos al maestro que cuida el patio en ese momento para que le d&eacute; su merecido castigo: Profe... me dio con la pelota en toda la cara, &iexcl;adrede!
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo crecemos, nos vamos haciendo mayores, somos m&aacute;s razonables y reflexivos, desarrollamos nuestro sentido com&uacute;n, ese que todos creemos tener pero del que todo el mundo carece. Y curiosamente, avanzando en edad y en experiencias, el dicho popular va cogiendo cada vez m&aacute;s fuerza: piensa mal y acertar&aacute;s. Nos lo repetimos a nosotros mismos cada vez que nos fallan, que las cosas no salen como queremos, que nos traicionan o que, simplemente, no cumplen las expectativas que nos planteamos en un primer momento. Llegamos incluso a aconsejar a otros que piensen igual, que no se f&iacute;en, que recelen de lo que tienen alrededor, no sea que se la jueguen y acaben mal, que mejor prevenir que curar y esas cosas que razonablemente recomendamos, muchas veces sin un fundamento s&oacute;lido ni contrastado. Es ah&iacute; cuando la l&oacute;gica no es tan aplastante.
    </p><p class="article-text">
        No confiamos en los dem&aacute;s por miedo, por desconocimiento y tambi&eacute;n por cultura. Puro instinto. Nos sentimos atacados cual fiera en la selva, quiz&aacute;s propio de una naturaleza heredada. Ponemos inconvenientes desde la primera mirada, cerr&aacute;ndonos a nuevas experiencias por el temor a lo nuevo, a traspasar los l&iacute;mites de lo coherente. Escondidos en nuestra cueva tenemos pavor a descubrir otras verdades que puedan tambalear nuestros cimientos. El otro ofrece la duda de entrada y el mejor refugio es plantar un muro que proteja la parcela que defendemos. Ah&iacute; no entra nadie. El <em>casting</em> para lograr llegar y pasar la frontera es exigente, no est&aacute; el ambiente para vender corazones a tumba abierta.  
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;y si nos equivocamos? &iquest;Y si el el ni&ntilde;o dec&iacute;a la verdad? &iquest;Qu&eacute; probabilidad hay de que fuera sin querer? Bueno, o sin querer queriendo&hellip; &iquest;No pesa en la conciencia los tres recreos castigados por una imprudencia fruto del exceso de emociones del juego, de un partido de f&uacute;tbol de patio de colegio, donde 4&ordm; A y 4&ordm; B se jugaban m&aacute;s que lo que cualquier equipo en la final de la <em>Champions</em>? Tal vez ese portento de chiquillo y su patad&oacute;n cargado de testosterona y una buena raci&oacute;n de leche y gofio solo fue eso, una cagada del momento, que a lo mejor lament&oacute; en el mismo instante que vio el bal&oacute;n desplazarse a toda velocidad por la mitad del patio. Y s&iacute;, te cay&oacute; a ti, qu&eacute; le vas a hacer&hellip; Esas cosas pasan, y sin querer, tambi&eacute;n duelen. Pero &iquest;qu&eacute; te parece si por una vez pensamos bien?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/cuestion-confianza_132_3485752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Apr 2017 19:44:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e74e793c-879f-421b-8499-052f4ac71626_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="344680" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e74e793c-879f-421b-8499-052f4ac71626_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="344680" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Cuestión de confianza]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e74e793c-879f-421b-8499-052f4ac71626_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Tenerife Ahora,Colegios,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El valor de la palabra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/valor-palabra_132_3519741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03fb3b9f-fca7-4469-b1c9-f3d6731500dc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        Todos los domingos, desde bien temprano, nos &iacute;bamos al cantero de don Pascual. All&iacute; mi madre y yo nos sent&aacute;bamos encaramadas en la pared de piedra. Ella me ense&ntilde;aba a hacer bellas bailarinas con las amapolas rojas y a silbar con las hojas, me contaba historias de antes, algunas ciertas, otras las inventaba sobre la marcha&hellip; Juegos y cuentos que segu&iacute;a entusiasmada, empap&aacute;ndome del ambiente y del calor de mi madre. Y mientras, mi padre, que de vez en cuando nos dirig&iacute;a una mirada complaciente, se afanaba cavando surcos de papas, revisando que las coles no tuviesen bichos, plantando lechugas, millo o lo que tocara en esa temporada.
    </p><p class="article-text">
        Don Pascual era un vecino del pueblo que hab&iacute;a dedicado toda su vida al campo, pero que, debido a su avanzada edad, no pod&iacute;a hacerlo m&aacute;s. Fue por eso que lleg&oacute; a un acuerdo con mi padre, dej&aacute;ndole sembrar en sus tierras para que la huerta no se perdiera. A cambio &eacute;l solo ped&iacute;a un saco de papas, un par de coles o lo que se ofreciera, lo justo para el gasto de la casa. Lo curioso es que para el acuerdo no hizo falta redactar un contrato, ni firmarlo en el notario, tampoco se busc&oacute; avalista, ni hizo falta una garant&iacute;a. En este arreglo no exist&iacute;a ning&uacute;n documento que sellase aquel pacto m&aacute;s que la palabra de dos hombres y un apret&oacute;n de manos. As&iacute; de sencillo era.
    </p><p class="article-text">
        Hoy me ha venido ese recuerdo a la cabeza. Mi mente ha vuelto a aquel cantero, a la brisa del alisio revolviendo el pelo canoso del don Pascual, al olor a tierra y paisaje, a ver a mi joven padre hablando con &eacute;l, de usted, por supuesto, con sus conversaciones sobre el campo, sus chascarrillos&hellip; Pero tambi&eacute;n dejando constancia de su palabra con un simple gesto que traspasaba la legalidad de cualquier fe notarial. El firme valor del compromiso.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en la actualidad, no todo el mundo se compromete sin un papel que los ate y condene, y a&uacute;n teni&eacute;ndolo, tambi&eacute;n hay argucias para romper lo pactado. Por eso hay personas que no dan su palabra porque no saben si ser&aacute;n capaces de cumplirla o simplemente, para evitar el tener que dar explicaciones; tibios que no se posicionan ante la verdad y se ocultan en una vida que ni siquiera ellos mismos logran entender. Luego los hay, y estos los peores, los que la dan sin ton ni son. Individuos a los que se les llena la boca de buenas voluntades, de apoyos incondicionales, de ah&iacute; estar&eacute;, no te preocupes, que yo no te fallo, por supuesto muchacha, &iquest;cu&aacute;ndo te he fallado yo?, vamos, que se deshacen en intenciones que son capaces de abandonar por el primer viento que sopla: &ldquo;Es que me surgi&oacute; un compromiso&rdquo;, es la excusa, prostituyendo el valor de la misma palabra a la que no hacen honor: compromiso.
    </p><p class="article-text">
        No se confundan. Toda relaci&oacute;n requiere un compromiso. Y no hablo de un documento que certifique esa uni&oacute;n sino de la palabra. La palabra de que estar&aacute;s. De que cumplir&aacute;s lo establecido o de que al menos ayudar&aacute;s y pondr&aacute;s todo lo que est&eacute; a tu alcance para lograrlo. La palabra de que te importo como persona. Palabras que signifiquen. Palabras que al fin y al cabo dejan ver tu esencia, tu marca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/valor-palabra_132_3519741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Mar 2017 11:08:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/03fb3b9f-fca7-4469-b1c9-f3d6731500dc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4158302" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/03fb3b9f-fca7-4469-b1c9-f3d6731500dc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4158302" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El valor de la palabra]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/03fb3b9f-fca7-4469-b1c9-f3d6731500dc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Tenerife Ahora,Pactos,Infancia,La Palma,Acuerdos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A ti que estás leyendo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/leyendo_132_3544320.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c76b8663-541e-43bf-a88a-bc62244ecc92_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        <em>Queda prohibido no sonre&iacute;r a los problemas,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>no luchar por lo que quieres,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>abandonarlo todo por miedo,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>no convertir en realidad tus sue&ntilde;os</em>
    </p><p class="article-text">
        'Queda prohibido', de<em> </em>Alfredo Cuervo Barrero
    </p><p class="article-text">
        <em> </em>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Hazlo! &iquest;Para qu&eacute; pensarlo m&aacute;s? Acaba ya de una vez por todas con esa incertidumbre. Borra de un plumazo las dudas y sal de ese bucle en el que te has metido.  
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Adelante! &iquest;A qu&eacute; esperas?, &iquest;qu&eacute; puede pasar?, &iquest;que te equivoques? Anda&hellip;  &iquest;Y si quedarte en el lugar en el que est&aacute;s ya es un error en s&iacute; mismo?  
    </p><p class="article-text">
        Tienes que intentarlo. Debes cambiar esta situaci&oacute;n, darle un giro a tu vida, sentir que vives de verdad. Sal de esa espiral de caos que gira a tu alrededor y te lleva una y otra vez al mismo punto, como una repetici&oacute;n constante, perenne, cansina... Ese punto en el que no encuentras espacio para ti, un sitio en el que no te gustas, en el que no hablas, ni escuchas, ni sientes, ni gimes, ni piensas&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Sal de ah&iacute;. Te lo ruego. Echa fuera ese miedo a lo que no conoces, a lo que no puedes controlar. En realidad sabes que esta sinraz&oacute;n que te aflige tampoco eres capaz de dominarla. 
    </p><p class="article-text">
        Y no es lo que esperabas, no.  Imaginabas y so&ntilde;abas con una vida sin m&aacute;rgenes, sin l&iacute;mites. Hablar sobre lo que pas&oacute;, o de los motivos que hicieron que llegases hasta aqu&iacute;, ya no importa. Ahora lo verdaderamente relevante es moverte. Rompe con lo establecido y reinv&eacute;ntate. Comienza de nuevo hoy y abandona todo esto que tanto da&ntilde;o te est&aacute; haciendo.
    </p><p class="article-text">
        Saca de la cabeza lo que los dem&aacute;s quieren de ti, lo que la sociedad espera que hagas. Los estereotipos nunca han ido contigo, as&iacute; que no te dejes vencer por ellos ahora. Desgarra esas ataduras morales y lib&eacute;rate. No necesitas ning&uacute;n plan. Las cosas ir&aacute;n sucediendo poco a poco. Te ir&aacute;s recuperando y ser&aacute;s libre... Libre para decidir lo que quieres hacer. Libre para decidir lo que no. Libre para conocerte, quererte, desearte, amarte&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Fuera de esa jaula que construiste est&aacute; tu vida, esa que realmente anhelas, con la que sue&ntilde;as. Sal a buscarla. Y si te equivocas, aprende. Es el mejor momento para superar las dificultades y seguir adelante. Hay oportunidades que solo pasan una vez en la vida, trenes que solo pasan una vez... Pero es falso. Tienes en tu mano revertir los procesos y trazar un rumbo. F&aacute;cil no ser&aacute;, tenlo claro. Deber&aacute;s luchar contra viento y marea, sufriendo como probablemente nunca lo hayas hecho, e igual caes, s&iacute;, pero de pie y no arrodillado como en otras ocasiones. Te garantizo que detr&aacute;s de esa angustia encontrar&aacute;s el camino a la felicidad, podr&aacute;s ser. Y esta vez es diferente, lo s&eacute;. Sientes que el dolor no paraliza tus pies, hay algo en tu mirada cuando est&aacute;s frente al espejo, puedo verlo. Rem&aacute;ngate y brega.
