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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Álvarez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel_alvarez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel Álvarez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La imprescindible izquierda inerme]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/imprescindible-izquierda-inerme_129_3686342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b6594432-28c8-4fd0-aad8-0353e53373c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La imprescindible izquierda inerme"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Podemos está ante una decisión histórica: puede elegir ampliar su base social capitalizando el electorado que el PSOE ha dejado huérfano; o puede aglutinar a todas las fuerzas de izquierda "auténtica" construyendo una identidad nítidamente "a la izquierda del PSOE", dejándole por tanto ese hueco libre para reconstituirse</p></div><p class="article-text">
        Hay una raz&oacute;n sencilla por la cual sistemas electorales muy diferentes han llegado igualmente a equilibrios bipartidistas a lo largo del pasado siglo. Podemos entenderlo como el sistema menos complejo y por tanto m&aacute;s estable &ndash;algo as&iacute; como la pareja en las relaciones amorosas&ndash;, el pluralismo m&iacute;nimo que mantiene las formas democr&aacute;ticas sin arriesgar el fondo del acuerdo sobre la doctrina econ&oacute;mica, el &ldquo;grado cero&rdquo;, por as&iacute; decirlo, de la democracia neoliberal. Espa&ntilde;a no es una excepci&oacute;n a esta regularidad. El consenso econ&oacute;mico bilateral en torno a procesos de desregulaci&oacute;n y privatizaci&oacute;n se forja a partir de 1982 gracias a la figura clave de Felipe Gonz&aacute;lez, tras el descalabro de UCD.
    </p><p class="article-text">
        De esta manera, se imprime color y dinamismo a lo que <em>de facto</em> era un consenso cerrado por arriba en torno a una doctrina econ&oacute;mica antigua y de derechas, que se presenta como nueva y de centro. Aparece, de hecho, como el &uacute;nico pensamiento econ&oacute;mico razonable, como el <em>sentido com&uacute;n</em> de &eacute;poca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los poderes art&iacute;fices de este consenso de derechas (perd&oacute;n, de &ldquo;centro&rdquo;, que es donde ubicaban su proyecto hegem&oacute;nico tanto Fraga como Rajoy o Aznar) nunca han perdido de vista que la reproducci&oacute;n de ese orden depend&iacute;a fundamentalmente de garantizar la calma en el hemisferio zurdo del mapa. Los principales beneficiados por la desregulaci&oacute;n econ&oacute;mica, que son las grandes corporaciones, ten&iacute;an claro que era de ese lugar situado <em>a la izquierda de la izquierda oficial</em> de donde proven&iacute;an los &uacute;ltimos intentos de impugnaci&oacute;n de este orden estable(cido).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por ello se ocuparon de reforzar sus defensas en ese flanco izquierdo, poniendo cuidado en no dejarlo hueco, porque el vac&iacute;o se hubiera podido llenar con discursos y pr&aacute;cticas exteriores al consenso reinante. Discursos que esgrim&iacute;an la participaci&oacute;n colectiva en la toma de decisiones, el reparto de riqueza y otras ideas igualmente peligrosas.
    </p><p class="article-text">
        El lado izquierdo no pod&iacute;a dejarse vac&iacute;o, hab&iacute;a de ser ocupado por una izquierda &ldquo;civilizada&rdquo;, engarzada con el <em>establishment</em>, que amortiguara posibles embates del movimiento obrero y absorbiera presiones democratizadoras. La operaci&oacute;n involucraba c&uacute;pulas sindicales y de partido, l&iacute;deres de opini&oacute;n, aparatos medi&aacute;ticos, etc. El rol de Felipe Gonz&aacute;lez en el reflotamiento de la marca PSOE durante La Transici&oacute;n fue crucial para alcanzar ese equilibrio de fuerzas que combinara unas formas electorales democr&aacute;ticas con la salvaguarda del inter&eacute;s econ&oacute;mico, manteniendo as&iacute; el consenso neoliberal a resguardo de la contienda electoral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Qued&oacute; as&iacute; el PSOE establecido como partido clave del orden post-transici&oacute;n, reducido a izquierda simb&oacute;lica necesaria para la hegemon&iacute;a neoliberal. Obligado a basar sus campa&ntilde;as electorales en el pedigr&iacute; izquierdista que no ten&iacute;a, cumpl&iacute;a as&iacute; el rol de izquierda inocua. M&aacute;s all&aacute; hab&iacute;a otra izquierda inerme, m&aacute;s &ldquo;aut&eacute;ntica&rdquo;, que cumpl&iacute;a su propio rol. Izquierda Unida, PCE incluido, termin&oacute; siendo una pieza m&aacute;s de este despliegue controlado. Una suerte de cu&ntilde;ado d&iacute;scolo, que no sonr&iacute;e y frunce el ce&ntilde;o, pero al final completa el retrato de grupo para la foto de familia.
