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    <title><![CDATA[elDiario.es - Blanca Enfedaque]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/blanca_enfedaque/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Blanca Enfedaque]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[… y, en el horizonte, la Ilustración (o comoquiera que lo llamemos) (2/2)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/horizonte-ilustracion-comoquiera-llamemos-2-2_132_13075082.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f4b4c24b-656c-4866-a220-19eda67887c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="… y, en el horizonte, la Ilustración (o comoquiera que lo llamemos) (2/2)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si hoy vivimos en el Barroco, la buena noticia sería que lo siguiente que toca es la Ilustración</p><p class="subtitle">Todas las mandangas que hay entre el Renacimiento e internet… (1/2)
</p></div><p class="article-text">
        Reflexiones absurdas aparte (si esto fuera una analog&iacute;a v&aacute;lida) si el siglo XX fue el equivalente al Renacimiento, hoy, en el siglo XXI estar&iacute;amos asentados <strong>en pleno decadentismo Barroco</strong>:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La acumulaci&oacute;n, sobre la acumulaci&oacute;n, sobre la acumulaci&oacute;n. (El Rococ&oacute; era una monta&ntilde;a de baratijas del Temu)</li>
                                    <li>La angustia existencial. (emoji de &ldquo;El grito&rdquo; de Munch)</li>
                                    <li>La sensaci&oacute;n de que no gobierna la raz&oacute;n sino la sinraz&oacute;n. (Milei, Trump, Putin o Ayuso como ejemplos intercambiables)</li>
                                    <li>El triunfo de la puyas, los pellizcos de monja y la estulticia.<strong> </strong>(ponga aqu&iacute; su pseudo-periodista de su pseudo-medio de comunicaci&oacute;n de confianza)</li>
                                    <li><strong>&ldquo;Beige is the new black&rdquo;</strong>. Hasta la moda monocroma nos equipara con nuestros antepasados del siglo XVII. (Aqu&iacute; unas capturas del Instagram de la &eacute;poca, <em>also known as </em>Vel&aacute;zquez)</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El tropo de &ldquo;la vida es sue&ntilde;o&rdquo; nos equipara a <strong>Segismundo</strong>, que se volv&iacute;a <em>loquer </em>por no saber distinguir lo que es la realidad de lo que no. Hoy me vuelvo majara yo, tratando de discernir qui&eacute;n se esconde tras las l&iacute;neas de un trabajo acad&eacute;mico de Oratoria. &ldquo;&iquest;Ser&aacute; un vulgar bot de IA o ser&aacute; el genuino talento humano?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa disociaci&oacute;n seguramente la viven tambi&eacute;n los soldados de maniobras en el campo de San Gregorio. &ldquo;&iquest;Ser&aacute; esto una guerra?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa disociaci&oacute;n la vivir&aacute;n los pilotos de <strong>drones israel&iacute;s</strong> que pulsan botones de artefactos con est&eacute;tica <em>gamer</em>, en pantallas con <strong>est&eacute;tica </strong><em><strong>gamer</strong></em><strong>,</strong> con consecuencias devastadoras e inhumanas pero, &iquest;c&oacute;mo hacerse cargo de las consecuencias, si todos los esfuerzos de la industria militar est&aacute;n volcados en la deshumanizaci&oacute;n del otro?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Total, todo esto para decir que si hoy vivimos en el Barroco, <strong>la buena noticia ser&iacute;a que lo siguiente que toca es la Ilustraci&oacute;n</strong>. Eso ser&iacute;a si fu&eacute;ramos predecibles y no autodestructivos al 100%. Parafraseando a<strong> Layla Rodr&iacute;guez</strong>, autora del ensayo <em>Utop&iacute;a no es una isla</em>: &ldquo;Si solo imaginamos un futuro peor, el presente nos parecer&aacute; admisible y no lucharemos para cambiar las cosas&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero una u-top&iacute;a es un no-lugar.<strong> Necesitamos una esperanza tangible y aplicable al territorio</strong>. Quiz&aacute;, en la Europa del siglo XX, templada, sin guerras, ni placas tect&oacute;nicas caprichosas, ni fen&oacute;menos clim&aacute;ticos extremos,&nbsp;ya viv&iacute;amos en la utop&iacute;a sin saberlo. Y, como los privilegios son imperceptibles, es como cuando sopla el cierzo a favor cuando vas en la bici, el viento de cola no se siente. Es cuando sopla de frente cuando sentimos la textura de la mala suerte. Estamos exactamente en ese momento hist&oacute;rico. En el del viento de frente que nos inmoviliza y nos hace dudar de si podremos avanzar. 
