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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alicia H. Puleo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alicia_h_puleo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alicia H. Puleo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un legado de la Ilustración para nuestro tiempo: Reflexiones sobre la Naturaleza y los animales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/naturaleza-animales-enciclopedismo-ilustracion_132_10684539.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6cad88b9-aa48-406d-a028-5412db4c07d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La filósofa Alicia Puleo y la portada de su nuevo libro sobre la Ilustración, publicado por Plaza y Valdés Editores”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En su libro 'Ideales ilustrados. La Encyclopédie de Diderot, D'Alembert y Jaucourt. Un legado emancipatorio para el siglo XXI', publicado por Plaza y Valdés Editores, la filósofa ecofeminista Alicia H. Puleo lleva a cabo una revisión crítica de la Ilustración, en la que encuentra principios y valores indispensables para un futuro en que vivamos libres e iguales en un mundo sostenible. Publicamos un extracto de su capítulo 7, donde recoge como parte del legado ilustrado la reconceptualización de los animales no humanos y del trato que reciben.</p></div><p class="article-text">
        Buffon, autor de <em>Historia natural (Histoire naturelle g&eacute;n&eacute;rale et particuli&egrave;re avec la description du Cabinet du Roi) </em>&mdash;una obra cient&iacute;fica fundamental del siglo XVIII, compuesta por cuarenta y cuatro vol&uacute;menes&mdash;, sostiene que el dominio del hombre sobre los animales corresponde al leg&iacute;timo imperio del esp&iacute;ritu sobre la materia. Pero, admite, los animales son seres que sienten placer y dolor, por lo que no se deber&iacute;a hacerles da&ntilde;o, sobre todo a los de compa&ntilde;&iacute;a. A su juicio, la compasi&oacute;n es un sentimiento natural que est&aacute; relacionado con el horror y la piedad que tanto los humanos como los animales experimentan cuando ven el sufrimiento de otro.
    </p><p class="article-text">
        Resulta significativo que sea en Voltaire y en Jaucourt, que no han sido incluidos en la llamada &laquo;Ilustraci&oacute;n radical&raquo;, donde encontremos reflexiones &eacute;ticas sobre esta cuesti&oacute;n. Voltaire muestra su admiraci&oacute;n por pensadores y escuelas que preconizaban el vegetarianismo como era el caso del neoplat&oacute;nico Porfirio, disc&iacute;pulo de Plotino, o el de los brahmanes de la India [1]. En el art&iacute;culo CARNE <em>(VIANDE)</em> de su <em>Dictionnaire Philosophique </em>hace referencia al fracaso del famoso m&eacute;dico Philippe Hecquet, decano de la Facultad de Medicina de Par&iacute;s, cat&oacute;lico jansenista y cartesiano mecanicista, que preconiz&oacute; a comienzos del siglo la dieta vegetariana en su <em>Tratado de las dispensas de Cuaresma (Trait&eacute; des dispenses du Car&ecirc;me) </em>de 1709 al sostener que, en el Para&iacute;so, Dios hab&iacute;a dado como &uacute;nico alimento a los humanos granos, frutas y verduras y que el consumo de carne no era natural y ten&iacute;a efectos perjudiciales para la salud. Hecquet recomendaba abstenerse de carne no por consideraci&oacute;n hacia los animales, sino por razones de orden m&eacute;dico-teol&oacute;gico [2]. Su propuesta fue totalmente derrotada y olvidada hacia 1714 por una doble oposici&oacute;n: por un lado, porque en tanto mecanicista, apoyaba la teor&iacute;a de la digesti&oacute;n por trituraci&oacute;n, es decir, por acci&oacute;n puramente mec&aacute;nica (teor&iacute;a iatrof&iacute;sica) frente a la teor&iacute;a iatroqu&iacute;mica de la fermentaci&oacute;n inspirada en Van Helmont que estaba ganando mayor consideraci&oacute;n cient&iacute;fica; por otro, debido a las cr&iacute;ticas de la Iglesia que siempre se hab&iacute;a opuesto al vegetarianismo por considerarlo producto de la superstici&oacute;n pagana o de las corrientes her&eacute;ticas. El rector de la Sorbona se encarg&oacute; de desestimar p&uacute;blicamente la dieta de Hecquet: la abstinencia de carne deb&iacute;a ser considerada una mortificaci&oacute;n del cuerpo y no una potenciaci&oacute;n del mismo. 
