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    <title><![CDATA[elDiario.es - María Rado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/maria_rado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - María Rado]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Vivir sin agua a la orilla de un embalse por culpa del aceite de palma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/vivir-corriente-orilla-embalse-aceite_1_3380141.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00752de8-1e00-4689-8bd3-fc86b311b605_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivir sin agua a la orilla de un embalse por culpa del aceite de palma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando el conflicto armado se instaló en el Caribe colombiano, el aceite de palma llegó a los Montes de María y, con ella la contaminación del agua, denuncian sus habitantes</p><p class="subtitle">En el año 2010 varios niños murieron a causa de enfermedades diarreicas agudas</p><p class="subtitle">"El campesinado está aislado del distrito de riego aún teniendo el agua muy cerca, en las narices", dice el miembro del consejo de agua corriente</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El aceite de palma va secando los pozos, una sola palma necesita diez litros de agua diarios&rdquo;, lamenta&nbsp;Leiver Lor&eacute; para explicar el motivo de su lucha. El joven vive en Palo Atico,&nbsp;una vereda de&nbsp;Marialabaja, en el Caribe Colombiano, donde no hay agua corriente ni acceso a agua potable pese a estar a escasos metros del embalse de Play&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Colombia es uno de los pa&iacute;ses con m&aacute;s recursos h&iacute;dricos del planeta, multiplicando por seis la oferta mundial, seg&uacute;n el &uacute;ltimo Estudio Nacional del Agua realizado en 2010. Pese a la abundancia de aguas subterr&aacute;neas y superficiales, hay zonas del pa&iacute;s que tienen muy dif&iacute;cil el acceso al agua, o aquella que tienen cerca est&aacute; contaminada. En el caso de Marialabaja, el proceso que ha llevado a esta situaci&oacute;n tiene varios responsables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El campesinado est&aacute; aislado del distrito de riego a&uacute;n teniendo el l&iacute;quido preciado muy cerca, en las narices. &iquest;C&oacute;mo es posible que una mata prevalezca sobre la vida de un ser humano? Es il&oacute;gico&rdquo;, se pregunta Lor&eacute;, un joven miembro del Comit&eacute; de acceso al agua potable de Palo Altico, en Mar&iacute;alabaja, uno de los 16 municipios que integran los Montes de Mar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        A finales de los 90, cuando el conflicto armado se instal&oacute; en el Caribe colombiano, la palma&nbsp;lleg&oacute; a los Montes de Mar&iacute;a&nbsp;y,&nbsp;con ella, los problemas medioambientales y la escasez y contaminaci&oacute;n del agua.
    </p><p class="article-text">
        La zona posee un sistema de riego&nbsp;construido en los a&ntilde;os 60 en el marco de una reforma agraria que cambi&oacute; el modelo de producci&oacute;n de los campesinos de la zona. Este distrito de riego est&aacute; formado por tres embalses -Play&oacute;n, Matuya y la Piscina- que surten de agua a Marialabaja y otros dos municipios a trav&eacute;s de una serie de canales.
    </p><p class="article-text">
        Para la construcci&oacute;n del&nbsp;sistema, el Instituto Colombiano para la Reforma Agraria (INCORA), hoy extinto, compr&oacute; un&nbsp;gran territorio que inclu&iacute;a un pueblo entero, Palo Alto Hicotea, cuyos habitantes fueron desplazados a otro asentamiento que hoy se conoce como Palo Altico.
    </p><p class="article-text">
        Yina recuerda que el objetivo de la construcci&oacute;n del distrito era &ldquo;poder facilitar el establecimiento de ciertos cultivos tecnificados en esa zona, como el de arroz y algo de pl&aacute;tano&rdquo;. Sin embargo, la apertura econ&oacute;mica que experiment&oacute; Colombia a finales de los a&ntilde;os 80 provoc&oacute; la quiebra de los arroceros de la zona, que no pudieron competir contra el arroz que llegaba de fuera del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si la quiebra del cultivo del arroz no supuso un desplazamiento, la incursi&oacute;n de los grupos armados s&iacute; hizo que la gente empezara a salir y a vender sus tierras&rdquo;, cuenta Yina. Estas ventas, a un precio muy inferior del valor real de los predios, supusieron el cambio de uso del suelo y la llegada de los cultivos de aceite de palma.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La palma llega a la orilla de los embalses</h3><p class="article-text">
        La palma se extiende por todo Marialabaja, incluso a la orilla de los embalses, violando las zonas de conservaci&oacute;n que, por ley, se han de mantener alrededor de los cuerpos de agua. Te&oacute;ricamente, estas tierras, de propiedad estatal, solo pueden ser trabajadas por campesinos y campesinas del sector sin tierra, no por for&aacute;neos.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n recalca Yina, &ldquo;no se puede realizar cualquier actividad agr&iacute;cola o pecuaria. Se pueden establecer cultivos transitorios y que no demanden uso de agroqu&iacute;micos porque eso termina dentro del agua&rdquo;. Sin embargo, Irina Alejandra Junieles, del Centro de Estudios Jur&iacute;dicos DeJusticia, afirma que &ldquo;como se tratan de cuerpos de agua artificiales y no naturales, no hay claridad si esa ley se aplica a estos embalses&rdquo; y es a eso a lo que se agarran las autoridades.
