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    <title><![CDATA[elDiario.es - Vitah Violet]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/vitah_violet/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Vitah Violet]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[`Paterson´ y las florecillas silvestres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/paterson-florecillas-silvestres_1_3636381.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d94a3d1c-2d63-404e-b081-773fc8382c6b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="`Paterson´ y las florecillas silvestres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La crítica de cine feminista Vitah Violet echa de menos a la Tilda Swinton de quinientos años con rastas blancas cayéndole por la cintura en `Sólo los amantes sobreviven´, esa “obra menor” de Jim Jarmusch al ver `Paterson´</p></div><p class="article-text">
        Vivir en una ciudad de provincias con una raqu&iacute;tica oferta de cine copada por grandes superproducciones, hace que recibamos la llegada de la &uacute;ltima pel&iacute;cula de <strong>Jim Jarmusch</strong> con gran entusiasmo y mayores expectativas.
    </p><p class="article-text">
        Una ristra de fervorosas cr&iacute;ticas la preceden, gran acogida en <strong>Cannes</strong> y algunos premios de los serios. Un contexto perfecto para que el d&iacute;a de navidad, 25 de diciembre, con el cuerpo asustado por tanta glotoner&iacute;a y la certeza de que la cosa no ha hecho m&aacute;s que empezar, corramos a refugiarnos a uno de los dos cines que a&uacute;n sobrevive en el <strong>centro de Murcia</strong> para disfrutar de esa pel&iacute;cula hipn&oacute;tica y perturbadora, seg&uacute;n unos; una cinta perfecta, seg&uacute;n otros.
    </p><p class="article-text">
        Ingenuas. C&oacute;mo se nos puede olvidar que ser feminista es, muchas veces, una gran putada. <strong>Te da s&uacute;per poderes</strong> para moverte en la oscuridad y esquivar las trampas del patriarcado, s&iacute;; en cierto modo es como caminar por un terreno minado con un mapa que muestra la ubicaci&oacute;n exacta de cada mina -lo que no nos exime de ser idiotas y no hacer caso al mapa, pero lo tienes a mano si quieres usarlo.
    </p><p class="article-text">
        Pero la cara oculta es que pagas el precio de <strong>perder la inocencia</strong>. Una inocencia fraudulenta y peligrosa por supuesto, pero que cuando se va se lleva con ella un c&uacute;mulo de disfrutes: series, libros, pel&iacute;culas, que antes deglut&iacute;amos con deleite, ahora nos hacen bola a la m&iacute;nima de cambio. Y nos atragantamos y terminamos con un corte de digesti&oacute;n.
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        La cosa comienza antes de que empiece la peli: justo en la fila de atr&aacute;s se sienta una <strong>troupe de chicos que rondan la treintena, con barbas h&iacute;pster, gafapasta y buen humor.</strong> En principio, no parecen un peligro, no llevan palomitas y emplear el d&iacute;a de navidad en ir al cine a ver una de Jarmusch hace que nos caigan bien de entrada.
    </p><p class="article-text">
        Infelices&hellip; Comienzan a intercambiar impresiones sobre la noche anterior y se ceban con una ex de uno del grupo que es una <strong>&ldquo;guarra&rdquo;</strong> -palabra que entrar&aacute; en los anales de los vocablos m&aacute;s usados en nuestra &eacute;poca-, una &ldquo;pobre infeliz&rdquo;, &ldquo;&iquest;Con cu&aacute;ntos ha estado despu&eacute;s de ti?&rdquo; pregunta uno, &ldquo;Como para llevar la cuenta&rdquo; responde otro&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Antes de que podamos reaccionar empiezan los anuncios de relojes, urbanizaciones y restaurantes para celebrar la boda de tu vida. Con suerte, tras quince minutos de publicidad deprimente ponen alg&uacute;n tr&aacute;iler.
    </p><p class="article-text">
        Y por fin, <strong>&ldquo;el mejor Jarmusch&rdquo;</strong> se despliega en la pantalla. <strong>Adam Driver</strong>, m&aacute;s sosegado que en Girls y menos oscuro que en <em>Star Wars</em>, se levanta cada ma&ntilde;ana, se despide de su amada, conduce un autob&uacute;s, y encuentra la belleza en lo m&aacute;s &iacute;nfimo de la vida: lo min&uacute;sculo de la existencia, la repetici&oacute;n constante de la cotidianidad anodina, se vuelve grandiosa a los ojos de este sereno poeta que no le pide m&aacute;s a la vida de lo que ya es.
