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    <title><![CDATA[elDiario.es - Fernando Luengo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/fernando_luengo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fernando Luengo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Las transferencias europeas no salen gratis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/transferencias-europeas-no-salen-gratis_129_7369900.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96dec87e-b77f-4df7-bacf-05a133eb5ce6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las transferencias europeas no salen gratis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tienen un coste que no podemos ignorar, tanto en términos financieros como, muy especialmente, en lo que se refiere a la orientación de la política económica. La "lluvia de millones" europea no saldrá gratis y el impacto de la misma no será neutral</p></div><p class="article-text">
        Se ha convertido en un mantra repetido una y otra vez afirmar que, por definici&oacute;n, a diferencia de los pr&eacute;stamos -que, evidentemente, s&iacute; hay que devolver con sus correspondientes intereses-, el dinero procedente de Bruselas en forma de transferencias no debe ser reintegrado. En consecuencia, estas no representan una carga adicional para las cuentas p&uacute;blicas, sino que, por el contrario, aumentan el margen presupuestario de los gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, se traslada un mensaje err&oacute;neo, aunque de gran calado: la Uni&oacute;n Europea (UE), al abrir esta fuente de financiaci&oacute;n a los gobiernos, est&aacute; a la altura del enorme desaf&iacute;o que representan la pandemia y la crisis econ&oacute;mica y social asociada a la misma. &iquest;Es realmente as&iacute;? &iquest;Podemos hablar de una generosa &ldquo;lluvia de millones&rdquo; procedente de Europa, que ha puesto la solidaridad por delante de cualquier otra consideraci&oacute;n?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que hay que se&ntilde;alar al respecto es que la Comisi&oacute;n Europea (CE) tiene que devolver entre 2027 y 2058 la deuda contra&iacute;da en el mercado de capitales a trav&eacute;s de la emisi&oacute;n de bonos por valor de 750 mil millones de euros con la que financiar&aacute; el Plan de Recuperaci&oacute;n para Europa. Con los criterios aplicados para distribuir estos recursos, a Espa&ntilde;a le corresponden 140 mil millones de euros -que, en principio, recibir&aacute; entre 2021 y 2023-, de los cuales el 51% son transferencias. No es la primera vez que la UE acude al mercado de capitales, pero s&iacute; lo es la mutualizaci&oacute;n de la deuda acordada por los 27 pa&iacute;ses miembros.
    </p><p class="article-text">
        En la operativa de este plan, se abren sendas v&iacute;as para hacer frente a este compromiso. Una, aplicar grav&aacute;menes propios, a escala comunitaria. Con la decisi&oacute;n de introducir un impuesto sobre los pl&aacute;sticos de un solo uso y sobre las emisiones de carbono se han dado pasos en esta direcci&oacute;n, pero son claramente insuficientes. Los tributos con m&aacute;s potencial recaudatorio, como los aplicados sobre las transacciones digitales y, muy especialmente, los que gravan las operaciones financieras y las grandes fortunas y patrimonios han quedado aparcados, como era de prever, debido a las resistencias de los grupos afectados y las divisiones que hay sobre este asunto entre los miembros de la UE.
    </p><p class="article-text">
        En ausencia de una hacienda comunitaria con entidad propia, que ni existe ni se la espera, se impone la segunda v&iacute;a: la devoluci&oacute;n del empr&eacute;stito, que implicar&aacute; que los Estados tendr&aacute;n que cubrir esos reembolsos, aumentando sus contribuciones al presupuesto com&uacute;n. Cuando se escriben estas l&iacute;neas, no se conocen los detalles, pero, inevitablemente, ello reduce el saldo neto de las transferencias (la diferencia entre lo recibido y lo pagado por los gobiernos).
    </p><p class="article-text">
        El coste de la &ldquo;ayuda comunitaria&rdquo; debe ser analizado tambi&eacute;n bajo los par&aacute;metros de la condicionalidad a la que obliga su acceso. Para despejar cualquier malentendido, aclararemos que, por supuesto, consideramos que la utilizaci&oacute;n de los recursos que son de todos, como es el caso, debe someterse a exigencias muy estrictas y a una supervisi&oacute;n minuciosa. Aqu&iacute; no est&aacute; la discusi&oacute;n, sino en qu&eacute; tipo de obligaciones exige la CE y en la legitimidad para imponerlas a los gobiernos, aspectos que, en nuestra opini&oacute;n, nada tienen que ver con el buen uso de lo p&uacute;blico o la protecci&oacute;n econ&oacute;mica y social de la ciudadan&iacute;a en su conjunto.
    </p><p class="article-text">
        Antes de la irrupci&oacute;n de la pandemia, el Pacto por la Estabilidad y el Crecimiento obligaba a todos los pa&iacute;ses de la zona euro a cumplir estrictos objetivos en materia de d&eacute;ficit y deuda p&uacute;blicos. La aplicaci&oacute;n de ese pacto ha sido provisionalmente suspendida mientras dure la actual situaci&oacute;n de emergencia; si bien los partidarios de esta pol&iacute;tica ya advierten que los gobiernos deber&iacute;an prepararse para ajustar las cuentas p&uacute;blicas una vez que las econom&iacute;as superen la actual situaci&oacute;n de excepcionalidad. Pero lo que podr&iacute;amos denominar &ldquo;condicionalidad estructural&rdquo; contin&uacute;a plenamente vigente. Y se aplicar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Para poder acceder a los recursos europeos, los gobiernos est&aacute;n obligados a presentar un programa para el per&iacute;odo 2021-2023, que tendr&aacute; que recibir el visto bueno de la CE en el marco del Semestre Europeo. Dicho programa, adem&aacute;s de contener un plan detallado de los proyectos en los que se va a utilizar la financiaci&oacute;n, debe ofrecer un calendario preciso de reformas estructurales a introducir en esferas cruciales y muy sensibles para las condiciones materiales de la ciudadan&iacute;a, como son las pensiones y el mercado de trabajo. Siempre con la misma m&uacute;sica de fondo: desregular, liberalizar y privatizar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, las transferencias tienen un coste que no podemos ignorar, tanto en t&eacute;rminos financieros como, muy especialmente, en lo que se refiere a la orientaci&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. La &ldquo;lluvia de millones&rdquo; europea no saldr&aacute; gratis y el impacto de la misma no ser&aacute; neutral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La respuesta de Bruselas est&aacute; siendo al mismo tiempo insuficiente y decepcionante. Una Europa m&aacute;s ambiciosa y solidaria comprometer&iacute;a un volumen mayor de transferencias -las acordadas suponen un recorte sustancial respecto a la primera propuesta franco-alemana, la realizada desde el Parlamento Europeo y la puesta sobre la mesa por el gobierno espa&ntilde;ol-, financiando esos recursos con impuestos progresivos y sin otra condicionalidad que su utilizaci&oacute;n para combatir la pandemia y promover la igualdad y la transici&oacute;n ecol&oacute;gica, como ejes centrales de la renovaci&oacute;n del modelo econ&oacute;mico.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía Vicent Valverde, Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/transferencias-europeas-no-salen-gratis_129_7369900.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Apr 2021 19:44:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las transferencias europeas no salen gratis]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dinero público, ¿para qué, para quién?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dinero-publico_129_6428857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d111c97b-2449-4caf-8c0d-6dd215e9c30b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dinero público, ¿para qué, para quién?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los mismos que, hasta hace bien poco, alimentaban el discurso de la ineficiencia y del despilfarro de lo público, ahora reclaman que el Estado, con el dinero de todas y todos, acuda a rescatar sus negocios: una nueva entrega de la clásica regla neoliberal de privatizar los beneficios y socializar las pérdidas</p></div><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el manual de pol&iacute;tica econ&oacute;mica aplicado tanto por gobiernos conservadores como socialistas, y exigido por las instituciones comunitarias y por los organismos monetarios y financieros internacionales, inclu&iacute;a un principio b&aacute;sico: la austeridad presupuestaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se consideraba que la reducci&oacute;n del d&eacute;ficit y de la deuda p&uacute;blicos representaba la quintaesencia de las buenas pr&aacute;cticas econ&oacute;micas. Avanzar por esa senda era, seg&uacute;n la concepci&oacute;n dominante, la condici&oacute;n necesaria y hasta suficiente para conseguir una econom&iacute;a pr&oacute;spera y eficiente. La recompensa era el crecimiento del Producto Interior Bruto, que, siguiendo la misma l&iacute;nea argumental, beneficiaba a empresarios y trabajadores, a los poderes p&uacute;blicos y al conjunto de la poblaci&oacute;n. Un juego de suma positiva, en suma.
    </p><p class="article-text">
        Pero la formidable crisis econ&oacute;mica, social y de salud p&uacute;blica que estamos viviendo se ha llevado por delante el sacrosanto principio neoliberal del ajuste presupuestario permanente. Los mismos que antes levantaban esta bandera, ahora toleran, exigen incluso, que los gobiernos se endeuden hasta las cejas y aumenten lo necesario los d&eacute;ficits p&uacute;blicos, as&iacute; como que los bancos centrales acudan a medidas heterodoxas para proveer de financiaci&oacute;n a entidades financieras y corporaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un discurso del que han hecho bandera las elites empresariales, las grandes corporaciones, las patronales m&aacute;s importantes y los grupos de presi&oacute;n que representan estos intereses&hellip; s&iacute;, los mismos que, hasta hace bien poco, alimentaban el discurso de la ineficiencia y del despilfarro de lo p&uacute;blico, ahora reclaman que el Estado, con el dinero de todas y todos, acuda a rescatar sus negocios. Una nueva entrega de la cl&aacute;sica regla neoliberal de privatizar los beneficios y socializar las p&eacute;rdidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, no podemos ni debemos olvidar c&oacute;mo en la anterior crisis del 2008, una vez que se sanearon las cuentas de bancos y empresas con dinero p&uacute;blico, el discurso de la &ldquo;austeridad&rdquo; (para las clases populares, por supuesto, los de arriba no conocen el significado de este t&eacute;rmino) volvi&oacute; con renovada fuerza. En este sentido, resulta preocupante que organizaciones como el Fondo Monetario Internacional o el Banco de Espa&ntilde;a ya est&eacute;n advirtiendo de que, una vez superada esta situaci&oacute;n de excepcionalidad, los gobiernos deber&aacute;n proceder a realizar ajustes presupuestarios; y que la Comisi&oacute;n Europea insista en que en absoluto ha abolido el Pacto para la Estabilidad y el Crecimiento, tan s&oacute;lo ha abierto un par&eacute;ntesis en su implementaci&oacute;n, con la idea de retomarlo cuando remonte la crisis.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, la batalla no se libra en el terreno de la &ldquo;austeridad presupuestaria&rdquo;, que ning&uacute;n actor significativo est&aacute; reivindicando, al menos a corto plazo, sino en el acceso a los recursos p&uacute;blicos y en la financiaci&oacute;n de los mismos. La propaganda pol&iacute;tica y los grandes medios de comunicaci&oacute;n se empe&ntilde;an en colar la idea de que todas y todos estamos en el mismo barco, que el virus no conoce de clases sociales, &iexcl;es democr&aacute;tico! En nuestra opini&oacute;n estamos, m&aacute;s bien, en un escenario de disputa y no de consenso; un escenario donde los de arriba est&aacute;n imponiendo, de hecho, las reglas del juego que son m&aacute;s favorables a sus intereses. Una pelea desigual, dada la actual correlaci&oacute;n de fuerzas.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de aumento del gasto p&uacute;blico, los mejor posicionados vuelven a ser los multimillonarios y las grandes corporaciones. Se habla y mucho sobre la transici&oacute;n ecoenerg&eacute;tica y la lucha contra la inequidad, sobre lo p&uacute;blico como eje de una econom&iacute;a solidaria y sostenible, sobre la salud y la educaci&oacute;n como derechos ciudadanos b&aacute;sicos, sobre la necesidad de convertir la crisis en una ventana de oportunidad para levantar los cimientos de otra econom&iacute;a&hellip; pero cada vez se impone m&aacute;s el discurso de la &ldquo;reconstrucci&oacute;n&rdquo;, de la &ldquo;reactivaci&oacute;n de la actividad econ&oacute;mica&rdquo;, de la vuelta a la &ldquo;normalidad&rdquo;, un planteamiento que favorece claramente a las elites, que se reivindican como piezas claves e insustituibles de ese proceso y que, en consecuencia, pretenden desempe&ntilde;ar un papel destacado en la asignaci&oacute;n de los dineros p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Cuentan, adem&aacute;s, con la capacidad de presi&oacute;n que se deriva de su poder econ&oacute;mico, que no ha dejado de aumentar antes y durante la crisis, poder derivado de una enorme concentraci&oacute;n de la renta y la riqueza, que cada vez es m&aacute;s pronunciado, y que supone un aut&eacute;ntico secuestro de la democracia. Porque el maridaje entre poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico &ndash;cuyo elemento m&aacute;s visible son las puertas giratorias, pero que tambi&eacute;n se refleja en los m&uacute;ltiples espacios compartidos, en las conexiones familiares y accionariales, en la oligopolizaci&oacute;n de la estructura empresarial y en el control de los grandes medios de comunicaci&oacute;n&ndash; est&aacute; condicionando de manera crucial tanto la financiaci&oacute;n como la distribuci&oacute;n de los recursos p&uacute;blicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese condicionamiento sin duda existe cuando, por ejemplo, el Banco Central Europeo beneficia con su actuaci&oacute;n a los principales actores en los mercados financieros proporcion&aacute;ndoles recursos en condiciones privilegiadas, o cuando rechaza actuar directamente sobre la deuda p&uacute;blica de los gobiernos, o cuando confecciona la lista de las corporaciones que acceder&aacute;n a los programas de compra de bonos. Existe, asimismo, condicionamiento cuando la Comisi&oacute;n Europea decide pasar de puntillas sobre la progresividad tributaria, cuando el Gobierno renuncia a imponer una fiscalidad fuerte sobre las grandes fortunas y patrimonios y sobre las grandes corporaciones, abriendo de esta manera la espita de la deuda y colocando las finanzas p&uacute;blicas en la &oacute;rbita de los mercados financieros que gestionan esa deuda; y tambi&eacute;n cuando se acuerda inyectar grandes cantidades de liquidez en grandes empresas sin que haya existido un debate de la ciudadan&iacute;a sobre las condiciones que deben presidir las ayudas presupuestarias. Esto es la pol&iacute;tica, la mala pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aumentar el presupuesto p&uacute;blico de manera sustancial es condici&oacute;n necesaria para afrontar la crisis &ndash;no nos detenemos en este punto, pero creemos que el Plan de Recuperaci&oacute;n y Resiliencia lanzado desde la Comisi&oacute;n Europea no ha estado a la altura de la encrucijada hist&oacute;rica que viven las econom&iacute;as comunitarias, especialmente las meridionales&ndash;, pero en absoluto es suficiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es necesario preguntarse si el esfuerzo presupuestario y el endeudamiento de los Estados conducir&aacute; a nuevos planes de austeridad y ajuste, o si se har&aacute; pagar a quienes m&aacute;s tienen. En nuestra opini&oacute;n, es urgente situar en la agenda pol&iacute;tica el reparto de la riqueza, defender la idea de que las rentas altas y los grandes patrimonios deben ser gravados en beneficio de los intereses colectivos. Como hemos se&ntilde;alado anteriormente, este planteamiento no aparece en la agenda del Gobierno de coalici&oacute;n, ni tampoco en la de las instituciones comunitarias. Es aqu&iacute; donde se vuelve a apreciar el poder de los de arriba, de esos que no se presentan a las elecciones, pero que marcan la hoja de ruta de las instituciones publicas.
    </p><p class="article-text">
        Somos plenamente conscientes de que las inercias y las resistencias son muy fuertes y los intereses asociados a las mismas para mantener el estatus quo son muy poderosos. Pero nos jugamos la vida en ello. Hoy es m&aacute;s importante que nunca reafirmar que nuestras vidas vales m&aacute;s que los beneficios de multinacionales y multimillonarios.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Luengo, Miguel Urbán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dinero-publico_129_6428857.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Nov 2020 05:00:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dinero público, ¿para qué, para quién?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Austeridad,Economía,Dinero público,Políticas sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El nuevo presupuesto comunitario: el mismo camino equivocado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nuevo-presupuesto-comunitario-camino-equivocado_129_1002928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbabe179-951a-429a-a46d-7f210356537c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El nuevo presupuesto comunitario: el mismo camino equivocado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos ante un presupuesto restrictivo que colisiona con las necesidades de una Europa en la que han crecido las disparidades productivas entre países y regiones</p></div><p class="article-text">
        Los medios de comunicaci&oacute;n acaban de hacerse eco de las grandes cifras que van a configurar el pr&oacute;ximo Marco Financiero Plurianual, el presupuesto de la Uni&oacute;n Europea (UE) para el per&iacute;odo 2021-2027. Su aprobaci&oacute;n definitiva tendr&aacute; lugar en la pr&oacute;xima reuni&oacute;n del Consejo Europeo del 20 de febrero. En esa fecha conoceremos los detalles y el resultado de una compleja negociaci&oacute;n que, a d&iacute;a de hoy, sigue su curso, pero que, no nos enga&ntilde;emos, no modificar&aacute; los par&aacute;metros esenciales que ya han sido acordados.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute; se puede avanzar ya que el presupuesto comunitario, con la excusa del impacto negativo de la salida del Reino Unido de la UE, se situar&aacute; en los alrededores del 1%, porcentaje inferior al vigente durante los a&ntilde;os 2014-2020 y, de hecho, el m&aacute;s reducido desde 1988. La tijera afectar&aacute;, muy especialmente, a las partidas relacionadas con la agricultura y la cohesi&oacute;n social. No as&iacute; al gasto militar: seg&uacute;n las previsiones, el Fondo Europeo de Defensa podr&iacute;a pasar de 600 a 11.500 millones de euros. Asimismo, el consagrado a la seguridad, relacionado con el control de las fronteras, crecer&iacute;a en un 84%. Est&aacute; claro d&oacute;nde se sit&uacute;an las prioridades pol&iacute;ticas y d&oacute;nde se aplican los recortes.
    </p><p class="article-text">
        Contrasta poderosamente el adelgazamiento presupuestario decidido y el sesgado reparto de los recursos disponibles, con las reivindicaciones de los agricultores en el Estado espa&ntilde;ol y con la revuelta de los chalecos amarillos en Francia. Movilizaciones que no s&oacute;lo apuntan a los gobiernos respectivos, sino que exigen de Bruselas la implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas redistributivas m&aacute;s ambiciosas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde queda con este presupuesto el Pilar Europeo de Derechos Sociales aprobado en noviembre de 2017 por el Parlamento Europeo, el Consejo y la Comisi&oacute;n Europea? Los veinte puntos desgranados en el mismo no conten&iacute;an compromisos concretos por parte de los gobiernos y las autoridades comunitarias, ni tampoco financiaci&oacute;n que garantizara su cumplimiento. El Marco Financiero Plurianual que se aprobar&aacute; en los pr&oacute;ximos d&iacute;as supone por parte de Bruselas dar el carpetazo a la agenda social. Lejos quedan las bonitas palabras y las palabras vac&iacute;as de la siempre relegada &ldquo;Europa social&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otro tanto cabe decir del compromiso de la presidenta de la Comisi&oacute;n Europea, Ursula von der Leyen, de acometer un ambicioso Plan Verde, estimado en 1 bill&oacute;n de euros, cuyo objetivo te&oacute;rico ser&iacute;a alcanzar la neutralidad clim&aacute;tica en 2050. Esta iniciativa descansar&iacute;a en buena medida en la iniciativa privada, pero tambi&eacute;n contar&iacute;a con el compromiso presupuestario de las instituciones comunitarias. El n&iacute;tido mensaje lanzado desde Bruselas es que, m&aacute;s all&aacute; de la ret&oacute;rica al uso, la lucha contra el cambio clim&aacute;tico y la degradaci&oacute;n de la naturaleza seguir&aacute;n sin ser, de hecho, una prioridad, y depender&aacute; del mismo libre mercado y de las mismas multinacionales responsables de la emergencia clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, estamos ante un presupuesto restrictivo que colisiona con las necesidades de una Europa en la que han crecido las disparidades productivas entre los pa&iacute;ses y las regiones, y donde la desigualdad ha alcanzado cotas sin precedentes. Disparidades y desigualdades que se han exacerbado con la crisis, pero que ya estaban presentes y han progresado con las pol&iacute;ticas neoliberales que han sido, de hecho, el santo y se&ntilde;a de la construcci&oacute;n europea desde los a&ntilde;os 80 del pasado siglo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo corregir las fracturas productivas, reducir la desigualdad y combatir el cambio clim&aacute;tico y la degradaci&oacute;n medioambiental con un presupuesto dominado por la obsesi&oacute;n de la austeridad? La cuadratura del c&iacute;rculo, ni m&aacute;s ni menos. Un presupuesto exiguo y en retroceso que dice mucho de la endeble voluntad redistributiva del actual proyecto europeo. Para estar en condiciones de enfrentar los desaf&iacute;os de una Europa social y sostenible, habr&iacute;a que situarlo, como poco, en el 8% del Producto Interior Bruto comunitario; y los recursos que lo alimentaran deber&iacute;an financiarse con criterios de progresividad. Es evidente que las autoridades comunitarias ni de lejos contemplan este escenario o uno similar.
