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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Aznar]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel_aznar/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel Aznar]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El Mar de Pilar Morales en Los Molinos del Río]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/mar-pilar-morales-molinos-rio_1_9022031.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65b2070a-32a9-4a70-9cda-1c43a07dee00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Mar de Pilar Morales en Los Molinos del Río"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que la fotógrafa murciana nos propone tiene más que ver con la experiencia y la primera persona, lo subjetivo, lo táctil, lo orgánico y lo palpable</p></div><p class="article-text">
        Si buscamos en Google, por poner solo un ejemplo, &ldquo;fotograf&iacute;a y mar&rdquo; nos aparecer&aacute;n de inmediato millones de im&aacute;genes 'bonitas' (en el sentido naif de la palabra) con toda una amplia gama de azules y turquesas, mares y playas con aguas transparentes, puestas de sol o amaneceres de ensue&ntilde;o, personajes con poses de revista, o veleros surcando un horizonte infinito, siempre perfectamente nivelado.
    </p><p class="article-text">
        Si estas son nuestras expectativas a la hora de entrar en Los Molinos del Rio para asistir al particular mar que nos presenta Pilar Morales (Murcia, 1977) quedaremos profundamente decepcionados. Nada m&aacute;s lejos de la realidad. Afortunadamente, habr&iacute;a que a&ntilde;adir.
    </p><p class="article-text">
        Lo que la fot&oacute;grafa murciana nos propone tiene m&aacute;s que ver con la experiencia y la primera persona, lo subjetivo, lo t&aacute;ctil, lo org&aacute;nico y lo palpable. Si es verdad, que hay fotograf&iacute;as tremendamente bellas, pero no al estilo del trabajo, por poner otro ejemplo, del japon&eacute;s Hiroshi Sugimoto, que conformaba sus fotograf&iacute;as en perfecta simetr&iacute;a y balance del cielo y el mar. O como los maravillosos buceadores de Enric Gener, o los surfistas de Morgan Maassen, o las escenas mar&iacute;timas de Mark Tipple o David Doubilet. Las fotograf&iacute;as de Pilar Morales son m&aacute;s instant&aacute;neas, e incluso (si se me permite) m&aacute;s informales y gamberras. Por momentos parecen el contrapunto perfecto a las escenas de playa del afamado Martin Parr, de P&eacute;rez Siquier, o de nuestro cartagenero Juan Manuel D&iacute;az Burgos, pero desde la perspectiva contraria, desde el agua. No en vano la exposici&oacute;n se titula 'From inside Project' (Proyecto desde dentro).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Imagen la exposición &#039;From inside project&#039; de Pilar Morales | Miguel Aznar                            </span>
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        La exposici&oacute;n discurre a lo largo de las paredes del maravilloso edificio principal de las Molinos del rio, toda ella atravesada por una l&iacute;nea horizontal azul que escenifica el horizonte del mar, la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n, en torno a la cual la artista sit&uacute;a cada una de las 36 im&aacute;genes que componen la exposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las fotograf&iacute;as se presentan desnudas, salvo una cartela con un t&iacute;tulo bastante cr&iacute;ptico, sin ning&uacute;n texto acompa&ntilde;ante que nos contextualice el lugar, el tiempo o el origen y desarrollo del proyecto. Y la verdad es que tampoco hace falta mucho m&aacute;s (incluso se podr&iacute;an prescindir de los t&iacute;tulos llegado el caso), basta con dejarse llevar y sumergirse en las aguas que nos presenta su autora, y al poco cada uno las acaba haciendo suyas, convirti&eacute;ndolas en sus propios recuerdos, en su propia experiencia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n no ha jugado a la pelota en la playa, se ha girado y vuelto del rev&eacute;s dej&aacute;ndose llevar por las olas, ha levantado un pie por encima del agua, ha abierto los ojos buceando, o ha espiado a sus vecinos con la boca abierta a ras del agua entonando para si la m&uacute;sica de la pel&iacute;cula de <em>Tibur&oacute;n</em>? Pues algo parecido a eso se puede volver a revivir con las fotograf&iacute;as de Pilar Morales. Pura experiencia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;From inside project&#039; de Pilar Morales | Miguel Aznar                            </span>
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        Es cierto que la cosa no solo queda en este nivel. Como toda buena propuesta tiene m&uacute;ltiples capas, unas m&aacute;s accesibles que otras. As&iacute;, quien quiera puede dedicarse a limpiar bien el cristal de su gafapasta y ahondar un poco m&aacute;s. Y para muestra tan s&oacute;lo dejo un par o tres de pistas: si se fijan, nada m&aacute;s iniciar, se dar&aacute;n cuenta que la exposici&oacute;n est&aacute; subtitulada en chino (no sabemos muy bien porqu&eacute; en este idioma, o por lo menos mi gafapasta no da pa&acute;tanto). Un subt&iacute;tulo que se podr&iacute;a traducir (seg&uacute;n Google) como &ldquo;<em>el mar en mi coraz&oacute;n</em>&rdquo;. Afirmaci&oacute;n que no resulta balad&iacute;; por otro lado, en la segunda parte de la exposici&oacute;n, justo al lado de la serie de '<em>Dark water'</em> (que a m&iacute; personalmente me recuerdan al Mar Menor actual&hellip; <em>Se non &egrave; vero &egrave; ben trovato</em>...) nos encontramos una peque&ntilde;a instalaci&oacute;n con un espejo y la imagen de unos pies con aletas a nuestros pies. A partir de ah&iacute;, que cada cual se refleje como pueda. Tambi&eacute;n, entre las dos secciones que divide la exposici&oacute;n, como nexo de uni&oacute;n, aparece el fragmento de un poema de Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez &ldquo;<em>Nostaljia del mar nocturno so&ntilde;ado&rdquo; ,</em> donde podemos leer, entre otros versos: &ldquo;S<em>e dir&iacute;a que es la tierra el camino del cuerpo, que el mar es el camino del alma.&rdquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Pues eso, ahora que empieza a apretar el calor, no pierdan la oportunidad de ad&eacute;ntrense en Los Molinos del R&iacute;o y dejen que su alma se sumerja en las aguas que nos propone Pilar Morales.
    </p><p class="article-text">
        'From inside Project' puede verse hasta el 26 de julio en Los Molinos del R&iacute;o de lunes a s&aacute;bado de 10:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Aznar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/mar-pilar-morales-molinos-rio_1_9022031.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 May 2022 08:47:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Mar de Pilar Morales en Los Molinos del Río]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[`Correspondencias´, de Pepe Espaliú yJuan Muñoz: muchas nueces y poco ruido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/correspondencias-pepe-espaliu-munoz-muchas_1_1299315.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d37b4470-6675-443e-bdee-393b557c3760_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="`Correspondencias´, de Pepe Espaliú yJuan Muñoz: muchas nueces y poco ruido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se trata, por tanto, de un proyecto curatorial llevado a cabo por el comisario y crítico de arte Jesús Alcaide (Córdoba, 1977) en el cual realiza el ejercicio intelectual de relacionar, o de establecer correspondencias, entre estos dos artistas</p><p class="subtitle">Y es que las obras se presentan así, desnudas, sin más, mezcladas y sin una mínima cartela que las identifique, cosa que se agradece</p><p class="subtitle">Uno podría quedarse indefinidamente extasiado por el magnetismo de estas obras. Son “sobre(a)cogedoras” en el amplio sentido de la palabra. Son escuetas, limpias y sobrias, mínimas incluso. Son frías y gélidas, de hierro, pero cálidas y entrañables</p></div><p class="article-text">
        Estamos de enhorabuena en Murcia. Se ha abierto la nueva temporada de exposiciones en la Sala Ver&oacute;nicas y lo hace por todo lo alto, congregando a dos de los m&aacute;s importantes artistas de la generaci&oacute;n de los 80. Por un lado el cordob&eacute;s Pepe Espali&uacute; (1955-1993), y por otro Juan Mu&ntilde;oz (1953-2001), uno de nuestros artistas contempor&aacute;neos m&aacute;s (re)conocidos. Todo un evento, sin duda, que nadie se deber&iacute;a perder.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Pepe Espali&uacute;/Juan Mu&ntilde;oz. Correspondencias</em>&rdquo;, que as&iacute; es como se denomina la nueva exposici&oacute;n, no se trata de una retrospectiva (se necesitar&iacute;an cuarenta salas como Ver&oacute;nicas para tal empe&ntilde;o), ni siquiera de una exposici&oacute;n conjunta de los dos creadores, de hecho, aunque se admiraban mutuamente, nunca expusieron ni trabajaron conjuntamente. Se trata, por tanto, de un proyecto curatorial llevado a cabo por el comisario y cr&iacute;tico de arte Jes&uacute;s Alcaide (C&oacute;rdoba, 1977) en el cual realiza el ejercicio intelectual de relacionar, o de establecer correspondencias, entre estos dos artistas a trav&eacute;s de las 15 obras expuestas para la ocasi&oacute;n. Y la verdad es que como tesis curatorial funciona, incluso resulta redonda, aunque no deja de ser un ejercicio subjetivo, personal y, a mi modo de ver, un tanto forzado. Pero todo esto pasa a ser secundario cuando uno entra en la sala Ver&oacute;nicas y se topa con la apabullante obra de estos dos gigantes.
