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    <title><![CDATA[elDiario.es - Eloy Vera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/eloy_vera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Eloy Vera]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Vanesa Muñoz desafía al cáncer subiendo la cima más alta de Marruecos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/vanesa-desafia-cancer-subiendo-marruecos-fuerteventura_1_1375979.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bf5a052-e701-4a85-b873-ea9c80191cad_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Vanesa Muñoz participará en el reto deportivo ‘Todos somos el cáncer’, en septiembre. Foto: Carlos de Saá."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“La vida está hecha para los valientes”. Eso pensó esta mujer cuando se le presentó la posibilidad de subir el monte marroquí de Toubkal, la cumbre más alta del norte de África con 4.167 metros de altitud</p><p class="subtitle">La tercera semana de septiembre coronará su pico junto a un grupo de mujeres que, como ella, han sufrido cáncer de mama</p><p class="subtitle">Se trata de un reto deportivo para recaudar fondos para asociaciones minoritarias de lucha contra el cáncer y para demostrar que, tras padecerlo, se puede seguir viviendo y superando desafíos</p></div><p class="article-text">
        Vanesa Mu&ntilde;oz es malague&ntilde;a. Lleg&oacute; a Fuerteventura para trabajar como enfermera hace 16 a&ntilde;os. En tierra majorera naci&oacute; su hija y se qued&oacute;. La foto de perfil de su <em>WhatsApp</em> descubre su pasi&oacute;n por el submarinismo, el &uacute;nico deporte al que ha mostrado una fidelidad continuada durante a&ntilde;os. En 2017 se top&oacute; con un obst&aacute;culo en el camino. Ese a&ntilde;o le diagnosticaron c&aacute;ncer de mama. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s y recuperada, cuenta que &ldquo;era peque&ntilde;o, pero, dentro de los c&aacute;nceres de mama, el m&aacute;s agresivo. Se da en un 10% de las mujeres y es agresivo porque carece de una terapia dirigida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le practicaron una tumorectom&iacute;a y un tratamiento de quimioterapia y radioterapia durante un a&ntilde;o. La respuesta fue buena. Durante ese a&ntilde;o trat&oacute; de mantenerse activa. &ldquo;Intent&eacute; que mi hija no se diera cuenta de lo que estaba pasando. La llevaba a nataci&oacute;n y me met&iacute;a con ella a nadar en la piscina; iba a caminar, corr&iacute;a un poco&rdquo;, se&ntilde;ala. Tras acabar con el tratamiento, sigui&oacute; con el deporte. &ldquo;Una vez pasado el c&aacute;ncer, est&aacute; demostrado que practicar deporte es lo mejor que hay para prevenir que recidiva. Realizarlo disminuye las posibilidades de una reca&iacute;da con el mismo tipo de tumor&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        No recuerda si fue por televisi&oacute;n o las redes sociales, como descubri&oacute; <em>Todos somos c&aacute;ncer</em>, un reto de &ldquo;esfuerzo y superaci&oacute;n&rdquo; para mujeres que han padecido c&aacute;ncer de mama, han pasado por un tratamiento de quimioterapia y radioterapia y, en su mayor&iacute;a, han sufrido amputaciones de sus pechos. Ser&aacute;n nueve mujeres, en principio, las que se aventuren a subir la monta&ntilde;a del Atlas marroqu&iacute;, de la mano del alpinista valenciano y mentor de la iniciativa Salvador Sanchis.
    </p><p class="article-text">
        En la web del reto aparecen datos que preocupan: 27.000 nuevos casos de c&aacute;ncer de mama al a&ntilde;o en Espa&ntilde;a y un pron&oacute;stico para 2025 de cerca de 30.000, un 12,3%  m&aacute;s que en la actualidad. Tambi&eacute;n hay sitio para el optimismo a trav&eacute;s de esta iniciativa, cuya finalidad es &ldquo;devolverle la ilusi&oacute;n a cada una de estas mujeres, que se demuestren a ellas mismas y al mundo que despu&eacute;s de una enfermedad tan terrible y a&ntilde;os de recuperaci&oacute;n pueden realizar lo que se propongan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vanesa se anim&oacute; a presentarse. Grab&oacute; un v&iacute;deo, donde contaba lo que le hab&iacute;a pasado y por qu&eacute; se presentaba al reto, y lo envi&oacute;. Recuerda que lo hizo en Egipto, donde esos d&iacute;as practicaba submarinismo. La respuesta lleg&oacute; en diciembre. Hab&iacute;a sido aceptada. El primer sentimiento fue de alegr&iacute;a. &ldquo;En aquel momento no pens&eacute; &lsquo;madre m&iacute;a la que se me viene encima&rsquo;&rdquo;, comenta.
    </p><h3 class="article-text">Destinos de aventura</h3><p class="article-text">
        Asegura ser una aventurera que, desde joven, ha buscado en sus viajes destinos donde compaginar la visita para conocer su cultura con poder practicar alg&uacute;n deporte. Ha estado en Per&uacute; haciendo trekking y buceando en &Aacute;frica, un continente que ama y al que regresa siempre que tiene opci&oacute;n. Toubkal, techo del Atlas, era una excusa para volver a &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        Esta enfermera explica que, con este reto, lo que quiere demostrar es que despu&eacute;s del c&aacute;ncer sigue habiendo vida. &ldquo;Se puede continuar adelante e, incluso, estar mejor. Recuperarse y hacer cosas que antes no hac&iacute;as&rdquo;. Contin&uacute;a conversando y asegura que &ldquo;cuando se est&aacute; metido en esto, crees que es imposible volver a ser la misma que eras. Los tratamientos son muy agresivos, te cambian f&iacute;sica y emocionalmente. Este desaf&iacute;o es una lucha, pero tambi&eacute;n una ilusi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El equipo de mujeres (habr&aacute; otra de Canarias y el resto de lugares repartidos de norte a sur de la Pen&iacute;nsula) iniciar&aacute;n el reto el d&iacute;a 22 de septiembre. Las acompa&ntilde;ar&aacute;n, adem&aacute;s de Salvador Sanchis, gu&iacute;as locales, portadores, un cocinero, fot&oacute;grafo, m&eacute;dico y enfermera. Tambi&eacute;n contar&aacute;n con los &uacute;ltimos avances de la tecnolog&iacute;a: un GPS v&iacute;a sat&eacute;lite para que aquellos que lo deseen puedan seguir el reto en tiempo real y, por el cielo, un dron con c&aacute;mara recogiendo todos los detalles de la aventura. 
    </p><p class="article-text">
        Durante una semana subir&aacute;n la monta&ntilde;a de Toubkal y otros picos de la zona como el Ras y el Timesguida, con caminatas diarias, de unas ocho horas de media. Se alojar&aacute;n durante el trayecto en refugios y casetas de campa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Antes de que eso llegue, Vanesa lleva meses entrenando. Ha perdido la cuenta de las veces que ha subido el pico de La Zarza, la monta&ntilde;a m&aacute;s alta de Fuerteventura. Alguna vez tambi&eacute;n ha pateado hacia la cima de La Muda. Hace caminatas de 14 kil&oacute;metros, carreras, bicicleta, apnea&hellip; &ldquo;El entrenamiento y el reto me est&aacute;n demostrando que soy capaz de cualquier cosa. Cuando veo que no tengo ganas de entrenar o me cuesta mucho hacerlo, me digo &lsquo;si con lo que he pasado pude con ello, c&oacute;mo no voy a poder con esto&rsquo; y tiro para delante&rdquo;, comenta. Adem&aacute;s, &ldquo;la experiencia y todo lo que entrene previamente ser&aacute; bueno para mi cuerpo&rdquo;, dice esta aventurera.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta c&oacute;mo una parte del dinero recaudado en el reto ir&aacute; destinado a la lucha contra el c&aacute;ncer, &ldquo;a aquellas asociaciones minoritarias de la enfermedad, a las que llega menos dinero&rdquo;. Tambi&eacute;n pretenden hacer un libro sobre el reto para venderlo y recaudar fondos para peque&ntilde;as asociaciones.
    </p><p class="article-text">
        Vanesa recuerda que cuando estaba enferma y ve&iacute;a a mujeres que hab&iacute;an padecido un c&aacute;ncer de mama y dec&iacute;an que para ellas era lo mejor que les hab&iacute;a pasado en la vida, &ldquo;pensaba que era imposible&rdquo;. &ldquo;No puedo decir que para m&iacute; ha sido lo mejor que me ha pasado, pero tiene cosas positivas, como este reto, conocer al resto compa&ntilde;eras que van a ir, a las que quiero como amigas de toda la vida y solo las conozco a trav&eacute;s de WhatsApp, pero es que se crean v&iacute;nculos, porque todas hemos pasado por lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por delante tiene otro sue&ntilde;o: Kilimanjaro en 2020. Hace a&ntilde;os visit&oacute; Tanzania y prometi&oacute; que volver&iacute;a al pa&iacute;s para subir la cumbre m&aacute;s alta de &Aacute;frica. Ya tiene el billete de ida para el pr&oacute;ximo a&ntilde;o. Antes le espera el ascenso de Toubkal. 
    </p><h3 class="article-text">Amiga de marea viva</h3><p class="article-text">
        Vanesa Mu&ntilde;oz ha sido la &uacute;ltima en incorporarse a las filas de Marea Viva, un club deportivo de Fuerteventura, que ha integrado deporte y solidaridad a trav&eacute;s de su participaci&oacute;n en pruebas deportivas vinculadas a actos solidarios. Los deportistas de Marea Viva corren, nadan y pedalean para dar visibilidad a asociaciones como Aderis (Asociaci&oacute;n de Discapacidad, Enfermedades Raras e Integraci&oacute;n Social) o la lucha que lidera la ONG Actays contra TaySachs y Sandhoff, una enfermedad degenerativa, de las denominadas raras, que afecta al cerebro y al sistema nervioso central.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/vanesa-desafia-cancer-subiendo-marruecos-fuerteventura_1_1375979.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Sep 2019 07:21:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fuerteventura,Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Hay sectores que, aunque crean en la lactancia, no la defienden, como el ámbito empresarial”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/%E2%80%9Chay-sectores-que-aunque-crean-en-la-lactancia-no-la-defienden-como-el-%C3%A1mbito-empresarial%E2%80%9D]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Aug 2019 08:35:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[“Hay sectores que, aunque crean en la lactancia, no la defienden, como el ámbito empresarial”]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mercedes y su hijo Alberto, con síndrome de down, serán desahuciados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/mercedes-hijo-alberto-sindrome-desahuciados_1_1406541.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec910015-616e-4569-9483-726ee1b87cae_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Mercedes y Alberto, en la casa que okupan en Puerto del Rosario y que pronto deberán abandonar. "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Madre e hijo se enfrentan a una orden de desalojo después de verse obligados a 'okupar' una casa deshabitada propiedad de un banco</p></div><p class="article-text">
        Eran las cinco de la tarde de un jueves de mediados de junio. Ese d&iacute;a Mercedes Fern&aacute;ndez recibi&oacute; una notificaci&oacute;n para desalojar la vivienda, propiedad de un banco, que hab&iacute;a okupado hac&iacute;a un a&ntilde;o a la desesperada y para evitar que ella y su hijo Alberto, con s&iacute;ndrome de down y un 82 por ciento de discapacidad intelectual, se vieran durmiendo a la intemperie. Si no consigue una soluci&oacute;n en breve, tendr&aacute; que abandonar la vivienda. No le quedar&aacute; m&aacute;s remedio que vivir en la calle.
    </p><p class="article-text">
        Mercedes de origen palmero, pero se siente majorera. Lleg&oacute; a Fuerteventura con ocho a&ntilde;os y decidi&oacute; que en la Isla crear&iacute;a un hogar y una familia. Sin embargo, los sue&ntilde;os se fueron torciendo seg&uacute;n iba cumpliendo a&ntilde;os: un matrimonio fallido, la muerte de una hija v&iacute;ctima de c&aacute;ncer con solo 14 a&ntilde;os y el nacimiento de su tercer hijo con s&iacute;ndrome de down le fueron echando por tierra las ilusiones.
