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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marc Lamuà Estañol]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Marc Lamuà Estañol]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El mosaico español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mosaico-espanol_129_3719936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La reiteración 'ad nauseam' de la reclamación de la unidad de España lleva implícita la admisión de su diversidad</p><p class="subtitle">Entender que España es un mosaico de teselas es evidente para cualquiera, menos para un tradicionalista español, de la nación única y católica</p></div><p class="article-text">
        El eterno choque entre las dos Espa&ntilde;as ya no tiene una grieta limpia que las separe. Ahora, ahog&aacute;ndonos en la liquidez de estos tiempos, lo que entra en confrontaci&oacute;n es la Espa&ntilde;a tradicional, nacional y cat&oacute;lica contra la Espa&ntilde;a plural, plurinacional y laica. Pero sus actores ya no se alinean como anta&ntilde;o. Cuando la fina pero firme l&iacute;nea separadora dejaba a izquierda y derecha a los antagonistas. No niego las consecuciones de la Transici&oacute;n, escribo sobre el relato cultural definido, por ejemplo, por Santos Juli&aacute; en Historias de las dos Espa&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        De otra parte, ante una Espa&ntilde;a que anda felizmente por el mundo con la careta de una situaci&oacute;n que ya qued&oacute; atr&aacute;s a&uacute;n puesta, se anteponen unos espacios pol&iacute;ticos y sociales en donde el velo ha ca&iacute;do y la nueva realidad pol&iacute;tica se impone. Fragmentaci&oacute;n, realidades distintas. Que no dejan de ser sin&oacute;nimos de di&aacute;logo y pacto. Conceptos nuevos en la democracia espa&ntilde;ola. No por inexistentes hasta ahora, sino por la magnitud y protagonismo que deber&aacute;n tomar. Ya no bastar&aacute; con bajarse una tarde al Majestic. Esto es m&aacute;s serio.
    </p><p class="article-text">
        Esta Espa&ntilde;a de duras orejeras de cuero cree que esto ser&aacute;n dos d&iacute;as. Pensar que en &eacute;poca de crisis de representaci&oacute;n pol&iacute;tica, volveremos a un fuerte bipartidismo, parece naif. Aplicaci&oacute;n del ABC del pensamiento m&aacute;gico, vamos. La crisis del a&ntilde;o 2008 lo ha cambiado todo. Por su crudeza y algunos errores internos. Ahora debemos adaptar antiguas estructuras a realidades nuevas.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;nueva pol&iacute;tica&rdquo; nace con maximalismos, adanismo y algo de incompetencia en las instituciones. Pero all&iacute; esta. No parece que vaya a marcharse ma&ntilde;ana ni pasado, as&iacute; que el primer paso es quitarse las orejeras y admitir a los nuevos jugadores del espacio democr&aacute;tico. Y por ello empezar a exigirles lo que se demandar&iacute;a a cualquiera que quiera ser actor pol&iacute;tico, cosa que todav&iacute;a no se ha hecho mucho ni con la vehemencia necesaria. Porque mientras se les menosprecie podr&aacute;n seguir berreando en su calidad de reci&eacute;n nacidos del hemiciclo.
    </p><p class="article-text">
        Hay que reconocerle una gran oportunidad a esta redefinici&oacute;n de los espacios pol&iacute;ticos. Y es que a menudo hemos asistido al ahogamiento de debates dif&iacute;ciles gracias a la facilidad de la gesti&oacute;n pol&iacute;tica en una c&aacute;mara netamente bipartita. Ahora, en esta sobrevenida pluralidad parlamentaria es el momento de hablar de todo de manera abierta. Y sin complejos. O se debate. O esas realidades van imponi&eacute;ndose donde los espacios pol&iacute;ticos dejaron silencio.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a nunca ha sido homog&eacute;nea, nunca ha sido una, ni por obligaci&oacute;n caudillista. A lo largo de su historia vemos c&oacute;mo uno de sus m&aacute;ximos problemas es el del acomodo de su pluralidad. Observamos tambi&eacute;n c&oacute;mo ante la desesperaci&oacute;n de la tarea herc&uacute;lea que representa articular lo que es diferente, se opta reiteradamente por la expeditiva soluci&oacute;n de la unidad de Espa&ntilde;a, con destino en lo universal o sin &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        La reclamaci&oacute;n de dicha unidad es el mejor ejemplo de la admisi&oacute;n de la pluralidad espa&ntilde;ola. Su reiteraci&oacute;n <em>ad nauseam</em> lleva impl&iacute;cita la admisi&oacute;n de diversidad. La dificultad es tal que todos, a izquierda y derecha, en distintos momentos han dado su brazo a torcer en la gesti&oacute;n de la pluralidad.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; magn&iacute;fico campo de juegos hemos dado con ello a los independentistas. La negaci&oacute;n como fundamento de la escisi&oacute;n. La negaci&oacute;n de un nacionalismo a otro es una vieja historia europea. Entender que Espa&ntilde;a es un mosaico de teselas de distintos colores y formas es evidente para cualquiera que la mire. Para cualquiera menos para un tradicionalista espa&ntilde;ol, de la naci&oacute;n &uacute;nica y cat&oacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        En esta &eacute;poca de oportunidades tenemos una nueva situaci&oacute;n que nos permite afrontar de nuevo el acomodo de la diversidad en el Estado. Las teselas est&aacute;n ah&iacute;, el mosaico espera a ser montado. La argamasa solo puede ser el di&aacute;logo, el pacto y la generosidad. La imagen resultante puede ser magn&iacute;fica, una imagen formada por muchas partes, naciones, nacionalidades, regiones embriones de nuevas naciones. El miedo a albergar m&aacute;s de una naci&oacute;n en un Estado es de llevar orejeras para no ver el futuro. Porque hay una Espa&ntilde;a torticera que evita su pluralidad en el enga&ntilde;o nacionalista del Estado-naci&oacute;n. Y es as&iacute; como ya la ha da&ntilde;ado y como la puede llevar a un camino sin salida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marc Lamuà Estañol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/mosaico-espanol_129_3719936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Nov 2016 19:07:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El mosaico español]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[España,Cataluña,Independencia]]></media:keywords>
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