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    <title><![CDATA[elDiario.es - José María Navajas Puerta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_maria_navajas_puerta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José María Navajas Puerta]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El Shinto, la religión originaria de Japón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/shinto-religion-originaria-japon_132_2145789.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dd8f3720-3876-4e3d-973a-f2b9b6f13c5b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Templo sintoísta en bosque (Japón). | REVISTA AMBERES"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sintoísmo es un conjunto de creencias de carácter politeísta fundadas en la adoración de los kami o espíritus de la naturaleza, a los que se honra en templos y festividades.</p></div><p class="article-text">
        En uno de los momentos del mito shintoista de la creaci&oacute;n, Izanagi y su esposa Izanami procrean dando lugar a las islas del archipi&eacute;lago japon&eacute;s y a otras muchas deidades. El &uacute;ltimo de sus hijos fue la propia encarnaci&oacute;n del fuego que dio a luz causando grandes quemaduras en los genitales de Izanami, provoc&aacute;ndole la muerte.
    </p><p class="article-text">
        Izanagi enterr&oacute; a su esposa en la ladera del monte, pero, incapaz de aceptar su muerte, decidi&oacute; viajar al Yomi (el inframundo) en su busca. En esta cat&aacute;basis, tan conocida y repetida en la mitolog&iacute;a occidental &mdash;resulta sorprendentemente semejante al relato de Orfeo y Eur&iacute;dice&mdash;, Izanagi toma un diente de su peineta izquierda y prende un fuego para iluminar el camino en las tinieblas. Al hacerlo, descubre a su esposa completamente putrefacta y cubierta de innumerables larvas y gusanos.
    </p><p class="article-text">
        Horrorizado, Izanagi huye mientras su esposa, llena de furia por haber descubierto su verg&uuml;enza, env&iacute;a contra &eacute;l a las bestias malignas del Yomi. Para librarse de sus perseguidores, Izanagi toma los dientes de su peineta derecha, los convierte en uvas, brotes de bamb&uacute; y melocotones, y los lanza a las bestias que se paran a devorar las frutas.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, el dios llega a la ladera de la monta&ntilde;a, pero su esposa a&uacute;n le persigue. As&iacute; que coloca una enorme roca ante la entrada del Yomi, bloqueando el paso de Izanami, y decide romper su matrimonio. Al escucharlo, su esposa le advierte de que entonces cada d&iacute;a mil s&uacute;bditos del reino de los vivos morir&aacute;n. A lo cual Izanagi contesta que siendo as&iacute; &eacute;l har&aacute; nacer otros tantos. Por &uacute;ltimo, los dos dioses se ponen de acuerdo: Izanagi acepta la muerte de su esposa y por tanto la separaci&oacute;n de los dos reinos. El mundo de los muertos queda para Izanami que deja de ser madre creadora, y el mundo de los vivos queda para Izanagi donde ahora habitan los mortales.
    </p><p class="article-text">
        Pero Izanagi ha visitado el inframundo, y a&uacute;n lleva la verg&uuml;enza como una m&aacute;cula, por lo que se sumerge en las aguas del r&iacute;o para purificar su cuerpo y esp&iacute;ritu. Esta purificaci&oacute;n originaria es, de nuevo, un momento creador. Al desnudarse y dejar sus ropas, surgen de ellas otras divinidades, tambi&eacute;n de la espuma del r&iacute;o, y pr&aacute;cticamente cada una de las innumerables gotas del ba&ntilde;o dan lugar a un nuevo esp&iacute;ritu.
    </p><p class="article-text">
        Este primer rito de purificaci&oacute;n se convierte as&iacute; en uno de los cimientos que dan sentido a multitud de convenciones, costumbres, creencias e importantes festividades en la sociedad japonesa. Y forma parte del shinto, el culto a los dioses de la naturaleza, que es considerado la religi&oacute;n originaria de Jap&oacute;n, y que tiene como centro el santuario de la divinidad (kami). Este culto impregna la sociedad nipona dando sentido a las relaciones sociales y permitiendo un sentimiento de comunidad apreciable en los festivales tradicionales (matsuri).