    </p><p class="article-text">
        Voltaire dedica numerosos pasajes de su obra al sufrimiento animal y a la cr&iacute;tica a la teor&iacute;a del animal-m&aacute;quina de Descartes. As&iacute;, en la entrada ANIMALES <em>(B&Ecirc;TES)</em>, tambi&eacute;n de su <em>Dictionnaire philosophique</em>, ironiza sobre los debates de los fil&oacute;sofos en torno la existencia o inexistencia del alma animal (&laquo;escuchad a otros animales razonando sobre los animales&raquo; [3]) e interpela a los cartesianos que sosten&iacute;an que los animales eran simples m&aacute;quinas de repetici&oacute;n carentes de la capacidad de sentir. La misma pr&aacute;ctica de la vivisecci&oacute;n mostrar&iacute;a, observa Voltaire con indignaci&oacute;n, el error de la hip&oacute;tesis del animal-m&aacute;quina:
    </p><p class="article-text">
        <em>Algunos b&aacute;rbaros atrapan a ese perro que supera tan prodigiosamente al hombre en amistad, lo clavan en una mesa y lo descuartizan vivo para mostrarte las venas mesent&eacute;ricas. Descubres en &eacute;l los mismos &oacute;rganos del sentir que hay en ti. Resp&oacute;ndeme, partidario del animal-m&aacute;quina, &iquest;la naturaleza ha combinado todos los resortes del sentir en ese animal para que no sienta? &iquest;Tiene nervios para ser impasible? No supongas esta absurda contradicci&oacute;n en la naturaleza [4].</em>
    </p><p class="article-text">
        En la <em>Encyclop&eacute;die</em>, el caballero de Jaucourt dedica a la violencia contra los animales buena parte de su entrada CRUELDAD <em>(Moral), </em>definida como &laquo;pasi&oacute;n feroz que implica rigor, dureza para con los dem&aacute;s, falta de conmiseraci&oacute;n, venganza, placer de hacer el mal por insensibilidad afectiva, o por el placer de ver sufrir&raquo; [5]. Jaucourt procede a enumerar las causas que la incentivan en los individuos y en las sociedades. Subraya con lucidez las conexiones entre las pr&aacute;cticas violentas ejercidas sobre los animales y la violencia entre los humanos, incluida la guerra:
    </p><p class="article-text">
        <em>Este vicio detestable proviene de la cobard&iacute;a, la tiran&iacute;a, de un temperamento feroz, de haber visto horrores en los combates y guerras civiles o en otros espect&aacute;culos crueles, del h&aacute;bito de ver c&oacute;mo se vierte la sangre de los animales, del ejemplo, o de un empe&ntilde;o destructor y supersticioso. [&hellip;] La visi&oacute;n continua de los combates, primero de animales, despu&eacute;s de gladiadores, en medio de las guerras civiles y de un gobierno de repente convertido en arbitrario, hizo feroces y crueles a los romanos. Se comprob&oacute; que Claudio que parec&iacute;a tener un temperamento bastante dulce y que, sin embargo, despu&eacute;s cometi&oacute; tantas crueldades, adquiri&oacute; la tendencia a la sangre a fuerza de ver este tipo de espect&aacute;culos. Los temperamentos sanguinarios con respecto a los animales tienen una tendencia visible hacia la crueldad. Por esa raz&oacute;n, una naci&oacute;n vecina, muy respetuosa de la humanidad, ha excluido del bello privilegio de ser miembro de un jurado a los hombres autorizados por su profesi&oacute;n para derramar la sangre de los animales; se ha pensado que gentes de esa clase no estaban hechas para pronunciarse sobre la vida y la muerte de sus semejantes. Fue con sangre de animales que se ti&ntilde;&oacute; la primera espada, dice Ovidio. </em>Primoque &agrave; c&aelig;de ferarum/ Incaluisse puto maculatum sanguine ferrum. (Metamorfosis,<em> libro XV. fab. ij.). La obsesi&oacute;n de Carlos IX por la caza y el h&aacute;bito que hab&iacute;a tomado de empapar su mano en la sangre de los animales lo llenaron de sentimientos feroces y lo condujeron insensiblemente a la crueldad, en un siglo en el que el horror de los combates, de las guerras civiles y del bandidaje ofrec&iacute;an innumerables ejemplos [6]. </em>
