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    <title><![CDATA[elDiario.es - Julio Carabaña]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/julio_carabana/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Julio Carabaña]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El futuro de las pensiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/futuro-pensiones_132_2084809.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/327c53da-d06d-4687-91d5-3e9e354faf6f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Tabla"></p><p class="article-text">
        Almas bien o mal intencionadas llevan mucho  tiempo sembrando inquietudes sobre el  futuro de las  pensiones p&uacute;blicas. Y no sin &eacute;xito, seg&uacute;n parece. Es verdad que, cuando vienen por el lado derecho, se desacreditan los augurios atribuy&eacute;ndolos al inter&eacute;s de la banca por administrar nuestros ahorros por un m&oacute;dico dos por ciento anual; y, cuando vienen por la izquierda, el desprestigio se  intenta reduci&eacute;ndolos a estrategias de desgaste contra los gobiernos del PP. Pero unos y otros, a derecha e izquierda, han convertido en lugar com&uacute;n la idea de que las pensiones p&uacute;blicas van a ir a peor, o incluso a dejar de existir. Los pensionistas que estos d&iacute;as se movilizan, lo hacen por sus pensiones, pero sobre todo, protestan, por las de sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        Creo que estas protestas est&aacute;n poco justificadas para el presente, pues la renta de la poblaci&oacute;n que depende de las pensiones es la mayor de la historia, tanto en t&eacute;rminos absolutos como en relaci&oacute;n al resto de la poblaci&oacute;n. Hist&oacute;ricamente los pensionistas han sido m&aacute;s pobres que los activos, pero justo durante la &uacute;ltima crisis los ingresos de estos han ca&iacute;do hasta igualarse con los de los pensionistas, de modo que actualmente y <a href="https://elpais.com/elpais/2018/04/08/opinion/1523188481_698247.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por primera vez en la historia su posici&oacute;n relativa es de uno a uno</a>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Aciertan las protestas en lo referente al futuro? &iquest;Es verdad que el sistema actual de pensiones p&uacute;blicas es insostenible y que las pensiones peligran? Con casi total seguridad, no. Los temores por las pensiones futuras se justifican por el envejecimiento de la poblaci&oacute;n y por el empeoramiento de los salarios. Ahora bien, el envejecimiento de la poblaci&oacute;n, que es una previsi&oacute;n muy probable, es un factor de poca importancia; por el contrario, el empeoramiento de los salarios, que es mucho m&aacute;s importante, es una previsi&oacute;n harto improbable. Dicho de otro modo, es casi seguro que la proporci&oacute;n de ancianos aumente, pero tambi&eacute;n muy probable que la productividad de la econom&iacute;a aumente mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; digo que el envejecimiento es de poca importancia? Para explicarlo, es &uacute;til dividir a la poblaci&oacute;n adulta en dos partes, seg&uacute;n la relaci&oacute;n que tengan con las rentas del trabajo. Una parte  depende directamente de los ingresos del trabajo; los podemos llamar A (de 'adultos' o de potencialmente 'activos'),  y otra parte depende indirectamente; los podemos llamar P (de 'pasivos' o de 'pensionistas').  (Simplificamos dejando aparte a los menores y las rentas del capital, pero ello no afecta a lo principal del argumento).
    </p><p class="article-text">
        Comencemos por los temores respecto al <em>sistema </em>de pensiones. Los sistemas de pensiones p&uacute;blicas suelen llamarse de 'reparto' o 'distribuci&oacute;n' (<em>pay as you go</em> en ingl&eacute;s) porque se basan en la transferencia de una parte de las rentas laborales de A a P.  Estos sistemas no pueden nunca 'quebrar' ni ser 'insostenibles', pues, como sistemas, no dependen de la demograf&iacute;a ni de la econom&iacute;a, sino que se basan en lo que suele llamarse un 'pacto intergeneracional' que se actualiza por decisiones<em> pol&iacute;ticas</em> acerca de la <em>magnitud</em> de la transferencia. Esta magnitud es la cuesti&oacute;n principal para el sistema, independiente de cuestiones de organizaci&oacute;n como entre qui&eacute;nes se recauda y c&oacute;mo se reparte. &iquest;Qu&eacute; parte de la renta deben transferir los A a los P?  Es una cuesti&oacute;n estrictamente pol&iacute;tica, que puede adoptarse a&ntilde;o a a&ntilde;o o por plazos m&aacute;s largos, e incluso incluirse en la Constituci&oacute;n. Desde luego, si la cantidad se fija en t&eacute;rminos absolutos, puede resultar una carga pesada si la econom&iacute;a va mal. La clave est&aacute; en fijar la renta media de los pensionistas en t&eacute;rminos relativos a la renta media de los activos.  Puede decidirse una relaci&oacute;n de uno a uno, de modo que la renta media de P quede igual a la renta media de A, y los abuelos no tengan ni m&aacute;s ni menos que sus hijos y sus nietos. O puede decidirse que los P vivan con la mitad, o que necesitan el doble. En cualquier caso, la viabilidad <em>del sistema</em> de reparto est&aacute; asegurada, siempre que los adultos no se nieguen a transferir parte de las rentas a los mayores.
