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    <title><![CDATA[elDiario.es - Almudena Campuzano Jiménez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/almudena_campuzano_jimenez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Almudena Campuzano Jiménez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Álvaro Fombellida: "Cuando subo al escenario, me sumerjo totalmente en lo que estoy creando"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/alvaro-fombellida-escenario-sumerjo-totalmente_132_2172705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1931e36a-17c1-4cfd-aef2-e9b49b8e020f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Álvaro Fombellida. | VÍCTOR VÉLEZ"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrevista al joven artista santanderino a propósito de su exposición "El Pequeño Valle de la Depresión", trabajo en el que combina música y dibujo.</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">En el horizonte se divisa ya tierra. Es de noche, y el agua salpica al chocar contra los tablones de la barca. Ha sido un viaje largo, pero llegamos puntuales a una cita que en realidad nadie nos ha dado. Sin embargo, él nos está esperando en la orilla.<br/><br/>Es un lugar extraño. Demasiado silencio para una sonrisa tan abierta. Nos hace ademanes, parece que nuestra visita es bien recibida. No es un lugar común de paso.<br/><br/>Ha encendido un fuego, y hay piedras sobre las que descansar. Tiene una guitarra.<br/><br/>«Bienvenidos al Valle, bienvenidos a mi hogar.»<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        &Aacute;lvaro Fombellida (Santander, 1994) tiene dentro universos que canaliza a trav&eacute;s su garganta y plasma en papel. Una de sus galaxias, con sus estrellas, energ&iacute;a y materia oscura, descansa estos d&iacute;as en las paredes del Rvbic&oacute;n. Se llama <em>'El Peque&ntilde;o Valle de la Depresi&oacute;n'</em>, y tiene una nebulosa poco habitual: est&aacute; hecha a carboncillo.
    </p><p class="article-text">
        Residente en Santander, estudi&oacute; Dise&ntilde;o en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del Pa&iacute;s Vasco.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que se le ve tras un micr&oacute;fono; le hemos escuchado con los grupos La Bella Homicida y Reed, pero s&iacute; es la primera vez que presenta algo de estas caracter&iacute;sticas. Un proyecto muy especial, con mundos ambiguos, paisajes oscuros, personajes atemporales y on&iacute;ricos...
    </p><p class="article-text">
        <em>El Peque&ntilde;o Valle de la Depresi&oacute;n</em> es un proyecto intimista, lleno de sombras y luces, donde, a trav&eacute;s de un viaje al interior, nos presenta un mundo propio. Un mundo complejo por su profundidad, pero sencillo por lo humano que resulta.
    </p><p class="article-text">
        Nos recibe con una sonrisa abierta y clara, que contrasta, a primera vista, con la oscuridad del valle en el que nos vamos a adentrar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo empezaste a tocar, a dibujar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las dos vertientes art&iacute;sticas en las que me muevo, el dibujo y la m&uacute;sica, vienen de dos sitios diferentes: el dibujo ha sido la base. Desde peque&ntilde;o he dibujado, y en cierto modo, destacaba un poco por ello.
    </p><p class="article-text">
        Llegado el momento de decidir, aunque tambi&eacute;n me hab&iacute;a interesado por la inform&aacute;tica, me decant&eacute; por estudiar Dise&ntilde;o. Ah&iacute; retom&eacute; el dibujo, empec&eacute; a ver las bases de la pintura y la escultura, y me enfoqu&eacute; al dise&ntilde;o y la ilustraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la m&uacute;sica, el teatro me ha influenciado mucho. En el instituto, antes de empezar con la guitarra, hice dos a&ntilde;os de teatro, y, sin haber llegado a dedicarme a ello, esto me dio cierta visi&oacute;n de lo que es el escenario. La forma de afrontar una actuaci&oacute;n musical posteriormente vino muy marcada por la dramatizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esa especie de silencio, la solemnidad de interpretar tu pieza. Eso me ha llevado a entender la m&uacute;sica no como mero divertimento, sino como una obra teatral. En este caso concreto, de tragedia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y tu formaci&oacute;n musical?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estuve tres a&ntilde;os estudiando en la Escuela C&aacute;ntabra de Guitarra. Empec&eacute; a tocar con amigos, a hacer grupos, a componer mis canciones&hellip; Nunca he sido muy de hacer versiones. En ese sentido, siempre he tratado de buscar los sonidos que me iban interesando con la guitarra. Y al final, creo que he llegado a tener mis propios recursos que no remiten a los de otros m&uacute;sicos. Aunque teniendo siempre muchas influencias, por supuesto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les dir&iacute;as que son esas influencias?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Escucho mucha m&uacute;sica, muchos g&eacute;neros diferentes. Me parece fundamental, para crear algo nuevo, el tener muchas referencias, y saber utilizar cada una en su medida.
