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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pedro Costa Morata]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pedro_costa_morata/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pedro Costa Morata]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Defender el Mar Menor (II): en guardia ante la sentencia judicial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/defender-mar-menor-ii-guardia-sentencia-judicial_132_9654014.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35e600e9-a865-485d-b52f-6f69a0c9d66c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Defender el Mar Menor (II): en guardia ante la sentencia judicial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es el momento de advertir de que la sociedad murciana militante no va a consentir que se repita el espectáculo (por chapucero, injusto, inquietante) del trato judicial que se dio a las imputaciones del fiscal Valerio en 2004 sobre los desmanes en el Noroeste</p></div><p class="article-text">
        Coincido con algunos de los m&aacute;s distinguidos miembros de la judicatura murciana -el juez &Aacute;ngel Garrote, el fiscal Jos&eacute; Luis D&iacute;az Manzanera, entre otros- en esa afirmaci&oacute;n, tan realista como escabrosa, de que &ldquo;la soluci&oacute;n al problema del Mar Menor no es judicial&rdquo;, aunque mi postura ya la he expresado critic&aacute;ndola, al tiempo que lo explicaba: en primer lugar porque es verdad que se trata de un problema intr&iacute;nsecamente pol&iacute;tico, o ecopol&iacute;tico, y que deben de ser las instancias pol&iacute;ticas las que lo arreglen, y en segundo lugar porque, ante la incapacidad, dolosa y perversa del Gobierno auton&oacute;mico, y la actitud permanentemente delicuescente de la CHS, dependiente del Gobierno central, el poder judicial debe unirse al clamor y la actitud impaciente del movimiento social (ecologista, ciudadano) para paliar una situaci&oacute;n a la que nos han llevado (a la ciudadan&iacute;a y al Mar Menor, claro) una panda de gamberros ambientales que, adem&aacute;s, se muestran incorregibles, tanto por incompetencia como por mala fe, permitiendo y amparando unas actividades agroecon&oacute;micas letales. 
    </p><p class="article-text">
        Y esta actitud responsable del poder judicial, que echamos tanto en falta en numerosos conflictos ambientales pasados y presentes, ha de verse en este proceso tan singular, cumpliendo correcta y justamente, tanto los fiscales como los jueces. Si, como ha dicho D&iacute;az Manzanera, el 'caso Topillo' constituye &ldquo;la instrucci&oacute;n m&aacute;s compleja en la historia procesal murciana&rdquo;, ha de responderse con un trabajo complejo y unas decisiones -a la hora de la sentencia- complejas, que abarque todo el espectro de asuntos a enjuiciar y no eluda asumir los necesarios elementos de ejemplaridad y pedagog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, el tiempo no debe dilatarse: el que la vista oral del juicio del desastre de Aznalc&oacute;llar/Do&ntilde;ana de 1998, vaya a celebrarse a los 25 a&ntilde;os de producidos los hechos, hace temblar, porque en estos asuntos de tipo ambiental es de directa aplicaci&oacute;n el principio popular de que &ldquo;una justicia lenta no es verdadera justicia&rdquo;, dado que aboca en inutilidad, total o parcial. Que pidan la ayuda que necesiten, jueces y fiscales implicados, y que se mueva el presidente del TSJ, Pascual del Riquelme, que me parece verlo de adorno (y que me perdone si, por el contrario, se est&aacute; dejando la piel, como le corresponder&iacute;a, en este molesto, complejo y peligroso asunto). Las instancias superiores, Tribunal Supremo y Consejo General del Poder Judicial, deben conocer de esta tragedia del Mar Menor, ya que alcanza a sus territorios competenciales y deben mostrarse a la altura de las circunstancias.
    </p><p class="article-text">
        Es el momento de advertir de que la sociedad murciana militante no va a consentir que se repita el espect&aacute;culo (por chapucero, injusto, inquietante) del trato judicial que se dio a las imputaciones del fiscal Valerio en 2004 sobre los desmanes en el Noroeste, episodio en el que ya figuraban personas y sociedades que vuelven a estar presentes en el 'caso Topillo' (aunque puede que con denominaciones alteradas). Tema que viene a colaci&oacute;n porque en el Noroeste se est&aacute; produciendo lo mismo que tenemos en el Mar Menor, con la diferencia -ciertamente menor- de que en lugar de la albufera martirizada, tenemos los acu&iacute;feros envenenados. Advertencia a tiempo: no sigan mirando para otro lado cada vez que se les plantean los abusos del Noroeste, y que D&iacute;az Manzanera vigile la incorregible tendencia de su subordinado De Mata a no entrar en ese &aacute;rea minada (Moratalla y Caravaca, en primer lugar). Que ya est&aacute;n haciendo, unos y otros, lo mismo que durante decenios sobre el Mar Menor: nada.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;ndense con cuidado al contar los da&ntilde;os ambientales de la laguna, que parecen haberse evaluado en unos 30 millones de euros, sin duda por un perito ignorante que no se ha molestado en recurrir -como criterio cert&iacute;simo- a lo que las Administraciones ya han evaluado para lograr el &ldquo;vertido cero&rdquo;, que son m&aacute;s de 600 millones, o a lo que ya vienen gastando o previendo, que es de ese mismo orden. Y no se dejen dominar por el v&eacute;rtigo, llegado el momento de echar cuentas: que son miles de millones las ganancias del empresariado agrario del campo de Cartagena que se han obtenido a costa de pudrir el Mar Menor. Espero que lo entiendan, y que no opten por la (facil&iacute;sima) providencia de echar esa carga sobre las mal llamadas 'espaldas del Estado', tan socorridas, ya que son las nuestras (incluyendo las de jueces y fiscales).
    </p><p class="article-text">
        Y que ataquen, se escandalicen y ampl&iacute;en su visi&oacute;n y percepci&oacute;n, que no se amilanen ante el planteamiento de la necesidad de acometer una &ldquo;Causa general por el agua en la Regi&oacute;n&rdquo;, o &ldquo;por la agricultura intensiva&rdquo;, que viene a ser lo mismo, escurriendo el bulto con los &ldquo;hechos puntuales y probados&rdquo;, y ateni&eacute;ndose, exclusivamente, a la letra de la imputaci&oacute;n originaria (aunque sigo creyendo que esta da pie para mucho). Les pagamos para que se lo curren a conciencia y, si no es mucho pedir, brillen profesional y c&iacute;vicamente, que su trabajo es el de la Justicia, esa entelequia en la que, sin embargo, sigue siendo necesario creer. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/defender-mar-menor-ii-guardia-sentencia-judicial_132_9654014.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Oct 2022 07:23:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Defender el Mar Menor (II): en guardia ante la sentencia judicial]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Defender el Mar Menor (I): menos lamentos, más brío]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/defender-mar-menor-i-lamentos-brio_132_9632130.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b105ac0b-b24d-40d5-b7d5-a9425515eba2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Defender el Mar Menor (I): menos lamentos, más brío"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me indigna que un coro de ingenieros agrónomos de la Región, influidos o pillados por las fuerzas del agro depredador (de nuevo la Fundación Ingenio, activa y antisocial), pretendan que esa agricultura es poco menos que inocua</p></div><p class="article-text">
        La impresi&oacute;n que tengo es que en las luchas de los grupos de defensa del Mar Menor falta genio, m&uacute;sculo, agresividad, contundencia&hellip; y tambi&eacute;n observo un cierto miedo, o pudor generalizado a se&ntilde;alar, con nombres y sus circunstancias, roles y cargos de las personas directamente culpables (empresarios y l&iacute;deres agrarios), y a los pol&iacute;ticos y funcionarios que vienen consintiendo el desastre: directivos de la Confederaci&oacute;n Hidrogr&aacute;fica del Segura (CHS), responsables pol&iacute;ticos y t&eacute;cnicos auton&oacute;micos, instituciones cient&iacute;ficas y universitarias, alcaldes, guarder&iacute;as de costas y fluviales, fiscales y jueces...
    </p><p class="article-text">
        Recomend&eacute; hace un tiempo (diario <em>La Opini&oacute;n</em>, 29 de octubre de 2019) la constituci&oacute;n de un Comit&eacute; C&iacute;vico unificador, que aunara fuerzas vista la floraci&oacute;n de grupos y plataformas, inevitablemente contribuyentes a la ineficacia. Pero ante la ausencia de avances netos y de perspectivas positivas, creo que m&aacute;s bien debiera ser un Comit&eacute; de Acci&oacute;n, o de Defensa, que tenga como rasgo esencial el ataque y el agobio hacia los culpables, ya que son bien conocidos.
    </p><p class="article-text">
        Echo de menos una organizaci&oacute;n -en la que no hacen falta muchos miembros- &nbsp;que no necesite dedicarse a llamar la atenci&oacute;n de los medios complacientes o a dise&ntilde;ar campa&ntilde;as ni, como la Fundaci&oacute;n Anse (organizaci&oacute;n que se pretende ecologista pero que en realidad es una empresa de servicios a la caza de oportunidades de negocio), contribuyan a la gran farsa que se representa en el Mar Menor recibiendo proyectos del Estado y escamoteando la cr&iacute;tica radical. Una organizaci&oacute;n que, compuesta de ciudadanos decididos de ese entorno geogr&aacute;fico, de la Regi&oacute;n murciana, de la Espa&ntilde;a machacada o del mundo mundial, destine sus esfuerzos a marcarse objetivos concretos y generales, tanto se&ntilde;alando a pol&iacute;ticos y funcionarios, como tambi&eacute;n criticando pol&iacute;ticas, inversiones y todo ese amplio y creciente conjunto de medidas y aspavientos con que las administraciones marean la perdiz sin ir al n&uacute;cleo y origen del problema. Que muerdan de una vez al cuello del Mal, y no lo suelten.
    </p><p class="article-text">
        Me subleva que instituciones del conjunto depredador, como la Fundaci&oacute;n Ingenio, propale dudas, mentiras y manipulaciones sobre la acci&oacute;n contaminante para enturbiar el ambiente social y obstaculizar la acci&oacute;n judicial (que es verdad que es timorata e irremediablemente incompetente). Y que se le consienta -a la Fundaci&oacute;n Ingenio, digo- que convoque a los causantes directos e inmediatos del desastre para jalearlos en el incumplimiento de la legislaci&oacute;n vigente, y el delegado del Gobierno no los frene (as&iacute; como no fren&oacute; a los asaltantes del Ayuntamiento de Lorca en enero pasado). Y que el Ministerio para la Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica y el Reto Demogr&aacute;fico (MITECO) dedique cada vez m&aacute;s recursos financieros a paliar y reducir los impactos, no a eliminar la causa. Y que el Comit&eacute; Cient&iacute;fico oficioso pretenda que el tratamiento que urge dar es el cient&iacute;fico-t&eacute;cnico. Me molesta que ni los grupos militantes ni los pol&iacute;ticos electos se&ntilde;alen al enemigo principal, la agricultura intensiva, a cuyo desarrollo desde los a&ntilde;os 1970 hemos asistido callados e incluso entusiasmados, sin querer levantar la voz al percibir el camino de ruina por el que nos llevaba.
    </p><p class="article-text">
        Me indigna que un coro de ingenieros agr&oacute;nomos de la Regi&oacute;n, influidos o pillados por las fuerzas del agro depredador (de nuevo la Fundaci&oacute;n Ingenio, activa y antisocial), pretendan que esa agricultura es poco menos que inocua, y atribuyan a otras causas -de menor y distinta relevancia- la responsabilidad de la muerte lenta de la albufera, aline&aacute;ndose con el agropoder y echando balones fuera. Y que los grupos combativos no pidan, a esos ingenieros osados e ignorantes, que vuelvan a su Escuela a estudiar de nuevo Qu&iacute;mica, la inorg&aacute;nica y la org&aacute;nica, as&iacute; como nociones de Biolog&iacute;a (que la Ecolog&iacute;a o la globalidad de los ecosistemas no las entender&aacute;n nunca, a juzgar por la formaci&oacute;n que reciben y las profesiones que ejercen).
    </p><p class="article-text">
        Me aburren esos que siguen hablando de compatibilizar la agricultura productivista con la conservaci&oacute;n ambiental. Y me saca de quicio que mantenga relevancia y aceptaci&oacute;n el eslogan de que el turismo es el principal perdedor en esta crisis, porque no puedo olvidar el espeluznante poder depredador del turismo, tanto el de la Manga como el de la orilla interior del Mar Menor: un turismo urban&iacute;stico y masivo, ensa&ntilde;ado sobre un ecosistema altamente fr&aacute;gil (y al que los ecologistas de 1979 y 1980 ya quisimos poner coto). 
    </p><p class="article-text">
        El Comit&eacute; que yo propongo deber&aacute; excluir a quienes todav&iacute;a no tienen claras las ideas: entre ellos, los que critican a la Comunidad Aut&oacute;noma porque son del PSOE o simpatizantes, y quieren salvar a la CHS; y los de la cuerda del PP que protegen a los de Murcia para cargar sobre los de Madrid; unos y otros solo entorpecen. Todo eso, s&iacute;, me indigna y mortifica. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/defender-mar-menor-i-lamentos-brio_132_9632130.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Oct 2022 04:00:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Defender el Mar Menor (I): menos lamentos, más brío]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Agostos como este]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/agostos_132_9310742.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ceac99c9-49c9-425e-a2f2-a427325b6a0f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Agostos como este"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"He encontrado tiempo para subir al campo de mi niñez y arramblar con los higos que picotean los pájaros y las uvas que se truecan velozmente en pasas, con estos calores, todo ello plantado por mi primo Juan, al que dio la estocada de muerte la autopista criminal que partió en dos su tierra y agotó su vida"</p></div><p class="article-text">
        Me inici&eacute; con dos comidas por Calnegre, una con las hero&iacute;nas defensoras de la playa mazarronera de Percheles, ahora indignadas por las acampadas en la arena, y la otra con mis lorquinos de IU, con los que siempre tengo pendientes revisiones del pasado y conspiraciones de futuro. Acud&iacute; luego, con la devoci&oacute;n que me inspiran, a la actuaci&oacute;n de las cuadrillas, empezando por la de la Marina de Cope, aunque no pude asistir a la sesi&oacute;n, tambi&eacute;n anual, de trovos de la Cuesta de Gos, al borde de esa rambla que &ldquo;se saldr&iacute;a&rdquo; si, como dec&iacute;a el t&iacute;o Paco <em>de las Cabras</em>, primo de mi madre y t&iacute;o de Paco Rabal, &ldquo;se juntaran <em>toas</em> las <em>indecciones</em> de aguardiente que <em>metomao&rdquo;</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Por exigencias del gui&oacute;n me dejo caer dos o tres d&iacute;as por la tertulia de caf&eacute; ma&ntilde;anero con conocidos de hace tiempo, y ah&iacute; disfruto de la compa&ntilde;&iacute;a de Horacio Capel, uno de los ge&oacute;grafos humanos m&aacute;s notables del pa&iacute;s, catedr&aacute;tico que ha sido de la Universidad de Barcelona, al que siempre le recuerdo que le debo la publicaci&oacute;n de mi primer libro, <em>Nuclearizar Espa&ntilde;a</em>, en 1976, y tambi&eacute;n me reencuentro con Jes&uacute;s de la Ossa, de Ceheg&iacute;n, de cualidades y ambiciones literarias que ya quisiera yo.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco me pierdo el primer d&iacute;a del ciclo agoste&ntilde;o 'Conciertos de la Luna Llena', en lo alto del castillo dieciochesco, disfrutando de una sorprendente soprano y de la Luna que en la mar riela, arranc&aacute;ndole tel&uacute;ricos susurros y adorn&aacute;ndola con rizos de plata, etc&eacute;tera. O de la conferencia que pronuncia, sobre '&Aacute;guilas, de 1834 a 1936', mi amigo y compa&ntilde;ero de curso Paco Garc&iacute;a Calvo, ingeniero industrial, sabio en ferrocarriles, al que tanto me cuesta llevarlo por el camino de la ecolog&iacute;a, cont&aacute;ndonos con rigor y amenidad batallitas de la plata y el ingl&eacute;s, el esparto y el escoc&eacute;s, el ferrocarril y los ingleses, el puerto y los franceses&hellip; &iexcl;que somos tierra de colonizaci&oacute;n! Al d&iacute;a siguiente vuelvo a la Casa de Cultura a la llamada de los amigos de 'Milana bonita', apasionados de Paco Rabal y su ingente obra, que pasan un documental sobre Miguel Hern&aacute;ndez y su escueta y desdichada vida, en el que asoma la voz de Paco, &ldquo;modulada en los barrancos de su tierra&rdquo;, yo, que se arranca, Paco, con algunos de esos poemas del oriolano, que siempre nos remiten a las cabras y las ramblas, las chumberas y el palmeral, nuestras ra&iacute;ces y a mucha honra. 
    </p><p class="article-text">
        Me paso por Cartagena, donde disfruto de la compa&ntilde;&iacute;a de David Avil&eacute;s, encantados ambos de conocernos y dispuestos a conjuntar nuestra potencia b&eacute;lica, para terror de los malvados, y luego quedo en Lo Pag&aacute;n con Julia Albaladejo, a la que exijo que piense en ella y resista al malsano flujo nost&aacute;lgico que desde el Mar Menor mina su resistencia, y tambi&eacute;n con Kuki, h&eacute;roe hace a&ntilde;os del Varadero, donde con mi amigo Anto&ntilde;ico<em> Zeneca</em>, en noches de cubatas inspiradores le buscamos las cosquillas al d&eacute;spota del momento, primer enemigo de la laguna, Tom&aacute;s Maestre Aznar, con Kuki, que ha sido maltratado por la vida, pero que est&aacute; fuerte, quedamos en presentar dos pr&oacute;ximos libros, el del <em>Agrocant&oacute;n murciano</em> y el de las <em>Cien Espa&ntilde;as</em>, en ese hist&oacute;rico local y en un par de meses. No encontr&eacute; hueco para lo que me ped&iacute;a mi viejo amigo Jes&uacute;s Sola, de Mazarr&oacute;n, que otra vez ser&aacute;, y pronto.
    </p><p class="article-text">
        Rend&iacute; visita a Mercedes, la madre de Pepe Guirao, hace poco fallecido, que empez&oacute; de ecologista en mi grupo y lleg&oacute; a ministro, y me encuentro a una mujer l&uacute;cida a sus 97 a&ntilde;os, doblada por el dolor pero resistente, a la que ya hace cuarenta a&ntilde;os di mi p&eacute;same por la muerte de otro hijo, Belarmino, el d&iacute;a que nombraban a Pepe director general de Bienes Culturales en la Junta de Andaluc&iacute;a, un notable paso en su vida pol&iacute;tica, no es justo que las madres vean morir a sus hijos, ni las madres debieran de morir nunca, por supuesto, Beatriz, su hermana mayor, que me sucedi&oacute; como presidenta del Grupo Ecologista Mediterr&aacute;neo en 1981, se me queja de que no tiene vida privada, que lleva a&ntilde;os atendiendo todos los problemas familiares y que no puede con todo eso, pero yo la conozco y s&eacute; que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Como no pude asistir el d&iacute;a que mi amigo y vicepresidente del Consejo para la Defensa del Noroeste, Alfonso S&aacute;nchez, convoc&oacute; una reuni&oacute;n informativa en Pinilla, pedan&iacute;a de Caravaca que sufre, como casi todo el municipio del asalto, por contaminaci&oacute;n y saqueo, del agua de sus fuentes, acudo a la marcha reivindicativa de dos d&iacute;as despu&eacute;s, recorriendo varias fuentes del municipio, todas con m&aacute;s nitratos de lo legal y menos caudal del debido, y me quedo pasmado por la belleza y el duende del barranco del Qu&iacute;par en La Encarnaci&oacute;n, donde se cuelga la Cueva del R&iacute;o Moro y resisten el tiempo unos yacimientos que van del Paleol&iacute;tico hasta lo ib&eacute;rico, una marcha en la que disfruto de alegres presencias y me conduelo porque hay quien falta. 