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo incluye hacia el final una declaraci&oacute;n personal sobre su comportamiento &eacute;tico que se alinea con el de Montaigne. El tono del texto es de indignaci&oacute;n, impotencia y tristeza y matiza el optimismo antropol&oacute;gico que tiende a compartir, en ocasiones, con Rousseau en cuanto a diferenciar al hombre natural del hombre civil y adjudicar el origen del mal a la corrupci&oacute;n debida a la civilizaci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        <em>Francamente, hay que confesar que, en todos los pa&iacute;ses, la humanidad entendida en un sentido amplio es una cualidad m&aacute;s rara de lo que se piensa. Cuando leemos la historia de los pa&iacute;ses m&aacute;s cultivados, vemos tantos ejemplos de barbarie, que nos afligimos y asombramos. Me sorprende siempre escuchar a personas de rango elevado expresar opiniones contrarias a esta humanidad general que deber&iacute;amos tener. [&hellip;] Respeto [la humanidad] tambi&eacute;n con los animales; libero a todos los que puedo, como hac&iacute;a Montaigne y no olvido que Pit&aacute;goras los compraba a los vendedores de aves con la misma intenci&oacute;n. Pero la mayor parte de los hombres tienen ideas tan diferentes de esta virtud que presento aqu&iacute;, que comienzo a temer que la naturaleza haya puesto en el hombre alguna tendencia a la inhumanidad [7].</em>
    </p><p class="article-text">
        Su tesis no puede dejar de sorprendernos por su actualidad: denuncia como causa de la existencia de la crueldad hacia los animales el prejuicio que hoy llamamos <em>antropocentrismo moral. </em>Al respecto, Vauvenargues, amigo de Voltaire, observaba en una de sus agudas m&aacute;ximas: &laquo;&iquest;Debemos extra&ntilde;arnos de que los hombres hayan cre&iacute;do que los animales han sido hechos para ellos si piensan de la misma manera sobre sus semejantes y la fortuna acostumbra a los poderosos a no tener en cuenta nada que no sea ellos mismos sobre la Tierra?&raquo; [8]. Jaucourt advierte, como algunos te&oacute;logos contempor&aacute;neos [9], que el antropocentrismo es una creencia reforzada por una lectura parcial e interesada de las Escrituras:
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;El principio que este pretendido rey del universo ha establecido de que todo est&aacute; hecho para &eacute;l as&iacute; como el abuso de algunos pasajes de las Escrituras no contribuyen acaso a fortificar esta tendencia? Sin embargo, &laquo;la religi&oacute;n misma nos ordena amar a los animales; debemos ser benevolentes con las criaturas que nos han prestado servicios o que no nos causan ning&uacute;n da&ntilde;o. Hay cierto intercambio entre ellas y nosotros, y cierta obligaci&oacute;n mutua&raquo;. Me place encontrar en Montaigne estos sentimientos y estas expresiones, que hago m&iacute;as [10].</em>
    </p><p class="article-text">
        Las consideraciones sobre el trato dado a los animales de Voltaire en su <em>Dictionnaire Philosophique </em>o Jaucourt en la <em>Encyclop&eacute;die </em>corresponden a una evoluci&oacute;n del sentimiento moral de la &eacute;poca que tiene lugar, sobre todo, en las mujeres. Como ya he se&ntilde;alado, las novelas tienen un papel muy importante en esta revalorizaci&oacute;n de los sentimientos. En la Francia del XVIII, sobre todo en la segunda parte del siglo, se apreciar&aacute;n las virtudes de la compasi&oacute;n y la generosidad que algunas novelistas, como Madame de Charri&egrave;re, llamar&aacute;n a aplicar tambi&eacute;n a los animales. Con la narrativa de tinte feminista de Madame Riccoboni, los animales son maltratados por un personaje masculino tir&aacute;nico y representan la libertad de la joven que consigue escapar de un matrimonio concertado. El bestiario de las novelas de autoras del Siglo de las Luces es muy rico y permite conocer el desarrollo de sentimientos de empat&iacute;a con respecto a los animales en numerosas mujeres ilustradas [11]. 