    </p><p class="article-text">
        Estar&iacute;a bien hacernos la pregunta primero a nosotras mismas: &iquest;qu&eacute; es para m&iacute; la utop&iacute;a? Quiz&aacute; me conforme con aulas de 15 estudiantes, en lugar de 30, aire acondicionado en verano y fines de semana de tres d&iacute;as. Podemos ser un poco m&aacute;s ambiciosos y so&ntilde;ar con una red social p&uacute;blica en la que relacionarnos sin algoritmos perniciosos, nacionalizar las el&eacute;ctricas o transporte p&uacute;blico gratuito. En todo caso, el debate sobre la utop&iacute;a es urgente y necesario.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;amos que si el tiempo fuera c&iacute;clico y lineal, nos tocar&iacute;a pasar a un periodo cultural de optimismo y esperanza. Sin idealizar una &eacute;poca que tampoco fue perfecta, la <strong>Ilustraci&oacute;n</strong>, que desde luego fue luz pero dej&oacute; continentes enteros, a millones de personas en la m&aacute;s absoluta oscuridad, siento que debemos creer que esa nueva etapa, se llame como se llame, est&aacute; ah&iacute;, en el horizonte. Solo llegaremos mediante una toma de conciencia &eacute;tica a nivel global. El <strong>feminismo </strong>ha logrado grandes avances, el <strong>antirracismo </strong>lo est&aacute; haciendo tambi&eacute;n. Solo mediante la <strong>interseccionalidad </strong>de las luchas, solo mediante el reconocimiento mutuo, pasaremos a la siguiente pantalla del videojuego de la Historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; no tuviera que ser a costa de tanta guerra, maldita guerra. Despertaremos de este <strong>fango virtual que nos inmoviliza</strong>, nos va la vida en ello. Despertaremos, ojal&aacute; antes de ver todo arrasado alrededor, como hizo Neo, pero al menos lo que veamos ser&aacute; real. El olor, el sabor y el tacto desbancar&aacute;n al omnipresente sentido de la vista y del o&iacute;do. Y<strong> los agentes Smith del fascismo volver&aacute;n a ser personas</strong>, y no haters, y ser&aacute;n conscientes de su vulnerabilidad, de la interdependencia de todos los bichos que pululamos por la corteza terrestre. Y a partir de ah&iacute; se organizar&aacute; la resistencia. Siempre hay una resistencia que estaba ah&iacute;, que te acompa&ntilde;a cuando despiertas. Lo dicen los libros y las pelis, esa es mi religi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El conocimiento de la realidad viene por el estudio de datos contrastados, de la ciencia, del estudio de la Historia, de experiencias. Pero gran parte de nuestra comprensi&oacute;n de la realidad viene de la ficci&oacute;n, &iquest;no es parad&oacute;jico?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Siempre recomiendo a mis alumnos ver <em>Matrix </em>mientras estudiamos el Barroco. Las hermanas Wachowsky ya hicieron el esfuerzo de leer a Calder&oacute;n y nos lo actualizaron como hoja de ruta para las humanas y humanos del siglo XXI. Sigamos leyendo ficci&oacute;n, periodismo de verdad y estudiando Historia. Solo as&iacute; nos cargaremos de convicci&oacute;n para creernos que de esta vaina de de alquitr&aacute;n de silicio transparente se sale. Del Barroco siglo XXI tambi&eacute;n se sale. Pero cuanto antes, mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Blanca Enfedaque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/horizonte-ilustracion-comoquiera-llamemos-2-2_132_13075082.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Mar 2026 17:00:24 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todas las mandangas que hay entre el Renacimiento e internet…  (1/2)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/mandangas-hay-renacimiento-e-internet-1-2_132_13052718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8933ad6-e784-4091-ab49-66658d85294e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x429y264.jpg" width="1200" height="675" alt="Todas las mandangas que hay entre el Renacimiento e internet…  (1/2)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me acuerdo de que, en los albores del siglo XXI, berreamos en el Rincón de Goya aquella canción de Reincidentes que nos enseñó aquello de que 'La historia se repite'. Luego aprendí que había sido Carlos Marx el que dejó escrito eso de que “la historia se repite, primero como tragedia y luego como farsa”. Parece que ahora toca farsa</p></div><p class="article-text">
        Estoy corrigiendo una peque&ntilde;a cordillera de ex&aacute;menes de Lengua y Literatura y de fondo escucho el tableteo de las metralletas del <strong>campo de maniobras de San Gregorio</strong>. Me entra la rabia e impotencia por las malditas guerras, por mis alumnos refugiados y por los que nunca lograr&aacute;n llegar. Por tanta muerte que imagino sin el tormento del remordimiento para los asesinos. Aunque suene superficial, tambi&eacute;n pienso que, al menos, en este lado del campo de maniobras es 'solo' ruido de fondo y unidades helitransportadas volando peligrosamente bajo sobre los colegios de Parque Goya. Al otro lado del campo de tiro, los bombazos son ya tan insoportables que hasta rompen ventanas y <strong>vuelven locos a los perros</strong>. En Zaragoza, uno de los patios de entrenamiento de la <strong>OTAN</strong>, se utiliza armamento cada vez m&aacute;s potente. No hay datos, porque en la guerra solo hay opacidad, pero no hay m&aacute;s que escuchar y sentir temblar la tierra con las plantas de los pies. 
    </p><p class="article-text">
        Releo el p&aacute;rrafo. Rectifico: al menos, en esta orilla del Mediterr&aacute;neo, 'solo' es entrenamiento de guerra.
    </p><p class="article-text">
        Actualizo. Viene mi cu&ntilde;ado a casa y nos cuenta que Trump y el Gobierno de Espa&ntilde;a han tenido un <em>beef </em>porque S&aacute;nchez dice que no va a dejar usar las bases a&eacute;reas para la guerra de Ir&aacute;n. Un '&iexcl;Ja!' est&uacute;pido se me escapa. &iquest;Ser&aacute; que ahora tenemos algo de soberan&iacute;a sobre las bases americanas? &iexcl;Si nunca la hemos tenido! Y Trump dice que nos va a aislar comercialmente, &iquest;como a la pobre Cuba? 'El gran teatro del mundo' de Calder&oacute;n se queda corto.
    </p><p class="article-text">
        Me acuerdo de que, en los albores del siglo XXI, berreamos en <strong>el Rinc&oacute;n de Goya</strong> aquella canci&oacute;n de <strong>Reincidentes </strong>que nos ense&ntilde;&oacute; aquello de que 'La historia se repite'. Lo canturre&aacute;bamos, calimocho en mano, sin apenas entender su trascendencia. Luego aprend&iacute; que hab&iacute;a sido Carlos <strong>Marx </strong>el que dej&oacute; escrito eso de que &ldquo;la historia se repite, primero como tragedia y luego como farsa&rdquo;. Parece que ahora toca farsa. 
    </p><p class="article-text">
        Leo la definici&oacute;n de <strong>Renacimiento </strong>garrapateada con letra adolescente en los ex&aacute;menes y pienso que, para quienes habitamos Europa, este quiz&aacute; fue el punto de inflexi&oacute;n para todo lo bueno y todo lo malo que somos ahora. 
