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    <title><![CDATA[elDiario.es - Fer D. Padilla]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/fer_d_padilla/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fer D. Padilla]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
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    <item>
      <title><![CDATA[Una serie de disparates]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/serie-disparates-critica-de-cine-x-men-fenix-oscura-filme-pantalla-grande_1_1500490.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8de2ed2-4c02-400c-b88d-6eda1393f54f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotograma del filme &#039;X-Men: Fénix Oscura&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante una misión, Jean Grey, una de los X-Men, queda envuelta en un accidente en el cual absorbe un poder hasta ahora inimaginable</p></div><p class="article-text">
        - T&iacute;tulo: <em>X-Men: F&eacute;nix Oscura </em>(<em>X-Men: Dark Phoenix</em>),<em> </em>2019
    </p><p class="article-text">
         - Direcci&oacute;n: Simon Kinberg
    </p><p class="article-text">
        - Gui&oacute;n: Simon Kinberg (basado en una historia de Chris Claremont, John Byrne y Dave Cockrum y en los personajes de Stan Lee y Jack Kirby)
    </p><p class="article-text">
        - Reparto: Sophie Turner, James McAvoy, Michael Fassbender, Jessica Chastain, Jennifer Lawrence, Nicholas Hoult
    </p><p class="article-text">
        La saga de los mutantes, la que fuera una de las pioneras del cine de superh&eacute;roes de esta nueva generaci&oacute;n, siempre se caracteriz&oacute; por su experimentaci&oacute;n narrativa&hellip; y por los esc&aacute;ndalos que ocurr&iacute;an en sus estudios y rodajes.
    </p><p class="article-text">
        Tras la intriga de los escenarios de la segunda parte, o de la curiosidad que despertaba la nueva etapa con <em>Primera Generaci&oacute;n</em> (Matthew Vaughn, 2011) y alcanzando su m&aacute;ximo inter&eacute;s con <em>D&iacute;as del futuro pasado</em> (Bryan Singer, 2014), la audiencia opt&oacute; por un cine m&aacute;s &aacute;cido y &eacute;ticamente ambiguo, menos inocente.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, la continuidad de esa l&iacute;nea ingenua de valores en la diversidad ha quedado ya obsoleta, porque estos mutantes han perdido mucha capacidad de representaci&oacute;n. Y lo poco identificable que se puede extraer es tan b&aacute;sico que resulta insultante y est&uacute;pido. Sucedi&oacute; con <em>X-Men: Apocalipsis</em> y explota como nunca en esta &uacute;ltima entrega.
    </p><p class="article-text">
        Lleno de incoherencias e inexactitudes, el gui&oacute;n es simple y no da juego para m&aacute;s que un episodio televisivo. La apuesta queda clara: concentrar la atenci&oacute;n de la acci&oacute;n en ese foco de &eacute;xito que est&aacute; resultando ser Sophie Turner por su relevante papel en <em>Juego de Tronos</em>. La apuesta, sin embargo, no pod&iacute;a haber salido peor.
    </p><p class="article-text">
        Los personajes est&aacute;n completamente desaprovechados en relaci&oacute;n a un <em>casting</em>, como es habitual en la saga, completamente envidiable. Fassbender, McAvoy, Lawrence, la misma Turner e incluso Jessica Chastain conforman una serie de elementos cuyas interacciones son de lo m&aacute;s absurdo.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro el abandono de la esperanza en la Patrulla X, parad&oacute;jicamente en contra del mensaje de este &uacute;ltimo cap&iacute;tulo y a favor de otras franquicias que puedan continuar el <em>monkey business</em> que tanto gusta.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/serie-disparates-critica-de-cine-x-men-fenix-oscura-filme-pantalla-grande_1_1500490.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Jun 2019 10:43:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una serie de disparates]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Michael Fassbender,Jennifer Lawrence,Fer D. Padilla,Críticas de cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Revistas de viajes (II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/revistas-viajes-ii_132_1001719.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Lunes. Ojos abiertos. Despertador. Ducha fr&iacute;a. Vaqueros y camiseta. Tel&eacute;fono, cartera, llaves. Caf&eacute; y puerta. Humedad. Olor a panader&iacute;a. Ocho de la ma&ntilde;ana. Cat&aacute;logo desplegado. Tic-tac, tic-tac&hellip; El ruido de una furgoneta de reparto. Tel&eacute;fono: escribiendo. <em>Concreta lugar y hora para la entrega</em>. Un gui&ntilde;o. No, mejor tres. Seis minutos de indecisi&oacute;n&hellip; Enviar.
    </p><p class="article-text">
        Aquella cafeter&iacute;a parec&iacute;a una peque&ntilde;a se&ntilde;a m&aacute;s de la identidad de la chica a la que esperaba y Guillermo quiso poner la mente en punto muerto. Sin embargo, pasaron algunos minutos imaginando que algunos de los libros amontonados en las estanter&iacute;as de las paredes podr&iacute;an ser los que Claudia tuviese como referencia en su colecci&oacute;n particular; que la media luz del local le avisaba de su tranquila y pulida personalidad; que ella le aportar&iacute;a los mismos sabores de las tartas que iban cayendo en las mesas como bombas de racimo, explotando su deseo o que la joven le transmitir&iacute;a la misma sensaci&oacute;n de paz que ten&iacute;a uno al descansar en un mullido sill&oacute;n como el que &eacute;l hab&iacute;a elegido para sentarse.
    </p><p class="article-text">
        Subiendo los escalones de la entrada, una lacia melena y dos grandes ojos como focos se elevaban sobre un vestido blanco que se dirig&iacute;a a la mesa del estanquero:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Guillermo! &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s? &iquest;Llevas mucho tiempo esperando?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No, no, para nada, no te preocupes. &iquest;Qu&eacute; tal t&uacute;? &ndash;replic&oacute; con su sonrisa, encogido de hombros.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No he parado. La mudanza me tiene muerta. He tenido algunos problemas con el due&ntilde;o, que no me quiere cambiar unas cosas. Entre eso y el trabajo, que soy una matada e igual me echan, soy un manojo de nervios.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Qu&eacute; mal&hellip;!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pues s&iacute;. Si esto sigue as&iacute;, igual acabo teniendo que buscar en otra parte. &ndash;No te preocupes&hellip; acabas de llegar. Todo ir&aacute; saliendo poco a poco&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Ella torci&oacute; el gesto, queriendo creerle.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Muchas gracias, Guillermo&hellip; eres un amor. Te has portado genial con la chorrada de la revista, que ya ves t&uacute; la importancia que ten&iacute;a...
    </p><p class="article-text">
        Puso sus ojos en los de ella fugazmente, retir&aacute;ndolos lo suficientemente r&aacute;pido como para necesitar ayuda pensando preguntas que sortearan su atenci&oacute;n: &iquest;Pedimos ya? &iquest;Qu&eacute; le apetece? &iquest;Seguir&aacute; trabajando aqu&iacute; aquella chica&hellip;, Lorena se llamaba? Hace tiempo que nadie sabe nada&hellip; Su mente no aguantaba bien la tensi&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Voy a la barra&hellip; &iquest;qu&eacute; te pido? &ndash;pregunt&oacute; Guillermo&ndash;. Casualmente, un camarero sali&oacute; de la barra apuntando con su cuaderno al estanquero, quien ansioso cogi&oacute; aire todo lo disimuladamente que pudo y volvi&oacute; a sentarse.
    </p><p class="article-text">
        Clavado en el asiento, miraba c&oacute;mo Claudia ojeaba las p&aacute;ginas de aquella revista. Parec&iacute;a que quisiera encontrar algo determinado. Su sonrisa invitaba a no molestar.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;Por qu&eacute; de viajes? &ndash;pregunt&oacute; &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iquest;C&oacute;mo?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Que&hellip; por qu&eacute; te interesan tanto.
    </p><p class="article-text">
        Ella sonri&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Bueno&hellip; Estudi&eacute; Comercio y Marketing y&hellip; haciendo pr&aacute;cticas para una empresa de viajes, me llamaban mucho la atenci&oacute;n estas revistas. Siempre fueron para m&iacute; una forma de evadirme del estr&eacute;s. Pensar en otros lugares, otras vidas al alcance de una tecla&hellip; Me ilusionaba mucho.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Hay algo rom&aacute;ntico en la idea de escapar, s&iacute;. Me atrever&iacute;a a decir que a veces incluso m&aacute;s a&uacute;n que el propio viaje. No s&eacute; si me explico. Porque si no fuera por esa ilusi&oacute;n, supongo que todo quedar&iacute;a en gente que viene y va, comprando pasajes como quien coge guaguas&hellip; Autobuses, vaya, para que me entiendas &ndash;aclar&oacute; &eacute;l riendo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No no, &iexcl;eso nunca&hellip;! Si no, menuda colecci&oacute;n de panfletos de sue&ntilde;os, s&oacute;lo para hacerse la cl&aacute;sica foto y volver.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pues s&iacute;, bastante vida regalamos ya a extra&ntilde;os como para contribuir de esa manera. Y, encima, &iquest;pagando&hellip;? No, gracias.
    </p><p class="article-text">
        Guillermo sab&iacute;a que aquella era una ciudad de turistas y en aquella conversaci&oacute;n con olor a caf&eacute;, le pareci&oacute; bals&aacute;mico que ella se fuera a quedar por una larga temporada. Sab&iacute;a que La Laguna es una ciudad donde esperar: a los que no hab&iacute;an ido nunca, a los que se hab&iacute;an marchado&hellip; Gente que nunca sab&iacute;as si vendr&iacute;an o volver&iacute;an, dependiendo del caso y &eacute;l, muchas veces, no quer&iacute;a tener tiempo para conocer bien a casi nadie.
    </p><p class="article-text">
        Era lo peor que el estanquero llevaba. Le parec&iacute;a tan triste mantener la esperanza dentro de esa ciudad que, a menudo, se privaba de presentarse a gente que &eacute;l, observador como pocos, ya sab&iacute;a que le caer&iacute;an bien o incluso, que podr&iacute;an perfectamente unirse a su grupo de amigos. Los pocos que resist&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        No era nada descabellado entonces pensar que las preguntas que hubiera hecho a todas esas personas que se hab&iacute;an desvanecido flotaban ahora acumuladas en la punta de su lengua, esperando el m&aacute;s m&iacute;nimo empuj&oacute;n de aire para salir al exterior.
    </p><p class="article-text">
        Los caf&eacute;s que hab&iacute;an pedido resultaron ser pura cortes&iacute;a. Pronto estar&iacute;an hablando entre frang&eacute;licos. &Eacute;l se deten&iacute;a a disfrutar el olor a avellanas que ven&iacute;a de su copa. Lo hac&iacute;a siempre. Nunca tan placenteramente como entonces. A la hora de esa segunda ronda, ella le habl&oacute; de lo dif&iacute;cil que le estaba siendo vivir en La Laguna.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Lo siento mucho, no sab&iacute;a que lo estuvieras pasando as&iacute; de mal &ndash;se disculp&oacute;, mientras pensaba qu&eacute; hacer para ayudar&ndash;. Nadie dijo que estas cosas fueran f&aacute;ciles, pero compensan. Las penas de hoy deben ser las historias de ma&ntilde;ana. Supongo que es lo bonito de la aventura, tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No te preocupes estas adapt&aacute;ndote a&uacute;n, pero ya vas encaminada. Este es el momento m&aacute;s duro, pero pasar&aacute;. &iexcl;Claro que lo har&aacute;!, conf&iacute;a en m&iacute; &ndash;sonre&iacute;a&ndash;. Si te soy sincero, intento animarte con palabras cuando lo que de verdad me apetece es abrazarte &ndash;dijo con todas las alarmas internas sonando muy fuerte en su mente.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Eres genial, Guille &ndash;respondi&oacute; ella, m&aacute;s cercanamente, resucit&aacute;ndolo con los ojos m&aacute;s grandes que &eacute;l hab&iacute;a visto. Nunca hab&iacute;a vivido eso con frecuencia.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;No s&eacute; qu&eacute; decir&hellip; t&uacute; tambi&eacute;n a m&iacute;, obviamente. No s&eacute;, &uacute;ltimamente me estoy un poco quitando de pensar mucho las cosas, perdona. Aunque creo que no voy por buen camino, porque ahora mismo tengo la cabeza funcionando a mil por hora, &iexcl;&iquest;qu&eacute; quieres que te diga?!
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Me gusta mucho ese ni&ntilde;o interior tan gracioso que parece que llevas dentro conduciendo todo. Es adorable &ndash;re&iacute;a Claudia.
    </p><p class="article-text">
        A &eacute;l le gustaba pagar la cuenta s&oacute;lo por el hecho de que pudiera haber una segunda cita y estar a mano en ese aspecto. No le importaba el dinero, s&oacute;lo quer&iacute;a verla al menos una vez m&aacute;s. O todas las que fueran posibles, porque cada minuto, algo dentro de &eacute;l despertaba exponencialmente.
    </p><p class="article-text">
        Guillermo se llev&oacute; dentro de s&iacute; la m&uacute;sica bohemia que sonaba en el bar al irse con ella paseando.
    </p><p class="article-text">
        Me recuerdas much&iacute;simo a alguien muy importante para m&iacute; &ndash;dijo ella, entre las cosas que &eacute;l le iba contando sobre la ciudad&ndash;. Sois iguales: la forma de hablar, de ser&hellip; Estoy muy c&oacute;moda contigo, como si te conociera de mucho tiempo atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Para cuando Claudia par&oacute; de hablar, Guillermo se dio cuenta de que hab&iacute;a dado dos, o quiz&aacute; fueron tres, pasos m&aacute;s. Eres un amor. Me alegro mucho de haberte conocido, de verdad &ndash;dijo ella, parada en medio de la acera.
    </p><p class="article-text">
        Guillermo se gir&oacute; al escuchar esas palabras. El tiempo corr&iacute;a muy lento. Sab&iacute;a que sus o&iacute;dos hab&iacute;an escuchado bien pero segu&iacute;a resisti&eacute;ndose a creerlos. Rest&oacute; los pasos dados de m&aacute;s. Ella, vi&eacute;ndolo acercarse, le sonri&oacute; d&aacute;ndole una imaginaria bienvenida. Cuando el dependiente se detuvo de nuevo, esta vez a pocos cent&iacute;metros delante de Claudia, esta le se&ntilde;al&oacute; la que era la puerta de su casa:
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Te invitar&iacute;a a pasar, pero est&aacute; todo tirado por la mudanza.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Pero pronto te llamo y te invito a que vengas a tomar algo. Prometido. &iquest;Vale?
    </p><p class="article-text">
        &ndash;&iexcl;Claro! S&iacute;&hellip; Genial. &iexcl;Por supuesto, cuando quieras! &ndash;acert&oacute; a responder.
    </p><p class="article-text">
        Un &ldquo;buenas noches, amor&rdquo; fue lo &uacute;ltimo que sali&oacute; de los labios de Claudia, quien se marchaba viendo a aquel Peter Pan volar sin levantar los pies del suelo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/revistas-viajes-ii_132_1001719.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2020 19:30:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Revistas de viajes (II)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Revistas de viajes (I)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/revistas-viajes_132_1540894.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/631bdeea-8bd3-4c53-a435-6224994c3b1f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        - &hellip; Yo s&oacute;lo digo que hay un mundo de cosas ah&iacute; fuera que nadie se para a observar&hellip; &ndash;dijo el estanquero.
