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    <title><![CDATA[elDiario.es - Julián López Milla]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/julian_lopez_milla/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Julián López Milla]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Por qué puede ganar Trump?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ganar-trump_129_11791162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f4c4a485-0507-4c22-aef3-b7ba7258ff3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué puede ganar Trump?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy, Estados Unidos es un mosaico de contradicciones, y nadie como Trump para explotarlas, aprovechando la complejidad del mundo en que vivimos para lanzar mensajes simplistas y proponer soluciones tan fáciles como inútiles</p></div><p class="article-text">
        Hace casi cuatro a&ntilde;os, conforme se completaba el recuento de las elecciones presidenciales de 2020, muchos analistas alertaban de que el Partido Republicano deb&iacute;a apartarse de Trump lo m&aacute;s r&aacute;pido posible. Advert&iacute;an de que su extremismo y su histrionismo eran un pesado lastre para una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica que deb&iacute;a aspirar a representar la diversidad de los Estados Unidos. Cuando sus seguidores m&aacute;s fieles, alentados por su l&iacute;der, trataron de asaltar el Congreso, los mismos observadores reiteraron que el trumpismo era cosa del pasado y avisaron de que los republicanos acabar&iacute;an suicid&aacute;ndose si no pasaban p&aacute;gina lo antes posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aqu&iacute; estamos, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, contemplando la posibilidad de que Donald Trump vuelva a residir en la Casa Blanca. Un an&aacute;lisis detallado de las razones por las que puede ocurrir exigir&iacute;a mucho m&aacute;s espacio, pero nos atrevemos a apuntar aqu&iacute;, someramente, algunos de los motivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los Estados Unidos hay dos realidades completamente diferentes. Por un lado, est&aacute;n las grandes ciudades. Por otro, las extensas zonas rurales y las urbes de tama&ntilde;o medio. En <em>The New Class War</em>, Michael Lind explica c&oacute;mo las poblaciones m&aacute;s grandes se fueron llenando de clases medias muy formadas, que abrazaban valores progresistas, mientras las inmensas regiones agrarias se vaciaban y muchas &aacute;reas industriales se empobrec&iacute;an, pues las empresas se deslocalizaban a otros pa&iacute;ses. Esas clases medias urbanas lograron introducir en la agenda pol&iacute;tica sus preocupaciones (como el cambio clim&aacute;tico o el aprovechamiento de los beneficios de la globalizaci&oacute;n), pero tanto los residentes en zonas rurales como los trabajadores menos cualificados sintieron que las suyas eran ignoradas, e incluso marginadas, en beneficio de la &ldquo;ideolog&iacute;a urbana imperante&rdquo;. Trump se aprovecha de esa sensaci&oacute;n de abandono y del resentimiento que provoca. Los mapas electorales de los estados m&aacute;s disputados suelen mostrar enormes superficies rojas (color del partido republicano), entre las que destacan peque&ntilde;as islas azules (las grandes ciudades, donde los dem&oacute;cratas obtienen elevados niveles de voto).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los mayores n&uacute;cleos urbanos no son tan homog&eacute;neos como muchos piensan. En ellos hay barrios degradados, con elevados porcentajes de poblaci&oacute;n inmigrante, que constituyen un &oacute;ptimo caldo de cultivo para las propuestas de Donald Trump, lo que acaba erosionando la base electoral de sus rivales en los territorios que deber&iacute;an serles m&aacute;s favorables. Entre las minor&iacute;as &eacute;tnicas, tambi&eacute;n existe una enorme diversidad: en algunos segmentos, crecen las reticencias hacia la llegada de nuevos inmigrantes, especialmente entre los latinos; en otros, como ocurre entre los musulmanes, la postura de los dem&oacute;cratas hacia Israel o su defensa del feminismo, los aleja de Kamala Harris, que puede tener problemas para mantener los porcentajes de Joe Biden entre el electorado afroamericano, pues la inflaci&oacute;n ha resultado devastadora entre las familias m&aacute;s humildes.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, Estados Unidos es un mosaico de contradicciones, y nadie como Trump para explotarlas, aprovechando la complejidad del mundo en que vivimos para lanzar mensajes simplistas y proponer soluciones tan f&aacute;ciles como in&uacute;tiles, pero que encajan muy bien con las opiniones, casi siempre poco fundamentadas, de una parte relevante del electorado.
