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    <title><![CDATA[elDiario.es - David López Mula]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/david_lopez_mula/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - David López Mula]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Identidad. Con nombre y apellidos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/identidad-nombre-apellidos_132_3588536.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La Ley 20/2011, de 21 de julio, del Registro Civil, la cual entrar&aacute; en vigor a partir del 30 de junio de 2017, da un paso al frente en lo que respecta a favorecer un derecho relacionado con la identidad personal de los ciudadanos y ciudadanas. Este &ldquo;pasito&rdquo;, cuya aplicaci&oacute;n ha necesitado el nada despreciable periodo de tiempo de seis a&ntilde;os, otorga a las familias la libertad de decidir el orden de los apellidos que su progenie tendr&aacute; en su nombre, pudiendo al fin, si lo desean, tomar como primer apellido el materno. Esto, por supuesto, siempre que haya consenso familiar, pues de lo contrario se seguir&aacute; el orden tradicional. Peque&ntilde;o pero importante matiz que refleja el g&eacute;nero dominante y ratifica esta nueva ley como lo que es, una &ldquo;cesi&oacute;n&rdquo; para contentar a una parte de la poblaci&oacute;n, un caramelo para intentar calmarla durante un tiempo y &ldquo;demostrar&rdquo; que se comparte su lucha.
    </p><p class="article-text">
        Si bien todo paso dado a romper con el patriarcado imperante es bienvenido, los procesos que puntualmente se llevan a cabo son de tan m&iacute;nima contundencia y de una aplicabilidad tan lenta que apenas s&iacute; se pueden considerar como un triunfo. Pero si apenas es perceptible en lo que respecta a la lucha contra el machismo, muchos ni siquiera apreciar&aacute;n la relaci&oacute;n, es igualmente insuficiente en lo que se refiere al derecho a la identidad de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos en una sociedad en constante crecimiento. Fen&oacute;menos como la superpoblaci&oacute;n del planeta, con cerca de los ocho mil millones de habitantes habidos en la actualidad, la globalizaci&oacute;n y la expansi&oacute;n de Internet, con la interconectividad entre sujetos que &eacute;sta favorece, hace m&aacute;s necesario que nunca que cada persona sea libre para buscar las se&ntilde;as identificativas que le distingan del resto.
    </p><p class="article-text">
        La primera de estas medidas aparece, como no puede ser de otra manera, con el nacimiento. Al nacer, los progenitores deben de tomar una decisi&oacute;n que afectar&aacute; al resto de la vida de su hijo o hija, siendo &eacute;sta el nombre por el que ha de ser llamado o llamada a partir de ese momento. Ciertamente, no es un asunto balad&iacute;, pero este hecho denota a su vez las carencias que este procedimiento contiene. Como se ha indicado, el padre y la madre deciden en com&uacute;n el nombre de su descendiente, pero los apellidos los adquirir&aacute; de una forma predeterminada, componi&eacute;ndose en riguroso orden, salvo mutuo acuerdo y a tenor de la ley que a&uacute;n no ha entrado en vigor, del primer apellido de su padre y del primer apellido de su madre, los cuales fueron cedidos a &eacute;stos, en su momento, por sus respectivos padres y en el mismo orden, como no pod&iacute;a ser de otra manera.
    </p><p class="article-text">
        Si atendemos a que el empleo de los apellidos en el nombre completo de una persona responde, por un lado, a facilitar una identificaci&oacute;n m&aacute;s concreta y espec&iacute;fica del individuo, y por otro lado, a honrar a su linaje haciendo perdurar parte del nombre familiar, se plantean dos cuestiones relacionadas que hacen cuestionar la rigidez de la normativa en cuanto a este procedimiento. En primer lugar, si lo que se busca es designar la se&ntilde;a de identidad m&aacute;s importante de la persona, la cual le acompa&ntilde;ar&aacute; hasta el fin de sus d&iacute;as, sus progenitores deber&iacute;an tener una capacidad mayor a la hora de decidir su nombre que la interpuesta.