    </p><p class="article-text">
        La purificaci&oacute;n no es s&oacute;lo una forma de limpieza f&iacute;sica a la hora de acercarse a la divinidad, es tambi&eacute;n una forma de eliminar la m&aacute;cula, de satisfacer una deuda o una culpa por un mal causado. Representa la divisi&oacute;n y el paso entre dos mundos, el mortal y el de las divinidades, divisi&oacute;n que es tambi&eacute;n espacial y temporal.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o nuevo empieza en Jap&oacute;n con la &laquo;gran purificaci&oacute;n&raquo; (osoji), celebrada en todos los hogares con una limpieza general y exhaustiva de las casas. Su r&eacute;plica tiene lugar en los templos, con ceremonias de limpieza como sacudir el tatami con varas de bamb&uacute;. De igual modo, los japoneses realizan la primera visita del a&ntilde;o al santuario (hatsumode) donde escuchan las campanadas, beben el sake especial de a&ntilde;o nuevo &mdash;el sake, como el agua, es purificador&mdash;, compra amuletos de protecci&oacute;n, etc. El paso de un a&ntilde;o a otro est&aacute; por tanto regido por este ritual.
    </p><p class="article-text">
        Es quiz&aacute;s en los propios santuarios shintoistas donde mejor se aprecia el sentido de toda esta mitolog&iacute;a, seguramente porque entorno a ellos gir&oacute; durante siglos &mdash;y en buena parte sigue girando&mdash; la vida cotidiana de los japoneses.
    </p><p class="article-text">
        En la imagen ideal el santuario shintoista est&aacute; necesariamente ligado al paisaje buc&oacute;lico de naturaleza y vida rural tradicional, como pueden ser los irrigados campos de arroz o el frondoso bosque. El espacio sagrado y el profano del santuario est&aacute;n separados por un s&iacute;mbolo que ya es pr&aacute;cticamente internacional: el torii. El torii es un arco que se&ntilde;ala la entrada, su caracter&iacute;stico color bermell&oacute;n espanta a los malos esp&iacute;ritus, y es com&uacute;n que peque&ntilde;as r&eacute;plicas de arcos torii se donen como ofrenda a los santuarios para pedir el favor de la divinidad. Antes de cruzar la frontera entre el mundo de los esp&iacute;ritus y el de los humanos que representa este arco, se ha de realizar la oportuna reverencia.
    </p><p class="article-text">
        Cerca del torii suele encontrarse la fuente para las abluciones (temizuya). Bajo un pabell&oacute;n cubierto se sit&uacute;a el ca&ntilde;o que vierte el agua en una gran pila, en ella se disponen varias peque&ntilde;as cazoletas (hishaku) que se usan para lavarse las manos y la boca (temizu) seg&uacute;n un estricto orden. Una vez purificado, se puede pasar a rendir culto a la divinidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La capilla (haiden), situada antes del pabell&oacute;n principal (honden), es el lugar donde habitualmente se adora a la divinidad. Por lo general los santuarios se consagran a un dios principal, tal es el caso de Inari en Fushimi Inari-Taisha, Kioto. Inari es, adem&aacute;s de una c&eacute;lebre divinidad del shinto, una de las que mejor puede representar la relaci&oacute;n entre la vida tradicional rural y los elementos de fertilidad, vida y crecimiento de la comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, Inari es andr&oacute;gina, puede ser tanto hombre como mujer. Es la divinidad de la agricultura, de los alimentos &mdash;en concreto del arroz&mdash;, del comercio y la industria; pero tambi&eacute;n lo es de los zorros. Y es que la dieta tradicional japonesa siempre se bas&oacute; en el arroz. Este cereal era sin&oacute;nimo de vida como en Europa lo eran el trigo y el pan. Antes de la acu&ntilde;aci&oacute;n de moneda, el arroz se usaba como modo de pago y de tributo, por lo que las buenas cosechas eran necesarias para cualquier intercambio o pago comercial. El arroz se guardaba en graneros y su mayor enemigo siempre fueron los ratones y roedores. Por tanto, tener algunos zorros guardianes en las cercan&iacute;as siempre era bueno para los campesinos. De esta manera, los templos de Inari suelen estar llenos de estatuas de zorros que portan en sus bocas la llave del granero. As&iacute; mismo, el festival de plantaci&oacute;n de arroz (otaue) es uno de los m&aacute;s importantes del a&ntilde;o en Jap&oacute;n, celebr&aacute;ndose en todos los santuarios shintoistas.