    </p><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica tampoco se salt&oacute; a Mercedes. Despu&eacute;s de a&ntilde;os trabajando como dependienta en un centro comercial fue despedida. La respuesta fue la crisis y la soluci&oacute;n, irse al paro. Luego, vendr&iacute;a una sustituci&oacute;n en el servicio de ambulancias del 112 y, de nuevo, el paro. Era 2012, las empresas echaban el cierre, la cola del desempleo aumentaba y Mercedes no encontraba soluciones, salvo pedir ayuda a los Servicios Sociales.
    </p><p class="article-text">
        Un verano de hace tres a&ntilde;os, la mala suerte volvi&oacute; a sacudir a esta mujer. Explica c&oacute;mo se le incendi&oacute; su casa en el barrio de El Charco y el techo se desplom&oacute;. &ldquo;Acud&iacute; a Servicios Sociales en busca de ayuda, pero no hicieron nada. Dec&iacute;an que no hab&iacute;a viviendas, ni ayudas de emergencias en ese momento y que el tema no era competencia de ellos&rdquo;, recuerda. Al final, &ldquo;me vi sola durmiendo en el suelo en casa de unos amigos durante un mes y con mi hijo&rdquo;, recuerda. La situaci&oacute;n se hizo insostenible, despu&eacute;s de un mes durmiendo en el suelo, y tuvo que optar por un alquiler compartido con varias personas. En el nuevo hogar los problemas de convivencia no tardaron en llegar.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n estaba afectando al estado de &aacute;nimo de Alberto y Mercedes tuvo que buscar ayuda antes de terminar durmiendo en la playa. 
    </p><p class="article-text">
        Sin soluciones al frente, s&oacute;lo encontr&oacute; algunas voces que le animaron a meterse de okupa en alguna de las viviendas vac&iacute;as. &ldquo;Ten&iacute;a miedo. No quer&iacute;a hacerlo porque sab&iacute;a lo que pod&iacute;a pasar. Era consciente de que, antes o despu&eacute;s, acabar&iacute;a en la calle&rdquo;, comenta. Sin embargo no le qued&oacute; m&aacute;s remedio: &ldquo;Me vi en un momento en el que me dije &lsquo;como no me meta ahora en una casa, mi hijo duerme esta noche en la calle&rsquo;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mercedes relata c&oacute;mo vivi&oacute; todo aquel cambio. &ldquo;Avis&eacute; a una gente, ellos hablaron con otra persona y me dieron la llave de una casa, propiedad de un banco, en Puerto del Rosario&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Una noche de 2018, ella y Alberto entraron en la vivienda. Se encontraron con una casa inhabitable con un agujero en el techo, los cables por todas partes, las paredes sucias y con una plaga de cucarachas de compa&ntilde;eras de piso.
    </p><p class="article-text">
        La mujer empez&oacute; a contar su situaci&oacute;n a trav&eacute;s de Facebook. Pronto aparecieron amistades virtuales dispuestas a ayudarla. Unos trajeron comida y otros le ayudaron a arreglar los desperfectos de la vivienda hasta convertirla en un hogar.
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        Tras llevar sus cosas, acudi&oacute; a la Comisar&iacute;a de la Polic&iacute;a Nacional. &ldquo;Avis&eacute; de que me hab&iacute;a metido de okupa en una casa y tambi&eacute;n fui a Servicios Sociales del Ayuntamiento a comunicarlo. No s&eacute; si pensaron que era una soluci&oacute;n, un problema menos&rdquo;, indica.
    </p><h4 class="article-text">Sin recursos</h4><p class="article-text">
        Mercedes y su hijo viven con 268 euros al mes. Es lo que recibe Alberto de su paga de dependencia. La mujer no encuentra empleo desde hace a&ntilde;os. Tampoco sabe con qui&eacute;n dejar&iacute;a al joven si la llamaran para alg&uacute;n trabajo. Adem&aacute;s de su discapacidad intelectual, el chico sufre apneas y no puede hablar desde que padeci&oacute; una meningitis que le afect&oacute; a las cuerdas vocales. &ldquo;Cuando cuento todo esto, a la gente le da miedo hacerse cargo de &eacute;l&rdquo;, asegura. Ella tampoco est&aacute; bien. Hace un a&ntilde;o tuvo un carcinoma. El tratamiento contra el c&aacute;ncer le produjo una vasculitis que, cada cierto tiempo, le ocasiona hemorragias.
    </p><p class="article-text">
        Cuando pensaba que la situaci&oacute;n no pod&iacute;a complicarse m&aacute;s, apareci&oacute; una notificaci&oacute;n de desahucio. Sab&iacute;a que la orden de desalojo llegar&iacute;a, &ldquo;pero como no molesto a nadie y no hago ruido ni nada, aparentemente estaba tranquila. Era consciente de que llegar&iacute;a ese momento, pero no tan r&aacute;pido. S&eacute; de mucha gente que est&aacute; de okupa desde hace a&ntilde;os y a&uacute;n no han recibido notificaci&oacute;n&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Ha intentado llegar a un acuerdo con el banco para tramitar un alquiler social. &ldquo;Pero yo soy una okupa y no quieren saber nada, s&oacute;lo que me ponga en la calle&rdquo;, dice. Ha acudido a Servicios Sociales del Ayuntamiento, pero no le dan soluci&oacute;n. Le dicen que los desahucios &ldquo;no son competencia de ellos&rdquo; y que no tienen viviendas sociales donde alojarlos. Ha intentado reunirse con el alcalde, pero a&uacute;n espera por la cita. Tambi&eacute;n por que le notifiquen qui&eacute;n ser&aacute; su abogado. &ldquo;Mi hijo es el motor que me levanta todos los d&iacute;as. La soluci&oacute;n no es meterlo en un centro. Conozco experiencias &lsquo;moment&aacute;neas&rsquo; de padres que a&uacute;n est&aacute;n en los juzgados para que les devuelvan a sus hijos&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No veo soluci&oacute;n ninguna&rdquo;, lamenta. Sus cosas est&aacute;n en cajas a la espera del juicio. Sabe que se ir&aacute; en breve a la calle. No puede pagar un alquiler con 268 euros y mantenerse ella y su hijo. Las ayudas no llegan y tampoco una oferta de trabajo. &ldquo;La &uacute;nica opci&oacute;n es meterme en otra casa para que vuelva a pasar lo mismo y vuelvan a echarme a la calle&rdquo;, dice resignada.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, sabe que esa no es la soluci&oacute;n. &ldquo;Lo &uacute;nico que pido y quiero es que a quien le competa este tema haga algo o tramite con el banco. Que pueda hablar con ellos y me pongan un alquiler social o una vivienda porque las hay&rdquo;, insiste.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, el &uacute;ltimo censo de poblaci&oacute;n y viviendas, elaborado por el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, hace ocho a&ntilde;os, se&ntilde;ala que en Fuerteventura hab&iacute;a 53.942 viviendas. De ellas, 8.142 estaban vac&iacute;as, pr&aacute;cticamente la mitad, en Puerto del Rosario: 3.941. Si se tiene en cuenta la crisis econ&oacute;mica que se desat&oacute; en 2008 y c&oacute;mo esta paraliz&oacute; casi por completo la construcci&oacute;n de viviendas en la Isla, a grandes rasgos la situaci&oacute;n no ha variado demasiado. Adem&aacute;s, la construcci&oacute;n de grandes promociones privadas no ha vuelto a ponerse en marcha.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el anterior Gobierno de Canarias dise&ntilde;&oacute; un plan de vivienda hasta 2022, pero con pocas medidas espec&iacute;ficas para Fuerteventura. El Ejecutivo regional inici&oacute; los tr&aacute;mites para la construcci&oacute;n de 200 viviendas en Arrecife. Sin embargo, para Fuerteventura no hay un proyecto de esa envergadura. Adem&aacute;s, la iniciativa del Gobierno de Canarias para adquirir 180 viviendas, ya construidas, en toda la comunidad aut&oacute;noma, apenas contempla comprar 25 en Fuerteventura.
    </p><p class="article-text">
        A Mercedes no le asusta acabar durmiendo en la playa, pero le preocupa su hijo. &ldquo;Me sugirieron la opci&oacute;n de ponerlo en un centro, de forma provisional, hasta que se solucione la situaci&oacute;n&rdquo;, pero se niega a ello. &ldquo;Mi hijo es el motor que me levanta todos los d&iacute;as. La soluci&oacute;n no es meterlo en un centro. Conozco experiencias que iban a ser moment&aacute;neas y a&uacute;n est&aacute;n luchando en los juzgados para que les devuelvan a sus hijos. Por ah&iacute; no paso&rdquo;, sentencia.
    </p><p class="article-text">
        Mientras Mercedes relata su historia, Alberto apura su refresco. De vez en cuando, levanta la mirada y sonr&iacute;e. Vive ajeno a todo, aunque en los &uacute;ltimos d&iacute;as est&aacute; algo nervioso al ver a su madre metiendo las cosas en cajas. Tampoco sabe que &eacute;l y su madre est&aacute;n denunciados por el banco por haber okupado una vivienda de su propiedad. A cada uno de ellos, la entidad bancaria le pide 1.000 euros. 2.000 en total. Mucho dinero para quienes no saben d&oacute;nde dormir&aacute;n en unos d&iacute;as.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Aug 2019 10:36:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mercedes y su hijo Alberto, con síndrome de down, serán desahuciados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Síndrome de Down]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mercedes y su hijo Alberto, con síndrome de down, serán desahuciados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/mercedes-y-su-hijo-alberto-con-s%C3%ADndrome-de-down-ser%C3%A1n-desahuciados]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Aug 2019 07:41:55 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mercedes y su hijo Alberto, con síndrome de down, serán desahuciados]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José Federico Viera, vocal del Colegio de fisioterapeutas de Canarias: “La fisioterapia a domicilio es una asignatura pendiente en Fuerteventura”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/%E2%80%9Cla-fisioterapia-domicilio-es-una-asignatura-pendiente-en-fuerteventura%E2%80%9D]]></link>
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      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jul 2019 09:46:34 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[José Federico Viera, vocal del Colegio de fisioterapeutas de Canarias: “La fisioterapia a domicilio es una asignatura pendiente en Fuerteventura”]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A ocho escalones de la libertad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/ocho-escalones-de-la-libertad]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/ocho-escalones-de-la-libertad]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jul 2019 09:47:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[A ocho escalones de la libertad]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El drama de la inmigración: 20 años desde el naufragio de la primera patera en Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/inmigracion-pateras-canarias-historia-naufragio_1_1437050.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0eab40ab-c259-4579-bf42-ca65ba3b28c7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Personas llegadas en patera a la playa de Gran Tarajal en 2003.  (Carlos de Saá)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Aquel naufragio fue como un golpe en el estómago. Desde hacía algunos años venían llegando embarcaciones a Fuerteventura y Lanzarote con jóvenes migrantes, pero nunca había ocurrido ninguna tragedia, que supiéramos”, recuerda el periodista Pepe Naranjo</p></div><p class="article-text">
        Era viernes por la noche. Ese d&iacute;a un grupo de j&oacute;venes magreb&iacute;es empezaba a acariciar el sue&ntilde;o europeo. Estaba previsto salir de la playa de El Aai&uacute;n en una patera rumbo a Canarias. En principio, ser&iacute;a un viaje m&aacute;s, por la ruta hacia Europa, que dos saharauis abrieron el 28 de agosto de 1994, siguiendo la luz del Faro de La Entallada, en Tuineje. Sin embargo, esta vez ser&iacute;a diferente. La embarcaci&oacute;n se hundi&oacute; a 300 metros de la costa y nueve de sus tripulantes terminaron ahogados en una playa de Morro Jable. Era el primer naufragio documentado de una patera que se dirig&iacute;a a Canarias. Era el 26 de julio de 1999.