    </p><p class="article-text">
        He encontrado tiempo para subir al campo de mi ni&ntilde;ez y arramblar con los higos que picotean los p&aacute;jaros y las uvas que se truecan velozmente en pasas, con estos calores, todo ello plantado por mi primo Juan, al que dio la estocada de muerte la autopista criminal que parti&oacute; en dos su tierra y agot&oacute; su vida. Me llevo a mis nietos, y les cuento de mis paisajes de entonces, que quisiera que imaginaran, porque ya no los pueden encontrar, aunque se esforzaran, que no pueden, angelicos. Y lo que no he perdonado ha sido el rato de cervecicas al mediod&iacute;a, que este a&ntilde;o no he podido compartir con mi amigo &Aacute;ngel <em>Chuqu&eacute;,</em> que le han quitado el alcohol, ya volver&aacute;, pero lo he hecho con Antonio Elvira, un lorquino muy aguile&ntilde;izado, con cuya conversaci&oacute;n me solazo, y con el que los quintos vuelan por pares. Y raticos de mecedora y vuelo libre y encendido, en el que evoco ausencias y esbozo planes.
    </p><p class="article-text">
        &Uacute;ltimo d&iacute;a, con comida, anual, con el cura Juan Manuel D&iacute;az, bien conocido en los confines de los reinos de Granada y Murcia, al fresco de esa playa sin playa de la urbanizaci&oacute;n 'Mares de Pulp&iacute;', cumpliendo el rito que esta vez tuvimos que afrontar combatiendo el dolor profundo de la desaparici&oacute;n de nuestro contertulio Miguel Garc&iacute;a, lo que hicimos invitando a Javier, yerno del amigo ausente y arquitecto culto, que ha cumplido con nuestras expectativas, siguiendo los deseos de Juan Manuel, que me pareci&oacute; muy bien mantener la tr&iacute;ada, el cura sigue dici&eacute;ndome que necesito m&aacute;s teolog&iacute;a para mi ecologismo y yo le pincho para que asuma un ate&iacute;smo iluminador, sin que ninguno de los dos avancemos posiciones, as&iacute; que nuestro afecto aumenta, a &eacute;l le debo mis clases en la Universidad Pontificia de Salamanca y mis diecis&eacute;is estancias acad&eacute;micas en Guatemala, o sea qu&eacute;. Por la noche, renuncio a la reuni&oacute;n prevista con el grupo Manifiesto, de aguile&ntilde;os dispuestos a la pol&iacute;tica y que yo apoyo, porque se ha convocado cena familiar de despedida, en la que los dos nietos multiplican su poder perturbador enfurru&ntilde;&aacute;ndose entre s&iacute; y contra el mundo en general, todo bien, pues.
    </p><p class="article-text">
        Y como me encamino a la operaci&oacute;n de cataratas y a varias semanas de frenazo, dejo hechos un par de art&iacute;culos, uno sobre <em>Chencho</em> Arias, por provocar, otro sobre el puerto del Gorguel, cuyos promotores est&aacute;n dispuestos a saltarse el estudio de impacto negativo, ya quisieran, y &eacute;ste con la ristra de turbulencias de agosto, pero en esas tres semanas de tan raro asueto aguile&ntilde;o he dejado cerrados los cap&iacute;tulos 2, 4 y 5 de mi libro <em>Rusia es culpable</em>, contra los EE. UU, la OTAN y la UE, sopa de entes c&iacute;nicos, hist&eacute;ricos y canallas, porque tiene que estar para diciembre, el libro, digo. 
    </p><p class="article-text">
        Son estancias en las que siempre hay alguien que me ve, saluda y espeta, qu&eacute;, Pedro, &iquest;de vacaciones?, &iexcl;claro!, contesto yo, a ver si no.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/agostos_132_9310742.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Sep 2022 07:31:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Agostos como este]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Tertulias,verano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El AVE que nos merecemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ave-merecemos_132_9292210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e852311-bce1-4e26-9a63-cf940039fc85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El AVE que nos merecemos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ni hubo un movimiento anti AVE de principio ni se defendió el trazado obvio, engatusándonos el Ministerio del momento con la “variante de Camarillas”, con la que se aprovechó para asestar el primer (y premonitorio) golpe a la integración ferroviaria regional, dejando Calasparra y el Noroeste fuera de juego</p></div><p class="article-text">
        Maquinaba yo un texto adecuado en relaci&oacute;n con las &uacute;ltimas ofensas ferroviarias a los murcianos, cuando me encuentro en este mismo diario (31 de agosto) con la protesta de Joaqu&iacute;n Contreras, l&iacute;der que fue de la (gran movida) de la lucha por el soterramiento de la entrada del AVE alicantino en la ciudad de Murcia, a cuento de la decisi&oacute;n del Ministerio (socialista) de Transportes de suspender -con aire de definitivo- el tr&aacute;fico de trenes entre Murcia y Albacete por la v&iacute;a tradicional y directa, es decir, por Cieza y Hell&iacute;n. Lo que me ha movido a volver a echar mano de mi filosof&iacute;a ferroviaria (y anti AVE), con recado para Contreras.
    </p><p class="article-text">
        Sostengo mi cr&iacute;tica period&iacute;stica al AVE desde 1990, y por lo que a Murcia se refiere, la desarroll&eacute; en los art&iacute;culos 'El AVE: deprisa, deprisa' y 'El AVE: haciendo <em>eses'</em> (<em>La Verdad</em>, 21 de marzo y 5 de abril, de 2008), opinando, en primer lugar, que nunca los murcianos debimos aceptar un AVE para comunicarnos con Madrid, ya que muy discretas mejoras en la l&iacute;nea actual -por supuesto, por Cieza y Hell&iacute;n- nos trasladar&iacute;an a la capital de Espa&ntilde;a en cuatro horas, quiz&aacute;s algo menos, y eso es un logro c&iacute;vico relevante, por ecol&oacute;gico, moderado y (para los econ&oacute;metras obsesos por la competitividad y otras zarandajas) de mayor calidad que al viaje por carretera, por la ganancia en seguridad f&iacute;sica, salud mental y oportunidad cultural y espiritual.
    </p><p class="article-text">
        Esto, el rechazo al AVE como sociedad madura y responsable en un pa&iacute;s y un mundo agobiado por los problemas ambientales, nos hubiera distinguido como ciudadanos cultos, sensibles y con visi&oacute;n de futuro (alertados por las desdichas que tal tren conllevar&iacute;a), aportando alg&uacute;n motivo que mejorase, ante Espa&ntilde;a, la ruinosa y caricaturesca imagen que tenemos los murcianos en general. Y si nuestros pr&oacute;ceres, llamativamente pueblerinos, insist&iacute;an ante los Gobiernos de Madrid en tener &ldquo;un AVE como los dem&aacute;s&rdquo;, que este se trazara por el camino tradicional, es decir, Cieza y Hell&iacute;n, como soluci&oacute;n l&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Pero no: ni hubo un movimiento anti AVE de principio ni se defendi&oacute; el trazado obvio, engatus&aacute;ndonos el Ministerio del momento con la &ldquo;variante de Camarillas&rdquo;, con la que se aprovech&oacute; para asestar el primer (y premonitorio) golpe a la integraci&oacute;n ferroviaria regional, dejando Calasparra y el Noroeste fuera de juego. Y se impuso la desmedida soluci&oacute;n por Alicante/Elche, mucho m&aacute;s larga, energ&eacute;ticamente escandalosa y socialmente insultante.
    </p><p class="article-text">
        Desde el ecologismo, creo recordar, se hizo mutis, por considerar que al tren, sea cual sea su tecnolog&iacute;a, no se le debe criticar, ya que compite ecol&oacute;gicamente con el autom&oacute;vil y la carretera. Pero ese apego o afecto ecologista por el tren y la red ferroviaria debe incluir la defensa activa de la centralidad del tren en las ciudades, el espect&aacute;culo luminoso, literario y &eacute;tico del movimiento de los trenes entrando y saliendo, cuando ceden en su velocidad y se humanizan declarando su utilidad social; m&aacute;s el trasiego de la gente, viajera o no, la emoci&oacute;n de las llegadas y las despedidas&hellip; Nada que ver con las pol&iacute;ticas ferroviarias modernas, que consisten en alejar del centro las estaciones del AVE, o en hundirlas, haci&eacute;ndolas brillantes mazmorras y entregando las antiguas a los centros comerciales y cediendo ante los promotores para construir en suelo conquistado sobre las v&iacute;as soterradas. Han sido promotores urban&iacute;sticos los que han propalado eso de que &ldquo;las v&iacute;as estrangulan el crecimiento de la ciudad&rdquo;, envolviendo con su falacia a mun&iacute;cipes y vecinos (Y tecn&oacute;cratas perturbados los que convierten el viaje vivencial, creativo y estimulante en traslado t&eacute;cnico, urgido y desalmado).
    </p><p class="article-text">
        No me interes&oacute; esa (gran) movida de la capital murciana contra el &ldquo;estrangulamiento&rdquo; de marras o los impactos sonoros del AVE, ya que los esfuerzos de la sociedad se hubieran debido dirigir ante todo contra ese AVE y, llegando a la impotencia inevitable, a mantener la estructura ferroviaria de la ciudad con soluciones blandas para los puntos de evidente da&ntilde;o (dif&iacute;cil de demostrar, con respecto a la red existente). Los acontecimientos habidos por el soterramiento, en especial el de la violencia, no encajaron, en definitiva, en mi visi&oacute;n del asunto.
    </p><p class="article-text">
        Pero la coletilla que yo quiero dedicarle a Joaqu&iacute;n Contreras se refiere a la condena que hace de la suspensi&oacute;n del tr&aacute;fico entre Murcia y Albacete por tierras murcianas, obra del Gobierno (socialista) de Madrid, lamentando que ya no sea el socialista murciano Pedro Saura el gerifalte de Infraestructuras en el Gobierno de Madrid, lo que -seg&uacute;n &eacute;l- habr&iacute;a evitado ese desm&aacute;n. Esto me retrata a don Joaqu&iacute;n como ciudadano de la cuerda socialista que pudo liderar la gran movida aquella por oponerse, quiz&aacute;s, al Gobierno (popular) de Madrid y al Ayuntamiento (popular) de Murcia y que ahora, puesto en evidencia por la mala fe del Gobierno (socialista), opte por salvar su cara echando mano de la ausencia de Saura, que no ha dicho ni p&iacute;o, ni mucho menos ha dimitido (como debiera, si es que todo esto contradice su filosof&iacute;a murciano-ferroviaria), manteni&eacute;ndose en la confortable direcci&oacute;n de los Paradores.
    </p><p class="article-text">
        Quiero decir con esto que me crecen las dudas que ya tuve en lo t&eacute;cnico-ferroviario con las pol&iacute;tico-ideol&oacute;gicas, para mejor interpretar aquella (gran) movida que no logr&oacute; concitar mi inter&eacute;s. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ave-merecemos_132_9292210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Sep 2022 04:01:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El AVE que nos merecemos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murcianos incorregibles y ese Gorguel que los trastorna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/murcianos-incorregibles-gorguel-trastorna_132_9275359.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19c1d6e6-27d7-4c4a-9ee6-cfa6442a7ca5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murcianos incorregibles y ese Gorguel que los trastorna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el caso del puerto de El Gorguel, los obstáculos ambientales existentes, y considerados, son de fondo (nunca mejor dicho) y de envergadura</p></div><p class="article-text">
        El puerto de Cartagena, t&eacute;cnicamente Autoridad Portuaria de Cartagena (APC), que pidi&oacute; al Instituto Oceanogr&aacute;fico (IEO) la redacci&oacute;n del preceptivo (y vinculante) Estudio de Impacto Ambiental (EIA) sobre el pretendido nuevo puerto en El Gorguel, no est&aacute; conforme con sus conclusiones porque lo descalifican, y en consecuencia su presidenta y otros partidarios de la obra han dado rienda suelta a su malestar, alarmados por la (insalvable) dificultad con que tropiezan.
    </p><p class="article-text">
        Estaba previsto, porque ambientalmente ese puerto es una aberraci&oacute;n, as&iacute; que de nuevo hemos de encontrarnos con la estulticia militante, los episodios grotescos y los personajes insumisos del espect&aacute;culo que no cesa. La reacci&oacute;n m&aacute;s &ldquo;contundente&rdquo; se la ha tribuido do&ntilde;a Yolanda Mu&ntilde;oz, como primera autoridad portuaria que es, claro, gran partidaria del proyecto y, como le pega a su car&aacute;cter, tan autoritario como imprudente, ha lanzado, como perlas de su sabidur&iacute;a pol&iacute;tico-ambiental, las primeras tonter&iacute;as de esta nueva fase, m&aacute;s divertida que las anteriores, del fantasmal puerto de contenedores, honra y prez de la (futura) econom&iacute;a murciana, que no sabe c&oacute;mo salir de sus sombras si no es proyectando disparates, agrediendo al medio ambiente y presionando a la tribu pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Pues dice la se&ntilde;ora Mu&ntilde;oz que el informe del IEO &ldquo;no es taxativo&rdquo; (&iexcl;ele!), por lo que &ldquo;no dice que no se pueda hacer&rdquo; (&iexcl;genial!), ya que el IEO &ldquo;s&oacute;lo informa de posibles hip&oacute;tesis de afecci&oacute;n&rdquo; (normal: se trata de un proyecto), y de la &ldquo;soluci&oacute;n&rdquo; ya se encargar&aacute; la APC &ldquo;con el procedimiento legal medioambiental procedente&rdquo;; un procedimiento que esta presidenta parece ignorar que est&aacute; constituido, b&aacute;sica y determinantemente, por ese Informe negativo que, legalmente, imposibilita el proyecto. Sus palabras son de sainete, porque no es lo mismo un informe ambiental positivo que introduce medidas correctoras a posteriori del visto bueno, para que el proyecto sea viable definitivamente (que es la trampa y la indecencia a las que recurren muchos de esos estudios) que uno claramente negativo, que obliga a empezar de nuevo y a redise&ntilde;ar el proyecto, si es que sus promotores insisten en llevarlo a cabo. 
    </p><p class="article-text">
        En el caso del puerto de El Gorguel, los obst&aacute;culos ambientales existentes, y considerados, son de fondo (nunca mejor dicho) y de envergadura, que ir&aacute;n aumentando en la medida que contin&uacute;e ese empe&ntilde;o desdichado, como es de esperar: los factores ambientales tenidos en cuenta por el IEO no son exhaustivos, aunque s&iacute; suficientes, y la protecci&oacute;n de ese litoral ir&aacute; increment&aacute;ndose en la&nbsp;valoraci&oacute;n de los ecologistas, &uacute;nico grupo murciano que, una vez m&aacute;s, mantiene la sensatez en una regi&oacute;n gobernada por v&aacute;ndalos ambientales.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que siguen sum&aacute;ndose los dislates respecto de este puerto, desde que hace un decenio (o m&aacute;s) la privilegiada mente del entonces presidente de la APC, Adri&aacute;n Viudes, lo concibiera y lo vinculara a su gloria futura como gestor de una instituci&oacute;n que marchaba sola (pese a sus esfuerzos por maltratar a los trabajadores del puerto y por deteriorar su car&aacute;cter p&uacute;blico). Don Adri&aacute;n, con todo y con eso sigue d&aacute;ndole vueltas al proyecto y, como este no avanza, ataca a todo el mundo por incompetente o cobarde, record&aacute;ndonos su encomiable gesti&oacute;n y olvidando que ya &eacute;l mismo se enfrent&oacute; a una oposici&oacute;n y una cr&iacute;tica que, aunque las menospreciara con su bien conocida arrogancia, siguen rigiendo y valor&aacute;ndose.
    </p><p class="article-text">
        Y a do&ntilde;a Yolanda y la corte de corifeos que siguen mareando la perdiz hay que recordarles que ese proyecto est&aacute; impugnado y recurrido en tiempo y forma, que quienes lo denunciaron -diversas entidades ecologistas- le tienen declarada la guerra y que ah&iacute; surge otro importante obst&aacute;culo con el que la APC debiera contar, por m&aacute;s que est&eacute; dispuesta a modificar el proyecto y, sobre todo, a encargar un nuevo estudio ambiental a un organismo que se les allane y r&iacute;a la gracia. Todo esto, por si no lo saben, va en detrimento del proyecto, su intenci&oacute;n y su justificaci&oacute;n, as&iacute; como del empe&ntilde;o de sus promotores, que ya est&aacute;n tardando en abandonarlo.
    </p><p class="article-text">
        Una vez m&aacute;s hay que advertir de las insidias de esos empresarios murcianos siempre dispuestos a beneficiarse de los dineros del Estado, que en este proyecto ser&iacute;an las contratas, subcontratas y los incrementos de presupuesto, sin que les importe demasiado que ese puerto resultara deficitario o ruinoso. Ya le tengo dicho al proc&oacute;nsul Albarrac&iacute;n, de la CROEM montaraz: si tan necesario cree que es el puerto del Gorguel para Murcia y Espa&ntilde;a, es decir, si tan seguro est&aacute; de su futuro &eacute;xito econ&oacute;mico, que se pongan a la obra &eacute;l y sus amigos (los siempre heroicos empresarios murcianos) y, en buena l&oacute;gica liberal, dejen de lado al Estado. 
    </p><p class="article-text">
        Que predicarles a estos irresponsables que lo urgente es reducir el comercio exterior en general y el tr&aacute;fico portuario en particular, es tarea in&uacute;til y tediosa. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/murcianos-incorregibles-gorguel-trastorna_132_9275359.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Aug 2022 04:01:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Murcianos incorregibles y ese Gorguel que los trastorna]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Asalto a América: España no fue diferente (Correctivo para Inocencio Arias)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/asalto-america-espana-no-diferente-correctivo-inocencio-arias_132_9261863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37db47d8-f855-40c3-92eb-af14ac05bc19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Asalto a América: España no fue diferente (Correctivo para Inocencio Arias)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Ahora es un monárquico juancarlista inaccesible al rubor, nacionalista decimonónico ignorante de la historia y revisor del colonialismo español"</p></div><p class="article-text">
        El alto concepto que los espa&ntilde;oles tenemos de nosotros mismos nos hace incurrir en nacionalismos fuera de definici&oacute;n, espa&ntilde;olismos m&aacute;s o menos castizos y, de paso, hostilidades contra nuestros siempre aborrecidos compa&ntilde;eros de la historia, franceses e ingleses. Esto lo practicamos con singular convencimiento cuando se trata de Am&eacute;rica, de su invasi&oacute;n y ocupaci&oacute;n, de la colonia, de la mezcla de razas, de la evangelizaci&oacute;n y de las independencias del siglo XIX, toda una cadencia de hechos hist&oacute;ricos en la que, pese a tal, mantenemos nuestra postura entusiasta e inamovible: nosotros, los espa&ntilde;oles, hemos hecho todo eso mejor, mucho mejor que franceses, ingleses, holandeses... y si acaso -sabiendo que siempre necesitamos amigos- corriendo parejas con los portugueses. Bueno, pues no.