    </p><p class="article-text">
        Al final t&uacute; decides, no ser&eacute; yo quien fuerce las circunstancias. T&uacute; eliges si quieres ser protagonista o ver tu vida desde la grada: en el mismo punto, en el mismo bucle, con las mismas ganas. Act&uacute;a. Sabes que nada cambiar&aacute; si no pones bemoles. No te acobardes, &eacute;chale valent&iacute;a, toma las riendas. Es el momento. Grita y l&aacute;nzate a por ello, ju&eacute;gatela. Aqu&iacute;, al otro lado, te espero con los brazos abiertos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/leyendo_132_3544320.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Mar 2017 10:36:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c76b8663-541e-43bf-a88a-bc62244ecc92_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="478407" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c76b8663-541e-43bf-a88a-bc62244ecc92_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="478407" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[A ti que estás leyendo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c76b8663-541e-43bf-a88a-bc62244ecc92_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Tenerife Ahora]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día a día]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/dia_132_3570289.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04970d73-f462-4cc0-b159-21f19501deb4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        Todas las ma&ntilde;anas coincido con un abuelo y su nieto de camino al colegio. Me encanta frenar mi marcha, ir un rato detr&aacute;s de ellos y observarlos. Es muy entra&ntilde;able verlos. Cogidos de la mano disfrutan del paseo y charlan de sus cosas. Se hace curioso c&oacute;mo dos generaciones tan distintas pueden tener tantos temas en com&uacute;n. Justo en la entrada del cole se paran para ver, entre el hueco que dejan dos edificios, el juego que los rayos del sol hacen con las nubes. Tengo la impresi&oacute;n de que se ha convertido en una especie de ritual ma&ntilde;anero en el que ambos se divierten. Ninguno de los dos tiene prisa por llegar a ninguna parte, no est&aacute;n pensando en lo que hicieron ayer o lo que har&aacute;n ma&ntilde;ana, simplemente disfrutan de ese instante y de la compa&ntilde;&iacute;a sin pretensi&oacute;n alguna. Son ellos los que sin saberlo despiertan mi primera sonrisa del d&iacute;a, haci&eacute;ndome recordar esos peque&ntilde;os detalles que hacen que seas realmente feliz.
    </p><p class="article-text">
        Es entonces cuando no puedo evitar viajar a mi ni&ntilde;ez. Supongo que ver a ese ni&ntilde;o disfrutar de aquel momento con su abuelo me traslad&oacute; a esa &eacute;poca de mi vida; cuando era peque&ntilde;a y era tremendamente feliz. Pero mi dicha tampoco se basaba en grandes cosas. Era feliz con peque&ntilde;os detalles: compartir un chupete Kojak en el recreo, llegar a casa y encontrarme un sobre de pegatinas para mi &aacute;lbum de los <em>Gnomos</em>, ganar la Chochona en la t&oacute;mbola de las fiestas de mi pueblo, comer gofio con az&uacute;car para merendar, ba&ntilde;arme en la palangana de mi abuela&hellip; Eran instantes de placer absoluto que me hac&iacute;an ser la ni&ntilde;a m&aacute;s afortunada del mundo. No pensaba en buscar una felicidad a largo plazo, ni siquiera en alcanzarla, simplemente disfrutaba de lo que me ofrec&iacute;an esos momentos. Quiz&aacute;s ahora me est&eacute; olvidando de disfrutar de los peque&ntilde;os placeres que me ofrece la vida, de esos que te hacen sentir inmensamente plena en apenas segundos...
    </p><p class="article-text">
        Con la madurez, los problemas y el d&iacute;a a d&iacute;a nos cuesta encontrar momentos de felicidad plena. Siempre con el tiempo justo para hacer lo programado o destinado en el d&iacute;a. Vamos de aqu&iacute; para all&aacute; sin pararnos y disfrutar de lo que ocurre delante de nosotros. En ocasiones incluso haciendo una cosa y pensando en la que tengo que hacer despu&eacute;s. Quiz&aacute;s solo prestamos atenci&oacute;n a lo grande y nos marcamos metas y objetivos demasiado alejados del presente, programando nuestra felicidad en aquello que deseamos conseguir pasando por alto lo peque&ntilde;o y realmente valioso que est&aacute; sucediendo en el momento.
    </p><p class="article-text">
        Creo que no hace falta complicarse la vida para buscar la felicidad. Solo debemos fijarnos en aquellas situaciones o experiencias que nos sacan una sonrisa y nos hacen sentir bien. Hay que fijarse un poco m&aacute;s, estar en alerta durante todo el d&iacute;a y no pasar por alto nada. La felicidad no es un destino, es un camino, y quiz&aacute;s uniendo todos esos ratitos del d&iacute;a consigamos la felicidad plena. Para algunos basta un abrazo protector, el gusto de sentir unas s&aacute;banas limpias, escuchar las olas del mar, llegar a la meta de una carrera, el olor al pan reci&eacute;n hecho, la conversaci&oacute;n con un amigo...
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="643" height="362" src="https://www.youtube.com/embed/ZwDiG25UxO0" frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/dia_132_3570289.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Feb 2017 09:16:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/04970d73-f462-4cc0-b159-21f19501deb4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1004261" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/04970d73-f462-4cc0-b159-21f19501deb4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1004261" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El día a día]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/04970d73-f462-4cc0-b159-21f19501deb4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Tenerife Ahora,Tercera edad,Abuelos,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Maruca, Bruno Mars y mi hermano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/maruca-bruno-mars-hermano_132_3597143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4dbf621d-ee8e-4cb9-9362-2633e1d0afe2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="A"></p><p class="article-text">
        El viernes por la noche estaba hablando con mi hermano&hellip;, bueno, en realidad&nbsp;<em>wasape&aacute;bamos</em>, que es lo que se estila, y entre un &iquest;qu&eacute; tal todo?, &iquest;c&oacute;mo est&aacute; mam&aacute; y pap&aacute;?, &iquest;c&oacute;mo va el trabajo?, sali&oacute; el tema de los dones. No, no est&aacute;bamos hablando de los dones y las do&ntilde;as, que tambi&eacute;n nos hubiese dado el tema para mucho, sino de esas personas que tienen un don. Esos seres que te vas tropezando por la vida y que no sabes muy bien c&oacute;mo ni por qu&eacute; tienen una capacidad, aparentemente innata, para hacer algo extremadamente bien. El caso es que mi hermano se estaba acordando de un chico, amigo de un amigo, que en una de estas fiestas que organizamos en casa hab&iacute;a demostrado sus dotes tocando la guitarra. No llegaba al nivel de Paco de Luc&iacute;a, pero al chiquito se le daba bastante bien.
    </p><p class="article-text">
        Empezamos a desvariar sobre el tema. &iquest;Todas las personas tienen un don? &iquest;Llegan todas a descubrirlo? &iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; el nuestro? &iquest;Crees que Maruca tiene un don para las lenguas o que tiene una lengua que es un don? &nbsp;Y as&iacute; intercambiamos un par de <em>wasaps</em>, en algunos momentos con m&aacute;s seriedad que en otros, tonteando sobre el tema.
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;amos claro que existen personas que nacen con un dominio o talento especial para hacer algo; hace poco vi un v&iacute;deo de Bruno Mars con apenas cuatro a&ntilde;os y era alucinante c&oacute;mo bailaba. Definitivamente llevaba el ritmo en el cuerpo de una manera singular. Ahora, te pones a indagar un poco y descubres que todos los componentes de su familia son m&uacute;sicos: su padre percusionista y miembro de una banda, su t&iacute;o guitarrista, su hermano baterista&hellip; Vamos, como para que el ni&ntilde;o saliera carpintero. As&iacute; que es aqu&iacute; donde se nos desmonta un poco la idea de un don por nacimiento. Bruno Mars, desde muy peque&ntilde;o, incluso me aventurar&iacute;a a decir que desde el vientre materno, ya estaba h&iacute;per estimulado musicalmente.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de eso, ah&iacute; seguimos empe&ntilde;ados en la idea de que todos tenemos una aptitud innata para algo y que solo algunas personas son capaces de desarrollarla. Es decir, que, si Bruno Mars no hubiese estado incitado por su familia a escuchar y sentir la m&uacute;sica, puede que no se hubiese dedicado a ello e incluso ni siquiera supiese que puede llegar a cantar como lo hace. O s&iacute;, pero mucho m&aacute;s tarde de lo que lo hizo. &nbsp;Y entonces, &iquest;nosotros tenemos o no tenemos don? Realmente en este momento nos preocupa. Supongo que ser especial en algo o destacar de manera positiva ante el resto, mola. Pensar que haces algo bien te hace sentir pleno, &uacute;til y le da m&aacute;s sentido a tu vida.
    </p><p class="article-text">
        Haciendo resumen de nuestros pensamientos y comentarios, llegamos a la conclusi&oacute;n de que, aunque todos nacemos con un car&aacute;cter predeterminado, nuestras acciones, decisiones, estilo de vida&hellip; y, en definitiva, nuestro crecimiento personal, determinan y desarrollan nuestro don.
    </p><p class="article-text">
        Para algunos una habilidad es cocinar, cantar, dibujar&hellip; pero &iquest;qu&eacute; hay de esas persona que dan sin esperar nada a cambio?, &iquest;o de aquellos capaces de empatizar con cualquier situaci&oacute;n?, &iquest;o de los que iluminan de una forma inexplicable todo lo que les rodea?, &iquest;aquellos que con un abrazo hacen que te olvides por unos segundos de todos tus problemas? Esos s&iacute; que son dones. La importancia no est&aacute; en lo que hacemos, sino en lo que conseguimos despertar tanto en nuestro interior como en el resto de personas con las que compartimos nuestro don.
    </p><p class="article-text">
        Mi &nbsp;hermano no termin&oacute; la conversaci&oacute;n muy convencido. Yo sinceramente dorm&iacute; esa noche como cualquier otra. Lo mismo ese es mi don.