    </p><p class="article-text">
        Este mes de julio se cumplen 20 a&ntilde;os del hundimiento de la primera patera en aguas de la Isla. En ella, murieron nueve j&oacute;venes de la zona de Guelm&iacute;n, una zona rural del sur de Marruecos. La cifra de tripulantes bail&oacute; entre 14 y 21 aquellos d&iacute;as. Los supervivientes aseguraron haber pagado 4.000 dirhams, unas 70.000 pesetas, por subirse a una embarcaci&oacute;n de apenas 6 metros de largo con un motor de 15 caballos.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n contaron que el encargado de acercarlos al <em>sue&ntilde;o europeo</em> era Abdoula, un marroqu&iacute; acostumbrado, tal vez, a realizar en otras ocasiones el viaje. Sin embargo, esta vez se equivoc&oacute;. En vez de desembarcar por alguna de las playas pr&oacute;ximas al Faro de La Entallada, se fue m&aacute;s hacia el sur, hacia Morro Jable.
    </p><p class="article-text">
        El periodista grancanario Pepe Naranjo daba a conocer aquellos d&iacute;as en el peri&oacute;dico <em>Canarias 7</em> algunos detalles del naufragio a partir del testimonio de los supervivientes. Al llegar a Morro Jable, el supuesto patr&oacute;n &ldquo;quiso huir de la presencia de la gente, no desembarcar por el muelle, as&iacute; que decidi&oacute; retroceder. Fue en ese momento cuando la patera choc&oacute; contra una roca, se desestabiliz&oacute; y un hombre cay&oacute; al agua. En un intento desesperado por salvarlo, los ocupantes de la embarcaci&oacute;n corrieron a la borda por donde cay&oacute; y la patera volc&oacute; para no volver a salir a flote&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pepe Naranjo escribe estos d&iacute;as para el diario <em>El Pa&iacute;s</em> sobre el virus del &eacute;bola y su expansi&oacute;n por la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo donde la epidemia se ha cobrado 1.500 vidas desde agosto. Desde &Aacute;frica recuerda otra de las grandes tragedias del continente africano: la emigraci&oacute;n y la muerte de miles de personas intentando llegar a Europa, muchas de ellas en aguas canarias.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aquel naufragio fue como un golpe en el est&oacute;mago. Desde hac&iacute;a algunos a&ntilde;os ven&iacute;an llegando embarcaciones a Fuerteventura y Lanzarote con j&oacute;venes migrantes, pero nunca hab&iacute;a ocurrido ninguna tragedia, que supi&eacute;ramos. Desde aquel d&iacute;a, tuvimos la constataci&oacute;n de que, adem&aacute;s de la incomodidad o el laberinto legal posterior con riesgo de expulsi&oacute;n y la situaci&oacute;n de irregularidad, se estaban jugando la vida&rdquo;, comenta.
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        Este periodista especializado en migraciones recuerda las im&aacute;genes grabadas por Gerardo Jorge para <em>TVE</em> de un cad&aacute;ver empujado por las olas en la playa de La Se&ntilde;ora: &ldquo;Aquello me impact&oacute;. Pero sobre todo la imagen de siete cad&aacute;veres tirados en el suelo de la cofrad&iacute;a de pescadores de Morro Jable&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Naranjo titulaba una de sus informaciones <em>Ruleta macabra en la morgue de Fuerteventura</em> donde contaba c&oacute;mo familiares y amigos de los desaparecidos, residentes en las islas, se acercaban hasta la morgue del Hospital de Fuerteventura con el est&oacute;mago encogido, temiendo encontrar a alguno de sus conocidos entre los muertos. Recuerda c&oacute;mo &ldquo;algunos sal&iacute;an con la alegr&iacute;a de que no estaba all&iacute; su hermano, primo o amigo y otros con todo el dolor grabado en el rostro. Por primera vez, Canarias viv&iacute;a de cerca el drama migratorio&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Los motivos por los que aquellos j&oacute;venes decidieron subirse a una patera se fueron para siempre con ellos. Pero este periodista, con m&aacute;s de 20 a&ntilde;os a sus espaldas cubriendo historias de migraciones, asegura que &ldquo;siempre coincide en una gran falta de expectativas en su pueblo de origen, unido a la existencia de una idea generalizada de que al otro lado del mar y en la patera est&aacute;n las soluciones que no encuentran en sus pa&iacute;ses&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes proced&iacute;an de Guelm&iacute;n, un pueblo cerca de Sidi Ifni, bajo jurisdicci&oacute;n espa&ntilde;ola hasta la proclamaci&oacute;n del nuevo reino independiente de Marruecos. All&iacute; los j&oacute;venes, la mayor&iacute;a de ellos muy humildes, trabajaban en las minas de fosfatos, en la agricultura o estudiaban hasta que alguien les met&iacute;a en la cabeza la idea de empezar una nueva vida en el continente vecino.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gritos en el agua</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otra de las personas que vivi&oacute; aquellos d&iacute;as el proceso de b&uacute;squeda y rescate de los cuerpos fue el jefe de Seguridad y Emergencias del Cabildo de Fuerteventura, Fran Torres. Por aquel entonces, Fran era un trabajador de banco que dedicaba su tiempo de ocio a temas de salvamento en el municipio de P&aacute;jara.
    </p><p class="article-text">
        Torres recuerda c&oacute;mo recibi&oacute; la llamada de un compa&ntilde;ero, el patr&oacute;n Antonio Morc&iacute;n, que le indicaba que se hab&iacute;a recibido un aviso por parte de gente que estaba de acampada en la playa de Las Coloradas. Le dec&iacute;an que hab&iacute;a llegado una patera y que hab&iacute;an escuchado gritos en el agua de madrugada. Al d&iacute;a siguiente, se activ&oacute; un dispositivo de b&uacute;squeda en la zona.
    </p><p class="article-text">
        Este especialista en salvamento explica c&oacute;mo empezaron a encontrar cuerpos en el fondo del agua, &ldquo;un fondo de arena limpia y tranquilo, con unos cuatro metros de profundidad. Los cuerpos los &iacute;bamos sacando con gafas y tubo, ni siquiera con equipos de buceo. Me llamaba la atenci&oacute;n el brillo de las latas que tra&iacute;an con comida para la traves&iacute;a. El brillo nos iba marcando el sitio donde pod&iacute;an estar los cuerpos&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        En sus recuerdos tambi&eacute;n est&aacute; la imagen de un ni&ntilde;o, no deb&iacute;a tener m&aacute;s de 14 a&ntilde;os, flotando. &ldquo;Eran cr&iacute;os que se ahogaron en un palmo de agua porque entraron por el lado equivocado de la playa. Creo que desde la patera vieron las luces de la gente que estaba acampada y se alejaron hacia el sur, unos cien metros, y ah&iacute; tocaron con piedras y volcaron&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La playa de la Se&ntilde;ora, en Morro Jable, se llen&oacute; esos d&iacute;as de embarcaciones, helic&oacute;pteros de rescate y miembros de Salvamento que sacaban del mar cuerpos sin vida. Hasta ese entonces, lo com&uacute;n hab&iacute;a sido rescatar a alg&uacute;n turista ahogado o a un pescador en apuros. La imagen de aquel final de julio contrastaba con la de los turistas europeos que, cerca de all&iacute;, intentaban regresar a sus hogares algo m&aacute;s bronceados.
    </p><p class="article-text">
        El fot&oacute;grafo Juan Medina trabajaba por aquel entonces para la <em>Agencia Efe</em>. Desde 1998 documentaba la llegada de pateras a las costas majoreras. &ldquo;Fue un hecho verdaderamente dram&aacute;tico. Era la primera vez que se ten&iacute;a constancia de p&eacute;rdidas de vidas humanas, pr&aacute;cticamente, en las playas de la Isla. Se conoc&iacute;a que muchas pateras se perd&iacute;an o naufragaban, pero no hab&iacute;a constancia de ello&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Este fotoperiodista recuerda c&oacute;mo, en este caso y en un mont&oacute;n de ellos m&aacute;s, &ldquo;la gente de a pie reaccion&oacute; de forma muy solidaria. Desde el sur al norte, a Pozo Negro o cualquier otro pueblo llegaban much&iacute;simas pateras y la gente siempre arrim&oacute; el hombro, dio ropa seca y hubo un plato de comida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Medina trabaja en la actualidad para la <em>Agencia Reuters</em>. Realiza infinidad de coberturas, pero cada vez que tiene la oportunidad regresa al fen&oacute;meno migratorio. Hace unas semanas estuvo en Motril (Granada) donde un ferry que iba de Marruecos a Motril tuvo que rescatar a 20 personas de una patera en la que viajaban 40. Los otros 20 estaban desaparecidos. &ldquo;Como profesionales tenemos que seguir prestando atenci&oacute;n. Una vez que se conoce el tema, no se puede mirar hacia otro tema&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        El fot&oacute;grafo se&ntilde;ala c&oacute;mo aquel episodio en la Isla &ldquo;pas&oacute; de ser un hecho puntual y luctuoso a un drama estructurado&rdquo;. El hundimiento de la embarcaci&oacute;n abri&oacute; paso a un goteo de muertes y naufragios en Fuerteventura, un territorio que algunos bautizaron como el nuevo cementerio de &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un goteo incesante</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tras la llegada, el 28 de agosto de 1994, de dos saharauis a la playa de Las Salinas del Carmen hubo que esperar hasta el 6 de febrero de 1995 para ver llegar una nueva embarcaci&oacute;n, esta vez a Caleta de Fuste. Tras ellas, llegaron otras. Luego muchas m&aacute;s. Comenzaron a llegar menores, mujeres, algunas de ellas embarazadas o con reci&eacute;n nacidos. M&aacute;s tarde, embarcaciones, que part&iacute;an desde Nuadib&uacute; o Saint Louis con subsaharianos a bordo de Costa de Marfil, Mal&iacute;, Guinea Conakry, Ghana, Nigeria... Eran los tiempos de personas hacinadas en la antigua terminal del Aeropuerto, ocultos a la mirada de los periodistas, y la de las l&aacute;pidas de cemento en los cementerios donde se le&iacute;a <em>inmigrante sin identificar</em>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Todo aquello supuso, quiz&aacute;s, el mayor reto pol&iacute;tico, social y humano para el Cabildo&rdquo;, afirma Natividad Cano, en aquellas fechas consejera de Asuntos Sociales de la instituci&oacute;n insular. Recuerda lo dif&iacute;cil que fue enfrentarse a un problema &ldquo;totalmente desconocido, no s&oacute;lo a nivel pol&iacute;tico sino tambi&eacute;n por parte de la poblaci&oacute;n&rdquo;. Los inmigrantes llegaban a una Isla con infraestructuras insuficientes para la poblaci&oacute;n local.