    </p><p class="article-text">
        Leiver y sus compa&ntilde;eros cuentan que, antes de la construcci&oacute;n del distrito de riego y la llegada del conflicto, la situaci&oacute;n era la misma, &ldquo;no ten&iacute;amos agua potable, pero el agua que se sacaba de los pozos era un agua limpia y se pod&iacute;a tomar sin miedo&rdquo;. &ldquo;Los pozos que quedan posiblemente est&eacute;n contaminados por los agroqu&iacute;micos, pero no tenemos otra opci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade Leonardo, tambi&eacute;n miembro del comit&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        El problema de esta zona no es tanto la escasez de agua, sino las condiciones en las que se encuentra y a qu&eacute; cultivos va destinada. La gesti&oacute;n del distrito de riego la lleva una asociaci&oacute;n de usuarios llamada Usomar&iacute;alabaja, cuyo presidente es Carlos Murgas, empresario palmero y ex ministro de agricultura con Andr&eacute;s Pastrana.
    </p><p class="article-text">
        Yina afirma que Usomarialabaja &ldquo;destina el agua para los cultivos de palma&rdquo; y que &ldquo;hay otros peque&ntilde;os productores que se est&aacute;n viendo afectados, adem&aacute;s de la gente que toma el agua para el consumo, que es la principal afectaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Muerte de peces y enfermedades</h3><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de este reparto desigual del agua, las comunidades se quejan de lo contaminada que est&aacute; como consecuencia de los agroqu&iacute;micos que se utilizan en el cultivo de palma y que se filtran tanto a los pozos como a los embalses, por la cercan&iacute;a de las plantaciones.
    </p><p class="article-text">
        En los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os se han registrado grandes niveles de mortalidad de&nbsp;los&nbsp;peces, aunque la &uacute;nica explicaci&oacute;n otorgada&nbsp;desde las autoridades ambientales es que, debido a la sequ&iacute;a provocada por el fen&oacute;meno El Ni&ntilde;o, hab&iacute;a escasez de ox&iacute;geno, lo que provoc&oacute; la muerte de los peces.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las comunidades no est&aacute;n conformes con esa respuesta. Irina coincide con las comunidades en que debe haber otra explicaci&oacute;n. Se&ntilde;ala que es posible que hubiera falta de ox&iacute;geno, pero afirma que &ldquo;es claro que el distrito se est&aacute;, en t&eacute;rminos de lo que dice la comunidad, muriendo&rdquo;.
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        Yina, por su parte, apunta que no s&oacute;lo son los peces los que han sufrido las consecuencias de la contaminaci&oacute;n del agua. Hay que tener en cuenta que las comunidades de alrededor de los embalses usan su agua de forma dom&eacute;stica, desde la higiene personal hasta la limpieza de alimentos y su ingesta, adem&aacute;s de comer los peces que pescan.
    </p><p class="article-text">
        En la Defensor&iacute;a del Pueblo se han recibido denuncias &ldquo;por enfermedades cut&aacute;neas, infecciones vaginales y gastrointestinales, que est&aacute;n directamente relacionadas con el embalse de Play&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, afirma, &ldquo;la Secretar&iacute;a de Salud dice que no puede determinar que sea por el agua del embalse, pero la gente no se provee de otro agua, porque ese es el agua que tiene, y tampoco se ha establecido ninguna otra causa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2010 varios ni&ntilde;os murieron a causa de enfermedades diarreicas agudas. Nunca se confirm&oacute; si era consecuencia del uso y consumo de agua, pero la alcald&iacute;a de Mar&iacute;alabaja fue obligada a instalar un servicio de agua corriente en su pueblo, cosa que a d&iacute;a de hoy no ha cumplido.
    </p><h3 class="article-text">Compromisos incumplidos</h3><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado, la comunidad de San Jos&eacute; de Play&oacute;n, corregimiento al que pertenece Paloaltico, y que est&aacute; situado al borde de uno de los embalses, lleg&oacute; a una serie de acuerdos con la alcald&iacute;a de Mar&iacute;alabaja, Gobernaci&oacute;n, autoridades ambientales y Usomar&iacute;alabaja. Entre los compromisos se encontraban, adem&aacute;s de garantizar el acceso al agua, realizar una batimetr&iacute;a para conocer la capacidad del embalse y asegurar el mantenimiento y conservaci&oacute;n de los ecosistemas del distrito.