    </p><p class="article-text">
        Ayer por la ma&ntilde;ana recib&iacute; un mensaje nada m&aacute;s levantarme: &ldquo;&iexcl;Lo tengo Bebe! Llevo desde nuestra conversaci&oacute;n d&aacute;ndole vueltas a la cabeza y&hellip; &iexcl;ya s&eacute; cu&aacute;l es mi don! &iexcl;Ya lo s&eacute;! Mi don es amar y es genial. Paso del odio, paso de lo malo. Ese es mi don, simplemente quiero ver y veo lo bueno de la vida. Por fin lo he descubierto, ya me ten&iacute;a loco. Todos tenemos un don, eso est&aacute; claro, cada uno que lo busque porque yo ya lo he encontrado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y t&uacute;?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/maruca-bruno-mars-hermano_132_3597143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Feb 2017 09:48:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4dbf621d-ee8e-4cb9-9362-2633e1d0afe2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="252705" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4dbf621d-ee8e-4cb9-9362-2633e1d0afe2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="252705" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Maruca, Bruno Mars y mi hermano]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4dbf621d-ee8e-4cb9-9362-2633e1d0afe2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tenerife Ahora,Paco de Lucía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arquetipo I]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/arquetipo_132_3625971.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10cf97ad-6f52-4500-af54-75d4ae649685_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="AAA"></p><p class="article-text">
        Abro los ojos y miro como cada ma&ntilde;ana el aburrido reloj de la mesilla de noche. Un largo bostezo anuncia lo que deber&iacute;a ser un d&iacute;a relajado. Es domingo y no voy al trabajo, pero s&iacute; es verdad que tengo muchas cosas por hacer en casa: poner la lavadora, recoger la ropa, limpiar el polvo, ordenar la sala, preparar la comida de la pr&oacute;xima semana&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Logro levantarme y una extra&ntilde;a inercia me lleva hasta la puerta de la terraza. Por puro instinto la abro y me asomo al balc&oacute;n. Hace fr&iacute;o. No es un fr&iacute;o intenso, de esos que impida moverse libremente bajo kilos de ropa o de los que a duras penas te deja articular palabra. M&aacute;s bien es un fr&iacute;o agradable, de los que te complace mientras paseas porque su aire limpia tu cara e incluso a veces parece tener el poder de desinfectar tus ideas. Me gusta estar aqu&iacute; pero tengo que entrar a por la fregona y el recogedor, que el perro tiene la terraza hecha un desastre. A&uacute;n tengo mucho por hacer y el d&iacute;a apenas tiene veinticuatro horas.
    </p><p class="article-text">
        Mientras recojo la cesta de la ropa sucia se agolpan los pensamientos. Estoy sumergido en una vida que no me apetece vivir. No me gusta esta ciudad, ni mi casa, ni mi coche. No aguanto un d&iacute;a m&aacute;s en esta mierda de trabajo, ni al imb&eacute;cil de mi jefe. Me pregunto qu&eacute; hago en este adosado que hipotecamos ahora hace quince a&ntilde;os. El amor se esfum&oacute;. Tengo que reconocerlo: no quiero a mi pareja y jam&aacute;s me han gustado los perros. Y suena duro, muy duro, pero es inevitable no enfrentarse a la verdad. &iexcl;Estoy harto! Harto de esta vida que no siento m&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Doblo una camisa y dos pantalones de la silla del cuarto de forma autom&aacute;tica mientras le doy vueltas a la cabeza. Desconozco c&oacute;mo he llegado hasta aqu&iacute;, hasta este punto de descontrol total de mis emociones. Y lo peor de todo es que no s&eacute; c&oacute;mo salir. Llevo tanto tiempo haciendo lo mismo que no s&eacute; lo que quiero. De lo &uacute;nico de lo que estoy seguro es de que no me voy a lamentar m&aacute;s. &iexcl;Se acab&oacute;! Necesito salir de este vac&iacute;o inmenso en el que me siento atrapado d&iacute;a tras d&iacute;a sin remedio.
    </p><p class="article-text">
        En lo que voy fregando la loza trazo nuevos planes, pero no todo es tan sencillo. &iquest;Qu&eacute; pasar&aacute; con la hipoteca? &iquest;Separarme de Luc&iacute;a? Tantos a&ntilde;os luchando juntos&hellip; Ella me quiere y siempre est&aacute; muy pendiente de m&iacute;. Y s&iacute;, el trabajo apesta, pero paga las facturas&hellip; &iquest;D&oacute;nde voy a encontrar un trabajo mejor con mi edad? Adem&aacute;s, vale que el jefe sea un mamonazo, pero despu&eacute;s de todo este tiempo he aprendido a ignorarlo y a seguir haciendo mi trabajo lo mejor que s&eacute;, que otra cosa no, pero siempre me he considerado un buen profesional&hellip; La cara que pondr&aacute; mi familia, mis suegros... Pero ha de ser lo que tiene que ser, porque este impulso no lo puedo contener.
    </p><p class="article-text">
        Logro sentarme en el sill&oacute;n despu&eacute;s de estar trajinando todo el d&iacute;a. Luc&iacute;a se ha acercado a donde estoy y me ha rodeado el cuello con sus brazos. Al o&iacute;do me ha vuelto a susurrar que me quiere para despu&eacute;s dedicarme una de sus hermosas sonrisas. En lo que se recuesta en mi regazo soy consciente de lo que tengo. Es una locura abandonar todo. Llegar hasta aqu&iacute; no ha sido f&aacute;cil y lanzarse a lo desconocido es ponerlo todo en peligro. Le har&iacute;a da&ntilde;o a muchas personas y sin tener siquiera una seguridad de lo que va a pasar. &iquest;Realmente estoy dispuesto a vivir con esa carga?
    </p><p class="article-text">
        Acaricio su melena suavemente y le devuelvo la sonrisa. Ella se gira y me mira agradecida por el gesto de cari&ntilde;o. No puedo hacerlo. No puedo irme. No ser&iacute;a lo correcto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/arquetipo_132_3625971.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Jan 2017 07:39:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/10cf97ad-6f52-4500-af54-75d4ae649685_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="342433" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/10cf97ad-6f52-4500-af54-75d4ae649685_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="342433" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Arquetipo I]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/10cf97ad-6f52-4500-af54-75d4ae649685_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Tenerife Ahora]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Machos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/machos_132_3639893.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Me gustan las redes sociales. No es que sea una adicta o enganchada, pero s&iacute; que soy de las que llega a casa y una vez puesto el pijama se sienta en el sill&oacute;n con iPad o m&oacute;vil en mano y se deja sumergir durante un rato en ellas. Vicios que tiene una.
    </p><p class="article-text">
        Pues ah&iacute;, en las redes, es donde pongo de perfil la mejor foto que tengo, donde publico y comparto aquellas cosas buenas que me puedan pasar en el d&iacute;a, art&iacute;culos de inter&eacute;s, ideas e indignaciones varias&hellip; Un rato diferente en el que estar en contacto con &ldquo;esta mi comunidad&rdquo;, as&iacute; como dec&iacute;a el se&ntilde;or Cuesta.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, con lo que no cuenta una es con la serie de espec&iacute;menes masculinos que merodean al acecho de la presa, como despertando esos instintos de croma&ntilde;&oacute;n. Esos que, hijos del siglo XXI, han encontrado una forma m&aacute;s sofisticada de pavonearse e intentar pillar cacho. Vamos, lo que se ven&iacute;a haciendo en la barra de cualquier bar hasta el otro d&iacute;a, o en cualquier plaza de pueblo en la &eacute;poca de mi madre. Pura cosificaci&oacute;n, solo que ahora lo tienen al alcance de un clic.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; es como de vez en cuando te encuentras con alg&uacute;n perla que escribe un mensaje privado, por aquello de probar suerte a ver qu&eacute; tal se le da. Sus estrategias son de lo m&aacute;s variopintas, y estoy segura de que muchas mujeres (y hombres) van a reconocerlos en la siguiente clasificaci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        1) El agradecido o arrodillado
    </p><p class="article-text">
        -&ldquo;Hola, muchas gracias por aceptarme. Es un privilegio enorme para m&iacute; tenerte aqu&iacute; conmigo, princesa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Indignada que me quedo: &iquest;privilegio?, &iquest;princesa?, &iquest;pero acaso nos conocemos de algo?, &iquest;tenerme d&oacute;nde? &iexcl;Si solo te he devuelto el <em>follow</em>, flipado!
    </p><p class="article-text">
        2) El rom&aacute;ntico
    </p><p class="article-text">
        (Con imagen de un amanecer)
    </p><p class="article-text">
        -&ldquo;Morir&iacute;a por ver esta imagen reflejada en tus bellos ojos cada ma&ntilde;ana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        (Con imagen de una rosa)
    </p><p class="article-text">
        -&ldquo;Una rosa para la chica m&aacute;s hermosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estos t&iacute;os me hacen gracia. Siendo sincera es el que menos me enfada. Supongo que es el m&aacute;s simple y, mir&aacute;ndolo bien, sabe utilizar recursos. Una imagen siempre vale m&aacute;s que mil palabras y, si encima la acompa&ntilde;as de una buena y elaborada frase, pues la cosa no puede fallar (o al menos eso piensa &eacute;l).
    </p><p class="article-text">
        3) El perseverante
    </p><p class="article-text">
        10 de enero, 21.00
    </p><p class="article-text">
        -&ldquo;Hola, guapa. &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        10 de enero, 21.25
    </p><p class="article-text">
        -&ldquo;Buenas noches, preciosa. &iquest;Qu&eacute; haces?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        11 de enero, 8.30
    </p><p class="article-text">
        -&ldquo;Buenos d&iacute;as. &iquest;Qu&eacute; tal mi reina?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        A ver, alma de c&aacute;ntaro, ten un poquito de dignidad y optimismo. Que no es por no contestar, sino que lo mismo no tengo tiempo ni ganas de entablar una conversaci&oacute;n con alguien a quien no conozco de nada, &iquest;lo hab&iacute;as pensado?
    </p><p class="article-text">
        4) El Sherlock Holmes
    </p><p class="article-text">
        -&ldquo;&iquest;Un caf&eacute;? &iquest;O tu novio no te deja? &iquest;Me pasas tu n&uacute;mero? &iquest;O tu novio no te deja?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Qu&eacute; pesado! &iquest;Por qu&eacute; no preguntas directamente si tengo o no tengo novio? &iquest;Hay necesidad de llegar a ser tan poco ocurrente? Adem&aacute;s, que yo no necesito pedirle permiso a mi novio para nada, &iexcl;que no te enteras!
    </p><p class="article-text">
        5) El sorpresivo
    </p><p class="article-text">
        Este es el que busca el factor sorpresa y lo consigue. Suele mandar una foto, normalmente desde el cuello hasta las marquitas esas que se forman en la ingle buscando una reacci&oacute;n de debilidad y pretendiendo que caigas rendida ante su escultural cuerpo. S&iacute;, cierto, un cuerpo aparentemente bonito y trabajado, pero no, gracias, quiz&aacute;s es mejor que no pretendas que, por enviar una imagen de tus magn&iacute;ficos pectorales y abdominales, vaya a caer rendida a tus pies. Cr&eacute;eme que quiero algo m&aacute;s de una persona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/304bf676-d7da-445a-9955-e2b4bd1d4026_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/304bf676-d7da-445a-9955-e2b4bd1d4026_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/304bf676-d7da-445a-9955-e2b4bd1d4026_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/304bf676-d7da-445a-9955-e2b4bd1d4026_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/304bf676-d7da-445a-9955-e2b4bd1d4026_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/304bf676-d7da-445a-9955-e2b4bd1d4026_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/304bf676-d7da-445a-9955-e2b4bd1d4026_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        6) El novio ideal
    </p><p class="article-text">
        Muchacho guapo y risue&ntilde;o que llena su perfil de fotos con su novia, tambi&eacute;n guapa y risue&ntilde;a, y que no para de tirar los trastos haci&eacute;ndose el interesante y contando sus viajes y experiencias en singular, cuando yo s&eacute; que todo eso ha sido en plural, &iexcl;con su novia!