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s del dios principal, los santuarios pueden contener infinidad de divinidades y esp&iacute;ritus m&aacute;s, tantos como gotas surgieron del ba&ntilde;o de Izanagi, tal es el polite&iacute;smo shintoista.
    </p><p class="article-text">
        Los m&aacute;s antiguos santuarios, especialmente en zonas rurales, eran en realidad bosques sagrados (chinju no mori) cuya pureza innata los convert&iacute;a en lugares de culto. En ellos, grandes &aacute;rboles y rocas eran la morada de alguna divinidad. Y, en verdad, la totalidad de los seres vivos del bosque eran habitados por alg&uacute;n esp&iacute;ritu (kami) a la manera de las ninfas y dr&iacute;ades grecorromanas. Hoy d&iacute;a muchos de estos &aacute;rboles siguen siendo considerados divinidades sagradas y se encuentran rodeados por una cuerda (shimenawa) que indica su sacralidad y pureza. Como un lejano recuerdo de estos bosques sagrados quedan tambi&eacute;n los cercados (tamagaki) del santuario y sus pabellones. Mientras que hoy d&iacute;a est&aacute;n construidos en hormig&oacute;n o madera, en &eacute;pocas pasadas eran los propios &aacute;rboles del bosque los que rodeaban al santuario. Todav&iacute;a en &eacute;poca medieval los cercados se realizaban con arbustos y plantas (ikegaki), y era com&uacute;n utilizar para ello el sakaki (cleyera japonica) un &aacute;rbol que abundaba en los bosques. De ah&iacute; que sea usual colocar una rama de sakaki a intervalos regulares en los cercados, en recuerdo de su pureza natural.
    </p><p class="article-text">
        Esta forma de vida que hist&oacute;ricamente un&iacute;a a las comunidades japonesas con sus respectivos santuarios y divinidades tiene su plasmaci&oacute;n en los matsuri, festividades tradicionales ligadas a alg&uacute;n aspecto concreto de la vida en comunidad: la fertilidad, la plantaci&oacute;n del arroz, la cosecha, etc. En ellos la comunidad pide ayuda a la divinidad, con la que entra en comuni&oacute;n, en lo que es un proceso de renovaci&oacute;n y sacralizaci&oacute;n del espacio mundano. Nadie sabe cu&aacute;ntos matsuri hay en Jap&oacute;n, quiz&aacute;s tantos como kami, pues cada pueblo y localidad tiene su respectiva celebraci&oacute;n, donde se llevan a cabo alegres procesiones, se portan carrozas, se baila, se canta, se bebe... Los matsuri se han convertido as&iacute; en un elemento popular distintivo de la sociedad japonesa.
    </p><p class="article-text">
        En un pasaje mitol&oacute;gico posterior, la diosa del sol Amaterasu se encontraba escondida en una cueva, por lo que las tinieblas invadieron el mundo, los arrozales se secaron y los campos se cubrieron de hielo. Preocupados, los dem&aacute;s dioses y esp&iacute;ritus se reunieron a la entrada de la cavidad y, como si del matsuri originario se tratase, comenzaron a tocar m&uacute;sica, a re&iacute;r y a bailar, logrando as&iacute; que Amaterasu saliese de la caverna. De esta manera el sol volvi&oacute; a iluminar con su luz la tierra, donde tanto los kami como los hombres pudieron vivir.
