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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alicia Medina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alicia_medina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alicia Medina]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Claves para entender la revuelta en Líbano: un impuesto por el uso de Whatsapp fue la gota que colmó el vaso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/libano-baila-revuelta-gobierno_1_1282911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbf3c672-ebbf-4ff2-87cf-43fe49830772_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Claves para entender la revuelta en Líbano: un impuesto por el uso de Whatsapp fue la gota que colmó el vaso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este martes, el primer ministro libanés ha anunciado su renuncia tras dos semanas de protestas masivas en las que la población ha exigido la dimisión del Gobierno y el fin de la retórica que divide a la sociedad por religiones</p><p class="subtitle">La gota que colmó el vaso fue el anuncio el 17 de octubre de una tasa surrealista de 6 dólares al mes por utilizar Whatsapp</p><p class="subtitle">En el país hay un millón y medio de personas viviendo bajo el umbral de la pobreza, una tasa de paro del 25% y una flagrante desigualdad económica</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Por primera vez en mi vida tengo esperanza en este pa&iacute;s&rdquo;, dice con una sonrisa la universitaria Deisa Aramouni al pie de la acampada frente al parlamento liban&eacute;s en Beirut.&nbsp;Es una de las miles de personas que han protagonizado las protestas m&aacute;s masivas que se recuerdan en L&iacute;bano. Desde hace 14 d&iacute;as, un cuarto de la poblaci&oacute;n ha salido a la calle para&nbsp;pedir la dimisi&oacute;n del&nbsp;Gobierno y el establecimiento de un ejecutivo tecn&oacute;crata transitorio que convoque nuevas elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Este martes, lo han logrado. El&nbsp;primer&nbsp;ministro, Saad Hariri, ha anunciado&nbsp;que presentar&aacute; al presidente la renuncia&nbsp;de su Gobierno &ldquo;en&nbsp;respuesta a los muchos libaneses que salieron a las calles&rdquo;. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ministro-Libano-anuncia-dimision-protestas_0_957854905.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En un discurso televisado, Hariri ha reconocido que el pa&iacute;s ha llegado a un &ldquo;callej&oacute;n sin salida&rdquo;</a>.&nbsp; &ldquo;Las posiciones vienen y van, pero lo m&aacute;s importante es la dignidad y la seguridad de la patria (...) Nadie es m&aacute;s grande que mi pa&iacute;s&rdquo;, ha afirmado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las protestas estallaron hace casi dos semanas, el pasado 17 de octubre. Desde entonces, de norte a sur del pa&iacute;s,&nbsp;improvisados DJ han puesto la banda sonora desde sus furgonetas con adaptaciones techno de los esl&oacute;ganes de las revoluciones &aacute;rabes: &ldquo;Revoluci&oacute;n&rdquo; o &ldquo;El pueblo quiere la ca&iacute;da del r&eacute;gimen&rdquo;. En un ambiente mayoritariamente festivo, los manifestantes han conseguido paralizar el pa&iacute;s bloqueando carreteras y convocando una huelga general.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1185609496103735299?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En el punto de mira han estado&nbsp;todos los dirigentes pol&iacute;ticos&nbsp;que han sido incapaces de proveer servicios b&aacute;sicos. &ldquo;No tenemos infraestructura en L&iacute;bano, ni electricidad 24 horas, ni agua potable, ni tratamiento de aguas residuales&rdquo;, se queja Deisa.
    </p><h3 class="article-text">Una tasa al uso de Whatsapp, el detonante</h3><p class="article-text">
        La gota que colm&oacute; el vaso fue el anuncio el 17 de octubre de una estramb&oacute;tica tasa de 6 d&oacute;lares al mes por utilizar Whatsapp y otras aplicaciones de mensajer&iacute;a. El gobierno no tiene ninguna regulaci&oacute;n relacionada con el uso de estas apps ni puede controlar de ninguna manera las llamadas que hagan los ciudadanos con este servicio, as&iacute; que el impuesto se ha interpretado como una medida arbitraria, una m&aacute;s del Ejecutivo de Hariri, bajo presi&oacute;n de inversores internacionales, para reducir la deuda de <a href="https://blog.blominvestbank.com/29975/lebanons-gross-public-debt-up-to-86-2b-in-q1-2019/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">86.000</a>&nbsp;millones&nbsp;de d&oacute;lares, equivalente al 151% del PIB.
    </p><p class="article-text">
        A muchos libaneses no les salen las cuentas, &iquest;d&oacute;nde van los fondos? L&iacute;bano es un Estado semiausente: incapaz de producir electricidad 24 horas al d&iacute;a, sin red de transporte p&uacute;blico, un deficiente tratamiento de aguas residuales y recogida de basuras o una carencia de sistema de sanidad p&uacute;blica o pensiones decentes.
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        Este mes, los libaneses fueron testigo de c&oacute;mo, ante los incendios que asolaron el pa&iacute;s, helic&oacute;pteros de Chipre, Grecia y Jordania tuvieron que acudir a sofocarlos. Los tres helic&oacute;pteros de los bomberos en L&iacute;bano no pudieron despegar ya que el Gobierno no hab&iacute;a aprobado el coste de su mantenimiento. Como colof&oacute;n,<em> The New York Times </em><a href="https://www.nytimes.com/2019/09/30/world/middleeast/lebanon-hariri-model.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The New York Times</a>revel&oacute; que el primer ministro Saad Hariri&nbsp;dio 16 millones de d&oacute;lares a una modelo sudafricana con la que mantuvo una relaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A esta ecuaci&oacute;n se suma la delicada situaci&oacute;n econ&oacute;mica: <a href="https://reliefweb.int/report/lebanon/lebanon-humanitarian-fund-annual-report-2017" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mill&oacute;n y medio de personas</a>&nbsp;viviendo bajo el umbral de la pobreza, una tasa de paro del 25% y una flagrante desigualdad econ&oacute;mica por la que el 1% m&aacute;s rico&nbsp;<a href="https://carnegie-mec.org/2019/09/17/no-country-for-poor-men-how-lebanon-s-debt-has-exacerbated-inequality-pub-79852" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">controla el 25% de los ingresos nacionales</a>
    </p><h3 class="article-text">Unidad contra la divisi&oacute;n religiosa&nbsp;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;La guerra civil (1975-2019)&rdquo;, rezaba una pancarta. Aunque la guerra civil libanesa entre sectores&nbsp;cristianos, musulmanes y seculares&nbsp;acab&oacute; en 1990, el <em>modus operandi </em>que divide a los libaneses por&nbsp;confesiones religiosas se ha mantenido. Muchos de los que se sientan en el Parlamento hoy lideraron las milicias durante la guerra. El&nbsp;sistema&nbsp;pol&iacute;tico establece el reparto al frente de las instituciones&nbsp;en funci&oacute;n de&nbsp;las diferentes religiones del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los partidos pol&iacute;ticos se basan en una afiliaci&oacute;n sectaria que ha mantenido un complejo sistema clientelar en el que el derecho a trabajar y obtener prestaciones se ha convertido en un privilegio al que se acceder a cambio de lealtad pol&iacute;tica&rdquo; sintetiza el analista Nizar Hassan en su columna para <em>Roar Magazine</em>. &ldquo;El sectarismo ha sido la mejor vacuna del sistema contra una pol&iacute;tica que se base en clases sociales&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Pero desde hace 14 d&iacute;as, los manifestantes&nbsp;han coreado los nombres de todos los l&iacute;deres de los partidos y repiten &ldquo;todos son todos&rdquo;. Este eslogan junto a la bandera libanesa y el himno nacional se han convertido en un mantra de unidad.
    </p><p class="article-text">
        Las televisiones locales se han transformado en un micr&oacute;fono abierto desde el que cristianos, sun&iacute;es o chi&iacute;es interpelan directamente a sus l&iacute;deres, desafiando una ley antiblasfemia que hasta ahora multaba cualquier cr&iacute;tica a las &eacute;lites pol&iacute;ticas o religiosas.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los tab&uacute;s que han roto estas movilizaciones es incluir en sus cr&iacute;ticas al partido milicia Hezbol&aacute;. Decenas de seguidores de Hezbol&aacute;&nbsp;han protagonizado espor&aacute;dicos enfrentamientos con los manifestantes, argumentando que las cr&iacute;ticas a su l&iacute;der Hassan Nasrallah cruzan una l&iacute;nea roja. Los manifestantes respondieron a coro: &ldquo;La &uacute;nica l&iacute;nea roja, la de la bandera libanesa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nasrine Abualhassan, quien particip&oacute; este domingo en la cadena humana de 170 kil&oacute;metros que recorri&oacute; de norte a sur el pa&iacute;s, conf&iacute;a en los j&oacute;venes para deshacerse de la divisi&oacute;n religiosa: &ldquo;La gente est&aacute; harta del sectarismo, ver a sunn&iacute;es, chi&iacute;es, drusos, cristianos juntos rompiendo tab&uacute;s, eso es una gran victoria, espero que esta revoluci&oacute;n nos lleve al L&iacute;bano que nos merecemos&rdquo;, asegur&oacute; a eldiario.es.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Y ahora qu&eacute;?</h3><p class="article-text">
        Intentando contener el descontento inicial, el Ejecutivo liban&eacute;s anunci&oacute; medidas para luchar contra la corrupci&oacute;n y una reducci&oacute;n del 50% de los salarios de los parlamentarios. Pero los manifestantes&nbsp;han insistido en la ca&iacute;da de la &eacute;lite pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Tras la dimisi&oacute;n de 4 de los 26 ministros, el resto de l&iacute;deres de la coalici&oacute;n de Gobierno han lanzando un mismo mensaje: comprensi&oacute;n ante la rabia de la gente, promesas de reformas y advertencia ante el caos econ&oacute;mico si el Gobierno cae. Este martes, el primer ministro ha dado un paso m&aacute;s anunciando la renuncia del Ejecutivo.&nbsp;L a mayor&iacute;a de los manifestantes&nbsp;han demandado que se forme un nuevo gabinete tecnocr&aacute;tico&nbsp;y se convoquen&nbsp;nuevas elecciones.
