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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ignacio Ramonet]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ignacio_ramonet/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ignacio Ramonet]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El Fidel que conocí]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fidel-conoci_129_3711959.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3d61f91-4b0c-4b03-9bd1-56c53561c66d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Fidel que conocí"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta la víspera de su fallecimiento a los 90 años, seguía movilizado en defensa de la ecología y del medio ambiente, y contra la globalización neoliberal, seguía en la trinchera, en primera linea</p></div><p class="article-text">
        Fidel ha muerto, pero es inmortal. Pocos hombres conocieron la gloria de entrar vivos en la leyenda y en la historia. Fidel es uno de ellos. Perteneci&oacute; a esa generaci&oacute;n de insurgentes m&iacute;ticos &ndash;Nelson Mandela, Patrice Lumumba, Amilcar Cabral, Che Guevara, Camilo Torres, Turcios Lima, Ahmed Ben Barka &ndash; que, persiguiendo un ideal de justicia, se lanzaron, en los a&ntilde;os 50, a la acci&oacute;n pol&iacute;tica con la ambici&oacute;n y la esperanza de cambiar un mundo de desigualdades y de discriminaciones, marcado por el comienzo de la guerra fr&iacute;a entre la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        En aquella &eacute;poca, en mas de la mitad del planeta, en Vietnam, en Argelia, en Guinea-Bissau, los pueblos oprimidos se sublevaban. La humanidad a&uacute;n estaba entonces, en gran parte, sometida a la infamia de la colonizaci&oacute;n. Casi toda &Aacute;frica y buena porci&oacute;n de Asia se encontraban todav&iacute;a dominadas, avasalladas por los viejos imperios occidentales. Mientras las naciones de Am&eacute;rica latina, independientes en teor&iacute;a desde hac&iacute;a siglo y medio, segu&iacute;an explotadas por privilegiadas minorias, sometidas a la discriminaci&oacute;n social y &eacute;tnica, y a menudo marcadas por dictaduras cruentas, amparadas por Washington.
    </p><p class="article-text">
        Fidel soport&oacute; la embestida de nada menos que diez presidentes estadounidenses (Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo). Tuvo relaciones con los principales l&iacute;deres que marcaron el mundo despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial (Nehru, Nasser, Tito, Jrushov, Olaf Palme, Ben Bella, Boumedienne, Arafat, Indira Gandhi, Salvador Allende, Brezhnev, Gorbachov, Fran&ccedil;ois Mitterrand, Juan Pablo II, el rey Juan Carlos, etc.). Y conoci&oacute; a algunos de los principales intelectuales y artistas de su tiempo (Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Arthur Miller, Pablo Neruda, Jorge Amado, Rafael Alberti, Guayasamin, Cartier-Bresson, Jos&eacute; Saramago, Gabriel Garcia Marquez, Eduardo Galeano, Noam Chomsky, etc.).
    </p><p class="article-text">
        Bajo su direcci&oacute;n, su peque&ntilde;o pa&iacute;s (100 000 km2, 11 millones de habitantes) pudo conducir una pol&iacute;tica de gran potencia a escala mundial, echando hasta un pulso con Estados Unidos cuyos dirigentes no consiguieron derribarlo, ni eliminarlo, ni siquiera modificar el rumbo de la Revoluci&oacute;n cubana. Y finalmente, en diciembre de 2014, tuvieron que admitir el fracaso de sus pol&iacute;ticas anticubanas, su derrota diplom&aacute;tica e iniciar un proceso de normalizaci&oacute;n que implicaba el respeto del sistema pol&iacute;tico cubano.
    </p><p class="article-text">
        En octubre de 1962, la Tercera Guerra Mundial estuvo a punto de estallar a causa de la actitud del gobierno de Estados Unidos que protestaba contra la instalaci&oacute;n de misiles nucleares sovi&eacute;ticos en Cuba. Cuya funci&oacute;n era, sobre todo, impedir otro desembarco militar como el de Playa Gir&oacute;n (bah&iacute;a de Cochinos) u otro directamente realizado por las fuerzas armadas estadounidenses para derrocar a la revoluci&oacute;n cubana.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace mas de 50 a&ntilde;os, Washington (a pesar del restablecimiento de relaciones diplom&aacute;ticas) le impone a Cuba un devastador embargo comercial -reforzado en los a&ntilde;os 1990 por las leyes Helms-Burton y Torricelli- que obstaculiza su desarrollo econ&oacute;mico normal. Con consecuencias tr&aacute;gicas para sus habitantes. Washington sigue conduciendo adem&aacute;s una guerra ideol&oacute;gica y medi&aacute;tica permanente contra La Habana a trav&eacute;s de las potentes Radio &ldquo;Marti&rdquo; y TV &ldquo;Marti&rdquo;, instaladas en La Florida para inundar a Cuba de propaganda como en los peores tiempos de la Guerra Fr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, varias organizaciones terroristas &ndash;Alpha 66 y Omega 7&ndash; hostiles al r&eacute;gimen cubano, tienen su sede en La Florida donde poseen campos de entrenamiento, y desde donde enviaron regularmente, con la complicidad pasiva de las autoridades estadounidenses, comandos armados para cometer atentados. Cuba es uno de los pa&iacute;ses que mas victimas ha tenido (unos 3.500 muertos) y que m&aacute;s ha sufrido del terrorismo en los &uacute;ltimos 60 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Ante tanto y tan permanente ataque, las autoridades cubanas han preconizado, en el &aacute;mbito interior, la uni&oacute;n a ultranza. Y han aplicado a su manera el viejo lema de San Ignacio de Loyola : &ldquo;En una fortaleza asediada, toda disidencia es traici&oacute;n.