    </p><p class="article-text">
        7) El maleducado
    </p><p class="article-text">
        Comienza siendo un tipo perseverante, pero evoluciona mal y se convierte en un intenso tirano y maleducado. Cuando ve que no le contestas, comienza con insultos tipo: &ldquo;Todav&iacute;a te creer&aacute;s guapa&rdquo;, &ldquo;Chula&rdquo;, &ldquo;Eres una cre&iacute;da de mierda&rdquo;...
    </p><p class="article-text">
        En fin, dos neuronas mal llevadas en el cerebro.
    </p><p class="article-text">
        8) El oso amoroso
    </p><p class="article-text">
        Este realmente est&aacute; inserto en todos los anteriores. Nunca te llama por tu nombre sino que utiliza palabras del tipo: princesa, reina, mi amor, preciosa, mi vida, tesoro, hermosa, cari&ntilde;o&hellip;, as&iacute;, sin conocerte de nada, por la cara. Vamos, que podr&iacute;as ser el demonio en vida y el tipo te adora.
    </p><p class="article-text">
        En fin, situaciones que pueden aparentar ser divertidas pero que en el fondo no lo son. Parece que no pueda ver m&aacute;s all&aacute; de una palabra bonita o amable y que por el hecho de ser mujer deba rendirme a los encantos baratos de estos modernos donjuanes. Quiz&aacute;s el problema est&eacute; en los prejuicios que llevamos arrastrando durante a&ntilde;os, prejuicios que llevan a algunas personas a ver una oportunidad de conquista en cualquiera de las interacciones que realice un hombre con una mujer o viceversa. Muchas veces me han comentado eso de que un hombre y una mujer no pueden ser amigos.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, soy feminista, que no feminazi, estas solo buscan da&ntilde;ar y vulnerar los derechos de los hombres, y eso s&iacute; que no. Esto no es una guerra de g&eacute;nero. El feminismo se traduce en libertad, empat&iacute;a y respeto. Libertad para elegir, empat&iacute;a para conocer y respeto para hacer. Todos, independientemente de si eres hombre o mujer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/machos_132_3639893.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Jan 2017 09:33:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Machos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Tenerife Ahora,Redes sociales,Internet,Machismo,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mi vida conmigo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/vida-conmigo_132_3650672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/887a6fd5-a0ea-4737-82e0-4bb7aa84e70f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="‘Ladder’"></p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <style>.smarty-1992071 { position: relative; padding-bottom: 56.25%; height: 0; overflow: hidden; max-width: 100%; height: auto; } .smarty-1992071 iframe, .smarty-1992071 object, .smarty-1992071 embed { position: absolute; top: 0; left: 0; width: 100%; height: 100%; }</style><div class="smarty-1992071"><iframe id="1992071_1483879089093" src="http://widget.smartycenter.com/webservice/embed/9386/1992071/643/362/0/0/0/100/1/1" frameborder="0" allowfullscreen scrolling="no"></iframe></div>
    </figure><h1 class="article-text"> </h1><h1 class="article-text">El hambre desayuna miedo.</h1><h1 class="article-text"><em>E</em><em>l hambre desayuna miedo.</em>El miedo al silencio aturde las calles.</h1><h1 class="article-text"><em>El miedo al silencio aturde las calles.</em>El miedo amenaza.</h1><h1 class="article-text"><em>El miedo amenaza.</em> </h1><h1 class="article-text">Eduardo Galeano</h1><p class="article-text">
        <strong>Eduardo Galeano</strong>
    </p><p class="article-text">
        Debo conocer mis miedos, analizarlos y afrontarlos, me repet&iacute;a cada vez que alguno de esos fantasmas aparec&iacute;a perturbando mi mente. Ten&iacute;a miedo a demasiadas cosas. Me fustigaba constantemente llam&aacute;ndome cobarde. Buscaba el origen de mis temores, pero eran tantos, y los ten&iacute;a desde hac&iacute;a tanto tiempo, que llegu&eacute; a pensar que nac&iacute; con ellos. Imaginaba c&oacute;mo llegaba a este mundo con p&aacute;nico al exterior. Huyendo de las manos de la matrona que ayudaba en el parto. Mi etapa en el colegio estuvo cargada de momentos de aut&eacute;ntico terror: olvidarme de alguna tarea, suspender un examen, tener ganas de ir al ba&ntilde;o en un momento inapropiado&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; la adolescencia y con ella aumentaba el pavor. Enfrentarme cada ma&ntilde;ana al espejo pensando que ninguna chica se iba a fijar en m&iacute;, sentir que si dec&iacute;a alguna idiotez me marcar&iacute;an durante toda la estancia en el instituto. &ldquo;Jes&uacute;s, pareces tonta&rdquo;, me dir&iacute;an a voces mis compa&ntilde;eros&hellip;. Repetir curso, llegar tarde a casa, que me pillaran fumando un cigarrillo&hellip; Me paralizaba, no era capaz de afrontar todo aquello y seguir adelante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/887a6fd5-a0ea-4737-82e0-4bb7aa84e70f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/887a6fd5-a0ea-4737-82e0-4bb7aa84e70f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/887a6fd5-a0ea-4737-82e0-4bb7aa84e70f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/887a6fd5-a0ea-4737-82e0-4bb7aa84e70f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/887a6fd5-a0ea-4737-82e0-4bb7aa84e70f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/887a6fd5-a0ea-4737-82e0-4bb7aa84e70f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/887a6fd5-a0ea-4737-82e0-4bb7aa84e70f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        En la universidad se acentuaba a&uacute;n m&aacute;s. Pensar que iba a fracasar y que jam&aacute;s llegar&iacute;a a ser nadie en la vida, defraudar a mis padres por elegir la carrera equivocada y perder el tiempo, sufrir un desenga&ntilde;o amoroso, la soledad&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Con la madurez, la frustraci&oacute;n comenz&oacute; cuando no encontraba trabajo. M&aacute;s tarde con llegar tarde a la oficina, cometer alg&uacute;n error impagable, hablar, mostrar mi opini&oacute;n y que el jefe me echara a la calle por no estar de acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        No ten&iacute;a valent&iacute;a suficiente para decirle a Raquel que no quer&iacute;a tener hijos y que tampoco me apetec&iacute;a ir todos los domingos a almorzar con sus padres y la jodida paella.
    </p><p class="article-text">
        No hablo m&aacute;s de lo esperado, no pienso m&aacute;s de lo requerido, no act&uacute;o m&aacute;s all&aacute; de lo sometido. Son tantos a&ntilde;os conviviendo con esta mierda que me cuesta deshacerme de ella. Son monstruos que permanecen en el d&iacute;a, que no se van en cuanto entra el primer rayo de luz por la ventana dando paso a la confianza.
    </p><p class="article-text">
        La esperanza est&aacute; en m&iacute;, en la capacidad para analizar y enfrentar estas situaciones. Tengo miedo a no estar viviendo por culpa de esos miedos que no me dejan vivir. No me queda otra, amigo, que afrontarlos. Abrir bien los ojos, sacar la cabeza y dejar de esconderme debajo de las mantas.
    </p><h1 class="article-text"> </h1>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/vida-conmigo_132_3650672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Jan 2017 10:09:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/887a6fd5-a0ea-4737-82e0-4bb7aa84e70f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2616107" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/887a6fd5-a0ea-4737-82e0-4bb7aa84e70f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2616107" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Mi vida conmigo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/887a6fd5-a0ea-4737-82e0-4bb7aa84e70f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Tenerife Ahora,Eduardo Galeano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tomando nota]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/tomando-nota_132_3676962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        N&uacute;meros. Calificaciones que ir&aacute;n a parar a un bolet&iacute;n de notas que se le entregar&aacute; a los padres como muestra de aprendizaje de sus hijos e hijas. Sobresalientes, notables, bienes, suficientes e insuficientes; palabras que llevan consigo la jerarqu&iacute;a de un aprendizaje y que pretenden ser fiel reflejo de lo adquirido en cada trimestre, en el curso, en la etapa. Antes, cada vez que llegaba este momento me hac&iacute;a la misma pregunta: &iquest;realmente es justo ponerle un n&uacute;mero a un ni&ntilde;o o ni&ntilde;a que indica o barema su conocimiento? &iquest;Es capaz de condensar una cifra todo lo ocurrido dentro del aula?  Y lo m&aacute;s importante: &iquest;ellos entienden lo que significa? &iquest;Asimilan lo que pone? Ahora no me cabe la menor duda: no. Para lo &uacute;nico que sirve es para competir, comparar, acumular y en ocasiones encasillar o discriminar, un pelda&ntilde;o m&aacute;s en la escalada de m&eacute;ritos vital. La teor&iacute;a dice que las notas deben transmitir informaci&oacute;n sobre el proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje del alumno. Sinceramente, no creo que lo hagan, a veces tan solo son la diferencia entre tener un regalo o no.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7778a42-0b2e-48ff-813d-cb673a40a921_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7778a42-0b2e-48ff-813d-cb673a40a921_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7778a42-0b2e-48ff-813d-cb673a40a921_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7778a42-0b2e-48ff-813d-cb673a40a921_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7778a42-0b2e-48ff-813d-cb673a40a921_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a7778a42-0b2e-48ff-813d-cb673a40a921_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a7778a42-0b2e-48ff-813d-cb673a40a921_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        N&uacute;meros. Calificaciones que poco tienen que ver con lo educativo y que llevan instauradas en el sistema desde tiempos remotos. Y me pregunto: &iquest;es mejor o m&aacute;s capaz el ni&ntilde;o que saca un diez que otro que saca un cinco? No lo creo. Esos ni&ntilde;os no son iguales, cada uno tiene sus emociones, sentimientos, capacidades, momentos..., unas metas y unas expectativas distintas a alcanzar. Adem&aacute;s, &iquest;qui&eacute;n garantiza que el d&iacute;a que les entregas la nota a&uacute;n conservan el aprendizaje? Podr&iacute;a enumerar alg&uacute;n que otro diploma en la pared que certifica que s&eacute; cosas de las que ya ni me acuerdo. Al final es la escala del uno al diez la que los posiciona, los alinea, los jerarquiza entre los que valen y los que no, seg&uacute;n un &uacute;nico sistema en el que no se puede ser distinto. Quiz&aacute;s la vara por la que se rige nuestra ley educativa no sea la adecuada para una sociedad en la que la diferencia deber&iacute;a ser un don y no una condena.