    </p><p class="article-text">
         Su mente sorteaba el ruido de la moto de reparto que su compa&ntilde;ero hab&iacute;a mal aparcado encima del bordillo de la plaza. La mirada, apuntando alto y lejos. La cabeza intentaba no ceder a la gravedad, apoy&aacute;ndose en el pu&ntilde;o izquierdo, cuyo codo del mismo lado descansaba en el mostrador.
    </p><p class="article-text">
        - S&iacute;, claro. Ahora vas a ser t&uacute; el &uacute;nico que ve bien, Guille&hellip; Aqu&iacute;, el iluminado&hellip; y el resto: todos unos ignorantes, &iquest;no? &ndash;le abroncaba el joven del cami&oacute;n de reparto.
    </p><p class="article-text">
        - No, co&ntilde;o&hellip; No es eso&hellip; Para nada. No me refiero al vuelo del colibr&iacute;, las auroras boreales ni nada de eso&hellip; &ndash;explicaba hiperb&oacute;licamente&ndash;. Que s&iacute;, que son maravillosos, oye.  Pero el encanto, la armon&iacute;a, el detalle&hellip; La forma b&aacute;sica&hellip; sencilla&hellip; &iquest;me sigues? &ndash;pregunt&oacute; como si le estuviera resbalando algo fino por la yema de los dedos&ndash;. Ese ritmo al que todo baila&hellip; y sin embargo, tan diferente de unos o&iacute;dos a otros. 
    </p><p class="article-text">
         Una brisa caliente le despein&oacute; el pensamiento. 
    </p><p class="article-text">
        El mundo real y presente acab&oacute;, por &eacute;l, con su enso&ntilde;aci&oacute;n y a &eacute;l no le gustaba despertar. 
    </p><p class="article-text">
         Hab&iacute;a algo triste en el caminar de los vecinos que siempre deambulaban por la plaza durante la sobremesa. La vida entonces se resum&iacute;a a la procesi&oacute;n de unas pocas familias que aprovechaban para pasear a sus beb&eacute;s, las viejas que se turnaban yendo iglesia arriba, iglesia abajo, y el par de borrachos que sal&iacute;an de su misa propia en el viejo y apestoso bar de enfrente.
    </p><p class="article-text">
         El sonido del pasar p&aacute;gina le llam&oacute; la atenci&oacute;n: 
    </p><p class="article-text">
         - Mira esa chica&hellip; donde las revistas. &iexcl;A eso me refiero, t&iacute;o! &ndash;susurr&oacute; Guillermo. Torci&oacute; la cabeza mudo, extra&ntilde;ado, con su cabeza se&ntilde;alando como mensaje al compa&ntilde;ero, que ven&iacute;a del tercer viaje cargando mercanc&iacute;a&ndash;. Y lo mejor, encima, es que ella puede que no tenga ni idea de ello, o quiz&aacute; ni le importa, &iexcl;vete a saber&hellip;! Ella&hellip; &ndash;enfatiz&oacute;&ndash;. Ella resume bien lo que trato de decirte&hellip; No parece consciente de lo maravillosa que parece desde fuera, en absoluto.
    </p><p class="article-text">
        - S&iacute;&hellip; Por cierto, alguien deber&iacute;a irle diciendo que esto no es una biblioteca&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        - &iexcl;Por Dios, Mario! &iexcl;No seas salvaje!... &iexcl;Para alguien que se para en el estanco en horas&hellip;!
    </p><p class="article-text">
         - Que no est&aacute;s para regalar nada a nadie, Guille&hellip;&ndash;sentenciaba Mario, entonando condescendientemente cada vocal&ndash;. Esto no te va a aguantar otro a&ntilde;o&hellip; Ahora podr&iacute;as estar pasando un tiempo en alg&uacute;n hotel o algo, a cuerpo de rey, de vacaciones, desconectando de todo este tinglado. Pero bueno, t&uacute; sabr&aacute;s.... 
    </p><p class="article-text">
        - Oye, esto es lo &uacute;ltimo &ndash;anunci&oacute; el repartidor, abrazado a una herm&eacute;tica caja blanca&ndash;. Nos vemos el lunes. Acu&eacute;rdate de hacer el ingreso y&hellip; nada, cualquier cosa: me escribes.
    </p><p class="article-text">
        - T&uacute; siempre yendo a lo importante &ndash;se desped&iacute;a Guillermo&ndash;. No te preocupes: sobrar&aacute; mucha mercanc&iacute;a, as&iacute; que la pr&oacute;xima vez, tr&aacute;ete algo m&aacute;s grande que la moto.
    </p><p class="article-text">
         Avenida abajo, el ruido del motor se perd&iacute;a al mismo tiempo que aquella chica miraba al due&ntilde;o del estanco, acerc&aacute;ndose demasiado r&aacute;pido para &eacute;l al mostrador:
    </p><p class="article-text">
        - Okey&hellip; se apresur&oacute; &ndash;avergonzado &eacute;l&ndash;. Dime, por favor, que no has cogido toda esta pila por lo que est&aacute;bamos hablando mi compa&ntilde;ero y yo&hellip; &ndash;dijo se&ntilde;alando el fajo de revistas que llevaba.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Perdona?
    </p><p class="article-text">
         - No, nada, nada&hellip; disculpa &ndash;se intentaba explicar bajo fr&iacute;o sudor&ndash;. La gente ya no suele comprar revistas&hellip; y menos a&uacute;n tantas. Pero&hellip; que no me estoy metiendo con tu compra, ni nada&hellip;&ndash;Guillermo tom&oacute; aire&ndash;. Perdona otra vez, lo estoy empeorando. Me callo ya.
    </p><p class="article-text">
        - Tranquilo &ndash;ri&oacute; ella&ndash;, no pasa nada&hellip; Lo que no he podido encontrar es la <em>Lonely Planet</em>. &iquest;La sueles vender o&hellip;?
    </p><p class="article-text">
         Su mirada proyect&oacute; la silueta del plumaje de un imposible pavo real al buscar en los expositores del destartalado estanco, para luego regresar a posar dos faros casta&ntilde;os en las entra&ntilde;as de aquella caja de lata marr&oacute;n y asaltar con la m&aacute;s afilada de las sonrisas al responsable de lo que all&iacute; se vend&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
         - No&hellip; revistas as&iacute;&hellip; s&oacute;lo las que est&aacute;n a la vista&hellip; &ndash;Guillermo sent&iacute;a ese t&iacute;pico pulso bombeado del coraz&oacute;n marcando el ritmo como un lejano tambor en el o&iacute;do. Se aisl&oacute; del mundo y de su propia voz&hellip; La boca y la lengua le pesaron inm&oacute;viles&ndash; pero, si quieres, puedo mandarla a pedir. Estamos a principios de mes, as&iacute; que no deber&iacute;a tardar mucho en llegar.
    </p><p class="article-text">
         (Uno&hellip; dos&hellip; tres&hellip; cinco infinitos&hellip;) El mundo no se hab&iacute;a extinguido todav&iacute;a. (Ocho&hellip;) Se atrevi&oacute; a mirar a su cara&hellip; El contorno, el color, la luz&hellip; Se concentr&oacute; primero en el extremo suroeste del rostro de ella, para reconocer las emociones b&aacute;sicas, buscando la ausencia o no de sonrisa y atendi&oacute; luego al comportamiento del resto de sus m&uacute;sculos faciales. 
    </p><p class="article-text">
         A las treinta eternidades, consigui&oacute; mirarle al ojo derecho. Luego al izquierdo y otra media hasta perderle el miedo a doblegar su mente para adentrarse en aquellos dos planetas que, a la vez, le dijeron: 
    </p><p class="article-text">
         - Eso estar&iacute;a genial, pero no tienes por qu&eacute; molestarte.
    </p><p class="article-text">
        - No es problema, de verdad. De hecho, ahorrar&iacute;a mucho dinero si me dedicara a atender s&oacute;lo pedidos concretos&hellip; No s&eacute; por qu&eacute; he dicho eso, la verdad &ndash;dijo apurado Guillermo, sinti&eacute;ndose imposible de callar, diminuto&ndash;. Ella sonre&iacute;a abrumada: 
    </p><p class="article-text">
        - Vale, es&hellip; genial, la verdad. Muchas gracias por el detalle. Lo malo es que tengo unos horarios mal&iacute;simos y no s&eacute; cu&aacute;ndo podr&iacute;a pasarme&hellip;
    </p><p class="article-text">
         Era uno de esos momentos. El de las excusas. El de las razones. El que le recordaba que la vida no es como en las pel&iacute;culas. Ella estar&iacute;a seguramente inc&oacute;moda ante un tipo encerrado en un cub&iacute;culo vendiendo prensa.
    </p><p class="article-text">
         - Ya&hellip; &ndash;El estanquero tom&oacute; de la caja el cambio de la compra de aquella joven.
    </p><p class="article-text">
        Perdona &ndash;lo interrumpi&oacute; ella&ndash;&hellip; por casualidad no sabr&aacute;s d&oacute;nde puedo encontrar una ferreter&iacute;a por aqu&iacute;, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        - Pues mira, girando aqu&iacute; a la izquierda, si sigues hacia abajo, ver&aacute;s una como a cincuenta metros&hellip; &ndash;contest&oacute; Guillermo a medio gas, como si de un tr&aacute;mite cotidiano se tratase.
    </p><p class="article-text">
         - &iexcl;Genial&hellip;! &iexcl;Muchas gracias! Es que acabo de llegar a la ciudad y no conozco el lugar ni nada. Pero me ha encantado este estanquito, y has sido muy amable conmigo&hellip; as&iacute; que, si no te importa&hellip; &ndash;las palabras de la chica pisaban suelo inestable&ndash; &hellip; mira, vamos a hacer una cosa: p&iacute;deme la revista, te dejo mi n&uacute;mero y, cuando te llegue, me llamas, quedamos donde nos venga bien, me la traes y nos tomamos un caf&eacute; o lo que sea&hellip;, si quieres, claro. &iquest;Te parece?
    </p><p class="article-text">
         La precauci&oacute;n por no emitir una respuesta demasiado ansiosa se transform&oacute; en el silencio protagonizado por la pausa de un coraz&oacute;n que nunca estuvo acostumbrado a ser correspondido. 
    </p><p class="article-text">
         - S&iacute;, claro&hellip; &ndash;tembl&oacute; la boca de Guillermo&ndash;. Te tomo la palabra &ndash;reafirm&oacute;.
    </p><p class="article-text">
         La joven abri&oacute; su bolso para acabar encontrando en su interior un bol&iacute;grafo de carcasa color lim&oacute;n con el que escribi&oacute;, reclin&aacute;ndose sobre el mostrador y apart&aacute;ndose la melena de su lado derecho, nueve d&iacute;gitos en la esquina de una p&aacute;gina arrancada de la revista <em>Viajeros</em> y un nombre: Claudia.
    </p><p class="article-text">
         Pero si le preguntases al estanquero, &eacute;l te contar&iacute;a que tambi&eacute;n recuerda la pesada luz del sol de las tres y media de la tarde posada en el perfil derecho de aquella joven, como deseando iluminarla a caricias; que cuando tuvo el papel en sus manos, comenz&oacute; a sudar, lo cual apur&oacute; el desgaste de la nota y que Claudia se march&oacute; de all&iacute; a un tempo exacto de ciento nueve pulsaciones por minuto.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/revistas-viajes_132_1540894.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 May 2019 10:02:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Revistas de viajes (I)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Fer D. Padilla,Historia,Relato,Cuentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo bueno, si extraño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/bueno-extrano_1_1544894.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9462f3d-e933-4776-a0aa-750d555699c3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotograma del filme &#039;The Sisters Brothers&#039; (2018)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los forajidos hermanos Charlie y Eli Sisters tienen un trabajo: acabar con la vida de Hermann Kermtt Warm, un buscador de oro con valiosa información</p></div><p class="article-text">
        - T&iacute;tulo: <em>The Sisters Brothers</em> (2018)
    </p><p class="article-text">
         - Direcci&oacute;n: Jacques Audiard
    </p><p class="article-text">
        - Gui&oacute;n: Jacques Audiard y Thomas Bidegain
    </p><p class="article-text">
        - Reparto: John C. Reilly, Joaquin Phoenix, Riz Ahmed, Jake Gyllenhall
    </p><p class="article-text">
         Uno de los mejores -y m&aacute;s amenos- directores del cine franc&eacute;s vuelve a las pantallas internacionales con trama de gran sustancia para bocas de cualquier criterio, reacci&oacute;n o expectativa: <em>The Sisters Brothers</em> es un <em>western</em> orquestado por Jacques Audiard, responsable de grandes pel&iacute;culas como <em>Un profeta</em> o <em>De &oacute;xido y hueso</em>. Historias, ambas, descarnadas y de gran dosis dram&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La mirada de Audiard se traslada ahora al <em>Far West</em>, al Oreg&oacute;n de finales del siglo XIX, para contarnos el viaje de dos hermanos que parecen reales; de preocupaciones y temas de inter&eacute;s que llaman la atenci&oacute;n de nuestro contexto. Estos personajes de peque&ntilde;as inquietudes, conversaciones, detalles e inventos que se dan en la vida plasmada en esta cinta, son una delicia a la que el gran p&uacute;blico no est&aacute; acostumbrada en el g&eacute;nero y que agradecer&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        La misi&oacute;n de Eli y Charlie Sisters es acabar con la vida de un buscador de oro. Una premisa tan sencilla como esa se transforma en una aventura que vuelve a acercar el Lejano Oeste a tierras almerienses, donde el departamento art&iacute;stico ya se explaya y su excelente fotograf&iacute;a, su m&uacute;sica anodina y el ritmo de los dos hermanos galopando dan alas a la sonrisa, transmitiendo la sensaci&oacute;n de libertad tal como la piensa la ingenuidad de sus protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        Bordeando la naturaleza bobalicona y bonachona de los personajes interpretados por John C. Reilly, tanto &eacute;l como Jake Gyllenhall y Riz Ahmed (<em>Four lions</em>, <em>Venom</em>, <em>Star Wars: Rogue One</em>) componen una banda de ensue&ntilde;o para una pel&iacute;cula tan digna tanto para seguidores como para no iniciados del g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        <em>The Sisters Brothers</em> cuenta con el gran Joaquin Phoenix como una de sus principales mitades y sobresaliendo en el largometraje, que para nada ser&iacute;a lo mismo sin la aportaci&oacute;n de su registro interpretativo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que significa una mera introducci&oacute;n de lo que le espera al actor este a&ntilde;o, cuando su <em>Joker</em> acabe viendo la luz, es el colof&oacute;n para una excelente producci&oacute;n, bastante recomendable y que abre la puerta a la necesidad de nuevos buenos t&iacute;tulos, en una calma de taquilla inmejorable para la irrupci&oacute;n de alternativas inesperadas de calidad.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/bueno-extrano_1_1544894.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 May 2019 13:27:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo bueno, si extraño]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Joaquin Phoenix,Fer D. Padilla,Críticas de cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Quedabien']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/quedabien-vengadores-endgame-avengers-endgame-fer-d-padilla-critica-de-cine-pantalla-grande_1_1566575.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4eea03a-7edb-462f-a82c-97dda89113f6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotograma del filme &#039;Los Vengadores&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los Vengadores se reúnen para intentar derrotar a Thanos tras los devastadores acontecimientos sucedidos en la última de sus aventuras</p></div><p class="article-text">
        - T&iacute;tulo: <em>Vengadores: Endgame (Avengers: Endgame)</em>, 2018
    </p><p class="article-text">
        - Direcci&oacute;n: Joe y Felix Russo
    </p><p class="article-text">
        - Gui&oacute;n: Chritopher Markus y Stephen McFeely (basado en los personajes de Sta Lee y Jack Kirby) 
    </p><p class="article-text">
        - Reparto: Robert Downey Jr., Chris Evans, Mark Ruffalo, Chris Hemsworth, Scarlett Johansson, Jeremy Renner, Paul Rudd, Brie Larson, Josh Brolin
    </p><p class="article-text">
        Marvel concluye la tercera fase de desarrollo de su cine con la &uacute;ltima entrega de la saga Vengadores, el mejor, m&aacute;s necesario y agradecido de sus t&iacute;tulos. Lo hace estando en plena forma, pero con sensaciones extra&ntilde;as para el modelo de cine que todav&iacute;a conocemos, ya sea por haber roto con los niveles de taquilla, por el ejercicio de marca que la industria ha supuesto -y soportado- a cambio de alcanzar sus objetivos, o en otro extremo, porque de cara a un nuevo episodio cinematogr&aacute;fico <em>marvelita</em>, todo est&aacute; por escribir. Ninguna presi&oacute;n de recorrido, porque romper&aacute; con lo ya expuesto pero en cambio significar&aacute; soportar la presi&oacute;n de un &eacute;xito que necesita diversificarse para seguir creciendo bajo el ala de su nuevo due&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        <em>Vengadores: Endgame</em> es una cinta que contenta al grueso de los seguidores. No se arriesga y no es su funci&oacute;n. Pero si atendemos a ello como una franquicia que ha sabido adaptar con &eacute;xito el modelo narrativo de la nueva televisi&oacute;n al cine -tom&aacute;ndose su tiempo para desarrollar bien los personajes, explorando diferentes l&iacute;neas narrativas o poniendo el foco en multitud de espacios y tiempos radicalmente diferentes-, su anterior cap&iacute;tulo, ese en el que suced&iacute;a el gran conflicto, causa mucho m&aacute;s impresi&oacute;n que esta nueva aventura.
