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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carla Vall]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carla_vall/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carla Vall]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La violencia de los días que vendrán]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/violencia-dias-vendran_129_7969732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f93093b-f5db-4e7d-9805-1eebbf732994_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La violencia de los días que vendrán"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El entorno debe hacerse cargo de aquello que conoce y le da miedo afrontar. Quien conoce a la víctima, conoce al agresor. Es responsabilidad de todos poner freno a las personas que ejercen violencia machista</p><p class="subtitle">ANÁLISIS | Seis asesinatos machistas en una semana, ¿qué falla? Nosotros</p></div><p class="article-text">
        Los datos que, hasta el momento, conoc&iacute;amos relativos al impacto de las violencias de g&eacute;nero parec&iacute;an apuntar hacia un mayor riesgo en la comisi&oacute;n de delitos violentos graves. Por eso mismo, pensamos que el confinamiento ser&iacute;a un espacio de m&aacute;ximo riesgo en el cual se dar&iacute;an un mayor n&uacute;mero de episodios de este tipo.
    </p><p class="article-text">
        Nos equivocamos. El estado de alarma supuso la oportunidad para los agresores, s&iacute;. Les brind&oacute; algo que jam&aacute;s hab&iacute;an pensado que conseguir&iacute;an: un control total sobre sus v&iacute;ctimas. Cuando analizamos el mensaje &iacute;ntimo de las violencias encontramos la voluntad de posesi&oacute;n y de control del agresor machista sobre su v&iacute;ctima. O bien, la voluntad del agresor de mantener en secreto las violaciones que ha cometido. Las casas actuaron como b&uacute;nker.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que sucedi&oacute; esos d&iacute;as es que los agresores necesitaron depositar menos violencia de la usual para tener un mayor resultado. Eso nos explica los bajos datos de feminicidios durante el confinamiento estricto en comparaci&oacute;n al resto del a&ntilde;o. Si nos centramos en los meses en los cuales se evidencian los repuntes, estos se centran en la desescalada y en la flexibilizaci&oacute;n de medidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; nos parezca extra&ntilde;o pero, desde un punto de vista criminol&oacute;gico, tiene todo el sentido del mundo. En el contraste del confinamiento total a la vida en la calle se encuentra el espacio de p&eacute;rdida de control de los agresores. En ese momento, acostumbrados a tener el dominio total, se vieron necesitados de ser todav&iacute;a m&aacute;s violentos para recuperar el control que estaban perdiendo.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo est&aacute; ocurriendo estos d&iacute;as posteriores al cese del toque de queda. Las v&iacute;ctimas est&aacute;n rompiendo el silencio, est&aacute;n planificando su huida y la vida que les espera fuera de la violencia. La recuperaci&oacute;n de la vida p&uacute;blica y el ocio se significan como un momento de riesgo importante porque permiten la ruptura con el agresor y con la violencia.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, el momento de la ruptura es uno de los momentos m&aacute;s delicados y donde se dan mayores riesgos vitales. En este sentido, es fundamental que se unan los esfuerzos de las personas del entorno de la v&iacute;ctima para salvaguardar su bienestar e integridad, con un acompa&ntilde;amiento desde lo m&aacute;s b&aacute;sico (gestiones, documentaci&oacute;n, enlace con servicios&hellip;) a lo m&aacute;s indispensable (acogida, recursos, denuncia, acompa&ntilde;amiento emocional&hellip;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los d&iacute;as que vendr&aacute;n nos muestran un verano m&aacute;s que complicado. Seguramente, ser&aacute;n los primeros d&iacute;as de descanso con una pandemia que empieza a controlarse. El horizonte de libertad se acerca para todas y tambi&eacute;n una salida para devenir supervivientes de violencia.
    </p><p class="article-text">
        Los indicadores son preocupantes y los datos de la &uacute;ltima semana nos anuncian el preludio de unas fechas siempre complicadas en relaci&oacute;n a las violencias machistas.