    </p><p class="article-text">
        Cano recuerda episodios como el de la patera de Morro Jable, que &ldquo;dif&iacute;cilmente he podido olvidar a pesar de los 20 a&ntilde;os que han trascurrido. Fueron muchas las pateras que terminaban contra las rocas de nuestras costas y fueron muchos los inmigrantes que murieron, no s&oacute;lo a lo largo de la traves&iacute;a, sino incluso en la propia llegada a la costa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Eran, contin&uacute;a, &ldquo;hechos terribles en los que lo &uacute;nico que pod&iacute;amos hacer era darles una sepultura digna y poco m&aacute;s&rdquo;. Se trataba de ir dando soluciones sobre la marcha, buscando traductores para hacer frente a la barrera del idioma, espacios donde alojar a los menores y cementerios donde dar sepultura a los muertos. Natividad concluye asegurando que &ldquo;si se volviera a presentar un repunte tan fuerte como el anterior, nos encontrar&iacute;amos con que seguimos pr&aacute;cticamente en la misma situaci&oacute;n, faltando recursos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Homenaje a las v&iacute;ctimas</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Asociaci&oacute;n Entremares y Ra&iacute;z del Pueblo homenajear&aacute;n a finales de julio a los muertos en la patera de Morro Jable en 1999. El homenaje se iniciar&aacute; el 25 de julio con la proyecci&oacute;n del documental <em>El Naufragio, 30 a&ntilde;os de memoria sumergida</em> con guion del periodista Nicol&aacute;s Castellano. Ser&aacute; en la antigua Universidad Popular, en Puerto del Rosario. Tras la proyecci&oacute;n, habr&aacute; un coloquio donde intervendr&aacute;n Nicol&aacute;s Castellano, el tambi&eacute;n periodista Jos&eacute; Naranjo, el fot&oacute;grafo Juan Medina, el jefe de Seguridad y Emergencias del Cabildo majorero, Fran Torres, e Issa Sidibe, superviviente de un naufragio en Fuerteventura.
    </p><p class="article-text">
        El documental volver&aacute; a proyectarse en Ra&iacute;z del Pueblo, en La Oliva, el 26, y un d&iacute;a despu&eacute;s en la Casa de la Juventud de Morro Jable. A las 12.00 del mediod&iacute;a tambi&eacute;n se realizar&aacute;, el d&iacute;a 27, una ofrenda floral al mar y se rezar&aacute;n oraciones a las v&iacute;ctimas en la playa de la Se&ntilde;ora, en Morro Jable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/inmigracion-pateras-canarias-historia-naufragio_1_1437050.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jul 2019 07:28:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El drama de la inmigración: 20 años desde el naufragio de la primera patera en Canarias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Pateras,Canarias,Historia,Naufragios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y de repente, un hogar para Sara: catorce años esperando una familia de acogida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/y-de-repente-un-hogar-para-sara]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/y-de-repente-un-hogar-para-sara]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Jun 2019 16:15:22 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Y de repente, un hogar para Sara: catorce años esperando una familia de acogida]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sandra Osorio, solicitante de asilo: “El miedo a no ser yo fue lo que me obligó a emigrar”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/sandra-osorio-solicitante-obligo-emigrar-asilo-colombia-fuerteventura_1_1498962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6d1c90a2-9820-47a8-a706-f0fbb2b77cab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Sandra Osorio, defensora de los derechos humanos y líder social en Colombia. (Foto: Carlos de Saá) "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Al tener la tarjeta, tenemos los mismos derechos y deberes que un español, pero las entidades no conocen la ley”, comenta esta defensora de los derechos humanos y líder social en Colombia</p></div><p class="article-text">
        Denunciar el maltrato a las mujeres, el abandono de menores o la falta de gobernabilidad de las administraciones oblig&oacute; a Sandra Osorio, defensora de los derechos humanos y l&iacute;der social en Colombia, a huir de su pa&iacute;s en 2017 y convertirse en solicitante de asilo en Espa&ntilde;a. &ldquo;El miedo a no tener oportunidades y a no ser yo fue lo que me oblig&oacute; a emigrar&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Amnist&iacute;a Internacional considera Colombia como uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s peligrosos para la defensa de los derechos humanos. Los principales afectados son aquellos que ejercen liderazgos comunales, ind&iacute;genas, afrodescendientes y quienes defienden los derechos de las v&iacute;ctimas del conflicto armado. Seg&uacute;n la Defensor&iacute;a del Pueblo, 311 l&iacute;deres sociales fueron asesinados entre el 1 de enero de 2016 y el 30 de junio de 2018.
    </p><p class="article-text">
        Sandra Osorio tuvo que huir a Ecuador en 2016 en busca de protecci&oacute;n internacional para no acabar como algunos de sus colegas. La condici&oacute;n de refugiada no le lleg&oacute; y tuvo que regresar de nuevo a Colombia hasta que pudo viajar a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la historia de esta mujer arranca en Quind&iacute;o, uno de los departamentos del Eje cafetero colombiano. All&iacute; vivi&oacute; una infancia feliz junto a su familia y una adolescencia marcada por la muerte de su padre, hace ahora 23 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Quind&iacute;o experiment&oacute; la prosperidad de ser una zona cafetera hasta que la violencia apareci&oacute; por la puerta y los desgobiernos empezaron a campar a sus anchas. Quind&iacute;o y su capital Armenia hab&iacute;an vivido al margen de las guerrillas. El departamento cafetero era la cuna de grandes l&iacute;deres como el cofundador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) Manuel Marulanda V&eacute;lez. Ese privilegio, tal vez, la hab&iacute;a librado del conflicto guerrillero que amenazaba a otros departamentos del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La bonanza cafetera convirti&oacute; a Quind&iacute;o en un refugio para los colombianos de otros departamentos que s&iacute; sufr&iacute;an las consecuencias de la guerrilla. Se calcula que m&aacute;s de 7,7 millones de personas han sido v&iacute;ctimas de desplazamientos internos desde 1985, como consecuencia del conflicto armado. A ello se une el reto humanitario que vive Colombia, tras convertirse en el primer receptor del &eacute;xodo venezolano.
    </p><p class="article-text">
        Sandra explica c&oacute;mo la llegada de miles de personas a Quind&iacute;o fue acrecentando los problemas sociales, la drogadicci&oacute;n, la prostituci&oacute;n y c&oacute;mo se crearon cordones de pobreza y miseria alrededor de la ciudad. Como consecuencia, las industrias y empresas han hecho las maletas y se han ido a otros lugares.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n anim&oacute; a Sandra y a un grupo de amigos a empezar a trabajar en la zona a trav&eacute;s de la Organizaci&oacute;n Comunal, una instancia a trav&eacute;s de la cual las comunidades deciden organizarse para liderar e impulsar procesos comunitarios en barrios, a trav&eacute;s de la participaci&oacute;n. Se estructura a trav&eacute;s de la Junta de Acci&oacute;n Comunal, conformada por l&iacute;deres sociales y pol&iacute;ticos de la zona, y su trabajo se centra en conocer las necesidades de la comunidad, intentar mejorar su calidad de vida y actuar como voceros ante las administraciones.
    </p><p class="article-text">
        La joven recuerda c&oacute;mo consiguieron &ldquo;con esfuerzo&rdquo; llegar a ciertos estamentos p&uacute;blicos y ser parte activa de Unidad Nacional, el partido de la U como se le conoce com&uacute;nmente, fundado por el expresidente &Aacute;lvaro Uribe y con el que Juan Manuel Santos consigui&oacute; la reelecci&oacute;n en 2014.
    </p><p class="article-text">
        Poco a poco, los organismos comunales fueron ganando terreno en los departamentos de Colombia hasta que &ldquo;empezaron a sufrir la persecuci&oacute;n, no por parte de grupos armados de la guerrilla, sino de la delincuencia com&uacute;n por denunciar ciertas cosas&rdquo;, recuerda esta defensora de los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta c&oacute;mo denunciar cosas tan b&aacute;sicas como el maltrato a la mujer, el abandono de menores, la falta de gobernabilidad de la administraci&oacute;n frente a las comunidades o que no se invierta en un barrio por ser de un partido o de otro tienen un precio en Colombia.
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo de paz entre las FARC y el Gobierno colombiano no ha cesado la violencia en algunos de los departamentos del pa&iacute;s. Quind&iacute;o sigui&oacute; despu&eacute;s del acuerdo recibiendo los reductos de las FARC. &ldquo;Esa gente que, supuestamente, qued&oacute; tras el proceso de paz y que no sabe otra cosa m&aacute;s que delinquir&rdquo;, denuncia Sandra.
    </p><p class="article-text">
        La joven empez&oacute; a ser testigo de episodios de violencia en su comunidad. Recuerda c&oacute;mo vio matar a un vecino, con el que trabajaban para intentar apartarlo de la droga, a unos metros de ella y a plena luz del d&iacute;a, mientras el resto del pueblo o&iacute;a misa.
    </p><p class="article-text">
        La activista fue opositora a los acuerdos de paz de 2016. Deja claro que no se opon&iacute;a a ella sino a la forma que se le quer&iacute;a dar. &ldquo;Yo no puedo plantear una paz cuando el ciudadano com&uacute;n va en desigualdad frente al que ha empu&ntilde;ado un arma y al que luego le dar&aacute;n muchos beneficios como una vivienda y educaci&oacute;n&rdquo;, manifiesta.
    </p><p class="article-text">
        Explica c&oacute;mo, tras estudiar los acuerdos de paz, hab&iacute;a cosas que no cuadraban. Por ello, Sandra y otros miembros de la Junta de Acci&oacute;n Comunal decidieron salir a la calle a explicarle al pueblo los motivos por los que no se pod&iacute;a votar el refer&eacute;ndum. Todo aquello le sali&oacute; caro y tuvo que marcharse a Ecuador. All&iacute;, se cans&oacute; de esperar que se admitiera a tr&aacute;mite su solicitud de asilo.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, decidi&oacute; emigrar a Espa&ntilde;a. En una cafeter&iacute;a de Puerto del Rosario explica, mientras intenta entretener a su hijo de ocho meses y que las l&aacute;grimas le dejen seguir el relato, que cuando emigr&oacute; fue &ldquo;por el miedo a no tener oportunidades, a no ser yo&rdquo;. Atr&aacute;s dejaba, &ldquo;lo que m&aacute;s quer&iacute;a, a mi madre&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El 19 de septiembre de 2017 lleg&oacute; a Galicia. Tres semanas despu&eacute;s, solicit&oacute; asilo en la capital de Asturias, Oviedo. All&iacute;, las cosas no le resultaron tan f&aacute;ciles como pensaba que ser&iacute;an cuando decidi&oacute; irse de Colombia. Al final, hizo de nuevo las maletas y viaj&oacute; a Fuerteventura en busca de alguna oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el informe de la Comisi&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ayuda al Refugiado (CEAR) de 2018, Colombia es, tras Venezuela y Siria, el tercer pa&iacute;s solicitante de asilo en Espa&ntilde;a, con datos de 2017. Ese a&ntilde;o, 2.460 personas procedentes de Colombia solicitaron asilo en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        A principios de diciembre de 2017, Sandra obtuvo la tarjeta blanca, que indica que se ha solicitado la protecci&oacute;n y que dicha solicitud est&aacute; en proceso de admisi&oacute;n a tr&aacute;mite. En enero, la roja, el documento que certifica que se ha admitido a tr&aacute;mite la solicitud de asilo.
    </p><p class="article-text">
        En todo este tiempo, la vida de Sandra no ha sido f&aacute;cil, a pesar de llevar una cartulina roja que, en principio, le asigna una serie de derechos. &ldquo;Los que tenemos una solicitud admitida a tr&aacute;mite estamos en&nbsp;<em>stand by</em>. No somos residentes, pero tampoco irregulares&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        La ley que regula el asilo y la protecci&oacute;n internacional se&ntilde;ala que se proporcionar&aacute; a las personas solicitantes de protecci&oacute;n internacional, siempre que carezcan de recursos, los servicios sociales y de acogida necesarios para asegurar sus necesidades b&aacute;sicas en condiciones de igualdad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero desafortunadamente en Fuerteventura no hay recursos. He tenido colaboraci&oacute;n de los Servicios Sociales, que han sido muy buenos, pero en otras cosas como la ayuda para el alquiler de un piso se complica&rdquo;, comenta. El pago del alquiler m&aacute;s la fianza que piden los caseros son obst&aacute;culos que Sandra no puede sortear sin trabajo, madre soltera y a la espera de que nazca su segundo hijo.