    </p><p class="article-text">
        Con su propia y disparatada historia, <em>Endgame</em> cumple de sobra con las expectativas, pese a que en este mismo a&ntilde;o han aparecido formatos similares, mucho m&aacute;s creativos, curiosos o de mayor inter&eacute;s -en el estilo superheroico: <em>Shazam!</em>, o en un medio de desarrollo de historia y personajes, ah&iacute; tenemos la &uacute;ltima temporada de <em>Juego de Tronos</em>.
    </p><p class="article-text">
        El mayor inter&eacute;s de esta pel&iacute;cula es, l&oacute;gicamente, conocer el final de unos superh&eacute;roes que nos han acompa&ntilde;ado -queramos o no- durante los &uacute;ltimos once a&ntilde;os. Sobre todo, el de sus dos mayores pilares: Ironman y Capit&aacute;n Am&eacute;rica. Y no han hecho poco. La trama cumple con la coherencia heroica, aportando aventura, pura acci&oacute;n y la suficiente carga tr&aacute;gica como para que no perdamos nuestra empat&iacute;a con estos personajes. Valor cuyo merecimiento merece debate aparte. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora es tiempo de cambio. O se toma un nuevo rumbo, nuevos tiempos y estrategias o el modelo continuar&aacute; hasta el agotamiento, para entrar de nuevo en un estado de hibernaci&oacute;n del que s&iacute; que debi&oacute; salir, pero no tan explotado. En esta ocasi&oacute;n, para gran favor y servicio al mundo y la cultura del c&oacute;mic pero a expensas de impostar narrativas, recursos y objetivos que el modelo cinematogr&aacute;fico actual, por naturaleza, no puede aguantar a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        <em>Vengadores: Endgame</em> es un espect&aacute;culo recomendable dada la importancia de su lugar en su universo. Absoluto entretenimiento, sin ninguna reflexi&oacute;n importante o que entra&ntilde;e alg&uacute;n desaf&iacute;o para el espectador. No es la intenci&oacute;n. Ni siquiera en el uso de unos conceptos t&eacute;cnicos que f&aacute;cilmente podr&iacute;an ser disparatados, o en un tratamiento arrogante e irrespetuoso de una cultura pop que intentan renovar.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo es simplemente desconectar. 
    </p><p class="article-text">
        Con lo que ello implica.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="643" height="362" src="https://www.youtube.com/embed/UQ3bqYKnyhM" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/quedabien-vengadores-endgame-avengers-endgame-fer-d-padilla-critica-de-cine-pantalla-grande_1_1566575.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 May 2019 09:04:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Quedabien']]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fer D. Padilla,Críticas de cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[+ (y/o) –]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/a_132_1611414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/387d31a2-32f3-42f4-b8ea-90a47b2186c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        Cuanto m&aacute;s hablo,
    </p><p class="article-text">
         menos me escuchan;
    </p><p class="article-text">
         Cuanto menos lo hago,
    </p><p class="article-text">
         van desapareciendo las preguntas.
    </p><p class="article-text">
         Si no aparezco,
    </p><p class="article-text">
         nadie lo hace en mi busca.
    </p><p class="article-text">
         Conforme m&aacute;s solo me siento,
    </p><p class="article-text">
         m&aacute;s r&aacute;pido acusan.
    </p><p class="article-text">
        -No puede ser para tanto,
    </p><p class="article-text">
         Caballero despreciable
    </p><p class="article-text">
         de la Suerte Inoportuna.
    </p><p class="article-text">
         Al&eacute;grate; sonr&iacute;e&hellip;
    </p><p class="article-text">
         S&eacute; feliz pagando esas facturas.
    </p><p class="article-text">
         T&uacute;&hellip;, que rico te volviste
    </p><p class="article-text">
         en las lejan&iacute;as y alturas:
    </p><p class="article-text">
         que nadie sepa que existen d&iacute;as
    </p><p class="article-text">
         de eco en tus bolsillos
    </p><p class="article-text">
         y lamento en las tripas.
    </p><p class="article-text">
        Nadie cuenta ya contigo.
    </p><p class="article-text">
         Y t&uacute;&hellip; 
    </p><p class="article-text">
         T&uacute; y tu melancol&iacute;a&hellip;
    </p><p class="article-text">
         recordando siempre 
    </p><p class="article-text">
         los mismos abrigos.
    </p><p class="article-text">
         M&aacute;s soledad y menos familia,
    </p><p class="article-text">
         amigos, 
    </p><p class="article-text">
         universo conocido&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Llegar&aacute; pronto el &uacute;ltimo invierno
    </p><p class="article-text">
         y te recuerdo que en verano 
    </p><p class="article-text">
         ya tiritabas de fr&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
         Dime, &iquest;qui&eacute;n ha pasado
    </p><p class="article-text">
         para que todos tus sue&ntilde;os
    </p><p class="article-text">
         se hayan convertido en el camino?
    </p><p class="article-text">
         &iquest;C&oacute;mo llegar&aacute;s al amanecer,
    </p><p class="article-text">
         cuando, esta noche, 
    </p><p class="article-text">
         la mejor idea parece ser 
    </p><p class="article-text">
         volver atr&aacute;s del todo,
    </p><p class="article-text">
         a antes siquiera 
    </p><p class="article-text">
         de que todo existiera?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="643" height="362" src="https://www.youtube.com/embed/oNLJN62iKlc" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/a_132_1611414.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Apr 2019 20:15:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[+ (y/o) –]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/387d31a2-32f3-42f4-b8ea-90a47b2186c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Poemas,Fer D. Padilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hola]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/hola_132_1622227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        O mejor dicho: &iexcl;hola!, &iquest;qu&eacute; tal? &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        Espero que no me haya equivocado y que todo est&eacute; yendo bien. Si te ha sucedido algo malo en el camino, no pasa nada: nos sacudimos el polvo, nos curamos a nuestro ritmo y que le den al mundo por mucho tiempo que haga falta. De verdad. Y por favor, no me incluyas entre ellos: no podemos dejar que los malos ganen. Mientras resistamos, estaremos venciendo. 
    </p><p class="article-text">
        Mi intenci&oacute;n m&aacute;s importante siempre es contarte que echo de menos el centro de la ciudad: mi casa. Y cuando hablo de ella, me refiero a ese punto del universo al que regal&eacute; lo m&aacute;s importante de m&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        De igual forma que nunca existieron los fantasmas, sino los recuerdos. El muro es un mundo partido en dos, en el que la otra mitad es como si no existiera y los cuentos escritos son verdades que s&oacute;lo t&uacute; podr&iacute;as entender. En privado. En silencio. En el viento silbado con todas las canciones por las que escrib&iacute; lo &uacute;ltimo, y por el que echo a volar esta botella apuntando en direcci&oacute;n a tu magia, la que siempre describo. La m&aacute;s fuerte de todas. 
    </p><p class="article-text">
        No escribir&eacute; ning&uacute;n pero, ni cualquier s&iacute;mbolo que confunda. De ah&iacute; lo explicado. Igualmente, necesitar&iacute;a nacer de nuevo para -al menos intentar- equilibrar lo vivido. Te confieso que a veces me divierto mucho. Se me da bastante bien. He visto tantas cosas absurdas que me da pena no poder verte y re&iacute;r much&iacute;simo con m&aacute;s de una vivencia. Mi culpa. Estoy seguro de que a ti, al menos por un segundo, te ha sucedido exactamente lo mismo. 
    </p><p class="article-text">
        Aprendidos, asimilados, aceptados e interiorizados todos los tiempos verbales posibles&hellip;  me sigue pasando a todas horas. &iquest;Qu&eacute; quieres que te diga? Me acompa&ntilde;as, por muy iluso que suene. Por muy lejos que est&eacute;s, en cualquiera de los sentidos, de este mundo que ya tenemos la agridulce sensaci&oacute;n de conocer. 
    </p><p class="article-text">
        Siempre seguir&aacute; valiendo la pena y es verdad, aunque no lo creas, que s&oacute;lo haber recibido un hola, una respuesta -al margen de que me puedas odiar, o tenerme indiferencia-, me ha alegrado la vida entera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/hola_132_1622227.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Mar 2019 11:18:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Hola]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Fer D. Padilla,Cuentos,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Banda sonora de una vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/banda-sonora-de-una-vida-poesia-verso-poema-fer-d-padilla-cartas-desde-absurdistan_132_1633747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b11a16f-4760-45da-a118-05279cd1348d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        Valiente (e) idiota,
    </p><p class="article-text">
         que quiso ser un h&eacute;roe
    </p><p class="article-text">
         en este loco mundo.
    </p><p class="article-text">
         Un feo &eacute;rase una vez 
    </p><p class="article-text">
         pintado a trav&eacute;s 
    </p><p class="article-text">
         del cielo del universo.
    </p><p class="article-text">
        Acab&oacute; naufragando en el Mar de la memoria,
    </p><p class="article-text">
         por intentar aprender a mantener 
    </p><p class="article-text">
         el coraz&oacute;n al alcance de la mano.
    </p><p class="article-text">
         Acept&oacute; el mayor de los desastres,
    </p><p class="article-text">
         el mejor de los fallos;
    </p><p class="article-text">
         disparos en la calle 
    </p><p class="article-text">
         y del tel&eacute;fono 
    </p><p class="article-text">
         ella al otro lado.
    </p><p class="article-text">
        El calor de la jungla en vaqueros,
    </p><p class="article-text">
         tal como la primera vez 
    </p><p class="article-text">
         que fue testigo de su cabello.
    </p><p class="article-text">
         La chica de ojos marrones,
    </p><p class="article-text">
         apareciendo del interior de una hoguera.
    </p><p class="article-text">
         Recuper&oacute; la fe en la humanidad
    </p><p class="article-text">
         y todo lo que necesitaba
    </p><p class="article-text">
         para acabar con su alma 
    </p><p class="article-text">
         partida por la mitad,
    </p><p class="article-text">
         al abrigo 
    </p><p class="article-text">
         de los juegos m&aacute;s fr&iacute;os
    </p><p class="article-text">
         y el arroz m&aacute;s desabrido.
    </p><p class="article-text">
        <em>-Esperar&eacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Querr&aacute; hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        La canci&oacute;n enton&oacute; un adi&oacute;s
    </p><p class="article-text">
         y &eacute;l no supo cantar.
    </p><p class="article-text">
         Desbordados los r&iacute;os de lava,
    </p><p class="article-text">
         vio en lo alto la vida pasada,
    </p><p class="article-text">
         mientras su pecho le coreaba
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;por cu&aacute;nto tiempo m&aacute;s?&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&hellip;&nbsp;</em>as&iacute; que todos los d&iacute;as del mes,
    </p><p class="article-text">
         el sonido del amanecer de su piel
    </p><p class="article-text">
         va creando un molinillo austral
    </p><p class="article-text">
         en su columna vertebral
    </p><p class="article-text">
         y todo cent&iacute;metro de su cuerpo
    </p><p class="article-text">
         comienza a echarse a temblar,
    </p><p class="article-text">
         a encontrarse fuera de s&iacute;
    </p><p class="article-text">
         en tanto que, 
    </p><p class="article-text">
         entre el llanto y el espacio-tiempo,
    </p><p class="article-text">
         murmura, para sus adentros
    </p><p class="article-text">
        <em>C&oacute;mo desear&iacute;a que estuvieses aqu&iacute;.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="643" height="362" src="https://www.youtube.com/embed/RjCGgAiRzdg" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/banda-sonora-de-una-vida-poesia-verso-poema-fer-d-padilla-cartas-desde-absurdistan_132_1633747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Mar 2019 09:51:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Banda sonora de una vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Poemas,Fer D. Padilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Niño de papá]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/nino-de-papa-beautiful-boy-timothee-chalamet-steve-carell-felix-van-groeninger-fer-d-padilla-critica-de-cine-pantalla-grande_1_1647149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c247cfa4-4c32-4642-a813-7f40bd1cf106_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotograma del filme &#039;Beautiful boy&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La relación de un padre y su hijo mayor va degradándose a medida que el adolescente se sumerge en la drogodependencia</p></div><p class="article-text">
        - T&iacute;tulo: <em>Beautiful boy</em> (2018)
    </p><p class="article-text">
        - Direcci&oacute;n: Felix Van Groeninger
    </p><p class="article-text">
        - Gui&oacute;n: Felix Van Groeninger y Luke Davies (basado en las memorias de Nic y David Sheff)
    </p><p class="article-text">
        - Reparto: Steve Carell, Timoth&eacute;e Chalamet, Maura Tierney, Amy Ryan, Christian Convery
    </p><p class="article-text">
        Siete a&ntilde;os atr&aacute;s, en 2012, un drama descorazonador de much&iacute;sima calidad llamado <em>Alabama Monroe</em> se estrenaba de forma discreta. Pese a que fue incluso nominada a mejor pel&iacute;cula de habla no inglesa en los Oscars, la cinta no tuvo el reconocimiento que merec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El director de ese largometraje descorazonador regresa ahora a las carteleras para firmar <em>Beautiful boy</em>, una producci&oacute;n que cuenta con dos grandes figuras de la actuaci&oacute;n, como son Timoth&eacute;e Chalamet, imparable desde su aparici&oacute;n en <em>Hombres, mujeres y ni&ntilde;os</em> (Jason Reitman, 2014) o <em>Interstellar</em> hasta la gigante <em>Call me by your name</em>, y Steve Carell, actor c&oacute;mico con much&iacute;simas incursiones en t&iacute;tulos dram&aacute;ticos, como la reciente <em>Foxcatcher </em>(Bennett Miller, 2014).
    </p><p class="article-text">
        No es casualidad que sean lo mejor de la cinta y que ambos logren un gran trabajo. Si algo apena es que la historia no haya parecido tan honda como las actuaciones de los personajes, inundadas de emociones extremas, excesivas o inesperadas.