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;an poder decidir as&iacute; tanto el orden de sus apellidos como aquel que quieren cederle a su hijo o hija, no teniendo que ser necesariamente el primero de ellos el paterno si no lo desean, pues esto no deja de ser un s&iacute;ntoma m&aacute;s del patriarcado impuesto y aceptado socialmente.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, en un pa&iacute;s como el nuestro, con sobreabundancia de apellidos tales como Garc&iacute;a, Gonz&aacute;lez, Rodr&iacute;guez y otros tantos, deber&iacute;a ser completamente leg&iacute;timo que, a fin de evitar la predominancia de la uni&oacute;n entre los mismos apellidos una y otra vez, se pudiera ceder el segundo apellido si as&iacute; se desea, lo que racionalmente ser&iacute;a algo completamente l&oacute;gico pues corresponde igualmente al linaje del que proceden.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, este sistema ha contribuido a que muchos apellidos de gran tradici&oacute;n en nuestra cultura, con el discurrir del tiempo, al no ser tan extendidos, se hayan perdido. El &uacute;nico inconveniente es que el segundo apellido proviene de la ascendencia materna y, en esta &eacute;poca de modernidad para seg&uacute;n qu&eacute;, parece que a&uacute;n no se est&aacute; preparado para hacer tal concesi&oacute;n al feminismo.
    </p><p class="article-text">
        La RAE define identidad como un &ldquo;conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los dem&aacute;s&rdquo;. En una sociedad, como es la espa&ntilde;ola, donde los derechos ciudadanos est&aacute;n en tela de juicio, &eacute;ste, el m&aacute;s b&aacute;sico y fundamental, pasa desapercibido siendo, a su vez, el que m&aacute;s veces es quebrado por el conjunto de la sociedad representada fielmente en sus estructuras gubernamentales.
    </p><p class="article-text">
        Institucionalmente, el concepto de &ldquo;identidad&rdquo; se emplea en su sentido m&aacute;s estad&iacute;stico y categ&oacute;rico. Seg&uacute;n estos niveles, una persona viene definida seg&uacute;n una serie de caracter&iacute;sticas diferenciales com&uacute;nmente reconocidas que, a modo de clave dicot&oacute;mica, van agrupando a cada persona seg&uacute;n su sentido de pertenencia. Su objetivo es establecer un conjunto de cualidades espec&iacute;ficas que, si bien consiguen a grandes rasgos crear una serie de colectivos bien diferenciados del resto, cuya cantidad est&aacute; directamente vinculada al n&uacute;mero de variables que se manejen y siendo el tama&ntilde;o de cada grupo inversamente proporcional al mismo, no deja de ser un sistema clasificatorio y de control, donde las personas pasan a ser concebidas como n&uacute;meros y s&iacute;mbolos de una gran ecuaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Como muestra, a continuaci&oacute;n se exponen aquellos &ldquo;tipos de identidad&rdquo; de uso generalizado m&aacute;s frecuentes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>- Identidad etaria: seg&uacute;n el grupo de edad.</li>
                                    <li>- Identidad relacional: seg&uacute;n su estado civil.</li>
                                    <li>- Identidad cultural: seg&uacute;n el arraigo nacional.</li>
                                    <li>- Identidad pol&iacute;tica: seg&uacute;n el ideario pol&iacute;tico.</li>
                                    <li>- Identidad religiosa: seg&uacute;n las creencias religiosas.</li>
                                    <li>- Identidad vocacional: seg&uacute;n la aspiraci&oacute;n profesional.</li>
                                    <li>- Identidad intelectual: seg&uacute;n la l&iacute;nea de pensamiento.</li>
