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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mario González-Linares]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Mario González-Linares]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Eróstrato, entre el fuego y la memoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/erostrato-fuego-memoria_132_2021268.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bca48b2f-c3b6-453c-84a0-c67816b1459d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fuego (1566) - Giuseppe Arcimboldo."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el 356 a.C., el Templo de Artemisa en Éfeso quedó reducido a cenizas. El responsable fue un hombre llamado Eróstrato, cuya única ambición era alcanzar la inmortalidad</p></div><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 356 a.n.e., el gran Templo de Artemisa, orgullo de la ciudad jonia de &Eacute;feso, fue pasto de las llamas ante el estupor y la impotencia de cuantos lo veneraban. El fuego ilumin&oacute; el cielo nocturno hasta su extinci&oacute;n entre las ruinas del recinto sagrado, pat&eacute;tico legado de una gloria ef&iacute;mera. Tan memorable infortunio no fue consecuencia de un desastre natural ni de uno de los innumerables conflictos b&eacute;licos que asolaron el mundo antiguo. Su perpetrador fue un solo hombre, un humilde pastor llamado Er&oacute;strato, cuya infamia ser&iacute;a su mejor aval para la posteridad.
    </p><p class="article-text">
        Artemisa era la divinidad protectora de &Eacute;feso, una pr&oacute;spera urbe de Asia Menor localizada junto a la desembocadura del Meandro, a orillas del Mar Egeo. De acuerdo con el mito, la fundaci&oacute;n de la ciudad hab&iacute;a sido obra de las amazonas, el legendario pueblo de mujeres guerreras. El culto a la diosa se hund&iacute;a en los or&iacute;genes mismos de este enclave, que desde tiempos inmemoriales cont&oacute; con un templo consagrado a su figura como deidad primordial. Sin embargo, no fue sino a comienzos del siglo VI a.n.e cuando el rey Creso de Lidia promovi&oacute; la construcci&oacute;n del Artemisi&oacute;n, financiado mediante suscripci&oacute;n p&uacute;blica con el dinero donado por los propios efesios. Pero su proverbial magnificencia no fue &oacute;bice para su repentina destrucci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Apenas se conservan datos sobre la vida de Er&oacute;strato, con la excepci&oacute;n de sus ag&oacute;nicas horas finales. Poco despu&eacute;s del incendio, Er&oacute;strato fue arrestado y sometido a tormento. Entre insoportables dolores, confes&oacute; haber cometido su crimen con el &uacute;nico prop&oacute;sito de obtener fama imperecedera, qui&eacute;n sabe si oprimido por el abrumador peso de su insignificancia. Tras su ejecuci&oacute;n, los efesios, no contentos con la muerte del profanador, emitieron un decreto extraordinario por el que se prohibi&oacute; mencionar su nombre en lo que constituy&oacute; un vano intento por que su recuerdo quedara proscrito. El primero en infringir esta norma fue el historiador Teopompo de Qu&iacute;os, contempor&aacute;neo a los acontecimientos, que dej&oacute; constancia de lo sucedido sin omitir la identidad del incendiario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Sin pretenderlo, Teopompo inaugur&oacute; una f&eacute;rtil tradici&oacute;n de referencias eruditas que convirti&oacute; a Er&oacute;strato en el arquetipo de quien persigue la notoriedad a cualquier precio. Autores cl&aacute;sicos como Estrab&oacute;n, Valerio M&aacute;ximo, Claudio Eliano, Solino o Luciano se hicieron eco del hecho nefasto y acreditaron con ello el nombre del culpable. Pero no todos contravinieron el precepto de los efesios, sino que tambi&eacute;n los hubo que honraron la voluntad de los agraviados. Ni Cicer&oacute;n ni Plutarco mencionan a Er&oacute;strato en su relato del episodio, que vinculan con el nacimiento de Alejandro Magno en esa misma fecha. Seg&uacute;n apunta Plutarco en su <em>Vida de Alejandro</em>:
    </p><p class="article-text">
        <em>&laquo;Naci&oacute;, pues, Alejandro en el mes hecatombe&oacute;n, al que los macedonios llaman loo, en el d&iacute;a sexto, el mismo en el que se abras&oacute; el templo de &Aacute;rtemis Efesia, lo que dio ocasi&oacute;n a Hegesias de Magnesia para usar un chiste que hubiera podido por su frialdad apagar aquel incendio, porque dijo que no era extra&ntilde;o haberse quemado el templo estando &Aacute;rtemis ocupada en asistir al nacimiento de Alejandro.&raquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;feso procedi&oacute; a la inmediata reconstrucci&oacute;n del mayor de sus tesoros arquitect&oacute;nicos. Sus ciudadanos hicieron lo posible por que el nuevo templo superara en esplendor a su predecesor. Se cuenta que Alejandro, en su victorioso avance por los dominios del Imperio Aquem&eacute;nida, se detuvo en &Eacute;feso y, cautivado por la historia del edificio, se ofreci&oacute; a contribuir a su reconstrucci&oacute;n, que recaer&iacute;a sobre su arquitecto personal, Din&oacute;crates. Su singular belleza le vali&oacute; un lugar entre las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, as&iacute; consignado por el poeta griego Ant&iacute;patro en una de sus composiciones.
    </p><p class="article-text">
        El erostratismo es un trastorno de la conducta que toma su nombre de Er&oacute;strato y describe la propensi&oacute;n de un sujeto a adquirir renombre aun a costa de incurrir en el crimen. Paradigma del narcisismo, su peripecia representa un pertinente recordatorio de los males que engendra la vanidad y del modo en que &eacute;sta atraviesa tiempos y geograf&iacute;as.
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      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/erostrato-fuego-memoria_132_2021268.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Jul 2018 13:51:27 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Desde las calles de Cleveland: 'American Splendor']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/calles-cleveland-american-splendor_132_2137645.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/483daa93-1702-4b8a-8ba6-b726ce8228a0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;American Splendor&#039; (Springer Berman &amp; Pulcini, 2003) - HBO"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es un filme biográfico sobre la vida de Harvey Pekar, autor de una de las obras más importantes del cómic independiente, que sobresale por el acierto con que combina géneros y medios expresivos</p></div><p class="article-text">
        <em>American Splendor</em> es un largometraje del a&ntilde;o 2003 producido por HBO y dirigido por Shari Springer Berman y Robert Pulcini. La pel&iacute;cula constituy&oacute; la primera incursi&oacute;n de ambos realizadores en el g&eacute;nero del drama tras una breve trayectoria en el &aacute;mbito del documental. Galardonado con el Gran Premio del Jurado del Festival de Cine de Sundance y el Premio FIPRESCI del Festival de Cannes, el filme sigue las desventuras de Harvey Pekar, creador y m&aacute;ximo protagonista del c&oacute;mic hom&oacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        Harvey Pekar (1939-2010) naci&oacute;, vivi&oacute; y muri&oacute; dentro de los confines del &aacute;rea metropolitana de Cleveland (EE.UU.), en donde trabaj&oacute; como archivero de un hospital de veteranos hasta su jubilaci&oacute;n. Devoto del jazz y la literatura, su inter&eacute;s por el c&oacute;mic como forma de expresi&oacute;n art&iacute;stica lo empuj&oacute; a escribir historias de corte realista, hastiado del escapismo que dominaba la industria estadounidense a mediados de la d&eacute;cada de 1970. Con la inestimable colaboraci&oacute;n de su amigo Robert Crumb a los l&aacute;pices, Harvey autoedit&oacute; el primer n&uacute;mero de una longeva serie autobiogr&aacute;fica con el ir&oacute;nico t&iacute;tulo de <em>American Splendor</em>, que public&oacute; entre 1976 y 2008.
    </p><p class="article-text">
        El largometraje parte del primer divorcio de su protagonista como el desencadenante de una honda crisis existencial. Harvey -interpretado por un excelso Paul Giamatti- ha perdido su voz, que no recuperar&aacute; hasta adquirir una nueva como autor de c&oacute;mics. Con Cleveland como escenario, <em>American Splendor</em> retrata a un variopinto reparto de personajes -todos ellos con su contraparte fuera de la ficci&oacute;n- entre los que Harvey se mueve cual etn&oacute;grafo, &aacute;vido por registrar sus personalidades, discursos y rituales.
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        Pese a que los directores se decantan por el drama en forma de <em>biopic</em> a la hora de recrear las vivencias de Harvey, el espectador asiste a un fen&oacute;meno de hibridaci&oacute;n con el g&eacute;nero documental que lo aproxima al formato del docudrama. A lo largo de todo el metraje, los realizadores intercalan escenas con el aut&eacute;ntico Harvey, sus familiares y amigos, quienes se desenvuelven con naturalidad ante la c&aacute;mara. Harvey ocupa un lugar de privilegio entre todos ellos, pues no s&oacute;lo comparte sus impresiones conforme avanza la trama, sino que opera a modo narrador a trav&eacute;s de la t&eacute;cnica de la voz en <em>off</em>.
    </p><p class="article-text">
        Esta faceta documental plantea un original cuestionamiento del drama al ofrecer un v&iacute;vido contraste entre ficci&oacute;n y realidad. Dicha circunstancia es puesta de relieve por los comentarios del Harvey-narrador -como la alusi&oacute;n a su escaso parecido con Paul Giamatti- o el hecho de que actores y referentes converjan en plat&oacute; e interact&uacute;en entre s&iacute;. De este modo, la divisoria entre persona y personaje se difumina, una idea que el gui&oacute;n sintetiza a la perfecci&oacute;n con una de las reflexiones puestas en boca de Harvey: &laquo;Dime la verdad. &iquest;Soy un tipo que escribe sobre s&iacute; mismo en un c&oacute;mic? &iquest;O s&oacute;lo un personaje de c&oacute;mic? Si muero, &iquest;ese personaje continuar&aacute; existiendo? &iquest;O desaparecer&aacute;?&raquo;
    </p><p class="article-text">
        Los cr&eacute;ditos de apertura, enmarcados en las p&aacute;ginas de un tebeo, anticipan una exuberante mezcolanza de recursos narrativos. Cine, c&oacute;mic, teatro y televisi&oacute;n concurren en una producci&oacute;n que se ve enriquecida por una ingeniosa amalgama de medios expresivos. Su empleo obedece a unos prop&oacute;sitos espec&iacute;ficos y evidencia una sensibilidad que se prolonga m&aacute;s all&aacute; del terreno de lo cinematogr&aacute;fico. Todos ellos comparten una finalidad comunicativa, que favorece una relaci&oacute;n de mutua complementariedad entre los mismos.
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        Si bien la acci&oacute;n cinematogr&aacute;fica sirve de eje al conjunto, el c&oacute;mic ocupa una posici&oacute;n de preeminencia entre las restantes manifestaciones art&iacute;sticas que se dan cita en el filme. Ello es observable en las ocasionales vi&ntilde;etas, que ejemplifican el trasvase de la cotidianeidad a las p&aacute;ginas impresas o el virtual desplazamiento del lenguaje f&iacute;lmico por los c&oacute;digos expresivos del tebeo; los bocadillos de pensamiento, que a&ntilde;aden nuevos matices al contenido de las interpretaciones; las cartelas con claves de car&aacute;cter espacio-temporal, con las que se resuelven las frecuentes elipsis; o una animaci&oacute;n sencilla pero eficaz y pertinente a efectos del relato.
    </p><p class="article-text">
        La utilizaci&oacute;n de im&aacute;genes de archivo es otra de las se&ntilde;as de identidad de la cinta, que concede unos minutos a las intervenciones televisivas de Harvey en el programa <em>Late Night with David Letterman</em> y a las del exc&eacute;ntrico Toby Radloff en la cadena MTV, incidiendo a&uacute;n m&aacute;s en la dial&eacute;ctica entre drama y realidad. La contraposici&oacute;n de un episodio biogr&aacute;fico reci&eacute;n visionado por el espectador con su adaptaci&oacute;n al teatro es uno de sus mejores exponentes: la representaci&oacute;n conlleva una reinterpretaci&oacute;n de lo ocurrido por otros actores en un escenario minimalista con m&uacute;sica en directo.
    </p><p class="article-text">
        En suma, <em>American Splendor</em> configura un alarde autorreflexivo articulado en torno a las posibilidades del relato, la frontera entre arte y realidad y el valor cat&aacute;rtico de la creaci&oacute;n, aun la emprendida desde los m&aacute;rgenes. Un sentido tributo a la carrera de un hombre corriente y no obstante extraordinario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/calles-cleveland-american-splendor_132_2137645.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 May 2018 20:47:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Revista Amberes,Cómic]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vivir en la muerte: la fotografía post-mortem]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/vivir-muerte-fotografia-post-mortem_132_2230578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/134f9e17-dfe4-4c76-9bc7-75dd903fb99b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Joven noruega (Gustav Borgen, 1911) - Norsk Folkemuseum (Oslo, Noruega)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su propósito era retratar a los difuntos para recuerdo y consuelo de sus seres queridos, que conservaban estas imágenes con el mayor afecto.</p></div><p class="article-text">
        En las sociedades preindustriales, la realidad cotidiana de la muerte propici&oacute; un precoz desarrollo de la iconograf&iacute;a f&uacute;nebre, cuya g&eacute;nesis discurre paralela a los albores mismos de la civilizaci&oacute;n. Esta desapasionada concepci&oacute;n del hecho funerario encontr&oacute; su s&iacute;ntesis en el t&oacute;pico latino <em>memento mori</em>, un contundente recordatorio de la fugacidad de la existencia humana con una prolongada vigencia en el &aacute;mbito del arte.
    </p><p class="article-text">
        Desde finales del siglo XV, las &eacute;lites europeas, deseosas de atesorar un recuerdo material de sus seres queridos ya fallecidos, solicitaron la realizaci&oacute;n de costosos retratos p&oacute;stumos. La pintura mortuoria obedec&iacute;a a una visi&oacute;n idealizada del difunto, que no presentaba signos visibles de su deceso. Este dato era comunicado por medio de sofisticados c&oacute;digos aleg&oacute;ricos establecidos con anterioridad, como la inclusi&oacute;n de una rosa sostenida hacia abajo o con el tallo partido, indicios de una muerte prematura; la representaci&oacute;n de un nav&iacute;o en aguas tranquilas o tempestuosas, se&ntilde;al de un tr&aacute;nsito apacible o agitado; o la presencia de &aacute;rboles con connotaciones funerarias, como el sauce llor&oacute;n o el cipr&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Con la invenci&oacute;n del daguerrotipo, el g&eacute;nero del retrato entr&oacute; en una nueva fase de experimentaci&oacute;n que tuvo importantes repercusiones sobre su modalidad f&uacute;nebre. Uno de los testimonios m&aacute;s tempranos de este proceder fue aportado por el doctor Alfred Donn&eacute;, quien en una carta fechada en 1839 alud&iacute;a ya a la obtenci&oacute;n de &laquo;un resultado muy bello tomando la imagen de una persona muerta&raquo;. La emergente burgues&iacute;a, &aacute;vida por emular los h&aacute;bitos de la vieja aristocracia, hall&oacute; en el retrato fotogr&aacute;fico una alternativa asequible mediante la que realzar el prestigio social reci&eacute;n adquirido. Pero la progresiva expansi&oacute;n del formato no tard&oacute; en alcanzar a las clases medias y, para finales del siglo XIX, se asisti&oacute; a su plena democratizaci&oacute;n entre los estratos populares. De este modo, lo que en un primer momento oper&oacute; como un exponente de distinci&oacute;n, adopt&oacute; un matiz vulgar, palpable en el plano est&eacute;tico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         La creciente demanda de este tipo de retratos constituy&oacute; un incentivo para los profesionales del per&iacute;odo, que incorporaron la fotograf&iacute;a post-mortem a su n&oacute;mina de servicios. Las delicadas circunstancias en que deb&iacute;a ejecutarse hicieron de ella una prestaci&oacute;n de lujo, como atestiguan los elevados precios fijados para su realizaci&oacute;n. El fot&oacute;grafo deb&iacute;a desplazarse equipado y con la mayor diligencia posible al escenario designado para el velatorio, que pod&iacute;a acontecer en el propio hogar del difunto o en las instalaciones de una funeraria. Las t&eacute;cnicas que concurr&iacute;an en la puesta en pr&aacute;ctica de su tarea fueron materia de abundantes y minuciosas teorizaciones recogidas en art&iacute;culos de prensa y manuales especializados. Pero por lucrativa que fuera, un buen n&uacute;mero de estos profesionales contemplaba su ingrata labor con desagrado.
    </p><p class="article-text">
        El fot&oacute;grafo era responsable de dotar de armon&iacute;a a la composici&oacute;n, pero en &uacute;ltima instancia, su actividad estaba sujeta a los requerimientos de la familia, factor de constricci&oacute;n para su libre desempe&ntilde;o como autor. Por norma general, el efecto perseguido no era otro que mostrar al fallecido como si a&uacute;n estuviera con vida o bien reproducir la ficci&oacute;n de que s&oacute;lo dorm&iacute;a. No obstante, el cuerpo pod&iacute;a ser retratado en toda la crudeza de su condici&oacute;n, una variante exenta de aderezos y con un a&ntilde;adido componente de morbosidad.
    </p><p class="article-text">
        En una primera etapa, la fotograf&iacute;a post-mortem puso un gran &eacute;nfasis en el rostro como m&aacute;xima expresi&oacute;n de la individualidad. El difunto pod&iacute;a ser retratado dentro o fuera del ata&uacute;d, acompa&ntilde;ado o no por sus familiares y con sus m&aacute;s preciadas posesiones e indumentaria caracter&iacute;stica. Las dificultades para ocultar los estragos inmediatos ocasionados por la muerte, como los derivados del <em>rigor mortis</em> o la lividez de los rostros, hac&iacute;an aconsejable el uso de cosm&eacute;ticos y la aplicaci&oacute;n de retoques fotogr&aacute;ficos en estudio. Por lo dem&aacute;s, los largos tiempos de exposici&oacute;n de los aparatos de la &eacute;poca hac&iacute;an del cad&aacute;ver el modelo ideal de todo retrato.
    </p><p class="article-text">
        Influida por el pictorialismo, que propugnaba la implementaci&oacute;n de recursos de orden pict&oacute;rico, la fotograf&iacute;a post-mortem hered&oacute; un amplio repertorio de preceptos narrativos provenientes de la pintura retrat&iacute;stica. La popularizaci&oacute;n de los arreglos florales en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XIX sirvi&oacute; de excusa para reintroducir atributos simb&oacute;licos como las cruces (religiosidad), las anclas (esperanza) o las coronas rotas (muerte de un ni&ntilde;o).
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                </figure><p class="article-text">
        En su estatus de g&eacute;nero, la fotograf&iacute;a mortuoria integra una faceta ir&oacute;nica insoslayable. Esta ambivalencia se concreta en su voluntad de encapsular la memoria del vivo a partir del registro gr&aacute;fico de su defunci&oacute;n. Pero por parad&oacute;jico que resulte, la fotograf&iacute;a post-mortem serv&iacute;a al prop&oacute;sito de facilitar el duelo a trav&eacute;s de la virtual retenci&oacute;n del cuerpo del fallecido. Esta cualidad discursiva pose&iacute;a una singular relevancia en los casos en que no se conservaba otra imagen del difunto, como era habitual entre los ni&ntilde;os de corta edad. Trascendencia y mortalidad conflu&iacute;an en un retrato cuyo fin era la evocaci&oacute;n del ser amado. Este anhelo de prolongar el recuerdo es una vertiente consustancial al arte de la fotograf&iacute;a en su conjunto.