    </p><p class="article-text">
        Debido al incumplimiento por parte de las autoridades de esos compromisos, la comunidad decidi&oacute; cerrar, el pasado mes de marzo, las compuertas de la presa para impedir que el agua fluyera a los canales que abastecen las plantaciones de palma. La protesta se solucion&oacute; tras la militarizaci&oacute;n de la zona por parte del Estado y la compra de una motobomba para que impulse el agua-procedente del embalse- hacia el precario sistema de agua corriente del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        Para Irina, este tipo de soluciones no son m&aacute;s que &ldquo;pa&ntilde;os calientes&rdquo;. Aboga por que, en el marco del acuerdo de paz, que incluye una reforma rural integral, &ldquo;haya formalizaci&oacute;n de los predios para la gente y un acompa&ntilde;amiento rural para una transformaci&oacute;n del campo que se aplique en zonas como esta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Paloaltico, por su parte, en lo que se refiere estrictamente al agua, creen que la soluci&oacute;n viene en &ldquo;tres etapas&rdquo;. &ldquo;Habr&iacute;a que hacer un estudio t&eacute;cnico para ver qu&eacute; grado de contaminaci&oacute;n tiene el agua, c&oacute;mo habr&iacute;a que descontaminarla para poder beberla, y despu&eacute;s ver c&oacute;mo se puede implementar el acueducto para garantizar el acceso a agua potable a todas las comunidades&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Rado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/vivir-corriente-orilla-embalse-aceite_1_3380141.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 May 2017 17:36:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Colombia,Aceite de palma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Guardia Indígena: cómo defender el territorio sin armas durante 52 años de guerra colombiana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/guardia-indigena-guardar-territorio-armas_1_3706421.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b55bea1b-e21c-46a0-84be-207d56d3be36_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Guardia Indígena: cómo defender el territorio sin armas durante 52 años de guerra colombiana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de la firma del acuerdo de paz, uno de los enemigos de los indígenas del Cauca se desvanece pero piensan que otros grupos armados ilegales pueden ocupar el hueco de las FARC</p><p class="subtitle">"Cuando había hostigamientos de la guerrilla, nosotros íbamos a dialogar con ellos. Llamábamos a varios compañeros, a los que hablaran mejor", recuerda uno de sus miembros</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Uno ingresa en la guardia porque le nace&rdquo;,&nbsp;responden de forma pr&aacute;cticamente un&aacute;nime los miembros de la guardia ind&iacute;gena del norte del Cauca, en Colombia. Tener que enfrentarse a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), al Ej&eacute;rcito nacional o a delincuentes comunes sin armas de fuego, y gratis, no pesa tanto a la hora de tomar la decisi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora, tras la firma del nuevo acuerdo de paz entre el Gobierno y la guerrilla uno de los enemigos se desvanece, pero existe la preocupaci&oacute;n de que otros grupos armados ilegales copen el hueco que las FARC dejan.
    </p><p class="article-text">
        El norte del Cauca es una regi&oacute;n predominantemente ind&iacute;gena, de etnia nasa, que goza de un r&eacute;gimen administrativo especial y paralelo al estatal: los resguardos ind&iacute;genas, regidos por los cabildos. En 1701, Felipe V decidi&oacute; otorgar a los ind&iacute;genas esta condici&oacute;n despu&eacute;s de haberlos colonizado.
    </p><p class="article-text">
        Aunque ya exist&iacute;a en las d&eacute;cadas anteriores con el nombre de guardia c&iacute;vica, la guardia ind&iacute;gena se estableci&oacute; de forma oficial en el norte del Cauca en 2001. Entonces, la guerra entre las FARC y las fuerzas estatales entr&oacute; con toda su crudeza en los resguardos de los ind&iacute;genas, cuyo movimiento pol&iacute;tico reclam&oacute; el abandono de todos los actores armados de su territorio. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde los a&ntilde;os 70, durante las recuperaciones de tierras de los campesinos de las manos de los terratenientes, la guardia ya funcionaba&rdquo;, dice Ricardo Jembu&eacute;, ex alcalde de Jambal&oacute;. La guardia era la&nbsp;encargada de avisar a los comuneros si ven&iacute;a el terrateniente, &ldquo;pero fue con el conflicto armado cuando empez&oacute; a visibilizarse y a estructurarse como una organizaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, tras firmarse el nuevo acuerdo de paz aprobado por el Congreso de Colombia este mi&eacute;rcoles, las FARC comenzar&aacute;n a trasladarse a las ''zonas veredales transitorias de normalizaci&oacute;n. Estas &aacute;reas tienen como funci&oacute;n garantizar el cese al fuego bilateral y definitivo, la dejaci&oacute;n de armas y la preparaci&oacute;n de los guerrilleros para el tr&aacute;nsito a la vida civil y a la legalidad, todo monitoreado por un mecanismo tripartito formado por el Gobierno, las propias FARC y un componente internacional desarmado. 
    </p><p class="article-text">
        El hecho de que las FARC abandonen los territorios donde siempre han tenido influencia ha causado temor entre las poblaciones, que sospechan que otros grupos armados copen el espacio que esa guerrilla ha dejado. Por ello, ya han comenzado a organizarse y han reforzado la guardia campesina, otro mecanismo de control territorial.
    </p><h3 class="article-text">La cuesti&oacute;n espiritual</h3><p class="article-text">
        Uno de los hitos que m&aacute;s recuerdan los miembros de la guardia es la liberaci&oacute;n del Cerro Berl&iacute;n, en el resguardo de Torib&iacute;o. El Ej&eacute;rcito estaba ubicado en esa zona protegiendo una antena de comunicaci&oacute;n y los nasa lo quer&iacute;an recuperar. &ldquo;El cerro de Berl&iacute;n es un filo sagrado. Elaboramos un plan para entrar tratando de confundir al Ej&eacute;rcito, diciendo que &iacute;bamos a hacer algo distinto a lo que hicimos&rdquo;, cuenta Uriel, coordinador de la guardia ind&iacute;gena de la vereda La Espensa y con 16 a&ntilde;os de experiencia en la organizaci&oacute;n. Lo que al final hicieron fue congregar a toda la comunidad que particip&oacute; &ldquo;coordinada por la guardia, los cabildos y los esp&iacute;ritus de la naturaleza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Obeiman, guardia ind&iacute;gena de 18 a&ntilde;os, asegura recibir se&ntilde;ales de los esp&iacute;ritus de la naturaleza que le gu&iacute;an y protegen. &ldquo;Las se&ntilde;ales proceden de sensaciones f&iacute;sicas que me suben por el cuerpo, cantos de p&aacute;jaros, la forma de las nubes o sue&ntilde;os y los mayores espirituales me ayudan a interpretarlas&rdquo;. Estos 'mayores y mayoras espirituales' existen en toda comunidad y, ayudados por los esp&iacute;ritus, desempe&ntilde;an funciones medicinales y tienen la potestad de designar a los gobernadores de los cabildos y los miembros de la guardia ind&iacute;gena.