    </p><p class="article-text">
        Debemos llamar tambi&eacute;n la atenci&oacute;n sobre el papel de las redes sociales, a trav&eacute;s de las que los mensajes falsos y las medias verdades se difunden con enorme rapidez. Algunos estudios (por ejemplo, el publicado por Vosoughi, Roy y Aral en la revista Science en 2018) han puesto de manifiesto que, en ellas, las mentiras se propagan m&aacute;s, y con m&aacute;s velocidad, que las informaciones veraces. La manera en que funcionan, a trav&eacute;s de algoritmos que proporcionan acceso a contenidos parecidos a los ya visualizados y crean una barrera frente a voces discrepantes, refuerzan la polarizaci&oacute;n y facilitan la difusi&oacute;n de esos mensajes simples. La argumentaci&oacute;n, las opiniones contrastadas, el debate riguroso, con &aacute;nimo constructivo, apenas tienen cabida en las redes sociales, terreno abonado para el trumpismo. Al tratar de combatirlo con las mismas armas, se olvida con frecuencia que ni el medio ni sus reglas son neutrales. Es una batalla desigual.
    </p><p class="article-text">
        Con el apoyo de las redes sociales, pero con la complicidad de algunos de los grandes medios de comunicaci&oacute;n tradicionales (bastantes cr&iacute;ticos con Trump, casi todos), el candidato republicano ha conseguido imponer sus temas durante la campa&ntilde;a. Con mensajes delirantes, como los relativos a los haitianos que se com&iacute;an a las mascotas, ha logrado que la inmigraci&oacute;n y la inseguridad ocupasen un lugar central, y que muchos espacios de debate pol&iacute;tico dedicasen horas y horas a hablar de sus declaraciones en vez de abordar otras cuestiones, como la asistencia sanitaria o la falta de servicios sociales, en las que el expresidente no tiene mucho cr&eacute;dito entre el electorado. Sus exageraciones, exabruptos e insultos se han convertido en el eje de la campa&ntilde;a, y los dem&oacute;cratas, al tratar de combatirlos, muchas veces han amplificado su impacto, cohesionando a los votantes de Trump, que constituyen un bloque mucho m&aacute;s compacto que el de Harris, que aglutina a votantes con opiniones muy dispares sobre cuestiones como la invasi&oacute;n de Ucrania, la guerra comercial con China, o el conflicto palestino, por citar s&oacute;lo tres ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la vicepresidenta no era la mejor opci&oacute;n dem&oacute;crata para esta confrontaci&oacute;n electoral (tampoco era, ni mucho menos, la peor), aunque no creemos que su elecci&oacute;n sea tan determinante para el resultado final como los factores a los que nos acabamos de referir y que, a nuestro juicio, no han merecido la suficiente atenci&oacute;n. Si Trump vuelve a convertirse en presidente, no ser&aacute; ninguna sorpresa.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julián López Milla, Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ganar-trump_129_11791162.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Nov 2024 05:00:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué puede ganar Trump?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Coger las riendas, cueste lo que cueste]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/coger-riendas-cueste-cueste_129_11786805.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1d766dc-9768-410a-b2f4-e22aa2c0b705_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Coger las riendas, cueste lo que cueste"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los medios llegan a las zonas con cuentagotas, entre acusaciones veladas respecto a si se solicitan pocos desde Valencia o se envían menos de los que se piden desde Madrid. Pero los afectados, después de varios días entre el barro, rodeados de vehículos y enseres amontonados, sin luz ni agua, con dificultades para acceder a alimentos y medicinas, ya están hartos</p></div><p class="article-text">
        No me resulta dif&iacute;cil empatizar con los dirigentes pol&iacute;ticos que han de tomar decisiones en situaciones complejas. Normalmente, disponen de informaci&oacute;n parcial y, a veces, contradictoria. Aunque suelen contar con el soporte de especialistas en la materia (normalmente, funcionarios con una dilatada experiencia en la gesti&oacute;n de eventos similares), casi nunca hay nadie capaz de proponer una soluci&oacute;n &oacute;ptima. Frecuentemente, hay que elegir entre respuestas imperfectas, arriesgadas, asumiendo que siempre va a producirse alg&uacute;n perjuicio y tratando de minimizar los da&ntilde;os. Adoptando todas las medidas preventivas posibles, siempre hay algo que sale mal y las convierte en insuficientes. Asumir este tipo de responsabilidades forma parte