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    <title><![CDATA[elDiario.es - Raquel Rodríguez Alonso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/raquel_rodriguez_alonso/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Raquel Rodríguez Alonso]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El proyecto madrileño de ley de Urbanismo y Suelo: una cuestión de todos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/proyecto-ley-urbanismo-suelo-cuestion_132_3318833.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1219486-63a0-4e01-b8bb-d966ba5a2cde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El proyecto madrileño de ley de Urbanismo y Suelo: una cuestión de todos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El primer gran problema del proyecto de ley de de Urbanismo y Suelo de Cifuentes es que da continuidad al modelo territorial y urbano anterior, un modelo que abandonaba a su suerte, tanto la ciudad ya habitada como el suelo rústico</p></div><p class="article-text">
        Muchas veces, la tramitaci&oacute;n y aprobaci&oacute;n de los textos legislativos no suscita ning&uacute;n inter&eacute;s por parte de la ciudadan&iacute;a. Al considerarse como textos complejos y t&eacute;cnicos, dif&iacute;ciles de comprender, los poderes p&uacute;blicos renuncian a modificar la forma de redacci&oacute;n y tramitaci&oacute;n, acudiendo a alguna mesa t&eacute;cnica o pol&iacute;tica de apoyo que respalde el proceso, manteniendo en cualquier caso la oscuridad m&aacute;s absoluta sobre el tema a regular y sobre las implicaciones que &eacute;ste puede tener en la vida de las personas. As&iacute;, el debate queda constre&ntilde;ido en &aacute;mbitos profesionales y activistas muy especializados, sin que la preocupaci&oacute;n o la movilizaci&oacute;n salte realmente al campo de la ciudadan&iacute;a en general. Este puede ser el caso del nuevo proyecto de Ley de Urbanismo y Suelo que Cifuentes pretende aprobar en la Asamblea de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la Ley de Urbanismo y Suelo parezca un texto que regula aspectos que quedan muy lejos del d&iacute;a a d&iacute;a de cualquier persona, esto no es as&iacute;. Dicha normativa recoger&aacute; las reglas del juego con las que se va a construir y ordenar tanto la ciudad como el territorio en el que todos habitamos. Est&aacute; definiendo el futuro modelo territorial de la Comunidad de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Y pocas cosas afectan tanto a cualquier ciudadano como las decisiones que se toman sobre el espacio en el que habita: ya sea por las repercusiones en el tama&ntilde;o de la ciudad en la que vive, por las afecciones ambientales que dicho modelo provoca en su salud y en su calidad de vida, por las posibilidades de intervenci&oacute;n o mejora en su barrio, por la cuant&iacute;a y el nivel de dotaciones (centros de salud, colegios, bibliotecas, etc.) y zonas verdes que se construyen, por el precio de la vivienda y la existencia de vivienda p&uacute;blica, por la preservaci&oacute;n del patrimonio hist&oacute;rico-art&iacute;stico que representa la memoria hist&oacute;rica de la ciudad, por las implicaciones en su movilidad cotidiana, etc. Todos estos temas, regulados a trav&eacute;s del plan general que cada uno de los municipios debe redactar, est&aacute;n recogidos y acotados en el texto legal que se pretende aprobar.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo texto se vende como la normativa capaz de poner orden en el crecimiento descontrolado. Sin embargo, las herramientas dise&ntilde;adas para ello permitir&aacute;n perpetuar el modelo anterior sin aplicar mucho el ingenio. El primer gran problema del proyecto de ley es que da continuidad al modelo territorial y urbano anterior. Un modelo pensado para el crecimiento de las ciudades sobre el que se gener&oacute; la burbuja inmobiliaria que con su estallido ha dejado no pocos problemas no solo a nivel econ&oacute;mico, sino tambi&eacute;n territorial. Un modelo que abandonaba a su suerte, tanto la ciudad ya habitada como el suelo r&uacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        El texto se centra en la ciudad habitada y en el suelo excluido del desarrollo urbano, las dos &aacute;reas de oportunidad del urbanismo entendido como mera actividad econ&oacute;mica. Para los contextos urbanos, incorpora herramientas nuevas, como los Programas P&uacute;blicos de Actuaci&oacute;n para la rehabilitaci&oacute;n, las actuaciones de dotaci&oacute;n o las actuaciones de regeneraci&oacute;n. Tambi&eacute;n elimina las herramientas que restring&iacute;an las actividades en el suelo no urbanizable, como la Calificaci&oacute;n Urban&iacute;stica, a la vez que flexibiliza los usos que podr&aacute;n implantarse.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de ley no solo asume las contradicciones del modelo anterior tambi&eacute;n ahonda en las desigualdades que est&aacute;n patentes desde hace d&eacute;cadas en el territorio de la Comunidad de Madrid. Enfrenta el mundo urbano con el rural, y potencia el desequilibrio urbano existente entre el centro m&aacute;s rico y pr&oacute;spero y la periferia, donde se concentran los problemas y carencias sociales y urbanas.