    </p><p class="article-text">
        Toda autoridad ind&iacute;gena y todo miembro de la guardia porta una 'chonta' o bast&oacute;n de mando hecho de madera y adornado con los colores de la guardia, el verde y el rojo. &ldquo;La 'chonta' ritualizada me da fuerza para seguir y me protege&rdquo;, asegura Obeiman.
    </p><p class="article-text">
        Los 'Kiwe Thegnas' &mdash;miembros de la guardia&mdash; no tienen ni el porte ni el material de un cuerpo de seguridad, pero la comunidad y los grupos armados les respetan. Seg&uacute;n defienden,&nbsp;existe paridad en la organizaci&oacute;n aunque en la reuni&oacute;n de coordinadores a la que accedi&oacute; eldiario.es, la representaci&oacute;n femenina era muy escasa. 
    </p><p class="article-text">
        Carmelina, guardia con 14 a&ntilde;os de experiencia, prefiere no hablar mucho pero&nbsp;insiste en que &ldquo;hay paridad entre hombres y mujeres en la base&rdquo; pero, justifica, &ldquo;las mujeres no quieren se coordinadoras&rdquo;. Se muestra orgullosa de que, seg&uacute;n dice, las mujeres de la guardia son igual de respetadas que los hombres, por sus compa&ntilde;eros &ldquo;y por el enemigo tambi&eacute;n&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Un sistema de justicia propio</h3><p class="article-text">
        Su forma de enfrentarse al enemigo es el di&aacute;logo y por eso no portan&nbsp;armas de fuego, aseguran. De esta forma, la guardia ind&iacute;gena se ha enfrentado tanto a la guerrilla de las FARC como al Ej&eacute;rcito colombiano. &ldquo;Cuando hab&iacute;a hostigamientos de la guerrilla, nosotros &iacute;bamos a dialogar con ellos. Llam&aacute;bamos a varios compa&ntilde;eros y envi&aacute;bamos a los que hablaran mejor, porque por una 'berraquera' puedes acabar perdiendo la vida&rdquo;, cuenta Uriel.
    </p><p class="article-text">
        Reconocen que dialogaban con ambos bandos del conflicto para que no los acusasen de colaborar con ninguno de los dos. En uno de estas intervenciones dos guardias fueron asesinados por las FARC tras retirar unas pancartas que la guerrilla hab&iacute;a colocado en su territorio.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso no lo permitimos, dos guardias fueron a controlarlo y los acribillaron a balazos&rdquo;, rememora Jos&eacute; Dionel, cooordinador de la guardia ind&iacute;gena en Torib&iacute;o. Cinco de aquellos guerrilleros, siete en total, fueron condenados a 40 y 60 a&ntilde;os de c&aacute;rcel por la justicia ind&iacute;gena, los otros dos eran menores.
    </p><p class="article-text">
        En los resguardos existe un acuerdo con el Gobierno denominado &ldquo;patio prestado&rdquo; por el que los ind&iacute;genas juzgan a los criminales y, si resultan condenados a prisi&oacute;n, cumplen en las c&aacute;rceles del Estado. Existen otros castigos&nbsp;&mdash;o remedios, como ellos los llaman&mdash;, que consisten en latigazos o 'fuetazos' y trabajos forzados. Tambi&eacute;n existi&oacute; el cepo, pero, seg&uacute;n reconoce Gabriel P&aacute;ez, gobernador de Torib&iacute;o, se elimin&oacute; porque era &ldquo;demasiado duro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La guardia ind&iacute;gena se caracteriza por ser un esfuerzo voluntario. Uriel afirma que &ldquo;la organizaci&oacute;n es el camino que nuestros padres y mayores nos han dejado trazado. Si uno no lo sigue se pierde y otro le come la cabeza con ideas como 'no te metas a la guardia, no van armados, no cobran&hellip;'.