    </p><p class="article-text">
        En esa toma de conciencia que supuso el <strong>Humanismo</strong>, situ&aacute;ndonos a los <em>sapiens sapiens </em>como centro y medida de todas las cosas,<strong> se desbanc&oacute; a Dios</strong>, pero, al mismo tiempo, nos desgaj&oacute; de lo comunitario y pegado a la naturaleza que hab&iacute;a en la Edad Media y alumbr&oacute; el individualismo. El ansia de originalidad y de autenticidad ten&iacute;a una cara B. Se confi&oacute; en que<strong> la raz&oacute;n iba a ser motor de progreso</strong> y se logr&oacute;, aunque no sin sufrimiento. 
    </p><p class="article-text">
        El mundo se expand&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de <strong>ese plato chato de los mapas terraplanistas </strong>y se comprendi&oacute; que hab&iacute;a horizonte m&aacute;s all&aacute; del horizonte. Se lleg&oacute; all&iacute;, se coloniz&oacute;, se puso en marcha la l&oacute;gica extractivista. Con ese &ldquo;dopaje&rdquo; de oro y plata de las colonias se reg&oacute; la semilla de lo que ser&iacute;a el <strong>Capitalismo</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Creo sinceramente que las gentes del siglo pasado hemos vivido algo as&iacute; de trascendental como esa llegada a Am&eacute;rica. Hemos sido testigos del nacimiento de Internet. Como si fuera un nuevo continente. Casi otro planeta, como en la novela de <strong>Ursula K. Le Guin</strong>, <em>El nombre del mundo es Bosque</em>. No, mucho m&aacute;s. Internet es, m&aacute;s bien, otra dimensi&oacute;n paralela. 
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a escuch&eacute; a la periodista <strong>Marta Peirano</strong>, una de estas personas que parece que tuvieran un foco de luz en la boca porque cada palabra suya es&hellip; el hilo de Ariadne en mitad del laberinto. Ella habla en su libro <em>El enemigo conoce el sistema</em> de las tres fases de Internet: 
    </p><p class="article-text">
        - <strong>Expansi&oacute;n</strong>: expansi&oacute;n de la vida, de nuestras capacidades, interconexi&oacute;n, libertad de movimiento, las comunidades de hackers&hellip; esa red con la que te maravillas, la que explorabas, a la que te conectabas mediante los pulsos sonoros del modem RDSI y te sent&iacute;as como Trinity en <em>Matrix </em>(a la velocidad de la tortuga, eso s&iacute;).
    </p><p class="article-text">
        - <strong>Imitaci&oacute;n</strong>: imitaci&oacute;n de la vida. El primer Facebook imitaba, replicaba, las mismas relaciones reales y las traduc&iacute;a a la red. Plasmaba v&iacute;nculos que ya exist&iacute;an&hellip; al mismo tiempo que recopilaba masivamente datos sobre nosotros. &iquest;Se puede generar la misma dopamina con el abrazo de alguien a quien quieres de verdad que con un like de un &ldquo;conocido&rdquo; de las redes? Tristemente, s&iacute;, se puede. De manera m&aacute;s pobre, m&aacute;s superficial. Pero nos satisface y nos empacha por cantidad y no por calidad, y esto nos lleva a la siguiente fase:
    </p><p class="article-text">
        - <strong>Sustituci&oacute;n</strong>: &ldquo;De la red libre al jard&iacute;n vallado&rdquo;, dice Peirano. Se sustituye conexi&oacute;n, ocio, formaci&oacute;n, trabajo&hellip; sustituimos pr&aacute;cticamente todo. Excepto el alimento, como en las vainas de <strong>Matrix</strong>. &iquest;Ser&aacute; la necesidad de alimento el &uacute;ltimo basti&oacute;n de la esencia de la humanidad?
    </p><p class="article-text">
        (Acomp&aacute;&ntilde;enme en el siguiente episodio de la imposible tarea de &ldquo;<em>c&oacute;mo tratar de comprender la Historia en tres folios&rdquo;</em>)
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Blanca Enfedaque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/mandangas-hay-renacimiento-e-internet-1-2_132_13052718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2026 13:33:04 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El primer amor debería ser el amor propio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/primer-amor-deberia-amor-propio_132_7298388.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e632e75a-f352-4ed2-9acd-ed05563eb870_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El primer amor debería ser el amor propio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace falta quererse bien poco para preferir tener un tachón negro en las paredes de tu pueblo que una consigna que hable sobre el amor propio</p></div><p class="article-text">
        El primer amor deber&iacute;a ser el amor propio. 
    </p><p class="article-text">
        El primer amor deber&iacute;a ser el amor propio.