    </p><p class="article-text">
        Cree que las autoridades frente al tema del asilo &ldquo;tienen un desconocimiento total. Al tener la tarjeta tenemos las mismos derechos y deberes que un espa&ntilde;ol, pero las entidades no conocen la ley&rdquo;, lamenta. En Fuerteventura, a veces, se le han abierto las puertas y ha podido trabajar como camarera, dependienta, asistenta de hogar&hellip; Pero no siempre ha cotizado en la Seguridad Social.
    </p><p class="article-text">
        Sandra comenta que, a pesar de todo ello, en la Isla ha recuperado muchas cosas que cre&iacute;a tener perdidas como el sentimiento de solidaridad. &ldquo;Despu&eacute;s de tanto tiempo trabajando con la comunidad, recibes desenga&ntilde;os pero, cuando he visto aqu&iacute; la solidaridad con la que me han tratado, he cre&iacute;do que a&uacute;n en el ser humano hay mucho que rescatar&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Entre las cosas buenas que ha encontrado en Fuerteventura est&aacute; haberse topado con el Partido Socialista de Libre Federaci&oacute;n. La organizaci&oacute;n pol&iacute;tica, formada por latinos residentes en Fuerteventura, concurri&oacute; a las elecciones del pasado 26 de mayo con candidatos al Parlamento de Canarias y al Ayuntamiento de Puerto del Rosario.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de una antigua jefa, tambi&eacute;n colombiana, Sandra conoci&oacute; la existencia del partido. Qued&oacute; para tomarse un caf&eacute; con los fundadores y cuando se levant&oacute; de la mesa ya sab&iacute;a que se meter&iacute;a de lleno en este partido que lucha por los derechos de la poblaci&oacute;n inmigrante. Uno de sus fundadores, Estervino Adame, de origen dominicano, no tard&oacute; en abrirle a ella y a su hijo las puertas de su casa.
    </p><p class="article-text">
        Sandra se sinti&oacute; identificada con el lema del partido (<em>De todos para todos</em>) y con sus propuestas de sanidad, empleo y vivienda no s&oacute;lo para la poblaci&oacute;n inmigrante. &ldquo;Tambi&eacute;n queremos trabajar para los espa&ntilde;oles que sufren los mismos problemas que nosotros, como la falta de empleo o de una vivienda&rdquo;, manifiesta la activista.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sent&iacute; que, a trav&eacute;s de ese partido, estaba haciendo lo mismo que en mi pa&iacute;s: mejorar la calidad de vida de todos los habitantes&rdquo;, cuenta esta mujer que fue candidata al Concejo de Armenia en 2015 por la Unidad Nacional y, m&aacute;s tarde, militante del Centro Democr&aacute;tico. Con el partido ha recuperado las ganas de seguir adelante. A veces, la ilusi&oacute;n desaparece. Es cuando recibe la noticia de que alguno de sus compa&ntilde;eros de Colombia ha sido asesinado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/sandra-osorio-solicitante-obligo-emigrar-asilo-colombia-fuerteventura_1_1498962.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Jun 2019 07:31:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sandra Osorio, solicitante de asilo: “El miedo a no ser yo fue lo que me obligó a emigrar”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Asilo,Colombia,Fuerteventura,Emigración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Está a salvo el patrimonio majorero del fuego?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/%C2%BFest%C3%A1-salvo-el-patrimonio-majorero-del-fuego]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 May 2019 11:28:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Está a salvo el patrimonio majorero del fuego?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El drama del Alzhéimer: Pocas ayudas y muchos obstáculos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/el-drama-del-alzh%C3%A9imer-pocas-ayudas-y-muchos-obst%C3%A1culos]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/el-drama-del-alzh%C3%A9imer-pocas-ayudas-y-muchos-obst%C3%A1culos]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 May 2019 07:21:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El drama del Alzhéimer: Pocas ayudas y muchos obstáculos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El STAJ denuncia “hacinamiento y falta de medios” en los juzgados de Majada Marcial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/el-staj-denuncia-%E2%80%9Chacinamiento-y-falta-de-medios%E2%80%9D-en-los-juzgados-de-majada-marcial]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 May 2019 08:51:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El STAJ denuncia “hacinamiento y falta de medios” en los juzgados de Majada Marcial]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una madre pide ayuda para que su hijo sordo tenga un intérprete de signos en la cárcel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/madre-ayuda-interprete-signos-carcel_1_1595066.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a513584b-06b9-4bce-82ab-d4353c396879_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Lydia Pérez y su marido han iniciado una lucha para intentar que su hijo tenga accesibilidad dentro del centro penitenciario."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Elías es un joven majorero con una sordera superior al 90 por ciento que le impide integrarse en el día a día de la cárcel de Tahíche, en Lanzarote</p><p class="subtitle">Vive un doble aislamiento al que su familia intenta dar solución con un intérprete de la lengua de signos que acuda al centro penitenciario dos o tres días a la semana.</p><p class="subtitle">Aunque han pedido ayuda a las administraciones majoreras, de momento, no ha llegado la respuesta</p></div><p class="article-text">
        El&iacute;as naci&oacute; hace 26 a&ntilde;os con una sordera que le produce una discapacidad del 56%. En el momento de su nacimiento, Fuerteventura viv&iacute;a muy alejada de la realidad que viven las personas con discapacidad auditiva. Su madre, Lydia P&eacute;rez, cuenta c&oacute;mo el chico aprendi&oacute; en el colegio, con ayuda de logopedas, &ldquo;un lenguaje de signos muy b&aacute;sico&rdquo; que le ha impedido comunicarse de mayor con total libertad. &ldquo;No hab&iacute;a asociaciones, ni siquiera conoc&iacute;a otras madres con las que compartir experiencias y reclamar mejoras&rdquo;, lamenta
    </p><p class="article-text">
        En mayo de 2013 el joven entr&oacute; en prisi&oacute;n acusado de un delito con arma blanca. Luego fue puesto en libertad a la espera de juicio y en 2016 volvi&oacute; a la c&aacute;rcel para hacer frente a una condena de diez a&ntilde;os. A pesar de tener un int&eacute;rprete de lengua de signos en el momento del juicio, Lydia insiste en que su sordera y el desconocimiento de la lengua de signos limit&oacute; su defensa. &ldquo;Creo que no estaba entendiendo todo lo que le dec&iacute;an&rdquo;, dice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su madre recuerda, a&ntilde;os despu&eacute;s, c&oacute;mo la llegada de El&iacute;as a prisi&oacute;n fue muy dura. A pesar de llevar un implante coclear, no pod&iacute;a comunicarse con facilidad con los funcionarios y el resto de presos. &ldquo;&Eacute;l no sab&iacute;a de qu&eacute; iba aquello. D&oacute;nde quedaba nada, ni siquiera el economato. Entraba en algo nuevo y encima con la falta de audici&oacute;n. Un funcionario me lleg&oacute; a decir que el miedo era si alg&uacute;n d&iacute;a hubiera que evacuar el centro y &eacute;l no se enterara y eso me preocupa&rdquo;, comenta.
    </p><h3 class="article-text">Sin locutorio</h3><p class="article-text">
        A&uacute;n contin&uacute;a teniendo limitaciones que le impiden ser igual al resto de reclusos. Dificultades para seguir el funcionamiento de los talleres que se imparten en el centro, problemas a la hora de comunicarse con la trabajadora social y el m&eacute;dico e, incluso, a la hora de recibir visitas en el locutorio. No puede usar el telefonillo porque es incapaz de o&iacute;r la conversaci&oacute;n. Mientras otros internos pueden tener m&aacute;s visitas al mes, &eacute;l s&oacute;lo puede ver a la familia en el vis a vis y eso est&aacute; permitido una vez al mes.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco puede usar el tel&eacute;fono de prisi&oacute;n para llamar a la familia cuando necesita que le lleven algo a prisi&oacute;n. Seg&uacute;n Lydia: &ldquo;Cuando quiere algo tiene que comunicarse con nosotros y tiene que ser a trav&eacute;s de carta, pero a veces tarda en llegar a mi casa hasta 15 d&iacute;as y eso es much&iacute;simo tiempo si necesita algo urgente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora Lydia y su marido han iniciado una lucha para intentar que su hijo tenga accesibilidad dentro del centro penitenciario. A trav&eacute;s de la consejera de Podemos en el Cabildo de Fuerteventura, Silvia Peixoto, entraron en contacto con la Fundaci&oacute;n Canaria para el Sordo (Funcasor) cuya misi&oacute;n es mejorar la calidad de vida de las personas sordas y de sus familiares.
    </p><p class="article-text">
        La directora t&eacute;cnica de Funcasor, Ver&oacute;nica Rodr&iacute;guez, cree que la mejor herramienta para que El&iacute;as tenga accesibilidad en prisi&oacute;n es a trav&eacute;s de la figura del int&eacute;rprete de lengua signos o de un mediador comunicativo, dos o tres veces a la semana. &ldquo;Es lo m&aacute;s factible para que &eacute;l pueda aprovechar el recurso aprendiendo la lengua de signos y a la vez el int&eacute;rprete sea el puente de comunicaci&oacute;n en los talleres que ofrece el centro&rdquo;, explica
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a a d&iacute;a de El&iacute;as en la prisi&oacute;n de Tah&iacute;che est&aacute; rodeado de barreras de comunicaci&oacute;n. Ver&oacute;nica insiste en que la mejor forma para la reintegraci&oacute;n de este tipo de personas es que se pueda relacionar con los compa&ntilde;eros, aprender alg&uacute;n oficio o asistir a un taller y subraya: &ldquo;La comunicaci&oacute;n es la base de todo y si la tiene limitada estos a&ntilde;os luego va a tener una dif&iacute;cil reinserci&oacute;n en el futuro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, advierte de que los problemas de comunicaci&oacute;n con toda la comunidad del centro, d&iacute;a tras d&iacute;a, pueden ocasionar da&ntilde;os a nivel psicol&oacute;gico. Despu&eacute;s de tanto tiempo as&iacute;, &ldquo;dudo que tenga a d&iacute;a de hoy una buena salud mental&rdquo;, apunta esta profesional.
    </p><p class="article-text">
        Funcasor ha presupuestado el proyecto de asistencia de un int&eacute;rprete de mayo a diciembre, pero lo ideal ser&iacute;a contar con una financiaci&oacute;n durante todo el tiempo que El&iacute;as permanezca ingresado en prisi&oacute;n. En el mes de octubre solicitaron ayuda al Cabildo. All&iacute; les derivaron al Ayuntamiento de Antigua, municipio donde reside la familia del joven. Tramitaron la solicitud, pero la respuesta sigue sin llegar. Desde Funcasor reclaman que las administraciones &ldquo;se pongan las pilas&rdquo; con este tipo de situaciones y recuerdan que son ciudadanos que ya de por s&iacute; sufren un aislamiento que se agrava cuando entran en una prisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el futuro, la familia y Funcasor se plantean otra l&iacute;nea a trabajar con la direcci&oacute;n del centro penitenciario. Se tratar&iacute;a de poder contar con un int&eacute;rprete al que recurrir en momentos puntuales para dar respuesta a situaciones concretas como las visitas al m&eacute;dico, los encuentros con la trabajadora social o, llegado el caso, si necesitara asistencia psicol&oacute;gica. Se persigue evitar que est&eacute; expuesto a una incomunicaci&oacute;n completa.
    </p><h3 class="article-text">Dos a&ntilde;os sin revisar el implante coclear</h3><p class="article-text">
        La &uacute;ltima vez que El&iacute;as acudi&oacute; a una revisi&oacute;n del implante coclear fue antes de entrar por segunda vez en prisi&oacute;n en 2016. La directora t&eacute;cnica de Funcasor, Ver&oacute;nica Rodr&iacute;guez, insiste en que un implante coclear necesita una programaci&oacute;n, una estimulaci&oacute;n y una rehabilitaci&oacute;n logop&eacute;dica que no se tiene en la c&aacute;rcel y puede ocasionar que el implante no funcione correctamente.
