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    <title><![CDATA[elDiario.es - Violeta Martín]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/violeta_martin/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Violeta Martín]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Política después de Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/politica-despues-trump_129_3738512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Dijo Joan Fuster que si tú no haces política otros la harán por ti. En el paisaje de la debacle americana, queda una certeza que riza el vello: si fracasamos en la construcción de una democracia diferente tengamos por seguro que 2016 no será un mero espejismo en el devenir histórico del siglo XXI</p></div><p class="article-text">
        A estas alturas se habr&aacute; escrito ya mucho sobre Donald Trump. Se habr&aacute; puesto todo tipo de calificativos a su misoginia, el racismo y la homofobia patentes en su discurso, la psicolog&iacute;a pre-autoritaria sobre la que ha construido toda su figura y su inveros&iacute;mil proyecto pol&iacute;tico. Y sin embargo todo ese volumen de palabras apenas llega a apaciguar la inquietud latente, a silenciar todas las horas previas dedicadas a dar por sentado que no, Trump no puede ganar, Trump nunca ser&aacute; presidente. Desde luego no dedicamos el mismo n&uacute;mero de p&aacute;ginas ni de horas de radio o televisi&oacute;n a&nbsp;prever, a&nbsp;prepararnos, a&nbsp;pensar&nbsp;la causa y la soluci&oacute;n, la posibilidad de una alternativa. &iquest;La alternativa fue posible? Casi desde el principio nosotros dijimos que s&iacute;: la&nbsp;alternativa se llam&oacute; Bernie Sanders, se llam&oacute; 15$/hour, se llam&oacute; Glass Steagal contra Goldman Sachs, no al TPP y al fracking, se llam&oacute; acceso garantizado a la universidad p&uacute;blica, se llam&oacute; Black Lives Matter . La alternativa existi&oacute; y estuvo cerca, muy cerca de forjarse en realidad.
    </p><p class="article-text">
        Consumado el fracaso, consumada la derrota, conviene huir de relatos simplistas pero tambi&eacute;n de esa superioridad moral que equivale a la que suelen tener con nosotros nuestros allegados cuanto tomamos una mala decisi&oacute;n, asumiendo que &ldquo;ya nos daremos cuenta y el tiempo nos pondr&aacute; en nuestro lugar&rdquo; como si el &ldquo;darse cuenta&rdquo; bastara para que una opci&oacute;n pol&iacute;tica emancipadora se impusiese por la propia fuerza de su fe. Tampoco sirven de mucho esas&nbsp;retah&iacute;las improvisadas que mezclan caracterizaciones sociales, sustratos econ&oacute;micos, estados, g&eacute;neros y minor&iacute;as, con las que cualquier coach reci&eacute;n llegado nos explica c&oacute;mo vota el pueblo de los Estados Unidos. Aceptar los resultados, sin m&aacute;s, como se apresur&oacute; a hacer nuestro Gobierno de la mano del flamante nuevo ministro de Exteriores y de nuestro presidente (de pu&ntilde;o y letra en su Twitter, MR), no obedece ni a la sensibilidad ni al supuesto hermanamiento con el pueblo estadounidense del que tanto hacen gala, porque esa es la condescendencia de las &eacute;lites que no saben explicarse lo que hemos hecho pero s&iacute; saben que en todo lo que toca a lo importante no ser&aacute; para tanto, que ya se les pasar&aacute; y no se tocar&aacute;n ni los dineros ni los tratados ni las bases.
    </p><p class="article-text">
        Ahora no toca lamentarse, ni temer lo que vendr&aacute;, ni por supuesto darlo por sentado. Toca hablar en todas partes, a todo el que siga sabiendo escuchar. Toca explicar que no, que no es verdad que en los Estados Unidos s&oacute;lo haya est&uacute;pidos, ignorantes y racistas, que no, que all&iacute; hay lo mismo que aqu&iacute;, lo mismo que hay en los suburbios de Par&iacute;s y en las filas de la CGT francesa, y lo mismo que hay en las ciudades industriales del Reino Unido, lo mismo que en Tesal&oacute;nica y Rotterdam y las afueras de Varsovia: una quiebra de las trayectorias de vida y los relatos compartidos, la p&eacute;rdida del horizonte, la esperanza y la expectativa, el ruido seco de una estructura ideol&oacute;gica que se rompe, la sensaci&oacute;n completa de abandono, la p&eacute;rdida de derechos que s&oacute;lo ayer parec&iacute;an fundamentales. Y enfrente, la imperturbabilidad insistente de las &eacute;lites y el establishment, un sistema colapsado y quebrado incapaz de canalizar afectos, inquietudes, negando anhelos de una generaci&oacute;n que los hab&iacute;a naturalizado como propios y sustanciales: derechos, libertad, progreso, justicia social, dignidad. Ese grito resuena hoy en todas partes como los a&ntilde;icos de un espejo roto.
    </p><p class="article-text">
        Dijo Joan Fuster, y lo hemos repetido tantas veces que ya casi parece una idea nueva, que si t&uacute; no haces pol&iacute;tica otros la har&aacute;n por ti. En el paisaje a&uacute;n humeante de la debacle americana, queda una certeza que fija la mirada y riza el vello: si nosotros no construimos la alternativa que canalice el clamor y los anhelos de quienes hoy alzan la voz contra este mundo injusto y desbocado, si fracasamos en la construcci&oacute;n de una democracia diferente, si no logramos hacer justicia en el mundo del dinero y la riqueza, tengamos por seguro que s&iacute;, que 2016 no ser&aacute; un mero espejismo en el devenir hist&oacute;rico del siglo XXI, que el futuro estar&aacute; lleno de dolores y lamentos, y que adem&aacute;s de a los culpables, no tendremos nadie m&aacute;s a quien culpar, sino a nosotros mismos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Bustinduy, Violeta Martín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/politica-despues-trump_129_3738512.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Nov 2016 07:57:52 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Política después de Trump]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump]]></media:keywords>
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