<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Ylka Tapia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ylka_tapia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ylka Tapia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/514785/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos somos resilientes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/resilientes_132_3680717.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ca91d1f-c93f-4ae4-866d-b6f587dc174a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n p&uacute;blica <em>online</em> como desaf&iacute;o ante la adversidad, como terapia extrema e inusual de quienes, cada d&iacute;a, libran cientos de batallas contra la sociedad y s&iacute; mismos&hellip; No encuentro otra forma de definir a esas personas que se colocan voluntariamente en el <em>pared&oacute;n</em> de las redes sociales, frente a la masa de <em>opinantes</em>, algunos an&oacute;nimos y otros identificados, pero con el denominador com&uacute;n de carecer de empat&iacute;a y, mucho menos, de <em>filtros</em>. Sus comentarios son dardos envenenados de crueldad y procuran acertar en la diana para causar el mayor da&ntilde;o posible. Otra cosa es que finamente lo consigan.
    </p><p class="article-text">
        Esta postura, leo entre los cientos de art&iacute;culos que me ofrece <em>san</em> Google de la palabra resiliencia, es de aquellos que frente al trauma adoptan una actitud, se podr&iacute;a afirmar, de nivel &ldquo;superior&rdquo;: transforman el dolor en recursos para sobrevivir e, incluso, para triunfar donde nadie lo cre&iacute;a posible. Ahora hay muchos m&aacute;s, pero, sin duda, cuando Lizzie Vel&aacute;zquez descubri&oacute; a sus 17 a&ntilde;os que, seg&uacute;n un infame v&iacute;deo de ocho segundos en YouTube, era la &ldquo;mujer m&aacute;s fea del mundo&rdquo; -sufre dos enfermedades raras que le dan un aspecto f&iacute;sico inusual-, se sentaron las bases de un movimiento en la red de aquellos que, en el pasado, se hubiera escondido entre las sombras y que ahora sacan pecho para gritarle al mundo: &ldquo;Aqu&iacute; estoy, me merezco ser feliz y, si no te gusta, no mires&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lizzie, que ahora tiene 27 a&ntilde;os y es una escritora y oradora motivacional, tras graduarse en Comunicaci&oacute;n por la Universidad de Texas, ha pasado por un largo periplo que para la mayor&iacute;a ser&iacute;a un tormento insalvable. No solo deb&iacute;a lidiar con sus s&iacute;ndromes que pod&iacute;an causarle la muerte (uno de ellos, le impide ganar peso), sino tambi&eacute;n con la humillaci&oacute;n de los que la <em>invitaban a desaparecer voluntariamente</em> de este mundo, entre otras barbaridades en forma de comentarios. Sinti&oacute; aut&eacute;ntico pavor ante la vida, llor&oacute; hasta la extenuaci&oacute;n, pero asumi&oacute; que, si pod&iacute;a sobrevivir pese a su fr&aacute;gil salud, tambi&eacute;n lo har&iacute;a con el <em>ciberbulling</em> (como extensi&oacute;n del real, que tambi&eacute;n estaba presente). Public&oacute; un v&iacute;deo- r&eacute;plica explicando qui&eacute;n era y por qu&eacute; ten&iacute;a ese aspecto e inici&oacute; una campa&ntilde;a contra los abusones, empoderando a las v&iacute;ctimas. Su extraordinaria actitud la llev&oacute; al <a href="https://www.youtube.com/watch?v=j1sI2elU65U" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">TEDxAustinWomen</a>, donde demostr&oacute; que es una formidable conferenciante y le dio alas para llegar a donde ella se propusiera. Nunca dejar&aacute; de sorprenderme c&oacute;mo ese valor nos ha regalado su talento e inspiraci&oacute;n, adem&aacute;s de su cortometraje, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=mQXPFURgcfw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>A Brave Heart: The Lizzie Velasquez Story</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        Y ya no es la &uacute;nica, pese a que la lacra del (<em>c&iacute;ber</em>) acoso empieza a ser m&aacute;s visible en los medios, que se atreven a <em>desnudarse</em>, aun con el alto riesgo de ser apedreados por los <em>haters</em> que deambulan por la red. Nikki Christou, por citar otro ejemplo, de 11 a&ntilde;os, que tiene su propio canal en YouTube con tutoriales de maquillaje y cocina, no tiene reparos en compartir con sus seguidores las graves secuelas en su rostro por una enfermedad rara. Es risue&ntilde;a e inteligente y tiene un mensaje que deber&iacute;a ser mostrado a los ni&ntilde;os para crear en ellos una percepci&oacute;n positiva y autoestima. Una <em>youtuber</em> de &eacute;xito en pleno ascenso.