    </p><p class="article-text">
        Algunos guardias, entre ellos Uriel, portan un machete que, seg&uacute;n explica, emplea para abrirse camino entre la maleza. &ldquo;El machete es un arma 'voluntaria'. Si uno se ve amenazado la puede usar para defenderse. Yo la utilic&eacute;&nbsp;contra un antidisturbios que me ten&iacute;a agarrado y a punto de atraparme. El trat&oacute; de echarme plomo, pero luego recapacit&oacute; y yo creo que pens&oacute;: 'no, a este 'man' no le puedo matar&acute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El hecho de no ir armados no les ha supuesto demasiados problemas. Esa parece ser la estrategia de la guardia ind&iacute;gena: la implicaci&oacute;n de toda la comunidad. &ldquo;La unidad mueve m&aacute;s que un fusil, para nosotros un fusil es como un juguete&rdquo;, concluye Jos&eacute; Dionel.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Rado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/guardia-indigena-guardar-territorio-armas_1_3706421.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Dec 2016 19:51:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Guardia Indígena: cómo defender el territorio sin armas durante 52 años de guerra colombiana]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Indígenas,Colombia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los asesinatos de líderes sociales en Colombia manchan los acuerdos de paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/asesinatos-lideres-sociales-colombia_1_3714192.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/470777d5-dc8e-42ef-90ef-47a9a75430fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los asesinatos de líderes sociales en Colombia manchan los acuerdos de paz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los últimos ataques contra defensores de derechos humanos en Colombia disparan la incertidumbre sobre el futuro de los acuerdos de paz</p><p class="subtitle">Los asesinatos tienen como objetivo “debilitar el proceso de paz y acabar con los liderazgos sociales, campesinos y comunitarios”, dice el senador Iván Cepeda</p><p class="subtitle">Juan Manuel Santos: “Lo hemos venido diciendo, esta incertidumbre va aumentando los riesgos, por eso la urgencia de tomar las decisiones”</p></div><p class="article-text">
        Colombia ha visto esta &uacute;ltima semana c&oacute;mo tres l&iacute;deres sociales han sido&nbsp;asesinados y otros dos han sufrido&nbsp;atentados, supuestamente&nbsp;por paramilitares y sicarios. Se suman a los que se vienen realizando durante todo el a&ntilde;o y que arrojan unas cifras que poco encajan en un escenario de acuerdos de paz: 70 homicidios, 341 agresiones individuales, 279 amenazas y 28 atentados contra dirigentes pol&iacute;ticos, defensores de derechos humanos y l&iacute;deres campesinos, seg&uacute;n datos del movimiento pol&iacute;tico Marcha Patri&oacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Erley Monroy fue asesinado el 18 de noviembre cerca de San Vicente del Cagu&aacute;n (Departamento del Caquet&aacute;). Era un destacado dirigente de la Fundaci&oacute;n por los Derechos Humanos del Centro y Oriente Colombiano (DHOC), al igual que Didier Losada, asesinado el mismo d&iacute;a en el Departamento del Meta.
    </p><p class="article-text">
        El otro l&iacute;der eliminado&nbsp;el pasado fin de semana, Rodrigo Cabrera, era un l&iacute;der campesino miembro activo de Marcha Patri&oacute;tica y muy involucrado en las actividades de impulso por la paz. Su municipio, Policarpo, ha sido designado como uno de los sitios donde posiblemente estar&aacute;n ubicadas las Zonas Veredales Transitorias de Normalizaci&oacute;n donde empezar&aacute;n a concentrarse los guerrilleros desmovilizados en el Departamento de Nari&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Las declaraciones de rechazo de l&iacute;deres pol&iacute;ticos y la condena por parte de movimientos sociales se han sucedido&nbsp;durante estos d&iacute;as. Iv&aacute;n Cepeda, senador por el Polo Democr&aacute;tico, asegura a eldiario.es que los asesinatos tienen como objetivo claro &ldquo;debilitar el proceso de paz y acabar con los liderazgos sociales, campesinos y comunitarios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cepeda&nbsp;afirma&nbsp;que los autores pretenden generar un mensaje negativo hacia quienes van a dejar las armas: &ldquo;No se les va a garantizar la vida, y la entrega de las armas va a significar, por el contrario, la destrucci&oacute;n de su organizaci&oacute;n y su muerte&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La preocupaci&oacute;n sobre estos asesinatos se agrava porque no es la primera vez que algo as&iacute; pasa en Colombia. En 1985, durante las negociaciones de paz entre el Gobierno de Belisario Betancur y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), naci&oacute; la Uni&oacute;n Patri&oacute;tica (UP). Este partido estaba formado por guerrilleros desmovilizados y militantes de izquierda que decidieron pasar a hacer pol&iacute;tica legal, un escenario muy similar al actual.
    </p><p class="article-text">
        Lo que ocurri&oacute; en los a&ntilde;os siguientes fue un exterminio sistem&aacute;tico de miembros del partido y militantes que acab&oacute; con la vida de unas 3.000 personas, aunque fuentes de la organizaci&oacute;n elevan la cifra a m&aacute;s de 6.000 entre muertos y desaparecidos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ldquo;El punto coincidente es que estamos ante una situaci&oacute;n ante la cual un proceso de paz es sometido a un intento de sabotaje y debilitamiento&rdquo;, sostiene Cepeda. Sin embargo, apunta que el escenario ha cambiado porque &ldquo;hoy en d&iacute;a tenemos un proceso de paz avanzado, se ha logrado firmar los acuerdos y las FARC han detenido su acci&oacute;n militar&rdquo; por lo que, a&ntilde;ade, &ldquo;no hay ning&uacute;n pretexto que valga para decir que las personas que est&aacute;n siendo asesinadas est&aacute;n en connivencia o en un comportamiento c&oacute;mplice con la guerrilla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El presidente, Juan Manuel Santos, que reconoci&oacute; en septiembre la responsabilidad del Estado en aquellos sucesos, reuni&oacute; este martes a la Comisi&oacute;n de Alto Nivel para la Protecci&oacute;n de los Derechos Humanos, de la que forman parte el fiscal general y el ministro del Interior. Santos conden&oacute; los asesinatos y declar&oacute; que estos hechos &ldquo;son una evidencia palpable, dram&aacute;tica, de los riesgos que la incertidumbre nos trae frente a la implementaci&oacute;n de los acuerdos de paz&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo hemos venido diciendo, esta incertidumbre, este limbo, va aumentando los riesgos, por eso la urgencia de tomar las decisiones&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute;, haciendo clara alusi&oacute;n a lo que se est&aacute; considerando una dilataci&oacute;n por parte de los partidarios del <em>no</em> de la implementaci&oacute;n del nuevo acuerdo.