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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rubén López Díaz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ruben_lopez_diaz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rubén López Díaz]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Y nos seguimos resignando a la LGTBfobia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/seguimos-resignando-lgtbfobia_129_3654140.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3438ade-3b5b-418b-805e-bb94a416c8fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Y nos seguimos resignando a la LGTBfobia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Seguimos creyendo que no merece la pena denunciar, o tenemos miedo a que Policía o la Guardia Civil no nos tome en serio. Algunos nos llegan a contar que "si tuviera que denunciar cada agresión, estaría todo el día en comisaría"</p><p class="subtitle">Las agresiones no son sistemáticas de grupos de ultraderecha ni nada por el estilo. Generalmente tienen la misma estructura que la agresión del colegio, donde los "machitos" deciden atacar para "divertirse"</p></div><p class="article-text">
        2016 fue el primer a&ntilde;o que en la Comunidad de Madrid se contabilizaron las agresiones al colectivo LGTB. Nunca antes se hab&iacute;a realizado un registro sistem&aacute;tico y minucioso. El objetivo del proyecto liderado por Arc&oacute;poli ha sido poder trazar una radiograf&iacute;a del impacto de los delitos de odio que desgraciadamente nuestro colectivo, y por ende toda la sociedad, pasan por alto cada mes, cada semana, cada d&iacute;a&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Hasta el final del a&ntilde;o ten&iacute;amos registrados 232 casos que han llegado a nuestro conocimiento. Es complicado hacer una valoraci&oacute;n ya que otros a&ntilde;os no se recog&iacute;a de la misma forma (aun as&iacute; en 2015 Arc&oacute;poli recogi&oacute; 36 y 2014 no lleg&oacute; a 25), pero s&iacute; que tenemos claro desde el Observatorio Madrile&ntilde;o contra la LGTBfobia que las agresiones han aumentado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os considerablemente. De hecho, el Observatorio se crea porque nos empiezan a llegar cada vez m&aacute;s casos de agresiones f&iacute;sicas y, al ver la necesidad de un servicio como &eacute;ste, decidimos organizarnos.
    </p><p class="article-text">
        En 2016 recibimos insultos, amenazas, escupitajos, grabaciones con el m&oacute;vil, acoso laboral, persecuci&oacute;n desde los ba&ntilde;os en la universidad, intentos de coacciones sexuales para corregir &ldquo;<em>el lesbianismo</em>&rdquo;, patadas en el est&oacute;mago&hellip; Los efectos de los delitos de odio producidos son muy diversos: costillas rotas, golpes o brechas en la cara, con el com&uacute;n denominador del grito de &ldquo;<em>maric&oacute;n</em>&rdquo;, &ldquo;<em>bollera</em>&rdquo;, &ldquo;<em>enfermo</em>&rdquo;, &ldquo;<em>vicioso</em>&rdquo; o &ldquo;<em>travelo</em>&rdquo;. Todo porque no somos como quienes agred&iacute;an querr&iacute;an que fu&eacute;semos. Todo para tratar de despojarnos de nuestra dignidad y transmitirnos un mensaje de que &ldquo;no pod&eacute;is ser as&iacute;&rdquo;. Todos con una caracter&iacute;stica muy clara: el impacto, el dolor que causan, que va mucho m&aacute;s all&aacute; de una simple agresi&oacute;n f&iacute;sica porque el dolor va directamente a tu dignidad, a tu autoestima. Y la v&iacute;ctima, muchas veces sorprendida porque <em>&ldquo;nunca me hab&iacute;a pasado algo as&iacute;&rdquo;</em>, se derrumba y lo que quiere es pasar p&aacute;gina, no quiere ser identificada por ella misma como la persona agredida que ve&iacute;a en el recreo, de quien todos se re&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        La gran mayor&iacute;a no se han denunciado. El porcentaje no llega al 16% de denuncias de las agresiones. Y eso que el pasado a&ntilde;o se han denunciado muchas ocurridas en redes sociales (que antes no se denunciaban). Si no fuera por ellas, el porcentaje ser&iacute;a inferior que el dado por el Observatorio de Catalunya o el de la Uni&oacute;n Europea. Porque NO. Seguimos sin denunciar. El momento m&aacute;s complicado en el Observatorio es animar a denunciar y no sufrir reproches por ello. Seguimos aceptando que nos insulten, que nos amenacen, que nos golpeen. Seguimos creyendo que no merece la pena denunciar, o tenemos miedo a que Polic&iacute;a o la Guardia Civil no nos tome en serio; algunos, y esto es muy duro escucharlo, nos llegan a contar que <em>&ldquo;si tuviera que denunciar cada agresi&oacute;n, estar&iacute;a todo el d&iacute;a en comisar&iacute;a&rdquo;</em>. Muchos concluyen que no les merece la pena denunciar un delito de odio porque es &ldquo;<em>perder el tiempo, ya que no vamos a conseguir nada</em>&rdquo;. Contra todo esto es muy complicado luchar. Afortunadamente las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad se lo est&aacute;n tomando en serio y la percepci&oacute;n ir&aacute; cambiando poco a poco.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro gran reto es que el colectivo reaccione y no se resigne. Las agresiones ocurren en los lugares m&aacute;s insospechados. Porque no, no son sistem&aacute;ticas de grupos determinados de ultraderecha ni nada por el estilo. Generalmente tienen la misma estructura que la agresi&oacute;n del colegio, donde los &ldquo;machitos&rdquo; deciden atacar para &ldquo;divertirse&rdquo;, al volver a casa despu&eacute;s de ir de fiesta cuando ven a un chico m&aacute;s femenino que lo que ellos deciden que es aceptable. O a dos mujeres de la mano que les frustran, o una mujer transexual de quien se creen superiores..
    </p><p class="article-text">
        Porque tenemos muy claro que el incremento viene como consecuencia de nuestra visibilidad. Los delitos de odio por LGTBfobia no aumentan tanto en las zonas m&aacute;s rurales como en las ciudades grandes. En los pueblos, la situaci&oacute;n sigue siendo dur&iacute;sima y avanzamos muy lentamente, pero seguimos siendo casi invisibles. En las ciudades el cambio s&iacute; se ha producido: cada vez somos m&aacute;s espont&aacute;neos en nuestras muestras de afecto, en cogernos de la mano en el metro, una caricia en un restaurante o darnos un beso en la parada del autob&uacute;s. O en ir todos juntos del brazo a la discoteca de ambiente que est&aacute; de moda, por una zona considerada &ldquo;hetero&rdquo;. Y esto ha provocado que por fin seamos casi tan libres como el resto de cis-heterosexuales. Y tambi&eacute;n que los delincuentes LGTBfobos nos vean y nuestra libertad les haga sentirse atacados. Y aparezca la agresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por ello es el momento del mensaje claro: Tolerancia 0. Si no, volveremos a los 80, a retraer nuestro comportamiento, es decir: la libertad del colectivo LGTB por la que tantos hemos luchado. Y en vuestra mano est&aacute;: no solo compete a nuestra comunidad. Las Administraciones sois clave y las personas heterosexuales sois quienes no pod&eacute;is mirar hacia otro lado. Os necesitamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén López Díaz]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Jan 2017 19:35:44 +0000]]></pubDate>
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