    </p><p class="article-text">
        De igual modo, el entorno debe hacerse cargo de aquello que conoce y le da miedo afrontar. Quien conoce a la v&iacute;ctima, conoce al agresor. Es responsabilidad de todos poner freno a las personas que ejercen violencia machista. Aunque p&uacute;blicamente nos es m&aacute;s c&oacute;modo decir que siempre saludaba, en lo m&aacute;s &iacute;ntimo sabemos que el silencio en la inacci&oacute;n nos convierte en part&iacute;cipes de cr&oacute;nicas de muertes anunciadas. No se trata de un final inevitable, al contrario, tenemos la posibilidad de cambiar el curso de las violencias. Nos ha llegado el momento de tomar partido.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, ser&aacute; imprescindible reforzar todos y cada uno de los servicios de atenci&oacute;n, denuncia y recuperaci&oacute;n. Las profesionales debemos observar las fallas del sistema y las propias. Tenemos el reto de hacerlo todav&iacute;a mejor, renovando nuestro compromiso con una sociedad libre de violencias. Se deben destinar m&aacute;s recursos a la atenci&oacute;n de mujeres y ni&ntilde;os que han sufrido violencias de g&eacute;nero y sexuales durante el confinamiento. Se trata de hacer aflorar m&aacute;s caminos posibles en la metamorfosis de v&iacute;ctimas a supervivientes.
    </p><p class="article-text">
        No tengo ninguna duda que si alargamos nuestra mano tendremos muy cerca a otra que nos ayude o a la que ayudar. Tengamos el coraje de hacer lo que nos toca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carla Vall]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/violencia-dias-vendran_129_7969732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 May 2021 20:06:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La violencia de los días que vendrán]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si no es sí, es no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/violencia-machista-la-manada-agresion-sexual-violacion-tribunal-supremo_129_1491916.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6856424f-2df1-4231-915e-7fd4a9a75445_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si no es sí, es no"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 80% de las víctimas de violencias sexuales entran en estado de shock, de modo que para ellas es imposible hacer o decir nada que pueda mostrar una negativa</p><p class="subtitle">La no interacción debería ser la tesis por la cual el agresor ya pueda comprender que no hay consentimiento</p><p class="subtitle">ACTUALIZACIÓN | Fue violación: el Tribunal Supremo condena a 15 años de cárcel a los cinco miembros de 'la manada' por agresión sexual</p></div><p class="article-text">
        Socialmente hemos hecho evolucionar r&aacute;pidamente el 'no es no' para que se convirtiese en 'solo s&iacute; es s&iacute;'. Lamentablemente, las arenas jur&iacute;dicas no evolucionan al mismo ritmo y la l&iacute;nea interpretativa asentada no incide de manera profunda en el concepto de consentimiento. Si se repasa a conciencia la jurisprudencia se puede observar c&oacute;mo se considera la presencia o ausencia de consentimiento; pero cualquier definici&oacute;n sobre el concepto se halla fuera del sistema del Derecho, dependiendo de otras ciencias para completar dicha concepci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Son pocas las resoluciones en las cuales se incide en la definici&oacute;n, siendo que el Tribunal Supremo estableci&oacute; que el consentimiento debe provenir de una decisi&oacute;n libre y que debe ser establecida por los criterios sociales que se rijan al respecto. As&iacute; pues, en medio de esta evoluci&oacute;n, el reto es establecer el marco en esas situaciones en las cuales, precisamente, sea m&aacute;s complejo a nivel jur&iacute;dico definir si hay consentimiento.
    </p><p class="article-text">
        El claro paradigma de esta teor&iacute;a es el proceso de 'la manada'. La definici&oacute;n del consentimiento ante el silencio contrapone las ideas de la defensa de que el autor no pod&iacute;a saber que no hab&iacute;a consentimiento por la ausencia de oposici&oacute;n. Precisamente, por eso tanto la Audiencia Provincial de Navarra como el Tribunal Superior de Justicia de Navarra consideran que se dan los elementos del tipo penal correspondiente al art&iacute;culo 181.3 y 4 del C&oacute;digo Penal, seg&uacute;n los cuales hay un consentimiento obtenido por prevalimiento. De esta manera, los magistrados se refugiaban en la l&iacute;nea jurisprudencial de esta calificaci&oacute;n delictiva seg&uacute;n la cual no hace falta que la v&iacute;ctima haya mostrado oposici&oacute;n ya que, dado el contexto, no pod&iacute;a sino 'ceder'. Siendo esta la figura jur&iacute;dica perversa que crea una especie de consentimiento arrancado con violencia.
