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    <title><![CDATA[elDiario.es - Álvaro Fonseca]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alvaro_fonseca/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Álvaro Fonseca]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Personas, animales y cosas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/personas-animales-cosas_132_2160138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d78e212-4f46-480e-aa2e-ad73ed9d0c71_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Grabado de campesinos (Siglo XV)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Modernidad capitalista tuvo en el mecanicismo parte de la base teórica que justificaba el dominio humano sobre la Naturaleza.</p></div><p class="article-text">
        El pasado 13 de diciembre de 2017, se aprob&oacute; por unanimidad en el Congreso de los Diputados una proposici&oacute;n de ley para que los animales dejasen de ser considerados &ldquo;cosas&rdquo; y pasasen a ser considerados &ldquo;seres dotados de sensibilidad&rdquo;. Resulta llamativa la unanimidad de todos los partidos del arco parlamentario, dada la visceralidad de la pol&iacute;tica partidista espa&ntilde;ola; pero ello denota un profundo cambio de actitud -algunos hablar&iacute;an de cambio de paradigma- acerca de la consideraci&oacute;n de la Naturaleza.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;es que los animales eran cosas? S&iacute;, lo eran. Lo eran desde que se impuso la Modernidad capitalista que necesitaba una cobertura ideol&oacute;gica que permitiese explotar la Naturaleza, a su antojo, como fuente de recursos. Sirvan, pues, estas breves l&iacute;neas para rastrear una de las fuentes legitimadoras de esta reificaci&oacute;n de la naturaleza: el cartesianismo.
    </p><p class="article-text">
        La Modernidad instaura una nueva forma de contemplar el mundo que se conoce como mecanicismo y que consiste en interpretar la realidad como una colecci&oacute;n de objetos intercambiables y sometidos a la f&eacute;rrea f&eacute;rula del determinismo. El mundo funciona, de una manera determinista, como una gran m&aacute;quina seg&uacute;n las leyes de la extensi&oacute;n y el movimiento. Tal concepci&oacute;n de la realidad es compartida por la mayor&iacute;a de los cient&iacute;ficos y fil&oacute;sofos de la &eacute;poca y, adem&aacute;s, tendr&aacute; hondas repercusiones en el orden pr&aacute;ctico que llegan hasta hoy, porque si el mundo o la naturaleza funciona como una m&aacute;quina, entonces es posible dominarlo, algo esencial para la burgues&iacute;a y al capitalismo emergentes de aquel momento.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los padres de este mecanicismo es Ren&eacute; Descartes. El fil&oacute;sofo franc&eacute;s ha sido considerado como el <em>Ad&aacute;n de la filosof&iacute;a moderna</em>, pues su prop&oacute;sito resid&iacute;a en liquidar las viejas teor&iacute;as escol&aacute;sticas y fundar la nueva ciencia y filosof&iacute;a, de ah&iacute; que dudase de todo el conocimiento anterior, tal como lo expresa en el inicio de su libro <em>Meditaciones Metaf&iacute;sicas, </em>publicada en lat&iacute;n en 1642:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;He advertido hace ya alg&uacute;n tiempo que, desde mi m&aacute;s temprana edad, hab&iacute;a admitido como verdaderas muchas opiniones falsas, y que lo edificado despu&eacute;s sobre cimientos tan poco s&oacute;lidos ten&iacute;a que ser por fuerza muy dudoso e incierto; de suerte que me sea preciso emprender seriamente, una vez en la vida, la tarea de deshacerme de todas las opiniones a las que hasta entonces hab&iacute;a dado cr&eacute;dito, y empezar todo de nuevo desde los fundamentos, si quer&iacute;a establecer algo firme y constante en las ciencias&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Para Descartes el mundo cotidiano se podr&iacute;a dividir en dos tipos de seres: aquellos que son pura y exclusivamente materiales y aquellos que adem&aacute;s de materia tienen alma o conciencia. Para Cartesio, estos &uacute;ltimos son muy escasos, pues solo el ser humano cumple esa definici&oacute;n, el &uacute;nico dotado de cuerpo y alma. Pero, &iquest;y el resto de seres vivos? &iquest;Y los animales? Descartes responde con un rotundo no. De ah&iacute; se deriva la chocante tesis del automatismo de las bestias, ya presente en la obra de G&oacute;mez Pereira, precursora del cartesianismo en este aspecto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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         Reparemos un segundo en las consecuencias del automatismo de los animales. La afirmaci&oacute;n de que los animales se comportan como aut&oacute;matas o m&aacute;quinas, pues son solo cuerpo y no poseen alma, quiere decir que ni piensan ni sienten, por lo que son objetos. Esta caracterizaci&oacute;n de los animales como mera materia se extiende a todo el reino natural. La Naturaleza es un objeto inanimado, sin alma. Es decir, se cosifica e instrumentaliza, lo que permite su control y dominio por la t&eacute;cnica y la ciencia.