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        Si bien es cierto que se necesita bien poco, sensibilidad b&aacute;sicamente, para disfrutar de las obras que se exponen, esta no resulta una exposici&oacute;n f&aacute;cil para los que no est&eacute;n familiarizados con la obra de estos artistas. Y tampoco es que el planteamiento expositivo lo ponga muy f&aacute;cil. Y es que las obras se presentan as&iacute;, desnudas, sin m&aacute;s, mezcladas y sin una m&iacute;nima cartela que las identifique, cosa que se agradece. Aunque es cierto que existe un peque&ntilde;o dossier disponible, conformado por tres folios grapados, donde uno puede formarse una m&iacute;nima idea de la propuesta expositiva y de la localizaci&oacute;n de las piezas, pero poco m&aacute;s. Bueno, siempre se puede adquirir el cat&aacute;logo de la exposici&oacute;n a un m&oacute;dico precio de 10 euros, donde, adem&aacute;s de las correspondientes im&aacute;genes de las obras, se incluyen unos art&iacute;culos escritos ex profeso por Juan Vicente Aliaga y Manuel Segade, as&iacute; como el texto curatorial del comisario. En cualquier caso, olv&iacute;dense de todo, d&eacute;jense llevar y ad&eacute;ntrense en la Sala Ver&oacute;nicas para disfrutar de piezas verdaderamente &uacute;nicas.
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s entrar uno se topa en la nave central con dos palanquines negros, compactos, f&eacute;rreos, e inaccesibles (<em>Carrying IV y VII</em>). Se trata replicas de esas sillas, o tronos, usadas b&aacute;sicamente en Oriente para trasportar en ellas a las personas importantes. Aunque en esta ocasi&oacute;n Pepe Espali&uacute; los transforma en tronos inaccesibles y f&eacute;rreos, con apariencia de ata&uacute;des, donde m&aacute;s que portar a gente de renombre parecen fabricados para trasportar residuos radiactivos. Apestados, en definitiva, ocultos y distanciados de los sanos, donde no se puedan ver ni tocar. Esa  es la pretensi&oacute;n de Espali&uacute; con estos cuerpos escult&oacute;ricos opacos y herm&eacute;ticos, pretender hacer visible a los enfermos de sida que a principios de los 90 sufr&iacute;an el rechazo y la demonizaci&oacute;n por los sectores m&aacute;s conservadores de la sociedad, e intentar elevarlos a una esfera de m&aacute;s dignidad.
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        Probablemente quienes recuerden a Espali&uacute; pensaran en su famosa acci&oacute;n &ldquo;<em>Carrying&rdquo; </em>que abri&oacute; los telediarios de medio mundo y que llev&oacute; a cabo el 1 de Diciembre del 92, coincidiendo con d&iacute;a internacional del sida y la publicaci&oacute;n de su m&iacute;tico art&iacute;culo en El Pa&iacute;s (&ldquo;<em>Retrato del artista desahuciado</em>&rdquo;) donde reconoc&iacute;a abiertamente su enfermedad. En &ldquo;<em>Carrying&rdquo; </em>el propio artista era portado en brazos por una largu&iacute;sima cadena de personas, dispuestas de dos en dos simulando el popular juego de &ldquo;la sillita de la reina&rdquo;, sin dejarle pisar el suelo durante todo el trayecto, desde el Congreso de los Diputados hasta la entrada del Museo Reina Sof&iacute;a. Visibilizando de esta manera, al m&aacute;s puro estilo de escultura social de Joseph Beuys, tanto la dolencia, como la necesidad de ahuyentar el miedo al sida, as&iacute; como empatizar con sus v&iacute;ctimas. En palabras del propio Espali&uacute;: <em>&ldquo;Los enfermos estamos en una paradoja, seguir en el mundo sin tocar el mundo, seguir caminando sin tocar la tierra&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Si continuamos la visita, nada m&aacute;s girar la vista hacia la derecha, nos sorprende una deslumbrante instalaci&oacute;n que ocupa todo el crucero de la iglesia de Ver&oacute;nicas. Se trata de una pieza consistente en tres grandiosas jaulas de hierro de cuyas bases, como si hubieran explosionado, se descuelgan en largos filamentos desparram&aacute;ndose por el suelo, entrecruz&aacute;ndose y fundi&eacute;ndose entre s&iacute;, otorgando una hermosa continuidad material y simb&oacute;lica. De nuevo aqu&iacute;, Pepe Espali&uacute; utiliza las jaulas como un recurso metaf&oacute;rico, de silencio y soledad descorazonadora, para incidir en el aprisionamiento y la reclusi&oacute;n que supon&iacute;a para los enfermos de sida vivir con una enfermedad que se hab&iacute;a relacionado interesada y mal&eacute;volamente con comportamientos heterodoxos, y de la necesidad de escapar de ese rechazo y demonizaci&oacute;n. As&iacute; es el arte de Espali&uacute;, repleto de met&aacute;foras y s&iacute;mbolos para interrogar a la sociedad, para hacerle ver lo que no quer&iacute;a ver y cuestionar la realidad. El arte como medio para el despertar de la conciencia.
    </p><p class="article-text">
        Uno podr&iacute;a quedarse indefinidamente extasiado por el magnetismo de estas obras. Son &ldquo;sobre(a)cogedoras&rdquo; en el amplio sentido de la palabra. Son escuetas, limpias y sobrias, m&iacute;nimas incluso. Son fr&iacute;as y g&eacute;lidas, de hierro, pero c&aacute;lidas y entra&ntilde;ables. No muestran nada y a la vez lo muestran todo. Donde la presencia se hace terriblemente patente a trav&eacute;s de la propia ausencia. Y si a todo esto le sumamos la calidez, el refugio y el sacro silencio que ofrece la Sala Ver&oacute;nicas estas obras (y el resto) se elevan hasta la en&eacute;sima potencia.
    </p><p class="article-text">
        Por mi parte ya dar&iacute;a igual seguir con el recorrido. Llegados a este punto el resto de las obras pierden gran inter&eacute;s (aunque son excelentes una a una), hasta se podr&iacute;a decir, exagerando, que incluso llegan a molestar, en el sentido f&iacute;sico al menos. Y es una pena, porque son todas obras magnificas, pero tal aglomeraci&oacute;n de piezas m&aacute;s que establecer un di&aacute;logo generan un murmullo molesto que complica la escucha.
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        Y es que el di&aacute;logo entre las obras de los dos artistas, aparte de forzado resulta claramente desigual. Las obras expuestas de Juan Mu&ntilde;oz son maravillosas pero ocupan un protagonismo menor y bastante perif&eacute;rico, lo que les hace perder gran  parte de su brillo. A pesar de todo, merece la pena abstraerse e intentar disfrutar de todas ellas. Aunque si van buscando al Juan Mu&ntilde;oz de los tentensiesos, de los grupos de humanoides monocrom&aacute;ticos con rasgos asi&aacute;ticos, de los enanos, de las bailarinas, de los espejos, las columnas, o de los suelos barrocos; mejor ah&oacute;rrense el disgusto. Y es que como he dicho no se trata de una retrospectiva, ni una muestra de las obras m&aacute;s representativas, aunque se hace inevitable acusar las ausencias. En el caso de Espali&uacute; ser&iacute;an sus m&aacute;scaras, sus muletas, o sus cuerdas y nudos. Pero es lo que es.
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, nos podemos congratular de la presencia de algunas piezas ic&oacute;nicas del primer Juan Mu&ntilde;oz como: sus balcones (<em>London Balcony</em>), sus pasamos (<em>Pasa a mano</em>), o sus ventadas cerradas (Two Windows).
    </p><p class="article-text">
        Al igual que Espali&uacute;, Mu&ntilde;oz trabaja en estas piezas &ldquo;arquitect&oacute;nicas&rdquo; con la ausencia, con mostrarnos lo que no se ve m&aacute;s all&aacute; de lo es. Juan Mu&ntilde;oz entend&iacute;a que la &uacute;nica manera de llegar representar el presente y la muerte es precisamente por su ausencia. A eso nos invita este artista con estas piezas, a imaginar quien se expone en sus balcones, la huella de esa mano que acaricia el pasamanos, o que se oculta tras esas ventanas compactas&hellip; As&iacute; que d&eacute;jense llevar, en todos los sentidos, porque la escultura de Juan Mu&ntilde;oz es narrativa y teatral y hay que subirse el escenario para interpretarla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Menci&oacute;n aparte requiere la &uacute;nica pieza con representaci&oacute;n de la figura humana, posiblemente una de sus obras m&aacute;s tard&iacute;as (Broken noses carryng a bottle. 1999), donde se reconoce al instante al mejor Juan Mu&ntilde;oz. Una pieza maravillosa concebida como una confrontaci&oacute;n constante de estabilidad y un equilibrio, de juego y de violencia. O como un relato violento que conduce desde una peana con edificios en llamas, hasta los pies donde dos figuras luchan a garrotazos al m&aacute;s puro estilo Goya. Una pena que se encuentre arrinconada y amenazada por las sombras y los tent&aacute;culos de las jaulas de Espali&uacute;. Aunque, quien sabe, igual estos elementos de di&aacute;logo generan narrativas nuevas y m&aacute;s enriquecedoras, pero lamentablemente no sucedi&oacute; en mi caso.
