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    <title><![CDATA[elDiario.es - Teo Sanz]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Marguerite Yourcenar, animalista y ecologista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/marguerite-yourcenar-animalista-ecologista_132_3662272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17b8a99b-cd84-442b-b0a7-69dcb1dad64d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Paisaje de Mount Desert Island, Maine (Estados Unidos), donde la escritora Marguerite Yourcenar vivió gran parte de su vida."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Primera mujer que ocupó un sillón en la Academia Francesa de la Lengua, Marguerite Yourcenar fue una escritora comprometida con la causa de los animales y con la conciencia ecologista.</p><p class="subtitle">El autor de este artículo, uno de los principales expertos mundiales en la figura de Yourcenar, ha llevado a cabo una lectura ecocrítica de su obra.</p></div><p class="article-text">
        Marguerite Yourcenar (1903-1987), primera mujer que ocup&oacute; un sill&oacute;n en la Academia Francesa de la Lengua, fue una gran escritora comprometida con la causa de los animales. No s&oacute;lo se percibe su sensibilidad hacia ellos en su obra, sino que manifest&oacute; p&uacute;blicamente su apoyo a la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos de los Animales, proclamada por la Liga Internacional de los Derechos del Animal en 1978 en la sede de la UNESCO en Par&iacute;s. Tambi&eacute;n la conciencia ecol&oacute;gica fue una de sus principales preocupaciones. Entrevistada por Matthieu Galey en los a&ntilde;os ochenta, responde a sus preguntas sobre la ecolog&iacute;a refiri&eacute;ndose al sombr&iacute;o panorama que, ya a principios del siglo XX, pintaban algunas mentes clarividentes, como el ge&oacute;grafo Schrader. Yourcenar afirma que todas las cat&aacute;strofes que entonces se vaticinaban ser&aacute;n a&uacute;n peores, dado que encamin&aacute;ndose al siglo XXI, el panorama es terror&iacute;fico: lluvias &aacute;cidas, contaminaci&oacute;n de r&iacute;os y mares por el mercurio y los residuos qu&iacute;micos y at&oacute;micos, desaparici&oacute;n de miles de especies animales, uso generalizado de pesticidas, mareas negras, destrucci&oacute;n de la capa de ozono, etc. Yourcenar no ces&oacute; de llevar a cabo una actividad p&uacute;blica favorable a las asociaciones defensoras del planeta, hasta el punto de que, con 84 a&ntilde;os, un mes antes de su muerte, en su pen&uacute;ltima conferencia, titulada 'Si a&uacute;n queremos salvar la Tierra' e impartida en la Universidad de Laval, en Canad&aacute;, habla de &ldquo;extrav&iacute;o de la conciencia humana&rdquo; y subraya que &ldquo;la f&oacute;rmula Tierra de los hombres es extremadamente peligrosa, ya que la Tierra pertenece a todos los seres vivos y nosotros pereceremos con ellos y con ella&rdquo;. Esta convicci&oacute;n se encuentra presente en su imaginario literario ficcional, en sus ensayos y entrevistas y en su amplia obra autobiogr&aacute;fica donde, de una manera o de otra, alude a sus preocupaciones fundamentales: el problema ecol&oacute;gico, las guerras, el racismo, el comercio de marfil, las granjas-factor&iacute;a, la industria peletera, la matanza de focas, la vivisecci&oacute;n y la caza.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;compasi&oacute;n universal&rdquo; se sit&uacute;a en el centro de la &eacute;tica yourcenariana. De ah&iacute; que, desde muy temprano, se muestre sensible al espect&aacute;culo del dolor de los seres vivos que poseen, seg&uacute;n sus propias palabras en <em>Recordatorios,</em> &ldquo;el sentido de una vida encerrada en una forma diferente&rdquo;. En una carta de 1957, Yourcenar felicita a la escritora y poeta Lise Deharme por su defensa de los animales, &ldquo;por haber tenido la valent&iacute;a de tratar ese tema (pocos hay que sean tan graves) y por desde&ntilde;ar de antemano el reproche de sentimentalismo que los necios no dejar&aacute;n de hacerle&rdquo;. Nuestra autora es consciente de las resistencias que encuentra el desarrollo de una sensibilidad moral que atienda al sufrimiento m&aacute;s all&aacute; de nuestra especie. Y frente a la tradici&oacute;n racionalista, que considera que la piedad es una pasi&oacute;n y, en consecuencia, una expresi&oacute;n de nuestra corporalidad, inferior al intelecto, Marguerite Yourcenar aboga por el desarrollo de nuestras capacidades afectivas, que est&aacute;n demasiado sometidas &ldquo;a ese ordenador que es el cerebro para nosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La superaci&oacute;n del antropocentrismo hace de Yourcenar una pionera que merece la atenci&oacute;n de la Ecocr&iacute;tica. Ahora bien, atendiendo a la variedad de perspectivas que suelen distinguirse en el espectro del pensamiento ambiental, podemos preguntarnos cu&aacute;l ser&iacute;a la posici&oacute;n que la caracteriza. En sus obras, otorga un lugar privilegiado a la dignidad de los animales. Critica el antropocentrismo humanista y la cultura francesa en la que la teor&iacute;a del