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    <title><![CDATA[elDiario.es - Izaskun Sánchez Aroca]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/izaskun_sanchez_aroca/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Izaskun Sánchez Aroca]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El poder machista de los medios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/poder-machista-medios_1_3663134.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a71e6b0-3620-4a5f-8117-a0744f69f78a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Hombres y mujeres en la marcha estatal contra las violencias machistas 7N"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Burgués Blanco, Varón y Adulto (BBVA), es el objeto y sujeto de la mayoría de las informaciones, sobre todo si hablamos de política, relaciones internacionales o economía</p><p class="subtitle">Los medios siguen abordando la violencia machista como algo fáctico, inexplicable e impredecible</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Texto de la revista <a href="http://l.eldiario.es/revista-periodismo-acosado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">'El periodismo acosado'</a> de eldiario.es</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Beyonce se reivindica feminista y negra, Pavofr&iacute;o se moja con otro modelo de mujer, H&amp;M lanza su campa&ntilde;a de oto&ntilde;o ridiculizando la canci&oacute;n de Tom Jones &lsquo;She is a lady&rsquo;, El Pa&iacute;s dedica una noticia a Oysho que apuesta por las curvas en su &uacute;ltima campa&ntilde;a, tuiteras convertidas en analistas feministas de medios digitales, peri&oacute;dicos catalanes que llevan a sus portadas la copa menstrual, Jordi &Eacute;vole pone en la agenda la violencia machista.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo ha llegado a los medios. Pero no sabemos si para quedarse. &iquest;Tendencia, nicho de mercado o cambio social? En un contexto de fuerte competencia, donde se priman la presencia en redes sociales y el click r&aacute;pido, la respuesta no es f&aacute;cil, sobre todo si hablamos de feminismo, de una mirada transversal de g&eacute;nero y de sacar las violencias machistas de la secci&oacute;n de sucesos.
    </p><p class="article-text">
        Las estad&iacute;sticas apuntan a que cada vez hay m&aacute;s mujeres en la prensa. <a href="http://whomakesthenews.org/gmmp-2015" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n Global Media Monitoring Project (GMMP)</a>&nbsp;2015 una de las investigaciones m&aacute;s grande del mundo en materia de igualdad de g&eacute;nero y comunicaci&oacute;n, en Espa&ntilde;a en tan solo 5 a&ntilde;os, entre 2010 y 2015, el n&uacute;mero de mujeres periodistas se increment&oacute; en diez puntos porcentuales, pasando del 34 al 44%.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, en las universidades m&aacute;s de la mitad de los estudiantes, el 60%, son mujeres. Sin embargo, estas cifras no tienen una correlaci&oacute;n en las estructuras de poder de los medios. Seg&uacute;n el Informe Anual de la Profesi&oacute;n Period&iacute;stica del a&ntilde;o 2015, que edita la Asociaci&oacute;n de la Prensa de Madrid (APM), a pesar de que m&aacute;s de la mitad de los y las periodistas con contrato son mujeres, solo un 10,9 % del total ocupan puestos de direcci&oacute;n en los medios impresos, una cifra que desciende hasta el 3,9% si hablamos de responsables de contenidos en los medios digitales.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso Juana Gallego, profesora de la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona y experta en g&eacute;nero y comunicaci&oacute;n, no se muestra tan optimista con la presencia de mujeres en los medios para cambiar el discurso: &ldquo;No basta con ser mujer, se trata de que esas mujeres tengan conciencia sobre la desigualdad&rdquo;. En este caso la teor&iacute;a de la masa cr&iacute;tica &mdash;seg&uacute;n la cual cuantas m&aacute;s mujeres m&aacute;s posibilidades de romper el discurso dominante&mdash; no funciona. &ldquo;Hay que romper con las l&oacute;gicas que existen en los medios porque arrastran rutinas period&iacute;sticas tan potentes que hacen dif&iacute;cil que se pueda cambiar este discurso por el hecho de ser mujer&rdquo;, explica Gallego.
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        Para la periodista Elisa McCausland los temas feministas tienen m&aacute;s presencia porque hay un clima de lo pol&iacute;ticamente correcto que es interesante, &ldquo;est&aacute; bien pedir parches o correcciones en la representaci&oacute;n pero no nos podemos quedar ah&iacute;. Existe una estructura y va a tener una expresi&oacute;n siempre&rdquo;. Una estructura donde el sujeto de privilegio, que Mar&iacute;a Jos&eacute; Capell&iacute;n nombra como el Burgu&eacute;s Blanco, Var&oacute;n y Adulto (BBVA), es el objeto y sujeto de la mayor&iacute;a de las informaciones, sobre todo si hablamos de lo que se conoce como temas duros: pol&iacute;tica estatal, relaciones internacionales o econom&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">Medios machistas</h3><p class="article-text">
        Las cifras no mienten. Seg&uacute;n el estudio del Global Media Monitoring Project, las mujeres representan solo el 28% del total de sujetos y fuentes en las noticias. Solo son 9% del total de las fuentes expertas y tienen m&aacute;s presencia en cuestiones de opini&oacute;n popular (43%), y como fuentes de experiencia personal (37%). Las mujeres solo aparecen como protagonistas en el 35% de las noticias, una cifra que se eleva hasta el 51% en casos de cr&iacute;menes y violencia.