    </p><p class="article-text">
        La muestra continua adentr&aacute;ndose en el coro bajo, tras la celos&iacute;a que lo separa de la nave central. All&iacute;, como escondidos, nos aguardan cuatro maravillosas piezas que, esta vez s&iacute;, materializan un evidente di&aacute;logo dos a dos. Un di&aacute;logo, eso s&iacute;, puramente formal (silla-silla, tortuga-tortuga), otra cosa ser&iacute;a hablar del fondo, del significado. En esa acogedora habitaci&oacute;n, p&uacute;rpura para la ocasi&oacute;n, de nuevo, el di&aacute;logo resulta claramente descompensado. Y no es que la escultura de la tortuga con su balc&oacute;n adosado (<em>Contemplaci&oacute;n</em>) o el grabado (<em>Mobiliario XVII</em>) de Juan Mu&ntilde;oz no sean magn&iacute;ficos, pero es que las sillas y, sobre todo, los caparazones de Espali&uacute; son tan impresionantes que se hace imposible destacar ante ellos.
    </p><p class="article-text">
        Una vez acabada la exposici&oacute;n, cuando uno abandona la Sala Ver&oacute;nicas y se enfrenta a la realidad, tiente la sensaci&oacute;n que se ha dejado muchas cosas pendientes. Como si fuera incapaz de retener o de asimilar todo lo que all&iacute; se expone y subyace. Y es que son muchas obras para aclararse y muy pocas para contarlo todo. Demasiadas nueces para tan poco ruido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Pepe Espali&uacute; / Juan Mu&ntilde;oz. Correspondencias</em>&rdquo;, permanecer&aacute; en la Sala Ver&oacute;nicas hasta el 5 de Enero del 2020, tiempo m&aacute;s que suficiente para no tener excusa en visitarla. Incluso en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n. Porque esta es una de esas exposiciones poli&eacute;dricas y llena a m&uacute;ltiples recovecos, como una de esas buenas pel&iacute;culas en las que uno descubre algo nuevo en cada pase.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Aznar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/correspondencias-pepe-espaliu-munoz-muchas_1_1299315.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Oct 2019 17:26:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[`Correspondencias´, de Pepe Espaliú yJuan Muñoz: muchas nueces y poco ruido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte contemporáneo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡¡Hay que joerse!!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/joerse_1_1336952.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/800d4b3d-057c-477d-9746-daaef5d4f0a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡¡Hay que joerse!!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Posibilidad de liquen' se puede visitar en Galería ArtNueve (Dr. Tapia Sanz,1) hasta el 30 de noviembre de 2019. De Lunes a Viernes: de 11 a 14 h y de 18 a 20h. Sábados: de 11 a 14h.</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Hay que joerse!&rdquo;. As&iacute;, sin m&aacute;s. A voz en grito. Claro, conciso y contundente. Sin lugar a r&eacute;plica. Tan s&oacute;lo bast&oacute; una mirada fugaz. Desde la acera, sin la m&iacute;nima intenci&oacute;n de entrar, y apoyando la frente en el cristal, quiz&aacute;s para evitar alg&uacute;n reflejo molesto (cosa que dudo). El personaje en cuesti&oacute;n iba acompa&ntilde;ado de dos menores (una ni&ntilde;a de unos diez a&ntilde;os y un cr&iacute;o m&aacute;s peque&ntilde;o) que inmutables al juicio del padre (presunto) se quedaron pegados al cristal, embelesados, unos segundos m&aacute;s, justo el tiempo que tard&oacute; el progenitor (presunto) en reconducirlos de nuevo en su camino a alguna parte.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, sin medias tintas, a las puertas de la galer&iacute;a, se me present&oacute; la primera cr&iacute;tica sobre el nuevo trabajo de Sergio Porl&aacute;n (Lorca, 1983) que se expone en la Galer&iacute;a ArtNueve bajo el t&iacute;tulo: 'Posibilidad de liquen'.
    </p><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a decir aquello tan manido y pol&iacute;ticamente correcto de que todas las opiniones son respetables, pero yo me niego. No, no hay porque respetar todas las opiniones, s&iacute; a las personas que las formulan (faltar&iacute;a m&aacute;s), pero no a las opiniones infundadas, prejuiciosas, sin argumentos y adornadas de falacias y lugares comunes. Y es que hay personas con resortes muy sensibles que se disparan ante el m&iacute;nimo olor o signo de arte contempor&aacute;neo con el que se cruzan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Por supuesto, como en todo &aacute;mbito, hay arte contempor&aacute;neo p&eacute;simo, oportunista y lleno de esnobismo. Pero antes de juzgar, como m&iacute;nimo, habr&iacute;a que escuchar al acusado. Entonces s&iacute;, una vez valorado y estudiado las pruebas, se puede respetar cualquier opini&oacute;n. Incluso la variable personal: puede, o no puede gustar, sin m&aacute;s. O la variable del conocimiento: se puede, o no se puede entender. Aunque esta &uacute;ltima siempre puede tener soluci&oacute;n, otra cosa es que queramos aprender, y esa tambi&eacute;n es decisi&oacute;n leg&iacute;tima y respetable.
    </p><p class="article-text">
        Haciendo o&iacute;dos sordos a esta primera impresi&oacute;n recomiendo vivamente que se adentren sin prejuicios y sin miedo en la Galer&iacute;a ArtNueve (si no est&aacute; abierto basta tocar el timbre de la puerta) donde ser&aacute;n bien acogidos tanto por la obra de Sergio Porl&aacute;n, como por quienes la gestionan.
    </p><p class="article-text">
        Al entrar uno ya siente la sensaci&oacute;n de adentrarse en un espacio distinto, extra&ntilde;o, con una atm&oacute;sfera pulcra y blanca, casi as&eacute;ptica, que rezuma un halo futurista, pero a la vez c&aacute;lido y familiar, como si estuvi&eacute;ramos en una tienda de Apple, o en el set de rodaje de un cap&iacute;tulo de 'Black Mirror'. A los que conozcan a Porl&aacute;n de otros trabajos (Casa Fr&iacute;a, 2015) les resultar&aacute; familiar este ambiente ambiguo y desconcertante. Su obra, no es una obra al uso de colgar y mirar, sino que se despliega por todo el espacio de la galer&iacute;a (incluso invadiendo la trastienda). Y es que no se trata de simples objetos (pinturas y esculturas) dispuestos sin m&aacute;s para su contemplaci&oacute;n, sino de una instalaci&oacute;n. De un mundo construido, artificioso y distanciado, que va m&aacute;s all&aacute; de la est&eacute;tica, y a la que el espectador debe enfrentarse, sumergirse, como si de un explorador reci&eacute;n aterrizado de otro tiempo y otro espacio se tratara. Porque esa es la primera sensaci&oacute;n que encontramos; el habitar un terreno ajeno y dist&oacute;pico, pero a la vez cercano y siniestro.
    </p><p class="article-text">
        Y es que a medida que nos adentramos empezamos a reconocer el gran conglomerado de objetos que componen todas las piezas. Son todo objetos encontrados, restos de chatarra, fragmentos desechados a los que Sergio Porl&aacute;n les concede una nueva vida. Son piezas de veh&iacute;culos, restos de neum&aacute;ticos, fragmentos de porcelana, etc. Todos ellos m&iacute;nimamente intervenidos con la exquisita y depurada factura que caracteriza a este artista. De hecho, uno se imagina al artista trabajando m&aacute;s en un laboratorio as&eacute;ptico, con bata blanca y pinzas, que en un taller de forjado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        No se trata, como digo, de chatarra cruda y abstracta al estilo de John Chamberlain o Robert Rauschenberg. Ni siquiera al estilo m&aacute;s formal de Anthony Caro. Tampoco se trata, aunque nos pueda recordar, al 'objet trouv&eacute;' que manejaban los surrealistas. Las piezas de Porl&aacute;n poseen una uniformidad, una leve patina blanquecina, que nos recuerda a una colonizaci&oacute;n de l&iacute;quenes, y que les otorga una nueva dimensi&oacute;n, incluso una nueva vida, en el sentido literal. Porque pese a su origen fr&iacute;o e inanimado, los objetos parecen respirar, lo cual genera una tensi&oacute;n muy sugerente y siniestra. Por un lado despiertan ternura, pero al mismo tiempo generan miedo y repulsa.