    </p><p class="article-text">
        Aparentemente todo va bastante bien, pero hay algo que no cuadra, y es que aunque queramos enga&ntilde;arnos, sabemos que ya est&aacute; aqu&iacute;, ya lleg&oacute;: la bola que anuncia el corte de digesti&oacute;n. <strong>La amada de Paterson es una florecilla silvestre</strong> que duerme como una ni&ntilde;a y se reinventa cada ma&ntilde;ana, igual que &eacute;l, con el mismo empe&ntilde;o y pasi&oacute;n y, a diferencia de &eacute;l, lo exterioriza. Una artista so&ntilde;adora, bella y cari&ntilde;osa que -aqu&iacute; est&aacute; la bola- no trabaja, vive mantenida por &eacute;l, pinta cortinas, paredes y ropa, de blanco y negro cada d&iacute;a, sue&ntilde;a con ser cantante country, se encapricha de una guitarra que Paterson paga a su pesar y le habla a su perro mientras Paterson pone los ojos en blanco.   
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        Nos removemos inquietas en la butaca y echamos de menos a la <strong>Tilda Swinton</strong> de quinientos a&ntilde;os con rastas blancas cay&eacute;ndole por la cintura en `<strong>S&oacute;lo los amantes sobreviven&acute;</strong>, esa &ldquo;obra menor&rdquo; de Jarmusch.
    </p><p class="article-text">
        La guinda del pastel -el de la indigesti&oacute;n- la ponen los alegres h&iacute;psters de la fila de atr&aacute;s cuando, tras otra jornada de renovaci&oacute;n de la decoraci&oacute;n textil hogare&ntilde;a por parte de ella, Paterson llega a casa y mira con una sutil resignaci&oacute;n los nuevos dibujos de las cortinas.  El p&uacute;blico, c&oacute;mplice de Paterson (y de Jarmusch), reconoce la graciosa excentricidad de la amada y r&iacute;e al un&iacute;sono. Entonces, uno de los h&iacute;psters susurra al resto: <strong>&ldquo;Lo mismo de siempre: al final, todas locas&rdquo;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        No hay nada que hacer y lo sabemos: por mucho que tratemos de concentrarnos en la belleza del mundo de Jarmusch, los pal&iacute;ndromos, la ternura de los secundarios, los paisajes serenos de `Paterson&acute;, la repetici&oacute;n perfecta de las min&uacute;sculas diferencias de los minutos&hellip; <strong>C&aacute;goenla, la florecilla silvestre se nos ha metido en el ojo.</strong> Y molesta.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Un gran poder conlleva una gran responsabilidad&rdquo; le dijo <strong>T&iacute;o Ben a Spiderman</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pues <strong>con las gafas lilas</strong> sucede algo parecido: la mirada se vuelve tan n&iacute;tida que la mierda resalta enseguida y mancha los cristales.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, jam&aacute;s a&ntilde;oramos la inocencia suicida de cuando no las llev&aacute;bamos. Con las gafas lilas las florecillas silvestres te joden la pel&iacute;cula, pero sin las gafas lilas corres m&aacute;s<strong> riesgo</strong> de convertirte en una de ellas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vitah Violet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/paterson-florecillas-silvestres_1_3636381.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Jan 2017 15:07:09 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Delitos y víctimas de segunda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/delitos-victimas-segunda_132_3286089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La indignante respuesta de la justicia ante un secuestro con violación</p></div><p class="article-text">
        Nos encontramos en Murcia, verano de 2017. Una mujer conoce a un hombre, &eacute;l la invita a tomar una cerveza y la droga contra su voluntad. Ella despierta en un parking subterr&aacute;neo; est&aacute; secuestrada. El hombre la viola. Le quita el m&oacute;vil para que no pida ayuda y la amenaza de muerte. Durante un d&iacute;a y medio la mantiene secuestrada abusando sexualmente de ella varias veces. En un descuido del hombre ella escapa y va a una comisar&iacute;a a denunciar la agresi&oacute;n. La mujer identifica al secuestrador y violador en un reconocimiento fotogr&aacute;fico porque el hombre es reincidente. Cometi&oacute; un delito similar hace menos de un a&ntilde;o. La polic&iacute;a despliega un dispositivo y lo encuentra en el mismo parking en el que la mantuvo retenida, as&iacute; de preocupado estaba. Total, lo hizo hace un a&ntilde;o y aqu&iacute; sigue, pase&aacute;ndose por la ciudad a sus anchas. La polic&iacute;a lo detiene por fin. &iquest;Y c&oacute;mo sigue esta historia? &iquest;Qu&eacute; le sucede al hombre que ha violado y secuestrado a una mujer durante d&iacute;a y medio y adem&aacute;s, es reincidente?
    </p><p class="article-text">
        Que un juez lo deja en libertad con cargos y una orden de alejamiento de su v&iacute;ctima.