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute;a yo, hace nada, al cachazudo y desinhibido Inocencio Arias (de Albox, Almer&iacute;a, pero muy murcianizado), Chencho para sus amigos, compadres, contertulios y para la pl&eacute;yade de periodistas que lo han conocido durante su larga vida como diplom&aacute;tico, especialmente durante los a&ntilde;os en que dirigi&oacute; la Oficina de Informaci&oacute;n Diplom&aacute;tica (OID). Y le&iacute;a que atacaba al h&eacute;roe Bol&iacute;var, a cuento del (insignificante) episodio en el que Felipe VI no se levant&oacute; como signo de respeto ante el desfile de la espada del caudillo. Y lo zaher&iacute;a con el estilo -burdo, resentido y maleducado- del espa&ntilde;olista tardocolonial que nunca perdona a los que le sacudieron la badana y se separaron de la metr&oacute;poli siguiendo los designios de la historia. Y as&iacute;, don Inocencio (que Dios sabe por qu&eacute; dominios ultras discurre su mente abigarrada) dedicaba diez insultos, diez, a Bol&iacute;var: cruel, sanguinario, genocida, desp&oacute;tico, vidrioso, implacable, cruel (s&iacute;, dos veces), ni tan valiente (m&aacute;s o menos, cobarde), ni tan buen estratega (digamos que incompetente) y farsante; le acusa, adem&aacute;s, de hacernos &ldquo;canallescas putadas&rdquo;, de &ldquo;violar abyectamente las leyes de la guerra&rdquo; y de &ldquo;cabr&oacute;n despiadado&rdquo;, pese a que los espa&ntilde;oles &ldquo;fuimos un tanto brutales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, s&iacute;, un discurso impropio de diplom&aacute;tico tan rodado como este Arias que, con la jubilaci&oacute;n ha ido trocando la sabidur&iacute;a del tiempo en la desinhibici&oacute;n de la libertad, los conocimientos que se le suponen en historietas infumables y el tacto obligado de un personaje p&uacute;blico (que lo es), en soltura pedestre sin compostura.
    </p><p class="article-text">
        Don Inocencio Arias ha resultado ser lo que nadie entrevi&oacute; en sus mejores a&ntilde;os, sin duda aquellos en los que era el amo de la OID y era capaz de engatusar a UCD (1980-82), al PSOE (1985-88) y al PP (1996-97), a fuer de ambiguo, divertido y un punto ex&oacute;tico, cualidades que ha ido perdiendo para quedar en conservador carca, reaccionario espa&ntilde;olista y hasta colonialista nost&aacute;lgico. Era cuando suscitaba una gran simpat&iacute;a en el mundo period&iacute;stico, de lo que da fe este cronista. Ya empez&oacute; a mostrar su (ocultable) ideolog&iacute;a siendo directivo del Real Madrid, etapa de la que recuerdo un memorable (por lo rid&iacute;culo) debate con el economista Ernest Lluc, defendiendo uno al madridismo y el otro al barcelonismo, y pretendiendo ambos hacer poco menos que metaf&iacute;sica de unos hechos -la rivalidad y las diferencias y cualidades de los dos famosos clubes- que no merecen la menor atenci&oacute;n intelectual.
    </p><p class="article-text">
        Ahora es un mon&aacute;rquico juancarlista inaccesible al rubor, nacionalista decimon&oacute;nico ignorante de la historia y revisor del colonialismo espa&ntilde;ol, al que resume as&iacute;, tan doctamente: &ldquo;la colonizaci&oacute;n espa&ntilde;ola resiste favorablemente la comparaci&oacute;n con los otros pa&iacute;ses&rdquo;; para lo que, como digo, aporta, de entre la abundant&iacute;sima silva de trabajos seculares y de altura, una lengua deslenguada y una cultura inculta. El pillo de don Inocencio se queda con las ganas de contarnos que, frente a franceses e ingleses, los espa&ntilde;oles podemos alardear, como ventaja indiscutible, de esa gran epopeya del mestizaje, ya que siempre fuimos mucho m&aacute;s correosos, lascivos, racistas, violadores e irregulares en general, de lo que, con no mucha discreci&oacute;n, y una p&iacute;cara sonrisa, solemos enorgullecernos. Me he imaginado a Arias de colonial y realista general trasnochado, en el campo de batalla y enfrentado a un ej&eacute;rcito de criollos independentistas, encorvado por el peso de las condecoraciones ganadas aniquilando ind&iacute;genas, para acabar, tras afrentoso combate, ofreciendo su espada derrotada a un caudillo cualquiera de esa Am&eacute;rica insuflada por el viento de la Historia. Un nost&aacute;lgico sin causa, que no sabe que, entre Cort&eacute;s y la &ldquo;bestia can&iacute;bal de Moctezuma&rdquo;, como sentencia, hay que ir y estar con Moctezuma, aunque se comiera crudos a los ni&ntilde;os, que tambi&eacute;n en esto hay que &ldquo;renunciar a aplicar juicios de valor del siglo XXI a hechos transcurridos en el siglo XVI&rdquo; (como nos previene Chencho como criterio universal para estudio del pasado). Y pedirle que abandone cualquier fantas&iacute;a hist&oacute;rica por aquellos militares que esperaban sostener un Imperio decr&eacute;pito con los entorchados de sus crueldades.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/asalto-america-espana-no-diferente-correctivo-inocencio-arias_132_9261863.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Aug 2022 04:00:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Asalto a América: España no fue diferente (Correctivo para Inocencio Arias)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diplomáticos (y III) de Atenas a Helsinki… y Guatemala]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/diplomaticos-iii-atenas-helsinki-guatemala_132_9248782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e276274-dd01-4267-957b-c506550c84c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diplomáticos (y III) de Atenas a Helsinki… y Guatemala"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De mis principales recuerdos de aquella afortunada 'irrupción' en Atenas y su/mi mitología, retengo la fuerte impresión que me causó la visión del Partenón y la Acrópolis iluminados desde la terraza del hotel George V, en la plaza Sintagma.</p></div><p class="article-text">
        Mi anhelado encuentro con la esencia del Mediterr&aacute;neo -Grecia y su pasado- tuvo lugar de forma inesperada y amable. Yo hab&iacute;a redactado un informe, &ldquo;Por una pol&iacute;tica mediterr&aacute;nea para Espa&ntilde;a&rdquo; (febrero de 1983), para la Ejecutiva Federal del PSOE a trav&eacute;s de la Fundaci&oacute;n IESA (cuyos directores, del SPD alem&aacute;n, siempre me trataron muy bien y con los que hice gran amistad), estimulando al PSOE reci&eacute;n llegado al poder a asumir una actitud m&aacute;s activa en los asuntos intermediterr&aacute;neos. Eso hizo que Elena Flores, de esa Ejecutiva y que hab&iacute;a sido profesora m&iacute;a de Relaciones Internacionales, en la Facultad de Pol&iacute;ticas, me pusiera en contacto con el senador Rafael Estrella, de Granada, presidente de la Comisi&oacute;n de Defensa del Senado, para acompa&ntilde;arle y asistirle en una <em>Round Table</em> sobre &ldquo;The situation in the Mediterranean&rdquo;, convocada por el PASOK griego y con la asistencia de los partidos socialistas y progresistas de los pa&iacute;ses del Mediterr&aacute;neo (abril de 1983).
    </p><p class="article-text">
        De mis principales recuerdos de aquella afortunada 'irrupci&oacute;n' en Atenas y su/mi mitolog&iacute;a, retengo la fuerte impresi&oacute;n que me caus&oacute; la visi&oacute;n del Parten&oacute;n y la Acr&oacute;polis iluminados desde la terraza del hotel George V, en la plaza Sintagma (en la veintena de veces que despu&eacute;s he estado en Atenas nunca he dejado de subir al Parten&oacute;n, emocionado al discurrir entre sus divinas piedras erguidas). Y en segundo lugar, guardo un especial&iacute;simo recuerdo de .la relaci&oacute;n que en esos d&iacute;as tuvimos con el embajador de Espa&ntilde;a en Grecia, Pedro L&oacute;pez de Aguirre, finura y experiencia diplom&aacute;ticas qu&iacute;micamente puras, y del que ya se hablaba como futuro primer embajador espa&ntilde;ol ante el Estado de Israel.
    </p><p class="article-text">
        El senador Estrella, un tipo amigable e inteligente con el que se hace amistad f&aacute;cilmente, me encarg&oacute; la organizaci&oacute;n en Madrid, para noviembre de 1984, del 10&ordm; Aniversario del Di&aacute;logo Euro-&Aacute;rabe, una tarea que desarrollaba la Parliamentary Association for Euro-Arab Cooperation, que financiaba un rico liban&eacute;s. Se trataba de manejar un centenar de invitados de entre parlamentarios y diplom&aacute;ticos de los pa&iacute;ses europeos comunitarios y &aacute;rabes. Un mogoll&oacute;n al que yo nunca me hab&iacute;a enfrentado, pero que, sin embargo, conseguimos dominar (y disfrutarlo). Me gan&eacute; una participaci&oacute;n, mucho m&aacute;s leve y relajada, en la reuni&oacute;n del siguiente a&ntilde;o, en Bruselas.
    </p><p class="article-text">
        A Atenas volver&iacute;a en septiembre de 1986 al haberme encargado el grupo Legacy (<em>lobby</em>, secta, yo qu&eacute; s&eacute;), de neto esp&iacute;ritu jud&iacute;o-norteamericano, la misma Mediterranean Youth Environment Conference que el a&ntilde;o anterior hab&iacute;a ca&iacute;do en mis manos por expreso deseo de mis amigos del Instituto de la Juventud, que sin gran entusiasmo tuvieron que dar paso en Espa&ntilde;a a esa organizaci&oacute;n; y como no encontraron a nadie m&aacute;s voluntarioso que yo, acept&eacute; el encargo y lo redirig&iacute; a Cartagena: fue divertido manejar a una cincuentena de j&oacute;venes de los pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos (que inclu&iacute;a media docena de espa&ntilde;oles que yo seleccion&eacute; de entre mi gente del Grupo Ecologista Mediterr&aacute;neo), ense&ntilde;&aacute;ndoles el Mar Menor, la bah&iacute;a de Portm&aacute;n y todo el blanco y negro de esa tierra m&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Luego, entre 1986 y 1989, contratado por el Ministerio de Obras P&uacute;blicas y Urbanismo para asesorarlo en las relaciones de Espa&ntilde;a con el Plan de Acci&oacute;n del Mediterr&aacute;neo (PNUMA), frecuent&eacute; repetidamente Atenas para asistir a las reuniones peri&oacute;dicas de expertos, tanto del Grupo Socio-econ&oacute;mico como del Cient&iacute;fico-t&eacute;cnico. Fue mi v&iacute;nculo con ese Plan y sus directivos del Centro de Split (Croacia/Yugoslavia) lo que me permiti&oacute; reuniones interesant&iacute;simas en Izmir (Turqu&iacute;a), Sophia Antipolis (Francia) y la misi&oacute;n de estudio de la costa siria. As&iacute; que me consider&eacute; afortunado de tener tantas oportunidades de recorrer el/mi mundo mediterr&aacute;neo. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando editaba y dirig&iacute;a <em>Cuadernos de Ecolog&iacute;a</em>, y desarrollando mi plan de describir los numerosos problemas y &eacute;tnicos y fronterizos en la Europa del Este, y al comenzar por la Carelia fino-rusa, tuve una prometedora llamada desde la Embajada finlandesa en Madrid, concretamente del agregado Aalto, que, simp&aacute;tico y cercano, me dijo que era la primera vez que le&iacute;a algo sobre ese asunto en la prensa espa&ntilde;ola, y que me invitaba a visitar Finlandia&hellip; As&iacute; fue, y como ped&iacute; que fuera en tiempo de hielos, disfrut&eacute; de lo lindo recorriendo el pa&iacute;s (marzo de 1994) y manteniendo reuniones incesantes y de calidad, desde Helsinki hasta el norte lap&oacute;n, incluyendo Rovaniemi, as&iacute; como un viaje bell&iacute;simo a las islas Aaland, junto a Suecia pero de soberan&iacute;a finlandesa (y otro que yo me agenci&eacute; a Tallin, capital de la Estonia postsovi&eacute;tica) .
    </p><p class="article-text">
        Mi amistad con Aalto dur&oacute; mientras mantuvo su puesto en Madrid (vuelto a su pa&iacute;s, muri&oacute; pronto, lo que me apen&oacute; especialmente), y eso me permiti&oacute; frecuentar la embajada y algunas de sus actividades, que inclu&iacute;an reuniones con diplom&aacute;ticos escandinavos (dec&iacute;a un d&iacute;a la embajadora sueca: &ldquo;Cuando los embajadores escandinavos trabajamos en alg&uacute;n tema com&uacute;n, siempre hay alguien que pregunta, &iquest;y qu&eacute; dicen de esto los finlandeses?&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        De mis viajes a Guatemala tengo poco que contar, si acaso aludir a los momentos de clausura de curso, cuando se invitaba al embajador, o embajadora de Espa&ntilde;a, siempre de agradable conversaci&oacute;n. M&aacute;s negro es el recuerdo de mi visita al Congreso de la Rep&uacute;blica, formando parte de un grupo de diplom&aacute;ticos y haciendo de gu&iacute;a la diputada Zuli R&iacute;os-Montt, hija del genocida (al que pude contemplar en su esca&ntilde;o, tan pancho: no hab&iacute;a forma de llevarlo ante un tribunal, y muri&oacute; en la cama). S&oacute;lo percib&iacute; un evidente malestar de la parte del agregado cubano, un buen conocedor de la historia guatemalteca, como me demostr&oacute; en nuestra posterior conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y remato el relato de mis tratos con el mundo de los diplom&aacute;ticos y anexos, evocando el d&iacute;a en que unos amigos profesores de la Escuela Diplom&aacute;tica me invitaron a dar una conferencia sobre &ldquo;Geopol&iacute;tica de los recursos naturales del Mediterr&aacute;neo&rdquo; (marzo de 2004), en esa sede imponente, que tanto respeto me inspiraba cuando pasaba por su puerta, en la Ciudad Universitaria de Madrid. Porque me sent&iacute; ufano y feliz (s&iacute; se&ntilde;or). 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/diplomaticos-iii-atenas-helsinki-guatemala_132_9248782.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Aug 2022 04:01:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Diplomáticos (y III) de Atenas a Helsinki… y Guatemala]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[(II) Desde 'Actualidad Árabe']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ii-actualidad-arabe_132_9234196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2c0ab74-37d6-44a3-b2e8-b19352bed44a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="(II) Desde &#039;Actualidad Árabe&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Bagdad era una ciudad hermosísima, moderna y de costumbres abiertas, todo lo cual ha sido destruido después por el odio que Estados Unidos desató contra el dictador Husein</p><p class="subtitle">Opinión - (I) Al principio fue el Sáhara</p></div><p class="article-text">
        Eran a&ntilde;os en que yo viv&iacute;a con gran intensidad los acontecimientos en el mundo &aacute;rabe-musulm&aacute;n y tambi&eacute;n en el Mediterr&aacute;neo, y por eso me dej&eacute; llevar por la aventura de editar el bolet&iacute;n <em>Actualidad &Aacute;rabe</em> como &ldquo;edici&oacute;n espa&ntilde;ola&rdquo; del que publicaba en Par&iacute;s un tunecino al que conoc&iacute; a trav&eacute;s de amigos comunes y con el que cerr&eacute; un acuerdo verbal en dos reuniones celebradas en su sede. En relaci&oacute;n con los contenidos el acuerdo era que yo traducir&iacute;a los art&iacute;culos de inter&eacute;s general, que &eacute;l me suministraba, y completar&iacute;a los textos con temas de especial inter&eacute;s para Espa&ntilde;a; al segundo n&uacute;mero el tunecino cort&oacute; la comunicaci&oacute;n y me dej&oacute; tirado, por lo que decid&iacute; seguir adelante sin contar con socio tan inseguro. La aventura, que se extendi&oacute; por 1985-1988, me produjo grandes satisfacciones pol&iacute;tico-culturales, as&iacute; como unas p&eacute;rdidas econ&oacute;micas de un mill&oacute;n (de pesetas, claro).
    </p><p class="article-text">
        Me ayudaba en la redacci&oacute;n la periodista Teresa Pacheco, colaboradora en otras tareas profesionales, y me asist&iacute;an en textos y pol&iacute;tica &aacute;rabe Adnan el-Ayubi, palestino, compa&ntilde;ero m&iacute;o de Pol&iacute;ticas, y Chauki Rayess, liban&eacute;s, tambi&eacute;n polit&oacute;logo. La idea era producir adem&aacute;s textos b&aacute;sicos, relativos siempre a cuestiones &aacute;rabes, para lo que dispon&iacute;a de la editorial Ibn-Battuta, que hab&iacute;a creado con ciertas (grandes) pretensiones en honor del gran viajero tangerino. El trabajo era &iacute;mprobo y las suscripciones escasas, pero ya digo que las compensaciones hicieron que la experiencia de tres a&ntilde;osa me influyera poderosamente.
    </p><p class="article-text">
        Lo principal de esas compensaciones era la relaci&oacute;n con los embajadores, diplom&aacute;ticos y dependencias de las embajadas &aacute;rabes, incluyendo las agencias tur&iacute;sticas, con viajes relajados como el de T&uacute;nez, que incluy&oacute; la visita de gran parte del pa&iacute;s y de su litoral, con la isla de Yerba como etapa m&aacute;s interesante (y desde la que pudimos o&iacute;r el bombardeo de Tr&iacute;poli, abril de 1986, a cargo de la aviaci&oacute;n norteamericana, que buscaba asesinar a Gadafi.
    </p><p class="article-text">
        En julio de ese mismo a&ntilde;o pude visitar Bagdad, con sus calores t&oacute;rridos y la humedad del Tigris, cuando Iraq estaba en guerra con Ir&aacute;n: guerra no declarada pero que dur&oacute; ocho a&ntilde;os, y que no impidi&oacute; que la embajada iran&iacute; en la capital iraqu&iacute; se mantuviera abierta&hellip;. Pese al bloqueo informativo (&iexcl;y &eacute;ramos periodistas invitados como tales para contemplar los &eacute;xitos b&eacute;licos de Sadam Husein!), supimos que ambos bandos se gaseaban en el frente, y para no ser testigos inc&oacute;modos se nos mantuvo disfrutando de los mejores hoteles de la ciudad (Sheraton, M&eacute;ridien), de sus piscinas y de su barra libre. Hubo turismo, desde luego, a los centros hist&oacute;ricos shi&iacute;es, y por supuesto a Babilonia, pero no era ese el objetivo pactado de nuestro viaje.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, Bagdad era una ciudad hermos&iacute;sima, moderna y de costumbres abiertas, todo lo cual ha sido destruido despu&eacute;s por el odio que Estados Unidos desat&oacute; contra el dictador Husein, al que supongo que buena parte de la poblaci&oacute;n actual -trastornada y sin grandes esperanzas- echa de menos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n fue un a&ntilde;o de un interesante viaje a Argelia, que la embajada argelina nos regal&oacute; a Teresa y a m&iacute;, y que fue eminentemente tur&iacute;stico-cultural (que era lo que yo necesitaba, ya que mi conocimiento de ese pa&iacute;s se reduc&iacute;a a la capital y al desierto de Tinduf). C&oacute;mo no recordar la amabilidad e inteligencia de la ministra de Embajada, la se&ntilde;orita Saharaui, que en la visita nos proporcion&oacute; una entrevista con el ministro de Cultura, un historiador que hab&iacute;a llevado al cine al viajero, escritor y fil&oacute;sofo de los siglos XVI, Le&oacute;n <em>el Africano</em> (de nombre aut&eacute;ntico Hassan el-Wazan el-Garnati, granadino) cuya obra principal, <em>Descripci&oacute;n de &Aacute;frica</em> (editada en 1941 por el Instituto de Estudios Africanos, desaparecido hace mucho), tuve el gusto de regalarle.