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        En la calle, ajena a los discursos de los l&iacute;deres pol&iacute;ticos, la gente ha comenzado a organizarse a trav&eacute;s de asambleas espontaneas. Sherif Al Masri, estudiante de Econom&iacute;a, micr&oacute;fono en mano pidi&oacute; que la gente expresara sus ideas. Un se&ntilde;or mayor tom&oacute; la palabra. &ldquo;Soy sun&iacute;, pero antes soy liban&eacute;s&rdquo;, dijo mientras le vitoreaban.
    </p><p class="article-text">
        Al Masri asegura ser consciente de que tienen que traducir la rabia de la calle en algo tangible. &ldquo;Hay expertos en Econom&iacute;a que pueden solucionar nuestros problemas, necesitamos que den un paso adelante para que la gente les conozca&rdquo;, asegura y explica que ya hay varias p&aacute;ginas web donde la gente est&aacute; nominando a futuribles candidatos.
    </p><p class="article-text">
        El universitario, Ibrahim Fawaz, cree que primero tienen que cambiar la ley electoral, que actualmente reparte los esca&ntilde;os y otros cargos pol&iacute;ticos por grupos religiosos, para crear una circunscripci&oacute;n &uacute;nica. &ldquo;Espero que nuestra generaci&oacute;n no est&eacute; tan dividida por afiliaci&oacute;n religiosa como la generaci&oacute;n anterior, puede que las protestas ayuden, pero ser&aacute; un cambio lento&rdquo;, zanja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alicia Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/libano-baila-revuelta-gobierno_1_1282911.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Oct 2019 20:23:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Claves para entender la revuelta en Líbano: un impuesto por el uso de Whatsapp fue la gota que colmó el vaso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Líbano,Protestas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una red de madres migrantes planta cara al miedo a la deportación en EEUU]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/madres-centroamericanas-deportacion_1_1901830.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8eaf9dd-a81d-4d0f-85ee-f3a76319e1d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una red de madres migrantes planta cara al miedo a la deportación en EEUU"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mujeres residentes en California se han organizado para superar juntas el miedo constante a ser deportadas con apoyo legal o ayuda para llevar a los niños al colegio</p><p class="subtitle">En la ciudad santuario de Oakland, una decena de padres brindan apoyo con un fondo común para pagar la fianza a los detenidos para ser expulsados</p><p class="subtitle">"Nadie conoce los traumas de otro, pero todos podemos ayudar, solo hay que ser un amigo, que no se sienta solo o desubicado", dice Etel Calles, una de las madres</p></div><p class="article-text">
        Cada ma&ntilde;ana, se repite la misma coreograf&iacute;a en el n&uacute;mero 4730 de la Avenida Fleming. El alboroto de los ni&ntilde;os llegando al colegio Melrose Leadership Academy desplaza a ardillas y p&aacute;jaros a los cerezos y palmeras que adornan la acera. En este colegio p&uacute;blico de la ciudad santuario de Oakland, California, se saluda en espa&ntilde;ol. En la entrada, el primer cartel no informa de horarios o actividades extraescolares, sino que reza: &ldquo;Ejerce tus derechos, no permitas que un agente de inmigraci&oacute;n entre a tu casa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Debajo, un sobre pegado con cinta adhesiva azul contiene un pu&ntilde;ado de tarjetas rojas en las que se lee en espa&ntilde;ol: &ldquo;No abra si un agente de inmigraci&oacute;n est&aacute; tocando la puerta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De poco sirvi&oacute; ese consejo a Mar&iacute;a en una ma&ntilde;ana de mayo del 2016. Mientras preparaba molletes &ndash;pan con mantequilla, frijoles y queso&ndash; para desayunar, su marido sali&oacute; de casa para dirigirse a la obra. El grito de su hija de 11 a&ntilde;os quebr&oacute; la rutina diaria. Acababa de ver a trav&eacute;s de la ventana de la cocina c&oacute;mo varios agentes de inmigraci&oacute;n esposaban a su padre en su jard&iacute;n. Mar&iacute;a y su hija salieron corriendo. Seis agentes en cuatro coches hab&iacute;an bloqueado su entrada y la puerta trasera, seg&uacute;n cuenta Mar&iacute;a. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; te llevas a mi pap&aacute;?&rdquo;, les grit&oacute; su hija.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No supe qu&eacute; hacer en ese momento&rdquo;, dice la mujer.
    </p><p class="article-text">
        El alboroto matinal enfrente del colegio Melrose ya se hab&iacute;a desvanecido cuando Mar&iacute;a corri&oacute; al despacho de la directora de la escuela, que&nbsp;le puso en contacto con otra madre, Etel Calles, que pertenece <a href="https://immigrantfamilies.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al Fondo para la Defensa de las Familias Inmigrantes</a>, un grupo de&nbsp;nueve padres y profesores que ayudan a las familias migrantes en Oakland.
    </p><h3 class="article-text">Un fondo com&uacute;n&nbsp;contra las deportaciones</h3><p class="article-text">
        A las tres de la tarde, Calles y una abogada del Fondo para la Defensa se sentaron en las oficinas de inmigraci&oacute;n en San Francisco para depositar la fianza de 2.000 d&oacute;lares que esa ma&ntilde;ana hab&iacute;an fijado las autoridades.
    </p><p class="article-text">
        Mientras Etel y la abogada esperaban a que saliera el marido de Mar&iacute;a, se dieron cuenta de que no sab&iacute;an qu&eacute; aspecto ten&iacute;a, as&iacute; que le pidieron que les enviara una foto. A la hora y media, le vieron salir. &ldquo;Iba vestido con el mono de obra y con sus pertenencias en una bolsa de papel&rdquo;. Etel le explic&oacute; que ellas hab&iacute;an pagado su fianza y le propuso hacerse una foto <em>selfie</em> de celebraci&oacute;n. &ldquo;Se la envi&eacute; a Mar&iacute;a y le dije: '&iquest;Este es tu marido?' &iquest;S&iacute;? Pues venga, v&aacute;monos&rdquo;, recuerda entre risas.
    </p><p class="article-text">
        El&nbsp;hombre no respir&oacute; aliviado hasta que se sentaron a tomar un caf&eacute; a diez bloques de las oficinas, sostiene Calles. All&iacute; les cont&oacute; que los agentes federales migratorios (ICE por sus siglas en ingl&eacute;s)&nbsp;lo buscaban para deportarlo por haber entrado irregularmente&nbsp;en el pa&iacute;s. Ten&iacute;an planeado enviarle esa misma tarde a Texas, donde le meter&iacute;an en un avi&oacute;n rumbo a M&eacute;xico. El billete estaba comprado, pero el vuelo se retras&oacute;, les dijo. &ldquo;Como no ten&iacute;a 'nada grande' en su 'r&eacute;cord', le pusieron la fianza&rdquo;, comenta Calles.
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos, cuando un migrante indocumentado es detenido, el juez decide si, durante el proceso de deportaci&oacute;n, la persona permanece en un centro carcelario o es libre para volver a su casa. Si el juez estima que dicha persona no supone una amenaza o no hay riesgo de fuga puede fijar una fianza, que var&iacute;a entre 1.500 y 20.000 d&oacute;lares. Una vez pagada, la persona debe comparecer en el juzgado cada cierto tiempo. De no ser as&iacute;, el pagador de la fianza pierde el dinero.
    </p><p class="article-text">
        En febrero, la Corte Suprema de EEUU&nbsp;elimin&oacute; la necesidad de establecer una fianza a los seis meses de detenci&oacute;n. Es decir, un migrante podr&iacute;a quedar indefinidamente detenido sin que el juez est&eacute; obligado a fijar una fianza. El Fondo para la Defensa ha recaudado en su primer a&ntilde;o 130.000 d&oacute;lares, lo que les ha permitido pagar la fianza a 12 personas, cubrir costes legales a otras 12 y pagar una partida de emergencia &ndash;que cubre alquiler, m&eacute;dico y costes b&aacute;sicos&ndash;&nbsp;a otras cuatro.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n su web, ser liberado bajo fianza &ldquo;mejora significativamente las probabilidades de tener &eacute;xito&rdquo; en evitar la deportaci&oacute;n. En el a&ntilde;o 2015, 68% de las personas que obtuvieron fianza consiguieron regularizar su situaci&oacute;n en EEUU. De los que permanecieron detenidos, solo un 33% consigui&oacute; quedarse en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a no hubiera sido capaz de pagar la fianza, ya que quien la abona debe ser ciudadano de EEUU o residente permanente. El Fondo, al pagar su fianza &ndash;que Mar&iacute;a devolvi&oacute; despu&eacute;s&ndash; permiti&oacute; que su marido cenara su casa esa noche. En enero del 2019 tiene el juicio. Sus vidas est&aacute;n suspendidas hasta entonces.