    </p><p class="article-text">
        Sucedi&oacute; el 26 de junio y la noticia se public&oacute; en la secci&oacute;n de sucesos de un <a href="http://www.laopiniondemurcia.es/murcia/2017/07/05/rapta-viola-durante-24-horas/843007.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">peri&oacute;dico de provincias unos d&iacute;as despu&eacute;s</a>. Efectivamente, es un &ldquo;suceso&rdquo; porque a d&iacute;a de hoy, si no hay o ha habido un lazo &iacute;ntimo entre un hombre y una mujer, ese crimen no se considera violencia machista, no se analiza con perspectiva de g&eacute;nero y no se pasa a un tribunal especializado.  As&iacute; que, un secuestro con violaci&oacute;n perpetrado por un desconocido, ni siquiera se define como violencia contra las mujeres hasta que en Espa&ntilde;a no se aplique el convenio de Estambul.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n as&iacute;, seguimos estupefactas e indignadas. &iquest;Realmente la impunidad en los delitos de violencia sexual es tan flagrante? &iquest;A&uacute;n en el momento en que la violencia de g&eacute;nero est&aacute; en el punto de mira a nivel medi&aacute;tico y por fin genera alarma social?
    </p><p class="article-text">
        Resulta que la v&iacute;ctima es una mujer sin hogar. O sea, una &ldquo;indigente&rdquo;, como dice la noticia. Ante esto, no podemos evitar preguntarnos qu&eacute; habr&iacute;a sucedido si en vez de ella, la secuestrada y violada hubiese sido una mujer de otra clase social, menos invisible, menos vulnerable&hellip; &iquest;Y si hubiese sido la hija del juez, por ejemplo?, &iquest;seguir&iacute;a el agresor en libertad con cargos y una orden de alejamiento? O incluso, &iquest;qu&eacute; habr&iacute;a pasado si el secuestrado y violado hubiese sido el juez mismo? Claro que este supuesto es altamente improbable: la violencia sexual, una de las m&aacute;s impunes, se ejerce principalmente sobre las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Todo en este caso es vergonzoso e indignante: no s&oacute;lo muestra las carencias de la actual ley que no considera una violaci&oacute;n y un secuestro violencia de g&eacute;nero, tambi&eacute;n desenmascara el patriarcado que persiste en el sistema judicial, capaz de dejar a un violador reincidente en libertad, aunque sea en espera de juicio. Adem&aacute;s, pone de manifiesto el doble rasero de la justicia: si ya muchos de los delitos sexuales suelen quedar generalmente impunes, cuando los sufren mujeres que suman varios factores de discriminaci&oacute;n, las perspectivas son a&uacute;n peores.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo que m&aacute;s nos preocupa es qu&eacute; reparaci&oacute;n puede tener esta mujer, qu&eacute; ha sido de ella, &iquest;ha vuelto a las calles, a las mismas calles que est&aacute; pisando el violador en estos momentos?  &iquest;de qu&eacute; manera podr&aacute; sentirse segura cuando el hombre que la ha secuestrado y violado ha sido puesto en libertad por el aparato judicial  que deber&iacute;a de protegerla? &iquest;Qu&eacute; reparaci&oacute;n y qu&eacute; seguridad tenemos todas en una cultura patriarcal que permite la impunidad de los agresores y no nos defiende por igual? Si nos tocan a una, nos tocan a todas. El lema lo deja bien claro; seamos la hija del juez o la mujer sin hogar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vitah Violet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/delitos-victimas-segunda_132_3286089.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Jul 2017 10:30:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Delitos y víctimas de segunda]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Animales nocturnos de ayer y de siempre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/animales-nocturnos-ayer-siempre_1_3696752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ef91730-a123-43df-927b-9348a1989b5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Animales nocturnos de ayer y de siempre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">(La que avisa no es traidora: toda esta crítica es un spoiler en sí misma)</p><p class="subtitle">Tom Ford</p><p class="subtitle">(Un hombre soltero, 2009),</p><p class="subtitle">diseñador de moda y director de cine,  ha ganado el Gran Premio del Jurado 2016 en el Festival de Venecia con Animales Nocturnos, su segunda película</p></div><p class="article-text">
        En `Animales nocturnos&acute; <strong>Tom Ford</strong> consigue a base de planos magn&eacute;ticos de gran belleza, un montaje meticuloso que logra sostener la tensi&oacute;n -la extensa y angustiosa secuencia nocturna en la carretera de Texas te mantiene con el coraz&oacute;n en un pu&ntilde;o- , la cinta avanza en paralelo hilvanando con destreza dos escenarios. Uno, ficticio: una <strong>violenta historia en el desierto tejano</strong>.  Otro, real: la vac&iacute;a existencia de Susan entre <strong>el brillo y glamour de la industria del arte moderno</strong>.  