    </p><p class="article-text">
        Aquella Izquierda Unida no era exterior al mapa del poder, sino una parte esencial del mismo. As&iacute; lo hac&iacute;a notar un hist&oacute;rico editorial del diario ABC el 17 de marzo del a&ntilde;o 2004, en plena resaca electoral por la victoria de Zapatero. En &eacute;l, ante la debacle de una IU que despleg&oacute; su estrategia lectoral como ap&eacute;ndice del PSOE, Luis Mar&iacute;a Ans&oacute;n deduc&iacute;a del fracaso conseguido la necesidad de recuperar su papel como izquierda m&aacute;s pura, como <em>izquierda de la izquierda</em>, esto es, el de &ldquo;referente &eacute;tico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El fracaso de Llamazares&rdquo;, escrib&iacute;a Ans&oacute;n, &ldquo;en modo alguno debe arrastrar a unas siglas y a una fuerza cuyo papel en el&nbsp; mapa pol&iacute;tico nacional resulta no s&oacute;lo saludable, sino imprescindible&rdquo;. Literalmente: &ldquo;La funci&oacute;n de conciencia cr&iacute;tica de un poder de centro&ndash;izquierda ha sido siempre m&aacute;s eficaz para IU que la aproximaci&oacute;n bajo el ala del PSOE&rdquo;. M&aacute;s c&oacute;modo con una izquierda como &ldquo;conciencia cr&iacute;tica&rdquo;, un Pepito Grillo que esgrima sus verdades sin aspiraciones de gobierno, que como una fuerza creciente que asuma contradicciones pero socave sus pilares, la reflexi&oacute;n de Ans&oacute;n mostraba ya entonces y ahora las necesidades topol&oacute;gicas del R&eacute;gimen: un &ldquo;espacio claro a la izquierda del PSOE&rdquo;, donde deb&iacute;a asentarse una formaci&oacute;n que reforzara &ldquo;la centralidad pol&iacute;tica de la socialdemocracia y al tiempo sirviera de dique de contenci&oacute;n para tentaciones antisistema&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquel PSOE gan&oacute; ayudado por una intensa transfusi&oacute;n de voto desde IU, que se hund&iacute;a as&iacute; en la insignificancia. Fue el miedo a un tercer gobierno del Partido Popular, que nos acababa de meter en una guerra &ndash;el miedo, s&iacute;, ese potente motor pol&iacute;tico&ndash;, lo que llev&oacute; a muchos votantes &ldquo;a la izquierda del PSOE&rdquo; a pasar por la urna con la nariz tapada y criterio pragm&aacute;tico: frenar a la derecha. Y eso que a&uacute;n no hab&iacute;a salido a la luz la corrupci&oacute;n del PP que hoy conocemos, ni se hab&iacute;an hecho los grandes recortes. Cabalg&aacute;bamos a&uacute;n sobre el crecimiento de la burbuja inmobiliaria. Resultado: se vot&oacute; a una izquierda menos &ldquo;aut&eacute;ntica&rdquo; pero m&aacute;s &ldquo;masiva&rdquo;, IU no lleg&oacute; a formar grupo parlamentario propio y Llamazares tuvo que poner su cargo encima de la mesa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de d&eacute;cadas, las posiciones de ese mapa han ido cristalizando, acomod&aacute;ndose en sus discursos, jergas, estructuras de vida e identidades construidas. Sin embargo, cuando estall&oacute; el 15M, las plazas empezaron a cambiar el tablero. Salvo honrosas excepciones, lo presumible era que IU y PCE despreciaran aquella experiencia. Y as&iacute; hicieron. &ldquo;Eso del 15M no es izquierda real&rdquo;, &ldquo;no tiene discurso de clase&rdquo;, &ldquo;no tiene horizonte pol&iacute;tico&rdquo;, &ldquo;incluye a gente de derechas&rdquo;, &ldquo;son jipis&rdquo;, &ldquo;son ciudadanistas integrados&rdquo;, &ldquo;son anti&ndash;partidos&rdquo;, &ldquo;levantan las manitas en vez del pu&ntilde;o&rdquo;, &ldquo;interpelan a la polic&iacute;a&rdquo;, &ldquo;eso lo ha montado UPyD&rdquo;, &ldquo;lo controla la CIA&rdquo;, &ldquo;el PSOE&rdquo;, etc.