    </p><p class="article-text">
        Este posicionamiento est&aacute; m&aacute;s que superado, incluso normativamente, por m&aacute;s de diez pa&iacute;ses europeos que han legislado el 'consentimiento positivo'. En el Estado espa&ntilde;ol, ante la ausencia de dicha teor&iacute;a, la indefinici&oacute;n juega a favor del reo. Aun as&iacute;, si se ahonda en esa l&oacute;gica, se puede llegar a entender que hay una concepci&oacute;n de la preexistencia del consentimiento y la necesidad de que la v&iacute;ctima como sujeto pasivo del delito, destruya tal consentimiento negando la interacci&oacute;n sexual ya sea f&iacute;sica o verbalmente.
    </p><p class="article-text">
        En contraposici&oacute;n, la nueva corriente adoptada por estos pa&iacute;ses europeos as&iacute; como por algunos estados de los Estados Unidos abogan por la construcci&oacute;n del consentimiento, es decir, no basta con saber que no, sino que es necesario poder alcanzar a comprender que se trata de una conducta activa. Si bien tal postura no evita los problemas probatorios, s&iacute; elimina una tesis recurrente de las defensas seg&uacute;n la cual sin oposici&oacute;n hay consentimiento. Esta teor&iacute;a lejos de los criterios de la victimolog&iacute;a, y de la forma en la que se desarrollan estos delitos, muestra una tesis basada en el estereotipo de violencias sexuales perpetradas con mucha violencia, dejando infinitas marcas en el cuerpo de la mujer cosa que muy raramente sucede.
    </p><p class="article-text">
        Los estudios m&aacute;s rigurosos apuntan a una teor&iacute;a opuesta, pr&aacute;cticamente el 80% de las v&iacute;ctimas de violencias sexuales entran en estado de shock, de modo que para ellas es imposible hacer o decir nada que pueda mostrar una negativa. Por el contrario, la no interacci&oacute;n deber&iacute;a ser la tesis por la cual el agresor ya pueda comprender que no hay consentimiento, m&aacute;s all&aacute; de la pobreza sexual que implicar&iacute;a hablar de una sexualidad no delictiva.
    </p><p class="article-text">
        Si trasladamos esta tesis a otro bien jur&iacute;dico como pudiera ser un bien patrimonial, podemos observar c&oacute;mo se trata de una interpretaci&oacute;n clar&iacute;sima: &iquest;ante la no oposici&oacute;n de una v&iacute;ctima cuando un tercero quiera poseer un objeto nos encontrar&iacute;amos delante de un hurto o de un hecho no delictivo? Ni tan siquiera se trata de aplicar la perspectiva de g&eacute;nero, aunque deber&iacute;amos, sino de entender que el consentimiento, para ser destruido, primero se tiene que haber construido.
    </p><p class="article-text">
        El Tribunal Supremo debe comprender que no decir nada, no hacer nada, no es una forma de ceder pasiva, sino que se trata de una forma de resistencia, de una forma activa de salvarse la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carla Vall]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/violencia-machista-la-manada-agresion-sexual-violacion-tribunal-supremo_129_1491916.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Jun 2019 20:01:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,La Manada,Agresiones sexuales,Violaciones,Tribunal Supremo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la violencia vuelve a empezar con la denuncia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/violencia-reempieza-denuncia_132_2235299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8619bb3e-b460-45cd-ad34-4a4ca2c88f95_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la violencia vuelve a empezar con la denuncia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tenemos la responsabilidad de cambiar un sistema que pide a las víctimas de violencia machista que denuncien, pero que una vez lo han hecho no reciben la ayuda que les ha sido prometida</p></div><p class="article-text">
        La revictimitzaci&oacute;n en los casos de violencia machista, tambi&eacute;n llamada victimizaci&oacute;n secundaria, ha llevado a verter mucha tinta sobre c&oacute;mo las instituciones y los operadores jur&iacute;dicos (abogac&iacute;a, funcionariado, polic&iacute;as&hellip;) no conseguimos realizar de manera &oacute;ptima nuestro trabajo. En muchas ocasiones no evitamos que durante los procesos judiciales, incluso en los pasos previos a la denuncia, se inflija m&aacute;s dolor a las mujeres que ya son v&iacute;ctima de violencia. La revictimizaci&oacute;n suele someter a la v&iacute;ctima a repetir en distintas ocasiones las violencias que ha sufrido, mientras se le hacen preguntas en forma o fondo que cuestionan sus vivencias, como en los casos de Juana Rivas o la Manada.