    </p><p class="article-text">
        El shintoismo no es la &uacute;nica religi&oacute;n en Jap&oacute;n, sus pr&aacute;cticas y creencias se entremezclan con muchas otras, especialmente con el budismo. Pero resulta innegable que impregna la totalidad de la sociedad japonesa, dando orden y sentido al mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Navajas Puerta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/shinto-religion-originaria-japon_132_2145789.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Apr 2018 18:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Shinto, la religión originaria de Japón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Religión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Olmo, el árbol de los pueblos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/olmo-arbol-pueblos_132_3072697.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ea976f08-f145-4205-8537-07ab567388b2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Antiguo Olmo de Aras (Navarra), muerto por la grafiosis."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Historia del valor simbólico y material que este casi extinto árbol ha tenido a lo largo del tiempo</p><p class="subtitle">"Fue viga de techos y pilar de puentes, banco y borriqueta de talleres, apero de labranza y yugo de bueyes. Y en las plazas de las villas su abundante sombra mitigó fatigas"</p></div><p class="article-text">
        Enrique Loriente Escallada (Santander, 1933-2000) dedic&oacute; buena parte de su vida a recorrer los paisajes de su tierra, Cantabria, pasando por r&iacute;os y bosques, valles y prados, desde la costa hasta las altas monta&ntilde;as, en lo que fue sin duda su gran pasi&oacute;n: la bot&aacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        En uno de aquellos viajes, en los que catalog&oacute; los m&aacute;s extraordinarios &aacute;rboles que habitaban la regi&oacute;n, y a los que dedic&oacute; diversas obras como <em>Gu&iacute;a de los &aacute;rboles singulares de Cantabria</em> (1990), Loriente se encontr&oacute; con la magn&iacute;fica Olma de Polientes, en Valderredible. Era esta vieja Olma el centro pol&iacute;tico y social del pueblo y del valle. Bajo su sombra se realizaba el mercado, se celebraban los acuerdos y contratos, y en la corteza de sus dos enormes troncos se publicaban las noticias nuevas y las ordenanzas. Y es que este emblem&aacute;tico &aacute;rbol, hoy d&iacute;a casi extinto, sol&iacute;a presidir desde tiempos inmemoriales las plazas de las villas y pueblos, era testigo de la vida diaria de cada habitante desde el d&iacute;a de su nacimiento, de sus trabajos y negocios, de sus descansos y charlas, hasta el d&iacute;a de su muerte. &ldquo;Hasta que me vea pasar La Olma&rdquo;, nos contaba Loriente que sol&iacute;an decir los paisanos del lugar.
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        La ninfa Ptelea para los griegos, Ulmus para los romanos. En la tradici&oacute;n de los pueblos queda la memoria de este &aacute;rbol ligado a su car&aacute;cter on&iacute;rico, de muerte y resurrecci&oacute;n. As&iacute; lo sit&uacute;a Virgilio en el Inframundo al ser visitado por Eneas: &ldquo;En el centro despliega sus a&ntilde;osas ramas un inmenso olmo, y es fama que all&iacute; habitan los vanos Sue&ntilde;os, adheridos a cada una de sus hojas&rdquo;. Pero junto a esta expresi&oacute;n m&aacute;gica, el olmo atraviesa la historia de los pueblos desde el m&aacute;s rutinario y usual aspecto terrenal.