    </p><p class="article-text">
        El ritmo de la pel&iacute;cula es una bomba de relojer&iacute;a: se alternan grandes momentos de drama con una narrativa estudiosa de los principales directores de los 2000, con reminiscencias al trabajo de Danny Boyle, Darren Aronofsky o Richard Linklater, entre muchos otros, dada su nostalgia est&eacute;tica, referente de un esp&iacute;ritu noventero, cuyo contexto cultural ha sido mercantilizado en demas&iacute;a y cuya naturaleza c&iacute;nica y cr&iacute;tica deber&iacute;a ir renegando hace tiempo de procesos as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Aun con ello, como cinta bebedora de la melancol&iacute;a, de las ideas de un pret&eacute;rito de por s&iacute; ya nost&aacute;lgico, anhelando lo que anhela, no llega a estar a la altura de sus referentes. Seguramente por el flaco favor de un halo pol&iacute;ticamente correcto que nunca llega a desaparecer del todo en su visionado. Al menos sus responsables no lo ven como un inconveniente.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que a muchos espectadores les puede costar entender la deriva de algunos personajes, dado que el montaje ha querido abarcar mucho y apretar poco. Una pena quiz&aacute; subsanable por el hecho de que, si volvemos atr&aacute;s en el tiempo, como dec&iacute;amos al principio de esta cr&iacute;tica, podemos quedarnos con el pensamiento de que bastante del prestigio que consiguieron esos t&iacute;tulos inspiradores de <em>Beautiful boy</em> se debi&oacute; al paso del tiempo. A convertirse en cintas de culto. Estando en calidad muy en la l&iacute;nea de <em>Candy</em> (Neil Armfield, 2006) o <em>Spun</em> (Jonas Akerlund, 2002): &iquest;qui&eacute;n dice que no pueda tratarse del mismo caso?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="643" height="362" src="https://www.youtube.com/embed/pK-5iJBZGJ4" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/nino-de-papa-beautiful-boy-timothee-chalamet-steve-carell-felix-van-groeninger-fer-d-padilla-critica-de-cine-pantalla-grande_1_1647149.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Mar 2019 17:42:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Niño de papá]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fer D. Padilla,Críticas de cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo pintar una leyenda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/pintar-leyenda_1_1674677.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b1d63d3f-6797-4f01-ae03-c616b52e6409_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotograma con el actor Willem Dafoe en &#039;Van Gogh, a las puertas de la eternidad&#039; "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Van Gogh (Dafoe) deja su residencia en Holanda para buscar en Francia retos inspiradores para su pintura; las personas y hechos que se encontrará cambiarán su arte plástico para siempre</p></div><p class="article-text">
        - T&iacute;tulo: <em>Van Gogh, a las puertas de la eternidad (At Eternity&rsquo;s gate</em>), 2018
    </p><p class="article-text">
        - Direcci&oacute;n: Julian Schnabel
    </p><p class="article-text">
        - Gui&oacute;n: Jean-Claude Carri&egrave;re,&nbsp;Louise Kugelberg, Julian Schnabel
    </p><p class="article-text">
        - Reparto: Willem Dafoe,&nbsp;Rupert Friend,&nbsp;Oscar Isaac,&nbsp;Mads Mikkelsen,&nbsp;Mathieu Amalric
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que se pretende trasladar el universo interior de Vincent Van Gogh a la gran pantalla, acercarlo a los ojos de la masa. Tampoco hace mucho tiempo del &uacute;ltimo intento, con el maravilloso proyecto animado <em>Loving Vincent</em> (Kobiela, Welchman, 2017). Lo cierto es que la figura del pintor holand&eacute;s, tal y como pareciera en vida, es muy compleja como para ser producto comercial.
    </p><p class="article-text">
        Bastante optimista ha resultado el logro de <em>Van Gogh, a las puertas de la eternidad</em>, nuevo trabajo de Julian Schnabel (<em>Basquiat</em>, 1996). Para empezar porque su prop&oacute;sito es todo lo sincero que puede extraerse de su proclama, pero m&aacute;s profundamente porque esta es la historia de c&oacute;mo Van Gogh se convierte en leyenda. Mediante su pintura, pero -y he aqu&iacute; la diferencia- desde la an&eacute;cdota, el suceso, la experimentaci&oacute;n, la introspecci&oacute;n a la que se ve arrastrado el espectador, la metamorfosis y evoluci&oacute;n de su trabajo hacen gala de querer sentirse maldita y la batuta de Schnabel, amante de la pintura, no por casualidad y pese a la diferencia respecto a sus anteriores trabajos, mantiene ese goce por las pinceladas.
    </p><p class="article-text">
        Vincent Van Gogh es la interpretaci&oacute;n absoluta de Willem Dafoe, en unas posibles pretenciosas puertas a la eternidad que el director de la m&aacute;s que recomendable <em>La escafandra y la mariposa</em> ha creado para el cometido.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n con la arrogancia del caso, Schnabel es un referente de calidad absoluta y crea el universo tan fidedignamente, de una manera tan espont&aacute;nea y aparentemente sencilla, que el espectador que disfrute de la cinta ver&aacute; c&oacute;mo el arte de la pintura, el del drama propio del personaje, la direcci&oacute;n est&eacute;tica y la fotograf&iacute;a se ensamblan hasta el punto de olvidarnos que asistimos al pase de una ficci&oacute;n biogr&aacute;fica. Nos acabamos sumergiendo, en mayor o menor medida en el mundo de Van Gogh.
    </p><p class="article-text">
        Dafoe ha merecido mucho m&aacute;s reconocimiento del otorgado, en un a&ntilde;o ya impregnado por la desfachatez de unos Oscars despreciados, man&iacute;queos y utilizados por todos los agentes comerciales posibles. Gran parte de la culpa de ello la ha tenido la propia masa social, presionando a ciertos medios que no han dudado en dar el golpe de gracia y rebajar su criterio para ganar unos euros frente a la agon&iacute;a de determinados obsoletos <em>mass media</em>.
    </p><p class="article-text">
        Divertida o no -que no lo es-, <em>... a las puertas de la eternidad</em> da lo que promete y es altamente recomendable, siendo una cinta mucho m&aacute;s accesible que su predecesora en la tem&aacute;tica vangoghiana.
    </p><p class="article-text">
        Un goce para la mirada y una historia fascinante e inspiradora. Cuando se hace de la vida un arte, puede pasar que acabe en payasada o en leyenda. Este a&ntilde;o se ha querido valorar m&aacute;s la excentricidad mercantilizada antes que la leyenda, pese al material con el que partimos. Lo hemos tenido muy f&aacute;cil y hemos actuado mal.
    </p><p class="article-text">
        El cine vive. Las grandes pel&iacute;culas e historias nunca morir&aacute;n. Pero debemos ser cuidadosos. El mundo debe acercarse al arte, al verdadero, y no querer adaptarlo y rebajarlo de ese estatus a algo simpl&oacute;n como es la tendencia masiva de mero entretenimiento banal.
    </p><p class="article-text">
        El arte es ocio, s&iacute;. Pero no por ello pretendamos convertirlo por capricho en nuestro personal circo en decadencia.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="643" height="362" src="https://www.youtube.com/embed/iUmbt-6kXzQ" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/pintar-leyenda_1_1674677.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Mar 2019 11:15:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo pintar una leyenda]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b1d63d3f-6797-4f01-ae03-c616b52e6409_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Fer D. Padilla,Críticas de cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De libro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/de-libro-green-book-viggo-mortensen-mahersala-ali-linda-cardellini-fer-d-padilla-critica-de-cine-pantalla-grande_1_1719227.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8cbbbbd1-610e-4bb4-a123-a3718e4483a6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotograma del filme &#039;Green book&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tony Lip es contratado como chófer de un reconocido pianista negro para viajar a través de ciertas zonas de Estados Unidos, complicadas en cuanto a temática racial durante el decenio de los sesenta</p></div><p class="article-text">
        - T&iacute;tulo: <em>Green book</em> (2018)
    </p><p class="article-text">
        - Direcci&oacute;n: Peter Farrelly
    </p><p class="article-text">
        - Gui&oacute;n: Brian Hayes Currie, Peter Farrelly, Nick Vallelonga
    </p><p class="article-text">
        - Reparto: Viggo Mortenses, Mahersala Ali, Linda Cardellini
    </p><p class="article-text">
        Tras favorecer descaradamente la inclusi&oacute;n de ciertas pel&iacute;culas en los Oscar seg&uacute;n una delirante presi&oacute;n medi&aacute;tica y comercial este a&ntilde;o, o despu&eacute;s del olvido que han sufrido muchas otras cintas muy originales, la insistencia de ciertas producciones mediocres y costumbristas, cuyas ventajas son, meramente, publicitarias y de relleno, es completamente absurda.
    </p><p class="article-text">
        Es este el caso de <em>Green book</em>: un trabajo de Peter Farrelly, director estrella de la comedia durante los &uacute;ltimos decenios (<em>Algo pasa con Mary</em>, <em>Yo, yo mismo e Irene</em>, <em>Osmosis Jones</em>, <em>Dos tontos muy tontos</em>, <em>Vaya par de idiotas</em>, <em>Amor ciego</em>, <em>Pegado a ti</em>&hellip;), junto a su hermano Bobby, que nos cautivaron con su irreverencia, originalidad y provocaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es triste ver c&oacute;mo todas esas cualidades se han evaporado dejando paso a esta demasiado t&iacute;pica <em>Green book</em>. Muy obvia y f&aacute;cil. A cualquiera le puede gustar. Quiz&aacute; es la cinta m&aacute;s recomendable de este a&ntilde;o, por no arriesgar absolutamente nada, ni siquiera en las pocas problem&aacute;ticas aristas del introvertido personaje del pianista. El escrito simplemente pasa p&aacute;gina y aqu&iacute; silencio.
    </p><p class="article-text">
        De nulo atrevimiento, <em>Green book </em>pasa a convertirse entonces en un juego de dos actores: Mortensen <em>versus</em> Ali. La qu&iacute;mica de las parejas de este estilo sigue un tira y afloja tan usado y aburrido que, por mucho tiempo que uno se ausente de la sala, seguir&aacute; entendiendo perfectamente la trama a su regreso.
    </p><p class="article-text">
        Lo mejor de la pel&iacute;cula es el talento con el que parte. Es lo &uacute;nico que ofrece. Mahersala Ali merece la nominaci&oacute;n a mejor actor de reparto y ya. Sigue haciendo un muy buen trabajo, tanto en cine como en televisi&oacute;n, desde aquella joya de papel en la <em>Moonlight</em> de Barry Jenkins. Pero tambi&eacute;n hay que reconocer a Linda Cardellini, la esposa de ese ch&oacute;fer tan italoamericano y el personaje que parece m&aacute;s aut&eacute;ntico de los all&iacute; encontrados.
    </p><p class="article-text">
        Porque adem&aacute;s esta cinta comete la trampa de poner el ojo en los prejuicios contra la raza negra, su cultura, nivel de estudios, h&aacute;bitos alimenticios, incluso&hellip; con el fin de desmontarlos, en un ejercicio did&aacute;ctico del que nunca nos podr&iacute;amos quejar. Sin embargo, no hay una peque&ntilde;a molestia en corregir el estereotipado retrato de los italoamericanos a lo largo de la cinta.
    </p><p class="article-text">
        <em>Green book</em> es una pel&iacute;cula de domingo por la tarde, por ver algo durante la sobremesa en casa. Y todo esto con un caf&eacute; y la abuela al lado dando cabezadas. Imposible que falle. Como <em>Intocable</em> (Nakache y Toledano, 2011) y mil t&iacute;tulos del mismo estilo, pero sin sorprender lo m&aacute;s m&iacute;nimo.
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      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/de-libro-green-book-viggo-mortensen-mahersala-ali-linda-cardellini-fer-d-padilla-critica-de-cine-pantalla-grande_1_1719227.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Feb 2019 10:41:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De libro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fer D. Padilla,Críticas de cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bruja (y IV)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/bruja-iv_132_1727916.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57de48da-9af1-483d-978b-8e2ef1951c0a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        El camino de vuelta se abr&iacute;a paso ante sus ojos como una herida mal curada. El verde de aquel mundo parec&iacute;a haberse apagado bastante. Uno a uno, hab&iacute;an se marchado casi todos del refugio. Con emborronada visi&oacute;n y el equipaje a su lado, aparec&iacute;a sentado en un banco a la entrada. Mientras la cabeza de ella miraba el cielo desde su regazo, el resto de su cuerpo ocupaba el resto del asiento.
    </p><p class="article-text">
        <em>Echar de menos es un poco el precio de haber sentido algo&hellip; -</em>filosofaba ella-<em>. As&iacute; que por m&iacute; no te cortes. Cuanto m&aacute;s&hellip; mejor, &iquest;no?</em>
    </p><p class="article-text">
         El eco de sus palabras rascaba la espina de N&eacute;stor, descansaba en su pecho, trepaba como manos por su cuello... Le manten&iacute;a tranquilo. Sus o&iacute;dos se concentraban en memorizar el sonido de aquella voz.
    </p><p class="article-text">
        <em>&hellip; you know what I mean?</em> -pregunt&oacute;, sonri&eacute;ndole a los ojos. Cubri&eacute;ndose el rostro luego, avergonzada, cuando &eacute;l hizo lo propio.
    </p><p class="article-text">
        <em>S&iacute;&hellip;</em> -la mirada de N&eacute;stor volv&iacute;a a perder altura.
    </p><p class="article-text">
         La chica de Le&oacute;n se levant&oacute;. Cuidadosa al mismo tiempo que &aacute;gil. En&eacute;rgica pero manteni&eacute;ndose cercana.
    </p><p class="article-text">
        <em> S&eacute; que siempre se dice esto. Pero con el tiempo, al menos estaremos en alg&uacute;n punto m&aacute;s cerca de donde queremos ir, si no hemos logrado llegar por entonces. Tendremos la mente m&aacute;s despejada. Y si pudi&eacute;ramos, no me negar&aacute;s que tendr&iacute;amos la misma conversaci&oacute;n. Si llegase ese momento, todo habr&iacute;a ido bien.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No te veo muy segura de volvernos a ver&hellip; -</em>intuy&oacute; N&eacute;stor.
    </p><p class="article-text">
        <em> Yo tambi&eacute;n debo seguir adelante, chaval. &iquest;Qu&eacute; te crees? -</em>re&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <em> No ya, claro que lo imaginaba </em>-reflexionaba &eacute;l- <em>&hellip; &iquest;Pero entonces?&hellip; &iquest;Pr&oacute;xima parada?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> &iexcl;Las nubes!</em> -rio- &hellip; <em>Es dif&iacute;cil de explicar -</em>dec&iacute;a mirando muy por encima de las monta&ntilde;as<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> &iquest;Qui&eacute;n es la que tira de excusas ahora, eh? -s</em>e burlaba N&eacute;stor.
    </p><p class="article-text">
        <em> T&uacute; r&iacute;ete&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Al final, acabar&eacute; ech&aacute;ndote un poco de menos y todo&hellip; </em>-confesaba, queriendo bromear sin &eacute;xito-<em>&hellip; y eso que dejar ir nunca fue lo m&iacute;o -</em>ella se re&iacute;a extra&ntilde;ada.