de las obligaciones de quienes nos gobiernan. Como suele afirmarse, &ldquo;va incluido en el cargo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no puedo sentir m&aacute;s que perplejidad e irritaci&oacute;n cuando ante una evidente concatenaci&oacute;n de fallos, con graves e irreparables consecuencias, contin&uacute;a habiendo resistencias a asumir responsabilidades y contin&uacute;a pareciendo que no hay nadie al frente. Todos los mensajes que lanzaron los organismos oficiales (como AEMET o la Confederaci&oacute;n Hidrogr&aacute;fica del J&uacute;car) y las distintas administraciones (estatal, auton&oacute;mica y local) fueron hechos p&uacute;blicos, se difundieron velozmente, y han quedado para la historia (por m&aacute;s que alguno haya sido borrado, lo que no ha hecho m&aacute;s que poner en evidencia el error de quien lo emiti&oacute;). La habitual guerra de fan&aacute;ticos, tratando de desacreditar a los contrarios, recordando algunos de esos mensajes e ignorando los otros, s&oacute;lo deber&iacute;a cubrir de verg&uuml;enza a quien participa en ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la cat&aacute;strofe natural y sus devastadoras consecuencias, amplificadas por la cadena de fallos en el sistema de prevenci&oacute;n, era necesario que la respuesta estuviera a la altura de la inmensidad del drama y del desastre. Pero no lo ha estado, y ello no ha hecho m&aacute;s que acentuar la rabia y la impotencia de la ciudadan&iacute;a. Muchas personas han tratado de movilizarse para echar una mano, pertrechados de buena voluntad, y poco m&aacute;s&hellip; Pero todos estos esfuerzos pueden resultar in&uacute;tiles si nadie se ocupa de organizar la ayuda y de crear las condiciones para que sea eficaz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me imagino que los m&uacute;ltiples frentes en que se debe actuar exigen una capacidad organizativa de la que, probablemente, no se dispone. Y que, en tales circunstancias, es muy dif&iacute;cil fijar prioridades para asignar unos recursos que siempre ser&aacute;n escasos. Pero creo que no soy el &uacute;nico que ha tenido la sensaci&oacute;n de que la Administraci&oacute;n auton&oacute;mica, incapaz de utilizar todos los medios a su alcance para mitigar las consecuencias de la cat&aacute;strofe (la Diputaci&oacute;n o la Universitat de Val&egrave;ncia, por ejemplo, s&iacute; actuaron a tiempo), entr&oacute; en shock y qued&oacute; paralizada durante muchas horas, limit&aacute;ndose a poco m&aacute;s que hacer un recuento de las v&iacute;ctimas y los da&ntilde;os materiales. Ni siquiera pudo definir las actuaciones m&aacute;s urgentes y solicitar los medios necesarios para acometerlas. Si quien est&aacute; sobre el terreno no es capaz de establecer d&oacute;nde hay que actuar y qu&eacute; medios hacen falta en cada lugar, &iquest;debemos esperar que lo haga una persona sentada en un despacho de Madrid?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se ha ido extendiendo la sensaci&oacute;n de que no hay nadie al frente. El gobierno valenciano dispone de los instrumentos legales necesarios para ceder las riendas (solicitar la declaraci&oacute;n de Estado de alarma o elevar la emergencia al nivel 3), pero parece dispuesto a continuar manteni&eacute;ndose al mando, a pesar de que no parece capaz de reaccionar con la rapidez, la contundencia y la efectividad que exige la situaci&oacute;n. Mientras escribo este texto, estoy comprobando que tampoco ha logrado articular una organizaci&oacute;n m&iacute;nimamente eficaz en el centro de voluntarios instalado en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, al mando del cual se encuentra, al parecer, toda una vicepresidenta del Consell (muchos est&aacute;n pasando m&aacute;s tiempo en el autob&uacute;s que ayudando a los damnificados). Los medios llegan a las zonas con cuentagotas, entre acusaciones veladas respecto a si se solicitan pocos desde Valencia o se env&iacute;an menos de los que se piden desde Madrid. Pero los afectados, despu&eacute;s de varios d&iacute;as entre el barro, rodeados de veh&iacute;culos y enseres amontonados, sin luz ni agua, con dificultades para acceder a alimentos y medicinas, ya est&aacute;n hartos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay excusas. La DANA era inevitable, pero las previsiones, esta vez, fueron, en general, acertadas. Algunos avisos se dieron a tiempo, otros llegaron muy tarde. Nunca sabremos cu&aacute;ntas muertes podr&iacute;an haberse impedido. Pero, cada d&iacute;a que pasa, estamos comprobando lo importante que es actuar con rapidez y eficacia. La envergadura de la respuesta est&aacute; quedando muy por debajo de la que exige la