    </p><p class="article-text">
        Si hablamos de violencia m&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n num&eacute;rica el problema est&aacute;, como denuncia Juana Gallego, en el enfoque y la gran asimetr&iacute;a en el trato a mujeres y hombres. &ldquo;Los medios siguen abordando la violencia machista como algo f&aacute;ctico, inexplicable e impredecible, como hechos aislados. Solo se dan cifras, no se contextualiza&rdquo;. Una mirada a los titulares resulta muy ilustrativa: mujeres que mueren o &ldquo;aparecen apu&ntilde;aladas en su domicilio&rdquo; en vez de ser asesinadas. Mujeres culpables de su muerte por no haber denunciado o haber provocado al hombre. Titulares de agencia que se replican de manera casi viral en los grandes medios como el del doble crimen de Cuenca, en agosto de 2015 &ldquo;Las fotos de la boda de Marina Okarynska pudieron desatar los celos de Sergio Morate&rdquo; o entradillas que justifican a asesinos como Ram&oacute;n Laso, que &ldquo;mataba por amor&rdquo;. Titulares que se enconan mucho m&aacute;s cuando se cruzan con la clase social, el origen o la opci&oacute;n religiosa de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se construye un relato hist&oacute;rico sobre la violencia contra las mujeres. El debate del porqu&eacute; se origina se ha abandonado y a los medios les falta una mirada global&rdquo;, aclara Juana Gallego. &nbsp;Una idea que se confirma al repasar el tratamiento de las agresiones sexuales en distintas fiestas populares este verano donde se habla de la vestimenta de las chavalas, de las horas de vuelta a casa o de si iban solas o acompa&ntilde;adas.
    </p><p class="article-text">
        Rara vez se cuestiona a los agresores. La punta del iceberg ha sido el tratamiento de la violaci&oacute;n m&uacute;ltiple en Pamplona con titulares como &ldquo;Se animaban entre s&iacute; y ped&iacute;an turno: as&iacute; fue la violaci&oacute;n de una joven en Sanfermines&rdquo;, que han inundado las redes frente a la poca informaci&oacute;n centrada en buscar las causas por las que cinco chavales ven como algo normal agredir sexualmente a una mujer.
    </p><h3 class="article-text">El caso de Ana Orantes: un punto de inflexi&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Una mirada a la historia del periodismo en Espa&ntilde;a demuestra que los medios de comunicaci&oacute;n han acompa&ntilde;ado y pueden acompa&ntilde;ar el cambio cuando se hacen eco de las demandas sociales, cuando salen del suceso para poner en relaci&oacute;n la noticia con el contexto y hacer un seguimiento en el tiempo. As&iacute; fue con el caso de Ana Orantes.
    </p><p class="article-text">
        El 4 de diciembre de 1997 Canal Sur emite el programa &lsquo;De tarde en tarde&rsquo; presentado por Irma Soriano. Ana Orantes con 60 a&ntilde;os explica con pelos y se&ntilde;ales los maltratos f&iacute;sicos y psicol&oacute;gicos a los que le ha sometido su exmarido, Jos&eacute; Parejo, durante 40 a&ntilde;os. Apenas trece d&iacute;as despu&eacute;s, el 17 de diciembre, Jos&eacute; Parejo asesinaba a su exmujer quem&aacute;ndola viva en el patio de su casa en C&uacute;llar Vega, Granada, delante del hijo de 14 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Orantes hab&iacute;a denunciado a su exmarido varias veces por malos tratos y el juez hab&iacute;a dividido en dos la casa que compart&iacute;an. Ella viv&iacute;a encima y &eacute;l debajo. Por aquel entonces &Aacute;lvarez Cascos, vicepresidente con el gobierno del PP, calific&oacute; el asesinato como &ldquo;un caso aislado obra de un exc&eacute;ntrico&rdquo;. Sin embargo, la contestaci&oacute;n social no tuvo precedentes. &ldquo;Fue un punto de inflexi&oacute;n en el tratamiento de la violencia de g&eacute;nero. hasta entonces hab&iacute;a noticias espor&aacute;dicas, no hab&iacute;a regularidad. Fue muy impactante ver en televisi&oacute;n a una mujer hablando de algo que hasta entonces no ten&iacute;a nombre&rdquo;, recuerda Gallego.