    </p><p class="article-text">
        Para el mundo rural, en concreto los municipios de menos de 5.000 habitantes, se insin&uacute;a un panorama de pueblos m&aacute;s orientados en el ocio y el turismo que en la vida cotidiana en ellos. As&iacute; lo demuestra la creaci&oacute;n de los planes de ordenaci&oacute;n simplificados, con un recorte importante en las dotaciones y zonas verdes, solo comprensible si se da por hecho que el objetivo ser&aacute; un entorno vacacional, o bien el desprecio a la capacidad de gesti&oacute;n de los Ayuntamientos de menor tama&ntilde;o. Tambi&eacute;n se aumenta la presi&oacute;n sobre el suelo no urbanizable, con la posibilidad de implantar cualquier uso vinculado con el turismo y el ocio o la legalizaci&oacute;n masiva de viviendas irregulares.
    </p><p class="article-text">
        En la ciudad habitada todo en el texto hace referencia a la necesidad de dar mayor rentabilidad a las operaciones, reduciendo al m&iacute;nimo la contrapartida para el conjunto de la sociedad: ya sea aumentando la edificabilidad, reduciendo las cesiones hasta hacerlas desaparecer, eliminando la reserva para vivienda p&uacute;blica; o flexibilizando la reducci&oacute;n protecci&oacute;n del patrimonio hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Pero probablemente lo m&aacute;s grave del proyecto de ley es que mantiene uno de los mantras de la crisis que peores consecuencias ha tenido sobre lo p&uacute;blico y sobre lo com&uacute;n. El reparto de papeles que hace el proyecto de ley ahonda en el vaciado de contenido y de funciones de la administraci&oacute;n p&uacute;blica y sobre todo de la local. Parte de la base de que la prosperidad econ&oacute;mica y, por ende, de la justicia social, vendr&aacute; de la mano de la iniciativa privada. La industria inmobiliaria aparece como el &uacute;nico sector capaz de crear y repartir riqueza y de gestionar con l&oacute;gica y orden. Renuncia al reconocimiento de las potencialidades de la Administraci&oacute;n como el &uacute;nico &oacute;rgano que est&aacute; obligado a pensar desde una visi&oacute;n compleja e integral, desde la funci&oacute;n social de la propiedad y el inter&eacute;s general; a velar por el bienestar del territorio y de sus ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta batalla no la podemos dar por perdida todav&iacute;a. La ley est&aacute; en fase de proyecto, y todav&iacute;a se pueden hacer muchas cosas para que esta felon&iacute;a no se lleve a cabo. Desde la ciudadan&iacute;a, desde las ciudades y pueblos de la regi&oacute;n madrile&ntilde;a podemos seguir presionando para que los grupos parlamentarios reaccionen y trabajen para aprobar la ley del suelo que el territorio y sus habitantes necesitan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Rodríguez Alonso, Ana Fernández, Ana Sanz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/proyecto-ley-urbanismo-suelo-cuestion_132_3318833.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jun 2017 18:35:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cristina Cifuentes,Madrid,Urbanismo,Comunidad de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Plan Estatal de vivienda: nuevas propuestas y viejos conflictos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/plan-estatal-vivienda-propuestas-conflictos_132_3665506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las propuestas del nuevo plan parecen volver a incidir en la misma forma de hacer: la utilización de un derecho básico, la necesidad de vivienda, para favorecer al sistema inmobiliario</p></div><p class="article-text">
        Desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2007, el diagn&oacute;stico sobre la estructura residencial en Espa&ntilde;a ha sido aceptada por el conjunto de la sociedad y los poderes p&uacute;blicos: un parque de viviendas sobredimensionado, infrautilizado, sin apenas representaci&oacute;n de la vivienda social y donde la &uacute;nica alternativa para el acceso es la propiedad. As&iacute;, <em>el Plan Estatal de vivienda 2013-2016, de fomento del alquiler de viviendas, la rehabilitaci&oacute;n edificatoria y la regeneraci&oacute;n y renovaci&oacute;n urbanas</em> modificaba completamente los programas de ayudas, poniendo el foco en dos de las principales demandas hist&oacute;ricas: el alquiler, en forma de ayudas a las personas y promoci&oacute;n de nueva vivienda social, y la rehabilitaci&oacute;n. Sin embargo, no fue la racionalidad de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas la responsable del viraje en la pol&iacute;tica de vivienda, sino m&aacute;s bien la tozuda realidad la que impuso el supuesto cambio de modelo. En un contexto en el que el cr&eacute;dito bancario hab&iacute;a desaparecido como alternativa para la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n y de las empresas, la producci&oacute;n masiva de viviendas para su venta no serv&iacute;a ni para dar cobertura a las necesidades de la poblaci&oacute;n ni para mantener la actividad del sistema inmobiliario.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, el fomento de la propiedad no desaparece del plan. El programa de subsidiaci&oacute;n de pr&eacute;stamos convenidos se mantiene como herencia del modelo anterior. Su inclusi&oacute;n es consecuencia de la aplicaci&oacute;n de varias sentencias que imped&iacute;an cambiar las reglas del juego a parte de la poblaci&oacute;n que hab&iacute;a optado a dichas ayudas en planes anteriores. Absorbe la gran mayor&iacute;a del presupuesto que el plan pone en carga, minimizando el posible impacto de los nuevos programas y del nuevo modelo planteado.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, es preciso recordar que la competencia en materia de vivienda es de las comunidades aut&oacute;nomas. As&iacute;, la ejecuci&oacute;n de las previsiones incluidas en el plan queda altamente condicionada por la firma de los convenios entre el Ministerio de Fomento y las distintas comunidades aut&oacute;nomas. Aprobado por Real Decreto en abril de 2013, la mayor&iacute;a de los convenios de colaboraci&oacute;n entre la administraci&oacute;n General y Auton&oacute;mica no se formaliza hasta el &uacute;ltimo trimestre de 2014, con excepci&oacute;n de Madrid donde se pospone hasta noviembre de 2015, a un a&ntilde;o de la extinci&oacute;n del plan estatal. Adem&aacute;s, las condiciones para optar a las subvenciones se recrudecen respecto a planes anteriores, estableciendo como fecha l&iacute;mite para la finalizaci&oacute;n de las obras marzo de 2017, aspecto crucial para entender la pr&oacute;rroga anunciada por el Ministro de Fomento.