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Un plan organizado&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Desde su fundaci&oacute;n en 2012, Marcha Patri&oacute;tica ha visto morir a 124 miembros (nadie ha sido condenado por ninguna de esas muertes) y desde el movimiento denuncian que no son casos aislados. Piedad C&oacute;rdoba, exsenadora por el Partido Liberal y miembro de Marcha Patri&oacute;tica, denunci&oacute; este mi&eacute;rcoles el asesinato de los l&iacute;deres sociales y exigi&oacute;&nbsp;la aplicaci&oacute;n&nbsp;inmediata de los acuerdos de paz.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El Estado y alto gobierno poseen instrumentos constitucionales para enfrentar amenazas extraordinarias, incompatibles con el logro de la paz y la convivencia, por lo que no es posible aceptar la indolencia del Ministerio del Interior, Fiscal&iacute;a y la fuerza p&uacute;blica frente a la ola de ejecuciones que estamos presenciando&rdquo;, insta un comunicado de la Marcha Patri&oacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El mismo documento insiste en&nbsp;que todas estas actuaciones &ldquo;desvelan una conducta premeditada y sistem&aacute;tica, que en ning&uacute;n caso se trata de hechos aislados, sino que obedece a una clara pol&iacute;tica de exterminio y un claro saboteo al actual proceso de paz&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cepeda apoya esta tesis negando que estas 124 muertes sean &ldquo;actos fortuitos, individuales, hechos pasionales o muy localizados&rdquo;, sino que en realidad se trata de &ldquo;un plan que tiene por objetivo que, si no se ha podido detener el proceso por otras v&iacute;as, se acabe a trav&eacute;s de la violencia&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Acusaciones directas</h3><p class="article-text">
        Lizeth Montero, portavoz de Derechos Humanos de Marcha Patri&oacute;tica,&nbsp;ha acusado&nbsp;directamente a Humberto S&aacute;nchez y Claudia In&eacute;s Cabrera, ambos alcaldes de dos de los municipios donde han tenido lugar los asesinatos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De manera reiterada han desarrollado hechos de se&ntilde;alamiento y estigmatizaci&oacute;n en contra de miembros de nuestro movimiento e incluso han emitido comunicados en los que justifican estos hechos diciendo que nuestros compa&ntilde;eros ten&iacute;an antecedentes judiciales, eran personas problem&aacute;ticas y no reconocidos en sus municipios como dirigentes de la Marcha Patri&oacute;tica&rdquo;, ha afirmado esta semana.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera en hacer esas acusaciones.&nbsp;&ldquo;El responsable de la masacre de campesinos en San Vicente del Cagu&aacute;n es el alcalde del Centro Democr&aacute;tico&rdquo;, ha afirmado, Aida Avella, la presidenta de UP&nbsp;a trav&eacute;s de su cuenta de Twitter. 
    </p><p class="article-text">
        El Centro Democr&aacute;tico, partido del expresidente &Aacute;lvaro Uribe, si bien no se ha pronunciado sobre los asesinatos, emiti&oacute; un comunicado para rechazar las acusaciones vertidas por Avella alegando que &ldquo;estas acusaciones temerarias e irresponsables sin prueba alguna, ponen en riesgo la vida del alcalde de San Vicente y su presunci&oacute;n de inocencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Iv&aacute;n Cepeda ha reconocido&nbsp;que el plan que &eacute;l sostiene que se ha dise&ntilde;ado para acabar con el proceso de paz, implica acabar con las reformas que trae consigo: reforma agraria, justicia para las v&iacute;ctimas y democratizaci&oacute;n del pa&iacute;s. &ldquo;Todos esos cambios en Colombia han sido aplazados hist&oacute;ricamente, y son totalmente adversos a un sector ultraconservador, fundamentalista religioso que apela a otro tipo de argumentos para contraponerse al proceso de paz&rdquo;, asegura el senador. Y a&ntilde;ade, &ldquo;ese sector tiene un l&iacute;der, un caudillo, que se llama &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Rado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/asesinatos-lideres-sociales-colombia_1_3714192.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Nov 2016 19:40:57 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Condenados 22 militares por los 'falsos positivos' en Colombia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/falsos-positivos-ejecuciones-extrajudiciales-colombia_1_3722995.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd5d3fb3-c3bc-4175-a821-474e5309942d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Condenados 22 militares por los &#039;falsos positivos&#039; en Colombia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Laa justicia colombiana ha condenado a un coronel, un capitán, dos suboficiales y 18 soldados por las ejecuciones extrajudiciales de cinco jóvenes de Soacha</p><p class="subtitle">Luz Edilia, madre de Jader Andrés Palacio, ahora puede pasar página: "Hay que seguir adelante porque hay varias madres que nunca han denunciado por miedo"</p><p class="subtitle">Con la llegada del nuevo acuerdo de paz con las FARC, los militares investigados podrían acogerse a la Jurisdicción Especial para la Paz y ver reducida su condena</p></div><p class="article-text">
        El pasado&nbsp;jueves Luz Edilia&nbsp;consigui&oacute; empezar a pasar p&aacute;gina. Su mente pudo descansar tras&nbsp;conocer la sentencia que condena a 22 militares que participaron en el reclutamiento y asesinato de su hijo junto a otros dos j&oacute;venes en 2008, algunos de los llamados &ldquo;falsos positivos&rdquo;. Est&aacute; tranquila pero&nbsp;su lucha no acabar&aacute; hasta que todas las madres de los ejecutados extrajudicialmente&nbsp;logren la calma que trae la justicia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de 2008 sali&oacute; a la luz uno de los esc&aacute;ndalos m&aacute;s sonados dentro del conflicto colombiano, a partir de la desaparici&oacute;n de 19 j&oacute;venes de Soacha, un municipio al sur de Bogot&aacute;. Los chicos fueron&nbsp;enga&ntilde;ados con falsas promesas de trabajo para acabar siendo asesinados por miembros del Ej&eacute;rcito colombiano y presentados como guerrilleros &ldquo;dados de baja&rdquo; en combate.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las madres de estos 19 j&oacute;venes, conocidas como las Madres de Soacha, han estado luchando desde entonces para alcanzar la&nbsp;justicia pero, a d&iacute;a de hoy, s&oacute;lo ha habido fallo condenatorio en seis&nbsp;de los 19 casos, los &uacute;ltimos el pasado jueves. El juzgado ha condenado&nbsp;a 22&nbsp;militares, entre ellos un coronel ya sentenciado por otro caso de ejecuci&oacute;n extrajudicial, un capit&aacute;n, dos suboficiales y 18 soldados.