    </p><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas de austeridad presupuestaria no s&oacute;lo traducen la renuncia a que los poderes p&uacute;blicos y la ciudadan&iacute;a asuman un papel protagonista en la gesti&oacute;n y superaci&oacute;n de la crisis, poniendo en pie una econom&iacute;a y una sociedad al servicio de los intereses de las mayor&iacute;as sociales. Estas pol&iacute;ticas significan, tambi&eacute;n y sobre todo, dejar la construcci&oacute;n europea en manos de la industria financiera y de las corporaciones transnacionales, pleg&aacute;ndose a los intereses de una minor&iacute;a peligrosa cuya &uacute;nica idea de Europa es mercado, mercado y m&aacute;s mercado. Y con esa vieja receta y por ese mismo camino, no se puede esperar nada nuevo ni bueno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Urbán, Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nuevo-presupuesto-comunitario-camino-equivocado_129_1002928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Feb 2020 21:27:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El nuevo presupuesto comunitario: el mismo camino equivocado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,Desigualdad,Cambio climático,Comisión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Equilibrio presupuestario, ¿objetivo de la política económica?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/equilibrio-presupuestario-objetivo-politica-economica_129_1228845.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99e87f54-d6b4-40b7-a88f-70e5ad097878_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Pedro Sánchez y Pablo Iglesias firman su acuerdo de Gobierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se ha machacado a la opinión pública desde todo tipo de tribunas que "el despilfarro</p><p class="subtitle">público ha estado en el origen de la crisis y dificulta su salida", o que "el Estado</p><p class="subtitle">es como una familia, no puede gastar por encima de sus ingresos"</p><p class="subtitle">Una mentira o una vulgaridad, repetida hasta la saciedad por los grandes medios de</p><p class="subtitle">comunicación, se convierte, para mucha gente, en una verdad indiscutible. Este es el relato tramposo y erróneo que se ha impuesto</p></div><p class="article-text">
        El pasado 12 de noviembre, dos d&iacute;as despu&eacute;s de la repetici&oacute;n electoral, se hac&iacute;a p&uacute;blico por sorpresa un preacuerdo para la formaci&oacute;n de un gobierno de coalici&oacute;n entre el Partido Socialista Obrero Espa&ntilde;ol (PSOE) y Unidas Podemos (UP). M&aacute;s all&aacute; de la sorprendente rapidez en anunciar un entendimiento que hab&iacute;a sido imposible los meses posteriores a las elecciones generales del 26 de abril, se presentaba un documento, dos p&aacute;ginas escasas, que pretende establecer las bases del futuro gobierno.
    </p><p class="article-text">
        En el referido documento es especialmente rese&ntilde;able el apartado 10, que se encabeza con la frase &ldquo;Justicia fiscal y equilibrio presupuestario&rdquo;; un poco m&aacute;s adelante, el texto se&ntilde;ala que se aplicar&aacute;n pol&iacute;ticas &ldquo;con arreglo a los acuerdos de responsabilidad fiscal entre Espa&ntilde;a y Europa&rdquo;. Nos preguntamos si alcanzar el referido equilibrio presupuestario debe figurar entre los objetivos de un gobierno de izquierdas y si debe ser la Uni&oacute;n Europea (UE) de la austeridad nuestra referencia en materia presupuestaria.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se habla sobre las cuentas p&uacute;blicas, parecer&iacute;a existir una suerte de &ldquo;sentido com&uacute;n&rdquo; neoliberal, ampliamente compartido, incluso entre partidos situados en coordenadas ideol&oacute;gicas supuestamente muy dispares, que conectar&iacute;a, adem&aacute;s, con principios muy b&aacute;sicos de una l&oacute;gica econ&oacute;mica sostenida en una racionalidad indiscutible.
    </p><p class="article-text">
        Se ha machacado a la opini&oacute;n p&uacute;blica desde todo tipo de tribunas &ndash; institucionales, medi&aacute;ticas, acad&eacute;micas y pol&iacute;ticas&ndash; que &ldquo;el despilfarro p&uacute;blico ha estado en el origen de la crisis y dificulta su salida&rdquo;, &ldquo;el Estado es como una familia, no puede gastar por encima de sus ingresos&rdquo;, &ldquo;la austeridad es una virtud que debe impregnar el comportamiento de las administraciones p&uacute;blicas&rdquo;, &ldquo;los Estados son intr&iacute;nsecamente ineficientes, mientras que los mercados son el paradigma de la racionalidad&rdquo;. Una mentira o una vulgaridad, repetida hasta la saciedad por los grandes medios de comunicaci&oacute;n, se convierte, para mucha gente, en una verdad indiscutible. Este es el relato tramposo y err&oacute;neo que se ha impuesto.
    </p><p class="article-text">
        Con este equipaje ret&oacute;rico, cargado de ideolog&iacute;a neoliberal, se ha implementado una pol&iacute;tica econ&oacute;mica que ha tenido entre sus piedras angulares la disciplina presupuestaria; el objetivo ha sido reducir progresivamente los niveles de d&eacute;ficit y deuda p&uacute;blicos, hasta alcanzar un equilibrio &ndash;o, mejor todav&iacute;a, un super&aacute;vit&ndash; entre los ingresos y los gastos p&uacute;blicos. Sobre esta l&oacute;gica, el PSOE y el Partido Popular, siguiendo los dict&aacute;menes de Bruselas y sus propias convicciones, modificaron la Constituci&oacute;n para priorizar el pago de la deuda de los rescates a bancos o a autopistas, por encima de derechos sociales como la sanidad o la educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ha pasado el tiempo, pero seguimos instalados en las mismas o parecidas coordenadas anal&iacute;ticas. A pesar del fiasco de estas pol&iacute;ticas, de que han intensificado la recesi&oacute;n y prolongado la crisis, de que han destruido capital productivo y agravado la fractura social, de que han llevado la deuda p&uacute;blica a cotas muy superiores a las de precrisis y de que tan solo han cosechado discretos resultados, con costes muy elevados, en materia de reducci&oacute;n del d&eacute;ficit p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Una paradoja que encuentra todo su significado cuando reparamos en que las pol&iacute;ticas austeritarias, presupuestarias y salariales, as&iacute; como las denominadas reformas estructurales, han servido y sirven para que los costes de la crisis los soporten las mayor&iacute;as sociales. Y tambi&eacute;n han sido el bistur&iacute; que ha permitido abrir nuevos espacios de enriquecimiento para las &eacute;lites econ&oacute;micas; los cuidados, la salud, la educaci&oacute;n, el manejo de datos&hellip; representan, sin duda alguna, negocios muy rentables. Detr&aacute;s de tanta fanfarria y lugares comunes, el objetivo de los de arriba est&aacute; claro: &iexcl;todo mercado! &iexcl;Todo para el mercado!
    </p><p class="article-text">
        Entretanto, los problemas se han ido agravando: aumento de la pobreza y la exclusi&oacute;n social, creciente precarizaci&oacute;n del empleo, salarios estancados para la mayor&iacute;a de los trabajadores, expoliaci&oacute;n de los recursos naturales, aceleraci&oacute;n del cambio clim&aacute;tico, recrudecimiento de la violencia machista y extrema concentraci&oacute;n de la renta y la riqueza. Con este panorama, nos parece imprescindible lanzar un plan de emergencia, situar ya en el centro de la agenda pol&iacute;tica lo com&uacute;n y la vida, &aacute;mbitos que no pueden quedar al albur de los intereses privados o de las obsesiones presupuestarias de Bruselas.
    </p><p class="article-text">
        Poner en marcha pol&iacute;ticas de equidad social, detener y revertir el cambio clim&aacute;tico, promover la transici&oacute;n energ&eacute;tica y comprometerse con la equidad de g&eacute;nero exigen una decidida intervenci&oacute;n de las administraciones p&uacute;blicas. Situar en el mismo paquete estos objetivos con el del equilibrio presupuestario, adem&aacute;s de contribuir a la ceremonia de la confusi&oacute;n, es pretender la cuadratura del c&iacute;rculo, que, como sabemos, es imposible.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno necesita mantener un nivel de d&eacute;ficit p&uacute;blico y tambi&eacute;n de deuda compatibles con esa hoja de ruta, que evidentemente exige destinar una cantidad sustancial de recursos financieros. Estos existen, pero lo que no ha existido ha sido voluntad pol&iacute;tica, ni aqu&iacute; ni en Europa, para movilizarlos. Para ello, es necesario luchar de manera decidida contra el fraude fiscal, reforzar la progresividad del sistema tributario, apuntando con determinaci&oacute;n a las grandes fortunas y patrimonios, corregir los agujeros legales que benefician a los ricos, exigir que las empresas transnacionales paguen sus impuestos en los pa&iacute;ses donde generan sus ingresos, prohibir los para&iacute;sos fiscales y realizar una auditor&iacute;a de la deuda p&uacute;blica y privada en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello colisiona con una UE cuya agenda est&aacute; en manos de las grandes transnacionales y de los grupos de presi&oacute;n que representan sus intereses, as&iacute; como de la industria financiera; nada nuevo en un proceso de construcci&oacute;n europea gobernado por y para los mercados. De hecho, la Comisi&oacute;n Europea (CE) ha sido el principal valedor y estandarte de la disciplina presupuestaria, que, adem&aacute;s de imponerse con especial dureza a las econom&iacute;as m&aacute;s d&eacute;biles, ha sido incorporada, junto a la prioridad de atender los pagos de la deuda, a los tratados comunitarios, dot&aacute;ndola de rango constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Unos pocos d&iacute;as despu&eacute;s del anuncio del preacuerdo entre el PSOE y UP, la CE mand&oacute; un claro mensaje para las negociaciones de gobierno, exigiendo al Ejecutivo espa&ntilde;ol en funciones el cumplimiento de las r&iacute;gidas e inaceptables imposiciones en materia de d&eacute;ficit y deuda, establecidas en el Pacto para la Estabilidad y el Crecimiento. Ello podr&iacute;a suponer a corto plazo la introducci&oacute;n de recortes adicionales en las partidas del presupuesto o la paralizaci&oacute;n de reformas que suponen aumentos en el gasto social; todo ello bajo la amenaza de endurecer los programas de ajuste dise&ntilde;ados desde Bruselas para nuestra econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es clara: ante las imposiciones de rigor presupuestario y de recortes por parte de Bruselas, &iquest;qu&eacute; har&aacute; un gobierno de &ldquo;progreso&rdquo;?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Urbán, Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/equilibrio-presupuestario-objetivo-politica-economica_129_1228845.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Nov 2019 20:41:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Equilibrio presupuestario, ¿objetivo de la política económica?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pacto de Gobierno,Gobierno de coalición,PSOE,Unidas Podemos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Europa de las divergencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/europa-divergencias_132_1281498.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad82db20-95a4-432f-88f9-617fd31cf4e2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Europa de las divergencias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En lugar de estrecharse, algunas brechas productivas, sociales y territoriales que separaban a los países de la UE se han agrandado</p><p class="subtitle">Se impone un cambio de rumbo en la construcción europea, una nueva hoja de ruta que ponga en el centro de la agenda lo público, la cooperación y la redistribución</p></div><p class="article-text">
        Uno de los objetivos centrales de la construcci&oacute;n europea ha sido alcanzar cotas crecientes de convergencia entre las econom&iacute;as que formaban parte de ese proceso. Los sucesivos tratados, los documentos oficiales de las instituciones comunitarias y las declaraciones de sus principales responsables no solo ponen el &eacute;nfasis en esta meta como piedra angular de todo el edificio comunitario, sino que manifiestan haber tenido &eacute;xito en su consecuci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Proceder a una valoraci&oacute;n de los resultados obtenidos en esta materia exige delimitar el &aacute;mbito de an&aacute;lisis, pues con el t&eacute;rmino <em>convergencia</em> se alude a una variedad de cuestiones diferentes. Buena parte de los trabajos llevados a cabo han colocado el foco en la convergencia macroecon&oacute;mica, medida a trav&eacute;s del PIB por habitante, y en la nominal, reflejada en el comportamiento de la inflaci&oacute;n, los tipos de inter&eacute;s y los niveles de deuda y d&eacute;ficit p&uacute;blicos (los denominados <a href="https://www.consilium.europa.eu/es/policies/joining-the-euro-area/convergence-criteria/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">criterios de Maastricht</a>). Desde esta perspectiva, habr&iacute;a convergencia si los pa&iacute;ses con un PIB por habitante m&aacute;s bajo reducen las diferencias que las separan de las m&aacute;s avanzadas; por otro lado, existir&iacute;a una din&aacute;mica de convergencia nominal si las econom&iacute;as relativamente rezagadas se agrupan alrededor de las que ofrecen un cuadro macroecon&oacute;mico m&aacute;s favorable.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de ese planteamiento, las l&iacute;neas que siguen est&aacute;n centradas en lo que cabe denominar como <em>convergencia estructural</em>, expresi&oacute;n que apunta al cierre de brechas productivas, sociales y territoriales existentes dentro del espacio comunitario, y que se hicieron especialmente visibles con la entrada en las Comunidades Europeas (Uni&oacute;n Europea desde 1993) de pa&iacute;ses que, como el nuestro, contaban en el momento de la adhesi&oacute;n con estructuras econ&oacute;micas m&aacute;s fr&aacute;giles que las de los socios fundadores.
    </p><p class="article-text">
        Esta aproximaci&oacute;n estructural a la convergencia se contempla aqu&iacute; a partir del comportamiento de un paquete de indicadores: la productividad laboral, medida por el PIB real por hora trabajada, la relevancia de las actividades intensivas en media-alta y alta tecnolog&iacute;a en el valor a&ntilde;adido global y el saldo comercial relativo de las manufacturas intensivas en tecnolog&iacute;a y trabajo cualificado, expresado como el cociente entre el saldo comercial obtenido en estos bienes y la suma de las exportaciones y las importaciones totales de los pa&iacute;ses examinados.
    </p><p class="article-text">
        Comparo su evoluci&oacute;n a lo largo del primer periodo de vigencia de la Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria (UEM), hasta la implosi&oacute;n financiera, y durante los a&ntilde;os de crisis, hasta 2018 para dos grupos de pa&iacute;ses. Uno, que denomino Centro, agrupa a Alemania, Austria, B&eacute;lgica, Finlandia, Francia, Holanda y Luxemburgo; el otro, que llamo Periferia, integra a Espa&ntilde;a, Grecia, Italia y Portugal. Soy consciente de que dentro de cada grupo se aprecian diferencias significativas; con todo, este agrupamiento permite identificar fracturas de calado estructural que atraviesan el edificio comunitario.
    </p><p class="article-text">
        Las brechas estructurales son sustanciales, persistentes y, en algunos casos, crecientes. La productividad por hora trabajada promedio de los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos era en 1999 muy inferior a la de los centrales (el 55%); ese porcentaje se hab&iacute;a reducido en 2007 en dos puntos porcentuales, manteni&eacute;ndose en los a&ntilde;os siguientes en torno a esos par&aacute;metros, seg&uacute;n Ameco, base de datos de la Comisi&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        En lo que concierne a las actividades de media-alta y alta tecnolog&iacute;a, su importancia en el valor a&ntilde;adido global en el grupo de pa&iacute;ses m&aacute;s rezagados alcanzaba en 1999 algo m&aacute;s de la mitad de lo que representaba en los m&aacute;s avanzados. Hasta 2007 la brecha continu&oacute; creciendo, pasando del 55% al 50%, para corregirse ligeramente en los a&ntilde;os siguientes, hasta situarse en 2015 (&uacute;ltimo a&ntilde;o del que se tienen datos) en un porcentaje ligeramente inferior al de 1999.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, los registros obtenidos por los dos grupos de pa&iacute;ses considerados en los intercambios de productos intensivos en trabajo cualificado y alta tecnolog&iacute;a dan cuenta, asimismo, de la existencia de perfiles estructurales bien diferentes. Mientras que el grupo de los m&aacute;s avanzados presenta a lo largo de todo el periodo saldos comerciales excedentarios o en equilibrio, los perif&eacute;ricos acumulan d&eacute;ficits, cuya magnitud solo se reduce en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en parte como consecuencia de la contenci&oacute;n en la demanda de importaciones asociada a la recesi&oacute;n y el bajo crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tesis invalida</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nada tiene que ver el escenario que dibuja la informaci&oacute;n que acabo de presentar (y que, por supuesto, debe ser completada a&ntilde;adiendo otras variables de similar calado) con la presunci&oacute;n de que la construcci&oacute;n europea, en general, y la introducci&oacute;n de la moneda &uacute;nica, en particular, est&aacute;n avanzando por una senda convergente. La convergencia (en algunas variables nominales, sobre todo) convive con importantes divergencias estructurales.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es trascendente por varios motivos. En primer lugar, porque invalida la tesis de que la convergencia macroecon&oacute;mica y nominal creaba las condiciones para una convergencia estructural. La evidencia emp&iacute;rica demuestra que esta conexi&oacute;n no se ha producido. Dir&iacute;a, m&aacute;s bien, que las pol&iacute;ticas de signo estabilizador y, muy especialmente, las llevadas a cabo a partir de la firma del Tratado de Maastricht y de la entrada en vigor de la UEM han enquistado o acentuado las fracturas productivas y comerciales.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la existencia de estas y otras fracturas nos hablan de una Europa jerarquizada, atravesada de importantes asimetr&iacute;as. Este escenario nada tiene que ver con la ret&oacute;rica europe&iacute;sta que, contra toda evidencia emp&iacute;rica, sostiene que la construcci&oacute;n europea es un juego de suma positiva en el que todos ganan, sobre todo las econom&iacute;as m&aacute;s rezagadas. Lo cierto es que el mercado &uacute;nico y la uni&oacute;n monetaria ofrecen las mayores oportunidades a las econom&iacute;as y las empresas que disponen de un potencial competitivo superior; la posici&oacute;n subalterna de los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos y la divisi&oacute;n europea del trabajo que simbolizan resultan funcionales a esos intereses.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, las disparidades estructurales ponen de manifiesto los l&iacute;mites y las carencias de las pol&iacute;ticas redistributivas implementadas desde las instituciones comunitarias que, al menos en teor&iacute;a, hab&iacute;an sido concebidas para cerrar brechas y abrir sendas convergentes. En el contexto de la construcci&oacute;n europea, los Estados han dispuesto de un margen de maniobra que podr&iacute;an haber utilizado para promover pol&iacute;ticas de signo modernizador. Pero no es menos cierto que, desde la d&eacute;cada de 1980, en las instituciones comunitarias han ganado protagonismo las pol&iacute;ticas (y la ideolog&iacute;a) de la austeridad, reduciendo los recursos destinados a cerrar las brechas estructurales. Son recursos que, por lo dem&aacute;s, han sido en buena medida capturados por las grandes corporaciones de las econom&iacute;as m&aacute;s poderosas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Viraje necesario</strong>
    </p><p class="article-text">
        En cuarto lugar, porque pone de manifiesto el error y el sesgo de las pol&iacute;ticas, exigidas con particular severidad a los pa&iacute;ses meridionales, basadas en la represi&oacute;n salarial, los ajustes estructurales y las reformas estructurales promercado. Estas pol&iacute;ticas, lejos de contribuir a cerrar gaps, han profundizado las divergencias estructurales.
    </p><p class="article-text">
        De todo lo anterior se desprende que las instituciones comunitarias deber&iacute;an proceder a una profunda reorientaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas aplicadas hasta el momento, y tambi&eacute;n del dise&ntilde;o institucional que las ha sostenido. Ese viraje pasar&iacute;a, entre otras cosas, por aumentar de manera sustancial la capacidad financiera del presupuesto comunitario; avanzar una agenda de transformaciones estructurales con el objetivo de renovar y modernizar, con criterios de sostenibilidad, las capacidades productivas de las econom&iacute;as perif&eacute;ricas; aliviar con car&aacute;cter inmediato la carga que para ellas representa la deuda y el cumplimiento de los r&iacute;gidos criterios presupuestarios impuestos desde Bruselas, y asegurar una efectiva coordinaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas aplicadas por los Estados miembros y, muy especialmente, reconducir la implementada por Alemania, dando mayor protagonismo a la demanda interna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se impone, en consecuencia, un cambio de rumbo en la construcci&oacute;n europea. Una nueva <em>hoja de ruta</em> que ponga en el centro de la agenda lo p&uacute;blico, la cooperaci&oacute;n y la redistribuci&oacute;n. No parece, sin embargo, que la constelaci&oacute;n de intereses dominantes en presencia, que obtiene sustanciales beneficios del mantenimiento del actual estado de cosas, apunte en esa direcci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        [Este art&iacute;culo ha sido publicado en el n&uacute;mero 73 de la revista <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alternativas Econ&oacute;micas.</a> Ay&uacute;danos a sostener este proyecto de periodismo independiente con<a href="http://alternativaseconomicas.coop/suscripciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una suscripci&oacute;n</a>]
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/europa-divergencias_132_1281498.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Oct 2019 22:06:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Europa de las divergencias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Eurozona,Austeridad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La desigualdad, el gran desafío de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/desigualdad-gran-desafio-europa_132_2729513.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47507fcc-5a14-40bd-9792-deb74703450b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La desigualdad, el gran desafío de Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Urge colocar en el centro del debate la lucha por la equidad. Ello implicaría poner en marcha una política económica radicalmente diferente a la actual</p><p class="subtitle">Una consecuencia política de la enorme fractura social que se ha instalado en Europa es el auge de la ultraderecha</p><p class="subtitle">La aplicación de una renta básica universal debe entrar con fuerza en el debate europeo</p></div><p class="article-text">
        Un <em>tsunami</em> devastador recorre Europa y tiene nombre: desigualdad. Esta es consustancial al sistema econ&oacute;mico capitalista y ha ganado relevancia con la irrupci&oacute;n y el triunfo del neoliberalismo, a comienzos de la d&eacute;cada de 1980. Pero ha sido con el estallido del crac financiero y con la aplicaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas implementadas desde las instituciones comunitarias y los gobiernos cuando ha alcanzado los mayores umbrales. No solo hay m&aacute;s desigualdad; adem&aacute;s, presenta rasgos nuevos que la hacen m&aacute;s amenazante.
