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    <title><![CDATA[elDiario.es - Manuel Cañada]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/manuel_canada/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Manuel Cañada]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[En los veneros del pueblo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/sociedad/veneros-pueblo_1_3328754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/501d7b0c-681e-4ad7-a920-fd30de8f0a6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En los veneros del pueblo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Recuperemos a Miguel Hernández para la gente común, para los yunteros y aceituneros de hoy, para las kellys y los estibadores, para quienes padecen los desahucios de vivienda o los contratos basura, para los que tienen que emigrar a buscarse la vida, para aquellos a quienes se niega el derecho a la educación o a la cultura, para la gente de abajo que sufre y lucha. Y arranquemos al poeta del monopolio de cronistas oficiales y políticos trileros. Que los traidores del pueblo y de la poesía aparten sus mugrientas manos de la memoria de Miguel Hernández”</p></div><p class="article-text">
        Corr&iacute;an los d&iacute;as de octubre de 2010. Isidoro Moreno, un veterano compa&ntilde;ero de Arroyo de San Serv&aacute;n, militante comunista desde su juventud, hab&iacute;a sufrido un derrame cerebral, seguido de peque&ntilde;as embolias y su salud se deterioraba a pasos agigantados.
    </p><p class="article-text">
        Fuimos a visitarle a su casa y Vale, su mujer, nos cont&oacute; la asombrosa historia: Isidoro llevaba meses sin hablar, la mirada perdida, fugitivo el &aacute;nimo, umbr&iacute;o por la pena. De repente, una noche, sentados para cenar alrededor de la mesa camilla, Isidoro comenz&oacute; a agitarse y a se&ntilde;alar nerviosamente el televisor. Qu&eacute; te pasa, qu&eacute; quieres, Isidoro. De sus labios salieron las primeras palabras, tras meses de silencio tenaz: <strong>&ldquo;Es Miguel Hern&aacute;ndez, el poeta&rdquo;, dijo, y su cara se pobl&oacute; de una enigm&aacute;tica alegr&iacute;a.</strong> Desde un rinc&oacute;n secreto de la memoria, el gran poeta de Orihuela le rescataba del mutismo.
    </p><p class="article-text">
        Isidoro naci&oacute; y muri&oacute; campesino. Pertenec&iacute;a a &ldquo;la Espa&ntilde;a joven y jornalera, la del trabajo excesivo y el pan menguado&rdquo;, que cantara Miguel Hern&aacute;ndez. &Eacute;l hab&iacute;a sido un ni&ntilde;o yuntero m&aacute;s, un grano de avena estrujado, carne de yugo arando rastrojos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso quiz&aacute;s, a pesar de que no frecuentaba la literatura, su identificaci&oacute;n con aquel poeta resultaba tan sencilla: &ldquo;Miguel era tan campesino que llevaba un aura de tierra en torno a &eacute;l (&hellip;) Era un escritor salido de la naturaleza, como una piedra intacta, con virginidad selv&aacute;tica y arrolladora fuerza vital. Me narraba cu&aacute;n impresionante era poner los o&iacute;dos sobre el vientre de las cabras dormidas. As&iacute; se escuchaba el ruido de la leche que llegaba a las ubres, el rumor secreto que nadie ha podido escuchar sino aquel poeta de cabras&rdquo; (Pablo Neruda).
