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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Montabes]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juan_montabes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Montabes]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Crónica de una crisis anunciada: decálogo explicativo de la situación del PSOE]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/cronica-anunciada-explicativo-situacion-psoe_132_3788361.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3d32219-407f-4fe9-85c7-34e692eb7947_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Juan Montalbes."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta es la tercera vez en la que un secretario general del PSOE presenta la dimisión: en los dos casos anteriores a Pedro Sánchez el partido no se fragmentó ni generó corrientes internas irreconciliables; más bien al contrario, podríamos decir que el partido salió fortalecido</p></div><p class="article-text">
        Los acontecimientos que tuvieron lugar la semana pasada en el seno del PSOE con motivo de la celebraci&oacute;n del Comit&eacute; Federal, tienen unas consecuencias determinantes para la vida del propio partido, as&iacute; como para el sistema pol&iacute;tico en el que se integra. Como primera consecuencia de tal evento y de la primera exteriorizaci&oacute;n institucional de la crisis que el PSOE arrastra a lo largo de los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os, se produjo la dimisi&oacute;n del hasta entonces secretario general del partido, Pedro S&aacute;nchez, y la elecci&oacute;n de una gestora presidida por Javier Fern&aacute;ndez. Todo ello nos lleva a sintetizar en el siguiente dec&aacute;logo los or&iacute;genes de esta situaci&oacute;n y las previsibles consecuencias pol&iacute;ticas para el propio partido y para el sistema pol&iacute;tico en el que se integra y, m&aacute;s en concreto, para la gobernabilidad del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PRIMERA.</strong> Tras la restauraci&oacute;n de la democracia en Espa&ntilde;a <strong>&eacute;sta es la tercera vez en la que un secretario general &ndash;m&aacute;xima autoridad personal del partido&ndash; presenta la dimisi&oacute;n</strong> de sus cargos org&aacute;nicos. Primero fue en 1979 Felipe Gonz&aacute;lez cuando tras la derrota en las elecciones generales de ese a&ntilde;o y el desarrollo del&nbsp; XXVIII Congreso lanz&oacute; un &oacute;rdago al partido para, aprovechando la situaci&oacute;n de la derrota, lograr la redefinici&oacute;n ideol&oacute;gica del mismo y 'dejar lastres marxistas' que lo integrar&iacute;an plenamente en el contexto de la nueva socialdemocracia europea.
    </p><p class="article-text">
        La segunda ocasi&oacute;n fue con motivo de las elecciones generales de 2000 en las que el entonces secretario general, Joaqu&iacute;n Almunia, llegado sorprendentemente a ese puesto tras perder las originales entonces (y todav&iacute;a hoy) primarias del Partido Socialista frente a Josep Borrell, obtuviera para su partido los peores resultados logrados hasta ese momento &ndash;unos posiblemente deseados hoy 125 diputados&ndash;. En ninguno de los dos casos el partido se fragment&oacute; ni gener&oacute; corrientes internas irreconciliables; m&aacute;s bien al contrario, podr&iacute;amos decir que el partido sali&oacute; fortalecido, tanto org&aacute;nica como electoralmente, tras esas 'crisis dimisionarias' de 1979 y de 2000.
    </p><p class="article-text">
        <strong>SEGUNDA.</strong> Lo acontecido este primer fin de semana de octubre en el seno del Partido Socialista, <strong>tiene su base exterior, por primera vez en la historia de este partido, en la adopci&oacute;n de una decisi&oacute;n que pudiera conllevar la posibilidad de contribuir/permitir el acceso al Gobierno de su principal rival pol&iacute;tico e ideol&oacute;gico,</strong> de su '&eacute;mulo', a pesar de todo, en el sistema de partidos espa&ntilde;ol, el Partido Popular. En la cara interna del partido, estos acontecimientos se producen una semana despu&eacute;s de la celebraci&oacute;n de las elecciones auton&oacute;micas en el Pa&iacute;s Vasco y Galicia en donde el PSOE obtuvo los peores resultados de toda su historia auton&oacute;mica en ambas comunidades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>TERCERA.</strong> <strong>Este escenario de confrontaci&oacute;n, externa e interna, tiene lugar una vez que se han producido unas segundas elecciones generales</strong> en seis meses y que antes de cumplirse el a&ntilde;o de las primeras elecciones de 20 de diciembre de 2015, se atenaza la posibilidad de que puedan acontecer unas terceras si no hay acuerdo de gobernabilidad previo sobre los resultados que se lograron en las elecciones generales de 26 de junio pasado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>CUARTA.</strong> En este contexto <strong>la entrada en escena de dos nuevos actores pol&iacute;ticos no solo ha 'reordenado' los espacios del sistema de partidos espa&ntilde;ol, sino que ha generado una nueva din&aacute;mica en las relaciones interpartidistas.