    </p><p class="article-text">
        Son muchas las menciones de autores cl&aacute;sicos sobre los usos del olmo: el abundante follaje se empleaba para alimentar al ganado, las ramas para fabricar las cercas de los campos; la madera de ra&iacute;ces y tronco era ideal para construir puertas y carreter&iacute;a seg&uacute;n Teofrasto; Terencio Varr&oacute;n lo considera el mejor &aacute;rbol para delimitar los predios, pues a todos los usos antes mencionados a&ntilde;ade el cultivo de la vid.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, y a falta de otro emparrado, griegos y romanos empleaban los &aacute;rboles como soporte para el crecimiento de las vides &mdash;seguramente por ello, entre las ocho ninfas griegas de los &aacute;rboles, el escritor Ateneo de N&aacute;ucratis coloca a Ampelos, la vid&mdash;. De entre todas las especies, el olmo aparece como una de las favoritas para los romanos. La descripci&oacute;n que hace Columela en el <em>Libro de los &aacute;rboles</em> sobre el cultivo y maridaje olmo-vid, quiz&aacute;s sea la mejor que ha llegado hasta nuestros d&iacute;as: &laquo;En cuanto al olmo, el que los campesinos llaman 'atinio' es de muy buena casta, crece muy bien y trae mucha hoja&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Fue muy probablemente ese olmo 'atinio' el que exportaron los romanos por todo el Mediterr&aacute;neo e introdujeron en la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica. Y parece que esta tradici&oacute;n, tanto en el cultivo de la tierra como de las letras, sobrevivi&oacute; durante siglos hasta el renacimiento de los cl&aacute;sicos:
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Cu&aacute;l es el cuello que, como en cadena,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>de tus hermosos brazos anudaste?</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No hay coraz&oacute;n que baste,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>aunque fuese de piedra,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>viendo mi amada hiedra,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>de m&iacute; arrancada, en otro muro asida,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y mi parra en otro olmo entretejida,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que no se est&eacute; con llanto deshaciendo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>hasta acabar la vida.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Salid sin duelo, l&aacute;grimas, corriendo.</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; nos recita Garcilaso de la Vega en la &lsquo;&Eacute;gloga I&rsquo; (vv.13-140), imitando al propio Virgilio:
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Ah Corid&oacute;n, Corid&oacute;n! &iquest;Qu&eacute; locura se ha apoderado de ti? Tienes la vid a medio podar en el olmo frondoso. &iquest;Por qu&eacute; no te dispones mejor a entretejer al menos algo, de lo que hace falta, con mimbres y junco reblandecido? Encontrar&aacute;s otro Alexis, si &eacute;ste te desde&ntilde;a.</em>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n Quevedo, en &lsquo;El Escarmiento&rsquo;, devuelve al olmo y su inseparable compa&ntilde;era la vid aquel originario car&aacute;cter mortuorio.
    </p><p class="article-text">
        <em>Estos que han de beber, fresnos hojosos,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>la roja sangre de la dura guerra;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>estos olmos hermosos,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>a quien esposa vid abraza y cierra</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>de la sed de los d&iacute;as,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>guardan con sombras las corrientes fr&iacute;as;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y en esta dura sierra,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>los agradecimientos de la tierra,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>con mi labor cansada,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>me entretienen la vida fatigada.</em>
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar que a trav&eacute;s lenguaje popular nos llegara, si bien de forma residual, esta pr&aacute;ctica agr&iacute;cola en la expresi&oacute;n &ldquo;no le pidas peras al olmo&rdquo;. En efecto, aunque ya nadie se acuerde, al olmo se le piden uvas. Todav&iacute;a en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 30 sobreviv&iacute;a este tipo de cultivo, el maridaje de vid y olmo, en ciertas regiones italianas. Tal y como nos leg&oacute; la bot&aacute;nica holandesa Christine Buisman (1900-1936) a trav&eacute;s de las fotograf&iacute;as en su estudio sobre la grafiosis, enfermedad del &aacute;rbol que ya comenzaba a afectar las regiones europeas.
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        Sea con vid o sin ella, el olmo sigui&oacute; siendo parte del paisaje, de la vida cotidiana y la econom&iacute;a rural, hasta hace apenas medio siglo. Su duro tronco y ra&iacute;z pivotante lo hizo ideal para contener la tierra en construcciones viarias, diques y canales. Su resistencia a la humedad y podredumbre lo convirti&oacute; en materia prima para la industria naval, y las olmedas se extendieron en el siglo XVIII por la Pen&iacute;nsula para surtir los astilleros de material de construcci&oacute;n de nav&iacute;os. Fue viga de techos y pilar de puentes, banco y borriqueta de talleres, apero de labranza y yugo de bueyes. Y en las plazas de las villas su abundante sombra mitig&oacute; fatigas.