    </p><p class="article-text">
        El paulatino abandono de la fotograf&iacute;a post-mortem tuvo su origen en m&uacute;ltiples causas. Dentro de esta jerarqu&iacute;a de factores, los avances t&eacute;cnicos y cient&iacute;ficos que se sucedieron desde comienzos del siglo XIX hasta principios del XX ocupan un lugar de excepci&oacute;n. De entre todos ellos, sobresalen los progresos en el campo de la medicina, que posibilitaron una disminuci&oacute;n sin precedentes de la mortalidad infantil y un espectacular incremento de la esperanza de vida. No menos importante fue el impacto de la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n de Darwin sobre la doctrina cristiana, herida de gravedad en el trance. Asimismo, el abaratamiento de la fotograf&iacute;a favoreci&oacute; la acumulaci&oacute;n de instant&aacute;neas &nbsp;que rememoraban momentos felices y arrinconaron a las de car&aacute;cter luctuoso. Por &uacute;ltimo, el cariz devastador de la Primera Guerra Mundial alter&oacute; de una vez y para siempre la convivencia natural de individuos y grupos con la realidad de la muerte.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, lo que anta&ntilde;o fue un fen&oacute;meno rutinario en la vida de las comunidades, se torn&oacute; un tab&uacute; cada vez m&aacute;s alejado de la inercia de los vivos. Desde este nuevo paradigma, la fotograf&iacute;a post-mortem s&oacute;lo pod&iacute;a aguardar su condena como una pr&aacute;ctica degenerada y repugnante. Hoy sobrevive a una escala muy reducida en el tr&aacute;gico marco de la fotograf&iacute;a perinatal y es objeto de investigaci&oacute;n y coleccionismo por parte de expertos y aficionados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/vivir-muerte-fotografia-post-mortem_132_2230578.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Mar 2018 10:18:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vivir en la muerte: la fotografía post-mortem]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reír y rebuznar: la fiesta del asno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/reir-rebuznar-fiesta-asno_132_2998739.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/264a823f-9097-4908-b36b-29ea995c03f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Huida a Egipto (1423) - Gentile da Fabriano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La 'festum asinorum' fue una fiesta medieval que conmemoraba la huida de la Sagrada Familia a Egipto</p><p class="subtitle">Con la Biblia como excusa, clérigos y feligreses introducían un asno en la iglesia y se abandonaban al consumo de alcohol y la satisfacción de sus apetitos sexuales</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><em>¡Luz de este día, luz de alegría! Creo que los tristes</em><br/><br/><em>serán reconfortados por estas solemnidades.</em><br/><br/><em>¡Que desaparezcan la envidia y los cuidados!</em><br/><br/><em>¡Que se alegren todos los que celebran la fiesta del asno!</em><br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Desde tiempos remotos, los primeros y los &uacute;ltimos d&iacute;as del a&ntilde;o en Europa sirvieron de marco para una serie de festividades vinculadas entre s&iacute; por el desenfreno, expresi&oacute;n m&aacute;xima de las libertates decembricae. La adopci&oacute;n del cristianismo como religi&oacute;n oficial del Imperio Romano y su progresiva expansi&oacute;n por el continente a lo largo de la Edad Media no fueron &oacute;bice para que tales fechas mantuvieran su vocaci&oacute;n c&oacute;mica y burlesca. Una de estas celebraciones fue la fiesta del asno (festum asinorum), que goz&oacute; de una notable presencia en la Europa Occidental a partir del siglo XI.
    </p><p class="article-text">
        Los or&iacute;genes de la fiesta del asno parecen remontarse a la temprana escenificaci&oacute;n del Sermo contra judaeos, paganos, et Arianos de Symbolo, texto que hoy se cree redactado en torno al siglo VI, pero cuya autor&iacute;a fue atribuida a Agust&iacute;n de Hipona (354-430). Durante la representaci&oacute;n, el sacerdote encarnaba a los distintos profetas hebreos, responsables de un torrente de invectivas con el solo prop&oacute;sito de convencer a jud&iacute;os y paganos de la divinidad de Cristo. Uno de estos profetas, Balaam, irrump&iacute;a en el templo a lomos de un asno, el cual lo salvaba de la c&oacute;lera de un &aacute;ngel invisible y adquir&iacute;a la repentina facultad de hablar. La popularidad de la escena habr&iacute;a propiciado el que &eacute;sta se desgajara del conjunto para constituirse en un espect&aacute;culo diferenciado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La fiesta del asno (14 de enero) conmemoraba la huida de la Sagrada Familia a Egipto a ra&iacute;z de la Matanza de los Inocentes, perpetrada por el rey Herodes. En esta celebraci&oacute;n, una mujer joven, escogida por su singular belleza para interpretar el papel de Mar&iacute;a, era dispuesta sobre un asno con un ni&ntilde;o en el papel de Jes&uacute;s. Un cortejo procesional los escoltaba por las calles de la localidad hasta arribar a la iglesia. Llegados a ella, el asno, ornamentado con magnificencia, era situado en un lugar pr&oacute;ximo al altar, en donde permanec&iacute;a durante la misa. Tras el introito, se entonaba a coro la &laquo;Prosa del Asno&raquo;, elogio de las cualidades de la criatura, cuyos primeros versos dec&iacute;an as&iacute;:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Orientis partibus<br/><br/>Adventavit asinus<br/><br/>Pulcher et fortissimus<br/><br/>Sarcinis aptissimus.<br/><br/>Hez! Hez, Sire Asnes, Hez!<br/><br/>Desde el Oriente<br/><br/>nos llega un asno<br/><br/>hermoso y muy fuerte;<br/><br/>ninguna carga le es muy pesada.<br/><br/>¡Ey! ¡Ey, Señor Asno, ey!<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Al final del oficio, y a modo de bendici&oacute;n, el sacerdote rebuznaba tres veces, con id&eacute;ntica r&eacute;plica por parte de los feligreses all&iacute; congregados.
    </p><p class="article-text">
        Los excesos que aderezaban la celebraci&oacute;n, tales como el consumo desproporcionado de alcohol o la pr&aacute;ctica de la &laquo;fornicaci&oacute;n&raquo; -as&iacute; referida por los moralistas- y otras conductas sexuales en circunstancias de &iacute;ndole orgi&aacute;stica, motivaron su condena por parte de un sector de la Iglesia. De hecho, un volumen considerable de la informaci&oacute;n conservada acerca de esta festividad procede de testimonios en pro de su estricto control o supresi&oacute;n. Uno de sus detractores fue el rector de la Universidad de Par&iacute;s. Sus opiniones suscitaron la viva oposici&oacute;n del claustro de la Facultad de Teolog&iacute;a, que all&aacute; por el a&ntilde;o 1400 hac&iacute;a apolog&iacute;a de esta tradici&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        <em>&laquo;Nuestros eminentes ancestros han permitido esta fiesta. &iquest;Por qu&eacute; se nos ha de prohibir ahora? Los toneles de vino estallan si no les sacamos los tapones de vez en cuando para orearlos. As&iacute; tambi&eacute;n nosotros, viejos barriles que el vino de la sabidur&iacute;a nos har&iacute;a estallar si lo conserv&aacute;semos exclusivamente para el servicio de Dios. De esta manera, durante diversos d&iacute;as del a&ntilde;o, lo ventilamos, nos abandonamos -para divertirnos seg&uacute;n la tradici&oacute;n- a los placeres m&aacute;s exuberantes y a la locura, que es nuestra segunda naturaleza y parece ser innata en nosotros, y as&iacute;, despu&eacute;s volvemos con mayor entusiasmo a nuestros estudios y al ejercicio de la santa religi&oacute;n.&raquo;</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        No en vano, sus promotores acostumbraban a ser los propios can&oacute;nigos, di&aacute;conos y subdi&aacute;conos de los templos, para los que se erig&iacute;a en una oportunidad &uacute;nica para la transgresi&oacute;n de las normas establecidas. Ya en tiempos antiguos, San Agust&iacute;n hab&iacute;a predicado las bondades del juego y del placer para alivio de los rigores inherentes al estudio y la disciplina religiosa. Es lo que se conoce como teor&iacute;a de la eutrapelia, abordada por el te&oacute;logo Tom&aacute;s de Aquino (1224/1225-1274) en el contexto de su obra magna, la Summa Theologiae. Santo Tom&aacute;s reconoce el valor de las distracciones para el descanso del alma e insiste en la necesidad de acudir a ellas en la lucha contra el tedio, concebido como un obst&aacute;culo para el buen aprendizaje. De acuerdo con el cl&eacute;rigo dominico, el pecado emana de la desmesura y no de la mera complacencia.
    </p><p class="article-text">
        El asno es un asiduo de las narraciones b&iacute;blicas del Viejo y del Nuevo Testamento. A las ya mencionadas de Balaam y la huida a Egipto, habr&iacute;a que a&ntilde;adir la de la entrada triunfal de Jes&uacute;s en Jerusal&eacute;n, en virtud de la cual se daba cumplimiento al augurio mesi&aacute;nico del profeta Zacar&iacute;as: &laquo;Salta de j&uacute;bilo, hija de Si&oacute;n; al&eacute;grate, hija de Jerusal&eacute;n, porque tu rey viene a ti: justo y victorioso, humilde y montado en un asno, joven cr&iacute;a de una asna&raquo;. En este sentido, el asno podr&iacute;a ser interpretado no ya s&oacute;lo como instrumento de salvaci&oacute;n del Jes&uacute;s ni&ntilde;o, sino como alegor&iacute;a de la humildad de Cristo que, como ya afirmara Erasmo, &laquo;quiso cabalgar en un asno, cuando, si hubiera querido, habr&iacute;a podido hacerlo sin peligro en el lomo de un le&oacute;n&raquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Por otra parte, el asno se hallaba asociado a valores mundanos como la estupidez, la fuerza o la virilidad. Con su exaltaci&oacute;n, la asinaria festa incid&iacute;a en la ambivalencia del ser humano, a medio camino entre la animalidad y la divinidad. Coronado con una mitra y reverenciado como un obispo, el asno se configuraba como un s&iacute;mbolo del mundo al rev&eacute;s y su grotesca inversi&oacute;n de las jerarqu&iacute;as; dominado por sus instintos, ejerc&iacute;a como un recordatorio de la vulnerabilidad del individuo frente a la tentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de los siglos, la fiesta del asno asisti&oacute; a una p&eacute;rdida gradual de su identidad, que termin&oacute; por diluirse en el seno de otras festividades navide&ntilde;as -como la fiesta de los locos- hasta desvanecerse por completo en los albores de la modernidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/reir-rebuznar-fiesta-asno_132_2998739.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Dec 2017 19:44:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reír y rebuznar: la fiesta del asno]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Philip K. Dick, un profeta para la modernidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/philip-dick-profeta-modernidad_132_3041331.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38bcab89-4fd1-4db7-9eb2-5f1b7f0578e8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Philip K. Dick - El Corso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En febrero y marzo de 1974, el escritor Philip K. Dick tuvo una serie de experiencias visionarias que cambiaron su vida para siempre. ¿Revelación divina o esquizofrenia? Dick invirtió sus últimos años en teorizar acerca de lo sucedido a través de sus ficciones y un monumental ensayo de más de ocho mil páginas: 'Exégesis'.</p></div><p class="article-text">
        Philip K. Dick (1928-1982) es uno de los autores de ciencia ficci&oacute;n m&aacute;s carism&aacute;ticos del siglo XX. Responsable de docenas de novelas y de m&aacute;s de un centenar de historias breves, algunas de sus obras m&aacute;s conocidas son <em>El hombre en el castillo</em>, <em>&iquest;Sue&ntilde;an los androides con ovejas el&eacute;ctricas</em>? -adaptada al cine como <em>Blade Runner</em>- o <em>Ubik</em>.
    </p><p class="article-text">
        Su carrera como escritor se prolong&oacute; por tres d&eacute;cadas y pas&oacute; por distintas fases, cuyo colof&oacute;n fue la denominada etapa mesi&aacute;nica, que abarca tres t&iacute;tulos clave dentro de su producci&oacute;n: <em>VALIS</em>, <em>La invasi&oacute;n divina</em> y <em>La transmigraci&oacute;n de Timothy Archer</em>.
    </p><h3 class="article-text">G&eacute;nesis</h3><p class="article-text">
        El 20 de febrero de 1974, Philip K. Dick acudi&oacute; a la consulta del dentista con el fin de que le extrajeran una de las muelas del juicio. Durante la intervenci&oacute;n, le fue suministrada una cantidad considerable de pentotal s&oacute;dico, un potente anest&eacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        De vuelta en su apartamento de Fullerton (California, EE.UU.), el escritor fue v&iacute;ctima de un dolor agudo y persistente, consecuencia directa del procedimiento quir&uacute;rgico. Tessa, su esposa por aquel entonces, llam&oacute; a la farmacia en busca de un remedio.
    </p><p class="article-text">
        Tiempo despu&eacute;s, una joven se person&oacute; en el domicilio con el tan ansiado analg&eacute;sico. Cuando Dick abri&oacute; la puerta, qued&oacute; cautivado por un colgante en forma de pez que la mujer llevaba al cuello. Intrigado, interrog&oacute; a la muchacha acerca de su significado, quien le explic&oacute; que se trataba de un s&iacute;mbolo empleado por los primeros cristianos. Lo ocurrido a continuaci&oacute;n se convertir&iacute;a en uno de los hitos fundamentales en la vida del autor. As&iacute; aparece descrito en <em>VALIS</em>, novela con un alto componente autobiogr&aacute;fico:
    </p><p class="article-text">
        &laquo;<em>Instant&aacute;neamente, Fat tuvo un recuerdo como un rel&aacute;mpago; s&oacute;lo por medio segundo. Record&oacute; la antigua Roma y se vio a s&iacute; mismo como cristiano primitivo: todo el mundo antiguo y una furtiva vida amedrentada de cristiano secreto, perseguido por las autoridades romanas, le irrumpieron en la mente... y casi enseguida estuvo de regreso en la California de 1974 recibiendo el saquito de p&iacute;ldoras contra el dolor.</em>&raquo;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        2-3-74 es el nombre con el que el propio Philip K. Dick bautiz&oacute; el conjunto de vivencias excepcionales que jalonaron sus meses de febrero y marzo de 1974. La visi&oacute;n suscitada por el colgante ser&iacute;a la primera de muchas que alterar&iacute;an para siempre el modo en que el autor percib&iacute;a la realidad. Este s&uacute;bito renacer involucr&oacute; fen&oacute;menos de xenoglosia -pues adquiri&oacute; la facultad moment&aacute;nea de expresarse en lenguas muertas como el s&aacute;nscrito, el hebreo o el griego antiguo-, sue&ntilde;os prof&eacute;ticos y episodios hipnag&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la m&aacute;s asombrosa de estas experiencias guarda relaci&oacute;n con su hijo Christopher. Dick se hallaba escuchando &laquo;Strawberry Fields Forever&raquo;, tema de The Beatles incluido en el &aacute;lbum <em>Magical Mistery Tour</em>. En aquel instante, seg&uacute;n el testimonio del escritor, un rayo de luz rosa le anunci&oacute; que el peque&ntilde;o padec&iacute;a un defecto cong&eacute;nito, una hernia inguinal que pon&iacute;a en riesgo su vida. Alarmado, se incorpor&oacute; de un salto e inform&oacute; a su esposa de la revelaci&oacute;n. Tessa telefone&oacute; al pediatra y, acto seguido, se puso al volante de su coche en compa&ntilde;&iacute;a del beb&eacute;. Dick, a&uacute;n conmocionado por el acontecimiento, aguard&oacute; el desenlace en casa.
    </p><p class="article-text">
        Tessa regres&oacute; apenas una hora m&aacute;s tarde. Los m&eacute;dicos hab&iacute;an confirmado el diagn&oacute;stico de Philip: Christopher sufr&iacute;a una hernia inguinal. Su dolencia requer&iacute;a una operaci&oacute;n urgente, pues de lo contrario podr&iacute;a morir de forma repentina. Dick hab&iacute;a salvado la vida de su hijo.
    </p><h3 class="article-text">&Eacute;XODO</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Las visiones de 2-3-74 obraron un cambio radical en Dick. El escritor consagr&oacute; el resto de su vida a discernir qu&eacute; le hab&iacute;a sucedido en el transcurso de aquellas semanas decisivas. Esta tarea adquiri&oacute; un cariz obsesivo cuyo m&aacute;ximo exponente es <em>Ex&eacute;gesis</em>, la monumental obra inconclusa que Dick redact&oacute; entre 1974 y su fallecimiento en 1982. Con sus m&aacute;s de ocho mil p&aacute;ginas, <em>Ex&eacute;gesis</em> configura un exhaustivo alarde de introspecci&oacute;n producto de una ardua labor especulativa.
    </p><p class="article-text">
        Una de las principales herramientas de las que se sirvi&oacute; Dick en su indagaci&oacute;n de la verdad fue su ejemplar de <em>Encyclopedia of Philosophy</em>, editada por Paul Edwards y publicada por vez primera en 1967. No en vano, el escritor hab&iacute;a cursado estudios de Filosof&iacute;a en la Universidad de Berkeley durante un breve per&iacute;odo all&aacute; por 1949. Dick abandonar&iacute;a las clases movido por sus discrepancias en torno a la plausibilidad de la teor&iacute;a de las ideas de Plat&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Plat&oacute;n, <em>anamnesis</em> es el proceso por el que el alma rememora el conocimiento del que dispon&iacute;a con anterioridad a verse confinada al cuerpo humano. As&iacute; pues, esta noci&oacute;n equiparar&iacute;a el conocer al recordar. Dick asimil&oacute; de inmediato este fen&oacute;meno de reversi&oacute;n con sus vivencias de febrero y marzo de 1974. A ra&iacute;z de ello, el autor contempl&oacute; la posibilidad de ser ya no una, sino dos personas al mismo tiempo: Philip K. Dick, escritor de ciencia ficci&oacute;n, y Tom&aacute;s, cristiano clandestino del siglo I.
    </p><p class="article-text">
        En contraposici&oacute;n a la concepci&oacute;n aristot&eacute;lica del tiempo y su progresi&oacute;n lineal, Dick plantea la vigencia de un tiempo ortogonal. Este tiempo ortogonal aglutinar&iacute;a todo cuanto ha existido, es decir, que en &eacute;l se dar&iacute;a una superposici&oacute;n de realidades en las que todo acontece al mismo tiempo. Para ilustrarlo, el autor se sirve de una imagen elocuente: as&iacute; como los surcos de un disco de vinilo contienen m&uacute;sica ya reproducida, no por ello se desvanecen una vez han sido recorridos por la aguja.
    </p><p class="article-text">
        La idea de la coexistencia de realidades no constitu&iacute;a una novedad. En <em>Rep&uacute;blica</em>, la obra cumbre de Plat&oacute;n, el fil&oacute;sofo enuncia una diferenciaci&oacute;n expl&iacute;cita entre dos planos: de un lado, la realidad sensible, superficial, acoge aspectos materiales en constante transformaci&oacute;n, apenas un reflejo -una apariencia- de la realidad inteligible; del otro, la realidad inteligible, conformada por ideas, trasciende lo material, ya que como esencia del universo es intemporal e inmutable. Conforme a este razonamiento, la realidad sensible, en tanto que representaci&oacute;n, impedir&iacute;a la captaci&oacute;n de la realidad inteligible, del mismo modo que la California del &uacute;ltimo tercio del siglo XX no ser&iacute;a m&aacute;s que una proyecci&oacute;n sobre la Roma del siglo I.
    </p><h3 class="article-text">Lev&iacute;tico</h3><p class="article-text">
        El gnosticismo fue una doctrina cristiana surgida en el siglo I que goz&oacute; de una amplia difusi&oacute;n dentro de las fronteras del Imperio Romano. Pese a su incuestionable relevancia entre las muchas corrientes del cristianismo primigenio, su ulterior condena como herej&iacute;a la aboc&oacute; a ocupar un lugar marginal en el desarrollo de la nueva fe.
    </p><p class="article-text">
        Esta tendencia esot&eacute;rica propugna una interpretaci&oacute;n dualista del universo, que en lugar de hallarse gobernado por una deidad benevolente, ser&iacute;a el escenario del enfrentamiento entre aqu&eacute;lla -exiliada m&aacute;s all&aacute; de las fronteras del entendimiento convencional- y un malvado demiurgo, arquitecto de un mundo de apariencias habitado por el ser humano, sojuzgado por el pecado.