    </p><p class="article-text">
        Sin pretender una descripci&oacute;n exhaustiva de los niveles actuales de desigualdad, algunos indicadores seleccionados pueden dar cuenta de su dimensi&oacute;n. Se refieren al periodo comprendido entre 2010 y 2017-2018 (dependiendo de la disponibilidad de datos), cuando, superados los episodios m&aacute;s cr&iacute;ticos de la crisis financiera, la mayor parte de las econom&iacute;as comunitarias han retomado la senda del crecimiento. Son, asimismo, los a&ntilde;os de aplicaci&oacute;n generalizada, especialmente intensa para los pa&iacute;ses del sur de Europa, de las denominadas pol&iacute;ticas de austeridad y las reformas estructurales que las han acompa&ntilde;ado.
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;mero de personas en situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n social y pobreza, aunque en el conjunto de la Europa comunitaria se ha reducido algo, era en 2017 de m&aacute;s de 100 millones de personas; en Espa&ntilde;a ha aumentado, superando los 12 millones. En 16 de los 28 pa&iacute;ses comunitarios, m&aacute;s de una quinta parte de la poblaci&oacute;n se encontraba en esa situaci&oacute;n, y en nuestra econom&iacute;a alcanzaba casi el 27%.
    </p><p class="article-text">
        Los beneficios han ganado peso en la distribuci&oacute;n de la renta nacional, mientras que los salarios lo han perdido. La parte de las retribuciones de naturaleza salarial se ha reducido en 18 de los 28 pa&iacute;ses comunitarios, retrocediendo en la econom&iacute;a espa&ntilde;ola cerca de cuatro puntos porcentuales; y esto ha sucedido en un contexto de, en algunos casos, acelerada creaci&oacute;n de empleo. En 16 pa&iacute;ses ha aumentado el porcentaje de trabajadores pobres; en Espa&ntilde;a en 2,3 puntos porcentuales. No solo los salarios de la mayor parte de los trabajadores se han mantenido estancados, en retroceso o con leves aumentos, sino que una parte creciente de los que disponen de un puesto de trabajo se encuentra por debajo de los umbrales de pobreza. 
    </p><p class="article-text">
        El <em>Global Wealth Databook</em> de Credit Suisse ofrece informaci&oacute;n estad&iacute;stica sobre la concentraci&oacute;n de la riqueza. Poniendo el foco en Europa (esta categor&iacute;a incluye tambi&eacute;n a los pa&iacute;ses europeos no comunitarios) y en la posici&oacute;n de los grupos de poblaci&oacute;n adulta situados en la c&uacute;pula de la estructura social, se observa que el 10% m&aacute;s rico en 2018 acumulaba el 70% (37% en 2010), el 5% dispon&iacute;a del 55% (40%) y el 1% del 31% (37%).
    </p><p class="article-text">
        Las diferencias de g&eacute;nero constituyen otro de los rostros importantes de la desigualdad. Adem&aacute;s de la conocida brecha salarial entre varones y mujeres, que est&aacute;n sobrerrepresentadas en los contratos a tiempo parcial y en las actividades en las que se perciben retribuciones m&aacute;s bajas, un dato revelador al respecto &mdash;sobre el que se repara menos&mdash; es el referido a las horas semanales dedicadas al trabajo de cuidados y a las tareas del hogar en 2016. Tanto en la UE como en Espa&ntilde;a, alrededor del 70% recae sobre las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        El aumento de la desigualdad en la UE se encuentra entre las causas desencadenantes de la crisis. El persistente estancamiento de los salarios y la creciente concentraci&oacute;n de renta y riqueza en manos de las &eacute;lites alimentaron la financiarizaci&oacute;n de los procesos econ&oacute;micos: crecimiento desbordante del cr&eacute;dito privado y vinculaci&oacute;n de las oligarqu&iacute;as a la econom&iacute;a de casino. Que en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os la fractura social haya crecido o, en el mejor de los casos, se haya estancado en unos niveles elevados es, sin duda alguna, un factor de perturbaci&oacute;n econ&oacute;mica de primera magnitud y nos habla de lo lejos estamos en la superaci&oacute;n de la crisis.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los efectos macroecon&oacute;micos de la desigualdad &mdash;lastra el consumo, desincentiva la inversi&oacute;n&mdash;, conviene poner el foco en sus consecuencias sist&eacute;micas. Tres son los aspectos que, en mi opini&oacute;n, destacan en este sentido. En primer lugar, la cultura empresarial conservadora que alimenta y el tejido empresarial ineficiente que contribuye a mantener, que se sostiene en la continua presi&oacute;n sobre los costes laborales.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la concentraci&oacute;n de poder econ&oacute;mico por parte de las &eacute;lites se convierte, inevitablemente, en poder pol&iacute;tico, lo que ha supuesto la ocupaci&oacute;n de las instituciones. Esta perspectiva es clave para entender la orientaci&oacute;n sesgada, m&aacute;s que err&oacute;nea, de las pol&iacute;ticas aplicadas: desregulaci&oacute;n de los mercados de trabajo, rescates bancarios, privatizaci&oacute;n de empresas p&uacute;blicas e incentivos a la concentraci&oacute;n empresarial.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, la desigualdad es una pieza clave del capitalismo que emerge de la crisis econ&oacute;mica &mdash;la Gran Transformaci&oacute;n que ha seguido a la Gran Recesi&oacute;n&mdash; y que est&aacute; impregnando hasta la m&eacute;dula el <em>proyecto europeo</em>; un capitalismo con una d&eacute;bil capacidad de crecimiento, con importantes bloqueos estructurales, con un tejido institucional de baja densidad, con mercados crecientemente oligopolizados, con unas pol&iacute;ticas redistributivas debilitadas e impugnadas, enfrentado a un escenario externo convulso e incierto&hellip; Un capitalismo de estas caracter&iacute;sticas se sostiene en la confiscaci&oacute;n de renta y riqueza de la poblaci&oacute;n y de los espacios p&uacute;blicos en beneficio de las &eacute;lites.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Progresividad tributaria</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una consecuencia pol&iacute;tica de la enorme fractura social que se ha instalado en Europa es el auge de la extrema derecha. Es evidente que no es el &uacute;nico factor, pero es uno de los fundamentales. Los partidos situados en esas coordenadas, en un contexto de profunda crisis del <em>establishment</em> y de los partidos socialistas y conservadores que lo representan, han sabido encauzar una parte de la desafecci&oacute;n y del descontento.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, urge colocar en el centro del debate ciudadano y de la agenda pol&iacute;tica la lucha por la equidad, actuando a escala europea (y global) y en el &aacute;mbito de los Estados nacionales. Ello implicar&iacute;a llevar a cabo una pol&iacute;tica econ&oacute;mica radicalmente diferente de la actual. Algunos de sus pilares deber&iacute;an ser expandir el gasto social p&uacute;blico y el presupuesto comunitario, que se financiar&iacute;an con una apuesta decidida por la progresividad tributaria; aumentar el salario m&iacute;nimo y limitar el m&aacute;ximo; recuperar el peso que los salarios, en proporci&oacute;n al PIB, ten&iacute;an cuando entr&oacute; en vigor la moneda &uacute;nica; exigir una estricta condicionalidad a las empresas que acceden a los recursos p&uacute;blicos en materia equidad de g&eacute;nero; pleno ejercicio de los derechos laborales, y compromiso con la sostenibilidad medioambiental. 
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, ser&iacute;a imprescindible aplicar reformas estructurales encaminadas a reducir el protagonismo del sector financiero en la econom&iacute;a &mdash;reforzando los mecanismos de supervisi&oacute;n y control, separando la banca comercial de la de inversi&oacute;n y prohibiendo los mercados y las operaciones opacas&mdash;, asegurar la negociaci&oacute;n colectiva, consolidar un potente polo p&uacute;blico con capacidad para ofrecer bienes y servicios comunes, prohibir los para&iacute;sos fiscales y las <em>puertas giratorias</em> y actuar contra la ingenier&iacute;a contable practicada por las grandes corporaciones. 
    </p><p class="article-text">
        Creo, en fin, que la aplicaci&oacute;n de una renta b&aacute;sica universal debe entrar con fuerza en el debate europeo. Estas medidas implican tanto un cambio sustancial en la orientaci&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica como un marco institucional que lo haga posible, colisionan con el Pacto por la Estabilidad y el Crecimiento &mdash;verdadero nudo gordiano de la Europa conservadora y fracasada&mdash; y desaf&iacute;an el nudo de intereses olig&aacute;rquicos que hasta el momento ha marcado la <em>hoja de ruta</em>. Es necesario romper estos candados &mdash;instituciones, pol&iacute;ticas e intereses para abrir las puertas a otra econom&iacute;a donde la equidad, la sostenibilidad, la vida y las personas tengan la centralidad que se merecen. 
    </p><p class="article-text">
        [Este art&iacute;culo forma parte de un dossier dedicado a las Elecciones Europeas publicado en el n&uacute;mero 69 de la revista <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alternativas Econ&oacute;micas.</a> Ay&uacute;danos a sostener este proyecto de periodismo independiente con<a href="http://alternativaseconomicas.coop/suscripciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una suscripci&oacute;n</a>]
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/desigualdad-gran-desafio-europa_132_2729513.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 May 2019 20:44:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La desigualdad, el gran desafío de Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Europeas,Desigualdad,Precariedad,Renta básica,Crisis financiera,Ultraderecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Subir o bajar los impuestos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/subir-bajar-impuestos_129_1591016.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea1b82e4-067d-4cd8-96e6-c6f132a43359_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Subir o bajar los impuestos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestra propuesta y nuestro compromiso es que las rentas y los patrimonios altos contribuyan en mayor medida al presupuesto de la Comunidad de Madrid</p></div><p class="article-text">
        Este dilema estar&aacute;, ya lo est&aacute;, en el centro del debate pol&iacute;tico y de la confrontaci&oacute;n electoral. Parece una pregunta clara a la que los partidos pol&iacute;ticos en liza tendr&iacute;an obligaci&oacute;n de contestar.
    </p><p class="article-text">
        El recetario de la derecha es &ldquo;bajemos los impuestos&rdquo; y los argumentos puestos sobre la mesa son de sobra conocidos: la carga fiscal que soportan las familias y las empresas es muy elevada y ello desincentiva tanto el consumo como la inversi&oacute;n; el Estado es intr&iacute;nsecamente ineficiente, en oposici&oacute;n al sector privado, y por lo tanto conviene reducir su peso en la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a recordamos al gobierno de Rajoy cuando se trag&oacute; estos principios y procedi&oacute; a una sustancial subida de los impuestos que graban las rentas medias y bajas&hellip; eso s&iacute; descargando toda la responsabilidad en la herencia recibida del anterior gobierno socialista. Con todo, hay que reconocer que las derechas y tambi&eacute;n los partidos socialistas (aqu&iacute; y en Europa) han reducido los impuestos&hellip; a los ricos. Las estad&iacute;sticas son, en este sentido, concluyentes: Seg&uacute;n Intermon Oxfam, en 2016, el 84% de la recaudaci&oacute;n fiscal del Estado espa&ntilde;ol proced&iacute;a de las familias, mientras que las empresas aportaron s&oacute;lo el 13%, sin embargo, en 2007, el esfuerzo fiscal de los hogares representaba el 75% del total recaudado, y el de las empresas, el 22%. En la Comunidad de Madrid (CM), la situaci&oacute;n es especialmente grave pues su pol&iacute;tica de bonificaciones y exenciones fiscales la ha convertido casi en un para&iacute;so fiscal interior: es la &uacute;nica Comunidad del pa&iacute;s que no cobra impuesto de patrimonio y adem&aacute;s es la que mayor bonificaci&oacute;n aplica sobre el impuesto de sucesiones (99%). Que nuestra Comunidad sea una de las m&aacute;s desiguales de toda Espa&ntilde;a no es casualidad, la excepcionalidad fiscal aplicada sobre los Impuestos de Sucesiones y Patrimonio sumada a la aplicaci&oacute;n del Impuesto sobre la Renta de las Personas F&iacute;sicas menos progresivo de toda Espa&ntilde;a, demuestran cual ha sido la pol&iacute;tica fiscal de los gobiernos del Partido Popular durante sus 24 a&ntilde;os de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Esta tendencia, que algunos apuntan como un logro a mantener y acentuar, ha estado en el origen de la crisis econ&oacute;mica y refleja las perversiones del denominado proyecto europeo y del capitalismo -recordemos, por poner un ejemplo, que Jean-Claude Juncker, Presidente de la Comisi&oacute;n Europea, constituy&oacute; a Luxemburgo como para&iacute;so fiscal, contribuyendo significativamente a la evasi&oacute;n fiscal en Europa-.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los Estados han sido ocupados por las &eacute;lites econ&oacute;micas y fruto de esta ocupaci&oacute;n han experimentado una continua merma en su capacidad recaudatoria que, como no pod&iacute;a ser de otra manera, ha tenido como contrapartida el incremento de la presi&oacute;n fiscal de los trabajadores. Antes y ahora, el mensaje de bajar los impuestos supone, aunque se oculte, continuar concediendo privilegios a los de arriba, y dinamitar el sector social y productivo p&uacute;blico, poni&eacute;ndolo a merced de los intereses de las corporaciones privadas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;La alternativa es entonces aumentar los impuestos? &iquest;Esta debe ser la bandera de la izquierda transformadora? Se trata de preguntas tramposas que no cabe contestar en estos t&eacute;rminos, simplones y equ&iacute;vocos. La pregunta es m&aacute;s bien &iquest;cu&aacute;les y de qu&eacute; magnitud son las necesidades a cubrir cuya atenci&oacute;n, ineludiblemente, debe contar con la activa participaci&oacute;n de las administraciones p&uacute;blicas? Y sobre todo &iquest;qu&eacute; sectores sociales deben asumir la carga impositiva de manera que se asegure la justicia econ&oacute;mica y social?
    </p><p class="article-text">
        Empezando por aqu&iacute;, hay que decir que vivimos, y muchos sufren, una situaci&oacute;n de emergencia social y econ&oacute;mica -detr&aacute;s de la cual, no lo olvidemos, hay personas- que necesita respuestas a corto plazo. Seg&uacute;n el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, a pesar de que la CM es la que registra el mayor PIB por habitante de Espa&ntilde;a, un 46% de los hogares tiene dificultades para llegar a fin de mes y el 17% de la poblaci&oacute;n est&aacute; en riesgo de pobreza. Adem&aacute;s, esta se ceba especialmente con los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as; seg&uacute;n Unicef, 3 de cada 10 viven en riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n social. Poner en marcha un plan de emergencia que logre dar respuesta a la situaci&oacute;n en la que se encuentra gran parte de la poblaci&oacute;n madrile&ntilde;a necesita la movilizaci&oacute;n de recursos p&uacute;blicos. No cabe apelar a un crecimiento econ&oacute;mico que no acaba de consolidarse, que distribuye sus supuestos beneficios de manera desigual y que, por lo dem&aacute;s, est&aacute; definitivamente instalado en una l&oacute;gica depredadora y confiscatoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, en efecto, nuestra propuesta y nuestro compromiso es que las rentas y los patrimonios altos contribuyan en mayor medida al presupuesto de la CM. En primer lugar, se debe recuperar la normalidad en su pol&iacute;tica fiscal aplicando de nuevo el Impuesto del Patrimonio, reduciendo la escandalosa bonificaci&oacute;n del 100% de la cuota a ingresar para los patrimonios m&aacute;s elevados. Con respecto al Impuesto de Sucesiones, proponemos una reducci&oacute;n progresiva de las bonificaciones actuales, lo que permitir&iacute;a el aumento de la recaudaci&oacute;n sobre las grandes fortunas. Adem&aacute;s, se debe impulsar la progresividad en el Impuesto sobre la Renta de las Personas F&iacute;sicas, reduciendo los tipos en el primer tramo y aument&aacute;ndolo en los tramos m&aacute;s altos. Hay dinero, por supuesto, para financiar ese plan de emergencia, cuya ejecuci&oacute;n estimamos que se situar&iacute;a en torno a 3000 millones de euros anuales, que se podr&iacute;an obtener aplicando estas reformas de normalizaci&oacute;n fiscal. Lo que hasta ahora no ha existido es voluntad pol&iacute;tica para poner en marcha una pol&iacute;tica al servicio de la ciudadan&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isa Serra, Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/subir-bajar-impuestos_129_1591016.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Apr 2019 23:00:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Subir o bajar los impuestos?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Comunidad de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Otra Europa, otras reformas estructurales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/europa-reformas-estructurales_129_1749293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d64e316-f0ef-49ab-871d-094ebc2c15b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Otra Europa, otras reformas estructurales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos ante un verdadero salto cualitativo en la configuración estructural del capitalismo</p><p class="subtitle">Un capitalismo más elitista y oligárquico, con un perfil crecientemente extractivo y confiscatorio</p><p class="subtitle">De ahí la trascendencia de definir y colocar en el centro del debate y la acción política otra agenda estructural</p></div><p class="article-text">
        Un lugar destacado en la ceremonia de la confusi&oacute;n que impregna el discurso econ&oacute;mico neoliberal est&aacute; ocupado por el t&eacute;rmino &ldquo;reformas estructurales&rdquo;. Como otras expresiones, esta formar&iacute;a parte del sentido com&uacute;n y de la l&oacute;gica econ&oacute;mica. En su acepci&oacute;n m&aacute;s habitual, apuntan a la supresi&oacute;n de todas aquellas restricciones que lastran, por el lado de la oferta, el crecimiento econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Si damos por bueno este enfoque, estamos aceptando que el objetivo &uacute;ltimo, que justifica y concede legitimidad a esas reformas, es la consecuci&oacute;n de un crecimiento s&oacute;lido y sostenido en el tiempo. Este postulado &mdash;que constituye todo un icono de la econom&iacute;a convencional y es asimismo incorporado por un buen n&uacute;mero de economistas cr&iacute;ticos&mdash; debe ser, sin embargo, radicalmente cuestionado, al menos por dos razones.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, porque, como advierten, con raz&oacute;n, desde el mundo de la ecolog&iacute;a y de la ciencia, el escenario al que se enfrentan ya nuestras econom&iacute;as &mdash;nuestras sociedades, en general&mdash; est&aacute; dominado por una escasez progresiva de materiales y energ&iacute;a que hacen imposible alcanzar &mdash;y, mucho menos, sostener&mdash; el objetivo de &ldquo;m&aacute;s crecimiento&rdquo;. Se advierte, igualmente, de los peligros y la irreversible situaci&oacute;n a que nos aboca &mdash;en la que ya estamos inmersos&mdash; el cambio clim&aacute;tico, la relaci&oacute;n depredadora de nuestro metabolismo econ&oacute;mico con la naturaleza, el avanzado deterioro de todos los ecosistemas y la alarmante p&eacute;rdida de biodiversidad de los mismos.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, porque el macroagregado que llamamos Producto Interior Bruto, cuyo crecimiento se persigue, nada nos dice sobre la distribuci&oacute;n del valor a&ntilde;adido generado en la actividad econ&oacute;mica; para ser m&aacute;s precisos, ese indicador oculta esa crucial informaci&oacute;n. Es importante destacar, al respecto, que la desigualdad ha estado en el origen mismo de la crisis, y que la gesti&oacute;n de la misma realizada desde las instituciones comunitarias y los gobiernos conservadores y socialdem&oacute;cratas la ha agudizado, enquist&aacute;ndose en nuestras econom&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Otro plano de reflexi&oacute;n sobre las pol&iacute;ticas estructurales al que debemos atender, complementario del anterior, es el evidente sesgo con que se han llevado a cabo. Destaca, en este sentido, el indiscutible protagonismo adquirido por las reformas laborales. Estas se han justificado apelando, err&oacute;neamente, a las ganancias de productividad y a los avances en la competitividad que proporcionar&iacute;an; pero, en realidad, han sido interpretadas, m&aacute;s all&aacute; de los eufemismos al uso, en clave de desregulaci&oacute;n y p&eacute;rdida de derechos de los trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        No ha sido este el &uacute;nico eje de transformaci&oacute;n estructural implementado en los a&ntilde;os de crisis &mdash;y tambi&eacute;n antes del crack financiero&mdash;. Cabe se&ntilde;alar, por ejemplo, las pol&iacute;ticas orientadas a favorecer la concentraci&oacute;n del sector bancario y el reforzamiento de la integraci&oacute;n financiera. el apoyo a las fusiones y absorciones empresariales, las privatizaciones de activos de titularidad p&uacute;blica o su mercantilizaci&oacute;n, el aminoramiento de la carga fiscal que recae sobre los beneficios y la riqueza y el impulso de los megatratados de comercio e inversi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Toda una agenda pol&iacute;tica que el discurso dominante pretende ocultar y diluir en un relato tramposo e ideol&oacute;gico, plagado de lugares comunes, que es decisivo desvelar y combatir. No estamos ante un <em>punto y seguido</em> en el conocido como Consenso de Washington &mdash;articulado en torno al tri&aacute;ngulo liberalizaci&oacute;n, privatizaci&oacute;n y apertura externa&mdash;, que inspir&oacute; las pol&iacute;ticas neoliberales llevadas a cabo desde los a&ntilde;os ochenta del pasado siglo, sino ante un verdadero salto cualitativo en la configuraci&oacute;n estructural del capitalismo. Un capitalismo m&aacute;s elitista y olig&aacute;rquico, con un perfil crecientemente extractivo y confiscatorio, que altera de manera sustancial la correlaci&oacute;n de fuerzas a favor del capital y en contra del trabajo y la ciudadan&iacute;a, en el contexto de un crecimiento econ&oacute;mico d&eacute;bil y de una creciente pugna por los recursos y materiales disponibles.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; la trascendencia de definir y colocar en el centro del debate y la acci&oacute;n pol&iacute;tica otra agenda estructural. Algunas de las piedras angulares de la misma ser&iacute;an el empoderamiento de los trabajadores y la democratizaci&oacute;n de las relaciones laborales, el aumento de la progresividad del sistema tributario, la reducci&oacute;n del peso de la industria financiera en la actividad econ&oacute;mica, la consolidaci&oacute;n de un potente polo p&uacute;blico con capacidad para lanzar y sostener una pol&iacute;tica orientada a la sostenibilidad y la equidad, la desconcentraci&oacute;n de la estructura empresarial y la apertura de procesos constituyentes que permitan la activa intervenci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En mayo del a&ntilde;o que acaba de comenzar tendr&aacute;n lugar las elecciones al Parlamento Europeo. Una cita electoral que dar&aacute; cuenta de la capacidad y la voluntad transformadora de las fuerzas del cambio, convirtiendo estos grandes vectores en propuestas concretas. Una oportunidad que no podemos desaprovechar, pues revertir la agenda estructural neoliberal y reaccionaria, adem&aacute;s de necesario, es urgente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/europa-reformas-estructurales_129_1749293.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Jan 2019 20:34:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Otra Europa, otras reformas estructurales]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Manufacturas, tecnología y empleo, una relación problemática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/manufacturas-tecnologia-empleo-relacion-problematica_129_1976415.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1374d2a-58cd-435d-be58-a0494217e282_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Manufacturas, tecnología y empleo, una relación problemática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los nuevos puestos de trabajo generados en las industrias de medio-alto y alto contenido tecnológico no compensan los perdidos en las ramas de corte más tradicional</p><p class="subtitle">Por esa razón, tendencialmente, el volumen de empleo manufacturero global se ha reducido</p></div><p class="article-text">
        Buena parte del potencial de creaci&oacute;n de puestos de trabajo en la industria manufacturera se suele asociar a la necesidad de proceder al fortalecimiento de las ramas manufactureras de mayor contenido tecnol&oacute;gico. Por varias razones. A diferencia de las industrias maduras, donde habr&iacute;a un evidente exceso de capacidad productiva instalada en relaci&oacute;n a las posibilidades de absorci&oacute;n de los mercados, las ramas modernas se beneficiar&iacute;an de un mercado en continua expansi&oacute;n, lo que tendr&iacute;a un impacto positivo en t&eacute;rminos de empleo. Este, vinculado a actividades con proyecci&oacute;n internacional, resistir&iacute;a mejor que el tradicional a la competencia global; y, adem&aacute;s, percibir&iacute;a salarios m&aacute;s elevados como consecuencia de los aumentos que podr&iacute;an obtenerse en la productividad del trabajo. Se nos asegura, con estos argumentos, que la modernizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica de la producci&oacute;n manufacturera permitir&iacute;a disponer de m&aacute;s y mejores empleos, por lo que avanzar en esa direcci&oacute;n deber&iacute;a convertirse en un pilar esencial de las pol&iacute;ticas ocupacionales de los gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        Como sucede casi siempre, detr&aacute;s de las declaraciones solemnes en materia de econom&iacute;a, en apariencia inapelables y llenas de sentido com&uacute;n, hay apriorismos que es preciso develar, discutir y contrastar. Algunos ejemplos a continuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los supuestos centrales sobre los que se levanta este relato es el convencimiento de que las nuevas tecnolog&iacute;as representan un sustancial yacimiento de empleo. Sin embargo, la evidencia emp&iacute;rica, referida a la producci&oacute;n manufacturera en la Uni&oacute;n Europea (UE), matiza esa afirmaci&oacute;n. Los nuevos puestos de trabajo generados en las industrias de medio-alto y alto contenido tecnol&oacute;gico no compensan los perdidos en las ramas de corte m&aacute;s tradicional. Por esa raz&oacute;n, tendencialmente, el volumen de empleo manufacturero global se ha reducido. Pero hay m&aacute;s. El saldo neto ofrecido por las industrias tecnol&oacute;gicas (empleo creado menos empleo destruido) registra, asimismo, n&uacute;meros rojos. En la UE (y en la mayor parte de los pa&iacute;ses capitalistas desarrollados) la creaci&oacute;n de empleo ha descansado de manera fundamental en el sector servicios.
