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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carolina González Rodríguez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carolina_gonzalez_rodriguez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carolina González Rodríguez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El otro patrimonio arquitectónico de Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/premium-en-abierto/patrimonio-arquitectura-canarias-arquitectura-de-canarias_1_3769164.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f110f1b2-870c-4cda-90a4-67096bc0fc51_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Muestra de patrimonio arquitectónico racionalista tinerfeño."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A grandes rasgos, el racionalismo huye del ornamento complaciente y adulón en busca de la pureza de líneas, de la simplicidad y la elegancia sutil</p><p class="subtitle">Pasear por las calles urbanas de las islas implica tropezarse, tarde o temprano, con algún ejemplo de ese modelo de edificación, sobre todo en las capitales de provincia</p><p class="subtitle">El edificio Fernández ha corrido mejor suerte que la Clínica Bañares y otras tantas abandonadas a su suerte</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Todos los maestros y todos los padres tienen un favorito, ya sea porque es el m&aacute;s espabilado, el m&aacute;s ocurrente, el m&aacute;s guapo o simplemente porque s&iacute;. Pero lo cierto es que siempre hay un ojito derecho. El patrimonio canario no es ajeno a este fen&oacute;meno y no hay que estrujarse mucho la sesera para saber qui&eacute;nes son los mimados, los que se llevan las atenciones y la doble raci&oacute;n de postre.
    </p><p class="article-text">
        No es mi misi&oacute;n hacer una lista de los ni&ntilde;os bonitos del panorama sino centrar la atenci&oacute;n en el resto de la prole, en aquellos que de manera injusta han sido dejados a un lado por no encajar en las corrientes m&aacute;s complacientes con el gusto de la mayor&iacute;a. Uno de esos segundones inmerecidos es el racionalismo arquitect&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Pasear por las calles de las islas implica tropezarse, tarde o temprano, con alg&uacute;n ejemplo de ese tipo de arquitectura, especialmente en las capitales de provincia. Su presencia en la islas se debe a un c&uacute;mulo de circunstancias que se dieron en el archipi&eacute;lago durante el primer tercio del siglo XX, como el enriquecimiento de la burgues&iacute;a comercial gracias a los puertos; la necesidad de encontrar un nuevo lenguaje que se alejase de las ya manidas f&oacute;rmulas vern&aacute;culas, de la balaustrada, la teja &aacute;rabe y las molduras; la presencia de arquitectos alemanes como Richard E. Oppel y el viaje a Alemania de Eduardo Westerdhal; la separaci&oacute;n del archipi&eacute;lago en dos provincias; la proclamaci&oacute;n de la II Rep&uacute;blica en 1931&hellip; Todo este panorama favoreci&oacute; la entrada y la aceptaci&oacute;n del racionalismo, si bien en las islas no fue un movimiento en s&iacute;, sino que cont&oacute; con numerosos ejemplos que se construyeron incluso durante la dictadura franquista.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        A grandes rasgos, se puede decir que el racionalismo huye del ornamento complaciente y adul&oacute;n en busca de la pureza de l&iacute;neas, de la simplicidad y la elegancia sutil. Persigue la funcionalidad y la distribuci&oacute;n racional de los espacios y, para ello, se serv&iacute;a de los avances constructivos de la &eacute;poca, de nuevos materiales de gran calidad y duraci&oacute;n, con el hormig&oacute;n armado como su abanderado.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de lo que esta simplista descripci&oacute;n pueda hacer parecer, no se trataba de inertes cubos con ventanas y puertas. Lo cierto es que esa arquitectura no est&aacute; exenta de est&eacute;tica, de una pl&aacute;stica que se refleja en sus vol&uacute;menes constructivos, en las terrazas curvas desde las que otear la calle y escuchar alg&uacute;n chismorreo, en las bandas horizontales que cubren sus muros perimetrales y por los que resbala la luz de la tarde, y en la suerte de motivos geom&eacute;tricos que coronaban ventanas, fachadas y verjas que quieren ahuyentar con estilo a los amigos de lo ajeno. Detalles que se pod&iacute;an observar en la tristemente vaciada Cl&iacute;nica Ba&ntilde;ares, en Santa Cruz de Tenerife, y en su magn&iacute;fico y desaparecido acceso.
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        Mejor suerte han tenido otras edificaciones cercanas a esa, como el edificio Fern&aacute;ndez o las casas P&eacute;rez Alcalde o de Armas. Tambi&eacute;n las viviendas de la Sociedad Cooperativa de Construcci&oacute;n de Casas Baratas del barrio de Salamanca o las de la Sociedad Cooperativa de Producci&oacute;n de Tenerife, en el entorno del hotel Mencey y la calle Enrique Wolfson, parecen haber escapado del verdugo de la especulaci&oacute;n, pero no de alguna que otra cuestionable actualizaci&oacute;n en la que parad&oacute;jicamente se les a&ntilde;ade teja &aacute;rabe.
    </p><p class="article-text">
        Otras, an&oacute;nimas e incluso con nombre y apellidos, abandonadas a su suerte, est&aacute;n esperando dignamente la estocada final, y con ello desaparece otro pedacito de la historia y la vida de Santa Cruz de Tenerife.
    </p><p class="article-text">
        Seamos como ese t&iacute;o favorito que disfruta de todos sus sobrinos por igual o como el maestro sustituto que a&uacute;n no ha tenido la preceptiva reuni&oacute;n con la direcci&oacute;n del centro para advertirle sobre qui&eacute;nes son los alumnos con pedigr&iacute; y para saber que es capaz de valorar sin prejuicios las virtudes de cada alumno. Salgamos a la calle. Nuestros edificios necesitan ser observados con una nueva mirada, merecen un mimo y una caranto&ntilde;a, ser habitados, utilizados y transitados, valorados como bien se merecen.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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      <dc:creator><![CDATA[Carolina González Rodríguez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Oct 2016 09:15:20 +0000]]></pubDate>
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