    </p><p class="article-text">
        Eso fue en septiembre, y en noviembre pude disfrutar de mi primer viaje a Siria, invitado por la Embajada y por la primera secretaria, que sustitu&iacute;a al embajador, la se&ntilde;orita El-Ayubi (que, como mi compa&ntilde;ero Adn&aacute;n, ten&iacute;an muy a gala llevar el apellido del gran Saladino, Salah Eddin el-Ayubi). Luego, en 1988-1989 volver&iacute;a varias veces a Siria en una misi&oacute;n de Naciones Unidas para estudiar la costa, pero aquel primer viaje qued&oacute; imborrable en mi recuerdo, as&iacute; como los dos compa&ntilde;eros con los que recorr&iacute;, gozosamente, el pa&iacute;s: el gu&iacute;a &aacute;rabe-argentino, Omar, y el ch&oacute;fer Muafat.
    </p><p class="article-text">
        En Damasco conoc&iacute;, por supuesto, a nuestro embajador, Jes&uacute;s Riosalido, que tambi&eacute;n era un arabista de prestigio, y a su agregado cultural, Juan Luis Marc&oacute;, murciano que me &ldquo;descubri&oacute;&rdquo; al tambi&eacute;n murciano Mohieddin ibn el-Arab&iacute;, cuya tumba visit&eacute; con unci&oacute;n. Mandaba en Siria Hafed el-Assad, padre del actual presidente y, como se&ntilde;alo al aludir a Iraq, me pregunto cu&aacute;ntos sirios echar&aacute;n de menos los a&ntilde;os anteriores a la guerra devastadora que sigue machacando al pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo a&ntilde;o 1986 conced&iacute; la importancia debida a la agitaci&oacute;n de la comunidad musulmana de Melilla que, teniendo como l&iacute;der a Aomar Dudu, lleg&oacute; a preocupar muy en serio al Gobierno espa&ntilde;ol. Me dej&eacute; llevar e invitar a una gran manifestaci&oacute;n, con la intermediaci&oacute;n en Madrid de Mohammed Chakor, agregado cultural en la Embajada de Marruecos y, de paso, responsable (oficioso) de los servicios de informaci&oacute;n de Su Majestad cherifiana&hellip; Sab&iacute;a que la cosa no ten&iacute;a mucha gracia, y que en Madrid no se sab&iacute;a bien c&oacute;mo gestionar esa revuelta (y que Libia financiaba un fantasmal &ldquo;Movimiento de Liberaci&oacute;n de Ceuta y Melilla&rdquo;), pero di cabida a todo esto en <em>Actualidad &Aacute;rabe</em>, como era procedente. Recuerdo muy bien que aquel preocupante l&iacute;o se pudo resolver, por fin, cuando Felipe Gonz&aacute;lez envi&oacute; a su amigo, el polic&iacute;a Manuel C&eacute;spedes, como delegado del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Mis relaciones profesionales -que tend&iacute;an siempre a ser personales y amistosas, logr&aacute;ndolo casi siempre- abarcaron otras embajadas, como la de Kuwait o Egipto, pero debo recordar especialmente las buenas relaciones que mantuve con el embajador de Qatar, Badel al-Hamar, gracias a su mano derecha, Fernando Ayape, gran amigo m&iacute;o y arabista de formaci&oacute;n y vocaci&oacute;n; el embajador tuvo a bien financiar la edici&oacute;n del libro <em>Espa&ntilde;a-Israel: un reencuentro en falso</em>, en el que coordin&eacute; los trabajos de media docena de muy competentes colaboradores, y que ten&iacute;a la (ingenua) pretensi&oacute;n de dificultar el establecimiento de relaciones diplom&aacute;ticas de Espa&ntilde;a e Israel (lo que se consum&oacute; ese mismo a&ntilde;o, 1986, de entrada en Europa y en la OTAN: el &ldquo;paquete&rdquo; era integral y Espa&ntilde;a deb&iacute;a asimilarlo por entero).
    </p><p class="article-text">
        Era aquel mundillo -de encuentros, fiestas y conversaciones que no siempre eran ortodoxas seg&uacute;n los usos diplom&aacute;ticos- de gran atractivo y, en ocasiones, de emociones y glamour, porque Espa&ntilde;a todav&iacute;a era considerada &ldquo;la mejor amiga de los &aacute;rabes&rdquo; ante el mundo occidental. Todo eso fue cambiando, r&aacute;pida y radicalmente, y ahora ese eslogan, entonces reconfortante y cierto, es s&oacute;lo un recuerdo.<strong> </strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ii-actualidad-arabe_132_9234196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Aug 2022 04:01:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[(II) Desde 'Actualidad Árabe']]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[(I) Al principio fue el Sáhara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/i-principio-sahara_132_9215587.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/698af980-6323-450c-bec8-c79d32136679_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="(I) Al principio fue el Sáhara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"En relación con el Sáhara también conocí muy buenos diplomáticos dentro del Frente Polisario, aunque no lo fueran de carrera: me refiero a Mohammed Salek, su hombre en Argel, o a Ahmed Bujari, que representó muchos años a su pueblo y país en la ONU"</p></div><p class="article-text">
        Un amigo diplom&aacute;tico, que me ha recordado los a&ntilde;os en que cultiv&eacute; mis contactos y relaciones con este tipo humano, de m&eacute;rito e inter&eacute;s, que es el diplom&aacute;tico de carrera, me recrimina la (cierta) dureza que he empleado con el ministro espa&ntilde;ol de Exteriores, Jos&eacute; Manuel Albares, tanto por la tensi&oacute;n Occidente-Rusia como en sus relaciones con Marruecos a cuento del S&aacute;hara, criticando un trabajo que &eacute;l considera m&aacute;s diplom&aacute;tico que pol&iacute;tico. Yo le he dicho que no, que es m&aacute;s pol&iacute;tico que diplom&aacute;tico, y que si fuera puramente diplom&aacute;tico tendr&iacute;a que atenerse mucho m&aacute;s a las (aparentes, formales) reglas de la diplomacia y del Derecho Internacional. Pero el caso es que me ha dejado con el runr&uacute;n y la reconquija (porque no me gusta ser injusto con nadie, y cuando critico me reviso antes y despu&eacute;s), as&iacute; que he decidido escribir algo m&aacute;s suave y proporcionado, con mi sincero elogio, directo o indirecto, a la profesi&oacute;n diplom&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El primer diplom&aacute;tico que yo conoc&iacute; era el embajador de Argelia en Espa&ntilde;a, Mohammed Jelladi, al que gustaban mis art&iacute;culos en <em>Triunfo</em> y <em>El Pa&iacute;s</em> sobre el S&aacute;hara (y contra Marruecos, claro), y de ello se deriv&oacute;, tambi&eacute;n, el primer almuerzo que yo disfrut&eacute;, invitado por &eacute;l, en una residencia diplom&aacute;tica: un recuerdo especialmente grato dada la categor&iacute;a personal, a m&aacute;s de diplom&aacute;tica, del embajador. Era durante 1977 y como nos hicimos amigos, meses despu&eacute;s pude contar con sus muy cualificadas informaciones (vuelto &eacute;l a Argel e instalado en su Ministerio), cuando el semanario <em>La Calle</em> me envi&oacute; a investigar el apu&ntilde;alamiento de Antonio Cubillo, l&iacute;der independista canario. Tanto mis informantes en Argel (donde me mov&iacute;a muy bien debido a mis frecuentes viajes camino del S&aacute;hara Occidental) como el propio Jelladi me confirmaron en lo que todos sospech&aacute;bamos: los servicios secretos espa&ntilde;oles planearon el atentado, que result&oacute; frustrado (Cubillo se salv&oacute;, pero hubo de seguir viviendo en silla de ruedas), resultando que uno de los dos terroristas era un tal Espinosa, agente doble (o triple), murciano por m&aacute;s se&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con el S&aacute;hara tambi&eacute;n conoc&iacute; muy buenos diplom&aacute;ticos dentro del Frente Polisario, aunque no lo fueran de carrera: me refiero a Mohammed Salek, su hombre en Argel, o a Ahmed Bujari, que represent&oacute; muchos a&ntilde;os a su pueblo y pa&iacute;s en la ONU.
    </p><p class="article-text">
        De mis viajes a Argel recuerdo el que tuvo como principal objeto asistir a una cumbre &aacute;rabe del llamado Frente de Rechazo (de Estados enfrentados a Israel y a Egipto, que hab&iacute;a capitulado y reconocido al Estado sionista), y con ese motivo quise entrevistar al entonces (que parec&iacute;a sempiterno) ministro de Exteriores argelino, Abdelaziz Buteflika, brillante diplom&aacute;tico y mano derecha de Bumedi&aacute;n desde que se iniciaran ambos en la guerra contra Francia; sus guardaespaldas impidieron ese atrevimiento directo m&iacute;o, y me qued&eacute; con las ganas. A cambio, ese mismo d&iacute;a consegu&iacute; que me concediera una entrevista el primer ministro de la Rep&uacute;blica Saharaui, Mohammed Lam&iacute;n, al que yo profesara una admiraci&oacute;n instintiva, pero esa vez fui yo el que qued&oacute; mal, porque la cita coincid&iacute;a con la hora de mi regreso a Madrid, y opt&eacute; por coger el avi&oacute;n. Creo recordar que era febrero o marzo de 1978.
    </p><p class="article-text">
        Como varios de los estudiantes palestinos de Pol&iacute;ticas de la Complutense optaron por trabajar en embajadas &aacute;rabes, tuve la oportunidad de viajar a Tr&iacute;poli en septiembre de 1981, gracias a la gesti&oacute;n de mi compa&ntilde;ero y amigo Al&iacute; el Helou, que se iniciaba de diplom&aacute;tico en la embajada libia. La semana que pas&eacute; en Libia, con decenas de periodistas y pol&iacute;ticos de todo el mundo, estuvo dedicada a los fastos de la conmemoraci&oacute;n del golpe de Gadafi contra la monarqu&iacute;a de los Senussi (1969), fiesta llamada de la Victoria (An-Nasr), y de ella recuerdo muchas cosas: la abundancia de indost&aacute;nicos en todos los trabajos callejeros para la fiesta, los tremendos e incendiarios discursos, diarios, de Gadafi (la 6&ordm; Flota estadounidense acababa de derribarle dos aviones <em>Mig</em> en lo que se llam&oacute; 'incidente de la Sirte', sobre el Mediterr&aacute;neo, y los &aacute;nimos estaban exaltados); la abundancia de orientales (coreanos del norte o vietnamitas) a bordo de los carros de combate en los desfiles interminables, la arquitectura espa&ntilde;ola (siglo XVI) de la fortaleza de Tr&iacute;poli; los campos de naranjas cultivados por yugoslavos&hellip;&iexcl;Los libios no trabajaban, sino que viv&iacute;an pensionados! Y tampoco se me olvidan las penas sufridas por la abstinencia impuesta a rajatabla (as&iacute; como la avalancha hacia los bares del aeropuerto de Roma al regreso de tan inmisericorde pa&iacute;s...)
    </p><p class="article-text">
        El editar y dirigir el bolet&iacute;n <em>Actualidad &Aacute;rabe</em> <em>Pol&iacute;tica y Econ&oacute;mica</em> en 1985-1988, me permiti&oacute; relacionarme con la pr&aacute;ctica totalidad de los embajadores &aacute;rabes en Madrid, y con muchos diplom&aacute;ticos. De ello se derivaron muy interesantes experiencias, incluidas diferentes estancias en varios pa&iacute;ses &aacute;rabes; lo que seguir&eacute; contando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/i-principio-sahara_132_9215587.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Aug 2022 04:00:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[(I) Al principio fue el Sáhara]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sofía volverá… o no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sofia-volvera-no_132_9164071.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f399c680-eb9e-4fc5-8288-120d8cb6dccd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sofía volverá… o no"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La presencié [la película 'Sofía volverá'] absorto, escrutando a actores que lo hacían igual de bien que lo haríamos nosotros mismos, con la misma convicción y, al tiempo, inseguridad: ¿qué nos espera, tras la huida de nuestro pueblo?</p></div><p class="article-text">
        Me hab&iacute;an invitado a participar en el coloquio y a ello me apliqu&eacute;, esperando que la proyecci&oacute;n de la pel&iacute;cula, <em>Sof&iacute;a volver&aacute;</em>, de la que esperaba un documental meritorio, s&iacute;, pero de tinte jerem&iacute;aco y factura derrotista al uso, me sirviera para completar mis notas cr&iacute;ticas y contrastarlas con el propio trabajo cinematogr&aacute;fico&hellip; Y me encontr&eacute; con una obra seria, sin m&aacute;s pretensiones que las del buen cine (sugerir, cuestionar), pensada y repensada, apuntando a uno de los n&uacute;cleos dolientes de la saga triste de nuestro Mar Menor: el golpe a la pesca, la traici&oacute;n a los pescadores, la aniquilaci&oacute;n de un arte de vivir y sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        La presenci&eacute; absorto, escrutando a actores que lo hac&iacute;an igual de bien que lo har&iacute;amos nosotros mismos, con la misma convicci&oacute;n y, al tiempo, inseguridad: &iquest;qu&eacute; nos espera, tras la huida de nuestro pueblo? &iquest;cu&aacute;ndo podremos volver, si es que volvemos? Y esta desgracia, &iquest;por qu&eacute; hemos consentido que llegara? Y trataba de entrar, d&aacute;ndole vueltas, sobrecogido e indignado, en la cabecica de la hero&iacute;na, Sof&iacute;a adolescente, obligada por la desgracia a las rupturas insufribles: amigas, amores nacientes, escuela protectora, paisajes del alma&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Mi aprobaci&oacute;n sobre la pel&iacute;cula, que es una joya, fue rotunda. Y para ello me remit&iacute; a lo que mi amigo Anto&ntilde;ico el <em>Zeneka, </em>de Lo Pag&aacute;n, habr&iacute;a pensado y dicho, que a &eacute;l no se le escapaba una en el desfile c&iacute;nico de forajidos y cantama&ntilde;anas pululando por ambas orillas de este micro Mediterr&aacute;neo&hellip; Anto&ntilde;ico me presentaba a sus amigos pescadores cuando amarraban y los encontr&aacute;bamos merodeando por la Lonja, para confirmarme los males corrosivos que iban ganando aguas tan pac&iacute;ficas: nubarrones que &eacute;l me transmit&iacute;a puntual y dram&aacute;ticamente, as&iacute; como mil detalles de historia y vida del Mar Menor, de misterios, dichos y leyendas.
    </p><p class="article-text">
        (En la tertulia que sigue a la pel&iacute;cula -que a tantos nos gusta todav&iacute;a llamar <em>cinef&oacute;rum</em>-, mi compa&ntilde;ero, jurista, que amable, atento y un punto ingenuo, hab&iacute;a preparado unas palabras de evidente ambig&uuml;edad y de &eacute;tica dulzona -como acad&eacute;mica, alejada del agrio foco del drama insoportable-, ha de torcer el discurso porque antes hablo yo, y coacto su verbo y las florituras que tra&iacute;a consigo apelando a t&oacute;picos, radicalmente inoportunos, como que &ldquo;todos somos culpables&rdquo; o que &ldquo;el desarrollo econ&oacute;mico implica ciertas desgracias y servidumbres&rdquo;; que no eran de recibo.)
    </p><p class="article-text">
        Y ya en la velada, Joaqu&iacute;n Lis&oacute;n me parece un director discreto hasta la timidez, pero cuyas palabras revelan una potencia creadora que solo muerde el freno por razones obvias de limitaci&oacute;n de recursos. Joaqu&iacute;n se muestra expectante ante el recorrido de su obra, explica poco a poco c&oacute;mo la enfoc&oacute;, cuantas cosas hubo de desarrollar improvisando, hasta qu&eacute; punto dudaba ante el desenlace&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Mucho tiempo despu&eacute;s del drama de la emigraci&oacute;n Sof&iacute;a regresa (en 2056, dice Joaqu&iacute;n en un guion que, se sincera, fue haci&eacute;ndose sobre la marcha), para recorrer las orillas de su primera existencia, marcada por la tristeza, tan profunda, del desarraigo; y reconocer que, en realidad, ya no puede volver, porque su vida se reh&iacute;zo y asent&oacute; en el Canad&aacute;. Aun as&iacute;, Sof&iacute;a/Esther Eu recala justo a mi lado, sentada y reflexiva en la suave noche del verano madrile&ntilde;o, y no acierta a contestar, con suficiencia, el c&oacute;mo y el porqu&eacute; de su dram&aacute;tico grito -momento cumbre y at&aacute;vico de mediterr&aacute;nea, zool&oacute;gico del alma- que lanza contra su especie desde ese mirador del tiempo que es el faro de Cabo de Palos&hellip; No te preocupes, me digo, cartagenera heredera de los navegantes de Tiro y los talas&oacute;cratas de Cartago: te he entendido, que esa crispaci&oacute;n tuya, f&oacute;nica y desmelenada, lanzada por sobre la mar sufriente, la coreamos muchos, miles y miles desde que la coalici&oacute;n de marmenor&oacute;fagos nos oblig&oacute; a expresarnos con alaridos de rabia y promesas de venganza.