    </p><p class="article-text">
        <em> &iquest;De verdad es ese tu gran problema?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> S&iacute;&hellip; ya sabes lo que dicen: &ldquo;Si quieres algo&hellip;&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> &iexcl;Eso es absurdo! -</em>exclam&oacute; insultada-.<em> &iexcl;Claro que si quieres, debes dejar ir&hellip; pero mira a donde nos lleva eso! Gracias a ese tipo de pensamientos, esta sociedad parece que criminaliza el sentirse mal. Te culpan de sentir tristeza, melancol&iacute;a... Parece que ya no podemos darnos el lujo de echar de menos, que debemos llegar, antes de hora incluso, a vender una cara falsa al primer&hellip; pir&oacute;mano que pasa y pueda, o al que podamos, hacer m&aacute;s f&aacute;ciles los caprichos. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Es lamentable -</em>respir&oacute;<em>-. El &uacute;nico capricho que merece la pena es el tiempo, N&eacute;stor. No permitas que nadie cuestione c&oacute;mo utilizas el tuyo.</em>
    </p><p class="article-text">
         Algo despert&oacute; en las entra&ntilde;as del viajero. La esquirla de una pieza de alg&uacute;n engranaje de su universo hab&iacute;a empezado a liberar el extra&ntilde;o funcionamiento de esa compleja maquinaria que llevaba en alg&uacute;n sitio dentro. Y ella lo sab&iacute;a. A N&eacute;stor le hablaba la magia. La misma que &eacute;l recordaba tanto. Y &eacute;l la escuchaba atentamente. La guardaba dentro con un timbre de voz que le encajaba a la perfecci&oacute;n en un tiempo pret&eacute;rito al otro lado del mundo.
    </p><p class="article-text">
        <em> En fin, volviendo al tema: &iquest;qu&eacute; vas a hacer con tu tiempo?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> No lo s&eacute;&hellip;</em> -recapitul&oacute; N&eacute;stor, negando al aire-
    </p><p class="article-text">
        <em>No s&eacute; cu&aacute;l es mi plan.   Como te dije, no entiendo lo que ha pasado&hellip; lo que me ha tra&iacute;do aqu&iacute;, a este momento&hellip;   No tengo idea tampoco de qu&eacute; hacer&hellip;   No hay un sitio al que quiera ir&hellip;   &hellip; y tampoco puedo volver, as&iacute; que...</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Y qu&eacute; es lo que necesitas? -i</em>nsisti&oacute; la joven.
    </p><p class="article-text">
        <em>Estar lejos. Quitarme de en medio, supongo&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Supones demasiado. Mal asunto.   Pero mira el lado bueno: creo que te est&aacute; viniendo bien. Si t&uacute; y tus problemas est&aacute;is mejor as&iacute;, quedaos.   Sigue adelante, N&eacute;stor&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> &iquest;C&oacute;mo?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> &iexcl;Dejando ir!</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> &iquest;Pero no dec&iacute;as que&hellip;? -</em>pregunt&oacute; &eacute;l, confuso.
    </p><p class="article-text">
        <em> &iquest;Qu&eacute;?... No, no, no&hellip; &iexcl;D&Eacute;JATE IR T&Uacute;! -d</em>iagnostic&oacute; la chica<em>.  &iquest;Hace cu&aacute;nto que no valoras lo que mereces t&uacute;, t&iacute;o? No me refiero a qu&eacute; esperas del mundo por c&oacute;mo eres o algo as&iacute;&hellip; eso ser&iacute;a muy arrogante sino&hellip; &iexcl;joder!, se nota que llevas tiempo as&iacute;. &iquest;No crees que a lo mejor te has ganado ya algo y se te est&aacute; escapando?   &iquest;Hace cu&aacute;nto que no te preocupas primero por ti?   &iquest;Cu&aacute;nto cari&ntilde;o, confianza&hellip; cu&aacute;nta vida has dejado de lado simplemente queriendo volver?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Es normal que no entiendas nada... -</em>conclu&iacute;a pausadamente<em>-. Crees que regresando lo har&aacute;s pero no puedes volver porque, claro, ese lugar como tal ya no existe&hellip; Lo que tampoco sabes, N&eacute;stor, es que no hay nada que comprender. Est&aacute; claro que lo que buscas, lo que te mueve, no obedece a ninguna l&oacute;gica. Tienes que estar preparado. Nunca, nadie, podr&aacute; entender sue&ntilde;os como el tuyo. No al menos tanto como t&uacute;. Ni siquiera&hellip; </em>-terminaba, apuntando con la cabeza al lago.
    </p><p class="article-text">
         Un irreprimible abrazo call&oacute; a la joven. A ella y a lo que evocaba. Sus palabras y el cielo de Glendalough sab&iacute;an que hab&iacute;a llegado el momento. Los dos cobardes hicieron de los minutos segundos, como si alguien fuera a llegar y apartarles. Lo peor era que N&eacute;stor sab&iacute;a que &eacute;l deb&iacute;a ser esta vez el verdugo de aquel instante.
    </p><p class="article-text">
         Ella ocultaba su rostro buscando algo en el fondo del pecho del viajero. Hallando nada, nada que quisiera o al menos que le perteneciera, la chica de Le&oacute;n comenz&oacute; a separarse de &eacute;l, utilizando su mano como si fuera su punto de apoyo. 
    </p><p class="article-text">
         El viento comenz&oacute; a soplar levemente. Una extra&ntilde;a sensaci&oacute;n recorr&iacute;a el interior del cuerpo del joven. Como si algunos m&uacute;sculos, que ni sab&iacute;a que exist&iacute;an, no estuviesen calmados, ni mucho menos obedientes.
    </p><p class="article-text">
        <em> N&eacute;stor&hellip; escucha bien todo lo que voy a decir, &iquest;vale? -s</em>e atrevi&oacute; ella-.<em>   Todos esos recuerdos que tienes, todos esos sentimientos que guardas&hellip; mantenlos. Pero hazlo con alegr&iacute;a&hellip;, no con dolor. J&uacute;ntalos todos. Dales color, si quieres&hellip; o tama&ntilde;o&hellip; o una forma determinada que te ayude a transportarlos -</em>
    </p><p class="article-text">
        dec&iacute;a fantaseando-<em>. Haz que se conviertan en parte de ti. Has vivido una &eacute;poca muy importante de tu vida, as&iacute; que creo que querr&aacute;s aceptarla&hellip;, digo yo.   S&eacute; que es dif&iacute;cil. Las emociones que sientes lo son. Pero qui&eacute;relas, ac&eacute;ptalas. Como si viajara en silencio otra alma en tu mente&hellip;, como un tatuaje en tu mundo&hellip;, como un nuevo ap&eacute;ndice que te hace sentir m&aacute;s completo... No s&eacute;, lo que prefieras. Lo que sea. Pero eso s&iacute;: que te pese poco. Que tu sue&ntilde;o vaya siempre contigo pero que tambi&eacute;n te permita moverte. Y siempre, siempre, a tu ritmo.</em>
    </p><p class="article-text">
         El viento comenzaba a levantarse fuertemente. La melena de ella era una salvaje cortina desbocada intentando tapar una mirada visiblemente cansada de decir adi&oacute;s. Mucho m&aacute;s experimentada que la de N&eacute;stor. Ella se le acerc&oacute; al o&iacute;do, buscando el calor de su mejilla.
    </p><p class="article-text">
        <em> Camina&hellip; -</em>le comenz&oacute; a susurrar al o&iacute;do.
    </p><p class="article-text">
         N&eacute;stor sinti&oacute; el aire golpeando su ropa como la fuerza de una roca enquist&aacute;ndosele, traspas&aacute;ndole. Algo procesaba esa bola de demolici&oacute;n en su esqueleto, haci&eacute;ndola sentir como la arena de su casa. La verdadera. En la que se sinti&oacute; vivo por primera vez.
    </p><p class="article-text">
        <em>(Corre&hellip;)</em>
    </p><p class="article-text">
         La corriente evitaba los intentos de &eacute;l por aferrarse a la joven. El espesor de la revuelta cabellera leonesa proteg&iacute;a lo justo a N&eacute;stor para preservar la visibilidad. Su pelo. Su pelo y la mano incendiaria que manten&iacute;a en el pecho se clavaban en su alma como s&iacute;mbolos de la despedida.
    </p><p class="article-text">
        <em> (Salta&hellip;)</em>
    </p><p class="article-text">
         Los &aacute;rboles combat&iacute;an entre ellos. &Eacute;l se olvid&oacute; escuchando cada fonema pronunciado por aquella <em>br-</em>.
    </p><p class="article-text">
        <em> -Vuela.</em>
    </p><p class="article-text">
         Despert&oacute;.
    </p><p class="article-text">
         Le era familiar esa l&aacute;mpara del techo.
    </p><p class="article-text">
         Volv&iacute;a a estar en la habitaci&oacute;n de su casa en la ciudad, con el cuerpo como si acabase de caer del mismo tejado. Le sorprendi&oacute; ver el equipaje alrededor suyo, le importaba ya poco la posibilidad de haberlo perdido. Manose&oacute; veloz el entorno buscando el tel&eacute;fono. Hab&iacute;an pasado dos d&iacute;as y trece llamadas no contestadas.
    </p><p class="article-text">
         Mareado, trat&oacute; de incorporarse. Al d&eacute;cimo intento, ya asustado, consigui&oacute; sentarse. Todo parec&iacute;a estar a salvo. La misma soledad pero esta vez sonri&oacute;. Ahora pod&iacute;a escuchar el mar rompiendo cerca de las paredes de su casa. 
    </p><p class="article-text">
         Sus olas narraban guerras que &eacute;l ya no pod&iacute;a luchar. Ni quer&iacute;a. La mar, libre, aparec&iacute;a maravillosa de por s&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
          Los minutos le devolv&iacute;an lentamente el recuerdo de aquel viento huracanado, la vibraci&oacute;n del suelo, los &aacute;rboles amenazadores&hellip; 
    </p><p class="article-text">
          El crujir de las piedrecillas del camino, la fuerza propia de un despegue, las ramas de aquellos &aacute;rboles amenazadores&hellip; 
    </p><p class="article-text">
          El negro de la melena.
    </p><p class="article-text">
          La &uacute;nica sonrisa posible en las despedidas.
    </p><p class="article-text">
          La caliente mano en el pecho.
    </p><p class="article-text">
          El magn&eacute;tico aliento en la oreja.
    </p><p class="article-text">
          La sombra.  
    </p><p class="article-text">
          &iexcl;La vio!
    </p><p class="article-text">
          Volaba.
    </p><p class="article-text">
          Una gran sombra alada volando entre las ramas de aquellos &aacute;rboles&hellip;
    </p><p class="article-text">
         El tel&eacute;fono son&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        N&eacute;stor respond&iacute;a la decimocuarta llamada. La que le dio una nueva vida. Los siguientes con quienes habl&oacute; fueron su familia: seguir&iacute;a sin haber fecha de regreso. Por mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Tumbado en la cama, sonre&iacute;a hechizado al recuerdo de atravesar la capital de la isla con su destartalada maleta de viaje. Se divirti&oacute; avergonzadamente con el traqueteo de sus ruedas por las aceras, se relaj&oacute; mirando por la ventana de la guagua el parque de St. Stephen&rsquo;s Green y los ojos le brillaron navegando ya como un cuervo m&aacute;s por la costa del este irland&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
         Era de noche en aquel entonces y el conductor no sab&iacute;a d&oacute;nde quedaba exactamente el estacionamiento. El fr&iacute;o se sent&iacute;a como el de las primeras navidades, aquellas que N&eacute;stor todav&iacute;a pasaba en casa de sus abuelos.
    </p><p class="article-text">
         Todo era piedra en el camino hasta aquel albergue. Piedra y oscuridad.
    </p><p class="article-text">
         (<em>Qu&eacute; raro que esta maleta no se haya roto a&uacute;n&hellip;</em>)
    </p><p class="article-text">
         Bajo unos inquietantes &aacute;rboles, un grupo de j&oacute;venes. Las voces de dos chicas murmurando algo que pod&iacute;a comprenderse. N&eacute;stor se acercaba.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Son espa&ntilde;oles?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> &iexcl;Nosotras s&iacute;! Pero ellos no&hellip; -respondi&oacute; una de ellas-.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Uy, perd&oacute;n, no sab&iacute;a&hellip; Les o&iacute; hablando y&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> No pasa nada -</em>sonri&oacute;-<em>. Mira, ellos son: Sophie&hellip;, Alessandro&hellip;, Karol&hellip; </em>-se&ntilde;alaba<em>-. Ella es mi hermana, M&oacute;nica&hellip; y yo&hellip;   &hellip; Silvia.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>FIN</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/bruja-iv_132_1727916.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jan 2019 11:57:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bruja (y IV)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fer D. Padilla,Cuentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bruja (III)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/bruja-iii_132_1738810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b380251-478f-45da-974c-53f2991432db_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        Se levant&oacute; de la cama m&aacute;s bonita que hab&iacute;a visto en mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        De la oscuridad de la habitaci&oacute;n, sali&oacute; a enfrentar otra vez el mundo. El real: tras varias semanas, ya iba siendo hora de llamar a casa. Se dej&oacute; caer en el gran sof&aacute; frente a la chimenea del sal&oacute;n -que segu&iacute;a braseando de la noche anterior- y lo hizo como la gente que acaba de recibir malas noticias. Tel&eacute;fono en mano y las pupilas analizando cada mil&iacute;metro de la pantalla del maldito aparato, que tantas buenas como malas noches le hab&iacute;a tenido en vilo; en las conversaciones que nunca acababan&hellip; hasta que lo hicieron.
    </p><p class="article-text">
        Sinti&oacute; una presencia. Oscura, &aacute;gil. No contagiaba el lugar, se mezclaba en &eacute;l. Se escurr&iacute;a entre los libros de las estanter&iacute;as, chocaba lastimosamente contra los cuadros y la alfombra, se aproximaba por la espalda para acariciar el hombro derecho de N&eacute;stor:
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Buenos d&iacute;as!</em>&nbsp;-exclam&oacute; alegre la chica- <em>&iquest;ocupado?</em> 
    </p><p class="article-text">
        <em>No&hellip; Iba a llamar a casa pero&hellip; puede esperar.</em> 
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Seguro? -</em>insisti&oacute;<em>.</em> 
    </p><p class="article-text">
        <em>S&iacute;, s&iacute;&hellip; prefiero hablar con ellos cuando vuelva a la ciudad, con calma</em>&nbsp;-respondi&oacute; N&eacute;stor.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ok, entonces prep&aacute;rate. Te espero fuera en&hellip; &iquest;quince minutos? -</em>propuso ella. 
    </p><p class="article-text">
        <em>A ver en qu&eacute; l&iacute;o me vas a meter ahora&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ya lo ver&aacute;s</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Mira que nunca he sido muy de sorpresas</em>&nbsp;-respondi&oacute; ri&eacute;ndose el chico.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Conf&iacute;a en m&iacute;, chaval!</em>&nbsp;-brome&oacute; ella, con su tono, arrogantemente c&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        <em>Venga va, me ducho y salgo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Y lleva agua!</em>&nbsp;-exclamaba la joven alej&aacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        N&eacute;stor no quer&iacute;a olvidar esos segundos. La chica que se deslizaba hacia la cocina llevando su camiseta blanca parec&iacute;a que iba a ser, de alguna manera, inmortal en su memoria.
    </p><p class="article-text">
        El final del invierno presentaba un fr&iacute;o pero brillante paisaje. Quiz&aacute; era la primera vez que lo visualizaba bien, quiz&aacute; su mirada hab&iacute;a cambiado. Ahora ve&iacute;a el verde, intenso y el cielo abierto, infinito. Y ella. De brazos cruzados, sonriendo,&nbsp;ladeando suavemente la cabeza a su izquierda, en un gesto que casi forzaba a acercarse.