</strong> En el caso del Partido Socialista es la llegada de Podemos la que obliga a compartir buena parte de su espacio pol&iacute;tico con este nuevo actor.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, la misma 'tarta'&nbsp;electoral, m&aacute;s troceada en cualquier caso que en a&ntilde;os anteriores ahora, debe ser compartida en el espacio en que concurr&iacute;an solo dos partidos de &aacute;mbito estatal (PSOE e IU) por estos nuevos actores. Lo porcentajes electorales medios obtenidos por el PSOE desde 1977 hasta 2011, sit&uacute;an a este partido en torno a 35%. Desde las elecciones de noviembre 2015 hasta las del pasado 26 de junio ese porcentaje ha descendido hasta cerca de los 15 puntos, situ&aacute;ndose en la media del 22%.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte Ciudadanos, segundo actor novel de la escena pol&iacute;tica nacional, es fundamentalmente del PP, aunque tambi&eacute;n y m&aacute;s escasamente del PSOE, de donde extrae sus r&eacute;ditos electorales. Esta nueva distribuci&oacute;n del escenario pol&iacute;tico estatal ampl&iacute;a significativamente el n&uacute;mero efectivo de partidos, imponiendo necesariamente las l&oacute;gicas de la 'cooperaci&oacute;n' frente a las de 'confrontaci&oacute;n' interpartidista que han marcado las anteriores etapas pol&iacute;ticas espa&ntilde;olas, con excepci&oacute;n del periodo de la transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>QUINTA.</strong> La distribuci&oacute;n territorial del poder org&aacute;nico en el seno del Partido Socialista, un partido que se proclama sustentado en una estructura de corte federal, se fundamenta en la concurrencia de bases org&aacute;nicas territoriales y liderazgos segmentados por su sustento org&aacute;nico &ndash;n&uacute;mero de militantes&ndash; y presencia o participaci&oacute;n institucional en la estructura territorial del Estado; es decir en las comunidades aut&oacute;nomas, las diputaciones provinciales y los ayuntamientos.
    </p><p class="article-text">
        Eso lleva a que el PSOE, tras las elecciones municipales y auton&oacute;micas de 2015, recupere parte del poder institucional auton&oacute;mico y local que desde 2003, y en muchas ocasiones antes, hab&iacute;a ido progresivamente desprendi&eacute;ndose de &eacute;l. As&iacute;, adem&aacute;s de en Andaluc&iacute;a, donde no ha dejado de gobernar ininterrumpidamente desde 1982, tras las elecciones de mayo de 2015 el PSOE recupera el poder institucional en las comunidades de Castilla la Mancha, Valencia, Extremadura, Asturias y Arag&oacute;n. Eso conllevar&aacute; la <strong>coexistencia de liderazgos auton&oacute;micos que en el plano estatal al PSOE le han otorgado el car&aacute;cter de 'baron&iacute;as' territoriales con tanta incidencia en este proceso.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>SEXTA.</strong> La permanente presencia desde las primeras elecciones democr&aacute;ticas de 1977 de los partidos nacionalistas o m&aacute;s correctamente de los 'partidos de &aacute;mbito no estatal', ha posibilitado que estos desarrollaran el papel de 'gozne' del sistema, basculando, seg&uacute;n el momento, hacia el PSOE (1993, 2004) o hacia el PP (1996, 2000).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, <strong>la denominada 'escalada nacionalista' que lleva a la antigua CiU a reivindicar en primer plano la independencia para Catalu&ntilde;a, y a extender tales posiciones de manera m&aacute;s tibia al Pa&iacute;s Vasco, sit&uacute;a una 'l&iacute;nea infranqueable' para los denominados partidos 'constitucionalistas'&nbsp;de llegar a acuerdos de gobernabilidad con ellos,</strong> como ocurri&oacute; en las d&eacute;cadas pasadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>S&Eacute;PTIMA.</strong> El liderazgo org&aacute;nico e interno en el PSOE, que tradicionalmente han tenido las federaciones socialistas de Andaluc&iacute;a y Catalu&ntilde;a &ndash;por militancia y resultados electorales&ndash;, hab&iacute;a configurado un aparente 'pacto b&eacute;tico'&nbsp;en donde las voluntades mayoritarias del sur junto con las aliadas del socio aut&oacute;nomo del PSC pero dentro de la estructura del PSOE, conformaban la columna vertebral del partido. <strong>La p&eacute;rdida progresiva de poder institucional en Catalu&ntilde;a y de peso org&aacute;nico en la federaci&oacute;n espa&ntilde;ola del PSOE, dej&oacute; al poder 'socialista andaluz' como referencia incuestionable del socialismo espa&ntilde;ol.</strong> El simult&aacute;neo ascenso org&aacute;nico e institucional de Susana D&iacute;az en Andaluc&iacute;a, la convert&iacute;a en potencial candidata para liderar no s&oacute;lo el socialismo andaluz, sino para representar para muchos, dentro y fuera del PSOE, la &uacute;nica opci&oacute;n con verdaderas posibilidades de lograr la alternancia en el poder estatal a favor del socialismo desplazado de las esferas estatales desde la presurosa salida de Rodr&iacute;guez Zapatero en 2011.
