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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mateo Aguado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mateo_aguado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mateo Aguado]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El amanecer de una nueva época: bienvenidos al Antropoceno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/amanecer-nueva-epoca-bienvenidos-antropoceno_132_3607835.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31390061-acda-4e77-9879-40d063c264b9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El amanecer de una nueva época: bienvenidos al Antropoceno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las evidencias científicas que respaldan la teoría del Antropoceno son cada día más robustas y contundentes, y probablemente sea cuestión de tiempo que el término acabe siendo formalmente aceptado por la comunidad científica internacional</p></div><p class="article-text">
        Hasta tal punto estamos los seres humanos alterando actualmente los procesos biogeof&iacute;sicos y biogeoqu&iacute;micos esenciales de nuestro planeta que muchos investigadores sugieren que estamos ya inmersos en una nueva unidad formal dentro de la escala temporal geol&oacute;gica de la Tierra: el <a href="http://link.springer.com/article/10.1007/s13280-011-0185-x" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antropoceno</a>, una nueva &eacute;poca geol&oacute;gica dentro del periodo Cuaternario en la cual los humanos estar&iacute;amos sobrepasando con nuestras actividades los umbrales de seguridad de varios par&aacute;metros ambientales claves para el correcto funcionamiento de la ecosfera.
    </p><p class="article-text">
        Pese a no haber sido a&uacute;n reconocido formalmente por la comunidad cient&iacute;fica internacional, lo cierto es que la noci&oacute;n de Antropoceno est&aacute; penetrando con much&iacute;sima fuerza en la literatura cient&iacute;fica de todo el mundo. Seg&uacute;n apuntan sus <a href="http://rsta.royalsocietypublishing.org/content/369/1938/835.short" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">defensores</a>, uno de los mayores &eacute;xitos de este nuevo t&eacute;rmino radica, precisamente, en su capacidad para albergar geol&oacute;gicamente y de forma satisfactoria la situaci&oacute;n de excepci&oacute;n ecol&oacute;gico-social en la que nuestro planeta se halla en los inciertos albores del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        Con el objetivo de clarificar la validez cient&iacute;fica del Antropoceno, en el a&ntilde;o 2008 se present&oacute; una propuesta a la <a href="http://www.stratigraphy.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Comisi&oacute;n Internacional de Estratigraf&iacute;a</a> para evaluar si este concepto ten&iacute;a o no m&eacute;rito cient&iacute;fico como una nueva unidad geocronol&oacute;gica de la Tierra; y, si lo tuviese, resolver cu&aacute;ndo habr&iacute;a comenzado. Tras varios a&ntilde;os de intenso trabajo, las certidumbres cient&iacute;ficas cosechadas por el <a href="http://quaternary.stratigraphy.org/workinggroups/anthropocene/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grupo de Trabajo sobre Antropoceno</a> (GTA) respecto a la validez cient&iacute;fica del t&eacute;rmino han sido bastante <a href="http://science.sciencemag.org/content/351/6269/aad2622" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">convincentes</a>. Igualmente notables han resultado ser los avances obtenidos respecto al momento hist&oacute;rico en el cual situar el comienzo de esta nueva &eacute;poca geol&oacute;gica (o, lo que es lo mismo, d&oacute;nde establecer la frontera geol&oacute;gica entre el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Holoceno" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Holoceno</a> y el Antropoceno). Como veremos a continuaci&oacute;n, son tres las propuestas que, a d&iacute;a de hoy, cuentan con un mayor respaldo cient&iacute;fico al respecto.
    </p><p class="article-text">
        La primera de ellas, conocida como la teor&iacute;a del &ldquo;Antropoceno temprano&rdquo;, emplaza el inicio de esta nueva &eacute;poca geol&oacute;gica en el Neol&iacute;tico, con la domesticaci&oacute;n de especies y el desarrollo de la agricultura y la ganader&iacute;a. Seg&uacute;n apunta esta hip&oacute;tesis, el cambio sociocultural que supuso pasar de organizarse alrededor de peque&ntilde;os grupos n&oacute;madas de cazadores-recolectores a constituir asentamientos humanos basados en las actividades agropecuarias conllev&oacute; una modificaci&oacute;n del sistema biof&iacute;sico global (expresada fundamentalmente a trav&eacute;s de los cambios de uso del suelo y del aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atm&oacute;sfera) que, seg&uacute;n sostienen sus <a href="http://annualreviews.org/doi/abs/10.1146/annurev-earth-050212-123944" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">principales defensores</a>, podr&iacute;a ser considerado como el inicio del Antropoceno.