    </p><p class="article-text">
        Para hacer esa programaci&oacute;n y la valoraci&oacute;n de c&oacute;mo va el implante coclear tiene que acudir a la Unidad de Hipoacusia del Hospital Insular de Gran Canaria. La familia y Funcasor est&aacute;n viendo con el centro penitenciario c&oacute;mo hacer para que el joven acuda a revisi&oacute;n y poder realizarle los ajustes y la estimulaci&oacute;n del aparato.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/madre-ayuda-interprete-signos-carcel_1_1595066.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Apr 2019 18:53:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una madre pide ayuda para que su hijo sordo tenga un intérprete de signos en la cárcel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lanzarote,Discapacidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Víctimas y sindicatos denuncian la falta de medios del Juzgado de violencia sobre la mujer en Fuerteventura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/vi%CC%81ctimas-y-sindicatos-denuncian-la-falta-de-medios-del-juzgado-de-violencia-sobre-la-mujer]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/vi%CC%81ctimas-y-sindicatos-denuncian-la-falta-de-medios-del-juzgado-de-violencia-sobre-la-mujer]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Apr 2019 08:00:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Víctimas y sindicatos denuncian la falta de medios del Juzgado de violencia sobre la mujer en Fuerteventura]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Víctimas,Sindicatos,Denuncias,Juzgados,Fuerteventura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[María Sanz, la mujer de sueños de película]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/mar%C3%ADa-sanz-la-mujer-de-sue%C3%B1os-de-pel%C3%ADcula]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/mar%C3%ADa-sanz-la-mujer-de-sue%C3%B1os-de-pel%C3%ADcula]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Jan 2019 11:40:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[María Sanz, la mujer de sueños de película]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tomás Manzano, padre de un niño con fibrosis quística: “Lo que pido es que tengan los mismos adelantos que se están consiguiendo en otros países”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/tom%C3%A1s-manzano-padre-de-un-ni%C3%B1o-con-fibrosis-qu%C3%ADstica-%E2%80%9Clo-que-pido-es-que-tengan-los-mismos]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/tom%C3%A1s-manzano-padre-de-un-ni%C3%B1o-con-fibrosis-qu%C3%ADstica-%E2%80%9Clo-que-pido-es-que-tengan-los-mismos]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Jan 2019 08:37:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tomás Manzano, padre de un niño con fibrosis quística: “Lo que pido es que tengan los mismos adelantos que se están consiguiendo en otros países”]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Fibrosis quística,Enfermedades raras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un informe médico pericial concluye que la muerte del joven Pedro Fariña era “evitable”]]></title>
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      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Jan 2019 09:02:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un informe médico pericial concluye que la muerte del joven Pedro Fariña era “evitable”]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un estudio descubre nuevas especies invasoras de artrópodos en el Saladar de Jandía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/descubre-invasoras-artropodos-saladar-jandia_1_1769306.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6849c8bd-d0d4-494f-b7e3-1eeb6b6d41d9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Saladar de Jandía."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cercanía de los complejos hoteleros del núcleo de Morro Jable, donde se han introducido especies vegetales de interés ornamental en sus jardines, puede ser el origen de la presencia de estas especies, algunas “potencialmente invasoras”</p><p class="subtitle">“Desarrollan una notable influencia sobre las especies locales con las que compiten por los recursos disponibles en un saladar con pocos recursos alimenticios”, subraya uno de los biólogos descubridores</p><p class="subtitle">Otra de las sorpresas para los investigadores ha sido la de poder citar por primera vez nueve tipos de insectos hasta ahora desconocidos</p></div><p class="article-text">
        Hay tres tipos de artr&oacute;podos m&aacute;s en la isla de Fuerteventura. Y han aparecido en el Saladar de Jand&iacute;a, &uacute;nico humedal canario reconocido en el mundo. Se trata de tres nuevas especies de invertebrados descubiertas en este singular paraje natural del sur de la isla de Fuerteventura, y dados a conocer como una de las principales conclusiones del Estudio de la Fauna de Artr&oacute;podos del Saladar de Jand&iacute;a, realizado por dos bi&oacute;logos canarios.
    </p><p class="article-text">
        Los responsables del estudio, el bi&oacute;logo del Laboratorio de Entomolog&iacute;a Aplicada del Centro de Investigaciones Forenses (CIFOR) y del Grupo de Investigaci&oacute;n Tarha de la Universidad de las Palmas, N&eacute;stor L&oacute;pez, y la bi&oacute;loga del Laboratorio de Entomolog&iacute;a Aplicada del Centro de Investigaciones Forenses, Clara Pati&ntilde;o, estuvieron desde julio a octubre de este a&ntilde;o recogiendo muestras en el Saladar de Jand&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        N&eacute;stor L&oacute;pez explica que entre los objetivos de este trabajo, encargado por la Reserva de la Biosfera de Fuerteventura, estaba &ldquo;realizar por primera vez un estudio sistem&aacute;tico de los artr&oacute;podos del saladar&rdquo;. El proyecto permitir&iacute;a sacar a la luz las especies end&eacute;micas existentes y tambi&eacute;n detectar las invasoras &ldquo;cuya presencia es com&uacute;n por la proximidad del saladar a un n&uacute;cleo tur&iacute;stico en el que se est&aacute;n introduciendo plantas ornamentales&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Otro de los objetivos era detectar especies que, por sus singularidades ecol&oacute;gicas, pudieran ser utilizadas como bioindicadores zool&oacute;gicos para actuar como term&oacute;metro y conocer el estado de salud del saladar. Tambi&eacute;n se colocaron trampas especializadas para cazar el mosquito Aedes aegypti, trasmisor de enfermedades como el dengue, despu&eacute;s de que en diciembre de 2017 se decretara la emergencia sanitaria al encontrar mosquitos de esta especie en el barrio de Las Granadas, en Puerto del Rosario. &ldquo;Se capturaron otro tipo de mosquitos en el saladar, pero no el Aedes aegypti&rdquo;, explica el bi&oacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        Tras cuatro meses de trampeo y b&uacute;squeda de artr&oacute;podos, los dos bi&oacute;logos regresaron a Gran Canaria con muestras de 152 especies distintas de las que 28 son end&eacute;micas del archipi&eacute;lago. La principal sorpresa ha sido poder citar tres tipos de artr&oacute;podos desconocidos hasta ahora en Canarias: la avispita Meria vonizongo, natural de Madagascar, el coccin&eacute;lido o mariquita Parexochomus nigromalucatus de distribuci&oacute;n Pale&aacute;rtica y el escarabajo del g&eacute;nero Protaetia sp.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para N&eacute;stor L&oacute;pez poder citar estas tres especies de artr&oacute;podos por primera vez en el archipi&eacute;lago canario supone &ldquo;un gran descubrimiento y m&aacute;s si tenemos en cuenta el poco tiempo que dur&oacute; el muestreo, tres meses, y lo restringido del &aacute;rea prospectada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la espera de resultados definitivos, el bi&oacute;logo se atreve a citar en el Saladar de Jand&iacute;a nueve especies de las que hasta ahora se desconoc&iacute;a su existencia en la isla. Por delante a&uacute;n quedan horas de laboratorio, pero de algunas de ellas ya no hay lugar a dudas como la avispita par&aacute;sita de las cucas&nbsp;(Evania appendigaster), un grillo end&eacute;mico, el Cycloptiloides canariensis, &nbsp;el ichneum&oacute;nido Syzeuctus baezi, hormigas del g&eacute;nero Lepisiota sp. y dos especies distintas de embi&oacute;teros.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n han encontrado algunos candidatos para ser utilizados como bioindicadores zool&oacute;gicos para conocer la salud del saladar. &ldquo;Tenemos algunos candidatos aunque a&uacute;n no podemos aventurarnos a determinar si podr&iacute;an ser utilizados ya que, entre otras cosas, deben ser f&aacute;cilmente identificables. Seguiremos trabajando&rdquo;, apunta el bi&oacute;logo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante el muestro para el que se utilizaron trampas de luz, mangueo, paraguas japon&eacute;s y trampas de ca&iacute;da tambi&eacute;n se recogieron muestras de especies invasoras como la hormiga argentina (Linepithema humille) y otras de los g&eacute;neros Lepisiota sp.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Especies en peligro</strong>
    </p><p class="article-text">
        El bi&oacute;logo de la Universidad de Las Palmas asegura que la cercan&iacute;a de los complejos hoteleros del n&uacute;cleo de Morro Jable, donde se han introducido especies vegetales de inter&eacute;s ornamental en sus jardines, puede ser el origen de la presencia de estas especies en el Saladar de Jand&iacute;a. Seg&uacute;n L&oacute;pez algunas &ldquo;resultan potencialmente invasoras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El especialista alerta del peligro que suponen para el saladar y las especies end&eacute;micas que en &eacute;l habitan. &ldquo;Desarrollan una notable influencia sobre las especies locales con las que compiten por los recursos disponibles en un saladar con pocos recursos alimenticios&rdquo;, subraya.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los problemas a los que se enfrenta el saladar, &uacute;nico humedal canario reconocido dentro del Convenio Ramsar, es la introducci&oacute;n de grandes poblaciones de mam&iacute;feros, especialmente de ardillas morunas, &ldquo;cuya alimentaci&oacute;n se basa, en parte, en el consumo de artr&oacute;podos y otros invertebrados&rdquo;, recogen los bi&oacute;logos en el estudio.
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        A ellos se suman otros vertebrados que campan a sus anchas por el saladar como el erizo moruno, &ldquo;cuya presencia constituye un problema a destacar ya que preda sobre todo tipo de invertebrados&rdquo;, se&ntilde;ala L&oacute;pez. Tampoco se libra el Saladar de Jand&iacute;a de otros inquilinos como el gato, que no suelen predar sobre peque&ntilde;os invertebrados pero s&iacute; sobre los de mayor tama&ntilde;o, los conejos, ratas y ratones que &ldquo;influyen directamente sobre las especies vegetales y las caracter&iacute;sticas fisiogr&aacute;ficas del entorno ya que excavan galer&iacute;as que alteran la configuraci&oacute;n natural del lugar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        N&eacute;stor L&oacute;pez comenta c&oacute;mo estas especies invasoras no solo atacan a los artr&oacute;podos y otros invertebrados sino tambi&eacute;n a otros grupos de animales que habitan en el lugar como reptiles y aves. Algunas especies de aves tienen como parada obligatoria el saladar en su viaje de Europa al continente africano.