    </p><p class="article-text">
        Sostengo que la l&iacute;nea spinoziana que J. Israel identifica como la de la &laquo;Ilustraci&oacute;n radical&raquo; est&aacute; condicionada en la mayor parte de los pensadores no solo por el antropocentrismo moral, sino tambi&eacute;n por un androcentrismo que hace de la empat&iacute;a y la compasi&oacute;n hacia los animales un afecto eminentemente femenino y, por lo tanto, devaluado. Ya hemos visto que en el mismo Spinoza este desprecio ten&iacute;a g&eacute;nero: era la &laquo;misericordia mujeril&raquo;. Sus seguidores materialistas franceses no viven en la austeridad del contexto filos&oacute;fico y sociohist&oacute;rico de Spinoza. La sociabilidad de los salones presididos por las damas, el hedonismo y la <em>politesse </em>han suavizado su juicio sobre tales sentimientos. Sin embargo, la identidad viril sigue oponiendo lo que considera recias virtudes republicanas al femenino sentimiento de piedad. La compasi&oacute;n hacia los animales sigue siendo percibida en el mejor de los casos como una amable debilidad y, en el peor, como un irritante defecto. Sostengo que el g&eacute;nero de las virtudes ha dificultado el l&oacute;gico paso de la ontolog&iacute;a materialista que eliminaba el abismo humano-animal a una &eacute;tica sensoc&eacute;ntrica que asumiera sus consecuencias. El radicalismo de los ilustrados radicales no es tan radical en la cuesti&oacute;n del trato que merecen los animales no humanos, mientras que autores como Jaucourt, no mencionado por J. Israel, o Voltaire, al que califica de moderado, s&iacute; que van m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites del antropocentrismo moral.
    </p><p class="article-text">
        Notas (96 a 106 en la edici&oacute;n original):
    </p><p class="article-text">
        [1] Estos pasajes han sido reunidos en Voltaire, <em>Pens&eacute;es v&eacute;g&eacute;tariennes</em>, &eacute;dition &eacute;tablie, notes et postface par Renan Larue, Mille et une Nuits, Arth&egrave;me Fayard, 2014.
    </p><p class="article-text">
        [2] Larue, Renan, &laquo;Les bienfaits controvers&eacute;s du r&eacute;gime maigre le Trait&eacute; des dispenses du car&ecirc;me de Philippe Hecquet et sa r&eacute;ception (1709-1714)&raquo;, <em>Dix-huiti&egrave;me si&egrave;cle</em>, vol. 41, n.&ordm; 1, 2009, pp. 409-430.
    </p><p class="article-text">
        [3] Voltaire, art&iacute;culo ANIMALES del <em>Dictionnaire philosophique</em>, en Puleo, Alicia H. (ed.), <em>Figuras del Otro en la Ilustraci&oacute;n francesa</em>, ed. cit<em>.</em>, p. 189.
    </p><p class="article-text">
        [4] <em>Ibid.</em>, p. 188.
    </p><p class="article-text">
        [5] Jaucourt, Cruaut&eacute; <em>(Morale), </em>vol. IV, 1754, 517b.
    </p><p class="article-text">
        [6] <em>Ibid</em>., 518a.
    </p><p class="article-text">
        [7] <em>Ibid.</em>, 518b.
    </p><p class="article-text">
        [8] Vauvenargues, <em>Reflexiones y m&aacute;ximas</em>, en Puleo, Alicia H. (ed.), <em>Figuras del Otro en la Ilustraci&oacute;n francesa</em>, ed. cit., p. 191.