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        Pocos poetas suscitan tanto fervor entre la gente com&uacute;n. Ni siquiera Lorca, ni Alberti, ni Neruda. Y tal vez una de las primeras razones del entusiasmo es que sus versos respiran autenticidad y comuni&oacute;n con los explotados del trabajo. Miguel Hern&aacute;ndez -se aprecia a simple vista- va en serio, no tiene nada que ver con el &ldquo;intelectual-pingo almidonado&rdquo;, con esa modalidad de funcionario cultural que describiera Manolo Sacrist&aacute;n, tan habitual en las pasarelas medi&aacute;ticas y acad&eacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tened presente el hambre&rdquo;, dice el poeta, &ldquo;nosotros no podemos ser como ellos, los de enfrente, los que entienden la vida por un bot&iacute;n sangriento&rdquo;... Y, sin necesidad de hermen&eacute;utica rebuscada, sabemos que el escritor nos est&aacute; hablando a todos, sin distingos, no a la corporaci&oacute;n de los ilustrados, sino a todos, incluso a los m&aacute;s humildes.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n a ese hombre o a esa mujer que vuelve fatigada del trabajo y &ldquo;va dejando por el aire impreso un olor de herramientas y de manos&rdquo;. Miguel Hern&aacute;ndez rehabilita las vidas invisibles, los objetos de las faenas m&aacute;s oscuras. Las manos son &ldquo;la herramienta del alma, su mensaje&rdquo;; el sudor es &ldquo;el primo del sol, el hermano de la l&aacute;grima&rdquo;; la escoba es &ldquo;la espada joven y alegre, delgada de ansiedad y bravura&rdquo; que levanta una &ldquo;columna hacia la aurora&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Miguel es un maestro de la met&aacute;fora al que se entiende con el coraz&oacute;n. Porque &ldquo;el versear m&aacute;s sublime, si no pega duro en la vida o en el hombre, se queda en fina caligraf&iacute;a&rdquo; (Francisco Umbral). Y &eacute;l no aspira ya a que sus poemas sean simple pirotecnia o ganchillo verbal. No hay belleza sin dignidad humana, no hay dignidad humana sin belleza. Queremos el pan y tambi&eacute;n los versos.
    </p><h3 class="article-text">Nos ha hecho poetas la vida junto a todos los hombres</h3><p class="article-text">
        Pero, como indicaba Sacrist&aacute;n, la afinidad excepcional con el poeta tiene adem&aacute;s otras motivaciones. &Eacute;l subrayaba &ldquo;la verdad popular de Hern&aacute;ndez: no s&oacute;lo de su poes&iacute;a, &nbsp;sino de &eacute;l mismo y entero, de los actos y de las situaciones de los que naci&oacute; su poes&iacute;a, o en los que se acall&oacute;&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Si la II Rep&uacute;blica y la guerra civil constituyen el parteaguas de la historia de nuestro pa&iacute;s durante el siglo XX, la obra de nuestro poeta representa, sin duda alguna, la mejor expresi&oacute;n de la dur&iacute;sima confrontaci&oacute;n y del envite popular por superar la alianza de heraldos, caciques, tricornios y bonetes, la Espa&ntilde;a clasista, clerical y reaccionaria.
    </p><p class="article-text">
        A Rafael Chirbes le gustaba recordar una frase del pintor Juan Gris, refiri&eacute;ndose al nacimiento del cubismo: &ldquo;Todo sistema de est&eacute;tica debe ir fechado&rdquo;. Pues bien, la po&eacute;tica de Miguel Hern&aacute;ndez va a transformarse en intensa relaci&oacute;n con el devenir hist&oacute;rico de Espa&ntilde;a. El trayecto del &ldquo;poeta mozo e ilusionado de Perito en lunas al creador precozmente maduro de El rayo que no cesa y de ah&iacute; al abnegado combatiente de la Rep&uacute;blica y bardo de sus trincheras&rdquo; (Buero Vallejo), avanzar&aacute; en paralelo a la revoluci&oacute;n social, pol&iacute;tica y cultural que vive el pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        El poeta cat&oacute;lico y gongorino de los inicios experimenta una metamorfosis profunda, al comp&aacute;s de las sacudidas colectivas. La revoluci&oacute;n de octubre del 34 en Asturias, la relaci&oacute;n con Alberti, Aleixandre, Ra&uacute;l Gonz&aacute;lez Tu&ntilde;&oacute;n y, sobre todo, con Neruda, su participaci&oacute;n en las Misiones Pedag&oacute;gicas, todo ello le arrastra sin remisi&oacute;n hacia la &ldquo;poes&iacute;a impura&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El 29 de noviembre de 1935, poco antes de su fallecimiento, su amigo y primer mentor, Ram&oacute;n Sij&eacute;, le env&iacute;a una carta llena de reproches por su giro est&eacute;tico e ideol&oacute;gico. &ldquo;Caballo impuro y sectario&rdquo;, asevera aludiendo a la revista Caballo Verde, que coordina Pablo Neruda y en la que Miguel ha empezado a participar. &ldquo;Nerudismo (&iexcl;qu&eacute; horror, Pablo y selva, ritual narcisista e infrahumano de entrepiernas, de vello de partes prohibidas y de prohibidos caballos!; &iexcl;aleixandrinismo, albertinismo!)&rdquo;. Pero la evoluci&oacute;n de Hern&aacute;ndez es ya imparable: &ldquo;Vengo muy satisfecho de librarme de la serpiente de las m&uacute;ltiples c&uacute;pulas, la serpiente escamada de casullas y c&aacute;lices&rdquo;, escribe en Sonre&iacute;dme, un poema de principios de 1936. &ldquo;Agrupo mi hambre a vuestras hambres, voy a donde est&aacute;is vosotros, los de siempre, los que conmigo en surcos, andamios, fraguas, hornos, os arranc&aacute;is la corona del sudor a diario&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La primavera del Frente Popular y el levantamiento de los militares golpistas no har&aacute;n m&aacute;s que clarificar su evoluci&oacute;n po&eacute;tica y pol&iacute;tica. Ya ser&aacute; para siempre un poeta del pueblo.
