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    <title><![CDATA[elDiario.es - Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/gonzalo_fernandez_ortiz_de_zarate/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Y si el hámster dejara de mover la rueda capitalista? (II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/si-hamster-dejara-mover-rueda-capitalista-ii_129_6490108.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/12376db8-1168-4f5d-a3ee-52533ac76913_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Y si el hámster dejara de mover la rueda capitalista? (II)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La máxima de “los mercados y las grandes empresas, primero” nos conduce palpablemente a un escenario de colapso ecológico y crecientes desigualdades, control social y violencia; a pesar de todo ello, no caigamos en el desánimo</p><p class="subtitle">¿Y si el hámster dejara de mover la rueda capitalista?´(I)</p></div><p class="article-text">
        No caigamos en el des&aacute;nimo. Dif&iacute;cil tarea, sin duda, cuando la crisis actual, agravada por la pandemia, profundiza el cercamiento de nuestras condiciones de vida. Cuando, adem&aacute;s, pareciera no haber otro horizonte com&uacute;n que el acotado por la hegem&oacute;nica <a href="https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/si-hamster-dejara-mover-rueda-capitalista_129_6401441.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>teor&iacute;a del derrame</em></a>, seg&uacute;n la cual el bienestar general es &uacute;nicamente una derivada de la ganancia corporativa. Cuando el empleo y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, principales intermediaciones entre bienestar y ganancia &ndash;extremos de dicha teor&iacute;a&ndash;, evidencian su impotencia para frenar el exponencial proceso de precarizaci&oacute;n de la vida. Cuando ya no pueden esconderse, si alguna vez se pudo, las m&uacute;ltiples dominaciones y expulsiones sobre las que se asienta la trampa de la acumulaci&oacute;n que sostiene ese supuesto derrame. Cuando la m&aacute;xima de &ldquo;los mercados y las grandes empresas, primero&rdquo; nos conduce palpablemente a un escenario de colapso ecol&oacute;gico y crecientes desigualdades, control social y violencia. Pues s&iacute;, a pesar de todo ello, no caigamos en el des&aacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        Porque el capitalismo, el heteropatriarcado y la colonialidad entretejen un sistema apabullante, pero no divino. No es nuestro destino hist&oacute;rico inexorable. La clase trabajadora pudi&eacute;ramos seguir pedaleando para mantener la rueda capitalista, confiando en alcanzar ciertas cotas de bienestar gracias a nuestras luchas en favor de mejores condiciones laborales, una fiscalidad progresiva, y pol&iacute;ticas sociales justas. Sin renunciar a la disputa en estos &aacute;mbitos, tambi&eacute;n pudi&eacute;ramos tomar la determinaci&oacute;n de romper con este estrecho esquema, cuyo proyecto no solo hace aguas dada la actual <a href="https://omal.info/spip.php?article9282" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis de onda larga</a>, sino que ataca lo vivo. Tenemos capacidad para ello: si movemos la rueda, tambi&eacute;n podemos pararla. Y bajarnos. Qu&eacute; suceder&iacute;a si nos atrevemos a ampliar la mirada y prefigurar e implementar formas alternativas de organizar la vida en com&uacute;n, m&aacute;s all&aacute; de la centralidad de los mercados y de las empresas transnacionales.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra propuesta de ant&iacute;doto contra el des&aacute;nimo pasa por la elaboraci&oacute;n y puesta en pr&aacute;ctica de <em>agendas y</em> <em>estrategias de transici&oacute;n</em> que, por un lado, nos permitan mitigar los impactos derivados de la decisi&oacute;n de desmantelar la rueda capitalista. Estos, sin duda, ser&aacute;n notables, dada la asimetr&iacute;a de poder y la desposesi&oacute;n continuada que hemos sufrido en t&eacute;rminos de propiedad y control de los medios b&aacute;sicos de reproducci&oacute;n de la vida, hoy convertidos en medios de acumulaci&oacute;n de capital. Por otro lado y al mismo tiempo, las propuestas de transici&oacute;n deber&iacute;an situar en un horizonte viable profundas transformaciones de las tramas, estructuras y sentidos comunes hegem&oacute;nicos. Nuestro enfoque asume, por tanto, una tensi&oacute;n permanente entre presente y futuro; entre lo urgente y lo estrat&eacute;gico; entre pr&aacute;cticas y relatos; entre lo actualmente central, lo situado en los m&aacute;rgenes y lo emergente.
