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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Carlos Monedero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juan_carlos_monedero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Carlos Monedero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Podemos 'reloaded']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reloaded_129_11438312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bec2f2ad-7f71-42c3-ad61-3749e0962e85_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Montero y Belarra, en la sede de Podemos."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Podemos tiene en su mano no volver a equivocarse. Es el espacio que nace del movimiento de las calles –como en su día le pasó a IU– y su responsabilidad es mayor que la de cualquier otro partido</p></div><p class="article-text">
        Apuntaba el frankfurtiano Walter Benjamin que detr&aacute;s del auge de la extrema derecha siempre estaba alg&uacute;n fracaso de la izquierda. La mera existencia de una izquierda con fuerza siempre asusta a las &eacute;lites, de manera que, si amagan y no golpean, van a sufrir el castigo de los poderosos sin siquiera haber sido capaces de atenuar el golpe poniendo al pueblo de su lado.&nbsp;Es lo que pas&oacute; en Italia con el ascenso del fascismo, con un partido socialista muy vocinglero y poco ejecutivo, y tambi&eacute;n en Alemania, donde de nuevo la socialdemocracia no quiso coger las armas para frenar a los nazis cuando disolvieron el <em>Land</em> de Prusia, antes de su ascenso al poder.
    </p><p class="article-text">
        Si la discusi&oacute;n sobre el futuro del espacio a la izquierda de la socialdemocracia se&nbsp;quiere ver en el desencuentro entre Sumar y Podemos, a nadie debe extra&ntilde;arle el notable crecimiento de la extrema derecha. Porque una conclusi&oacute;n, a vista de p&aacute;jaro, de las elecciones europeas da una izquierda dividida y sin &eacute;xito en casi todos lados y una derecha dividida -o no- pero con &eacute;xito en casi todos los pa&iacute;ses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crisis de 2008, como todas las grandes crisis del capitalismo, sali&oacute; principalmente por la izquierda, especialmente en Espa&ntilde;a, donde el 15M se entremezcl&oacute; con el regeneracionismo tan propio de un pa&iacute;s, Espa&ntilde;a, con &ldquo;demasiados retrocesos&rdquo; en su historia. Como buen pa&iacute;s cat&oacute;lico, somos muy irreverentes y muy obedientes, pero cuando saltamos lo hacemos dando manotazos que pueden ser m&aacute;s o menos virtuosos. Igual montamos una acampada hermosa en la puerta del Sol de Madrid o pedimos armas al gobierno de la Rep&uacute;blica que votamos al Cobra, a Chikilicuatre o a Alvise P&eacute;rez.
    </p><p class="article-text">
        El auge de la extrema derecha lo hemos explicado en muchos lugares: en los setenta el neoliberalismo aprovecha la crisis del keynesianismo para ejecutar su &ldquo;venganza de los ricos&rdquo;. La crisis de 2008 les dej&oacute; sin argumentos y ante el enfado popular decidieron, asustados por un regreso de la izquierda, dar una vuelta m&aacute;s de tuerca. Es cuando cuajan los Trump, los Bolsonaro, los Kast, las Cayetanas y Ayusos, Abascal, el negro de Vox y la dipsoman&iacute;a de alg&uacute;n eurodiputado de malas digestiones. Con la paradoja de que la izquierda empez&oacute; a defender la democracia liberal que le imped&iacute;a desarrollar su programa, mientras la derecha, que se beneficiaba de ese marco, pateaba las constituciones con<em> fake news</em>, jueces corruptos, empresarios canallas, medios vendidos y polic&iacute;as dizque patri&oacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el 15M asombr&oacute; al mundo y pill&oacute; a la izquierda con el pie cambiado. El PSOE empez&oacute; una deriva terrible que acab&oacute;, de la mano de P&eacute;rez Rubalcaba, ejecutando al que luego, con el viento de cola de las plazas, ser&iacute;a su Secretario General. Izquierda Unida no entend&iacute;a que el asunto no era el &ldquo;programa, programa, programa&rdquo;, sino que sus siglas y sus l&iacute;deres parec&iacute;an de otro siglo. Surgi&oacute; entonces Podemos, una fuerza tel&uacute;rica que lleg&oacute; a sumar &ndash;entonces s&iacute;&ndash; cinco millones de votos. Como partido con tintes posmodernos, Podemos pens&oacute; que le bastaban las televisiones para romper la pana. Ni a Errej&oacute;n, que siempre so&ntilde;&oacute; en su mundo paralelo ser un Per&oacute;n de Aravaca, ni a Iglesias, que siempre repite, hablando en tercera persona, que Podemos era &eacute;l saliendo en televisi&oacute;n en <em>prime time</em>, algo parecido a un partido les sobraba. Y ese desprecio al territorio, junto a los brutales ataques del r&eacute;gimen del 78, m&aacute;s la paranoia que se le inyect&oacute; a su dirigencia hizo el resto (la verdad es que fundamentada, que algunos hemos tenido hasta quince juicios y querellas y Montero e Iglesias sufrieron un a&ntilde;o a los fascistas en la puerta de su casa). Las traiciones desde dentro o cerca, terminaron rob&aacute;ndole un cero a una fuerza de cinco millones de votos convirti&eacute;ndola en otra de apenas quinientos mil. Lo que no pudo hacer el r&eacute;gimen del 78 lo hicieron Errej&oacute;n y Yolanda D&iacute;az.