    </p><p class="article-text">
        El 18 de julio y el 7 de noviembre de 1936 son las dos grandes fechas abreojos, los momentos cruciales que ahondan definitivamente la sima entre el pueblo y la oligarqu&iacute;a, entre la democracia y el fascismo; el hurac&aacute;n que esparcir&aacute; el coraz&oacute;n y aventar&aacute; la garganta de Miguel Hern&aacute;ndez y de tantos otros. 
    </p><p class="article-text">
        El 18 de julio, &ldquo;la guerra eriza su lomo de bestia desesperada&rdquo;. Su &iacute;ntimo amigo Jos&eacute; Herrera Petere, otro gran poeta de la generaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica, apenas conocido en nuestros d&iacute;as, describe en tono vibrante lo ocurrido ese d&iacute;a en Madrid: &ldquo;En los barrios obreros comenz&oacute; la efervescencia; comenz&oacute; el hero&iacute;smo. Cuando todo eran dudas y vacilaciones apareci&oacute; la soluci&oacute;n, all&aacute;, por los barrios extremos. Cuatro Caminos, Ventas, Puente de Vallecas&hellip; Era la voz de los obreros, que tambi&eacute;n exist&iacute;an en Madrid, la voz de las f&aacute;bricas, de los tranv&iacute;as, del Metro, de las obras, de las estaciones, de las imprentas, de los garajes, de los talleres. Era la voz que ped&iacute;a &iexcl;armas! &iexcl;&iexcl;armas!! &iexcl;&iexcl;&iexcl;armas!!!&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La burocracia venal estaba recostada y silenciosa, pero el pueblo emergi&oacute; apartando la cobard&iacute;a y haciendo fracasar el golpe militar. &ldquo;El viento del pueblo pas&oacute; a mi lado y pas&oacute; hacia el 5&ordm; Regimiento&rdquo;, escribir&aacute; m&aacute;s tarde Miguel. &ldquo;Hab&iacute;a escrito versos y dramas de exaltaci&oacute;n del trabajo y condenaci&oacute;n del burgu&eacute;s, pero el empuj&oacute;n definitivo que me arrastr&oacute; a esgrimir mi poes&iacute;a en forma de arma me lo dieron aquel iluminado 18 de julio... Me met&iacute;, pueblo adentro, m&aacute;s hondo de lo que estoy metido desde que me parieran, dispuesto a defenderlo firmemente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 7 de noviembre se produce el segundo inmenso aldabonazo. Las tropas de Franco han tomado Toledo y tienen sitiada la capital. El asalto del ej&eacute;rcito fascista es inminente y el gobierno de la Rep&uacute;blica huye a Valencia. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n te salvar&aacute;, Madrid, si van dejando tus puertas solas y de par en par ante el paso de las fieras?&rdquo;. Pero de nuevo aparece en la escena el intempestivo pueblo de leones que al grito de &lsquo;No pasar&aacute;n&rsquo; organiza la resistencia. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esa fecha hist&oacute;rica, a la que no podr&aacute; superar ninguna en grandeza, es cuando nos dimos cuenta de lo que era la guerra&rdquo;. Los versos del poeta ruise&ntilde;or estremecen las trincheras. &ldquo;Aunque te falten las armas, pueblo de cien mil poderes, no desfallezcan tus huesos. Mientras que te queden pu&ntilde;os, u&ntilde;as, saliva, y te queden coraz&oacute;n, entra&ntilde;as, tripas, cosas de var&oacute;n y dientes...&rdquo;. No hay apenas armas, no hay municiones, pero Madrid resiste.