    </p><p class="article-text">
        El gnosticismo preconiza as&iacute; la salvaci&oacute;n del individuo por medio de la gnosis, una forma de iluminaci&oacute;n que confiere acceso directo al conocimiento de Dios. De este modo, el alma abraza la divinidad y se eleva sobre la prisi&oacute;n del cuerpo y sus apetitos, fuente de ruina para el sujeto. Sin embargo, s&oacute;lo un reducido n&uacute;mero de elegidos, conocidos como pneum&aacute;ticos -del griego <em>pneuma</em>: &laquo;esp&iacute;ritu&raquo; o &laquo;alma&raquo;-, ser&iacute;an capaces de trascender el plano de lo material, lo que dota al gnosticismo de una vertiente elitista que lo distingue del cristianismo m&aacute;s ortodoxo.
    </p><p class="article-text">
        La visi&oacute;n gn&oacute;stica de Dick opone un mundo fenom&eacute;nico de multinacionales, gobiernos y grandes medios de comunicaci&oacute;n -articulado por un falso dios, &uacute;nico culpable del mal que lo asola- con el mundo real del Dios verdadero, un extra&ntilde;o para la mayor parte de la humanidad. De acuerdo con este constructo, el Pecado Original s&oacute;lo recaer&iacute;a sobre el ser humano en el contexto de un escenario ilusorio, un espacio regido por una constelaci&oacute;n de figuras de poder subordinadas al perverso demiurgo y a las que el escritor alude como el Imperio, el equivalente a los ominosos arcontes del gnosticismo.
    </p><h3 class="article-text">N&uacute;meros</h3><p class="article-text">
        El dualismo fue la &uacute;nica alternativa satisfactoria que encontr&oacute; Dick para conciliar la existencia de Dios con la presencia del mal en el mundo, motivo de un profundo desasosiego para el escritor. Pero en palabras de Simon Critchley, &laquo;lo novedoso del gnosticismo de Dick es que lo divino se comunica con nosotros a trav&eacute;s de la informaci&oacute;n&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dick estaba convencido de haber sido el blanco de un sistema de inteligencia al que con frecuencia se refiri&oacute; como Zebra o VALIS (Vast Active Living Intelligence System). Este artefacto se habr&iacute;a manifestado a trav&eacute;s de un rayo de luz rosa responsable de revelarle la verdadera naturaleza de la realidad. Por extraordinario que parezca, los testimonios en que un rayo de luz act&uacute;a como cauce de la revelaci&oacute;n son abundantes tanto en la iconograf&iacute;a como en la literatura m&iacute;stica cristianas. Dick vincul&oacute; su intervenci&oacute;n con la voluntad ultramundana de su hermana gemela Jane -fallecida a las pocas semanas de su nacimiento y cuya p&eacute;rdida afligi&oacute; al autor de por vida- e incluso con su supuesta posesi&oacute;n por el esp&iacute;ritu del profeta hebreo El&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Para los gn&oacute;sticos, el contacto directo del alma con lo divino era la llave con la que evadirse del mundo material. Dick contempla dos destinos irreconciliables para el ser humano: apocalipsis o salvaci&oacute;n. Mientras que el apocalipsis tiene un alcance generalizado y una dimensi&oacute;n ficticia, la salvaci&oacute;n configura una v&iacute;a personal y genuina hacia la redenci&oacute;n. Para Dick es el individuo quien ha de acometer su salvaci&oacute;n, que pasa por la intelecci&oacute;n m&iacute;stica del Logos -la entidad o ley universal que ordena el cosmos- y la subsecuente negaci&oacute;n de la realidad proyectada, la Negra Prisi&oacute;n de Metal que lo encierra y obstaculiza su comuni&oacute;n con la divinidad.
    </p><h3 class="article-text">Deuteronomio</h3><p class="article-text">
        Philip K. Dick no era ning&uacute;n ingenuo. El escritor conserv&oacute; la suficiente lucidez como para predecir el cinismo con que ser&iacute;an recibidos sus asertos teol&oacute;gicos. Ni siquiera &eacute;l mismo confiaba por entero en la veracidad de sus premisas. En su paranoia, baraj&oacute; el haber sido objeto de un experimento sovi&eacute;tico de control mental o una v&iacute;ctima de la psicosis, y no tuvo reparos en bromear acerca de sus episodios visionarios.
    </p><p class="article-text">
        Pero en &uacute;ltima instancia, Dick estaba persuadido de que sus experiencias de 2-3-74 hab&iacute;an condicionado el posterior rumbo de su escritura, emanadas aqu&eacute;llas de una fuente de conocimiento ajena a su persona. Pese a ello, muchos de sus rasgos son observables en su producci&oacute;n literaria previa a 1974, como el predominio de su filiaci&oacute;n dualista o su fascinaci&oacute;n por las religiones orientales. Cabr&iacute;a inferir que sus revelaciones podr&iacute;an haber estado moldeadas por una serie de inquietudes recurrentes a lo largo y ancho de su obra. Por contra, Dick sostuvo la creencia de que dichos escritos albergaban la s&iacute;ntesis de sus intuiciones metaf&iacute;sicas, una circunstancia de la que no hab&iacute;a sido consciente en el momento de su composici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>&laquo;</em><em>Soy un escritor fil&oacute;sofo, no un novelista; mi habilidad para escribir novelas e historias es empleada como un medio para formular mi percepci&oacute;n. El n&uacute;cleo de mi escritura no es el arte, sino la verdad... Creo que entiendo el elemento com&uacute;n de quienes se interesan por mi escritura: ellos no pueden o no quieren acallar sus propios instintos acerca de la naturaleza irracional de la realidad.</em><em>&raquo;</em>
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        Dick asumi&oacute; la condici&oacute;n de profeta, pero a diferencia de los m&iacute;sticos que lo precedieron, adopt&oacute; la ficci&oacute;n como veh&iacute;culo primordial para su predicaci&oacute;n, un instrumento id&oacute;neo para tomar distancia con respecto a sus vivencias y transmitir un mensaje de esperanza dirigido a una humanidad oprimida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/philip-dick-profeta-modernidad_132_3041331.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Nov 2017 19:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Philip K. Dick, un profeta para la modernidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una avispa con peluca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/avispa-peluca_132_3100018.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/decf176b-c28e-4543-961d-cf8d9cd38f87_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Foto amberes &#039;avispa con peluca&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 1974, la casa Sotheby's de Londres subastó un viejo capítulo de 'Alicia a través del espejo' -la novela de Lewis Carroll- que hasta entonces se creía perdido. Con el tiempo, cada vez más voces han puesto en duda su supuesta autenticidad. Esta es su historia.</p></div><p class="article-text">
        En julio de 1974, la casa Sotheby's de Londres anunci&oacute; la inminente subasta de un art&iacute;culo extraordinario. Se trataba de un cap&iacute;tulo perdido de <em>Alicia a trav&eacute;s del espejo</em>, obra del polifac&eacute;tico autor ingl&eacute;s Lewis Carroll (1832-1898) y continuaci&oacute;n de la alabada <em>Alicia en el Pa&iacute;s de las Maravillas</em>, cl&aacute;sico de la literatura infantil. El cat&aacute;logo dec&iacute;a as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        <em>La Propiedad de un Caballero.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>76. DOGDSON (C.L.) &laquo;Lewis Carroll&raquo;. GALERADAS DE UN FRAGMENTO SUPRIMIDO DE </em><em>&laquo;A TRAV&Eacute;S DEL ESPEJO&raquo;, extractos 64-67 y secciones del 63 y el 68, con revisiones autografiadas en tinta negra y nota del autor en tinta p&uacute;rpura acerca de que el amplio pasaje debe ser omitido.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>*** El presente fragmento contiene un episodio en el cual Alicia conoce a una avispa malhumorada, incorporando un poema en cinco estanzas, que comienza </em><em>&laquo;Cuando era joven mis tirabuzones se ondularon&raquo;.</em><em> Iba a aparecer a continuaci&oacute;n de </em><em>&laquo;Unos cuantos pasos m&aacute;s la llevaron a la linde del bosque&raquo;</em><em> en la p&aacute;gina 183 de la primera edici&oacute;n. Las galeradas fueron compradas en la venta del mobiliario, los efectos personales y la biblioteca del autor en Oxford en 1898, y aparentemente no se hallan registradas ni publicadas.</em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La noticia fue todo un acontecimiento para acad&eacute;micos y amantes de la literatura. Las galeradas -pruebas de imprenta- fueron adquiridas por el marchante de libros John Fleming al precio final de 1.700 libras esterlinas. No obstante, una investigaci&oacute;n posterior desvelar&iacute;a que Fleming hab&iacute;a actuado en calidad de agente para Norman Armour Jr., residente en Nueva York, su verdadero destinatario.
    </p><p class="article-text">
        El episodio, bautizado como &laquo;Una avispa con peluca&raquo;, no era un completo desconocido para los admiradores de la obra de Carroll. La primera referencia al mismo se encuentra en la biograf&iacute;a <em>The Life and Letters of Lewis Carroll</em>, de Stuart Dogdson Collingwood -sobrino del escritor-, publicada en 1898. Seg&uacute;n Dogdson, <em>Alicia a trav&eacute;s del espejo</em> constaba en origen de trece cap&iacute;tulos, de los cuales s&oacute;lo doce alcanzaron la versi&oacute;n definitiva. Las razones para la omisi&oacute;n de &laquo;Una avispa con peluca&raquo; habr&iacute;an sido las objeciones puestas por el ilustrador, John Tenniel, as&iacute; como su inferior calidad en comparaci&oacute;n con el resto de episodios de la novela. La opini&oacute;n de Tenniel aparece expresada en una carta dirigida a Carroll con fecha del 1 de junio de 1870:
    </p><p class="article-text">
        <em>No pretendo ser cruel, pero debo decirle que el cap&iacute;tulo de la avispa no me interesa en lo m&aacute;s m&iacute;nimo, y no veo el modo de ilustrarlo. Si desea abreviar el libro, no puedo evitar pensar, con todo respeto, que ah&iacute; tiene su oportunidad.</em>
    </p><p class="article-text">
        Fallecido Carroll no se hall&oacute; rastro del texto, raz&oacute;n por la que el esquivo cap&iacute;tulo fue dado por perdido.
    </p><p class="article-text">
        Nunca antes se hab&iacute;an encontrado galeradas de ninguna de las dos novelas protagonizadas por la entra&ntilde;able Alicia. As&iacute; pues, el inter&eacute;s suscitado por el improbable descubrimiento fue may&uacute;sculo. Para decepci&oacute;n de muchos, su celoso propietario prefiri&oacute; no ponerlo a disposici&oacute;n de los especialistas, lo que lo preserv&oacute; del anhelado escrutinio.
    </p><p class="article-text">
        Esta circunstancia no fue &oacute;bice para que Armour accediera a la publicaci&oacute;n del documento en formato facs&iacute;mil con una edici&oacute;n a cargo de la Lewis Carroll Society of North America. De ah&iacute; en adelante, &laquo;Una avispa con peluca&raquo; comenz&oacute; a tener cabida en buen n&uacute;mero de nuevas ediciones, que incorporaron el episodio a la novela original. Del mismo modo, el telefilme <em>Alicia y el espejo m&aacute;gico</em> (John Henderson, 1998) reserv&oacute; una de sus escenas al encuentro entre Alicia y la desapacible avispa. Con todo, el testimonio original continu&oacute; a buen recaudo, y su nueva subasta en Christie's en 2005 -esta vez con un valor aproximado de entre 60.000 y 70.000 d&oacute;lares- no introdujo ning&uacute;n cambio significativo al respecto.
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                </figure><p class="article-text">
        La actitud de los sucesivos propietarios ha sido objeto de no pocas especulaciones, algunas de las cuales coinciden en se&ntilde;alar que sus reservas podr&iacute;an obedecer a una falta de confianza en el valor real de su adquisici&oacute;n. Karoline Leach ofrece varios argumentos de peso en favor de esta tesis. De un lado, apunta al nebuloso origen del art&iacute;culo subastado, pues no hay constancia de la venta de los bienes de Carroll en 1898. Dogdson, quien tuvo un acceso privilegiado a los papeles de su t&iacute;o, no encontr&oacute; nada semejante al pol&eacute;mico texto, por m&aacute;s que diera cuenta de su existencia en los momentos previos a la publicaci&oacute;n de <em>Alicia a trav&eacute;s del espejo</em>. Por si esto fuera poco, el que su primer ofertante optara por permanecer en el anonimato tambi&eacute;n ha sido motivo de desconfianza. Asimismo, Leach incide en la deficiente calidad del pasaje, que llega a calificar de &laquo;pastiche de <em>Alicia</em>&raquo; -sobre todo a causa del poema que lo acompa&ntilde;a-, una opini&oacute;n compartida por Tenniel.
    </p><p class="article-text">
        Los argumentos en favor de su autenticidad, reivindicada por varios expertos -de entre los que sobresale el eminente Martin Gardner-, son tan variados como poco concluyentes. A falta de un an&aacute;lisis minucioso del original -incluidos papel, tinta y caligraf&iacute;a-, habr&aacute; motivos para la controversia, hoy lejos de resolverse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/avispa-peluca_132_3100018.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Oct 2017 11:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una avispa con peluca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Revista Amberes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paco Roca: "Me gustaría narrar de otras maneras, encontrar una nueva forma de expresión en primera persona"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/paco-roca-gustaria-encontrar-expresion_132_3161064.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f56668ac-ab35-4d75-87b0-396e2623df06_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El dibujante valenciano Paco Roca. | REVISTA AMBERES"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Autor de cómics e ilustrador, Paco Roca (Valencia, 1969) obtuvo el Premio Nacional de Cómic 2008 por la novela gráfica 'Arrugas'</p><p class="subtitle">Responsable de 'El invierno del dibujante' o 'Los surcos del azar', acaba de publicar 'Confesiones de un hombre en pijama', con la que cierra una trilogía</p></div><p class="article-text">
        Paco Roca (Valencia, 1969) es autor de c&oacute;mic e ilustrador. Los inicios de su carrera profesional estuvieron enmarcados en el &aacute;mbito de la publicidad, aunque no por ello renunciar&iacute;a a su verdadera vocaci&oacute;n: el tebeo. Sus primeras historias como dibujante encontraron acomodo en las p&aacute;ginas de revistas especializadas y en forma &aacute;lbumes como <em>El juego l&uacute;gubre</em> (2001) o <em>El Faro</em> (2004).
    </p><p class="article-text">
        En 2007 public&oacute; <em>Arrugas</em>, novela gr&aacute;fica por la que fue galardonado con el Premio Nacional de C&oacute;mic 2008. De entre su obra destacan los t&iacute;tulos <em>El invierno del dibujante</em> (2010), <em>Memorias de un hombre en pijama</em> (2011), <em>Los surcos del azar</em> (2013) y <em>La casa</em> (2015). En 2011 ilustr&oacute; <em>La metamorfosis</em>, de Franz Kafka.
    </p><p class="article-text">
        Su obra ha sido adaptada al cine en formato de animaci&oacute;n, como ya sucediera con <em>Arrugas </em>(Ignacio Ferreras, 2011), por la que obtuvo el Goya al Mejor Gui&oacute;n Adaptado, y de nuevo con <em>Memorias de un hombre en pijama</em> (Carlos Fern&aacute;ndez de Vigo, 2017), que cuenta con Ra&uacute;l Ar&eacute;valo en el papel protagonista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De d&oacute;nde proviene tu pasi&oacute;n por el c&oacute;mic?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como a todos los cr&iacute;os, me encantaba dibujar, y en mi casa la verdad es que hab&iacute;a bastantes tebeos de Bruguera. Mi hermano mayor ten&iacute;a muchos c&oacute;mics de <em>Mortadelo</em>, de <em>Zipi y Zape</em> y de todas sus revistas.
    </p><p class="article-text">
        Desde el principio me interes&oacute; dibujar y contar historias: me gustaba tanto una cosa como la otra. Me gustaba tambi&eacute;n la animaci&oacute;n, los dibujos animados, pero l&oacute;gicamente el hacerlos no est&aacute; al alcance de cualquier ni&ntilde;o. As&iacute; que acab&eacute; yendo por este camino en el que pod&iacute;a desarrollar esas dos cosas -contar historias y dibujar- y unirlas.
    </p><p class="article-text">
        No me alargo demasiado, pero creo que todav&iacute;a se mantiene el motivo por el que me gustaba hacer c&oacute;mics. Soy de la generaci&oacute;n a la que <em>La Guerra de las Galaxias</em> le marc&oacute; mucho, y como era un tiempo en el que no pod&iacute;as ir al cine todos los d&iacute;as ni ver la pel&iacute;cula cuando quisieras -porque a saber cu&aacute;ndo la emit&iacute;an por televisi&oacute;n-, la &uacute;nica forma que tuve de hacerla m&iacute;a y de volver a revivir lo que a m&iacute; me hab&iacute;a parecido especial fue dibujarlo. En cierta forma, esa motivaci&oacute;n de revivir por medio del c&oacute;mic lo que para m&iacute; es especial sigue estando presente. Es una forma de reflexionar, de hacer m&iacute;a una historia o de revivir momentos que son felices o a veces tristes, como en <em>La casa</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aunque estudiaste Artes y Oficios en Valencia, te consideras un artista autodidacta. &iquest;Qu&eacute; proceso de aprendizaje seguiste hasta configurar una identidad propia como autor?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que casi todos los autores de cierta generaci&oacute;n somos autodidactas. Yo estudi&eacute; en dise&ntilde;o gr&aacute;fico como dices, en donde nos form&aacute;bamos en ilustraci&oacute;n y tuvimos una asignatura de historia del c&oacute;mic durante un a&ntilde;o. Entonces, m&aacute;s o menos, pude leer algo, ver un poco c&oacute;mo funcionaba la profesi&oacute;n de dibujante. Pero sobre todo fue gracias a los amigos con los me fui juntando all&iacute; y con los que compart&iacute;a unas mismas aficiones, que en ese momento eran las relacionadas con el c&oacute;mic. Lo que uno no le&iacute;a, lo le&iacute;a el otro, y esa fue realmente la escuela de c&oacute;mic, en la que durante cinco a&ntilde;os le&iacute; much&iacute;simo y cosas muy diferentes. Tambi&eacute;n vi mucho cine y dem&aacute;s, pero creo que esa parte es muy importante: meterte en fanzines, conocer a gente que hab&iacute;a en ese momento en Valencia, a los autores de la Escuela Valenciana, a Mique Beltr&aacute;n, a Micharmut, a Sento.
    </p><p class="article-text">
        Digamos que todo eso para m&iacute; fue fundamental, y luego todo lo que t&uacute; haces por tu lado. Creo que este tipo de profesiones -como el cine, la literatura y el c&oacute;mic- tienen mucho de leer, de ver, de conocer tu medio y, sobre todo, de levantar la cabeza de tu medio y ver c&oacute;mo otras disciplinas que se enfrentan a lo mismo, que es contar historias, utilizan sus herramientas. De eso se aprende mucho. En mi caso ha sido un poco conocer el medio, conocer otros medios y el posicionarme, es decir, el saber qu&eacute; tipo de historias quiero contar o c&oacute;mo veo la vida. Imagino que eso va unido un poco a la madurez de cada uno como persona. Vas cambiando tus gustos: al principio te interesa una cosa y luego te pueden gustar g&eacute;neros, volverte m&aacute;s reflexivo o que te interesen otro tipo de temas. Creo que, seg&uacute;n vas madurando como persona, tambi&eacute;n van madurando tu estilo y tu forma de hacer c&oacute;mics.
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                </figure><p class="article-text">
        <strong> Debutaste en la revista Kiss Comix en 1994 y desde all&iacute; diste el salto a la legendaria El V&iacute;bora. &iquest;C&oacute;mo fueron aquellos primeros a&ntilde;os de trayectoria?</strong><em>Kiss Comix</em><em>El V&iacute;bora</em>
    </p><p class="article-text">
        Los recuerdo muy bien porque fueron muy entra&ntilde;ables. Yo ven&iacute;a de la publicidad, en la que hab&iacute;a estado trabajando desde los diecisiete a&ntilde;os haciendo <em>storyboards</em>, ilustraci&oacute;n... Luego mont&eacute; mi propio estudio, pero estaba ya muy agobiado de lo que eran el ritmo y la mentalidad de la publicidad. Acabas haciendo cosas que no compartes, y quer&iacute;a recuperar mi sue&ntilde;o infantil, que era dibujar c&oacute;mics, pero ya hab&iacute;an desaparecido pr&aacute;cticamente todas las revistas que hab&iacute;a en los ochenta. Solamente quedaban <em>El V&iacute;bora</em> y <em>Kiss</em>.