    </p><p class="article-text">
        Sumar empez&oacute; mal y ten&iacute;a que terminar mal. En <em>Verdades a la cara</em>, Pablo Iglesias cuenta c&oacute;mo fue la operaci&oacute;n de Yolanda D&iacute;az de regalarle a una persona que no ten&iacute;a carnet de Podemos y sin Asamblea mediante, la vicepresidencia y la direcci&oacute;n del espacio pol&iacute;tico a la izquierda del PSOE. Dice en ese libro que s&oacute;lo a un servidor le pareci&oacute; mal. Ese episodio merece todav&iacute;a una pensada. Apenas una semana despu&eacute;s de que saliera el libro a la calle a &eacute;l tampoco le pareci&oacute; la mejor de las ideas &ndash;ya se hab&iacute;a reunido Yolanda D&iacute;az en Valencia con todas las l&iacute;deres de la izquierda salvo Belarra o Montero&ndash; y aprovech&oacute; su enorme capacidad medi&aacute;tica para se&ntilde;alar a D&iacute;az como rea alevosa de traici&oacute;n personal. Un problema de una fuerza joven como Podemos es que todo se lee siempre en clave personal. Cuando nos lleg&oacute; la <em>ley de hierro de la oligarqu&iacute;a,</em> el destrozo, con esas claves, fue enorme.
    </p><p class="article-text">
        Yolanda D&iacute;az se crey&oacute;, con una ingenuidad enternecedora, que alguna vez iba a sustituir a Pedro S&aacute;nchez. Por eso mimetiz&oacute; su discurso con el del PSOE y necesitaba dar por muerto a Podemos -aqu&iacute; le sali&oacute; la crueldad-. En ambos cometidos, obviamente, tuvo el incalculable apoyo del periodismo de raza -de raza corrompida- que le hizo vivir tambi&eacute;n a ella en un mundo paralelo. Permitirse el lujo de vetar a compa&ntilde;eros, de ningunearles en el parlamento y hasta de dejar que les empujaran para que no salieran en la foto -como ocurri&oacute; en la Feria de Sevilla- fue clavando los clavos de su ata&uacute;d pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Izquierda Unida acompa&ntilde;&oacute; a D&iacute;az pensando que iba a ganar la centralidad que ten&iacute;a antes de Unidas Podemos. Pese a toda su experiencia terminaron siendo representados por Errej&oacute;n &ndash;que abandon&oacute; Podemos diciendo que apestaba la relaci&oacute;n de los morados con los comunistas de IU&ndash; y por Ernest Urtasun, que a los comunistas solo los tolera, salvo caso de fuerza mayor, en las fotos en blanco y negro de una exposici&oacute;n de Salgado en alg&uacute;n museo pijo. Colocar de n&uacute;mero 4 al candidato de IU era una humillaci&oacute;n. Humillar a las dos principales fuerzas a la izquierda del PSOE ha sido el principal legado de Yolanda D&iacute;az fuera del Ministerio de Trabajo.
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;az ha dimitido de Sumar, pero no lo ha hecho de la vicepresidencia. Debiera recordar que Iglesias le dej&oacute; la vicepresidencia para que rearticulara el espacio de esa izquierda que, muy al contrario, ha dinamitado. No parece nada coherente. Le doy este dato por si le sirve.