    </p><p class="article-text">
        Algunos estudios indican que un c&aacute;lculo m&aacute;s fino y preciso deber&iacute;a considerar como empleo manufacturero el de los servicios que antes ofrec&iacute;an las empresas fabriles, que en buena medida han externalizado y que ahora ofrecen establecimientos especializadas. Con todo, la conclusi&oacute;n sigue siendo, en mi opini&oacute;n, la misma: la capacidad de creaci&oacute;n de empleo de las industrias tecnol&oacute;gicas -relativamente intensivas en la utilizaci&oacute;n de capital y de trabajo cualificado- es limitada.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los supuestos del relato convencional plantea que en las industrias modernas los empleos son m&aacute;s s&oacute;lidos y de mayor calidad. Lo cierto, sin embargo, es que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas hemos asistido a un redespliegue de las cadenas globales de creaci&oacute;n de valor que ha supuesto la deslocalizaci&oacute;n, relocalizaci&oacute;n o cierre de segmentos productivos de medio y alto contenido tecnol&oacute;gico, que ha comprometido empleos cualificados.
    </p><p class="article-text">
        Estas industrias, m&aacute;s expuestas que las tradicionales a la competencia internacional, est&aacute;n obligadas, si quieren conservar sus mercados, a obtener continuos aumentos en la productividad del trabajo -otra de las razones que limitan su capacidad de creaci&oacute;n de empleo-, pero de ello en absoluto cabe concluir que los salarios de la mayor parte de los trabajadores aumenten y mucho menos que lo hagan en l&iacute;nea con la productividad del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Con el argumento (pretexto) de la competencia global y de la creciente presencia de los capitalismos perif&eacute;ricos en estos segmentos de mercado, utilizando una (des)regulaci&oacute;n de las relaciones laborables claramente favorable a los intereses del capital, la represi&oacute;n salarial y la sobreexplotaci&oacute;n de la fuerza de trabajo ha ganado terreno, tambi&eacute;n en las empresas que cuentan con un plus de competitividad.
    </p><p class="article-text">
        Para que, por otro lado, su actividad tuviera una incidencia positiva en los niveles de empleo en los pa&iacute;ses donde operan, deber&iacute;an pagar los impuestos que se derivan de la misma, cosa que, como es sobradamente conocido, no sucede. Las grandes corporaciones disponen de un amplio margen de maniobra para eludir sus obligaciones tributarias. Adem&aacute;s de que, con el objeto de atraer sus inversiones, a menudo disfrutan de privilegios otorgados por los gobiernos -exenciones, deducciones, vacaciones fiscales-, utilizan sistem&aacute;ticamente pr&aacute;cticas de ingenier&iacute;a contable para declarar sus beneficios en aquellos pa&iacute;ses y territorios con los tipos impositivos m&aacute;s bajos, o directamente los colocan en para&iacute;sos fiscales.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco parece probable en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os un escenario caracterizado por un fuerte crecimiento de la demanda que alimente la creaci&oacute;n de empleo en estas industrias. La generalizada aton&iacute;a de la actividad inversora, la fragilidad del sistema bancario, las rivalidades proteccionistas, las tensiones monetarias, la creciente desigualdad en la distribuci&oacute;n de la renta y la riqueza, las pol&iacute;ticas de ajuste presupuestario y de contenci&oacute;n salarial, los elevados niveles de deuda p&uacute;blica y privada y el deterioro de las clases medias; todos estos factores apuntan m&aacute;s bien a un panorama inestable, incierto y sombr&iacute;o, caracterizado por un leve e insuficiente crecimiento de la demanda, con el consiguiente efecto adverso sobre la din&aacute;mica ocupacional.
    </p><p class="article-text">
        En los pa&iacute;ses del sur de Europa desde que comenz&oacute; la crisis se han destruido millones de empleos en la industria manufacturera, y s&oacute;lo se han recuperado una peque&ntilde;a parte de los mismos, a pesar del crecimiento de la producci&oacute;n y del aumento de las exportaciones; adicionalmente, la brecha tecnol&oacute;gica con los pa&iacute;ses del norte se ha hecho m&aacute;s pronunciada. Urge, por lo tanto, poner en el eje mismo de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica la creaci&oacute;n de empleo decente y, en estrecha relaci&oacute;n con ello, la profunda reestructuraci&oacute;n de la producci&oacute;n manufacturera. Es frecuente interpretar este desaf&iacute;o en clave de modernizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica. Sin restar un &aacute;pice de importancia y de complejidad a este asunto, nada justifica, como acabamos de ver, el optimismo con el que la econom&iacute;a convencional pretende zanjar el debate. La creaci&oacute;n de empleo, suficiente y de calidad, no se resuelve apelando a las nuevas tecnolog&iacute;as, cuya aplicaci&oacute;n lleva, por lo dem&aacute;s, la impronta del poder y que colisiona, no lo olvidemos, con los l&iacute;mites f&iacute;sicos del planeta en recursos naturales y energ&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/manufacturas-tecnologia-empleo-relacion-problematica_129_1976415.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Aug 2018 18:12:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Manufacturas, tecnología y empleo, una relación problemática]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No hay otra economía sin cuestionar el poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/economia-cuestionar-poder_129_2075553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fddf41d0-f3f6-48f1-a147-1ff4c078cf0b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La distribución entre salarios y beneficios, entre las rentas del trabajo y las del capital. Este es el nudo gordiano del problema que hay que dilucidar, y que debe ocupar tanto la reflexión como la agenda pública</p></div><p class="article-text">
        Uno de los supuestos m&aacute;s queridos por la teor&iacute;a econ&oacute;mica convencional y dominante es que los salarios aumentan cuando la productividad del trabajo mejora. Dada la existencia de ese nexo, al que se otorga la categor&iacute;a de ley econ&oacute;mica, la clave est&aacute; en llevar a cabo pol&iacute;ticas orientadas a propiciar crecimientos en la productividad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tiene algo que ver la realidad con ese axioma? Ning&uacute;n parecido. Entre 2000 y 2007, el peso de los salarios en la renta nacional retrocedi&oacute; en la Uni&oacute;n Europea (UE) un 1,6%; retroceso que se produjo en 17 de las 28 econom&iacute;as europeas. Entre 2010 y 2018 la ca&iacute;da ha sido del 0,8%, afectando al mismo n&uacute;mero de pa&iacute;ses comunitarios (si bien la composici&oacute;n de ese grupo fue algo diferente). Advi&eacute;rtase que en la primera de las etapas consideradas (2000-2007), cuando se lanz&oacute; la moneda &uacute;nica, el PIB real de la UE aument&oacute; en t&eacute;rminos agregados un 16,9%; el crecimiento fue tambi&eacute;n positivo entre 2010 y 2018, del 12,6% (s&oacute;lo Grecia obtuvo en este &uacute;ltimo periodo un registro negativo). Esta evoluci&oacute;n refleja que, en realidad, la trayectoria seguida por los salarios se ha descolgado del curso seguido por la productividad.
    </p><p class="article-text">
        Que las teor&iacute;as econ&oacute;micas colisionan con la abundante evidencia emp&iacute;rica disponible, peor para esta; retorzamos los datos hasta que digan lo que conviene o, mejor todav&iacute;a, ignor&eacute;moslos. Las presunciones ideol&oacute;gicas y los intereses de los privilegiados que los sostienen son para la econom&iacute;a dominante lo primero y, como ya sabemos, terminan por imponerse.
    </p><p class="article-text">
        Sin entrar en los factores, diversos y complejos, que determinan el lento e insuficiente avance de la productividad &ndash;entre otros, la debilidad de la actividad inversora y la expansi&oacute;n de la financiera-, lo cierto es que el problema, para el asunto que ahora nos interesa -su vinculaci&oacute;n con los salarios-, reside sobre todo en c&oacute;mo se distribuye su mayor o menor crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        La distribuci&oacute;n entre salarios y beneficios, entre las rentas del trabajo y las del capital. Este es el nudo gordiano del problema que hay que dilucidar, y que debe ocupar tanto la reflexi&oacute;n como la agenda p&uacute;blica. Introducir la distribuci&oacute;n en el an&aacute;lisis y dotarla de la centralidad que merece implica apuntar al poder, al conflicto, a la pol&iacute;tica; significa situar la reflexi&oacute;n de los procesos econ&oacute;micos en el espacio complejo, f&eacute;rtil e imprescindible de los grupos y de las clases sociales; supone, en definitiva, colocar la econom&iacute;a en los espacios socioinstitucionales donde act&uacute;an actores con desiguales posiciones y estrategias y con diferentes capacidades para hacer valer sus intereses. En ese contexto, no hay ninguna garant&iacute;a &ndash;y mucho menos una ley- que asegure que las ganancias cosechadas en la productividad se conviertan en salarios. Del mismo modo que nada asegura que los beneficios de los empresarios se conviertan en inversi&oacute;n productiva, o que, a trav&eacute;s de los impuestos, contribuyan al fortalecimiento de la capacidad financiera de las administraciones p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Esta mirada nada tiene que ver con los rancios e inveros&iacute;miles fundamentos de la econom&iacute;a convencional, donde la pol&iacute;tica, las instituciones, el conflicto constituyen una anomal&iacute;a, una interferencia en el funcionamiento de los mercados. Estos, regulados por las leyes de la oferta y la demanda y por el principio de la competencia, son, por definici&oacute;n, eficientes. El centro de todo el planteamiento contin&uacute;a descansando en un &ldquo;homo oeconomicus&rdquo; que, utilizando toda la informaci&oacute;n disponible, toma decisiones racionales. Los factores productivos &ndash;trabajo y capital- son recompensados dependiendo de su contribuci&oacute;n a la productividad. Un relato donde, como se puede apreciar, no hay clase sociales ni pugna distributiva.
    </p><p class="article-text">
        Una teor&iacute;a econ&oacute;mica y una econom&iacute;a de ficci&oacute;n muy conveniente para el poder, pues aleja el foco de la reflexi&oacute;n y de la acci&oacute;n pol&iacute;tica de los problemas distributivos y de la desigual capacidad de los actores en presencia para apropiarse de las ganancias de productividad.
    </p><p class="article-text">
        Pero no hay buena econom&iacute;a, ni econom&iacute;a socialmente relevante si el relato permanece anclado en un mercado sin actores, gobernado por una suerte de mano invisible. &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n en ese relato las corporaciones transnacionales &ndash;agroalimentarias, industriales, comerciales y financieras-, las grandes fortunas y patrimonios, las elites empresariales, los grandes bufetes, consultoras y firmas de marketing y publicidad, los propietarios de las grandes empresas de comunicaci&oacute;n, los lobbies empresariales?
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil disponer de informaci&oacute;n al respecto, ni hay inter&eacute;s por parte del establishment en proporcionarla. Tampoco ayuda la opacidad de los mercados donde se materializan o se ocultan una buena parte de las transacciones en las que intervienen estos actores. Pero, a pesar de las dificultades, es fundamental poner la lupa en este &aacute;mbito, pues es ah&iacute; donde se encuentran los principales engranajes y tambi&eacute;n las disfunciones m&aacute;s importantes de la econom&iacute;a realmente existente; donde encontraremos la respuesta a la desigual distribuci&oacute;n de la renta y la riqueza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Urbán, Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/economia-cuestionar-poder_129_2075553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Jun 2018 19:50:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No hay otra economía sin cuestionar el poder]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Reformar la Unión Económica y Monetaria para preservarla y fortalecerla?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reformar-union-economica-monetaria-fortalecerla_129_2113843.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/21b8a1bc-dfe6-4e0c-bb8f-850c25e2b194_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Reformar la Unión Económica y Monetaria para preservarla y fortalecerla?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existe un generalizado consenso en la idea de que la crisis económica ha puesto de manifiesto las insuficiencias, vicios o sesgos de la unión monetaria de ahí la importancia de dar una respuesta acertada a la pregunta formulada</p></div><p class="article-text">
        Abro estas reflexiones poniendo el &eacute;nfasis en la necesidad de plantear las preguntas adecuadas, pues, hay que ser consciente de ello, las preguntas y el lenguaje que utilizamos para formularlas contienen o condicionan de manera decisiva las respuestas; en absoluto son inofensivos ni inocentes, ni desde luego est&aacute;n objetivamente predeterminados.
    </p><p class="article-text">
        Centr&aacute;ndome en la zona euro y su reforma, la pregunta que ponen sobre la mesa las elites econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas podr&iacute;a resumirse de esta manera: &iquest;Cu&aacute;l es el dise&ntilde;o institucional que preserva y fortalece la moneda &uacute;nica? Existe un generalizado consenso en la idea de que la crisis econ&oacute;mica ha puesto de manifiesto las insuficiencias, vicios o sesgos de la uni&oacute;n monetaria (se insiste en un factor u otro dependiendo del enfoque del que avanza el diagn&oacute;stico), de ah&iacute; la importancia de dar una respuesta acertada a la pregunta formulada.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, esa pregunta presupone, en primer t&eacute;rmino, un espacio de reflexi&oacute;n que se ci&ntilde;e, sobre todo, a la esfera institucional, como si el debate que importa, el que es relevante para Europa, tuviera que limitarse necesariamente a ese per&iacute;metro. &iquest;Y la discusi&oacute;n sobre las necesidades, los objetivos, los recursos y los actores? &iquest;Y el centrado en las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas donde, como parece l&oacute;gico, se deber&iacute;a recoger todo lo anterior? Nada se sugiere al respecto, acaso porque se presupone que s&oacute;lo hay una pol&iacute;tica econ&oacute;mica deseable y posible, la implementada en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, que, en los aspectos fundamentales, se mantendr&aacute; y se acentuar&aacute; con las nuevas propuestas de gobernanza.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta acepta impl&iacute;citamente que el &uacute;nico espacio posible para realizar las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas es el delimitado por las instituciones, las actuales y las futuras. No en vano se han trasladado a los documentos oficiales generados desde las diferentes instancias comunitarias, al ordenamiento legal de los pa&iacute;ses, adquiriendo rango constitucional, y a los Tratados europeos los principios b&aacute;sicos de las pol&iacute;ticas neoliberales, los que consagran el rigor presupuestario, la reforma laboral y el predominio del mercado sobre lo p&uacute;blico. Como si s&oacute;lo hubiera una pol&iacute;tica econ&oacute;mica viable, y como si fuera de esas coordenadas s&oacute;lo existiera el caos. Lo cierto, sin embargo, es que, rompiendo esa concepci&oacute;n dogm&aacute;tica y autoritaria, existe vida fuera de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas impuestas desde el poder, otra manera de organizar la econom&iacute;a que, por supuesto, implica otra manera de entender las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta nos cuela, asimismo, el mensaje de que el objetivo del debate y de las instituciones que surjan del mismo es alcanzar un buen funcionamiento de la Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria (UEM), y que avanzar en esa direcci&oacute;n es un juego de suma positiva, donde todos, finalmente, ganan. Una ficci&oacute;n que nada tiene que ver con la tozuda realidad, que deja claro que el euro fue y es la apuesta de la industria financiera, de las grandes corporaciones y de los pa&iacute;ses con mayor potencial competitivo; unas instituciones y unas agendas pol&iacute;ticas que est&aacute;n atravesadas hasta la m&eacute;dula por las relaciones de poder, capturadas por los grupos que disfrutan de una posici&oacute;n privilegiada y que son los indiscutibles ganadores de la crisis. La pregunta, al poner el foco en las instituciones y en su reforma, omite y oculta el decisivo papel de los mercados y de las manos visibles que articulan su funcionamiento.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta desliza el mensaje de que existe una decidida voluntad de proceder a una profunda reforma de la arquitectura institucional de la Uni&oacute;n Europea y de la UEM, de que es posible una reforma de calado de las instituciones comunitarias, y que ahora est&aacute;n creadas las condiciones para llevarla a cabo, de que en la actualidad existe un amplio consenso que apunta en esa direcci&oacute;n. Lo cierto es que en estos a&ntilde;os de crisis las elites europeas, siguiendo la hoja de ruta marcada por Alemania, ha interpretado de la manera m&aacute;s conservadora e inmovilista posible la institucionalidad vigente; esto es lo que atestigua el castigo infringido al gobierno de Syriza y a la ciudadan&iacute;a griega, as&iacute; como al resto de econom&iacute;as meridionales del sur de Europa. Me parece igualmente evidente que, a pesar de los fuegos artificiales orquestados por los grandes medios de comunicaci&oacute;n al respecto de la nueva arquitectura institucional que saldr&aacute; del Consejo Europeo que tendr&aacute; lugar a finales de junio, las negociaciones &ndash;llevadas a cabo siempre en terrenos opacos- y las tomas de posici&oacute;n de los principales actores anuncian m&aacute;s bien continuismo y conservadurismo. Y desde luego se quedan muy lejos de las proclamas de una supuesta &ldquo;refundaci&oacute;n europea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta presupone tambi&eacute;n que, con un dise&ntilde;o institucional adecuado, la uni&oacute;n monetaria estar&aacute; en condiciones de enfrentar esta y futuras crisis. Se pasa por alto &ndash;porque, claro est&aacute;, no interesa- el an&aacute;lisis de los factores estructurales &ndash;la desigualdad y la financiarizaci&oacute;n de los procesos econ&oacute;micos- que han estado en el origen del crack financiero y de la Gran Recesi&oacute;n, que permanecen despu&eacute;s de una d&eacute;cada de pol&iacute;ticas fallidas y que, lo m&aacute;s importante para lo que ahora interesa, lastran e hipotecan el funcionamiento de las instituciones. La reforma que contemplan las elites, lejos de resolverla, agrava la problem&aacute;tica estructural.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la pregunta del comienzo, para reformularla en unos t&eacute;rminos que considero m&aacute;s adecuados: &iquest;Qu&eacute; pol&iacute;tica econ&oacute;mica hay que instrumentar en Europa en beneficio de la mayor&iacute;a social y qu&eacute; marco institucional asegura su implementaci&oacute;n? La contestaci&oacute;n a esta pregunta invita a una reflexi&oacute;n m&aacute;s amplia y con contenidos muy distintos de los marcados por el relato convencional y dominante. Tiene en cuenta y al mismo tiempo desborda el per&iacute;metro de lo meramente institucional, liber&aacute;ndose, asimismo, de la camisa de fuerza consistente en que el objetivo del debate y el marco en que se adoptan las decisiones sea preservar &ndash;cualquiera que sea su coste- la zona euro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reformar-union-economica-monetaria-fortalecerla_129_2113843.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 May 2018 18:42:41 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿El aumento de la productividad del trabajo fortalece las pensiones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/aumento-productividad-trabajo-fortalece-pensiones_129_2181066.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7818230a-c0d1-4378-9f18-0b93a0a4a376_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La productividad laboral ha progresado, pero los factores que han propiciado ese avance y los patrones de distribución de los aumentos obtenidos en la misma, en lugar de fortalecer, empobrecen el sistema público de pensiones</p></div><p class="article-text">
        El aumento de la productividad del trabajo no mejora necesariamente la sostenibilidad de las pensiones.