    </p><p class="article-text">
        En <em>El V&iacute;bora</em> era muy complicado entrar, porque hab&iacute;a much&iacute;simos autores nacionales e internacionales; el <em>Kiss</em> era m&aacute;s sencillo. Entonces prob&eacute;, hice unas p&aacute;ginas y encajaron bien, porque m&aacute;s o menos me ped&iacute;an lo mismo que en publicidad. Yo hac&iacute;a un tipo de ilustraci&oacute;n que era muy realista. Empec&eacute; trabajando con aer&oacute;grafo y luego me pas&eacute; al ordenador, y era todo como muy volum&eacute;trico, lo que encajaba muy bien en las cosas que hac&iacute;a para Famosa. Trabajaba haciendo los Pinypon, Nenuco y todo esto, y todo ten&iacute;a que ser blandito y volum&eacute;trico. Eso encajaba tambi&eacute;n perfectamente con lo que me ped&iacute;an en <em>Kiss Comix</em>, que era que las chicas fueran voluminosas, volum&eacute;tricas, que se pudiesen tocar. Empec&eacute; ah&iacute; y creo que fue el gran salto.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ese momento ten&iacute;a mil proyectos que jam&aacute;s terminaba. Empezaba uno y lo dejaba, hac&iacute;a el dise&ntilde;o de personajes, probaba diferentes estilos -&laquo;ahora voy a hacer la p&aacute;gina con pincel&raquo;, &laquo;con plumilla&raquo;, &laquo;ahora a l&aacute;piz&raquo;-; pero cuando tienes un encargo, se te quita la tonter&iacute;a. Ya es &laquo;bueno, pues ya est&aacute;, tengo que entregar tal d&iacute;a, as&iacute; que esto es lo que tengo que hacer&raquo;. Y no es lo mejor. Posiblemente esas p&aacute;ginas las hubiese roto y las hubiese seguido haciendo, pero tener una fecha te obliga a ser profesional. Al final te vuelves profesional por eso, por tener una fecha de encargo.
    </p><p class="article-text">
        Para m&iacute; fue muy &uacute;til conocer a gente dentro de la revista. De ah&iacute; di el paso a <em>El V&iacute;bora</em>, y tambi&eacute;n fue un poco ir probando cosas: el estilo, la narrativa, hacia d&oacute;nde quieres ir. Por eso fue una &eacute;poca muy importante para m&iacute;, y la gente de <em>El V&iacute;bora</em> era encantadora.
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        &nbsp;<strong>Despu&eacute;s del lanzamiento de varios &aacute;lbumes e historias breves, publicas Arrugas, por la que recibes el Premio Nacional de C&oacute;mic de 2008. &iquest;Qu&eacute; represent&oacute; para tu carrera la obtenci&oacute;n de este reconocimiento?</strong><em>Arrugas</em>
    </p><p class="article-text">
        En cierto modo cambi&oacute; mi vida. Hasta ese momento, todo lo que hab&iacute;a hecho hab&iacute;a pasado bastante desapercibido. Segu&iacute;a trabajando en publicidad. Trabajaba media jornada en publicidad y media jornada haciendo c&oacute;mics, y a partir de <em>Arrugas</em> pude vivir &uacute;nicamente de los c&oacute;mics. Tambi&eacute;n logr&oacute; lo que todos queremos en cierta forma, el tener una especie de foco encima de ti que hace que todo lo que produces sea m&aacute;s o menos medi&aacute;tico. Es muy frustrante estar trabajando durante a&ntilde;os en un libro -sea lo que sea- y que luego pase desapercibido en la librer&iacute;a, que est&eacute; un mes como novedad, desaparezca, y ah&iacute; acabe todo. Sin embargo, gracias a <em>Arrugas</em>, todo lo que he hecho despu&eacute;s, e incluso lo que hab&iacute;a hecho antes y fue reeditado, se vendi&oacute; mucho m&aacute;s de lo que se hab&iacute;a vendido hasta entonces. A partir de ah&iacute; siempre he tenido mucha atenci&oacute;n cada vez que he sacado algo, y eso ha hecho que mi trabajo tenga much&iacute;sima m&aacute;s visibilidad. Tambi&eacute;n es verdad que <em>Arrugas</em> me ha posicionado en un lugar en el que puedo hacer m&aacute;s o menos lo que quiero y al ritmo que quiero. <em>Arrugas</em> trascendi&oacute; el mundo del c&oacute;mic, y eso hizo que mis fronteras se abriesen mucho m&aacute;s all&aacute; de lo que es el p&uacute;blico habitual de tebeos, que es muy limitado.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Arrugas</strong></em><strong>, El invierno del dibujante, Los surcos del azar, La casa... La memoria parece ocupar un lugar de excepci&oacute;n en tu trabajo. Pero adem&aacute;s del recuerdo del pasado hist&oacute;rico y sentimental, &iquest;cu&aacute;les dir&iacute;as que son los temas fundamentales que recorren tu obra?</strong><em>El invierno del dibujante</em><em>Los surcos del azar</em><em>La casa</em>
    </p><p class="article-text">
        Creo que en el fondo siempre son las mismas historias. Dicen que los autores s&oacute;lo tienen un tema, y en cierta forma es as&iacute;. Acabas contando una y otra vez lo mismo, o bien hablando de la memoria, o bien con los mismos personajes. Siempre son personajes que luchan estoicamente ante una adversidad que no pueden superar, pero que lo hacen dignamente. Y eso ocurre con el personaje de Emilio y el alzh&eacute;imer. Sabe que no hay victoria sobre eso, pero &eacute;l va a luchar y lo va a hacer con dignidad hasta el final. Ocurre con <em>El invierno del dibujante</em>, con esos dibujantes que luchan contra una dictadura y contra una gran editorial y pierden, pero que lo han intentado y lo han hecho dignamente. Ocurre en <em>Los surcos</em>,&nbsp;en cierta manera tambi&eacute;n en <em>La casa</em>. Creo que se va repitiendo siempre. Puedo adornarlo, puedo vestirlo de diferentes maneras, pero siempre estoy hablando, por un lado, de la b&uacute;squeda de la identidad, y por otro, de ese tipo de personajes un poco quijotescos que siempre luchan contra algo superior a ellos, pero aunque sepan que van a perder, lo hacen con dignidad.
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        <strong>La documentaci&oacute;n tiene un enorme peso en tu trabajo, como ponen de manifiesto las obras El invierno del dibujante o Los surcos del azar. &iquest;Qu&eacute; problem&aacute;ticas enfrentas como narrador en el conflicto entre realidad y ficci&oacute;n?</strong><em>El invierno del dibujante</em><em>Los surcos del azar</em>
    </p><p class="article-text">
        Depende de qu&eacute; tipo de historia sea. S&iacute; es verdad que hay un punto en el que tienes que equilibrar ambas cosas. Tienes que hacer una historia interesante y, al mismo tiempo, ser riguroso con lo que est&aacute;s contando, con lo cual a veces debes tomarte ciertas licencias o novelar las cosas sali&eacute;ndote un poco de lo que sabes que es real. Ah&iacute; existe un peque&ntilde;o margen en el que moverte.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, en el caso de <em>Los surcos del azar</em>, me di poco margen para la ficci&oacute;n, al menos en la parte sobre el pasado -sobre lo que era La Nueve-, e intent&eacute; ce&ntilde;irme mucho a la realidad, aunque perdiese &eacute;pica. Y de hecho no me importaba eso: si el protagonista es el ayudante de una secci&oacute;n, nunca va a estar en un sitio donde esa secci&oacute;n no estuviese. Hab&iacute;a acciones de La Nueve que eran interesantes y &eacute;picas, pero no las met&iacute; porque mi protagonista no estaba en la misma secci&oacute;n que esos otros componentes de La Nueve. La entrada en Par&iacute;s, por ejemplo, no es para nada &eacute;pica. No pegan pr&aacute;cticamente ni un tiro, y el &uacute;nico tiro que pegan es fuego amigo. Podr&iacute;a haber metido algunas cosas, y de hecho hay teor&iacute;as sobre formas m&aacute;s &eacute;picas en que La Nueve entr&oacute; en Par&iacute;s, pero me parec&iacute;a que ten&iacute;a que ce&ntilde;irme mucho a la realidad aunque perdiese novelizaci&oacute;n. Quer&iacute;a estar m&aacute;s cerca del documental que de una obra a lo <em>Haza&ntilde;as B&eacute;licas</em>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en otras, como <em>El invierno del dibujante</em>, puedes especular un poco m&aacute;s, novelar en cierta forma lo que ocurri&oacute; con los personajes, porque pr&aacute;cticamente todo se reduce a lo que t&uacute; crees y a la opini&oacute;n de cada uno de ellos. Pero s&iacute; que es verdad que siempre es un problema: tienes que sopesar las dos cosas, ver con qu&eacute; te quedas o qu&eacute; parte le va a interesar m&aacute;s al lector y con qu&eacute; otra parte piensas que tienes que ser fiel a la realidad.
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         Tambi&eacute;n te das cuenta de que la historia no son matem&aacute;ticas, de que no es una &uacute;nica historia. En ciertas cosas puedes llegar a una m&aacute;xima, a un &laquo;esto es as&iacute;&raquo;, pero en la mayor&iacute;a de los casos nunca hay un acuerdo. De hecho, lo vemos continuamente en algo tan cercano como la Guerra Civil espa&ntilde;ola. A pesar de que hay datos objetivos, es imposible que los historiadores se pongan de acuerdo en cosas muy b&aacute;sicas. Todav&iacute;a te encuentras con defensores del golpe de Estado, detractores del golpe de Estado, de alg&uacute;n bando, revisionistas... Y parece que cualquiera puede dar su opini&oacute;n. Est&aacute; claro que hay historiadores serios y otros que no lo son, pero comprendes que la historia no es una ciencia exacta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; lugar ocupa la ilustraci&oacute;n en tu desempe&ntilde;o profesional? &iquest;Qu&eacute; diferencias encuentras entre tu labor como historietista y tu trabajo como ilustrador?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La diferencia es que la ilustraci&oacute;n te permite una mayor libertad. Hacer un c&oacute;mic suele ser un trabajo largo, de a&ntilde;os, y, por lo menos en mi caso, me da poco recorrido para las variaciones. Tienes que ser coherente con el estilo de principio a fin, y a veces eres menos arriesgado en el grafismo que vas a utilizar. Sin embargo, cada ilustraci&oacute;n es un mundo, y puedes desarrollar cosas nuevas que no te atrever&iacute;as a hacer en un c&oacute;mic, con lo cual se convierte en una ventana de aire fresco en mitad de un proyecto. Est&aacute; bien, porque en mitad de un libro que te lleva a&ntilde;os, estas ilustraciones son como &laquo;bah, ahora voy a probar a hacer algo en este estilo&raquo; o &laquo;a ver qu&eacute; sale de aqu&iacute;&raquo;. Son cosas que en un c&oacute;mic no puedes hacer.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, es una parte importante en la econom&iacute;a. Vivir de la cultura es muy complicado en la literatura, en el cine y, por supuesto, en el c&oacute;mic, que tiene menos lectores que la primera. Tienes que buscar otras cosas que te ayuden a subsistir, y la pata de la econom&iacute;a que tenemos los dibujantes de c&oacute;mic es la ilustraci&oacute;n. Hacemos ilustraci&oacute;n publicitaria, ilustraci&oacute;n editorial o cualquier cosa que nos mantenga en esos a&ntilde;os en los que estamos trabajando en un proyecto. Te da una cierta solvencia econ&oacute;mica el hacer otras cosas. Pero, como digo, tambi&eacute;n viene bien para oxigenar la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        Es verdad que con el tiempo he podido vivir mejor de los c&oacute;mics y necesito menos la ilustraci&oacute;n, pero me gusta ilustrar y quiero seguir haci&eacute;ndolo. Lo que s&iacute; he conseguido es elegir los proyectos, y cosas que quiz&aacute;s antes hac&iacute;a, sobre todo cuando trabajaba en publicidad, ahora intento no hacerlas. Ahora puedo elegir y puedo intentar, dentro de lo que cabe, ser coherente con mis creencias y decir &laquo;bueno, pues este proyecto no lo cojo porque no creo en lo que estoy vendiendo&raquo;. Pero me parece que la ilustraci&oacute;n es algo necesario econ&oacute;micamente y como campo de experimentaci&oacute;n a la hora de trabajar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>El mundo del c&oacute;mic se ha visto lastrado por la pervivencia de una serie de prejuicios asociados al mismo, como su supuesto car&aacute;cter infantil o su estima como una forma de expresi&oacute;n menor. &iquest;Qu&eacute; consideraci&oacute;n social crees que tiene el tebeo en la actualidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que ha ido mejorando con el tiempo, sobre todo a partir de la novela gr&aacute;fica. Antes era muy dif&iacute;cil enganchar a lectores ajenos al mundo del c&oacute;mic, porque pr&aacute;cticamente todo lo que hab&iacute;a eran series, y muchas estaban abiertas. Enganchar a alguien a partir de <em>Watchmen</em>, de <em>El Incal</em> o de ciertas cosas, es muy complicado, porque necesitas conocer todo el medio para poder disfrutar de una obra en concreto. Con la novela gr&aacute;fica eso cambia, porque casi todas las obras son autoconclusivas. No tienes que conocer el medio. Puedes leer <em>Maus</em> y disfrutarlo al cien por cien sin haber le&iacute;do un c&oacute;mic. Est&aacute; claro que hay obras que requieren un cierto nivel de cultura sobre el tebeo, pero la mayor&iacute;a de ellas puedes disfrutarlas sin haber le&iacute;do ning&uacute;n otro c&oacute;mic.
    </p><p class="article-text">
        Creo que eso ha hecho que haya un tipo de p&uacute;blico nuevo que ha encontrado temas de inter&eacute;s. La percepci&oacute;n de la gente empieza a cambiar gracias a este acercamiento por el camino de la novela gr&aacute;fica hacia lo que es el c&oacute;mic. Todav&iacute;a hay mucha gente con prejuicios, pero es gente muy especial o que realmente nunca va a ser lectora ni de c&oacute;mics ni posiblemente de libros. Pero s&iacute; que es cierto que hemos conseguido un p&uacute;blico mucho m&aacute;s generalista que el que exist&iacute;a antes. Ahora los lectores de c&oacute;mic son hombres, mujeres -que eran una cosa extra&ntilde;a en el mundo del c&oacute;mic-, personas adultas, personas mayores, gente joven. Se ha generalizado y es un p&uacute;blico como el que lee novela. Ya no es un p&uacute;blico muy concreto que siempre hab&iacute;a le&iacute;do c&oacute;mics y que devoraba cualquier cosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De alg&uacute;n modo se ha naturalizado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y gracias a eso y a los medios, ahora goza de un respeto que quiz&aacute; antes no ten&iacute;a. Aunque haya habido momentos en los que el c&oacute;mic vend&iacute;a m&aacute;s, como por ejemplo en los tiempos de Bruguera o en los de las revistas en los quioscos. Se vend&iacute;a m&aacute;s, pero yo creo que nunca ha sido un p&uacute;blico tan generalista como en la actualidad ni ha tenido el respeto que tiene ahora por parte de los medios, de la cr&iacute;tica y de museos, universidades y dem&aacute;s. Ahora el c&oacute;mic te lo puedes encontrar en las escuelas, en la universidad; hay charlas en mil sitios. Digamos que este tipo de cosas hace a&ntilde;os no pasaban.
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>Tras el &eacute;xito de Memorias de un hombre en pijama y Andanzas de un hombre en pijama, cierras tu trilog&iacute;a con la publicaci&oacute;n de Confesiones de un hombre en pijama (Astiberri, 2017). A lo largo de estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, tu &aacute;lter ego parece haberse erigido en el m&aacute;s ic&oacute;nico de tus personajes. &iquest;C&oacute;mo ha evolucionado tu relaci&oacute;n con &eacute;l?</strong><em>Memorias de un hombre en pijama</em><em>Andanzas de un hombre en pijama</em><em>Confesiones de un hombre en pijama</em>
    </p><p class="article-text">
        Es curioso, porque siempre he huido un poco de las series y de sus personajes. Me parecen cosa no de otra &eacute;poca, pero s&iacute; de otro tipo de c&oacute;mic que ahora me es m&aacute;s ajeno. Y al final, como t&uacute; dices, he ca&iacute;do en eso precisamente con un personaje que soy yo mismo.
    </p><p class="article-text">
        En su momento me sirvi&oacute; de mucho para tener una voz en primera persona, para poder narrar en primera persona dentro de un peri&oacute;dico y reflexionar sobre lo que me apetec&iacute;a. Pero, para lo bueno o para lo malo, lo vest&iacute; en pijama, lo que lo convirti&oacute; en un personaje en cierta forma estereotipado. Y eso, a la larga, me limit&oacute; no en lo que pod&iacute;a contar, pero s&iacute; en la forma de contarlo, lo cual me ha servido tambi&eacute;n para narrar de una forma m&aacute;s simb&oacute;lica en ocasiones.
    </p><p class="article-text">
        Creo que todo lo que he podido experimentar haciendo la serie -sobre todo en <em>Andanzas...</em> y <em>Confesiones...</em>- me ha servido para quitarme ciertos complejos de encima, cierta manera cuadriculada de ver el c&oacute;mic como narraci&oacute;n cinematogr&aacute;fica. Por otro lado, el humor ha hecho m&aacute;s digeribles y menos pretenciosas muchas de las entregas, porque a veces acabas tocando temas que no dominas y sobre los que das tu opini&oacute;n. El humor lo convierte en algo mucho m&aacute;s ligero.
    </p><p class="article-text">
        Pero s&iacute; que es verdad que acab&eacute; un poco cansado del personaje, y ese es uno de los motivos para terminar con &eacute;l, el pensar que me gustar&iacute;a narrar de otras maneras, encontrar otra forma de expresi&oacute;n en primera persona que no sea en pijama.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; otros proyectos se dibujan en el horizonte de Paco Roca?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tengo pr&aacute;cticamente terminado un proyecto que saldr&aacute; a finales de noviembre y se titula <em>La encrucijada</em>. Es un libro-disco que he hecho con Jos&eacute; Manuel Casa&ntilde;, el cantante del grupo Seguridad Social. Somos amigos desde hace a&ntilde;os y quer&iacute;amos hacer algo juntos. A &eacute;l le gustan los c&oacute;mics y yo no puedo vivir sin la m&uacute;sica, por lo que pensamos en hacer algo que no fuera lo t&iacute;pico de ilustrar unas canciones. Durante cuatro a&ntilde;os quedamos y nos aportamos ideas sobre lo que ten&iacute;a que ser cada canci&oacute;n. El disco es un recorrido por la m&uacute;sica -<em>blues</em>, <em>country</em>, <em>rockabilly</em>...- que va avanzando. Decidimos qu&eacute; estilo &iacute;bamos a usar, cu&aacute;l pod&iacute;a ser el equivalente en dibujo por la &eacute;poca -por el grafismo- y de qu&eacute; pod&iacute;a ir cada canci&oacute;n. A partir de ah&iacute;, &eacute;l hac&iacute;a la canci&oacute;n y yo el relato.
    </p><p class="article-text">
        Para hacer esto estuvimos quedando para comer, como digo, cerca de cuatro a&ntilde;os, en los que fui grabando las conversaciones. Con el paso del tiempo, me di cuenta de que casi me interesaban menos los relatos en s&iacute; -que eran algo que en cierta forma ya se ha hecho en el mundo del c&oacute;mic-, y m&aacute;s el resto de la conversaci&oacute;n que manten&iacute;amos. Habl&aacute;bamos de c&oacute;mo empez&oacute; en el mundo de la m&uacute;sica, de c&oacute;mo eran las cosas en la industria discogr&aacute;fica de los ochenta, de c&oacute;mo crea las canciones; y tambi&eacute;n de c&oacute;mo fue perdiendo el empuje, de c&oacute;mo es el mundo del espect&aacute;culo. Habl&aacute;bamos de c&oacute;mics, de c&oacute;mo es mi d&iacute;a a d&iacute;a, de c&oacute;mo me enfrento a la p&aacute;gina en blanco, de las cosas que me gustan y de las que no.