    </p><p class="article-text">
        N&uacute;meros. Calificaciones que no alcanzan a reflejar la realidad del aprendizaje. El tes&oacute;n y el af&aacute;n de un ni&ntilde;o tendr&iacute;an que ser recompensados de otra manera, no con signos matem&aacute;ticos o palabras estandarizadas. Evaluar es necesario, &iexcl;claro que s&iacute;! Es preciso emitir un juicio sobre los aprendizajes alcanzados para poder tomar decisiones, corregir aquello que necesita una mejora o alcanzar nuevos objetivos. Pero soy de las que opina que calificar de otra forma es posible. En el siglo XXI no puede ser que sigamos emitiendo el mismo bolet&iacute;n de notas de toda la vida, nada ha cambiado, del P. A. (progresa adecuadamente) al &ldquo;adecuado&rdquo; de las competencias, del solitario 8 al notable&hellip; Un papel que en ocasiones solo sirve para tranquilizar, escandalizar o enorgullecer a los padres. Ser&iacute;a genial, por ejemplo, poderles escribir una carta, por qu&eacute; no. Una misiva en la que, de una forma clara y sin mensajes encriptados, se evaluara su proceso de aprendizaje, el esfuerzo, sus actitudes, el cari&ntilde;o y la ilusi&oacute;n&hellip; Palabras que realmente signifiquen algo, que les den un empuj&oacute;n para mejorar, una motivaci&oacute;n para continuar y una gratificaci&oacute;n por intentarlo, porque, como bien dice Miguel Sola: &ldquo;La recompensa de la ense&ntilde;anza es el aprendizaje no la nota&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/tomando-nota_132_3676962.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Dec 2016 10:19:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tomando nota]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Tenerife,Educación,Enseñanza,Colegios,Padres,Maestros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esos días]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/dias_132_3688736.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abe66d9b-1284-4ced-88a0-afcbf2cb3dbe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        Hoy es uno de esos d&iacute;as en los que no sabes qu&eacute; camino escoger. Andas deambulando sin un destino, las horas pasan sin pena ni gloria y lo &uacute;nico que quieres es llegar a casa para terminar el d&iacute;a no haciendo nada. En realidad no quieres este d&iacute;a de mierda, pero ah&iacute; est&aacute; y no parece que quiera irse. Mientras pasan los interminables minutos miras a las personas que te rodean, gui&ntilde;as un ojo, despliegas una sonrisa, coges a alguien de la mano&hellip; y no es que est&eacute;s buscando roce, que lo mismo tambi&eacute;n, pero lo que buscas es que te rescaten, que saquen ese sentimiento insulso y sin sentido de tu interior. Que quien sea te arranque de ese estado que quieres abandonar. Pero nada, cada uno tiene su vida y pasan tantas cosas en un d&iacute;a, hay tanto por hacer que muy pocos se percatan de que quiz&aacute;s haya que hacer algo contigo. Algunos preguntan si te ocurre algo, otros si est&aacute;s enferma, pero no quieres hablar, quieres acci&oacute;n. No ocurre. Nadie viene al rescate, como en esas pelis que me trago cada s&aacute;bado en el <em>cine on</em>&nbsp;o en las que te llevan al aeropuerto para elegir ese destino apartado en la monta&ntilde;a en el que tiene pensado pedirte matrimonio frente al fuego chispeante de la chimenea que calienta la caba&ntilde;a, la que el fulano ha alquilado a &uacute;ltima hora en <em>Booking</em>. Eso no pasa, queridas. No pasa. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que llego a mi casa y acabo tumbada en el sill&oacute;n con el pijama y la manta a cuadros que me regal&oacute; mi t&iacute;a las navidades pasadas, con la tele encendida pero sin ver nada. Seguro que sabes de lo que hablo. S&iacute;, ese momento en el que est&aacute;s cambiando sin ton ni son los canales buscando algo interesante, que distraiga, pero que en realidad es el movimiento el que te entretiene. Miras fijamente la pantalla mientras pasan los paisajes, los personajes, las historias... Es curioso c&oacute;mo puedes pasar de estar viendo una carcajada a presenciar un funeral o una escena de sexo en el mismo minuto, es incre&iacute;ble, &iquest;verdad? En esos instantes me da por pensar que la vida es exactamente igual que mi entretenido juego. Al mismo tiempo, mientras yo estoy cambiando incansablemente de canal, como en una realidad paralela de otro universo, mi vecina del quinto puede estar d&aacute;ndole de comer a la chinchilla o los ancianos que viven en el tercero haciendo el amor. La pareja que vive en la casa de al lado, discutiendo, eso es un fijo del que no hay duda. &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abe66d9b-1284-4ced-88a0-afcbf2cb3dbe_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abe66d9b-1284-4ced-88a0-afcbf2cb3dbe_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abe66d9b-1284-4ced-88a0-afcbf2cb3dbe_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abe66d9b-1284-4ced-88a0-afcbf2cb3dbe_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/abe66d9b-1284-4ced-88a0-afcbf2cb3dbe_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/abe66d9b-1284-4ced-88a0-afcbf2cb3dbe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/abe66d9b-1284-4ced-88a0-afcbf2cb3dbe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Total, que termino por liquidar dos paquetes de papas, una lata de aceitunas y medio bote de helado y me voy a la cama como una zombi. Hay d&iacute;as en los que no doy para m&aacute;s, ni lo pretendo. Son jornadas para hacer borr&oacute;n y cuenta nueva, para desintoxicar el alma, soltar lastre y terminar de fundir las pocas neuronas que me quedan. D&iacute;as que son necesarios y hay que vivir, que te arreglan para que puedas disfrutar lo que viene despu&eacute;s, como si esto fuera una monta&ntilde;a rusa en la que esa larga recta sin emoci&oacute;n alguna te prepara para el siguiente meneo. D&iacute;as inevitables y a la vez imprescindibles. Esos d&iacute;as est&aacute;n hechos b&aacute;sicamente para no hacer nada que requiera demasiado esfuerzo: comer como si no hubiese un ma&ntilde;ana y tragarte toda la basura que echen en la tele. As&iacute; que ya sabes, si alguna vez te ves en esta situaci&oacute;n y no aparece ning&uacute;n tipo con ramo de rosas y anillo en mano, no cojas nervios, rel&aacute;jate y disfruta de tu d&iacute;a de mierda. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/dias_132_3688736.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Dec 2016 11:18:29 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/abe66d9b-1284-4ced-88a0-afcbf2cb3dbe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3687474" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/abe66d9b-1284-4ced-88a0-afcbf2cb3dbe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3687474" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Esos días]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/abe66d9b-1284-4ced-88a0-afcbf2cb3dbe_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Tenerife,Televisión,Películas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Triste!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/triste_132_3700384.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/af8bae7f-7bdc-4e03-942f-089ffac089c5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;Frog&#039;"></p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Triste, que eres un triste!&rdquo;. Fue lo que me dieron ganas de gritarle al se&ntilde;or del Seat Ibiza que estaba a mi izquierda. &iquest;Es que no se da cuenta de que por mucho que jure en arameo mientras toca la pita del coche no va a conseguir nada? Pero se&ntilde;or, &iexcl;que el sem&aacute;foro est&aacute; en rojo! Y es que lo miraba y no daba cr&eacute;dito a su enfado, ah&iacute; pegado al parabrisas, con la cabeza ladeada mirando el machanguito verde del sem&aacute;foro del peat&oacute;n. &iquest;Pensar&aacute; que si lo intimida se cambiar&aacute; antes? &iexcl;Pues hoy no funciona, don!
    </p><p class="article-text">
        Ante la desesperaci&oacute;n, el enfado aumenta, por lo que decide que debe actuar. Es entonces cuando pone primera y acelera, acerc&aacute;ndose t&iacute;midamente al sem&aacute;foro, como si esos cent&iacute;metros de m&aacute;s ara&ntilde;aran la <em>pole position</em>. Lo miro y contin&uacute;a gritando. &iquest;Tendr&aacute; un mal d&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Por fin el sem&aacute;foro se pone en verde pero no lo veo sonre&iacute;r. Sale disparado como si la vida le fuese en ello. (Que ahora yo pensando, lo mismo tiene una urgencia y yo aqu&iacute; criticando al buen hombre, pero bueno, prosigo, que para el art&iacute;culo me viene del diez). Unos quince metros tardamos en volver a encontrarnos. S&iacute;, amigo, otro sem&aacute;foro y en rojo... &iexcl;Ay dios! &iexcl;A este hombre le va a dar algo! Lo miro y sonr&iacute;o. Siempre he pensado que si tienes un mal d&iacute;a y ves a alguien sonriendo esa risa se contagia. Pues no, no funcion&oacute;. Este se&ntilde;or estaba muy enfadado y creo que mi sonrisa le molest&oacute; a&uacute;n m&aacute;s. Igual los sem&aacute;foros estaban tramando algo contra &eacute;l, era una encerrona, fijo. Los astros estaban alineados y en el aire se respiraba la conspiraci&oacute;n. S&iacute;, no pod&iacute;a ser otra cosa. De nuevo el mismo <em>modus operandi</em>: cabeza pegada al parabrisas, rictus tipo Fernando Alonso, mirada amenazante al machanguito y acelerones constantes en plan amenaza. Nada pod&iacute;a fallar esta vez porque su enfado era mayor. Ning&uacute;n cambio. El sem&aacute;foro se pone en verde cuando le da la gana y el coche se aleja de mi vista a toda velocidad. Creo que esta vez tampoco sonri&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Yo contin&uacute;o mi camino a casa a mi ritmo y pensando en lo ocurrido. &iquest;Por qu&eacute; estaba tan enfadado aquel se&ntilde;or? No pod&iacute;a ser solo por un sem&aacute;foro en rojo, &iquest;verdad? Seguro que le pasaba algo m&aacute;s, quiz&aacute;s un c&uacute;mulo de sucesos que transcurrieron durante el d&iacute;a o vete t&uacute; a saber y simplemente &eacute;l es as&iacute;. La verdad es que jam&aacute;s sabr&eacute; qu&eacute; pudo llevarlo a estar de ese humor&hellip; Aunque siendo realistas, a mi alrededor veo a un mont&oacute;n de personas cabreadas, ya sea por eso, por la espera interminable en la cola del banco, por tener que cambiar la tele si tienes el mando estropeado, porque hace fr&iacute;o y t&uacute; llevas cholas... Nos enfadamos por todo de un modo descomunal, sin l&iacute;mite y en ocasiones por cosas insignificantes. Le damos demasiada importancia a cosas que no la tienen, y eso agota, queridos.