    </p><p class="article-text">
        Esta tarea no es ni podr&aacute; ser sencilla. &iquest;C&oacute;mo la aterrizamos a la pr&aacute;ctica? &iquest;Qu&eacute; referencias nos ayudar&iacute;an a articular estrategias a tal efecto? &iquest;Con qu&eacute; fuerzas pol&iacute;ticas impulsarlas? &iquest;De qu&eacute; modo romper con el estrecho marco que nos ofrece la agenda socialdem&oacute;crata, esto es, la versi&oacute;n progresista de la trampa de la acumulaci&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo, en sentido contrario, evitamos perder el contacto con el proceso real de actuaci&oacute;n en pos de un horizonte ideal? &iquest;Qu&eacute; valor damos a las diferentes propuestas que est&aacute;n hoy sobre el tablero pol&iacute;tico, o a otras a&uacute;n por posicionarse?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un marco de referencia inacabado para transitar fuera de la rueda</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muchas preguntas en b&uacute;squeda de respuesta. Respuestas que, en ning&uacute;n caso, pueden ser definitivas, m&aacute;xime en el sistema hipercomplejizado y el contexto incierto en que vivimos. Desterrando cualquier pretensi&oacute;n de dogma, de agenda cerrada y totalizadora, asumimos la parcialidad y el car&aacute;cter situado de nuestras propuestas, para as&iacute; poder desarrollar un sincero di&aacute;logo horizontal e interseccional.
    </p><p class="article-text">
        Desde ah&iacute;, y asumiendo nuestro sesgo economicista y europeo (escribimos desde Euskal Herria), planteamos el siguiente <em>marco de referencia</em> para la transici&oacute;n fuera de la rueda capitalista, basado en cuatro ejes complementarios: <em>gaiaizaci&oacute;n</em>, desmercantilizaci&oacute;n, descorporativizaci&oacute;n y territorializaci&oacute;n<em> </em>de la organizaci&oacute;n colectiva de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Estos ejes son &uacute;nicamente puntos de partida para la posterior elaboraci&oacute;n de agendas y estrategias contextualizadas, nunca un edificio acabado. Los entendemos como faros que nos ayuden a navegar la complejidad de la contienda pol&iacute;tica actual y a prefigurar sendas por las que transitar del actual marco de lo posible, definido por el crecimiento capitalista, a otro alternativo que posicione una <em>reorganizaci&oacute;n profunda de las bases del capitalismo a partir de una redistribuci&oacute;n radical y multidimensional en favor de un com&uacute;n diverso</em>.
    </p><p class="article-text">
        La primera implicaci&oacute;n de asumir este marco de referencia pasa por una redefinici&oacute;n integral y democr&aacute;tica de sentidos comunes, valores y prioridades socioecon&oacute;micas. Esto es incompatible con la primac&iacute;a de la acumulaci&oacute;n como valor hegem&oacute;nico, ya que esta ataca los m&iacute;nimos democr&aacute;ticos y pone en riesgo la sostenibilidad de la vida. La desposesi&oacute;n, minorizaci&oacute;n y descentramiento de los mercados capitalistas y las empresas transnacionales (espacio y protagonistas, respectivamente, de dicha acumulaci&oacute;n), se convierte en condici&oacute;n necesaria. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo t&eacute;rmino, nuestro horizonte exige la ampliaci&oacute;n del debate pol&iacute;tico, hoy en d&iacute;a acotado fundamentalmente al crecimiento mercantil y a las intermediaciones basadas en la redistribuci&oacute;n de recursos, siempre dentro de la teor&iacute;a del derrame. Planteamos abrir todas las ventanas pol&iacute;ticas desde una mirada integral de la redistribuci&oacute;n (riqueza, renta, trabajos, derechos, tiempos, saberes, materia, energ&iacute;a, bienes comunes, etc., que incluya tambi&eacute;n la redefinici&oacute;n cr&iacute;tica de las intermediaciones cl&aacute;sicas) atravesada por una perspectiva de clase, feminista y decolonial, que ponga especial &eacute;nfasis en la propiedad, control y gesti&oacute;n colectiva de los principales medios de reproducci&oacute;n de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Tercero y &uacute;ltimo, abogamos por redistribuir revirtiendo las m&uacute;ltiples dominaciones inherentes al capitalismo, sus <em>caras b</em>. Descentrar&iacute;amos as&iacute; a mercados y grandes empresas, y, en sentido contrario, se posicionar&iacute;a en el centro lo que y quienes sostienen realmente la vida, tal y como se est&aacute; evidenciando a lo largo de la pandemia, dando valor y protagonismo a los trabajos emancipados, los cuidados mutuos, las econom&iacute;as populares y campesinas, los territorios y los bienes comunes, a partir del fortalecimiento de la alianza p&uacute;blico-comunitaria.