    </p><h3 class="article-text">Una red para&nbsp;sobrellevar la incertidumbre</h3><p class="article-text">
        Si lo deportan, Mar&iacute;a no podr&aacute; pagar el alquiler. Barajan trasladarse a un apartamento m&aacute;s peque&ntilde;o o volver a Ciudad Ju&aacute;rez, en M&eacute;xico. Su hija tendr&iacute;a que cruzar la frontera cada d&iacute;a para ir al colegio en EEUU. &ldquo;Si volvemos, tendr&iacute;a que dejar a mi hija que cruce el puente sola, porque ella es ciudadana de EEUU&rdquo;, sostiene&nbsp;la mujer.
    </p><p class="article-text">
        Calles sabe que no puede&nbsp;acabar con los miedos de esta familia, pero s&iacute; aliviarlos. Ella es una de las muchas mujeres del &Aacute;rea de la Bah&iacute;a, en California, que trabajan para ayudar a los 'sin papeles' a lidiar con miedos relacionados con la deportaci&oacute;n. Las mujeres se ofrecen entre ellas a hacer viajes en coche para llevar a los ni&ntilde;os al colegio en Oakland o se ayudan a escribir un &ldquo;Plan de Planificaci&oacute;n Familiar&rdquo;, para que alguien se ocupe de los ni&ntilde;os si ambos padres son deportados. Van juntas a hacer senderismo una vez al mes. Ofrecen talleres de ayuda legal, terapia emocional. Otras se vuelcan en el activismo o la religi&oacute;n. En este intento de tejer una red en la que sobrellevar la incertidumbre de una deportaci&oacute;n, las mujeres tienen un rol destacado.
    </p><p class="article-text">
        Algunas, como Calles, est&aacute;n motivadas por su propia experiencia. Cuando ten&iacute;a 10 a&ntilde;os, su familia la meti&oacute; en un minib&uacute;s para escapar de la guerra en El Salvador. Recuerda despedirse de su colonia Sacamil y de su padre, a quien no volver&iacute;a a ver. En cinco d&iacute;as cruz&oacute; El Salvador, Guatemala y M&eacute;xico hasta llegar a Los &Aacute;ngeles. Para aliviar su miedo durante el viaje, su familia le dio una carta en la que le contaban todas &ldquo;las cosas bonitas que ver&iacute;a en el campo&rdquo;, como vacas y burros. &ldquo;Pero no te dicen nada de que va a haber ruidos y personas que no conoces&rdquo;, recuerda. Para entretenerla, la gente del bus le hablaba sobre lo que estaba de moda en EEUU: Michael Jackson, Madonna y Star Wars. Era 1986.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, a sus 40 a&ntilde;os, Calles es una mujer de carcajada f&aacute;cil. Adem&aacute;s de formar parte del Fondo para la Defensa, copreside la asociaci&oacute;n de padres y madres del colegio, forma parte de Padres Unidos y de un club de cocina, y trabaja de cuidadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando su hijo empez&oacute; el colegio Melrose, una escuela de inmersi&oacute;n con un 50% de familias de habla hispana, Calles decidi&oacute; ayudar a los estudiantes con ansiedad por no tener papeles. Comparte con ellos su experiencia durante la guerra en El Salvador y su trayecto a los EEUU como menor no acompa&ntilde;ada. Les habla de la incertidumbre que sent&iacute;a al escuchar un helic&oacute;ptero, dado que no sab&iacute;a si ven&iacute;a a traer agua o &ldquo;tirar balas&rdquo;. Les habla de su ansiedad y sus miedos. &ldquo;Lastimosamente, eso no ha cambiado&rdquo;, apunta. &ldquo;Nadie conoce los traumas o miedos de otra persona pero todos podemos ser bondadosos y ayudar, solo requiere ser un amigo, que el reci&eacute;n llegado no se sienta solo o desubicado&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Calles revive su experiencia, no solo intenta ayudar a los ni&ntilde;os que acaban de migrar a Estados Unidos, tambi&eacute;n trabaja su propio trauma. &ldquo;Tenemos que indagar&nbsp;lo que ha quedado atr&aacute;s, que tiene telara&ntilde;as, y limpiarlo para sobresalir&rdquo;, comenta. En su brazo derecho, una ara&ntilde;a cuelga de una telara&ntilde;a que cubre la mitad de la cara de su hijo. Es uno de sus tres tatuajes. &ldquo;Yo soy la ara&ntilde;a&rdquo;, dice. Una ara&ntilde;a que, mientras limpia su pasado de telara&ntilde;as, &ldquo;est&aacute; tejiendo una red, estoy creando un futuro m&aacute;s estable donde &eacute;l y yo podemos caer, rebotar y sobrevivir&rdquo;, explica. Pero esa telara&ntilde;a abarca m&aacute;s que a su hijo. Mar&iacute;a y su marido lo saben bien.
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        Una tarde de marzo, Mar&iacute;a y Etel tomaron asiento en la clase 16 del colegio Melrose, donde Calles &ndash;a trav&eacute;s de la organizaci&oacute;n Padres Unidos&ndash;&nbsp;organiza un taller, &ldquo;Conoce tus derechos&rdquo;. Es viernes por la tarde, las aulas se vac&iacute;an r&aacute;pido. Las madres han tra&iacute;do pollo frito y pasta. Es la primera vez que Mar&iacute;a acude a uno de estos talleres. Seis madres, un padre y una asistente legal del Centro Legal de la Raza &ndash;que se encarga de ofrecer acceso a la justicia para comunidades migrantes&ndash; escuchan atentamente cuando Mar&iacute;a recuerda la ma&ntilde;ana de la casi-deportaci&oacute;n de su marido.
    </p><p class="article-text">
        Una de las madres le pregunta si los agentes la interrogaron cuando ella sali&oacute; de su casa. &ldquo;Me preguntaron: '&iquest;Usted qui&eacute;n es?' Yo les dije: 'Su esposa'. '&iquest;C&oacute;mo se llama?' Mar&iacute;a&rdquo;, cuenta. &ldquo;Pero solo dije Mar&iacute;a&rdquo;, a&ntilde;ade. La asistente legal, que pide ser identificada como Cristina debido a la situaci&oacute;n irregular de sus familiares, interviene. &ldquo;Est&aacute; bien, hay muchas Mar&iacute;as, no pasa nada por dar su nombre... pero no se identifiquen&rdquo;, les advierte. Durante las dos horas del taller, Cristina les ense&ntilde;a a quedarse calladas si se encuentran ante la ICE. &ldquo;No abran la puerta, no se identifiquen, no hablen&rdquo; se convierte en un mantra.
    </p><p class="article-text">
        Cristina conoce bien la importancia de quedarse en silencio. Hace un d&eacute;cada, los agentes se presentaron una madrugada&nbsp;en la puerta de su casa preguntando por su t&iacute;o, seg&uacute;n relata. &ldquo;Abr&iacute; la puerta desafortunadamente&rdquo;, cuenta al grupo. Cuando su t&iacute;o sali&oacute; en pijama lo arrestaron inmediatamente. &ldquo;Entonces yo no conoc&iacute;a mis derechos&rdquo;, lamenta Cristina.
    </p><p class="article-text">
        En el centro de detenci&oacute;n,&nbsp;relata, le dijeron a su t&iacute;o que firmara un documento para &ldquo;salir inmediatamente&rdquo;. Firm&oacute;. No especificaron que se refer&iacute;an a salir de EEUU, no de comisar&iacute;a. Esa misma tarde fue deportado a M&eacute;xico. &ldquo;Nunca firmen nada&rdquo;, enfatiza Cristina.
    </p><p class="article-text">
        La activista reparte las tarjetas rojas&nbsp;de la entrada. En ellas, se lee en ingl&eacute;s: &ldquo;No deseo hablar con usted, responder sus preguntas ni firmar ning&uacute;n documento acogi&eacute;ndome a mis derechos basados en la Quinta Enmienda de la Constituci&oacute;n de los Estados Unidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este peque&ntilde;o trozo de papel no parece convencer a todos de que sea su salvavidas. Seg&uacute;n ICE, 226.199&nbsp;personas fueron deportadas y 143.470 arrestadas en 2017. En ese mismo periodo, en el &aacute;rea de San Francisco se registraron 7.231 arrestos administrativos y 6.292 deportaciones. &ldquo;La tarjeta no nos asegura que no nos van a arrestar, pero es lo que tenemos ahorita para pelear y lo poco que tengamos lo tenemos que usar, esta es nuestra protecci&oacute;n&rdquo;, les dice Cristina.
    </p><p class="article-text">
        Las preguntas de estas madres delatan sus miedos: &ldquo;&iquest;Pueden entrar en tu casa si no les abres?&rdquo; &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasa si me ataranto y abro la puerta?&rdquo; &ldquo;&iquest;Cu&aacute;nto tiempo te pueden tener detenido?&rdquo; &ldquo;&iquest;Y si no hay dinero para un abogado?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Oakland y otras ciudades de California intentan ofrecer respuestas. En las ciudades santuario, la Polic&iacute;a local no colabora con los agentes federales de inmigraci&oacute;n. Las escuelas no requieren prueba de estatus migratorio para registrarse. En California del Norte, varias organizaciones han creado 13 equipos de respuesta r&aacute;pida, donde voluntarios verifican la presencia de ICE en las calles y&nbsp;proporcionan asistencia legal a los detenidos. Cristina les facilita el n&uacute;mero. &ldquo;Tengo que poner este n&uacute;mero en el refrigerador&rdquo;, dice una madre para s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        Al final del taller, Cristina pregunta: &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntas personas nacieron fuera de EEUU?&rdquo;. Todos levantan la mano, menos una madre que responde: &ldquo;&iquest;Y por qu&eacute; te voy a dar esa informaci&oacute;n?&rdquo;. Cristina la mira y le sonr&iacute;e, es la &uacute;nica que no ha ca&iacute;do en su trampa. &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ntos son de M&eacute;xico?&rdquo;, insiste. Las madres se miran y nadie levanta la mano. Un padre dice: &ldquo;Yo soy de Am&eacute;rica, &iquest;puedo decir eso?&rdquo;. Otra madre a&ntilde;ade: &ldquo;Yo, ciudadana del mundo&rdquo;. Estallan a carcajadas. &ldquo;Si los agentes de inmigraci&oacute;n no saben de d&oacute;nde somos, no me pueden deportar&rdquo;, concluye Cristina.