    </p><p class="article-text">
        El primer amor deber&iacute;a ser el amor propio&hellip; Es una frase tan bonita que merec&iacute;a adornar los muros de pueblos y ciudades de todo el mundo. Una idea que hab&iacute;a sido gestada y pulida por su creadora, la artista zaragozana Noem&iacute; Calvo, tras un proceso de reflexi&oacute;n muy meditado. Una consigna que iba dirigida a las miradas femeninas, que nos evocaba esos preceptos que el sistema escolar nos deber&iacute;a marcar a fuego. Una invitaci&oacute;n a querernos a nosotras mismas antes que a nadie o a nada, para no convertirnos en esos seres tan abnegados en el cuidado de los dem&aacute;s que acaban por descuidarse a s&iacute; mismas. Una actitud que seguro que nos resulta familiar &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        Es una frase dirigida claramente a nosotras pero de la que la artista conscientemente omiti&oacute; una referencia directa a las mujeres, puesto que es un consejo que perfectamente aplicable a cualquier ser humano. Aquellos que se desprecian a s&iacute; mismos tampoco saben querer bien. Eso est&aacute; claro.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; muchos de los se&ntilde;ores que se dedican a hacer borrones sobre los murales feministas en diversos puntos de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola sean de este &uacute;ltimo tipo. Porque hace falta quererse bien poco para preferir tener un tach&oacute;n negro en las paredes de tu pueblo que una consigna que hable sobre el amor propio. Este proyecto, impulsado por la Mesa Comarcal para la Prevenci&oacute;n y Erradicaci&oacute;n de la Violencia contra la Mujer, de la comarca Andorra Sierra de Arcos, enmarcado en la campa&ntilde;a 8 de marzo, d&iacute;a internacional de la Mujer, ya es famoso en toda Espa&ntilde;a gracias a sus destructores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Mural &#039;El primer amor debería ser el amor propio&#039; tras las pintadas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        No debemos dar ni un paso atr&aacute;s. Es una batalla cultural liderada por el sector m&aacute;s casposo de la sociedad. Un mural parece algo meramente simb&oacute;lico s&iacute;, pero que conlleva una pugna por la hegemon&iacute;a pol&iacute;tica. No entienden que el feminismo no puede sino mejorar las condiciones materiales de vida de todas las personas, porque, como dijo Rosa Luxemburgo, hay que luchar &ldquo;por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Son una minor&iacute;a ruidosa. Personas que necesitan subyugar a otras para sentirse realizadas. Muchos de ellos atravesados por una especie de complejo de inferioridad que les hace sentirse inseguros ante un mundo en el que las mujeres superemos las desigualdades que hoy, objetivamente, nos sit&uacute;an en clara desventaja respecto a nuestros compa&ntilde;eros. Los motivos son innumerables y de sobra conocidos: desde la violencia machista que nos arranca la vida (esta semana, sin ir m&aacute;s lejos, un nuevo caso de una madre e hija asesinadas en la localidad madrile&ntilde;a de El Molar) a la brecha salarial, pasando por innumerables humillaciones y torturas cotidianas de distinta intensidad.
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes de murales vandalizados, desde los pasos de cebra de Alca&ntilde;iz a la obra de Jerez, han corrido como la p&oacute;lvora por redes sociales y grupos de WhatsApp generando rabia e impotencia. Los de los tachones act&uacute;an al dictado del partido verde bilis que exigi&oacute; que se borrara el mural de Ciudad Lineal en Madrid. Ese se&ntilde;alamiento desde la instituci&oacute;n puso alerta a sus &ldquo;agentes Smith&rdquo; en el terreno que, spray negro en mano han realizado la gesta de su vida contra &ldquo;la bestia negra del feminismo&rdquo;(sic.) en diversos puntos de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola. No son incidentes aislados. Ahora bien, no cejemos en el empe&ntilde;o de educar y abrir los ojos a ese sector de poblaci&oacute;n. A esos hombres que se sienten agraviados tenemos que explicarles que su precariedad no est&aacute; provocada ni por las feminazis, ni los emigrantes, ni las trans. Su precariedad emana de un sistema capitalista cuyo colapso ha sido acelerado por la pandemia. No dejemos de hacer pedagog&iacute;a. No olvidemos que desde el victimismo y el ultra nacionalismo se han construido algunos de los sujetos pol&iacute;ticos m&aacute;s peligrosos. 
    </p><p class="article-text">
        En eso andan pero, de momento, es innegable la victoria del movimiento feminista sobre el cambio de conciencias y sobre la opini&oacute;n p&uacute;blica. Son los coletazos de un sistema patriarcal que se resiste a ceder el espacio p&uacute;blico al feminismo. Esos tachones son la prueba viva de que estamos ganando. 
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a Javier Gallego en su radio editorial, han logrado el &ldquo;Efecto Streisand. Quer&iacute;an borrarlos y los han hecho m&aacute;s visibles&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me temo que en este caso de los murales tachados no va a valer la Ley de Newton de Acci&oacute;n Reacci&oacute;n. Por cada mural vandalizado van a brotar cien m&aacute;s. La artista ya ha anunciado en sus redes sociales que <a href="https://view.genial.ly/6049162e23c7580dbb22a285/horizontal-infographic-diagrams-amor-propio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">liberar&aacute; la plantilla</a> para que toda aquella persona que quiera llevar esta frase a su pueblo o barrio pueda hacerlo con total libertad. Como dicen las impulsoras del proyecto: &ldquo;somos muchas voces y tenemos muchas brochas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Blanca Enfedaque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/primer-amor-deberia-amor-propio_132_7298388.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Mar 2021 21:51:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El primer amor debería ser el amor propio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una vacuna contra la indiferencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/vacuna-indiferencia_132_1001674.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5cff0252-19ec-4064-95e3-082baf0329cf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Retrato de Virginia Woolf en su madurez. (DP)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Quizá podamos salir de esta crisis con una capacidad, ya no teórica, sino real de sentirnos parte de un todo, que es la humanidad, la mayoría social, la clase trabajadora"</p></div><p class="article-text">
        Habitualmente nos creemos que somos personas muy emp&aacute;ticas, solidarias, capaces de ponernos en la piel del otro. Altruistas, conectadas con la comunidad. Sin embargo, normalmente s&oacute;lo podemos llegar a esa empat&iacute;a a trav&eacute;s de la raz&oacute;n. Quiz&aacute;, esta cuarentena es una oportunidad para ejercitar esa solidaridad a trav&eacute;s de la vivencia personal o la emoci&oacute;n, partiendo de la base de que nuestro aislamiento privilegiado es s&oacute;lo una mil&eacute;sima, una millon&eacute;sima parte de lo que otros sufren.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Te ha tocado pasar la cuarentena sola? Somos seres sociales pero, por desgracia, hay mucha gente mayor que la sufre cotidianamente. &iquest;A que ahora SOLEDAD adquiere un significado nuevo? Es m&aacute;s profunda, m&aacute;s melanc&oacute;lica, mucho m&aacute;s que esas siete letras. Sabes que esta cuarentena va a pasar, pero ponte en el pellejo de aquellas mayores en cuyo horizonte s&oacute;lo se escucha la compa&ntilde;&iacute;a de la radio o la tele.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;La est&aacute;s pasando en familia, con mayores, dependientes o con menores a cargo? Probablemente ahora comprendas la profundidad de la frase de Virginia Woolf en la que aseguraba que lo &uacute;nico que necesita una mujer para ser escritora es &ldquo;una habitaci&oacute;n propia&rdquo;. Experimenta estos d&iacute;as, a peque&ntilde;a escala, la desesperaci&oacute;n que vivieron millones de mujeres en la historia y siguen viviendo por no tener un espacio para la concentraci&oacute;n, para la creaci&oacute;n o para SER ellas mismas. Qu&eacute; se siente cuando no hay apoyo para los cuidados.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tienes que seguir trabajando? &iquest;Te preocupa que tu empresa no cumpla los protocolos de sanidad? Vives en tus carnes una fracci&oacute;n de ese miedo y esa rabia por unas condiciones laborales peligrosas o insalubres que sienten millones de trabajadores en todos los rincones del planeta. Visualiza esta misma situaci&oacute;n, pero ampliada a todos los d&iacute;as de tu vida laboral, trabajando con productos qu&iacute;micos venenosos, en condiciones extremas, con jornadas laborables inhumanas...
