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    <title><![CDATA[elDiario.es - Nerea Ramírez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/nerea_ramirez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nerea Ramírez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Seguirán muriendo ecologistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/seguiran-muriendo-ecologistas_132_3588908.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4a90b9d0-96f0-47aa-8a13-7edae4e364af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Seguirán muriendo ecologistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Vamos a asumir como una realidad inevitable que mueran asesinadas las personas que defienden el medio ambiente y los derechos humanos?</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.ecologistasenaccion.org/article33540.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El asesinato de Isidro Baldenegro, Laura V&aacute;squez y Emilsen Manyoma</a> ha vuelto a poner el foco en la terrible realidad que viven las personas activistas por la defensa de la naturaleza y los derechos humanos en muchos lugares del planeta. En los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os m&aacute;s de 340 personas han sido asesinadas debido a su lucha por defender la tierra y las personas que viven en ella.
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de las noticias de los asesinatos de defensores y defensoras de la tierra y de comunidades rurales, sabemos que el plan para perseguir y reprimir a quienes denuncian la concentraci&oacute;n de la tierra y el desplazamiento de comunidades en favor de las grandes empresas e inversores, es cada vez m&aacute;s cruento.
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas fueron Isidro Baldenegro, Laura V&aacute;squez y Emilsen Manyoma. En 2016 Berta C&aacute;ceres, Gloria Capit&aacute;n, Macarena Vald&eacute;s; en 2013 Exaltaci&oacute;n Marcos; en 2010 Bety Cari&ntilde;o; y podr&iacute;amos seguir con una lista de cientos de personas que pagaron con su vida el precio de enfrentarse a los poderes econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos encarnados en proyectos de grandes corporaciones y gobiernos a su servicio. Bien saben que el poder de los grandes capitales depende de que la gran masa de desfavorecidos pueda construir una fuerza social decidida que les plante cara. Para evitarlo mandan a sus sicarios, que atemorizan y cercan a los movimientos sociales y campesinos que desaf&iacute;an el paradigma econ&oacute;mico capitalista asentado en el saqueo de pueblos y ecosistemas. 
    </p><p class="article-text">
        A quienes entendemos el ecologismo como parte de nuestra vida, o mejor dicho, a quienes no entendemos la vida sin ser ecologista &ndash;porque significa defender lo que nos permite estar vivas&ndash;, estos asesinatos nos producen mucho dolor. Muchas veces las y los ecologistas somos estigmatizadas por los medios, los gobiernos, e incluso por personas cercanas, como opositoras al desarrollo y al progreso, al futuro. En nuestras latitudes, oponerse decididamente al <em>fracking</em><em>,</em> al <a href="http://www.eldiario.es/aragon/sociedad/legislatura-recrecimiento-Yesa-llega-Congreso_0_500800891.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recrecimiento de un embalse</a> o a la construcci&oacute;n de viviendas de lujo en un espacio protegido, puede costar detenciones, multas, fianzas multimillonarias o directamente <a href="http://www.ecologistasenaccion.es/article22531.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tener que abandonar tu pueblo</a> ante las amenazas directas o encubiertas. Defender lo com&uacute;n: un r&iacute;o, un bosque, la atm&oacute;sfera... es algo complicado en este mundo global en el que las prioridades vienen marcadas por las Bolsas. All&iacute;, donde los recursos son m&aacute;s numerosos y valiosos y donde inversores y empresas extranjeras campan a sus anchas sin el m&aacute;s m&iacute;nimo control gubernamental, el panorama para las activistas por el medio ambiente es terror&iacute;fico y la situaci&oacute;n no parece que vaya a mejorar. 
    </p><p class="article-text">
        Seguir&aacute;n muriendo ecologistas. &iquest;C&oacute;mo habr&iacute;a de no hacerlo si los responsables de estos asesinatos cuentan con total impunidad? Detr&aacute;s de estas muertes hay nombres conocidos. Laura V&aacute;squez o Exaltaci&oacute;n Marcos Ucelo se enfrentaron a la minera San Rafael, propiedad de la empresa canadiense Tahoe Resources. Berta C&aacute;ceres luchaba contra la empresa hidroel&eacute;ctrica Agua Zarca, con financiaci&oacute;n holandesa (FMO) y finlandesa (FinnFund) entre otras; Macarena Vald&eacute;s contra la empresa hidroel&eacute;ctrica RP Golgal. Empresas con grandes memorias de responsabilidad social corporativa, cuyas p&aacute;ginas no recogen la violencia que ejercen contra comunidades enteras que defienden lo que han sido sus tierras desde hace siglos y que por haberlas cuidado como una parte m&aacute;s de su vida conservan los recursos codiciados en los mercados internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Poco importa que estos recursos se encuentren en espacios protegidos &ndash;como los bosques v&iacute;rgenes de la Sierra Madre mexicana que defend&iacute;a Isidro Baldenegro&ndash; o que sean simb&oacute;licos para las comunidades que los habitan &ndash;como el r&iacute;o Gualcarque que proteg&iacute;a Berta C&aacute;ceres, sagrado para la comunidad lenca&ndash;. Lo que queda es un territorio degradado, a veces altamente contaminado, y pueblos que pierden sus tierras, sus formas de subsistencia y sus ra&iacute;ces. Con buena l&oacute;gica las comunidades afectadas se organizan en resistencia contra estos proyectos. 