    </p><p class="article-text">
        Ahora se imaginan que est&aacute;n en la calle. Llega ICE y pregunta por Cristina. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; har&iacute;an?&rdquo;. Todas se quedan calladas. Cristina, con tono m&aacute;s agresivo imitando a un polic&iacute;a, insiste: &ldquo;Traigo una orden de arresto contra Cristina, &iquest;qui&eacute;n es?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una madre contesta: &ldquo;Cristina somos todas&rdquo;. Algunas r&iacute;en, pero&nbsp;la activista les recuerda que no pueden mentir. Le muestran la tarjeta roja. Cristina est&aacute; satisfecha.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alicia Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/madres-centroamericanas-deportacion_1_1901830.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Oct 2018 18:28:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una red de madres migrantes planta cara al miedo a la deportación en EEUU]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Deportaciones,Estados Unidos,California,México]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madres musulmanas desafían a reclutadores del ISIS en esta escuela de Bélgica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/musulmanas-desafian-reclutadores-isis-belgica_1_2191837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4e4ac9e3-3e82-4ec8-b7f7-32e0856909af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Madres musulmanas desafían a reclutadores del ISIS en esta escuela de Bélgica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Escuela de Madres del Centro Social de Saint-Antoine en la capital belga es un espacio de aprendizaje entre madres musulmanas que quieren prevenir que sus hijos e hijas sean radicalizados por redes extremistas</p><p class="subtitle">"La comunicación en la familia es vital, este es un espacio íntimo, libre de juicios", sostiene Tamimount Essaidi, directora del centro</p><p class="subtitle">En Amberes, un instituto ha impulsado un proyecto basado en la expresión artística para prevenir que sus alumnos caigan en las redes del ISIS</p></div><p class="article-text">
        En esta escuela de Bruselas, son ellas las que tratan de despejar dudas, darse apoyo y tejer estrategias juntas. A la preocupaci&oacute;n por la radicalizaci&oacute;n de j&oacute;venes musulmanes en B&eacute;lgica, se suma un miedo: &iquest;y si pasa en mi familia? Por eso, un grupo de madres ha decidido pasar a la acci&oacute;n, movidas por la idea de ser &ldquo;un basti&oacute;n&rdquo; contra los reclutadores del autodenominado Estado Isl&aacute;mico (ISIS).
    </p><p class="article-text">
        Esta inquietud motiv&oacute; a Mar&iacute;a Flores a acudir a la Escuela de Madres del<a href="http://mqsa.effseth.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="http://mqsa.effseth.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Social de Saint-Antoine</a><a href="http://www.mothersforlife.org/en/keyparents/saliha-ben-ali" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>en la capital belga. Hija de emigrantes espa&ntilde;oles y nacida en la capital belga, Flores se convirti&oacute; al Islam a los 17 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Hoy es profesora de franc&eacute;s y de bordado y tiene tres hijas de 16, 18 y 20 a&ntilde;os. &ldquo;Son musulmanas, pero de la religi&oacute;n se preocupan poco de momento, una reza y las otras no&rdquo;, comenta. En su casa se habla mucho, pero Mar&iacute;a confiesa que, al ver a chicas musulmanas irse a Siria en las noticias, le entra miedo. &ldquo;Todos los hijos tienen su jard&iacute;n secreto&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        La Escuela de Madres es un espacio de aprendizaje entre madres que quieren prevenir que sus hijos e hijas sean radicalizados por redes extremistas. Este proyecto nace del encuentro de la directora del centro, Tamimount Essaidi, con<a href="http://www.mothersforlife.org/en/keyparents/saliha-ben-ali" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Saliha Ben Ali</a>, cuyo hijo de 19 a&ntilde;os muri&oacute; en Siria en diciembre de 2013 tras ser radicalizado. 
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Comunicarse en familia es vital para la prevenci&oacute;n&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Essaidi ha tratado con varias madres de j&oacute;venes de combatientes extranjeros y en todas ellas ha encontrado la incomprensi&oacute;n de lo ocurrido. &ldquo;No vi nada, mi hijo dej&oacute; de hablarme, empez&oacute; a cambiar&rdquo;, le dicen. &ldquo;La comunicaci&oacute;n en la familia es vital para prevenir la radicalizaci&oacute;n&rdquo;, sostiene la directora.
    </p><p class="article-text">
        Un total de 50 madres han asistido a las dos ediciones de esta peculiar escuela. Flores la describe como &ldquo;un espacio &iacute;ntimo, libre de juicios&rdquo;. Saliha Ben Ali y Malika Maalmi, cuyo hijo todav&iacute;a est&aacute; en Siria, acudieron como &ldquo;madres testimonio&rdquo; a los talleres. &ldquo;Nos dejaron claro que ellas ven&iacute;an del mismo entorno social que nosotras, no hab&iacute;a diferencia entre ellas y nosotras&rdquo;, puntualiza Flores.
    </p><p class="article-text">
        Una vez establecieron un espacio de confianza, las madres compartieron sus inquietudes. Una de ellas cont&oacute; que hab&iacute;a descubierto a su hijo de 15 a&ntilde;os hablando por Facebook con un amigo que &ldquo;se hab&iacute;a ido a Siria a hacer la yihad&rdquo;, seg&uacute;n le dijo. La mujer empez&oacute; a gritarle y se puso muy nerviosa.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando ves c&oacute;mo funciona el mecanismo de adoctrinamiento yihadista, esa conversaci&oacute;n por Facebook no es anodina, es peligrosa&rdquo;, alerta Essaidi. Le explicaron que ten&iacute;a que cambiar su manera de comunicar con su hijo. As&iacute;, esta madre empez&oacute; a interesarse por el amigo de su hijo, pregunt&aacute;ndole por &eacute;l. Dos semanas despu&eacute;s, su hijo se dio cuenta de que el contacto era peligroso y cerr&oacute; su cuenta de Facebook.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Escuela de Madres es pertinente en ese momento, trabajamos en la prevenci&oacute;n&rdquo;, recalca Essaidi, quien lamenta que &ldquo;hoy en d&iacute;a los poderes van a financiar antes un proyecto que calme a la opini&oacute;n p&uacute;blica y acapare portadas&rdquo;. &ldquo;Nosotras que trabajamos en el d&iacute;a a d&iacute;a, a largo plazo, no somos un proyecto seductor&rdquo;, sentencia.
    </p><h3 class="article-text">Un instituto toma las riendas contra la radicalizaci&oacute;n </h3><p class="article-text">
        A.H., estudiante de 15 a&ntilde;os del instituto Koninklijk Atheneum de la ciudad de Amberes, decidi&oacute; viajar a Siria para unirse a las filas del ISIS. Un mi&eacute;rcoles por la ma&ntilde;ana asisti&oacute; a clase, despu&eacute;s fue con su padre a comprarse un su&eacute;ter y unos vaqueros, y posteriormente fueron al peluquero. A las tres de la tarde, cuando su padre se despert&oacute; de la siesta, A.H. no estaba en casa. Al no regresar al cabo de cuatro horas, su padre acudi&oacute; a la polic&iacute;a. Le dijeron que no pod&iacute;an buscar a un adolescente que llevaba una tarde fuera. Esa noche no apareci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Karin Heremans nunca olvidar&aacute; &ldquo;ese jueves&rdquo;. Es la directora del centro, que ha puesto en marcha un proyecto basado en la expresi&oacute;n a trav&eacute;s del arte para luchar contra la radicalizaci&oacute;n de los menores. Ese jueves, cuando lleg&oacute; al colegio a las ocho de la ma&ntilde;ana, se encontr&oacute; a la alterada familia de A.H. Llam&oacute; a la polic&iacute;a y fue a hablar con sus compa&ntilde;eros de clase.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me dijeron que hab&iacute;a comprado un billete de tren a Dusseldorf, desde donde coger&iacute;a una avi&oacute;n hacia Ankara&rdquo;, cuenta. La familia del joven, algunos compa&ntilde;eros y la directora pasaron el d&iacute;a en el despacho de esta esperando noticias. A las cinco de la tarde, Heremans recibi&oacute; un mensaje: &ldquo;Lo tenemos&rdquo;. La Polic&iacute;a Federal Belga, en cooperaci&oacute;n con la Interpol, hab&iacute;a detenido a A.H. en Ankara.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Era 2014 y A.H. se convert&iacute;a as&iacute; en el quinto estudiante de este colegio p&uacute;blico en intentar combatir en territorio sirio. Tres de ellos lograron entrar en Siria, los tres murieron. K.B., de 15 a&ntilde;os, inici&oacute; este tr&aacute;gico goteo en 2012.