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Te agobia no poder salir de casa? Paladea esa sensaci&oacute;n de claustrofobia, de privaci&oacute;n de libertad y siente c&oacute;mo se deben sentir las personas presas. Recuerda que t&uacute; tienes ventanas, tel&eacute;fono m&oacute;vil, videollamadas. Seguramente, est&eacute;s pasando tu cuarentena con tus seres queridos. Ahora imagina c&oacute;mo es el d&iacute;a a d&iacute;a en una prisi&oacute;n, incluso trata de proyectar c&oacute;mo est&aacute; siendo esta cuarentena en el interior las c&aacute;rceles. Reflexiona sobre la magnitud del castigo que supone una prisi&oacute;n permanente revisable, por ejemplo. &iquest;Sientes el abismo?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sientes la pulsi&oacute;n irrefrenable de salir a la calle a protestar por los desfalcos del em&eacute;rito Juan Carlos Borb&oacute;n? &iquest;Crees que han aprovechado para filtrar esta informaci&oacute;n en un momento en el que no podemos salir a las calles a se&ntilde;alar los excesos de la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola? A mi me pasa, pero ahora entiendo un poco mejor c&oacute;mo es vivir en pa&iacute;ses en los que la libertad de expresi&oacute;n est&aacute; limitada o es, directamente, un billete a la c&aacute;rcel.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;T&uacute; o alguna persona de tu familia hab&eacute;is dado positivo por COVID-19? Seguramente estar&aacute;s experimentando una gran sensaci&oacute;n de vulnerabilidad, la constataci&oacute;n de que somos seres finitos. Todo el mundo te dice que no te preocupes, que s&oacute;lo es una gripe, que pasar&aacute; tras unos d&iacute;as de fiebre y paracetamol, que en Espa&ntilde;a tenemos la mejor sanidad p&uacute;blica. Pero, &iquest;C&oacute;mo es para millones de personas vivir sin un sistema sanitario que les proteja? &iquest;Sin acceso a medicamentos? &iquest;Sabiendo que no hay respiradores suficientes para atender a tu padre o a tu abuela en la UCI?
    </p><p class="article-text">
        Este ejercicio de empat&iacute;a a partir de la emoci&oacute;n no pretende restarle importancia ni a nuestro miedo, a nuestro agobio, a nuestro nerviosismo o incluso a nuestro dolor. La experiencia del sufrimiento es muy subjetiva y leg&iacute;tima. Pero quiz&aacute; podamos salir de esta crisis con una capacidad, ya no te&oacute;rica, sino real de sentirnos parte de un todo, que es la humanidad, la mayor&iacute;a social, la clase trabajadora. Porque se nos ha ofrecido esta oportunidad de vivir y experimentar en peque&ntilde;a escala algunos de los males que aquejan a las personas que cohabitan este Planeta. Si algo bueno hay que intentar extraer de esta situaci&oacute;n es tratar de vacunarnos contra la indiferencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Blanca Enfedaque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/vacuna-indiferencia_132_1001674.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2020 23:06:44 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hazlo tú misma. Tutorial para la unidad de la izquierda en dos minutos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/hazlo-tutorial-unidad-izquierda-minutos_132_1705704.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Si la izquierda no sincroniza su verbo con su movimiento en la vida real, habrá un cortocircuito"</p></div><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a, en una reuni&oacute;n del colegio, una maestra nos alertaba a las madres y padres sobre los peligros de las pantallas, algo ya sabido y poco prevenido por muchos de nosotros. Sin embargo, a&ntilde;adi&oacute; un matiz que me pareci&oacute; iluminador: &ldquo;Deben dejar de ser espectadores de v&iacute;deos en los que otros hacen cosas y ser ellas y ellos los que pasen a la acci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto, proliferan los v&iacute;deos de tutoriales &ldquo;<em>do it yourself</em> / hazlo t&uacute; misma&rdquo;, DIY, en sus siglas inglesas. &ldquo;Aprende a hacer un gallinero port&aacute;til en media hora&rdquo;, &ldquo;consigue un <em>look smokey eyes</em> en tres minutos&rdquo;, &ldquo;sorprende a todos con una tarta de manzana en forma de flor&rdquo;... Para el p&uacute;blico infantil hay trillones de tutoriales sobre c&oacute;mo pasarte pantallas de videojuegos, c&oacute;mo hacer manualidades o experimentos cient&iacute;ficos. 