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s a causa del sofisticado y estiloso contexto laboral del director, en ocasiones su obsesivo cuidado est&eacute;tico amenaza con saturar el relato.  En determinados momentos la elegancia de los planos parece entrar en conflicto con la brutalidad de lo que refleja, <strong>amenazando con rozar las lindes de la vacuidad</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Pero vayamos a lo que nos interesa. Bajo los m&uacute;ltiples niveles expositivos, los flashbacks, la impecable manufactura est&eacute;tica y resto de virtuosismos narrativos y f&iacute;lmicos, hay una tremenda historia, una vieja y end&eacute;mica historia patriarcal mucho m&aacute;s turbia y desasosegante que todas las reflexiones sobre las falsas apariencias y la culpa que el guion, elaborado por el mismo Tom Ford y<strong> basado en la novela Tony and Susan de Austin Wright</strong>, nos quiere contar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Para descubrirla empezaremos por analizar el personaje de Susan, la supuesta protagonista. Susan reacciona pero nunca acciona. Su m&aacute;xima expresi&oacute;n emotiva son los jadeos: amplificadas bocanadas de aire que <strong>Amy McAdams</strong>  repite con esmero durante todo el metraje.  Se mira al espejo, jadea, lee el inquietante manuscrito, le falta el aire, se ducha, jadea, se le escurre el manuscrito entre los dedos y cae al suelo, jadea del susto, se ba&ntilde;a, jadea otra vez,  se maquilla...  Descubre que su marido va a pasar la noche con otra y, como m&aacute;xima expresi&oacute;n,  jadea de nuevo.  La &uacute;nica vez que se encara con alguien lo hace con una compa&ntilde;era de trabajo operada de cirug&iacute;a est&eacute;tica: otra mujer.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que Susan est&aacute; tremendamente frustrada, le ha pasado lo peor que le puede pasar a cualquier mujer: dej&oacute; a su amor verdadero y se ha convertido en su madre. Su madre es una harp&iacute;a: materialista, cerebral, pr&aacute;ctica; &ldquo;todas acabamos convirti&eacute;ndonos en nuestras madres&rdquo;, le dice. <strong>Y ese es el peor fantasma de Susan:</strong> la madre. Al que se suma haber traicionado a su verdadero amor, Edward: pobre, honesto, rom&aacute;ntico, el &uacute;nico que pod&iacute;a ver en su interior y conocerla m&aacute;s incluso que ella misma; &eacute;l s&iacute; que sabe lo que ella necesita. Ella no, ella es una ni&ntilde;a caprichosa, y como tal, merece un castigo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que tenemos como protagonista femenina a un sujeto pasivo de mirada l&aacute;nguida que deambula por fr&iacute;os pasillos, se maquilla y jadea: una mujer tremendamente desempoderada, triste, frustrada . <strong>Empieza mal y acaba peor, el gui&oacute;n no le deja margen de maniobra, la castiga y penaliza</strong> por: (1) no haber sabido luchar por la vida que ella quer&iacute;a, que parece consistir en seguir con el que fue el amor de su vida y (2) abortar el hijo del amor de su vida. Lo &uacute;nico que realmente quiere, y va descubriendo a lo largo de la cinta,  es volver a ver a Edward para, quiz&aacute;s, redimirse. Ese es su objetivo, aunque ni siquiera ella lo sepa. La verdad es que casi no nos damos cuenta, pero Susan, ni nos va ni nos viene.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pero menos mal que tenemos al h&eacute;roe del relato para ejercitar la empat&iacute;a, Edward: sensato, coherente, sensible, aut&eacute;ntico, v&iacute;ctima de la falsedad de ella. Es el  aspirante a escritor enamorado de Susan pero tambi&eacute;n el protagonista de su propia novela: un <strong>Jake Gyllenhaal</strong> que -&eacute;l s&iacute;-  grita, llora, pelea, siente p&aacute;nico, vence el miedo, pierde la cabeza, recupera la cordura, y siempre es, en la superficie y lo profundo, un buen hombre.
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos aqu&iacute; con la otra historia, la de ficci&oacute;n: la del padre y marido que sufre la traum&aacute;tica desgracia de que rapten, violen y asesinen de forma brutal a su mujer y a su hija.<strong> Ellas, la esposa y la hija</strong>, como tantos otros personajes femeninos en la historia de la literatura y el cine, son simplemente el disparador: cuerpos violados y torturados para poder contar la historia que nos interesa; la del buen hombre. Si calcul&aacute;semos qu&eacute; porcentaje de personajes femeninos son mujeres violadas y/o asesinadas, aullar&iacute;amos. Funcionan como un mero recurso para contar, por ejemplo, la ardua investigaci&oacute;n posterior llevada a cabo por hombres, el proceso emocional que le genera al protagonista, sus andanzas para que se haga justicia, etc. <strong>La violaci&oacute;n</strong>, por supuesto, es una mera an&eacute;cdota: el que viola es un desequilibrado, un malvado, una anomal&iacute;a abominable que merece la muerte. Pero ya sabemos que <a href="http://www.eldiario.es/murcia/murcia_y_aparte/perdamos-Norte-cole_6_589051099.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un violador es un hijo sano del patriarcado</a> y las causas de una violaci&oacute;n son mucho m&aacute;s complejas, estructurales y perversas que un caso puntual de locura.