    </p><p class="article-text">
        El Koninklijk Atheneum alberga a estudiantes de m&aacute;s de 60 nacionalidades. Es un imponente edificio renacentista en el coraz&oacute;n de Amberes, la ciudad belga con m&aacute;s combatientes extranjeros. En 2009, el grupo terrorista Sharia4Belgium estableci&oacute; su sede en un lavadero de coches situado en Drambruggestraat, una calle paralela al colegio. &ldquo;En aquel momento no sab&iacute;amos que estaban ah&iacute;, pero ve&iacute;amos la manipulaci&oacute;n en los alumnos y como les captaban al salir de clase&rdquo;, relata la directora.
    </p><h3 class="article-text">El arte como vacuna contra el extremismo</h3><p class="article-text">
        La directora explica que los reclutadores se dirigen a quincea&ntilde;eros que est&aacute;n en busca de su identidad: &ldquo;Les dicen que sus padres, amigos y profesores no son buenos musulmanes, paulatinamente van aisl&aacute;ndoles socialmente hasta que lo &uacute;nico que les define es la religi&oacute;n&rdquo;. En una reuni&oacute;n de padres y madres, la directora alert&oacute; del peligro y recomend&oacute; que vigilaran a sus hijos. &ldquo;Somos de buena familia, eso no nos pasar&aacute; a nosotros&rdquo;, dijeron algunos, seg&uacute;n recuerda. 
    </p><p class="article-text">
        Para combatir esta lacra, el centro decidi&oacute; abrir un di&aacute;logo sobre la identidad a trav&eacute;s del arte. As&iacute; naci&oacute; el proyecto<a href="https://www.youtube.com/watch?v=wzZjkrurAzU&amp;feature=youtu.be" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.youtube.com/watch?v=6n7JiI9ehjw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Athena Syntax</a>. En su s&eacute;ptima edici&oacute;n han organizado un audio paseo. Las voces de los alumnos discurren por los pasillos del centro explicando sus sue&ntilde;os para el futuro, hablan de identidad, vida, muerte y radicalizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Destacan varios cuadros pintados por los amigos de K.B. &ldquo;Su mejor amigo, Hamza Gadi, que hoy tiene 19 a&ntilde;os, forma parte de la Red para la Sensibilizaci&oacute;n frente a la Radicalizaci&oacute;n (<a href="https://ec.europa.eu/home-affairs/what-we-do/networks/radicalisation_awareness_network_en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">RAN</a>)&rdquo;, cuenta Heremans. 
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una iniciativa de la Comisi&oacute;n Europea puesta en marcha en 2011. &ldquo;Dentro del espacio y la libertad que nos ofrece el arte, somos capaces de discutir temas dif&iacute;ciles y delicados. El arte tiene una funci&oacute;n canalizadora. Todos los proyectos est&aacute;n concebidos para transmitir un mensaje positivo. Esto no significa que no se puedan abordar temas dolorosos&rdquo;, <a href="https://ec.europa.eu/home-affairs/node/7399_en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explican los organizadores</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Traemos artistas profesionales a la escuela para trabajar con nuestros estudiantes, a quienes se les da espacio para experimentar en la expresi&oacute;n creativa a trav&eacute;s de sus obras de arte. Un espacio libre en el que pueden canalizar cualquier pregunta, emoci&oacute;n, frustraci&oacute;n o miedo&rdquo;, recalcan en la web del proyecto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alicia Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/musulmanas-desafian-reclutadores-isis-belgica_1_2191837.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Apr 2018 19:31:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Bélgica,Isis,Estado Islámico,Radicalización]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El limbo de los 'indeportables' en Dinamarca: atrapados indefinidamente en centros de expulsión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/limbo-indeportables_1_5867058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fc54fab-2062-41fb-b9ce-64e44444fbff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El limbo de los &#039;indeportables&#039; en Dinamarca: atrapados indefinidamente en centros de expulsión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Centenares de demandantes de protección internacional rechazados por Dinamarca quedan atrapados en los centros "abiertos" de salida hasta que decidan volver voluntariamente a sus países de origen</p><p class="subtitle">"Este centro está pensado para deprimirnos y que nos cansemos de vivir aquí, es como una cárcel", explica Khoshnaw, un interno de origen kurdo iraquí que vive separado de su mujer y su hijo daneses</p><p class="subtitle">Decenas de internos permanecieron en huelga de hambre este mes durante 17 días para exigir mejoras en el centro y que se vuelva a reabrir su solicitud</p></div><p class="article-text">
        Khoshnaw Nameq observa ensimismado a Kevin, su hijo de siete meses, a trav&eacute;s de la pantalla del ordenador. &ldquo;Aqu&iacute; est&aacute; intentando hablar, pero nadie entiende lo que dice&rdquo;, afirma con una sonrisa este joven padre mientras el peque&ntilde;o balbucea de forma ininteligible. Repite el v&iacute;deo y, a continuaci&oacute;n, se lamenta: &ldquo;Es mi hijo, pero en cierta manera no lo es porque no puedo estar con &eacute;l, cada madre o padre conoce todos los detalles y cambios de la vida de su hijo&hellip;yo no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Khoshnaw vive en Dinamarca desde hace siete a&ntilde;os. En 2015 se cas&oacute; con su novia danesa, Christina, y el pasado 1 de abril se convirtieron en padres de Kevin. Pero Khoshnaw est&aacute; anclado a una orden de expulsi&oacute;n a su Irak natal, del que huy&oacute; en 2010 tras recibir amenazas de muerte.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades danesas rechazaron su petici&oacute;n de asilo en 2012, pero no pueden forzar su expulsi&oacute;n ya que Irak solo acepta la devoluci&oacute;n de ciudadanos que vuelvan voluntariamente. Esto situ&oacute; a Khoshnaw en el centro &ldquo;abierto&rdquo; de salida K&aelig;rshovedg&aring;rd: el limbo de los indeportables.
    </p><p class="article-text">
        K&aelig;rshovedg&aring;rd se halla en mitad de campos de ma&iacute;z y bosques en Jutland, al noroeste de Dinamarca, aislado de cualquier n&uacute;cleo urbano y sin acceso a transporte p&uacute;blico. 350 kil&oacute;metros separan a Khoshnaw de su pareja y de su hijo, que viven en el norte de Copenhague. &ldquo;Tengo que coger la bici, hacer ocho kil&oacute;metros hasta la estaci&oacute;n y coger el tren que tarda cinco horas hasta Copenhague&rdquo;, relata. Eso cuando los Servicios Daneses de Inmigraci&oacute;n le autorizan.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He vivido en centros de deportaci&oacute;n los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os, estoy esperando a que algo ocurra&rdquo;, cuenta en una entrevista con eldiario.es. Se muestra contento porque el siguiente fin de semana estar&aacute; con su familia. Hace 17 d&iacute;as que no ve a su hijo. Hace siete a&ntilde;os que no ve a su padre.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Ma&ntilde;ana saldr&aacute;s de Irak&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Khoshnaw es kurdo iraqu&iacute;. Tras la ca&iacute;da de Sadam Hussein en 2003, su padre, que pertenec&iacute;a a los peshmerga (ej&eacute;rcito kurdo), fue nombrado por EEUU jefe de un grupo de operaciones antiterroristas. En 2008, el parlamento iraqu&iacute; amnisti&oacute; a miles de presos, muchos de ellos &ldquo;insurgentes&rdquo;. La familia de Khoshnaw, dice, se convirti&oacute; autom&aacute;ticamente en objetivo de grupos terroristas.
    </p><p class="article-text">
        En diciembre de ese a&ntilde;o atacaron su vivienda, Khoshnaw ten&iacute;a 15 a&ntilde;os. En 2010, su padre fue ametrallado por un grupo armado mientras conduc&iacute;a de camino a casa. Sobrevivi&oacute; gracias a que un convoy de peshmergas se cruz&oacute; en su camino. &ldquo;Recibi&oacute; un tiro en la pierna y se rompi&oacute; el brazo, pero tuvo suerte&rdquo;, cuenta Khoshnaw. Esa noche fue con su madre al hospital y su padre le dijo escuetamente: &ldquo;Ma&ntilde;ana saldr&aacute;s de Irak&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la ma&ntilde;ana siguiente, relata, un amigo de la familia le llev&oacute; en coche hasta la frontera turca. Una vez en Turqu&iacute;a, Khoshnaw llam&oacute; a su padre, quien le ley&oacute; una carta que, seg&uacute;n indica, le envi&oacute; un grupo terrorista: &ldquo;Ya que no podemos matarte a ti, vamos a ir a por tu hijo Khoshnaw, sabemos que lo est&aacute;s intentando sacar de Irak, le encontraremos y le mataremos&rdquo;. Su padre le dijo: &ldquo;Tengo un plan, est&aacute; todo pagado, t&uacute; s&oacute;lo sigue las &oacute;rdenes&rdquo;. No le desvel&oacute; cu&aacute;l era su destino. &ldquo;A mi padre le gusta dar &oacute;rdenes, es muy militar&rdquo;, comenta con mueca melanc&oacute;lica.