    </p><p class="article-text">
        Estas situaciones se pueden producir desde el inicio del proceso hasta el juicio. Desde el personal sanitario, que es el que levanta el parte m&eacute;dico y lo remite al juzgado, hasta los cuerpos policiales, que reciben la denuncia, algunos sin poder ofrecer siempre atenci&oacute;n especializada, llegando tambi&eacute;n dentro del juzgado por parte de funcionarios y abogados. En toda esta cadena institucional se puede someter a las v&iacute;ctimas de violencia machista al cuestionamiento de su relato, a ahondar en su dolor de un modo innecesario, a insistir en aspectos de su persona que nada aportan a la causa.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en la actualidad, tal y como detect&oacute; el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) el 2017, ya no es solo la revictimizaci&oacute;n, sino que en muchos casos los agresores han encontrado en la instituci&oacute;n el &uacute;ltimo refugio para seguir con la victimizaci&oacute;n. Si bien hace mucho del inicio de tal din&aacute;mica de estrategia jur&iacute;dica perversa, este hecho se visibiliz&oacute; con el caso de Juana Rivas, que parad&oacute;jicamente ha acabado condenada por llevarse a sus hijos aun habiendo interpuesto una denuncia que nunca se lleg&oacute; a tramitar. Pero antes de Juana Rivas hubo muchas otras juanas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la propia administraci&oacute;n detect&oacute; la din&aacute;mica de denuncias cruzadas, como en el caso de Juana Rivas, con las que los agresores intentan conseguir impunidad o que ambos sean condenados por igual, no se hizo nada m&aacute;s que recomendar a los jueces el estudio a fondo de los casos de denuncias cruzadas en los casos de violencia machista. As&iacute; los agresores han encontrado en la administraci&oacute;n un sistema que a&uacute;n no se ha adaptado suficientemente a la evoluci&oacute;n de las violencias; coincidiendo, adem&aacute;s, con la falta de recursos estructurales a los juzgados que impiden que la justicia sea suficientemente r&aacute;pida para evitar una escalada de violencia.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la llamada victimizaci&oacute;n secundaria, inherente al tratamiento jur&iacute;dico, policial y sanitario, encontramos un estadio superior: la violencia institucional. De modo que ya no hablamos de una violencia inherente al cuestionamiento en todas las acusaciones sino de una violencia aut&oacute;noma. Seguramente porque la sensibilidad con respecto a las cuestiones de g&eacute;nero ha experimentado un considerable aumento en la sociedad y se han mediatizado distintos procesos judiciales que han sido cuestionados des del &aacute;mbito civil y los movimientos de mujeres y feministas. Es por eso que deshacer la violencia institucional costar&aacute; mucho m&aacute;s que eliminar la victimizaci&oacute;n secundaria. La mayor&iacute;a de operadores jur&iacute;dicos ni siquiera la detectan, pero s&iacute; lo hacen las supervivientes. No son la excepci&oacute;n las que describen procesos de cristalizaci&oacute;n de la violencia sufrida o de todos los estigmas y estereotipos respeto las v&iacute;ctimas. Muchas de ellas refieren que el proceso judicial ha sido casi peor que la agresi&oacute;n que les motiv&oacute; a denunciar. Por eso mismo algunas mujeres acaban retirando las denuncias interpuestas y otras deciden irse, como &uacute;ltima escapatoria para garantizar su seguridad.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de todo, ni el Consejo General del Poder Judicial ni ninguna otra instituci&oacute;n est&aacute;n trabajando en la l&iacute;nea de evitar esta violencia institucional. No se compatibilizan las denuncias falsas de los agresores contra la v&iacute;ctimas, ni tampoco las denuncias cruzadas, ni las relacionadas con los derechos de la propia imagen, al honor o de otro tipo que los mismos interponen como mecanismo para seguir agrediendo. De la misma manera, hace falta una profunda revisi&oacute;n del sistema respeto las mujeres que hab&iacute;an denunciado y a&uacute;n as&iacute;, son asesinadas. Otro punto especialmente delicado son las denegaciones de &oacute;rdenes de protecci&oacute;n en violencias machistas, especialmente en casos de violencia sexual. Esta denegaci&oacute;n sistem&aacute;tica que, en algunos casos, como en Barcelona rondan al 80% o Madrid, el 60% impiden que las v&iacute;ctimas puedan persistir con garant&iacute;as el proceso penal.