    </p><p class="article-text">
        Soy consciente de que esta afirmaci&oacute;n puede resultar, como poco, desconcertante, pues parece negar la evidencia de que, precisamente, el crecimiento de la productividad deber&iacute;a proporcionar los recursos que necesita el fondo p&uacute;blico de pensiones. Si la econom&iacute;a espa&ntilde;ola consiguiera mejorar los est&aacute;ndares de productividad, aumentar&iacute;an tanto los salarios de los trabajadores como los beneficios de los empresarios; sin necesidad de incrementar la presi&oacute;n fiscal, ser&iacute;a posible transferir recursos desde la poblaci&oacute;n activa ocupada, que crea riqueza, en direcci&oacute;n a la poblaci&oacute;n inactiva receptora de las pensiones, situada fuera de los circuitos productivos y en continuo crecimiento fruto del envejecimiento demogr&aacute;fico. As&iacute; de lineal y de tramposo es el discurso dominante.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ha sucedido con la productividad del trabajo desde que gobierna el Partido Popular (PP)? Este indicador relaciona el Producto Interior Bruto (PIB) con el n&uacute;mero de trabajadores o de horas trabajadas. Pues bien, si se toma como referencia el empleo en el per&iacute;odo que nos ocupa, entre 2011 y 2017, El PIB real por trabajador ha experimentado un aumento global del 5,1%; si en lugar del empleo se pone el foco en el n&uacute;mero de horas trabajadas, su progresi&oacute;n ha sido del 4,3%. En estos a&ntilde;os, no obstante, la &ldquo;hucha&rdquo; de las pensiones (el fondo de reserva) se ha vaciado y los jubilados han visto c&oacute;mo se reduc&iacute;a su capacidad adquisitiva.
    </p><p class="article-text">
        Para entender esta aparente paradoja hay que analizar los factores que est&aacute;n determinando los avances en la productividad del trabajo. Me centro en las reflexiones que siguen en el denominador de la ratio, esto es, en el volumen de empleo y en las horas trabajadas.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de lo que ocurri&oacute; en los primeros a&ntilde;os de crisis econ&oacute;mica, cuando el avance de este indicador se debi&oacute; sobre todo a la masiva destrucci&oacute;n de empleo (mejora la productividad porque se reduce el denominador y no porque aumente el numerador de la expresi&oacute;n), los datos de ocupaci&oacute;n ofrecen un balance &ldquo;favorable&rdquo; (la informaci&oacute;n estad&iacute;stica que sigue procede de Eurostat y del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, INE).
    </p><p class="article-text">
        Entre 2011 y 2017 la econom&iacute;a espa&ntilde;ola ha creado cerca de 400 mil puestos de trabajo; en 2012 y 2013 todav&iacute;a se destru&iacute;an empleos, pero desde entonces los registros han sido positivos. Todo ello ha supuesto un aumento de la tasa de empleo (proporci&oacute;n de la poblaci&oacute;n en edad de trabajar que dispone de una ocupaci&oacute;n), en unos 3 puntos porcentuales, y una reducci&oacute;n de la que mide el desempleo (porcentaje de la poblaci&oacute;n activa) de 4 puntos.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que la mayor parte de los nuevos empleos han sido precarios, temporales o a tiempo parcial; ambas modalidades de contrataci&oacute;n, que ya representaban en 2011 un elevado porcentaje (el 38,7% de la ocupaci&oacute;n total), en 2017 alcanzaron el 41,7%. Esto explica la reducci&oacute;n en el n&uacute;mero de horas trabajadas, totales y por persona. Es evidente, y as&iacute; lo recogen las estad&iacute;sticas, que la mayor parte de los que est&aacute;n contratados en esas condiciones desear&iacute;an trabajar m&aacute;s horas, en el caso de los que est&aacute;n a tiempo parcial, o tener contratos indefinidos, en los temporales.
    </p><p class="article-text">
        Si se compara la cifra de las personas que disponen de un puesto de trabajo con el &ldquo;empleo equivalente a tiempo completo&rdquo; (indicador que se obtiene dividiendo las horas de trabajo de varios trabajadores a tiempo parcial&nbsp;por la cantidad de horas de un per&iacute;odo laboral completo) el balance ocupacional del gobierno del PP &ndash;medido en t&eacute;rminos estrictamente cuantitativos- es mucho m&aacute;s modesto que el exhibido por los grandes agregados. En efecto, desde esta perspectiva, el nivel de empleo de 2017 cae en 1,6 millones de personas, lo que supone el 8,4% de la cifra total de ocupaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, la cota de desempleo, a pesar de su reducci&oacute;n estad&iacute;stica, contin&uacute;an siendo muy importantes (un 17,4% en 2017), la m&aacute;s elevada de la Uni&oacute;n Europea, despu&eacute;s de Grecia; no hay que perder de vista que esta &ldquo;mejora&rdquo; se debe, en parte, a la reducci&oacute;n de la poblaci&oacute;n activa, en un 3%, que ha dejado la tasa de actividad en 2017 en un 58,8% (60,3% en 2011). Por lo dem&aacute;s, como acabo de se&ntilde;alar, los desempleados que han tenido la suerte de conseguir un puesto de trabajo, acceden, sobre todo, a contratos precarios. T&eacute;ngase en cuenta, en fin, que el n&uacute;mero de parados de larga duraci&oacute;n que han agotado el subsidio por desempleo (en el caso de que tuvieran derecho al mismo) han pasado a depender de otras prestaciones asistenciales de baja cuant&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La aplicaci&oacute;n de la reforma laboral de 2012 &ndash;que reforzaba los rasgos regresivos de la anterior, llevada a cabo por un gobierno socialista- ha contribuido de manera decisiva a la precarizaci&oacute;n de las relaciones laborales, degradando y pervirtiendo la negociaci&oacute;n colectiva. En este entorno institucional, los salarios han continuado retrocediendo. As&iacute;, la compensaci&oacute;n media por trabajador empleado ha ca&iacute;do en estos a&ntilde;os un 2,6%, a pesar de que el PIB aument&oacute; un 6,5%. Fruto de tan dispar evoluci&oacute;n, el peso de los salarios en la renta nacional se redujo en 3 puntos porcentuales. Como siempre, los trabajadores situados en los tramos de ingreso m&aacute;s bajo han sido los peor tratados por esta evoluci&oacute;n. Mientras que el &iacute;ndice de precios al consumo aument&oacute; el 4,8%, el salario bruto mensual del empleo principal de los trabajadores situados en las tres decilas de ingreso m&aacute;s bajo retrocedi&oacute; en t&eacute;rminos nominales y el de las tres siguientes aument&oacute; por debajo del 2%. Todos ellos han conocido, en consecuencia, una sustancial p&eacute;rdida de capacidad adquisitiva.
    </p><p class="article-text">
        Resultan al respecto muy reveladores los datos sobre pobreza ocupacional, esto es, el n&uacute;mero de personas que, disponiendo de un empleo, reciben un ingreso que les sit&uacute;a por debajo del umbral de la pobreza; si en 2011 el porcentaje de trabajadores atrapados en esta situaci&oacute;n era del 10,9%, en 2016 hab&iacute;a aumentado en m&aacute;s de dos puntos porcentuales, hasta alcanzar el 13,1%, tan s&oacute;lo por debajo de Rumania y Grecia.
    </p><p class="article-text">
        Un dato que refleja como pocos la degradaci&oacute;n experimentada en los a&ntilde;os de gobierno del PP &ndash;que este partido, dejando en un juego de ni&ntilde;os a los trileros callejeros, pretende convertir en una &ldquo;historia de &eacute;xito&rdquo;- es el n&uacute;mero de horas extraordinarias no pagadas, otro de los motores que, junto a la intensificaci&oacute;n de los ritmos de trabajo, est&aacute; detr&aacute;s del avance de la productividad.
    </p><p class="article-text">
        Con toda seguridad, la informaci&oacute;n estad&iacute;stica presentada por el INE es una estimaci&oacute;n, m&aacute;s o menos gruesa, de una realidad apenas conocida (muy necesaria de investigar) de la que, por supuesto, los empresarios no informan y que s&oacute;lo conocen con precisi&oacute;n los trabajadores que la sufren. Pues bien, seg&uacute;n los datos ofrecidos por esta instituci&oacute;n, referidos al cuarto trimestre de 2017, cada semana se habr&iacute;an contabilizado 2,7 millones de horas. Adem&aacute;s de que, convertidas en jornadas de trabajo regladas, supondr&iacute;an un volumen considerable de empleo, cabe suponer que se remuneren a un precio inferior al pactado en el contrato de laboral o en el convenio. A&ntilde;&aacute;dase a esta situaci&oacute;n las horas extraordinarias pagadas como horas normales y la simple prolongaci&oacute;n de la jornada laboral sin retribuci&oacute;n alguna. Adem&aacute;s de la sobreexplotaci&oacute;n &ndash;y de la regresi&oacute;n social y democr&aacute;tica- que todo ello supone, contribuyendo a que aumente la cantidad producida con un determinado volumen de empleo, por este trabajo no se abonan las correspondientes cotizaciones sociales con las que, actualmente, se financian las pensiones.
    </p><p class="article-text">
        Retomando la afirmaci&oacute;n con la que arrancaba el texto, en efecto, la productividad laboral ha progresado, pero los factores que han propiciado ese avance y los patrones de distribuci&oacute;n de los aumentos obtenidos en la misma, en lugar de fortalecer, empobrecen el sistema p&uacute;blico de pensiones. Proclamar, como hace el gobierno, con la cada vez m&aacute;s evidente complicidad de Ciudadanos, que la soluci&oacute;n al supuesto problema de la inviabilidad de las pensiones se encuentra en el aumento de la productividad y la creaci&oacute;n de empleo es una mentira m&aacute;s (de las innumerables que nos regala cada d&iacute;a).
    </p><p class="article-text">
        Para que la productividad contribuya a la financiaci&oacute;n de las pensiones p&uacute;blicas es necesario implementar una pol&iacute;tica econ&oacute;mica vertebrada alrededor de la creaci&oacute;n de empleo decente y el aumento de los salarios. Avanzar en esa direcci&oacute;n exige, para empezar, la derogaci&oacute;n de las &uacute;ltimas reformas laborales, sustituy&eacute;ndolas por un marco legal que empodere a los trabajadores y fortalezca la negociaci&oacute;n, el reforzamiento de la inspecci&oacute;n laboral, el aumento del salario m&iacute;nimo y suprimir el tope de cotizaci&oacute;n social a los salarios m&aacute;s elevados.
    </p><p class="article-text">
        Nada que ver, en fin, con la pol&iacute;tica seguida y con la que promete seguir aplicando el gobierno de Mariano Rajoy.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/aumento-productividad-trabajo-fortalece-pensiones_129_2181066.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Apr 2018 18:42:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿El aumento de la productividad del trabajo fortalece las pensiones?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pensiones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo conseguir que las ganancias de productividad se conviertan en más empleo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/conseguir-ganancias-productividad-conviertan-empleo_129_3020442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/850eb9b2-1a8d-4219-bf00-94ad2c779ad7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo conseguir que las ganancias de productividad se conviertan en más empleo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El avance de la productividad, por sí mismo, en absoluto asegura la creación de empleo</p><p class="subtitle">Del mismo modo que sabemos que tampoco garantiza que aumenten las retribuciones de los trabajadores</p></div><p class="article-text">
        La coexistencia de aumentos en la productividad del trabajo y relativamente altos niveles de desempleo nos emplaza a un debate alrededor de la pregunta que encabeza el texto. Este debate, de alcance europeo, cobra especial relevancia y actualidad en la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, cuando vemos que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, los indicadores de productividad y empleo han evolucionado en direcciones opuestas; el sustancial aumento del primero ha ido de la mano de una masiva destrucci&oacute;n de puestos de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Para el relato dominante, el de los poderosos, el nexo entre productividad y empleo est&aacute; garantizado, siempre que las fuerzas del mercado act&uacute;en sin trabas ni interferencias; en esas condiciones, se da una secuencia virtuosa entre la productividad, los beneficios, la inversi&oacute;n y el empleo. Seg&uacute;n esta secuencia, los aumentos de productividad tienen una incidencia positiva sobre los m&aacute;rgenes empresariales, que, al activar la inversi&oacute;n productiva, aumentan los niveles de ocupaci&oacute;n de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Una primera e importante fisura en esta hoja de ruta es la evidente desaceleraci&oacute;n, observada en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, en el ritmo de crecimiento de la productividad del trabajo. Una evidencia emp&iacute;rica que obliga a preguntarse por los factores estructurales, m&aacute;s all&aacute; de la coyuntura de la crisis, que explican los magros resultados obtenidos en materia de productividad y las consecuencias que todo ello tiene en materia de crecimiento y bienestar. En las l&iacute;neas que siguen, retomando la pregunta inicial, me centro en otro asunto, no menos importante: identificar algunos mecanismos que podr&iacute;an establecer un nexo s&oacute;lido entre productividad y empleo.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, las ganancias de productividad se convierten en m&aacute;s puestos de trabajo cuando una parte de esas ganancias se traducen en salarios, siempre que, claro est&aacute;, no se los apropien las elites empresariales, que, en buena medida, las canalizan hacia el consumo de lujo y los mercados financieros. El retroceso de la parte de los ingresos de naturaleza salarial en la renta nacional, din&aacute;mica que se observa desde hace d&eacute;cadas en el conjunto de la Uni&oacute;n Europea y en nuestra econom&iacute;a, pone de manifiesto que han sido los beneficios y las rentas del capital quienes han capturado el grueso de los aumentos de productividad. Una estrategia ocupacional s&oacute;lida obliga a invertir esa tendencia.
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento de los salarios tiene un efecto dinamizador sobre el consumo y tambi&eacute;n sobre la inversi&oacute;n productiva, en la medida en que contribuye a despejar las expectativas de las empresas en cuanto a la evoluci&oacute;n esperada de los mercados. As&iacute; pues, tanto por el lado de la demanda como de la oferta la activaci&oacute;n de los salarios tiene un impacto positivo sobre el empleo. Para ello, es clave el empoderamiento de los trabajadores, esto es, la recuperaci&oacute;n de la capacidad de negociaci&oacute;n colectiva, profundamente mermada por las denominadas pol&iacute;ticas estructurales impulsadas desde la troika comunitaria y ejecutadas por los gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el nexo productividad/empleo precisa crear y consolidar las condiciones legales e institucionales para que los aumentos de productividad contribuyan a fortalecer la capacidad financiera de las administraciones p&uacute;blicas. En otras palabras, las empresas deben cumplir con sus obligaciones tributarias. Es de sobra conocido, sin embargo, que las grandes corporaciones y las empresas transnacionales practican de manera sistem&aacute;tica la elusi&oacute;n fiscal, aprovechando los recovecos de la legislaci&oacute;n, aplicando precios de transferencia en sus transacciones o simplemente depositando el dinero en para&iacute;sos fiscales (no cabe ignorar tampoco el fraude que existe tambi&eacute;n entre los peque&ntilde;os y medianos establecimientos).
    </p><p class="article-text">
        Si los aumentos de productividad, al ampliar la base recaudatoria, proporcionan m&aacute;s recursos a las administraciones p&uacute;blicas, &eacute;stas se encontrar&iacute;an en mejores condiciones de acometer programas sociales y productivos con un fuerte contenido ocupacional, en &aacute;mbitos tan necesarios como los cuidados, la sostenibilidad medioambiental, la salud o la educaci&oacute;n (recaudar m&aacute;s entre los que m&aacute;s tienen ser&iacute;a, asimismo, la manera m&aacute;s justa de romper con el bucle de las pol&iacute;ticas de &ldquo;austeridad&rdquo; presupuestaria).
    </p><p class="article-text">
        La tercera v&iacute;a para que el empleo aumente consiste en que los progresos en la productividad se trasladen a los precios de los bienes y servicios ofrecidos en los mercados. A menudo, dichos progresos, antes que servir para ajustar los precios, se convierten en m&aacute;rgenes m&aacute;s elevados. Ello se ve facilitado por estructuras de mercado poco competitivas &ndash;que los procesos de concentraci&oacute;n empresarial han acentuado&ndash; y por la facilidad que las empresas han tenido para presionar a la baja los salarios, en lugar de los m&aacute;rgenes de beneficio. La repercusi&oacute;n de las mejoras en la productividad en los precios, ajust&aacute;ndolos a la baja, al ensanchar el mercado, tienen un efecto dinamizador sobre la demanda y, en esa medida, sobre el empleo.