    </p><p class="article-text">
        No todos los v&iacute;deos de internet son fiemo. Hay buenas ideas en muchas de esas c&aacute;psulas audiovisuales que consumimos a diario. Pero me gustar&iacute;a que alguien hiciera un experimento sociol&oacute;gico y midiera si el visionado de ese tipo de v&iacute;deos resulta inspirador y mueve a la acci&oacute;n o bien suple en nuestro cerebro esa pulsi&oacute;n por descubrir y hacer cosas nuevas y nos anestesia, arrastr&aacute;ndonos al siguiente tutorial absurdo. (El hecho de que los denominemos tutoriales es ya bastante perverso, supone otorgarles la capacidad de tutorizarnos, hacerlos responsables de nuestra educaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Esta idea err&aacute;tica se me cruz&oacute; con un lema que encontr&eacute; el otro d&iacute;a en una foto colgada en Facebook por una asociaci&oacute;n amiga: &ldquo;Tus opiniones NO cambian el mundo, tus acciones S&Iacute;&rdquo;. Estamos tan bombardeados por informaci&oacute;n pol&iacute;tica (con min&uacute;scula) y de f&uacute;tbol que nuestra opini&oacute;n est&aacute; en continuo vaiv&eacute;n, estimulada constantemente con el frenes&iacute; que cada vez nos acerca m&aacute;s al parlamentarismo de nuestra vecina Italia. &iquest;Qu&eacute; tipo de sociedad ser&iacute;amos si se nos bombardeara con la misma magnitud de mensajes culturales, fil&oacute;s&oacute;ficos o cient&iacute;ficos? Muchas veces me lo pregunto, y eso no significa que denoste la Pol&iacute;tica. La Pol&iacute;tica, con may&uacute;sculas, es fundamental, y tengo el gusto de conocer a muchas mujeres y hombres que se creen lo del servicio p&uacute;blico y hacia la clase trabajadora.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n a ellas y ellos les quiero lanzar un mensaje: &ldquo;Que la abundancia de mensajes sobre la importancia de la unidad de la izquierda no os anestesie y no se os olvide que la opini&oacute;n, sin acci&oacute;n, no sirve de nada&rdquo;. Quiz&aacute; con este texto yo est&eacute; a&ntilde;adiendo m&aacute;s ruido medi&aacute;tico carente de acci&oacute;n. Quien est&eacute; libre de cometer incoherencias, que tire la primera piedra.
    </p><p class="article-text">
        Si no paramos de hablar de ella y luego no avanzamos, o por lo menos no mantenemos lo presente, se abrir&aacute; un v&oacute;rtice que absorber&aacute; ganas, energ&iacute;as y esperanza.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sab&eacute;is qui&eacute;nes se est&aacute;n movilizando y pasando a la acci&oacute;n? Aunque no haya sido la bomba, mirad la manifestaci&oacute;n reaccionaria y fascista de Madrid de este fin de semana y recordad cuando era la izquierda la que ten&iacute;a la hegemon&iacute;a de la protesta social. C&oacute;mo los problemas reales eran los que llenaban los telediarios. Recordad ese sentimiento de indignaci&oacute;n y camarader&iacute;a. Mirad a vuestro alrededor y observad que las condiciones materiales de vida siguen siendo iguales que en 2012. Sigue habiendo desahucios, precariedad, machismo, ataques medioambientales... &iquest;Qu&eacute; ha cambiado? Gracias a la lucha, otras conquistas, como el derecho al aborto, el matrimonio homosexual, permisos de paternidad y maternidad, pensiones, etc. se mantienen pero... &iquest;hasta cu&aacute;ndo?
    </p><p class="article-text">
        Si la situaci&oacute;n actual te inquieta, no tienes m&aacute;s que dejar de consumir informaci&oacute;n sobre la unidad de la izquierda, dejar de movilizar tu opini&oacute;n, y pasar a la acci&oacute;n. Y aqu&iacute;, la receta m&aacute;gica, que si no esto no ser&iacute;a un tutorial como las diosas de Internet mandan (por supuesto que no se consigue en dos minutos, es un camino sin fin. Es un truco barato para que hici&eacute;rais click en este art&iacute;culo):
    </p><h3 class="article-text">Instrucciones para lograr una unidad de la izquierda en dos minutos</h3><p class="article-text">
        Dejar de consumir opiniones de los dem&aacute;s y empezar a producir ideas, contribuir al torrente que llen&oacute; las calles en la primera mitad de la d&eacute;cada y que luego impuls&oacute; la victoria electoral de 2015. Recordar el sabor de la victoria y no olvidarlo. (La victoria puede ser desde parar un desahucio a ganar un Ayuntamiento). Comerle la oreja mucho a las personas a tu alrededor, inocular el virus de la inquietud social, del inconformismo con un sistema que te machaca. Unirte con tus iguales. Tus iguales no son clones con tu misma cara y gustos, son las de tu clase, las que sufren los mismos problemas que t&uacute; y comparten tus soluciones. No busques la pureza ideol&oacute;gica, no existe. S&eacute; igual de exigente contigo que con los dem&aacute;s. S&eacute; igual de misericorde contigo que con las dem&aacute;s. Autoeval&uacute;ate constantemente y corrige tus actitudes pasivas contra la injusticia. Piensa amplio, hay otras con los mismos problemas que t&uacute; en todos los rincones del planeta. Si te sientes sola, al&iacute;ate, con relaciones de mutualidad, no esperes s&oacute;lo que los dem&aacute;s hagan cosas por ti. Hazlo t&uacute; misma. Hazlo t&uacute; mismo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Blanca Enfedaque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/hazlo-tutorial-unidad-izquierda-minutos_132_1705704.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 Feb 2019 21:17:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Hazlo tú misma. Tutorial para la unidad de la izquierda en dos minutos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La unidad de la izquierda es para hoy  (y para los próximos diez años)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/unidad-izquierda-hoy-proximos-anos_132_1762757.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Dejémonos de obsesionarnos con los nuevos enemigos, que son los mismos de siempre pero con otro sombrero, y centrémonos en ser coherentes con proyectos en los que mucha gente se ha dejado la piel"</p></div><p class="article-text">
        Los humanos tenemos una incre&iacute;ble adaptabilidad al entorno, lo que hace que aprendamos expl&iacute;cita o sutilmente todos los d&iacute;as de nuestra vida. Somos esponjas de informaci&oacute;n, muy influenciables por todo lo que sucede en nuestro ecosistema, aunque haya algunas personas que piensen que ya lo saben todo.