    </p><p class="article-text">
        Un poeta gigante, Miguel Hern&aacute;ndez, se yergue en los hombros de un pueblo gigante, que desaf&iacute;a al fascismo. No, aqu&iacute; no ser&aacute; un paseo como en Italia o Alemania. Aqu&iacute;, a pesar de su apabullante superioridad militar, la gavilla de generales fanfarrones necesitar&aacute; tres a&ntilde;os para derrotar a un ej&eacute;rcito sin apenas armas, inventado casi desde la nada, formado por obreros y campesinos. 
    </p><p class="article-text">
        Es ah&iacute;, en el hero&iacute;smo del pueblo, en su orgullo antifascista, en &ldquo;la pasi&oacute;n y la impetuosidad colectiva con la que responde a la rebeli&oacute;n militar&rdquo; donde cobran sentido los nuevos versos, su nueva forma de entender el arte. El poeta ocupa su lugar en la trinchera y nace una poes&iacute;a nueva. &ldquo;Nuestro destino es parar en las manos del pueblo. S&oacute;lo esas honradas manos pueden contener lo que la sangre honrada del poeta derrama vibrante. El pueblo espera a los poetas, con las&nbsp; orejas y el alma tendidas al pie de cada siglo&rdquo;.
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        Hasta el final de sus d&iacute;as, el escritor de Orihuela asumir&aacute; las consecuencias de su compromiso, ya sea cavando trincheras o escribiendo poes&iacute;a. &ldquo;Podemos decir que si hay verdaderamente un poeta que lucha activamente en los frentes, convive plenamente con los milicianos, y al mismo tiempo cultiva las letras, escribe poes&iacute;a y teatro de urgencia y trata de ser portavoz del pueblo en lucha, &eacute;ste es Miguel Hern&aacute;ndez&rdquo; (Santiago &Aacute;lvarez). Eduardo Galeano afirm&oacute; refiri&eacute;ndose al novelista peruano Jos&eacute; Mar&iacute;a Arguedas que &ldquo;nunca escribi&oacute; sobre los vencidos, sino desde ellos&rdquo;. Otro tanto podr&iacute;a decirse de nuestro poeta.
    </p><p class="article-text">
        Miguel levantar&aacute; desde ah&iacute; su escritura &eacute;pica, vinculada a los acontecimientos hist&oacute;ricos. Una poes&iacute;a proletaria, concebida tambi&eacute;n para la oralidad, para ser le&iacute;da en la radio o en las trincheras. Una creaci&oacute;n de ritmo trepidante que demuestra cu&aacute;nto de cierto hay en la afirmaci&oacute;n de Carmen Mart&iacute;n Gaite: &ldquo;Lo importante es que la urgencia de lo por decir sea grande. La urgencia arrastra la forma. Olvidarse de la literatura es veh&iacute;culo para escribir la mejor literatura&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Extreme&ntilde;os de centeno</h3><p class="article-text">
        &ldquo;He pasado por Extremadura. All&iacute; se defienden hombres como leones, comiendo hierbas&rdquo;. Quien pronuncia estas palabras ante el Ateneo de Alicante el 21 de agosto de 1937 es Miguel Hern&aacute;ndez. Nuestro poeta se ha sumergido fervientemente en la defensa de la Rep&uacute;blica y desde finales de 1936 forma parte de la Brigada M&oacute;vil de Choque que dirige Valent&iacute;n Gonz&aacute;lez, el Campesino. El comisario pol&iacute;tico de una de las compa&ntilde;&iacute;as es Pablo de la Torriente, un escritor cubano, miembro de las Brigadas Internacionales, uno de aquellos &ldquo;hombres que contienen un alma sin fronteras&rdquo;, con el que Miguel trabar&aacute; una intensa relaci&oacute;n. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En febrero, el poeta se incorpora al Frente Sur, junto al legendario Comandante Carlos. Desde esa fecha hasta julio se afanar&aacute; entre Ja&eacute;n y Extremadura, como comisario de cultura y jefe del Altavoz del Frente, involucrado en la publicaci&oacute;n de peri&oacute;dicos y otras tareas de agitaci&oacute;n y propaganda. 