    </p><p class="article-text">
        Lo problem&aacute;tico no es, pues, el sistema, sino la magnitud de las transferencias, es decir, no la existencia, sino la cuant&iacute;a de las pensiones. Es posible, en efecto, que con la organizaci&oacute;n actual, el sistema no recaude lo suficiente para pagar las pensiones que se  ha comprometido a pagar, y en ese caso, efectivamente, habr&aacute; que reformar la organizaci&oacute;n del sistema, bien subiendo las cotizaciones de A, bien bajando las percepciones de P. Cuando se augura la 'quiebra'  o la 'insostenibilidad' del sistema, lo que realmente se dice es que por mucho que se suban las cotizaciones habr&aacute;, adem&aacute;s, que bajar las pensiones. Pedro eso no ser&iacute;a una quiebra del sistema, sino un ajuste de las percepciones.     
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                </figure><p class="article-text">
        Aqu&iacute; es donde entra en juego el envejecimiento de la poblaci&oacute;n. Es frecuente exponerlo bajo la forma de la tasa de dependencia, que es simplemente la ratio P/A, entre mayores de 65 a&ntilde;os (que pueden representar a P) y los que tienen entre 15 y 64 a&ntilde;os (por convenci&oacute;n 'potencialmente activos', y pueden tomarse como representaci&oacute;n de A). Seg&uacute;n las m&aacute;s recientes proyecciones del INE, la tasa de dependencia es de 28%, ser&aacute; de 33% en 2025, pasar&aacute; del 50% en 2038 y se estabilizar&aacute; sobre 60% hacia 2050 (tabla 1). Visto desde el otro lado, esto significa que actualmente hay 3,5 adultos por cada mayor de 64 a&ntilde;os, ratio que llegar&aacute; a 3 en 2025, en 2038 estar&aacute; en 2 y desde 2050 se estabilizar&aacute;, por fin, en torno a 1,5. <a href="/content/edit/www1.seg-social.es/ActivaInternet/groups/public/documents/rev.../rev_032187.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;No es esto un riesgo muy serio, dif&iacute;cil de afrontar?</a> Y, adem&aacute;s, con salarios cada vez menores como los que se avecinan. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Un riesgo muy serio? Supongamos que los potencialmente activos son generosos y transfieren a los pensionistas una renta igual a la que se quedan para ellos. Cada A, adem&aacute;s de a s&iacute; mismo, tiene que  mantener actualmente s&iacute; mismo y a 1/3,5 de pensionista (en total 1+1/3,5=1,28); en 2025 tendr&aacute; que mantener a 1+1/3 (1,33 en total), en 2038 tendr&aacute; que mantener a 1,5 y hacia 2050 a aproximadamente 1,65. Podemos llamar 'factor de reparto'  al n&uacute;mero total de adultos (A+P) a cargo de cada A, es decir, al cociente (A+P/A). Es otro modo de expresar lo que se suele llamar tasa de dependencia, P/A.  Preguntemos ahora cu&aacute;nto m&aacute;s tiene que producir A para mantener la renta media del conjunto A+P. La respuesta, obvia, es que tiene que aumentar el producto en lo que va de 1,28 a 1,67, es decir, un 30%. Este 30% es exactamente el aumento de la productividad de A necesario para hacer frente al incremento de P entre 2016 y 2050 manteniendo constante la renta <em>per capita </em>del conjunto de A y P.    