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula, pues, que es mucho m&aacute;s de trama y drama que de imagen y documento, nos desazona, irremediable y justamente: sobre esta l&aacute;mina acu&aacute;tica de ondulaciones tan suaves, que cubre honduras f&eacute;rtiles de dimensi&oacute;n humana, se ha cernido toda la maldad del desarrollo agrario, mostrando, rigurosamente, el itinerario canalla de un campo que transform&oacute; al recolector en artesano y ha acabado por envilecerlo hasta hacerlo recipiendario de maldiciones de altura:<em> lasciate, uomo agrario, ogni speranza</em>, que no obtendr&aacute;s el menor perd&oacute;n, ni del adusto dios del mar ni de las ninfas revoltosas; tampoco de los humanos, asombrados por la violencia de tu insania y por tu odio codicioso hacia la mar, la tierra y el cielo.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ay de los farsantes que vierten sus l&aacute;grimas de cocodrilo sobre unas aguas condenadas, porque hace mucho fueron advertidos de su feroz ponzo&ntilde;a! &iexcl;Ay de los diletantes que se rasgan las vestiduras tras no haber movido un dedo por apartar al Mar Menor de su agon&iacute;a anunciada! &iexcl;Ay de los culpables del retorno imposible de Sof&iacute;a! 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sofia-volvera-no_132_9164071.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Jul 2022 04:01:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sofía volverá… o no]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alaskiana (de osos y de humanos)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/alaskiana-osos-humanos_132_9142037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/764c5128-e4ab-45fd-a4c5-fa3db3111574_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alaskiana (de osos y de humanos)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Alaska, la última frontera”, reza el eslogan de este Estado, y con ese espíritu, de frontera y de respuesta violenta a la violencia de la naturaleza, siguen contemplando estas gentes al país que los acoge, que es verdad que se me antoja excesivo.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Este es un pa&iacute;s que no es para todos&hellip;&rdquo;, me dicen cuando abro la boca una y otra vez admir&aacute;ndome ante los paisajes que llenan mis ojos y mi alma, que en verdad me resultan de una belleza excepcional. Y para que yo mismo modere mi asombro, me hablan, sobre todo, del largo y oscuro invierno, de sus temperaturas demoledoras, de la noche persistente, de la agresividad de la fauna salvaje, de los mosquitos implacables.... Quieren desencantarme del pasmo con que vivo estos paisajes, hasta ahora desconocidos, o de la magia extra&ntilde;a de la noche inasible y falsa de junio; o al menos reconducirme hacia emociones m&aacute;s aquilatadas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Alaska es una tierra inmensa, que Estados Unidos adquiri&oacute; a Rusia en 1867 por 7,2 millones de d&oacute;lares, cuya superficie es de m&aacute;s de tres veces la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, con apenas 700.000 habitantes, que disminuyen en los &uacute;ltimos a&ntilde;os por la dureza de sus condiciones de vida; pese a los numerosos e importantes incentivos, econ&oacute;micos sobre todo, con que el propio Estado y el Estado federal vierten sobre la poblaci&oacute;n y el pa&iacute;s. Casi la mitad meridional es un bosque (la <em>taiga</em>, en terminolog&iacute;a siberiana) casi ininterrumpido de piceas, abedules y &aacute;lamos, con cordilleras imponentes (de las que sobresale el macizo inmenso del Denali/McKinley, segunda cumbre de las Am&eacute;ricas, con 6.190 m) cuajadas de glaciares de belleza majestuosa y personalidad diferenciada, que en ocasiones se desbordan en el mar. La otra mitad, o m&aacute;s (quiz&aacute;s desde el paralelo 60) es una estepa (la <em>tundra</em>) de matorral decreciente en latitud y que permanece helada casi todo el a&ntilde;o. Aunque el suelo alaske&ntilde;o est&aacute; generalmente afectado por el <em>permafrost</em>, que al deshelarse produce la permanente ondulaci&oacute;n de las carreteras, que han de ser reparadas continuamente.
    </p><p class="article-text">
        Y pese a que cuando inquiero por la vida social cr&iacute;tica del pa&iacute;s se me contesta que &ldquo;no hay nada de qu&eacute; protestar&rdquo;, no me resulta dif&iacute;cil descubrir la paranoia, fielmente a la americana, que vive esta poblaci&oacute;n. Que es lo que me encontr&eacute; cuando la noche anterior a la primera salida mis amigos pretendieron que yo aprendiera el manejo de cuatro armas distintas ante la inminencia de nuestros encuentros con osos y alces (como as&iacute; fue, en efecto, pero sin que nos vi&eacute;semos en ning&uacute;n apuro). No pudo conmigo la alarma ni el impulso violento de supervivencia que pretend&iacute;an insuflarme unos ciudadanos acomodados y americanizados, pese a latinos de origen, que dejaban traslucir la violencia y lucha de los pioneros contra un ambiente hostil por colonizar. &ldquo;Alaska, la &uacute;ltima frontera&rdquo;, reza el eslogan de este Estado, y con ese esp&iacute;ritu, de frontera y de respuesta violenta a la violencia de la naturaleza, siguen contemplando estas gentes al pa&iacute;s que los acoge, que es verdad que se me antoja excesivo. Curioso resulta tambi&eacute;n cuando justifican su pertinaz afici&oacute;n a la caza en un ideal de supervivencia, dif&iacute;cil de creer. Desde luego, los alaske&ntilde;os pueden cazar un carib&uacute; al a&ntilde;o y pescar, de hecho, cuantos salmones quieran, siendo esto &uacute;ltimo una pasi&oacute;n absolutamente extendida. La muerte de un oso, negro o pardo (<em>grizzly</em>), as&iacute; como de un alce, conlleva muy reglamentarias explicaciones y un ritual riguroso.
    </p><p class="article-text">
        Violencia &ldquo;gen&eacute;tica&rdquo;, digamos, e hipocres&iacute;a generalizada en una sociedad altamente reglamentada a despecho de la libertad que se airea, que no resiste un an&aacute;lisis en profundidad. Reglamentaci&oacute;n escrita y, peor todav&iacute;a, t&aacute;cita, lo que encajar&iacute;amos en el t&oacute;pico de lo &ldquo;pol&iacute;ticamente correcto&rdquo;. Y as&iacute;, quien me recrimina -aun con elegancia- que beba cerveza durante la comida en presencia de su hijo adolescente, ha ido ense&ntilde;ando a este a manejar las armas de su propiedad (tres fusiles, un rev&oacute;lver del 44 y una pistola del 22) desde que pudo sostenerlas en sus manos hasta el momento actual en que, con 14 a&ntilde;os, dispara con muy alta precisi&oacute;n (mejorando al propio padre, lo que reconoce este con orgullo).
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                Glaciar Kennecott, en el sureste de Alaska | Pedro Costa Morata                            </span>
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        Total, y a juzgar por lo que veo y escucho, ni la agresividad que aqu&iacute; muestra el cambio clim&aacute;tico -glaciares en retirada, veloz emigraci&oacute;n vegetal y animal, <em>permafrost</em> en desaparici&oacute;n&hellip;- ni las pulsiones violentas turban la aparente placidez de este Estado, quiz&aacute;s el de mayor nivel de vida del conjunto estadounidense. El caso es que Alaska es una Am&eacute;rica algo particular, quiz&aacute;s m&aacute;s conservadora y puritana (y donde, por supuesto, la palabra m&aacute;s empleada, hasta el aburrimiento, es <em>d&oacute;lar</em>).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; hay de los nativos, esos pueblos que pasaron el estrecho de Bering hace unos 10.000 a&ntilde;os para quedarse, de rasgos siberianos y que suponen un 15 por 100 de la poblaci&oacute;n total? Mis interlocutores quisieran decirme que tambi&eacute;n estos viven en el mejor de los mundos posibles, sobre todo desde que la Native Claims Settlement Act de 1971 (obs&eacute;rvese su t&iacute;tulo: &ldquo;ley de ajuste de las reclamaciones de los nativos&rdquo;, o as&iacute;) les reconociera territorios, derechos y otras deudas pendientes. Pero yo -que me encuentro con una minor&iacute;a ind&iacute;gena m&aacute;s numerosa de lo que imaginaba- he visto que los que se arrastran dando tumbos y asaltan a los turistas en Anchorage (capital econ&oacute;mica y ciudad principal) son siempre nativos; y me intereso por mi cuenta por sus penas, que encuentro similares a las de todas las minor&iacute;as amerindias. As&iacute;, sometidos y enga&ntilde;ados, se les quiso contentar, tras despojarlos por la ley citada, de lo que el Estado norteamericano m&aacute;s ambicionaba que era el petr&oacute;leo de Prudhoe Bay y del &aacute;rea &aacute;rtica del mar de Beaufort: sin ir m&aacute;s lejos, la llamada &ldquo;Reserva nacional de protecci&oacute;n petrolera&rdquo;, de casi 10 millones de hect&aacute;reas.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n me entero de que estos nativos, organizados en &ldquo;corporaciones&rdquo; de gesti&oacute;n aut&oacute;noma, est&aacute;n tomando la iniciativa, con el amplio margen de maniobra que les dan los caudales que reciben como compensaci&oacute;n (aparente) a cuanto les despojaron, y alguien me cuenta que ya han emprendido la tarea de montar sus propios museos, hartos de que los actuales les secuestren su historia consolidando el relato de los invasores y saqueadores, que siempre muestran a exploradores heroicos y esforzados y &nbsp;a nativos folkl&oacute;ricos y sonrientes. Ese triste desfile de drogados y pedig&uuml;e&ntilde;os por las calles de Anchorage viene a reflejar el &eacute;xito del blanco al&oacute;ctono sobre el nativo, o &ldquo;pueblo originario&rdquo;, al que se cree haber hecho justicia con las migajas marginales y sobrantes de una explotaci&oacute;n a fondo de sus recursos.
    </p><p class="article-text">
        Ya lo supon&iacute;a, pero mis deseos de volar -el cielo alaske&ntilde;o es una alegre romer&iacute;a de avionetas ruidosas y flexibles, dotadas de flotadores o esqu&iacute;es ya que son el mar, los lagos y los glaciares los espacios sobre los que han de posarse, ante la inseguridad de la tierra firme- hacia el desolado, a la par que atrayente Norte, quedaron en nada, ya que se me advirti&oacute; que los nativos son altamente susceptibles a las incursiones de gente ajena, y ejercen sobre su territorio un control muy riguroso, de casi absoluto bloqueo. Me dije que ya veremos, y que a otro viaje ser&aacute;. No renuncio a volar a Nome y de ah&iacute; al mero estrecho de Bering, frente a la costa asi&aacute;tica. Descubro en el maravilloso mapa con que me ayudo que no es Saint Lawrence la isla que me interesa para esta singladura de tan ignota geograf&iacute;a, sino la m&iacute;nima Little Diomedes, estadounidense, junto a la Big Diomedes, rusa, entre las que se parte el mundo. Y me hago la ilusi&oacute;n de contemplar lo que m&aacute;s desear&iacute;a en estos d&iacute;as y en este remoto planetoide helado: los vigilantes de ambos pa&iacute;ses, ajenos a las turbulencias ucranianas, en fraternal disfrute de su particular y escondida pipa de la paz, con el reglamentario e insustituible intercambio de whisky y vodka a la salud de un mundo que se esfuma, desintegra y desaparece, empe&ntilde;ado con fruici&oacute;n en caminar hacia el desastre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/alaskiana-osos-humanos_132_9142037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Jul 2022 07:05:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alaskiana (de osos y de humanos)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El silencio de los raíles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/silencio-railes_132_9062039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c437f358-a421-44d6-a40e-4d6714cc72e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1049579.jpg" width="3090" height="1738" alt="El silencio de los raíles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Echo en falta sensibilidad en general a estos asuntos, tan importantes para nuestro pueblo y su legado: el sentido del pasado, que hay que mantener vivo y presente en la medida de lo posible, las obligaciones colectivas para con él, el apego a la herencia recibida y a las señas de identidad.</p></div><p class="article-text">
        Un silencio espeso, traicionero y de mal ag&uuml;ero se ha abatido sobre estos ra&iacute;les de mi pueblo y tierra; ra&iacute;les de acero que han conocido, tras sucesivas renovaciones de su peso y tendido, tres siglos (1890-2021) de ajetreo incesante &ndash;mineral, viajeros, ba&ntilde;istas&ndash; de vidas, ilusiones, tristezas&hellip; movimientos, pasiones y emociones sin cuento. Sin ir m&aacute;s lejos, y por ser de familia ferroviaria desparramada por el pa&iacute;s, mi vida est&aacute; iniciada en trenes, pitidos, vapor y carbonilla, con muy numerosas noches de traves&iacute;a (Murcia-Madrid, Madrid-Le&oacute;n) en vagones atestados y horas interminables en el pasillo, con el consuelo de las maletas de madera, buenas tambi&eacute;n para asiento y dormitar: el tren era inc&oacute;modo, lento e incierto, y viajar impon&iacute;a aut&eacute;nticos sacrificios; pero era, por sobre cualquier otra condici&oacute;n, social, &uacute;til, barato y accesible: todo lo contrario que el AVE, que es selectivo, banal, caro y malasombra.
    </p><p class="article-text">
        La implantaci&oacute;n del AVE se me antoja algo parecido a una agresi&oacute;n inconmensurable que, en el caso de &Aacute;guilas, sufridora segura de su expansi&oacute;n (ruinosa, por cierto) hacia Andaluc&iacute;a, con su hist&oacute;rico ramal desde Almendricos, sus Talleres y su tradici&oacute;n minera, m&aacute;s me parece una masacre.
    </p><p class="article-text">
        Tanto a ADIF como el Ayuntamiento de &Aacute;guilas les convendr&iacute;a situar la nueva estaci&oacute;n en el quinto pino, donde peor le venga a la gente; eso s&iacute;, con discursos de modernidad, de necesidades futuras, etc&eacute;tera. Pretendiendo ocultarnos que lo que en el fondo persiguen es hacer caja con la recalificaci&oacute;n urban&iacute;stica de los apetecibles terrenos de la actual Estaci&oacute;n y los hist&oacute;ricos Talleres, un inmenso solar casi al borde de las playas, lo que redundar&iacute;a en ping&uuml;es beneficios para ambas entidades. Una vez m&aacute;s, el poder econ&oacute;mico y el pol&iacute;tico dedicar&aacute;n sus ideas y esfuerzos &ndash;como no andemos listos y ense&ntilde;emos bien los dientes- a ir contra la gente y la sociedad. Es un cl&aacute;sico. Echo en falta sensibilidad en general a estos asuntos, tan importantes para nuestro pueblo y su legado: el sentido del pasado, que hay que mantener vivo y presente en la medida de lo posible, las obligaciones colectivas para con &eacute;l, el apego a la herencia recibida y a las se&ntilde;as de identidad.
    </p><p class="article-text">
        Aunque, en realidad, lo que ADIF preferir&iacute;a &ndash;y estoy seguro de que lo tiene en cartera como una alternativa deseable&ndash; es eliminar todo servicio ferroviario que enlace &Aacute;guilas con Pulp&iacute; en la nueva l&iacute;nea del funesto AVE, para establecer un servicio de autobuses, sin m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;esp&iacute;ritu ferroviario&rdquo;, hecho de habilidad profesional y de apego al servicio p&uacute;blico, ha desertado de ADIF, RENFE y del Ministerio de Fomento, para ser sustituido por tecn&oacute;cratas &ndash;economistas, abogados- de formaci&oacute;n (discretamente) antisocial y de mente debilitada por los (poderosos) espejismos de la tecnolog&iacute;a y la velocidad. Y ese es el panorama de la extensi&oacute;n del AVE: rupturas, conflictos, promesas y no pocas alucinaciones.
    </p><p class="article-text">
        Imposible no evocar, contemplando este silencio y este mal ag&uuml;ero, a mi abuelo Pedro Costa, que trabaj&oacute; en la terminaci&oacute;n del ramal Almendricos-&Aacute;guilas, y se cas&oacute; con mi abuela, moza en la fonda que frecuentaba, en ese enclave ferroviario al que siempre hemos llamado El Empalme, pasando luego a trabajar en los Talleres de &Aacute;guilas, como carpintero, hasta su muerte en 1940. Y a mi padre, Gin&eacute;s, carpintero, tambi&eacute;n en los Talleres de <em>La Compa&ntilde;&iacute;a</em> (como dec&iacute;a mi madre) de 1928 a 1947, cuando muri&oacute;, exceptuando los a&ntilde;os en el frente. O a mi t&iacute;o Pedro, pintor en esos mismos Talleres toda su vida laboral. O mi t&iacute;o Arturo, que siempre quiso ser jefe de Tren para ir en los trenes, y as&iacute; transcurri&oacute; su vida. Y a esos centenares, seguramente m&aacute;s de un millar, con sus familias, que han entregado su vida a estas paredes y estas v&iacute;as, participando en una de las etapas m&aacute;s interesantes y estrat&eacute;gicas del discurrir aguile&ntilde;o. Esos ruidos del Taller, con sus sirenas de entrada y salida que alcanzaban al pueblo entero, esa comunidad ferroviaria, tan compacta, esos afanes y sue&ntilde;os, historias y avatares&hellip; as&iacute; como la interesant&iacute;sima presencia brit&aacute;nica, netamente ferroviaria, pueden ser sepultados para siempre, como si nada hubiese sucedido, como si el futuro tuviera que ser, necesariamente, amenazante y aniquilador. 
    </p><p class="article-text">
        Me he dado una vuelta, no autorizada, por esas v&iacute;as apagadas y entre el matorral que las invade y que las ocultar&aacute; en breve. Y cuando me he visto intimidado por unas gaviotas que me daban pasadas en picado cada vez m&aacute;s amenazadoras, me han hecho sospechar que cerca estaban sus cr&iacute;as; y, en efecto, he podido ver que en la plataforma elevada de la torre desde la que ese espacio ferroviario era iluminado, las prol&iacute;ficas aves marinas han instalado un nuevo hogar, con ese instinto, admirable, de supervivencia y oportunidad, tan en contraste con la racionalidad humana y su empe&ntilde;o en destruir el pasado y enga&ntilde;arse con el futuro. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/silencio-railes_132_9062039.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jun 2022 08:41:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El silencio de los raíles]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rumores del Usumacinta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/rumores-usumacinta_132_9039261.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6c16bc1-1b2e-4455-b6e5-067dbae6ad95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rumores del Usumacinta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Cuento todo esto porque los gobiernos de México y Guatemala quieren machacar al Usumacinta construyendo dos presas para producir hidroelectricidad “de forma sustentable”.</p></div><p class="article-text">
        El Usumacinta es un hermoso r&iacute;o que se forma con el Chixoy y el de la Pasi&oacute;n, ambos nacidos en territorio guatemalteco, y constituye en gran parte de su recorrido la frontera entre Guatemala y M&eacute;xico, para desembocar, con una geomorfolog&iacute;a deltaica, en los Estados (mexicanos) de Tabasco y Campeche. Con unos 1.100 km de longitud, pasa por ser el de mayor recorrido de Centroam&eacute;rica y marca la frontera interestatal con un recorrido en bucles seguidos por la llanura selv&aacute;tica del alto y medio curso (con el Pet&eacute;n en la orilla derecha y Chiapas en la izquierda), vertebrando con su poderoso divagar una de las &aacute;reas de mayor biodiversidad del continente.
    </p><p class="article-text">
        Desde mis primeros viajes a Guatemala, y el consiguiente estudio del mapa nacional, me atrajo poderosamente este r&iacute;o, tanto por los espacios de inter&eacute;s natural -la llamada Selva Lacandona, a la que atraviesa- como por los numerosos enclaves de inter&eacute;s arqueol&oacute;gico que la espesa selva envolvente guarda. Y como me hab&iacute;a dejado impresionar, en su d&iacute;a, por el remoto yacimiento maya de Piedras Negras, leyendo a un aventurero franc&eacute;s (del que no recuerdo el nombre porque tampoco encuentro el librito en el que narra su aventura) que visit&oacute; esas ruinas en los a&ntilde;os de 1950, yo tambi&eacute;n quise vivir esa emoci&oacute;n y visitar Piedras Negras, un puntito arqueol&oacute;gico aguas abajo del ex&oacute;tico Usumacinta, muy cerca de la frontera terrestre con M&eacute;xico.
    </p><p class="article-text">
        Esta ocasi&oacute;n lleg&oacute; en octubre de 2014, y all&aacute; nos dirigimos mis alumnas Telma y Claudia y yo. Quince horas hasta Bethel, por carreteras de (gozoso) suplicio, y cruce del r&iacute;o hasta El Corozal, en la orilla mexicana, con facilidades hoteleras, y al d&iacute;a siguiente, r&iacute;o abajo, tres horas hasta Piedras Negras (en realidad, Yokib, &ldquo;gran entrada&rdquo;, que aludir&aacute; al inicio de su encajonamiento, camino del mar). Esta metr&oacute;poli maya brill&oacute; entre los a&ntilde;os 400 y 800 d. C., siendo comparable en esplendor con Tikal (que visit&eacute; en 2008, en mi primera visita al pa&iacute;s) y El Mirador (que visit&eacute; en 2017, en una intr&eacute;pida caminata de dos d&iacute;as por la selva, con un grupito de alumnos y amigos).
