<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Araceli Muñoz García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/araceli_munoz_garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Araceli Muñoz García]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/514698/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA["La literatura es un espacio de resistencia muy significativo para las feministas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/marta-sanz-literatura-resistencia-significativo_128_1621382.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/083f3b24-d883-4768-9601-13cb9bc842ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;La literatura es un espacio de resistencia muy significativo para las feministas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que ocurre a la vez es que se han producido reacciones de un radicalismo bestial frente a las que vamos a tener que estar preparadas. Lo que no deberíamos hacer en ningún caso es paralizarnos</p><p class="subtitle">El nivel de machismo es una cosa absolutamente sensacional y, probablemente, uno de los lugares por los que habría que empezar a hacer serias reformas políticas es la judicatura</p><p class="subtitle">Todos los géneros literarios constituyen un lenguaje de resistencia. En una sociedad donde el pensamiento es vertiginoso, epidérmico, histérico, visceral, lo que nos enseñan los géneros literarios es a leer más allá de lo evidente, de lo literal</p></div><p class="article-text">
        Estremece la lucidez y la cordura de la voz de Marta Sanz (Madrid, 1967). Leerla, escucharla, viene a convertirse en un ejercicio de autocr&iacute;tica indispensable en estos d&iacute;as de incesantes dudas. Escritora de novelas, en su mayor parte autobiogr&aacute;ficas, poes&iacute;a y ensayo, Marta ha dado a la literatura en castellano, una altura en pocas ocasiones alcanzable con su inteligencia y tino con las palabras. Es dif&iacute;cil cuantificar cu&aacute;nto me ha ense&ntilde;ado sobre el mundo, sobre m&iacute; misma. Eso es lo que m&aacute;s admiro, su capacidad para contarnos, a las personas, a las mujeres, a ti, a m&iacute;&hellip; Tan solo cont&aacute;ndose ella. <em>Lo personal es pol&iacute;tico</em>. Si a&uacute;n no han le&iacute;do `Clav&iacute;cula&acute; (2017), no esperen, si no han le&iacute;do `La lecci&oacute;n de anatom&iacute;a&acute; (2008), no la dejen pasar. Tampoco han de olvidar su &uacute;ltimo libro, `Monstruas y centauras&acute; (2018), que tiene mucho de an&aacute;lisis y reflexi&oacute;n certera acerca del feminismo, mucho de personal, de pol&iacute;tico. Mucho de nosotras. Lo necesit&aacute;bamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se repiti&oacute; el 8M. &iquest;Qu&eacute; ha ocurrido durante este a&ntilde;o? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde el 8M de 2018 hasta el 8M de 2019 en la sociedad espa&ntilde;ola se ha producido cierta transformaci&oacute;n y sensibilizaci&oacute;n de todo lo que son las reivindicaciones feministas. Hay mujeres de todas las edades que est&aacute;n reinterpretando su pasado, su presente y sus v&iacute;nculos laborales, afectivos y sociales. Para m&iacute;, el feminismo es una palanca de transformaci&oacute;n social que va a afectar al resto de las desigualdades.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurre a la vez es que se han producido reacciones de un radicalismo bestial frente a las que vamos a tener que estar preparadas. Lo que no deber&iacute;amos hacer en ning&uacute;n caso es paralizarnos a la hora de reivindicar, para luchar y transformar las desigualdades que son evidentes. Me refiero a la mayor tasa de paro femenino, a la mayor tasa de trabajo temporal de las mujeres, al mayor riesgo de precariedad y exclusi&oacute;n por parte de las mujeres... Creo que los techos de cristal son nauseabundos, pero a m&iacute;, ahora, lo que m&aacute;s me preocupa es la precariedad que puedan sufrir mujeres que trabajan como las <em>kellys</em> o mujeres que llevan familias monoparentales con hijos que son las primeras que est&aacute;n en riesgo de exclusi&oacute;n y pobreza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>D&iacute;as despu&eacute;s del 8M se organiz&oacute; una manifestaci&oacute;n antifeminista y en defensa de los hombres. &iquest;Es que no nos explicamos bien? &iquest;No nos leen? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El lenguaje y c&oacute;mo se pervierte el lenguaje es una de las mayores estrategias de manipulaci&oacute;n y dominio con las que cuentan ahora estos individuos. Han aprendido a darle la vuelta al concepto de v&iacute;ctima, de forma que imputan a las luchas feministas una discriminaci&oacute;n hacia el hombre absolutamente falsa. No pretendo disminuir a los varones de la especie, relegarlos del panorama social. Lo &uacute;nico en lo que insisto es en tener una igualdad de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Ellos utilizan muy perversamente esa inversi&oacute;n de la palabra <em>v&iacute;ctima</em> para apropi&aacute;rsela de una manera espuria para criminalizar a un movimiento que lo &uacute;nico que busca es la igualdad de derechos. Creo que ese debate lo quieren utilizar como una forma de opacar cosas que nos preocupan que tienen que ver con los asesinatos diarios de mujeres y con esa violencia econ&oacute;mica, cultural, y pol&iacute;tica que se ceba con nuestro cuerpo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4334e96f-aea5-42a5-8354-66a9e46f52db_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4334e96f-aea5-42a5-8354-66a9e46f52db_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4334e96f-aea5-42a5-8354-66a9e46f52db_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4334e96f-aea5-42a5-8354-66a9e46f52db_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4334e96f-aea5-42a5-8354-66a9e46f52db_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4334e96f-aea5-42a5-8354-66a9e46f52db_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4334e96f-aea5-42a5-8354-66a9e46f52db_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>En este momento, nos interrumpe el marido de Marta para ense&ntilde;arnos el siguiente titular del peri&oacute;dico que anda leyendo: &ldquo;Tres jueces italianos absuelven a dos condenados acusados de violar a una chica porque ella era poco atractiva&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mira qu&eacute; manera de pervertir el lenguaje. Las mujeres violadas son responsables de su violaci&oacute;n si son demasiado guapas, demasiado provocativas, si van borrachas, si en los toros se ponen la minifalda. Son responsables de todo lo que les pasa y al mismo tiempo parece que, si eres poco atractiva o eres fea, deber&iacute;as estar contenta de que te violaran. El nivel de machismo es una cosa absolutamente sensacional y, probablemente, uno de los lugares por los que habr&iacute;a que empezar a hacer serias reformas pol&iacute;ticas es la judicatura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escribes en `Monstruas y centauras&acute; que es muy importante &ldquo;estar ah&iacute;&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; podemos hacer las mujeres y los hombres de a pie no solo los 8 de marzo, si no a diario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No tengo mucha imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica, no se me ocurren muchas medidas para arreglar las cosas. Lo que procuro hacer es no perder nunca de vista cierta sensibilidad autocr&iacute;tica. No incurrir en comportamientos machistas que hemos heredado por educaci&oacute;n. Y no me gusta llamar a esos comportamientos machistas micromachismos, porque no lo son, se trata de machismo puro y duro. Procuro indagar en mi propio ADN cultural e ideol&oacute;gico para ir detectando esas peque&ntilde;as mol&eacute;culas de machismo que a veces me hacen ser injusta y competitiva, que a veces me llevan a atacar a los y las m&aacute;s d&eacute;biles sin darme cuenta.