    </p><p class="article-text">
        Nos contagiamos incluso de los estados de &aacute;nimo. Cuando no estamos alerta, somos barcos a merced de olas de euforia o de decaimiento. Sin br&uacute;jula, sin un proyecto de sociedad claro y n&iacute;tido, tendremos m&aacute;s o menos habilidad para navegar, pero estamos perdidos y sin rumbo.
    </p><p class="article-text">
        Para muchas de nosotras, ese lugar hacia el que avanzar es la unidad de la izquierda en un sentido amplio: tanto en el movimiento social o sindical como en el pol&iacute;tico/electoral/institucional. Esa unidad, que siempre es un proceso en constante movimiento, que siempre es un camino dif&iacute;cil y un aprendizaje, no puede perderse de vista.
    </p><p class="article-text">
        Esta primera mitad de a&ntilde;o va a ser clave para avanzar en procesos unitarios en muchos niveles: desde el 8M hasta las distintas convocatorias electorales.
    </p><p class="article-text">
        Nadie dijo que fuera f&aacute;cil, compa&ntilde;eras. Es un parto que nunca termina, porque no hay un Ser definitivo. La construcci&oacute;n de un frente amplio es un proceso de acumulaci&oacute;n de fuerzas.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, uno de mis mayores deseos para este 2019 es que, tanto las que est&aacute;is en primera l&iacute;nea pol&iacute;tica y social como las que trabaj&aacute;is de manera igualmente valiosa en la retaguardia, sep&aacute;is soslayar los disensos. Esos que vistos desde cerca parecen un abismo pero que, en un contexto m&aacute;s amplio, si alejamos el foco, se ven como una peque&ntilde;a parte de un todo en el que s&iacute; que hay muchos puntos de encuentro y muchas urgencias que atajar
    </p><p class="article-text">
        Os deseo que se&aacute;is flexibles con vuestras expectativas, siempre avanzando hacia un bien com&uacute;n superior. Os deseo templanza, despojada de envidia, de estr&eacute;s y de falta de tiempo: que lo urgente no se coma siempre a lo importante.
    </p><p class="article-text">
        Me encantar&iacute;a que no os dej&eacute;is contagiar por el abatimiento y la desilusi&oacute;n, que s&oacute;lo son espejismos, del mismo modo que lo son la euforia o la alegr&iacute;a sin una base s&oacute;lida sobre la que construir, que es la confianza en los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Quiero sinceramente que, a las compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros que est&aacute;is en las mesas de negociaci&oacute;n no se os olvide que hay una br&uacute;jula que marca el camino y que la gente no entender&iacute;a que no se siguiera esa ruta pactada.
    </p><p class="article-text">
        Ten&eacute;is la responsabilidad de dar ejemplo, as&iacute; de importante es la tarea que os ha sido encomendada. De vuestro/nuestro &eacute;xito o fracaso depende que procesos de acumulaci&oacute;n de fuerzas como los vividos en 2015 se puedan volver a repetir o condenemos a las personas que habitar&aacute;n la pr&oacute;xima d&eacute;cada a una larga traves&iacute;a en el desierto en la que unos a otros nos culpemos de qui&eacute;n fue responsable de no sacar adelante tal o cual proceso.
    </p><p class="article-text">
        Porque, no nos enga&ntilde;emos, ganar elecciones no es el objetivo principal. Eso es un resultado (importante) de haber fortalecido el m&uacute;sculo social. Esa es la verdadera meta que a veces se olvida, porque es la &uacute;nica palanca de transformaci&oacute;n hacia una sociedad m&aacute;s justa, m&aacute;s igualitaria, m&aacute;s respetuosa con nuestra tierra y m&aacute;s pr&oacute;spera.
    </p><p class="article-text">
        Dej&eacute;monos de obsesionarnos con los nuevos enemigos, que son los mismos de siempre pero con otro sombrero, y centr&eacute;monos en ser coherentes con proyectos en los que mucha gente se ha dejado la piel. No podemos comportarnos como esos malos adultos que gritan &ldquo;&iexcl;No se pega!&rdquo; mientras le dan un cachete a sus hijos. Del mismo modo que no podemos predicar que entre todas vamos a mejorar las condiciones materiales de vida de la gente y luego no ser capaces de ceder en los acuerdos electorales por cuestiones t&aacute;cticas. La coherencia es un concepto que carece de significado si no se acompa&ntilde;a de acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Entre todas y todos, somos los guardianes de la unidad de la izquierda, aunque a veces no seamos conscientes de ello. No olvidemos que, como habitantes del presente, se nos ha entregado el testigo para escribir un par de renglones en los libros de historia de nuestro pa&iacute;s. De nosotras depende que sea un cap&iacute;tulo largo o un ep&iacute;grafe anecd&oacute;tico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Blanca Enfedaque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/unidad-izquierda-hoy-proximos-anos_132_1762757.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Jan 2019 21:04:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La unidad de la izquierda es para hoy  (y para los próximos diez años)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los pasos más difíciles de Raquel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pasos-dificiles-raquel_132_3714436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Raquel est&aacute; acostumbrada a avanzar. Un paso, dos&hellip; le encantan los retos. Casi siempre avanza en equipo. Desde el movimiento vecinal, apoyando las protestas sindicales o en el terreno pol&iacute;tico. Avanzar hacia un horizonte m&aacute;s justo. Caminar junto a los suyos, como hizo en varias de las etapas de las Marchas de la Dignidad.