magnitud de la tragedia. El gobierno de Espa&ntilde;a debe asumir su responsabilidad y tomar las riendas de la situaci&oacute;n, movilizando m&aacute;s recursos y coordinando la actuaci&oacute;n de los efectivos europeos (ya s&eacute; que una saturaci&oacute;n de medios puede ser casi tan perjudicial como su ausencia, pero nada impide que, por ejemplo, se vayan acercando a la zona). Correr&aacute; un enorme riesgo pol&iacute;tico, claro. Pero creo que muchos coincidiremos en que eso es lo de menos. Ha de emplearse a fondo, recurriendo a su mayor capacidad organizativa y log&iacute;stica, y desplegando todos los recursos con que cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Los loables esfuerzos de muchos particulares no pueden llenar m&aacute;s que una m&iacute;nima parte del hueco que est&aacute; dejando la insuficiencia de los medios p&uacute;blicos. Pero si el Estado no es capaz de esta presente y actuar con rapidez y eficacia, se va a acrecentar la crisis de legitimidad de las instituciones. Probablemente, habr&aacute; quien est&eacute; encantado con ello, pues alimentar&aacute; el auge del individualismo y el rechazo a lo colectivo. Yo no. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julián López Milla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/coger-riendas-cueste-cueste_129_11786805.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Nov 2024 21:47:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Valencia,Comunitat Valenciana,Gobierno de la Comunitat Valenciana,Clima,Crisis climática,Emergencia climática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Votos decisivos, votos útiles para la ciudadanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/votos-decisivos-votos-utiles-ciudadania_129_3696542.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9edb018-3bed-4cc8-8e27-435d39fbd7d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Votos decisivos, votos útiles para la ciudadanía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los votos de otros grupos en el Congreso pueden ser influyentes, pero los del PSOE son decisivos y si el Gobierno quiere contar con ellos debe asegurarnos un giro inequívoco en las políticas de los últimos años</p></div><p class="article-text">
        Los socialistas espa&ntilde;oles, como los dem&aacute;s partidos socialdem&oacute;cratas europeos, somos defensores de la sostenibilidad fiscal, en los t&eacute;rminos en que la formularon los socialdem&oacute;cratas suecos cuando llegaron al gobierno en los a&ntilde;os treinta del siglo pasado. Los servicios p&uacute;blicos deben financiarse mediante un sistema tributario progresivo, y el recurso a la deuda ha de ser s&oacute;lo una f&oacute;rmula transitoria, limitada a las etapas de crisis, en las que los impuestos son incapaces de proporcionar recursos suficientes y una subida excesiva de los mismos puede ahogar la recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estamos a favor de cumplir los objetivos de estabilidad presupuestaria, que la Comisi&oacute;n Europea ha ido flexibilizando tras comprobar que la austeridad compulsiva no hac&iacute;a m&aacute;s que agravar las consecuencias de la crisis. De hecho, el objetivo de d&eacute;ficit para 2015, que el Gobierno incumpli&oacute; (lo sobrepas&oacute; en unos 9.000 millones de euros), acab&oacute; situ&aacute;ndose en el 4,2% despu&eacute;s de que Bruselas lo ampliase en varias ocasiones, pues en la primera actualizaci&oacute;n del Programa de Estabilidad que Rajoy negoci&oacute; con la Comisi&oacute;n, en 2012, era del 1%. Y el que se acaba de fijar para 2017, del 3,1%, contrasta con el equilibrio presupuestario acordado con la Comisi&oacute;n Europea hace cinco a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Nos parece que alcanzar el 3,1% de d&eacute;ficit en 2017 es posible, y por eso vamos a apoyarlo en el Congreso. Cosa distinta es que estemos de acuerdo con la forma en Montoro y Rajoy prev&eacute;n lograrlo, pues para ello dejan de lado la posibilidad de llevar a cabo una reforma integral de nuestro sistema tributario para hacerlo m&aacute;s progresivo y m&aacute;s justo, y rebajan el techo de gasto de la Administraci&oacute;n Central en unos 5.000 millones de euros. Esto supone consolidar los 3.000 millones de gasto recortados en 2016 a trav&eacute;s de acuerdos de no disponibilidad de cr&eacute;ditos y del cierre anticipado del presupuesto y abrir la puesta a recortes de gasto adicionales porque los 2.000 millones de euros de ahorro conseguidos por la ca&iacute;da de los intereses de la deuda parece que ya no se van a lograr el pr&oacute;ximo a&ntilde;o. Su &ldquo;mix&rdquo; de ingresos y gastos no lo compartimos.