    </p><p class="article-text">
        A parte de eso, me gusta participar en todo tipo de encuentros donde se pueda convertir la situaci&oacute;n de la mujer en tema de debate p&uacute;blico, desde un punto de vista econ&oacute;mico, social y judicial. Y escribir libros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tu escritura podr&iacute;a resumirse en una frase que t&uacute; misma utilizas: Lo personal es pol&iacute;tico &iquest;C&oacute;mo ayuda la literatura en la lucha?</strong><em>Lo personal es pol&iacute;tico</em>
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute;, todos los g&eacute;neros literarios constituyen un lenguaje de resistencia. En una sociedad donde el pensamiento es vertiginoso, epid&eacute;rmico, hist&eacute;rico, visceral, lo que nos ense&ntilde;an los g&eacute;neros literarios es a leer m&aacute;s all&aacute; de lo evidente, de lo literal. La literatura es un discurso de resistencia, por el <em>qu&eacute;</em>, por esa manera de hacer que lo personal sea pol&iacute;tico, pero muy especialmente por el <em>c&oacute;mo</em>, por la tesitura en la que coloca a las lectoras y a los lectores para entender la realidad m&aacute;s all&aacute; de lo obvio. Por eso escribo libros y sigo teniendo confianza en que la literatura sea performativa.
    </p><p class="article-text">
        Escrib&iacute; `Clav&iacute;cula&acute; por una raz&oacute;n totalmente ego&iacute;sta que ten&iacute;a que ver con un dolor, pero luego me di cuenta de que ese dolor m&iacute;o era una met&aacute;fora del dolor de much&iacute;sima gente y ratifiqu&eacute; la idea de que lo personal es pol&iacute;tico. En el caso de las mujeres, el rescate de la autobiograf&iacute;a como g&eacute;nero nos ayuda a crear un nuevo imaginario donde las palabras se resignifican y las cosas que nos conciernen en clave de g&eacute;nero se colocan en un primer plano. La autobiograf&iacute;a literaria hoy no es una manera de meterse el dedo en el ombligo, al rev&eacute;s, consiste en demostrar que lo personal es pol&iacute;tico y que nuestras peque&ntilde;as historias personales son la met&aacute;fora de toda una sociedad v&iacute;ctima del capitalismo avanzado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Est&aacute;n demostrando los y las escritoras que trabajan para poner a la mujer en el lugar que le corresponde?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas escritoras y muchos escritores que est&aacute;n haciendo el esfuerzo y muchos escritores, por otro lado, que se est&aacute;n sintiendo amenazados y que tienen miedo a perder un sitio. Lo que tenemos que hacer las mujeres que escribimos es realizar un ejercicio de introspecci&oacute;n, analizar cu&aacute;les han sido nuestras fuentes nutricias en formaci&oacute;n cultural, que a su vez han constituido nuestros valores; darnos cuenta de que en esas fuentes hay muchas miradas masculinas y que de ellas hemos aprendido muchas cosas a las que no deber&iacute;amos renunciar y otras que deber&iacute;amos poner en tela de juicio.
    </p><p class="article-text">
        A eso tenemos que a&ntilde;adir el esfuerzo por rescatar las voces silenciadas por un canon injusto, que opinaba que las mujeres no ten&iacute;amos capacidad intelectual. Hay que reivindicar la voz de todas esas locas -lo digo con inmensa admiraci&oacute;n y cari&ntilde;o-, y hacerlas sintonizar con esas ense&ntilde;anzas que vienen de miradas masculinas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36dd8a2b-3f0a-47ca-8c24-8e7959fc4672_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36dd8a2b-3f0a-47ca-8c24-8e7959fc4672_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36dd8a2b-3f0a-47ca-8c24-8e7959fc4672_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36dd8a2b-3f0a-47ca-8c24-8e7959fc4672_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36dd8a2b-3f0a-47ca-8c24-8e7959fc4672_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36dd8a2b-3f0a-47ca-8c24-8e7959fc4672_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/36dd8a2b-3f0a-47ca-8c24-8e7959fc4672_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        <strong>Dices que no han abusado de ti f&iacute;sicamente, pero la autoexigencia, la presi&oacute;n, el miedo, la ansiedad&hellip; Est&aacute;n