    </p><p class="article-text">
        Para ser justas, cabe apuntar que esta violencia no se perpetra solo dentro de los juzgados sino que afecta casi todos los &aacute;mbitos procesionales de intervenci&oacute;n: la falta de recursos p&uacute;blicos, pisos de protecci&oacute;n, profesionales formados -no s&oacute;lo jur&iacute;dicamente sino tambi&eacute;n en perspectiva de g&eacute;nero y victimolog&iacute;a- la ausencia de una justicia de car&aacute;cter interseccional, las denuncias no admitidas ya en comisar&iacute;a&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Porque como hace un par de meses recordaba la hija de Ana Orantes en una carta, le gustar&iacute;a decirle a su madre que la Ley que ella inspir&oacute; ha hecho cambiar la sociedad pero no es as&iacute;. Tenemos la responsabilidad de cambiar un sistema que pide a las v&iacute;ctimas que denuncien pero que una vez lo han hecho, no reciben la ayuda que les ha sido prometida. Por eso, el 8 de marzo debe ser una jornada de culminaci&oacute;n de una gesta diaria por los Derechos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carla Vall]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/violencia-reempieza-denuncia_132_2235299.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Mar 2018 07:42:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando la violencia vuelve a empezar con la denuncia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La “manada”, misogínia organitzada?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/manada-misoginia-organitzada_132_3716998.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Reflexions jurídiques sobre una de les agressions sexuals dels Sanfermines: sembla que està passant desapercebut el component grupal i organitzacional sota el qual s'han comès els diferents delictes</p></div><p class="article-text">
        Durant les festes dels Sanfermines es van comptabilitzar un total de <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">28 casos d'agressions i abusos sexuals</a>. L'atenci&oacute; p&uacute;blica es va fixar en el cas de la violaci&oacute; m&uacute;ltiple, fent emergir un debat silenciat fins ara: el del corporativisme mascul&iacute; per cometre agressions sexuals. Gr&agrave;cies a les organitzacions feministes de tot el territori s'ha posat al centre del debat el &ldquo;no &eacute;s no&rdquo;, la &ldquo;cultura de la violaci&oacute;&rdquo;, la necessitat de renunciar als privilegis masculins, la indeguda responsabilitzaci&oacute; de la v&iacute;ctima en les agressions patides, la validaci&oacute; social dels agressors com element perpetuador, la viol&egrave;ncia sexual com a acte discriminatori i de l'afian&ccedil;ament de la dominaci&oacute; masculina, el cos de la dona com a terreny de conquesta...