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s a&uacute;n, Descartes divide, como un hachazo, el mundo natural en cualidades primarias y secundarias. Las cualidades primarias de los objetos son aquellas que conocemos por la raz&oacute;n o intelecto, son cuantitativas y por tanto medibles. Las secundarias, por contraste, se captan por los sentidos, son cualitativas y no mensurables. Las primeras, objetivas y reales, se reducen a la extensi&oacute;n y el movimiento; las segundas, subjetivas e irreales, se componen de las percepciones sensoriales. Evidentemente, para Descartes solo las primeras son objeto de conocimiento, por lo que desprecia el &aacute;mbito de lo sensitivo. Desde entonces observamos el mundo con anteojos cartesianos.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n que se deriva es obvia: el mundo consiste en materia accesible &uacute;nicamente por la raz&oacute;n matem&aacute;tica y calculadora. La parte sensible y subjetiva de la realidad de los objetos se deval&uacute;a hasta despreciarla.
    </p><p class="article-text">
        Pero esto, que a primera vista parece la instauraci&oacute;n de la primac&iacute;a de lo objetivo y, por tanto del objeto, no es m&aacute;s que la demostraci&oacute;n palpable del imperio del esp&iacute;ritu sobre la carne, de lo inteligible sobre lo sensible. Es decir, la postergaci&oacute;n del cuerpo y el triunfo del espiritualismo.
    </p><p class="article-text">
        Esta cosmovisi&oacute;n encaja, como un guante, con los intereses de la incipiente y pujante clase burguesa, muy comprometida en defender una concepci&oacute;n del universo donde la Naturaleza est&eacute; al servicio y explotaci&oacute;n del hombre. De nuevo, late detr&aacute;s el mensaje cristiano es su versi&oacute;n capitalista (protestantismo). El ser humano, rey de la creaci&oacute;n y las criaturas, es entendido como un sujeto libre de las ataduras del determinismo de los objetos. Estos est&aacute;n a su disposici&oacute;n, para su uso y disfrute, y as&iacute;, la principal misi&oacute;n de los hombres consiste en convertirse en propietarios del mundo. Los objetos del mundo material mudan, de forma inmediata, en mercanc&iacute;as para el consumo.
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        La parte sensible y subjetiva del objeto queda soslayada frente al dominio de la raz&oacute;n calculadora que solo consigue &ldquo;ver&rdquo; la realidad en t&eacute;rminos de valor de uso y valor de cambio, en algo que se pueda medir. La incapacidad de salirse de las estrechas miras de esta cosmovisi&oacute;n reduccionista provoca que se pierda la parte bella y siniestra, sensual y extra&ntilde;a de lo que nos rodea.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, otra consecuencia sorprendente se deduce del mecanicismo cartesiano: el solipsismo. El solipsismo es una doctrina filos&oacute;fica que defiende que el sujeto no puede afirmar ninguna existencia salvo la de uno mismo. Para este autor, conocer al otro es un imposible, salvo en su dimensi&oacute;n corporal. Uno solo puede constatar la existencia de otros cuerpos (m&aacute;quinas, aut&oacute;matas), pero no puede afirmar que contengan otras almas. De este modo, del resto de los humanos s&oacute;lo conocemos su realidad corporal, pero no su conciencia. Solo existe nuestra conciencia y no podemos afirmar que existan las de los dem&aacute;s, porque el acceso a la conciencia es fundamentalmente un acto de introspecci&oacute;n subjetivo.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, este <em>error de Descartes</em>, como dice Antonio Damasio, revolucion&oacute; el estudio de la Naturaleza, porque aportaba una justificaci&oacute;n para llevar a cabo intervenciones quir&uacute;rgicas o trasplantes entre humanos, que eran vistos como mecanos con piezas intercambiables. Y tambi&eacute;n propici&oacute; la experimentaci&oacute;n animal, ya que eran solo cosas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, se est&aacute; instaurando una nueva forma de ver lo natural, un nuevo modo de relacionarnos con la Naturaleza, muy alejada del cartesianismo, que pone en tela de juicio la reificaci&oacute;n de los seres vivientes, ya que est&aacute;n dotados de sensibilidad e, incluso, se han convertido en sujeto de derechos. Pero, de esto y tambi&eacute;n de otros asuntos, hablaremos en otra ocasi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro Fonseca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/personas-animales-cosas_132_2160138.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Apr 2018 18:44:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Personas, animales y cosas]]></media:title>