    </p><p class="article-text">
        En uno de sus reportajes da cuenta de un combate en la sierra de Yelbes, frente a Santa Amalia, el 31 de marzo, donde treinta milicianos resisten la ofensiva del ej&eacute;rcito franquista, mucho m&aacute;s numeroso. El texto termina as&iacute;: &ldquo;Atenci&oacute;n a Extremadura. En los frentes de Extremadura, en su coraz&oacute;n, hay un material humano, combativo, insuperable. Es preciso aprovecharlo en toda su heroica extensi&oacute;n para que d&eacute; plenamente su fruto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Son unos meses decisivos para el desarrollo de la guerra, en los que irradia con fuerza la esperanza en el triunfo: &ldquo;Este mayo, mientras la p&oacute;lvora exige fuego con m&aacute;s ansia que los dem&aacute;s meses, va, tal vez, a decidir la victoria del pueblo que lucha como las espigas paneras contra el fascismo de malos jaramagos y tizones&rdquo;, escribe el Primero de Mayo, justo el mismo d&iacute;a que termina el asalto al Santuario de la Cabeza en Ja&eacute;n por parte del ej&eacute;rcito republicano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pero, adem&aacute;s, es una etapa trascendental en el acontecer personal de Miguel Hern&aacute;ndez. El 9 de marzo contrae matrimonio con Josefina Manresa y el 1 de julio entrega el original del libro Viento del pueblo para su publicaci&oacute;n. Extremadura constituir&aacute; uno de los emplazamientos para este tiempo de encrucijada y esclarecimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Y Castuera ser&aacute; la poblaci&oacute;n donde se asiente junto a los miembros del Altavoz del Frente. Las tropas republicanas proyectan abrir una ofensiva en Extremadura y esta localidad es la capital de &ldquo;la bolsa de la Serena&rdquo;, un frente casi olvidado en el suroeste del pa&iacute;s pero de una gran importancia estrat&eacute;gica. Precisamente en Castuera es donde se realiza la fotograf&iacute;a m&aacute;s conocida del poeta- &ldquo;tu imagen m&aacute;s exacta y sencilla, de hombre de pueblo y viento en flor de fiera&rdquo;, escribir&aacute; Santiago Castelo-, con el fusil en bandolera, recitando sus poemas a los soldados.
    </p><p class="article-text">
        Junto a Pedro Garfias, Herrera Petere y otros milicianos, impulsa la publicaci&oacute;n de &ldquo;Frente Extreme&ntilde;o&rdquo;, desde donde alientan a las tropas y a la poblaci&oacute;n. El peri&oacute;dico se edita dos veces por semana y en &eacute;l se difunden algunas de las composiciones de Miguel Hern&aacute;ndez que meses despu&eacute;s conformar&aacute;n Viento del pueblo. Esta obra recoge &ldquo;los poemas que reflejan el momento cenital de la combatividad y euforia &eacute;pica&rdquo; (Saray Campos). Entre ellos figuran eleg&iacute;as, manifiestos po&eacute;ticos como Sentado sobre los muertos, cantos a la justicia social como Aceituneros o un aut&eacute;ntico himno nacional que da t&iacute;tulo al poemario, el asombroso Vientos del pueblo me llevan. El libro sintetiza la concepci&oacute;n de la poes&iacute;a como arma de combate.
    </p><p class="article-text">
        Una de las composiciones que contiene es Canci&oacute;n del esposo soldado, un estremecedor poema escrito en Castuera s&oacute;lo unos d&iacute;as despu&eacute;s de que Josefina le comunique que est&aacute; embarazada. &ldquo;He poblado tu vientre de amor y sementera, he prolongado el eco de sangre a que respondo&rdquo;. El vientre de la mujer a&uacute;na amor y humanidad, erotismo y g&eacute;nero humano. Amor e ideales caminan juntos, &ldquo;sobre los ata&uacute;des feroces en acecho&rdquo;. 
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        Y la causa del poeta no es una abstracci&oacute;n, un credo huero, sino la inmediata concreci&oacute;n en la felicidad de la mujer amada y del hijo: &ldquo;Para el hijo ser&aacute; la paz que estoy forjando&rdquo;. Curiosamente, la Canci&oacute;n del esposo soldado, constituir&aacute; una de la piezas de acusaci&oacute;n en el sumario por el que ser&aacute; condenado a muerte. El fascismo repugna la belleza.