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;amos dar el peso justo a cada cosa. Busca la felicidad. A veces se nos olvida que sonre&iacute;r es una opci&oacute;n y que est&aacute; en nuestras manos hacer lo dif&iacute;cil un poco m&aacute;s f&aacute;cil. A tu alrededor siempre hay algo que puede hacer cambiar tu pensamiento, y por consiguiente, tu sentimiento; quiz&aacute;s una melod&iacute;a en la radio, un paisaje, una conversaci&oacute;n ajena&hellip; Observa. Solo tienes que mirar todo aquello que te rodea y buscar. Disfruta de los buenos ratitos que nos regala la vida, porque, como dice mi amigo: si no fuese por estos momentos... ser&iacute;a por otros. Vivamos y no seamos unos tristes.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="643" height="362" src="https://www.youtube.com/embed/iVj26FwMbwg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/triste_132_3700384.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Dec 2016 05:03:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/af8bae7f-7bdc-4e03-942f-089ffac089c5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4128852" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/af8bae7f-7bdc-4e03-942f-089ffac089c5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4128852" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[¡Triste!]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/af8bae7f-7bdc-4e03-942f-089ffac089c5_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Atascos,Humor,Semáforos,Fernando Alonso]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nostalgias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/nostalgias_132_3712606.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a75613e-a3e5-405e-bb6b-1aed2e309a37_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="‘Manos’"></p><p class="article-text">
        Olvid&eacute; ponerme el reloj. Parecer&aacute; una tonter&iacute;a, pero cada d&iacute;a al levantarme lo primero que hago es darle un beso de buenos d&iacute;as a Julia, prepararle un caf&eacute; y colocar el reloj en mi mu&ntilde;eca derecha. Son peque&ntilde;as acciones que repito de manera casi inconsciente, man&iacute;as de viejo, quiz&aacute;s, pero son mis man&iacute;as y despistarme de hacerlo me supera.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera cosa que olvido, ni tampoco la m&aacute;s relevante. Al principio fueron detalles sin importancia como fechas, n&uacute;meros de tel&eacute;fono&hellip;, algo normal en esta &eacute;poca que vivimos, donde casi todo lo llevamos anotado en el tel&eacute;fono m&oacute;vil. M&aacute;s tarde fueron dudas que podr&iacute;a tenerlas cualquiera: &iquest;dej&eacute; la plancha enchufada?, &iquest;cerr&eacute; el coche?, &iquest;apagu&eacute; el televisor?... Siempre he sido una persona muy despistada, as&iacute; que esto tampoco me alarm&oacute; de manera exagerada.
    </p><p class="article-text">
        Pero desde hace un par de meses la cosa se est&aacute; poniendo m&aacute;s seria. La semana pasada regres&eacute; del supermercado en taxi porque olvid&eacute; d&oacute;nde hab&iacute;a aparcado el coche y esta ma&ntilde;ana he visto dos notas sobre mi mesilla de noche que no recuerdo haberlas escrito, pero ah&iacute; est&aacute;n, de mi pu&ntilde;o y letra&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y esto no es lo &uacute;nico, porque cada d&iacute;a se repiten episodios que crean desconcierto. Es por esto que un d&iacute;a decid&iacute; colocar c&aacute;maras en toda mi casa, al mejor estilo <em>Gran Hermano</em>, y as&iacute; poder ver qu&eacute; pasaba cuando mi mente desconectaba. Las primeras horas captadas fueron un aburrimiento -ah&iacute; me di cuenta de que mi vida no era muy emocionante-, pero a medida que llegaba la tarde parec&iacute;a que lograba animarme y la grabaci&oacute;n se pon&iacute;a interesante. Lo mismo me daba por ir del sal&oacute;n a la cocina, ida y vuelta hasta en cuatro ocasiones seguidas y sin sentido aparente, como me pon&iacute;a a bailar y a cantar con unos calzoncillos en la cabeza al ritmo de un tango de Juan Carlos Cobi&aacute;n. Alucinaba much&iacute;simo al ver aquellas im&aacute;genes de m&iacute;, capaz de cantar una letra que ahora no puedo reproducir. Realmente era ajeno a todo lo que hab&iacute;a sucedido durante ese espacio de tiempo&hellip; Aunque he de confesar que hac&iacute;a tiempo que no ve&iacute;a ese brillo en mis ojos, esa manera de divertirme, de ser feliz. Bueno, y tengo que admitir que me part&iacute; de la risa vi&eacute;ndome de aquella guisa, &iexcl;qu&eacute; pintas!
    </p><p class="article-text">
        Julia es mi gran apoyo. Adoro cuando susurra el nombre de mis nietos al o&iacute;do si me nota muy perdido delante de ellos. Disfruto de esos momentos en los que nos re&iacute;mos juntos al darnos cuenta, ya en la calle, que llevo puesta una chaqueta suya. Pienso en la que voy a liar cuando pierda la chaveta del todo, &iexcl;jajaj&aacute;! Espero que sepa perdonarme y tenga presente todo lo que la quiero.
    </p><p class="article-text">
        Reconozco que no es f&aacute;cil vivir as&iacute;. Al principio cost&oacute; mucho aceptarlo, de hecho a&uacute;n tengo d&iacute;as y momentos en los que lo recuerdo, me enfado, me frustro, lloro. Pero cuando olvido mi condici&oacute;n, vivo. Soy feliz, adoro mi vida, mi familia y por supuesto todas mis grabaciones. Y s&iacute;, mis recuerdos est&aacute;n desordenados, no tienen mucho sentido&hellip;; es como so&ntilde;ar todo el rato: digo disparates, hago locuras y suelto tremendas carcajadas cada vez que me veo. Pero &iquest;qu&eacute; es la vida sin so&ntilde;ar?, &iquest;qu&eacute; es la vida sin humor?, &iquest;qu&eacute; es la vida sin amor? Adem&aacute;s, deseo emprender un viaje y, y, y&hellip; &iquest;Qu&eacute; les estaba contando?... Eh...&ldquo;Nostalgias / de escuchar su risa loca / y sentir junto a mi boca / como un fuego su respiraci&oacute;n&rdquo;... &iquest;Les cont&eacute; que olvid&eacute; ponerme el reloj? Parecer&aacute; una tonter&iacute;a pero...
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="643" height="362" src="https://www.youtube.com/embed/l_hSUOU4yZw" frameborder="0" allowfullscreen></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/nostalgias_132_3712606.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Nov 2016 05:30:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0a75613e-a3e5-405e-bb6b-1aed2e309a37_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1349872" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0a75613e-a3e5-405e-bb6b-1aed2e309a37_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1349872" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Nostalgias]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0a75613e-a3e5-405e-bb6b-1aed2e309a37_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Tango,Humor,Alzheimer,Gran Hermano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre bonches y poliada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/bonches-poliada_132_3724552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/204b4e0d-d86c-4bab-b3e0-168b2ed00683_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="‘Tabaco’"></p><p class="article-text">
        Cada d&iacute;a, al llegar a casa, lanzaba mi libro de caligraf&iacute;a sobre el sill&oacute;n de la entrada y bajaba corriendo como alma que lleva el diablo al garaje donde estaba el chinchal. Crec&iacute; entre pilones, fardos de capa, bonches, moldes de madera, anillas, mazos y ese caracter&iacute;stico olor que inundaba casi toda mi casa: el olor a tabaco.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/204b4e0d-d86c-4bab-b3e0-168b2ed00683_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/204b4e0d-d86c-4bab-b3e0-168b2ed00683_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/204b4e0d-d86c-4bab-b3e0-168b2ed00683_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/204b4e0d-d86c-4bab-b3e0-168b2ed00683_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/204b4e0d-d86c-4bab-b3e0-168b2ed00683_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/204b4e0d-d86c-4bab-b3e0-168b2ed00683_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/204b4e0d-d86c-4bab-b3e0-168b2ed00683_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Con apenas cinco a&ntilde;os aprend&iacute; a mojar y sacudir los fardos con la ayuda de mi padre, y justo cuando cumpl&iacute; los seis, mi abuela me ense&ntilde;&oacute; a despalillar. Enrollaba la hoja de tabaco en mi peque&ntilde;a mano mientras tiraba de la vena con miedo a romperla y que luego no se pudiese utilizar. Separaba cuidadosamente las dos partes de la hoja, coloc&aacute;ndolas con delicadeza sobre el muslo de mi abuela, que las amontonaba, enrollaba y ataba con una de las venas de las que quedaban en el suelo. Ayudaba en todo lo que pod&iacute;a: cog&iacute;a el picadillo para hacer los bonches, colocaba las monta&ntilde;itas para formar los mazos, mezclaba los polvos con el agua para hacer la poliada, la misma que luego utilizaba para pegar los trabajos del cole; nada ten&iacute;a que hacer el pegamento de barra o el prodigioso Imedio con la gran poliada, &iexcl;qu&eacute; invento!
    </p><p class="article-text">
        Conoc&iacute;a desde entonces el sacrificio que hac&iacute;a mi familia por mantener el negocio y las horas que all&iacute; pasaban. Todos estaban implicados. Mis hermanos le daban la vuelta a los bonches dentro del molde y volv&iacute;an a cargar la prensa, que siempre intentaban apretar al estilo Rocky Balboa. Parec&iacute;an algo rid&iacute;culos, la verdad, pero yo me divert&iacute;a mir&aacute;ndolos mientras canturreaba la canci&oacute;n <em>Gonna fly now</em>.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo de mi madre era el m&aacute;s artesano. Con un prodigioso giro de mu&ntilde;eca, cortaba la hoja de capa con la chaveta y enrollaba el tabaco. Aunque sin duda, el mejor momento era cuando hac&iacute;a la perilla; ese toque final que le daba al puro, tan delicado y cuidadoso, era digno de museo, una aut&eacute;ntica obra de arte.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ya no pod&iacute;a ayudar m&aacute;s, me sentaba en un peque&ntilde;o taburete de madera a los pies de la mesa de trabajo de mi madre a leer la cartilla del d&iacute;a o a practicar las dichosas tablas de multiplicar. Era feliz. Me sent&iacute;a plena. Miraba a mi alrededor y sent&iacute;a orgullo. Aunque no era todo de color de rosas, all&iacute;, en aquel lugar, en aquel garaje convertido en chinchal, pod&iacute;a sentir que mi familia estaba unida, sent&iacute;a que nada malo pasar&iacute;a y que los problemas se pod&iacute;an solucionar, como mismo hac&iacute;a mi abuela, que arreglaba el destrozo de la capa que, sin querer, romp&iacute;a aprendiendo a despalillar.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, ya convertida en una mujer, echo de menos aquellos momentos, esa &eacute;poca en la que me ten&iacute;an paciencia, esa en la que ni el tiempo ni los errores parec&iacute;an importar tanto. Echo de menos un &ldquo;tranquila, la pr&oacute;xima lo consigues seguro&rdquo;. Echo de menos el garaje de mi casa, el taburete de madera, las manos de la abuela, la mirada de mi madre&hellip; Echo de menos el olor a tabaco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/bonches-poliada_132_3724552.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Nov 2016 09:55:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/204b4e0d-d86c-4bab-b3e0-168b2ed00683_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1479565" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/204b4e0d-d86c-4bab-b3e0-168b2ed00683_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1479565" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Entre bonches y poliada]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/204b4e0d-d86c-4bab-b3e0-168b2ed00683_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Tabaco,Artesanía,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Última consulta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/ultima-consulta_132_3737670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51aa606e-000d-419e-8a1f-051d719f46d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="‘Stethoscope&#039;"></p><p class="article-text">
        9.45 de la ma&ntilde;ana. Hab&iacute;a llegado media hora antes de la cita concertada, excesivo tal vez, pero eran man&iacute;as heredadas de su padre, que le inculc&oacute; el valor de la puntualidad. En la sala, fr&iacute;o, excesivo aire acondicionado para aquel momento. &ldquo;Mierda&rdquo;, pens&oacute;. &ldquo;No llevo nada para abrigarme&rdquo;, se dijo mientras se aferraba al bolso como si le fuese la vida en ello.