    </p><p class="article-text">
        Pero que todo esto, y disculpen si parece mi afirmaci&oacute;n peyorativa, no se convierta en un nuevo <em>freak show</em> para asomarse con morbo o estupor: estas historias de superaci&oacute;n deben ser incorporadas a los planes de capacitaci&oacute;n digital y curriculares para reforzar la empat&iacute;a y las habilidades sociales, previniendo que los abusones-gallitos encuentren un corral con v&iacute;ctimas. Y no solo en el &aacute;mbito escolar: periodistas, padres y dem&aacute;s miembros de las sociedades son responsables de contribuir a extender estas valiosas ense&ntilde;anzas, ya que todos, de una manera u otra, tambi&eacute;n somos resilientes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ylka Tapia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/resilientes_132_3680717.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Dec 2016 09:59:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5ca91d1f-c93f-4ae4-866d-b6f587dc174a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="81421" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5ca91d1f-c93f-4ae4-866d-b6f587dc174a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="81421" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Todos somos resilientes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5ca91d1f-c93f-4ae4-866d-b6f587dc174a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tenerife Opina,Youtube,Google]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Niños en el salvaje Internet]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ninos-salvaje-internet_132_1218213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Estamos viviendo un acontecimiento sin precedentes: m&aacute;s de la mitad de los ni&ntilde;os del mundo est&aacute;n confinados en sus hogares, produci&eacute;ndose, por primera vez, un apag&oacute;n en la educaci&oacute;n en su forma convencional: asistir a la escuela.
    </p><p class="article-text">
        Esto ha incrementado en un 50%, seg&uacute;n el informe <em>Everyone is a kids and family brand</em>, de SuperAwesome, el consumo de tiempo digital. Ahora, muchos menores estudian a trav&eacute;s de una pantalla, pero tambi&eacute;n la utilizan en su tiempo libre: ya no hay actividades en el exterior y se acabaron los juegos con los compa&ntilde;eros y amigos. Estos dispositivos, que ya de por s&iacute; eran <em>patios de recreo</em> antes de esta cr&iacute;tica situaci&oacute;n, son ahora los escenarios de sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        Aparte de las clases virtuales que ofrecen muchos centros educativos, los peque&ntilde;os ocupan muchas horas viendo v&iacute;deos en streaming, jugando online y/o chateando con sus amigos y familiares. El mismo estudio sugiere que este nuevo <em>ecosistema</em> &mdash;con sus ejes educaci&oacute;n, entretenimiento y educaci&oacute;n&mdash; se tendr&iacute;a que haber asentado en unos cinco a&ntilde;os; la <em>cuarentena mundial</em> ha acelerado el proceso: en menos de seis meses, el entorno virtual ser&aacute; la norma.
    </p><h4 class="article-text">Pero YouTube no es una ni&ntilde;era</h4><p class="article-text">
        No soy madre, pero, como cualquier adulto, s&eacute; que Internet presenta unas peligrosas cloacas: eso hace que el control parental digital sea obligatorio. No obstante, para mi sorpresa, muchos progenitores dejan a sus hijos (algunos, de tan solo tres a&ntilde;os), completamente solos frente a una pantalla, sirvi&eacute;ndoles de <em>ni&ntilde;era virtual</em>. Y no hay mayor descuido que ese.
    </p><p class="article-text">
        Tomemos como YouTube, el segundo mayor buscador del mundo despu&eacute;s de Google: tal es la avaricia (o <em>psicopat&iacute;a</em>) de algunos <em>creadores</em> por rascar unos c&eacute;ntimos, que son capaces de crear contenido inadecuado, salvaje e incluso traumatizante, con el &uacute;nico fin de alcanzar al p&uacute;blico infantil y ganar visitas (y, en consecuencia, dinero).
    </p><p class="article-text">
        Para ello, utilizan como recurso personajes populares tales como Elsa, Spider-man, Peppa Pig&hellip;; basta con ser un poco perspicaz para entender que, usando ciertas palabras claves, te garantizas un m&iacute;nimo de posicionamiento. Pese a los diferentes filtros de YouTube, que posee una aplicaci&oacute;n dise&ntilde;ada exclusivamente para este segmento, <em>YouTube Kids</em>, contin&uacute;a siendo insuficientes para protegerlos al 100 %; no obstante, sus gestores aseguran que solo el 0.005 % de los v&iacute;deos de la aplicaci&oacute;n son retirados por inapropiados, tras haber recibido su pertinente banderita roja. Aunque el da&ntilde;o est&aacute; hecho. Hay cosas que nadie deber&iacute;a ver.
    </p><p class="article-text">
        Llegados a este punto, asumamos que no se debe utilizar YouTube, Tik Tok o cualquier plataforma digital como <em>ni&ntilde;eras</em>. Entiendo que muchos padres tienen que <em>teletrabajar</em>, y necesitan que los dejen en paz para concentrarse. Sin embargo, permitir que los ni&ntilde;os queden <em>hipnotizados</em> frente a una tableta, ordenador o Smart Tv es un riesgo tan elevado, que existe la posibilidad de traumas futuros &mdash;sirva de ejemplo, el caso que narra la periodista Laura June en <em>The Outline</em>: c&oacute;mo un v&iacute;deo de una falsa Pepa Pigg que acude al dentista es, en realidad, un <em>tratado sobre la maldad</em>. L&aacute;grimas y pesadillas nocturnas.