    </p><p class="article-text">
        El 23 de marzo se conocer&aacute;n los detalles del auto, en el que se especificar&aacute;n las penas que deber&aacute;n cumplir cada uno de ellos por los delitos de &ldquo;desaparici&oacute;n forzada en circunstancias de agravaci&oacute;n, homicidio agravado en concurso homog&eacute;neo y sucesivo, concierto para delinquir agravado con la finalidad de desaparici&oacute;n y falsedad ideol&oacute;gica en documento p&uacute;blico&rdquo;, seg&uacute;n la Fiscal&iacute;a.
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        &ldquo;La verdad es que&nbsp;ni mis compa&ntilde;eras ni yo esper&aacute;bamos el fallo por la dilataci&oacute;n que ha habido con este proceso&rdquo;, admite&nbsp;Luz Edilia, madre de Jader Andr&eacute;s Palacio, desaparecido&nbsp;el 23 de agosto de 2008. &ldquo;Cuando me enter&eacute; de lo que le hab&iacute;a pasado a mi hijo, fui a la Fiscal&iacute;a a poner la denuncia porque ya se hab&iacute;a descubierto que los estaban matando y enterrando en Oca&ntilde;a&rdquo; (Departamento de Norte de Santander), recuerda. Efectivamente, dos d&iacute;as despu&eacute;s fue reportado como &ldquo;ca&iacute;do en combate&rdquo; y enterrado en una fosa com&uacute;n de la que lo sac&oacute; su hermano Diomar con sus propias manos dos semanas despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En 2010, 17 militares implicados en la muerte de su hijo y otros cuatro j&oacute;venes quedaron en libertad por vencimiento de t&eacute;rminos y el 4 de octubre la audiencia fue aplazada por enfermedad de uno de los abogados de los militares. Luz Edilia asegura que, aunque el caso de su hijo ya tenga sentencia, va a seguir luchando junto al resto de madres con las que no se ha hecho justicia: &ldquo;Hay que seguir adelante, porque hay varias que nunca han denunciado por miedo, hay que dar bulla&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La CPI recopila nuevos posibles 'falsos positivos'</h3><p class="article-text">
        Los 19 j&oacute;venes ejecutados extrajudicialmente&nbsp;fueron la punta del iceberg de una &ldquo;pr&aacute;ctica sistem&aacute;tica en todo el pa&iacute;s cuyos picos se sit&uacute;an entre los a&ntilde;os 2002 y 2008, pero que no ha cesado&rdquo;, reconoce Carolina Daza, abogada del Colectivo de Abogados Jos&eacute; Alvear Restrepo.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana tambi&eacute;n se ha conocido el informe de actividad de 2016 de la Corte Penal Internacional que determina que contin&uacute;an recopilando posibles nuevos casos. Durante este a&ntilde;o &ldquo;la Fiscal&iacute;a continu&oacute;&nbsp;recibiendo informaci&oacute;n sobre presuntos cr&iacute;menes, incluyendo homicidios y desapariciones forzadas conocidos como casos de 'falsos positivos'&rdquo;, reza el documento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo del informe, la Fiscal&iacute;a&nbsp;admite avances en la justicia colombiana respecto al fen&oacute;meno de las ejecuciones extrajudiciales y asegura que hasta julio de 2016 la Fiscal&iacute;a estaba investigando 2.241 casos de ejecuciones extrajudiciales por parte de las fuerzas armadas, con un total de 4.190 v&iacute;ctimas.
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        De todos ellos, seg&uacute;n el documento de la CPI, hay 817 sentencias condenatorias contra 961 miembros de las fuerzas armadas entre los que se encuentran &ldquo;dos coroneles, dos tenientes coroneles, doce mayores, ocho capitanes y veintinueve tenientes&rdquo;. El resto de los condenados son soldados rasos. &ldquo;Lo que nos muestra este informe es que hace falta mucho camino para garantizar la justicia, la verdad de los hechos y por supuesto reparar a las v&iacute;ctimas&rdquo;, se&ntilde;ala Daza.
    </p><p class="article-text">
        Quien a&uacute;n sigue esperando a que se haga justicia es Blanca Monroy, madre de Juli&aacute;n Oviedo, cuyo proceso a&uacute;n est&aacute; en la fase de juicio oral por las continuas dilaciones por parte de los abogados de los militares. Juli&aacute;n se fue un 2 de marzo del 2008 enga&ntilde;ado con una oferta de trabajo y nunca volvi&oacute;.