    </p><p class="article-text">
        <strong>OCTAVA.</strong> Todo esto acontece en un contexto social bien distinto con el que se ha enfrentado la pol&iacute;tica en general y el socialismo en particular en los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os. La progresiva sustituci&oacute;n de las bases partidistas socialistas a lo largo de los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os, han configurado un partido con unos presupuestos ideol&oacute;gicos tibiamente reformados en el &uacute;ltimo siglo con unas bases de 'militancia' muy mermadas tanto cuantitativamente como cualitativamente en expresi&oacute;n de la nueva realidad sociodemogr&aacute;fica espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Escasamente <strong>la actual 'militancia' del PSOE representa el 5% del total de sus votantes, lo que lo constituye en modelo protot&iacute;pico del denominado 'cath-all-party' </strong>o partido de electores en la traducci&oacute;n m&aacute;s adaptada al castellano (partido 'atrapa-lo-todo'). Como en el resto de Europa, este modelo de partidos se caracteriza, fundamentalmente, por una p&eacute;rdida sustancial de sus presupuestos ideol&oacute;gicos y una vocaci&oacute;n universalista de sus votantes con mezcla de situaciones muy variadas en sus actividades y dedicaciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>NOVENA.</strong> <strong>Esta confluencia de una crisis de liderazgo &ndash;espec&iacute;ficamente espa&ntilde;ola&ndash;, con una crisis de la ideolog&iacute;a socialista o socialdem&oacute;crata, generalizada al resto de las socialdemocracias europeas, se completa con la crisis de resultados electorales</strong> y parlamentarios obtenidos por el PSOE en las &uacute;ltimas convocatorias electorales. Todo ello configura una situaci&oacute;n global nada positiva para los intereses y expectativas pol&iacute;ticas del partido socialista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>D&Eacute;CIMA.</strong> En este contexto es en el que el PSOE se enfrenta a una de las situaciones m&aacute;s complejas de su historia reciente: permitir con su abstenci&oacute;n la llegada al Gobierno del Partido Popular, y de Mariano Rajoy a la Presidencia del Gobierno, en una investidura en la que tan s&oacute;lo hace unos meses concurr&iacute;a el candidato socialista, o mantener su rechazo a permitir dicho acceso con su voto negativo al mismo.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello hace pensar que la crisis desatada en las &uacute;ltimas semanas en el PSOE con la salida de su anterior secretario general, llevar&iacute;a a adoptar una posici&oacute;n que posibilitase un 'abstencionismo activo'&nbsp;en pro de la gobernabilidad y en contra de las posiciones que el PP ha mantenido en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os. Esa cuadratura del c&iacute;rculo requerir&iacute;a, en el caso de producirse, mucha destreza y habilidad en un partido tremendamente debilitado.
    </p><p class="article-text">
        La otra opci&oacute;n pasar&iacute;a por la celebraci&oacute;n de unas terceras elecciones en las que previsiblemente buena parte de su ya mermado electorado dejar&iacute;a de apoyarlo en esta ocasi&oacute;n, seg&uacute;n las distintas prospecciones sociol&oacute;gicas realizadas. <strong>La experiencia electoral espa&ntilde;ola de estos &uacute;ltimos treinta y nueve a&ntilde;os nos ha puesto de manifiesto claramente c&oacute;mo todo partido que ha concurrido una elecciones soportando una situaci&oacute;n de crisis, ha sido penalizado por el electorado.</strong> Un partido centenario como es el PSOE, sumido en estos momentos en una convalecencia aguda de liderazgo y en ausencia de unas bases ideol&oacute;gicas fuertes sustentadoras de sus adscripciones colectivas y, electoralmente, por &uacute;ltimo, presionado por los nuevos actores del sistema de partidos, dif&iacute;cilmente podr&iacute;a emprender el camino de la concurrencia electoral inmediata sin soportar extremados riesgos de supervivencia pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Montabes]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Oct 2016 18:24:45 +0000]]></pubDate>
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