    </p><p class="article-text">
        Aquellas personas que participasteis lo recordar&eacute;is: la alegr&iacute;a de marchar junto a esos con los que coincid&iacute;as en tantas y tantas movilizaciones, de sumar fuerzas y nuevos andarines por cada nueva ciudad por la que pasaba la columna, de entrar a los pueblos y que las vecinas te recibieran con sonrisas, palabras de &aacute;nimo y formar parte de un movimiento popular amplio y diverso, pero con una reivindicaci&oacute;n com&uacute;n: pan, techo, trabajo y dignidad.
    </p><p class="article-text">
        Caminar como s&iacute;mbolo pac&iacute;fico de no quedarse de brazos cruzados. El movimiento contrapuesto a la quietud de la indiferencia o al inmovilismo de la sumisi&oacute;n. La Marcha de la Sal, que inici&oacute; el movimiento anti colonialista de la India en 1930, compuesta por individuos &ldquo;<em>tan peligrosos&rdquo;</em> como Mahatma Ghandi es un buen ejemplo de ello. En aquella ocasi&oacute;n fueron 60.000 los detenidos por esta protesta no violenta.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a en 2014 viv&iacute;a el culmen del ciclo de movilizaciones que llenaban casi a diario las calles como respuesta a los recortes al estado de bienestar y contra la crisis econ&oacute;mica y sus causantes. El pa&iacute;s se quebraba con casi seis millones de parados, decenas de miles de desahucios y miles de millones de recortes en gasto social.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, las Marchas de la Dignidad fueron un ejemplo de la potencia y la capacidad transformadora de los movimientos sociales. La llegada a Madrid de las ocho columnas fue una fiesta. Ni las agujetas ni las lesiones de los que llevaban muchas jornadas gastadas en las suelas de las zapatillas restaron &aacute;nimos para unir todas las voces. Tejer por fin los retazos de red social que se hab&iacute;an hilado por toda la Pen&iacute;nsula.
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a, el 22 de marzo de 2014, Raquel entr&oacute; como una m&aacute;s, con la columna del noreste, orgullosa y tranquila, con su gente.
    </p><p class="article-text">
        Pero la fiesta se vio abruptamente interrumpida. Las cargas policiales comenzaron incluso antes de que concluyera el permiso de manifestaci&oacute;n. Un ejemplo que se me qued&oacute; grabado en la retina <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Colon-Canto-Libertad-disparos-fondo_6_241885811.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fue la dignidad de la Solf&oacute;nica</a>, interpretando el <em>Canto a la Libertad</em> con los sonidos de los disparos de pelotas de goma sonando de fondo. Las cr&oacute;nicas de esa tarde recogen el p&aacute;nico que cundi&oacute; entre muchas familias que pac&iacute;ficamente asist&iacute;an a esa concentraci&oacute;n. La gente comenz&oacute; a huir. En Madrid ya hab&iacute;a antecedentes de cargas violentas por parte de los antidisturbios comandados por Cristina Cifuentes. Y, por qu&eacute; no decirlo, daban miedo. Mucho miedo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; este fue uno de los motivos por los que mucha gente, sobre todo los que no eran de Madrid, se dispersaron, desorientados.
    </p><p class="article-text">
        Algo as&iacute; le pas&oacute; a Raquel, como le pod&iacute;a haber sucedido a cualquier persona que pasara por la calle Alcal&aacute; en ese momento. Fue golpeada, inmovilizada en el suelo y metida al furg&oacute;n policial sin motivo alguno.
    </p><p class="article-text">
        Ese fin de semana incomunicada en unas celdas mis&eacute;rrimas, con un trato inhumano, es un trauma. Aunque Raquel es muy fuerte: relativiza y dice que al final se supera.
    </p><p class="article-text">
        El lapso entre entonces y ahora han sido dos a&ntilde;os de calma tensa, de silencio ensordecedor tras la acusaci&oacute;n de la Fiscal&iacute;a. De perplejidad y angustia callada. Una losa tan absurda que parec&iacute;a s&oacute;lo un mal sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, desde el se&ntilde;alamiento de la fecha del juicio, el nudo permanente en el est&oacute;mago volvi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        A Raquel todav&iacute;a le quedan los pasos m&aacute;s dif&iacute;ciles que tiene por delante. Infinitamente m&aacute;s que su traves&iacute;a m&aacute;s dura como alpinista, la escalada de la cresta de Costerillou al Balaitus.
    </p><p class="article-text">
        Ma&ntilde;ana viernes deber&aacute;s entrar al juzgado penal n&uacute;mero 13 de Madrid para demostrar tu m&aacute;s que probada inocencia. Pero es muy amarga la incertidumbre de pensar que puedes salir de ah&iacute; con hasta cuatro a&ntilde;os de c&aacute;rcel o con el estigma de los antecedentes penales.
    </p><p class="article-text">
        Hoy m&aacute;s que nunca se llena de significado la frase &ldquo;atruena la raz&oacute;n en marcha&rdquo;, tu raz&oacute;n, tu verdad, tu m&aacute;s que patente inocencia. No nos vamos a conformar con menos que una absoluci&oacute;n. Cualquier otra sentencia ser&iacute;a una gran injusticia. Un paso, dos&hellip; No est&aacute;s sola. Marchamos contigo, Raquel. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Blanca Enfedaque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/pasos-dificiles-raquel_132_3714436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Nov 2016 21:31:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los pasos más difíciles de Raquel]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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