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    <title><![CDATA[elDiario.es - Gabriela Poblet]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/gabriela_poblet/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gabriela Poblet]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Tres años después de Tarajal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/anos-despues-tarajal_132_3586887.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/098799b2-cc11-4bcc-a350-598352adff81_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres años después de Tarajal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aquel 6 de febrero en el que murieron 15 personas en Ceuta no fue la primera vez que ocurrió algo así; las ONG vienen denunciando desde hace años la represión y la desprotección jurídica que se vive en la frontera sur</p></div><p class="article-text">
        El pasado 6 de febrero se cumplieron tres a&ntilde;os de aquel fat&iacute;dico d&iacute;a en que 15 personas murieron cuando intentaban cruzar la frontera de Ceuta a nado por la playa del Tarajal. La Guardia Civil les dispar&oacute; balas de goma y gases lacrim&oacute;genos como &ldquo;medidas disuasorias&rdquo;. A pesar de las im&aacute;genes probatorias, el Gobierno neg&oacute; los hechos y el ministro de Interior Jorge Fern&aacute;ndez D&iacute;az no asumi&oacute; responsabilidades. Tras la movilizaci&oacute;n de la sociedad civil, entidades que trabajan en la zona presentaron una querella, por la que fueron imputados 16 guardias civiles. Pero en octubre de 2015, la jueza de instrucci&oacute;n archiv&oacute; el caso alegando que &ldquo;los inmigrantes asumieron el riesgo de entrar ilegalmente en territorio espa&ntilde;ol a nado y en avalancha&rdquo;. Desde Camer&uacute;n, familiares de las v&iacute;ctimas se organizaron para pedir justicia y reparaci&oacute;n. Tras presentar un recurso, recientemente se conoci&oacute; el auto de la Audiencia de C&aacute;diz, que dictamina la reapertura de la investigaci&oacute;n. Un paso contra la impunidad y una gran noticia para las familias. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquel 6 de febrero no fue la primera vez que ocurri&oacute; una tragedia as&iacute;. Las ONG vienen denunciando desde hace a&ntilde;os la represi&oacute;n y la desprotecci&oacute;n jur&iacute;dica que se vive en la frontera sur. Varios episodios de muertes de personas migrantes han quedado en total impunidad. Lejos de abordar la situaci&oacute;n en la frontera desde una perspectiva humanitaria, el gobierno del Partido Popular opt&oacute; por legalizar las llamadas &ldquo;devoluciones en caliente&rdquo; en el marco de la Ley Mordaza bajo el eufemismo de &ldquo;rechazo en frontera&rdquo;, a pesar de la firme oposici&oacute;n de organismos internacionales y de que esta disposici&oacute;n no se ajusta a lo que establece el derecho europeo (concretamente los art&iacute;culos 18 y 19 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Uni&oacute;n y el art&iacute;culo 4 de la Directiva relativa al Retorno).
    </p><p class="article-text">
        Pero las devoluciones en caliente son s&oacute;lo la punta del iceberg. Personas migrantes han llegado a ser &ldquo;devueltas&rdquo; desde Marruecos en autobuses al desierto, cerca de la frontera con Argelia, donde corren el riesgo de morir de deshidrataci&oacute;n. Es parte de la llamada pol&iacute;tica de externalizaci&oacute;n de fronteras de la Uni&oacute;n Europea, por la cual se delega en pa&iacute;ses de tr&aacute;nsito la &ldquo;contenci&oacute;n&rdquo; de migrantes y solicitantes de asilo, tal como se hizo con el pacto Turqu&iacute;a-UE. Tras la cumbre de Valetta en noviembre de 2015, donde se aprob&oacute; el &ldquo;Fondo fiduciario de Emergencia&rdquo; para &Aacute;frica &ndash;a trav&eacute;s del cual se destinan 1.800 millones de euros para securitizaci&oacute;n y control de fronteras&ndash; se firmaron acuerdos con pa&iacute;ses africanos como Etiop&iacute;a, N&iacute;ger y Mali.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana, tambi&eacute;n tomando como modelo el vergonzoso pacto con Turqu&iacute;a, se est&aacute; discutiendo en Bruselas la conclusi&oacute;n de un nuevo acuerdo con Libia, pa&iacute;s que ni siquiera ha ratificado la convenci&oacute;n de Ginebra sobre el Estatuto del Refugiado de 1951. Dicho acuerdo se basa en la asistencia a las fuerzas de seguridad libias para que &eacute;stas devuelvan refugiados y emigrantes en embarcaciones que hayan salido de su costa. Cabe recordar que en Libia, las personas migrantes y refugiados &nbsp;detenidos son sometidos a torturas, trabajos forzados y violencia de todo tipo, sin absolutamente ninguna garant&iacute;a de protecci&oacute;n de derechos. Adem&aacute;s, dicho programa pretende sufragarse mediante los fondos de la cooperaci&oacute;n al desarrollo europeos, que los tratados destinan claramente a otras finalidades.
    </p><p class="article-text">
        La externalizaci&oacute;n de fronteras no es una soluci&oacute;n para quienes necesitan protecci&oacute;n internacional y para quienes huyen de la miseria. Con este tipo de acuerdos, el norte de &Aacute;frica se vuelve un verdadero infierno para las personas que quieren migrar a Europa. Ante la represi&oacute;n y las deportaciones, las personas que buscan protecci&oacute;n deben elegir entre jugarse la vida trepando una valla, morir en el desierto o echarse al mar, en patera, o quiz&aacute;s dando la vuelta a nado al espig&oacute;n de la Playa del Tarajal en Ceuta, como ocurri&oacute; en 2014.