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        &iquest;Un riesgo dif&iacute;cil de afrontar?&iquest;Cu&aacute;n dif&iacute;cil de conseguir es un aumento as&iacute; de la productividad? Veamos c&oacute;mo ha ido la tarea hasta ahora. Seg&uacute;n se ve en la tabla 2, los 'factores de reparto' han pasado de 1,15 en 1971 a 1,20 en 1989, a 1,25 en 2002 y a 1,29 en 2017, a medida que el porcentaje de poblaci&oacute;n con 65 a&ntilde;os y m&aacute;s sub&iacute;a del 10% al 19% de la poblaci&oacute;n total. Es decir, el incremento de productividad necesario para compensar el envejecimiento ha sido de un 11%  (1,29/1,15). Pues bien, como puede verse en la tabla 2, en este intervalo de cuarenta y cinco a&ntilde;os la productividad de A se ha m&aacute;s que doblado, de modo que cada A podr&iacute;a en 2015 mantener a un pensionista entero, no al 0,28 de pensionista que realmente tuvo que mantener. La diferencia, naturalmente, se reflej&oacute; en un aumento general de la renta <em>per capita</em>.
    </p><p class="article-text">
        El contraste entre el aumento del 11% requerido por el envejecimiento y el de 116% logrado por la econom&iacute;a es una buena base para afirmar que el envejecimiento de la poblaci&oacute;n es un factor de poca importancia comparado con las mejoras de la econom&iacute;a. Como escrib&iacute; hace ya algunos a&ntilde;os, la carencia fatal de considerar el futuro de las pensiones en t&eacute;rminos de envejecimiento es que plantea en t&eacute;rminos de simple demograf&iacute;a un problema complejo de econom&iacute;a, por mucho que, curioisamente, sea <a href="http://www.revistasice.info/cachepdf/ICE_811_153-174__9895ED95A69622A83782E323ED9C50FB.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el enfoque favorito de muchos economistas</a>. Por ejemplo, <em>The Economist. </em>En 2003 titulaba  &ldquo;Work longer, have more babies&rdquo; y explicaba: &ldquo;Muchos pa&iacute;ses europeos tendr&aacute;n que hacer algo sobre los efectos de sus decrecientes tasas de natalidad a fin de corregir el desequilibrio entre trabajadores y pensionistas&rdquo; (27-9-03:13). Y en 2018 volv&iacute;a sobre el tema, si bien algo m&aacute;s optimista: en muchos pa&iacute;ses la poblaci&oacute;n en edad de trabajar disminuye y los viejos aumentan, pero la demograf&iacute;a no es el destino.  Y, en efecto, no lo es; o, por lo menos, no es el destino de las pensiones, que es econ&oacute;mico, no demogr&aacute;fico.  La cuesti&oacute;n no es que la poblaci&oacute;n envejezca, sino si los j&oacute;venes van a producir lo suficiente para compensarlo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Van a hacerlo? &iquest;Va a mejorar la econom&iacute;a lo bastante? Desde luego, una cosa es que lo hiciera en el pasado y otra que lo siga haciendo en el futuro. Agua pasada no mueve molino y adem&aacute;s aquellos fueron otros tiempos. Remontarse a 1971 parece excesivo. Si miramos per&iacute;odos m&aacute;s cortos, encontramos que la productividad de los adultos aument&oacute; un 45% hasta 1989, y m&aacute;s que se dobl&oacute; hasta 2007, pero cay&oacute; un 10% entre 2007 y 2013; es cierto que entre 2013 y 2017 se ha recuperado algo m&aacute;s de lo perdido, pero eso solo permite decir de momento que la productividad se ha estancado en los diez a&ntilde;os entre 2007 y 2017. La cuesti&oacute;n es que hasta 2050 habr&aacute; que aumentar la productividad de los adultos de 1,28 a 1,67, es decir, casi un 30%; puede parecer poco comparado con el 100% de aumento entre 1971 y 2005, pero es <em>infinitamente m&aacute;s</em> que lo logrado entre 2007 y 2017. &iquest;Por qu&eacute; considerar m&aacute;s probable el crecimiento que el estancamiento?