    </p><p class="article-text">
        <em>T&uacute; dir&aacute;s&hellip;&nbsp;</em>-sugiri&oacute; &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Ya veremos si eso es verdad</em>&nbsp;-dec&iacute;a ella por lo bajo. &Eacute;l la miraba extra&ntilde;ado.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;C&oacute;mo? &iquest;Por qu&eacute; lo dices? </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No&hellip; por nada. Por meterme contigo, simplemente. &iexcl;Qu&eacute; f&aacute;cil es, por cierto!</em>&nbsp;-dijo ella, mientras se acercaba a abrazarle-. N&eacute;stor pens&oacute; en seguirle el juego a la burla que recib&iacute;a pero se encontr&oacute; inutilizado por la paz del abrigo.
    </p><p class="article-text">
        El paseo comenzaba con el balido de decenas de ovejas que pastaban en las inmediaciones del albergue, zona que en otras vidas pasadas hab&iacute;a sido escenario de grandes batallas medievales y m&aacute;s recientemente, espectaculares escenarios de rodaje de cine. Entre terreno y terreno de pasto, puentes de madera m&aacute;s pr&aacute;cticos que seguros atravesaban charcas donde la claridad del agua avisaba de lo helada de su temperatura, a lo mejor soportable por los l&iacute;quenes y los peque&ntilde;os peces de agua dulce que se pod&iacute;an distinguir desde las alturas.
    </p><p class="article-text">
        La chica caminaba como siempre: decidida, disfrutando. N&eacute;stor se preguntaba cu&aacute;nto tiempo durar&iacute;a el trayecto. El camino era un laberinto de jerogl&iacute;ficas rutas que ella desenredaba cuesta a cuesta de la colina situada a la izquierda del pueblo. Paso a paso, su fuerza remolcaba al joven, solamente usando su mirada. O quiz&aacute; era su mano gui&aacute;ndole. O puede que fuera la cadencia de su silueta, cercana al arte del dibujo.
    </p><p class="article-text">
        Deb&iacute;an estar ya a unos cientos de metros de altura sobre el nivel del mar, punto en el que en la vegetaci&oacute;n comenzaba a escasear. El bosque dio paso a un estrecho y avejentado sendero de madera que en el horizonte se desdibujaba por los rayos del sol que iluminaba el valle.
    </p><p class="article-text">
        En lo alto de aquella monta&ntilde;a, N&eacute;stor sinti&oacute; que su mundo era aquel momento, que su realidad en construcci&oacute;n hab&iacute;a quedado reducido a aquel paisaje. Glendalough, <em>el Valle de los dos lagos</em>, en el condado de Wicklow, se extend&iacute;a ante &eacute;l como un reino a reclamar. Las monta&ntilde;as rojizas por el sol en su escasa plenitud levantaban dos enormes brazos que arropaban al misterioso lago principal interior, escenario de toda clase de batallas siglos atr&aacute;s, refugio de enamorados clandestinos, escondite de perseguidos, cementerio celta, reflejo en lana del cielo, tienda de algunos recuerdos, fr&iacute;as aguas que se hab&iacute;an convertido tambi&eacute;n en hogar de otros tantos y a d&iacute;a de hoy albergue de cobardes.
    </p><p class="article-text">
        <em>&hellip; Y esta es mi casa ahora -</em>dijo ella mirando al agua, con una triste sonrisa. 
    </p><p class="article-text">
        N&eacute;stor no sab&iacute;a qu&eacute; decir. Una l&aacute;grima quer&iacute;a escapar. Quiso abrazarla y lo hizo. Le transmit&iacute;a la paz que ahora &eacute;l deseaba para ella.
    </p><p class="article-text">
        <em>Es impresionante. &iquest;La has decorado t&uacute;? -</em>pregunt&oacute; &eacute;l, continuando la mofa. La muchacha se mostr&oacute; ilusionada.
    </p><p class="article-text">
        <em>S&iacute;, bueno, casi todo. Me ayudaron unas amigas. Mira: antes el sol sal&iacute;a por un punto muy complicado, as&iacute; que partimos la monta&ntilde;a en dos. Eso ayudaba a que entrara m&aacute;s luz por la abertura e hicimos crecer esa pradera que hace de orilla&hellip; -</em>fing&iacute;a, se&ntilde;alando lugares mientras explicaba<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Esos despe&ntilde;aderos tambi&eacute;n fueron idea tuya? Te quedaron preciosos, &iquest;no crees? -</em>insist&iacute;a &eacute;l, anim&aacute;ndola. 
    </p><p class="article-text">
        <em>S&iacute;, bueno&hellip; eso fue un mal d&iacute;a</em>&nbsp;-dijo ella, apagando su sonrisa. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Como por arte de magia, claro&hellip; -</em>dijo N&eacute;stor intentando salvar el &aacute;nimo de la conversaci&oacute;n. Ella le sonri&oacute; burl&aacute;ndose de su ignorancia.
    </p><p class="article-text">
        <em>Siempre&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        Su camino continu&oacute;, con muchos atajos intencionadamente perdidos. Descendieron el valle hasta cruzar la pradera, cuya vegetaci&oacute;n afloraba en inestables terrenos que pr&aacute;cticamente se hund&iacute;an en el agua. N&eacute;stor se sent&iacute;a por aquellas tierras como un astronauta explorando su amada Luna.
    </p><p class="article-text">
        El otro lado de la monta&ntilde;a era mucho m&aacute;s transitable. Aparec&iacute;an bancos en los que sentarse y ovejas que pr&aacute;cticamente saludaban al otro lado de las vallas de su casa, propiedad de un granjero a caballo que parec&iacute;a vigilar a los dos caminantes mientras fumaba en su pipa.
    </p><p class="article-text">
        Para cuando llegaron al lago, hab&iacute;an ca&iacute;do en la oscuridad algunos miedos y el gorro de ella, ahora inservible. Lo primero se convirti&oacute; en el deseo de no tener que marchar al d&iacute;a siguiente. Lo segundo aparec&iacute;a en un escal&oacute;n, mojado de tanta aventura.
    </p><p class="article-text">
        Recostados bajo aquel techo estrellado, ella le miraba.
    </p><p class="article-text">
        <em>&hellip; Cu&eacute;ntame sobre tu lugar, anda -</em>le pidi&oacute; la extra&ntilde;a chica y su impresionante melena<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Pasaron las horas describi&eacute;ndole un faro, un sol que ya no sal&iacute;a, el mar que le llenaba el pecho y las rocas en las que a veces llov&iacute;a. Le habl&oacute; sobre secretos a medianoche y guaguas que se cogen casi a la persecuci&oacute;n. Le cont&oacute; sobre las libretas que all&iacute; crecieron, sobre lo que hab&iacute;a rescatado del incendio de su casa&hellip;
    </p><p class="article-text">
         Se detuvo.
    </p><p class="article-text">
         Se incorpor&oacute;. El fr&iacute;o le invadi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        De repente estaba solo, de nuevo, en el mundo. Uno en el que siempre era de noche. Un planeta oscuro. Con el &uacute;nico abrazo de unas g&eacute;lidas monta&ntilde;as y la &uacute;nica luz de una infinidad de insignificantes rocas lejanas. N&eacute;stor cerr&oacute; los ojos, ara&ntilde;&oacute; el terreno pedregoso con toda la fuerza posible, pretendi&eacute;ndola emitir en alguna direcci&oacute;n imaginaria, como una se&ntilde;al de ondas arrojada a la distancia. Con rabia. Con dolor. Y con el resto de s&iacute; despu&eacute;s. Se qued&oacute; vac&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
         Al abrir los ojos, una tenue luz apareci&oacute; en lo que deb&iacute;a ser el final del lago. Las rocas se mostraban m&aacute;s grandes, se sent&iacute;an familiares. Ol&iacute;a a salitre&hellip;, aroma de aparici&oacute;n demencial que N&eacute;stor conoc&iacute;a muy bien. La luz comenz&oacute; a levantarse. El viajero alz&oacute; los ojos cuando vio la silueta escalonada de lo que parec&iacute;a ser un herm&eacute;tico edificio casi esculpido en lo alto de la colina derecha.
    </p><p class="article-text">
        Casi catat&oacute;nico, N&eacute;stor se detuvo a mirar un concreto conjunto de rocas en aquella orilla. Un murmullo ven&iacute;a de &eacute;l. Se levant&oacute; lentamente. Se acerc&oacute; con cuidado. No quer&iacute;a dar un mal paso. Tampoco cre&iacute;a que fuera buena idea hacer mucho ruido.
    </p><p class="article-text">
        Cuando termin&oacute; de rodear el conjunto de rocas, no encontr&oacute; nada. El murmullo se disolvi&oacute; en el aire como el eco de un diapas&oacute;n. N&eacute;stor permanec&iacute;a all&iacute;, absorto, paralizado ante aquella parcela de costa, cuando un recuerdo, de miles, se torn&oacute; tan v&iacute;vido que consegu&iacute;a proyectarse en las piedras.
    </p><p class="article-text">
         Detr&aacute;s de N&eacute;stor, ella reflexionaba detenidamente sobre lo que all&iacute; se observaba, como en una bola de cristal. &Eacute;l tomaba aire lentamente, sabiendo lo que su propio recuerdo dir&iacute;a a continuaci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        (<em>Totalmente&hellip;, s&iacute;</em>).
    </p><p class="article-text">
        <em> As&iacute; que esto es lo que buscas&hellip; -</em>se escuchaba indagar a la chica de Le&oacute;n, mientras su sonrisa irrump&iacute;a en la invocada realidad.
    </p><p class="article-text">
        <em>&hellip; Es preciosa.</em>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/bruja-iii_132_1738810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Jan 2019 19:32:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bruja (III)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fer D. Padilla,Cuentos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Expectativas satisfechas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/expectativas-satisfechas_1_1739385.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/374df138-4380-4f43-855f-593609faaf38_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotograma del filme &#039;La favorita&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Abigail llega a la corte de la reina Anne de Inglaterra con la intención de recuperar el prestigio del nombre de su familia. Trabajando como sirvienta bajo el ala de Lady Sarah, conseguirá aproximarse a la enferma monarca</p></div><p class="article-text">
        - T&iacute;tulo: <em>La favorita</em> (2018)
    </p><p class="article-text">
        - Direcci&oacute;n: Yorgos Lanthimos
    </p><p class="article-text">
        - Gui&oacute;n: Deborah Davis, Tony McNamara
    </p><p class="article-text">
        - Reparto: Olivia Colman, Emma Stone, Rachel Weisz, Nicholas Hoult
    </p><p class="article-text">
        Cada d&eacute;cada surgen unas pocas perspectivas cinematogr&aacute;ficas originales, enfrentadas a la mediocridad y dignas de halagar, como la de Yorgos Lanthimos, quien nos ha dejado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os t&iacute;tulos impresionantes que el gran p&uacute;blico ignora como <em>Canino</em>, <em>El sacrificio de un ciervo sagrado</em>, <em>Langosta</em>&hellip; y esta semana, <em>La favorita</em>.
    </p><p class="article-text">
        El tri&aacute;ngulo que conforman sus protagonistas es inmejorable. Alucinante Olivia Colman interpretando a una reina en decadencia, que ve como su cuerpo enferma como lo hace su entera realidad, bajo la traici&oacute;n y deslealtad que rezuman los recovecos del palacio en el que pasa sus &uacute;ltimos d&iacute;as deseando ser amada.
    </p><p class="article-text">
        Al lado de la reina, Rachel Weisz representa, bajo el nombre de Lady Sarah Marlborough, el valor del <em>status</em>&nbsp;<em>quo</em>. En su personaje se encierran el costumbrismo protocolario y la seguridad en la norma.
    </p><p class="article-text">
        Frente a las dos actrices, el personaje de Abigail, luchando como puede por recuperar lo que cree suyo, contra un poder que la desprecia y que, sencillamente, resulta en otra actuaci&oacute;n digna de Oscar para Emma Stone.
    </p><p class="article-text">
        Coherente con el resto de su trabajo, <em>La favorita</em> marca un ritmo paciente. Lenta introducci&oacute;n a un desastre que se acerca inevitablemente, bailando una m&uacute;sica siempre austera, por cierto. Los planos persiguen el aspecto pict&oacute;rico por delante mientras, por la espalda, acarician influencias de los mastodontes cinematogr&aacute;ficos de los sesenta. Combinaci&oacute;n cuidada al m&aacute;s simb&oacute;lico y barroco detalle, literalmente hablando.
    </p><p class="article-text">
        En contra de la producci&oacute;n juega el gran visible defecto de las cintas de Lanthimos: centrarse demasiado en la fan&aacute;tica contextualizaci&oacute;n de sus personajes, haciendo que la pel&iacute;cula, ya de por si apoyada m&aacute;s en lo visual que en lo narrativo, llegue a pecar de exceso de un metraje que insiste en la sobriedad emocional proveniente del barroquismo de sus escenarios.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; claro que el director griego no es enormemente accesible, pero si no fuera por su estilo opuesto a todo, por las contenidas historias que cuenta, o simplemente por los misterios que encierra la simbolog&iacute;a animal que siempre emplea, su trabajo ser&iacute;a radicalmente distinto, muy inferior. Y <em>La favorita</em>, as&iacute; como el resto del cine de Lanthimos, accesible o no, bien merece su recomendaci&oacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="643" height="362" src="https://www.youtube.com/embed/R0j63EHyXsQ" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/expectativas-satisfechas_1_1739385.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jan 2019 20:50:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Expectativas satisfechas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Emma Stone,Fer D. Padilla,Críticas de cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las ganas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/ganas_132_1751548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/149af7ca-c8b6-461f-b981-07c3bccd66ee_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        No te haces una idea
    </p><p class="article-text">
         del deseo que me guardo
    </p><p class="article-text">
         por contarte a ti,
    </p><p class="article-text">
         a la cara,
    </p><p class="article-text">
         todo lo que te echo en falta;
    </p><p class="article-text">
         pero claro, no se puede.
    </p><p class="article-text">
         No se escucha
    </p><p class="article-text">
         ni se debe.
    </p><p class="article-text">
         Por lo que no queda otra
    </p><p class="article-text">
         que levantar planetas en verso
    </p><p class="article-text">
         con nubes de lluvia en papel.
    </p><p class="article-text">
         Siguen la corriente del r&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
         Se llevan lo que escribo
    </p><p class="article-text">
         a ninguna parte. 
    </p><p class="article-text">
         No a donde yo les pido.
    </p><p class="article-text">
         Rebota en las persianas 
    </p><p class="article-text">
         de la gente que se para,
    </p><p class="article-text">
         lo mira, no entiende y sigue
    </p><p class="article-text">
         con su est&uacute;pida charla.
    </p><p class="article-text">
        Elijo buscarte 
    </p><p class="article-text">
         por los rincones de la galaxia
    </p><p class="article-text">
         sin raz&oacute;n ni l&oacute;gica alguna
    </p><p class="article-text">
         y haciendo de mi universo una burbuja
    </p><p class="article-text">
         me siento en las escaleras, 
    </p><p class="article-text">
         planeo otra fuga,
    </p><p class="article-text">
         pero solo escucho ruido
    </p><p class="article-text">
         donde la m&uacute;sica sonaba
    </p><p class="article-text">
         s&oacute;lo un segundo atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
         Hasta nunca jam&aacute;s 
    </p><p class="article-text">
         si de mi casa no tengo llave.
    </p><p class="article-text">
         Que otro desenga&ntilde;o me embarque
    </p><p class="article-text">
         a donde quiera llevarme.