    </p><p class="article-text">
        La segunda teor&iacute;a sobre el comienzo del Antropoceno sit&uacute;a su inicio hacia finales del siglo XVIII y principios del XIX, con el arranque de la Revoluci&oacute;n Industrial. Esta hip&oacute;tesis fue la que originalmente defendieron <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Paul_J._Crutzen" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los padres</a> del t&eacute;rmino Antropoceno all&aacute; por el a&ntilde;o 2000, argumentando que los efectos de las actividades humanas se hicieron claramente perceptibles a escala global a partir de este momento (sobre todo aquellos relacionados con las concentraciones atmosf&eacute;ricas de CO2 y CH4 detectadas en los testigos de hielo glaciar). <a href="http://rsta.royalsocietypublishing.org/content/369/1938/1056.short" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudios recientes</a> han puesto de manifiesto como los productos asociados a las actividades extractivas -como los materiales de construcci&oacute;n o los metales procesados- representar&iacute;an otro importante marcador estratigr&aacute;fico que se&ntilde;alar&iacute;a un cambio notorio en las caracter&iacute;sticas de los dep&oacute;sitos antropog&eacute;nicos durante el inicio de la Revoluci&oacute;n Industrial.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la tercera gran teor&iacute;a sobre el inicio del Antropoceno sostiene que &eacute;ste comenz&oacute; a mediados del siglo XX, con el fen&oacute;meno de r&aacute;pidas e intensas transformaciones sociales, econ&oacute;micas, cient&iacute;ficas, tecnol&oacute;gicas y biof&iacute;sicas que tuvieron lugar a escala planetaria tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Seg&uacute;n sus defensores, este fen&oacute;meno, conocido como la <a href="http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/2053019614564785" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gran Aceleraci&oacute;n</a>, habr&iacute;a impulsado un fuerte incremento poblacional y un potente aumento en el consumo per c&aacute;pita de recursos que, junto al posterior proceso de globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica, habr&iacute;an sumido al planeta Tierra en un nuevo estado de cambios dr&aacute;sticos inequ&iacute;vocamente atribuible a las actividades humanas.
    </p><p class="article-text">
        De entre estas tres grandes hip&oacute;tesis, las &uacute;ltimas <a href="http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1040618214009136" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> realizadas por el GTA se inclinan a ubicar el inicio del Antropoceno hacia mediados del siglo pasado, es decir, con el comienzo de la Gran Aceleraci&oacute;n. Las razones principales que han llevado a estos investigadores a descartar las opciones del Neol&iacute;tico y de la Revoluci&oacute;n Industrial como el inicio formal del Antropoceno han sido, fundamentalmente, que ambos acontecimientos sucedieron -cada uno de ellos por separado- de manera diacr&oacute;nica en todo el planeta, y, como es sabido, los l&iacute;mites cronoestratigr&aacute;ficos en geolog&iacute;a han de establecerse siempre en base a medidas sincr&oacute;nicas globales. As&iacute;, el proceso por el cual los seres humanos fuimos desarrollando la agricultura y la ganader&iacute;a durante el Neol&iacute;tico no fue un fen&oacute;meno que sucediese de forma simult&aacute;nea en todas las regiones del planeta sino que estuvo separado por miles de a&ntilde;os. Estudios recientes desarrollados sobre <a href="http://sp.lyellcollection.org/content/395/1/239.short" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">horizontes ed&aacute;ficos</a> vinculados a las primeras pr&aacute;cticas agropecuarias as&iacute; lo sugieren. Del mismo modo, la Revoluci&oacute;n Industrial, aun trat&aacute;ndose de un proceso mucho m&aacute;s comprimido en el tiempo que la neolitizaci&oacute;n, fue tambi&eacute;n un <a href="http://sp.lyellcollection.org/content/395/1/1.short" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evento diacr&oacute;nico</a> en el espacio y en el tiempo que, para el caso de muchos pa&iacute;ses, realmente no termina de producirse hasta mediados del pasado siglo.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, las principales averiguaciones cient&iacute;ficas reunidas durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os parecen indicar que fue el excepcional aumento de las actividades humanas acontecido desde mediados del siglo XX lo que, definitivamente, habr&iacute;a sumido al planeta Tierra en una nueva &eacute;poca de cambios r&aacute;pidos, intensos y globalizantes que representar&iacute;a el inicio de la Gran Aceleraci&oacute;n y, con ello, el comienzo del Antropoceno.