    </p><p class="article-text">
        Para analizar la trascendencia del supuesto cambio de modelo en la pol&iacute;tica de vivienda, el plan debe situarse en el contexto del conjunto de reformas y actuaciones desarrolladas por el Gobierno Central desde el estallido de la burbuja. Las consecuencias de la crisis han afectado sobre todo a parte de la poblaci&oacute;n que ha perdido sus viviendas como consecuencia de desahucios y lanzamientos, que carece de recursos para acceder a la vivienda, o para pagar los suministros b&aacute;sicos. Sin embargo, el sector de la construcci&oacute;n y el sistema financiero tampoco han escapado del proceso. La b&uacute;squeda de estrategias y soluciones para solventar los problemas sociales se ha planteado desde la administraci&oacute;n auton&oacute;mica, tanto en la conceptualizaci&oacute;n del problema, con la defensa de la funci&oacute;n social de la vivienda, como en el dise&ntilde;o de medidas concretas. La respuesta del Gobierno Central ha sido recurrir sistem&aacute;ticamente al Tribunal Constitucional todos estos textos legislativos aprobados por los gobiernos auton&oacute;micos, con la consecuente suspensi&oacute;n cautelar. Mientras, se reformaba la ley de arrendamientos urbanos para facilitar la expulsi&oacute;n de los inquilinos y para incrementar el precio del alquiler, se creaba la SAREB, se impulsaban las SOCIMIS&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Para que el cambio de modelo hubiera sido real el Plan de vivienda deber&iacute;a haber inclinado la balanza claramente a favor de las necesidades sociales, fueran las que fuesen las demandas del sistema inmobiliario. Esta diatriba, resuelta siempre a favor del entramado econ&oacute;mico, ha conllevado la desviaci&oacute;n de la mayor&iacute;a de los programas y pol&iacute;ticas hacia la clase media, como beneficiaria directa de unas ayudas a las que se podr&iacute;a optar siempre que las condiciones econ&oacute;micas del hogar permitieran obtener un cr&eacute;dito bancario. La poblaci&oacute;n de menos recursos queda abandonada a su suerte. Los programas destinados a la rehabilitaci&oacute;n corren el peligro de seguir la misma l&oacute;gica, ignorando la situaci&oacute;n f&iacute;sica del parque en alquiler, las condiciones econ&oacute;micas de los inquilinos o la repercusi&oacute;n sobre los precios de mercado de actuaciones de mejora subvencionadas. Salvo que la administraci&oacute;n local idee sistemas de redistribuci&oacute;n vinculados a la rehabilitaci&oacute;n dentro del medio urbano, la rehabilitaci&oacute;n puede convertirse en la forma de reflotar al sector de la construcci&oacute;n dejando fuera o expulsando a la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo plan anunciado por el Ministro de Fomento para 2018 incluye, entre otras medidas, la intenci&oacute;n de incrementar el parque social con el patrimonio de los bancos o de los particulares, as&iacute; como nuevas ayudas para el alquiler que se abonar&iacute;an directamente al propietario de los inmuebles, que en muchos casos ser&aacute; la banca. Frente a las alternativas planteadas por las autonom&iacute;as que m&aacute;s tiempo llevan intentando reconducir la pol&iacute;tica de vivienda, Catalu&ntilde;a y Pa&iacute;s Vasco, las propuestas del nuevo plan parecen volver a incidir en la misma forma de hacer: la utilizaci&oacute;n de un derecho b&aacute;sico, la necesidad de vivienda, para favorecer al sistema inmobiliario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Rodríguez Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/plan-estatal-vivienda-propuestas-conflictos_132_3665506.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Dec 2016 18:20:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Plan Estatal de vivienda: nuevas propuestas y viejos conflictos]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda]]></media:keywords>
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