    </p><h3 class="article-text">Dejadme la esperanza</h3><p class="article-text">
        Avanza la guerra y con ella, el presagio de derrota y c&aacute;rcel. &ldquo;Hoy el amor es muerte, y el hombre acecha al hombre&rdquo;. El crimen acecha, llega la rabia, el desaliento, la represi&oacute;n. <em><strong>&ldquo;</strong></em>Las c&aacute;rceles buscan a un hombre, buscan a un pueblo, lo persiguen, lo absorben, se lo tragan&rdquo;&hellip; Los bur&oacute;cratas del terror, &ldquo;las sentenciosas tinajas vac&iacute;as, pero hinchadas, los hombres viejos, los hijos de puta ansiosos de politiquer&iacute;as, publicidad y bombo, la decrepitud andante y maloliente&rdquo;, huelen ya el final y preparan la venganza.
    </p><p class="article-text">
        La guerra se pierde, la resistencia se va apagando y a Miguel le ofrecen la escapatoria institucional. Mar&iacute;a Teresa Le&oacute;n lo cuenta en Memoria de la melancol&iacute;a. &ldquo;Le hab&iacute;amos llamado para explicarle nuestra conversaci&oacute;n con Carlos Morla, encargado de negocios de Chile. Miguel se ensombreci&oacute; al o&iacute;rlo, acentu&oacute; su cara cerrada y respondi&oacute;: Yo no me refugiar&eacute; en una embajada. Me vuelvo al frente. Miguel iba a desaparecer tambi&eacute;n como hab&iacute;a desaparecido Federico (&hellip;) Ca&ntilde;oneaban Madrid. Miguel Hern&aacute;ndez, la cabeza rapada, todo sacudido por una rabiosa decisi&oacute;n, nos repiti&oacute;: Me voy al frente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como un desdichado m&aacute;s, el poeta busca infructuosamente la salida. Es detenido por la polic&iacute;a portuguesa en la frontera, entregado a la espa&ntilde;ola y encarcelado. Pero no desfallece e incluso se toma con humor el traslado sistem&aacute;tico por diversas prisiones, que denomina como &ldquo;turismo penitenciario&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el presidio, el 5 de febrero de 1940, escribe a Josefina: &ldquo;Vi&eacute;ndome la cabeza cagada por las ratas me digo: &iexcl;qu&eacute; poco vale uno ya! Hasta las ratas se suben a ensuciar la azotea de los pensamientos&rdquo;. A pesar de todo, Miguel sigue creando algunos de los poemas que compondr&aacute;n el Cancionero y romancero de ausencias, y, entre ellos, las maravillosas Nanas de la cebolla, dedicadas a su hijo Manuel. &ldquo;Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, c&aacute;rcel me arranca&rdquo;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero la c&aacute;rcel y la m&aacute;quina represiva contin&uacute;an su meticuloso aplastamiento. El 18 de enero de 1940, Miguel es condenado a muerte por la Auditor&iacute;a de Guerra de Madrid. La sentencia termina as&iacute;: &ldquo;Resultando probado que el procesado Miguel Hern&aacute;ndez Gilabert, de antecedentes izquierdistas, se incorpor&oacute; voluntariamente en los primeros d&iacute;as del Alzamiento Nacional al Quinto Regimiento de Milicias, pasando m&aacute;s tarde al Comisariado Pol&iacute;tico de la 1&ordf; Brigada de Choque, interviniendo, entre otros hechos, en la acci&oacute;n contra el santuario de Santa Mar&iacute;a de la Cabeza. 
