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    <title><![CDATA[elDiario.es - Antoni Sitges]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/antoni_sitges/]]></link>
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      <title><![CDATA[Un impuesto a las bebidas azucaradas: una medida más contra la obesidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/impuesto-bebidas-azucaradas-medida-obesidad_132_3696532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El impuesto sobre las bebidas azucaradas no debería ser una medida aislada sino formar parte de un plan estructurado para fomentar la educación alimentaria e informar de los riesgos que conlleva el sobrepeso y el sedentarismo</p><p class="subtitle">Esta es una opinión publicada en El Diari de la Sanitat</p></div><p class="article-text">
        La imposici&oacute;n de un recargo econ&oacute;mico a las bebidas azucaradas es una buena noticia. Venga de Espa&ntilde;a, venga de Catalunya, venga de donde venga es una buena noticia. Ha de contemplars, sin embargo, como una medida m&aacute;s en la lucha contra la obesidad y no como una medida, digamos, definitiva.
    </p><p class="article-text">
        Que la obesidad es hoy el problema de salud p&uacute;blica m&aacute;s prevalente no ofrece la menor duda. Es un fen&oacute;meno, de hecho, ya una enfermedad, que no respeta edad, sexo o procedencia geogr&aacute;fica. Es el resultado de lo que denominamos balance positivo de energ&iacute;a (calor&iacute;as), a saber: que ingerimos m&aacute;s calor&iacute;as de las que gastamos y esta diferencia entre entradas y salidas se almacena en nuestro organismo en forma de grasa. El por qu&eacute; ingerimos m&aacute;s calor&iacute;as de las necesarias tienen que ver con nuestros apetitos, deseos y placeres, m&aacute;s que con necesidades b&aacute;sicas. Ciertos alimentos, generalmente los m&aacute;s ricos desde el punto de vista cal&oacute;rico, proporcionan tal satisfacci&oacute;n que su consumo prolongado puede llegar a la adicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Disponemos ya de evidencia emp&iacute;rica obtenida en animales de experimentaci&oacute;n que prueban que ciertos alimentos pueden activar circuitos neuronales similares a los que se activan con el consumo de drogas. Por otro lado, el del gasto cal&oacute;rico, los h&aacute;bitos sedentarios no propician que &ldquo;limpiemos&rdquo; nuestros excesos de ingesta mediante ejercicio f&iacute;sico. En condiciones normales, tal balance positivo solo es saludable en el crecimiento o en el embarazo, por poner los dos ejemplos m&aacute;s claros, pero en ausencia de una buena excusa fisiol&oacute;gica el balance positivo de energ&iacute;a no anuncia nada bueno.
    </p><p class="article-text">
        Una vez instaurada, la obesidad es dif&iacute;cil de revertir. Todos sabemos lo duro que es ponerse a r&eacute;gimen para perder peso. Es m&aacute;s, si la obesidad se descontrola y acaba siendo m&oacute;rbida cuando se duplica o triplica el que deber&iacute;a ser el peso normal, la soluci&oacute;n pasa a menudo por el quir&oacute;fano donde el cirujano destruye la anatom&iacute;a normal del aparato digestivo y, en cierto sentido, construye una enfermedad para combatir con mayor o menor eficacia otra.
    </p><p class="article-text">
        Es preciso responsabilizar m&aacute;s al ciudadano sobre su propia salud, m&aacute;xime en un sistema sanitario p&uacute;blico como el nuestro, pagado entre todos y que se basa en la solidaridad. Y si la solidaridad y el derecho a una atenci&oacute;n sanitaria gratuita son la cara de una moneda, la cruz, obligatoriamente, es la responsabilidad de cada uno de nosotros de no abusar. <em>Nos hemos de querer m&aacute;s a nosotros mismos</em>, declaraba este domingo una adicta al alcohol en una entrevista publicada en un rotativo barcelon&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por estos motivos, el impuesto sobre las bebidas azucaradas no deber&iacute;a ser una medida aislada sino formar parte de un plan estructurado para fomentar la educaci&oacute;n alimentaria e informar de los riesgos que entra&ntilde;a el exceso de peso y el sedentarismo. Los medios est&aacute;n disponibles. La informaci&oacute;n tambi&eacute;n. Sin ir m&aacute;s lejos, la Generalitat dispone de un web sobre educaci&oacute;n alimentaria y de un plan (PAAS, <em>Promoci&oacute; de la salut mitjan&ccedil;ant l&rsquo;alimentaci&oacute; saludable i l&rsquo;activitat f&iacute;sica</em>) mod&eacute;licos que es preciso intensificar en los medios; pero adem&aacute;s hay que ir m&aacute;s all&aacute; e intervenir legalmente. A fin de cuentas parece l&oacute;gico invertir m&aacute;s en medidas preventivas audaces para proteger la salud de la poblaci&oacute;n y menos en soluciones farmacol&oacute;gicas y quir&uacute;rgicas que no dejan de ser un caro parche.
    </p><p class="article-text">
        En Latinoam&eacute;rica, donde la obesidad ha adquirido ya car&aacute;cter end&eacute;mico, se han tomado algunas iniciativas legislativas interesantes que van m&aacute;s all&aacute; de la adopci&oacute;n de medidas aisladas. Chile, por ejemplo, pa&iacute;s que padece una de las tasas m&aacute;s altas de obesidad e hipertensi&oacute;n, ha legislado duramente contra la comida &ldquo;chatarra&rdquo; que obliga no solo a detallar los ingredientes de un producto alimentario sino a anunciar en el envase que se trata de un producto &ldquo;alto en az&uacute;car&rdquo; o &ldquo;alto en grasas saturadas&rdquo; y a exhibir, si es el caso, uno o m&aacute;s distintivos negros para alertar al personal de su asociaci&oacute;n con la obesidad y sus consecuencias. Proh&iacute;be asimismo la venta de productos hipercal&oacute;ricos en las escuelas y su publicidad televisiva en horario infantil. Castigados los huevos sorpresa, las hamburguesas americanas, los cereales enriquecidos y, por descontado, las bebidas azucaradas. Se eliminan de los envases, dibujos o logos que pudieran reclamar la atenci&oacute;n del consumidor, especialmente de los m&aacute;s j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Mientras escribo esto, en menos de diez minutos han anunciado en la televisi&oacute;n consecutivamente los huevos sorpresa, la hamburguesa doble con <em>bacon</em> y un refresco azucarado. Y sin contrapeso. As&iacute; pues, manos a la obra.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antoni Sitges]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Dec 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Obesidad,Impuestos]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Un impost a les begudes ensucrades, una mesura més contra l’obesitat]]></title>
      <link><![CDATA[http://diarisanitat.cat/un-impost-les-begudes-ensucrades-una-mesura-mes-contra-lobesitat/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antoni Sitges]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Dec 2016 12:55:18 +0000]]></pubDate>
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