    </p><p class="article-text">
        Alvise, el<em> community manager</em> de Toni Cant&oacute;, y sobre la base de bulos, ha sacado casi los votos de Sumar y m&aacute;s que Podemos. Por ir divididos, la tercera fuerza pol&iacute;tica ha vuelto a ser VOX. La unidad en la izquierda&nbsp; &ndash;que debiera ser de las bases, no de los dirigentes&ndash; es ahora mismo imposible. Los militantes de Podemos est&aacute;n sangrando por las heridas de las humillaciones y la ira que se tienen entre s&iacute; los l&iacute;deres de los diferentes partiditos hace parecer imposible cualquier di&aacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        Podemos tiene en su mano no volver a equivocarse. Es el espacio que nace del movimiento de las calles &ndash;como en su d&iacute;a le pas&oacute; a IU&ndash; y su responsabilidad es mayor que la de cualquier otro partido. Por eso debe obrar desde la generosidad e intentar volver a ser la nave nodriza de la izquierda (Iv&aacute;n Redondo, que es m&aacute;s joven, lo llama &ldquo;motor Podemos&rdquo;). Es bueno que la gente airada cambie de aires y que la gente sensata y dialogante -Ione Belarra lo es- haga un llamado tanto a los que se fueron como a los que tienen que venir y, por supuesto, a los que pueden acercarse, aunque solo sea para caminar cerca. Es evidente que algunos no van a querer ni sentarse a dialogar: que lo sepa el pueblo. Y mientras tanto, y sabiendo que la noche del fascismo est&aacute; cayendo sobre Europa, se trata de activar el &aacute;nimo de recomenzar y volver a ser esa fuerza pol&iacute;tica que asalt&oacute; los cielos de la pol&iacute;tica sonriendo, haciendo ruido y movilizando a millones.
    </p><p class="article-text">
        Otras opiniones sobre la dimisi&oacute;n de Yolanda D&iacute;az:
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/templanza-situacion-grave_129_11436812.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Templanza, que la situaci&oacute;n es grave</strong></a>, por Alberto Garz&oacute;n 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/politico-desencanto_129_11438336.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Lo pol&iacute;tico y el desencanto</strong></a>, por Elisabeth Duval
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Carlos Monedero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reloaded_129_11438312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Jun 2024 20:26:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Podemos 'reloaded']]></media:title>
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      <title><![CDATA[Que tres años no es nada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/anos_129_3631749.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El PP nos despreció y el PSOE hizo otro tanto. Izquierda Unida nos acusó en público de ser agentes del imperio y en privado nos despreció de la misma manera que los grandes partidos. Pero daba lo mismo, porque estábamos ya patinando por otra pista</p></div><p class="article-text">
        En un d&iacute;a como hoy de un enero que tampoco era fr&iacute;o llegu&eacute; pronto al Teatro del Barrio. La flecha estaba en el arco y ten&iacute;a que partir. Hab&iacute;amos estado ultimando el documento &ldquo;Mover ficha&rdquo; y acarici&aacute;bamos en el ambiente la sensaci&oacute;n de que la piedra que lanz&aacute;bamos al estanque de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola iba a hacer muchas olas. El teatro del barrio hab&iacute;a nacido como una cooperativa de gente de la cultura que recog&iacute;a el esp&iacute;ritu desobediente del 15M. Ten&iacute;amos ya en marcha en ese espacio la Universidad del Barrio. Todos los lunes llev&aacute;bamos nuestro modesto saber a la gente a la que la vida no le hab&iacute;a dado la posibilidad de estar en las aulas universitarias. Arrancamos el curso con una &ldquo;Historia provisional de &iquest;Espa&ntilde;a?&rdquo;. Espa&ntilde;a ten&iacute;a que repensar la democracia y el primer paso era reescribirse. Era un mandato que estaba en la calle. Me correspondieron un par de sesiones sobre la Transici&oacute;n. Cu&aacute;ntas ganas. Ir all&iacute; los lunes con Emilio Silva, Pablo S&aacute;nchez Le&oacute;n, Ariel Jerez, con Noelia Ad&aacute;nez y Alberto Sanjuan era un lujo. Sent&iacute;amos que algo estaba cambiando. La universidad del barrio sab&iacute;a al mismo aliento fresco e irreverente que Podemos, la alegr&iacute;a beb&iacute;a esa magia, y Podemos no dejaba de mirar a las ense&ntilde;anzas del 15M.