    </p><p class="article-text">
        Dedicado a actividades literarias, era miembro activo de la Alianza de Intelectuales Antifascistas, habiendo publicado numerosas poes&iacute;as, cr&oacute;nicas y folletos de propaganda revolucionaria y de excitaci&oacute;n contra las personas de orden y contra el Movimiento Nacional, haci&eacute;ndose pasar por el &ldquo;poeta de la Revoluci&oacute;n&rdquo; (&hellip;) Fallamos que debemos condenar y condenamos al procesado Miguel Hern&aacute;ndez Gilabert, como autor de un delito de adhesi&oacute;n a la rebeli&oacute;n, a la pena de muerte&ldquo;. La suerte est&aacute; echada y, aunque el 25 de junio de 1940 le es conmutada la condena por la pena de 30 a&ntilde;os de reclusi&oacute;n mayor, se adivina la tragedia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En 1941 le visitan en el penal de Oca&ntilde;a Dionisio Ridruejo, Ernesto Gim&eacute;nez Caballero y Jos&eacute; Mar&iacute;a Coss&iacute;o. Los tres son viejos amigos de Miguel y, al tiempo, intelectuales vinculados al r&eacute;gimen franquista. Han ido a ofrecerle la libertad y un trabajo bien remunerado a condici&oacute;n de que firme el arrepentimiento. Lo cuenta Miguel N&uacute;&ntilde;ez en &lsquo;La revoluci&oacute;n y el deseo&rsquo;, su libro de memorias: &ldquo;El corneta se encontraba en el despacho del Jefe de Servicios de la c&aacute;rcel cuando tuvo lugar la entrevista. Por &eacute;l conocimos lo sucedido: en un momento de la conversaci&oacute;n, Miguel cogi&oacute; del brazo a Gim&eacute;nez Caballero, le llev&oacute; hasta la ventana que daba al patio de la prisi&oacute;n &ndash;coincidiendo con la hora de los paseos de los presos- y le dijo: Mira, Ernesto, estos son mis camaradas, con ellos he luchado, con ellos sufro la derrota, y con ellos me quedo, porque sin ellos no soy nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 28 de marzo de 1942 Miguel Hern&aacute;ndez muere en la enfermer&iacute;a de la prisi&oacute;n de Alicante, &ldquo;de tuberculosis y de comunismo&rdquo;, como dir&iacute;a con iron&iacute;a Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n a&ntilde;os despu&eacute;s. &ldquo;Los fatales balazos de la insidiosa enfermedad crecida entre el hambre y la falta de cuidados&rdquo;, en palabras de su compa&ntilde;ero de prisi&oacute;n, el dramaturgo Antonio Buero Vallejo, culminan la ejecuci&oacute;n lenta.
    </p><h3 class="article-text">Crep&uacute;sculo de los bueyes&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</h3><p class="article-text">
        El franquismo decreta el ostracismo contra el poeta. El poder sabe que sus versos y su ejemplo suscitan una admiraci&oacute;n y un cari&ntilde;o inmensos. Es necesario borrar la huella de uno de los s&iacute;mbolos m&aacute;s respetados de la Espa&ntilde;a republicana y para ello se establece una f&eacute;rrea prohibici&oacute;n sobre su obra.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s terminar la guerra civil, una comisi&oacute;n depuradora franquista ordena la destrucci&oacute;n de 50.000 ejemplares de &lsquo;El hombre acecha&rsquo;. Y el rastro de persecuci&oacute;n continuar&aacute; durante d&eacute;cadas. Todav&iacute;a en agosto de 1960, 21 a&ntilde;os despu&eacute;s de terminada la guerra civil, se deniega la publicaci&oacute;n de una antolog&iacute;a del poeta. Y no ser&aacute; hasta finales de la d&eacute;cada de los sesenta cuando int&eacute;rpretes como Joan Manuel Serrat, Paco Ib&aacute;&ntilde;ez, Francisco Curto o Enrique Morente puedan iniciar, en pugna permanente con la censura, un trabajo de recuperaci&oacute;n y popularizaci&oacute;n de su obra, aunque sobre muchas de sus canciones y poemas seguir&aacute; pesando la prohibici&oacute;n incluso hasta despu&eacute;s de la muerte de Franco. En 1976 la calificaci&oacute;n oficial de &lsquo;no radiables&rsquo; sigue en vigor sobre composiciones de Hern&aacute;ndez, como Juramento a la alegr&iacute;a. Y el 21 de mayo de ese mismo a&ntilde;o, treinta personas son detenidas en Alicante, tras la prohibici&oacute;n de un recital-homenaje al poeta.