    </p><p class="article-text">
        [9] Destaca al respecto el te&oacute;logo anglicano y profesor de la Universidad de Oxford, Andrew Linzey, con obras como <em>Christianity and the Rights of Animals </em>(1987), <em>Animal Theology </em>(1994), <em>Creatures of the same God </em>(2007) y <em>Why Animal Suffering Matters: Philosophy, Theology, and Practical Ethics </em>(2009). El &laquo;Religions and Animals Project&raquo; del Oxford Center for Animal Ethics busca desarrollar lecturas no antropoc&eacute;ntricas de las diferentes religiones.
    </p><p class="article-text">
        [10] Jaucourt, Cruaut&eacute; <em>(Morale), </em>vol. IV, 1754, 519a.
    </p><p class="article-text">
        [11] Miech, St&eacute;phanie, &laquo;Nature et fonctions du bestiaire dans les romans de femmes auteurs au si&egrave;cle des Lumi&egrave;res&raquo;, en <em>L&rsquo;animal des Lumi&egrave;res</em>, <em>Dixhuiti&egrave;me si&egrave;cle</em>, vol. 42, n.&ordm; 1, 2010, pp. 139-159.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alicia H. Puleo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/naturaleza-animales-enciclopedismo-ilustracion_132_10684539.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Nov 2023 05:01:16 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Un ecofeminismo en defensa de los animales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/ecofeminismo-defensa-animales_132_3714110.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09694107-7493-4d91-b30c-9c44bf1a5e0d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los fundadores del Santuario Wings of Heart con algunos de los animales rescatados. Foto: Wings of Heart"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los animales no humanos sirven, a menudo, de medio para la construcción de una identidad viril concebida históricamente como separación con respecto a los sentimientos de empatía y compasión por el Otro.</p><p class="subtitle">Los varones que defienden a los animales no humanos son disidentes del</p><p class="subtitle">orden patriarcal especista</p><p class="subtitle">. En la causa de los animales late una potente redefinición de la masculinidad, una evolución fundamental que permitiría un salto cualitativo de la humanidad y que conecta con el ecofeminismo.</p></div><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de los animales no humanos es la peor de todas las &eacute;pocas desde que comparten el planeta con el <em>anthropos</em>. Por un lado, la crisis ecol&oacute;gica generada por el modelo devastador de desarrollo pone a la fauna silvestre al borde de la extinci&oacute;n. Por otro, se ha construido un sistema monstruoso de campos de exterminio en el que millones de animales destinados al consumo o a la experimentaci&oacute;n son privados de toda libertad y sometidos a atroces sufrimientos hasta la muerte. Sin embargo, cada vez son m&aacute;s los j&oacute;venes que se adhieren a la causa animalista desde la publicaci&oacute;n, a mediados de los a&ntilde;os setenta del siglo XX, del libro <em>Animal Liberation</em> del fil&oacute;sofo australiano Peter Singer. Se trata de un tema clave de nuestro tiempo, un tiempo en el que Occidente comienza a descubrir el parentesco que nos une a todos los animales, humanos y no humanos, cuerpos con mentes, con conciencia y sentimientos, sujetos de una vida. Porque, sin ninguna duda, estamos tomando conciencia del parentesco y la continuidad entre los &ldquo;terr&iacute;colas&rdquo;, esa condici&oacute;n com&uacute;n que subraya un documental que todo el mundo deber&iacute;a ver y que tendr&iacute;a que ser material de an&aacute;lisis y reflexi&oacute;n en la ense&ntilde;anza media y universitaria:&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Earthlings" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Earthlings</a> (puede verse online).