    </p><p class="article-text">
        En las primeras semanas de esta legislatura, el Gobierno de Rajoy ha tomado conciencia de que los votos del Grupo Socialista en el Congreso son decisivos. As&iacute; se ha demostrado cuando hemos logrado articular mayor&iacute;as para instar al instar al Gobierno a derogar la Ley Mordaza o alcanzar un pacto de estado contra la violencia de g&eacute;nero, o cuando hemos logrado que se admitiera a tr&aacute;mite una reforma legal para acabar con la LOMCE, que ha obligado al Ejecutivo a negociar.
    </p><p class="article-text">
        Los votos de otros grupos pueden ser influyentes, pero los del PSOE son decisivos. Y si el Gobierno quiere contar con ellos debe asegurarnos un giro inequ&iacute;voco en las pol&iacute;ticas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Para aprobar los objetivos de d&eacute;ficit y deuda (que no el techo de gasto, que es una decisi&oacute;n del Gobierno que no requiere la validaci&oacute;n del Congreso) hemos logrado la flexibilizaci&oacute;n de la regla de gasto, que impide a muchos ayuntamientos que tienen &ldquo;dinero en la caja&rdquo; dedicarlo a inversiones productivas, generadoras de empleo, que permiten prestar mejores servicios a los vecinos del municipio (el caso del Ayuntamiento de Madrid es una buena muestra de esta situaci&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Hemos conseguido tambi&eacute;n que el Gobierno abra una v&iacute;a para asegurar la viabilidad de nuestro sistema de pensiones (que se deber&aacute; desarrollar en el marco del Pacto de Toledo), subiendo los topes a las cotizaciones sociales de los salarios m&aacute;s elevados con el fin de ir aumentando los ingresos. Hemos logrado una reforma del Impuesto de Sociedades que, aunque insuficiente, va en la direcci&oacute;n correcta, pues supondr&aacute; un ascenso del tipo efectivo que pagan las grandes corporaciones.
    </p><p class="article-text">
        Y hemos acordado una subida del Salario M&iacute;nimo Interprofesional del 8%, que supondr&aacute; 731 euros/a&ntilde;o para quienes van a pasar de cobrar 655 euros a 707 euros al mes por una jornada laboral completa. Ser&aacute;, en t&eacute;rminos absolutos, la mayor subida del SMI en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os, y la segunda m&aacute;s elevada, en t&eacute;rminos relativos. Mejorar&aacute; los ingresos de los trabajadores que el salario m&iacute;nimo e impulsar&aacute; el aumento de los ingresos de quienes cobran salarios superiores, aunque cercanos, al SMI. Ayudar&aacute; a los representantes de los trabajadores a demandar mejoras de las condiciones salariales en las mesas del di&aacute;logo social. Evidentemente, no resolver&aacute; los problemas de precariedad producidos por la reforma laboral de 2012, ni mejorar&aacute; la situaci&oacute;n de quienes no tienen un puesto de trabajo o ni siquiera cobran el SMI, pero paliar&aacute; el deterioro de las condiciones en que viven cientos miles de trabajadores que no han dejado de ver c&oacute;mo empeoraban durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Es el principio del cambio que es posible en el actual contexto pol&iacute;tico. Para lograrlo, hemos hecho valer nuestros votos, decisivos a la hora de aprobar un objetivo de estabilidad presupuestaria que compartimos (aunque no la forma de alcanzarlo, que no se vota en este momento), con la &uacute;nica aspiraci&oacute;n de ser &uacute;tiles a quienes nos apoyaron en las elecciones, e incluso a muchos que no lo hicieron.
    </p><p class="article-text">
        Seguiremos haciendo propuestas con el mismo objetivo. Trataremos de paliar las consecuencias m&aacute;s graves de la crisis y de las injustas pol&iacute;ticas aplicadas por el Gobierno de Rajoy desde 2012. Si el PP se aviene a ello, podremos llegar a acuerdos, como ahora. Si no lo hace, intentaremos forjar alianzas con otras fuerzas pol&iacute;ticas para conseguirlo, como ya hemos hecho con la LOMCE o con la Ley Mordaza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julián López Milla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/votos-decisivos-votos-utiles-ciudadania_129_3696542.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Dec 2016 19:15:40 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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