    </p><h3 class="article-text">Las que a&uacute;n esperan justicia</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Al d&iacute;a siguiente a las cinco de la tarde yo sent&iacute; que &eacute;l me llam&oacute;, empec&eacute; a buscarlo y sal&iacute; a la calle, pero ah&iacute; no hab&iacute;a nadie. En ese momento mi hijo ya estaba muerto, lo hab&iacute;an matado entre las dos y las tres del lunes 3 de marzo&rdquo;. Pero ella no se enter&oacute; hasta seis&nbsp;meses despu&eacute;s, tras haber estado vagando por hospitales, comisar&iacute;as de polic&iacute;a, Medicina Legal y Fiscal&iacute;a, donde llegaron a decirle que su hijo estaba &ldquo;rumbeando, de fiesta con los amigos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una vecina me dijo que hab&iacute;a escuchado rumores de que los chicos que estaban desapareciendo en Soacha estaban apareciendo muertos en Oca&ntilde;a&rdquo;, cuenta Blanca y otra vecina le confirm&oacute; que su hijo estaba entre ellos. Ninguna instituci&oacute;n se puso en contacto con ella despu&eacute;s de haber estado peregrinando por todos los organismos judiciales durante seis meses.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al d&iacute;a siguiente fui a Medicina Legal donde me dijeron que ten&iacute;an un NN (persona en condici&oacute;n de no identificaci&oacute;n) del mes de marzo pero que no ten&iacute;an foto, que volviera el d&iacute;a siguiente&rdquo;, recuerda Blanca. &ldquo;Cuando regres&eacute;, sent&iacute; una punzada muy fuerte en el coraz&oacute;n y una mujer me dijo que en esas condiciones no me pod&iacute;a mostrar la foto de mi hijo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que vio Blanca en la foto que le ense&ntilde;aron fue el tatuaje de la balanza de libra que Juli&aacute;n ten&iacute;a, el mismo que hoy lleva ella en su brazo izquierdo.
    </p><p class="article-text">
        Luz Edilia y Blanca se re&uacute;nen los jueves en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliaci&oacute;n en Bogot&aacute; donde, junto con otras v&iacute;ctimas del conflicto participan en el Costurero de la Memoria, tambi&eacute;n llamado Kil&oacute;metros de Vida y Memoria. El proyecto consiste en, a trav&eacute;s de la costura, reconstruir el tejido social y mostrar el largo camino que han tenido que vivir las v&iacute;ctimas que plasman en las telas sus vivencias o las de sus familiares asesinados.
    </p><p class="article-text">
        Blanca no ha cosido la historia de Juli&aacute;n porque le duele demasiado, pero s&iacute; la de sus hermanos, uno asesinado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y otro desaparecido a manos de los paramilitares. Ahora est&aacute; cosiendo una falda rosa con diferentes animales. &ldquo;Este no es tanto de la memoria, pero le hace a una sentirse tranquila, porque al final con tanta memoria uno se vuelve loco&rdquo;,&nbsp;apunta.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Implicaciones del nuevo acuerdo de paz</h3><p class="article-text">
        Con la llegada del nuevo acuerdo de paz con las FARC, los militares investigados por ejecuciones extrajudiciales podr&iacute;an acogerse a la Jurisdicci&oacute;n Especial para la Paz y ver reducida su condena si colaboran con la verdad plena y la reparaci&oacute;n a las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde algunas organizaciones de Derechos Humanos, planteamos que casos como el de los falsos positivos o ejecuciones extrajudiciales est&eacute;n fuera de esta jurisdicci&oacute;n en tanto que implica un marco de guerra donde hay unas partes reconocidas&rdquo;, se&ntilde;ala Carolina Daza. Seg&uacute;n asegura, en este caso &ldquo;mont&oacute; toda una pantomima para decir que hay un combate donde no lo hubo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        La pr&aacute;ctica de las ejecuciones extrajudiciales se bas&oacute; en el reclutamiento de j&oacute;venes de barrios marginales, mendigos o drogadictos; para posteriormente asesinarlos y presentarlos como guerrilleros ca&iacute;dos en combate. De esta manera, aumentaban los &iacute;ndices de &ldquo;productividad&rdquo; de las diferentes brigadas y los uniformados eran premiados con dinero o vacaciones.
    </p><p class="article-text">
        Daza asegura que &ldquo;no todos los actores del conflicto son los mismos ni tienen la misma responsabilidad&rdquo;. La abogada entiende que mientras la guerrilla y los paramilitares son grupos ilegales, los militares &ldquo;son los encargados de garantizar que nuestros derechos humanos se materialicen y tiene mayor grado de reproche un acto cometido por alguien de la fuerza p&uacute;blica, por la naturaleza de la funci&oacute;n que ejerce&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Luz Edilia ya puede decir que su caso est&aacute; entre los resueltos, Blanca, por su parte, asegura que seguir&aacute; luchando y tejiendo para el Costurero de la Memoria. Por lo pronto, el d&iacute;a 4 de diciembre se reunir&aacute;n en la Plaza de Bol&iacute;var de Bogot&aacute; para envolver el Palacio de Justicia con sus&nbsp;telas impregnadas de memoria.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Rado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/falsos-positivos-ejecuciones-extrajudiciales-colombia_1_3722995.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Nov 2016 19:33:54 +0000]]></pubDate>
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