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      <title><![CDATA["El mito de la Escuela nos domestica y prepara para ser consumidores pasivos y trabajadores flexibles"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/escuela-domestica-consumidores-trabajadores-flexibles_132_3597918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4be1b77e-1081-4063-8561-7608f65c15c8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Presentación de &quot;La tiza envenenada&quot; en Traficantes de Sueños (Madrid), junto a José Manuel Rojo (izquierda) y Julio Monteverde (derecha)."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Conversación con el profesor y poeta Vicente Gutiérrez, autor del manifiesto antipedagógico 'La tiza envenenada. Co-educar en tiempos de colapso'</p><p class="subtitle">"No solo somos sometidos a pedagogías en los primeros años de nuestras vidas, sino que también lo somos en nuestra vida de adultos"</p></div><p class="article-text">
        Vicente Guti&eacute;rrez (Santander, 1977) es el autor de 'La tiza envenenada. Co-educar en tiempos de colapso' (Textos (in) surgentes, 2016), libro recientemente publicado. Vicente Guti&eacute;rrez es, adem&aacute;s, un agitador cultural santanderino con una dilatada y premiada obra po&eacute;tica. Es, asimismo, militante del Grupo Surrealista de Madrid con quien lleva colaborando a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        De formaci&oacute;n matem&aacute;tico, de profesi&oacute;n, docente y de pasi&oacute;n, poeta, Guti&eacute;rrez se muestra en esta obra como un ensayista l&uacute;cido y perspicaz. En estas l&iacute;neas nos habla, por supuesto, de su &uacute;ltimo libro, pero tambi&eacute;n de su experiencia educativa, de antipedagog&iacute;a y de sus tesis contra la escolarizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; hay que leer La tiza envenenada? &iquest;Qui&eacute;nes deber&iacute;an leerla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Jam&aacute;s le indicar&iacute;a a nadie lo que debe o no debe leer. Dar&eacute; la vuelta a tu pregunta: &iquest;qui&eacute;n no deber&iacute;a leerlo? Dir&iacute;a que el libro est&aacute; contraindicado para pedagogos, maestros o profesores de Secundaria, aspirantes a profesores, as&iacute; como para decanos, rectores, expertos, telepredicadores, comisionistas del &laquo;homeschooling&raquo; y dem&aacute;s mercaderes de los conocimientos. Sobre todo, est&aacute; contraindicado para aquellos que son felices en su mundo y ven en la Escuela un espacio de libertad esperanzador de cara a transformar el mundo. No soy qui&eacute;n para sacarles de tales fantas&iacute;as. Para todos ellos, de verdad, quiz&aacute; sea mejor que no lean este libro y de ese modo nada pueda perturbar su felicidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha sido la recepci&oacute;n del libro? &iquest;Est&aacute;s satisfecho?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El libro ha sido editado hace apenas siete meses, por lo que tal vez sea a&uacute;n demasiado pronto para tener cierta perspectiva desde la que valorarlo, pero te dir&eacute; que en los debates posteriores a las presentaciones que hemos hecho durante todas estas semanas ya he podido ver muchas reacciones y opiniones. Sorprendentemente, la mayor&iacute;a de estas han sido afines a las del libro, aunque tiendo a pensar que quien acude a la presentaci&oacute;n de un libro como el m&iacute;o, por el hecho de ir, ya muestra cierta afinidad con sus cr&iacute;ticas radicales. Por lo dem&aacute;s, me consta que el libro est&aacute; llegando a espacios como librer&iacute;as asociativas, asociaciones de vecinos, escuelas de adultos, grupos de madres y padres que autogestionan el aprendizaje de sus propios hijos e hijas. La distribuci&oacute;n es buena.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo surgi&oacute; la idea del libro?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Surgi&oacute; tras haber estado varios a&ntilde;os conociendo desde dentro el funcionamiento de muchos institutos de ense&ntilde;anza Secundaria; los mecanismos de dominaci&oacute;n que all&iacute; se activaban, el papel deleznable del profesor/a de cara a construir subjetividad.