    </p><p class="article-text">
        Creo que hay muchas razones para ser optimista  y esperar no ya que la renta per capita se mantenga, sino que crezca considerablemente. Si volvemos otra vez al pasado, cabe advertir que los a&ntilde;os entre 1971 y 2007 son los dif&iacute;ciles a&ntilde;os de la crisis del petr&oacute;leo de los ochenta y de la recesi&oacute;n de principios de los noventa.  Y si nos limitamos a los a&ntilde;os &uacute;ltimos, podemos fijarnos en que la productividad  cay&oacute; un 10% entre 2007 y 2013, pero tambi&eacute;n habr&iacute;a que tener en cuenta c&oacute;mo se ha recuperado ese porcentaje entre 2013 y 2017. Y si directamente pensamos en el futuro, hay por lo pronto un trecho hasta volver a las tasas de ocupaci&oacute;n de 2007, y otro hasta alcanzar el 70%, la tasa media de Europa. Con solo llegar a este 70%, el PIB crecer&iacute;a en Espa&ntilde;a lo suficiente para cubrir el 18% que demanda el envejecimiento de la poblaci&oacute;n hasta 2038. Para el resto, hasta el 30% necesario para  2050, resulta extra&ntilde;o pensar que no va a mejorar la productividad por ocupado en el momento de mayor avance tecnol&oacute;gico de toda la historia de la humanidad. Por eso me parece muy probable que la productividad de la econom&iacute;a aumente mucho m&aacute;s que la longevidad de la poblaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a ocurrir, sin embargo, que la productividad no mejorara. Pero entonces el problema no ser&iacute;a el sistema de pensiones, que seguir&iacute;a funcionando igual; ni el aumento del envejecimiento, que seguir&iacute;a teniendo una importancia menor. Habr&iacute;a un problema con la cuant&iacute;a de las pensiones, que caer&iacute;an lentamente o no subir&iacute;an, pero ser&iacute;a un problema derivado. El problema principal, si la productividad no mejorara, ser&iacute;a el estancamiento de los ingresos y el nivel de vida de todos, trabajadores y pensionistas, activos y pasivos, mayores y menores. Tendr&iacute;amos que acostumbrarnos  a vivir al nivel que vivimos ahora. Por horrible que nos parezca esta perspectiva, nadie deber&iacute;a caer en la insolidaridad de querer salvarse de los recortes a costa de los dem&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Carabaña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/arguments/futuro-pensiones_132_2084809.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jun 2018 11:39:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El futuro de las pensiones]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué los recortes en educación no pasan factura en PISA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pisa-recortes-educacion_129_3695502.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Ni el deterioro de las escuelas ni el de las condiciones de vida en general han dejado huella en los resultados de los estudiantes en PISA 2015</p><p class="subtitle">Cabe preguntarse a qué factores responde la 'literacia' que mide el estudio y suscita la cuestión de si los gobiernos pueden controlarlos</p><p class="subtitle">¿Sorprendente? No tanto si tenemos en cuenta que las puntuaciones aumentaron poco o nada mientras la economía crecía y el gasto público subía</p></div><p class="article-text">
        Como las ediciones anteriores, PISA 2015 encuentra pocos cambios en las puntuaciones de los pa&iacute;ses, particularmente en los que pertenecen a la OECD. Algunos mejoran, otros empeoran, la mayor parte queda igual y la puntuaci&oacute;n del conjunto de la OECD queda alrededor de 500 puntos (atribuyamos a circunstancias los 491 puntos de Matem&aacute;ticas y los 493 de Ciencias).
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a est&aacute;, como de costumbre, entre los que var&iacute;an poco; en Lectura est&aacute; un punto por encima del a&ntilde;o 2000, en Matem&aacute;ticas tambi&eacute;n un punto por encima del a&ntilde;o 2003 y en Ciencias cuatro puntos sobre 2006. En relaci&oacute;n a 2009 son algo mejores las puntuaciones en Lectura y Ciencias; en relaci&oacute;n a 2012 es mejor la de Lectura y peor la de Ciencias. Las diferencias son siempre peque&ntilde;as, oscilantes y debidas al azar en todo o en parte.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No deber&iacute;an haber disminuido m&aacute;s las puntuaciones a consecuencia de los recortes del gasto p&uacute;blico en Educaci&oacute;n? Seg&uacute;n PISA, s&iacute;. PISA ya no dice que la inversi&oacute;n en las escuelas mejore sin m&aacute;s sus resultados, pero todav&iacute;a los relaciona con los sueldos de los profesores y con distribuir los recursos favoreciendo a las escuelas m&aacute;s dif&iacute;ciles. En Espa&ntilde;a, los sueldos de los profesores no han subido y los recortes se han cebado con los programas para alumnos desfavorecidos. Por consiguiente, los resultados deber&iacute;an haber empeorado.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n seg&uacute;n PISA deber&iacute;an haber ca&iacute;do las puntuaciones a consecuencia de la crisis en s&iacute; misma. PISA advierte en todos sus informes de que la <em>literacia</em> que sus pruebas miden depende de la calidad del cuidado y la estimulaci&oacute;n dados a los ni&ntilde;os durante la infancia y los a&ntilde;os preescolares, as&iacute; como de las oportunidades de aprender en casa y fuera de la escuela. 