    </p><p class="article-text">
        Al final es de lo que trata el libro, y eso que en principio iba a ser, aquellos relatos basados en o unidos a las canciones, son la separaci&oacute;n entre cap&iacute;tulo y cap&iacute;tulo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/paco-roca-gustaria-encontrar-expresion_132_3161064.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Oct 2017 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paco Roca: "Me gustaría narrar de otras maneras, encontrar una nueva forma de expresión en primera persona"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Revista Amberes,Paco Roca,Cómic,Ilustración,Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Criaturas celestiales: el caso Parker-Hulme]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/criaturas-celestiales-caso-parker-hulme_132_3230875.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6671000c-18b5-44ec-9876-1e7ae1ae224f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Criaturas Celestiales (Peter Jackson, 1994) - WingNut Films; New Zealand Film Commission; Miramax Films."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 1954, el Caso Parker-Hulme conmocionó a la sociedad neozelandesa. La excepcional violencia del episodio y las inusuales circunstancias que lo rodearon lo convirtieron en motivo de asombro y fascinación a nivel internacional, un interés que aún pervive en forma de libros, artículos y películas</p></div><p class="article-text">
        22 de junio de 1954, ciudad de Christchurch, Nueva Zelanda. Dos adolescentes sin aliento emergen de Victoria Park. Sus nombres son Pauline Parker, de diecis&eacute;is a&ntilde;os, y Juliet Hulme, de tan s&oacute;lo quince. La primera en hablar es Parker: &laquo;Por favor, ayuda. Madre se ha ca&iacute;do y se ha golpeado la cabeza con una roca y est&aacute; cubierta de sangre. Creo que est&aacute; muerta.&raquo;
    </p><h3 class="article-text">SANGRE EN VICTORIA PARK</h3><p class="article-text">
        El cad&aacute;ver de Honora Parker yac&iacute;a a apenas unos cientos de metros, abandonado al sol del mediod&iacute;a en una de las sendas que recorr&iacute;an Victoria Park. La escena era estremecedora. Su cr&aacute;neo estaba destrozado, el rostro desfigurado. A su lado, pod&iacute;a observarse medio ladrillo te&ntilde;ido de sangre. No muy lejos de all&iacute;, las autoridades hallaron una media desgarrada con un lazo en el extremo superior. El tejido desprendido presentaba restos de sangre y cabello.
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        Los detectives partieron de inmediato a&nbsp;Ilam, residencia de los Hulme, adonde hab&iacute;an sido conducidas las chicas tras el macabro incidente. Su prop&oacute;sito era interrogarlas por separado. El primer turno le correspondi&oacute; a Pauline Parker, que insisti&oacute; en que su madre hab&iacute;a resbalado y se hab&iacute;a golpeado la cabeza con una roca en lo que no hab&iacute;a sido m&aacute;s que un terrible infortunio. En lo relativo a la media ensangrentada, la joven explic&oacute; que hab&iacute;a empleado una vieja prenda que llevaba consigo en aquel momento con el &uacute;nico objeto de limpiar la sangre del cuerpo de su madre. Acto seguido, Juliet Hulme ofreci&oacute; la misma versi&oacute;n de los hechos que su amiga: la muerte de Honora Parker hab&iacute;a sido consecuencia de un fat&iacute;dico accidente.
    </p><p class="article-text">
        Insatisfechos con los resultados obtenidos en la primera ronda de preguntas, los investigadores sometieron a Parker a un segundo interrogatorio. Durante su transcurso, Parker se confes&oacute; &uacute;nica autora del crimen: hab&iacute;a asesinado a su madre golpe&aacute;ndola repetidas veces en la cabeza -hasta cuarenta y cinco- con medio ladrillo contenido en una media, si bien remarc&oacute; que su amiga Juliet no hab&iacute;a tomado parte en lo sucedido. Pauline Parker fue trasladada a la comisar&iacute;a de Christchurch y acusada de asesinato. Su habitaci&oacute;n fue registrada, y en ella se descubri&oacute; su diario del a&ntilde;o 1954. Al d&iacute;a siguiente, con motivo de un nuevo interrogatorio, Hulme proporcion&oacute; un testimonio muy distinto:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        &laquo;En el camino de vuelta, me encontraba caminando al frente. Estaba esperando a que la se&ntilde;ora Parker fuera atacada. Escuch&eacute; ruidos tras de m&iacute;. Era una conversaci&oacute;n ruidosa y violenta. Vi a la se&ntilde;ora Parker como en cuclillas. Estaban peleando. Me di la vuelta. Vi a Pauline golpear a la se&ntilde;ora Parker con el ladrillo en la media. Tom&eacute; la media y la golpe&eacute; tambi&eacute;n. Estaba aterrorizada. Pens&eacute; que una de ellas ten&iacute;a que morir. Quer&iacute;a ayudar a Pauline. Fue terrible. La se&ntilde;ora Parker se mov&iacute;a convulsivamente. Las dos la sujetamos. A&uacute;n estaba viva cuando la dejamos. El ladrillo se hab&iacute;a salido de la media con la fuerza de los golpes.&raquo;
    </p><h3 class="article-text">ANTECEDENTES&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</h3><p class="article-text">
        Juliet Hulme naci&oacute; en Inglaterra en 1938, hija del reconocido f&iacute;sico Henry Rainsford Hulme y de su esposa Hilda. La delicada salud de Juliet, aquejada de problemas respiratorios desde la ni&ntilde;ez, oblig&oacute; a &eacute;sta a pasar largas temporadas alejada de su familia en regiones de clima m&aacute;s apacible, como las Bahamas. En 1948, la familia al completo se mud&oacute; a Nueva Zelanda, en donde el doctor Hulme asumi&oacute; el cargo de rector del Canterbury College de Christchurch. Los Hulme se instalaron en la espl&eacute;ndida&nbsp;Ilam&nbsp;y no tardaron en adquirir un rol prominente en la vida de la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Pauline Parker, tambi&eacute;n nacida en 1938, era hija de Herbert Rieper, propietario de una pescader&iacute;a, y de Honora Parker, quien regentaba una pensi&oacute;n en la que resid&iacute;a toda la familia. Rieper hab&iacute;a abandonado a su mujer y a sus dos hijos para huir con Honora a Christchurch. La pareja viv&iacute;a como un matrimonio, raz&oacute;n por la que pocos eran los que imaginaban que no estaban casados. Al igual que Juliet, Pauline hab&iacute;a padecido serios problemas de salud, en este caso derivados de la osteomielitis que contrajo a la edad de cinco a&ntilde;os.
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                </figure><p class="article-text">
        Parker y Hulme se conocieron durante el primer curso de &eacute;sta en la Christchurch Girls&rsquo; High School. En cuesti&oacute;n de unas pocas semanas, las adolescentes forjaron una s&oacute;lida amistad que fue celebrada por sus respectivas familias. Pose&iacute;das por un mismo frenes&iacute; creativo, Parker y Hulme alumbraron todo un universo de fantas&iacute;a al que dieron forma a trav&eacute;s de novelas, poemas y piezas dram&aacute;ticas que confiaban en publicar en alguno de los grandes sellos editoriales de la ciudad de Nueva York. Tal era la fe que ten&iacute;an en su inapelable &eacute;xito que cre&iacute;an que sus obras literarias ser&iacute;an adaptadas al cine con Hulme como protagonista y Parker detr&aacute;s de las c&aacute;maras. La fama las aguardaba.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;La se&ntilde;ora Hulme me dijo que hab&iacute;an descubierto hoy que Juliet tiene tuberculosis en un pulm&oacute;n. &iexcl;Pobre Giulietta! S&oacute;lo ahora soy consciente del afecto que siento por ella. Casi me desmayo cuando lo escuch&eacute;. Tuve dificultades para no llorar.&nbsp;Ser&iacute;a maravilloso si yo contrajera la tuberculosis tambi&eacute;n.&raquo;
    </p><p class="article-text">
        En 1953, debido a la tuberculosis, Juliet Hulme fue internada en un sanatorio durante tres meses que sus progenitores pasaron en Inglaterra. Parker aprovech&oacute; cuantas oportunidades se le presentaron para visitar a su amiga, con la que mantuvo un contacto fluido por correspondencia. Con el retorno de los Hulme, Juliet recibi&oacute; el alta y regres&oacute; a casa, aunque no se reincorpor&oacute; a las clases. Las visitas de Parker a su amiga convaleciente en&nbsp;Ilam&nbsp;se hicieron si cabe m&aacute;s frecuentes, lo que contribuy&oacute; al fortalecimiento de los lazos existentes entre ellas. La creciente intensidad de su relaci&oacute;n, que parec&iacute;a haber adquirido un matiz rom&aacute;ntico, suscit&oacute; los recelos de Honora Parker, quien advirti&oacute; de ello a los Hulme. El doctor Hulme recomend&oacute; que Pauline fuera examinada por el doctor Bennet, psiquiatra y amigo del acad&eacute;mico, y ambas familias comenzaron a poner trabas a sus encuentros, circunstancia que no pas&oacute; desapercibida para las chicas.
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        A comienzos de 1954, los padres de Juliet le anunciaron su inminente divorcio. Su madre, Hilda, hab&iacute;a iniciado una nueva relaci&oacute;n con un hombre llamado Walter Perry, al que hab&iacute;a conocido en el ejercicio de su labor como consejera matrimonial. Henry Hulme firm&oacute; su renuncia al cargo de rector del Canterbury College y resolvi&oacute; volver a Inglaterra acompa&ntilde;ado de su hija, a la que dejar&iacute;a en Sud&aacute;frica. Parker, devastada por la noticia, expres&oacute; su firme deseo de seguir los pasos de su amiga, que choc&oacute; con la firme oposici&oacute;n de sus padres. Las partes enfrentadas en el juicio coincidir&iacute;an a la hora de identificar la amenaza de separaci&oacute;n de las chicas como el m&oacute;vil del asesinato.
    </p><h3 class="article-text">EL PROCESO</h3><p class="article-text">
        El juicio por asesinato arranc&oacute; el 23 de agosto de 1954 y se prolong&oacute; hasta el d&iacute;a 28 del mismo mes. Para entonces, el caso hab&iacute;a recibido tal cobertura medi&aacute;tica -nacional e internacional- que el fiscal Brown intervino para prevenir al jurado de toda opini&oacute;n que pudiera haberse formado en las semanas previas al proceso. Dado que Parker y Hulme hab&iacute;an firmado sendas confesiones de culpabilidad antes de recibir asesoramiento profesional, la estrategia de la defensa estuvo orientada a evidenciar la supuesta demencia de la que aqu&eacute;llas habr&iacute;an sido v&iacute;ctimas en el momento del crimen.
    </p><p class="article-text">
        El eje de su argumentaci&oacute;n les fue proporcionado por el doctor Reginald Medlicott, psiquiatra que tuvo la oportunidad de entrevistarse con las j&oacute;venes y accedi&oacute; a la lectura de sus escritos. La conclusi&oacute;n de Medlicott fue que Parker y Hulme hab&iacute;an sufrido un episodio de paranoia conocido como&nbsp;folie &agrave; deux, caracterizado por un profundo extra&ntilde;amiento de la realidad. El trastorno hab&iacute;a sido motivo de atenci&oacute;n internacional a ra&iacute;z del Caso Leopold-Loeb de 1924, cuyos protagonistas se hab&iacute;an propuesto perpetrar el &laquo;crimen perfecto&raquo; con el asesinato de Bobby Franks. El propio t&eacute;rmino hac&iacute;a alusi&oacute;n a un estadio de &laquo;locura comunicativa&raquo;. Por otro lado, su completa inmersi&oacute;n en un mundo de fantas&iacute;a de su propia g&eacute;nesis dist&oacute; de favorecerlas. En palabras de Medlicott:
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        &laquo;La muerte repentina, el suicidio y el asesinato asum&iacute;an proporciones extravagantes. Estaban preocupadas por ideas de gran poder, especialmente la de asesinar sin represalia, y los personajes depravados eran ampliamente respetados.&raquo;
    </p><p class="article-text">
        Entre las posibles causas de esta condici&oacute;n, Medlicott privilegi&oacute; la de su aparente homosexualidad, de la que los diarios de Parker ofrec&iacute;an -desde su perspectiva- indicios m&aacute;s que suficientes:
    </p><p class="article-text">
        &laquo;No es una relaci&oacute;n saludable por s&iacute; misma, y lo que es m&aacute;s importante, previene el desarrollo de relaciones sexuales adultas. Con ello no quiero decir relaciones f&iacute;sicas, sino inter&eacute;s por gente del sexo contrario. La homosexualidad est&aacute; frecuentemente relacionada con la paranoia.&raquo;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        No en vano, el asesinato fue ejecutado en plena ola de &laquo;delincuencia sexual&raquo; adolescente, lo que ha llevado a ciertos autores a hablar de un ambiente de &laquo;p&aacute;nico moral&raquo; que alcanz&oacute; sus m&aacute;s altas cotas aquel a&ntilde;o de 1954. La respuesta del gobierno consisti&oacute; en la publicaci&oacute;n del&nbsp;Mazengarb Report. En dicho informe, se establec&iacute;a un nexo entre el cr&iacute;tico repunte de la &laquo;delincuencia juvenil&raquo; y el incremento del n&uacute;mero de &laquo;madres trabajadoras&raquo;, prescribiendo la permanencia de &eacute;stas en el hogar como remedio. La influencia de grupos de presi&oacute;n asociados a distintas confesiones religiosas tuvo un impacto decisivo sobre el desarrollo y las conclusiones del estudio, que ignoraba algunas de las m&aacute;s recientes investigaciones en la materia. El informe se hizo eco del Caso Parker-Hulme e insinu&oacute; una relaci&oacute;n causa-efecto entre homosexualidad y asesinato. Esta visi&oacute;n fue apuntalada por la prensa, que se recre&oacute; en la descripci&oacute;n de una apasionada relaci&oacute;n l&eacute;sbica entre las chicas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Sus argumentos fueron rebatidos por la acusaci&oacute;n, que se apoy&oacute; en los testimonios de los doctores Kenneth Stallworthy, James Saville y James Hunter. As&iacute; pues, el fiscal Brown acus&oacute; a las j&oacute;venes de ser las autoras de un asesinato premeditado. Las entradas del diario de Pauline Parker avalaban esta idea: &laquo;&iquest;Por qu&eacute; no puede morir madre? Docenas de personas est&aacute;n muriendo, miles est&aacute;n muriendo todos los d&iacute;as. &iquest;De modo que por qu&eacute; no madre y padre tambi&eacute;n?&raquo; (13 de febrero); &laquo;No quiero crearme muchos problemas, sino que parezca una muerte natural o accidental&raquo; (29 de abril); &laquo;Lo hemos resuelto y ambas estamos emocionadas con la idea. Naturalmente nos sentimos algo nerviosas, pero la expectaci&oacute;n es enorme&raquo; (19 de junio). En la v&iacute;spera del asesinato, Parker escribi&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Deborah [su apodo para Hulme] llam&oacute; y decidimos utilizar un ladrillo en una media en lugar de una porra. Discutimos el asesinato en profundidad. Me siento muy emocionada, como si estuviera planeando una fiesta sorpresa. As&iacute; que la pr&oacute;xima vez que escriba en el diario, madre estar&aacute; muerta. Qu&eacute; extra&ntilde;o, y sin embargo qu&eacute; agradable.&raquo;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Tras apenas dos horas de deliberaci&oacute;n, Parker y Hulme fueron declaradas culpables de asesinato. Demasiado j&oacute;venes para la horca, las adolescentes fueron encarceladas &laquo;a voluntad de Su Majestad&raquo;, noci&oacute;n jur&iacute;dica referida una condena de duraci&oacute;n indefinida. Juliet Hulme fue enviada a la c&aacute;rcel de Mount Eden, y Parker a la de Paparua. No se les permiti&oacute; mantener ning&uacute;n tipo de contacto entre s&iacute;. En los cinco a&ntilde;os que dur&oacute; su confinamiento, ninguna de ellas recibi&oacute; tratamiento psiqui&aacute;trico.
    </p><h3 class="article-text">EP&Iacute;LOGO</h3><p class="article-text">
        Hulme fue la primera en dejar la prisi&oacute;n. En los d&iacute;as que siguieron a su liberaci&oacute;n, abandon&oacute; Nueva Zelanda para reunirse con su madre y su nuevo marido en Reino Unido. Bajo la nueva identidad de Anne Perry, Hulme se convirti&oacute; en una autora superventas de novelas de misterio. Por lo que respecta a Pauline Parker -en adelante Hilary Nathan-, permaneci&oacute; en libertad vigilada en Nueva Zelanda hasta 1966 y se convirti&oacute; en una cat&oacute;lica devota.
    </p><p class="article-text">
        Se cree que nunca han vuelto a verse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/criaturas-celestiales-caso-parker-hulme_132_3230875.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Aug 2017 18:15:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Criaturas celestiales: el caso Parker-Hulme]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Revista Amberes,Nueva Zelanda]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Luces y sombras: historia de la linterna mágica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/luces-sombras-historia-linterna-magica_132_3291884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/651caa9d-ceef-4f3e-b69e-1687a7816954_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La Laterna Magica (c. 1760) | Paul Sandby"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La linterna mágica fue un formato audiovisual de notable trascendencia cultural entre los siglos XVII y XIX. A lo largo de su dilatada historia, este dispositivo óptico experimentaría una compleja evolución tanto en el plano técnico como en el artístico hasta transformarse en un medio de masas.</p></div><p class="article-text">
        La linterna m&aacute;gica fue un formato audiovisual con una notable resonancia cultural entre los siglos XVII y XIX. Durante esta &uacute;ltima centuria se asisti&oacute; a su consolidaci&oacute;n como medio de comunicaci&oacute;n de masas en un contexto de creciente industrializaci&oacute;n. Este artefacto &oacute;ptico se sustentaba en la proyecci&oacute;n de im&aacute;genes y la reproducci&oacute;n sincr&oacute;nica de sonidos para su exhibici&oacute;n ante una determinada audiencia.
    </p><p class="article-text">
        La invenci&oacute;n de la linterna m&aacute;gica se atribuye al f&iacute;sico neerland&eacute;s Christiaan Huygens (1629-1695), quien en 1659 realiz&oacute; un dise&ntilde;o de la misma cuyo original manuscrito se halla custodiado en la biblioteca de la Universidad de Leiden. En el documento se observan diez figuras macabras que, dispuestas sobre dos l&aacute;minas de vidrio -una con esqueletos sin cr&aacute;neo ni brazo derecho y otra con los cr&aacute;neos y brazos ausentes en aqu&eacute;lla-, habr&iacute;an posibilitado la manufacturaci&oacute;n de una placa animada. Con todo, existen numerosos indicios de su posible existencia con anterioridad a esa fecha, si bien es cierto que se trata de casos sin verificar.
