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    <title><![CDATA[elDiario.es - Chon Vargas Mendieta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/chon_vargas_mendieta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Chon Vargas Mendieta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Carlos Slepoy, estés donde estés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carlos-slepoy_129_3449571.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38ce9de5-3d47-4856-8524-57978e443c2b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Carlos Slepoy, estés donde estés"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las víctimas del franquismo no podemos permitirnos renuncias, olvidos y mucho menos más ausencias, y Carlos Slepoy no nos abandonará si las víctimas no queremos</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><strong>'Llorar'. (Eduardo Galeano, <em>El libro de los abrazos</em>).</strong><br/><br/>Fue en la selva, en la amazonia ecuatoriana. Los indios shuar estaban llorando a una abuela moribunda. Lloraban sentados, a la orilla de su agonía. Un testigo, venido de otros mundos, preguntó:<br/><br/>—¿Por qué lloran delante de ella, si todavía está viva?<br/><br/>Y contestaron los que lloraban:<br/><br/>—Para que sepa que la queremos mucho<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Mi madre, Ascensi&oacute;n Mendieta, es una de las miles de v&iacute;ctimas de la dictadura de Franco que ha conseguido sobrevivir a pesar de sus 91 a&ntilde;os de edad. Su padre fue uno de los 150.000 condenados a la pena de muerte por &ldquo;auxilio a la rebeli&oacute;n&rdquo;, seg&uacute;n consta en la sentencia del proceso sumar&iacute;simo al que fue sometido por los vencedores, desleales a la Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola. Timoteo Mendieta fue fusilado el d&iacute;a 15 de noviembre de 1939, contaba 41 a&ntilde;os de edad; dej&oacute; viuda y siete hijos. Desde ese mismo instante, mi abuela Mar&iacute;a y sus hijas Paz y Ascensi&oacute;n no cejaron ni s&oacute;lo momento para recuperar los restos de su esposo y padre y as&iacute; ha sido.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a 3 de abril de 2012, Ascensi&oacute;n Mendieta Ibarra, sus hijas e hijo otorgaron poderes para su defensa a los letrados argentinos Carlos Slepoy, Ana Messuti y M&aacute;ximo Castex, en la causa que se di&oacute; en llamar &ldquo;la querella argentina&rdquo;. Han transcurrido m&aacute;s de siete a&ntilde;os desde la presentaci&oacute;n de la querella y estos <strong>tres leones del derecho</strong> no han cesado en su empe&ntilde;o para conseguir que las v&iacute;ctimas de los cr&iacute;menes cometidos por la dictadura franquista obtengamos la JUSTICIA que nos ha sido negada, vedada en nuestro pa&iacute;s, Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La profesionalidad con la que han venido actuando los abogados de la querella argentina durante estos siete a&ntilde;os, no se ha limitado a realizar las acciones propias de su actividad profesional para con &nbsp;la defensa de los derechos de las v&iacute;ctimas, no; son admirables los actos de solidaridad, apoyo, lealtad, entusiasmo, afecto y cari&ntilde;o que venimos recibiendo de ellos y, para muestra, que le pregunten a Ascensi&oacute;n Mendieta. Ver&eacute;is lo que contesta.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos una jueza a la que mi madre pidi&oacute; que le ayudara a buscar los restos de su padre para darles un entierro digno junto a ella. Mar&iacute;a Servini, que as&iacute; se llama la jueza, prometi&oacute; ayudar a las v&iacute;ctimas y hoy no me cabe ninguna duda de que estamos m&aacute;s cerca que nunca para alcanzar la justicia que fuimos a buscar a Buenos Aires, Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Cuando me invitaron en eldiario.es a escribir sobre Carlos Slepoy tras su fallecimiento, mi primera reacci&oacute;n fue cuestionarme si era la hija de una v&iacute;ctima anciana la persona m&aacute;s adecuada para escribir y verter opiniones sobre la persona y/o profesionalidad de uno de nuestros abogados. Sinceramente, mi madre no formaba parte del c&iacute;rculo m&aacute;s &iacute;ntimo de nuestro abogado, aunque s&iacute; se ten&iacute;an mucho cari&ntilde;o. Las reflexiones de mi interlocutor me decidieron y, por ello, le doy las gracias.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo contacto que mantuve con Carlos Slepoy data del d&iacute;a 14 de febrero de este a&ntilde;o y fue la respuesta que me dirigi&oacute;, algunas semanas despu&eacute;s, al mensaje que le hab&iacute;a enviado interes&aacute;ndonos por su salud, tras su estancia en el centro hospitalario. Su escueta contestaci&oacute;n dec&iacute;a: &ldquo;Muchas gracias, Chon&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las v&iacute;ctimas del franquismo no podemos permitirnos renuncias, olvidos y mucho menos m&aacute;s ausencias, y Carlos Slepoy no nos abandonar&aacute; si las v&iacute;ctimas no queremos. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cara y el corte de pelo que se gastaba delataban a Carlos; era una especie de ni&ntilde;o revoltoso, rebelde, travieso y a la vez alegre y jovial, &iexcl;tremendo el &nbsp;personaje!