    </p><p class="article-text">
         Que el viento se haga mi amigo
    </p><p class="article-text">
         y me ayude a volver&hellip;
    </p><p class="article-text">
         Que me traiga un mensaje sin filtros
    </p><p class="article-text">
         y haga el favor de hacerte llegar
    </p><p class="article-text">
         estas malditas ganas que te tengo de abrazar.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe width="643" height="362" src="https://www.youtube.com/embed/2eBZqmL8ehg" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/ganas_132_1751548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Jan 2019 21:02:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las ganas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fer D. Padilla,Poesía,Poemas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lecciones de un narrador engañoso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/lecciones-narrador-enganoso_1_1753373.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/138a1aed-3b03-413a-8114-7f06a7db4dd3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotograma del filme &#039;La vida misma&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los sucesos ocurridos en la relación sentimental de una pareja marcan a toda clase de personas durante generaciones</p></div><p class="article-text">
        - T&iacute;tulo: <em>La vida misma </em>(<em>Life itself</em>), 2018
    </p><p class="article-text">
        - Direcci&oacute;n: Dan Fogelman
    </p><p class="article-text">
        - Gui&oacute;n: Dan Fogelman
    </p><p class="article-text">
        - Reparto: Oscar Isaac,&nbsp;Olivia Wilde,&nbsp;Olivia Cooke,&nbsp;Mandy Patinkin, Laia Costa,&nbsp;Jake Robinson,&nbsp;Sergio Peris-Mencheta, Antonio Banderas,&nbsp;Samuel L. Jackson, Annette Bening
    </p><p class="article-text">
        El creador de la serie <em>This is us</em>, aclamada por la cr&iacute;tica en el nuevo continente, estrena su segundo largometraje tras <em>Nunca es tarde </em>(<em>Danny Collins</em>, 2015): <em>La vida misma</em>, un drama rom&aacute;ntico de deriva bastante optimista en apariencia y resultado, pero de gran -y a veces, injustifcable- dureza.
    </p><p class="article-text">
        Es presagiable, por tanto, la deriva narrativa que se puede esperar en un t&iacute;tulo as&iacute;: mucho peso en el gui&oacute;n, en los actores que tragan esos acontecimientos y en el margen de elecci&oacute;n, que en este caso es muy poco. Fogelman crea un escenario en lo cotidiano y nos presenta un cat&aacute;logo de traumas cuyo objetivo &uacute;ltimo es el juicio tramposo del p&uacute;blico sobre la heroicidad o no de los personajes, la credibilidad de sus vidas y la desgracia o la suerte con la que deben lidiar.
    </p><p class="article-text">
        El aspecto m&aacute;s importante para su disfrute ser&aacute;, por tanto, un visionado proclive a la aceptaci&oacute;n de los acontecimientos de los que somos testigos y escuderos. Como en la realidad, vaya, salvo en ocasiones en las que los giros argumentales puedan verse faltos de cr&eacute;dito, o de energ&iacute;a por parte de la recepci&oacute;n del espectador. Es algo completamente fuera del alcance del criterio de cualquiera salvo su autor, quien se ha sabido reservar sabiamente las m&uacute;ltiples lecturas de su figura de <em>narrador enga&ntilde;oso</em>.
    </p><p class="article-text">
        El <em>casting</em> es digno de aplauso, comenzando por la joven Olivia Cooke -en apreciable racha (<em>Purasangre</em>, <em>Yo, &eacute;l y Raquel</em>, <em>Ready player one</em>&hellip;)-, que por s&iacute; sola ya engulle la atenci&oacute;n del p&uacute;blico. El resto es puro lujo: Oscar Isaac, Olivia Wilde, Mandy Patinkin, Annette Benning, Laia Costa&hellip; e incluso un sobrad&iacute;simo postmoderno <em>cameo</em> de Samuel L. Jackson.
    </p><p class="article-text">
        De vuelta a esa realidad, los personajes act&uacute;an como figuras y sus historias son los dados resultados en esta partida tan metaf&oacute;ricamente sencilla que es <em>La vida misma</em>, con may&uacute;sculas y cursiva o a secas.
    </p><p class="article-text">
        Insistimos: siempre son agradecidas este tipo de pel&iacute;culas. Pese a la posible cr&iacute;tica de que se la pueda englobar dentro de f&oacute;rmulas cinematogr&aacute;ficas agotadas u obsoletas, manirrotas como dramas de sobremesa o aventuras emocionales para gente de mediana edad, esta producci&oacute;n satisface las necesidades creativas cotidianas que no alcanzan -o desbordan, en desmedida- muchos de los t&iacute;tulos actuales. El simple uso respetable de mucha ambientaci&oacute;n y contenido cultural de los &uacute;ltimos a&ntilde;os echa por tierra en segundos los reproches que a una historia como esta se le puedan llegar a achacar.
    </p><p class="article-text">
        Si bien es cierto que su calidad y originalidad no llega ni de broma a la altura de los referentes que utiliza, o a otras grandes historias que hayan acentuado m&aacute;s cualquiera de los argumentos narrativos empleados, la verdad es que tampoco lo exigimos ni necesitamos. Respetamos la naturaleza de la que nace e incluso la podemos compartir en muchos momentos de la cinta.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, tras el desfile de miles de peque&ntilde;os, sencillos y cotidianos elementos que nos empujan corriente abajo en el visionado de <em>La vida misma</em>, acabaremos exactamente en el mismo punto: el debate de la credibilidad y el gusto de su narraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En caso de ser as&iacute;, podemos llegar entonces a imbuirnos en la sencillez e inocencia de las dem&aacute;s cuestiones que plantea: si la vida vale la pena por encima de todos esos dramas que se nos puedan presentar.
    </p><p class="article-text">
        Al margen de su calidad, la responsable coherencia de intenciones y las lecciones sobre la figura del narrador de Dan Fogelman hacen que <em>La vida misma</em> sea, sin ning&uacute;n complejo, nuestra recomendaci&oacute;n de la semana.
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      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Jan 2019 16:33:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lecciones de un narrador engañoso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fer D. Padilla,Críticas de cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bruja (II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/bruja-ii_132_1797844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        De entre la oscuridad que envolv&iacute;a al mundo, se proyectaba una colorida luz, tan intensa que molestaba. Su color fue la quincuag&eacute;sima primera casualidad que el viajero hab&iacute;a conseguido contar, ahora con una mirada diferente, impuesta esta vez en el letrero de una taberna: Casey&rsquo;s.
    </p><p class="article-text">
        El murmullo que el lugar proyectaba ascend&iacute;a con el clamor de los residentes de la zona, que llenaban el &aacute;rea de fumadores cantando canciones populares, al mismo tiempo que varias fogatas ilustraban los tonos adivinando las siluetas procedentes del exterior. 
    </p><p class="article-text">
        Una vieja puerta arqueada recibi&oacute; a los caminantes que bajaban del cercano albergue. De entre ellos, una figura femenina se adelant&oacute;. Una de sus manos golpe&oacute; el port&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>- Ahora esperamos&hellip; </em>-enunci&oacute; la visitante.
    </p><p class="article-text">
        El ruido de la apertura de la pesada puerta cort&oacute; el regusto de aquella hechizante voz. 
    </p><p class="article-text">
        Adi&oacute;s al silencio, y al clamor del folclore. 
    </p><p class="article-text">
        El aspecto interior impactaba. Era muy confuso. Una decoraci&oacute;n sobrecargada por objetos de toda clase: desde recuerdos deportivos a esculturas que ilustraban las pasarelas a los servicios, pasando por algunos retratos de los m&uacute;sicos m&aacute;s influyentes del siglo veinte... Todo pintado en la retina con el casta&ntilde;o de la madera del mobiliario, el gris de su fr&iacute;a piedra, el blanco de las lanas que calentaban el lugar y el dorado, &iexcl;c&oacute;mo no&hellip;!, de la cerveza que serv&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        <em>- Pasa de la rubia. Prueba la cerveza roja de aqu&iacute;. Hazme caso, te encantar&aacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>- Por supuesto&hellip; &iquest;c&oacute;mo no&hellip;?</em>&nbsp;-respondi&oacute; N&eacute;stor, esculpiendo en su memoria cada segundo.
    </p><p class="article-text">
         Tras conseguir acceder a la barra y hablar al camarero con lo que sinti&oacute; haber sido la m&aacute;s rid&iacute;cula de las dicciones anglosajonas posibles, el joven recogi&oacute; las dos cervezas e investig&oacute; con la mirada d&oacute;nde estar&iacute;a la mesa de sus compa&ntilde;eros. 
    </p><p class="article-text">
        El primero al que encontr&oacute;, en otro punto de la misma barra, fue a Alessandro. Era de B&eacute;rgamo y parec&iacute;a estar casado con su c&aacute;mara fotogr&aacute;fica. No sab&iacute;a mucho ingl&eacute;s, as&iacute; que en ocasiones se entend&iacute;an mejor entre ellos dos incluso en espa&ntilde;ol, debido a las similitudes de sus idiomas. De todo el grupo, Alessandro era con gran diferencia el que aparentaba haber tenido menos necesidad de llegar a ese lugar.
    </p><p class="article-text">
        A su espalda, N&eacute;stor recibi&oacute; tambi&eacute;n el sonido de la parisina voz de Sophie, esforz&aacute;ndose por hacerse escuchar por encima del sonido de la m&uacute;sica. Ten&iacute;a seguramente la personalidad m&aacute;s protectora del grupo y era una sorprendente navaja suiza hecha persona. Daba sabios pero exageradamente rectos remedios y consejos para todo. Junto con Karol, una berlinesa de la que poco sab&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de que era doctora en Filosof&iacute;a, se pod&iacute;a decir que era una chica amurallada al resto del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Vinni tambi&eacute;n hab&iacute;a conseguido dejar su inseparable guitarra en el hostal. El muchacho beb&iacute;a sidra manteniendo una conversaci&oacute;n con otro de los camareros. Al ver a N&eacute;stor, interrumpi&oacute; lo que estuviera diciendo y fue a su encuentro con urgencia:
    </p><p class="article-text">
        <em>- &iquest;Has visto las jukebox que hay aqu&iacute;? &iexcl;Son geniales! &iexcl;Hay docenas de ellas, todas conectadas! Y el repertorio&hellip;, &iexcl;oh dios m&iacute;o! No te esperar&iacute;as esas canciones jam&aacute;s, &iquest;verdad? -</em>dijo el m&uacute;sico, absolutamente maravillado.
    </p><p class="article-text">
        <em>- &iquest;Es Jamiroquai?... &iexcl;Es flipante!</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>- &iexcl;S&iacute;, t&iacute;o! Me he dejado diez euros en pedir temas en uno de esos aparatos, imag&iacute;nate&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        En los puntos suspensivos sobre los que Vinni sigui&oacute; hablando, se dejaba ver al fondo la mesa en la que la chica de Le&oacute;n y su hermana se hab&iacute;an sentado. All&iacute;, la misteriosa joven jugaba a intentar quitarle el tel&eacute;fono a M&oacute;nica. As&iacute; se llamaba su hermana mayor, la chica que la hab&iacute;a seguido hasta ahora en su camino hasta aquel cercano albergue.
    </p><p class="article-text">
        <em>- Sl&aacute;inte -</em>brind&oacute; N&eacute;stor, al llegar y sentarse.
    </p><p class="article-text">
          - <em>&iexcl;Salud!</em> -le respondieron, sin querer perder la tradici&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Y tuvo que pasar. 
    </p><p class="article-text">
        El sonido de un piano emergi&oacute; de los grandes altavoces apostados unos metros de cada una de las ahora contadas dieciocho m&aacute;quinas de m&uacute;sica del bar. De repente, s&oacute;lo se o&iacute;a el latido de las teclas en los t&iacute;mpanos y el eco de aquella concreta canci&oacute;n en segundo plano. La sonrisa de N&eacute;stor se parti&oacute; y su esqueleto extravi&oacute; todas las articulaciones. Ni siquiera se hab&iacute;a percatado de la llegada del resto a la mesa.
    </p><p class="article-text">
        -&hellip;&nbsp;<em>no te preocupes, &eacute;l me acompa&ntilde;ar&aacute;</em>&nbsp;-dijo la joven, terminando de hablar mientras miraba al viajero. 
    </p><p class="article-text">
        -&nbsp;<em>&iquest;El qu&eacute;, perdona? -pregunt&oacute;, perdido el chico.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ah, ehm&hellip; claro. No hay problema&hellip; &iquest;qu&eacute; es lo que pasa? </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>- Que voy fuera. Ellos se quedan. &iquest;Te vienes o est&aacute;s bien?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>- S&iacute;, s&iacute;&hellip; todo bien. Es una chorrada&hellip; Es esta canci&oacute;n&hellip; &iquest;Te esperas a que acabe y vamos? -</em>acert&oacute; dif&iacute;cilmente a decir.
    </p><p class="article-text">
        <em>- Podr&iacute;a esperar, si&hellip; O podr&iacute;as hacerle caso a lo que dice esa canci&oacute;n y &ldquo;no tener miedo&rdquo;, tambi&eacute;n&hellip;</em>&nbsp;-le increp&oacute; condescendientemente la chica. Su sonrisa aplastaba por completo el pecho de N&eacute;stor. 
    </p><p class="article-text">
        El momento se torn&oacute; completamente extra&ntilde;o. De ninguna manera sent&iacute;a mantener el control sobre s&iacute; mismo. Parec&iacute;a un sue&ntilde;o, o una realidad televisiva a la carta del espectador, algo como un despertar&nbsp;manipulado de alguna forma. Lo m&aacute;s aterrador era mirar a la joven y tener la impresi&oacute;n de que ella reconoc&iacute;a igualmente el anodino ambiente, pero acostumbrada. Sabedora de todo lo que le envolv&iacute;a y totalmente c&oacute;moda con ello. 
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l comenz&oacute; a tener la necesidad de salir de all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El exterior volv&iacute;a a dejar o&iacute;r la normalidad del lugar en el que hab&iacute;an coincidido: el fr&iacute;o y distante valle de los dos lagos, de noche escenario improvisado para sus habitantes, reunidos en la terraza de la taberna del pueblo con much&iacute;simas m&aacute;s cervezas que gargantas y todav&iacute;a m&aacute;s penas que canciones. El sonido de aquellas voces en la noche, tan orgullosas de la nostalgia que sent&iacute;an y que cantaban rabiosas, le hizo recobrar a N&eacute;stor cierta normalidad, junto con la ayuda del tacto de aquella mano que lo llevaba a la esquina m&aacute;s acallada.
    </p><p class="article-text">
        -<em>&iquest;Mejor? -</em>le pregunt&oacute; la joven.
    </p><p class="article-text">
        -&nbsp;<em>Bastante, la verdad -</em>respondi&oacute; con palabras, al mismo tiempo que con una caricia en sus dedos.
    </p><p class="article-text">
         -&nbsp;<em>&iquest;Pero est&aacute;s bien?</em>
    </p><p class="article-text">
        -&nbsp;<em>S&iacute;, s&iacute;&hellip;&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Quiz&aacute; me agobi&eacute; un poco. No estoy acostumbrado a este tipo de lugares. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Me impactan mucho.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No lo s&eacute;&hellip; todo es tan diferente... a veces, pienso que demasiado.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> - Y que lo digas. Pero t&iacute;o, &iexcl;te ha cambiado la cara! &iexcl;Me has asustado! &iexcl;Eso no se hace! -</em>
    </p><p class="article-text">
        se resent&iacute;a ella, c&oacute;micamente<em>. </em>
    </p><p class="article-text">
        Las risas que terminaban las frases dieron paso a silencios que invitaban a pensar demasiado. Hablar o no hacerlo eran dos muy buenas opciones al mismo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <em>- &iquest;A qu&eacute; has venido?&nbsp;</em>-pregunt&oacute; ella, como si hacerlo fuera el l&oacute;gico siguiente paso.