    </p><p class="article-text">
        El concepto de g&eacute;nero como construcci&oacute;n sociocultural e hist&oacute;rica de las diferencias entre los sexos ha permitido analizar el modelo tradicional del guerrero y sus variantes contempor&aacute;neas desde nuevas claves. La iniciaci&oacute;n a la masculinidad estereotipada siempre incluye un elemento de violencia. Como sugiere con profundidad, finura y gran elocuencia la pel&iacute;cula <em>In the Valley of Elah</em> (proyectada con tres t&iacute;tulos distintos en pa&iacute;ses de habla castellana: <em>En el valle de Elah</em>, <em>Valle de las sombras</em> y <em>La conspiraci&oacute;n</em>), existen v&iacute;nculos subterr&aacute;neos, por lo com&uacute;n desapercibidos, entre la violencia contra las mujeres y contra los animales, las pr&aacute;cticas s&aacute;dicas y la socializaci&oacute;n masculina para la guerra. En su estudio <em>Chicos son, hombres ser&aacute;n</em> (ed. Horas y Horas, 1991) sobre la violencia masculina en USA, la psic&oacute;loga social Myriam Miedzian desvelaba que algunos instructores militares de su pa&iacute;s exig&iacute;an a los j&oacute;venes en per&iacute;odo de formaci&oacute;n que mataran a &ldquo;la mujer que tienen dentro&rdquo;, oblig&aacute;ndoles, para demostrar que lo hab&iacute;an logrado, a matar a un cachorrillo de perro que hab&iacute;an tenido que cuidar durante los meses de entrenamiento; tambi&eacute;n mostraba que en los c&iacute;rculos diplom&aacute;ticos y pol&iacute;ticos las actitudes conciliadoras que buscaban evitar el enfrentamiento armado eran vistas como poco viriles, como &ldquo;afeminadas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los animales no humanos sirven, a menudo, de medio para la construcci&oacute;n de una identidad viril concebida hist&oacute;ricamente como separaci&oacute;n con respecto a los sentimientos de empat&iacute;a y compasi&oacute;n por el Otro. Pensemos, por ejemplo, en la tortura y muerte de animales como diversi&oacute;n de la pandilla de ni&ntilde;os o adolescentes, o en la caza deportiva que podemos definir como guerra sistem&aacute;tica declarada a los animales silvestres por individuos generalmente de sexo masculino. En la actualidad, las redes sociales son una ventana abierta a esta violencia desatada contra los animales, tanto para mal (individuos que cuelgan los videos s&aacute;dicos que han grabado o las fotos de sus supuestas haza&ntilde;as) como para bien (campa&ntilde;as de denuncia y peticiones de castigo judicial de los abusos). Esta violencia contra criaturas indefensas tiene dos objetivos fundamentales: experimentar la voluntad de poder y afirmar y solicitar el reconocimiento de su identidad de g&eacute;nero bipolarizada obtenida por la represi&oacute;n de los sentimientos de compasi&oacute;n. El &ldquo;duro&rdquo; es un resultado de t&eacute;cnicas de g&eacute;nero espec&iacute;ficas que proceden a extirpar caracter&iacute;sticas previamente definidas como propias del sexo femenino. La construcci&oacute;n del h&eacute;roe es una peligrosa empresa que no siempre resulta exitosa y puede, f&aacute;cilmente, producir villanos.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&oacute;gica patriarcal, la mujer aparece como figura caracterizada por la emocionalidad y la debilidad de la que hay que diferenciarse para ser &ldquo;superior&rdquo;, inconmovible e imperturbable ante espect&aacute;culos o acciones violentas que ella, se supone, no ser&iacute;a capaz de realizar. De ah&iacute; que algunas (felizmente escasas) mujeres traten de lograr un reconocimiento similar al del var&oacute;n exhibiendo conductas carentes de toda compasi&oacute;n en actividades como la caza o el toreo. Tratan, as&iacute;, de desafiar las normas de g&eacute;nero y la discriminaci&oacute;n sexista, sin ver que, de esta forma, est&aacute;n aceptando el canon androc&eacute;ntrico que ha devaluado virtudes del cuidado calificadas de &ldquo;femeninas&rdquo; y sobreestimado y hasta exigido en los varones actitudes y costumbres destructivas que se han considerado &ldquo;masculinas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los varones que defienden a los animales no humanos son disidentes de lo que llamo <em>orden patriarcal