    </p><p class="article-text">
        Una de mis influencias m&aacute;s notables podr&iacute;a ser Esbj&ouml;rn Svensson Trio, tr&iacute;o de jazz europeo. No es la t&iacute;pica propuesta de jazz. No tienen la complejidad arm&oacute;nica de otras bandas, lo que hace que sea muy f&aacute;cil para el o&iacute;do, pero, a la vez, juegan con much&iacute;simas texturas, sonidos&hellip; Tienen una propuesta muy din&aacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Brad Mehldau ser&iacute;a otra influencia muy importante. Pianista de jazz, ha versionado m&uacute;sica de rock, y estilos muy diferentes. Tambi&eacute;n destacar&iacute;a a Philip Glass. Me impresiona mucho el trabajo que hace con las &oacute;peras, en las que recrea todo un mundo que tambi&eacute;n tiene que ver con el teatro y la representaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nick Drake ser&iacute;a mi influencia m&aacute;s a nivel de cantautor, por los sonidos que saca de la guitarra, es una propuesta diferente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando tocas, haces que la gente entre en una especie de trance. Es muy f&aacute;cil dejarse llevar por tu m&uacute;sica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, creo que tiene que ver con la propuesta teatral. Cuando subo al escenario, me sumerjo totalmente en lo que estoy creando. Esto hace que la gente se sumerja tambi&eacute;n, porque se dan cuenta de que est&aacute; pasando algo real.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De hecho, no miras al p&uacute;blico.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No (risas). Si abro los ojos por cualquier cosa, a veces pierdo mi hilo, y me desconcentro un poco. Adem&aacute;s, con los ojos en negro puedo imaginarme lo que estoy cantando, y meterme m&aacute;s de lleno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este proyecto, El Peque&ntilde;o Valle de la Depresi&oacute;n, se compone de cinco cortes musicales, cada uno acompa&ntilde;ado de una serie de ilustraciones. &laquo;La Isla de los Muertos&raquo;, &laquo;A costa de la Rabia&raquo;, &laquo;El Peque&ntilde;o Valle de la Depresi&oacute;n&raquo; (que da t&iacute;tulo al proyecto), &laquo;Quemado por el fuego&raquo;, y &laquo;El Diablo Blanco&raquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; el t&iacute;tulo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo vino cuando el proyecto ya estaba muy avanzado. En la tercera pieza, que da t&iacute;tulo al proyecto en s&iacute;, hab&iacute;a dibujado una casita, en un ambiente oscuro&hellip; Me di cuenta de que ese era el paisaje central, de que quer&iacute;a centrar la atenci&oacute;n en ese lugar.
    </p><p class="article-text">
        Me pareci&oacute; que era algo muy general, en el sentido de que recog&iacute;a la idea global del proyecto, y a la vez, muy concreto, porque es un lugar peque&ntilde;o, fr&aacute;gil.
    </p><p class="article-text">
        Todo empieza en los paisajes exteriores, y se va adentrando hacia dentro, cada vez m&aacute;s, hasta el rinc&oacute;n m&aacute;s oscuro, donde deja de haber luz.