    </p><p class="article-text">
        Yendo m&aacute;s all&aacute;, estos desalmados son capaces de animar a una Peppa Pig &laquo;probando por primera vez la lej&iacute;a&raquo; &mdash;a esto lo llaman <em>Dark Parody</em>; es decir, humor negro&mdash;; y la audiencia infantil no sabe distinguir entre realidad y ficci&oacute;n. Los peque&ntilde;os son curiosos por naturaleza; no podemos permitir que sean expuestos a estas barbaridades.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, queridos padres, abuelos y dem&aacute;s familiares: Internet no funciona como <em>ni&ntilde;era virtual</em>, porque no es un entorno como tal para ni&ntilde;os. Es mucho m&aacute;s inquietante y oscuro. Podemos creer que est&aacute;n entretenidos viendo inofensivos dibujos animados, hasta que aparece en pantalla una salvajada. Para evitar estas desagradables situaciones, las plataformas est&aacute;n aplicando nuevas medidas, mucho m&aacute;s restrictivas, y priorizando canales que cumplan las reglas<em> family-friendly</em> (apto para toda la familia).
    </p><p class="article-text">
        Otra soluci&oacute;n ser&iacute;a la <em>restricci&oacute;n de edades</em>, pero basta con navegar de forma inc&oacute;gnita para saltarse cualquier limitaci&oacute;n. Por lo tanto, cabe preguntarse, &iquest;cu&aacute;l es la v&iacute;a m&aacute;s efectiva: un sistema de automatizaci&oacute;n para bloquear v&iacute;deos y desmonetizar contenidos, o un control parental real por parte de los progenitores/ cuidadores? La respuesta es m&aacute;s que evidente.
    </p><p class="article-text">
        YouTube, por citar una de ellas, no tiene capacidad para una moderaci&oacute;n manual, m&aacute;s ahora con este inusitado incremento del tr&aacute;fico mundial, por lo que esta funci&oacute;n recae en adultos responsables.
    </p><p class="article-text">
        Si no puedes acompa&ntilde;arlo (<em>vigilarlo</em>) mientras navega por la Red, es mejor que te tomes la molestia de buscar una pel&iacute;cula, serie de televisi&oacute;n, aplicaci&oacute;n o un canal tem&aacute;tico para menores. No dejes en manos de algoritmos la salud mental de tus hijos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ylka Tapia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ninos-salvaje-internet_132_1218213.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2020 08:44:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Niños en el salvaje Internet]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo ridículamente correcto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/ridiculamente-correcto_132_3693506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61d6f528-e044-43d3-b0b7-e34f5287b9a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        Hay ciertas acciones que solo se pueden llevar a cabo mediante las palabras. Por ejemplo, pedir perd&oacute;n, comprometerse o establecer alianzas requieren su uso. Tambi&eacute;n para decir mentiras, conocidas en el mundillo de los ling&uuml;istas como los &ldquo;par&aacute;sitos del lenguaje&rdquo;. As&iacute;, los embusteros deval&uacute;an las palabras, carcomen su sentido. Sobre todo cuando un texto, perfectamente estructurado y grandilocuente, resulta ser un acto de mezquindad y falsedad. Tan asombroso es un idioma en cualquiera de sus manifestaciones.
    </p><p class="article-text">
        Los medios de comunicaci&oacute;n de masas son, digamos por tradici&oacute;n, expertos en la <em>perversi&oacute;n del habla</em>, como la sistem&aacute;tica manipulaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica de la propaganda. Esta <em>arma</em> solo busca un fin: la difusi&oacute;n de un mensaje que influya en los receptores. De ah&iacute; el poder que tienen las palabras: son capaces de condicionar el pensamiento colectivo. Por ello, es necesaria una selecci&oacute;n precisa, correcta y libre de la llamada &ldquo;cosm&eacute;tica ling&uuml;&iacute;stica&rdquo;, definici&oacute;n del acad&eacute;mico Manuel Casado Velarde.
    </p><p class="article-text">
        Esta &uacute;ltima hace referencia, y contin&uacute;o con las investigaciones de Casado, a c&oacute;mo el <em>lenguaje pol&iacute;ticamente correcto</em> procura sustituir vocablos aceptados por una comunidad por otras denominaciones de <em>nuevo cu&ntilde;o</em> que no consiguen sus cometido sino solo son &ldquo;una enfermiza ocultaci&oacute;n de la realidad a trav&eacute;s del eufemismo&rdquo;. La falta de precisi&oacute;n l&eacute;xica, en su opini&oacute;n y que comparto, no solo incomunica, sino tambi&eacute;n nos lleva a una irrefutable verdad: &ldquo;El uso neutro es una utop&iacute;a&rdquo;. Como cuando un ministro de econom&iacute;a solt&oacute;, sin despeinarse, que la econom&iacute;a espa&ntilde;ola arrojar&iacute;a cifras de &ldquo;crecimiento negativo&rdquo;. Aj&aacute;. Era demasiado peligroso decir que se entrar&iacute;a en una recesi&oacute;n. Quiz&aacute; algunos pol&iacute;ticos caigan tan mal porque sueltan improperios y no falsa cortes&iacute;a; no estamos acostumbrados a que nos abofeteen con dosis de claridad. L&aacute;stima que Trump s&iacute; tenga maestr&iacute;a en hacer creer que &eacute;l s&iacute; se atreve a <em>gritar</em> en sus apariciones p&uacute;blicas con objetividad, aunque sea m&aacute;s ficticio que su bronceado.