    </p><p class="article-text">
        A principios de siglo XX, Antonio Machado le dedic&oacute; unos versos a ese olmo seco y longevo, podrido por innumerables primaveras, sin llegar a imaginar el tr&aacute;gico fin que a tan noble especie le esperaba:
    </p><p class="article-text">
        <em>Antes que te derribe, olmo del Duero,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>con su hacha el le&ntilde;ador, y el carpintero</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>te convierta en melena de campana,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>lanza de carro o yugo de carreta;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>antes que rojo en el hogar, ma&ntilde;ana,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>ardas de alguna m&iacute;sera caseta,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>al borde de un camino;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>antes que te descuaje un torbellino</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>y tronche el soplo de las sierras blancas;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>antes que el r&iacute;o hasta la mar te empuje</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>por valles y barrancas,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>olmo, quiero anotar en mi cartera</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>la gracia de tu rama verdecida.</em>
    </p><p class="article-text">
        Poco durar&iacute;an estos j&oacute;venes v&aacute;stagos verdes que admiraba el poeta. Desde mediados de siglo XX, la epidemia de grafiosis comenz&oacute; a asolar los campos y montes peninsulares, durando hasta nuestros d&iacute;as. Fue una cient&iacute;fica, la ya mencionada holandesa Christine Buisman, quien demostr&oacute; en 1927 que tal dolencia era causada por un hongo, Ophiostoma ulmi.
    </p><p class="article-text">
        Esta grave enfermedad, que afecta con enorme virulencia a los olmos, se extiende a trav&eacute;s de un peque&ntilde;o insecto, una especie de escarabajos llamados escolitinos. Estos insectos portan en su cuerpo las esporas del hongo y, al alimentarse de la madera del &aacute;rbol, las van diseminando por el interior del mismo. El hongo colapsa los vasos conductores de savia, por lo que el &aacute;rbol comienza a marchitarse. En pocos meses las verdes copas se secan y el &aacute;rbol muere.
    </p><p class="article-text">
        Pr&aacute;cticamente el noventa por ciento de los olmos desaparecieron en Espa&ntilde;a en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, hasta convertirse hoy d&iacute;a en una especie en peligro de extinci&oacute;n. Las nuevas generaciones lo desconocen por completo, pues dif&iacute;cilmente pueden ya encontrarse olmos en el paisaje, ni siquiera rural, que nos den testigo del importante papel que tuvieron estos &aacute;rboles en la vida cotidiana de nuestros antepasados.
    </p><p class="article-text">
        Desde los a&ntilde;os 80 se intent&oacute; poner remedio a la enfermedad. Recientemente y tras largas investigaciones lideradas por la Universidad Polit&eacute;cnica de Madrid, se han logrado obtener algunos ejemplares de olmo resistente a la grafiosis. Diversos programas como el Proyecto Europeo Life + Olmos Vivos est&aacute;n en marcha para recuperar a la especie y devolver su h&aacute;bitat, la olmeda, al paisaje ib&eacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s en un futuro cercano los olmos vuelvan a poblar las riberas, y sus frondosas copas cubran con agradable sombra las plazas y parques, como en su d&iacute;a hiciese la Olma de Polientes. Pues, como ya nos advirti&oacute; Enrique Loriente:
    </p><p class="article-text">