    </p><p class="article-text">
        El asesinato de Ana Orantes y la fuerte presi&oacute;n social puso en la picota medi&aacute;tica un grave problema hasta entonces ninguneado, la violencia machista. El otro pico de presencia medi&aacute;tica de las violencias machistas fue la aprobaci&oacute;n de la Ley integral contra la violencia de g&eacute;nero en 2004, una ley criticada por organizaciones feministas por no contemplar como violencia de g&eacute;nero la que se da fuera de la pareja.
    </p><h3 class="article-text">La violencia de las plumas</h3><p class="article-text">
        20 a&ntilde;os despu&eacute;s del asesinato de Ana Orantes las violencias machistas siguen en la secci&oacute;n de sucesos. Se ha dejado de lado el debate de fondo sobre las causas de la violencia, que diferentes te&oacute;ricas y feministas, como Gallego, atribuyen a una respuesta al cambio experimentado por las mujeres que desaf&iacute;an la hegemon&iacute;a masculina. &ldquo;Un fen&oacute;meno que los medios no tienen o no quieren tener claro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde las grandes cabeceras y televisiones, sin embargo, tambi&eacute;n se ejerce otro tipo de violencia machista en forma de art&iacute;culos, reportajes o tertulias que penalizan a las mujeres que saltan a la esfera p&uacute;blica y no cumplen los mandatos de g&eacute;nero tradicionales en torno a la vestimenta, el f&iacute;sico o la maternidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es habitual hacer circular ideas respecto a la reputaci&oacute;n de las mujeres, que si bebe, que si llevaba escote, que si ha tenido varios novios o si es una pol&iacute;tica ambiciosa: algo que por supuesto no se hace nunca con los hombres. A las mujeres las sancionamos continuamente&rdquo;, explica Gallego. La pol&iacute;tica institucional est&aacute; llena de ejemplos. Se cuestiona la buena o mala maternidad y la &ldquo;conciliaci&oacute;n de despacho&rdquo; de pol&iacute;ticas como Carme Chac&oacute;n cuando era ministra de Defensa, de Susana D&iacute;az o Soraya Saenz de Santamar&iacute;a. Se pone en entredicho su decisi&oacute;n de seguir trabajando. No parece, sin embargo, que los medios muestren tanta preocupaci&oacute;n por la paternidad de los pol&iacute;ticos, cuando poco o nada se sabe de la misma.
    </p><p class="article-text">
        El f&iacute;sico y la vestimenta es otra patente de corso coto de la pluma de grandes periodistas de renombre o pol&iacute;ticos que encuentran su altavoz en tertulias televisivas y columnas. Ya en 2008 Angela Merkel desat&oacute; r&iacute;os de tinta con su escote y m&aacute;s recientemente pol&iacute;ticas como Ada Colau, Bego&ntilde;a Villac&iacute;s o Anna Gabriel, entre otros muchos apelativos han sido calificadas en un alarde de intelectualidad como gorditas, fondonas. Una l&iacute;nea m&aacute;s sutil la encontramos en suplementos y blogs especializados de medios generalistas que hacen listas con las pol&iacute;ticas m&aacute;s guapas o mejor vestidas o que hablan de las candidatas m&aacute;s seductoras para el 26J.
    </p><p class="article-text">
        La otra cara de la moneda es que en el mismo medio plagado de titulares y noticias machistas se abordan temas y debates de la agenda feminista sobre los cuerpos, las identidades o los modelos de crianza y se aplaude el nuevo anuncio de Kenzo por visibilizar otra feminidad.