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        Su popularizaci&oacute;n estuvo precedida por un accidentado camino hacia su perfeccionamiento, en el que intervinieron cient&iacute;ficos de toda Europa, como los brit&aacute;nicos Richard y John Reeves o el germano Johann Zahn. Gracias a sus aportaciones, se crearon lentes cada vez m&aacute;s transparentes y se persever&oacute; en la eliminaci&oacute;n de burbujas, aberraciones y otros defectos de fabricaci&oacute;n, que durante largo tiempo obraron en perjuicio de la calidad de proyecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, apenas se han conservado ejemplares primigenios de linterna m&aacute;gica ni de las placas que llevaban aparejadas. Los grabados del per&iacute;odo constituyen uno de los principales testimonios de su rica tipolog&iacute;a. A partir de ellos se ha podido constatar su factura artesanal en materiales livianos, como la madera. Las placas pod&iacute;an ser elaboradas por los propios linternistas y refer&iacute;an motivos procedentes del folklore, la religi&oacute;n o la vida cotidiana. Linterna m&aacute;gica y placas eran concebidas para su sencillo transporte en cajas que hac&iacute;an las veces de soporte durante los espect&aacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        Merced a estos avances, los feriantes no tardaron en apropiarse de tan asombroso invento con vistas a obtener un beneficio econ&oacute;mico. Los primeros linternistas desempe&ntilde;aron un oficio popular pero de pobre reputaci&oacute;n. Conocidos tambi&eacute;n como saboyanos, estos pioneros escenificaban sus funciones a pie de calle o en el interior de ventas, tabernas y domicilios, y no era infrecuente que estuvieran acompa&ntilde;ados por sus familias, con las que pod&iacute;an compartir una existencia itinerante. Acostumbraban a portar consigo instrumentos musicales con el objeto de atraer a la multitud y proporcionar acompa&ntilde;amiento a sus narraciones. Sus espect&aacute;culos se hicieron merecedores de las suspicacias de los privilegiados, que los contemplaron como una amenaza contra el orden imperante a causa de su habitual contenido subversivo.
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        Sin embargo, la linterna m&aacute;gica no s&oacute;lo estuvo sujeta a prop&oacute;sitos recreativos, sino que sirvi&oacute; a la difusi&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico en centros de ense&ntilde;anza y asociaciones culturales. Por si ello fuera poco, el artilugio fue instrumentalizado por parte de congregaciones religiosas con af&aacute;n proselitista, as&iacute; como por ligas contra el consumo de alcohol o la propagaci&oacute;n de la tuberculosis.
    </p><p class="article-text">
        La linterna m&aacute;gica alcanz&oacute; la madurez de la mano de &Eacute;tienne-Gaspard Robert (1763-1787), m&aacute;s conocido como Robertson, padre del g&eacute;nero de la fantasmagor&iacute;a. Su puesta de largo tuvo lugar en Par&iacute;s en 1798 con unas sesiones tempranas que hicieron las delicias del p&uacute;blico de la capital francesa, sacudido por la originalidad de la propuesta. A lo largo de las tres d&eacute;cadas siguientes, su responsable llev&oacute; el espect&aacute;culo de gira por toda Europa, cosechando un &eacute;xito tras otro.
    </p><p class="article-text">
        Robertson leg&oacute; a la posteridad una reveladora obra en dos vol&uacute;menes con el t&iacute;tulo M&eacute;moires r&eacute;cr&eacute;atifs, scientifiques et anecdotiques. En ella se encuentra recogida su metodolog&iacute;a de trabajo, con alusiones a sus fuentes de inspiraci&oacute;n, notas relativas a la escenificaci&oacute;n y glosas acerca del rol que ejerc&iacute;a en el transcurso de las proyecciones. El belga acudi&oacute; a la literatura, la Biblia, el folklore, la comedia y la mitolog&iacute;a para orquestar un espect&aacute;culo que pon&iacute;a a prueba la credulidad del espectador. Uno de sus temas predilectos fue la muerte, que hac&iacute;a acto de presencia mediante esqueletos, ata&uacute;des y cementerios y conviv&iacute;a con un deseo deliberado de emular los inquietantes escenarios de la novela g&oacute;tica.
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        Con el fantoscopio como aliado, Robertson pod&iacute;a aumentar o disminuir a placer el tama&ntilde;o de las im&aacute;genes proyectadas. Por otro lado, la aplicaci&oacute;n de un astuto sistema de obturaci&oacute;n e intercambio de placas posibilit&oacute; la aparici&oacute;n, desaparici&oacute;n y desplazamiento de las figuras sobre la pantalla. Efectos de sonido y acompa&ntilde;amiento musical incid&iacute;an en las l&iacute;neas maestras de la funci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ya en las postrimer&iacute;as del siglo XIX se dio una r&aacute;pida proliferaci&oacute;n de compa&ntilde;&iacute;as dedicadas a la fabricaci&oacute;n en serie de aparatos y placas de linterna m&aacute;gica, un mercado muy competitivo que ofrec&iacute;a grandes perspectivas de negocio. Para ello fueron precisas la previa simplificaci&oacute;n del proceso productivo -su mecanizaci&oacute;n- y la implementaci&oacute;n de un conjunto de innovaciones t&eacute;cnicas de car&aacute;cter aislado. De este modo, la linterna m&aacute;gica se transform&oacute; en un bien accesible tanto para profesionales como para aficionados, que pod&iacute;an adquirirla junto con colecciones de transparencias, instrucciones de uso y publicaciones que se hac&iacute;an eco de trucos y consejos a trav&eacute;s de los cuales cautivar al p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la hasta entonces lucrativa industria entr&oacute; en crisis a partir de 1910, en paralelo a la expansi&oacute;n de la fotograf&iacute;a y el cinemat&oacute;grafo, con los que la linterna m&aacute;gica no fue capaz de competir a largo plazo.
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      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/luces-sombras-historia-linterna-magica_132_3291884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Jul 2017 15:34:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Luces y sombras: historia de la linterna mágica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Revista Amberes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Búsqueda y redención: el mito del Grial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/busqueda-redencion-mito-grial_132_3386576.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2a4cbd4-45eb-4e7f-a4df-d45437c65238_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Revista Amberes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Grial fue la fuente de una rica tradición literaria desarrollada a partir del ciclo artúrico. El mito originario sería cristianizado de forma progresiva, pero en todo momento conservaría su esencia: la búsqueda del conocimiento y la redención</p></div><p class="article-text">
        En el siglo XII, la cultura caballeresca europea vivi&oacute; una honda transformaci&oacute;n. En el contexto de un renacimiento que resultar&iacute;a crucial para la consolidaci&oacute;n de la identidad occidental, el rol social de la caballer&iacute;a se vio sometido a un riguroso cuestionamiento por parte algunos de los m&aacute;s grandes eruditos del momento. El prop&oacute;sito de sus reflexiones no fue otro que resolver las obvias contradicciones entre las exigencias de la vida militar y el servicio a Dios. La Primera Cruzada (1096-1099) proporcionar&iacute;a el pretexto por el que dotar de un sentido trascendental a la labor de un gran n&uacute;mero de caballeros, que pondr&iacute;an sus armas al servicio de la cristiandad para la conquista de Tierra Santa y la salvaguardia de los peregrinos que a ella acudieran.
    </p><p class="article-text">
        La literatura medieval no permanecer&iacute;a al margen de estos cambios, y valores como el amor cort&eacute;s o la defensa del cristianismo tendr&iacute;an su plasmaci&oacute;n en la denominada &eacute;pica cortesana. Sus obras quedar&iacute;an agrupadas en tres grandes ciclos, a saber: la Materia de Roma, la Materia de Francia y la Materia de Breta&ntilde;a. La Materia de Breta&ntilde;a, que versa sobre las haza&ntilde;as del rey Arturo y los caballeros de la Mesa Redonda, acoger&iacute;a el desarrollo de uno de los grandes mitos de las letras europeas: el Grial.
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        Su g&eacute;nesis literaria se remonta a una de las novelas en verso del cl&eacute;rigo franc&eacute;s Chr&eacute;tien de Troyes, conocida como El Cuento del Grial o Perceval y redactada en la segunda mitad del siglo XII. En sus obras hay un claro predominio de la tem&aacute;tica art&uacute;rica, en la que pudo haber incursionado gracias a la traducci&oacute;n al franc&eacute;s de la Historia Regum Britanniae, sobre la que se asienta el ciclo. Como autor sujeto a mecenazgo, Chr&eacute;tien de Troyes cultiv&oacute; el nuevo ideal caballeresco para deleite de sus patrocinadores sin por ello descuidar una intencionalidad did&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        El Cuento del Grial tiene por protagonista a un joven arist&oacute;crata gal&eacute;s llamado Perceval. Por deseo de su madre, la Dama Viuda, temerosa de que corra la misma e infausta suerte que su marido y sus otros dos hijos, Perceval vive aislado del mundo en el feudo de la Yerma Floresta Solitaria. Sin embargo, la contemplaci&oacute;n de cinco caballeros cerca de su hogar convence a Perceval de tomar la espada y salir en busca de aventuras, aun al precio de abandonar a su madre, que se desploma a sus espaldas. El remordimiento por esta acci&oacute;n no cesar&aacute; de atormentar al h&eacute;roe en su accidentado periplo.
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        Llegado el episodio central del relato, Perceval es convidado al castillo y a la mesa del Rey Pescador, postrado en un lecho a causa de una antigua herida. Durante el transcurso de la cena, los comensales tienen el privilegio de presenciar una extra&ntilde;a procesi&oacute;n. Sus integrantes son un paje, que sostiene una lanza de cuya punta mana una gota de sangre; dos sirvientes con sendos candelabros forjados en oro; y, cerrando la procesi&oacute;n, una doncella que porta &laquo;un grial&raquo; del que emana una luz deslumbrante. Intrigado, Perceval evita preguntar por el sentido del grial para no pasar por un ignorante. Pero a la ma&ntilde;ana siguiente, el caballero despierta en el castillo y lo encuentra desierto. Apenas lo ha abandonado, una doncella -su prima hermana- lo aborda para reprocharle el no haber inquirido en el papel del grial pues, de haberlo hecho, el Rey Pescador habr&iacute;a sanado al instante. Por la gravedad de su falta, en adelante ser&aacute; conocido como Perceval el Desdichado.
    </p><p class="article-text">
        Sentadas las bases del misterio, Chr&eacute;tien de Troyes abandona a su protagonista de forma repentina para ocuparse de las aventuras de otro caballero art&uacute;rico, Gauvain. S&oacute;lo en la recta final de la narraci&oacute;n retoma las andanzas de Perceval: despu&eacute;s de cinco a&ntilde;os como caballero andante, un ermita&ntilde;o -su t&iacute;o- revela al h&eacute;roe la raz&oacute;n de su maldici&oacute;n -el pecado de la muerte de su madre- y le indica que el grial conten&iacute;a una hostia, &uacute;nico alimento del Rey Pescador desde hac&iacute;a a&ntilde;os. Perceval habr&aacute; de perseverar en su b&uacute;squeda del grial para, de este modo, salvar al Rey Pescador.
    </p><p class="article-text">
        Pero El Cuento del Grial qued&oacute; inconcluso y, en consecuencia, el significado de los elementos que intervienen en el cortejo permaneci&oacute; sin aclaraci&oacute;n. En origen, el vocablo graal -empleado en el texto- designaba una fuente o plato hondo, de modo que la apariencia de este grial primigenio no se corresponder&iacute;a con la del c&aacute;liz de la iconograf&iacute;a cristiana. No obstante, el autor lo describe como un recipiente forjado en oro y ornamentado con piedras preciosas, que har&iacute;an de &eacute;l un objeto singular con un cometido extraordinario. Por otro lado, la inclusi&oacute;n de una lanza de la que brota sangre podr&iacute;a vincularse con determinados pasajes de la tradici&oacute;n ap&oacute;crifa cristiana y de los cantares de gesta, en los que es alusiva a Longinos, soldado romano que habr&iacute;a atravesado el costado de Jesucristo con este instrumento. Las &eacute;lites cultas del per&iacute;odo, familiarizadas con estos referentes, no habr&iacute;an tenido dificultad en identificar el sentido del conjunto procesional sin necesidad de una explicaci&oacute;n por parte del escritor.
    </p><p class="article-text">
        Por esos mismos a&ntilde;os, un noble borgo&ntilde;&oacute;n llamado Robert de Boron, autor de una serie de obras en verso conocidas como Los libros del Grial, realiz&oacute; la que ser&iacute;a la primera interpretaci&oacute;n en clave cristiana -con car&aacute;cter expl&iacute;cito- del Grial. La primera de las partes, Jos&eacute; de Arimatea, cuenta c&oacute;mo su protagonista recoge las &uacute;ltimas gotas de la sangre de Jesucristo tras la crucifixi&oacute;n, que deposita en el c&aacute;liz utilizado para la consagraci&oacute;n del vino en la &Uacute;ltima Cena. Tras esto, Jos&eacute; es conducido a prisi&oacute;n, en donde subsiste durante a&ntilde;os sin otro sustento que el c&aacute;liz de la Eucarist&iacute;a -un veissel, es decir, un vaso-, el cual le es entregado por Jesuscristo en una epifan&iacute;a. Liberado por el general romano Vespasiano, Jos&eacute; abandona Judea, y bajo la inspiraci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo, dispone la mesa del Santo Grial, a la que invita a sus seguidores con el prop&oacute;sito de discernir entre justos y pecadores. Un espacio queda reservado para su cu&ntilde;ado, Bron, que a continuaci&oacute;n parte a Occidente en posesi&oacute;n del Grial. All&iacute; ser&aacute; conocido como el Rey Pescador por ser &eacute;l quien aporta el pescado en la cena. Asentado en los valles de Aval&oacute;n, aguarda la llegada del tercer heredero del c&aacute;liz.
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        En el segundo libro de la serie, Merl&iacute;n, Robert de Boron enlaza la trama con el mundo art&uacute;rico a trav&eacute;s del personaje que da t&iacute;tulo a la obra, quien promueve la constituci&oacute;n de la Mesa Redonda y eleva a Arturo al trono; en el tercero, Perceval-Didot -cuya autor&iacute;a ha sido puesta en entredicho-, narra la historia de Perceval, nieto de Bron, y su recuperaci&oacute;n del Grial tras innumerables avatares.
    </p><p class="article-text">
        El fen&oacute;meno literario del Grial gozar&iacute;a de continuidad en la obra de diversos autores a lo largo de las d&eacute;cadas siguientes. En los a&ntilde;os inmediatamente posteriores a su aparici&oacute;n, tres nuevas novelas -Peredur, Perlesvaus y Parsifal- retomar&iacute;an la historia de Perceval desde enfoques distintos. Con la excepci&oacute;n de Peredur, de origen gal&eacute;s, en la que bandeja y lanza procesionales se erigen en s&iacute;mbolo de un crimen que el protagonista debe vengar, la dimensi&oacute;n cristiana del Grial se mantuvo intacta. De entre estas novelas sobresale Parsifal, la obra de Wolfram von Eschenbach, cercana a los 25.000 versos. Con la novela de Chr&eacute;tien de Troyes como punto de partida, Eschenbach efect&uacute;a un amplio n&uacute;mero de innovaciones argumentales al tiempo que ahonda en la caracterizaci&oacute;n de Parsifal, desgarrado por el conflicto entre sus ambiciones terrenales y la obediencia debida a Dios.
    </p><p class="article-text">
        Ya bien entrado el siglo XIII, dos nuevos ciclos de novelas, la Vulgata -o Lanzarote en prosa- y la Post-Vulgata, vendr&iacute;an a incrementar el corpus narrativo desarrollado en torno al Grial. Redactadas en prosa, estas novelas, aunque de inferior factura que sus predecesoras, apuntalar&iacute;an la interpretaci&oacute;n de la materia art&uacute;rica desde una perspectiva cristiana.
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        El Grial es ante todo un mito cristianizado, una creaci&oacute;n literaria de raigambre medieval. Su eje es la b&uacute;squeda, pero no la exaltada desde el amor cort&eacute;s, en el que la fuerza y el amor del caballero son sometidos a examen, sino la de un conocimiento y una identidad redentores de los que el Grial es elemento indispensable como expresi&oacute;n material de un valor espiritual. En este sentido, el mito del Grial representa un hito dentro la historia de la literatura universal que justifica su ulterior vigencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/busqueda-redencion-mito-grial_132_3386576.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 May 2017 15:34:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Búsqueda y redención: el mito del Grial]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Entre la razón y la fe: 'Bacantes', de Eurípides]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/razon-fe-bacantes-euripide_132_3470649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/feb52d68-5e72-4e8b-b511-7e0b4de726e6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Revista Amberes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bacantes, la gran tragedia de Eurípides, plantea el desigual enfrentamiento entre el ser humano y la divinidad, pero también expone las tensiones de la religión y el pensamiento griegos del siglo V a.C.</p></div><p class="article-text">
        Bacantes es el t&iacute;tulo de la obra maestra de Eur&iacute;pides (484/480-406 a.C.), el &uacute;ltimo de los grandes tr&aacute;gicos griegos. El poeta compuso este drama tard&iacute;o durante su retiro en la corte de Pella, Macedonia, a la que hab&iacute;a sido invitado por el monarca Arquelao I. All&iacute; conocer&iacute;a la muerte, de modo que Bacantes ser&iacute;a estrenada con car&aacute;cter p&oacute;stumo en Atenas un a&ntilde;o m&aacute;s tarde. Su hijo, Eur&iacute;pides el Joven, se encargar&iacute;a de la puesta en escena.
    </p><p class="article-text">
        Bacantes tiene su origen en uno de los muchos mitos asociados a la figura del &uacute;ltimo de los dioses ol&iacute;mpicos: Dioniso. El eje de esta tragedia, como ya observara el acad&eacute;mico Carlos Garc&iacute;a Gual, consiste en una superposici&oacute;n de antagonismos, a saber, &laquo;lo griego y lo b&aacute;rbaro, lo masculino y lo femenino, la ciudad y el monte, la serenidad c&iacute;vica y el frenes&iacute; b&aacute;quico, es decir, lo apol&iacute;neo y lo dionis&iacute;aco, en el sentido de estos t&eacute;rminos en Nietzsche&raquo;. Pero por encima de todas estas contradicciones, sobresale el choque entre lo humano y lo divino.
    </p><p class="article-text">
        El pr&oacute;logo de la obra -recurso frecuente en la producci&oacute;n de Eur&iacute;pides-, protagonizado por el propio Dioniso, advierte ya de la inminencia de este enfrentamiento. Desde el theologe&iacute;on, el espacio m&aacute;s elevado de la escena, el dios del &eacute;xtasis, reci&eacute;n llegado a Tebas, se complace en anunciar su voluntad de instituir su culto en la ciudad. Tebas no es un enclave cualquiera para Dioniso, que fue concebido en ella como resultado del rayo con que Zeus fulmin&oacute; a su madre, S&eacute;mele, hija del rey Cadmo, fundador de la ciudad. Cadmo ha entregado el poder a su nieto, Penteo, quien se niega a honrar a Dioniso en sus libaciones, circunstancia que el dios no puede tolerar.
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        Por este motivo, Dioniso ha sometido a su arbitrio a las hermanas de S&eacute;mele, quienes en el pasado negaron que el entonces ni&ntilde;o-dios fuera otra cosa que el producto de la uni&oacute;n de &eacute;sta con un simple mortal. Entre ellas se encuentra &Aacute;gave, madre de Penteo. Abandonadas al delirio, vagan por bosques y monta&ntilde;as como bacantes, prolongaciones del inmenso poder de la divinidad sobre la tierra. Presas de un febril entusiasmo, las bacantes ejecutan danzas en los montes (oreibas&iacute;a) y celebran ritos (&oacute;rgia) que comprenden la persecuci&oacute;n de animales salvajes y el consumo de su carne cruda (omophag&iacute;a), expresi&oacute;n &uacute;ltima de su comuni&oacute;n con el dios.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de Penteo, el anciano Cadmo y el adivino Tiresias obedecen de inmediato la llamada de Dioniso, y no dudan en cubrir su cuerpo con los atav&iacute;os de sus adoradores: piel de corzo moteado -n&eacute;bride-, corona de yedra y tirso. El respeto a la tradici&oacute;n -el legado de las generaciones pasadas- as&iacute; lo exige, pues, como apunta Tiresias:
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Tampoco nos hacemos sabios ante las divinidades, criticando las tradiciones de nuestros padres, que hemos heredado desde tiempo inmemorial. Ning&uacute;n argumento las derribar&aacute; por los suelos, por m&aacute;s que lo sabio resulte invenci&oacute;n de los ingenios m&aacute;s elevados.&raquo;
    </p><p class="article-text">
        El conflicto generacional es un motivo recurrente en la dramaturgia &aacute;tica del momento. La prudente sabidur&iacute;a de Cadmo y Tiresias se contrapone a la arrogancia juvenil de Penteo, quien no reconoce la autoridad de Dioniso sobre Grecia, y menos a&uacute;n sobre la ciudad de Tebas. Dioniso es &laquo;una divinidad de hace poco&raquo; a la que responsabiliza de la conducta inmoral de sus conciudadanas, que:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&laquo;&iexcl;Llenas de vino est&aacute;n en medio de sus reuniones m&iacute;sticas las jarras; y cada una por su lado se desliza en la soledad para servir a los amantes en el lecho, con el pretexto de que son, s&iacute;, m&eacute;nades dedicadas a su culto! Pero anteponen Afrodita a Baco.&raquo;
    </p><p class="article-text">
        A juicio de Penteo, Dioniso es un seductor, un agente de corrupci&oacute;n que pretende trastocar el orden ciudadano abocando a las mujeres a una supuesta depravaci&oacute;n. Las bacantes y quienquiera que sea su instigador deben ser castigados en consecuencia. A este respecto, el joven gobernante se revela a un tiempo como un sujeto conservador, custodio de la moral -una moral opresiva con las mujeres- para, a su vez, evidenciar una postura cr&iacute;tica hacia el mito que encaja en la l&iacute;nea de la teolog&iacute;a griega del siglo V a.C., de cuyo descreimiento parece hacerse eco Tiresias con su explicaci&oacute;n -en clave aleg&oacute;rica- del nacimiento de Dioniso. El ulterior desarrollo de los acontecimientos pondr&aacute; de relieve lo err&oacute;neo de las opiniones sostenidas por Penteo. Esta hamart&iacute;a o ignorancia sella el cruel destino que acecha al h&eacute;roe, un desconocimiento que comparte con su madre y sus t&iacute;as. Sobre ellos se cierne un -funesto- cambio de fortuna (metabol&eacute;).