    </p><p class="article-text">
        El desdibujamiento cada vez mayor del PSOE en su af&aacute;n, m&aacute;s o menos resignado, de mimetizarse con los planteamientos neoliberales no era capitalizado adem&aacute;s por la Izquierda a la Izquierda, que a su vez tambi&eacute;n entraba en crisis con el 15M. El PP gan&oacute; las elecciones generales y auton&oacute;micas de 2011 dejando en la cuneta a un PSOE cuya sangr&iacute;a de p&eacute;rdida de voto alcanz&oacute; el 40% respecto a 2008, pero sin ser rentabilizada por una Izquierda perpleja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A partir de ese punto, la historia es bien conocida. Surgi&oacute; Podemos y capitaliz&oacute; la crisis de los partidos tradicionales, con un m&eacute;todo y discurso novedosos. Despu&eacute;s, se ha ido abriendo una crisis vital en la identidad del PSOE por la pugna entre dos hojas de ruta incompatibles &ndash;cada una con riesgos inasumibles para la otra&ndash;, pero ambas con un mismo fin: encerrar a Podemos como fuerza subalterna <em>a su izquierda</em> y frenar el descalabro electoral recuperando el mapa de siempre, el territorio conocido y se&ntilde;oreado. El momento es de incertidumbre, pero esa crisis no ha hundido al PSOE, y este cuenta con potent&iacute;simos resortes que ya le han revivido en anteriores ca&iacute;das.
    </p><p class="article-text">
        Este <em>impasse</em> pone a Podemos ante una decisi&oacute;n hist&oacute;rica. Puede elegir ampliar su base social capitalizando el electorado que el PSOE ha dejado hu&eacute;rfano. O puede aglutinar a todas las fuerzas de izquierda &ldquo;aut&eacute;ntica&rdquo; construyendo una identidad n&iacute;tidamente &ldquo;a la izquierda del PSOE&rdquo;, dej&aacute;ndole por tanto ese hueco libre para reconstituirse. O una estrategia de agregaci&oacute;n y expansi&oacute;n que busque dar respuesta a las contradicciones y problemas irresueltos por esta formaci&oacute;n en una coyuntura marcada por la dislocaci&oacute;n de las identidades tradicionales, o estrategia de segregaci&oacute;n y autentificaci&oacute;n del discurso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estamos cerrando 2016. Hoy, m&aacute;s all&aacute; del importante debate sobre los documentos y el modelo de partido que queremos construir de cara a defender mejor el cambio en nuestro pa&iacute;s, existe una discusi&oacute;n que va a sobrevolar continuamente de aqu&iacute; al segundo fin de semana de febrero: si queremos construir Podemos como una fuerza de excepcionalidad o como una&nbsp;fuerza con voluntad hegem&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Dos maneras de entender el desorden de este orden pol&iacute;tico cada vez m&aacute;s desigual y c&oacute;mo enfrentarnos a &eacute;l; dos modos de conjugar la necesidad de oposici&oacute;n y la necesidad de expansi&oacute;n. Ante una situaci&oacute;n de fondo en la que el R&eacute;gimen del 78 busca normalizar la situaci&oacute;n y tapar la brecha abierta en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os como una &ldquo;anomal&iacute;a&rdquo; transitoria, &iquest;c&oacute;mo seguir conquistando posiciones sociales?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cavar trincheras&rdquo; para acumular fuerzas de resistencia o dar la batalla tambi&eacute;n en las trincheras debilitadas del adversario buscando desarticular sus posibles fuerzas para el cambio y crecer hacia un nuevo orden y una nueva mayor&iacute;a social haciendo pedagog&iacute;a para las transformaciones necesarias. Segregar fuerzas bajo la br&uacute;jula del conflicto anticipado o articularlas bajo un deseo transversal de otro pa&iacute;s hasta topar con los l&iacute;mites reales de expansi&oacute;n... Un Podemos enf&aacute;ticamente tensionado en sus gestos o un Podemos &ldquo;dirigente&rdquo; de todas esas fuerzas c&oacute;mplices a veces difusas, tambi&eacute;n las que no est&aacute;n amenazadas por situaciones sociales l&iacute;mite.