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    <title><![CDATA[elDiario.es - J. Adolfo de Azcárraga]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/j_adolfo_de_azcarraga/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - J. Adolfo de Azcárraga]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Sistema de gobierno universitario: las lecciones del escándalo de la Rey Juan Carlos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sistema-universidad-rey-juan-carlos_129_3667983.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c60eb17-a55b-4943-b82f-d4b91f5e0f52_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sistema de gobierno universitario: las lecciones del escándalo de la Rey Juan Carlos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hay nadie más ‘irresponsable’ en las universidades españolas que su rector, entendiendo por irresponsable que carece de responsabilidad, pues sólo rinde cuentas ante el Claustro</p><p class="subtitle">La sociedad, que es la que sostiene las universidades, soporta los costes y debe recibir los beneficios de su funcionamiento, no puede decir nada sobre ella</p></div><p class="article-text">
        El esc&aacute;ndalo de la Universidad Rey Juan Carlos se ha hecho internacional, sin haber casi merecido tratamiento alguno por parte de muchos medios nacionales. eldiario.es es la honrosa excepci&oacute;n, informando con dedicaci&oacute;n y con valent&iacute;a ante un panorama inicial propio de la <em>omert&agrave;</em>. Tras el silencio de los &oacute;rganos de gobierno de la Universidad, el esc&aacute;ndalo ya no es el plagio de un rector ni las sorprendentes excusas con las que &eacute;l mismo lo ha reconocido. El esc&aacute;ndalo es el de una Universidad, la URJC, que a&uacute;n no ha manifestado el m&iacute;nimo e imprescindible compromiso con la &eacute;tica universitaria m&aacute;s b&aacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Ante un Consejo de Gobierno que acepta estar presidido por un profesor cuya propia carrera universitaria est&aacute; en entredicho, caben dos explicaciones. La primera es que existe un fondo de corrupci&oacute;n intr&iacute;nseco y que los que lo aceptan o toleran est&aacute;n a la misma altura que su rector, en cuyo caso la Universidad no tendr&iacute;a salvaci&oacute;n. La segunda es que se mezclan los graves problemas del sistema de autogobierno universitario en nuestro pa&iacute;s con un des&aacute;nimo profundo, te&ntilde;ido de inquietud ante el riesgo para el propio futuro si se manifestara una repulsa de esa conducta.
    </p><p class="article-text">
        Queremos pensar que la mayor parte del profesorado trata de hacer bien su trabajo a pesar de las circunstancias y del sonrojo que le produce la situaci&oacute;n actual de su Universidad, y que el sistema de gobierno es tan deficiente que, ni siquiera en un caso tan extremo como el que nos ocupa, ha sido capaz de exigir la rendici&oacute;n de cuentas.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es el problema del sistema de gobierno? &iquest;Qu&eacute; peaje est&aacute; pagando el Claustro de la URJC que todav&iacute;a no ha exigido al rector que se explique? &iquest;Acaso es eso lo que se debe entender por autonom&iacute;a universitaria? Por el contrario, creemos que lo que se est&aacute; poniendo aqu&iacute; de manifiesto es un ejemplo m&aacute;s de corporativismo universitario, que por supuesto no se limita a la Universidad que comentamos. Este es un ejemplo, pero s&oacute;lo un ejemplo, del que se deben extraer lecciones para el futuro.