    </p><p class="article-text">
        El bi&oacute;logo del Laboratorio de Entomolog&iacute;a Aplicada del CIFOR reconoce que la flora del saladar se ha recuperado desde la puesta en marcha del proyecto Life para la recuperaci&oacute;n ecol&oacute;gica del humedal. Sin embargo, no ha ocurrido la misma suerte con las aves que no terminan de nidificar en la zona por la presencia de ardillas y ratas a las que se suman aves invasoras como el bulbul o cotorras que alteran el espacio y rompen sus huevos
    </p><p class="article-text">
        Tampoco se libran los habitantes del saladar de las molestias ocasionadas por los seres humanos. La presencia de visitantes (algunos de ellos no terminan de respetar el per&iacute;metro protegido del saladar) y la contaminaci&oacute;n derivada de la actividad humana suponen peligros a&ntilde;adidos para este espacio natural y para quienes en &eacute;l habitan. L&oacute;pez explica el riesgo que suponen &ldquo;los pl&aacute;sticos y materiales ligeros que vuelan, se tiran al saladar o llegan all&iacute; a trav&eacute;s del aire y quedan retenidos por la vegetaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A todos estos males se une la contaminaci&oacute;n lum&iacute;nica que ejercen los complejos hoteleros pr&oacute;ximos al espacio natural que, &ldquo;de alguna manera, tambi&eacute;n alteran la fauna que habita en el Saladar de Jand&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los investigadores esperan que el estudio de la fauna de artr&oacute;podos del Saladar de Jand&iacute;a tenga continuidad y puedan regresar en otras estaciones del a&ntilde;o a seguir recogiendo muestras. Est&aacute;n seguros de que la lista de artr&oacute;podos conocida para el saladar seguir&aacute; creciendo y dando sorpresas a la comunidad cient&iacute;fica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/descubre-invasoras-artropodos-saladar-jandia_1_1769306.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Dec 2018 16:52:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un estudio descubre nuevas especies invasoras de artrópodos en el Saladar de Jandía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Especies invasoras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las víctimas invisibles de la pobreza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/victimas-invisibles-pobreza_1_1771807.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e47ab55-7230-47ae-b22e-aee3397c90ac_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El informe La infancia en Canarias 2017 de Unicef sitúa a las Islas como la comunidad con más niños y niñas en riesgo de pobreza."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El informe La infancia en Canarias 2017 de Unicef sitúa a las Islas como la comunidad con más niños y niñas en riesgo de pobreza y exclusión social con un 41,6%</p><p class="subtitle">“Hay familias donde ninguno de sus miembros trabaja, otras donde uno de ellos está a media jornada y algunos que viven con la ayuda de 426 euros”</p><p class="subtitle">Desde Unicef Canarias insisten en que se deben tomar medidas que palien esta situación de pobreza para que “los niños puedan tener un futuro más esperanzador”</p></div><p class="article-text">
        Janequia no sabe si los Reyes Magos pasar&aacute;n este a&ntilde;o por su casa. Ni siquiera sabe c&oacute;mo se las ingeniar&aacute; para dar de comer a su hijo de dos a&ntilde;os. A su casa solo entra una paga de 430 euros que cobra por ser v&iacute;ctima de violencia de g&eacute;nero y que se va en pagar el alquiler. &ldquo;Lo peor de todo es no poder comprar las galletas y el batido de fresa que le gustan a mi hijo&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        El hijo de Janequia es una de las v&iacute;ctimas invisibles de la pobreza. Ni el Gobierno canario ni el Cabildo de Fuerteventura tienen datos del n&uacute;mero de menores en riesgo de pobreza en la Isla. El informe <em>La infancia en Canarias 2017</em> de Unicef sit&uacute;a a Canarias como la comunidad con m&aacute;s ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n social. Utilizando el umbral auton&oacute;mico, el 41,6% de la poblaci&oacute;n infantil o, lo que es lo mismo, 149.476 ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y adolescentes se encuentran en situaci&oacute;n de desigualdad en las Islas, seg&uacute;n el indicador Arope.
    </p><p class="article-text">
        Los datos van m&aacute;s all&aacute; si se usa el umbral nacional. En este caso, el porcentaje aumentar&iacute;a en Canarias hasta el 49,4%, lo que supone 16 puntos por encima de la media nacional, que es del 32,9%, y casi el doble de la Uni&oacute;n Europea. Desde Unicef Canarias insisten en que se deben tomar medidas que palien esta situaci&oacute;n de pobreza para que &ldquo;los ni&ntilde;os puedan tener un futuro m&aacute;s esperanzador&rdquo;. La coordinadora de Unicef Canarias, Rosario P&eacute;rez, se&ntilde;ala que existe &ldquo;un elevado grado de desigualdad entre unas familias y otras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        P&eacute;rez explica que &ldquo;un ni&ntilde;o pobre se puede caracterizar en Espa&ntilde;a por tener unos padres con dificultades para pagar las facturas a fin de mes; solo pueden disfrutar, siendo optimistas, de una semana al a&ntilde;o de vacaciones; no comen pescado y carne como se debe comer, dos veces a la semana, o incluso hay casos en donde el acceso a la educaci&oacute;n es muy limitado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Janequia es una de las miles de historias de infortunios que dej&oacute; la crisis econ&oacute;mica. Esta conejera reside desde hace alg&uacute;n tiempo en Fuerteventura junto a su pareja y su hijo m&aacute;s peque&ntilde;o, de dos a&ntilde;os. Los dos mayores viven en el S&aacute;hara con la familia de su exmarido. Trabajaba hasta que la crisis econ&oacute;mica la dej&oacute; en el paro y la envi&oacute; a las listas del desempleo. Cobra 430 euros por ser v&iacute;ctima de violencia de g&eacute;nero, pero paga 450 de alquiler. A su casa llegan algunos euros m&aacute;s, los que gana su pareja vendiendo postales 3D en un centro comercial.
    </p><p class="article-text">
        De todos estos males, lo peor que lleva es privar a su hijo de las galletas y el batido de fresa que le pide. &ldquo;Son cosas que cualquier ni&ntilde;o se lo puede permitir, pero nosotros no podemos d&aacute;rselo&rdquo;, lamenta. En su bolsa de la compra no hay carne ni pescado. &ldquo;Eso es un deleite&rdquo;, comenta. La dieta suele ser macarrones regados con salsa de tomate.
    </p><p class="article-text">
        En su casa tambi&eacute;n sobra hueco para los juguetes. El peque&ntilde;o se entreten&iacute;a con una cinta de velcro hasta que lleg&oacute; Vanesa Garc&iacute;a con una bolsa de juguetes. Vanesa es una de las coordinadoras de Apasofuerte, un grupo solidario que ayuda a madres solteras y familias con escasos recursos en la Isla.
    </p><p class="article-text">
        El Refugio Majorero es otra de las asociaciones que trabaja a pie de calle con los sectores m&aacute;s necesitados de Fuerteventura. En la actualidad, prestan ayuda a 180 familias derivadas de los servicios sociales municipales. La responsable administrativa de la asociaci&oacute;n, Ana Ruth Cer&oacute;n, explica que el 90 por ciento de esas familias &ldquo;tiene hijos peque&ntilde;os. Hay familias donde ninguno de sus miembros trabaja, otras donde uno de ellos est&aacute; a media jornada y algunos que viven con la ayuda de 426 euros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Refugio Majorero ha pasado de atender 100 familias en 2017 a 180 este a&ntilde;o. Trabajan con familias extranjeras, pero tambi&eacute;n con majoreras. En los &uacute;ltimos tiempos, han empezado a aumentar los casos de familias que solicitan ayuda procedentes de pa&iacute;ses como Colombia o Venezuela, este &uacute;ltimo pa&iacute;s inmerso en la inseguridad y una fuerte crisis econ&oacute;mica tras la llegada de Nicol&aacute;s Maduro al poder.
    </p><p class="article-text">
        En Costa Calma, el alem&aacute;n Peter M&uuml;ller se esfuerza desde su asociaci&oacute;n Obra Social Sombrero del Pueblo en que ninguna familia se quede sin comer. Costa Calma es uno de los principales n&uacute;cleos tur&iacute;sticos de la Isla, un crisol de culturas y un foco de desempleo, sobre todo entre la poblaci&oacute;n inmigrante. M&uuml;ller ha conseguido el compromiso de una panader&iacute;a que cada d&iacute;a le ofrece el pan para 18 familias; la mitad tiene una media de tres o cuatro menores a su cargo. M&uuml;ller cifra en unos 40 menores los beneficiarios de este gesto solidario de la panader&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En Costa Calma reside Ronak Patel. Este hind&uacute; viv&iacute;a en Piplav, en el estado de Gujarat, hasta que decidi&oacute; venirse a Espa&ntilde;a en 2015 junto a su esposa buscando un futuro. &ldquo;En la India no hab&iacute;a nada&rdquo;, insiste. Quer&iacute;an que sus hijos nacieran con todas las garant&iacute;as que, aparentemente, el primer mundo ofrece a la poblaci&oacute;n infantil: educaci&oacute;n, sanidad y el acceso a la alimentaci&oacute;n. Primero vivieron en Valencia, donde naci&oacute; su hija, y luego se mudaron a Fuerteventura.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n no han podido regularizar su situaci&oacute;n en Espa&ntilde;a. Ronak se gana la vida vendiendo pulseras, zapatillas y otros art&iacute;culos para turistas en la zona de Sotavento. Al mes recauda entre 500 y 550 euros. Paga 400 de alquiler. Con suerte, tiene 150 euros para llegar a fin de mes, pero eso no le da para comprar comida para su esposa y su hija de tres a&ntilde;os. Le ayudan sus amigos y, a veces, son sus familiares de la India los que le env&iacute;an paquetes con alimentos no perecederos por correo postal. Su sue&ntilde;o europeo se ha frustrado. Sin embargo, no se arrepiente de haber venido a Espa&ntilde;a.