especista</em>. Lo son, consciente o inconscientemente, al menos en ese aspecto. En la causa de los animales late una potente redefinici&oacute;n de la masculinidad, una evoluci&oacute;n fundamental que permitir&iacute;a un salto cualitativo de la humanidad y que conecta con el ecofeminismo. Porque la igualdad de g&eacute;nero puede ser comprendida y concretada de dos maneras. La primera, androc&eacute;ntrica, como inclusi&oacute;n de las mujeres en el modelo patriarcal, exige el abandono de la conexi&oacute;n emocional, la empat&iacute;a y los valores del cuidado y la compasi&oacute;n por parte de las mujeres. La segunda, resultado de una conciencia cr&iacute;tica ecofeminista animalista, implica el desarrollo de esa conexi&oacute;n y esos valores por parte de todos los seres humanos independientemente de su sexo-g&eacute;nero. Esta es una de las razones por las que veo con claridad un lazo profundo entre feminismo y animalismo, a pesar de todos los desencuentros e incomprensiones mutuas que a&uacute;n los separan. Este v&iacute;nculo me parece uno de los temas fundamentales del ecofeminismo en tanto redefinici&oacute;n de nuestra especie y de sus relaciones con las dem&aacute;s. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La perspectiva ecofeminista implica la revisi&oacute;n de una serie de dualismos vertebradores de nuestro pensamiento: Naturaleza/Cultura, animal/humano, afectividad/intelecto, cuerpo/mente... A trav&eacute;s de la Historia, estos pares de opuestos jerarquizados han estado relacionados con la caracterizaci&oacute;n patriarcal de la diferencia de los sexos. Esta es una de las conexiones te&oacute;ricas que hacen pertinente el enfoque feminista de la cuesti&oacute;n ontol&oacute;gica, &eacute;tica y pol&iacute;tica de la relaci&oacute;n del ser humano con los dem&aacute;s seres vivos.
    </p><p class="article-text">
        El ecofeminismo demanda la reconciliaci&oacute;n con los cuerpos y con su materialidad vulnerable. Recuerda que existe un amor sin odio, un deseo sin cosificaci&oacute;n ni violencia. Al rechazar todo sistema de dominaci&oacute;n, denunciando sus implicaciones patriarcales, el ecofeminismo llama a superar la violencia estructural contra la naturaleza humana y no humana, as&iacute; como los prejuicios antropoc&eacute;ntricos que legitiman la violencia contra los animales. Lo que desde una perspectiva sexista y androc&eacute;ntrica aparec&iacute;a como sentimientos y actitudes femeninas o feminizadas, ridiculizadas, minusvaloradas, adquieren un nuevo status, ahora pol&iacute;tico, vinculado a una nueva comprensi&oacute;n del ser humano, de la diversidad y de esos otros seres a los que se suele incluir en los conceptos de &ldquo;carne&rdquo; y de &ldquo;recursos naturales&rdquo;. El ecofeminismo nos orienta, as&iacute;, hacia un mundo m&aacute;s justo, en que la opresi&oacute;n no se legitime por prejuicios y jerarqu&iacute;as de sexo, raza, clase, opci&oacute;n sexual, edad o capacidades, en el que se respete a los animales no humanos como individuos capaces de sufrir f&iacute;sica y emocionalmente y en el que se cuide de la Tierra que nos sustenta, pensando que no s&oacute;lo es nuestra, sino de las generaciones futuras y del resto de los seres vivos. En <em>Ecofeminismo para otro mundo posible</em> (ed. C&aacute;tedra, 2011) hice una reinterpretaci&oacute;n del mito griego del Minotauro con la que querr&iacute;a terminar estas l&iacute;neas. Es, a mi juicio, un s&iacute;mbolo de esos hombres y mujeres que han decidido dar su voz a los que no tienen voz. Las y los defensores de los animales son la nueva Ariadna y el nuevo Teseo que ya no odian la animalidad de sus cuerpos ni aceptan una cultura basada en la dominaci&oacute;n y la violencia sobre el Otro, reducido a mero cuerpo. Juntos entran en el laberinto del mundo y liberan al Minotauro porque saben que la humanidad plena no se alcanza por la negaci&oacute;n y el odio al Otro vulnerable, sino por la luz de la empat&iacute;a, la justicia y la compasi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alicia Puleo, Alicia H. Puleo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Nov 2016 19:50:44 +0000]]></pubDate>
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