    </p><p class="article-text">
        Cada voz tiene una connotaci&oacute;n valorativa y su utilizaci&oacute;n puede llegar a normalizar una situaci&oacute;n que, por razones morales, no deber&iacute;a serlo. De hecho, cuando un acontecimiento es demasiado hiriente para las audiencias, tanto que duele su conocimiento, el eufemismo se presenta como la v&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil para &ldquo;correr un tupido velo&rdquo;. Pero tampoco hay que irse muy lejos cuando el ejemplo m&aacute;s ilustrativo y <em>machacado</em> es el de <em>persona de color</em> en vez de <em>negro</em>, como si este vocablo no fuera tan digno como <em>blanco</em>, que no tiene una carga peyorativa como <em>maric&oacute;n</em>. Luego se consider&oacute; que no era adecuada la apostilla de color y se opt&oacute; como especificar la procedencia, tales como <em>afroamericano</em> o <em>subsahariano</em>. Y, claro, no se quedaron del todo satisfechos, ya que la antigua manifestaci&oacute;n acababa siendo ofensiva y hab&iacute;a que buscar un nueva&hellip; La lucha contra la discriminaci&oacute;n tiene como uno de sus frentes el uso del lenguaje mostrando, en algunas ocasiones, un matiz de ignorancia.
    </p><p class="article-text">
        Debemos priorizar con rigor cada t&eacute;rmino, sobre todo si este tiene como fin visibilizar un problema, pese a la dificultad de informar sobre determinados t&oacute;picos sin <em>herir</em> a ciertos grupos &eacute;tnicos, minor&iacute;as o creencias religiosas; y no me refiero a c&oacute;mo las revistas de moda indignan, de vez en cuando, a los tuiteros con publicaciones sobre &ldquo;tallas grandes&rdquo;, &ldquo;curvil&iacute;neas&rdquo; o &ldquo;mujeres reales&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo que <em>reales</em>?; &iquest;las delgadas no son mujeres? Suavizar la descripci&oacute;n de un hecho no lo minimiza y, mucho menos, ayuda a su erradicaci&oacute;n. Como la <em>violencia sexista</em>, tambi&eacute;n (mal) conocida como <em>violencia dom&eacute;stica</em> o <em>familiar</em>, uno m&aacute;s de los cientos de eufemismos leemos y escuchamos cada d&iacute;a por parte los responsables de la gesti&oacute;n p&uacute;blica. A estas alturas, hay que subrayar que primero hay que transformar la realidad para que su reflejo sea n&iacute;tido en el lenguaje, pero en su forma correcta: mediante la cr&iacute;tica social y de pensamiento, as&iacute; como dej&aacute;ndonos de escandalizar por <em>chuminadas</em>. Ea, que ya somos mayorcitos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ylka Tapia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/ridiculamente-correcto_132_3693506.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Dec 2016 08:35:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/61d6f528-e044-43d3-b0b7-e34f5287b9a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="183782" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/61d6f528-e044-43d3-b0b7-e34f5287b9a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="183782" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Lo ridículamente correcto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/61d6f528-e044-43d3-b0b7-e34f5287b9a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tenerife Opina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juicios en línea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/juicios-linea_132_3701958.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/afdca253-b901-4b21-8190-6981822a473c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><p class="article-text">
        A los nueve a&ntilde;os, la mayor&iacute;a de las ni&ntilde;as empiezan a sentir desconfianza sobre s&iacute; mismas, especialmente sobre su imagen corporal. El desarrollo f&iacute;sico es evidente, pero la percepci&oacute;n personal est&aacute; condicionada por los factores externos, tales como la familia, la escuela, los amigos, los <em>matones</em>, los medios de comunicaci&oacute;n y, por supuesto, no pod&iacute;an faltar a la cita, las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        La inexperiencia y la limitada capacidad de autorregulaci&oacute;n de los adolescentes les hace creer que internet es algo m&aacute;s que un recreo: albergan un sentimiento de pertenencia al que se ven <em>obligados</em> a estar permanentemente conectados para evitar la ansiedad. Mantienen conversaciones con familiares, amigos y desconocidos que no tienen fin, y nunca est&aacute;n del todo solos -siempre publican una actualizaci&oacute;n contando qu&eacute; hacen o d&oacute;nde est&aacute;n-, cuando es una necesidad b&aacute;sica la intimidad y la desconexi&oacute;n para el autoconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        En referencia a esto &uacute;ltimo, la constante conexi&oacute;n a las comunidades de <em>egos</em> expone a estos j&oacute;venes a retazos de perfecci&oacute;n alejados completamente de la realidad, fotograf&iacute;as y v&iacute;deos <em>pl&aacute;sticos</em> de mujeres y hombres idealizados y sexualizados (esto &uacute;ltimo es una reproducci&oacute;n de los g&eacute;neros que perviven en los medios de comunicaci&oacute;n convencionales). Es m&aacute;s, los <em>juicios</em> en l&iacute;nea, como el tristemente popular desde hace varios a&ntilde;os en YouTube <em>Am I Pretty</em>?<em> (&iquest;Soy bonita?)</em>, solo son otro ejemplo de c&oacute;mo caracteres a&uacute;n en desarrollo se someten <em>voluntariamente</em> a comparaciones con extra&ntilde;os, llev&aacute;ndolos a situaciones extremas, algunas muy desagradables e incluso traum&aacute;ticas. La sociedad solo se rasga las vestiduras cuando los medios recogen casos de <em>ciberacoso</em> que han acabado en tragedia (los <em>cibermatones</em> los <em>acompa&ntilde;an</em> a casa). La norma es publicar vacuos art&iacute;culos sobre las hermanas Jenner y la adicci&oacute;n de una de ellas (consecuencia de los crueles comentarios que ha recibido desde su ni&ntilde;ez), desde los 17 a&ntilde;os, a la cirug&iacute;a pl&aacute;stica. El culto al clic in&uacute;til.