    </p><p class="article-text">
        Con los l&iacute;mites ecol&oacute;gicos del planeta sobrepasados desde hace d&eacute;cadas y el cambio clim&aacute;tico deteriorando los ecosistemas claves para la supervivencia de la humanidad; la violaci&oacute;n de los derechos de las comunidades campesinas y el saqueo de la naturaleza por la fuerza no har&aacute; m&aacute;s que empeorar, porque habr&aacute; menos tarta a repartir. Ante la imposibilidad de multiplicar los panes con un milagro &ndash;los recursos son los que hay aunque la econom&iacute;a al uso se empe&ntilde;e en tratarlos como si crecieran de forma ilimitada&ndash; parece clara que la estrategia es acabar con quienes pretenden cambiar las reglas de la banca.
    </p><p class="article-text">
        A veces el exterminio se enmascara con guerras que tienen mucho que ver con el deterioro de los ecosistemas de los que subsist&iacute;an muchas de las personas que hoy buscan refugio, por ejemplo en Europa. Otras veces el m&eacute;todo consiste en criminalizar a quienes defienden los derechos humanos y ambientales y en asesinar a las l&iacute;deres de los movimientos de resistencia. Mientras tanto, quienes cometen los cr&iacute;menes trabajan para blindar cada vez m&aacute;s esa impunidad de la que ya gozan, por ejemplo a trav&eacute;s de los <a href="http://www.ecologistasenaccion.es/article19071.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mecanismos de arbitraje</a> para demandar a los Estados cuando dejan de favorecer sus intereses.
    </p><p class="article-text">
        Seguir&aacute;n muriendo ecologistas mientras el mundo siga funcionando del modo en que lo hace ahora. El reparto de fuerzas es desigual y el capitalismo cuenta, a d&iacute;a de hoy, con potentes herramientas para mantener su predominio. Y sin embargo, &iquest;vamos a asumir como una realidad inevitable que mueran asesinadas las personas que defienden el medio ambiente y los derechos humanos? A pesar de la enorme tarea que supone cambiar el rumbo y revertir esta violencia, es necesario continuar creando y apoyando las v&iacute;as alternativas que pueden hacer este cambio posible. Es imprescindible que movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales de toda &iacute;ndole, gobiernos y administraciones tomen parte en la batalla global que supone la defensa del territorio y sus recursos; e introduzcan en sus agendas la obligaci&oacute;n de acabar con la represi&oacute;n que sufren quienes luchan para que las generaciones futuras puedan vivir dignamente.
    </p><p class="article-text">
         Para ello hay que seguir desenmascarando al poder corporativo, dando a conocer no solo los asesinatos de activistas, sino las condiciones de vida a las que condenan a millones de personas. Y, por supuesto, acabar con la impunidad de la que gozan quienes cometen estos cr&iacute;menes. Los Estados e instituciones supraestatales deben establecer mecanismos que castiguen a las empresas que est&aacute;n detr&aacute;s de proyectos que se cobran vidas para ser llevados a cabo. Justo lo contrario que pretenden los tratados comerciales que, como el TTIP y el CETA, blindan a estas grandes corporaciones frente a los derechos de la ciudadan&iacute;a y el medio ambiente. Para ello deben dar voz y protecci&oacute;n a las comunidades que sufren violencia e intimidaci&oacute;n como norma por defender la naturaleza.
    </p><p class="article-text">
         Seguir&aacute;n muriendo ecologistas mientras la prioridad sea maximizar beneficios en vez de vivir dignamente y en paz con el planeta. Enfrentemos a quienes asesinan en la impunidad con la certeza de que no son muertes inevitables y sigamos construyendo un cambio ecosocial que nos permita enfrentar a los poderes f&aacute;cticos que nos empujan a un escenario aun m&aacute;s aterrador.
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a Berta C&aacute;ceres, no nos queda otro camino m&aacute;s que luchar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elvira Camara, Nerea Ramírez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/seguiran-muriendo-ecologistas_132_3588908.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Feb 2017 19:57:23 +0000]]></pubDate>
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