    </p><p class="article-text">
        Es interesante el hecho de que permanece abierto a otras interpretaciones, ya que muchas cosas se quedan en el aire. No queda del todo cerrado. Incluso es un lugar que me plantear&iacute;a ampliar y revisar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <strong>La primera pieza, &laquo;La Isla de los Muertos&raquo;, est&aacute; inspirada en un cuadro de Arnold B&ouml;cklin con el mismo t&iacute;tulo. Como nos cuenta su autor, se trata de un viaje a trav&eacute;s de esa escena, y tambi&eacute;n de una reinterpretaci&oacute;n de ella. Habla de la llegada de un personaje all&iacute; en barca. Se recrea lo que ve, lo que siente, lo que pasa alrededor&hellip;</strong>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">«He ido a una isla.<br/><br/>He ido a una isla en tu barca negra,<br/><br/>he ido a una isla de tu mano fría (…)».<br/><br/>                                               Fragmento de la canción «La Isla de los Muertos»<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Una isla en un valle?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Bueno, tengo que decir que El Valle es realmente una costa. El lugar recibe el nombre de El Peque&ntilde;o Valle de la Depresi&oacute;n, se llama as&iacute;, pero no es un valle al uso. Se trata de una costa recogida entre unas peque&ntilde;as monta&ntilde;as. Yo sit&uacute;o la Isla de los Muertos frente al valle, frente a esa costa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;nto tiempo estuviste trabajando en este proyecto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En torno a un a&ntilde;o, con periodos de m&aacute;s intensidad de trabajo, y de menos.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de este tiempo, el propio proyecto evolucion&oacute; y cambi&oacute; bastante. Al principio iban a ser m&aacute;s cortes musicales, y no iban a estar tan relacionados. Quer&iacute;a hacer un disco con su portada, e im&aacute;genes que fueran acompa&ntilde;ando a las canciones.
    </p><p class="article-text">
        De repente, hubo un momento en el que me di cuenta de que todo ello era el mismo sitio. Entonces empec&eacute; a jugar con la retroalimentaci&oacute;n de las im&aacute;genes y las canciones: unas ayudaban a acabar a las otras.&nbsp; As&iacute; llegu&eacute; a los cinco cortes finales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te has inspirado en alg&uacute;n lugar f&iacute;sico para esta Isla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a, estaba con mis padres en una cafeter&iacute;a en Ajo. Est&aacute;bamos frente a la playa, con las rocas. Entonces cog&iacute; mi bloc de notas, y empec&eacute; a dibujar un mapa, a bocetar con flechas d&oacute;nde estaba cada cosa. Hab&iacute;a un islote. Yo estaba pensando todo el rato en la Isla de los Muertos. All&iacute; se cre&oacute; ese primer mapa mental, que fue lo que desemboc&oacute; en El Peque&ntilde;o Valle de la Depresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Me he inspirado mucho tambi&eacute;n para esta obra en una peque&ntilde;a isla que est&aacute; frente a La Magdalena [Isla de La Torre]. Era una especie de Isla de los Muertos que pod&iacute;a tener aqu&iacute; para m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la presentaci&oacute;n, que fue aqu&iacute;, en el Rvbic&oacute;n, estuviste acompa&ntilde;ado tambi&eacute;n por Hugo Saiz, al violonchelo. El resultado fue maravilloso. &iquest;C&oacute;mo surgi&oacute; la colaboraci&oacute;n? &iquest;Concebiste desde un primer momento la m&uacute;sica para guitarra y chelo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, las canciones est&aacute;n pensadas para acompa&ntilde;arlas con la guitarra y el chelo, y la voz, claro. En lo musical, los sonidos que iba descubriendo, que buscaba o me interesaban, ten&iacute;an que ver con la propia cualidad de las im&aacute;genes. No solo con lo que representaban, sino adem&aacute;s con el c&oacute;mo estaban pintadas: carboncillo, sus texturas&hellip; Eso me remit&iacute;a a instrumentos ac&uacute;sticos, la guitarra, que es mi instrumento dominante, y el chelo, porque en mi cabeza, a esas melod&iacute;as, el timbre que mejor les iba era el chelo.
    </p><p class="article-text">
        Las im&aacute;genes y la m&uacute;sica van estrechamente relacionadas. En algunas de las piezas la relaci&oacute;n es m&aacute;s s&oacute;lida, en otras m&aacute;s flotante. Pero en conjunto, es muy significativa la relaci&oacute;n entre unas y otras.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Te cuesta ponerte en un escenario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El teatro me ayud&oacute; mucho a perder ese miedo, porque yo soy una persona t&iacute;mida, introvertida. Sin embargo, ahora mismo el salir a tocar es algo que tengo muy asimilado. Pero a veces, como con este proyecto, sientes m&aacute;s responsabilidad. Muchas de estas canciones nunca las hab&iacute;a tocado en directo, porque pensaba que defenderlas era dif&iacute;cil. Pero con el chelo ya me acercaba al sonido que buscaba. Si no, no podr&iacute;a tocarlas.