    </p><p class="article-text">
        En Piedras Negras hay un ret&eacute;n de media docena de empleados de la Comisi&oacute;n Nacional de Parques Naturales (CONAP), que son relevados cada quince d&iacute;as y que llevan el registro de los escasos visitantes que los sacan de su radical soledad. (Por cierto, que los &uacute;ltimos en visitar el yacimiento, un grupo de alemanes, nos hab&iacute;an precedido tres meses antes&hellip;). Ah&iacute; &ldquo;contact&eacute;&rdquo; por primera vez con los monos aulladores, que m&aacute;s que aullidos, lo que emiten son unos rugidos tan broncos que tom&eacute; por los trabajos de alguna sierra mec&aacute;nica que actuara en el coraz&oacute;n de la selva&hellip; Son estos, unos escandalosos geniecillos humanoides que saltan de rama en rama y se te orinan encima para que no olvides que est&aacute;s de paso y que en su reino no hay lugar para alguien como t&uacute;. Imposible olvidar la sobrecogedora presencia de enormes cocodrilos que sestean en los arenales de las orillas, siempre atentos a los movimientos de los curiosos, a los que evitan dando un asombroso coletazo y sumergiendo su corpach&oacute;n mucho antes de que nadie se acerque. Y cierro el recuerdo de esta llamativa fauna con la peque&ntilde;a serpiente, la barba amarilla, con la que nos cruzamos nada m&aacute;s desembarcar, y que nadie quiso matar pese a que el veneno que almacena bajo su boquita inocente aniquila a una persona en diez minutos.
    </p><p class="article-text">
        Pero la mayor emoci&oacute;n que sent&iacute; en Piedras Negras no fue zool&oacute;gica, sino bien humana, y fue el recuerdo de la ruso-estadounidense Tatiana Proskuriakof, que logr&oacute; descifrar, en los a&ntilde;os 1930 y 1940, las estelas encontradas, iluminando un pasado de continuos conflictos con las vecinas metr&oacute;polis, Yaxchil&aacute;n y Palenque. Quiso, al morir, que trasladasen sus cenizas a Piedras Negras, y ah&iacute; est&aacute;n, bajo una peque&ntilde;a l&aacute;pida de m&aacute;rmol blanco en la base de la pir&aacute;mide principal.
    </p><p class="article-text">
        El regreso, remontando el r&iacute;o, lo hicimos deteni&eacute;ndonos en las bien cuidadas ruinas de la ciudad de Yaxchil&aacute;n, a medio camino entre Piedras Negras y El Corozal, que ocupa uno de esos meandros, de trazo perfecto, que los mayas atravesaron por un t&uacute;nel estrat&eacute;gico. Y, m&aacute;s tarde, ya en &ldquo;tierra firme&rdquo;, acudimos al sitio arqueol&oacute;gico de Bonampak (&ldquo;muros te&ntilde;idos&rdquo;), tambi&eacute;n en M&eacute;xico, con unos frescos maravillosos, sobre estuco, de finales del siglo VIII d. C.: es decir, tres o cuatro siglos antes de que el rom&aacute;nico europeo nos mostrara algo parecido (&iexcl;pero no superior!).
    </p><p class="article-text">
        Cuento todo esto porque los gobiernos de M&eacute;xico y Guatemala quieren machacar al Usumacinta construyendo dos presas para producir hidroelectricidad &ldquo;de forma sustentable&rdquo;. La alarma a ambos lados de la frontera me ha llegado inmediatamente, y me he dejado captar por la campa&ntilde;a contra ese proyecto, que firmaron en 2015 los presidentes Pe&ntilde;a Nieto y P&eacute;rez Molina (por cierto: el mexicano ha acabado su mandato lleno de esc&aacute;ndalos, resultando el peor valorado de la historia mexicana, y el guatemalteco pas&oacute; de presidente a preso en 24 horas, ese mismo a&ntilde;o, por un serio caso de corrupci&oacute;n en el que tambi&eacute;n estaba implicada su vicepresidenta). 
    </p><p class="article-text">
        Y he evocado con mi alumno Baudilio Sis su tesis doctoral, que dirig&iacute;, y que trat&oacute; de los terribles da&ntilde;os ecol&oacute;gicos y culturales del embalse sobre el r&iacute;o Chixoy y que &ldquo;concluimos juntos&rdquo; en un viaje memorable por el Altiplano. A mi vez, yo pude previamente transmitirle a Baudilio -que es un gu&iacute;a espiritual de la etnia ach&iacute;, a la que pertenece- mi experiencia del estudio de impacto ambiental del embalse de Rialp, en el r&iacute;o Segre, que el Ministerio de Obras P&uacute;blicas me encarg&oacute; en 1983-1985 y que me familiariz&oacute; con las canalladas humanas, culturales y ecol&oacute;gicas de los grandes embalses. Poco que ver, no obstante, con el caso del embalse del Chixoy (tambi&eacute;n llamado r&iacute;o Negro), de muy seria afectaci&oacute;n a las comunidades ind&iacute;genas y el patrimonio cultural maya, un proyecto que sac&oacute; adelante la dictadura militar en 1982, contra la oposici&oacute;n ind&iacute;gena, al precio de una sangrienta represi&oacute;n de mil muertos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Se trata, en definitiva, de apoyar y fundamentar a los movimientos de protesta por esos planes contra el Usumacinta a ambos lados de la frontera. Una protesta que tiene otras referencias en la propia Guatemala, aparte del caso del Chixoy, como es el aprovechamiento hidroel&eacute;ctrico del r&iacute;o Cahab&oacute;n, de la cuenca del Polochic, que va al Caribe, con cinco presas ya consumadas (tres de las cuales, por cierto, han sido realizadas por Cobra, del grupo empresarial de Florentino P&eacute;rez). Experiencias, propias y ajenas, que habr&aacute; que poner al servicio de la oleada de indignaci&oacute;n que ya se ha encendido en ambas orillas del remoto y bell&iacute;simo Usumacinta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/rumores-usumacinta_132_9039261.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jun 2022 04:01:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rumores del Usumacinta]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ecologistas postmodernos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ecologistas-postmodernos_132_9020756.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3b64afd0-05bd-4810-bfa7-bd7f67ca9701_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ecologistas postmodernos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el pacifismo y el feminismo, el ecologismo forma el trío de movimientos sociales típicos de la postmodernidad, respondiendo, los tres, a realidades consolidadas pero insufribles, a las que declaran su firme hostilidad</p></div><p class="article-text">
        La postmodernidad -dec&iacute;a yo en mis clases para suscitar la sonrisa y el inter&eacute;s de los alumnos- es el periodo hist&oacute;rico y cultural que sigue a la modernidad&hellip; Y as&iacute;, sobre un hilo continuador y, a la vez, una cadencia de interesantes cuestionamientos, la etapa postmoderna ha fundado su estructura diferencial afirm&aacute;ndose en los grandes cambios que, en las sociedades modeladas por el capitalismo, ha habido que constatar a partir de la Segunda Guerra Mundial y, sobre todo, desde la d&eacute;cada de 1960 (con el hito, no por manido menos oportuno) de <em>Mayo del 68</em>.
    </p><p class="article-text">
        Y como el ecologismo surge en esa d&eacute;cada de 1960 y asume como esencia propia el an&aacute;lisis cr&iacute;tico y militante, tan duro como impaciente, de la larga modernidad que ven&iacute;a desde los siglos XV y XVI en Occidente -con la colonizaci&oacute;n, el imperialismo, el saqueo del planeta y el sometimiento, m&aacute;s o menos logrado, de todas las dem&aacute;s culturas-, decimos que se trata de un fen&oacute;meno t&iacute;picamente postmoderno.
    </p><p class="article-text">
        Esta filiaci&oacute;n, en relaci&oacute;n con el momento hist&oacute;rico as&iacute; llamado, no tiene por qu&eacute; implicar identificaci&oacute;n, entre otros motivos porque lo postmoderno es objeto de todo tipo de definiciones y, por supuesto, revisiones y rechazos, cosa de intelectuales que hilan fino. Se trata de una ubicaci&oacute;n en coordenadas temporales &uacute;tiles y razonables, y no hay por qu&eacute; entrar en ociosas sutilezas. El ecologismo es postmoderno <em>a fortiori</em>, como resultado, cr&iacute;tico y sincr&eacute;tico, de posos e impulsos acumulados durante siglos.
    </p><p class="article-text">
        Con el pacifismo y el feminismo, el ecologismo forma el tr&iacute;o de movimientos sociales t&iacute;picos de la postmodernidad, respondiendo, los tres, a realidades consolidadas pero insufribles, a las que declaran su firme hostilidad: la carrera de armamentos y el horror at&oacute;mico, el papel sometido de la mujer y la destrucci&oacute;n implacable de la naturaleza. Los ecologistas nos situamos, pues, en ese frente, en el que pretendemos adem&aacute;s constituir una cosmovisi&oacute;n, es decir, una comprensi&oacute;n del mundo y la sociedad que sea global, tan amplia como unitaria y unificadora.
    </p><p class="article-text">
        El ecologismo postmoderno ha de hab&eacute;rselas con otro rasgo destacad&iacute;simo de la postmodernidad, la tecnologizaci&oacute;n generalizada e invasiva, siempre encaminada al mayor lucro del capitalismo. Un capitalismo, postmoderno por supuesto, que ha movido la historia de la modernidad acumulando abusos, humillaciones y genocidios, con la persistente acci&oacute;n depredadora hacia la naturaleza. 
    </p><p class="article-text">
        El ecologismo actual se nutre del potencial cr&iacute;tico que resulta de su oposici&oacute;n a los muchos y muy pretenciosos &ldquo;logros de la modernidad&rdquo;, como la expansi&oacute;n implacable y dogm&aacute;tica -<em>manu militari</em>- de las ideolog&iacute;as econ&oacute;micas, culturales y pol&iacute;ticas de Occidente, la exaltaci&oacute;n de todo esto de la mano del racionalismo filos&oacute;fico, la alocada carrera de la Revoluci&oacute;n industrial hacia la destrucci&oacute;n del planeta, etc., etc. Para lo que ha ido elaborando armas e instrumentos que desenmascararon lo esencial de esa &ldquo;herencia&rdquo; pretendidamente brillante, a la luz siempre de los destrozos y los cr&iacute;menes que asume como da&ntilde;os inevitables o incluso como descarada justificaci&oacute;n. Para esto nacieron la econom&iacute;a ecol&oacute;gica y la ecolog&iacute;a pol&iacute;tica: para deslegitimar las dos creaciones esenciales de Occidente: el capitalismo productivista (en su fase ideol&oacute;gica &ldquo;postmoderna&rdquo;, es decir, neoliberal) y la democracia liberal (con su dependencia de lo econ&oacute;mico y sus trapacer&iacute;as sin cuento).
    </p><p class="article-text">
        Este ecologismo, tal y como se expresa en los tiempos recientes, ya recibi&oacute; un estimulante impulso hacia su protagonismo actual con la obra de Herbert Marcuse, <em>El hombre unidimensional</em> (1964), aquella advertencia hacia la sociedad tecnologizada que movi&oacute; a una intensa alarma humanista, que luego aument&oacute; con el desarrollo de la sociedad digital (que primero fue llamada, ingenuamente, &ldquo;sociedad de la informaci&oacute;n&rdquo;) y sus insidias, globalmente incompatible con el desarrollo humano.
    </p><p class="article-text">
        <em>Postmodernidad</em> (1996), de David Lyon, es un trabajo, breve y denso, que explica muy bien esta idea. Conviene, en todo caso, leer <em>La condici&oacute;n postmoderna</em>, &ldquo;texto seminal&rdquo; en el que Fran&ccedil;ois Lyotard estableci&oacute;, en 1979, lo que entend&iacute;a por tal, y que debe tenerse siempre a mano. A&ntilde;adir&eacute;, como recomendaci&oacute;n a la lectura, solamente otros dos textos de m&eacute;rito que buscan, en el plano te&oacute;rico, el anclaje del ecologismo en el pensamiento filos&oacute;fico: uno es <em>Ecocinismos</em> (2011), de Jos&eacute; Alberto Cuesta, que ha estudiado con gran minuciosidad el pensamiento de la escuela que fundaran Ant&iacute;stenes y Di&oacute;genes de S&iacute;nope, desmenuzando su proximidad con el ecologismo; y otro es <em>Los cien ecologismos</em>, de Ignacio Quintanilla y Pilar Andrade, que vengo leyendo por encargo de la editorial que lo publicar&aacute; en breve, y que desarrolla el enorme esfuerzo que supone &ldquo;extraer&rdquo; cuanto de ambiental hay, m&aacute;s o menos disperso o desestructurado, en la historia del pensamiento. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ecologistas-postmodernos_132_9020756.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 May 2022 04:00:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ecologistas postmodernos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cehegín/Calasparra y la mina a infierno abierto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cehegin-calasparra-mina-infierno-abierto_132_9000930.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8bd50f7-3063-4a98-ad01-97fc3e7bf7ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cehegín/Calasparra y la mina a infierno abierto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Así que -me digo- ya tenemos aquí otra movida político-empresarial-ambiental en la que parece que no va a faltar de 'ná'</p></div><p class="article-text">
        Reflexionaba yo, revisando dos v&iacute;deos recientes que me maravillaban, sobre la amigable escena de los augustos personajes Moya, Urrea y Ojeda como reparti&eacute;ndose los papeles en esta nueva saga murciana de la mina dormida de magnetita, en Ceheg&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una instant&aacute;nea -m&aacute;s larga que corta, pero igualmente hist&oacute;rica- que ya puede ir encabezando el sugerente relato que nos espera con la reanimaci&oacute;n de esa mina de hierro de Gilico, un yacimiento que afecta, primero, al t&eacute;rmino de Ceheg&iacute;n, luego al de Calasparra y, tras la llegada gozosa de sus miasmas al embalse sobre el Qu&iacute;par, al padre Segura, soberano receptor en el que acaba buena parte de la miseria ambiental, toxicidad pol&iacute;tica y conspiraciones agro-econ&oacute;micas de esta sierra y cuenca, siempre a mayor gloria de pillos, s&aacute;trapas y prevaricadores. 
    </p><p class="article-text">
        Bueno, bueno. As&iacute; que el primer v&iacute;deo del caso que comentamos, nos planta al alcalde de Ceheg&iacute;n, Jer&oacute;nimo Moya, exhibiendo su entusiasmo por la iniciativa de reapertura de la mina que yace sin actividad desde mediada la d&eacute;cada de 1980 y que, dice, va a suponer esto y lo otro para el pueblo y la Regi&oacute;n. A su lado, Mario Urrea, el gran jefe de la Confederaci&oacute;n Hidrogr&aacute;fica del Segura (CHS), muestra su inter&eacute;s por el proyecto y alude, muy serio, a los tres pasos que ha de dar la empresa, qued&aacute;ndose tan pancho mientras infringe su deber b&aacute;sico de funcionario del Estado, que no es ponerse al servicio de las empresas sino del bien com&uacute;n (matiz que Urrea no acaba de captar en la gesti&oacute;n del agua en la Cuenca del Segura). Esos plazos, dice, &ldquo;no deber&iacute;an superar los seis meses&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, cuando le toca hablar al tercero, el empresario Germ&aacute;n Ojeda, la secuencia parece cerrarse muy favorablemente, dadas las palabras y actitudes de sus antecesores en la entrevista. Ojeda a&ntilde;ade -creo que cree sab&eacute;rselas todas- que en realidad la reactivaci&oacute;n de la mina es m&aacute;s bien una continuaci&oacute;n, ya que en su historial lo que cuenta es que a&ntilde;o a a&ntilde;o se la ha declarado inactiva, pero muy lejos del cierre, y aprovecha para deformar, en su provecho, el (n&iacute;tido) concepto de 'valor a&ntilde;adido' que ser&iacute;a de aplicaci&oacute;n si la siderurgia y, sobre todo, la industria de transformaci&oacute;n del acero se ubicaran en esta Regi&oacute;n. Como no es as&iacute;, el caso de la mina de Ceheg&iacute;n no es m&aacute;s que el de una explotaci&oacute;n que exporta materia prima, es decir, clasificable entre las actividades (t&iacute;picamente tercermundistas) de econom&iacute;a de saqueo, sin que le sea de aplicaci&oacute;n lo del 'valor a&ntilde;adido'. As&iacute; que, dice, dado el inter&eacute;s del alcalde, la explotaci&oacute;n podr&aacute; iniciarse este mismo a&ntilde;o (&iexcl;Guau!). Y a&ntilde;ade -ya digo que ah&iacute; tenemos un pill&iacute;n que cree moverse en tierra ganada- que como hace tanto que la mina no funciona los t&eacute;cnicos de medio ambiente ignoran el caso y la cosa, como diciendo: as&iacute; que no vayan a ponerme pegas ni frenar el proyecto, que ese problema ya se resolvi&oacute; en su d&iacute;a (&iquest;En 1913? Venga ya, t&iacute;o).
    </p><p class="article-text">
        En el segundo v&iacute;deo, Moya y Urrea, mano a mano, redondean el -aparente, sospechoso y m&aacute;s que imprudente- pacto y el uno se excita y emociona al proclamar los beneficios para su pueblo, y el otro da un paso m&aacute;s en su extra&ntilde;a percepci&oacute;n de las obligaciones de funcionario y se atreve a decir que la disposici&oacute;n de la CHS es autorizar la mina en el menor plazo posible, as&iacute; como mantener el contacto directo con la empresa para &ldquo;poder solventar cualquier incidencia que pueda surgir&rdquo; (&iexcl;Bravo, Mario, t&oacute;mate algo, seguiremos jale&aacute;ndote, no lo dudes!).
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que -me digo- ya tenemos aqu&iacute; otra movida pol&iacute;tico-empresarial-ambiental en la que parece que no va a faltar de 'n&aacute;'.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto ya fluyen las informaciones que se&ntilde;alan a una imprecisa presencia empresarial canadiense, lo que viene estupendamente a la lucha antimina, ya declarada, porque se alinea as&iacute; con ese frente planetario que combate a la todopoderosa -a la vez que siniestra- coalici&oacute;n anglosajona de empresas mineras que remueven y asolan la tierra, indignan a pueblos y hasta pa&iacute;ses y reciben en compensaci&oacute;n el odio y la inquina de medio mundo. S&iacute;, s&iacute;, ah&iacute; tenemos a ese <em>pool </em>de empresas que sangran y destruyen sin piedad a la Madre Tierra y que coinciden -&iexcl;qu&eacute; emocionante!- con esa coalici&oacute;n de esp&iacute;as del mundo, los famosos <em>Five Eyes</em> que forman Estados Unidos, el Reino Unido, Canad&aacute;, Australia y Nueva Zelanda: un gobierno clandestino del mundo que muestra especial inter&eacute;s por el control minero internacional y del que, con toda probabilidad, extrae una parte decisiva de los recursos financieros con los que consolida su dominio.