    </p><p class="article-text">
        De todo lo anterior cabe concluir que el avance de la productividad, por s&iacute; mismo, en absoluto asegura la creaci&oacute;n de empleo (del mismo modo que sabemos que tampoco garantiza que aumenten las retribuciones de los trabajadores). Tendr&aacute; un efecto positivo sobre la ocupaci&oacute;n si se convierte en salarios, ampl&iacute;a la capacidad recaudatoria de las administraciones p&uacute;blicas y se traslada a los precios. La clave, por lo tanto, se encuentra en c&oacute;mo se distribuyan los aumentos en la productividad; una distribuci&oacute;n que, no hay que olvidar, est&aacute; determinada por las relaciones de poder, la configuraci&oacute;n de los mercados y el funcionamiento de las instituciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/conseguir-ganancias-productividad-conviertan-empleo_129_3020442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Dec 2017 19:58:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo conseguir que las ganancias de productividad se conviertan en más empleo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,Trabajo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una Alemania para otra Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alemania-europa_129_3181379.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea1e6b70-9fe3-4861-b6f5-0e93940c1827_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una Alemania para otra Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El presente y el futuro de la Unión Europea y de la zona euro dependen en buena medida de las políticas que cristalicen en este país tras las elecciones del próximo domingo</p></div><p class="article-text">
        El debate europeo no est&aacute; ocupando un espacio relevante en las <a href="http://www.eldiario.es/theguardian/Elecciones-generales-Alemania-necesitas-saber_0_681032372.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elecciones alemanas,</a> centradas sobre todo en los asuntos dom&eacute;sticos. Gran error, pues lo cierto es que la evoluci&oacute;n de la econom&iacute;a alemana se ve influida por lo que acontezca en el espacio comunitario, del mismo modo que el presente y el futuro de la Uni&oacute;n Europea (UE) y de la zona euro dependen en buena medida de las pol&iacute;ticas que cristalicen en este pa&iacute;s. En las l&iacute;neas que siguen, presento algunas ideas que podr&iacute;an articular un debate que apunte en la direcci&oacute;n de una econom&iacute;a alemana y una Europa para las mayor&iacute;as sociales.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Es posible y necesario aumentar los salarios y el gasto p&uacute;blico alemanes. Avanzar en esa direcci&oacute;n permitir&aacute; dinamizar la demanda interna, tanto en la esfera del consumo como de la inversi&oacute;n, y afrontar la inaplazable agenda de transformaciones estructurales, que pasan por un decidido compromiso con la educaci&oacute;n, la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, la sostenibilidad y la renovaci&oacute;n de las infraestructuras. Todo ello significa que Alemania debe aceptar un aumento de los precios superior al actual, que roza el territorio de la deflaci&oacute;n, contribuyendo de esta manera a un objetivo esencial de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica europea, alcanzar una tasa de inflaci&oacute;n del 2%.</li>
                                    <li>La represi&oacute;n salarial ha representado la quintaesencia de las pol&iacute;ticas aplicadas en Alemania y en el conjunto de los pa&iacute;ses europeos. Los salarios tienen que aumentar, para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y, de paso, activar la demanda dom&eacute;stica. Su empoderamiento de los asalariados es la verdadera piedra de toque de la renovaci&oacute;n del tejido productivo y empresarial; se trata, pues, de una visi&oacute;n radicalmente distinta de la convencional de las pol&iacute;ticas de oferta, que sostienen la necesidad de presionar sobre los costes laborales para mejorar la posici&oacute;n competitiva de las empresas. Como regla general, las retribuciones de los asalariados tienen que crecer en l&iacute;nea con la productividad del m&aacute;s el objetivo de inflaci&oacute;n (en mayor medida los de los grupos de poblaci&oacute;n que han perdido m&aacute;s capacidad adquisitiva), m&aacute;s un porcentaje que compense la brecha competitiva generada con el resto de socios comunitarios en el per&iacute;odo de dr&aacute;stico ajuste a la baja de los salarios. El objetivo en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os es recuperar el peso que los estos ten&iacute;an en la renta nacional cuando se implant&oacute; la moneda &uacute;nica, lo que supone un crecimiento de tres puntos porcentuales, hasta situar esa ratio en el 59%. La responsabilidad del gobierno en este viraje es clave, aumentando el salario m&iacute;nimo, mejorando las retribuciones de los trabajadores p&uacute;blicos, promoviendo la contrataci&oacute;n a tiempo completo y penalizando la fraudulenta. Dadas las extravagantes remuneraciones de las elites empresariales &ndash;en absoluto justificadas por la productividad de su trabajo, sino por las posiciones de poder que detentan- creo necesario introducir el debate sobre los l&iacute;mites de esas remuneraciones. Teniendo en cuenta el enquistamiento de la precariedad y la pobreza en Alemania, dentro y fuera del mercado laboral, resulta asimismo imprescindible introducir el debate pol&iacute;tico y ciudadano sobre la aplicaci&oacute;n de una renta b&aacute;sica universal.</li>
                                    <li>En el terreno de la pol&iacute;tica presupuestaria, Alemania debe imprimir un viraje sustancial en su pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Los ajustes en las cuentas p&uacute;blicas han dominado la gesti&oacute;n macroecon&oacute;mica en los a&ntilde;os de crisis, en este pa&iacute;s y en Europa. El gasto p&uacute;blico alem&aacute;n, en porcentaje del PIB, est&aacute; por debajo del promedio comunitario, siendo asimismo inferior al de aquellos pa&iacute;ses con similares niveles de renta por habitante (lo mismo cabe decir en lo que se refiere a los rubros correspondientes al gasto social y productivo). La econom&iacute;a alemana no s&oacute;lo cuenta con margen suficiente para &ldquo;flexibilizar&rdquo; su rigor presupuestario, sino que dicha flexibilizaci&oacute;n, a trav&eacute;s de la activaci&oacute;n del gasto p&uacute;blico y la reducci&oacute;n del actual super&aacute;vit, es una necesidad para un adecuado funcionamiento de su econom&iacute;a, para corregir la fractura social y para avanzar hacia &ldquo;Otra Europa&rdquo;.</li>
                                    <li>En clave europea, el previsible aumento de las importaciones y la aminoraci&oacute;n de los flujos exportadores, asociados al impulso de la demanda interna alemana crear&aacute;n las condiciones para absorber y corregir los desequilibrios de las balanzas de pagos, tanto del lado del super&aacute;vit de Alemania como del de los d&eacute;ficits de las periferias, que ver&aacute;n ampliados los mercados para la venta de sus bienes y servicios.</li>
                                    <li>Bruselas, con el decisivo concurso de los responsables pol&iacute;ticos alemanes, no s&oacute;lo han impuesto unas fracasadas pol&iacute;ticas de austeridad. La coalici&oacute;n de intereses olig&aacute;rquicos que ha colonizado las instituciones comunitarias ha llevado a cabo reformas que apuntan a un federalismo burocr&aacute;tico y autoritario. Un limitado, insuficiente y sesgado redise&ntilde;o institucional de la zona euro, que no corrige los problemas fundamentales de la misma, que mantiene y refuerza el estatus quo y que entrega el denominado proyecto europeo a las grandes corporaciones y a la industria financiera, perjudicando a la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n alemana y asfixiando a las econom&iacute;as perif&eacute;ricas de la eurozona y la UE. En esto ha consistido la pol&iacute;tica europea de Alemania. Perseverar en la actual trayectoria, adem&aacute;s de no abrir un escenario de superaci&oacute;n de la crisis, adem&aacute;s de empobrecer a una buena parte de la poblaci&oacute;n, nos conduce a un abismo donde nos esperan (ya est&aacute;n presentes, de hecho) los partidos y movimientos xen&oacute;fobos y fascistas, situ&aacute;ndonos en un escenario donde las inercias desintegradoras podr&iacute;an incluso poner en jaque a la uni&oacute;n monetaria y a la UE. </li>
                                    <li>Por todo ello, Europa &ndash;su ciudadan&iacute;a, pues eso es lo que en definitiva m&aacute;s importa- necesita reformas en profundidad, tanto de sus instituciones como de sus pol&iacute;ticas. De manera inmediata, pues la gravedad de la situaci&oacute;n lo exige, hay que aplicar un pack de medidas de emergencia que deber&iacute;an incluir la celebraci&oacute;n de una conferencia sobre la deuda privada y p&uacute;blica (iniciativa que trabajar&iacute;a con una agenda que incorporar&iacute;a la auditor&iacute;a ciudadana y la aplicaci&oacute;n inmediata de una moratoria en los pagos, adem&aacute;s de quitas y reestructuraciones); un ambicioso plan de rescate a la periferia orientado a la modernizaci&oacute;n y renovaci&oacute;n de las capacidades productivas y a la mejora de los est&aacute;ndares sociales; y un pacto europeo de crecimiento de los salarios. Con la actual institucionalidad, si hubiera voluntad pol&iacute;tica (que ahora es simplemente inexistente), estos objetivos ser&iacute;an viables. Resulta evidente que ello significa desbordar las l&iacute;neas rojas que, r&iacute;gida y autoritariamente, ha impuesto la pol&iacute;tica alemana de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, rechazando de plano todas aquellas propuestas que apuntaban a una Europa m&aacute;s cooperativa y solidaria; y, claro est&aacute;, implica poner fin a las pol&iacute;ticas salariales y presupuestarias, y a las exigencias de la Comisi&oacute;n Europea y la Troika en estos &aacute;mbitos.</li>
                                    <li>En paralelo, es preciso abrir una agenda de m&aacute;s calado que conducir&aacute; necesariamente a la aprobaci&oacute;n de un nuevo tratado europeo. Los objetivos de la nueva Europa en materia de pol&iacute;tica econ&oacute;mica deben ser la convergencia productiva, social y territorial hacia los est&aacute;ndares m&aacute;s elevados, la equidad de g&eacute;nero y la sostenibilidad. En el terreno de las instituciones, adem&aacute;s de otorgar m&aacute;s protagonismo al parlamento europeo, es necesario crear nuevas instituciones y protocolos que promuevan y faciliten la intervenci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a. En un contexto donde se establezcan los pilares de &ldquo;Otra Europa&rdquo;, habr&aacute; que establecer nuevos criterios de condicionalidad, dise&ntilde;ar un nuevo y m&aacute;s ambicioso presupuesto europeo, sostenido en la suficiencia financiera y la progresividad fiscal, y redefinir los objetivos del Banco Central Europeo y del Banco Europeo de Inversiones, todo ello en la l&iacute;nea de los objetivos que acabamos de se&ntilde;alar. Para que esa Europa emerja hay que introducir en el debate pol&iacute;tico y ciudadano un plan de reformas estructurales dirigido, entre otros objetivos, a la reforma del sector financiero, desactivando su potencial especulativo y promoviendo un potente polo p&uacute;blico, limitar el poder de las grandes corporaciones, prohibir los para&iacute;sos fiscales, combatir el fraude fiscal y garantizar la negociaci&oacute;n colectiva, corregir las disparidades territoriales y promover la sostenibilidad medioambiental y la equidad de g&eacute;nero.</li>
                                    <li>Es evidente que las propuestas anteriores, y otras que pudieran formularse en la misma l&iacute;nea, colisionan con los intereses de las elites econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas europeas (no s&oacute;lo alemanas), que contemplan la actual institucionalidad y pol&iacute;ticas comunitarias como la v&iacute;a para el mantenimiento y la reproducci&oacute;n de las actuales relaciones de poder, y de un sistema capitalista crecientemente extractivo, en lo social y en lo ecol&oacute;gico. As&iacute; las cosas, s&oacute;lo una ciudadan&iacute;a organizada y politizada, actuando local y globalmente, estar&aacute; en condiciones de liderar un verdadero proceso de transformaci&oacute;n, de abrir el candado que permita construir &ldquo;Otra Europa&rdquo;. Est&aacute; por ver si esta din&aacute;mica, eminentemente pol&iacute;tica, pone sobre la mesa la necesidad abandonar la zona euro o, incluso, la propia disoluci&oacute;n de la misma y de la UE. Todos los escenarios est&aacute;n abiertos, ante el m&aacute;s que previsible cierre de filas de las oligarqu&iacute;as para impedir cualquier transformaci&oacute;n que supere el marco institucional vigente (las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y estructurales, en lo fundamental, ni siquiera se cuestionan) o la mera reforma del mismo. Las fuerzas del cambio que libran la batalla por &ldquo;Otra Europa&rdquo; y que no consideran que ahora mismo el epicentro de esa batalla pivota en torno a la salida de la moneda &uacute;nica (aun reconociendo que el euro, en su actual formulaci&oacute;n, es la opci&oacute;n de los poderes econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos y que el margen de maniobra para hacer pol&iacute;ticas en beneficio de las mayor&iacute;as sociales es cada vez m&aacute;s reducido), har&iacute;an bien en considerar y en prepararse para todos los escenarios, incluido el de la ruptura o salida de la UEM.</li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alemania-europa_129_3181379.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Sep 2017 18:33:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una Alemania para otra Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Europa,Economía,Elecciones,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cesión o recuperación de soberanía en Europa? Una cuestión de enfoque]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cesion-recuperacion-soberania-europa-cuestion_129_3258463.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La cuestión de cuánta soberanía conservan los estados nacionales y cuánta se traslada a las instituciones supra estatales ha estado muy presente en la construcción europea.</p></div><p class="article-text">
        El denominado &ldquo;proyecto europeo&rdquo; ha avanzado a partir de la tensi&oacute;n y del equilibrio entre las competencias que los gobiernos ced&iacute;an a instituciones de &aacute;mbito supraestatal y las que permanec&iacute;an bajo su tutela; el recorrido de las Comunidades Europeas y de la Uni&oacute;n Europea (UE) ha encarnado el avance de las primeras y el retroceso de las segundas; si bien es evidente que los estados han conservado parcelas sustanciales de autonom&iacute;a tanto en la esfera pol&iacute;tica como econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        La formaci&oacute;n de la Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria (UEM) situ&oacute; el tema de la soberan&iacute;a en el centro del debate europeo. Con la creaci&oacute;n de la zona euro los gobiernos que decidieron formar parte de la misma renunciaron a parcelas sustanciales de soberan&iacute;a en la gesti&oacute;n de sus pol&iacute;ticas econ&oacute;micas. Se supon&iacute;a &ndash;en realidad este ha sido el supuesto sobre el que se ha levantado todo el edificio comunitario- que los costes asociados a esa cesi&oacute;n ser&iacute;an sustancialmente m&aacute;s bajos que los beneficios derivados de compartir la moneda.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, cuando todav&iacute;a no hemos superado la crisis econ&oacute;mica (a pesar de que en la mayor parte de los pa&iacute;ses comunitarios el Producto Interior Bruto ya ofrece registros positivos) y cuando la UE experimenta la zozobra de una aguda crisis pol&iacute;tica (como consecuencia de la decisi&oacute;n del Reino Unido de abandonar la UE, el Brexit, y del generalizado ascenso y consolidaci&oacute;n de la extrema derecha racista y xen&oacute;foba) el tema de la soberan&iacute;a reaparece con fuerza.
    </p><p class="article-text">
        Aquellos que dicen querer salir de la crisis con m&aacute;s Europa, centran su relato en la necesidad de avanzar, con diferentes dosis y ritmos, hacia un escenario de mayor integraci&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica. As&iacute;, desde Bruselas se apuesta &ndash;como una pieza central de superaci&oacute;n de la crisis y para asegurar un buen funcionamiento de la zona euro- por completar, corregir y reforzar la gobernanza comunitaria. Se reconocen desde este planteamiento las carencias e insuficiencias con que surgi&oacute; la UEM y su responsabilidad en el desencadenamiento del crack financiero. Se invita, de esta manera, a que los estados cedan m&aacute;s soberan&iacute;a con el prop&oacute;sito de conseguir m&aacute;s Europa; el pacto fiscal, el semestre europeo, la uni&oacute;n bancaria y el mercado &uacute;nico de capitales son algunos de los hitos m&aacute;s significativos de este proceso.
    </p><p class="article-text">
        Desde coordenadas pol&iacute;ticas e ideol&oacute;gicas completamente opuestas, las izquierdas y los partidos del cambio tambi&eacute;n consideran central plantear la cuesti&oacute;n de la soberan&iacute;a. En algunos casos, demandando que las instituciones &ldquo;genuinamente democr&aacute;ticas&rdquo; ganen protagonismo, frente a las que carecen de esa legitimidad, o reforzando los protocolos que canalizan la participaci&oacute;n directa de la gente, a trav&eacute;s, por ejemplo, de los refer&eacute;ndum y las consultas. Se tratar&iacute;a de encontrar un nuevo equilibrio que ampliara las competencias del Parlamento Europeo, abriendo en paralelo espacios de intervenci&oacute;n ciudadana en la actual institucionalidad.
    </p><p class="article-text">
        Quienes defienden la necesidad de abandonar o disolver la zona euro tambi&eacute;n apelan al argumento de la recuperaci&oacute;n de la soberan&iacute;a. La pertenencia a la UEM supuso renunciar a las pol&iacute;ticas monetaria y cambiaria, y limitar la autonom&iacute;a de la presupuestaria. Desde esta perspectiva, un argumento para abandonar la moneda &uacute;nica es, precisamente, la necesidad de recuperar la soberan&iacute;a perdida, pasar a controlar de nuevo herramientas de pol&iacute;tica econ&oacute;mica necesarias para abrir una agenda de cambio en beneficio de la mayor&iacute;a social.
    </p><p class="article-text">
        La deriva pol&iacute;tica de Europa es otra de las piedras angulares del debate sobre la soberan&iacute;a. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os especialmente estamos asistiendo a la emergencia y consolidaci&oacute;n, con un respaldo electoral sustancial y creciente, de partidos situados en la derecha m&aacute;s extrema del arco pol&iacute;tico &ndash;con perfiles xen&oacute;fobos y racistas- que proclaman abiertamente la necesidad de abandonar la UEM y tambi&eacute;n la UE. Estos partidos, con un discurso deliberadamente confuso que reparte las culpas de la crisis entre la inmigraci&oacute;n, la burocracia de Bruselas, la clase pol&iacute;tica tradicional, la corrupci&oacute;n y la globalizaci&oacute;n, se presentan o al menos intentan presentarse como una alternativa anti olig&aacute;rquica frente a un sistema que ha dado la espalda a la gente. Defienden, de esta manera, un repliegue hacia el Estado, como piedra de toque de la recuperaci&oacute;n de la soberan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, resulta obligado mencionar el terremoto que ha supuesto que uno de los pilares de la integraci&oacute;n europea, el Reino Unido &ndash;pa&iacute;s que hab&iacute;a permanecido fuera de la zona euro- ha decidido, convocando a la ciudadan&iacute;a a un refer&eacute;ndum, abandonar la UE. Sin entrar en la consideraci&oacute;n de las causas, diversas y complejas, que explican el Brexit el hecho en s&iacute; mismo resulta crucial al poner de manifiesto que el escenario de salida del &ldquo;proyecto &rdquo;, no s&oacute;lo de la UEM, tantas veces estigmatizado como inviable y aventurero, por situar a la econom&iacute;a que lo protagonizara en el abismo, es una realidad, es posible, abriendo de esta manera una puerta que hasta ahora hab&iacute;a estado bien cerrada.
    </p><p class="article-text">
        Estas posiciones y din&aacute;micas, someramente presentadas, merecen, sin duda alguna, un debate p&uacute;blico y pol&iacute;tico en profundidad, pues representan visiones muy diferentes de Europa. Sirven para poner de manifiesto que el debate sobre la soberan&iacute;a es un asunto complejo y de gran calado que no admite simplificaciones y que tiene una importancia crucial en la configuraci&oacute;n social, pol&iacute;tica y econ&oacute;mica de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Como vemos, buena parte del debate gira alrededor de las atribuciones y competencias de las diferentes instituciones &ndash;comunitarias, estatales y locales-. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que las instituciones y la representaci&oacute;n pol&iacute;tica en las mismas constituyen un espacio, sin duda alguno necesario, pero tambi&eacute;n insuficiente, para avanzar en la recuperaci&oacute;n de la soberan&iacute;a. Situado en esas coordenadas, este enfoque deja en un plano subordinado o simplemente omite la cuesti&oacute;n central de los mercados y de los actores que determinan su configuraci&oacute;n y las reglas del juego, las estrategias de los grupos corporativos, en definitiva.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que, como se ha mencionado antes, en el proceso de construcci&oacute;n europea han ganado relevancia las instituciones supraestatales, pero quienes, sobre todo, han cobrado importancia han sido las grandes corporaciones, nacionales y transnacionales, y los lobbies que las representan. Las decisiones que afectan a la gente, que influyen decisivamente en su vida cotidiana, se adoptan en espacios formales e informales en los que se articulan los intereses de las minor&iacute;as privilegiadas, donde el control social es m&iacute;nimo o inexistente.
    </p><p class="article-text">
        No sorprende que el relato del poder, el lanzado por las instituciones comunitarias, omita por completo este asunto, pues sirve para ocultar los intereses que subyacen y condicionan las instituciones y las pol&iacute;ticas implementadas desde Bruselas y por la mayor parte de los gobiernos europeos. Pero s&iacute; sorprende, y mucho, que el discurso cr&iacute;tico est&eacute; centrado (y encerrado) en el engranaje institucional; importante, sin duda, pero insuficiente para entender cabalmente qu&eacute; es y que no es Europa; para entender asimismo el rumbo seguido por las instituciones, la sesgada orientaci&oacute;n de las reformas puestas en marcha, y la escasa relevancia o la postergaci&oacute;n que otras han merecido por parte de Bruselas.