    </p><p class="article-text">
        Son yuxtaposiciones de materiales que se alejan de su concepto productivo original para constituir nuevas m&aacute;quinas, nuevos espec&iacute;menes, que nos adentran en lo simb&oacute;lico. Seres que nos alumbran a otro mundo, a otra posibilidad de ser, sin perder de vista las cicatrices que dejan al descubierto una manera pret&eacute;rita de vivir intensamente. Se trata de esa posibilidad de ser liquen que reivindica Sergio Porl&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s, si atendemos a las caracter&iacute;sticas intr&iacute;nsecas de los l&iacute;quenes podremos comprender algo mejor esta atm&oacute;sfera que genera la obra de Sergio Porl&aacute;n: Los l&iacute;quenes son asociaciones simbi&oacute;ticas entre un alga y un hongo. Son organismos de crecimiento muy lento, pero con capacidad para asentarse en los m&aacute;s diversos sustratos inertes u org&aacute;nicos, pero a su vez son altamente vulnerables a las variaciones ambientales. De hecho esta caracter&iacute;stica de vulnerabilidad los confiere como muy buenos bioindicadores de la pureza del aire, ya que en la mayor&iacute;a de los casos, su extinci&oacute;n se debe a contaminantes gaseosos, principalmente a aquellos que emanan de los autom&oacute;viles por combusti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Atendiendo a todo esto, podr&iacute;amos sugerir que 'Posibilidad de liquen' plantea una alternativa a un mundo devastado e irresoluble. A una nueva posibilidad de generar vida sobre los desechos de un pasado desenfrenado. Una nueva colonizaci&oacute;n que requiere de un proceso lento y fr&aacute;gil en unas condiciones &oacute;ptimas, que sean a su vez: estables y duraderas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La visita por la instalaci&oacute;n no se limita a la sala principal, sino que se prolonga por 'trastienda' de la Galer&iacute;a (no se la pierdan) donde las piezas adquieren un nuevo color. La primera pieza que nos recibe es una desconcertante pieza color burdeos que rezuma una especie de mech&oacute;n pelirrojo, para a continuaci&oacute;n, encontrarnos con una mesa acristalada donde cuidadosamente se hayan dispuestos distintos fragmentos encontrados de porcelana asalmonada. Al observarlos detenidamente uno intuye que 'reviven' por la gracia de les ha otorgado Sergio Porl&aacute;n, casi como lo har&iacute;a un cangrejo ermita&ntilde;o para ubicar su nueva casa.
    </p><p class="article-text">
        Y para finalizar, no se vayan sin visitar al fondo de la trastienda, tras una enorme cortina negra, 'la habitaci&oacute;n con escamas'. Una obra realizada espec&iacute;ficamente para la ocasi&oacute;n (site-specific), donde Sergio Porl&aacute;n invierte los t&eacute;rminos y permite al espectador ser acogido por su obra. Una experiencia &uacute;nica, en todos los sentidos (solo se puede visitar de uno en uno), que se asemeja a lo que ser&iacute;a adentrarse en una geoda gigante recubierta de infinitos cristales brillantes. Un espacio, &iacute;ntimo, al reguardo de la vista, que permite resarcirse (confieso que yo lo hice) de esa necesidad imperiosa de tocar que tanto generan las obras de Sergio Porl&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Toda una experiencia, insisto.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s se puede pedir?.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Hay que joerse!.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        'Posibilidad de liquen' se puede visitar en Galer&iacute;a ArtNueve (Dr. Tapia Sanz,1) hasta el 30 de noviembre de 2019. De Lunes a Viernes: de 11 a 14 h y de 18 a 20h. S&aacute;bados: de 11 a 14h.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Aznar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/joerse_1_1336952.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Sep 2019 15:20:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡¡Hay que joerse!!]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Vidal Coy (re)presenta un paseo a todo color por las medinas de Marruecos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/vidal-coy-representa-medinas-marruecos_1_1350304.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04297708-b8d5-4cad-a0b5-de6221b49d18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vidal Coy (re)presenta un paseo a todo color por las medinas de Marruecos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Efectivamente, son todas ellas fotos en color, muy espectacular y saturado, como deben ser las medinas de las siete ciudades (todas ellas en Marruecos) por las que Vidal Coy se ha paseado durante años</p><p class="subtitle">El fotógrafo deja a un lado la visión más exótica de la vida de estas medinas y se adueña de lo cotidiano e intrascendente, como si hacer la foto fuera una consecuencia, no el objetivo</p></div><p class="article-text">
        Los que crecimos en la edad anal&oacute;gica recordamos con un extra&ntilde;o regusto lo que supon&iacute;a&nbsp; la espera del revelado de las fotograf&iacute;as a la vuelta de las vacaciones. Setiembre, por aquella &eacute;poca, convert&iacute;a a las tiendas de fotos en algo parecido a lo que ocurre con las administraciones de loter&iacute;a en Diciembre; colas interminables de adeptos a la espera de obtener un papel impreso lleno de ilusi&oacute;n. Aunque, al contrario de la loter&iacute;a, con las fotos del verano no hab&iacute;a que esperar hasta el 22 de diciembre para desilusionarse, bastaba un par de d&iacute;as para abrir el sobre con las 24 instant&aacute;neas (36 para los m&aacute;s potentados) para comprobar que cualquier parecido con lo imaginado era pura coincidencia.
    </p><p class="article-text">
        Y es que no basta con una buena c&aacute;mara para hacer una buena fotograf&iacute;a, al igual que escribir con una&nbsp; Montblanc no garantiza un buen poema. Sobre todo hay que tener buen ojo. Un ojo que sepa mirar. Y algo de t&eacute;cnica, y muchas fotos a las espaldas. Y de eso (aunque supongo que tambi&eacute;n dispondr&aacute; de una buena c&aacute;mara) a Jos&eacute; Luis Vidal Coy no le falta. Por eso asistir a una de sus exposiciones para contemplar las fotos de sus viajes nada tiene que ver con los tediosos maratones que convocaba alg&uacute;n amigo a la vuelta de vacaciones. Eran tiempos en los que las fotos se ordenaban detalladamente en &aacute;lbumes o se proyectaban en diapositivas sobre el gotel&eacute; del sal&oacute;n, y aquello tampoco ayudaba. Pero no, ese no es el caso de Vidal Coy, sus fotograf&iacute;as de viajes nunca resultan tediosas y, rara vez, decepcionan.
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        Despu&eacute;s de mostrarnos recientemente sus refrescantes im&aacute;genes de glaciares (Yelo) ahora Vidal Coy nos muestra, a la vuelta de vacaciones, en la Sala Cultural del Corte Ingl&eacute;s, una selecci&oacute;n de treinta fotograf&iacute;as bajo el nombre de: `El color de la medina&acute;. Efectivamente, son todas ellas fotos en color, muy espectacular y saturado, como deben ser las medinas de las siete ciudades (todas ellas en Marruecos) por las que Vidal Coy se ha paseado durante a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, que nadie espere encontrarse con las fotograf&iacute;as de un turista, m&aacute;s bien son las fotos de un fl&acirc;neur perdido. Las de un paseante callejero que vaga por las calles, sin rumbo, sin objetivo, abierto a todas las vicisitudes y las impresiones que le salen al paso; ya sea una librer&iacute;a improvisada, una reuni&oacute;n espont&aacute;nea a la puerta de la casa, o la aparici&oacute;n de una espont&aacute;nea anciana que se cruza en su camino. Vidal Coy deja a un lado la visi&oacute;n m&aacute;s ex&oacute;tica de la vida de estas medinas y se adue&ntilde;a de lo cotidiano e intrascendente, como si hacer la foto fuera una consecuencia, no el objetivo. Viendo sus fotos uno lo imagina caminando d&iacute;as y d&iacute;as, sin rumbo fijo, perdi&eacute;ndose entre las callejuelas m&aacute;s rec&oacute;nditas y deshabitadas. L&aacute;stima que no se puedan oler y escuchar todo lo que emanan, aunque afinando un poco se pueden llegar a intuir el olor a especias y a yerbabuena, o el murmullo de las conversaciones en la calle.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Treinta fotograf&iacute;as muy bien hechas, con gusto, equilibradas, llenas de color, que nos permiten imaginarnos paseando por las calles de las medinas m&aacute;s importantes de Marruecos. Fotograf&iacute;as que, como digo, no decepcionan, aunque tampoco sorprenden, sobre todo para aquellos que, en su mayor&iacute;a sino todas, ya las pudimos contemplar en el 2016 en los Molinos del R&iacute;o con ocasi&oacute;n del festival Murcia Tres Culturas, o posteriormente en 2018, en El Museo Siy&acirc;sa de Cieza. Incluso en aquellas ocasiones la exposici&oacute;n iba acompa&ntilde;ada de un magnifico texto de Bernab&eacute; L&oacute;pez Garc&iacute;a (Catedr&aacute;tico de Estudios &Aacute;rabes e Isl&aacute;micos de la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid) que complementaba perfectamente a las fotograf&iacute;as y que se echa en falta en esta ocasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, quien no tuviera la oportunidad de visitar las anteriores exposiciones esta es una magn&iacute;fica ocasi&oacute;n para resarcirse. Y para aquellos que ya las disfrutamos, nunca est&aacute; de m&aacute;s repetir un buen plato, aunque estamos ansiosos que Vidal Coy vuelva a la cocina y nos deleite con un nuevo men&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        *'El color de la medina', estar&aacute; expuesta hasta el 25 de Setiembre en la Sala de &Aacute;mbito Cultural El Corte Ingl&eacute;s (Gran V&iacute;a Salzillo, primera planta) en horario comercial de 10:00 a 22:00h
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Aznar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/vidal-coy-representa-medinas-marruecos_1_1350304.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Sep 2019 13:40:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vidal Coy (re)presenta un paseo a todo color por las medinas de Marruecos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[José Luis Vidal Coy,Fotografía,Murcia,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Con mucho YELO, por favor!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/yelo-favor_1_1546879.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d146a0c8-5144-426d-aa10-4baf43fec2ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Con mucho YELO, por favor!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Galería Chys programa en su espacio para exposiciones temporales 'Yelo', el último proyecto refrescante del periodista y fotógrafo murciano J. L. Vidal Coy (Murcia, 1954)</p><p class="subtitle">Basta con echar un somero vistazo desde la puerta para saber con lo que uno se va a encontrar: puro yelo. Yelo cien por cien natural, eso sí, sin artificios ni aditivos, en todas sus formas y colores, deslumbrantes y sublimes en su mayoría</p><p class="subtitle">En esta ocasión Vidal Coy se nos muestra como un nómada romántico y sereno que se haya sublimado ante la imponente naturaleza que lo contempla</p></div><p class="article-text">
        Justo cuando se empezaron a notar los primeros calores en la ciudad y empezaron a desfilar por las calles los primeros pies libres de calcetines la Galer&iacute;a Chys programa en su espacio para exposiciones temporales el &uacute;ltimo proyecto refrescante del periodista y fot&oacute;grafo murciano J. L. Vidal Coy (Murcia, 1954). `YELO&acute;, as&iacute; se titula, tal cual, como se pronuncia, no s&eacute; si por un origen panocho, pero todo el mundo lo entiende y, si no, basta con echar un somero vistazo desde la puerta para saber con lo que uno se va a encontrar: puro yelo. Yelo cien por cien natural, eso s&iacute;, sin artificios ni aditivos, en todas sus formas y colores, deslumbrantes y sublimes en su mayor&iacute;a.