    </p><p class="article-text">
        Trabajar con Hugo tambi&eacute;n fue muy f&aacute;cil, ya que nos conocemos desde hace mucho tiempo, y nos entendemos bien. Era sencillo darle alguna pista sobre lo que podr&iacute;amos hacer en cada parte, y &eacute;l en seguida ven&iacute;a con algo que me encajaba perfectamente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esta es tu primera exposici&oacute;n, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, esta es la primera vez que expongo. Y era interesante, especialmente, m&aacute;s que exponer los trabajos, tocar a la vez. Acompa&ntilde;arlo con la m&uacute;sica. Realmente esa conexi&oacute;n que hay entre las im&aacute;genes y la m&uacute;sica, porque, si bien la m&uacute;sica se puede escuchar, y las l&aacute;minas ver por separado, al hacerlo de forma conjunta, gana otro nivel. Es como han sido concebidos, como si la m&uacute;sica fuese una banda sonora de los propios dibujos. Al final, mi objetivo era intentar recrear ese mundo, y para ello est&aacute; la vista y est&aacute; el o&iacute;do. El sentir el lugar.
    </p><p class="article-text">
        Es como representar una funci&oacute;n de principio a fin.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; carboncillo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las referencias pict&oacute;ricas que he tenido han sido todas cuadros de pintura. Sin embargo, yo no he hecho ninguna pintura. No era mi objetivo representar la t&eacute;cnica; quer&iacute;a representar los ambientes que me evocaban, m&aacute;s que la composici&oacute;n. El fondo, el mar&hellip; En eso el carboncillo ha sido una gran ayuda.
    </p><p class="article-text">
        El carboncillo es una t&eacute;cnica con la que no hab&iacute;a hecho ninguna obra propia, solo alg&uacute;n ejercicio de clase. Quer&iacute;a probar, porque ten&iacute;a la sensaci&oacute;n de que podr&iacute;a conseguir muchas texturas diferentes. Sobre todo, porque es muy expresiva. Tanto, que hay trazos que son irreproducibles.
    </p><p class="article-text">
        Yo antes hab&iacute;a trabajado con boli Bic; de hecho, hay dos piezas aqu&iacute; expuestas. Me gusta mucho, porque soy capaz de sacar muchas texturas por medio de l&iacute;neas y de tramas peque&ntilde;as. Pero hab&iacute;a algo en este proyecto que me dec&iacute;a que no usara tanto el boli. El carboncillo fue la alternativa. El carb&oacute;n es m&aacute;s org&aacute;nico. Los tonos, lo terroso&hellip; Ten&iacute;a mucho m&aacute;s que ver con este lugar. Es como el holl&iacute;n, las paredes manchan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo trabajas? &iquest;Es una combusti&oacute;n espont&aacute;nea en un momento de inspiraci&oacute;n, o se va cocinando a fuego lento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de todo esto hay muchas ideas, muchos bocetos, composiciones&hellip; Sobre todo, el momento del boceto es en el que viene el flashazo. La idea inicial. Pero luego, es un proceso de ponerte a trabajar directamente y ver c&oacute;mo queda lo que has imaginado. Es un proceso m&aacute;s calmado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hasta qu&eacute; punto es compatible ser una persona alegre, jovial, con esta forma de expresi&oacute;n art&iacute;stica? &iquest;C&oacute;mo crees que convive esa dualidad en una persona?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Volvemos al teatro. En todas las artes existe una realidad y una dramatizaci&oacute;n de la realidad, que puede ser, o no, una exageraci&oacute;n. Pero es, a fin de cuentas, una representaci&oacute;n del mundo que sobrepasa lo real. Muchas de esas cosas se crean a ra&iacute;z de pensamientos reales internos, de conversaciones con uno mismo, de sensaciones en un momento concreto o acumuladas tras mucho tiempo. Todo esto se traslada a un plano, no de ficci&oacute;n, sino paralelo, que no es la realidad en s&iacute; misma, pero que s&iacute; es tu realidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Has pensado en mover este proyecto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, claro. He pensado en hacer una representaci&oacute;n de este trabajo en Eureka, y tambi&eacute;n he hablado con el Espacio Joven para llevarlo. Tambi&eacute;n he pensado en llevarlo a Torrelavega, a&uacute;n no s&eacute; el d&oacute;nde. La idea es poder acercarlo a todo el que quiera verlo, y que el que ya lo haya visto, y le apetezca, pueda volverlo a hacer.