ah&iacute;. Pasamos de `Monstruas y centauras&acute; a `Clav&iacute;cula&acute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando escrib&iacute;a `Monstruas y centauras&acute;, pensaba que nunca hab&iacute;an abusado de m&iacute; f&iacute;sicamente. Con el paso del tiempo te das cuenta de que hay circunstancias que t&uacute; considerabas normales, que han podido ser de abuso; he tenido que repensarlas, porque cuando las estaba viviendo no parec&iacute;an experiencias de abuso f&iacute;sico. Eso, a&ntilde;adido a una extrema necesidad de complacer desde un punto de vista er&oacute;tico, esa verg&uuml;enza con respecto a la propia sexualidad que hace sentir el propio placer como algo sucio, son formas sutiles y repugnantes de mantener relaciones en las que aceptas ciertos sometimientos.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres hemos estado sometidas a otros tipos de violencia aparentemente m&aacute;s vol&aacute;tiles, que luego repercuten de manera reconocible en nuestro cuerpo: las violencias econ&oacute;micas, la autoexigencia, la sobreexplotaci&oacute;n de las aut&oacute;nomas, la angustia de las mujeres paradas, el tener que bracear el doble dentro y fuera de la casa... Todo eso termina repercutiendo en tu cuerpo. Aprend&iacute; en `Clav&iacute;cula&acute; que no podemos separar de ninguna manera nuestros dolores f&iacute;sicos, de los ps&iacute;quicos, los sociales y los econ&oacute;micos. Las mujeres somos una carne especialmente dolorida porque hemos estado en desventaja siempre. Por eso probablemente padecemos enfermedades como la fibromialgia y otras que se descubrir&aacute;n m&aacute;s tarde que no se sab&iacute;a que exist&iacute;an y que ahora se llaman todas &ldquo;ansiedad&rdquo;, &ldquo;est&aacute;s como una cabra&rdquo; o &ldquo;t&oacute;mate un lorazepam&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para ti, uno de los temas principales es el dolor &iquest;Por qu&eacute; es tan importante hablar de &eacute;l? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; a escribir, siempre dec&iacute;a que, desde un punto de vista metaf&oacute;rico, escrib&iacute;a sobre las cosas que me dol&iacute;an: desigualdad, miseria, cr&iacute;menes, situaciones laborales terribles, analfabetismo, vampirismo afectivo&hellip; Cuando escrib&iacute; `Clav&iacute;cula&acute; me di cuenta de que tambi&eacute;n me interesaba el dolor f&iacute;sico particular y entend&iacute; que ese dolor metaf&oacute;rico, intangible, vol&aacute;til, que concern&iacute;a a mucha gente y que tiene que ver muchas veces con la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica, era absolutamente indisoluble de mi cuerpo, mi hueso y mi articulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Escribo de las cosas que me duelen tanto en sentido literal como figurado, precisamente porque tengo ese concepto de que la literatura es performativa, de que la literatura puede servirnos para transformar aquellas cosas que no est&aacute;n bien y cauterizar los males de nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dices que nadie se juega la vida escribiendo, pero t&uacute; has tomado mucha responsabilidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cada vez s&eacute; menos separar el pronombre yo del pronombre nosotras y del pronombre nosotros y por eso creo que la autobiograf&iacute;a es un g&eacute;nero pol&iacute;tico. Cuando estoy hablando de m&iacute; misma, s&eacute; que no soy nada sin mis v&iacute;nculos afectivos y sin las relaciones sociales; sin las mujeres que vinieron antes que yo y que est&aacute;n dentro de mi tripa ense&ntilde;&aacute;ndome cosas y haciendo que mi vientre, como dec&iacute;a Lorca, &ldquo;sea una lucha de ra&iacute;z&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hablo de nosotras, de nosotros, hablo de m&iacute; y viceversa. Considero que la palabra literaria puede servir para cambiar social y pol&iacute;ticamente la realidad que nos rodea, as&iacute; que asumo el tomar la voz en p&uacute;blico como un acto de responsabilidad. Creo que los que nos dedicamos al oficio de escribir tenemos que velar por la recuperaci&oacute;n de la salud sem&aacute;ntica de una sociedad en la que se est&aacute;n malversando los t&eacute;rminos, en la que se est&aacute;n utilizando la gram&aacute;tica, la sem&aacute;ntica y la sintaxis de una manera torticera. Mi trabajo como escritora consiste en resignificar las palabras y utilizarlas de manera que nos sirvan para perfilar aquellos aspectos de la realidad que nos resultan inc&oacute;modos y no queremos ver.