    </p><p class="article-text">
        En lo que esperaba no pudo evitar mirar los talones agrietados de la do&ntilde;a que ten&iacute;a a su derecha. Llevaba la chaqueta tan tiesa que daba la sensaci&oacute;n de estar desmesuradamente almidonada. Parec&iacute;a coqueta por su permanente de peluquer&iacute;a, aderezada con excesiva laca, y por sus labios perfilados, fruto de la artesan&iacute;a m&aacute;s fina. Adem&aacute;s, aquella impoluta manicura en rojo era obra de una profesional, no cab&iacute;a duda. Por eso le extra&ntilde;aba a&uacute;n m&aacute;s esa dejadez que presentaba en los pies. Era dif&iacute;cil de entender.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Su turno&rdquo;. La chica de voz dulce que le hab&iacute;a abierto a la llegada la acompa&ntilde;&oacute; hasta el umbral de la puerta. Entr&oacute; decidida y con ciertas ganas de hallar un poco de calor en esta nueva habitaci&oacute;n. Las paredes eran blancas, sin decoraci&oacute;n alguna salvo una decena de diplomas, cada uno con su marco. A la izquierda un mueble repleto de libros y una fotograf&iacute;a de una sonriente ni&ntilde;a abrazada a un d&aacute;lmata. Encima de la gran mesa, un ordenador, alguna que otra carpeta, papeles sueltos, un calendario y un bote repleto en el que apenas cab&iacute;a un bol&iacute;grafo o un l&aacute;piz. Todo cuidadosamente ordenado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51aa606e-000d-419e-8a1f-051d719f46d0_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51aa606e-000d-419e-8a1f-051d719f46d0_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51aa606e-000d-419e-8a1f-051d719f46d0_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51aa606e-000d-419e-8a1f-051d719f46d0_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51aa606e-000d-419e-8a1f-051d719f46d0_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51aa606e-000d-419e-8a1f-051d719f46d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/51aa606e-000d-419e-8a1f-051d719f46d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Al otro lado de la mesa, la espera se hac&iacute;a interminable. Le dio tiempo a observar el m&aacute;s m&iacute;nimo detalle de aquel cuarto. Buscaba distracciones en cualquier esquina con tal de centrar el pensamiento en cosas triviales. Clav&oacute; su mirada en una peque&ntilde;a mancha de sangre que hab&iacute;a en la pared y pens&oacute; que posiblemente proceder&iacute;a de alg&uacute;n mosquito, o eso esperaba. Encontrar una mancha de sangre en una consulta no era un buen augurio. Comenz&oacute; a imaginar c&oacute;mo habr&iacute;a sido aquella muerte por aplastamiento. &iquest;Merec&iacute;a ese final? Merecer, injusto verbo&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Cuando la discusi&oacute;n moral sobre la merecida muerte, o no, del mosquito estaba en su punto m&aacute;s &aacute;lgido, se abri&oacute; la puerta dejando paso a una respuesta. El doctor, con cierta parsimonia, se fue quitando la bata en lo que acced&iacute;a a la estancia, quiz&aacute;s para parecer m&aacute;s persona, y se sent&oacute; en aquella silla que aparentaba ser c&oacute;moda. Su mirada as&eacute;ptica no dejaba entrever si las noticias eran buenas, malas, o todo lo contrario. Y eso, la puso m&aacute;s nerviosa. Aun as&iacute; se prepar&oacute; para escuchar. El m&eacute;dico, tras un rodeo de explicaciones, datos, baremos, estad&iacute;sticas, probabilidades, dibujos y flechas en un folio, lanz&oacute; el diagn&oacute;stico&hellip; Trag&oacute; saliva. Trat&oacute; de respirar hondo. Logr&oacute; mantener el tipo durante el resto de minutos que dur&oacute; la conversaci&oacute;n; quer&iacute;a ser fuerte. Y lo consigui&oacute;. Sali&oacute; de aquel despacho regalando una sonrisa y solo bastaron cinco pasillos, cuatro pisos en ascensor, tres puertas, dos n&aacute;useas y unos veinte metros para derrumbarse junto a la puerta del coche. Su cuerpo no pudo responder a sus deseos de fortaleza y no aguant&oacute; m&aacute;s. All&iacute;, casi de rodillas, en el suelo y sin poder parar de llorar, volvi&oacute; aquel verbo a su cabeza: merecer, injusto verbo...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/ultima-consulta_132_3737670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Nov 2016 01:13:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/51aa606e-000d-419e-8a1f-051d719f46d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="905026" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/51aa606e-000d-419e-8a1f-051d719f46d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="905026" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Última consulta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/51aa606e-000d-419e-8a1f-051d719f46d0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Médicos,Enfermedades]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El valor del cambio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/valor-cambio_132_3748278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5aa267f1-3b45-44fb-9790-9e983700deda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;Classroom&#039;"></p><p class="article-text">
        Iba a hablarles del nombramiento de Cospedal, que la tipa es la bomba, &iquest;lo pill&aacute;n? La bomba, ella &iexcl;ministra de defensa! Bueno, lo dejo, que igual el patio no est&aacute; para estas cosas y el chiste es malo, muy malo. Pero&hellip; &iquest;nos defender&aacute; a tiempo real o en diferido? Va, que me l&iacute;o, mejor cambio de tercio y les hablo de algo que me mueva por dentro, que en eso s&iacute; que voy a ser m&aacute;s aut&eacute;ntica, porque esto de la pol&iacute;tica...
    </p><p class="article-text">
        Como muchos saben (y si no se los cuento ahora), desde hace ya unos a&ntilde;os me dedico al mundo de la docencia: soy maestra de primaria. El fin de semana pasado asist&iacute; al primer Congreso Internacional de Metodolog&iacute;as Activas de Aprendizaje, que se celebraba aqu&iacute;, en Tenerife. Vamos, para los que no entiendan del tema, es un encuentro donde varios docentes, psic&oacute;logos y pedagogos muy flipados nos muestran el camino hacia un cambio educativo. All&iacute; nos reunimos alrededor de unos trescientos docentes (muy flipados tambi&eacute;n) con ganas de buscar lo mejor para nuestros alumnos y alumnas, con ansias de saber m&aacute;s, de aprender y seguir innovando. Eso s&iacute;, hablo de la mayor&iacute;a, que tambi&eacute;n se pod&iacute;an ver caras pixeladas y actitudes de aburrimiento absoluto por no entender lo que all&iacute; suced&iacute;a. Estas cosas que pasan cuando vas obligado a los sitios. Estos deb&iacute;an estar practicando la tabla del siete (que no s&eacute; a ustedes, pero a m&iacute; siempre se me traba) mientras el gran Jon Bergmann nos hablaba de la &ldquo;clase invertida&rdquo; (otra flipada), o los hermanos Johnson (no los del champ&uacute;) desplegaban sabidur&iacute;a y experiencia sobre el aprendizaje cooperativo.
    </p><p class="article-text">
        Tengo la suerte de rodearme de compa&ntilde;eros, maestros y profesores, con muchas inquietudes y ganas de no solo ense&ntilde;ar, sino tambi&eacute;n de aprender. Eso me hace feliz. Realmente me sienta bien saber que hay muchos colegas de profesi&oacute;n que est&aacute;n implicados de verdad en todo esto, que no es solo <em>palabra</em> de C&eacute;sar Bona la que hace este trabajo diferente, que desde hace tiempo hay profesionales en los colegios dej&aacute;ndose la piel por el cambio. Pero me falta algo: una ley educativa que secunde de verdad esta idea, unos padres que apoyen el cambio, que crean en el valor de educar por encima de lo que diga una nota, que piensen en formar a sus hijos para el futuro y no en el mundo donde ellos crecieron, que la escuela asuma su rol y comience a debatirse desde dentro, rompiendo esquemas y moldes... La transformaci&oacute;n debe ser a lo grande, tiene que realizarse de una manera mucho m&aacute;s integral. Ser&iacute;amos muy ilusos si pens&aacute;ramos que un ni&ntilde;o solo aprende dentro del aula. El aprendizaje est&aacute; en todas partes; desde el don que te encuentras cada d&iacute;a al salir de casa y te da los buenos d&iacute;as hasta la se&ntilde;ora del quiosco de La Rambla que te despacha con amabilidad y da una sonrisa con la botella de agua. No se aprende &uacute;nicamente en un centro escolar, pero tampoco se adquiere todo en casa. No saben c&oacute;mo detesto esa frase que he escuchado a alg&uacute;n compa&ntilde;ero: &ldquo;En la escuela solo se ense&ntilde;a, en casa se educa&rdquo;. &iexcl;Me molesta much&iacute;simo! &iquest;Realmente piensan eso? &iquest;En serio? &iquest;Por qu&eacute; elegiste esta profesi&oacute;n? S&iacute;, yo ense&ntilde;o a mis alumnos, pero no solo ense&ntilde;o escritura y c&aacute;lculo, tambi&eacute;n ense&ntilde;o a que despierten su curiosidad por el mundo que les rodea, les ense&ntilde;o a ser cr&iacute;ticos con lo que ven y escuchan, a ser creativos, imaginativos, respetuosos&hellip; &iquest;No es eso educar? Formo parte de la vida de mis alumnos igual que ellos forman parte de la m&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los pol&iacute;ticos, los ciudadanos, la familia, el profesorado, la televisi&oacute;n, las redes sociales&hellip; Todos formamos parte del cambio educativo, porque todos somos en mayor o menor medida educadores. Es hora de ponerse las pilas, luchar, movilizarnos, hacer algo para que el cambio se produzca. Compartan ideas, reflexionen. Conocemos el camino y solo tenemos que salir de nuestra zona de confort y caminar juntos en esto. Juan Jos&eacute; Vergara dice: &ldquo;No es posible educar desde el simulacro. La educaci&oacute;n es un acto de compromiso&rdquo;. Yo me comprometo, &iquest;y t&uacute;?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/valor-cambio_132_3748278.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Nov 2016 11:11:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5aa267f1-3b45-44fb-9790-9e983700deda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="5126013" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5aa267f1-3b45-44fb-9790-9e983700deda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5126013" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[El valor del cambio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5aa267f1-3b45-44fb-9790-9e983700deda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Educación,Innovación,Maestros,Escuelas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ropavieja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/ropavieja_132_3760211.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3ad7d14-b98d-48ac-a888-f0491b1edc6a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ropavieja"></p><p class="article-text">
