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    <title><![CDATA[elDiario.es - Santiago Anes]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/santiago_anes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Santiago Anes]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Solución justa para la Cañada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/solucion-justa-canada_129_3667419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0ec8742-60e8-47c4-8dae-02f49b340950_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Solución justa para la Cañada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En ningún caso se debería permitir una interpretación laxa de las obligaciones impuestas a las administraciones respecto a los desarrollos urbanísticos, por la condición de vulnerabilidad social y económica de las personas que ahora residen en la Cañada</p></div><p class="article-text">
        Al calor de la publicaci&oacute;n del &uacute;ltimo informe realizado por los servicios t&eacute;cnicos de la Comunidad de Madrid sobre la situaci&oacute;n de la Ca&ntilde;ada Real Galiana, &eacute;sta vuelve a convertirse en objeto de debate en los medios de comunicaci&oacute;n. Y eso me lleva a hacer algunas apreciaciones que, espero, ayuden a clarificar la comprensi&oacute;n de una cuesti&oacute;n tan controvertida.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, estamos hablando de una franja de terreno, de entre 40 y 70 metros de ancho, que transcurre a lo largo de unos 15 kil&oacute;metros entre los l&iacute;mites de los municipios de Madrid, Coslada y Rivas Vaciamadrid.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un territorio rodeado de los vertederos controlados de la zona de Valdeming&oacute;mez, de basureros ilegales y fuera de control (como el que ardi&oacute; hace dos veranos), de una zona sometida al riesgo de inundaci&oacute;n por el arroyo de los Migueles, de un gaseoducto, de l&iacute;neas de alta tensi&oacute;n, de un oleoducto, del colector de aguas residuales de los barrio del este de Madrid, de la l&iacute;nea del AVE a Barcelona, y de las autov&iacute;as A3, M-50, M-45 y R3. Es, por tanto, un territorio afectado por una realidad f&iacute;sica muy compleja.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, estamos hablando de un espacio en el que confluyen otros factores que lo hacen a&uacute;n m&aacute;s complejo. Los diferentes tramos de la Ca&ntilde;ada est&aacute;n sometidos a afecciones de diferente entidad: ruidos, carencia de calidad ambiental que tienen su origen en las grandes infraestructuras, servidumbres y zonas de seguridad que no son salvables, y riesgos para la salud y la seguridad de las personas por instalaciones de alto riesgo. Su configuraci&oacute;n como una franja de territorio lineal nos habla, por tanto, de realidades heterog&eacute;neas y que no se pueden obviar.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la Ca&ntilde;ada cuenta con un poblaci&oacute;n que se puede diferenciar en dos grandes grupos: los primeros pobladores, que son gentes que ocuparon un suelo p&uacute;blico, en primera instancia para desarrollar una actividad de ocio (huerto, segunda residencia, etc.) y que a lo largo del tiempo acabaron construyendo su vivienda habitual sobre ese terreno; y el segundo grupo, que est&aacute; constituido por gentes que buscaron all&iacute; una parcela de terreno barato, que compraron a algunos de esos primeros pobladores y sobre el que, finalmente, han construido su vivienda habitual. Se trata, en muchos casos de una poblaci&oacute;n expulsada de la ciudad que ha encontrado en la Ca&ntilde;ada un sitio asequible para su econom&iacute;a familiar, un espacio en donde ha terminado edificando una infravivienda.
    </p><p class="article-text">
        En el tramo de la Ca&ntilde;ada que corresponde a Rivas se ha censado a 1.200 personas, una poblaci&oacute;n que accede diariamente a los servicios p&uacute;blicos municipales de la localidad. En torno al 80% son receptores de la Renta M&iacute;nima de Inserci&oacute;n. Se trata pues de familias sin recursos que sobreviven en gran medida gracias al apoyo asistencial que reciben.
    </p><p class="article-text">
        Esta realidad social, la configuraci&oacute;n territorial y las capacidades de la gesti&oacute;n p&uacute;blica son los mimbres con los que podemos construir el canasto de la soluci&oacute;n. Cualquier propuesta que pretenda ofrecer una salida al complejo laberinto en el que se ha convertido la Ca&ntilde;ada Real deber&iacute;a tener como prioridad defender para estas personas el derecho a vivir en una ciudad, igual que el resto de vecinos y vecinas de la zona. Todas ellas deben ver garantizada la opci&oacute;n de residir en un espacio urbano salubre en el que prime la seguridad, con calidad ambiental y con los servicios que les garanticen su desarrollo personal y el de sus hijas e hijos.
    </p><p class="article-text">
        Para el Ayuntamiento de Rivas la soluci&oacute;n pasa por reconocer el derecho universal a la vivienda a todos los residentes de la Ca&ntilde;ada que aparezcan en el censo realizado en 2011, que ya fue publicado y que est&aacute; pendiente de resolver algunas alegaciones. Se debe garantizar, adem&aacute;s, el derecho de acceso a la ciudad a todas las familias, lo que supone que hay que integrar la Ca&ntilde;ada en la trama urbana preexistente y que, en consecuencia, s&oacute;lo podr&aacute;n ser terrenos urbanizables aquellos que aseguren unas condiciones de vida dignas y seguras. Y finalmente, la soluci&oacute;n urban&iacute;stica tiene que ser viable y con una hoja de ruta clara y acotada en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Rivas es hoy una ciudad que sigue acogiendo a nuevos vecinos y vecinas a&ntilde;o tras a&ntilde;o. Uno de sus principales atractivos consiste, tal vez, en que quienes la gestionamos entendemos que en la construcci&oacute;n del municipio, la vivienda, las calles y los parques son s&oacute;lo una parte. En Rivas defendemos la ciudad como un espacio de convivencia, de crecimiento personal, en el que cualquiera pueda desarrollar una vida plena.
    </p><p class="article-text">
        Nadie deber&iacute;a olvidar que este asunto &ndash;como todos los problemas complejos&ndash; no puede despacharse con simplificaciones y prejuicios, ya que tiene otras caras: las de los vecinos y vecinas del barrio de Covibar y de La Luna (Rivas) y de Vallecas, que deben enfrentarse a diario con los efectos no deseados de una ocupaci&oacute;n ilegal que ha convertido un espacio verde en un territorio de impunidad para el tr&aacute;fico de droga, vertidos ilegales y otros negocios il&iacute;citos. Estas familias tambi&eacute;n se merecen una soluci&oacute;n que garantice sus derechos respecto a la seguridad, el respeto del medioambiente y a la legalidad urban&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        Los habitantes de la Ca&ntilde;ada Real Galiana tienen el mismo derecho a la ciudad que los que viven en Vic&aacute;lvaro, Arganzuela, Retiro. Y en ning&uacute;n caso se deber&iacute;a permitir una interpretaci&oacute;n laxa de las obligaciones impuestas a las administraciones respecto a los desarrollos urban&iacute;sticos, por la condici&oacute;n de vulnerabilidad social y econ&oacute;mica de las personas que ahora residen en la Ca&ntilde;ada. Las administraciones p&uacute;blicas debemos garantizar unas condiciones de vida dignas para estas familias. En todos los casos. Se trata de una cuesti&oacute;n de justicia social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Santiago Anes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/solucion-justa-canada_129_3667419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Dec 2016 20:24:33 +0000]]></pubDate>
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