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        Si hasta ahora Vidal Coy nos ten&iacute;a acostumbrados a seguirlo en blanco y negro tras `Los detectives salvajes&acute; de Bola&ntilde;o o por el abigarramiento, los colores y la multitud del mercado de La Fama con su `Zoco III Milenio&acute;, en esta ocasi&oacute;n con `Yelo&acute; se nos muestra como un n&oacute;mada rom&aacute;ntico y sereno que se haya sublimado ante la imponente naturaleza que lo contempla. Porque esa es la sensaci&oacute;n que confieren las ocho fotograf&iacute;as de gran tama&ntilde;o (70x140) que centran la exposici&oacute;n; son ellas las que nos contemplan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Yelo se presenta como un proyecto abierto, sin concluir, constituido por una miscel&aacute;nea de im&aacute;genes heterog&eacute;neas procedentes de distintos lugares (Argentina, Chile, Iowa e Islandia principalmente) y tomadas en momentos distintos, unificadas por sola presencia del hielo (o Yelo, seg&uacute;n se quiera), y eso, en cierto modo, queda de manifiesto. S&oacute;lo la magnitud del Perito Moreno ya merecer&iacute;a una serie para &eacute;l s&oacute;lo, o con la delicadeza de los paisajes de Islandia (J&ouml;kus&aacute;rl&oacute;n) se podr&iacute;a llenar una galer&iacute;a entera, eso s&iacute; en formato grande, porque la magnitud de estos paisajes pierde con los formatos peque&ntilde;os, sobre todo cuando se contraponen con los de gran tama&ntilde;o. No siempre cuanto m&aacute;s grande mejor, pero en este caso es acertado. Lo mismo sucede en esta ocasi&oacute;n con menos es m&aacute;s.
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        Por favor, antes de abandonar la sala no pierdan la oportunidad de contemplar una carpeta situada en un pedestal a la entrada (justo en el lado opuesto donde se especifican los precios de las obras) con 38 fotograf&iacute;as en papel (como las de toda la vida) que acaban de complementar la exposici&oacute;n. Si bien es verdad que son de tama&ntilde;o reducido y no tienen la luminosidad, la saturaci&oacute;n y el brillo que proporcionan los vinilos bajo metacrilato de las obras colgadas en la sala, s&iacute; poseen la textura, los colores y el buen gusto de las fotograf&iacute;as a las que nos tiene acostumbrado Vidal Coy.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La exposici&oacute;n `YELO&acute; de Jos&eacute; Luis Vidal Coy se puede ver en la Galer&iacute;a Chys (Traper&iacute;a, 11) hasta el 30 de Mayo de lunes a viernes de 10,30h a 13,30h y de 17h a 20,30h. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Aznar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/yelo-favor_1_1546879.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 May 2019 13:15:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fotografía,Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jorge Yeregui (re)trata en el Centro Párraga “la ruina” de la especulación inmobiliaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/jorge-yeregui-centro-parraga-especulacion_1_3041886.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/510e9fb7-b402-4a43-b66b-02a1cc298483_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jorge Yeregui (re)trata en el Centro Párraga “la ruina” de la especulación inmobiliaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jorge Yeregui presenta en el espacio 5 del Centro Párraga de Murcia hasta el 5 de enero “Acta de Replanteo. Performatividad y paisaje”, comisariada por David Armengol.</p></div><p class="article-text">
        Dos fotograf&iacute;as de dimensiones considerables (Montones) nos reciben a la entrada del espacio 5 del Centro P&aacute;rraga. Se trata de dos fotograf&iacute;as con sendos mont&iacute;culos en medio de la nada, peque&ntilde;as acumulaciones de tierra: uno de arena, el otro de grava. Dos mont&iacute;culos artificiales, ajenos al paisaje, retazos de una presencia humana, visiblemente colonizados por unos yerbajos agrestes que con el paso del tiempo los han ido sometiendo a una lenta transformaci&oacute;n para, posiblemente con el paso del tiempo, asimilarlos o reintegrarlos en el paisaje.
    </p><p class="article-text">
        No se puede decir que son dos fotograf&iacute;as bonitas, ni tan siquiera art&iacute;sticas desde un punto de vista formal o compositivo, pero sin duda nos atraen. Son dos naturalezas muertas, o al menos eso inspiran, a pesar de la dispersa naturaleza silvestre. No son ruinas porque nada se ha construido, aunque lo sugieren. No las podemos reconocer, aunque nos son familiares, muy familiares. &iquest;De qu&eacute; se trata?. Aparentemente de nada importante; son tan s&oacute;lo dos montones de tierra. &iquest;Entonces que hacen en un espacio expositivo?, nos preguntamos. Pues basta con echar un vistazo a nuestro alrededor para descubrir que esos montones de arena y grava son los s&iacute;mbolos que sintetizan la propuesta de Jorge Yeregui: &ldquo;Acta de Replanteo. Performatividad y paisaje&rdquo;, comisariada por David Armengol.
    </p><p class="article-text">
        La arena y la grava son &ldquo;el pan y el vino&rdquo;, &ldquo;el cuerpo y alma&rdquo;, del corpus fundacional de la obra que se nos presenta. Los dos elementos, junto con el agua, para la g&eacute;nesis del hormig&oacute;n: El cuerpo del delito. Pues si disponemos del cuerpo, ahora tan s&oacute;lo falta detallar el delito; y de eso se encarga Jorge Yeregui. Un interesante artista (arquitecto de formaci&oacute;n) que reflexiona en sus trabajos sobre la idea y la experiencia del llamado &ldquo;tercer paisaje&rdquo;. Un concepto, este del &ldquo;tercer paisaje&rdquo;, acu&ntilde;ado por el paisajista, jardinero y entom&oacute;logo franc&eacute;s Gilles Cl&eacute;ment (Manifiesto del Tercer Paisaje, 2007), que viene a redefinir a esos espacios urbanizables pero no urbanizados, desnaturalizados pero invadidos y reconquistados por una insospechada y resistente naturaleza. Un paisaje que no es natural (primer paisaje), ni puede ser considerado urbano (segundo paisaje). Un nuevo paisaje impregnado de una &ldquo;neorruina postmoderna&rdquo; cuya presencia, desgraciadamente, ya forma parte de nuestro imaginario colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de esos lugares a medio construir, residuales, perif&eacute;ricos y abandonados. De esas ruinas de sue&ntilde;os incumplidos, testigos acusadores de la especulaci&oacute;n inmobiliaria. Se trata de todos esos proyectos urban&iacute;sticos reducidos a desoladores esqueletos de ladrillo y hormig&oacute;n. A esos descampados vac&iacute;os, delimitados por lindes de alambre y per&iacute;metros de bordillos interminables. A esos espacios que deb&iacute;an acoger construcciones que probablemente ya nunca se llegar&aacute;n a materializar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El t&iacute;tulo de la exposici&oacute;n &ldquo;Acta de replanteo&rdquo; hace referencia al documento oficial que se firma por las partes implicadas en la construcci&oacute;n de un proyecto (arquitecto, promotor y constructor) con el objeto trasladar fielmente al terreno las dimensiones y formas indicadas en los planos que integran la documentaci&oacute;n t&eacute;cnica de la obra. El d&iacute;a siguiente a la firma de dicha acta se considera el inicio del plazo de ejecuci&oacute;n de la obra o, lo que es lo mismo, el d&iacute;a de inicio de la trasformaci&oacute;n urban&iacute;stica del lugar. Una transformaci&oacute;n que en el mejor de los casos concluir&aacute; con la ejecuci&oacute;n de la obra, aunque desgraciadamente muy a menudo ese final nunca llega. En este caso, Jorge Yeregui utiliza parad&oacute;jicamente este referente al documento legal para realizar su propio &ldquo;replanteo&rdquo; de una forma inversa; es decir, trasladar a los documentos (fotograf&iacute;as, videos, performance) las dimensiones, las formas y las experiencias
    </p><p class="article-text">
        que integran el nuevo paisaje malogrado. De ah&iacute; su subt&iacute;tulo: &ldquo;performatividad y paisaje&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Yaregui en Lindes, una obra reticular de fotograf&iacute;as que ocupa la mayor parte de la sala, nos muestra una cartograf&iacute;a personal de alguno de estos nuevos paisajes. Para ello el artista, autoimponi&eacute;ndose unas normas arbitrarias m&aacute;s propias de la performance que de la fotograf&iacute;a, toma como referencia el vallado provisional que limita y acota estos territorios, mostr&aacute;ndonos as&iacute; el desolador paisaje que lo circunda.