    </p><p class="article-text">
        Pero la memoria de Miguel Hern&aacute;ndez es demasiado grande para que puedan apresarla los carniceros del pueblo, las sanguijuelas de la burocracia. &ldquo;No se han hecho para estos bo&ntilde;igos los barbechos, no se han hecho para estos gusanos las manzanas&rdquo;. Y as&iacute;, a lo largo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, poco a poco, la figura del poeta se va rescatando en las plazas, en los institutos de ense&ntilde;anza o en las asambleas obreras.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces el poder activa el mecanismo de integraci&oacute;n, de desactivaci&oacute;n, de conversi&oacute;n del poeta en mercanc&iacute;a cultural. Ya desde muy temprano (1950), Pablo Neruda advert&iacute;a sobre el intento de neutralizaci&oacute;n del personaje, se&ntilde;alando por sus nombres a algunos de los c&oacute;mplices en el asesinato civil del poeta y en la edulcoraci&oacute;n del fascismo: &ldquo;sepan los malditos que hoy incluyen tu nombre/ en sus libros, los D&aacute;masos, los Gerardos, los hijos/ de perra, silenciosos c&oacute;mplices del verdugo,/ que no ser&aacute; borrado tu martirio, y tu muerte caer&aacute; sobre toda su luna de cobardes&rdquo;. Jos&eacute; Agust&iacute;n Goytisolo, all&aacute; por los 70, avisaba tambi&eacute;n: &ldquo;Se estudian sus poemas, se le cita, y a otra cosa muchachos&rdquo;. Y, por entonces, V. Montalb&aacute;n exhortaba a &ldquo;que Miguel no sea arrebatado por el carro iluminado de una cultura escrita con Ka y con may&uacute;scula&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; llegamos hasta nuestros d&iacute;as. Se cumplen 75 a&ntilde;os de la muerte de Miguel Hern&aacute;ndez. El 28 de marzo, el actual ministro de Educaci&oacute;n y Cultura, &Iacute;&ntilde;igo M&eacute;ndez de Vigo, publicaba un art&iacute;culo con amplia difusi&oacute;n en los grandes medios. En &eacute;l, con desparpajo, afirmaba: &ldquo;el legado del poeta sufri&oacute; los vaivenes propios de los hijos de su tiempo, en detrimento tal vez de lo m&aacute;s importante: la fuerza renovadora y la universalidad de su obra&rdquo;. Lo que faltaba para el duro. El portavoz de un partido fundado por siete ministros de Franco, IX bar&oacute;n de Claret, integrante de una de los clanes cogollo de la oligarqu&iacute;a, hablando de &ldquo;los vaivenes propios de los hijos de su tiempo&rdquo;, como si la c&aacute;rcel, el hambre, la tortura y el exterminio sistem&aacute;ticos que practicaron los padres, familiares y ac&oacute;litos del ministro contra la poblaci&oacute;n fuesen fen&oacute;menos naturales, simples balanceos de la fortuna&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Walter Benjamin afirmaba que &ldquo;articular hist&oacute;ricamente el pasado significa adue&ntilde;arse de un recuerdo tal y como relumbra en un instante de peligro&rdquo;. Es el caso. No, los muertos de la lucha por la libertad y la dignidad no est&aacute;n seguros. Convertir a m&aacute;rtires del pueblo como Miguel Hern&aacute;ndez en instrumentos de la clase dominante, en cl&aacute;sicos descuajados de su clase, en monigotes de la industria cultural sin ideolog&iacute;a es una forma de matar por segunda vez al poeta. &ldquo;Miguel Hern&aacute;ndez muri&oacute; por ser poeta comunista. Como poeta simplemente hubiera quitado la palabra a los dioses. Como poeta comunista se la quit&oacute; a los dioses para d&aacute;rsela al pueblo&rdquo;, escribi&oacute; Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Recuperemos a Miguel para la gente com&uacute;n, para los yunteros y aceituneros de hoy, para las kellys y los estibadores, para quienes padecen los desahucios de vivienda o los contratos basura, para los que tienen que emigrar a buscarse la vida, para aquellos a quienes se niega el derecho a la educaci&oacute;n o a la cultura, para la gente de abajo que sufre y lucha. Y arranquemos al poeta del monopolio de cronistas oficiales y pol&iacute;ticos trileros. Que los traidores del pueblo y de la poes&iacute;a aparten sus mugrientas manos de la memoria de Miguel Hern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        Miguel Hern&aacute;ndez es del pueblo, no de los poderosos. Crep&uacute;sculo de los bueyes, est&aacute; despuntando el alba.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Cañada]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/extremadura/sociedad/veneros-pueblo_1_3328754.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jun 2017 21:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En los veneros del pueblo]]></media:title>
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