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        <em><strong>Nota: El Peque&ntilde;o Valle de la Depresi&oacute;n estar&aacute; expuesto en el Rvbic&oacute;n (Calle del Sol, 4) hasta el pr&oacute;ximo 18 de abril.</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Almudena Campuzano Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/alvaro-fombellida-escenario-sumerjo-totalmente_132_2172705.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Apr 2018 16:48:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Álvaro Fombellida: "Cuando subo al escenario, me sumerjo totalmente en lo que estoy creando"]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Muertos a la carta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/muertos-carta_132_3349175.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9fff4a9c-0141-42d7-93cb-cbe82e0ceeb7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Portada de la novela &#039;Muertos a la carta&#039;. Editorial Menoscuarto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra de Pablo Cazaux ha sido galardonada con el IX Premio Tristana de Novela Fantástica que concede el Ayuntamiento de Santander</p></div><p class="article-text">
        Es un hecho: la verdad incomoda. Por eso, cuando la realidad nos sostiene la mirada fijamente y nos pone contra las cuerdas, es frecuente ignorarla. Evitarla, y seguir con nuestra vida, como si nada hubiera ocurrido. Como si a&uacute;n estuvi&eacute;ramos vivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Le R&ecirc;v&egrave; es un restaurante muy especial. A &eacute;l acuden las almas vivas de gente muerta, pero que a&uacute;n no saben de su condici&oacute;n. Los muertos son personas dif&iacute;ciles de tratar. Tienen un humor cambiante; al parecer, les gusta beber, charlar, y los juegos de azar. Tal vez les recuerde a la vida. Es por esto por lo que no debe de ser nada f&aacute;cil comunicarles que ya no pertenecen a ella.
    </p><p class="article-text">
        El Chef de este restaurante logra que sus comensales le cuenten su historia para llegar a comprenderse a s&iacute; mismos. A su situaci&oacute;n. &nbsp;Pero &iquest;c&oacute;mo conseguir de pronto que alguien se abra lo suficiente como para contarle a un desconocido algo tan &iacute;ntimo?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta es sencilla y complicada a la vez: mediante el gusto. Sentidos y sentimientos no est&aacute;n muy alejados entre s&iacute;, y en esta novela se pone de manifiesto que la pasi&oacute;n que alguien puede infringir a su trabajo tras los fogones no tiene por qu&eacute; quedarse en la cocina. Puede trascender a la persona que, al otro lado, prueba su plato, llegando a golpear la puerta de sus emociones.
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        Las descripciones son tan v&iacute;vidas que cualquiera podr&iacute;a pensar que el autor se ha ce&ntilde;ido el delantal durante a&ntilde;os y ha ejercido esta profesi&oacute;n. Nada m&aacute;s lejos de la realidad. Bas&aacute;ndose en las recetas del chef Javier Amadeo, el escritor Pablo Cazaux (Buenos Aires, 1967) ha sabido plasmar a la perfecci&oacute;n la esencia de ese lugar no siempre visible pero que constituye el coraz&oacute;n de cualquier establecimiento gastron&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Un asesino que persigue a su v&iacute;ctima, venganzas centenarias, pactos poco convencionales, o amores que nunca llegaron a buen t&eacute;rmino.Son algunas de las situaciones que se nos invita a contemplar desde el restaurante, casi siempre acompa&ntilde;ados de una buena copa de vino. El propio autor ha rescatado de su caj&oacute;n de sastre algunos viejos cuentos para recomponerlos en forma de novela.