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute; del cas <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Whatsapp-detenidos-violacion-Sanfermines-Follandonos_0_549095593.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">va revelar que els investigats compartien un grup de WhatsApp anomenat la &ldquo;manada&rdquo; en el qual compartien les seves gestes</a>. El cas &eacute;s paradigm&agrave;tic: un grup conformat nom&eacute;s per homes, units per una afinitat tribal i que actuen en &ldquo;manada&rdquo;. Comparteixen en les seves xarxes socials, amb naturalitat i confian&ccedil;a, les diferents conductes delictives perpetrades per uns o altres. Cap d'ells mostra desconcert o expressa desacord davant del fil de missatges en els quals es narra la preparaci&oacute; i comissi&oacute; delictiva. El grup recolza. Est&agrave; all&iacute; per validar i naturalitzar aquelles mostres d'autoafirmaci&oacute; de masculinitat dominadora. El conjunt de missatges fa aflorar un modus operandi; t&ograve;xics, cordes, armes, agressi&oacute; grupal, enregistrament dels fets i remissi&oacute; de les imatges. El trofeu &eacute;s demostrar la seva masculinitat hegem&ograve;nica, la viol&egrave;ncia amb la qu&egrave; perpetren les seves agressions, la seva superioritat. La mateixa manera de procedir que en la anterior agressi&oacute; a una altra dona en la localitat de Pozoblanco, que es troba sent investigada judicialment.
    </p><p class="article-text">
        Les juristes cr&iacute;tiques denuncien que el Dret &eacute;s un instrument que sorgeix per fixar unes regles del joc que consoliden privilegis, inclosos els de g&egrave;nere. Certament, els Jutjats acostumen a operar per in&egrave;rcia, aplicant rutin&agrave;riament els delictes &ldquo;comuns&rdquo;. S'obvia que el gui&oacute; preestablert no &eacute;s neutre, amaga biaixos culturals i perspectives jur&iacute;diques que encorseten el Dret i no deixen lloc al sorgiment de noves interpretacions.
    </p><p class="article-text">
        Un aspecte de l'agressi&oacute; dels Sanfermines que sembla estar passant desapercebut &eacute;s el del component grupal i organitzacional a l'empara del qual s'han com&egrave;s els diferents delictes. D'acord amb l'article 570 bis del Codi penal, la &ldquo;organitzaci&oacute; criminal&rdquo; &eacute;s aquella agrupaci&oacute; formada per dues persones o m&eacute;s, amb car&agrave;cter estable, que de manera concertada i coordinada es divideixen les tasques o funcions amb la finalitat de cometre delictes. Aquest mateix article preveu la imposici&oacute; d'una pena agreujada quan la organitzaci&oacute; es dediqui a cometre delictes &ndash; entre d'altres &ndash; contra la llibertat i indemnitat sexual o el comer&ccedil; de persones. Per la seva banda, l'Article 570 ter del Codi Penal, penalitza els qui es dediquin a cometre aquells mateixos delictes sent un &ldquo;grup&rdquo; criminal. Aquest es defineix com la uni&oacute; de dues o m&eacute;s persones que sense reunir algunes de les caracter&iacute;stiques de la &ldquo;organitzaci&oacute;&rdquo; criminal, tinguin per finalitat la perpetraci&oacute; concertada de delictes.
    </p><p class="article-text">
        La Circular 2/2011 de la Fiscalia General de l'Estat sobre criminalitat organitzada, no menciona la delinq&uuml;&egrave;ncia sexual, per&ograve; s&iacute; que ens d&oacute;na alguna idea m&eacute;s sobre qu&egrave; podria encaixar en aquell concepte d'ens criminal. L'element distintiu entre aquest i la codelinq&uuml;&egrave;ncia (uni&oacute; ocasional d'una pluralitat de persones per cometre un delicte) rau en l'exist&egrave;ncia d'un acord de voluntats per al pla delictiu; l'anticipaci&oacute; temporal a la execuci&oacute; de delicte; que la uni&oacute; no sigui espor&agrave;dica esgotant-se amb la comissi&oacute; puntual del delicte; la distribuci&oacute; de tasques; la coordinaci&oacute; adequada al delicte planejat i l'aprovisionament de mitjans idonis per a cometre'l.