    </p><h4 class="article-text">Pobreza y obesidad</h4><p class="article-text">
        La coordinadora de Primaria Especializada de Pediatr&iacute;a del Hospital de Fuerteventura, Gladys Rodr&iacute;guez, se&ntilde;ala que, a nivel f&iacute;sico, es &ldquo;dif&iacute;cil en nuestro medio que tengan unas carencias que les lleven a una malnutrici&oacute;n porque siempre hay ayudas para este tipo, como comedores o la recogida temprana, que hace que los ni&ntilde;os est&eacute;n m&iacute;nimamente nutridos&rdquo;. La Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n del Gobierno de Canarias ofrece comedores escolares en los que, por el nivel de renta del comensal, existen los de cuota cero, es decir familias exentas del pago. En la Isla 499 comensales se benefician de este servicio.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n esta pediatra, &ldquo;lo que se est&aacute; viendo es que la obesidad es mucho m&aacute;s frecuente en poblaci&oacute;n con dificultades econ&oacute;micas que en una poblaci&oacute;n con medios&rdquo;. &ldquo;Es m&aacute;s barato comprar una bolsa de bollycao y un par de zumos que un kilo de manzanas&rdquo;. Esta falta de recursos les lleva a &ldquo;comer pasta, arroz o papas, que son alimentos con m&aacute;s calor&iacute;as&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        La pediatra alerta de que &ldquo;el 80% de los ni&ntilde;os obesos ser&aacute;n obesos adultos&rdquo;, con el &ldquo;mayor riesgo cardiovascular que eso conlleva, con diabetes, problemas traumatol&oacute;gicos en rodillas y cadera, y a nivel psicol&oacute;gico el hecho de tener obesidad va en contra de la autoestima&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Juan Carlos Mart&iacute;n, psic&oacute;logo y profesor de la Facultad de Ciencias de la Educaci&oacute;n de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, explica que lo m&aacute;s importante para fomentar la educaci&oacute;n y el desarrollo de los hijos y las hijas es que &ldquo;los padres y las madres tengan no solo una serie de competencias y recursos para poder abordar la crianza sino tambi&eacute;n condiciones para poder llevar a cabo esas pr&aacute;cticas de crianza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n este profesor, que colabor&oacute; en el informe La infancia en Canarias 2017 de Unicef, es &ldquo;necesario satisfacer unas necesidades b&aacute;sicas para su desarrollo y que pueden ser f&iacute;sicas y biol&oacute;gicas como la alimentaci&oacute;n, sue&ntilde;o e higiene o actividad f&iacute;sica, pero tambi&eacute;n cognitivas&rdquo;. Tambi&eacute;n apunta que el estr&eacute;s parental que tienen los padres por la situaci&oacute;n de pobreza &ldquo;les hace que no est&eacute;n en las mejores condiciones para atender las necesidades afectivas que tienen los ni&ntilde;os&rdquo;. Seg&uacute;n Juan Carlos Mart&iacute;n, estas necesidades &ldquo;se ven muy mermadas cuando se est&aacute; en un nivel de pobreza&rdquo;, por lo que cree que &ldquo;las instituciones est&aacute;n obligadas a eliminar las desigualdades generadas por este tipo de situaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el ni&ntilde;o crece en hogares bajo el umbral de la pobreza, puede verse abocado a ser pobre cuando llegue a adulto y con carencias formativas que &ldquo;pueden llevarle a la exclusi&oacute;n social&rdquo;, insiste este profesor universitario. A veces, se reproduce el c&iacute;rculo de la pobreza donde ni&ntilde;os pobres son hijos y nietos de padres y abuelos pobres. &ldquo;Esa cadena, de alguna manera, habr&iacute;a que romperla. De ah&iacute; lo fundamental de la educaci&oacute;n y la formaci&oacute;n. Ni&ntilde;os con padres con un nivel educativo bajo son ni&ntilde;os con probabilidad de estar en una situaci&oacute;n de pobreza&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/victimas-invisibles-pobreza_1_1771807.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Dec 2018 20:03:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las víctimas invisibles de la pobreza]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pobreza,Pobreza infantil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La represión de los homosexuales durante el franquismo en Fuerteventura salta al cómic]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/represion-homosexuales-franquismo-fuerteventura-salta_1_1787923.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c666504f-2f5b-4367-87e4-37c25253cc4a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Una de las páginas del cómic &#039;El Violeta&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">‘El Violeta’ es la historia gráfica novelada de Bruno, un joven homosexual de 18 años en el infierno que sufrieron los gais en el campo de concentración de Tefía</p><p class="subtitle">“En Tefía se comen hasta las cagarrutas, date con un canto en los dientes”, le dijeron a Bruno al ser detenido en el cine clandestino Ruzafa de Valencia en 1955</p><p class="subtitle">‘El Violeta’ es una historia a cuatro manos de los guionistas Juan Sepúlveda y Antonio Mercero, con ilustraciones de Marina Cochet</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuidando nuestra memoria hist&oacute;rica conseguiremos que no se repitan los errores del pasado&rdquo;, asegura Juan Sep&uacute;lveda, un guionista valenciano que un d&iacute;a decidi&oacute; contar en vi&ntilde;etas las vejaciones y maltratos a los que somet&iacute;an a los homosexuales en el campo de concentraci&oacute;n de Tef&iacute;a. Junto al guionista Antonio Mercero y la ilustradora Marina Cochet acaba de publicar la novela gr&aacute;fica <em>El Violeta</em>, en la editorial Drakul. <em>El Violeta</em> es la historia de Bruno, un joven homosexual de 18 a&ntilde;os, pero tambi&eacute;n el testimonio del infierno que sufrieron los gais durante el franquismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una noche de 1955 Bruno acude al cine Ruzafa, uno de los lugares clandestinos m&aacute;s importantes de Valencia. All&iacute; cae en una trampa de la polic&iacute;a y le env&iacute;an a la c&aacute;rcel por ser homosexual. En prisi&oacute;n le hablan de la Ley de Peligrosidad Social y de Tef&iacute;a. &ldquo;En Tef&iacute;a se comen hasta las cagarrutas. Date con un canto en los dientes&hellip;&rdquo;, le asegura un preso a Bruno despu&eacute;s de quejarse por la comida de la c&aacute;rcel. Tef&iacute;a es &ldquo;un campo de concentraci&oacute;n para homosexuales en Fuerteventura aunque lo llaman Colonia Penitenciaria Agr&iacute;cola&rdquo;, le aclara el compa&ntilde;ero.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>El Violeta</em> es la historia de la persecuci&oacute;n que sufrieron los homosexuales durante el franquismo y la convivencia de las mujeres que se casaron con ellos. Es un relato de fingir lo que no se es, de amores clandestinos bajo la amenaza del miedo, de represiones y apariencias, pero tambi&eacute;n un documento gr&aacute;fico de la suerte que corr&iacute;an los homosexuales que enviaban a la prisi&oacute;n de Tef&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Desde 1954 hasta 1966 funcion&oacute; la prisi&oacute;n de Tef&iacute;a. Durante 12 a&ntilde;os, el centro encerr&oacute; a alrededor de un centenar de personas condenadas por la Ley de Vagos y Maleantes, aprobada durante la Segunda Rep&uacute;blica para castigar a vagabundos, pordioseros, rufianes, proxenetas y a todo aquel que no pudiera demostrar domicilio fijo, empleo o modo de sustento. En 1954 Franco modific&oacute; la ley para incluir a los homosexuales por considerarlos un peligro p&uacute;blico. Mientras el dictador los privaba de libertad, en la calle la prensa reaccionaria y la polic&iacute;a los insultaba al grito de &ldquo;violetas&rdquo;
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        Sep&uacute;lveda explica desde su residencia en Canad&aacute; que la novela surgi&oacute; despu&eacute;s de descubrir el horror que hab&iacute;a sufrido el colectivo LGTB durante el franquismo. &ldquo;Me impresionaron mucho los testimonios y el desconocimiento que tenemos los j&oacute;venes de mi generaci&oacute;n sobre esta &eacute;poca. Que en los planes de estudio de la LOGSE no se incluyera este apartado me pareci&oacute; alarmante. Y esto me movi&oacute; a escribir un guion que pudiera recordar este periodo de nuestra historia&rdquo;, comenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>El Violeta</em> es una historia a cuatro manos junto al guionista de cine y televisi&oacute;n Antonio Mercero. En ella cuentan la vida de Bruno, que tras pasar por la c&aacute;rcel de Valencia, acaba obligado por su padre a internarse en una academia de polic&iacute;a como remedio para curar su desviaci&oacute;n sexual, envuelto en un matrimonio concertado y participando en redadas policiales contra homosexuales. &ldquo;Decid&iacute; colocar al protagonista en el ojo del hurac&aacute;n y qu&eacute; mejor lugar que el cuerpo de polic&iacute;a. All&iacute; Bruno es testigo y c&oacute;mplice de la represi&oacute;n ejercida contra los homosexuales. Ver&aacute; con sus propios ojos las redadas, la hipocres&iacute;a de los agentes y el sin sentido de la persecuci&oacute;n&rdquo;, explica Sep&uacute;lveda.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La novela tambi&eacute;n es un reflejo de la desigualdad de las leyes. El autor de la novela gr&aacute;fica se&ntilde;ala que su intenci&oacute;n era mostrar &ldquo;la diferente suerte que corr&iacute;an los homosexuales de clase baja y media&rdquo;. Bruno consigue esquivar la c&aacute;rcel gracias a los contactos de su familia y los medios para costearse una defensa. En cambio a su pareja Juli&aacute;n, de clase social inferior, se le aplicar&aacute; la ley sin piedad y acabar&aacute; en el campo de concentraci&oacute;n de Tef&iacute;a picando piedra de sol a sol, bajo un sol que no da descanso y sometido a insultos y golpes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Juli&aacute;n quer&iacute;a que representase a los homosexuales m&aacute;s valientes. Los que pelean en todas las batallas contra la intolerancia. Quer&iacute;a contar el precio que pagaron todos aquellos que desafiaron al r&eacute;gimen sin importarles las consecuencias. Gracias a ellos, a los que lucharon en primera l&iacute;nea, existen hoy las leyes de igualdad&rdquo;, sostiene el autor.&nbsp;
    </p><h4 class="article-text">Historia silenciada</h4><p class="article-text">
        <strong>Historia silenciada</strong>Durante mucho tiempo Juan ley&oacute; libros en busca de informaci&oacute;n que le acercara al tema de la homosexualidad durante el franquismo; rastre&oacute; archivos, memorias penitenciarias y p&aacute;ginas en internet en busca de testimonios que pusieran luz a una historia silenciada. En concreto, se interes&oacute; por los testimonios de Juan Curbelo y Octavio Garc&iacute;a, dos expresos que antes de morir contaron c&oacute;mo hab&iacute;a sido el infierno que vivieron en Tef&iacute;a.
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        Sep&uacute;lveda recuerda c&oacute;mo Curbelo y Garc&iacute;a fueron condenados a uno y tres a&ntilde;os de prisi&oacute;n. Tras una exploraci&oacute;n m&eacute;dica, para establecer qu&eacute; tipo de &ldquo;pederastas&rdquo; eran, fueron enviados desde la c&aacute;rcel de Barranco Seco en Las Palmas hasta Fuerteventura. All&iacute;, los desembarcaron en botes y fueron llevados en furgonetas a Tef&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En la colonia agr&iacute;cola les esperaban palos, hambre y un sacerdote que informaba a los juzgados si deb&iacute;an pasar all&iacute; uno o tres a&ntilde;os para cumplir la condena completa. &ldquo;Esa era la f&oacute;rmula del r&eacute;gimen para quitar a los homosexuales el vicio y reconvertirlos en heterosexuales&rdquo;, denuncia el guionista. &ldquo;Al mismo tiempo, el Ministerio de Justicia hablaba en las Memorias de Instituciones Penitenciarias de los magn&iacute;ficos progresos que se hab&iacute;an conseguido en la colonia. Era un delirio tras otro&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante la entrevista, Sep&uacute;lveda explica que su intenci&oacute;n siempre fue la de &ldquo;escribir una historia de ficci&oacute;n, pero quer&iacute;a escribir una historia universal sobre la persecuci&oacute;n y todo el sufrimiento que caus&oacute; la Ley de Peligrosidad Social&rdquo;. Y aclara &ldquo;quer&iacute;a escribir una historia tanto para el lector heterosexual como para el homosexual y que al mismo tiempo fuera emocionante y emotiva&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El autor de <em>El Violeta</em> parti&oacute; de una an&eacute;cdota que le cont&oacute; Antonio Ruiz, presidente de Ex Presos Sociales para hacer la novela. &Eacute;l, al igual que Bruno, fue delatado por una monja y encarcelado con 18 a&ntilde;os. Bruno tambi&eacute;n tiene su germen en <em>Las seis caras de un dado</em>, el primer libro de relatos que escribi&oacute; Sep&uacute;lveda. En &eacute;l hablaba de un joven que se hac&iacute;a pasar por heterosexual y que no consegu&iacute;a llevar esa farsa muy lejos. &ldquo;Me pareci&oacute; muy interesante la historia de los homosexuales que trataron de encajar en la Espa&ntilde;a de Franco. Sobre todo los que se hicieron pasar por heterosexuales. Las vidas paralelas que llevaron y la infelicidad que esta mentira caus&oacute; en sus familias&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Marina Cochet es la tercera pata de <em>El Violeta</em>. Esta ilustradora francesa afincada en Espa&ntilde;a conoci&oacute; a trav&eacute;s de Facebook la oferta de Juan Sep&uacute;lveda. El valenciano la eligi&oacute; para ilustrar su historia y &ldquo;se lanzaron a la aventura&rdquo;. Durante dos a&ntilde;os estuvo dibujando las historietas que dan vida al c&oacute;mic.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La imaginaci&oacute;n, el surrealismo y el humor que suelen acompa&ntilde;ar sus obras se echaron a un lado para conformar unas historietas impregnadas de realismo<em>. El Violeta</em> es su primera incursi&oacute;n profesional en la novela gr&aacute;fica. Marina explica que en ella &ldquo;me interesaba plasmar los malos sentimientos de los personajes para que el p&uacute;blico se metiese en la historia y viviese los sentimientos desde muy de cerca. Se metan en su piel y empaticen&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &ldquo;No hab&iacute;a visto ninguna novela gr&aacute;fica que trate este tema en nuestro pa&iacute;s y era bastante necesario hablar de ello&rdquo;, considera. &ldquo;La sociedad est&aacute; dormida en estos asuntos y piensa que como es el pasado eso ya se acab&oacute;, pero esa gente, que lo ha pasado tan mal y ha sobrevivido, sigue sufriendo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eloy Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/represion-homosexuales-franquismo-fuerteventura-salta_1_1787923.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Dec 2018 09:08:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La represión de los homosexuales durante el franquismo en Fuerteventura salta al cómic]]></media:title>
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