    </p><p class="article-text">
        Creo que antes de hacerme docente hubiera escrito un libro totalmente distinto. Por aquel entonces yo ve&iacute;a en los colegios e institutos estimables contra-dispositivos que pod&iacute;an ayudar al alumnado a enfrentarse a la dominaci&oacute;n, o que al menos le hicieran consciente de &eacute;sta pero, ingenuo de m&iacute;, la realidad fue bien distinta. Encontr&eacute; un lugar en el que el aprendizaje es dirigido desde todos los &aacute;ngulos, un lugar en el que la subjetividad de los j&oacute;venes es perversamente modelada.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l fue su proceso de creaci&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo te has documentado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por un lado describo an&eacute;cdotas personales que me sucedieron en esos centros educativos. Tambi&eacute;n fui seleccionando noticias curiosas relacionadas con la educaci&oacute;n y, en otro plano, desarroll&eacute; reflexiones acerca de las verdaderas funciones de la Escuela y de c&oacute;mo en nuestra vida de adultos tambi&eacute;n se nos sigue pedagogizando, de ah&iacute; el concepto de &laquo;rizoma pedag&oacute;gico&raquo;. Como era mucho el material del que dispon&iacute;a y los libros que se publican en la colecci&oacute;n 'Textos (in)surgentes' tienden a ser breves, tuve que eliminar algunos cap&iacute;tulos, como por ejemplo una entrevista in&eacute;dita en torno a la educaci&oacute;n que realic&eacute; a un gran poeta -pero tambi&eacute;n un gran anti-profesor- que es Jes&uacute;s Lizano, un a&ntilde;o antes de que falleciese. Pero creo que la criba ha resultado positiva pues el libro contiene las cr&iacute;ticas que yo considero esenciales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tal vez sea pertinente alguna recomendaci&oacute;n al lector acerca de algunas obras que traten estos asuntos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Recomendar&iacute;a la lectura de 'La des-educaci&oacute;n obligatoria' de Paul Goodman, 'La sociedad desescolarizada' de Ivan Illich y de otros textos menos conocidos como 'Sobre la miseria de la vida estudiantil' del situacionista Mustafa Kayati o 'Aviso a escolares y estudiantes' de Raoul Vaneigem. Ah, tambi&eacute;n es de gran inter&eacute;s 'La polic&iacute;a de las familias', de Jacques Donzelot, ya que ayuda a entender el c&oacute;mo la educaci&oacute;n familiar es tambi&eacute;n controlada y normativizada. A lo que podr&iacute;a a&ntilde;adir cualquier libro de Charles Fourier, Everett Reimer, Pedro Garc&iacute;a Olivo o Silvio Gallo.
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        <strong>El libro podr&iacute;a dividirse como un eje de coordenadas y abscisas. Por un lado hay una parte de diagn&oacute;stico y otra de pron&oacute;stico y, adem&aacute;s, una parte dedicada al interior de la Escuela y otra al exterior (rizoma pedag&oacute;gico). &iquest;Est&aacute;s de acuerdo con esta divisi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Por un lado, critico la Escuela, pero por otro critico lo que yo he denominado &laquo;rizoma pedag&oacute;gico&raquo;, pues no solo somos sometidos a pedagog&iacute;as en los primeros a&ntilde;os de nuestras vidas, sino que tambi&eacute;n lo somos en nuestra vida de adultos; en nuestro mal llamado tiempo libre, en nuestra sexualidad, en nuestra forma de vestir o comer o en el terreno cultural. En el libro se aprecia claramente tal divisi&oacute;n, aunque he de decir que tales territorios, muchas veces, se solapan; el ni&ntilde;o o ni&ntilde;a tambi&eacute;n vive rodeado de escaparates, publicidad, expertos, &iacute;dolos&hellip; El &laquo;rizoma pedag&oacute;gico&raquo; tambi&eacute;n le afecta. Asimismo, el libro oscila entre el an&aacute;lisis actual y ciertas previsiones de futuro relacionadas con el colapso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es el mito de la Escuela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mito de la Escuela es un gran enga&ntilde;o comparable a otros grandes enga&ntilde;os, como son el mito del cristianismo o el de los derechos humanos; una colosal estafa, tal vez la mayor de las estafas &ndash;en todas sus variantes- que nos ha dejado la Modernidad y que, por otra parte, el liberalismo actual ha sabido adaptar, modificar y disfrazar de forma apropiada. Lo aterrador es que vivimos dentro de ese mito, un mito pat&oacute;geno, molecular, que nos domestica y prepara para ser tanto consumidores pasivos, como trabajadores flexibles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo son los atributos que definen hoy en d&iacute;a a la Escuela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya se ha hablado mucho de los rasgos problem&aacute;ticos que entra&ntilde;a la Escuela. En el libro hago referencia a los que yo considero m&aacute;s nocivos y menos visibles. Muchos han sido los autores que han lanzado cr&iacute;ticas similares, lo s&eacute;, pero como bien dice C&eacute;sar Rendueles &ndash;aunque &eacute;l lo aplica a la cuesti&oacute;n de la tecnolog&iacute;a- es necesario no sucumbir a la tentaci&oacute;n de la novedad. En el &aacute;mbito educativo, no s&eacute; por qu&eacute;, vivimos bajo la necesidad sistem&aacute;tica de tener que estar diciendo algo nuevo, de aparentar novedad. De hecho, si analizamos con rigor las sucesivas reformas educativas en Espa&ntilde;a, veremos que todas, con peque&ntilde;as variantes y bajo distintas apariencias, consisten en lo mismo: preparar para el trabajo flexible y adaptar la Escuela al nuevo capitalismo financiarizado internacional. En todas esas reformas es habitual toparse con nuevas expresiones para designar viejas realidades. Y todo para eso, para aparentar novedad. Pero no olvidemos que la c&eacute;lebre Declaraci&oacute;n de&nbsp;Bolonia&nbsp;de 1999 fue firmada&nbsp;por 29&nbsp;ministros europeos, todos ellos pol&iacute;ticos de diferentes tendencias pol&iacute;ticas. Luego, en cada pa&iacute;s, los pol&iacute;ticos se tiran los trastos unos a otros, cada uno con su ley en la mano, cuando en el fondo, defienden lo mismo. Creo que la cr&iacute;tica a la Escuela no debe caer en esa tentaci&oacute;n. En ese sentido, Rendueles insiste en que tenemos que &laquo;atrevernos a ser pesados&raquo; y repetir las veces que haga falta aquello que es necesario decir.
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        <strong>&iquest;C&oacute;mo son los discursos ideol&oacute;gicos y legitimadores de la Escuela? Quiz&aacute;s haya que dejar claro antes que por Escuela es preciso entender todo el conglomerado de instituciones educativas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El discurso que legitima a la Escuela es el de formar al individuo, el de crear individuos aut&oacute;nomos. Las competencias b&aacute;sicas apuntan en la direcci&oacute;n de dotar al alumnado de determinadas capacidades. Eso, en el papel, es muy bonito, pero lo cierto es que la Escuela es un dispositivo de dominaci&oacute;n m&aacute;s en el que el sujeto queda atrapado. Utilizando terminolog&iacute;a deleuziana podr&iacute;amos decir que es un mecanismo de singularizaci&oacute;n institucional o un &laquo;equipamiento colectivo&raquo; que produce subjetividad, que nos construye por tanto como sujetos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es la pedagogizaci&oacute;n de la vida? &iquest;Y qu&eacute; el &laquo;rizoma educativo&raquo;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Rizoma pedag&oacute;gico&raquo; es un concepto paraguas que cubre muchas realidades, quiz&aacute; no muy bien definidas. Tiene que ver con la idea de que cualquier aprendizaje que pretenda ser libre y voluntario siempre tiende a ser capturado por toda una suerte de redes maquinales de producci&oacute;n y distribuci&oacute;n de los conocimientos. Y ni siquiera eso; incluso el sujeto pasivo que no se plantea qu&eacute; y c&oacute;mo aprender tambi&eacute;n es capturado por esos sistemas de modelizaci&oacute;n. Vivimos sumergidos en entornos pedag&oacute;gicos, no s&oacute;lo en la Escuela, tambi&eacute;n en la vida adulta. Todo lleva instrucciones, todo est&aacute; fabricado para impedir la intervenci&oacute;n/reparaci&oacute;n del consumidor. Por ejemplo, en los coches modernos algo tan sencillo como cambiar la bombilla del faro solo puede realizarse en un taller por parte de un