    </p><p class="article-text">
        En la presentaci&oacute;n del partido morado redact&eacute; un texto que empezaba con Quevedo: &ldquo;Mir&eacute; los muros de la patria m&iacute;a/ si un tiempo fuertes, ya desmoronados/ de la carrera de la edad cansados/ por quien caduca ya su valent&iacute;a&rdquo;. Andaba nervioso. Sab&iacute;a que empezaba un viaje que nos iba a cambiar la vida. Una actriz del Teatro me dijo que recit&eacute; a Quevedo como recitaba Fern&aacute;n G&oacute;mez aquello de &ldquo;Se&ntilde;oritooooooooooo&rdquo; en &ldquo;El viaje a ninguna parte&rdquo;. Sara Bienzobas me dijo que le hab&iacute;a hecho llorar (pero de emoci&oacute;n. Menos mal). Todos nos abrazamos mucho ese d&iacute;a. Con Carlos Fern&aacute;ndez Liria y con Alberto Sanju&aacute;n, con Ariel Jerez y con Jaime Pastor, con Miguel Urb&aacute;n y con Rita Maestre. Y con Carolina, con Pablo, con &iacute;&ntilde;igo, con Luis. Escog&iacute; a Quevedo porque la sensaci&oacute;n era que nos estaban robando nuestro pa&iacute;s, al que estaban convirtiendo en un reino bananero. Y quer&iacute;amos hacer pol&iacute;tica sin perder la poes&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La cola en la calle Zurita del barrio de Lavapi&eacute;s llegaba hasta donde la vista se perd&iacute;a. Se&ntilde;al de que le hab&iacute;a interesado a la gente. Medios no hab&iacute;a muchos. Los medios segu&iacute;an pensando en clave bipartidista. Unos cuantos millones de espa&ntilde;oles, ajenos al flow de los medios, empezaron a interesarse. En aquel lanzamiento de Podemos, los firmantes del Manifiesto Mover Ficha ped&iacute;amos a Pablo Iglesias que encabezar&aacute; una candidatura a las elecciones europeas de 2014. Pablo acept&oacute; el reto pero puso como condici&oacute;n recoger 50.000 firmas en un mes. Al d&iacute;a siguiente hab&iacute;a casi 100.000. El proyecto de Podemos arrancaba.
    </p><p class="article-text">
        Por aquel entonces me tocaba recorrer en mi tiempo libre Espa&ntilde;a. Fuera de Pablo era pr&aacute;cticamente el &uacute;nico conocido (por alguna aparici&oacute;n en los medios y porque ya me hab&iacute;a dado un par de vueltas por el pa&iacute;s con el Frente C&iacute;vico y presentando libros mochila al hombro). Fueron meses de formar c&iacute;rculos y de empezar a articular una organizaci&oacute;n, de la que se fueron encargando otros compa&ntilde;eros m&aacute;s duchos e interesados en las cuestiones internas de los partidos. Todo requer&iacute;a de mucha energ&iacute;a y era esperanzador ver que no se nos gastaban las fuerzas.
    </p><p class="article-text">
        El PP nos despreci&oacute; y el PSOE hizo otro tanto. Izquierda Unida nos acus&oacute; en p&uacute;blico de ser agentes del imperio y en privado nos despreci&oacute; de la misma manera que los grandes partidos. Pero daba lo mismo, porque est&aacute;bamos ya patinando por otra pista. A&uacute;n no era un drama fracasar y ve&iacute;amos que las aguas se remov&iacute;an. Se llenaban los actos, las plazas, las salas universitarias. Algo estaba pasando. Pablo era como El Zorro que hac&iacute;a la zeta en la mejilla del Virrey rijoso. Cinco eurodiputados nos dieron el pistoletazo de salida. Al d&iacute;a siguiente protagonizar&iacute;amos las portadas de los peri&oacute;dicos. Hicimos Vistalegre 1 con las mismas prisas. Ten&iacute;amos que irrumpir. La locomotora corr&iacute;a y corr&iacute;a, pero tambi&eacute;n empez&aacute;bamos a dejarnos trozos de piel en el camino. El PSOE, que no sal&iacute;a de su marasmo, empez&oacute; a tomar nota. Pero haciendo trampas. Adelant&oacute; las elecciones andaluzas para intentar pillar a Podemos con el pie cambiado. Sacamos el 15% esa primera vez. Duplic&aacute;bamos los apoyos. Empezaron a arreciar los ataques y nosotros segu&iacute;amos corriendo elecci&oacute;n tras elecci&oacute;n. Y conforme crec&iacute;amos, la interna se iba haciendo m&aacute;s y m&aacute;s densa. Pero no hab&iacute;a tiempo de atenderla porque otras elecciones estaban a la vuelta de la esquina. Y corriendo y corriendo, sin pedir dinero a los bancos, alegr&aacute;ndonos y enfad&aacute;ndonos, hemos llegado, tres a&ntilde;os despu&eacute;s, a las puertas de Vistalegre 2. &iquest;De verdad han pasado ya tres a&ntilde;os?