    </p><p class="article-text">
        Pero todo esto no es lo fundamental. Lo  que aqu&iacute; importa es la historia que nos quiere contar la peli y narra los vaivenes de un hombre corriente anegado por el dolor y la culpa al que acompa&ntilde;a el estereotipo de sherif solitario, sin familia ni futuro, que no duda en tomarse la justicia por su mano para ayudar a esa hombre. Historia realmente fascinante, rompedora y moderna, nunca vista antes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Por &uacute;ltimo, el tremendo final, el castigo definitivo: con un hermoso tema musical, dram&aacute;tico y turbador, sucede... <strong>la Venganza</strong>. La Venganza con may&uacute;sculas es, nada m&aacute;s y nada menos, que un plant&oacute;n, con min&uacute;sculas. Uno de tantos.  Es decir, ella lo espera y &eacute;l, la deja plantada. Punto.  Como si un plant&oacute;n pudiera derrotarnos. Pues parece que s&iacute;: aqu&iacute; el plant&oacute;n significa la debacle, el remate final para terminar de hundir al personaje de Susan.  Qu&eacute; ingenuo todo. Qu&eacute; viejo, qu&eacute; fantas&iacute;a androc&eacute;ntrica tan pueril.
    </p><p class="article-text">
        Me hizo recordar <a href="http://www.zendalibros.com/corse-frida-kahlo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un relato</a> que le&iacute; hace unos d&iacute;as, donde<strong> Agust&iacute;n Fern&aacute;ndez Mallo</strong> teje un hilo invisible entre <strong>Frida Khalo el Ilsa Lund,</strong> el personaje interpretado por Ingrid Bergman en Casablanca. Dos mujeres que coexisten en este mundo unidas por un puente sobre el Sena pero no se tocan, una real y fiera, y otra, inventada y mansa.
    </p><p class="article-text">
        Es entonces cuando entendemos que toda la pel&iacute;cula es la historia de una venganza. La venganza de &eacute;l -el buen hombre- hacia ella -una mujer espuria-  porque lo abandon&oacute;. No quiso darle el amor que &eacute;l merec&iacute;a. Y cuando las mujeres rechazamos el &ldquo;cari&ntilde;o sincero&rdquo; de un hombre, ya sabemos, s&oacute;lo nos queda sufrir... nos lo repiten incasables centenas de estribillos:  &ldquo;Vete olvidando/ de eso que hoy dejas y que cambiaras/ por la aventura que t&uacute; ya ver&aacute;s/ ser&aacute; tu c&aacute;rcel y nunca saldr&aacute;s...&rdquo; (`T&uacute; C&aacute;rcel&acute;,<strong> Marco Antonio Sol&iacute;s</strong>).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que hagamos recuento:  para hablarnos de la vacuidad del lujo, las falsas apariencias, el dolor y la culpa, llevamos: dos mujeres violadas y asesinadas, una m&aacute;s o menos muerta en vida y herida por la culpa y el desamor,  que recibe, adem&aacute;s, la venganza del ex al que vemos, largo y tendido, vengar y<strong> hacer justicia de machote</strong>.
    </p><p class="article-text">
        O sea,  m&aacute;s de lo mismo. Y ni siquiera mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vitah Violet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/animales-nocturnos-ayer-siempre_1_3696752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Dec 2016 10:25:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Animales nocturnos de ayer y de siempre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cine]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[`El ciudadano ilustre´: las sutiles turbulencias de los personajes femeninos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/ciudadano-sutiles-turbulencias-personajes-femeninos_1_3732281.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ecf8a420-ce82-4710-ab96-55693d6b1480_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="`El ciudadano ilustre´: las sutiles turbulencias de los personajes femeninos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El filme que representa a Argentina en los Óscar `El ciudadano ilustre´ que comienza con visos de comedia es en realidad un lobo con piel de cordero</p><p class="subtitle">Bajo la farsa se esconde una mirada caústica hacia la gente vulgar y quienes se salvan a sí mismos gracias a la legitimación de la cultura predominante</p></div><p class="article-text">
        Los directores&nbsp;<strong>Gast&oacute;n Duprat y Mariano Cohn</strong> (`El hombre de al lado&acute;, 2008), repiten f&oacute;rmula creativa llevando a la pantalla un gui&oacute;n del hermano de Gast&oacute;n, Andr&eacute;s Duprat, en esta cinta que representar&aacute; a Argentina en los Oscar.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula arranca con una secuencia poderosa: el protagonista recibe el Nobel de literatura y lo agradece con un discurso en el que abomina de premios y reconocimientos por parte del establishment y, como a veces ocurre en el caprichoso mundo de la alta cultura, se gana la ovaci&oacute;n del mismo p&uacute;blico al que acaba de vituperar.