animal-m&aacute;quina cartesiano es un art&iacute;culo de fe que favorece la explotaci&oacute;n y la indiferencia. A ese respecto, se pregunta si la aseveraci&oacute;n cartesiana no fue entendida en su nivel m&aacute;s bajo, dado que el animal-m&aacute;quina es tambi&eacute;n el mismo ser humano: &ldquo;Una m&aacute;quina de producir y ordenar las acciones, las pulsiones y las reacciones que constituyen las sensaciones de fr&iacute;o y de calor, de hambre y de satisfacci&oacute;n digestiva, los impulsos sexuales y tambi&eacute;n el dolor, el cansancio y el terror que los animales experimentan al igual que nosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, Yourcenar expresa un <em>pathos</em> contempor&aacute;neo, una &eacute;tica sensoc&eacute;ntrica, que encontramos teorizada en la filosof&iacute;a utilitarista de Peter Singer que desarrolla la afirmaci&oacute;n de Bentham &ldquo;la pregunta no es: &iquest;pueden hablar?, sino: &iquest;pueden sufrir?&rdquo; como criterio para actuar con consideraci&oacute;n moral hacia otros seres vivos. Pero a diferencia de fil&oacute;sofos como Singer, que buscan fundamentar el antiespecismo exclusivamente en la raz&oacute;n del sujeto de la acci&oacute;n, tanto en algunos ensayos como en sus relatos, Yourcenar otorga un lugar muy importante a los sentimientos. Sin embargo, esto no la lleva a despreciar las normas y principios. Considera que una Declaraci&oacute;n de los Derechos de los Animales es &uacute;til en una &eacute;poca de incremento exponencial de los abusos sobre ellos. Yourcenar se&ntilde;ala que, a pesar de la Declaraci&oacute;n de los Derechos Humanos de la Revoluci&oacute;n Francesa, en los campos de concentraci&oacute;n hubo destrucciones masivas de vidas que degradaron hasta extremos impensables la noci&oacute;n de humanidad. A la pregunta que ella misma se hace sobre la eficacia de una Declaraci&oacute;n de ese tipo mientras el ser humano no cambie, responde afirmativamente, pues &ldquo;siempre es conveniente promulgar o reafirmar las leyes verdaderas, que no por ello dejar&aacute;n de ser infringidas, pero dejando aqu&iacute; y all&iacute; a los transgresores el sentimiento de haber obrado mal&rdquo;. &ldquo;No matar&aacute;s. Toda la Historia, de la que nos sentimos tan orgullosos, es una perpetua infracci&oacute;n a esa ley&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El posicionamiento de Yourcenar con respecto a los animales no humanos est&aacute; tambi&eacute;n presente en su extraordinaria novela breve <em>Un hombre oscuro</em>, ambientada en el siglo XVII, en los inicios de una Modernidad que llevar&aacute; a cabo el desencantamiento del mundo a trav&eacute;s del racionalismo y la explotaci&oacute;n sistem&aacute;tica de la Naturaleza. En este texto que la autora consideraba su testamento ecol&oacute;gico, el personaje principal, Nathana&euml;l, rechaza una y otra vez la violencia contra los animales. Nunca desvela d&oacute;nde se encuentran, con el fin de que los cazadores no los abatan. Uno de los pasajes m&aacute;s representativos al respecto narra su estancia en una colonia inglesa del Nuevo Mundo. All&iacute;, prefiere recoger frutos y disfrutar del bosque en vez de seguir a los dem&aacute;s varones, que gozan con la caza y la pesca. Se solidariza con los animales que pueblan los bosques, con el oso con el que se topa, con el zorro que lo observa o con las culebras condenadas a ser aplastadas si desvelara a los otros su existencia. Al final de la novela, enfermo, consciente de estar cerca de la muerte, solo en medio de la naturaleza de las islas Frisias, Nathana&euml;l piensa en los otros seres sufrientes: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntos animales que est&aacute;n esta noche en el bosque no ver&aacute;n el alba? Le embargaba una inmensa piedad hacia esas criaturas, cada una separada de todas las dem&aacute;s, para quien vivir y morir es casi igualmente dif&iacute;cil.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La posici&oacute;n &eacute;tica que se encuentra en la obra de Marguerite Yourcenar demuestra que la conciencia ecol&oacute;gica no es incompatible con el activismo animalista. Yourcenar siempre dijo que sus libros caminaron a la par con su propia evoluci&oacute;n vital. Al final de su vida, su gran anhelo consist&iacute;a en que el planeta estuviera menos contaminado y libre de violencia. Por tal raz&oacute;n, siempre que le fue posible, se manifest&oacute; en contra de los que ella consideraba &ldquo;asesinos de la Naturaleza&rdquo; y &ldquo;verdugos&rdquo; de los animales. Siempre conserv&oacute; el optimismo de que a&uacute;n ser&iacute;a posible rectificar el rumbo. Para decirlo con sus propias palabras: &ldquo;Nunca ser&aacute; demasiado tarde para tratar de actuar correctamente, mientras haya en la Tierra un &aacute;rbol, un animal o un ser humano&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Teo Sanz]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Dec 2016 20:14:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ecologismo,Literatura,Animalistas]]></media:keywords>
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