        &ldquo;Picas una cebolla, si es grandita, claro, porque si es mediana pues picas una y media, t&uacute; m&aacute;s o menos vas viendo el tama&ntilde;o. Pones uno o dos dientes de ajo, uno o dos tomates, medio pimiento verde y medio rojo, un fisco de pimienta y un poquito de piment&oacute;n dulce. Le pones un chorrito de aceite a la sart&eacute;n y lo pones todo para hacer el sofrito. &iexcl;Ah! Si tienes azafr&aacute;n le echas, que eso le da sabor y una hojita de laurel tampoco le viene mal. Cuando lo tengas todo listo le pones la carne que te sobr&oacute; de la sopa de ayer y los garbanzos. Le echas el caldo y lo dejas un rato a fuego lento hasta que veas que ya est&aacute;. No pares de revolver que se te pega y pru&eacute;balo de sal porque lo mismo tienes que a&ntilde;adirle&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Clarito no? Un fisco, un poco, un chorrito, una o dos seg&uacute;n tama&ntilde;o&hellip; Pues as&iacute; son las recetas de mi madre. Esas que a ella le quedan deliciosas y a m&iacute; incomibles. Les juro que lo hago igual. Sigo al pie de la letra sus claras, exactas y milim&eacute;tricas indicaciones. Cuando estoy lejos y me pongo en faena, la llamo dejando puesto el manos libres para no perder ripio de la descripci&oacute;n exacta. Pero no hay manera, siempre me pasa algo: se me pega, me queda con mucho caldo o seco y salado como una jarea. &iexcl;Si hasta cambi&eacute; la vitrocer&aacute;mica y puse cocinilla de gas por si ese era el problema! (Mi madre me tiene dicho que estas cocinas de ahora no dejan las cosas como las de antes, eso dice ella&hellip;).&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                                        <!--[if IE 9]>
                    <video style="display: none;"><![endif]-->
                    <source
                            type="image/es"
                            srcset="https://static.eldiario.es/clip/3f1bc15c-4b84-436b-8371-8d833218aa68_9-16-aspect-ratio_default_0.es"
                    >
                    <!--[if IE 9]></video><![endif]-->
                                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3f1bc15c-4b84-436b-8371-8d833218aa68_9-16-aspect-ratio_default_0.es"
                    alt=""
                >
            
            </picture>

            
            
            
                </figure><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ad7d14-b98d-48ac-a888-f0491b1edc6a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ad7d14-b98d-48ac-a888-f0491b1edc6a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ad7d14-b98d-48ac-a888-f0491b1edc6a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ad7d14-b98d-48ac-a888-f0491b1edc6a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ad7d14-b98d-48ac-a888-f0491b1edc6a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b3ad7d14-b98d-48ac-a888-f0491b1edc6a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b3ad7d14-b98d-48ac-a888-f0491b1edc6a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        A veces he llegado a pensar que esconde algo que no quiere desvelar. Lo t&iacute;pico que comentan sobre el ingrediente secreto. Igual ella, como buena palmera, tiene ese componente oculto, una sustancia que lo cambia todo, al m&aacute;s puro estilo Panoramix. Pero a m&iacute; me lo contar&iacute;a, &iquest;no? Soy su hija, sangre de su sangre, su ni&ntilde;a peque&ntilde;a&hellip; Todas esas cosas cuentan a la hora de recibir un legado tan importante, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        Definitivamente el problema es m&iacute;o. No s&eacute; interpretar el recetario familiar. Y supongo que algo tienen que ver las cantidades, las medidas no precisas que indica mi querida madre, pero tambi&eacute;n creo que es cuesti&oacute;n de prisas, de impaciencia, poco deleite y amor con el que hago la comida. Sumergida en una existencia de exactitudes que comienzan fichando cada d&iacute;a en el trabajo, sus rutinas, la monoton&iacute;a del horario y de tener que interpretar un rol que a veces sientes que no te pertenece. Ya casi no recuerdo el placer que me produc&iacute;a amasar la masa para los rosquetes y marquesotes en la cocina de mam&aacute;... Nos hemos preocupado tanto por medir y cuantificar las cosas que nos olvidamos de ponerle sentimiento a lo que hacemos. Ni la vida ni las personas somos una matem&aacute;tica exacta. Es imposible calcular todo lo que nos ocurre, mucho menos lo que est&aacute; por venir. Intentamos calibrar hasta las reacciones de los dem&aacute;s, analizando cada gesto, cada palabra, incluso nos preocupamos por la incidencia de nuestras respuestas para tener preparadas r&eacute;plicas acertadas. &iquest;Y si todo fuese m&aacute;s natural? &iquest;Y si pudi&eacute;ramos hacer las cosas de otra manera? Lo correcto nos tiene contaminados y aplicamos f&oacute;rmulas maestras a nuestras acciones para lograr encajar y ser aceptados. Pienso que a veces es necesario parar, apostar por ti y perder un poco el control. &iquest;Qu&eacute; tenemos que perder? Quiz&aacute;s es tiempo de hacer una receta sin gramos ni cantidades exactas, de esas que hace mi madre, que se deja llevar por el impulso que marca su coraz&oacute;n. Hagamos una receta que se salga de la norma y pongamos pu&ntilde;ados de paciencia, fiscos de cari&ntilde;o y un chorrito de alegr&iacute;a. &iexcl;Ah! Y si tienes humor le echas, que eso le da sabor a la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/ropavieja_132_3760211.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Oct 2016 08:28:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b3ad7d14-b98d-48ac-a888-f0491b1edc6a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="580937" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b3ad7d14-b98d-48ac-a888-f0491b1edc6a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="580937" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Ropavieja]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b3ad7d14-b98d-48ac-a888-f0491b1edc6a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Recetas,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Egoísmo gestacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/egoismo-gestacional_132_3773911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hoy me apetece hablarles de mi amiga Ana: decidida, consciente de lo que quiere y de lo que hace, sincera... Bueno, ya saben que este no es su nombre verdadero, ni se trata de m&iacute;, tampoco, que no hace falta referirse a una amiga para hablar de una misma, a ver, que no estoy tan tarada. Simplemente es una historia posiblemente real que invade la vida de una persona e incide en sus decisiones. Una mujer como otra cualquiera. Una mujer con una relaci&oacute;n de pareja en la que ambos aman, discuten, llegan a acuerdos&hellip; Vamos, lo normal en estos casos. Una mujer que vive en sociedad, y como tal su vida transcurre dentro de ella. Una sociedad que en ocasiones te arrastra a algo que quiz&aacute;s no es lo que realmente deseas.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;No quiero tener hijos! Grit&oacute; con los ojos fuertemente cerrados y con una energ&iacute;a como si, parad&oacute;jicamente, hubiese alguien en su interior que la empujara a hacer aquello. Ana nunca hab&iacute;a reunido el valor suficiente para decir lo que sent&iacute;a sin pronosticar que iba a ser juzgada. No hab&iacute;a tenido el valor para decir que no, que no pensaba ser madre, que no quer&iacute;a ser madre.
    </p><p class="article-text">
        Todo comenz&oacute; cuando cumpli&oacute; 33 a&ntilde;os, que podr&iacute;a ser por aquello de que es la edad en la que muri&oacute; Cristo, pero vamos, que no sabe si fue simple casualidad o eso tuvo algo que ver. El caso es que no hab&iacute;a cumplea&ntilde;os, navidades, almuerzos de domingo, entierros o hasta un simple caf&eacute;, en el que no se le comentase a Ana aquello de: &iquest;y qu&eacute;?, &iquest;para cuando los ni&ntilde;os? Mira a ver, Anita, que se te seca la flor. Luego te vas a arrepentir. Mira a la t&iacute;a Aguedita: sola la pobre despu&eacute;s de la muerte del marido. &iquest;No ser&aacute; que Juan no puede? Deber&iacute;an ir al m&eacute;dico a mirarse, a ver. Un matrimonio sin hijos es como un jard&iacute;n sin flores. &iquest;Vas a dejar a tu padre sin la ilusi&oacute;n de un nietito?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/541919a4-ae30-4fa3-960c-897e38aec05a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/541919a4-ae30-4fa3-960c-897e38aec05a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/541919a4-ae30-4fa3-960c-897e38aec05a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/541919a4-ae30-4fa3-960c-897e38aec05a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/541919a4-ae30-4fa3-960c-897e38aec05a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/541919a4-ae30-4fa3-960c-897e38aec05a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/541919a4-ae30-4fa3-960c-897e38aec05a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Sus padres, amigos, las compa&ntilde;eras del trabajo, la vecina... &iexcl;Hasta las do&ntilde;as con las que se encontraba en el s&uacute;per a diario le dejaban caer algo! Ana llevaba tres a&ntilde;os soportando aquellos comentarios d&iacute;a tras d&iacute;a. Ya no pod&iacute;a m&aacute;s. Era tanta la insistencia que en ocasiones la hab&iacute;an hecho dudar, creyendo incluso en una necesidad irreal de que le faltaba algo para sentirse completa. Le hablaban de la llegada del verdadero amor, del arrepentimiento que tendr&iacute;a cuando ya no tuviese posibilidad, de que quiz&aacute;s lo que sent&iacute;a era miedo por no ser Juan el hombre adecuado, y de la felicidad plena que jam&aacute;s experimentar&iacute;a y que solo se alcanza cuando eres madre. Eran tantos los aspectos positivos de aquella experiencia que consiguieron tambalear a Ana y sus convicciones. Y se lo pens&oacute;. Lleg&oacute; a plantearse ser madre, pero ella sab&iacute;a que no lo necesitaba, que era plenamente feliz en su vida y que realmente no quer&iacute;a esa vida id&iacute;lica de la que todo el mundo le hablaba y presionaba a escoger. Prefer&iacute;a arrepentirse de no tener hijos que arrepentirse de tenerlos. Su elecci&oacute;n era clara y rotunda: no quer&iacute;a ser madre.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Por qu&eacute; esa insistencia de ser madre? Y&hellip; &iquest;por qu&eacute; hay que explicar al mundo esa decisi&oacute;n como si tuvi&eacute;semos que pedir permiso? Una mujer no explica por qu&eacute; ha elegido serlo, simplemente se da por hecho que tarde o temprano desarrolla esa necesidad. &iexcl;Qu&eacute; gran enga&ntilde;o eso del instinto maternal!
    </p><p class="article-text">
        A un hombre ni se le pregunta. &iexcl;Claro, a &eacute;l no se le pasa el arroz! Y con esto no quiero decir que tener hijos no sea un privilegio. Creo que es uno de los actos de amor y valent&iacute;a m&aacute;s grandes del mundo. Pero s&iacute; que soy de las que opinan que es una elecci&oacute;n, y como tal debemos respetarla. Sin cuestionar. Sin presionar.
    </p><p class="article-text">
        Simplemente dejando que la mujer, igual que el hombre, decida sobre su futuro y su vida. No tener hijos no es un acto ego&iacute;sta, es una elecci&oacute;n meditada y llena de madurez, exactamente tomada de la misma manera que se elige tenerlos. &iquest;O no?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nieves González Arrocha]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/egoismo-gestacional_132_3773911.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Oct 2016 09:54:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Egoísmo gestacional]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nieves Arrocha,Embarazo,Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