    </p><p class="article-text">
        La muestra se complementa con varias instalaciones de video: cuatro videos monocanal (L&iacute;neas maestras) que documentan la acci&oacute;n performativa del artista recorriendo esos bordillos y aceras abandonados en estos parajes; dos v&iacute;deos con c&aacute;mara fija de dos edificios &ldquo;tot&eacute;micos&rdquo; abandonados a medio construir (Alzados) como s&iacute;mbolo de esas nuevas &ldquo;neorruinas&rdquo; no habitadas; y una proyecci&oacute;n de v&iacute;deo (Impasse) que muestra la &ldquo;convivencia pasiva entre el desamparo y la realidad&rdquo; que rodean este tipo de nuevos paisajes.
    </p><p class="article-text">
        En una de las esquinas, destaca una fotograf&iacute;a de gran formato asentada en el suelo (sin t&iacute;tulo aparente) con la imagen de una precaria escalera de hormig&oacute;n que asciende un peque&ntilde;o mont&iacute;culo agreste. Una aut&eacute;ntica ruina generada posiblemente por los &uacute;nicos habitantes de este nuevo paisaje y que en cierto modo puede simbolizar la precariedad y la improvisaci&oacute;n de esos proyectos urban&iacute;sticos tan representativos del boom inmobiliario.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente la muestra incorpora un par de mesas con documentaci&oacute;n de la obra y una publicaci&oacute;n en formato peri&oacute;dico con una serie fotograf&iacute;as de pilares de obra. Una publicaci&oacute;n evidentemente no editada para la ocasi&oacute;n, ni para ser expuesta en vitrinas, sino m&aacute;s bien para llev&aacute;rsela a casa (como se hizo en La Tabacalera en Madrid).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        A diferencia de lo que en un principio pueda sugerir, la propuesta de Yeregui no se debe entender como una visi&oacute;n cr&iacute;tica de estos espacios, tampoco, por supuesto, se puede considerar como una reivindicaci&oacute;n o una apolog&iacute;a de estos territorios, nada m&aacute;s lejos de la realidad. Pero tampoco pretende documentarlos o cartografiarlos al estilo exquisito de la vieja escuela de D&uuml;sseldorf, que tanto ha influenciado en la fotograf&iacute;a arquitect&oacute;nica y urbana.
    </p><p class="article-text">
        Yeregui, lo que hace m&aacute;s bien, es presentarnos estos paisajes, ejercer de notario, hacerlos visibles, recorrerlos y experimentarlos por nosotros y para nosotros. En cierto modo con sus acciones, y su experimentaci&oacute;n, Yeregui hace una relectura del <em>land art</em> de estos nuevos paisajes (pero una relectura m&aacute;s cercana a la obra performativa de Richard Long o Hamish Fulton, que a las grandilocuentes transformaciones de Robert Smithson o Michael Heizer).
    </p><p class="article-text">
        Con sus acciones, sus videos y sus fotograf&iacute;as Jorge Yeregui nos convierte as&iacute; en espectadores de la evoluci&oacute;n de estos nuevos espacios inhabitados e inhabitables donde la propia naturaleza los hace evolucionar. Y en cierto modo, siguiendo la visi&oacute;n de Cl&eacute;ment, se nos alienta a aceptar este tercer paisaje como una potencia o, si se prefiere, una realidad todav&iacute;a en tr&aacute;nsito de realizaci&oacute;n. Otra cosa muy distinta es en que se acabar&aacute; materializando.
    </p><p class="article-text">
        Para concluir, simplemente me gustar&iacute;a constatar que Jorge Yeregui (re)trata con &ldquo;triple acepci&oacute;n&rdquo; en el Centro P&aacute;rraga una interesante visi&oacute;n de estos neopaisajes que pueblan nuestro territorio y nuestro imaginario urban&iacute;stico reciente. Bien sea &ldquo;tratando&rdquo; el tema desde una muy acertada visi&oacute;n art&iacute;stica y en cierta medida po&eacute;tica; o &ldquo;retratando&rdquo;, ya que b&aacute;sicamente Yeregui, a parte de un investigador, se considera fot&oacute;grafo, y como tal &ldquo;retrata&rdquo; acertadamente una realidad para mostrarla ante nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Y por &uacute;ltimo, apuntar que es la misma exposici&oacute;n que mostr&oacute; el a&ntilde;o pasado La Tabacalera de Madrid. Y no es que importe que exposiciones tan interesantes como esta se repitan en nuestra ciudad. Pero en lugar de especificarlo, se le ha apostillado un nuevo subt&iacute;tulo (en Madrid se denominaba solo &ldquo;Acta de replanteo&rdquo;) y se la hace pasar por nueva. En cualquier caso da igual: incluso para los que la disfrutamos en Madrid, es toda una alegr&iacute;a volver a repetir experiencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Aznar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/jorge-yeregui-centro-parraga-especulacion_1_3041886.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Nov 2017 17:41:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jorge Yeregui (re)trata en el Centro Párraga “la ruina” de la especulación inmobiliaria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Centro Párraga]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gonzalo Sicre presenta sus escenografías sin escena en el Centro Párraga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/gonzalo-sicre-escenografias-centro-parraga_1_3074553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b33992d-d7c6-4968-9af5-7fd8547359d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gonzalo Sicre presenta sus escenografías sin escena en el Centro Párraga"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El espectáculo cuelga ante nosotros, suspendido en el tiempo, en las paredes verdes botella (pintadas para la ocasión) del Espacio 2 del Centro Párraga con la exposición "Escenografías sin escena" de Gonzalo Sicre.</p></div><p class="article-text">
        Una sala vac&iacute;a, oscura, donde tan s&oacute;lo despuntan tres peque&ntilde;as luces amarillentas que marcan un pasillo central de escalones. A ambos lados, cinco filas de butacas de cine rojas, deshabitadas, vac&iacute;as, inertes. A pesar de los tonos c&aacute;lidos de las butacas, una atm&oacute;sfera g&eacute;lida impregna toda la sala. &iquest;Qu&eacute; ocurre?, nos preguntamos. &iquest;El espect&aacute;culo est&aacute; a punto de empezar?, &iquest;el espect&aacute;culo acaba de terminar?, &iquest;o simplemente el espect&aacute;culo est&aacute; delante de nosotros?. Efectivamente, no hay duda, el espect&aacute;culo cuelga ante nosotros, suspendido en el tiempo, en las paredes verdes botella (pintadas para la ocasi&oacute;n) del Espacio 2 del Centro P&aacute;rraga.