    </p><p class="article-text">
        Esto es interesant&iacute;simo, qu&eacute; duda cabe, pero tambi&eacute;n lo es que, me dicen, hay una cierta comunidad de amistad, o intereses pol&iacute;ticos, entre el alcalde ciudadano Moya y el jefe socialista V&eacute;lez (de tan luminoso historial como alcalde de Calasparra). Y -a&ntilde;aden mis fuentes- tambi&eacute;n es evidente la estrecha relaci&oacute;n entre V&eacute;lez y Urrea, se supone que por los l&oacute;gicos v&iacute;nculos del compadreo partidista.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ay, ay, ay, la que se nos/les viene encima!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cehegin-calasparra-mina-infierno-abierto_132_9000930.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 May 2022 07:39:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cehegín/Calasparra y la mina a infierno abierto]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ecologistas románticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ecologistas-romanticos_132_8982329.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/54e8e265-aab5-42ff-be45-b4683ecd9d23_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ecologistas románticos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La libertad sin trabas, y la reacción contra la razón (ilustrada) triunfante y el intelectualismo que valoraba más el conocimiento que el sentimiento, son otras notas esenciales que el ecologismo asume</p></div><p class="article-text">
        Pese a mi afecto e inter&eacute;s por los epic&uacute;reos, reconozco que es el romanticismo el movimiento que con m&aacute;s frecuencia y facilidad se suele vincular a los ecologistas, aunque en este caso tambi&eacute;n hay que delimitar coincidencias y lejan&iacute;as; porque hay que partir de que se trata de un movimiento esencialmente cultural, con derivaciones y componentes muy diversos, que van desde la literatura y el arte hasta la filosof&iacute;a y el nacionalismo, pasando por la cr&iacute;tica social y, m&aacute;s todav&iacute;a, la cient&iacute;fico-t&eacute;cnica. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que, aparte de la tradicional filiaci&oacute;n ecologista en t&eacute;rminos de marxismo o anarquismo, late en este movimiento una llama rom&aacute;ntica. Y es en el <em>Discurso sobre las ciencias y las artes</em>, de Rousseau (1750) donde pueden percibirse notas y sentimientos plena y actualmente ecologistas. Este fil&oacute;sofo es generalmente admirado en el ecologismo tanto por su amplia y compleja obra como por sus contradicciones y miserias personales (aunque, en realidad, pase por prerrom&aacute;ntico).
    </p><p class="article-text">
        De los rasgos generales rom&aacute;nticos es verdad que una buena parte es aprovechable por el 'fondo' ideol&oacute;gico ecologista, como esa definici&oacute;n de &ldquo;revuelta contra todos y contra todo&rdquo; y las notas que remiten a la acci&oacute;n y el militantismo por los ideales por los que se opta: un fondo de rebeld&iacute;a que subyace bajo todo lo que incluye la intervenci&oacute;n pol&iacute;tica (que, sin embargo, los rom&aacute;nticos elud&iacute;an).
    </p><p class="article-text">
        La libertad sin trabas, y la reacci&oacute;n contra la raz&oacute;n (ilustrada) triunfante y el intelectualismo que valoraba m&aacute;s el conocimiento que el sentimiento, son otras notas esenciales que el ecologismo asume. As&iacute; como el impulso y la intuici&oacute;n, la sinceridad y el aborrecimiento de toda doblez; y la imaginaci&oacute;n y creatividad, desde luego, por sobre cualquier otra arma, cualidad o aspiraci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Los rom&aacute;nticos buscaban la ruptura expresa de ciertos legados del pasado, aun inmediato, como la fe en la ciencia, que cuestionaban seriamente por escurridiza, o en la t&eacute;cnica, por problem&aacute;tica: la verdad objetiva, apuntaban, no existe. Tampoco se somet&iacute;an a las normas morales al uso o de mayor reconocimiento. No dudaban en la reivindicaci&oacute;n de un pasado austero y heroico, as&iacute; como de la cultura popular y campesina, lo que implicaba la cr&iacute;tica de la ciudad y el retorno al mundo r&uacute;stico; que son sentimientos y actitudes propios, tambi&eacute;n, del ideario ecologista, coincidente casi exactamente con el impulso rom&aacute;ntico, tan fervoroso, de exaltaci&oacute;n de la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Los rom&aacute;nticos muestran, como los epic&uacute;reos aunque en una onda menos filos&oacute;fica, un anhelo de unidad y totalidad en el mundo f&iacute;sico envolvente que es compatible con el canto a la diversidad cultural: esto es muy ecologista y ya en el 'Manifiesto de Daimiel' (julio de 1978), una de las primeras reuniones program&aacute;tico-ideol&oacute;gicas del movimiento ecologista, se establec&iacute;a el &ldquo;rechazo al monopolio de la normalidad&rdquo;, as&iacute; como la condena de la uniformidad que impone la vida econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Y, como planteamiento persistente y de calado, algo m&aacute;s que dudas sobre el progreso, ni siquiera el material (cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gico, dir&iacute;amos), que es una corriente cr&iacute;tica en la que los ecologistas nos hemos insertado activamente. Esto se relacionaba con la angustia sentida por las p&eacute;rdidas perceptibles, culturales e incluso f&iacute;sicas, y no pod&iacute;a evitar un aire general pesimista, que llega al fatalismo en ocasiones. Esta nota, la del fatalismo rom&aacute;ntico (ese que refleja la frecuente muerte joven de aquellos artistas e intelectuales, bien por la tuberculosis o la peste, bien por suicidio o en duelo) aparece de forma simult&aacute;nea con el exaltado optimismo que lucen casi todos, abri&eacute;ndose paso en un mundo que se empe&ntilde;an en hacer nuevo. Y coincide, en ambos extremos con el ecologismo militante, que es ecopesimista ante la degradaci&oacute;n ambiental, pero infatigable sin embargo en toda lucha que pueda contener este proceso. Unos y otros creen que es el empuje de la voluntad humana lo que hace posible la (tan necesaria) transformaci&oacute;n del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque de mi modesta biblioteca rom&aacute;ntica el libro que m&aacute;s me ha interesado y formado (en mis notas, preciso &ldquo;en el per&iacute;odo 1993-98&rdquo;, no recuerdo ahora por qu&eacute;) ha sido <em>El romanticismo</em> (1997), del profesor, fil&oacute;sofo y polit&oacute;logo ingl&eacute;s Maurice Cranston, he disfrutado inmensamente cuando he le&iacute;do textos como <em>El romanticismo: tradici&oacute;n y revoluci&oacute;n</em> (M. H. Abrams, 1992) o <em>Romanticismo. Una odisea del esp&iacute;ritu alem&aacute;n</em> (R. Safranski, 2009). Y reconozco haber ca&iacute;do, entusiasmado, ante <em>La rep&uacute;blica de los esp&iacute;ritus libres</em> (P. Neumann, 2021), centrado en el llamado 'C&iacute;rculo de Jena' que fue, en gran medida debido a la personalidad de Goethe, el crisol del romanticismo alem&aacute;n (el m&aacute;s potente). Pero para dar pistas sobre el ecologismo, aunque apenas lo mencione, Isaiah Berlin nos vale siempre: por ejemplo, con <em>Las ra&iacute;ces del romanticismo </em>(1999), pero tambi&eacute;n con el genial <em>El fuste torcido de la humanidad</em> (1992). No he encontrado, sin embargo, trabajo alguno que relacione, directamente, romanticismo y ecologismo, tarea que sigue pendiente (y que el lector podr&aacute; ir explorando). 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ecologistas-romanticos_132_8982329.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 May 2022 04:00:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ecologistas románticos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ecologistas epicúreos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ecologistas-epicureos_132_8961864.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/355a53cf-cf3a-4a42-b8f5-009cac6aa325_16-9-discover-aspect-ratio_default_1046971.jpg" width="1267" height="713" alt="Cabeza de mármol de Epicuro en el MET | Wikipedia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestra felicidad, insistían, depende del estudio de la naturaleza, y es nuestra corporeidad, de pura y mera naturaleza, la que ha de regir nuestra vida: “Nunca, nada contra ti mismo”</p></div><p class="article-text">
        Siguen pudi&eacute;ndome las dudas por introducirme en ese jard&iacute;n de los precedentes ideol&oacute;gicos del ecologismo, y no me siento muy seguro cuando he de espulgar, en la historia de las ideas y los movimientos culturales, esos fundamentos y precedentes te&oacute;ricos, tal y como los vemos enunciados y practicados desde los a&ntilde;os 1960, y que creo que hay que relacionarlos, ante todo, con el epicure&iacute;smo y el romanticismo. As&iacute; que, cuando la ocasi&oacute;n se presenta y hay que bucear en lo m&aacute;s hondo, afirmo que al ecologismo hay que &ldquo;engancharlo&rdquo; -en primer lugar y con las reservas debidas- con el epicure&iacute;smo que arranca en el siglo IV a. C. 
    </p><p class="article-text">
        Del epicure&iacute;smo como &ldquo;fuente de ecologismo&rdquo;, pues, anotar&eacute; aquello que, para m&iacute;, se inicia con un <em>materialismo b&aacute;sico</em>, que recoge la tradici&oacute;n atomista de Dem&oacute;crito (considerado maestro de Epicuro), por su extraordinaria concepci&oacute;n de la naturaleza como la agregaci&oacute;n de <em>&aacute;tomos</em>, es decir, de part&iacute;culas peque&ntilde;&iacute;simas que difer&iacute;an entre s&iacute; en tama&ntilde;o, forma y posici&oacute;n en el vac&iacute;o en el que se mueven, pero que eran indestructibles e indivisibles (las teor&iacute;as at&oacute;micas, incluyendo la de Bohr, del siglo XIX, tuvieron que rendirse ante la intuici&oacute;n democriteana y de esos atomistas).
    </p><p class="article-text">
        Esto por lo que se refiere a la f&iacute;sica epic&uacute;rea que, trasladada a su <em>psicolog&iacute;a</em>, nos lleva a un naturalismo consecuente y rotundo -segunda nota a destacar-, con el rechazo de la inmortalidad del alma, ya que esta ha de ser material (o sea, biol&oacute;gica), finita y caduca (como todo lo dem&aacute;s). 
    </p><p class="article-text">
        Novedad importante de los epic&uacute;reos fue su <em>teolog&iacute;a de la indiferencia</em>: si los dioses, en realidad, no se preocupan de los humanos, tampoco nosotros debemos preocuparnos por ellos, as&iacute; que pueden seguir su conspicua, y no siempre ejemplar, vida en el Olimpo. Eludieron as&iacute;, con elegancia y prudencia, toda declaraci&oacute;n de ate&iacute;smo y, en consecuencia, la posible acusaci&oacute;n de impiedad (que fulmin&oacute; a S&oacute;crates).
    </p><p class="article-text">
        Especialmente querida -y fervientemente seguida- de los ecologistas es la convicci&oacute;n de que el conocimiento (la ciencia, el saber) presenta una unidad incontrovertible, adem&aacute;s de necesaria y fecunda. As&iacute; que se trata de una <em>epistemolog&iacute;a</em> que unifica y aporta coherencia; y que en el combate ecologista, urgido de conocimientos tanto en volumen como, m&aacute;s todav&iacute;a, de orden y sistem&aacute;tica en su adquisici&oacute;n y asimilaci&oacute;n, supone el horror a la especializaci&oacute;n y a todo sistema que la pretenda como aproximaci&oacute;n a la vida ordinaria (profesional, activa&hellip;), as&iacute; como contradictoria con toda sabidur&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Es la <em>&eacute;tica</em> epic&uacute;rea, con todo (y como quinta se&ntilde;a de identidad), lo m&aacute;s sugerente en relaci&oacute;n con el ecologismo, y que puede concentrarse en el eslogan de &ldquo;Vivir bien&rdquo;, observando el camino del placer (<em>hedon&eacute;</em>), viviendo con intensidad el presente (disfrutando de la amistad, eludiendo la soledad), convencidos de que la filosof&iacute;a ha de ser capaz de aliviar el sufrimiento humano&hellip; Nuestra felicidad, insist&iacute;an, depende del estudio de la naturaleza, y es nuestra corporeidad, de pura y mera naturaleza, la que ha de regir nuestra vida: &ldquo;Nunca, nada contra ti mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la malintencionada cr&iacute;tica que ha sugerido siempre esa idea del placer (mucho m&aacute;s pr&oacute;xima a la austeridad sensual que a cualquier exceso), y que ha dirigido el cristianismo por el &ldquo;mal ejemplo&rdquo; de la mortalidad del alma, ha de a&ntilde;adirse la aparente contradicci&oacute;n de esa &eacute;tica humanista y naturalista con su vigoroso principio del &ldquo;Huir de la pol&iacute;tica&rdquo;, a la que consideraban un motivo permanente de turbaci&oacute;n y desv&iacute;o de los ideales m&aacute;s pr&iacute;stinos. Sea como sea, los ecologistas no podemos asumir esta propuesta, si entendemos que es la (mala) pol&iacute;tica la causa directa de la destrucci&oacute;n de la naturaleza y, en consecuencia, una actividad que urge a la intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y subrayo, como nota final, otro de los m&aacute;s estimables principios epic&uacute;reos, &ldquo;El alma buena tiene por patria el mundo entero&rdquo;, como percepci&oacute;n generalizada entre los ecologistas, que no pueden entender la esencia del sentimiento nacionalista.
    </p><p class="article-text">
        Propondr&eacute; como lecturas esenciales para reconocer esta base filos&oacute;fica y estos fundamentos trasladables al ecologismo, las &uacute;ltimas de mi coleto, tanto <em>El epicure&iacute;smo</em> (2003), de Emilio Lled&oacute;, uno de nuestros &uacute;ltimos &ldquo;sabios griegos&rdquo;, como la de <em>Dem&oacute;crito. La idea del buen&aacute;nimo</em> (2021), del grandioso fil&oacute;logo Carlos Garc&iacute;a Gual. Aparte de <em>Sobre la felicidad</em> (2001), que son riqu&iacute;simos fragmentos de los escasos textos conservados de Epicuro y que traduce Garc&iacute;a Gual y prologa Lled&oacute;; y siempre, siempre, <em>De rerum natura</em>, de Lucrecio, el m&aacute;s brillante disc&iacute;pulo de Epicuro (aunque posterior en dos siglos y, adem&aacute;s, latino). Reconozco, sin embargo, que mi &ldquo;entrada&rdquo; en esta aventura filos&oacute;fica, encauzando intuiciones y ordenando ideas, la debo a la meditativa lectura de <em>Atome et n&eacute;cessit&eacute;. D&eacute;mocrite, &Eacute;picure, Lucr&egrave;ce</em> (2000), que devor&eacute; en dos afortunadas estancias en Par&iacute;s y Vilaflor (acogido aqu&iacute; a la hospitalidad de su alcalde, al que apoy&eacute; contra la l&iacute;nea el&eacute;ctrica que bordeaba el Teide por su ladera sur). 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ecologistas-epicureos_132_8961864.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 May 2022 04:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ecologistas epicúreos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Socialdemócratas al servicio del Imperio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/socialdemocratas-servicio-imperio_132_8946293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec381da6-ebeb-4085-a064-4013b4d32d57_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Socialdemócratas al servicio del Imperio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En efecto, llama la atención que el actual secretario general de la OTAN, especialmente belicista, amenazador y desafiante hacia la Rusia actual, sea el laborista noruego Jens Stoltenberg</p></div><p class="article-text">
        Uno de los aspectos de inter&eacute;s a rese&ntilde;ar en la guerra que enfrentan a Rusia y Ucrania por el expansionismo de una OTAN empe&ntilde;ada en acosar y debilitar a Rusia, es el notable papel que en esta escalada belicista desempe&ntilde;a la socialdemocracia europea con el protagonismo, en esta escalada de tensi&oacute;n, de muchos de sus actuales dirigentes. Atendiendo a la historia de esta socialdemocracia, singularmente la de corte alem&aacute;n, esta singularidad no hace m&aacute;s que confirmar la larga serie de traiciones y contradicciones de esta ideolog&iacute;a en relaci&oacute;n con sus postulados originarios, sostenidos o declarados, y ah&iacute;, en esa tradici&oacute;n reaccionaria hay que inscribir su progresiva reconversi&oacute;n otanista y su sumisi&oacute;n al Imperio de los Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, llama la atenci&oacute;n que el actual secretario general de la OTAN, especialmente belicista, amenazador y desafiante hacia la Rusia actual, sea el laborista noruego Jens Stoltenberg. Colocar a socialistas y asimilados a la cabeza de la OTAN, viene siendo una estrategia -no s&eacute; si h&aacute;bil, burda o venenosa- de &ldquo;dignificaci&oacute;n&rdquo; de una empresa agresiva, expansionista y criminal. Se trata de una burda estrategia en la que ya tuvimos ocasi&oacute;n de ver al socialista espa&ntilde;ol Javier Solana en su papel de l&iacute;der pol&iacute;tico-militar de la OTAN, al que sucedi&oacute; el laborista brit&aacute;nico George Robertson. Ambos cubrieron con sus cargos la etapa 1995-2003, en la que la organizaci&oacute;n decidi&oacute; aprovechar la debilidad de la Rusia resultado de la descomposici&oacute;n de la URSS para humillarla e impedir cualquier recuperaci&oacute;n, fuera esta econ&oacute;mica, pol&iacute;tica o, m&aacute;s todav&iacute;a, militar; e iniciaron la integraci&oacute;n en ese sistema militar de los pa&iacute;ses vecinos de Rusia, a despecho del rechazo y la indignaci&oacute;n de Mosc&uacute;, que hab&iacute;a recibido, poco antes, las &ldquo;garant&iacute;as&rdquo; de que no habr&iacute;a tal expansi&oacute;n (A Solana hay que cargarle adem&aacute;s los bombardeos sobre Serbia, como crimen de guerra, y la segregaci&oacute;n de Kosovo respecto de Serbia, como pifia hist&oacute;rica).
    </p><p class="article-text">
        Otro socialdem&oacute;crata que destaca en el momento presente por su papel activo, agresivo y desafiante como el de Stoltenberg es el socialista espa&ntilde;ol Josep Borrell (aunque con su inocultable punto de ignorante, imprudente y, en consecuencia, rid&iacute;culo), que vive este agrio momento hist&oacute;rico con una exaltaci&oacute;n propia de conversos (si es que alguna vez este pol&iacute;tico fue anti OTAN, como la mayor&iacute;a de sus compa&ntilde;eros de partido). Y no dejemos de lado al presidente de Gobierno espa&ntilde;ol, el socialista Pedro S&aacute;nchez, a la cabeza de la paranoia antirrusa, junto a los integristas polacos, decidiendo por su cuenta enviar armas ofensivas a los ucranianos.