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;mero de <em>me gustas</em> o de seguidores que tanto preocupa a los menores -y, claro, a los adultos- oculta la pregunta &ldquo;&iquest;por qu&eacute; no soy lo suficientemente bueno?&rdquo;, como un s&iacute;ntoma m&aacute;s de la extensa lista de problemas que la adicci&oacute;n a la web potencia. Adem&aacute;s, los adolescentes buscan referencias, modelos a seguir, y los <em>famosetes</em> solo exhiben una inexistente perfecci&oacute;n, algunos de ellos escudados con un &ldquo;s&eacute; t&uacute; mismo&rdquo; (si hay un filtro de Instagram de por medio). Es una gran mentira que los conduce a la depresi&oacute;n y a una profunda insatisfacci&oacute;n; condiciona el comportamiento p&uacute;blico y una aut&eacute;ntica distorsi&oacute;n del sentido de sus vidas.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, a muchas personas de mi generaci&oacute;n internet nos ha dado/ense&ntilde;ado mucho. Quiz&aacute; m&aacute;s de lo que esper&aacute;bamos cuando nos conectamos por primera vez con nuestros m&oacute;dems de 56k, como inexpertos estudiantes de instituto; reconozco que tengo mucho que agradecerle. De hecho, soy su firme defensora como instrumento para contribuir al cambio social, pero tambi&eacute;n soy testigo de c&oacute;mo algo tan nimio como los ajustes de privacidad pueden generar problemas de futuro en un menor. Por lo tanto, debemos ser quienes contribuyamos a la alfabetizaci&oacute;n digital, ya que conocemos sus entresijos; tambi&eacute;n es hora de desterrar la err&oacute;nea creencia de que un ni&ntilde;o que sabe configurar el m&oacute;vil sabr&aacute; desenvolverse en las interacciones virtuales: hay que ense&ntilde;arlos a poseer un pensamiento cr&iacute;tico frente a la <em>locura</em> de la informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a inadecuado finalizar este texto sin mencionar algunos aspectos positivos que tiene la red para los m&aacute;s j&oacute;venes. La pubertad y la adolescencia son etapas que todos conocemos de sobra, algunos de forma m&aacute;s <em>dram&aacute;tica</em> que otros, pero que nos moldea como adultos. Las redes sociales, en un entorno, digamos, controlado, los ayuda a superar la timidez, a sentirse m&aacute;s extrovertidos y confiados, a mostrar simpat&iacute;a y a sentir que la popularidad tambi&eacute;n los ayuda con su autoestima. Si antes la balanza estaba equilibrada entre una desconexi&oacute;n y una vigilada conexi&oacute;n (&iexcl;si te llamaban a casa, adi&oacute;s red!), ahora toca propiciar que las nuevas generaciones aprendan a navegar de la mano de unas sociedades m&aacute;s comprometidas con su bienestar emocional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ylka Tapia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/juicios-linea_132_3701958.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Nov 2016 09:09:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/afdca253-b901-4b21-8190-6981822a473c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="226224" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/afdca253-b901-4b21-8190-6981822a473c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="226224" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Juicios en línea]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/afdca253-b901-4b21-8190-6981822a473c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tenerife Opina,Ciberacoso,Tecnología,Jóvenes,Adolescentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nómadas digitales: los auténticos ‘dueños de su destino’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/nomadas-digitales-autenticos-duenos-destino_132_3714870.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8bf310e3-0c71-4498-ac96-959bb14d74e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los nómadas digitales viajan y trabajan desde cualquier lugar"></p><p class="article-text">
        Si las reglas est&aacute;n hechas por los hombres, est&aacute;n condenadas a ser rotas. Una y otra vez. M&aacute;s en una sociedad dominada por la conectividad a internet. Ahora, cualquier profesional puede trabajar en remoto, desde cualquier punto del planeta, mientras tenga un port&aacute;til, tableta o incluso un tel&eacute;fono inteligente y, por supuesto, wifi o datos. As&iacute; de sencillo y as&iacute; de complejo.