&rdquo; Pero nunca hubo, hasta la muerte de Fidel, ning&uacute;n culto de la personalidad. Ni retrato oficial, ni estatua, ni sello, ni moneda, ni calle, ni edificio, ni monumento con el nombre o la figura de Fidel, ni de ninguno de los lideres vivos de la Revoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuba, peque&ntilde;o pa&iacute;s apegado a su soberan&iacute;a, obtuvo bajo la direcci&oacute;n de Fidel Castro, a pesar del hostigamiento exterior permanente, resultados excepcionales en materia de desarrollo humano: abolici&oacute;n del racismo, emancipaci&oacute;n de la mujer, erradicaci&oacute;n del analfabetismo, reducci&oacute;n dr&aacute;stica de la mortalidad infantil, elevaci&oacute;n del nivel cultural general&hellip; En cuesti&oacute;n de educaci&oacute;n, de salud, de investigaci&oacute;n m&eacute;dica y de deporte, Cuba ha obtenido niveles que la sit&uacute;an en el grupo de naciones mas eficientes.
    </p><p class="article-text">
        Su diplomacia sigue siendo una de las mas activas del mundo. La Habana, en los a&ntilde;os 1960 y 1970, apoy&oacute; el combate de las guerrillas en muchos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Central (El Salvador, Guatemala, Nicaragua) y del Sur (Colombia, Venezuela, Bolivia, Argentina). Las fuerzas armadas cubanas han participado en campa&ntilde;as militares de gran envergadura, en particular en las guerras de Etiop&iacute;a y de Angola. Su intervenci&oacute;n en este ultimo pa&iacute;s se tradujo por la derrota de las divisiones de &eacute;lite de la Rep&uacute;blica de &Aacute;frica del Sur, lo cual acelero de manera indiscutible la ca&iacute;da del r&eacute;gimen racista del apartheid.
    </p><p class="article-text">
        La Revoluci&oacute;n cubana, de la cual Fidel Castro era el inspirador, el te&oacute;rico y el l&iacute;der, sigue siendo hoy, gracias a sus &eacute;xitos y a pesar de sus carencias, una referencia importante para millones de desheredados del planeta. Aqu&iacute; o all&aacute;, en Am&eacute;rica latina y en otras partes del mundo, mujeres y hombres protestan, luchan y a veces mueren para intentar establecer reg&iacute;menes inspirados por el modelo cubano.
    </p><p class="article-text">
        La ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n en 1989, la desaparici&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica en 1991 y el fracaso hist&oacute;rico del socialismo de Estado no modificaron el sue&ntilde;o de Fidel Castro de instaurar en Cuba una sociedad de nuevo tipo, mas justa, mas sana, mejor educada, sin privatizaciones ni discriminaciones de ning&uacute;n tipo, y con una cultura global total.
    </p><p class="article-text">
        Hasta la v&iacute;spera de su fallecimiento a los 90 a&ntilde;os, segu&iacute;a movilizado en defensa de la ecolog&iacute;a y del medio ambiente, y contra la globalizaci&oacute;n neoliberal, segu&iacute;a en la trinchera, en primera linea, conduciendo la batalla por las ideas en las que cre&iacute;a y a las cuales nada ni nadie le hizo renunciar.
    </p><p class="article-text">
        En el pante&oacute;n mundial consagrado a aquellos que con m&aacute;s empe&ntilde;o lucharon por la justicia social y que m&aacute;s solidaridad derrocharon en favor de los oprimidos de la Tierra, Fidel Castro - le guste o no a sus detractores - tiene un lugar reservado.
    </p><p class="article-text">
        Lo conoc&iacute; en 1975 y convers&eacute; con &eacute;l en m&uacute;ltiples ocasiones, pero, durante mucho tiempo, en circunstancias siempre muy profesionales y muy precisas, con ocasi&oacute;n de reportajes en la isla o la participaci&oacute;n en alg&uacute;n congreso o alg&uacute;n evento. Cuando decidimos hacer el libro &ldquo;Fidel Castro. Biograf&iacute;a a dos voces&rdquo; (o &ldquo;Cien horas con Fidel&rdquo;), me invit&oacute; a acompa&ntilde;arlo durante d&iacute;as en diversos recorridos. Tanto por Cuba (Santiago, Holguin, La Habana) como por el extranjero (Ecuador). En coche, en avi&oacute;n, caminando, almorzando o cenando, conversamos largo. Sin grabadora. De todos los temas posibles, de las noticias del d&iacute;a, de sus experiencias pasadas y de sus preocupaciones presentes. Que yo reconstru&iacute;a luego, de memoria, en mis cuadernos. Luego, durante tres a&ntilde;os, nos vimos muy frecuentemente, al menos varios d&iacute;as, una vez por trimestre.