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        Sin embargo, Dioniso, que se manifiesta a trav&eacute;s de la figura humana de un extranjero (lo b&aacute;rbaro), no deja de ofrecer argumentos a Penteo para que abandone su actitud imp&iacute;a. El rey ordena el arresto del forastero, que es conducido a palacio bajo la acusaci&oacute;n de ser el promotor de los disturbios perpetrados por las bacantes. All&iacute; es sometido al interrogatorio del rey tebano, mas se niega a revelar los secretos de sus ceremonias. Dioniso insiste de forma reiterada en advertir al monarca del error en que se halla y el castigo que aqu&eacute;l podr&iacute;a conllevarle de no rectificar a tiempo. Libera primero a las bacantes capturadas por Penteo y a continuaci&oacute;n a s&iacute; mismo, pero los misteriosos prodigios obrados en su presencia y los testimonios elogiosos de Cadmo, Tiresias y el Mensajero proveniente del monte Citer&oacute;n no logran convencer al joven monarca de honrar al dios. No en vano, Dioniso tiende a ser retratado como un benefactor, ya que como indica Tiresias:
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Ese dios, ese &ldquo;reciente&rdquo;, del que t&uacute; haces burla, no podr&iacute;a yo definir bien su grandeza, cu&aacute;n grande ser&aacute; por toda Grecia. Porque -&iquest;sabes, joven?- dos son los principios fundamentales para la humanidad: la diosa Dem&eacute;ter -que es la Tierra, ll&aacute;mala con el nombre que quieras de los dos-, ella sustenta a los mortales con los alimentos secos; y el que luego vino, con equilibrado poder, el hijo de S&eacute;mele. Invent&oacute; la bebida fluyente del racimo y se la aport&oacute; a los humanos. &Eacute;sta calma el pesar de los apurados mortales, apenas se sacian del zumo de la vid, y les ofrece el sue&ntilde;o y el olvido de los males cotidianos. &iexcl;No hay otra medicina para las penas! &Eacute;l, que ha nacido para ser dios, se ofrece a los dioses en las libaciones, de modo que por su mediaci&oacute;n obtienen los hombres los bienes.&raquo;
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        Las epifan&iacute;as de Dioniso desde el theologe&iacute;on y los portentos de los que es hacedor denotan la pertenencia de la divinidad a un plano superior, distinto del de los humanos, meros mortales, que deambulan por la tierra. El inmenso poder de los dioses contrasta con el de una humanidad vulnerable, sujeta a acciones divinas que conmueven el mundo. Penteo ha agotado la paciencia de Dioniso que, exasperado, renuncia a su faceta como deidad ben&eacute;fica para conducirle a una trampa: &eacute;l mismo se reconoce como el dios &laquo;m&aacute;s terrible y m&aacute;s amable para los humanos&raquo;. Penteo, bajo el irresistible influjo del dios, se deja conducir por el enigm&aacute;tico extranjero hasta donde lo aguardan las bacantes. En el Citer&oacute;n, Dioniso delata a Penteo y ordena a sus servidoras el castigo del profanador, que es despedazado por su propia madre, &Aacute;gave -la cual, enfervorecida, no reconoce a su hijo suplicante-, y el resto de m&eacute;nades. La justicia divina es implacable.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;gave retorna triunfante a Tebas. Cree portar la cabeza de un fiero le&oacute;n, el trofeo de una provechosa cacer&iacute;a inspirada por Dioniso. Acude en busca de Cadmo y de Penteo, a quienes quiere persuadir de la sublime providencia del dios. Cadmo se halla de regreso del Citer&oacute;n, de donde trae los restos dispersos del que fuera su nieto. &Aacute;gave es a&uacute;n v&iacute;ctima del delirio, pero las palabras de su padre consiguen que recobre la serenidad. Es el momento de la anagn&oacute;risis. &Aacute;gave ha recuperado el dominio de s&iacute; misma y, con ello, adquiere plena consciencia de la magnitud de su crimen. La cabeza que sostiene no es otra que la de su &uacute;nico hijo:
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Dioniso nos destruy&oacute;. Ahora lo comprendo.&raquo;
    </p><p class="article-text">
        Devastado por la p&eacute;rdida de su nieto y la ruina de su casa, Cadmo reconoce la gravedad de las afrentas de su familia contra el dios, que regresa al theologe&iacute;on para profetizarle un aciago destino. Como hombre, el primer rey de Tebas denuncia el extremo rigor del castigo recibido, pues &laquo;No deben los dioses asemejarse en su c&oacute;lera a los mortales&raquo;. &iquest;Hay justicia en los actos de Dioniso? En &uacute;ltima instancia, las acciones de los dioses, insondables, permanecen como un enigma irresoluble para los seres humanos.
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      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/razon-fe-bacantes-euripide_132_3470649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Apr 2017 19:35:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre la razón y la fe: 'Bacantes', de Eurípides]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marina Abramović: yo soy el objeto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/objeto-marina-abramovic-rhythm_132_3560436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/58ff14e1-0a8c-43eb-97b9-d8bdb442a8d1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Marina Abramović"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 1974, el Studio Morra de Nápoles acogió una de las acciones artísticas más violentas y escalofriantes del siglo XX, la performance</p><p class="subtitle">'Rhythm 0'</p></div><p class="article-text">
        Durante sus a&ntilde;os universitarios, la artista serbia Marina Abramovi&#263; hubo de conjurar un perenne sentimiento de frustraci&oacute;n. Sus repetidos esfuerzos para hacer de la pintura un cauce id&oacute;neo para sus emociones e ideas encontraron antes un obst&aacute;culo en aqu&eacute;lla que una aliada al servicio de la creaci&oacute;n. Espoleada por una pulsi&oacute;n rupturista, Abramovi&#263; renunciar&iacute;a a la pintura y transformar&iacute;a su cuerpo en el nuevo eje de su arte.
    </p><p class="article-text">
        <em>Rhythm</em> es el t&iacute;tulo de una serie de acciones art&iacute;sticas ejecutadas por Marina Abramovi&#263; entre los a&ntilde;os 1973 y 1974. Sonido y tiempo, consciencia e inconsciencia, son los dos binomios en que se enmarcan las <em>performance</em> que la configuran. En <em>Rhythm 10</em>, la artista es filmada mientras apu&ntilde;ala la superficie que media entre los dedos de su mano. Cada vez que yerra y se inflige un corte, cambia de cuchillo, as&iacute; hasta lastimarse una veintena de veces. Es entonces cuando reproduce la grabaci&oacute;n y procede a repetir tanto aciertos como errores. En <em>Rhythm 5</em>, Abramovi&#263; se sit&uacute;a en el interior de una estrella de cinco puntas a la que acto seguido prende fuego. All&iacute; mismo recorta su cabello y u&ntilde;as y los arroja al fuego para, a continuaci&oacute;n, tumbarse entre las llamas hasta perder la consciencia a causa de la falta de ox&iacute;geno. En <em>Rhythm 2</em>, consume dos psicof&aacute;rmacos prescritos para el tratamiento de la catatonia y la esquizofrenia.
    </p><p class="article-text">
        <em>Rhythm 0</em> es la &uacute;ltima de las piezas de la serie <em>Rhythm</em>. Era el a&ntilde;o 1974. El Studio Morra de N&aacute;poles (Italia) facilitar&iacute;a el espacio para su escenificaci&oacute;n. El texto plasmado en una de las paredes de la sala explicitaba: &ldquo;En la mesa hay setenta y dos utensilios que pueden usarse sobre m&iacute; como se quiera. Yo soy el objeto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un total de 72&nbsp;elementos, seleccionados de manera deliberada por su potencial para proporcionar placer o administrar dolor: un l&aacute;tigo, un libro, pan, un cuchillo, unos zapatos, un hacha, vino, unas tijeras, un peine, uvas, un martillo, clavos, un trozo de madera, az&uacute;car, agua, un espejo, una pistola, una pluma, un peri&oacute;dico, pintura roja, una manzana, sal, una bala, pintura blanca, un l&aacute;piz de labios, un frasco de perfume, una medalla, una cuchara, una flauta, un abrigo, una campana, un sombrero, un bast&oacute;n, agujas, un pastel, una boa de plumas, una bufanda, una vela, un pa&ntilde;uelo, cadenas, un broche para el pelo, un hueso de cordero, unas flores, un tenedor, un cuchillo de bolso, una rama de romero, pintura azul, algod&oacute;n, alcohol, cerillas, una banda adhesiva, una caja de cuchillas de afeitar, una silla, un escalpelo, una rosa, jab&oacute;n, hilo, cuerdas de cuero, una pipa, un broche de seguridad, una pluma de ave, vendas, una lanza de metal, una sierra, un folio, un plato, azufre, aceite de oliva, alambre, un vaso, miel&nbsp;y una c&aacute;mara Polaroid.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Abramovi&#263; se posicion&oacute; junto a la mesa y adopt&oacute; en un rol pasivo en el que se mantendr&iacute;a sumergida durante las seis horas siguientes. La <em>performance</em> se prolongar&iacute;a entre las 20:00 de la tarde y las 2:00 de la madrugada. Bajo ninguna circunstancia deb&iacute;a ser interrumpida una vez en marcha. La artista asum&iacute;a la plena responsabilidad de cuanto pudiera sucederle en el transcurso de esas seis horas. 
    </p><p class="article-text">
        Las tres primeras horas de la <em>performance</em> transcurrieron sin sobresaltos. El comportamiento del p&uacute;blico, elevado al rol de sujeto art&iacute;stico, fue cordial, afable, amistoso. La artista fue agasajada con un beso o la entrega de una rosa, entre otras acciones bienintencionadas. Pero llegado el ecuador de la obra, el &aacute;nimo del p&uacute;blico registr&oacute; un vuelco significativo, y sus acciones se tornaron cada vez m&aacute;s violentas. Un hombre efectu&oacute; un corte en su cuello y procedi&oacute; a beber la sangre que manaba de la herida. Colocaron un sombrero sobre su cabeza mientras le mostraban un espejo con la frase &ldquo;IO SONO LIBERO&rdquo;, redactada con l&aacute;piz de labios; otro escribi&oacute; &ldquo;END&rdquo; en su frente. Dispusieron su cuerpo en la mesa con las piernas abiertas y ubicaron un cuchillo entre ellas. Cargaron el rev&oacute;lver y lo pusieron en su mano con el ca&ntilde;&oacute;n dirigido hacia su cuello.
    </p><p class="article-text">
        Esta &uacute;ltima acci&oacute;n suscit&oacute; el enfrentamiento entre dos facciones del p&uacute;blico, la conformada por quienes quer&iacute;an protegerla y la engrosada por aquellos deseosos de perpetuar sus abusos.&nbsp;A pesar de haber recibido instrucciones de no interferir en la <em>performance</em>, los guardas de la sala arrojaron el arma por una de las ventanas. Abramovi&#263; fue desnudada por completo, cortada su ropa con tijeras. Entrelazaron el tallo espinoso de la rosa con los eslabones de la cadena que llevaba al cuello. Esparcieron los p&eacute;talos de la flor sobre su rostro. Una mujer intervino para secar las l&aacute;grimas que humedec&iacute;an sus mejillas. El galerista Lucio Amelio tom&oacute; varias fotograf&iacute;as que coloc&oacute; en una de las manos de la artista.
    </p><p class="article-text">
        A las dos de la ma&ntilde;ana, despu&eacute;s de tres horas de incesantes vejaciones, Marina Abramovi&#263; abandon&oacute; su quietud e intent&oacute; aproximarse a su p&uacute;blico. Desnuda, manchada de sangre, los ojos rebosantes de l&aacute;grimas. En tan s&oacute;lo un instante, la artista pas&oacute; de objeto pasivo a sujeto activo. Tan pronto como se obr&oacute; esta transici&oacute;n, los espectadores huyeron de la sala.
    </p><p class="article-text">
        Ya en la soledad de su hotel, Abramovi&#263; observ&oacute; su reflejo en un espejo. Uno de los mechones de su cabello hab&iacute;a encanecido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Feb 2017 20:02:51 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Sachsenwald: nazismo y porno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/sachsenwald-nazismo-porno_132_3712982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e556e640-ae48-4983-8393-4008f7aecfd9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Adolf Hitler y Joseph Goebbels en los estudios de la UFA | Wikipedia Commons"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El régimen nazi persiguió la pornografía como una más de las «artes degeneradas», pero la existencia de las «películas de Sachsenwald» podría modificar la relación del Tercer Reich con el género.</p></div><p class="article-text">
        El cuerpo humano constituy&oacute; uno de los motivos est&eacute;ticos preponderantes de la Alemania nazi. El desnudo fue exaltado en cada una de las disciplinas art&iacute;sticas, inclusive la de m&aacute;s reciente aparici&oacute;n, el cine. As&iacute; lo atestiguan las pel&iacute;culas nudistas 'Weg zu Kraft und Sch&ouml;nheit heiben' o 'Die Nacht der Amazonen', en las que el desnudo es exhibido sin el menor pudor.
    </p><p class="article-text">
        Pero la actitud de los nazis hacia la pornograf&iacute;a fue muy distinta. Considerada una m&aacute;s de las &laquo;artes degeneradas&raquo;, su producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y posesi&oacute;n estuvieron perseguidas por la ley, del mismo modo que lo estuvo la prostituci&oacute;n. Ello no fue &oacute;bice para que Reinhard Heydrich -jefe de la Gestapo entre los a&ntilde;os 1934 y 1939- empleara el Salon Kitty, un conocido burdel, como instrumento de espionaje interno con la colaboraci&oacute;n de j&oacute;venes del Servicio Auxiliar Femenino de las SS.
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        La primera noticia acerca de la circulaci&oacute;n de pel&iacute;culas pornogr&aacute;ficas dentro de los l&iacute;mites territoriales del Tercer Reich procede de la obra 'El dominio del Eje sobre la Europa ocupada' (1944), de Raphael Lemkin. Responsable de acu&ntilde;ar el concepto de &laquo;genocidio&raquo;, el jurista polaco enumera en su trabajo las t&eacute;cnicas implementadas a este efecto por los nazis durante su tiran&iacute;a sobre los pa&iacute;ses ocupados.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Lemkin, el objetivo de algunas de estas medidas -como favorecer el consumo de alcohol o estimular el juego- era debilitar la moral nacional de forma que no pudiera encomendarse a prop&oacute;sitos m&aacute;s elevados, entre los que se contaba la resistencia al invasor. En este sentido, la difusi&oacute;n de publicaciones y pel&iacute;culas pornogr&aacute;ficas deb&iacute;a contribuir a la progresiva degradaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n polaca. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, habr&iacute;a que esperar a la publicaci&oacute;n en Playboy del art&iacute;culo 'La historia del sexo en el cine' -ya en el a&ntilde;o 1965- para que comenzara a ahondarse en el posible origen de estas producciones. Sus autores, Arthur Knight y Hollis Alpert, aluden en &eacute;l a una serie de filmes pornogr&aacute;ficos a los que se refieren como las &laquo;pel&iacute;culas de Sachsenwald&raquo;, as&iacute; llamadas por haber sido -supuestamente- rodadas en el bosque del mismo nombre, localizado a las afueras de la ciudad alemana de Hamburgo. Las pel&iacute;culas habr&iacute;an sido realizadas en alg&uacute;n momento entre los a&ntilde;os 1936 y 1939 e intercambiadas por hierro sueco destinado a la construcci&oacute;n de la Sala de Congresos de N&uacute;remberg, un canje del que hoy no se tienen indicios.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de d&eacute;cadas en el olvido, el escritor alem&aacute;n Thor Kunkel dar&iacute;a a conocer nuevos datos al respecto con motivo de la publicaci&oacute;n de su controvertida novela 'Endstufe' (2004), ambientada en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial. Intrigado por la leyenda de las pel&iacute;culas de Sachsenwald, Kunkel se embarc&oacute; en una investigaci&oacute;n que lo condujera a descubrir la verdad detr&aacute;s del mito.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de dos a&ntilde;os de entrevistas con camar&oacute;grafos y actrices de la UFA -el estudio cinematogr&aacute;fico m&aacute;s importante de la Alemania nazi-, el escritor dio con un documental del cineasta Alexander Kluge que recog&iacute;a metraje proveniente de estos filmes. Kluge le puso en contacto con un coleccionista de M&uacute;nich llamado Werner Nekes, quien ten&iacute;a en su poder tres de estas pel&iacute;culas -'Der Fallersteller', 'Fr&uuml;hlings Erwachen' y 'Waldeslust'-, que el autor habr&iacute;a tenido oportunidad de visionar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Por si esto fuera poco, uno de los fot&oacute;grafos entrevistados durante la investigaci&oacute;n reconoci&oacute; a una de las actrices -entonces una adolescente-, a la que Kunkel localiz&oacute; en una residencia de ancianos de Hamburgo. Seg&uacute;n su propio testimonio, la mujer -que quiso preservar el anonimato- fue abordada por dos hombres de afables maneras y cuidado atuendo a la salida de un estanco de Berl&iacute;n. A cambio del pago de 220 marcos, su hermana y ella habr&iacute;an accedido a participar en un tr&iacute;o con un desconocido filmado en un &aacute;rea boscosa a las afueras de Hamburgo, adonde fueron conducidas a bordo de un Opel Admiral negro, el favorito de la Gestapo.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que hasta el momento no se ha tenido noticia del actual paradero de estas pel&iacute;culas. Es in&uacute;til buscarlas en el Bundesfilmarchiv, el Archivo Cinematogr&aacute;fico de Alemania, en donde ni siquiera aparecen registrados sus t&iacute;tulos. Tampoco se dispone de pruebas fehacientes de que los filmes fueran visionados por oficiales de la Wehrmacht o utilizados para su intercambio por materias primas u otros productos, como hierro sueco o petr&oacute;leo tunecino.
    </p><p class="article-text">
        Fritz Hippler, quien fuera intendente de la C&aacute;mara Cinematogr&aacute;fica del Reich, confirm&oacute; la existencia de estas pel&iacute;culas pornogr&aacute;ficas en el contexto de una entrevista concedida en la d&eacute;cada de los noventa. No obstante, su testimonio ha suscitado no pocas reservas, pues Joseph Goebbels, ministro de Propaganda, destituy&oacute; a Hippler tras acusarlo de alcoh&oacute;lico, de modo que sus palabras podr&iacute;an estar motivadas por un postrero deseo de venganza.