    </p><h3 class="article-text">El rechazo de Dinamarca</h3><p class="article-text">
        Siguiendo el plan de su padre, Khoshnaw cruz&oacute; Turqu&iacute;a, Grecia, Italia y Alemania hasta llegar a Dinamarca. En Copenhague, un control policial trunc&oacute; los planes de su padre, que hab&iacute;a previsto enviarlo a Finlandia. &ldquo;Cuando sal&iacute; del bus un polic&iacute;a me pregunt&oacute; por mi pasaporte y le dije que no ten&iacute;a ning&uacute;n documento&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        La polic&iacute;a danesa le envi&oacute; al centro de recepci&oacute;n de Sandholm. Le tomaron las huellas y solicit&oacute; asilo en Dinamarca. Como ten&iacute;a 17 a&ntilde;os, Khoshnaw fue enviado a un centro de menores. Logr&oacute; escaparse y llegar ilegalmente a Finlandia, pero le expulsaron a Dinamarca en julio del 2011. Durante un a&ntilde;o y medio vivi&oacute; en una casa proporcionada por el Gobierno, a la espera de la entrevista con los servicios de inmigraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el 2012 rechazaron su petici&oacute;n de asilo. Recurri&oacute; la decisi&oacute;n sin &eacute;xito. &ldquo;Me dijeron que cre&iacute;an mi historia, pero que pensaban que pod&iacute;a ir al norte de Irak y vivir all&iacute; sin problema&rdquo;, recalca indignado. &ldquo;Si fuera un sitio seguro para m&iacute;, mi padre, al 100%, no me habr&iacute;a enviado a Europa, sino a Kurdist&aacute;n, porque as&iacute; podr&iacute;amos estar m&aacute;s cerca y visitarme&rdquo;, se lamenta.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los Servicios Daneses de Inmigraci&oacute;n, en el a&ntilde;o 2017 solo el 8% de iraqu&iacute;es han obtenido asilo. &ldquo;La actual situaci&oacute;n de seguridad en Irak no es motivo suficiente para conceder asilo, solo motivos personales&rdquo;, alegan.
    </p><h3 class="article-text">El limbo de los &ldquo;centros abiertos de salida&rdquo;</h3><p class="article-text">
        M&aacute;s 5.000 solicitantes residen en los 32 centros de asilo repartidos por territorio dan&eacute;s. Algunos de ellos est&aacute;n a la espera de resoluci&oacute;n y otros han sido rechazados, pero est&aacute;n esperando una respuesta a su recurso. Cuando la solicitud de asilo es rechazada en firme, como ocurre actualmente en el caso de 1.000 personas, son enviados durante a los centros de detenci&oacute;n de Ellebaek y Vridsl&oslash;selille a la espera de su deportaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Si el retorno es &ldquo;improbable&rdquo;, por ejemplo, si el pa&iacute;s de origen no acepta expulsiones forzadas, como Irak, la persona no es detenida pero s&iacute; enviada a un centro de salida hasta que acepte voluntariamente su expulsi&oacute;n. Indefinidamente. Ese es el caso de Khoshnaw.
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        En 2012, mientras recurr&iacute;a la sentencia de denegaci&oacute;n le enviaron a un centro de acogida en Avnstrup. Ese a&ntilde;o conoci&oacute; a Christina, hoy su esposa. En 2015 le enviaron al centro de salida de Sj&aelig;lsmark, en el norte de Copenhague, donde ella viv&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tras tres a&ntilde;os de noviazgo se casaron y a los meses estaban esperando a su primer hijo. En octubre de 2016, cuando Christina estaba embarazada de tres meses, recibieron una carta de los servicios de inmigraci&oacute;n comunic&aacute;ndoles que trasladaban al joven a Kaershovegard, el otro centro de salida del pa&iacute;s, a 350 kil&oacute;metros. &ldquo;Les intent&eacute; explicar que esperaba un hijo en unos meses, pero me dijeron que las reglas eran las reglas y me trasladaron aqu&iacute;&rdquo;, relata.
    </p><p class="article-text">
        Los dos centros de salida de Dinamarca, Sj&aelig;lsmark y Karshovedgard, fueron inaugurados en 2015 y 2016 respectivamente y est&aacute;n gestionados por los servicios penitenciarios. Actualmente hay 134 internos en el primero y 199 en el segundo.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n fuentes del Ministerio de Inmigraci&oacute;n, el prop&oacute;sito de estos centros de salida es &ldquo;mandar una clara se&ntilde;al a los migrantes de que no tienen futuro en Dinamarca y motivarles para que cooperen con su expulsi&oacute;n&rdquo;. Khoshnaw, que lleva un a&ntilde;o en K&aelig;rshovedg&aring;rd, ha captado la se&ntilde;al: &ldquo;Este centro est&aacute; pensado para deprimirnos y que nos cansemos de vivir aqu&iacute;; no puedes hacer nada, no te dan dinero, es como una c&aacute;rcel, solo que se llama centro de deportaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La vida suspendida en K&aelig;rshovedg&aring;rd</h3><p class="article-text">
        K&aelig;rshovedg&aring;rd est&aacute; rodeado por una verja y a la entrada hay un control policial, pero se define como &ldquo;abierto&rdquo; porque los internos pueden salir durante el d&iacute;a con la condici&oacute;n de que vuelvan a dormir all&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Khoshnaw se queja de que a partir de las cinco de la tarde no se aceptan invitados. &ldquo;Christina no puede venir con Kevin aqu&iacute;, as&iacute; que lo que hacemos es que yo les visito&rdquo;. Para dormir una noche fuera del centro, Khoshnaw tiene que pedir permiso con cinco d&iacute;as de antelaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Durante el embarazo, en diciembre del a&ntilde;o pasado, Khoshnaw pidi&oacute; un permiso abierto para poder salir del centro en cualquier momento. Se lo denegaron. &ldquo;Yo les expliqu&eacute; que no sab&iacute;a en qu&eacute; fecha exacta iba a dar a luz mi mujer, pero nada&rdquo;. As&iacute; que cogi&oacute; prestado el coche de su esposa y el 1 de abril recibi&oacute; la llamada desde el hospital. &ldquo;Cuando llegu&eacute;, a&uacute;n tard&oacute; otras 10 horas en nacer, tuve mucha suerte, estuve cinco d&iacute;as con ellos, sin permiso, y luego volv&iacute; al centro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estar casado y tener un hijo aqu&iacute; no es garant&iacute;a para quedarse en Dinamarca, para solicitar una reunificaci&oacute;n familiar las autoridades danesas exigen que la pidas desde tu pa&iacute;s de origen&rdquo;, recalca Eva Singer, Jefa de Asilo y Repatriaci&oacute;n del Consejo Dan&eacute;s para los Refugiados, una organizaci&oacute;n privada humanitaria.
    </p><h3 class="article-text">Huelga de hambre contra las condiciones del centro</h3><p class="article-text">
        D&iacute;as despu&eacute;s la conversaci&oacute;n con Khoshnaw, 35 de sus compa&ntilde;eros en K&aelig;rshovedg&aring;rd comenzaron una huelga de hambre. Exigen que se reabra su caso de asilo y mejoras en las condiciones del centro.
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;as despu&eacute;s de la conversaci&oacute;n con Khoshnaw, el 10 de Octubre, 35 de sus compa&ntilde;eros en K&aelig;rshovedg&aring;rd comienzan una huelga de hambre que durar&aacute; 17 d&iacute;as. Exigen que reabran su caso de asilo y mejoras en las condiciones del centro.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Est&aacute;n durmiendo en tiendas de campa&ntilde;a a la intemperie como protesta, as&iacute; que les llev&eacute; ropa y a pesar de que estaban exhaustos y enfermos, nos recibieron calurosamente&rdquo;, se&ntilde;ala Emil Bul&ouml;w, activista dan&eacute;s en contra de estos centros que visit&oacute; a los refugiados en su duod&eacute;cimo d&iacute;a de huelga para mostrarles su apoyo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es muy doloroso verles as&iacute;, el sangrado por la nariz es com&uacute;n y la cosa empeorar&aacute;, pero es importante que entendamos que, para ellos, estar en el centro es una muerte lenta y esto es sobre lo &uacute;nico que tienen poder, no pueden decidir d&oacute;nde ir, d&oacute;nde vivir, pero s&iacute; pueden decidir si quieren comer o no&rdquo;, defiende su compa&ntilde;era Anemone Samy.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La vida en el centro es tan horrible que no tienen nada que perder&rdquo;, sentencia Anemone, quien califica de &ldquo;gran verg&uuml;enza&rdquo; la existencia de estos centros en Dinamarca y considera que &ldquo;no siguen&rdquo; el esp&iacute;ritu las convenciones internacionales de derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el expl&iacute;cito rechazo a estos centros es limitado. &ldquo;Si una persona ha sido rechazada y no hay posibilidad de que se quede legalmente en Dinamarca es aceptable que el Estado y la polic&iacute;a la expulsen a su pa&iacute;s y medidas como la detenci&oacute;n son parte del proceso&rdquo;, opina el Consejo Dan&eacute;s para los Refugiados. Incluso el colectivo al que pertenecen Emil y Anemone, Verlingboerne, que cuenta con 200.000 simpatizantes, rechaza posicionarse pol&iacute;ticamente y se limita a ayudar a los refugiados en su vida diaria, por ejemplo, proporcion&aacute;ndoles ropa.
    </p><h3 class="article-text">El pastel de las 50 medidas antimigraci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        En 2015, Dinamarca recibi&oacute; 21.316 refugiados. En junio de ese a&ntilde;o, la coalici&oacute;n de centro derecha de Lokke Rasmussen accedi&oacute; al Gobierno. Desde entonces, han aplicado 64 &ldquo;medidas restrictivas&rdquo; en materia de migraciones. Para celebrar las primeras 50 medidas, la ministra de Inmigraci&oacute;n e Integraci&oacute;n, Inger St&oslash;jberg, public&oacute; una foto sonriente con un pastel con un 50 dibujado en chocolate.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FIngerStojberg%2Fposts%2F1397458950293818%3A0&amp;width=500" width="500" height="651" style="border: none; overflow: hidden;" scrolling="no" frameborder="0" allowtransparency="true"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        Una de esas medidas fue <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Dinamarca-propone-confiscar-objetos-refugiados_0_473152880.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la de requisar los objetos personales de los refugiados para costear su alojamiento</a>. Para Eva Singer, la mayor violaci&oacute;n de esa reforma fue el aumento de uno a tres a&ntilde;os de espera para la reunificaci&oacute;n familiar. &ldquo;La consecuencia es que las familias recurren a traficantes y vienen de forma ilegal&rdquo;, explica. El Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Nils Mui&#382;nieks, alert&oacute; a la ministra Stojberg sobre la incompatibilidad de esa enmienda con el Art&iacute;culo 8 de la Convenci&oacute;n Europea de Derechos Humanos.