        <em>&laquo;No debemos privar a las generaciones futuras de un paisaje, de un espect&aacute;culo como el que nuestros mayores y nosotros mismos hemos contemplado&raquo;.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Navajas Puerta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/olmo-arbol-pueblos_132_3072697.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Nov 2017 11:52:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Olmo, el árbol de los pueblos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La calidad educativa como caballo de Troya del mercado en la educación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/educativa-caballo-troya-mercado-educacion_132_3725560.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83010e46-60fb-4910-89f4-82f91e9230aa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Paideía griega. | Wikimedia commons"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El carácter mercantil y empresarial del término 'calidad' en la actualidad parece de común consenso para los especialistas del mundo de la educación y la enseñanza, pero de la misma manera es ya claro y evidente su traspaso al ámbito educativo en los mismos términos.</p></div><p class="article-text">
        La LOMCE es el acr&oacute;nimo para la Ley Org&aacute;nica para la Mejora de la Calidad Educativa. Encontr&aacute;ndose en el mismo t&iacute;tulo de la ley, y tratando expl&iacute;citamente de la misma, la <em>calidad educativa</em> deber&iacute;a ser algo bien concreto y transparente a ojos de la comunidad educativa o, como poco, del legislador. Sin embargo, esto no es as&iacute;. Es m&aacute;s, nos topamos con que ya s&oacute;lo el t&eacute;rmino <em>calidad</em> resulta enormemente difuso, y esto es algo que deber&iacute;a evitarse especialmente en una ley, m&aacute;s a&uacute;n trat&aacute;ndose de una ley que se refiera a la educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Calidad proviene del t&eacute;rmino griego &ldquo;kalos&rdquo;, esto es, &ldquo;bueno&rdquo;, &ldquo;excelente&rdquo;, &ldquo;bello&rdquo;. &ldquo;Kalos&rdquo; era el t&eacute;rmino que designaba uno de los pilares de la <em>Paideia</em> griega pues, como refiere Werner Jaeger, indicaba el ideal de aspiraci&oacute;n en la misma:
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">“<em>La educación no es posible sin que se ofrezca al espíritu una imagen del hombre tal como debe ser. En ella la utilidad es indiferente o, por lo menos, no es esencial. Lo fundamental en ella es </em>kalos<em>, es decir, la belleza, en el sentido normativo de la imagen, imagen anhelada, del ideal</em>”<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Autores como Jos&eacute; Antonio P&eacute;rez Tapias o Juan Manuel Escudero Mu&ntilde;oz nos se&ntilde;alan que en la actualidad, sin embargo, y a partir especialmente de la d&eacute;cada de los 90, la calidad aparece como una &ldquo;categor&iacute;a difusa, general y abstracta&rdquo; donde &ldquo;se han ubicado demasiadas cosas y muy confusamente&rdquo; y, a todas luces, estrechamente ligada al &ldquo;lenguaje de la publicidad, propaganda o marketing&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El car&aacute;cter mercantil y empresarial del t&eacute;rmino &ldquo;calidad&rdquo; en la actualidad parece de com&uacute;n consenso para los especialistas del mundo de la educaci&oacute;n y la ense&ntilde;anza, pero de la misma manera es ya claro y evidente su traspaso al &aacute;mbito educativo en los mismos t&eacute;rminos. Su &iacute;ndole difusa y debidamente edulcorada ha servido como tapadera o caballo de Troya para intereses de clase, defensa de la reinstauraci&oacute;n de nuevos privilegios, la segregaci&oacute;n y exclusi&oacute;n en la educaci&oacute;n desde una ideolog&iacute;a manifiestamente (neo) liberal.
    </p><p class="article-text">
        Pero el uso ret&oacute;rico del t&eacute;rmino no hace sino legitimar y justificar una pr&aacute;ctica que sustituye la calidad como excelencia -en el primer sentido que le dimos, como ideal de aspiraci&oacute;n en la educaci&oacute;n- por un mero producto del capital cuyo fin es satisfacer clientes y, por tanto, que compita en un nuevo &ldquo;mercado educativo&rdquo;, pues este es el fin &uacute;ltimo del inter&eacute;s privado.