    </p><p class="article-text">
        Les anteriors dades obren la porta a que en cas de condemna, es pugui castigar pel delicte d'agressi&oacute; sexual, el de robatori i el de pertinen&ccedil;a a &ldquo;grup&rdquo; criminal. La rellev&agrave;ncia rau en que existeixen opcions legals que ni tan sols es plantegen. No pas perqu&egrave; no tinguin recolzament t&egrave;cnic sin&oacute; perqu&egrave; es menyst&eacute; el dany afegit de la comissi&oacute; delictiva grupal i de la reiteraci&oacute; en aquest tipus de delictes. Aix&ograve; obeeix a raons culturals que s&oacute;n les que imprimeixen la nostra escala de valors i la nostra concepci&oacute; del que &eacute;s &ldquo;proporcionat&rdquo;. Podr&iacute;em imaginar aquesta mateixa resposta judicial en el cas d'un crim racista com&egrave;s per un grup de persones que hagu&eacute;s intervingut anteriorment en d'altres agressions semblants?
    </p><p class="article-text">
        En tot cas, la &ldquo;manada&rdquo; evidencia que existeixen grups d'homes organitzats per depredar sexualment, motivats pel seu menyspreu envers les dones. La negaci&oacute; de la dignitat i del valor hum&agrave; de l'altra persona quan es comet un crim, &eacute;s precisament el tret distintiu dels delictes d'odi. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra, Carla Vall]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/manada-misoginia-organitzada_132_3716998.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Nov 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La “manada”, misogínia organitzada?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La manada, ¿misoginia organizada?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/manada-misoginia-organizada_132_3719808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Reflexiones jurídicas sobre una de las agresiones sexuales de Sanfermines: parece estar pasando desapercibido el componente grupal y organizacional bajo el que se han cometido los diferentes delitos</p></div><p class="article-text">
        Durante las &uacute;ltimas fiestas de Sanfermines se contabilizaron un total de <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/San-Fermin-agresiones-machistas-fiestas_0_536146900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">28 casos de agresiones y abusos sexuales</a>. La atenci&oacute;n p&uacute;blica se fij&oacute; en especial sobre el caso de la violaci&oacute;n m&uacute;ltiple, haciendo emerger un debate silenciado hasta ahora: el del corporativismo masculino para cometer agresiones sexuales. Gracias a las organizaciones feministas de todo el territorio se ha puesto en el centro del debate el &ldquo;no es no&rdquo;, la &ldquo;cultura de la violaci&oacute;n&rdquo;, la necesidad de renuncia de los privilegios masculinos, la indebida responsabilizaci&oacute;n de la v&iacute;ctima en las agresiones sufridas, la validaci&oacute;n social de los agresores como elemento perpetuador, la violencia sexual como acto discriminatorio y de afianzamiento de la dominaci&oacute;n masculina, el cuerpo de la mujer como terreno de conquista&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n de este caso, <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Whatsapp-detenidos-violacion-Sanfermines-Follandonos_0_549095593.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desvel&oacute; que los investigados compart&iacute;an un grupo de whatsapp titulado &ldquo;manada&rdquo; </a>en el que compart&iacute;an sus haza&ntilde;as. El caso es paradigm&aacute;tico: un grupo conformado s&oacute;lo por hombres, unidos por una afinidad tribal y que act&uacute;an en manada. Comparten en sus redes, con naturalidad y confianza, las distintas conductas delictivas perpetradas por unos u otros. Ninguno de ellos muestra desconcierto o expresa desacuerdo ante el hilo de mensajes en los que se narra la preparaci&oacute;n y la comisi&oacute;n delictiva. El grupo apoya. Esta all&iacute; para validar y naturalizar esas muestras de autoafirmaci&oacute;n de hombr&iacute;a dominadora.
    </p><p class="article-text">
        El conjunto de mensajes hacer aflorar un modus operandi: t&oacute;xicos, cuerdas, armas, agresi&oacute;n grupal, grabaci&oacute;n de los hechos y remisi&oacute;n de las im&aacute;genes. El trofeo es demostrar su masculinidad hegem&oacute;nica, la violencia con la que perpetran sus agresiones, su superioridad. La misma forma de proceder que en la agresi&oacute;n anterior a otra mujer en la localidad de Pozoblanco que se halla siendo investigada judicialmente.