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos debates no son nada simples. Es m&aacute;s, puede y deber&iacute;a haber matices en estos dilemas, pues solo desde ellos puede entenderse que debemos ser una fuerza antagonista, pero tambi&eacute;n, cosa que parece haberse olvidado en la l&iacute;nea pol&iacute;tica de los &uacute;ltimos tiempos, una fuerza con voluntad hegem&oacute;nica; con capacidad de alterar ese mapa hist&oacute;rico donde se nos espera y, a veces, invita desde el inerme hemisferio izquierdo. El problema es que, en este debate interno, no deber&iacute;amos caer en la trampa de interpretarnos desde las categor&iacute;as hist&oacute;ricas de otras formaciones o interpretar este bloqueo como el recurrente dilema, expl&iacute;cito o no, entre la &ldquo;izquierda masiva e integrada&rdquo; y la &ldquo;izquierda aut&eacute;ntica y peleona&rdquo;. Una reconstrucci&oacute;n del recorrido hist&oacute;rico reciente de la izquierda espa&ntilde;ola y sus &ldquo;tres tipos ideales&rdquo; por parte del historiador Juan Andrade puede ayudarnos a entender este relato.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n esta reconstrucci&oacute;n, vista hoy con perspectiva, en ella habr&iacute;a habido y sigue habiendo &ldquo;tres almas&rdquo;. La primera ser&iacute;a el alma tradicional ortodoxa de la Izquierda, aferrada a sus grandes s&iacute;mbolos y su meritoria historia y no pocas veces oscilante entre la nostalgia y la melancol&iacute;a. La segunda, su versi&oacute;n posibilista y pragm&aacute;tica, virtuosa en el &ldquo;ajedrecismo pol&iacute;tico&rdquo; e institucionalizada, que reta al poder en su terreno de juego y que, por exceso de mimetizaci&oacute;n, corre el riesgo de desnaturalizarse en su enfrentamiento con &eacute;l. Evidentemente, la relaci&oacute;n con la socialdemocracia aqu&iacute; es clave.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esas dos almas ideales, Andrade &ndash;y hay que entender en esta valoraci&oacute;n su reivindicaci&oacute;n de la figura de Julio Anguita como la gran posici&oacute;n olvidada&ndash; existir&iacute;a una tercera, la &ldquo;alternativa&rdquo;, &ldquo;anticapitalista, radical pero no ret&oacute;rica, profundamente democr&aacute;tica, en constante renovaci&oacute;n, heterodoxa, abierta a las nuevas experiencias de lucha y en conexi&oacute;n con la mejor memoria de las luchas pasadas&rdquo;. Esta ser&iacute;a su apuesta. Un alma, efectivamente, &ldquo;ideal&rdquo; y que precisamente por su car&aacute;cter ideal, &iquest;no apunta a un horizonte cuya encarnaci&oacute;n social concreta est&aacute; lejos de cumplirse con los materiales de realidad disponibles? Y que, en su reconstrucci&oacute;n, &iquest;no deja de lado un debate sobre su efectividad real en un momento hist&oacute;rico mundial de ofensiva de una nueva &ldquo;Internacional Regresiva&rdquo;?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Este &ldquo;alma alternativa&rdquo; ha hecho suficiente balance de sus derrotas hist&oacute;ricas? Evidentemente, no hay futuro transformador que no pase por sumar la complicidad de este &ldquo;alma alternativa&rdquo;, pero &iquest;es la mejor opci&oacute;n para dirigir hoy el cambio social en las condiciones de 2017, teniendo en cuenta adem&aacute;s que quien desbloque&oacute; la situaci&oacute;n pol&iacute;tica del R&eacute;gimen del 78 no fue esta apuesta, sino otro tipo de sujeto pol&iacute;tico? El proceso en curso es precisamente la articulaci&oacute;n entre esos dos sujetos.