    </p><p class="article-text">
        No queremos m&aacute;s muertes en la frontera ni en el Mediterr&aacute;neo, y para eso, Europa debe defender hacer algo tan simple como cumplir el derecho internacional y sus propias normativas. Tambi&eacute;n incluso algunas resoluciones del Parlamento Europeo que han exigido a los gobiernos en distintas ocasiones, por ejemplo, el establecimiento de una misi&oacute;n de salvamento mar&iacute;timo en el Mediterr&aacute;neo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea deben promover un modelo que garantice el derecho de asilo y v&iacute;as de entrada legales, sin que la gente tenga la necesidad de jugarse la vida en el desierto o en el mar. Las familias del Tarajal deben recibir justicia y reparaci&oacute;n por parte de Espa&ntilde;a y de la Uni&oacute;n Europea, al igual que tantas otras familias que no han podido ni siquiera enterrar a sus seres queridos.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas cuestiones, para que lleguen a ser realidad, requieren sostener una movilizaci&oacute;n ciudadana importante, para presionar a los gobiernos nacionales que han llevado la situaci&oacute;n a un nivel de desprecio del derecho internacional y de la vida humana como no hubi&eacute;ramos imaginado jam&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ernest Urtasun, Gabriela Poblet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/anos-despues-tarajal_132_3586887.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Feb 2017 19:55:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres años después de Tarajal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Muertes de Ceuta,Tarajal,Inmigración,Europa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El cuento de la criada en Sant Andreu de Llavaneres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/cuento-criada_132_2940515.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Las mujeres trabajadoras del hogar, además de soportar el encierro y la explotación en el espacio privado, se ven expuestas a la violencia machista en el espacio público", asegura Gabriela Poblet responsable de migraciones de ICV</p></div><p class="article-text">
        Cuentos de la criada hay muchos y casi nunca acaban bien. Ella cuidaba a un joven dependiente en una casa de la costa de Sant Andreu de Llavaneres y tambi&eacute;n hac&iacute;a las labores de servicio dom&eacute;stico. Iba de madrugada andando desde Matar&oacute; por el camino lateral a las v&iacute;as del tren, hasta su lugar de trabajo, una lujosa casa familiar. Un hombre la intercept&oacute;, le desfigur&oacute; la cara, la viol&oacute; y acab&oacute; en las rocas casi muerta. Sobrevivi&oacute; casi de milagro. Pidi&oacute; ayuda a gritos a las personas que pasaban pero nadie la ayud&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Ella es de Colombia, un pa&iacute;s que vivi&oacute; 50 a&ntilde;os de guerra civil, y que contabiliza 6,5 millones de personas desplazadas seg&uacute;n la ONU, pero que sin embargo nunca se habl&oacute; de refugiados porque era una guerra no declarada. Como la mayor&iacute;a de mujeres migrantes, trabaja en el servicio dom&eacute;stico, un sector sumamente precario y feminizado que ha estado tradicionalmente excluido del &aacute;mbito laboral y sindical. Un sector que a su vez, no deja de ser invisibilizado y servil, en parte porque sostiene la econom&iacute;a y el status de una clase social, y en parte porque el Estado no se ocupa de los cuidados de la gente dependiente (como el joven que cuidaba ella) y de la gente mayor.
    </p><p class="article-text">
        Al parecer, las instituciones prefieren dejar los cuidados en manos del mercado global que, con la complicidad de las pol&iacute;ticas de extranjer&iacute;a, facilita la sustituci&oacute;n permanente de trabajadoras que vienen de pa&iacute;ses empobrecidos. As&iacute;, el servicio dom&eacute;stico y de cuidados es cubierto por mujeres que a falta de oportunidades, no les queda otra opci&oacute;n que aceptar trabajos precarios donde viven explotaci&oacute;n y abusos de todo tipo.
    </p><p class="article-text">
        Y como si no fuera poco, las mujeres trabajadoras del hogar, adem&aacute;s de soportar el encierro y la explotaci&oacute;n en el espacio privado, se ven expuestas a la violencia machista en el espacio p&uacute;blico. Ella iba de madrugada a su trabajo, cuando casi la matan. No se sabe bien si conoc&iacute;a al hombre, o no, pero eso da igual. La desfigur&oacute; y la viol&oacute; porque era mujer. Y pudo hacerlo porque era pobre, porque las mujeres ricas no van de madrugada a trabajar por caminos desolados, laterales a las v&iacute;as de un tren.
    </p><p class="article-text">
        La violencia la alej&oacute; de su pa&iacute;s, el racismo institucional y econ&oacute;mico la releg&oacute; al estrato precario de trabajadora del hogar y la violencia machista la dej&oacute; desfigurada y violada al borde de la muerte. El racismo social la desampar&oacute; cuando estaba a punto de morir tirada en las rocas. Podr&iacute;a hab&eacute;rsela tragado el mar, como a tantas personas migrantes que quieren llegar a Europa y haber quedado en el anonimato. Pero sobrevivi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sobrevivi&oacute; sin ayuda, sola, tambi&eacute;n como tantas mujeres migrantes explotadas y precarizadas. Espero que el final de este cuento, que no es ning&uacute;n cuento, sino la vida real, lo escriba ella. Habr&aacute; una concentraci&oacute;n en Matar&oacute; contra la violencia machista. Espero, tambi&eacute;n, que no tenga que morir ninguna mujer para que nos acordemos de todas las trabajadoras que van de madrugada a limpiar casas. Cuentos de la criada hay muchos, pero la explotaci&oacute;n y la violencia &ndash;de todo tipo&ndash;&nbsp;no son ning&uacute;n cuento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Poblet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/cuento-criada_132_2940515.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jan 2018 19:40:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El cuento de la criada en Sant Andreu de Llavaneres]]></media:title>
    </item>
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