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante de todos estos cambios es que, adem&aacute;s de tener la capacidad global de modificar la din&aacute;mica &ldquo;natural&rdquo; del planeta, habr&iacute;an ido originando con el paso de los a&ntilde;os diversos registros estratigr&aacute;ficos reconocibles para la geolog&iacute;a. Tal y como apuntan los trabajos realizados por el GTA, entre las principales transformaciones antropog&eacute;nicas asociadas a registros estratigr&aacute;ficos detectables encontrar&iacute;amos: i) la dispersi&oacute;n mundial de <a href="http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0096340215581357" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">is&oacute;topos radiactivos</a> procedentes de las pruebas nucleares que se iniciaron a mediados de la d&eacute;cada de los cuarenta; ii) la alteraci&oacute;n global del <a href="http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0012825212001456" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciclo del nitr&oacute;geno</a> ocurrida a partir de la intensificaci&oacute;n agr&iacute;cola facilitada por el uso masivo de fertilizantes artificiales; iii) la creaci&oacute;n y dispersi&oacute;n planetaria de nuevos materiales fabricados por el ser humano, como los <a href="http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2213305416300029" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pl&aacute;sticos</a> y las fibras sint&eacute;ticas; iv) la difusi&oacute;n global de contaminantes vinculados a las actividades industriales, incluidos los <a href="http://link.springer.com/chapter/10.1007/1-4020-3986-7_16" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contaminantes org&aacute;nicos persistentes</a> y los <a href="http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0048969713011029" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">metales pesados</a>; v) la <a href="http://advances.sciencemag.org/content/1/5/e1400253.short" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">p&eacute;rdida de biodiversidad</a> y el avance de especies invasoras en todo el planeta; vi) la modificaci&oacute;n humana del sistema clim&aacute;tico mundial debido al aumento acelerado de los <a href="https://www.ipcc.ch/report/ar5/syr/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">niveles atmosf&eacute;ricos de CO</a><a href="https://www.ipcc.ch/report/ar5/syr/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">2</a> a partir, fundamentalmente, de mediados del siglo XX; y vii) la alteraci&oacute;n de los dep&oacute;sitos y flujos de materiales p&eacute;treos granulados correspondiente tanto al <a href="http://sp.lyellcollection.org/content/395/1/55.full" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">transporte deliberado de materiales</a> (miner&iacute;a, construcci&oacute;n, urbanizaci&oacute;n) como al efecto indirecto producido por las <a href="http://rsta.royalsocietypublishing.org/content/369/1938/957.short" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">grandes presas fluviales</a>.
    </p><p class="article-text">
        De entre todas estas transformaciones antropog&eacute;nicas, son varias las que habr&iacute;an logrado imprimir, seg&uacute;n los ge&oacute;logos, un sello estratigr&aacute;fico detectable sobre el planeta; sellos todos ellos que podr&iacute;an ser utilizados formalmente como pistoletazo de salida del Antropoceno. Sin embargo, y tal y como apuntan las <a href="http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0096340215581357" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&uacute;ltimas investigaciones</a> del GTA, el evento m&aacute;s apropiado para situar el nacimiento oficial del Antropoceno ser&iacute;a la primera detonaci&oacute;n nuclear, llevada a cabo en el desierto de Alamogordo, en Nuevo M&eacute;xico, el 16 de julio de 1945. Seg&uacute;n argumentan estos cient&iacute;ficos, los is&oacute;topos radiactivos liberados a partir de los primeros ensayos nucleares (ensayos que alcanzaron su m&aacute;ximo de emisiones a comienzos de la d&eacute;cada de los sesenta) habr&iacute;an modificado para siempre, y de un modo sincr&oacute;nico, el registro qu&iacute;mico-estratigr&aacute;fico global de nuestro planeta, siendo de este modo el candidato id&oacute;neo para representar geol&oacute;gicamente el comienzo del Antropoceno.
    </p><p class="article-text">
         Las evidencias cient&iacute;ficas que respaldan la teor&iacute;a del Antropoceno son cada d&iacute;a m&aacute;s robustas y contundentes, y probablemente sea cuesti&oacute;n de tiempo que el t&eacute;rmino acabe siendo formalmente aceptado por la comunidad cient&iacute;fica internacional. Hasta entonces, no cabe duda de que se trata de un concepto &uacute;til y consistente cuyo enorme potencial medi&aacute;tico-reflexivo puede contribuir positivamente -tanto desde el punto de vista pol&iacute;tico como cultural- a una mayor toma de conciencia global sobre la delicada situaci&oacute;n socio-ecol&oacute;gica en la que se encuentra nuestro planeta y nuestra especie en los albores del nuevo milenio.
    </p><p class="article-text">
        Este art&iacute;culo ha sido escrito en base a un art&iacute;culo m&aacute;s extenso del mismo autor: Aguado, M. (2017). <a href="http://iberoamericasocial.com/llamando-las-puertas-del-antropoceno/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Llamando a las puertas del Antropoceno</a>. Iberoam&eacute;rica Social: revista-red de estudios sociales VII, pp. 42-60.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mateo Aguado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/amanecer-nueva-epoca-bienvenidos-antropoceno_132_3607835.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Feb 2017 08:48:25 +0000]]></pubDate>
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