    </p><p class="article-text">
        Es la primera vez en este tiempo que Podemos para el bal&oacute;n. Ahora toca aprender de los errores y celebrar los aciertos. No olvidarnos que no vinimos a hacerle la respiraci&oacute;n asistida ni al PSOE ni al PP (para eso inventaron los del Ibex 35 a Ciudadanos). Tiempo igualmente de saber que a Podemos le faltan a&uacute;n dos o tres millones de votos para gobernar Espa&ntilde;a. Que las principales tareas que nos marcamos siguen intactas: impugnar las mentiras de los que dicen que no hay alternativas, seguir poniendo ideas en la agenda pol&iacute;tica para evitar que los zombies del PP y los asustados del PSOE propaguen la resignaci&oacute;n en el pueblo que se levant&oacute; el 15M, y demostrar all&iacute; donde Podemos gobierna que lo hace mejor y en favor de las mayor&iacute;as. La intervenci&oacute;n parlamentaria de Pablo Iglesias frente a Dolores de Cospedal con el Yak-42 marca una buena senda: sociedad civil empujando -los familiares-, Podemos como el &uacute;nico partido de oposici&oacute;n y la voluntad de poner las instituciones al servicio de las necesidades de la gente.
    </p><p class="article-text">
        El bipartidismo est&aacute; intentando reinventarse. Despu&eacute;s de lanzar las bombas, el avi&oacute;n hace una segunda pasada lanzando unas tiritas. Y una cruz patrocinada por el periodismo adulador que igual hace una necrol&oacute;gica afectada que la defensa cerrada de un parroquiano de la Transici&oacute;n o un mojo pic&oacute;n que por lo general no pica. La primera parada del intento de nueva restauraci&oacute;n ha sido darle el gobierno al partido m&aacute;s corrupto de la historia de la democracia. PP, PSOE y Ciudadanos, en una suerte de ni peque&ntilde;a ni gran coalici&oacute;n, sino de algo mediocre. El PSOE intentar&aacute; recomponerse y si Podemos no marca las diferencias, la gente preferir&aacute; el original a cualquier copia. Vistalegre debe servir para convertir en verdad la voluntad de crear un partido- movimiento que devuelva la confianza en la pol&iacute;tica. No es sencillo y por eso es tan importante. No se trata de que unos nuevos pol&iacute;ticos sustituyan a los viejos pensando que as&iacute; van a cambiar las cosas. Ya hemos visto unas cuantas generaciones fracasando en ese intento. Una nueva hornada de pol&iacute;ticos en las instituciones, si est&aacute;n desconectados de los mandatos populares acabar&iacute;an m&aacute;s temprano que tarde creyendo que el puesto de trabajo pol&iacute;tico les pertenece. Terminar&iacute;an repitiendo la burocratizaci&oacute;n que conocemos de los viejos partidos. En el 15M naci&oacute; una voluntad de hacer las cosas de manera diferente. Podemos solo podr&aacute; representar esa vacuna contra los recortes, contra los Trump y la extrema derecha si no se deja engatusar por las moquetas y los sillones y si hace de las instituciones el lugar donde las necesidades del pueblo se convierten en derechos. Sin prisa pero sin pausa. Sin impostar la voz y sin apelar a ning&uacute;n miedo. Despacio porque vamos lejos. Que tres a&ntilde;os no es nada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Carlos Monedero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/anos_129_3631749.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Jan 2017 07:08:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Que tres años no es nada]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Podemos,Vistalegre 2]]></media:keywords>
    </item>
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