    </p><p class="article-text">
        Por ello no sorprende que el debate interno de Podemos quiera ser visto por muchos interesados como una reedici&oacute;n de otra vieja disputa diferente, entre &ldquo;un alma ajedrecista&rdquo; y un &ldquo;alma alternativa&rdquo;. Esta lectura servir&iacute;a a muchos para reconciliarnos sin traumas con nuestra antigua socializaci&oacute;n militante, para sortear el v&eacute;rtigo de encontrarnos en una coyuntura hist&oacute;rica nueva; para generar desembarcos de cuadros pol&iacute;ticos, pero tambi&eacute;n para seguir defini&eacute;ndonos desde categor&iacute;as e inercias hist&oacute;ricas previas al 15M.
    </p><p class="article-text">
        Pase lo que pase ser&iacute;a importante que todos pudi&eacute;semos esclarecer el nuevo horizonte siendo leales a una responsabilidad hist&oacute;rica que va m&aacute;s all&aacute; de repeticiones o revanchas hist&oacute;ricas. En este sentido construir un partido que democratice sus estructuras y rebaje el marco plebiscitario en todos los niveles es indispensable. En una situaci&oacute;n de excepcionalidad hist&oacute;rica Vistalegre I nos dot&oacute; del m&uacute;sculo imprescindible para crecer. Hoy necesitamos un Vistalegre II con pulmones para respirar mejor, para crecer junto con una sociedad que est&aacute; cambiando y que necesita imaginarios pol&iacute;ticos diferentes. Para ganar este pa&iacute;s necesitamos antes volver a ganar todas las esperanzas posibles.
    </p><p class="article-text">
        * <em>Germ&aacute;n Cano, Consejero ciudadano estatal de Podemos por el &Aacute;rea de Cultura y Miguel &Aacute;lvarez, profesor en la universidad p&uacute;blica y asesor de Podemos.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Germán Cano, Miguel Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/imprescindible-izquierda-inerme_129_3686342.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Dec 2016 19:37:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La imprescindible izquierda inerme]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Vistalegre 2]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres años de Podemos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/anos-podemos_129_3631706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">No es este un debate entre "calle" e instituciones, no es solo un debate "intelectual" ensimismado ni de egos ni solo de poder interno: es un debate muy afinado sobre cómo construir el futuro de este país y con quiénes</p><p class="subtitle">Da la casualidad que ese debate se está jugando en España. Eso debería ser motivo de orgullo por mucho ruido aparente que pueda haberse generado estos meses</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Seguro que vais a poder?&rdquo;. Tras la presentaci&oacute;n en el Teatro del Barrio, de la que en estos d&iacute;as se cumplen tres a&ntilde;os, esta pregunta se repet&iacute;a habitualmente desde sectores muy distintos. Por una parte, los partidos surgidos del tablero del 78 despreciaban el potencial de una propuesta que por impugnadora y &ldquo;populista&rdquo;, entend&iacute;an, no entroncaba sino marginalmente con la realidad pol&iacute;tica. Por otra, desde sectores activistas se subestimaba la capacidad de una t&eacute;cnica pol&iacute;tica de car&aacute;cter discursivo y voluntad patri&oacute;tica que pudiera tocar la tecla social de la crisis econ&oacute;mica con resultados emancipadores. El escepticismo era comprensible. La insolencia de afirmar desde la voluntad colectiva ese &ldquo;podemos&rdquo; planteaba revitalizar la pulsi&oacute;n ut&oacute;pica frente a un bloqueo hist&oacute;rico de la realidad pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. El resultado del desencanto respecto a las expectativas de la izquierda antifranquista se hab&iacute;a saldado con la derrota ante un realismo acomodaticio y una huida hacia una ilusi&oacute;n de futuro color de rosa que justamente se hab&iacute;a deste&ntilde;ido con el 15M.