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha cambiado la Marta Sanz del `Fr&iacute;o&acute; a la Marta de `Monstruas y centauras&acute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tengo la sensaci&oacute;n de que sigo siendo la misma pero no sigo siendo igual. He aprendido much&iacute;simas cosas, me he hecho consciente de muchas otras, he encontrado palabras para nombrar sentimientos, situaciones e ideas que para m&iacute; antes eran m&aacute;s nebulosas. He ido adquiriendo un vocabulario para entenderme a m&iacute; misma y a los dem&aacute;s. En ese enriquecimiento sem&aacute;ntico, ha tenido mucha importancia el feminismo. Creo que la toma de conciencia respecto a las desigualdades sociales y econ&oacute;micas la he tenido toda mi vida, pero las que concern&iacute;an espec&iacute;ficamente a las mujeres, pens&eacute; que ya eran un logro conquistado. Ha tenido que pasar el tiempo y he tenido que desenvolverme m&aacute;s en el oficio de la literatura para darme cuenta de que no, de que no eran logros, de que son todav&iacute;a luchas por conquistar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Araceli Muñoz García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/marta-sanz-literatura-resistencia-significativo_128_1621382.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Mar 2019 16:27:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/083f3b24-d883-4768-9601-13cb9bc842ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="727385" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/083f3b24-d883-4768-9601-13cb9bc842ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="727385" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["La literatura es un espacio de resistencia muy significativo para las feministas"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/083f3b24-d883-4768-9601-13cb9bc842ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Marta Sanz]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Destinada a ser gato]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/destinada-gato_1_3780700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2c8454ae-6799-477c-b924-710dbf67cfe4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Destinada a ser gato"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Amor y ternura  son los dos ingredientes principales que componen las memorias de Katy Parra`Memorias de un gato de buena familia´ (Newcastle Ediciones, 2016)</p></div><p class="article-text">
        Lo encontr&eacute; en la calle. Concretamente en la Plaza Santa Catalina (qu&eacute;dense con ese curioso dato) y me enamor&eacute; perdidamente. Ten&iacute;a la cara trist&iacute;sima y me miraba fijamente diciendo algo as&iacute; como <em>ll&eacute;vame contigo, tengo hambre, estoy enfermo. </em>Aunque nunca me hab&iacute;an dejado llevar uno a casa, aquel d&iacute;a ocurri&oacute; un milagro y, antes de comer, Beethoven ya compart&iacute;a su vida conmigo. <em>Era peque&ntilde;o, peludo, suave</em> y tan negro.... Y se me cruz&oacute;, pero yo no era supersticiosa porque con cinco o seis a&ntilde;os, un gato negro me hizo la ni&ntilde;a m&aacute;s feliz de todo un verano. Aquel minino se llamaba Negr&iacute;n y naci&oacute; al tiempo que comenzaban mis vacaciones en el campo. Lo cri&eacute; como si fuera mi hermano peque&ntilde;o. Nos criaron como si fu&eacute;ramos de la misma especie: no hay que morder, hay que acariciar; no hay que gritar, hay que susurrar. Mi abuela y mis t&iacute;os &ndash;los que me ense&ntilde;aron el amor gatuno incondicional- son de ese tipo de personas que est&aacute;n <em>destinadas a ser gatos, </em>por eso no he podido evitar pensar que el libro `<strong>Memorias de un gato de buena familia&acute;</strong> (Newcastle Ediciones, 2016) lo hab&iacute;an escrito ellos, pero no, la autora de esta felina historia no es otra que Katy Parra (o Cat, como su madre quer&iacute;a