    </p><p class="article-text">
        Descubr&iacute; as&iacute; un Fidel intimo. Casi t&iacute;mido. Muy educado. Escuchando con atenci&oacute;n a cada interlocutor. Siempre atento a los dem&aacute;s, y en particular a sus colaboradores. Nunca le o&iacute; una palabra mas alta que la otra. Nunca una orden. Con modales y gestos de una cortes&iacute;a de anta&ntilde;o. Todo un caballero. Con un alto sentido del pundonor. Que vive, por lo que pude apreciar, de manera espartana. Mobiliario austero, comida sana y frugal. Modo de vida de monje-soldado.
    </p><p class="article-text">
        Su jornada de trabajo se sol&iacute;a terminar a las seis o las siete de la madrugada, cuando despuntaba el d&iacute;a. M&aacute;s de una vez interrumpi&oacute; nuestra conversaci&oacute;n a las dos o las tres de la madrugada porque a&uacute;n deb&iacute;a participar en unas &ldquo;reuniones importantes&rdquo;&hellip; Dorm&iacute;a s&oacute;lo cuatro horas, m&aacute;s, de vez en cuando, una o dos horas en cualquier momento del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero era tambi&eacute;n un gran madrugador. E incansable. Viajes, desplazamientos, reuniones se encadenaban sin tregua. A un ritmo ins&oacute;lito. Sus asistentes &ndash;todos j&oacute;venes y brillantes de unos 30 a&ntilde;os&ndash; estaban, al final del d&iacute;a, exhaustos. Se dorm&iacute;an de pie. Agotados. Incapaces de seguir el ritmo de ese infatigable gigante.
    </p><p class="article-text">
        Fidel reclamaba notas, informes, cables, noticias, estad&iacute;sticas, res&uacute;menes de emisiones de televisi&oacute;n o de radio, llamadas telef&oacute;nicas... No paraba de pensar, de cavilar. Siempre alerta, siempre en acci&oacute;n, siempre a la cabeza de un peque&ntilde;o Estado mayor &ndash; el que constitu&iacute;an sus asistentes y ayudantes &ndash; librando una batalla nueva. Siempre con ideas. Pensando lo impensable. Imaginando lo inimaginable. Con un atrevimiento mental espectacular.
    </p><p class="article-text">
        Una vez definido un proyecto. Ning&uacute;n obst&aacute;culo lo deten&iacute;a. Su realizaci&oacute;n iba de si. &ldquo;La intendencia seguir&aacute;&rdquo; dec&iacute;a Napole&oacute;n. Fidel igual. Su entusiasmo arrastraba la adhesi&oacute;n. Levantaba las voluntades. Como un fen&oacute;meno casi de magia, se ve&iacute;an las ideas materializarse, hacerse hechos palpables, cosas, acontecimientos.
    </p><p class="article-text">
        Su capacidad retorica, tantas veces descrita, era prodigiosa. Fenomenal. No hablo de sus discursos p&uacute;blicos, bien conocidos. Sino de una simple conversaci&oacute;n de sobremesa. Fidel era un torrente de palabras. Una avalancha. Que acompa&ntilde;aba la prodigiosa gestualidad de sus finas manos.
    </p><p class="article-text">
        Le gustaba la precisi&oacute;n, la exactitud, la puntualidad. Con &eacute;l, nada de aproximaciones. Una memoria portentosa, de una precisi&oacute;n ins&oacute;lita. Apabullante. Tan rica que hasta parec&iacute;a a veces impedirle pensar de manera sint&eacute;tica. Su pensamiento era arborescente. Todo se encadenaba. Todo ten&iacute;a que ver con todo. Digresiones constantes. Par&eacute;ntesis permanentes. El desarrollo de un tema le conduc&iacute;a, por asociaci&oacute;n, por recuerdo de tal detalle, de tal situaci&oacute;n o de tal personaje, a evocar un tema paralelo, y otro, y otro, y otro. Alej&aacute;ndose as&iacute; del tema central. A tal punto que el interlocutor tem&iacute;a, un instante, que hubiese perdido el hilo. Pero desandaba luego lo andado, y volv&iacute;a a retomar, con sorprendente soltura, la idea principal.
    </p><p class="article-text">
        En ning&uacute;n momento, a lo largo de mas de cien horas de conversaciones, Fidel puso un limite cualquiera a las cuestiones a abordar. Como intelectual que era, y de un calibre considerable, no le tem&iacute;a al debate. Al contrario, lo requer&iacute;a, lo estimulaba. Siempre dispuesto a litigar con quien sea. Con mucho respeto hacia el otro. Con mucho cuidado. Y era un discutidor y un polemista temible. Con argumentos a espuertas. A quien solo repugnaban la mala fe y el odio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Ramonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fidel-conoci_129_3711959.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Nov 2016 14:35:13 +0000]]></pubDate>
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