    </p><p class="article-text">
        Quedar&iacute;a por incluir en esta lista de socialdem&oacute;cratas al l&iacute;der del SPD alem&aacute;n, Olaf Scholz, y canciller actual, atrapado en una crisis que seguramente no imagin&oacute; y obligado a adoptar medidas y pol&iacute;ticas contradictorias, pero en definitiva alineadas, o al menos no confrontadas, con el Imperio. Pesa sobre el SPD una historia desgraciada en la que al menos conviene destacar estos episodios: cuando sus antecedentes socialdem&oacute;cratas rompieron la solidaridad pacifista obrera en 1914, yendo a la guerra, y al desastre, en la estela del emperador y aut&oacute;crata Guillermo II; el abandono formal, del marxismo constituyente, con la &ldquo;descarga ideol&oacute;gica&rdquo; que necesitaban para ir asumiendo sin traumas internos los postulados del capitalismo dominante; y la violaci&oacute;n del principio de no intervenci&oacute;n militar exterior inscrito en la Constituci&oacute;n posterior a la derrota del nazismo, iniciando sus intervenciones y su rearme (cuando ha gobernado en coalici&oacute;n con los Verdes, no lo olvidemos) en las filas de la OTAN, en las guerras de Yugoslavia y Afganist&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que completar este marco de verg&uuml;enzas socialdem&oacute;cratas advirtiendo de los espesos nubarrones que est&aacute;n sembrando en esta Europa antirrusa, necia y suicida, los socialdem&oacute;cratas finlandeses y suecos, proclives a abandonar su neutralidad pol&iacute;tica y militar entrando a formar parte de una OTAN enloquecida y dispuesta a llevar al mundo al desastre. Los socialdem&oacute;cratas finlandeses, que dirige la (demasiado nerviosa) primera ministra, Sanna Marin, olvidan las lecciones de la historia y el recuerdo poco brillante de la alianza con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, que llev&oacute; al pa&iacute;s a dos guerras con la URSS y que concluy&oacute; con importantes p&eacute;rdidas territoriales; los actuales dirigentes menosprecian la tradici&oacute;n, marcada por los esfuerzos del presidente Kekkonen, de prestigiosa neutralidad durante la Guerra Fr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Y los socialdem&oacute;cratas suecos, a los que pertenece la primera ministra, Magdalena Anderson, est&aacute;n llevando a este Gobierno a la tenebrosa duda de si pedir o no el ingreso en la OTAN, dejando muy atr&aacute;s el legado de Olof Palme.
    </p><p class="article-text">
        Asuntos estos a decidir en la reuni&oacute;n que esta organizaci&oacute;n celebrar&aacute; en Madrid el pr&oacute;ximo junio, y que habr&aacute; resultar decisiva para Rusia, Europa y el planeta; lo que, en gran medida, est&aacute; en manos de estos socialdem&oacute;cratas sin br&uacute;jula ni horizonte, sometidos a presiones e intereses que nunca debieron hacer suyos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/socialdemocratas-servicio-imperio_132_8946293.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Apr 2022 07:30:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Socialdemócratas al servicio del Imperio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carteles para una guerra (la del agua, en la Cuenca del Segura)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/carteles-guerra-agua-cuenca-segura_132_8924006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddcabb17-ecdd-4ef6-a9ea-4ce652dda5bf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carteles para una guerra (la del agua, en la Cuenca del Segura)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"La gran pancarta a que aludo es una obra zafia, de inspiración neurótica y realización alucinada, que poco de simbólico deja, en este despliegue publicitario de los dueños del agua de la Cuenca del Segura"</p></div><p class="article-text">
        El agropoder murciano ha pretendido clavar una pica en Flandes con su propaganda, y ah&iacute; tienen ustedes su cartel&oacute;n provocador nada menos que en la Puerta del Sol madrile&ntilde;a, rompeolas en otro tiempo de la Espa&ntilde;a democr&aacute;tica, coraz&oacute;n de ese madrile&ntilde;ismo universal y, hoy, huevo de la serpiente que a todos amenaza desde la otrora Direcci&oacute;n General de Seguridad, cueva de torturadores durante el franquismo y sede actual del Gobierno ultra de la osada Ayuso. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, los carteles y esl&oacute;ganes alusivos a la ansiedad h&iacute;drica del agro murciano se expresaban con (modosa) neutralidad y (falsa) gallard&iacute;a, siendo lo del 'Agua para todos' la marca registrada por los acaparadores, obligados a guardar las apariencias. Pero las cosas van cada vez peor, y la m&aacute;scara ha ca&iacute;do: &ldquo;Exigimos el agua y los que se oponen, que se atengan a las consecuencias&rdquo;, viene a ser el actual grito de guerra, que se han acabado las formas respetuosas y los mensajes subliminales.
    </p><p class="article-text">
        La gran pancarta a que aludo es una obra zafia, de inspiraci&oacute;n neur&oacute;tica y realizaci&oacute;n alucinada, que poco de simb&oacute;lico deja, en este despliegue publicitario de los due&ntilde;os del agua de la Cuenca del Segura, bien representados, en este caso, por esos ide&oacute;logos que han optado por el eslogan grotesco y el cartel rid&iacute;culo: los voceros del SCRATS, sonoro vocablo que resta&ntilde;a en nuestros o&iacute;dos como un latigazo, avisando de lo que es: el Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura, puesto de mando de ese poder espurio que hace del agua, bien p&uacute;blico y com&uacute;n, un escandaloso negocio al que ni la ley ni la pol&iacute;tica han logrado meter en cintura. As&iacute; que es verdad que el Caudillo tambi&eacute;n dej&oacute; esto &ldquo;atado y bien atado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que sea necesario el an&aacute;lisis sem&aacute;ntico que hagamos de este cartel y su intrusi&oacute;n en la capital de Espa&ntilde;a: sem&aacute;ntico-pol&iacute;tico, en realidad. El transe&uacute;nte avisado, conocedor del papel que las paredes, balconadas y tejados de la Puerta del Sol han jugado en la historia de Espa&ntilde;a, a de recordar aquel pasqu&iacute;n enorme de los primeros a&ntilde;os de la Rep&uacute;blica, en el que rebosaba la jeta de Gil-Robles, l&iacute;der de la CEDA, confederaci&oacute;n de aquellas derechas espa&ntilde;olas tan mussolinianas.
    </p><p class="article-text">
        Bueno, eso por lo que se refiere al simbolismo hist&oacute;rico-locativo, que en Madrid nunca es secundario ni ha de pasar desapercibido. M&aacute;s actual en efecto, es el simbolismo ultra de la ubicaci&oacute;n del cartel&oacute;n frente a la Ayuso, como pidi&eacute;ndole ayuda porque, en la tierra del Segura, la que tienen esos regantes -que no es poca- no les resulta suficiente. Y en el an&aacute;lisis material, nos encontramos con la cara de imb&eacute;cil con que un joven come tierra con fruici&oacute;n, que es lo que nos anuncia el texto principal: que si somos malos, a m&aacute;s del encierro cantado de la pr&oacute;xima pandemia, comeremos tierra, porque ellos -los heroicos regantes- no tendr&aacute;n con qu&eacute; alimentarnos. La fuente de tierra que nos ofrecen estos elegantes filibusteros m&aacute;s parece una ensaladera, as&iacute; que ah&iacute; va: en lugar de nuestras gloriosas lechugas, si segu&iacute;s maltrat&aacute;ndonos, ser&aacute; tierra lo que habr&eacute;is de comer. Vista en su totalidad, e incluyendo esa faz de enajenado, la imagen apunta m&aacute;s bien a un ecologista en c&oacute;lera (principal enemigo de ese agropoder y de los corsarios del agua) pero castigado por malo e intransigente. Lo que no puede ocultar una gran mentira, sonora y adicional, y es que esa agua que nos reclaman la dedican al lucrativo negocio de la exportaci&oacute;n, que poco nos alimenta.
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute; la amenaza, rasgo esencial de estas campa&ntilde;as y firma de los autores intelectuales, del mega pasqu&iacute;n: &ldquo;El trasvase Tajo-Segura no se toca&rdquo;. Es la advertencia, bien clara, si no queremos comer tierra. Lo dicen ellos, due&ntilde;os por derecho propio, y por patriotas desinteresados, del Trasvase, del agua y de la tierra.
    </p><p class="article-text">
        El texto b&aacute;sico, muy reducido pese a su enjundia, aclara la alarma social que se quiere transmitir, que a&ntilde;aden a la amenaza: &ldquo;Las medidas del Gobierno ponen en peligro el futuro&hellip;&rdquo;. Nada que no sepamos, vaya, condensado como n&uacute;cleo ideol&oacute;gico del mensaje: una declaraci&oacute;n clara contra las medidas - temidas, anunciadas, inevitables- del Gobierno (por m&aacute;s que sea democr&aacute;tico y leg&iacute;timo, y que est&eacute; obligado a tratar por igual a todas las tierras de Espa&ntilde;a). El texto es de redacci&oacute;n ultra, puede que dictado por ultras. Este mismo texto nuclear alude a los &ldquo;miles de agricultores&rdquo; de las tres provincias beneficiarias del Trasvase, pero hay que negarle la mayor, no ya por el n&uacute;mero sino por lo de &ldquo;agricultor&rdquo;, que cada d&iacute;a hay menos gente que merezca que se le atribuya esa condici&oacute;n: que hay que distinguir entre empresarios, intermediarios, trabajadores, esclavos, voceros, piratas, etc.
    </p><p class="article-text">
        Y, por &uacute;ltimo, ese sello, 'La huerta de Europa', atributo gratuito, que se arrogan estos del SCRATS y su aureola. Como si as&iacute; hubiera que considerar a esta regi&oacute;n tan condolida, dejando de lado que -por las pr&aacute;cticas agro-industriales de los que firman el cartelito- yace agotada, saqueada y envilecida. Un cartel muy adecuado para que Europa tome nota de esta agitaci&oacute;n agraria depredadora amenazante y ultra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/carteles-guerra-agua-cuenca-segura_132_8924006.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Apr 2022 04:05:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carteles para una guerra (la del agua, en la Cuenca del Segura)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Trasvase Tajo-Segura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Zelenski el predicador y un Congreso de videntes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/zelenski-predicador-congreso-videntes_132_8912448.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c387a55a-f3ff-4b7b-8fe8-93a8d0251447_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Zelenski el predicador y un Congreso de videntes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fiar a una parte, que es la que domina sin pudor el panorama mediático, los partes de guerra es de una ingenuidad que en políticos de talla no se puede disculpar</p></div><p class="article-text">
        Hist&oacute;rica, qu&eacute; duda cabe, ha sido la ovaci&oacute;n dedicada en Madrid por un Congreso de los Diputados repleto de representantes del pueblo, haciendo cola con otras c&aacute;maras europeas para vitorear la imagen y las palabras del presidente de Ucrania, que afronta una invasi&oacute;n rusa a consecuencia de su mala cabeza. &ldquo;Con la solemnidad de las grandes ocasiones&rdquo;, dicen las cr&oacute;nicas que se produjeron los largos aplausos e intervenciones -el presidente S&aacute;nchez: &ldquo;Espa&ntilde;a est&aacute; y estar&aacute; siempre con ustedes&rdquo;; la presidenta Batet: &ldquo;Sepan que nuestro apoyo es incondicional&rdquo;- mostrando el gran fervor que sienten por su causa y jale&aacute;ndolo con las promesas de (m&aacute;s) ayuda militar. Y a destacar la emoci&oacute;n -con sabros&iacute;simos comentarios, llenos de rigor y enjundia hist&oacute;ricos- sobre la figura ret&oacute;rica que el actor Zelenski, seleccion&oacute; para ganarse (m&aacute;s a&uacute;n) a la opini&oacute;n p&uacute;blica espa&ntilde;ola, o al menos la m&aacute;s selecta: Gernika, el feroz bombardeo de la villa vizca&iacute;na por la aviaci&oacute;n nazi un funesto d&iacute;a de (&iexcl;vaya!) abril de 1937, hecho que el hombre de Kiev ha decidido que es lo m&aacute;s parecido a los ataques del ej&eacute;rcito ruso.
    </p><p class="article-text">
        Lo que invita a empezar el an&aacute;lisis de tan extraordinaria sesi&oacute;n, por el bombardeo de Gernika, sin conocer todav&iacute;a la cara que pusieran los parlamentarios vascos, que supongo pillados por sorpresa, pero que -ya puestos- aplaudieron como los dem&aacute;s y sin removerse en sus esca&ntilde;os. Ni siquiera estos, vascos de derechas o de izquierdas, han tenido tiempo (ni ganas, seg&uacute;n veo) de recordar la habilidad propagand&iacute;stica con que Franco mantuvo durante a&ntilde;os la ignominia de atribuir a los rojos y la Rep&uacute;blica aquel bombardeo, ni mucho menos esperar a que una comisi&oacute;n independiente dictamine las responsabilidades de la (presunta) masacre de Bucha, referencia directa para los evocadores de Gernika. Fiar a una parte, que es la que domina sin pudor el panorama medi&aacute;tico, los partes de guerra es de una ingenuidad que en pol&iacute;ticos de talla no se puede disculpar (acababa la ONU de denunciar, en las regiones del Donb&aacute;s, abusos y cr&iacute;menes por ambas partes, como es lo habitual; por eso los alineamientos sin razonar suelen ser opciones interesadas, sin asomo de inter&eacute;s por la neutralidad o la justicia; y este es el caso). Lo decente es atender a las causas.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que en la adhesi&oacute;n al aplauso de los parlamentarios vascos y catalanes ha dominado la solidaridad con una Ucrania independiente de la vecina y poderosa Rusia, en clave netamente nacionalista: por eso es tan dif&iacute;cil que los nacionalistas admitan la verdadera naturaleza pol&iacute;tica del conflicto, que se&ntilde;ala al imperialismo de&nbsp;Estados Unidos y la OTAN como origen de la inestabilidad y las tensiones en Europa (ni quieran reconocer el p&eacute;simo ejemplo que supuso la segregaci&oacute;n, tras bombardeo implacable, de Kosovo respecto de Serbia, una desgracia europea irreparable.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que los emotivos gestos de los presentes subrayaron que se trata de pol&iacute;ticos que no leen y, sobre todo, no quieren leer ni enterarse de la verdadera situaci&oacute;n en Ucrania, no ya porque la mayor&iacute;a pertenezca a la (in) cultura audiovisual y se sienta muy ocupada como para sentarse a leer y estudiar, sino porque han entregado sus neuronas y su ideolog&iacute;a al brillo (y la presi&oacute;n, claro) del Imperio, que para eso lo es y puede dictar qu&eacute; pensar y qu&eacute; ovacionar. Y las instrucciones son que hay que rendirse ante el c&oacute;mico Zelenski en su gira para engatusar a necios y comprar a venales. Un Imperio bien curtido en todo tipo de abusos y masacres, que siempre ocult&oacute; apoyado, como hoy, en el potente despliegue de agencias y medios a su incondicional servicio, como sucedi&oacute; en Vietnam y m&aacute;s recientemente en Afganist&aacute;n, donde consigui&oacute; f&aacute;cilmente asociar a los Estados t&iacute;teres de la OTAN a sus cr&iacute;menes.
    </p><p class="article-text">
        Vista la parcialidad de esos cientos de pr&oacute;ceres y la negativa a admitir la responsabilidad de esta guerra -que es de los Estados Unidos y su OTAN al empe&ntilde;arse en expandirse por Europa del Este para cercar a Rusia-, no extra&ntilde;a que se quiera ignorar la relevancia de la ultraderecha y de los grupos nazis en la deriva belicosa de Ucrania, especialmente desde finales de 2013 y claramente activos en la guerra actual, en la que se cifra en unos 100.000 los efectivos militares y paramilitares de car&aacute;cter ultra que se enfrentan a los rusos. Repugnar&aacute; a muchos de los palmeros, pero Putin sabe de qu&eacute; habla cuando dice pretender la &ldquo;desnazificaci&oacute;n&rdquo; de Ucrania: no s&oacute;lo conoce bien esta evoluci&oacute;n de los l&iacute;deres de Kiev, sino que tiene muy en cuenta el fascismo anti ruso recurrente desde los a&ntilde;os 1930, con especial desarrollo con la ocupaci&oacute;n nazi durante la invasi&oacute;n de la URSS en 1941 y siguientes.
    </p><p class="article-text">
        La sesi&oacute;n estuvo bien preparada, orientada a la mayor gloria de ese &ldquo;animal medi&aacute;tico&rdquo; (como se ha dicho y escrito) en que se ha erigido a este nuevo l&iacute;der planetario. Habr&iacute;a que preguntar a esos entregados adictos si han captado que a este Zelenski -alucinado, irresponsable y seguramente ultra &eacute;l mismo- puede no importarle mucho que esta guerra derive en conflicto nuclear en el que la parte perdedora sea, en primer lugar, Ucrania. Su envalentonamiento por los apoyos que le llueven (tanto del Imperio como de sus ac&oacute;litos europeos) le hacen pedir m&aacute;s armas, y hasta criticar a la ONU pidiendo (&iquest;a qui&eacute;n? &iquest;no conoce la Carta fundacional e intocable que se otorgaron los vencedores de Alemania?) que Rusia/URSS, la principal vencedora del nazismo pierda el derecho de voto en el Consejo de Seguridad. Bueno, pues se le aplaudi&oacute;. Y se le ha aplaudido -atenci&oacute;n, psic&oacute;logos de masas- cuando ha pedido m&aacute;s sanciones, es decir, m&aacute;s angustias para los europeos.
    </p><p class="article-text">
        Hermoso espect&aacute;culo, vive Dios, ese del hemiciclo en pie: &ldquo;&iexcl;M&aacute;s armas, m&aacute;s sanciones, que guerra con gusto no escuece!&rdquo; se han debido de decir tan altas personalidades (cuyos salarios, dietas y emolumentos diversos les ponen a cubierto de la inflaci&oacute;n y la escasez, que vienen). Esa misma ma&ntilde;ana, un profesor alelado, dec&iacute;a en un coloquio televisivo, de esos monocordes, grotescos y falsarios, que &ldquo;nunca como ahora ha sido tanta la coincidencia entre nuestros intereses comerciales y nuestros valores&rdquo; (&iexcl;toma ya, an&aacute;lisis de historiador pol&iacute;tico!).
    </p><p class="article-text">
        Yo he asemejado esta comparecencia, virtual pero demoledora, de Zelenski, a las <em>razzias</em> televisadas ideol&oacute;gico-econ&oacute;micas de los predicadores evang&eacute;licos que, con sus ma&ntilde;as b&iacute;blicas y su tono apocal&iacute;ptico (m&aacute;s la intensa formaci&oacute;n medi&aacute;tica recibida en Estados Unidos), saquean el bolsillo de los m&aacute;s pobres e iletrados de Latinoam&eacute;rica, sorbi&eacute;ndoles previamente el seso. Pues algo muy parecido aqu&iacute; y ahora: var&iacute;a el Dios terrible, aunque comprensivo, que ilumina la ch&aacute;chara y al que se conf&iacute;an los cr&eacute;dulos, siendo en este caso el Imperio el que intimida y, al tiempo, promete. Pero ha nacido un l&iacute;der planetario, con indudables habilidades de predicador y probado efecto entre los fieles, que marca el camino de la Verdad aproxim&aacute;ndose, con la mayor fe, a la (apocal&iacute;ptica) guerra at&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Resumo, sin pretender alardes period&iacute;sticos, ni siquiera hist&oacute;ricos, esa sesi&oacute;n de las ovaciones llamada a hacer historia, por su adhesi&oacute;n incondicional tanto a la guerra como a la cat&aacute;strofe econ&oacute;mica (tercera en dos d&eacute;cadas), as&iacute; como por su entusiasmo por el Imperio y su enfervorizado reconocimiento de un nuevo l&iacute;der. Y para ello, recordemos el grito -ya que volvemos a escucharlo- de aquellos fabuladores criminales que enrolaron u obligaron a miles de j&oacute;venes espa&ntilde;oles a hacerle, en 1941, la guerra a la URSS desde las l&iacute;neas nazis en la regi&oacute;n de aquel Leningrado que sufrir&iacute;a el m&aacute;s cruel cerco: &ldquo;&iexcl;Rusia es culpable!&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Costa Morata]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/zelenski-predicador-congreso-videntes_132_8912448.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Apr 2022 07:46:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Zelenski el predicador y un Congreso de videntes]]></media:title>
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