    </p><p class="article-text">
        Los labios de N&eacute;stor suspiraron, conscientes de que aquella no iba a ser una respuesta corta. Comenz&oacute; a recordar, buscando en el bolsillo de los pantalones su paquete de cigarros.
    </p><p class="article-text">
        -&nbsp;<em>Es una larga&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
          -&nbsp;<em>N&eacute;stor&hellip;, sin excusas</em>. -le interrumpi&oacute; la chica.
    </p><p class="article-text">
        -&nbsp;<em>Vale, vale&hellip; venga, sin excusas</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Pues&hellip; busco algo&hellip;</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>- &iquest;Algo?&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Algo&hellip; &iquest;Algo de qu&eacute;? &iquest;C&oacute;mo que algo?</em>&nbsp;-se mofaba ella.
    </p><p class="article-text">
        -&nbsp;<em>Algo que me haga feliz, supongo</em>&nbsp;-acert&oacute; a decir el muchacho.
    </p><p class="article-text">
        <em>- &iexcl;Pero hay muchas cosas que te pueden hacer feliz en la vida, t&iacute;o!&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Yo que s&eacute;&hellip;&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em> Piensa&hellip; </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;El Nesquik, por ejemplo!</em>&nbsp;-dijo ri&eacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        <em>- &iquest;El Nesquik? &iquest;C&oacute;mo que el Nesquik?</em> -pregunt&oacute; &eacute;l, distra&iacute;do con la m&uacute;sica-. <em>S&iacute;, claro. No s&eacute; qu&eacute; tendr&aacute; que ver, pero s&iacute;</em>&nbsp;-carcajeaba-. <em>Pero me refiero a otra cosa, a ese gran algo que te hace&hellip; eso, feliz</em>.
    </p><p class="article-text">
        Su mirada busc&oacute; el rostro de la chica. Las fogatas hac&iacute;an lo que pod&iacute;an por iluminar, resaltando los ejes de su rostro, que miraba al infinito y su melena, tel&oacute;n de fondo para una noche completamente anormal.
    </p><p class="article-text">
        -&nbsp;<em>&iquest;Y ese algo est&aacute; aqu&iacute;&hellip;? -</em>insisti&oacute; ella. Un trago largo de cerveza cerr&oacute; la pregunta. 
    </p><p class="article-text">
        -&nbsp;<em>Es que ese es el problema...</em>&nbsp;-se anticip&oacute; N&eacute;stor. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Mira, yo fui muy feliz durante un tiempo. Much&iacute;simo. </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Pero bueno..., ese momento acab&oacute; y&hellip; tuve que irme.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Supongo que este es el sitio en el que necesito estar ahora&hellip; -</em>resignaba, con su voz perdiendo intensidad.
    </p><p class="article-text">
        A menos de media luz, ella le volvi&oacute; a clavar los ojos, buscando a&uacute;n m&aacute;s informaci&oacute;n en los de &eacute;l. A N&eacute;stor, las palabras parec&iacute;an no querer dejar de salirle.
    </p><p class="article-text">
        -&nbsp;<em>Es todo tan confuso&hellip;</em> -arroj&oacute;, tirando con decisi&oacute;n la toalla-.&nbsp;<em>Estar aqu&iacute;&hellip; o en cualquier sitio&hellip; y no saber c&oacute;mo seguir, qu&eacute; hay despu&eacute;s&hellip; d&oacute;nde ir o qu&eacute; hacer&hellip; </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y acabar en este sitio&hellip; tan lejos&hellip; </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y ver que todo es nuevo, que viene y va&hellip; </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y llegar al pueblo&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y conocerte...</em>
    </p><p class="article-text">
        Y al volver esa noche a la habitaci&oacute;n, el latido de once corazones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/bruja-ii_132_1797844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Dec 2018 10:28:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Bruja (II)]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Fer D. Padilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eterna finalista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/eterna-finalista_1_1808823.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a49603f6-2c56-4f78-98da-753739490f93_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotograma del filme &#039;Viudas&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las vidas de cuatro mujeres se cruzan cuando la muerte de sus esposos deja una seria deuda con unos peligrosos acreedores</p></div><p class="article-text">
        - T&iacute;tulo: <em>Viudas</em> (2018)
    </p><p class="article-text">
        - Direcci&oacute;n: Steve McQueen
    </p><p class="article-text">
        - Gui&oacute;n: Steve McQueen y Gillian Flynn (basado en los personajes creados por Lynda La Plante)
    </p><p class="article-text">
        - Reparto: Viola Davis, Michelle Rodriguez, Elizabeth Debicki, Cynthia Erivo, Colin Farrell, Brian Tyree Henry, Daniel Kaluuya, Robert Duvall, Liam Neeson
    </p><p class="article-text">
        <em>Viudas</em> es el esperado nuevo trabajo del realizador de joyas como <em>Shame</em>, <em>Hunger </em>o <em>12 a&ntilde;os de esclavitud</em>. Sin grandes promociones ni alardes, Steve McQueen vuelve a presentar un retrato inc&oacute;modo de la sociedad en la que vivimos. El resultado, como estamos acostumbrados a ver en su cine es duro, fr&iacute;o, cruel e intenso. Cumple rotundamente con las expectativas que se espera de un artista as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En pel&iacute;culas con una visi&oacute;n tan propia e intimista es muy probable que todo quede relegado y sometido a un segundo plano en el que la direcci&oacute;n se levanta como absoluta protagonista. Lo mejor y m&aacute;s satisfactorio de esta cinta es que todos sus buenos elementos conectan entre s&iacute; de una forma relajada pero con una sincron&iacute;a casi perfecta.
    </p><p class="article-text">
        El escrito no fomenta para nada la velocidad en la pantalla o en la narrativa y, sin embargo, inyecta dosis brutales de intriga y emoci&oacute;n que, apoyadas en la &oacute;ptica de McQueen, convierte a <em>Viudas</em> en una clara candidata a los Oscar, pese a que la falta de popularidad de todos sus componentes y otros elementos la vayan a convertir en una eterna finalista.
    </p><p class="article-text">
        La fotograf&iacute;a elige una paleta de colores tan sobrios pero enfrentados entre s&iacute; que hacen que todo luzca impactantemente fr&iacute;o. Algo muy agradecido, ya que, si bien el lienzo que se nos ense&ntilde;a tiene una carga innovadora, existen ciertos momentos en los que se revisitan esos trabajos pasados de McQueen, ya convertidos en cl&aacute;sicos del cine de los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Pero, sin duda, lo mejor de esta producci&oacute;n es su reparto. El reconocimiento a las grandes actrices y actores que pueblan esta historia podr&iacute;a ser interminable. Uno de los mejores <em>castings</em> del a&ntilde;o, plagado de potenciales nominados a todo premio posible.
    </p><p class="article-text">
        De entre todos sus grandes nombres, debemos religiosamente destacar al cuarteto de mujeres liderado por Viola Davis, quien protagoniza la trama de una forma completamente descorazonada, como reclama su personaje, y a Daniel Kaluuya (<em>D&eacute;jame salir</em>, 2017), ese gangster que se mueve entre lo que le ata a su hermano y una absoluta falta de empat&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Una de las mejores pel&iacute;culas del a&ntilde;o. <em>Viudas</em> no es una historia recomendable a los p&uacute;blicos &aacute;vidos de rapidez narrativa, humor masticado y posturas claramente identificables. No es divertida y tampoco pretende serlo. Se agradece su sobriedad en tanto al espacio que deja para la calidad de su historia, sus personajes y la visi&oacute;n de su director, que sigue dejando pinceladas magn&iacute;ficas y, en esta pel&iacute;cula en concreto, varias escenas que, esperemos, puedan subirse al carro de momentos memorables del cine de esta d&eacute;cada que pronto ver&aacute; su fin.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/eterna-finalista_1_1808823.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Dec 2018 13:06:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Eterna finalista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fer D. Padilla,Críticas de cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Peliculón pero no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/peliculon_1_1831468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f04d6974-6369-487a-9245-9a51f8d5bf98_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotograma del filme objeto de esta crítica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A finales de los setenta, las vidas de diferentes personajes con múltiples intereses ocultos confluyen en el místico hotel El Royale, levantado en la frontera entre varios estados</p></div><p class="article-text">
        - T&iacute;tulo: <em>Malos tiempos en El Royale </em>(<em>Bad times at the El Royale</em>,<em>&nbsp;</em>2018)
    </p><p class="article-text">
        - Direcci&oacute;n: Drew Goddard
    </p><p class="article-text">
        - Gui&oacute;n: Drew Goddard 
    </p><p class="article-text">
        - Reparto: Jeff Bridges, Cynthia Erivo, Dakota Johnson, Jon Hamm, Chris Hemsworth
    </p><p class="article-text">
        Parece firmada y filmada por los hermanos Coen y tiene el potencial para formar parte de una filmograf&iacute;a tan prestigiosa como la de esos directores sin rubor alguno. Pero no, no lo es. Estamos ante un magn&iacute;fico trabajo en direcci&oacute;n de Drew Goddard, cuyo &uacute;nico antecedente en el mundo del largo es el <em>remake</em> de 2012 de <em>La caba&ntilde;a en el bosque</em>. Hasta aqu&iacute; nada m&aacute;s que sorpresas y buenas noticias.
    </p><p class="article-text">
        El reparto, dada la poca experiencia en direcci&oacute;n de Goddard, es un aut&eacute;ntico lujo. El ya crepuscular Jeff Bridges se acompa&ntilde;a de grandes actores como Jon Hamm y Cynthia Erivo (<em>Viudas, 2018</em>), cuyos personajes -junto al de Dakota Johnson- son sublimes, enormes, llenan la pantalla como deben en una historia simple en naturaleza pero compleja en evoluci&oacute;n. Lo dicho: todos los ingredientes para convertir esta cinta en una de las pel&iacute;culas del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El gui&oacute;n, escrito por el propio Goddard, donde posee poco m&aacute;s de experiencia, juega a crear nuevos estilos de intriga extrayendo las cl&aacute;sicas estructuras, tanto de los ya citados Ethan y Joel Coel, como de los <em>bestsellers</em> de novela negra y misterio tan recurridos de Agatha Christie. Es normal. Otro tema es el resultado, como veremos m&aacute;s tarde.
    </p><p class="article-text">
        Antes de ello, debemos explicar que el art&iacute;fice de <em>Malos tiempos en El Royale </em> toma su fama real de su trayectoria como productor, campo en el que tiene una sobrada experiencia impulsando proyectos de gran talla. &iquest;D&oacute;nde aparece el problema de este filme entonces? &iquest;Cu&aacute;l es su principal defecto, su punto d&eacute;bil? Precisamente parte de su escrito, que crea el personaje interpretado por Chris Hemsworth, que manipula la producci&oacute;n entera y la lleva a una deriva narrativa absurda, il&oacute;gica y p&eacute;simamente mal interpretada hasta el punto de llevarnos a la decepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; vemos c&oacute;mo de una fant&aacute;stica premisa de cine negro nos vemos arrastrados a una cinta de desenlace infantil, inmaduro, de corte bastante sexista incluso y todos, absolutamente todos esos componentes fallidos, irrumpen en la pantalla al mismo tiempo -&iexcl;qu&eacute; casualidad!- que el actor que se hiciera famoso por sostener un martillo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/peliculon_1_1831468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Nov 2018 17:04:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Peliculón pero no]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fer D. Padilla,Críticas de cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Michael contra el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/michael-mundo_1_1859527.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff41ec50-1dc1-4344-aa2b-a370b763744a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Fotograma de &#039;La noche de Halloween&#039; (2018)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuarenta años después de los horribles asesinatos de Haddonfield a manos de Michael Myers, el sobrehumano asesino consigue fugarse con el propósito de regresar a por los descuidados supervivientes del pequeño condado</p></div><p class="article-text">
        - T&iacute;tulo: <em>La noche de Halloween </em>(2018)
    </p><p class="article-text">
        - Direcci&oacute;n: David Gordon Green
    </p><p class="article-text">
        - Gui&oacute;n: David Gordon Green y&nbsp;Danny McBride (basado en los personajes de John Carpenter y Debra Hill)
    </p><p class="article-text">
        - Reparto: Jamie Lee Curtis, Judy Greer, Andi Matichak, Haluk Bilginer, Will Patton
    </p><p class="article-text">
        Michael Myers ha vuelto por la puerta grande. Cierto es que significa nada m&aacute;s y nada menos que la d&eacute;cima entrega de sus aventuras, tercera de las can&oacute;nicas y und&eacute;cima pel&iacute;cula de la saga, pero mejor evitarnos l&iacute;os en este universo tan carism&aacute;tico y divertido que son las desventuras del asesino de Halloween por antonomasia.
    </p><p class="article-text">
        Myers regresa y lo hace con un &eacute;xito que debe ser bien entendible. Como cinta&nbsp;<em>slasher</em>, ataca la considerable nostalgia que sirve de perfecta excusa para dejar nuestros euros en la taquilla del cine. Pero como secuela, deja momentos tan interesantes como divertidos, porque, pese a suponer que una cinta de estas caracter&iacute;sticas deber&iacute;a helarnos la sangre, la saga <em>Halloween</em> se ha caracterizado siempre por la perfecta concienciaci&oacute;n de esta festividad: inquietante pero sin perder de vista el sentido de pasatiempo y buen rato que constituye.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, los entusiastas del g&eacute;nero encontrar&aacute;n un terror de pretensiones mucho m&aacute;s psicol&oacute;gicas, sin dejar de lado, obviamente, las consecuentes carnicer&iacute;as resultantes, que hacen de su visionado algo totalmente curioso y agradecido, mientras que en cuanto al avance del metraje los mayores seguidores podr&aacute;n ir frot&aacute;ndose las manos con el innumerable desfile de gui&ntilde;os tanto a sus predecesoras como a los m&iacute;ticos clich&eacute;s del g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Con la perfectamente aceptable explotaci&oacute;n del uso de tales estereotipos, Gordon Green (<em>All the real girls</em>, <em>Superfumados</em>, <em>Caballeros, princesas y otras bestias</em>) vuelve a la incertidumbre de sus primeros trabajos, en los que se apoya para explayar el contexto propio que rodea a los personajes y a la producci&oacute;n en s&iacute; a la vez que tira de ese humor gamberro, morboso, malpensado e inintencionado que igualmente ha poblado sus cintas.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, una joya para los fans de Myers, quien, como ya ocurriera con aquel preso liberado de <em>Cadena</em> <em>perpetua</em>, ya no reconoce ni de lejos el mundo al que se asoma -si alguna vez lo hizo-. Del conflicto entre el asesino y las v&iacute;ctimas de esta &uacute;ltima entrega de <em>Halloween</em>&nbsp;-esperemos que no la &uacute;ltima-, existe un jugo interminable que extraer en cuanto a mensaje.
    </p><p class="article-text">
        Muy justificable en estas fechas como igualmente recomendable para cualquier momento en el que lo que se persiga sea pasarlo extremadamente bien.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fer D. Padilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/cultura/michael-mundo_1_1859527.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Nov 2018 17:46:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Michael contra el mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fer D. Padilla,Halloween,Críticas de cine]]></media:keywords>
    </item>
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