    </p><p class="article-text">
        Fue la ins&oacute;lita combinaci&oacute;n de fuerza social y astuta traducci&oacute;n pol&iacute;tica lo que permiti&oacute; patear el tablero en busca de un pueblo nuevo desconocido. En ese contexto de crisis org&aacute;nica, la audacia de la apuesta hegem&oacute;nica de Podemos radicaba en que no presupone posiciones fijas ya ancladas (Izquierda/Derecha), sino que busca articular desde otras interpelaciones in&eacute;ditas otros bloques mayoritarios de forma que pueda aislarse al adversario. Una pol&iacute;tica que se mov&iacute;a siempre en la encrucijada o tensi&oacute;n entre lo que &Iacute;&ntilde;igo Errej&oacute;n llamaba los dos peligros: la &ldquo;recuperaci&oacute;n-integraci&oacute;n&rdquo; o la &ldquo;marginalidad-sectarismo&rdquo;. En eso consist&iacute;a el equilibrio inestable de Podemos. Por un lado, los relatos ideol&oacute;gicos de izquierda caracterizados por un mensaje de ruptura y de absoluta exterioridad y oposici&oacute;n al consenso dominante, por muy emocionales que fueran, corr&iacute;an el riesgo de caer en una zona de confort muy digna, pero sin incidencia. La incomprensi&oacute;n de muchos militantes de la izquierda ante el 15M fue elocuente: no lograban traducir a su lenguaje te&oacute;rico lo que ocurr&iacute;a y eso desesperaba a muchos, pues no contactaban con ese nuevo malestar desde sus plantillas pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, interpelaciones muy amplias y difusas pod&iacute;an en principio agregar mucho, pero creaban solidaridades blandas que pod&iacute;an ser f&aacute;cilmente integradas por el sistema pol&iacute;tico en su inter&eacute;s por absorber el antagonismo y el malestar. El 15M corr&iacute;a tambi&eacute;n este riesgo. Merece la pena recordar los intentos de cooptar el fen&oacute;meno desde &aacute;mbitos de poder. Recordemos c&oacute;mo el presidente del C&iacute;rculo de Empresarios trat&oacute; de aprovechar la ocasi&oacute;n del descontento para criticar a los pol&iacute;ticos o como algunos think-tanks, caso de la Fundaci&oacute;n Everis, buscaron cabalgar desde arriba esa ola mediante una nueva operaci&oacute;n hegem&oacute;nica conservadora que invitaba a desideologizar la pol&iacute;tica y superar el &ldquo;obsoleto&rdquo; antagonismo de clase, redibujando la frontera social: el valor-pa&iacute;s de Espa&ntilde;a deb&iacute;a ser afirmado contra el Estado y los pol&iacute;ticos, identificados con la ineficiencia y el enfrentamiento. Esa tensi&oacute;n sigue presente, y ambos peligros siguen acechando.
    </p><p class="article-text">
        Tras los aprendizajes de estos tres a&ntilde;os, en el debate actual de Podemos conviven, m&aacute;s all&aacute; de las f&oacute;rmulas simplificadoras, dos formas t&aacute;cticas de entender la hegemon&iacute;a, la militancia, el &ldquo;populismo&rdquo;, la pol&iacute;tica, el trabajo cultural e incluso la lucha.