    </p><p class="article-text">
        Caben pocas dudas de que al menos los factores materiales han ido a peor durante la crisis en muchos pa&iacute;ses. Seg&uacute;n el Innocenti Report de 2013, se detectan &ldquo;incrementos sin precedentes&rdquo; en privaciones materiales graves en Espa&ntilde;a, Italia, Grecia y Reino Unido; en la m&aacute;s grave de todas, la alimentaria, el porcentaje de hogares con hijos que no pueden permitirse comer carne, pescado (o un equivalente en hortalizas) cada dos d&iacute;as se duplic&oacute; con creces en Estonia, Grecia, Islandia e Italia, y aument&oacute; tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        El efecto negativo de las carencias alimentarias en el desarrollo intelectual est&aacute; bien estudiado por la Psicolog&iacute;a; influyentes economistas, como el Nobel James Heckman, y soci&oacute;logos, como G&ouml;sta Esping-Andersen, han insistido en que la pobreza en la infancia pueden afectar el desarrollo cognitivo. Como ha escrito Mar&iacute;-Klose, &ldquo;vivir en un hogar con bajos niveles de renta, en una vivienda en malas condiciones, o estar expuesto a una alimentaci&oacute;n inadecuada durante la infancia influye negativamente en la salud, las aptitudes cognitivas, los resultados educativos o los comportamientos asociales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ni el deterioro de las escuelas ni el de las condiciones de vida en general han dejado huella en los resultados de los alumnos en PISA 2015. Podr&iacute;a objetarse que PISA mide los resultados a los 15 a&ntilde;os, y que los alumnos nacidos en el a&ntilde;o 2000 hab&iacute;an superado los momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos de la infancia temprana cuando llegaron la crisis y los recortes.
    </p><p class="article-text">
        Pero hace tan solo unos d&iacute;as se publicaron los resultados de TIMSS 2015, un estudio internacional que lleva a cabo una organizaci&oacute;n privada (la IEA, menos poderosa que la OECD) que incluy&oacute; en 2011 y 2015 alumnos espa&ntilde;oles de cuarto de primaria. La edad aproximada de estos alumnos es 10 a&ntilde;os, de modo que han pasado la mayor parte de su vida y toda su escolarizaci&oacute;n en tiempos de crisis. Pues bien, tampoco en los resultados de TIMSS se encuentra rastro de los recortes o de la crisis. Los alumnos espa&ntilde;oles han conseguido mejores puntuaciones que en 2011; sobre una media de 500, 23 puntos m&aacute;s en Matem&aacute;ticas y 13 puntos en Ciencias.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sorprendente? No tanto si tenemos en cuenta que las puntuaciones aumentaron poco (TIMSS) o nada (PISA) mientras la econom&iacute;a crec&iacute;a y el gasto p&uacute;blico aumentaba.
    </p><p class="article-text">
        Los autores de los informes PISA ya ven&iacute;an encontrando curioso que incrementos de gasto por alumno del 40% y otras reformas inspiradas por la OECD no se hubieran traducido en mejoras de los resultados. A lo que habr&iacute;a que a&ntilde;adir los avances en las nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No hay por qu&eacute; dudar de que la <em>literacia</em> que miden las pruebas PISA dependen de toda la experiencia vital de los individuos. Pero si no se ve afectada por los cambios que se han producido en esas experiencias durante el &uacute;ltimo ciclo econ&oacute;mico, cabe preguntarse a qu&eacute; tipo de factores responde, y de cu&aacute;nta intensidad. Lo cual a su vez suscita la cuesti&oacute;n de si los gobiernos est&aacute;n en situaci&oacute;n de controlarlos. Pero esa es otra historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julio Carabaña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pisa-recortes-educacion_129_3695502.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Dec 2016 18:48:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Por qué los recortes en educación no pasan factura en PISA]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Informe Pisa]]></media:keywords>
    </item>
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