    </p><p class="article-text">
        Renegar de la estructura de trabajo convencional, es decir, abandonar el sistema, implica muchos riesgos, entre ellos, renunciar al concepto hist&oacute;rico de carrera y garantizarse unos m&iacute;nimos ingresos. Estos dos retos no son los &uacute;nicos a los que se enfrentan los apodados n&oacute;madas digitales (<em>digital nomads</em>), adem&aacute;s conocidos como <em>hackers</em> (<em>life hackers</em>) o dise&ntilde;adores de estilo de vida (<em>lifestyle designers</em>), sino tambi&eacute;n a enormes desaf&iacute;os, pero que compensa al tener la oportunidad de recorrer el mundo, compartir con otras culturas y, en definitiva, vivir a su manera.
    </p><p class="article-text">
        Sobra decir que no todos pueden ser n&oacute;madas digitales. S&iacute;, suena atractivo poder trabajar desde cualquier lugar, no solo desde casa, sobre todo si se tiene aut&eacute;ntica vocaci&oacute;n de viajero. Sin embargo, para llegar a este punto, hay que tomar dr&aacute;sticas decisiones y, adem&aacute;s, poseer una mentalidad emprendedora que, y esto no debe sorprendernos, no se fomenta a edades tempranas en este pa&iacute;s -el curr&iacute;culo escolar tiene vocaci&oacute;n de funcionario-. No obstante, muchos de los mil&eacute;nicos (los nacidos entre 1981 y 1995, seg&uacute;n la Fund&eacute;u), han asimilado que los escenarios econ&oacute;micos actuales distan de los que disfrutaron sus padres: la inseguridad es la norma y dejar un trabajo para buscar algo mejor ya no se juzga como una locura. Nunca est&aacute; de m&aacute;s recordar que <em>nada es para siempre</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b16e0467-08dc-4c78-92ac-e6a21f13cf24_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b16e0467-08dc-4c78-92ac-e6a21f13cf24_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b16e0467-08dc-4c78-92ac-e6a21f13cf24_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b16e0467-08dc-4c78-92ac-e6a21f13cf24_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b16e0467-08dc-4c78-92ac-e6a21f13cf24_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b16e0467-08dc-4c78-92ac-e6a21f13cf24_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b16e0467-08dc-4c78-92ac-e6a21f13cf24_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Las lecciones vitales que nos ofrecen aquellos que llevan a&ntilde;os siendo, digamos, <em>due&ntilde;os de sus destinos</em>, es que cada individuo percibe el riesgo de una manera diferente. La <em>zona de confort</em>, esa que los psic&oacute;logos y <em>coaches</em> citan constantemente, es la cruda realidad para los que quieren dar el salto: &iquest;qui&eacute;n es capaz de renunciar a un sueldo y de estar cerca de su familia y amigos? Muy pocos. Algunos comienzan desarrollando, durante a&ntilde;os, un negocio <em>online</em> hasta que se sienten capaces de pasar temporadas en diversos pa&iacute;ses (siempre es mejor que ser turistas) y acaban por ofrecer en las redes sociales la imagen de <em>eternas vacaciones</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Negocios desde la web</strong>
    </p><p class="article-text">
        Relacionado con esto &uacute;ltimo, existe diversos mitos que algunos n&oacute;madas est&aacute;n empezando a derribar en los medios en l&iacute;nea: el primero de ellos, y quiz&aacute; el fundamental, es que no existe ninguna manera fiable o f&aacute;cil de <em>hacer caja</em> en internet. S&iacute; es cierto que la mayor&iacute;a de ellos tienen una fuente de ingresos <em>pasiva</em>: empresas de base tecnol&oacute;gica (EBT) que reportan beneficios y no exigen m&aacute;s que unas horas al d&iacute;a de dedicaci&oacute;n. Pero, repito, lograr esto &uacute;ltimo requiere de much&iacute;sima fortaleza, de un extenso bagaje en <em>marketing</em> digital y, sobre todo, como coment&eacute; al principio, ser emprendedor y haber adoptado riesgos. La media para considerar que el negocio est&aacute; automatizado es de 15.000 euros al a&ntilde;o, seg&uacute;n la escritora y viajera Megan Snedden. El resto viene de trabajos espor&aacute;dicos y/o proyectos que les contratan como aut&oacute;nomos. Sin embargo, esto &uacute;ltimo tambi&eacute;n podr&iacute;a considerarse el segundo mito que se desprende del primero: no existen, realmente, los llamados <em>ingresos pasivos</em>. El dinero no se crea solo.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, imaginemos que, una vez apartados los miedos iniciales, nos convertimos en n&oacute;madas digitales y empezamos a superar nuevos desaf&iacute;os: obtener las visas para trabajar en pa&iacute;ses extranjeros; cuidarnos de la peligrosidad de algunos territorios; no enfermarnos y en tal caso poseer el mejor seguro de salud, y no dejarnos abatir por la soledad. Aunque existen diversas comunidades que se apoyan mutuamente, que comparten aventuras y secretos para no desistir y tirar la toalla. Rendirse no es una opci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2017f12-f0cd-4dcf-9dd5-24fcc3feb87a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2017f12-f0cd-4dcf-9dd5-24fcc3feb87a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2017f12-f0cd-4dcf-9dd5-24fcc3feb87a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2017f12-f0cd-4dcf-9dd5-24fcc3feb87a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2017f12-f0cd-4dcf-9dd5-24fcc3feb87a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2017f12-f0cd-4dcf-9dd5-24fcc3feb87a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a2017f12-f0cd-4dcf-9dd5-24fcc3feb87a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, como