que la llamaran). Ella tambi&eacute;n <em>estaba destinada a ser gato </em>y en este libro de memorias deja saltar tejados a su instinto gatuno con total libertad. Y cae de pie, claro que cae de pie, como no pod&iacute;a ser de otra manera. Es un gato nacido en una buena familia compuesta por animales de todo tipo, entre los que abundaban m&aacute;s los gatos y los gorriones que los humanos, &iquest;para qu&eacute; queremos a tanta gente <em>que habla aunque no tenga nada que decir, finge emociones y les da miedo ser quienes son? </em>Estaban en la medida en la que deb&iacute;an estar, dejando a Cat, -yo ya no puedo imaginarla llam&aacute;ndose de otra manera- cada vez m&aacute;s decepcionada con ese mundo en el que se sigue llamando <em>animal </em>a alguien que <em>no respeta, no cuida y no ama. </em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2742be9-5a7f-4095-8ec0-30b015d2a5e4_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2742be9-5a7f-4095-8ec0-30b015d2a5e4_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2742be9-5a7f-4095-8ec0-30b015d2a5e4_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2742be9-5a7f-4095-8ec0-30b015d2a5e4_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2742be9-5a7f-4095-8ec0-30b015d2a5e4_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2742be9-5a7f-4095-8ec0-30b015d2a5e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a2742be9-5a7f-4095-8ec0-30b015d2a5e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Amor y ternura  son los dos ingredientes principales que componen estas memorias. Intimidad, honestidad y humor completan la receta de una creaci&oacute;n que va dejando pelitos en los sof&aacute;s que no se van porque no deben irse, porque deben permanecer siempre para que no olvidemos lo que somos, la materia de la que estamos hechos. Quiz&aacute; si durmi&eacute;ramos sin descanso y pase&aacute;ramos m&aacute;s por las bibliotecas, tal vez si ronrone&aacute;ramos m&aacute;s a menudo cuando nos acarician, si dej&aacute;ramos que nos cepillasen, si fu&eacute;ramos m&aacute;s a nuestra bola y tuvi&eacute;ramos un  <em>detector de tristeza</em>, ser&iacute;amos m&aacute;s felices. Si fu&eacute;ramos m&aacute;s animales -de los que s&iacute; respetan y cuidan y aman- nuestro mundo, nuestro peque&ntilde;o mundo, esa madeja de lana que no podemos dejar de mirar mientras gira, ser&iacute;a un poco mejor.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo quien es gatero lo puede comprender y la clave de la cuesti&oacute;n la tiene Katy Parra: <em>Yo creo que el mundo de los humanos se divide en dos grandes grupos: los que aman a los gatos con locura y los que todav&iacute;a no los conocen</em>. Quien lo acarici&oacute; lo sabe. Y gracias a Newcastle Ediciones, dirigida mano a pata por Javier y Misha Castro (una de las gatas con mayor potencial literario del pa&iacute;s), todos aquellos que a&uacute;n no conocen este peque&ntilde;o mundo de maullidos y bigotes, tendr&aacute;n la oportunidad de cambiarse sin mirar atr&aacute;s al bando de los elurof&iacute;licos, -que no son otros que los amantes locos de los gatos- y comenzar su personal <em>gatoterapia. </em> 
    </p><p class="article-text">
        No den m&aacute;s vueltas ni ara&ntilde;en m&aacute;s sof&aacute;s y vayan al encuentro de Katy, Misha y otros gatos (humanos o no) en `Memorias de un gato de buena familia&acute; y aprender&aacute;n por qu&eacute; el amor por los gatos es el m&aacute;s fiel de todos los amores que existen. Miau.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Araceli Muñoz García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/destinada-gato_1_3780700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Oct 2016 08:58:17 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2c8454ae-6799-477c-b924-710dbf67cfe4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="42332" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2c8454ae-6799-477c-b924-710dbf67cfe4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="42332" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Destinada a ser gato]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2c8454ae-6799-477c-b924-710dbf67cfe4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