    </p><p class="article-text">
        El escritor, al que da vida el premiado <strong>Oscar Mart&iacute;nez</strong>, se encuentra en plena par&aacute;lisis creativa, parece hastiado del triunfo y el brillo del &eacute;xito, mira por los enormes ventanales de su casa de Barcelona mientras la voz de su ayudante recita como un salmo todas las citas que le esperan los pr&oacute;ximos meses. Entre ellas, una invitaci&oacute;n imposible y tentadora: en su pueblo de origen, del que se fue hace cuarenta a&ntilde;os y al que nunca regres&oacute;, quieren nombrarlo <strong>&ldquo;Ciudadano Ilustre&rdquo;</strong>. Contra todo pron&oacute;stico, qui&eacute;n sabe si tratando de llenar ese vac&iacute;o de sentido vital y creativo en el que se encuentra, Daniel Mantovani, acepta la invitaci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Lo que comienza con visos de comedia es en realidad un lobo con piel de cordero; bajo la farsa se esconde una mirada ca&uacute;stica hacia la gente vulgar y quienes se salvan a s&iacute; mismos gracias a la legitimaci&oacute;n de la cultura predominante.&nbsp;Desde otro &aacute;ngulo, tambi&eacute;n refleja lo que el proceso creativo tiene de acto predatorio cuando se sirve de la piel de vidas an&oacute;nimas.
    </p><p class="article-text">
        Se agradece que la cinta no caiga en un amable retrato de la inocencia rural y los previsibles encuentros cat&aacute;rticos del regreso del h&eacute;roe al hogar. Sin embargo, lo que en principio funciona como una virtud tiene tambi&eacute;n un doble filo: todos los habitantes de Salas son disfuncionales; o bien est&aacute;n claramente transtornados o esconden una trampa grotesca. <strong>Salvo el recepcionista del hotel, para el resto no hay esperanza.</strong> La cinta no se apiada de nadie: ni del escritor, ni de los habitantes de Salas, ni del p&uacute;blico, que se encuentra acorralado entre una&nbsp;realizaci&oacute;n extremadamente sencilla y una historia que se torna tan hostil como el pueblo en el que transcurre.
    </p><p class="article-text">
        Como suele suceder, el guion sufre unas sutiles turbulencias, unos peque&ntilde;os baches que pasan normalmente desapercibidos: los personajes femeninos.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo dos son resaltables:<strong> Irene, el amor pasado de Daniel, y `la groupie&acute;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Irene es un personaje crudo, est&aacute; a medio cocer; promete pero no cumple. Como la historia entre ellos que pudo haber sido y nunca fue, es un esbozo de un personaje que pod&iacute;a haber sido interesante y aportar algo a la trama o, al menos, al protagonista masculino. Pero ni eso ocurre: Irene no es nada m&aacute;s que una bella y marchita mujer que ni se entiende ni nadie trata de explicar.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La `groupie&acute; tambi&eacute;n apunta maneras, pero se diluye en el estereotipo. Chica joven que usa su cuerpo para escapar de la miseria. Ah&iacute; queda eso, no va m&aacute;s all&aacute;.&nbsp;El escritor cincuent&oacute;n sale ileso del encuentro sexual con una adolescente; ella es ninguneada y rechazada cuando se convierte en un peligro para &eacute;l.&nbsp;Y sucede algo muy interesante: el protagonista, personaje que durante toda la cinta mantiene una coherencia narrativa y discursiva, se desfigura cuando entra en contacto con la `groupie&acute;.
    </p><p class="article-text">
        Un premio Nobel de literatura, con el dialecto propio de su alcurnia intelectual, que en ning&uacute;n momento se ti&ntilde;e de la ramploner&iacute;a de los mortales, de repente muta a camionero y de su boca salen palabras como: <strong>&ldquo;es una guarra...estaba dispuesta a hacer de todo...&rdquo;.</strong> Descubrir el lado oscuro de los personajes es siempre interesante, pero esa cara oculta funciona en tanto no lo invalida; es este caso el personaje se derrite, deja de ser posible durante esos instantes para transformarse en un mal chiste.
    </p><p class="article-text">
        Es una l&aacute;stima todo lo que pierden las historias porque los guionistas no saben qu&eacute; hacer con los personajes femeninos. Sus referentes son tan pobres que para escribirlas s&oacute;lo se tienen a s&iacute; mismos. Y, en la mayor parte de las ocasiones, no poseen una <strong>mirada cr&iacute;tica hacia al patriarcado que haya dinamitado sus estereotipos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pueden hacer historias y personajes sublimes y, de repente perder por completo la maestr&iacute;a y la lucidez cuando topan con este asunto. <strong>Es como si tuviesen un &oacute;rgano creativo amputado, siempre el mismo: el que puede imaginar personajes femeninos aut&oacute;nomos que</strong> van m&aacute;s all&aacute; del mero acompa&ntilde;amiento al protagonista, del objeto de deseo del susodicho, de la fuente de sus desvelos, de su inspiraci&oacute;n, su obsesi&oacute;n...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vitah Violet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/ciudadano-sutiles-turbulencias-personajes-femeninos_1_3732281.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Nov 2016 16:27:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[`El ciudadano ilustre´: las sutiles turbulencias de los personajes femeninos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿`Doctor Strange´? No, Dr. Ridiculous]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/doctor-strange-salvador-locomia_1_3748363.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cc2dc480-3b3f-41b1-9ba4-774229dba165_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿`Doctor Strange´? No, Dr. Ridiculous"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">`Doctor Strange´es un revoltijo de efectos especiales, diálogos a golpe de efecto, humor zafio y charlatenaría disfrazada de profundidad. ¿Por qué entonces los puntos verdes y las estrellitas? ¿De dónde vienen las altas puntuaciones?</p></div><p class="article-text">
        Llegan los estrenos del viernes y echamos un ojo a las cr&iacute;ticas de las novedades. Hay que puntualizar que residir en una provincia levantina donde pillar estrenos en versi&oacute;n original, o simplemente estrenos que no sean superproducciones, merece una celebraci&oacute;n por todo lo alto, hace que actualmente nuestro list&oacute;n de expectativas cinematogr&aacute;fica est&eacute;, m&aacute;s o menos, a ras de suelo. Pero el cine nos encanta. As&iacute; que seguimos intent&aacute;ndolo a toda costa. Y aunque nos joda que la cr&iacute;tica se reduzca a un criterio tan simple, los puntitos verdes y las estrellitas nos encandilan, por m&aacute;s que nos hayan arrastrado a la perdici&oacute;n en muchas ocasiones. Y `Dr. Strange&acute; tiene muchos. As&iacute; que all&aacute; fuimos; igual que Dorothy sigui&oacute; las baldosas amarillas nosotras seguimos las estrellitas y los dichosos puntitos verdes hasta la sala de cine.