    </p><p class="article-text">
        Resulta dif&iacute;cil concebir la posible realizaci&oacute;n de estas pel&iacute;culas sin la connivencia del mismo r&eacute;gimen totalitario que dec&iacute;a perseguirlas. Esta circunstancia ha llevado a especular con la involucraci&oacute;n de la Gestapo o de las &eacute;lites de la sociedad alemana en su producci&oacute;n. Pero dejando a un lado las conjeturas, la existencia o no de las pel&iacute;culas de Sachsenwald permanece a&uacute;n en entredicho.
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      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/sachsenwald-nazismo-porno_132_3712982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Nov 2016 18:05:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sachsenwald: nazismo y porno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Revista Amberes,Nazismo,Pornografía,Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bits de nostalgia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/bits-nostalgia_132_3738545.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8487b6c4-de3d-41cc-85e8-90b22c23d9f2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Máquinas recreativas. | ScotDir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El lanzamiento de la Nintendo Classic Mini -una versión de la videoconsola más popular de los 80- representa un nuevo hito en la historia de los videojuegos</p><p class="subtitle">Con él se confirma el imparable avance de una tendencia que no ha dejado de ganar adeptos desde sus orígenes: el</p><p class="subtitle">retrogaming</p></div><p class="article-text">
        La devoci&oacute;n por lo retro tiene su origen en la d&eacute;cada de 1970. Se consideran retro aquellas vertientes de nuestra cultura que son recuperadas en un tiempo posterior para su disfrute en clave nost&aacute;lgica. El <em>retrogaming</em> es un fen&oacute;meno de gran alcance circunscrito al &aacute;mbito de las plataformas y videojuegos que han quedado desfasados en el plano tecnol&oacute;gico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La noci&oacute;n de antig&uuml;edad en este contexto viene condicionada por la pol&iacute;tica empresarial de las compa&ntilde;&iacute;as responsables de su producci&oacute;n, cuyas creaciones previas son retiradas del mercado con el lanzamiento de una nueva generaci&oacute;n. Ello no es &oacute;bice para que al menos una parte de los consumidores acuda a las antiguas plataformas en busca de entretenimiento.
    </p><h3 class="article-text">Ejercicio</h3><p class="article-text">
        Siempre que excluyamos la forma ideal de disfrutarlo -que no es otra que jugar con el soporte original-, las alternativas para la pr&aacute;ctica convencional del <em>retrogaming</em> son tres.
    </p><p class="article-text">
        La primera de ellas es la emulaci&oacute;n, cuyos or&iacute;genes se remontan a mediados de la d&eacute;cada de 1990, cuando todo un conjunto de programadores se embarc&oacute; en la tarea de crear un <em>software</em> que emulara el soporte f&iacute;sico o <em>hardware</em> de las antiguas plataformas de videojuegos.
    </p><p class="article-text">
        Pese a que la industria puso en marcha acciones legales con el objeto de frenar estas iniciativas, lo cierto es que la emulaci&oacute;n v&iacute;a PC no goz&oacute; de una excesiva popularidad por estos a&ntilde;os. No obstante, su longevidad es el mejor testimonio de su relevancia, que ha acrecentado con el incremento de su oferta y una ampliaci&oacute;n de la experiencia basada en la implementaci&oacute;n de nuevas funcionalidades.
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         La segunda de estas opciones radica en el acceso a colecciones oficiales de videojuegos. No fue sino a inicios de la d&eacute;cada de 2000 cuando la industria comenz&oacute; a manifestar un claro inter&eacute;s por este mercado potencial. Apoy&aacute;ndose en los nuevos soportes (CD y DVD), las grandes empresas del sector autorizaron la reedici&oacute;n de una parte de sus antiguos videojuegos, relanzados a modo de antolog&iacute;as en un &uacute;nico disco.
    </p><p class="article-text">
        Con frecuencia, estos discos ofrecen contenidos adicionales consistentes en documentales, arte conceptual, entrevistas o nuevos niveles de juego. Dichas reediciones han generado reacciones de todo tipo entre los aficionados, quienes se han mostrado cr&iacute;ticos respecto al criterio seguido en la selecci&oacute;n de cl&aacute;sicos o sus desafortunadas adaptaciones.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, Nintendo, Sony y Microsoft incorporaron dentro su repertorio de servicios la posibilidad de descarga -previo pago- de antiguos t&iacute;tulos en las que entonces eran sus m&aacute;s modernas plataformas: Wii, PlayStation 3 y Xbox 360. Tampoco puede pasarse por alto la dilatada oferta de la red Steam en materia de juegos cl&aacute;sicos, que se halla en constante crecimiento.
    </p><h3 class="article-text">Comunidad</h3><p class="article-text">
        Como fen&oacute;meno cultural en expansi&oacute;n, los <em>retrogamers</em> se han constituido en una vigorosa comunidad articulada en torno a un inter&eacute;s com&uacute;n. Aunque su pr&aacute;ctica activa est&eacute; asociada al disfrute de los videojuegos, actividad que define el perfil protot&iacute;pico del aficionado, el hecho no excluye otros en los que esta faceta est&aacute; ausente, como el de aqu&eacute;llos cuyo inter&eacute;s es rigurosamente intelectual.
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         Como es natural, el <em>retrogaming</em> no conoci&oacute; una explosi&oacute;n repentina, sino que su consolidaci&oacute;n fue el resultado de una compleja evoluci&oacute;n. El rol desempe&ntilde;ado por la red inform&aacute;tica tuvo una importancia decisiva en todo este proceso. La generalizaci&oacute;n del acceso a Internet puso remedio a la dispersi&oacute;n geogr&aacute;fica de sus pioneros, que confluyen hoy en foros, redes sociales y otros puntos de encuentro. De no ser por la emergencia de esta identidad colectiva, el desarrollo de nuevas herramientas con las que archivar y poner en circulaci&oacute;n materiales vinculados a esta tendencia habr&iacute;a conocido no pocos obst&aacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        El rango de actividades protagonizadas por los <em>retrogamers</em> es extenso. La pujanza del <em>retrogaming</em> explica la aparici&oacute;n de fanzines y publicaciones profesionales -tanto digitales como en papel- especializadas en este campo, as&iacute; como el desarrollo de nuevas aplicaciones o bases de datos concebidas para servir a prop&oacute;sitos espec&iacute;ficos del mismo.
    </p><p class="article-text">
        Los encuentros celebrados con ocasi&oacute;n de exposiciones, campeonatos, conferencias o talleres no han dejado de ganar en n&uacute;mero con el paso de los a&ntilde;os. Tampoco es de extra&ntilde;ar el desarrollo de todo un entramado de coleccionismo y reparaci&oacute;n de consolas y videojuegos. Incluso existen peque&ntilde;as empresas dedicadas a la revisi&oacute;n de juegos cl&aacute;sicos o al dise&ntilde;o de nuevos t&iacute;tulos de est&eacute;tica retro, cuya proliferaci&oacute;n en n&uacute;mero es sintom&aacute;tica de la relevancia adquirida por esta subcultura.
    </p><h3 class="article-text">Memoria</h3><p class="article-text">
        El <em>retrogaming</em> no puede ser explicado sin tener en consideraci&oacute;n la importancia de la nostalgia en su nacimiento y expansi&oacute;n. La nostalgia es una emoci&oacute;n que nos retrotrae a un pasado mejor -idealizado o no- que en ning&uacute;n caso puede ser recuperado, con la desaz&oacute;n que ello conlleva para la persona.
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         Lo que convierte en excepcional al <em>retrogaming</em> es que permite recrear ese ambiente en nuestro presente a trav&eacute;s del juego, cuyas cualidades permanecen inalterables. Esta circunstancia da pie a un singular fen&oacute;meno de reconfiguraci&oacute;n de los recuerdos, que se ven complementados con nuevas experiencias.
    </p><p class="article-text">
        La nostalgia por los videojuegos retro puede transformarse en un componente sustancial de la identidad de quienes anta&ntilde;o se recrearon con ellos, que los asocian con unos estados de &aacute;nimo de car&aacute;cter positivo. Con la nostalgia como est&iacute;mulo, son muchos los <em>retrogamers</em> que se marcan el objetivo de preservar y reivindicar un legado que, de otro modo, estar&iacute;a condenado a una pronta desaparici&oacute;n. De ah&iacute; que este registro emocional sea ampliado por algunos aficionados con un discurso hist&oacute;rico que atiende a t&iacute;tulos cl&aacute;sicos, grandes innovadores o jugadores c&eacute;lebres con la sola pretensi&oacute;n de construir una narrativa sobre los videojuegos que trascienda lo estrictamente sentimental.
    </p><p class="article-text">
        Este discurso narrativo se enfrenta al del otro gran actor implicado: la industria. Cuando decide rescatar unos t&iacute;tulos del pasado en detrimento de otros, la industria del videojuego define un canon propio, no necesariamente compartido por los <em>retrogamers</em>, cuyas valoraciones corren el riesgo de verse marginadas por ella. Los aficionados representan pues el contrapunto a esta forma de proceder, como atestigua su involucraci&oacute;n en la puesta en marcha de exposiciones, colecciones bibliotecarias u otras iniciativas culturales financiadas por instituciones p&uacute;blicas o entidades privadas.
    </p><h3 class="article-text">Novedad</h3><p class="article-text">
        Pero la inclinaci&oacute;n por lo retro no se agota en la nostalgia. Lejos de ser as&iacute;, la resonancia econ&oacute;mica y cultural del <em>retrogaming</em> es observable en la irrupci&oacute;n de toda una serie de nuevos t&iacute;tulos de inspiraci&oacute;n cl&aacute;sica. Cada vez son m&aacute;s los videojuegos que encajan dentro de esa descripci&oacute;n y que podemos aglutinar dentro del parad&oacute;jico concepto de <em>neoretro</em>.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los m&aacute;ximos exponentes de esta tendencia es el videojuego <em>Hotline Miami</em>, desarrollado por Dennaton y lanzado al mercado en 2012. Su apariencia es muy inferior a la de referentes del g&eacute;nero como la saga <em>Grand Theft Auto</em>, y su est&eacute;tica, del mismo modo que la de su fuente de inspiraci&oacute;n -la pel&iacute;cula <em>Drive</em> (Nicolas Winding Refn, 2011)-, recupera la atm&oacute;sfera del cine negro de la d&eacute;cada de los ochenta, del que puede ser representativo el largometraje <em>Scarface</em> (Brian de Palma, 1983).
    </p><p class="article-text">
        Con una ambici&oacute;n y unos medios muy inferiores a los de Rockstar Games, Dennaton obtuvo un &eacute;xito incontestable al ofrecer un simulacro de las limitaciones propias de una antigua m&aacute;quina de juegos arcade en combinaci&oacute;n con una jugabilidad adictiva. Este planteamiento ser&iacute;a retomado con &eacute;xito en 2015 con motivo de su secuela, <em>Hotline Miami 2: Wrong Number</em>.
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      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/bits-nostalgia_132_3738545.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Nov 2016 06:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bits de nostalgia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Videojuegos,Revista Amberes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los fuera de la ley]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/ley_132_3773760.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1309046-2c3b-444d-9f7a-d35f24a1c5e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Celestino Sáinz Merino, alias El Abuelo - Delincuentes habituales contra la propiedad (1890)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reseña del libro 'Fuera de la ley. Hampa, anarquistas, bandoleros y apaches. Los bajos fondos en España (1900-1923)', segundo título de la colección 'True Crime', centrada en el mundo del crimen.</p></div><p class="article-text">
        <em>Fuera de la ley. Hampa, anarquistas, bandoleros y apaches. Los bajos fondos en Espa&ntilde;a (1900-1923)</em> es el segundo t&iacute;tulo de la colecci&oacute;n <em>True Crime</em>, editada por La Felguera. Inaugurada con <em>Londres Noir. El libro negro del crimen</em> (una recopilaci&oacute;n de historias procedentes de <a href="http://amberesrevista.com/the-newgate-calendar-antologia-del-crimen/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Newgate Calendar</a>), la colecci&oacute;n se halla consagrada a &laquo;la narraci&oacute;n sangrienta, las biograf&iacute;as de famosos e infames criminales y la investigaci&oacute;n y cr&oacute;nica criminal&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        El mimo con que la editorial est&aacute; tratando a su nueva criatura es palpable en la introducci&oacute;n a este nuevo libro, en la que se nos describe &laquo;un pa&iacute;s en llamas&raquo;, el de los a&ntilde;os que transcurrieron entre la p&eacute;rdida de las posesiones ultramarinas de Cuba, Filipinas y Puerto Rico y la instauraci&oacute;n de la dictadura del general Miguel Primo de Rivera. Este escenario -tan poco alentador para la sociedad espa&ntilde;ola de entonces- aparece esbozado de un modo magistral en este acertado pr&oacute;logo. Define un pa&iacute;s inserto en el contexto m&aacute;s amplio de Europa, familiarizado con los repertorios delictivos del continente y con las novedosas t&eacute;cnicas empleadas para su represi&oacute;n. El espectral legado del crimin&oacute;logo Cesare Lombroso gozar&iacute;a por estos a&ntilde;os del mayor predicamento entre las fuerzas del orden, un factor de extraordinaria trascendencia que los editores no dejan de remarcar.
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        <em>Fuera de la ley </em>se encuentra estructurado en seis grandes apartados. La primera de estas secciones ofrece una panor&aacute;mica general del mundo del hampa, dentro del que se enumeran los perfiles criminales m&aacute;s notorios -ratas de hotel, enterradores, espadistas...-, los &aacute;mbitos de sociabilidad m&aacute;s concurridos -caf&eacute;s cantantes, cabarets, casas de juego...-, as&iacute; como ejemplos singulares de asociacionismo delictivo y de golpes que marcaron &eacute;poca. Las partes correspondientes a los fen&oacute;menos del anarquismo, el bandolerismo y el apachismo ilustran tres de las facetas m&aacute;s notables del crimen de la Espa&ntilde;a de comienzos del siglo XX: el primero, a causa de su violenta efervescencia; el segundo, por su espectacular longevidad; y el tercero, debido a la alarma social generada, rayana en la paranoia. La obra cuenta adem&aacute;s con dos apartados adicionales que, con la vocaci&oacute;n de ap&eacute;ndices no confesos, recogen, de un lado, todo un conjunto de fichas policiales y, del otro, un diccionario del argot criminal del momento, conocido como cal&oacute; o german&iacute;a, buena parte del cual subsiste en nuestro registro coloquial.
    </p><p class="article-text">
        El libro armoniza en un fecundo equilibrio ensayos hist&oacute;ricos recientes con testimonios procedentes del periodismo coet&aacute;neo a los hechos narrados; se suceden art&iacute;culos de denuncia, investigaciones emprendidas por reporteros intr&eacute;pidos y entrevistas a celebridades encumbradas sobre &laquo;la chusma encanallada&raquo;, como el ind&oacute;mito bandolero Pasos Largos. Su generoso apartado gr&aacute;fico, consistente en un exhaustivo despliegue de grabados, vi&ntilde;etas, fotograf&iacute;as y archivos de hemeroteca, confiere un valor adicional y nada desde&ntilde;able a este valioso volumen.
    </p><p class="article-text">
        <em>Fuera de la ley</em> amenaza con convertirse -a punta de pistola- en una obra de referencia dentro del g&eacute;nero de la prosa criminal espa&ntilde;ola, como quiz&aacute; lo haga tambi&eacute;n por extenso la colecci&oacute;n <em>True Crime</em> merced al buen hacer editorial de La Felguera.
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      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/ley_132_3773760.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Oct 2016 09:01:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los fuera de la ley]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Revista Amberes,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los fuera de la ley]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/cultura/ley_1_3778131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1309046-2c3b-444d-9f7a-d35f24a1c5e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Celestino Sáinz Merino, alias El Abuelo - Delincuentes habituales contra la propiedad (1890)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Reseña del libro 'Fuera de la ley. Hampa, anarquistas, bandoleros y apaches. Los bajos fondos en España (1900-1923)', segundo título de la colección 'True Crime', centrada en el mundo del crimen.</p></div><p class="article-text">
        <em>Fuera de la ley. Hampa, anarquistas, bandoleros y apaches. Los bajos fondos en Espa&ntilde;a (1900-1923)</em> es el segundo t&iacute;tulo de la colecci&oacute;n <em>True Crime</em>, editada por La Felguera. Inaugurada con <em>Londres Noir. El libro negro del crimen</em> (una recopilaci&oacute;n de historias procedentes de <a href="http://amberesrevista.com/the-newgate-calendar-antologia-del-crimen/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Newgate Calendar</a>), la colecci&oacute;n se halla consagrada a &laquo;la narraci&oacute;n sangrienta, las biograf&iacute;as de famosos e infames criminales y la investigaci&oacute;n y cr&oacute;nica criminal&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        El mimo con que la editorial est&aacute; tratando a su nueva criatura es palpable en la introducci&oacute;n a este nuevo libro, en la que se nos describe &laquo;un pa&iacute;s en llamas&raquo;, el de los a&ntilde;os que transcurrieron entre la p&eacute;rdida de las posesiones ultramarinas de Cuba, Filipinas y Puerto Rico y la instauraci&oacute;n de la dictadura del general Miguel Primo de Rivera. Este escenario -tan poco alentador para la sociedad espa&ntilde;ola de entonces- aparece esbozado de un modo magistral en este acertado pr&oacute;logo. Define un pa&iacute;s inserto en el contexto m&aacute;s amplio de Europa, familiarizado con los repertorios delictivos del continente y con las novedosas t&eacute;cnicas empleadas para su represi&oacute;n. El espectral legado del crimin&oacute;logo Cesare Lombroso gozar&iacute;a por estos a&ntilde;os del mayor predicamento entre las fuerzas del orden, un factor de extraordinaria trascendencia que los editores no dejan de remarcar.
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        <em>Fuera de la ley </em>se encuentra estructurado en seis grandes apartados. La primera de estas secciones ofrece una panor&aacute;mica general del mundo del hampa, dentro del que se enumeran los perfiles criminales m&aacute;s notorios -ratas de hotel, enterradores, espadistas...-, los &aacute;mbitos de sociabilidad m&aacute;s concurridos -caf&eacute;s cantantes, cabarets, casas de juego...-, as&iacute; como ejemplos singulares de asociacionismo delictivo y de golpes que marcaron &eacute;poca. Las partes correspondientes a los fen&oacute;menos del anarquismo, el bandolerismo y el apachismo ilustran tres de las facetas m&aacute;s notables del crimen de la Espa&ntilde;a de comienzos del siglo XX: el primero, a causa de su violenta efervescencia; el segundo, por su espectacular longevidad; y el tercero, debido a la alarma social generada, rayana en la paranoia. La obra cuenta adem&aacute;s con dos apartados adicionales que, con la vocaci&oacute;n de ap&eacute;ndices no confesos, recogen, de un lado, todo un conjunto de fichas policiales y, del otro, un diccionario del argot criminal del momento, conocido como cal&oacute; o german&iacute;a, buena parte del cual subsiste en nuestro registro coloquial.
    </p><p class="article-text">
        El libro armoniza en un fecundo equilibrio ensayos hist&oacute;ricos recientes con testimonios procedentes del periodismo coet&aacute;neo a los hechos narrados; se suceden art&iacute;culos de denuncia, investigaciones emprendidas por reporteros intr&eacute;pidos y entrevistas a celebridades encumbradas sobre &laquo;la chusma encanallada&raquo;, como el ind&oacute;mito bandolero Pasos Largos. Su generoso apartado gr&aacute;fico, consistente en un exhaustivo despliegue de grabados, vi&ntilde;etas, fotograf&iacute;as y archivos de hemeroteca, confiere un valor adicional y nada desde&ntilde;able a este valioso volumen.
    </p><p class="article-text">
        <em>Fuera de la ley</em> amenaza con convertirse -a punta de pistola- en una obra de referencia dentro del g&eacute;nero de la prosa criminal espa&ntilde;ola, como quiz&aacute; lo haga tambi&eacute;n por extenso la colecci&oacute;n <em>True Crime</em> merced al buen hacer editorial de La Felguera.
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      <dc:creator><![CDATA[Mario González-Linares]]></dc:creator>
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