                                    <li>- Identidad de intereses: seg&uacute;n los hobbys y aficiones.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        A priori, se trata de una serie de apartados simples, de f&aacute;cil comprensi&oacute;n, donde cualquier ciudadano no tiene dificultad para responder y ubicarse en los determinados sectores que se ramifican de cada grupo.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, este proceso no deja de ser un burdo sistema de etiquetaje que contribuye, precisamente de forma indirecta, a deformar la propia identidad personal a favor de la identidad colectiva. Si bien los grupos m&aacute;s amplios, los que menos rasgos contemplan, suelen originarse de manera fortuita entre los propios seres humanos, de las m&aacute;s diversas formas (un evento donde se formen grupos en consonancia con su edad: ni&ntilde;os, j&oacute;venes, ancianos&hellip;; los seguidores de un equipo de f&uacute;tbol o un partido pol&iacute;tico; un club de lectores de determinada escritora&hellip;), cuando empiezan a sumarse variables tambi&eacute;n se escapa la propia percepci&oacute;n pr&aacute;ctica del individuo. De este modo, cuanto m&aacute;s se cierra el c&iacute;rculo de personas afines a unos determinados rasgos de identidad, m&aacute;s se pierde el concepto de individuo a favor del concepto de variable matem&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qui&eacute;n favorece, pues, esta metodolog&iacute;a? A todo aquel que observa a la civilizaci&oacute;n desde arriba. A quien desde el principio de los tiempos favorec&iacute;a la diferencia de clases y estratos y vigilaba porque ese equilibrio no se rompiese. A la casta, a los que nos gobiernan, a los grandes empresarios que deciden qu&eacute;, cu&aacute;nto, cu&aacute;ndo y a qu&eacute; precio proporcionar al ciudadano medio sus productos. Una afirmaci&oacute;n de este calibre puede parecer gozar de una cierta osad&iacute;a, pero un par de ejemplos, tomados desde el sector pol&iacute;tico, pueden hacer constatar este hecho mejor que cualquier argumentario:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>- Al Partido Popular le viene muy bien conocer que su votante medio se comprende entre los mayores de 65 a&ntilde;os, casados, con un fuerte arraigo nacional, de creencia cristiana y de alta posici&oacute;n econ&oacute;mica y social.</li>
                                    <li>- A partidos como Podemos, sin embargo, saber que la mayor&iacute;a de votantes la componen j&oacute;venes entre 18 y 35 a&ntilde;os, con estudios universitarios, fuerte inter&eacute;s cultural, defensores del laicismo y con dificultades econ&oacute;micas y laborales, les ayuda a posicionarse.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        As&iacute;, con estos datos, ambos partidos conocen perfectamente el perfil de sus votantes y su localizaci&oacute;n, pudiendo enfatizar sus pol&iacute;ticas hacia la consolidaci&oacute;n de los mismos o para atraer a aquellos y aquellas que no les simpatizan.
    </p><p class="article-text">
        De este sistema se benefician igualmente las empresas, a la hora de decidir d&oacute;nde ofertar unos u otros productos, as&iacute; como su precio, dependiendo del beneficio que persigan obtener. Se propicia igualmente una marcada alienaci&oacute;n social determinada mediante la aparici&oacute;n de falsos &iacute;dolos y tendencias dirigidas, jugando con la necesidad impuesta de identificarse con los modelos a seguir establecidos.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;sta es la realidad imperante en la sociedad, una sociedad globalizada que se favorece de la sectorizaci&oacute;n humana. Sin entrar en mayor discusi&oacute;n acerca de los factores beneficiosos o perjudiciales para el ciudadano de a pie, cabe concluir que este medio clasificatorio no resulta apropiado como instrumento identificativo personal para un sujeto. En t&eacute;rminos econ&oacute;micos, lo establecido se asemeja a un proceso o una estructura macroecon&oacute;mica, mientras que es en los sistemas microecon&oacute;micos donde se pueden encontrar las diferencias notables y la concepci&oacute;n del &ldquo;yo&rdquo;, otorgando una perspectiva m&aacute;s concentrada y cercana al individuo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, volviendo a la definici&oacute;n de la RAE, cabe preguntarse cu&aacute;les son aquellos rasgos propios, perceptibles, que pueden ayudar a la persona a caracterizarse frente a los dem&aacute;s. Estos detalles, que pueden parecer asunto menor en comparaci&oacute;n con los grandes indicadores mencionados anteriormente, son los que condicionan el desarrollo del autoconcepto, de gran importancia psicosocial.