    </p><p class="article-text">
        El sistema de gobierno de las universidades espa&ntilde;olas cabr&iacute;a calificarlo de autogestionario y, sobre todo, de corporativista. No hay nadie m&aacute;s &lsquo;irresponsable&rsquo; en la universidad espa&ntilde;ola que su rector, entendiendo por irresponsable que carece de responsabilidad, pues s&oacute;lo rinde cuentas ante un Claustro cuya composici&oacute;n y elecci&oacute;n est&aacute; sujeta a un considerable n&uacute;mero de peajes que condiciona en parte la elecci&oacute;n de sus miembros. Al rector, en una peculiar forma de entender la democracia, lo eligen los profesores, el personal administrativo y los alumnos. Despu&eacute;s se invoca &ndash;equivocadamente- la deseable autonom&iacute;a universitaria para evitar cualquier intervenci&oacute;n externa. Sin embargo, la sociedad, que es la que sostiene las universidades p&uacute;blicas y la que soporta los costes y debe recibir los beneficios de su funcionamiento, no tiene nada que decir &ndash;no puede decir nada- sobre ella. Y es evidente, como lo muestra el caso que nos ocupa, que los intereses del equipo de gobierno y del Claustro universitario est&aacute;n muy alejados del inter&eacute;s general de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; sucede as&iacute;? &iquest;A qu&eacute; se debe esta distancia? Imaginemos un departamento universitario cuya pr&aacute;ctica sea contratar con la m&aacute;s absoluta endogamia, lo que es muy general: hay turnos de espera con independencia de la calidad de los candidatos, que casi siempre determinan la composici&oacute;n de la comisi&oacute;n que los seleccionar&aacute;, lo que los hace, en la pr&aacute;ctica, candidatos &uacute;nicos. Adem&aacute;s, se pondr&aacute;n todo tipo de trabas para impedir la aparici&oacute;n de candidatos que han salido al extranjero y quieren volver, a quienes se les aplicar&aacute; el principio regulador del sistema: &lsquo;el que se fue a Sevilla perdi&oacute; su silla&rsquo;. As&iacute; se seleccionar&aacute; inevitablemente a profesores que ser&aacute;n absorbidos por ese mismo sistema y que perpetuar&aacute;n el mismo comportamiento.
    </p><p class="article-text">
        El rector, naturalmente, estar&aacute; en la pr&aacute;ctica de acuerdo con &eacute;l, pues es el de sus electores. Si a los estudiantes se les consigue inculcar esos mismos principios alegando que son &ldquo;democr&aacute;ticos&rdquo; (nada menos democr&aacute;tico que el turno que se segu&iacute;a en el ej&eacute;rcito), el resultado es una f&oacute;rmula perfecta para impedir que una universidad progrese como deber&iacute;a, privando a la sociedad y a los estudiantes que desean aprender de la calidad a la que tienen derecho: la primera porque es la que financia las universidades, y los segundos porque de su formaci&oacute;n depende en buena parte su futuro y el del pa&iacute;s. Sin embargo, los actuales &ndash;y escasos- recursos se aprovechan inadecuadamente.
    </p><p class="article-text">
        Solo existe una forma de romper con estas disfunciones que persisten en muchas universidades: es preciso cambiar el sistema de gobierno. Los dos autores participamos en la redacci&oacute;n del <em>Informe para la Reforma Universitaria</em>, que conten&iacute;a propuestas de cambio del sistema de gobierno que hubieran evitado este tipo de problemas. Este informe se hizo p&uacute;blico hace casi tres a&ntilde;os; sus recomendaciones fueron ignoradas por el Ministerio y severamente criticadas por la corporativista CRUE y los sindicatos.