    </p><p class="article-text">
        Y nos encontramos con un potingue pseudom&iacute;stico dirigido por Scott Derrickson ( `El exorcismo de Emily Rose&acute; ,2005) donde Benedict Cumberbatch (el actor que ha transformado a Sherlock Holmes en un sex symbol internacional -&ldquo;Que el se&ntilde;or nos coja confesadas&rdquo;, dir&iacute;a mi abuela llegadas a este punto-), es aqu&iacute; un prestigioso cirujano, arrogante y ambicioso, que tras un accidente de coche no puede seguir ejerciendo y, en plena crisis vital, acude a Tilda Swinton  para que lo cure y pueda retomar su superflua vida de &eacute;xito. Pero Tilda, que sigue siendo hipn&oacute;tica aunque aqu&iacute; se parezca a `El &uacute;ltimo emperador de Bertolucci&acute;, ve en &eacute;l al salvador del multiverso: &ldquo;Quiz&aacute;s &eacute;l sea el Hombre que estamos esperando&rdquo; ( la may&uacute;scula es nuestra), le dice Bar&oacute;n Mordo (`Chiwetel Ejiofor, 12 a&ntilde;os de esclavitud&acute;, 2013), para despejar sus dudas.  As&iacute; que Tilda no se lo pondr&aacute; f&aacute;cil: lo lanza a hacer viajes astrales por m&uacute;ltiples dimensiones, le da mamporros a mansalva, y espera, nada m&aacute;s y nada menos, que se desprenda de su ego. Al Doctor le cuesta un par de secuencias sacudirse su prepotencia y estrechez occidentaloide, pero r&aacute;pidamente se disfraza de Locom&iacute;a, se deja una perilla aterradora y se salta todas las reglas del monasterio, como se espera que hagan los h&eacute;roes espabilados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El problema fundamental de esta pel&iacute;cula es que nada en ella es digno de mencionarse. Nada resiste un somero an&aacute;lisis. Es un revoltijo de efectos especiales, di&aacute;logos a golpe de efecto, humor zafio y charlatenar&iacute;a disfrazada de profundidad. &iquest;Por qu&eacute; entonces los puntos verdes y las estrellitas? &iquest;De d&oacute;nde vienen las altas puntuaciones? Y  no me vengan con el cuento de que s&oacute;lo pueden valorarla realmente los amantes del comic, o del mundo Marvel, etc,  porque ser&iacute;a un insulto para la comunidad freaky. En fin, que cada cual saque sus propias conclusiones. 