    </p><p class="article-text">
        Esta escena, es tan s&oacute;lo un ejemplo de las magn&iacute;ficas propuestas que nos muestra el pintor Gonzalo Sicre (Cadiz, 1967), afincado en Cartagena desde hace a&ntilde;os, en su nueva exposici&oacute;n titulada &ldquo;Escenograf&iacute;as sin escena&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Trece obras de distinto formato conforman esta nueva presencia de Sicre en Murcia, todas ellas sin cartela -ni falta que les hace-, con un mismo hilo conductor: el sello inconfundible de Sicre. Esos espacios desiertos, un tanto desangelados y melanc&oacute;licos, suspendidos en el tiempo, sin presencia de la figura humana, pero s&iacute; con una persistente impronta fantasmal.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pese a que su obra evidencia un claro desinter&eacute;s por la narrativa (ni siquiera conocemos un t&iacute;tulo) en favor de los aspectos m&aacute;s puramente formales, compositivos y luminosos de la pintura, no por eso la priva, parad&oacute;jicamente, de una imaginativa y enigm&aacute;tica narraci&oacute;n. Eso s&iacute;, una narraci&oacute;n que debe aportar el espectador, que cual &ldquo;detective privado&rdquo; debe juntar todas las pruebas y huellas que va dejando Sicre en sus lienzos para completar la historia: &iquest;Qu&eacute; acaba de pasar?, &iquest;Qu&eacute; va a suceder?. Es por esto que no se trata &uacute;nicamente pintura, sino m&aacute;s bien de fragmentos, fotogramas, apuntes, recuerdos o huellas de espacios melanc&oacute;licos, cercanos, comunes y muy representativos de la vida moderna.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los signos de identidad m&aacute;s representativos de este artista, junto con reducida paleta crom&aacute;tica, es el soberbio tratamiento c&aacute;lido que ejerce sobre la luz, reforzando la carga de misterio y enigma que desprenden todas sus composiciones. Sicre, explota de forma magistral los matices que ofrecen las l&aacute;mparas y las bombillas que aparecen en sus cuadros, consiguiendo forzar una atmosfera de soledad y melancol&iacute;a penetrante y vaporosa.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el mobiliario (las butacas de cine, las cortinas, las pareces) y los objetos presentes en las escenas est&aacute;n desprovistos de detalles, en favor de una simplificaci&oacute;n de las formas, con el fin de facilitar superficies lisas en las que poder recortar m&aacute;s dram&aacute;ticamente los contrastes de luces y sombras. Algo, todo esto, muy deudor del m&aacute;s puro estilo Hopper. No en vano, Sicre es un gran admirador del genial pintor americano (como ya nos demostro&#769; en el 97 con su viaje- proyecto &ldquo;Cape Cod - Cabo de Palos : tras las huellas de Hopper&rdquo;, junto con su amigo y colega Angel Charris).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En definitiva, &ldquo;Escenograf&iacute;as sin escena&rdquo; es sin duda una muestra del m&aacute;s puro Sicre. Aunque si bien atendiendo al t&iacute;tulo y a la rese&ntilde;a de la exposici&oacute;n, donde reza: &ldquo;interiores vac&iacute;os donde se produce un espect&aacute;culo&rdquo;. Uno, a priori, piensa en una exposici&oacute;n genuina, in&eacute;dita, donde Sicre nos muestre esos maravillosos espacios  llenos de enigmas que tanto nos hacen gozar, pero esta vez llevados a las salas de espect&aacute;culos. Sin embargo, lamentablemente, cuando uno recorre la exposici&oacute;n en busca de estos espacios de espect&aacute;culos, solo se topa con cinco o seis obras (la mayor&iacute;a de peque&ntilde;o formato) que si pudieran cumplir con la propuesta curatorial.
    </p><p class="article-text">
        El resto son obras ya conocidas, no realizadas para la ocasi&oacute;n, y donde Sicre nos muestra de nuevo sus famosos interiores de salones o habitaciones de hotel. Algo que para los que acud&iacute;amos con la expectativa de un encuentro con enigm&aacute;ticas salas de espect&aacute;culo, nos hace temblar un poco el corpus de la muestra.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto no quita para ensalzar, proclamar a viva voz y celebrar con entusiasmo esta nueva oportunidad de poder volver a saborear la magn&iacute;fica obra de Gonzalo Sicre, que sin duda es uno de los ma&#769;s interesante y reconocidos pintores figurativos del panorama actual. &iexcl;No se la pierdan, por favor!
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Escenograf&iacute;as sin escena&rdquo; se puede visitar hasta el 17 de diciembre de lunes a viernes de 9h a 20h Centro P&aacute;rraga, Espacio .
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Aznar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/gonzalo-sicre-escenografias-centro-parraga_1_3074553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Nov 2017 15:56:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gonzalo Sicre presenta sus escenografías sin escena en el Centro Párraga]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Centro Párraga]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pan, pijo y habas con Andrés Sierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/pan-pijo-habas-andres-sierra_1_3082789.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbe265dc-46c9-464a-94e6-7123217f7f3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pan, pijo y habas con Andrés Sierra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pasado viernes se inauguró en Vergel, una tienda de ropa con vocación de galería, la primera exposición de Andrés Sierra, un polifacético artista madrileño.</p></div><p class="article-text">
        El pasado viernes se inaugur&oacute; en Vergel, una tienda de ropa con vocaci&oacute;n de galer&iacute;a, la primera exposici&oacute;n de Andr&eacute;s Sierra, un polifac&eacute;tico artista madrile&ntilde;o y arquitecto de formaci&oacute;n. &ldquo;Eleg&iacute; Arquitectura por presiones familiares, porque era lo m&aacute;s parecido a Bellas Artes que pude encontrar&rdquo;, comenta el artista el d&iacute;a de su inaguraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sierra compagina sus trabajos de arquitectura -&ldquo;es en parte lo que me da de comer&rdquo;- con sus magistrales dotes art&iacute;stica, principalmente en el terreno de la ilustraci&oacute;n y como director creativo de su propia firma de moda <em>HOSOI.</em>
    </p><p class="article-text">
        Vergel Espacio es un nuevo concepto de tienda situada en el barrio del Carmen de Murcia donde se maridan con exquisito gusto moda, complementos, artesan&iacute;a y objetos de arte en su m&aacute;xima expresi&oacute;n. Una iniciativa personal de Alberto S&aacute;nchez, gerente del local, que ha conseguido abrir un peque&ntilde;o espacio al panorama cultural murciano dando luz tanto a artistas locales como for&aacute;neos, como es el caso del propio Andr&eacute;s Sierra. <em>&ldquo;</em>Es la primera vez que vengo a Murcia. Alberto contact&oacute; conmigo y me convenci&oacute; para montar esta exposici&oacute;n&rdquo;, se&ntilde;ala Sierra.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Cada mes el espacio act&uacute;a como peque&ntilde;a galer&iacute;a expositiva y entre los artistas que han expuesto en sus paredes se encuentran Fran Munyoz, Espinaca Explosiva, El Dibujo, Rub&eacute;n Esp&iacute;n y Electric Collage.
    </p><p class="article-text">
        Andr&eacute;s Sierra se presenta en Murcia con una serie realizada para la ocasi&oacute;n titulada: &ldquo;Pan, pijo y habas&rdquo;. &ldquo;El t&iacute;tulo me lo sugiri&oacute; Alberto, y sinceramente hoy todav&iacute;a no s&eacute; muy bien que significa, pero me pareci&oacute; muy interesante&rdquo;. &ldquo;Pan, pijo y habas&rdquo; es una expresi&oacute;n muy de la huerta, utilizada para contestar sarc&aacute;sticamente a la pregunta diaria de qu&eacute; hay para comer, algo as&iacute; como `No preguntes tanto y come&acute;. Y eso es lo que nos parece decir Andr&eacute;s Sierra con sus ilustraciones: &iexcl;No preguntes tanto y mira! &ldquo;En mis ilustraciones no hay que mirar m&aacute;s all&aacute;. Son lo que son&rdquo;, a&ntilde;ade Sierra.
    </p><p class="article-text">
        La serie de ilustraciones gira en torno a una de las obsesiones y constantes en la obra de Andr&eacute;s Sierra: el desnudo masculino, el sexo y las relaciones homosexuales. Y de nuevo, sin sorprendernos, pero tampoco sin defraudarnos, nos muestra una docena de ilustraciones potentes, cargadas de fuerza, pero  a la vez delicadas, limpias, silentes, de trazo seguro y cerrado, toda una marca de autor.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Y de nuevo en blanco y negro; sin color, pero tampoco lo necesitan. Son ilustraciones monocromas, blancas, trasparentes, pero con una calidez y unas florituras en las que el color no s&oacute;lo es prescindible, sino que se intuye y se imagina. &ldquo;Es extra&ntilde;o, porque de peque&ntilde;o siempre pintaba con color, pero ahora no me sale&hellip; debe ser porque soy un poco dalt&oacute;nico&rdquo;, dice Andr&eacute;s entre risas.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, una estupenda oportunidad de degustar y adquirir a un m&oacute;dico precio las ilustraciones originales de este artista muy a tener en cuenta. Esperemos que esto sea el inicio de una hermosa amistad con nuestra ciudad y tambi&eacute;n se puedan disfrutar sus famosos volcanes, sus islas, sus hombres barbudos, sus placas tect&oacute;nicas, sus v&iacute;rgenes, sus edificios en llamas o sus genuinos retratos. &ldquo;Es curioso, pero a pesar de todo lo que he hecho, todav&iacute;a me siguen preguntando por mi retrato de Manuela Carmena&rdquo;, apunta el artista madrile&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n puede visitarse hasta el 30 de Noviembre de 10h a 14h y de 17h a 20:30h en Vergel Espacio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Aznar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/pan-pijo-habas-andres-sierra_1_3082789.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Nov 2017 18:31:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pan, pijo y habas con Andrés Sierra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Artes plásticas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Auditorio de Puerto Lumbreras: de complejo cultural de 10.000 m2 a un caso judicial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/auditorio-puerto-lumbreras-complejo-judicial_1_3557070.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El entonces alcalde de la localidad y actual presidente de la Región de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, está siendo investigado por indicios de delitos de malversación, fraude y falsedad documental en el `caso Auditorio´</p></div><p class="article-text">
        El entonces alcalde de la localidad y actual presidente de la Regi&oacute;n de Murcia, Pedro Antonio S&aacute;nchez, est&aacute; siendo investigado por indicios de delitos de malversaci&oacute;n, fraude y falsedad documental en el `caso Auditorio&acute;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que iba a ser un complejo cultural de 10.000m2 con una inversi&oacute;n de seis millones de &euro; procedente de la comunidad en la localidad murciana de Puerto Lumbreras se recepcion&oacute; en 2011 con tan solo el 60% de la obra terminado.