    </p><p class="article-text">
        Una de las pruebas m&aacute;s evidentes de este ataque privado sobre una instituci&oacute;n p&uacute;blica como la educaci&oacute;n fue el Modelo Europeo para la Gesti&oacute;n de Calidad (<em>EUFQM</em>), una serie de criterios tomados de la gesti&oacute;n empresarial  (<em>TQM: Total Quality Management</em>) y aplicados a los centros escolares para medir su &ldquo;calidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, si uno busca en la LOMCE la referencia a la calidad educativa en los centros, nos encontramos con el <em>Art&iacute;culo 122 bis. Acciones destinadas a fomentar la calidad de los centros docentes.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Se promover&aacute;n acciones destinadas a fomentar la calidad de los centros docentes (&hellip;) </em><em>Dichas acciones comprender&aacute;n medidas honor&iacute;ficas tendentes al reconocimiento de los centros, as&iacute; como acciones de calidad educativa, que tendr&aacute;n por objeto el fomento y la promoci&oacute;n de la calidad en los centros.</em><strong>acciones de calidad educativa</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                                    <li><em> Las acciones de calidad educativa partir&aacute;n de una consideraci&oacute;n integral del centro, que podr&aacute; tomar como referencia modelos de gesti&oacute;n reconocidos en el &aacute;mbito europeo&hellip;</em><strong>Las acciones de calidad educativa</strong><strong>modelos de gesti&oacute;n reconocidos en el &aacute;mbito europeo&hellip;</strong></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        En efecto, <a href="http://www.sinpermiso.info/textos/el-anteproyecto-de-ley-orgnica-para-la-mejora-de-la-calidad-educativa-o-la-ensima-expresin-de-los" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como advierte Daniel Escribano</a>, la instauraci&oacute;n de leyes abiertamente (neo)liberales y reaccionarias como la LOMCE, van en la direcci&oacute;n se&ntilde;alada: ayudas a la ense&ntilde;anza privada, financiaci&oacute;n de centros que practican la segregaci&oacute;n por raz&oacute;n de g&eacute;nero, supresi&oacute;n de la asignatura de educaci&oacute;n para la ciudadan&iacute;a, reimposici&oacute;n del car&aacute;cter obligatorio de la religi&oacute;n, establecimiento de pruebas de evaluaci&oacute;n final al finalizar la ense&ntilde;anza secundaria y bachillerato, etc.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, como se&ntilde;ala P&eacute;rez Tapias, a pesar del secuestro del t&eacute;rmino calidad, &ldquo;no basta la voluntad de emplear un t&eacute;rmino desde otras perspectivas y supuestos distintos del campo sem&aacute;ntico del que proviene para que se logre liberarlo de determinada carga ideol&oacute;gica, m&aacute;xime si la procedencia no es s&oacute;lo de un determinado campo sem&aacute;ntico, sino de un campo sem&aacute;ntico atravesado por intereses sociales y econ&oacute;micos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, deber&iacute;a de optarse por la &ldquo;excelencia&rdquo; como sin&oacute;nimo no tan profusamente viciado y pervertido por el inter&eacute;s del mercado, para referirse a ese <em>deber ser</em> de la educaci&oacute;n como derecho y que, siguiendo un esquema similar propuesto por la presidenta del <em>Learning Policy Institute</em> Linda Darling-Hammond se caracterizar&iacute;a por:
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n como derecho humano, y por tanto asegurado y protegido por s&oacute;lidas instituciones p&uacute;blicas que garanticen su universalidad y gratuidad.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        El acceso universal a docentes cualificados, con la mejor preparaci&oacute;n y certificaci&oacute;n.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        La dotaci&oacute;n material de centros y docentes, lo que permite su libertad, independencia y autonom&iacute;a profesional.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li></li>
                                    <li>La implicaci&oacute;n de la sociedad civil para promover comunidades de aprendizaje humanas e intelectualmente vigorosas.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Pues, como se&ntilde;alaba Kant en su <em>Pedagog&iacute;a</em>: &ldquo;No se debe educar a los ni&ntilde;os conforme al presente, sino conforme a un estado mejor, posible en lo futuro, de la especie humana: es decir, conforme a la idea de humanidad y de su completo destino&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Navajas Puerta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/educativa-caballo-troya-mercado-educacion_132_3725560.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Nov 2016 10:17:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Revista Amberes,Educación,Lomce]]></media:keywords>
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