    </p><p class="article-text">
        La cosa empeora conforme avanza el metraje. Las luchas astrales no tienen desperdicio: el doctor por fin conecta con su cuerpo astral  y... &iquest;qu&eacute; hace con &eacute;l? Dar m&aacute;s mamporros. As&iacute; de original es la historia. Por no hablar del antagonista en forma de holograma llorica que sucumbe al ingenios&iacute;simo bucle temporal del Doc. Pero ya que estamos aqu&iacute; trag&aacute;ndonos este bodrio epil&eacute;ptico, vamos a sacar algo de provecho de la sesi&oacute;n; analicemos el artefacto que sostiene al personaje femenino: la chica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La chica, obviamente, no es</strong><strong> </strong><strong>Tilda Swinton</strong><em><strong>.</strong></em><strong> </strong><strong>Tilda es la excepci&oacute;n: la mujer que no es mujer, lo ex&oacute;tico, el desaf&iacute;o a la regla y por lo tanto, su confirmaci&oacute;n.</strong> De hecho, su personaje, la Suprema Sacerdotisa, est&aacute; basado en `El Anciano&acute; del comic original, y reina en un monasterio donde la inmensa mayor&iacute;a de aprendices son hombres y los t&eacute;s los sirven seres de pelo largo. Pero ella est&aacute; rapada. Ella no es como ellas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>La que s&iacute; es una mujer-mujer es Rachel McAdams, la Dra. Christine Palmer. </strong><em>. </em>Menos mal que por lo menos no es enfermera, susurramos en la oscuridad de la sala. Y que no se nos eche encima el gremio, no tenemos nada en contra de tan estupenda profesi&oacute;n, pero s&iacute; del gustillo por que el protagonista masculino mantenga affaires con subalternas, sean del ramo que sean. Cuando la cinta, comienza Christine es la exnovia del Doctor, pero ya se sabe que donde hubo fuego cenizas quedan, y, tras el accidente ella intenta darle unos mimos que &eacute;l, de muy malas maneras, rechaza. El accidente lo ha llenado de ira y dolor, est&aacute; demasiado herido como para poder amar. &iquest;Nos suena de algo este estereotipo masculino? S&iacute;, lo hemos visto miles de veces. Es cansino y como casi siempre, est&aacute; acompa&ntilde;ado de la chica que lo apoya hasta que la trata lo suficientemente mal como para que tenga que poner tierra de por medio. Pero no cuenten con que a los guionistas se les ocurra que ella lo mande a la mierda despu&eacute;s de que &eacute;l le diga, m&aacute;s o menos, eres una mierda. Ella, sin perder los nervios ni subir la voz, le dice:&ldquo;me marcho, no soporto ver c&oacute;mo te haces esto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero que no cunda el p&aacute;nico, volver&aacute;n a encontrarse: Dr. Strange, agujero astral o algo semejante mediante, aparece en el hospital sin dar explicaciones- no importa, ella tampoco las pide, la curiosidad no es un atributo que los guionistas hayan contemplado para su personaje- y Christine no duda en curar sus heridas y preguntarle &ldquo;&iquest;Est&aacute;s bien?&rdquo; cuando cesan los mamporros. Ah, tambi&eacute;n grita y se asusta de un palo de fregona que cae al suelo. As&iacute; est&aacute; escrito el personaje.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En los c&oacute;mics, Christine Palmer acaba convirti&eacute;ndose en `Night Nurse&acute;<em>, </em>y parece ser que los fans se entusiasmaron con esa posibilidad, pero seg&uacute;n inform&oacute; el productor y presidente de Marvel Studios, Kevin Feige a la revista norteamericana Entertainment Weekly, &ldquo;esa l&iacute;nea de la historia no suceder&aacute; en la pel&iacute;cula&rdquo;. Lo sentimos, Rachel. Adem&aacute;s, tampoco es para tanto: aunque tenga nombre de superh&eacute;roe,  `Night Nurse&acute; es en realidad la enfermera de los superh&eacute;roes. <strong>Qu&eacute; complicado ser actriz en este mundo, &iquest;verdad Rachel?  </strong>Y todav&iacute;a hay cr&iacute;ticos que lamentan lo sosa que es tu interpretaci&oacute;n. Que s&iacute;, lo es, eso es indiscutible, pero a ver qui&eacute;n es la lista que le pone chicha a un personaje como &eacute;se, escrito por guionistas de esa cala&ntilde;a<strong>.</strong> Y todav&iacute;a tendr&aacute;s que aguantar horas de sesiones fotogr&aacute;ficas envuelta en tules blancos o, quiz&aacute;s, alg&uacute;n tejido el&aacute;stico m&aacute;s atrevido,  seg&uacute;n la l&iacute;nea editorial del magazine de turno. Sosteniendo tu sonrisa de &aacute;ngel, tan alejada de la &ldquo;mirada aguda e inteligente&rdquo; con que tu partener de la peli atraviesa la c&aacute;mara en los posados. Y despu&eacute;s, responder&aacute;s,  &ldquo;Adoro las pel&iacute;culas de Marvel...&rdquo;  cuando te pregunten si te sientes afortunada de interpretar a Christine Palmer. Y para terminar, te preguntar&aacute;n &ldquo;&iquest;Qu&eacute; esperas que el p&uacute;blico se lleve de esta pel&iacute;cula?&rdquo;, y t&uacute; contestar&aacute;s: &ldquo;No veo la hora de que llegue ese  momento en el que el p&uacute;blico vea a Benedict convertido en el superh&eacute;roe `Doctor Strange&acute;<em>&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Y callar&aacute;s, qui&eacute;n sabe por cu&aacute;ntas razones, todo lo dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        * Las declaraciones de Rachel McAdams han sido extra&iacute;das de la entrevista publicada por La Naci&oacute;n el 2-11-2016.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vitah Violet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/doctor-strange-salvador-locomia_1_3748363.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Nov 2016 13:35:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿`Doctor Strange´? No, Dr. Ridiculous]]></media:title>
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