profesional. Todo se fabrica con esa idea, la idea de impedir la experimentaci&oacute;n por parte del consumidor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Podr&iacute;a ampliar la noci&oacute;n de &laquo;colapso civilizatorio&raquo; que apuntas en el libro? &iquest;En qu&eacute; consiste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En vez de &laquo;colapso&raquo; habr&iacute;a que hablar de &laquo;colapsos&raquo;, pues adem&aacute;s de hallarnos ante una crisis energ&eacute;tica sin precedentes, tambi&eacute;n nos hallamos ante un desastre ambiental de proporci&oacute;n planetaria, quiz&aacute; ya irreparable. Podr&iacute;a resumirlo en la idea de que estamos entrando en una nueva etapa que se va a caracterizar no s&oacute;lo por la escasez de recursos energ&eacute;ticos sino tambi&eacute;n por la escasez de recursos naturales esenciales como son el agua, los recursos minerales o la tierra cultivable. Te remitir&iacute;a a autores como Carlos Taibo &ndash;su libro Colapso no tiene desperdicio-, Yayo Herrero, Antonio Turiel, Pedro Prieto, Jorge Riechmann o, sali&eacute;ndonos de nuestro pa&iacute;s, el tan ninguneado Nicholas Georgescu-Roegen.
    </p><p class="article-text">
        A los que sostenemos este discurso nos tachan de chiflados o, peor, de apocal&iacute;pticos, pero lo cierto que el agravamiento de los problemas a los que antes he hecho referencia puede incitarnos a pensar que nos encaminamos hacia desenlaces catastr&oacute;ficos; pensemos en la fuerza que est&aacute; adquiriendo el fascismo, por ejemplo. La verdad es que estamos ante un problema muy serio. Lo triste es que los centros educativos estatales y privados &ndash;con sus enga&ntilde;osos libros de texto, por ejemplo- ante eso, sencillamente se limitan a cerrar los ojos, mentir o mirar para otro lado. En mi libro defiendo la idea de que deber&iacute;amos adoptar otros aprendizajes colectivos que se anticipen a lo que se nos viene encima y nos ayuden a evitar esa debacle, o hacerla lo menos nociva posible y que tambi&eacute;n nos hagan m&aacute;s llevadero ese tr&aacute;nsito a un mundo post-petr&oacute;leo, en condiciones de justicia y equidad. Es especialmente urgente ir cambiando nuestro modo de vida, basada en el despilfarro de los recursos naturales; ir desmantelando las ciudades, basadas en un urbanismo mafioso y destructivo e ir ruralizando poco a poco la vida.
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        <strong>Creo que las cr&iacute;ticas m&aacute;s duras ir&aacute;n en las siguientes direcciones. En primer lugar, cr&iacute;ticas ad hominem: algunos criticar&aacute;n el libro a partir de la vida del autor, ya que es docente dentro de un sistema que desea abolir. En segundo, cr&iacute;ticas acerca de su utopismo; otros, tal vez los mismos, protestar&aacute;n porque el libro est&aacute; muy alejado de la realidad. Y, por &uacute;ltimo, cr&iacute;ticas por su lirismo: algunos reprochar&aacute;n que la vena po&eacute;tica del libro lastra la consistencia argumental. Todos sabemos que no podemos contentar a todos, pero &iquest;c&oacute;mo se defiende de estas cr&iacute;ticas?</strong><em>ad hominem</em>
    </p><p class="article-text">
        Respecto a lo primero, he de decir que tienen toda la raz&oacute;n del mundo. Podr&iacute;a argumentar en mi defensa que hace ya muchos a&ntilde;os que abandon&eacute; la Educaci&oacute;n Secundaria para dedicarme de lleno a la Educaci&oacute;n de Adultos, pero la realidad es que, a pesar de esa sana y recomendable deserci&oacute;n, sigo siendo un funcionario del Estado, un educador, en definitiva. Y me averg&uuml;enzo de ello, de la prostituci&oacute;n a la que entrego mi vida cada d&iacute;a, como hace cualquier trabajador asalariado. Me averg&uuml;enzo de no tener el valor suficiente para arrojarlo todo por la ventana. En ese sentido he de confesar que me doy asco a m&iacute; mismo, me repugno a m&iacute; mismo. S&iacute;, totalmente, por la cobard&iacute;a que demuestro, por la insensatez y la incoherencia de formar parte de una cadena de montaje maligna y destructiva a la que critico de esa forma tan radical. Es bueno que lo reconozca. Tambi&eacute;n es muy saludable que uno se ponga en cuesti&oacute;n de vez en cuando.