    </p><p class="article-text">
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    </figure><p class="article-text">
        El auto de la jueza de Lorca Consuelo Andreo, que ha remitido la investigaci&oacute;n al Tribunal Superior de Justicia de Murcia (TSJM) al estar S&aacute;nchez aforado, se&ntilde;ala que no hubo control o justificaci&oacute;n alguna de los gastos de la obra, ni se acredit&oacute; que los fondos recibidos fueran empleados en su totalidad en el proyecto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Aznar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/auditorio-puerto-lumbreras-complejo-judicial_1_3557070.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Mar 2017 12:31:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Auditorio de Puerto Lumbreras: de complejo cultural de 10.000 m2 a un caso judicial]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La noche en que Martirio se quitó las gafas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/noche-martirio-quito-gafas_1_3628446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/65fd1f21-1409-44d0-adeb-e0f7bced08f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La noche en que Martirio se quitó las gafas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El viernes Martirio (Maribel Quiñones, Huelva 1954)  actuó en el Teatro Romea con su gira “30 años”, haciendo un repaso por los éxitos más representativos de toda su carrera</p></div><p class="article-text">
        El concierto en el Teatro Romea, como present&oacute; la propia Martirio, estaba pensado &ldquo;para re&iacute;r y llorar&rdquo;. Un concierto, como dijo, con su gracia y su deje de Huelva: &ldquo;directo al coraz&oacute;n&rdquo;, dedicado para &ldquo;los que se est&aacute;n separando, para los que est&aacute;n a punto de arreglarlo, para los que est&eacute;n deprim&iacute;os, para las que est&eacute;n jartas, pa tos&hellip;, y pa los que est&eacute;n enamoraos, por supuesto&rdquo;. Y s&iacute;, no se equivoc&oacute;. Yo, al igual que todo el p&uacute;blico que abarrotaba el teatro, re&iacute;mos y lloramos, y, sobre todo, pasamos un ratico muy bueno en compa&ntilde;&iacute;a de La Martirio.
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n Martirio se present&oacute; en Murcia arropada por un tr&iacute;o de m&uacute;sicos de corte puramente jazz&iacute;stico formado por un bater&iacute;a, Guillermo McGuill, habitual en las formaciones Chano Dom&iacute;nguez, y que entre otros ha colaborado con Chick Corea o con el a&ntilde;orado Paco de Luc&iacute;a; al contrabajo estaba Negr&oacute;n, un gran bajista (no s&oacute;lo en estatura) y habitual en formaciones de boleros cubanos; y al piano, el gran Jes&uacute;s Lavilla, un fijo en las formaciones de Martirio que por momentos nos hizo recordar al Chano Dom&iacute;nguez que tanto influenci&oacute; en la carrera y en la discograf&iacute;a de Martirio.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo tres m&uacute;sicos, &iexcl;pero que m&uacute;sicos!, que arroparon y llenaron el escenario con un extraordinario despliegue de armon&iacute;as y virtuosismo. Aunque si he de ser sincero, personalmente ech&eacute; de menos la majestuosa guitarra de Ra&uacute;l Fern&aacute;ndez, el hijo de Martirio, que habitualmente la acompa&ntilde;a y que posiblemente hubiera roto en alg&uacute;n pasaje del concierto el marcado toque jazz&iacute;stico de la velada, aportando esa pizquita m&aacute;s de &ldquo;jaleo&rdquo; que tan bien casa con el repertorio de Martirio.
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        Tras una breve presentaci&oacute;n instrumental de los m&uacute;sicos, apareci&oacute; Martirio, c&oacute;mo no, luciendo una peineta (en esta ocasi&oacute;n bastante recatada y discreta, en comparaci&oacute;n con los rompedores dise&ntilde;os a los que nos ten&iacute;a acostumbrados en sus inicios) y sus gafas de sol oscuras que tanto la caracterizan.
    </p><p class="article-text">
        Arranc&oacute; por todo lo alto con &ldquo;Estoy mala&rdquo; y &ldquo;Madurito Interesante&rdquo;, dos de sus temas ic&oacute;nicos de los ochenta con los que se meti&oacute; al p&uacute;blico en el bolsillo y no nos solt&oacute; hasta dos horas m&aacute;s tarde. Y es que fue desde la primera estrofa que todos los que est&aacute;bamos all&iacute; presentes nos dimos cuenta que no se trataba de un concierto al uso. Martirio no s&oacute;lo cant&oacute;, y muy bien, sino que tambi&eacute;n interpret&oacute;, teatraliz&oacute;, bail&oacute;, e incluso se sali&oacute; con alg&uacute;n que otro mon&oacute;logo, al estilo del mejor club de la comedia, que nos hizo re&iacute;r a carcajadas. Todo con una sencillez y una cercan&iacute;a, como es ella, como son las grandes, que nos hizo sentir como si estuvi&eacute;ramos en el sal&oacute;n de su casa.
    </p><p class="article-text">
        Pero si grande fue el comienzo, lo que vino despu&eacute;s no estuvo a la zaga. Sigui&oacute; con una espectacular versi&oacute;n de &ldquo;Ojos Verdes&rdquo;, con la que nos encogi&oacute; el coraz&oacute;n, sobre todo cuando a mitad de canci&oacute;n se quit&oacute; cuidadosamente las gafas mostr&aacute;ndonos por primera vez su rostro limpio, un momento de desnudez que sobrecogi&oacute; a todo el teatro.
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        Tambi&eacute;n hubo momentos de homenaje y nostalgia para Carlos Cano con &ldquo;Mar&iacute;a la Portuguesa&rdquo;; y para Compay Segundo (de quien dijo con guasa: &ldquo;ha sido el &uacute;nico hombre que con 90 a&ntilde;os que me ha puesto&rdquo;) con  &ldquo;Es mejor vivir asi&rdquo;; o para la mujer que ella m&aacute;s ha admirado, la gran Chavela Vargas con temas como &ldquo;Quisiera amarte menos&rdquo; o &ldquo;Si te contara&rdquo;, esta &uacute;ltima en una versi&oacute;n escalofriante acompa&ntilde;ada &uacute;nicamente de una forma magistral por el contrabajo del Negr&oacute;n, al que precedi&oacute; una introducci&oacute;n desternillante, estilo mon&oacute;logo, para ponernos en situaci&oacute;n. Sin duda, uno de los momentos m&aacute;gicos del concierto.
    </p><p class="article-text">
        Otros de los momentos cumbre fue la divertid&iacute;sima interpretaci&oacute;n de &ldquo;Mi marido&rdquo;<em>, </em>donde sin duda la teatralizaci&oacute;n de la letra super&oacute; con creces a la voz y la m&uacute;sica, que ya es dif&iacute;cil, e hizo llenar el grader&iacute;o de carcajadas. Tampoco podemos olvidar todas las dem&aacute;s, como o su popular versi&oacute;n del tango &ldquo;Volver&rdquo; o &ldquo;Tatuaje&rdquo;, o incluso una versi&oacute;n de &ldquo;Noche de bodas<em>&rdquo;</em> de Joaqu&iacute;n Sabina, etc, etc.
    </p><p class="article-text">
        Y para finalizar el concierto se dej&oacute; una de las perlas m&aacute;s preciadas; una surrealista versi&oacute;n en spanglish con swing de jazz de &ldquo;La bien paga&rdquo;, (&ldquo;<em>Pay so well</em>&rdquo;), todo un derroche de poder&iacute;o e ingenio que acab&oacute; por poner en pie al p&uacute;blico en un apote&oacute;sico aplauso.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a con los aplausos en el grader&iacute;o se arranc&oacute; antes de abandonar el escenario con su versi&oacute;n de los cl&aacute;sicos tanguillos del barbero o &ldquo;Compuesta y sin novio&rdquo;, interpretada en clave <em>ragtime</em> por la banda, que fue rabiosamente aplaudida por el p&uacute;blico antes de despedirla.
    </p><p class="article-text">
        Pero afortunadamente no todo acab&oacute; ah&iacute;, volvieron a salir al escenario y nos regalaron un bis que no pod&iacute;a faltar: las famos&iacute;simas <em>&ldquo;</em>Sevillanas de los Bloques<em>&rdquo;</em>, que hizo arrancarse al p&uacute;blico con las palmas. Ya no se pod&iacute;a pedir m&aacute;s<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sed felices cari&ntilde;os m&iacute;os&rdquo;, dijo Martirio para despedirse. Sin duda que fuimos felices durante dos magnificas horas de concierto. Gracias Martirio. Por 30 a&ntilde;os m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Aznar]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/noche-martirio-quito-gafas_1_3628446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Jan 2017 11:14:26 +0000]]></pubDate>
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