    </p><p class="article-text">
        Al ignorar este aspecto, los an&aacute;lisis al uso de la crisis, tambi&eacute;n aquellos que plantean la recuperaci&oacute;n de la soberan&iacute;a, quedan irremediablemente incompletos y sesgados. Un ejemplo. Los defensores de un presupuesto comunitario exiguo o en retroceso (como el actual, que apenas representa el 1% del producto nacional bruto comunitario) en realidad est&aacute;n apostando porque los actores p&uacute;blicos y privados acudan a los mercados &ndash;a los grandes bancos e intermediarios financieros privados- para atender sus necesidades de recursos. Otro ejemplo. El complejo militar-industrial, con la excusa del terrorismo y de las guerras (que han contribuido a alimentar con el comercio y venta de armamento, pues, ya se sabe, &ldquo;business is business&rdquo;) est&aacute; indudablemente detr&aacute;s de fortalecer la Europa de la defensa, objetivo que ya se ha convertido en una de las propuestas centrales de los &uacute;ltimos documentos comunitarios. Un &uacute;ltimo ejemplo, de una larga lista que podr&iacute;a poner, la existencia de competencia fiscal y de para&iacute;sos fiscales dentro de Europa y el limitado inter&eacute;s que han puesto las autoridades comunitarias en corregir esta situaci&oacute;n, ha constituido un formidable negocio para las empresas transnacionales y las grandes fortunas, que han obtenido y obtienen suculentos r&eacute;ditos aprovechando esta ventajosa situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con un planteamiento que va de las instituciones a las instituciones &ndash;como si ah&iacute; estuviera encerrada toda la problem&aacute;tica que merece ser tenida en cuenta- se ignora que la verdadera cesi&oacute;n de soberan&iacute;a, antes y ahora, ha consistido en que las instituciones, estatales y comunitarias, han sido ocupadas por los mercados, por las grandes empresas y por sus lobbies, que han impuesto los contenidos de la agenda y de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Hemos asistido, pues, a un doble proceso de cesi&oacute;n de soberan&iacute;a, desde los estados hacia las instituciones comunitarias, y desde ambos hacia los mercados, que se han configurado con un perfil crecientemente olig&aacute;rquico. El relativo equilibrio entre los Estados, las instituciones comunitarias y los mercados ha quedado seriamente tocado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y podemos decir que el crack financiero, la Gran Recesi&oacute;n y la Gran Transformaci&oacute;n &ndash;la que est&aacute; alumbrando a un capitalismo de perfil marcadamente extractivo- lo han roto definitivamente a favor de las manos visibles de los mercados, que, adem&aacute;s de moverse en espacios opacos, lejos de las regulaciones p&uacute;blicas, han tomado al asalto las instituciones (estatales y comunitarias) y la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Esta captura ha sido clave, por ejemplo, para que los beneficios y las rentas del capital contribuyan cada vez menos a las arcas p&uacute;blicas, para que la regulaci&oacute;n financiera se pliegue a las exigencias y necesidades de los grandes operadores, para que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas se dirijan, antes que nada, a proteger los intereses de los grandes acreedores y deudores, o para que la agenda de Bruselas se haya orientado a la liberalizaci&oacute;n de los mercados diluy&eacute;ndose su funci&oacute;n redistributiva.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Significa esto que carecen de importancia los dise&ntilde;os institucionales? En absoluto, la tienen y mucha. Pero ese debate, para que tenga recorrido y calado, necesita contemplarse en el contexto m&aacute;s amplio de los mercados realmente existentes. Recuperar soberan&iacute;a, significa, desde esta perspectiva debilitar y contrarrestar el poder de los grupos corporativos. Tambi&eacute;n pasa por dar poder a los pobres y excluidos y a los trabajadores. Cambiar las relaciones de poder, en definitiva.
    </p><p class="article-text">
        Los mercados necesitan de una regulaci&oacute;n efectiva, no s&oacute;lo encaminada a corregir o mitigar sus excesos, sino a establecer unas reglas del juego encaminadas a promover pr&aacute;cticas y actores compatibles con los objetivos de sostenibilidad y equidad. Esa regulaci&oacute;n debe premiar las dimensiones formales y reguladas frente a las informales y opacas. Hacer frente a la cesi&oacute;n de soberan&iacute;a ahora ejercida por los mercados requiere, asimismo, un potente y eficiente sector p&uacute;blico, limitar los procesos de concentraci&oacute;n empresarial, empoderar a los trabajadores y crear y preservar espacios que permitan la intervenci&oacute;n ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        Una &uacute;ltima consideraci&oacute;n para concluir. Reivindicar, frente a la globalizaci&oacute;n o lo supraestatal, los espacios estatales y locales no garantiza por definici&oacute;n el ejercicio de la soberan&iacute;a. Los procesos de expropiaci&oacute;n de la voluntad soberana se han dado y se dan en todos los &aacute;mbitos, no s&oacute;lo a escala global. No son pocas las experiencias donde esa reivindicaci&oacute;n se ha esgrimido en nombre de pol&iacute;ticas que colisionan con los intereses de las mayor&iacute;as sociales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cesion-recuperacion-soberania-europa-cuestion_129_3258463.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Jul 2017 19:10:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Cesión o recuperación de soberanía en Europa? Una cuestión de enfoque]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desigualdad y pobreza: el país de Donald Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desigualdad-pobreza-pais-donald-trump_129_3362872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d797dc3-6a84-4a93-8f48-9ce8681727e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desigualdad y pobreza: el país de Donald Trump"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Estados Unidos, antes y durante la crisis, ha aumentado con fuerza la desigualdad; de hecho, es una de las economías más inequitativas del planeta, muy por delante de las europeas</p></div><p class="article-text">
        A menudo se afirma que la econom&iacute;a estadounidense es un modelo a seguir por la &ldquo;vieja y desnortada&rdquo; Europa.
    </p><p class="article-text">
        Ya antes del estallido de la crisis este era un mantra muy utilizado en los c&iacute;rculos acad&eacute;micos, medi&aacute;ticos y pol&iacute;ticos. Lejos de evaluar las ventajas e inconvenientes de las econom&iacute;as situadas a ambos lados del Atl&aacute;ntico, quienes argumentaban en estos t&eacute;rminos pretend&iacute;an justificar la necesidad de implementar en Europa las pol&iacute;ticas neoliberales que en su opini&oacute;n tan buenos resultados daban en Estados Unidos; muy especialmente las que apuntaban al mercado de trabajo, exigiendo su desregulaci&oacute;n (flexibilizaci&oacute;n, utilizando un eufemismo muy recurrente).
    </p><p class="article-text">
        El <em>crack</em> financiero, cuyo epicentro fue precisamente Wall Street, fue un duro golpe para este relato, alimentado en el paradigma de &ldquo;todo mercado&rdquo;. No obstante, cuando estamos a punto de cerrar una d&eacute;cada de crisis econ&oacute;mica &ndash;o, en el mejor de los casos, de lenta e inestable recuperaci&oacute;n&ndash;, el icono estadounidense reaparece con fuerza. Este pa&iacute;s, con un &ldquo;mix&rdquo; de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas acertado, estar&iacute;a mostrando el camino de salida de la crisis.
    </p><p class="article-text">
        Entre 2010 y 2016 el crecimiento del producto interior bruto (PIB) real en promedio super&oacute; el 2% en Estados Unidos, mientras que el registro de la Uni&oacute;n Europea (UE) fue del 1,3% y el de la Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria (UEM) apenas alcanz&oacute; el 1%. Pero donde los contrastes parecen m&aacute;s rotundos es en los datos de empleo y desempleo, donde los logros estadounidenses resultar&iacute;an incontestables.
    </p><p class="article-text">
        El 2016 el nivel de empleo en la UE era un 2,1% superior al de 2010, en tanto que en la zona euro era poco m&aacute;s del 1%. Frente a tan magro y decepcionante balance, en Estados Unidos la ocupaci&oacute;n hab&iacute;a aumentado en ese mismo periodo en un 8,1%. En cuanto a las tasas desempleo, continuaban siendo relativamente elevadas en Europa, del 8,7% en la UE y del 10,2% en la UEM, respectivamente. Encontramos registros mucho mejores en la econom&iacute;a estadounidense, donde la tasa de desempleo se habr&iacute;a reducido a la mitad entre 2010 y 2016, pasando desde el 9,3% hasta el 4,9%.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Estamos ante una historia de &eacute;xito? &iquest;Simboliza Estados Unidos el modelo a seguir? Contestar ambas preguntas exigir&iacute;a un an&aacute;lisis minucioso de las pol&iacute;ticas seguidas en este pa&iacute;s y de los resultados obtenidos por las mismas. Sin pretender entrar en ese debate, que desborda con mucho el objetivo de estas l&iacute;neas, hay que tener presente un axioma b&aacute;sico, que tanto los economistas como los pol&iacute;ticos olvidan o ignoran con demasiada frecuencia: la econom&iacute;a est&aacute; al servicio de las personas. La mejora de las condiciones de vida de la mayor parte de la poblaci&oacute;n, especialmente de los m&aacute;s desfavorecidos, tiene que ser el inexcusable objetivo de una &ldquo;buena&rdquo; pol&iacute;tica econ&oacute;mica; si esta beneficia a las &eacute;lites y a los poderosos, habr&aacute; fracasado.
    </p><p class="article-text">
        Los registros sobre crecimiento econ&oacute;mico y empleo son, desde esta perspectiva, a todas luces insuficientes. &iquest;C&oacute;mo se reparten las ganancias de ese crecimiento? &iquest;Qu&eacute; calidad tiene ese empleo? Es en este tipo de preguntas, que el discurso dominante simplemente ni siquiera formula, donde hay que poner el foco para valorar el curso de la econom&iacute;a. Y es en esos &aacute;mbitos donde encontramos en Estados Unidos (y en Europa) una respuesta y una gesti&oacute;n de la crisis econ&oacute;mica que favorece a los poderosos (los que est&aacute;n precisamente en el origen de la crisis), perjudicando a la mayor&iacute;a social.
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos, antes y durante la crisis, ha aumentado con fuerza la desigualdad. De hecho, es una de las econom&iacute;as m&aacute;s inequitativas del planeta, muy por delante de las europeas. As&iacute; lo pone de manifiesto el &iacute;ndice de Gini, ratio que ofrece una horquilla de valores comprendidos entre 0 y 100 (los m&aacute;s cercanos a esta cifra son los m&aacute;s desiguales). Seg&uacute;n la informaci&oacute;n proporcionada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en los a&ntilde;os 2010-2015 el registro de la econom&iacute;a estadounidense era de 41,1. Comp&aacute;rese esta cifra con la de nuestra econom&iacute;a, un 35,9, donde la desigualdad tambi&eacute;n ha experimentado una marcada tendencia alcista.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los indicadores habitualmente utilizados en los estudios de econom&iacute;a es la proporci&oacute;n entre los ingresos percibidos por el 20% de la poblaci&oacute;n m&aacute;s pobre y m&aacute;s rica. Tambi&eacute;n en este caso, Estados Unidos lidera el ranking de la desigualdad, con un valor del 9,1 (7,3 en Espa&ntilde;a) en los a&ntilde;os 2010-2015 (PNUD).
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; donde la fractura social emerge con mayor contundencia es cuando se repara en la posici&oacute;n de los muy ricos. El Credit Suisse a trav&eacute;s del Global Wealth Databook ofrece informaci&oacute;n sobre la concentraci&oacute;n de la riqueza (donde, por cierto, el &iacute;ndice de Gini es sustancialmente superior al del ingreso). Pues bien, con datos de 2016, en Estados Unidos el 1% de la poblaci&oacute;n atesora el 42,1% de la riqueza total, el 5% dispon&iacute;a del 66,5% y el 10% del 77,6%. En Espa&ntilde;a, donde, como antes hemos indicado, la fractura social ha avanzado con rapidez, convirti&eacute;ndonos en uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s desiguales de la UE, los valores son, en cada uno de esos segmentos poblacionales, del 27,4%, 45,4% y 56,2%.
    </p><p class="article-text">
        El contrapunto de esta situaci&oacute;n se encuentra en la tendencia secular al estancamiento de los salarios (no los de las &eacute;lites empresariales, que han crecido en la fase de auge econ&oacute;mico y se han mantenido en niveles muy elevados durante los a&ntilde;os de crisis). Entre 2010 y 2016 el salario promedio por hora trabajada apenas ha aumentado, pasando de 22,98 a 23,99 d&oacute;lares. Un aumento acumulado del 4,4% en t&eacute;rminos nominales, lo que, teniendo en cuenta que la progresi&oacute;n de los precios ha superado el 10%, ha supuesto una notable p&eacute;rdida de capacidad adquisitiva.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que, como se ha dicho, los ejecutivos de las grandes corporaciones contin&uacute;an recibiendo remuneraciones astron&oacute;micas &ndash;que nada tienen que ver con su contribuci&oacute;n a la productividad de las firmas que dirigen, sino con las posiciones de poder que disfrutan&ndash; la presi&oacute;n sobre los salarios m&aacute;s bajos ha sido enorme. El porcentaje de los trabajadores cuyos ingresos son iguales o inferiores al salario a tiempo completo necesario para sostener a una familia de cuatro miembros con dos hijos estaba situado en 2016 en el 23,7%, ratio que ha experimentado una ligera mejora desde 2010 (25,9%) (Economic Policy Institute&rsquo;s State of Working America Data Library, EPI).
    </p><p class="article-text">
        En lo que concierne al salario m&iacute;nimo federal, se ha mantenido invariable entre 2010 y 2016, situ&aacute;ndose en 7,25 d&oacute;lares, con la consiguiente p&eacute;rdida de capacidad adquisitiva. Como porcentaje del salario medio de los trabajadores de producci&oacute;n y no supervisores, la regresi&oacute;n ha sido muy acusada, pasando del 38,1% al 33,6%.
    </p><p class="article-text">
        Todo lo anterior, la generalizaci&oacute;n de los bajos salarios y la mala calidad de los puestos de trabajo creados, invita a relativizar el &ldquo;favorable&rdquo; comportamiento del desempleo. T&eacute;ngase en cuenta, adem&aacute;s, que la tasa de participaci&oacute;n de la fuerza de trabajo &ndash;el porcentaje de la poblaci&oacute;n que trabaja o est&aacute; desempleada como porcentaje de la poblaci&oacute;n en edad de trabajar&ndash; se ha reducido; en enero de 2010 era del 62,8% y en diciembre de 2016 del 62,8. Una parte de la poblaci&oacute;n activa que ha pasado a la inactividad engrosar&iacute;a las filas del desempleo.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, conviene reparar en el indicador de infra empleo, tambi&eacute;n ofrecido por el EPI. Adem&aacute;s de los desempleados en sentido estricto se contabiliza el trabajo a tiempo parcial involuntario y los trabajadores que han estado disponibles para trabajar en el &uacute;ltimo a&ntilde;o, pero que han dejado de buscar un trabajo en las &uacute;ltimas cuatro semanas. El infra empleo habr&iacute;a alcanzado en enero de 2010 el 16,5% de la poblaci&oacute;n activa y en diciembre de 2016 todav&iacute;a afectar&iacute;a al 9,6%, m&aacute;s del doble de la tasa oficial de desempleo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es Estados Unidos un espejo donde mirarnos? En absoluto. Lejos de ser un fen&oacute;meno pasajero que se resuelve con el crecimiento, tanto all&iacute; como en Europa la desigualdad avanza y se enquista en nuestras econom&iacute;as. No s&oacute;lo como consecuencia de la crisis, sino sobre todo como resultado del triunfo de un capitalismo crecientemente extractivo, al servicio de los intereses de las &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, donde los puentes institucionales y los consensos que hac&iacute;an posible las pol&iacute;ticas redistributivas han saltado por los aires.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/desigualdad-pobreza-pais-donald-trump_129_3362872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Jun 2017 17:31:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desigualdad y pobreza: el país de Donald Trump]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad,Pobreza,Donald Trump,Estados Unidos,Economía,Neoliberalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Libro Blanco (más bien negro) sobre el futuro europeo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/libro-blanco-negro-futuro-europeo_129_3535616.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b10cc3b-e735-4ad2-b1dc-619468913839_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Libro Blanco (más bien negro) sobre el futuro europeo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuatro de los cinco escenarios presentados en el Libro Blanco de Bruselas significan dar por bueno el fracaso del proyecto europeo. Supone que, ante el monumental desafío que representa la crisis, se contempla la posibilidad de una suma y sigue o de un retroceso</p></div><p class="article-text">
        Con motivo del 60&ordm; aniversario del Tratado de Roma, la Comisi&oacute;n Europea present&oacute; la semana pasada el Libro blanco sobre el futuro de Europa. Como refleja en el subt&iacute;tulo, el documento, de treinta p&aacute;ginas, pretende abrir el debate sobre los diferentes escenarios que podr&iacute;an materializarse en Europa en el horizonte de 2025. 
    </p><p class="article-text">
        Es marca de la casa. La ret&oacute;rica vac&iacute;a y grandilocuente de los documentos y declaraciones comunitarias que a pesar de la cr&iacute;tica situaci&oacute;n que vive la Uni&oacute;n Europea (UE) sigue estando muy presente en el Libro Blanco. Pero en este caso no se trata s&oacute;lo de ret&oacute;rica, sino de una mezcla de ceguera y autismo.
    </p><p class="article-text">
        Seleccionamos tres p&aacute;rrafos, entre otros muchos que recorren el texto: &ldquo;Es momento de reflexionar con orgullo de nuestros logros y de recordar los valores que nos unen&rdquo;; &ldquo;La Uni&oacute;n Europea ha mejorado nuestras vidas. Debemos velar porque sigan mejorando las de todos aquellos que vendr&aacute;n detr&aacute;s de nosotros&rdquo;; &ldquo;&hellip;una Uni&oacute;n ampliada de 500 millones de ciudadanos que viven en libertad en una de las econom&iacute;as m&aacute;s pr&oacute;speras del mundo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nos preguntamos c&oacute;mo recibir&aacute;n este brindis al sol los trabajadores que, como consecuencia de las reformas laborales, impulsadas y exigidas por Bruselas, se han llevado por delante la negociaci&oacute;n colectiva y son responsables de una hist&oacute;rica reducci&oacute;n de los salarios. La ciudadan&iacute;a griega que ha sido hundida en la pobreza como consecuencia de la aplicaci&oacute;n de los sucesivos memor&aacute;ndums. La quinta parte de la poblaci&oacute;n alemana que est&aacute; cerca o por debajo del umbral de la pobreza. La institucionalizaci&oacute;n de la &ldquo;deudocracia&rdquo; como un sistema de disciplinamiento de los pa&iacute;ses del sur de Europa. Y tambi&eacute;n los refugiados que est&aacute;n muriendo de frio y enfermedad en las fronteras comunitarias o se ahogan en las aguas del Mediterr&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        No es serio ni decente pasar de puntillas sobre estas y otras situaciones, que, desgraciadamente, no representan un episodio aislado del denominado &ldquo;proyecto europeo&rdquo;, sino que, cada vez m&aacute;s, forman parte de la quintaesencia del mismo.
    </p><p class="article-text">
        En la introducci&oacute;n se afirma que &ldquo;nuestra econom&iacute;a (la europea) se est&aacute; recuperando de la crisis financiera mundial, aunque los efectos no se perciben de forma suficientemente equitativa&rdquo;. Grave error de diagn&oacute;stico, a partir del que dif&iacute;cilmente cabe entrar en el debate sobre los escenarios. Se confunde, deliberadamente, un crecimiento econ&oacute;mico d&eacute;bil, inestable y desigualmente repartido entre los pa&iacute;ses europeos &ndash;que, adem&aacute;s, todas las agencias nacionales e internacionales que elaboran pron&oacute;sticos, ajustan a la baja&ndash; con estar saliendo de la crisis. Al contrario, los problemas de fondo que provocaron el <em>crack</em> financiero y que abrieron la puerta a la Gran Recesi&oacute;n est&aacute;n presentes; y las pol&iacute;ticas comunitarias los han agravado.
    </p><p class="article-text">
        Llama la atenci&oacute;n que, por en&eacute;sima vez, en una reflexi&oacute;n que quiere ser de calado, se omitan los problemas a los que se enfrentan las sociedades, las econom&iacute;as y las instituciones europeas. Se hace referencia a un proyecto que, pese a todas las dificultades, ha conseguido abrirse camino, alcanzando m&aacute;s integraci&oacute;n, m&aacute;s cohesi&oacute;n y m&aacute;s bienestar. Ni una sola alusi&oacute;n a la intensificaci&oacute;n de las divergencias productivas y sociales en las d&eacute;cadas de &ldquo;avance y consolidaci&oacute;n&rdquo; de ese proyecto europeo, ni tampoco se menciona el aumento en esos a&ntilde;os de la desigualdad. Como atestigua el informe <em>Europa para la mayor&iacute;a, no para las &eacute;lites</em> de Oxfan que analiza como los motivos de este incremento de la desigualdad se encuentran las medidas de austeridad aplicadas desde el inicio de la crisis, as&iacute; como pol&iacute;ticas fiscales no redistributivas que favorecen a las grandes fortunas.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, el texto s&iacute; que advierte de las amenazas que representan los populismos, de un lado y de otro, que cargan contra la idea de Europa, responsabiliz&aacute;ndola de la deriva econ&oacute;mica y social. Es claro que los partidos de extrema derecha cabalgan electoralmente con un mensaje de soberan&iacute;a en clave de repliegue identitario xen&oacute;fobo, y que con ese mensaje est&aacute;n haci&eacute;ndose con el apoyo de una parte del voto del descontento. Si bien todo eso es cierto, la principal fuerza centr&iacute;fuga, donde se concentra el mayor potencial desintegrador, reside precisamente en las pol&iacute;ticas comunitarias aplicadas al menos desde Maastricht; como afirma el filosofo Enzo Traverso: &ldquo;La mutaci&oacute;n neoliberal ha sido el sabotaje del propio proyecto europeo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El texto llama la atenci&oacute;n sobre los peligros que para Europa supone ser un &ldquo;poder blando&rdquo; en un contexto donde &ldquo;la fuerza puede prevalecer sobre la ley&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; se quiere decir exactamente con poder blando y c&oacute;mo fortalecerlo? Una apelaci&oacute;n, apenas disimulada, a reforzar el gasto militar, una propuesta ya esbozada en el debate de la Uni&oacute;n del pasado septiembre en donde Junker propuso un fondo com&uacute;n para impulsar la industria de defensa como un primer paso para trabajar la integraci&oacute;n en defensa de la UE.
    </p><p class="article-text">
        Resulta inquietante asociar fortaleza y relevancia internacional con el aumento de este gasto y clama al cielo que ello se haga cuando se est&aacute;n recortando las partidas sociales de los presupuestos p&uacute;blicos. Mientras Bruselas insiste, una y otra vez, en las virtudes de la austeridad presupuestaria, abre la puerta, con la excusa de que Europa dispone de un &ldquo;poder blando&rdquo;, a la militarizaci&oacute;n y securitizaci&oacute;n del proyecto europeo que solo responde a los intereses de los lobbys de las empresas armament&iacute;sticas, como muy bien expone el informe &ldquo;guerras de fronteras&rdquo; del Trasnational Institute.