    </p><p class="article-text">
        La clave de la soluci&oacute;n que propon&iacute;a el informe es asegurar que haya un &oacute;rgano de gobierno con elementos externos a la universidad, en el que participen investigadores, acad&eacute;micos y miembros de la sociedad de absoluto prestigio (nada de consejeros &ldquo;amigos&rdquo; al estilo de los de las viejas Cajas de Ahorro), y que este &oacute;rgano elija al rector y le exija cuentas, garantizando que cumple sus funciones (los detalles est&aacute;n en el Informe de la Comisi&oacute;n, que se puede encontrar <a href="http://www.uv.es/~azcarrag/pdf/2013%20Informe%20C.%20Expertos.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). As&iacute; funcionan muchas buenas universidades en todo el mundo, donde el primer enemigo a batir es el corporativismo que actualmente domina la universidad espa&ntilde;ola; negarlo puede resultar conveniente, pero es negar la evidencia misma. Y esta idea es compartida por una gran parte de acad&eacute;micos de prestigio.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, es necesario combinar este cambio en el sistema de gobierno con un cambio en la financiaci&oacute;n, de modo que se introduzca una componente de financiaci&oacute;n por resultados. El contribuyente debe financiar mejor a las universidades que consigan resultados en investigaci&oacute;n (lo cual es ahora muy f&aacute;cil de medir de forma objetiva, externa y barata) y docencia, incluyendo en este criterio la empleabilidad (que a su vez es f&aacute;cil de medir con los datos de empleo de la Seguridad Social). Esta forma de financiaci&oacute;n elimina de ra&iacute;z las formas de contrataci&oacute;n indebidas, ya que la financiaci&oacute;n se reducir&iacute;a cuando no se alcanzaran los adecuados objetivos de docencia e investigaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En su d&iacute;a estas sencillas y simples ideas encontraron, como hoy, una enorme resistencia no solo por parte de los &oacute;rganos de gobierno universitarios y sindicatos, sino de los mismos estudiantes pese a que ser&iacute;an los primeros beneficiarios, en parte en nombre de un mal entendido principio democr&aacute;tico. Pues no es un principio democr&aacute;tico que la sociedad carezca de mecanismos para exigir cuentas a la universidad que sostiene gracias a los impuestos de todos los ciudadanos. Y tampoco es del inter&eacute;s del estudiante seguir con un sistema autogestionario que favorece, con las debidas excepciones, la mediocridad de los centros y la degradaci&oacute;n efectiva de los t&iacute;tulos universitarios que reciben.
    </p><p class="article-text">
        El estudiante, el rector y los sindicatos, que reclaman &lsquo;m&aacute;s financiaci&oacute;n y m&aacute;s autonom&iacute;a&rsquo;, deber&iacute;an pensar primero en el destino de esa financiaci&oacute;n y en c&oacute;mo usa la autonom&iacute;a. &iquest;Autonom&iacute;a para no dar despacho a los contratados por el programa de excelencia Ram&oacute;n y Cajal que regresan con contratos del European Research Council y a los que con frecuencia se les pone todo tipo de dificultades? &iquest;Autonom&iacute;a para que la provisi&oacute;n de plazas siga un turno riguroso en el que quien no pertenece al departamento que tiene la plaza vacante ni cuenta ni participa por muchos m&eacute;ritos que posea? Porque, aunque los estudiantes parezcan ignorarlo, tener profesores peores que otros a los que expulsa el sistema es algo que produce a esos estudiantes un da&ntilde;o irreparable. Finalmente, &iquest;m&aacute;s financiaci&oacute;n sin control de resultados? &iquest;Acaso no debe la financiaci&oacute;n tenerlos en cuenta, al menos parcialmente?
    </p><p class="article-text">
        Este caso deber&iacute;a servir de revulsivo para que la sociedad reconozca de una vez que hay muchas cosas que cambiar en la Universidad y que algunas son sencillas de hacer. Solo basta mirarse en el espejo y ver, de verdad, lo que refleja.
    </p><p class="article-text">
        <em>J. Adolfo de Azc&aacute;rraga es Catedr&aacute;tico de F&iacute;sica Te&oacute;rica (em&eacute;rito) de la Universidad de Valencia; Luis Garicano es responsable de Econom&iacute;a, Industria y Conocimiento de Ciudadanos y Catedr&aacute;tico de Econom&iacute;a y Estrategia en la London School of Economics. Ambos participaron en la redacci&oacute;n del Informe para la Reforma Universitaria que se emiti&oacute; el 12 febrero de 2013.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Garicano, J. Adolfo de Azcárraga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/sistema-universidad-rey-juan-carlos_129_3667983.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Dec 2016 20:07:28 +0000]]></pubDate>
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