    </p><p class="article-text">
        Obra que le vali&oacute; el prestigioso Premio Tristana de Novela Fant&aacute;stica en 2016, convocado por el ayuntamiento de Santander, y que ha sido publicada recientemente en el mes de mayo por Editorial Menoscuarto, en Muertos a la carta encontramos historias truculentas, inveros&iacute;miles, tr&aacute;gicas, y humanas.&nbsp; Una narraci&oacute;n din&aacute;mica, conversaciones interesantes, y varias l&iacute;neas de acci&oacute;n abiertas al mismo tiempo, hacen que soltar el hilo de la trama no sea ni siquiera una opci&oacute;n. Con un sinf&iacute;n de matices sencillos pero certeros, y un constante sabor a misterio muy caracter&iacute;stico, el argentino Pablo Cazaux ha conseguido la receta de una novela ganadora, que no deja en absoluto indiferente.
    </p><p class="article-text">
        Nadie de entre los vivos deber&iacute;a perderse esta lectura. Para el resto, nos vemos en Le R&ecirc;v&egrave;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Almudena Campuzano Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/muertos-carta_132_3349175.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Jun 2017 17:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Muertos a la carta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ayuntamiento de Santander]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siete mares y una bahía: Jesús Pardo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/mares-bahia-jesus-pardo_132_3613747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3dd7dd20-b59c-42cc-baa3-78ea096635d4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El periodista, traductor y escritor cántabro Jesús Pardo."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acercamiento a la figura del reconocido periodista, traductor y escritor cántabro, galardonado con el Premio Honorífico de las Letras de Santander</p></div><p class="article-text">
        &laquo;Tengo 89 a&ntilde;os. Y nunca nadie me ha dado un premio as&iacute;. Tampoco nunca me he presentado a ninguno. Es algo que considero que, si viene, ha de venir por s&iacute; s&oacute;lo&raquo;
    </p><p class="article-text">
        Con esta frase romp&iacute;a el silencio un agradecido Jes&uacute;s Pardo el pasado diciembre al recoger el Premio Honor&iacute;fico de las Letras de Santander 2016, en la II Gala de las Letras de esta misma ciudad, celebrada en el Teatro CASYC.
    </p><p class="article-text">
        Los asistentes, ensimismados, le escuchaban. &laquo;Esto es muy bonito&raquo;, a&ntilde;adi&oacute;, admirando la elegante estatuilla compuesta por letras que se le entregaba. &laquo;Prometo no usarlo como pisapapeles&raquo;, brome&oacute; divertido.
    </p><p class="article-text">
        Todo el mundo ri&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Me atrever&iacute;a a decir que todos los all&iacute; presentes fuimos receptores de un regalo: ante nosotros, una persona extraordinaria. De &eacute;sas que lo son tanto, que act&uacute;an como si nada. De las que van de aqu&iacute; para all&aacute; expeliendo lucidez sin ni siquiera darse importancia. En su caso, desprend&iacute;a autenticidad, vivencias acumuladas y mucha naturalidad. La naturalidad de quien vive tranquilo consigo mismo y c&oacute;modo con lo que es y lo que tiene que decir. No es para menos, teniendo en cuenta el camino recorrido.
    </p><p class="article-text">
        Su dilatada carrera como periodista dej&oacute; en &eacute;l un caracter&iacute;stico estilo claro y conciso, as&iacute; como un profundo rechazo a la ret&oacute;rica. No en vano se caracteriza por una desgarradora sinceridad a la hora de empu&ntilde;ar la pluma. Sus memorias, en tres vol&uacute;menes, han sido tildadas de corrosivas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Autorretrato sin retoques</em> (1996),&nbsp;<em>Memorias de memoria</em> (1974-1988)&nbsp;(2001), y&nbsp;<em>Borr&oacute;n y cuenta vieja</em>&nbsp;(2009) son sus t&iacute;tulos. En ellos desmitifica lugares y personajes, utilizando la tinta a modo de estilete, y pone en evidencia la mediocridad de la vida cultural de la Espa&ntilde;a de posguerra, que conoci&oacute; a fondo.