&nbsp;Lo que parece dejar de lado el &ldquo;populismo duro&rdquo; representado por Pablo Iglesias con su f&oacute;rmula de &ldquo;cavar trincheras en lo social&rdquo; y generar antagonismos fuertes puede descompensar el equilibrio original. La inyecci&oacute;n populista en la izquierda no ten&iacute;a como &uacute;nico objetivo condensar pol&iacute;ticamente el malestar y darle un nombre, sino que iba m&aacute;s all&aacute;. Si el populismo irrump&iacute;a en el terreno en disputa del trabajo ideol&oacute;gico y cultural era porque las ense&ntilde;anzas pol&iacute;ticas del siglo XX mostraban que tambi&eacute;n la izquierda estaba perdiendo objetivamente las batallas simb&oacute;licas, como evidenci&oacute; el fascismo en la primera mitad de siglo y volvi&oacute; a recordar Thatcher a finales del mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El riesgo de abrazar una pol&iacute;tica prioritariamente &ldquo;cavadora&rdquo; no es que se nos identifique con la izquierda perdedora; es que, en su &eacute;nfasis musculado en ese plano del combate como conflicto social en situaciones l&iacute;mite, termine perdiendo terreno cultural y transversal ante la derecha de la misma forma que la vieja izquierda lo hizo en el pasado. Por eso la posici&oacute;n &ldquo;cavadora&rdquo; puede terminar cayendo justo en la esquina reactiva y marginal en la que el establishment c&oacute;modamente la controla: el bando de los enfadados, la &ldquo;ira contra la m&aacute;quina&rdquo;. Lo dif&iacute;cil hoy, sin embargo, no es solo confrontar, lo dif&iacute;cil es construir creativamente desde el antagonismo. Solo confrontando, no ganaremos la confianza de la gente, ni mejoraremos su vida. &iquest;Pueden construir de la misma manera los &ldquo;cavadores&rdquo;? En un juego especular, ese &ldquo;partido de la ira&rdquo; del que hablaba negativamente el editorial de El Pa&iacute;s &iquest;no termina siendo la imagen positiva a defender? &iquest;No estar&aacute;, pues, la clave, no tanto en cavar trincheras como en ocuparlas mejor? Sin embargo Pablo era muy claro a este respecto en una reciente presentaci&oacute;n del <a href="https://www.youtube.com/watch?v=r4v8xXuM3gk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimo libro de Jorge Alem&aacute;n</a>, al optar por el privilegio del &ldquo;afuera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La opci&oacute;n de Iglesias tiene que ver con la idea de que la transversalidad y la hegemon&iacute;a pueden obtenerse mejor, sobre todo, &ldquo;politizando el dolor social&rdquo; y creando contrapoderes en la sociedad civil, generando otra institucionalidad. Por importante que sea este eje, otros creemos que, sin una voluntad pol&iacute;tica m&aacute;s permeable e integradora, la opci&oacute;n meramente outsider, aun teniendo un pie dentro, corre el riesgo de retornar a escenarios superados. La profesora Margaret Canovan plantea un doble polo para entender la emergencia del momento populista, que no tiene un correlato directo con las corrientes existentes en Podemos, pero s&iacute; tiene que ver, en nuestra opini&oacute;n, con la ra&iacute;z de estos debates: el polo redentor y el polo pragm&aacute;tico; la tensi&oacute;n entre el outsider y el insider. El primero subraya una promesa de emancipaci&oacute;n a trav&eacute;s de la acci&oacute;n del pueblo soberano, el segundo busca resolver los conflictos sin recurrir al uso de la fuerza y desde una cierta profesionalizaci&oacute;n solvente de la pol&iacute;tica. De la brecha abierta entre esas dos caras extremas de la moneda surge como respuesta el fen&oacute;meno de regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica populista. De ah&iacute; que deba buscarse ese complicado balance entre redenci&oacute;n y solvencia, voluntad de agregaci&oacute;n y antagonismo, y seguramente ese equilibrio fue una de las claves originarias de Podemos en su primera cita electoral.