en cualquier buena <em>historia</em>, existen los ex: son los que abandonaron al formar una familia o sus clientes son insuficientes para mantener este singular estilo de vida. A ellos, al menos, les queda el consuelo de <em>haberlo conseguido</em> o <em>luchado</em>. No llegar&aacute;n a una edad en la que dir&aacute;n: &ldquo;Ni siquiera lo intent&eacute;&rdquo;. Ellos son precursores de un movimiento global que pretende fomentar esta forma vivir. En EE UU, seg&uacute;n el Huffington Post, el 24% de sus trabajadores en activo realizan sus funciones de forma remota, con un horario flexible. Tambi&eacute;n es una ocasi&oacute;n de oro para el turismo: Bangkok, Londres, San Francisco, &Aacute;msterdam, Hong Kong, Praga, Las Palmas de Gran Canaria&hellip; Un largo etc&eacute;tera de ciudades se han subido al carro de los destinos n&oacute;madas, incentivando la econom&iacute;a local. Asegura Cody McKibben, que lleva ocho a&ntilde;os viajando y construyendo negocios, que somos los &uacute;nicos &ldquo;que tenemos la llave para salir de nuestras prisiones; solo hay que abrir la puerta y escapar&rdquo;. Suena f&aacute;cil sin serlo&hellip; &iquest;Te atreves a intentarlo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ylka Tapia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/nomadas-digitales-autenticos-duenos-destino_132_3714870.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Nov 2016 09:19:25 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8bf310e3-0c71-4498-ac96-959bb14d74e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="287109" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8bf310e3-0c71-4498-ac96-959bb14d74e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="287109" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Nómadas digitales: los auténticos ‘dueños de su destino’]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8bf310e3-0c71-4498-ac96-959bb14d74e4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Tenerife Opina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Techo de (ego) cristal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/techo-ego-cristal_132_3727348.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas, los medios de comunicaci&oacute;n han exprimido la met&aacute;fora <em>techo de cristal</em>, que todas las mujeres con aspiraciones profesionales conocemos bastante bien. Significa que, en alg&uacute;n momento de nuestra carrera en una empresa, no solo no podremos ambicionar ir a m&aacute;s, por mucho que el compromiso y los resultados hablen por s&iacute; mismos, sino que tambi&eacute;n descubriremos una serie de obst&aacute;culos, la mayor&iacute;a insalvables, por nuestra condici&oacute;n de g&eacute;nero: nunca se es lo suficientemente <em>buena</em> cuando el ambiente huele a testosterona, y la discriminaci&oacute;n positiva poco puede hacer en un sistema en el que, hist&oacute;ricamente, somos -y nos tratamos- como secundarias, acentu&aacute;ndolo, en mi opini&oacute;n, la web. Pero, antes de continuar, permitidme que presente esta columna que tengo el honor de escribir para este nuevo medio.
    </p><p class="article-text">
        <em>Redixit</em> no es ni pretende ser un canal feminista, es un espacio cr&iacute;tico sobre un tema que, hace algunos a&ntilde;os, me absorbi&oacute;: internet y su capacidad de alineaci&oacute;n, que entremezcla la vida real con las interacciones virtuales (esto supone un problema para las &uacute;ltimas generaciones de nativos digitales, ya que solo conocen esta realidad). Tras varios a&ntilde;os escribiendo sobre sus luces y sombras, convine <em>desintoxicarme</em>, no sin antes aprender la lecci&oacute;n: su aut&eacute;ntico poder reside en la facilidad con la que podemos posicionarnos en supuestas tribunas con la falsa ilusi&oacute;n de <em>moralizar</em> a los dem&aacute;s. M&aacute;s, cuando las comunidades, en forma de redes sociales, son aglomeraciones de &aacute;lter egos que se regalan aplausos, a veces sin apenas m&eacute;rito -menci&oacute;n aparte merecen los estallidos de <em>odio</em>-. Aun as&iacute;, es m&aacute;s preocupante de lo que parece, y coincido en el mensaje-profec&iacute;a del primer cap&iacute;tulo de la &uacute;ltima temporada de la serie de televisi&oacute;n <em>Black Mirror</em>: estamos destinados a la aprobaci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Algunas pensadoras sostienen que una de las principales dificultades en el pasado fue el no tener derecho a escribir, salvo si alg&uacute;n editor era lo suficientemente progresista para detectar y visibilizar el talento de una mujer. Ahora, la democratizaci&oacute;n digital de la informaci&oacute;n ha permitido que los ciberactivismos, entre ellos el feminismo, otorguen protagonismo a las mujeres, una especie de <em>derecho al yo</em>: el egocentrismo anteriormente reservado al hombre por el liderazgo. Pero, cabe preguntarse, &iquest;qu&eacute; tipo de imagen femenina se extiende por la red?, y lanzo otra pregunta: &iquest;no es desalentador que a&uacute;n las cabeceras de los peri&oacute;dicos deban moderar comentarios mis&oacute;ginos, con amenazas e insultos, cuando <em>opina</em> una mujer?