    </p><p class="article-text">
        El primero de estos tres tomos tuvo un especial &eacute;xito, y una buena acogida por la cr&iacute;tica, poco acostumbrada a tal derroche de franqueza. Cabe destacar que, a diferencia de lo que suele ocurrir con demasiada frecuencia, su juicio cr&iacute;tico no recae s&oacute;lo en los dem&aacute;s, sino que tambi&eacute;n se posa con la misma lente sobre s&iacute; mismo sin muchos miramientos.
    </p><p class="article-text">
        En sus p&aacute;ginas tienen cabida nombres como Camilo Jos&eacute; Cela, C&eacute;sar Gonz&aacute;lez Ruano, Marcelino Men&eacute;ndez Pelayo, Emilio Romero y Antonio Garc&iacute;a-Trevijano, entre otros. Uno de los lugares que retrata de uno -o varios- plumazos es el famoso Caf&eacute; Gij&oacute;n, que frecuentaba. Lugar por excelencia de&nbsp;la tertulia&nbsp;literaria y reuni&oacute;n de intelectuales y artistas de la &eacute;poca del&nbsp;r&eacute;gimen de Franco y la&nbsp;Transici&oacute;n espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        An&eacute;cdotas personales, propias y ajenas, desfilan por sus p&aacute;ginas, levantando en su momento, como es natural, no poca pol&eacute;mica. El propio escritor declar&oacute; no haberse puesto otros l&iacute;mites que no fueran los art&iacute;sticos. &laquo;En unas memorias no se dice la verdad sino lo que recuerdas que es la verdad, que no siempre es lo mismo. Lo vergonzoso habr&iacute;a sido maquillar la verdad para quedar bien con los amigos&raquo;. As&iacute; lo cita Javier P&eacute;rez Senz en <a href="http://elpais.com/diario/1996/09/18/cultura/842997604_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo publicado por El Pa&iacute;s en 1996</a>.
    </p><p class="article-text">
        Jes&uacute;s Pardo tiene una trayectoria capaz de dejar boquiabierto incluso al menos impresionable de la sala. Naci&oacute; en Torrelavega, en 1927. &nbsp;Aunque &eacute;l se define a s&iacute; mismo como &laquo;sardinerino&raquo;, ya que fue all&iacute;, en El Sardinero de Santander, donde se cri&oacute; y pas&oacute; la mayor parte de su infancia. Diplomado en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid, se traslad&oacute; a Londres en 1952, donde trabaj&oacute; durante 20 a&ntilde;os como&nbsp;corresponsal de los diarios&nbsp;Pueblo&nbsp;y&nbsp;Madrid, corresponsal volante de Cambio 16, y como redactor de la&nbsp;agencia EFE.&nbsp;M&aacute;s tarde fue delegado de la misma agencia en&nbsp;Ginebra y Copenhague. De vuelta a Madrid fund&oacute; la revista mensual&nbsp;Historia 16,&nbsp;en la que ejerci&oacute; unos a&ntilde;os de director ejecutivo. Desde 1987 se dedic&oacute; plenamente a su labor literaria.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del g&eacute;nero memorialista, tambi&eacute;n ha cultivado la novela, el ensayo, ha publicado un libro de viajes, de cuentos, y varios de poemas. Habla y lee, adem&aacute;s, la friolera de quince idiomas, y ha traducido m&aacute;s de doscientos libros. En&nbsp;1994 recibi&oacute; el Premio Nacional de Traducci&oacute;n de&nbsp;Finlandia.
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;tulo de su &uacute;ltima novela, <em>Rojo Perla</em> (El Desvelo Ediciones, 2014) hace referencia, seg&uacute;n el propio autor, a la b&uacute;squeda de lo imposible: &laquo;La perla, por mucho que la mires, no tiene m&aacute;s color que el blanco&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, no se puede encontrar el color rojo en ninguna perla corriente. En cambio, las personas est&aacute;n plagadas de matices, y algunas incluso nos deslumbran desde lejos. El blanco precisamente, tan sencillo y complejo, que contiene en s&iacute; todos los colores, parece encajar a la perfecci&oacute;n -a pesar de su apellido- con este excepcional y aut&eacute;ntico <em>sardinerino</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Almudena Campuzano Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/mares-bahia-jesus-pardo_132_3613747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jan 2017 18:14:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Siete mares y una bahía: Jesús Pardo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Santander,Revista Amberes]]></media:keywords>
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