    </p><p class="article-text">
        El martes por la ma&ntilde;ana llam&eacute; a mi madre y le dije que Carlos hab&iacute;a muerto, ella desconoc&iacute;a su enfermedad. &ldquo;Pobre&rdquo;, fueron sus &uacute;nicas palabras. Por la tarde pas&eacute; a recogerla a su casa para acercarnos al velatorio donde, una vez all&iacute;, Ascensi&oacute;n entreg&oacute; un sobre a una de las hijas de Carlos a quien pidi&oacute; que, en la medida de lo posible, lo hiciera acompa&ntilde;ar junto al cuerpo de su padre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El mensaje de mi madre dec&iacute;a: &ldquo;Carlos, est&eacute;s donde est&eacute;s, si ves a mi padre, dile que seguimos peleando&rdquo;. &nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A Carlos Slepoy que nos dej&oacute;. A nuestras ancianas y ancianos, para que no nos dejen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Chon Vargas Mendieta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carlos-slepoy_129_3449571.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Apr 2017 18:42:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carlos Slepoy, estés donde estés]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Memoria Histórica,Víctimas del franquismo,Querella Argentina,Ascensión Mendieta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los amores de Timoteo Mendieta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/amores-timoteo-mendieta_129_3661435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b81a004e-baea-4c7f-ae1d-b56e943df8b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los amores de Timoteo Mendieta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ascensión Mendieta Ibarra, mi madre, ha cumplido noventa y un años. Hace setenta y siete años que fusilaron a su padre y pese al tiempo transcurrido desde entonces, la voluntad para recuperar sus restos permanece inalterable</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="http://lab.eldiario.es/tu2016" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>2016: valora c&oacute;mo has visto t&uacute; este a&ntilde;o</strong></a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Timoteo Mendieta fue uno de los 150.000 condenados a la pena de muerte por &ldquo;auxilio a la rebeli&oacute;n&rdquo;, seg&uacute;n consta en la sentencia del proceso sumar&iacute;simo al que fue sometido por los vencedores, desleales al r&eacute;gimen de la Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola. Timoteo fue fusilado el d&iacute;a 15 de noviembre de 1939, dej&oacute; viuda y siete hijos.
    </p><p class="article-text">
        Avisada de su inminente fusilamiento, su esposa Mar&iacute;a Ibarra se dirige a la c&aacute;rcel de Guadalajara; cuando llega, Timoteo ya hab&iacute;a sido ejecutado y su cuerpo volcado en una fosa com&uacute;n. No logr&oacute; despedirse de &eacute;l. A Mar&iacute;a le fue devuelta una lata donde se encontraban las fotograf&iacute;as de los siete hijos del matrimonio.
    </p><p class="article-text">
        No se conformaron con inhumarle en una fosa com&uacute;n, no. Para engrandecer la ignominia <strong>levantaron un muro que impidi&oacute; el acceso a las fosas durante cuarenta a&ntilde;os</strong>, negando as&iacute; el derecho de los familiares de las v&iacute;ctimas a venerar a sus seres queridos.
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a 20 de noviembre de 1975 muere el dictador Francisco Franco; hab&iacute;an transcurrido treinta y seis a&ntilde;os desde el asesinato de Timoteo.
    </p><p class="article-text">
        Fruto del proceso en el que se acordaba denegar el derecho a la justicia a las miles de v&iacute;ctimas de la dictadura franquista,<strong> unos cuantos personajes,&nbsp;</strong>exentos de legitimidad para la toma de decisiones en nombre de los ciudadanos de nuestro pa&iacute;s, deciden y aprueban levantar otro muro, este de colosales dimensiones. Un gran muro, un muro que tuvo como objetivo primordial amparar los cr&iacute;menes de la dictadura franquista bajo el paraguas de la impunidad. El muro fue inaugurado el d&iacute;a 15 de Octubre de 1977. &nbsp;Lo llamaron Ley de Amnist&iacute;a, una Ley de Punto Final. &iexcl;Qu&eacute; poderoso, qu&eacute; atrevido es el <strong>miedo</strong>!