    </p><p class="article-text">
        En toda &ldquo;guerra de posiciones&rdquo; la fuerza dirigente y su praxis pol&iacute;tica en las &ldquo;trincheras ideol&oacute;gicas&rdquo; no solo asume un ejercicio incesante de confrontaci&oacute;n, tambi&eacute;n de desagregaci&oacute;n y reordenaci&oacute;n de las fuerzas en juego, &ldquo;desclasadas&rdquo; o hu&eacute;rfanas, que pertenec&iacute;an al bloque hist&oacute;rico hasta ese momento hegem&oacute;nico. Si la crisis econ&oacute;mica no abre directa y autom&aacute;ticamente la brecha, tan solo subraya y muestra sus grietas, el trabajo pol&iacute;tico en la crisis no puede hacerse, por un lado, dejando al margen una tarea de &ldquo;infiltraci&oacute;n&rdquo; en esos espacios pol&iacute;ticos antiguamente adversarios; y, por otro, subestimando las coberturas institucionales, trincheras importantes, que permitan resistir a los dispositivos neoliberales de poder orientados a liberalizar espacios de acci&oacute;n &ndash;que fuerzan, por ejemplo, a la auto-responsabilizaci&oacute;n (salud, educaci&oacute;n, servicios p&uacute;blicos) de los problemas y malestares&ndash; adelgazando los espacios p&uacute;blicos y estatales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es un dato menor que tras la &uacute;ltima cita electoral el PP no haya tenido problema en neutralizar a su gemelo turnista, ni en hacer la cobra al &ldquo;Podemos de derechas&rdquo;. Hay una diferencia crucial entre entender que la Triple Alianza, a caballo de una presunta recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, ha conseguido cerrar la ventana de oportunidad y que tenemos que resistir defendiendo las posiciones conquistadas; o bien entender que el cierre es fr&aacute;gil y est&aacute; seriamente mermado, por lo que cabe abrirse m&aacute;s a la sociedad participando de sus luchas, y desde un trabajo cultural y pol&iacute;tico m&aacute;s polif&oacute;nico. En todo caso, si hay un punto de acuerdo com&uacute;n es que la fase de m&aacute;quina de guerra electoral, de l&oacute;gica plebiscitaria y verticalismo debe dejar paso a un partido menos tenso, m&aacute;s feminizado en su l&oacute;gica profunda y m&aacute;s permeable a la sociedad civil.
    </p><p class="article-text">
        Podemos debe seguir siendo esa piedra lanzada contra la injusticia que condense diferentes malestares, pero tambi&eacute;n un proyecto de construcci&oacute;n popular plurinacional con voluntad democr&aacute;tica que pueda tejer identificaciones, nuevos s&iacute;mbolos de pertenencia y agregar saberes t&eacute;cnicos con ejemplos de solvencia. En ese equilibrio se juega la capacidad pol&iacute;tica del proyecto para alterar la actual correlaci&oacute;n de fuerzas. Adem&aacute;s de politizar el sufrimiento que genera el terrorismo econ&oacute;mico, Podemos debe saber ofrecer un horizonte de seguridad laboral, transformar el miedo a la exclusi&oacute;n y la precariedad en certeza de protecci&oacute;n econ&oacute;mica para los m&aacute;s d&eacute;biles, sembrar confianza en un futuro mejor y saber encarnarlo. Si nos conformamos con resistir regalamos a otros la fe en la victoria.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, es clave defender y reivindicar la gesti&oacute;n de los ayuntamientos del cambio y apoyarla quit&aacute;ndoles el cors&eacute; que les oprime derogando la &ldquo;Ley Montoro&rdquo; para que recuperen su autonom&iacute;a financiera; visibilizar los logros ya materializados de la acci&oacute;n institucional y no permitirnos la menor dejaci&oacute;n de funciones en la responsabilidad adquirida al entrar en las instituciones. Recuperar la iniciativa y marcar agenda, para demostrar cu&aacute;nta raz&oacute;n han tenido las cinco millones de personas que nos han querido aqu&iacute;, por ejemplo, mostrando que servimos para blindar y aumentar las partidas de Sanidad y Educaci&oacute;n en todas las comunidades. Podemos no debe tratar de usurpar el rol de los movimientos sociales, sino acompa&ntilde;arlos cumpliendo el suyo (forzar la derogaci&oacute;n de la Ley Mordaza, o del impuesto al Sol) construyendo con ellos una relaci&oacute;n de colaboraci&oacute;n fluida, de mutuo respeto y reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        No es este, por tanto, un debate entre &ldquo;calle&rdquo; e instituciones, no es solo un debate &ldquo;intelectual&rdquo; ensimismado ni de egos ni solo de poder interno (claro, es importante tener poder para poner en pr&aacute;ctica tus ideas, es obvio): es un debate muy afinado sobre c&oacute;mo construir el futuro de este pa&iacute;s y con qui&eacute;nes (porque hay prioridades y sectores en esta tarea m&aacute;s decisivos que otros). Es un debate crucial y da la casualidad que se est&aacute; jugando en Espa&ntilde;a. Eso deber&iacute;a ser motivo de orgullo por mucho ruido aparente que pueda haberse generado estos meses.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Germán Cano, Miguel Álvarez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/anos-podemos_129_3631706.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Jan 2017 08:16:31 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tres años de Podemos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Vistalegre 2]]></media:keywords>
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