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n al utopismo del libro dir&eacute; que no podemos obviar una confusi&oacute;n tremenda entre utopismo e idealismo. El idealista piensa que forzando las cosas, ajust&aacute;ndolas a abstracciones, podr&aacute; alterar el devenir de las circunstancias. El idealista actual, por ejemplo, perfila infantilmente en el horizonte una sociedad tecnol&oacute;gica inviable. A este tipo de espejismos Jorge Riechmann los ha definido como &laquo;fantas&iacute;as de omnipotencia&raquo;, muy abundantes en la cultural imperial. Sirva de ejemplo la cantinela b&iacute;blica esa de que nos iremos a otras galaxias, o la aparici&oacute;n de un motor milagroso que, a modo de nueva Arca de la Alianza, nos proporcione energ&iacute;a gratis, como si eso fuese soluci&oacute;n de algo. En cambio, el utopista no cede a este tipo de ilusiones, no niega la existencia de unos l&iacute;mites biof&iacute;sicos planetarios muy concretos, sino que se plantea estrategias para adaptarse a esos l&iacute;mites, en t&eacute;rminos de equidad y de justicia. En el libro creo que he sido muy cauto a la hora de describir el tipo de aprendizaje m&aacute;s liberador y m&aacute;s deseable en ese periodo de transici&oacute;n hacia un mundo sin petr&oacute;leo. Lo triste es que hay gente que ni tan siquiera recurre a la imaginaci&oacute;n o la fantas&iacute;a para cambiar el mundo, para imaginar nuevas pr&aacute;cticas sociales, nuevos compromisos sociales, viables y asequibles a cualquiera, como son por ejemplo la &laquo;situaci&oacute;n ef&iacute;mera de aprendizaje&raquo; que describo en el libro o las nuevas instituciones que autores como Iv&aacute;n Illich, Albert Meister o David Cooper describ&iacute;an en sus obras. Por otro lado, no debemos olvidar que el pensamiento ut&oacute;pico es fundamental para llenarse de esperanza y optimismo.
    </p><p class="article-text">
        Y en tercer lugar, muchos han destacado la dimensi&oacute;n literaria del libro. Es cierto que en ocasiones el libro adquiere un tono m&aacute;s po&eacute;tico. Quise alternar textos te&oacute;ricos, de tono ensay&iacute;stico, con otros m&aacute;s po&eacute;ticos, que narrasen an&eacute;cdotas que me sucedieron durante mis a&ntilde;os de profesor de adolescentes. Creo que eso facilita la lectura, en el sentido de que la hace m&aacute;s divertida. Lamento si esas salpicaduras po&eacute;ticas distraen de las cr&iacute;ticas radicales que lanzo o las eclipsan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cambiar&iacute;a algo del libro? &iquest;A&ntilde;adir&iacute;a cosas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gustar&iacute;a colarme en colegios e institutos, grabadora en mano o con c&aacute;mara oculta, y preguntarles directamente a los alumnos, profesores, maestros, jefes de estudio y al personal administrativo y de limpieza sobre el encierro parcial al que confinan sus vidas, si eso es lo que desean para sus vidas, si ese confinamiento les aporta algo, si les gustar&iacute;a estar haciendo otra cosa, aprendiendo o ense&ntilde;ando en otros lugares, de otros modos. Me gustar&iacute;a a&ntilde;adir al libro todas esas entrevistas, con todas las respuestas, sean cuales sean, en una especie de ap&eacute;ndice final. En definitiva, ellos son los principales afectados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; le gustar&iacute;a decir a los lectores de Amberes y eldiario.es?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Simplemente que se pregunten y se cuestionen en qu&eacute; medida creen que sus propias vidas est&aacute;n o no escolarizadas, si es que estiman que lo est&aacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro Fonseca]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/amberes/escuela-domestica-consumidores-trabajadores-flexibles_132_3597918.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Feb 2017 19:13:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["El mito de la Escuela nos domestica y prepara para ser consumidores pasivos y trabajadores flexibles"]]></media:title>
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