    </p><p class="article-text">
        Juana Gallego se muestra muy cr&iacute;tica con este doble rasero de medios que hablan de empoderamiento y que luego no son capaces de trascender la noticia-suceso: &ldquo;Me parece que la entrada de temas feministas no se toma en serio en cuestiones como la sexualidad o la familia, se ve como algo fuera del mundo y no se informa con la seriedad que se abordan otros asuntos&rdquo;. El tratamiento en muchos casos se aproxima m&aacute;s a la tendencia, la exotizaci&oacute;n o la banalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido McCausland recuerda que si bien el periodismo es una profesi&oacute;n &iacute;ntimamente vinculada a un compromiso con la realidad, no se puede olvidar que los medios son empresas. De hecho, seg&uacute;n la APM, desde 2008 hasta 2015 se han perdido 12.200 puestos de trabajo y se han cerrado 375 medios entre diarios, revistas, televisiones, digitales y agencias. &ldquo;Hay una b&uacute;squeda continua de nicho de mercado, gente que en su vida hab&iacute;a abordado cuestiones de g&eacute;nero de pronto ha encontrado una oportunidad&rdquo;, explica McCausland. Es la misma estrategia de Pavofr&iacute;o, H&amp;M o Dove, lo que la periodista y experta Martha Burk denomina en un art&iacute;culo del Huffington Post como &ldquo;gender washing&rdquo; (lavado de g&eacute;nero), utilizar cuestiones feministas para vender un producto.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde queda entonces la responsabilidad social de los medios generalistas con la igualad de g&eacute;nero? Para McCausland los ritmos del cambio social muchas veces no son compatibles con los que se imponen desde el propio medio. Sin embargo ah&iacute; la figura del periodista tambi&eacute;n es importante, &ldquo;el rigor &eacute;tico y la deontolog&iacute;a: hacer una buena informaci&oacute;n y un buen seguimiento, que no vayas a por el impacto del d&iacute;a, a por los clics de la noticia, sobre todo porque son noticias a las que no se les hace un seguimiento apropiado&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Salir de las secciones</h3><p class="article-text">
        Las redes sociales han tenido un rol fundamental dando pistas a medios y publicistas sobre d&oacute;nde est&aacute;n los nichos de mercado, pero tambi&eacute;n han jugado un papel creativo a trav&eacute;s de campa&ntilde;as, han creado agenda y han recogido los debates de la calle y han sido muy contestatarias con las noticias machistas. En algunos casos incluso periodistas y opinadores se han tenido que disculpar p&uacute;blicamente por alg&uacute;n comentario machista. &ldquo;T&uacute; le puedes provocar una crisis a un medio en un sentido reputacional, &iquest;pero va a cambiar de verdad lo que hay dentro de esa estructura porque provoques una crisis? Depende del tama&ntilde;o de la crisis y de c&oacute;mo est&eacute; organizada la contrahegemon&iacute;a&rdquo;, explica McCausland. Las redes, sin duda, posibilitan que se pierda el control de la distribuci&oacute;n de la informaci&oacute;n y que circulen y se aireen mejor las quejas.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los &uacute;ltimos ejemplos a nivel internacional ha sido la cobertura de los Juegos Ol&iacute;mpicos de R&iacute;o, donde gracias a las redes se ha visibilizado el machismo en el deporte y el trato tan diferenciado que reciben las deportistas cuando continuamente se apela a su f&iacute;sico, su estado civil, su edad o aparecen subordinadas como esposas de, &ldquo;Buenorras internacionales&rdquo;, &ldquo;atletas ol&iacute;mpicamente atractivas&rdquo;, &ldquo;la ni&ntilde;a que admira a Nadal&rdquo; o &ldquo;Rivas, el hombre que convirti&oacute; en oro las rabietas de Carolina&rdquo; (Carolina Mar&iacute;n ganadora de un oro en b&aacute;dminton) han sido algunas de las lindezas que los medios generalistas han destinado a las atletas y medallistas ol&iacute;mpicas. La respuesta en redes fue tal, que muchos medios, como El Mundo, se vieron obligados a rectificar titulares y, paradojas de la vida, la mayor&iacute;a publicaron una noticia recogiendo el machismo en los Juegos. En su secci&oacute;n de mujeres, eso s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Para McCausland lo que ha ocurrido con los Juegos Ol&iacute;mpicos es un s&iacute;ntoma, una muestra de las posibilidades de cambio. &ldquo;Pero creo que hay que poner en marcha muchas m&aacute;s herramientas, sobre todo en secciones como deporte&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otra potencialidad de las redes es la creaci&oacute;n de agenda, &ldquo;sirve para ir metiendo otros discursos y salirnos de la hegemon&iacute;a, algo que normalmente est&aacute; fuera de nuestro alcance pero a veces se pueden hacer cosas muy interesantes&rdquo;, explica McCausland. Es el caso de campa&ntilde;as como #MiVelloMiDecisi&oacute;n, #NoVotesMachismo, #NiUnaMenos o #MiPrimerAcoso, que naci&oacute; en M&eacute;xico y recogi&oacute; testimonios de mujeres alrededor de todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los mayores riesgos es que el feminismo quede recluido a una secci&oacute;n del peri&oacute;dico, a un blog o a noticias que circulan por redes sociales desvinculadas de un contexto m&aacute;s global. Gallego lo tiene claro, &ldquo;una sociedad que no tiene informaci&oacute;n no puede funcionar. Es m&aacute;s vulnerable. Y la buena informaci&oacute;n, por definici&oacute;n, tiene perspectiva de g&eacute;nero&rdquo;. Para McCausland m&aacute;s feminismo significa mejor periodismo. &ldquo;El feminismo no es un tema, es una filosof&iacute;a que tiene que cuestionarlo todo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Izaskun Sánchez Aroca]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Dec 2016 19:54:20 +0000]]></pubDate>
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