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    <title><![CDATA[elDiario.es - Patricia Melgar Alcantud]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Patricia Melgar Alcantud]]></description>
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      <title><![CDATA[Así sufrimos la ley del silencio contra los abusos sexuales en nuestras universidades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ferrea-ley-silencio-universidades_129_3640908.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Si David quiere luchar contra Goliat en el tema de violencia de género en la Universidad que no parta de que el resto de compañeros y compañeras se pondrán del lado de la víctima</p></div><p class="article-text">
        En el contexto internacional genera indignaci&oacute;n el silencio sobre la violencia machista en las universidades espa&ntilde;olas. Preocupa no s&oacute;lo el acoso sexual de primer orden, sino tambi&eacute;n la revictimizaci&oacute;n y el acoso sexual de segundo orden, ya que los tres son dimensiones de un mismo problema y s&oacute;lo pueden ser superados conjuntamente.
    </p><p class="article-text">
        Hasta el curso 2003-2004 las personas que intentaban denunciar iban siendo destruidas una a una. Gracias a los apoyos que llegan de Harvard, Stanford, Cambridge, European Women's Lobby, del feminismo internacional y de las plataformas de aqu&iacute; contra las violencias de g&eacute;nero, un centro de investigaci&oacute;n realiz&oacute; con el Instituto de la Mujer un estudio que hac&iacute;a imposible continuar manteniendo ese silencio, recibiendo apoyo de parte de la prensa. El Parlamento espa&ntilde;ol recogi&oacute; sus propuestas y aprob&oacute; que las universidades tuvieran que crear mecanismos como las Comisiones de Igualdad y los Protocolos.
    </p><p class="article-text">
        Tras ello, los ataques de acosadores y c&oacute;mplices se dirigen contra ese centro de investigaci&oacute;n y tambi&eacute;n hacia quienes se acerquen a &eacute;l. En mi caso, cuando quise iniciar el doctorado solicit&eacute; una beca predoctoral en ese centro, ya que pensaba hacer mi tesis sobre violencia de g&eacute;nero. Pas&eacute; una primera fase de selecci&oacute;n por parte del Ministerio pero requer&iacute;a, en un corto plazo de tiempo, la firma del jefe de departamento. &Eacute;ste se neg&oacute; rotundamente sin m&aacute;s explicaci&oacute;n que: &ldquo;El problema es la gente con la que quieres ir&rdquo; [todo ello entre risas y burlas por parte de los dos profesores que se encontraban en aquella reuni&oacute;n].
    </p><p class="article-text">
        El mensaje era claro: cambia de grupo de investigaci&oacute;n y no tendr&aacute;s problemas. A mi directora se la atacaba indirectamente haciendo da&ntilde;o a la m&aacute;s d&eacute;bil, en este caso yo. Y al resto de la comunidad universitaria tambi&eacute;n le quedaba claro que acercarse a quienes ten&iacute;an un posicionamiento claro contra la violencia machista ten&iacute;a consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Yo siempre hab&iacute;a estado muy implicada en movimientos estudiantiles, pensaba que desde dentro de la instituci&oacute;n los organismos pertinentes ten&iacute;an una gran capacidad de cambio. No dud&eacute; en avisar al profesorado de aquel departamento, que pretend&iacute;a negarme algo que yo hab&iacute;a ganado entre otras cosas por mi buen expediente acad&eacute;mico, que pondr&iacute;a en conocimiento su abuso de autoridad e injusticia al defensor universitario, as&iacute; como al rector. Su respuesta &ldquo;yo me paso por el arco del triunfo lo que diga el defensor y el rector&rdquo;, la complicidad de algunas personas y la indiferencia de otras, me hizo entender r&aacute;pidamente el engranaje interno de las universidades que perpet&uacute;a la ley del silencio.
    </p><p class="article-text">
        Si David quiere luchar contra Goliat que no parta de que el resto de compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras se pondr&aacute;n del lado de la v&iacute;ctima. Aquellos y aquellas que en las reuniones de departamento y las juntas de facultad, cuando yo explicaba los hechos, miraron hacia otro lado se convirtieron en c&oacute;mplices.
    </p><p class="article-text">
        Aquella beca la perd&iacute;, nunca lleg&oacute; la firma a tiempo. Pero obtuve otra similar que no pudieron negarme, gracias al apoyo del centro de investigaci&oacute;n y de movimientos sociales contra la violencia de g&eacute;nero. M&aacute;s de 10 a&ntilde;os despu&eacute;s aquella experiencia me parece insignificante, hemos seguido sufriendo este acoso de segundo orden por nuestra implicaci&oacute;n en la lucha contra la violencia de g&eacute;nero en las universidades: insultos en redes sociales; llamadas an&oacute;nimas donde hemos ido a impartir conferencias, env&iacute;o masivo de correos electr&oacute;nicos a profesorado y asociaciones con las que colaboramos&hellip; desprestigiando nuestro trabajo, calumniando nuestras vidas personales y profesionales; carteles colgados en las paredes de nuestras facultades con descalificativos hacia nosotras.
    </p><p class="article-text">
        No puede entenderse esa realidad sin conocer la crueldad con que los pasillos universitarios se ha tratado, adem&aacute;s de a las v&iacute;ctimas (revictimizaci&oacute;n), a quienes las apoyan. Esa situaci&oacute;n contrasta con el lema de la principal orientaci&oacute;n cient&iacute;fica internacional en este tema: <em>bystander intervention</em> que, en una versi&oacute;n muy libre, podr&iacute;amos traducir por &ldquo;Fuenteovejuna todos a una&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La sentencia que han conseguido tres v&iacute;ctimas de la Universidad de Sevilla, y quienes las han apoyado, es otro punto de inflexi&oacute;n important&iacute;simo. No s&oacute;lo disminuye la sensaci&oacute;n de impunidad de otros acosadores, sino tambi&eacute;n de quienes les apoyan activa o pasivamente. Es admirable y debe ser puesto de ejemplo el compromiso contra el acoso de todas las personas a lo largo de nuestra historia universitaria han dado pasos hacia la superaci&oacute;n de este problema. Como se dijo de la doctoranda en la lectura de la primera tesis sobre este tema en nuestras universidades: el valor de esta actuaci&oacute;n es tan admirable que va incluso en favor de las nietas de los acosadores y de las hijas de quienes miran para otro lado.
    </p><p class="article-text">
        La directora de la Oficina de Prevenci&oacute;n de Acoso Sexual y Atenci&oacute;n de la Universidad de Harvard dijo: &ldquo;Gracias a vuestro trabajo las futuras generaciones de estudiantes y profesorado, sin duda, tendr&aacute;n una experiencia muy diferente&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Melgar Alcantud]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ferrea-ley-silencio-universidades_129_3640908.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Jan 2017 19:38:55 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Así sufrimos la ley del silencio contra los abusos sexuales en nuestras universidades]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Abusos sexuales,Universidad,Violencia machista]]></media:keywords>
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