    </p><p class="article-text">
        Dicen, que dicen las leyes internacionales que los delitos de genocidio y/o lesa humanidad son imprescriptibles y que tales delitos permanecen y se perpet&uacute;an en el tiempo. Dicen, que dicen las leyes, que no s&oacute;lo existen formas en las que el crimen de genocidio es atribuible al Estado; dicen, igualmente, que hay leyes que dicen que existe responsabilidad penal individual, y de Organizaciones y Estados que permiten estos cr&iacute;menes, violando el derecho internacional. &iexcl;Eso dicen, que dicen las leyes!
    </p><p class="article-text">
        No es hasta el a&ntilde;o 1979 cuando en el cementerio de Guadalajara se procede a derribar el muro que ocultaba y silenciaba la tragedia acontecida en los a&ntilde;os de represi&oacute;n que siguieron al final de la contienda. Conocedoras del acontecimiento, Mar&iacute;a Ibarra y varias de sus hijas se desplazan hasta Guadalajara reclamando la exhumaci&oacute;n del cuerpo de su esposo y padre para darle digna sepultura. Pese a haber transcurrido cuarenta a&ntilde;os, la ley no tutela su derecho y con empe&ntilde;o y tes&oacute;n s&oacute;lo consiguen colocar una l&aacute;pida que recuerda, seg&uacute;n la informaci&oacute;n recabada, que los restos de Timoteo Mendieta se hab&iacute;an inhumado en la fosa n&ordm; 2 del patio cuatro del cementerio civil de Guadalajara. Junto a junto &eacute;l, se encontrar&iacute;an los restos de veinte hombres y una mujer, tambi&eacute;n fusilados.
    </p><p class="article-text">
        En el mes de noviembre de 2013, el d&iacute;a 29, Ascensi&oacute;n Mendieta Ibarra, mi madre, cumpli&oacute; ochenta y ocho a&ntilde;os en un avi&oacute;n que la llev&oacute; a declarar en la querella que en 2010 varias v&iacute;ctimas hab&iacute;an interpuesto contra los cr&iacute;menes del franquismo, admitida a tr&aacute;mite en la ciudad de Buenos Aires, Argentina.
    </p><p class="article-text">
        Fruto de la incansable lucha de numerosas v&iacute;ctimas como Ascensi&oacute;n y la ayuda desinteresada de ciudadanos y profesionales, juntos todos ellos, el d&iacute;a 19 de enero de 2016 se procede a la exhumaci&oacute;n de los restos de la fosa n&uacute;mero 2 del patio cuatro del cementerio de Guadalajara. Hoy sabemos que los restos de Timoteo no est&aacute;n en esa fosa. Hace s&oacute;lo unos d&iacute;as que cont&eacute; a mi madre toda la verdad: &ldquo;Mam&aacute;&rdquo;, le dije,&ldquo;tu padre no est&aacute; en esa fosa exhumada&rdquo; y la conmin&eacute; a fortalecer su voluntad para sobrevivir a la localizaci&oacute;n de los restos de su padre. Mi madre, tras reflexionar unos minutos me dijo: &ldquo;Fui yo quien les abri&oacute; la puerta de nuestra casa cuando vinieron a por mi padre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hace cinco a&ntilde;os que el gobierno de turno decide que hab&iacute;a que construir un muro nuevo y lo hace dejando sin dotaci&oacute;n presupuestaria la partida destinada por Ley a la exhumaci&oacute;n de las miles de fosas que, todav&iacute;a hoy, existen en nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El pasado d&iacute;a 29 de noviembre de 2016, Ascensi&oacute;n Mendieta Ibarra, mi madre, ha cumplido noventa y un a&ntilde;os; <strong>hace setenta y siete a&ntilde;os que fusilaron a su padre y pese al tiempo transcurrido desde entonces, la voluntad para recuperar sus restos permanece inalterable</strong>. Parece como si la apisonadora que viene vulnerando desde hace d&eacute;cadas los Derechos Fundamentales de nuestras v&iacute;ctimas no pasara por ella.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Timoteo Mendieta am&oacute; mucho, mucho, mucho, mucho! Am&oacute; a su esposa Mar&iacute;a, a sus siete hijos, a su familia; am&oacute; a los ciudadanos del mundo; am&oacute; y trabaj&oacute; por la justicia, por la igualdad, por la fidelidad a la Rep&uacute;blica y, justo por esto, le quitaron la vida. Timoteo Mendieta era un hombre <strong>bueno</strong>; su hija, Ascensi&oacute;n Mendieta, mi madre, es una <strong>buena mujer</strong>&nbsp;y merece descansar en paz aunque s&oacute;lo sea, como ella pide, &ldquo;con un hueso de mi padre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A TODAS LAS V&Iacute;CTIMAS.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Chon Vargas Mendieta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/amores-timoteo-mendieta_129_3661435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Dec 2016 19:24:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los amores de Timoteo Mendieta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Franquismo,Timoteo Mendieta,Víctimas del franquismo]]></media:keywords>
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