    </p><p class="article-text">
        De enero a agosto de 2017, las solicitudes de asilo han ca&iacute;do hasta las 2.254 y el Ejecutivo dan&eacute;s avisa: &ldquo;Aunque el n&uacute;mero de solicitantes haya descendido, el Gobierno continuar&aacute; con su firme, consistente y realista pol&iacute;tica migratoria&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Me quedo, no me rindo&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &iquest;Retenidos, hasta cu&aacute;ndo? La respuesta de Eva Singer es categ&oacute;rica: &ldquo;Pueden estar en los centros de salida para siempre, no hay limitaci&oacute;n&rdquo;. Puntualiza que la ley establece una provisi&oacute;n para acceder a un permiso de residencia temporal en el caso de que la persona haya estado m&aacute;s de 18 meses en un centro abierto y la polic&iacute;a considere que es imposible expulsarlo. Sin embargo, esta medida no se ha usado desde el 2015.
    </p><p class="article-text">
        La directiva europea del retorno establece un per&iacute;odo m&aacute;ximo de detenci&oacute;n de seis meses, pero el Ejecutivo dan&eacute;s no considera a estas personas &ldquo;detenidas&rdquo; ya que &ldquo;son libres de abandonar el centro de salida cuando quieran mientras cumplan con sus obligaciones de presentarse a la polic&iacute;a tres veces por semana&rdquo;. Y a&ntilde;aden que &ldquo;son libres de dejar Dinamarca cuando quieran&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Preguntados por los solicitantes de asilo que permanecen a&ntilde;os en estos centros, fuentes gubernamentales aducen que &ldquo;en principio no deber&iacute;an estar en los centros de salida por muchos a&ntilde;os, pero cuando lo hacen es porque rechazan cooperar con las autoridades&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Desde el Consejo Dan&eacute;s para los Refugiados, Singer critica que la polic&iacute;a &ldquo;pide a los refugiados cosas imposibles, como que proporcionen un carn&eacute; de identidad de su pa&iacute;s que no pueden conseguir, pero la Polic&iacute;a no les cree&rdquo;. Hay ciertos pa&iacute;ses que directamente ni contestan los requerimientos de las autoridades danesas. &ldquo;Incluso si un refugiado lleva varios a&ntilde;os encerrado, la Polic&iacute;a danesa siempre piensa que se pueda hacer algo para llevar a cabo la expulsi&oacute;n, nunca se rinden&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Pero la determinaci&oacute;n de las autoridades se topa con la determinaci&oacute;n de quien siente Dinamarca como su hogar. Como Khoshnaw. Lleva a&ntilde;os en el pa&iacute;s. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; hago con mi familia? No quiero volver a Irak, siento que Dinamarca es mi hogar, celebro la Navidad, hago todas las fiestas. Intent&eacute; estudiar Electricidad en la escuela t&eacute;cnica, pero no me dieron permiso... Yo me siento bienvenido en el pa&iacute;s, es simplemente el Gobierno el que no me da la bienvenida&rdquo;, se lamenta.
    </p><p class="article-text">
        Cada mes, el joven acude a una entrevista con la Polic&iacute;a. &ldquo;Me dicen: 'Si no vuelves a Irak, te vamos a meter en la c&aacute;rcel'. Yo, cada vez, les contesto: 'No importa lo que hag&aacute;is o cu&aacute;nto me presion&eacute;is. Me quedo, no me rindo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alicia Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/limbo-indeportables_1_5867058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Nov 2017 17:32:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El limbo de los 'indeportables' en Dinamarca: atrapados indefinidamente en centros de expulsión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Solicitantes de asilo,Refugiados,Dinamarca,Inmigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Cómo vivir tras ser torturado?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/vivir-torturado-egipto_1_3660687.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8f746dc-4b0b-41b4-8087-8c31b314fe16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Cómo vivir tras ser torturado?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Centro Nadim por la Rehabilitación de Víctimas de la Tortura es la única organización en Egipto que ofrece terapia psicológica para recomponer las vidas rotas por la tortura</p><p class="subtitle">Desde el golpe de Estado de Egipto, 60.000 personas han sido detenidas y la tortura se ha disparado</p><p class="subtitle">En 2015, 137 personas murieron en las cárceles y comisarías de policía</p></div><p class="article-text">
        La llamada a la oraci&oacute;n y los cl&aacute;xones de los taxistas componen la banda sonora de El Cairo. Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de <a href="http://www.eldiario.es/amnistiaespana/esperanzas-Revolucion-Egipto-amenazadas-represion_6_222637747.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la fallida revoluci&oacute;n egipcia</a>,&nbsp;se respira una aparente normalidad. Pero cada d&iacute;a, entre tres y cuatro personas sufren una <a href="http://www.eldiario.es/politica/AI-torturas-detenciones-arbitrarias-Egipto_0_277522388.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desaparici&oacute;n forzosa</a>&nbsp;a manos de las fuerzas de seguridad.&nbsp;La mayor&iacute;a de estos ciudadanos reaparece d&iacute;as o semanas despu&eacute;s con signos de tortura en prisiones como Damanhur, Scorpion o Wadi El Natr&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A cinco minutos en coche de la plaza Tahrir se encuentra el Centro Nadim para la Rehabilitaci&oacute;n de V&iacute;ctimas de Tortura, la &uacute;nica organizaci&oacute;n en Egipto que ofrece tratamiento psicol&oacute;gico a las v&iacute;ctimas de tortura. Adem&aacute;s de intentar recomponer las vidas destrozadas en las c&aacute;rceles egipcias, esta ONG se dedica a poner cifras a la violenta represi&oacute;n del <a href="http://www.eldiario.es/contrapoder/Sisi-dictadura-Egipto_6_396220375.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">general Abdel Fatah al-Sisi</a>. Entre enero y mayo de este a&ntilde;o han documentado 630 desapariciones.
    </p><p class="article-text">
        La directora del archivo, Dai Rahmy, alerta del incremento de estos m&eacute;todos violentos desde <a href="http://www.eldiario.es/internacional/contradicciones-golpe-llaman-democratico_0_150484969.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el golpe militar contra el islamista Mohamed Morsi</a>&nbsp;en 2013. &ldquo;Trabajamos desde 1993, hemos atendido a m&aacute;s de 5.000 pacientes, pero nunca antes hab&iacute;amos visto estos n&uacute;meros de detenidos, desaparecidos y torturados&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Su informe anual sobre la tortura ha pasado a ser mensual. En 2015 contabilizaron 640 casos de tortura, pero Rahmy advierte: &ldquo;Estos son solo los casos que conocemos por la prensa y datos oficiales. No contamos a nuestros pacientes porque tienen miedo a denunciar. Esto es solo la punta del iceberg, &iquest;puedes imagin&aacute;rtelo?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La investigadora recalca el uso continuado de la tortura. &ldquo;No se trata de incidentes aislados violentos, la polic&iacute;a tortura sistem&aacute;ticamente&rdquo;, se&ntilde;ala.&nbsp;Tambi&eacute;n puntualiza que las figuras pol&iacute;ticas importantes no la sufren en primera persona. Las v&iacute;ctimas suelen ser los activistas de base o presos comunes.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Tortura, lengua oficial de la Polic&iacute;a&rdquo;</h3><p class="article-text">
        'Tortura, lengua oficial de la Polic&iacute;a'. Es el t&iacute;tulo de un informe del Centro Nadim en el que los investigadores recopilaron todos los casos de tortura aparecidos en prensa en los primeros 100 d&iacute;as de gobierno de Al Sisi, es decir, del 8 de junio al 15 de septiembre del 2014. Una semana basta para ilustrar el grado de violencia. 
    </p><p class="article-text">
        El 11 de junio Aisha Fuad, encerrada en la c&aacute;rcel Qanater. Denuncia que los polic&iacute;as la han golpeado a ella y a sus compa&ntilde;eras de celda con varas de acero. Dos de ellas presentan una fractura en el brazo, una de ellas sangra del &uacute;tero y todas tienen contusiones.
    </p><p class="article-text">
        Dos d&iacute;as despu&eacute;s, Amr Shaaben, prisionero en Kom El Dekka sufre fractura de costillas y dificultades respiratorias como resultado de la tortura. El 15 de junio, un chico muere en la comisar&iacute;a de Matareya. En esa instalaci&oacute;n policial se han visto cuerpos con las u&ntilde;as arrancadas, ojos extra&iacute;dos de sus cuencas y lenguas mutiladas. El 17 de junio un titular reza &lsquo;Cuatro ciudadanos mueren en comisar&iacute;as en un d&iacute;a&rsquo;. En 2015, 474 personas fallecieron a causa de la brutalidad policial, 137 de ellas perecieron dentro de prisiones y comisar&iacute;as de polic&iacute;a. 
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Estuvieron dos horas y media electrocut&aacute;ndome&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Cae la noche en la mayor metr&oacute;poli de &Aacute;frica. En el barrio de Nasr City, Ahmed (nombre falso para esconder su identidad) tiene muchas ganas de hablar, recuerda fechas, lugares y nombres de sus torturadores.