    </p><p class="article-text">
        El deseo y las necesidades masculinas sumaban y suman el eje primario de nuestra historia, nos guste reconocerlo o no. Algunos personajes p&uacute;blicos femeninos, celebridades mundiales con amplia presencia en la web, afirman que han &ldquo;perseguido y logrado sus sue&ntilde;os&rdquo;, cuando sus biograf&iacute;as no recogen mayor logro que esc&aacute;ndalos sexuales y miles de seguidores; es m&aacute;s, sus publicaciones en Instagram no son otra cosa que una oda a sus vidas de excesos. Y a los internautas les encanta, contribuyendo a engrosar sus cuentas bancarias. Poco puede aportar este <em>&eacute;xito</em> a una situaci&oacute;n en la que, todav&iacute;a (si pudiera lo escribir&iacute;a en may&uacute;sculas), las mujeres no ganan lo mismo que los hombres, aun desempe&ntilde;ando el mismo puesto y con los mismos t&iacute;tulos -y si, por casualidad, una trabajadora es atractiva y femenina, unos cuantos <em>techos de cristal</em> est&aacute;n garantizados.
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas no enga&ntilde;an, pero la identificaci&oacute;n de g&eacute;nero s&iacute;, y la mism&iacute;sima Susan Sarandon lo amplifica cuando se refiri&oacute; a Hillary Clinton con un &ldquo;no voto con mi vagina&rdquo;. &iexcl;Brava! (n&oacute;tese iron&iacute;a), por reforzar el problema cultural occidental, entre los que destacan, por citar algunos ejemplos, la falta de apoyo comunitario, las manifestaciones radicales -&iquest;alguien ha olvidado la definici&oacute;n de &ldquo;feminidad empachosa&rdquo; escupida por Almudena Grandes?- e incluso la triste existencia de <em>Latinas por Trump</em>, otro s&iacute;ntoma de la falta de progreso.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia feminista en el &aacute;mbito virtual ha logrado avances sin precedentes, pero debe adaptarse a esta nueva cultura del yo: <em>selfie, belfie, helfie</em>&hellip;, ejem, en fin. La censura, la acusada superioridad moral de las llamadas err&oacute;neamente envidiosas, tampoco son la respuesta, sobre todo entre el sector m&aacute;s joven - &iquest;acaso no es revolucionario exaltar la feminidad y no ser un falso intento de r&eacute;plica masculina para no llamar la atenci&oacute;n entre los compa&ntilde;eros?
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, en la b&uacute;squeda del clic para sobrevivir, los medios se venden a rid&iacute;culos art&iacute;culos sobre la famosa-escandalosa del momento: &ldquo;&iexcl;Ey, una actriz sin ropa interior en Cannes!&rdquo; (tras el presunto estupor inicial del lector y su consiguiente comentario-cr&iacute;tica en Facebook, abre el enlace y lo devora no sin cierto <em>gusto</em>). Por tanto, la soluci&oacute;n no es criticar el uso de las libertades personales (que cada uno haga lo que le plazca sin da&ntilde;ar al resto), sino qu&eacute; valores transmitimos a los menores en los medios de comunicaci&oacute;n: &iquest;para qu&eacute; estudiar si la v&iacute;a m&aacute;s r&aacute;pida existe y son las redes sociales, adem&aacute;s de Telecinco? Esto &uacute;ltimo es el enga&ntilde;o total, ya que no es f&aacute;cil, ni todo el mundo lo consigue. Dar el campanazo y tener la voluntad de vivir de internet es casi un golpe de suerte, si caes en <em>gracia</em> a las audiencias. Al final, la cuesti&oacute;n se reduce al sistema educativo espa&ntilde;ol, ajeno a la realidad y con una lent&iacute;sima alfabetizaci&oacute;n digital -otro cap&iacute;tulo merece el desastroso abordaje del ciberacoso-, cuya importancia parece no estar recogida en la agenda del Gobierno, pese a las graves consecuencias para la sociedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ylka Tapia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/techo-ego-cristal_132_3727348.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Nov 2016 08:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Techo de (ego) cristal]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Tenerife Opina]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