    </p><p class="article-text">
        El autoconcepto consiste en la autoconsciencia, en el sentimiento que uno o una tiene de ser una persona diferenciada del resto y de aquello que lo hace &uacute;nico o &uacute;nica. Por tanto, la sensaci&oacute;n de pertenencia a un grupo o colectivo, si bien contribuye a construir una imagen de s&iacute; mismo, pierde valor al enfrentarse a valores emocionales que contribuyen a la personalidad. De este modo, se pueden destacar, a modo de ejemplo, otros tipos de identidad m&aacute;s acordes con la reflexi&oacute;n interna que a una persona le puede hacer sentir como un ser social pero diferenciado del resto.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Identidad de g&eacute;nero. Conflictivo en cuanto a la aceptaci&oacute;n social, por aquellos que no quieren abandonar el esp&iacute;ritu tradicionalista de otras &eacute;pocas. Este tipo de identidad es un derecho fundamental que nos permite decidir el g&eacute;nero sexual propio o hacia el que se profesa atracci&oacute;n, debiendo ser libres para elegir ser heterosexual, homosexual, bisexual o transexual.</li>
                                    <li>Identidad familiar. Cada persona pertenece a un n&uacute;cleo familiar y es parte del mismo, habiendo crecido en ese &aacute;mbito y nutri&eacute;ndose de sus valores, positivos o negativos, acept&aacute;ndolos o rechaz&aacute;ndolos. A&ntilde;adir que si bien la l&iacute;nea de sangre no se elige, en la actualidad el rasgo inherente a este concepto como es el parentesco, en ocasiones espec&iacute;ficas pierde valor respecto a otros tipos de relaci&oacute;n.</li>
                                    <li>Identidad social. Este tipo de identidad recoge ciertos rasgos de los identificadores de pertenencia contemplados anteriormente, pero se refiere en una mayor medida a las actitudes sociol&oacute;gicas derivadas del barrio o lugar al que se pertenece, aquel donde se aprenden valores como la convivencia, la empat&iacute;a, el respeto, el compa&ntilde;erismo&hellip;</li>
                                    <li>Identidad aspectual: Con el pelo largo o corto, repeinado o con rastas, de traje o en ch&aacute;ndal, piercings, tatuajes, barba, pelo te&ntilde;ido&hellip; Las posibilidades estil&iacute;sticas en la actualidad son infinitas y nadie, repito, nadie es quien para juzgar los gustos de las personas. Una imagen vale m&aacute;s que mil palabras y cada cual decide c&oacute;mo ha de ser su apariencia. Un aspecto chocante o un aspecto corriente, lo cierto es que poco hay m&aacute;s identificativo, al menos en una primera impresi&oacute;n, que la fachada que muestra una persona.</li>
                                    <li>Identidad personal: Relacionado con el autoconcepto, comprende aquellas actitudes y valores que uno o una asume interiorizadas y como parte de su ser, tales como la generosidad, el sedentarismo o el &iacute;mpetu por viajar, la impetuosidad o la reflexividad&hellip; La autoestima de cada persona determinar&aacute; el grado que crea poseer de cada atributo.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Esta identidad moral nos acerca m&aacute;s al conocimiento espec&iacute;fico de un determinado sujeto y a su diferenciaci&oacute;n respecto al resto, considerando para ello, su personalidad, forma de ser y circunstancias.
    </p><p class="article-text">
        Si bien, ante tantas consideraciones pareciera que el nombre completo de una persona carece de importancia, no deja de ser el instrumento mediante el que nos referimos a &eacute;sta, distingui&eacute;ndola del resto. Al hablar de Fulano, enseguida se remite a ese conjunto de cualidades que lo hacen &uacute;nico, creando una imagen visual del mismo, as&iacute; como una impresi&oacute;n, favorable o desfavorable, determinada por sus rasgos espec&iacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        Por estos motivos, por ser el primer rasgo identificativo recibido al nacer, por servir como primera carta de presentaci&oacute;n ante los dem&aacute;s, por evocar a la personalidad propia al ser referenciados sin estar presentes o por reunir en pocas palabras un sello personal y una referencia a nuestros antepasados, el nombre de cada persona tiene una importancia m&aacute;s all&aacute; de la que las instituciones, que nos ven como algoritmos, nos conceden. Por ello es importante la libertad a la hora de escoger, ya no s&oacute;lo el nombre de nuestra progenie, ante lo cual a&uacute;n se presentan obst&aacute;culos en ocasiones, sino el apellido que se decide ceder y el orden de los mismos. Porque como personas diferenciadas tenemos el derecho de decidir sobre nuestra familia, as&iacute; como a decidir sobre nuestro nombre, teniendo mismamente un derecho pleno a modificarlo si con la mayor&iacute;a de edad lo vemos conveniente. Porque esta reducci&oacute;n de libertad es tan incomprensible que incurre en un anacronismo cultural que nos remite a la perdurabilidad del patriarcado y, en consiguiente, a un vestigio del machismo tan &iacute;nfimo como innecesario. Por todo ello, y por mucho m&aacute;s, es de exigir la libertad individual de identidad, en el asunto que nos compete y en los que no. La defensa de la identidad personal, con nombre y apellidos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David López Mula]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/identidad-nombre-apellidos_132_3588536.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Feb 2017 15:40:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Identidad. Con nombre y apellidos]]></media:title>
    </item>
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