    </p><p class="article-text">
        Hace tres a&ntilde;os, Ahmed era un estudiante de 20 a&ntilde;os sin inquietudes pol&iacute;ticas que se estudiaba en&nbsp;la Universidad de Al-Ahzar. Se vio envuelto en una manifestaci&oacute;n contra el Ministerio de Interior. Las fuerzas especiales le detuvieron y ah&iacute; empez&oacute; su calvario por cuatro c&aacute;rceles egipcias durante dos a&ntilde;os y medio. &ldquo;Tras mi detenci&oacute;n estuve cuatro&nbsp;meses en una comisar&iacute;a incomunicado y sin ning&uacute;n tipo de acusaci&oacute;n&rdquo;. Despu&eacute;s le enviaron a una prisi&oacute;n al norte del pa&iacute;s. &ldquo;Al llegar, los polic&iacute;as nos obligaron a desnudarnos y a pasar entre dos filas de efectivos policiales que nos pegaron con varas de madera y porras el&eacute;ctricas&rdquo; recuerda Ahmed. 
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a que dictaron sentencia contra &eacute;l, los polic&iacute;as rodearon a varios presos y les golpearon con la culata de la pistola. Ahmed pregunt&oacute; por qu&eacute; les golpeaban y lo trasladaron esposado a un calabozo donde le propinaron una paliza que se sald&oacute; con un corte profundo en su espalda. &ldquo;La herida no paraba de sangrar. Me llevaron a mi celda y cada vez que me desmayaba mis compa&ntilde;eros llamaban a los oficiales, al final uno se acerc&oacute; y dijo: &lsquo;&iquest;Va a morir? Uno menos&rsquo; &rdquo;. La herida se infect&oacute; y al d&iacute;a siguiente el m&eacute;dico se neg&oacute; a suturarle. No pod&iacute;a emitir un informe de herida grave por orden&nbsp;de la direcci&oacute;n de la prisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En una ocasi&oacute;n discuti&oacute; con un agente&nbsp;que quer&iacute;a quitarle la chaqueta y le llevaron a la celda de tortura. &ldquo;Era una celda oscura, no hab&iacute;a ventilaci&oacute;n. Me esposaron las manos delante y me colgaron del techo, luego un agente secreto sac&oacute; una navaja y me rasg&oacute; la ropa&rdquo;. Recuerda que le tiraron agua fr&iacute;a por todo el cuerpo y vio como tra&iacute;an un aparato de electricidad. &ldquo;Me pusieron un cable en la mano y otro en el pie&rdquo;. Hab&iacute;a polic&iacute;as con porras el&eacute;ctricas. El oficial le dijo: &ldquo;Esta noche vamos a tener una fiesta especial, no vamos a dormir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estuvieron dos horas y media electrocut&aacute;ndome. El oficial les iba diciendo que echaran m&aacute;s agua&rdquo;. Cuando Ahmed ya no pod&iacute;a ni contestar ni mover un m&uacute;sculo, el agente&nbsp;le pregunt&oacute;: &ldquo;&iquest;Sabes por qu&eacute; echamos agua? Para que la electricidad penetre en todo tu cuerpo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahmed est&aacute; ahora en libertad y ha vuelto a la universidad, pero tiene otro juicio pendiente. Le acusan de 13 cargos, &ldquo;no me los s&eacute; todos de memoria, me acusan de destrozar un edificio p&uacute;blico por ejemplo... no s&eacute;, es de lo que les acusan a todos&rdquo;. Aunque reconoce que al salir de la c&aacute;rcel s&oacute;lo quer&iacute;a vengarse, ahora dice querer olvidar y huir de Egipto. 
    </p><h3 class="article-text">Las terapeutas que reconstruyen vidas</h3><p class="article-text">
        Recomponer una vida tras sufrir tortura es la labor de las doctoras Asma Mustafa y Raghda Sharid del Centro Nadim. Su filosof&iacute;a se basa en el &ldquo;empoderamiento a trav&eacute;s de terapias <em>client center</em> o exposici&oacute;n narrativa&rdquo;. Tambi&eacute;n medican si es necesario.
    </p><p class="article-text">
        Las doctoras se suelen encontrar a pacientes que sufren p&eacute;rdida de identidad, desinter&eacute;s o una concentraci&oacute;n muy pobre que les impide pensar claramente. &ldquo;Es muy com&uacute;n que revivan lo que pas&oacute;, estando dormidos o despiertos. Sienten tanto que quieren evadirse y, para ello, buscan sustancias con las que&nbsp;deshacerse de recuerdos intrusivos, pero eso no ayuda&rdquo;, explica la facultativa Moustafa. 
    </p><p class="article-text">
        Algunos sufren episodios de rabia cuando sus seres queridos les empujan a volver a la realidad. Seg&uacute;n las doctoras, el primer paso es normalizar sus sentimientos. Sharid destaca&nbsp;la importancia de crear un espacio seguro en la terapia: &ldquo;La tortura les hace perder todo, intentamos hacerles entender que ya no est&aacute;n all&iacute; y pueden controlar su vida, empezando por la sesi&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la realidad m&aacute;s all&aacute; de las oficinas del Centro Nadim es m&aacute;s cruda, ya que los activistas pol&iacute;ticos viven bajo la amenaza de volver a ser objeto de detenci&oacute;n y tortura. Amnist&iacute;a Internacional cifra en 60.000 los <a href="http://www.eldiario.es/politica/Detenidas-personas-Egipto-expresidente-Mursi_0_263873946.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">detenidos pol&iacute;ticos desde el golpe de Estado</a>, la mayor&iacute;a pertenecientes a los <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/pena-de-muerte/Sentencia-precedentes-condenas-muerte-Egipto_0_254424653.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hermanos Musulmanes</a>, pero tambi&eacute;n hay casos de activistas laicos. La doctora Sharid lamenta que, en ocasiones, ven un progreso en un paciente muy resiliente, pero &ldquo;durante una o dos semanas no sabes nada de ellos, y luego ves en las noticias que les han arrestado. As&iacute; que es como si no hubieras hecho nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No les podemos decir que no les va a pasar nada, as&iacute; que intentamos hacer que sean conscientes del miedo y se calmen con t&eacute;cnicas de relajaci&oacute;n&rdquo;, explica Asma. &ldquo;He visto a gente terriblemente deprimida, que no pod&iacute;a dormir ni trabajar, y despu&eacute;s de algunas sesiones son capaces de comenzar a reconstruir relaciones y reconectar con su mundo&rdquo;, asegura.
    </p><h3 class="article-text">Ofensiva del Gobierno contra el Centro Nadim</h3><p class="article-text">
        El Gobierno&nbsp;de Sisi intent&oacute; en sendas ocasiones, el 17 de febrero y el 5 de abril, clausurar el Centro Nadim sin &eacute;xito, ya que los trabajadores se negaron a abandonar las oficinas. El acoso a los defensores de derechos humanos se traduce tambi&eacute;n en prohibiciones de viajar, congelaci&oacute;n de activos, interrogatorios e incluso prisi&oacute;n. El abogado del Centro Nadim, Haitham Mohamadein, fue detenido en abril y permaneci&oacute; en la prisi&oacute;n de Giza hasta octubre sin juicio ni acusaci&oacute;n. Cada 45 d&iacute;as le llevaban al juzgado y ampliaban el per&iacute;odo de detenci&oacute;n preventiva.
    </p><p class="article-text">
        Este hostigamiento se enmarca dentro del llamado 'caso 173', por el que Nadim y otras 11 asociaciones han sido acusadas de &ldquo;recibir fondos del extranjero para da&ntilde;ar el inter&eacute;s nacional y afectar la seguridad y el orden p&uacute;blico&rdquo;, seg&uacute;n el art&iacute;culo 78 del C&oacute;digo Penal. &ldquo;Nos acusan de esp&iacute;as&rdquo;, ironiza la directora del archivo de Nadim.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Es nuestra manera de decir &lsquo;no&rsquo; a esta dictadura&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Tras 23 a&ntilde;os asistiendo a las v&iacute;ctimas de tortura, las trabajadoras de Nadim enumeran muchas razones para resistir. &ldquo;Lo que nos hace levantarnos por las ma&ntilde;anas es saber que los pacientes nos esperan, les prometimos que &iacute;bamos a continuar y continuamos&rdquo;, asevera la doctora Asma Moustafa. 
    </p><p class="article-text">
        Su compa&ntilde;era Dai Rahmy es consciente de que cualquier d&iacute;a la polic&iacute;a puede presentarse en las oficinas y cerrar Nadim, o llevarles a la c&aacute;rcel sin ninguna acusaci&oacute;n. &ldquo;Es una atm&oacute;sfera dif&iacute;cil, pero lo sentimos como un deber, no es una elecci&oacute;n, es nuestra manera de decir &lsquo;no&rsquo; a este gobierno, decir &lsquo;no&rsquo; a esta dictadura&rdquo;, sentencia.
    </p><p class="article-text">
        Ante la debacle de violencia extrema, la salud mental queda relegada a un segundo plano. Pero las trabajadoras de Nadim son conscientes de la importancia de su labor, ya que son las &uacute;nicas que responden a la pregunta &ldquo;&iquest;c&oacute;mo vivir tras ser torturado?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alicia Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/vivir-torturado-egipto_1_3660687.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Jan 2017 18:35:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Egipto,Torturas,Libertad,Derechos Humanos,Represión]]></media:keywords>
    </item>
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