    </p><p class="article-text">
        Se habla en el documento de cumplir la promesa de no dejar atr&aacute;s a nadie, de garantizar que cada generaci&oacute;n disfrute de mejores condiciones de vida que la anterior, de reforzar la convergencia y de completar el proceso de integraci&oacute;n monetaria. Palabras que constituyen el colmo de la hipocres&iacute;a cuando la Comisi&oacute;n Europea y las pol&iacute;ticas comunitarias forman parte del problema, habiendo contribuido de manera decisiva a la profundizaci&oacute;n de las divergencias productivas, sociales y territoriales en el conjunto de la Uni&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Resulta igualmente inquietante leer en el documento que los sistemas de protecci&oacute;n social deben modernizarse, no porque defendamos una posici&oacute;n inmovilista (todo lo contrario), sino porque ya sabemos o intuimos &ndash;en ese mundillo de mensajes cifrados y opacos&ndash; lo que significa modernizaci&oacute;n: recortes, desmantelamiento y mercantilizaci&oacute;n. Del mismo modo que cuando dice flexibilidad de las relaciones laborales, en realidad se est&aacute; diciendo desregulaci&oacute;n de las mismas; o cuando se dice devaluaci&oacute;n en realidad es represi&oacute;n salarial; o cuando se dice austeridad, en realidad se aplican recortes sobre el gasto social y productivo.
    </p><p class="article-text">
        En otro lugar del texto se afirma que Europa tiene una arquitectura compleja, dif&iacute;cil de entender, y que no se explican bien ni tampoco lo suficiente los logros y las ventajas de formar parte de la UE. Desde luego, existe una distancia sideral entre la gente y sus problemas, por un lado, y el universo cerrado y elitista de la eurocracia de Bruselas, por otro. En nuestra opini&oacute;n, sin embargo, no se trata tanto de constatar esa evidencia como de que las instituciones y las pol&iacute;ticas han sido colonizadas por las corporaciones; ellas y los lobbies que las representan se han apoderado de la agenda comunitaria. En esta UE realmente existente, la cesi&oacute;n de soberan&iacute;a supone ceder democracia, como comprobamos en los acuerdos tanto del CETA como del TTIP, verdaderas constituciones al servicio del poder corporativo.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro de los cinco escenarios presentados en el Libro Blanco &ndash;denominados Seguir igual; S&oacute;lo el mercado &uacute;nico; Los que desean hacer m&aacute;s, hacen m&aacute;s; Hacer menos, pero de forma m&aacute;s eficiente&ndash; significan, en distintos grados, dar por bueno el fracaso del proyecto europeo. Supone que, ante el monumental desaf&iacute;o que representa la crisis, se contempla la posibilidad de una suma y sigue o de un retroceso.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, el escenario que est&aacute; emergiendo de la crisis es una combinaci&oacute;n de esos cuatro, y significa al mismo tiempo m&aacute;s y menos Europa; un escenario caracterizado por un muy intenso desequilibrio en las relaciones de poder, en beneficio de las oligarqu&iacute;as y de los pa&iacute;ses con mayor potencial competitivo y con unas instituciones deslegitimadas democr&aacute;ticamente y privadas de recursos para acometer pol&iacute;ticas redistributivas. En cuanto al quinto de los escenarios &ndash;calificado como &ldquo;Hacer mucho m&aacute;s conjuntamente&rdquo;&ndash; se articula alrededor de un conjunto de ideas gen&eacute;ricas que apuntan en direcciones muy diferentes. Un detalle, en absoluto menor: en este escenario, donde se supone que encajar&iacute;a la idea de m&aacute;s Europa y otra Europa, nada se dice de revertir las pol&iacute;ticas de austeridad, democratizar las instituciones europeas o tan siquiera sobre la lucha por la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Digamos para concluir que el documento convoca a un debate en torno a esos cinco escenarios. El debate europeo es, sin duda, imprescindible, porque Europa es m&aacute;s una restricci&oacute;n que una oportunidad. El abismo entre las instituciones, la &eacute;lite pol&iacute;tica y la burocracia comunitaria con la ciudadan&iacute;a es tan profunda que un sincero compromiso con el debate implicar&iacute;a crear las condiciones para que la gente intervenga activamente. Y, sinceramente, nada apunta en esta direcci&oacute;n, ni en el Libro Blanco ni en la gesti&oacute;n autoritaria y elitista de la que han hecho gala los responsables comunitarios.
    </p><p class="article-text">
        Un debate fundamental del que la izquierda alternativa no puede volver a mostrarse ausente o sin una postura clara. Como dec&iacute;a Perry Anderson en su art&iacute;culo en Le Monde Diplomatique de este mes titulado <em>Agitaci&oacute;n antisistema en Europa y en Estados Unidos</em>: &ldquo;El futuro de la Uni&oacute;n Europea depende tanto de las decisiones que la han moldeado que ya no podemos contentarnos con reformarla: hay que salir de ella o deshacerla para poder construir en su lugar algo mejor, con otros fundamentos, lo que equivaldr&iacute;a a arrojar al fuego el Tratado de Maastricht&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Luengo, Miguel Urbán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/libro-blanco-negro-futuro-europeo_129_3535616.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Mar 2017 18:47:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Libro Blanco (más bien negro) sobre el futuro europeo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros,Europa,Comisión Europea,Miguel Urbán,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El motor del crecimiento, gripado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/motor-crecimiento-gripado_129_3573105.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ed532e9-4bae-43fa-b3c4-48bc3021366e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El motor del crecimiento, gripado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Podemos afirmar que el motor del crecimiento ni ha funcionado correctamente en las últimas décadas ni lo va a hacer en los próximos años</p></div><p class="article-text">
        El remedio ofrecido por la econom&iacute;a convencional, y tambi&eacute;n por una parte sustancial de la econom&iacute;a cr&iacute;tica para salir de la crisis econ&oacute;mica, crear empleo y reducir el desempleo ha sido y es apelar al crecimiento econ&oacute;mico como hoja de ruta.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, antes del crack financiero ya era perfectamente visible una tendencia a la p&eacute;rdida de impulso del Producto Interior Bruto (PIB). La crisis actual supone, por intensidad, un punto y aparte en la din&aacute;mica capitalista, s&oacute;lo comparable al crack de 1929 del pasado siglo. La crisis no ha supuesto, en consecuencia, una quiebra de un proceso de crecimiento sostenido en el tiempo, sino m&aacute;s bien el desplome de econom&iacute;as que, desde las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, ya hab&iacute;an mostrado evidentes signos de aton&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hay un debate, que no pretendo simplificar, sobre las ra&iacute;ces de esa evoluci&oacute;n tendencial de las econom&iacute;as capitalistas (marxismo, estructuralismo, visiones postkeynesianas&hellip;). Algunos de los factores que, presentados de manera esquem&aacute;tica, deben ser, en mi opini&oacute;n, considerados en una reflexi&oacute;n de calado estrat&eacute;gico son: la debilidad de la actividad inversora y el envejecimiento poblacional; la creciente financiarizaci&oacute;n de los procesos econ&oacute;micos; el estancamiento de los salarios y la progresiva concentraci&oacute;n de la renta y la riqueza, las disfunciones provocadas por la Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria y las asimetr&iacute;as productivas y comerciales dentro de Europa; la oligopolizaci&oacute;n de las estructuras empresariales y la captura de los espacios p&uacute;blicos; y el deterioro ecol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Resulta pertinente identificar y analizar estos y otros problemas de naturaleza estructural, no s&oacute;lo porque est&aacute;n en el origen de la crisis, sino porque, en aspectos muy importantes a lo largo de esta &uacute;ltima d&eacute;cada, han conocido un sustancial empeoramiento. Tres ejemplos al respecto: La intensificaci&oacute;n de la fractura social, que se ha situado en cotas hist&oacute;ricas; el aumento de las disparidades productivas entre los pa&iacute;ses del sur y del norte de Europa; y la reactivaci&oacute;n de los circuitos financieros y especulativos, que en algunos casos han alcanzado ya los niveles de precrisis.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;adamos a este panorama otros &ldquo;lastres&rdquo; que tienen que ver con una gesti&oacute;n err&oacute;nea e interesada de crisis, al servicio de las &eacute;lites: la imposibilidad de lanzar una nueva fase de crecimiento centrado en el endeudamiento, que todav&iacute;a es muy elevado, tanto en el &aacute;mbito privado como en el p&uacute;blico; la persistencia &ndash;dir&iacute;a que enquistamiento&ndash; de las denominadas pol&iacute;ticas de austeridad, salarial y presupuestaria, que, sin duda alguna, han llegado para quedarse; la existencia de altos ratios de desempleo, que se mantendr&aacute;n elevados en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, y de un empleo de muy baja calidad; un sector bancario con serios problemas de liquidez y solvencia; y la desactivaci&oacute;n del sector p&uacute;blico, privado de recursos y legitimidad, como factor de dinamizaci&oacute;n de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Teniendo en cuenta todo lo anterior &ndash;m&aacute;s all&aacute; de los factores de &iacute;ndole coyuntural que apuntan a cierta recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, que las previsiones m&aacute;s recientes de las agencias internacionales est&aacute;n ajustando a la baja&ndash; se abre un horizonte que algunos analistas han calificado de estancamiento secular, y que, cuando menos, se caracterizar&aacute; por un insuficiente, d&eacute;bil e inestable crecimiento.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con este diagn&oacute;stico, sin entrar ahora en la cuesti&oacute;n crucial de si el crecimiento resuelve la agenda ocupacional &ndash;&iquest;genera suficiente empleo? &iquest;re&uacute;ne el empleo creado est&aacute;ndares de calidad?&ndash;, s&iacute; podemos afirmar que el motor del crecimiento ni ha funcionado correctamente en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ni lo va a hacer en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. En estas coordenadas, apelar al aumento del PIB como piedra angular de la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica y de superaci&oacute;n de la crisis, sin abordar la problem&aacute;tica estructural que acabo de desbrozar de manera sucinta, supone un grave error de planteamiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/motor-crecimiento-gripado_129_3573105.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Feb 2017 18:59:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El motor del crecimiento, gripado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crisis económica,PIB]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podemos, economía y política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/podemos-economia-politica_129_3654307.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Derogar la reforma laboral, aumentar el salario mínimo y las pensiones... Tras esos objetivos hay una racionalidad económica, pero sobre todo un decidido compromiso con la ciudadanía y una voluntad de transformación de un orden económico y social injusto, crecientemente oligárquico y autoritario</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;No salen las cuentas&rdquo; o &ldquo;no han echado las cuentas&rdquo;. Con esta apelaci&oacute;n al realismo, al exigente mundo terrenal, se ha pretendido nombrar una de las principales debilidades del programa econ&oacute;mico de Podemos y de su intervenci&oacute;n en las instituciones; se critica que sean medidas a menudo bienintencionadas, pero carentes de rigor, que se han lanzado ignorando u omitiendo el verdadero coste de las mismas.
    </p><p class="article-text">
        Es muy importante, desde luego, justificar con la correspondiente memoria financiera las propuestas econ&oacute;micas y Podemos ha sido especialmente escrupuloso al respecto. A la hora de elaborar los programas con los que nos hemos presentado a las diferentes consultas electorales hemos cuidado hasta el extremo que cada uno de los objetivos estuviera acompa&ntilde;ado del correspondiente documento donde se acreditaban tanto los ingresos como los gastos; aun sabiendo que, como hemos comprobado en nuestra propia experiencia, antes de llegar a las instituciones -sometidas a un saqueo sistem&aacute;tico por pol&iacute;ticos y empresarios sin escr&uacute;pulos- era imposible saber el verdadero estado de las cuentas, y en consecuencia las memorias no pod&iacute;an ser sino estimaciones.
    </p><p class="article-text">
        Resulta llamativo que algunos de los partidos que clamaban contra la falta de realismo de Podemos hayan omitido estos documentos, convirtiendo sus programas en verdaderos brindis al sol. Asimismo, desde las instituciones, que han gestionado como si fueran su cortijo privado, la marca de la casa de estos partidos ha sido decir una cosa y hacer lo contrario. 
    </p><p class="article-text">
        No quito ni un &aacute;pice de importancia al necesario rigor que debe acompa&ntilde;ar nuestras propuestas econ&oacute;micas si digo que, finalmente, la clave est&aacute; en la pol&iacute;tica, ahora, antes y siempre. No nos confundamos, han sido decisiones pol&iacute;ticas, y los intereses que se ocultan tras ellas, las que han puesto en marcha una agenda econ&oacute;mica consistente en devaluar los salarios e introducir una reforma laboral que ha debilitado y en muchos casos eliminado la negociaci&oacute;n colectiva, la que ha conducido a que sean las clases medias y los trabajadores los que soporten la mayor parte del ajuste presupuestario, la que ha dado prioridad a la reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico social y productivo, siendo conscientes de que eso perjudicaba a los grupos de poblaci&oacute;n m&aacute;s desfavorecidos. La decisi&oacute;n de poner por delante los intereses de los grandes bancos y corporaciones, de rescatarlos con dinero p&uacute;blico, y la preservaci&oacute;n de los privilegios de los ricos ha sido el fruto de una inequ&iacute;voca voluntad pol&iacute;tica. &iquest;O acaso cre&iacute;amos que todo ello ha sido el resultado de una l&oacute;gica econ&oacute;mica, o, peor todav&iacute;a, de la &uacute;nica l&oacute;gica econ&oacute;mica posible, investida de indiscutible racionalidad?
    </p><p class="article-text">
        Y ser&aacute; asimismo el resultado de una decisi&oacute;n pol&iacute;tica poner el empleo en el centro de la agenda gubernamental y derogar las &uacute;ltimas reformas laborales, rescatar a la ciudadan&iacute;a antes que a los bancos, aumentar el salario m&iacute;nimo y las pensiones, garantizar una prestaci&oacute;n por desempleo suficiente, canalizar recursos p&uacute;blicos hacia los cuidados y la sostenibilidad, legislar a favor de la igualdad de g&eacute;nero&hellip;y tantas otras cosas que conformar&iacute;an el n&uacute;cleo central de un programa de cambio destinado a beneficiar a la mayor&iacute;a social.
    </p><p class="article-text">
        Tras esos objetivos hay, por supuesto, una racionalidad econ&oacute;mica que debemos reivindicar, aunque muy distinta de la de los poderosos. Pero sobre todo tiene que haber un decidido compromiso con la ciudadan&iacute;a y una insobornable voluntad pol&iacute;tica de transformaci&oacute;n de un orden econ&oacute;mico y social injusto, crecientemente olig&aacute;rquico y autoritario.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es la hora de la pol&iacute;tica. Necesitamos ser rigurosos, convirtiendo nuestra presencia en las instituciones en propuestas, bien dise&ntilde;adas y argumentadas, que lleven la impronta de la mayor&iacute;a social a la que queremos representar. Esa intervenci&oacute;n debe ser asimismo convincente a la hora de desvelar y denunciar el &ldquo;todo sigue igual o parecido&rdquo;, con una puesta en escena que ya no es la del rodillo parlamentario sino la de la recomposici&oacute;n del bipartidismo.
    </p><p class="article-text">
        Y necesitamos mucha comprensi&oacute;n de lo que, m&aacute;s all&aacute; de la ret&oacute;rica, debe ser el ADN de la nueva pol&iacute;tica: llevar las instituciones a la sociedad, no s&oacute;lo para informar a la ciudadan&iacute;a de lo que all&iacute; ocurre (y de lo que no ocurre) y rendir cuentas, sino para abrir cauces de participaci&oacute;n e intervenci&oacute;n que permitan que la gente exprese y haga valer sus intereses. Es imprescindible, finalmente, un concienzudo y continuo trabajo fuera y al margen de las instituciones, de explicaci&oacute;n y de movilizaci&oacute;n, en las calles, en las plazas y en los centros de trabajo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/podemos-economia-politica_129_3654307.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Jan 2017 19:50:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Podemos, economía y política]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Economía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo sigue igual… la fractura social avanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sigue-igualla-fractura-social-avanza_129_3726006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Según la EPA, el salario promedio del 10% de los trabajadores con ingresos más bajos ha retrocedido en términos monetarios el 12,9% entre 2010 y 2015. Estas son las estadísticas, pero detrás de los datos hay trabajadores, familias y ciudadanos que no pueden cubrir sus necesidades básicas</p></div><p class="article-text">
        Tras la publicaci&oacute;n de la &uacute;ltima Encuesta de Poblaci&oacute;n Activa (EPA), por el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, centrar&eacute; mi comentario en los datos relativos al salario bruto mensual del empleo principal y su evoluci&oacute;n entre 2010 y 2015. En estos a&ntilde;os se han aplicado con m&aacute;s rigor las pol&iacute;ticas de devaluaci&oacute;n interna (represi&oacute;n salarial) y estabilidad presupuestaria (reducci&oacute;n del gasto p&uacute;blico social y productivo y aumento de la presi&oacute;n fiscal sobre las clases populares).
    </p><p class="article-text">
        El panorama reflejado por la EPA, que tanto complace a los pol&iacute;ticos del Partido Popular (PP) y al Gobierno encabezado por Mariano Rajoy, no puede ser m&aacute;s desalentador y devastador.
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                </figure><p class="article-text">
        Los deciles inferiores de ingreso, donde se encuentran los asalariados de menor cualificaci&oacute;n y con contratos m&aacute;s precarios (donde, por cierto, est&aacute;n sobre representadas las mujeres), son los que han padecido la mayor degradaci&oacute;n. As&iacute;, el salario promedio del 10% de los trabajadores con ingresos m&aacute;s bajos ha retrocedido en t&eacute;rminos monetarios el 12,9% entre 2010 y 2015. El mismo comportamiento han seguido las retribuciones de los trabajadores situados en los deciles 2, 3 y 4, que han retrocedido, respectivamente, el 7,2%, 3,5% y 0,4%.
    </p><p class="article-text">
        Para situar en su justa medida el alcance de esta regresi&oacute;n, y el drama social que supone, hay que tener en cuenta que el &iacute;ndice de precios al consumo (IPC) en este mismo periodo ha aumentado el 6,3% con lo que, por ejemplo, la p&eacute;rdida de capacidad de compra sufrida por los trabajadores m&aacute;s pobres ha sido de casi el 20%.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n es algo m&aacute;s favorable en los deciles siguientes, donde, al menos, han aumentado los salarios en t&eacute;rminos nominales, modestamente en los tramos intermedios y con m&aacute;s intensidad en los superiores. Pero s&oacute;lo los asalariados de mayores ingresos han obtenido un crecimiento en sus retribuciones superiores al IPC; el resto, han perdido poder adquisitivo.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre los tramos de ingreso inferior y superior no ha dejado de aumentar; el valor registrado en 2015 era de 11,4, m&aacute;s de dos puntos porcentuales por encima de registro obtenido en 2010. Resulta, asimismo, significativo comprobar que la distancia entre los deciles centrales 4-7 (lo que, en t&eacute;rminos gen&eacute;ricos, podr&iacute;amos denominar como clases medias) y la superior se ha acentuado a lo largo del periodo analizado.
    </p><p class="article-text">
        Estas son las estad&iacute;sticas, fr&iacute;as como el m&aacute;rmol. Pero detr&aacute;s de los datos hay trabajadores, familias, ciudadanos que no pueden cubrir sus necesidades b&aacute;sicas, que no pueden calentar sus casas cuando llega el invierno, que no pueden de hacer frente a las hipotecas, que no est&aacute;n en condiciones de atender a gastos imprevistos. Detr&aacute;s de los datos hay sufrimiento, exclusi&oacute;n y frustraci&oacute;n, y tambi&eacute;n muerte (como el caso de la mujer de Reus). Pero las pol&iacute;ticas y los pol&iacute;ticos del PP, las &eacute;lites y las oligarqu&iacute;as siguen a lo suyo, a consolidar sus posiciones de privilegio y a enriquecerse con la crisis.
    </p><p class="article-text">
        La creciente desigualdad salarial &ndash;uno de los factores determinantes de la fractura social&ndash; ha llegado para quedarse y no se corregir&aacute; con el todav&iacute;a incipiente e inestable crecimiento econ&oacute;mico. Refleja un cambio sustancial en las relaciones de poder, el progresivo debilitamiento de los estados de bienestar y de las pol&iacute;ticas redistributivas y la consolidaci&oacute;n de mecanismos de acumulaci&oacute;n extractivos y confiscatorios. Este es el capitalismo y la Europa que emergen de la crisis.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello &ndash;y porque mucha gente se est&aacute; quedando en el camino o est&aacute; experimentando un importante deterioro en su nivel de vida&ndash;, es vital poner en el centro de la acci&oacute;n pol&iacute;tica y de la movilizaci&oacute;n ciudadana la lucha por la equidad, dentro de las instituciones, en las calles y plazas, y en los centros de trabajo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando Luengo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sigue-igualla-fractura-social-avanza_129_3726006.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Nov 2016 17:48:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Todo sigue igual… la fractura social avanza]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad,Pobreza,Encuesta Población Activa]]></media:keywords>
    </item>
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