    </p><p class="article-text">
        Las juristas cr&iacute;ticas vienen denunciando que el Derecho es un instrumento que surge para fijar unas reglas del juego que consoliden privilegios, incluido el de g&eacute;nero. Ciertamente, los Juzgados suelen operar por inercia, aplicando rutinariamente los &ldquo;delitos comunes&rdquo;. Se obvia que el gui&oacute;n preestablecido no es neutro, alberga sesgos culturales y perspectivas jur&iacute;dicas que encorsetan el Derecho y no dejan lugar al surgimiento de nuevas interpretaciones.
    </p><p class="article-text">
        Un aspecto de esa agresi&oacute;n de Sanfermines que parece estar pasando desapercibido es el componente grupal y organizacional bajo el que se han cometido los diferentes delitos. De acuerdo con el art&iacute;culo. 570 bis del C&oacute;digo Penal la &ldquo;organizaci&oacute;n&rdquo; criminal es aquella agrupaci&oacute;n formada por m&aacute;s de dos personas con car&aacute;cter estable que de manera concertada y coordinada se repartan diversas tareas o funciones con el fin de cometer delitos.
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo art&iacute;culo prev&eacute; la imposici&oacute;n de una pena agravada cuando la organizaci&oacute;n se dedique a cometer delitos &ndash;entre otros- contra la libertad e indemnidad sexual o la trata de seres humanos. Por su lado, el Art. 570 ter del C.P penaliza los que se dediquen a cometer esos mismos delitos siendo un &ldquo;grupo&rdquo; criminal. Este se define como la uni&oacute;n de dos o m&aacute;s personas que sin reunir algunas de las caracter&iacute;sticas de la &ldquo;organizaci&oacute;n&rdquo; criminal tengan por finalidad la perpetraci&oacute;n concertada de delitos.
    </p><p class="article-text">
        La Circular 2/2011 de la Fiscal&iacute;a General del Estado no menciona la delincuencia sexual, pero s&iacute; nos da alguna idea m&aacute;s sobre qu&eacute; puede encajar en ese concepto de ente criminal. El elemento distintivo entre &eacute;ste y la codelincuencia (uni&oacute;n ocasional de una pluralidad de personas para cometer un delito) es que exista un acuerdo de voluntades para el plan delictivo; la anticipaci&oacute;n temporal a la ejecuci&oacute;n del delito; que la uni&oacute;n no sea espor&aacute;dica y se agote con la comisi&oacute;n puntual del delito; la distribuci&oacute;n de tareas; la coordinaci&oacute;n adecuada al delito planeado y el acopio de medios id&oacute;neos para cometerlo.
    </p><p class="article-text">
        Los anteriores datos abren la puerta a que en caso de condena, se pueda castigar por el delito de agresi&oacute;n sexual, el de robo y el de pertenencia a grupo criminal. La relevancia de ello es que existen opciones legales que ni se plantean. No porque no tengan respaldo t&eacute;cnico sino porque se minusvalora el potencial da&ntilde;ino a&ntilde;adido de la comisi&oacute;n delictiva grupal y de la reincidencia en este tipo de delitos. Ello obedece a razones culturales que son las que imprimen nuestra escala de valores y nuestra concepci&oacute;n de qu&eacute; es &ldquo;proporcionado&rdquo;. &iquest;Podr&iacute;amos imaginar esa misma respuesta judicial en el caso de un crimen racista cometido por un grupo de personas que hubiera intervenido anteriormente en ataques semejantes?
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, la &ldquo;manada&rdquo; evidencia que existen grupos de hombres organizados para depredar sexualmente, movidos por su menosprecio hacia las mujeres. La negaci&oacute;n de la dignidad y del valor humano de la otra persona cuando se comete un crimen es precisamente el rasgo distintivo de los delitos de odio. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Serra, Carla Vall]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/manada-misoginia-organizada_132_3719808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Nov 2016 17:49:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La manada, ¿misoginia organizada?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[25N]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
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