    </p><p class="article-text">
        Bajo esta perspectiva de vuelco de prioridades y de ampliaci&oacute;n del debate pol&iacute;tico, pasamos a explicar los ejes que aterrizan nuestro enfoque. Es un ejercicio necesariamente esquem&aacute;tico dado que se trata de un art&iacute;culo de opini&oacute;n; tras una sint&eacute;tica explicaci&oacute;n de nuestra acepci&oacute;n de cada t&eacute;rmino, apuntamos ideas-fuerza que lo desarrollan pol&iacute;ticamente. A su vez, realizamos algunas reflexiones sobre temas candentes en las agendas de las izquierdas: renta b&aacute;sica, cuidados, fiscalidad, <em>green new deal</em>, digitalizaci&oacute;n, etc., evaluando su potencialidad para favorecer la salida de la rueda capitalista y articularse con otras iniciativas en estrategias de transici&oacute;n, nunca exentas de tensiones.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Gaiaizaci&oacute;n</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Gaia</em>, <em>Pachamama, Ama-Lurra&hellip;</em> distintas palabras para nombrar la compleja trama de la vida y afirmar que lo socioecon&oacute;mico no es m&aacute;s que un subsistema que dentro de un planeta finito y semicerrado. El decrecimiento de la base material de cualquier sistema socioecon&oacute;mico (la reducci&oacute;n de la cantidad de energ&iacute;a y materia disponibles, as&iacute; como la disponibilidad de sumideros para los residuos) no est&aacute; en cuesti&oacute;n; se producir&aacute; s&iacute; o s&iacute;. El debate real que enfrentamos es c&oacute;mo se distribuir&aacute; esa menguante base material, si desde premisas emancipadoras o, al contrario, ecofascistas.
    </p><p class="article-text">
        La fe de la teor&iacute;a del derrame en que la tecnolog&iacute;a desmaterialice y vuelva sostenible la econom&iacute;a, sin cuestionar la acumulaci&oacute;n, se muestra como una <a href="https://www.ela.eus/es/medio-ambiente/noticias/201ccopalso-del-capitalismo-global201d-la-nueva-publicacion-de-la-coleccion-inguru-gaiak" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">absoluta quimera</a>. Bien al contrario, es preciso integrar a la econom&iacute;a dentro de los l&iacute;mites f&iacute;sicos del planeta y su naturaleza semicerrada, as&iacute; como abordar una profunda redistribuci&oacute;n ecol&oacute;gica a escala global. Esta <em>gaiaizaci&oacute;n</em> de la organizaci&oacute;n de la vida es una apuesta inevitable.
    </p><p class="article-text">
        Como desarrollo de dichas apuestas, planteamos tres ideas-fuerza. En primer lugar, es clave avanzar en <em>procesos de</em> <em>planificaci&oacute;n democr&aacute;tica en la generaci&oacute;n, utilizaci&oacute;n y gesti&oacute;n de energ&iacute;a, materiales y residuos</em>. No asumiremos la <em>gaiaizaci&oacute;n</em> de la organizaci&oacute;n de la vida hasta que superemos los mercados y los precios como f&oacute;rmulas de distribuci&oacute;n de recursos en favor de planes a todas las escalas (desde lo global a lo local) que, desde una perspectiva de derechos, redefinan la propiedad, gesti&oacute;n y uso de la base material del sistema socioecon&oacute;mico en funci&oacute;n de las prioridades sociales y asumiendo los l&iacute;mites biof&iacute;sicos. Para ello, es fundamental situar ciertos &aacute;mbitos en la &oacute;rbita p&uacute;blico-comunitaria, generar espacios de gobernanza global capaces de enfrentar una redistribuci&oacute;n ecol&oacute;gica, as&iacute; como plantear el cierre gradual de sectores y empresas espec&iacute;ficas, acompa&ntilde;ado de mecanismos de compensaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        En segundo t&eacute;rmino, abogamos por la <em>regulaci&oacute;n democr&aacute;tica de los bienes naturales</em>. Desterrar la maximizaci&oacute;n de la ganancia corporativa de &aacute;mbitos como la tierra y el agua; apostar inequ&iacute;vocamente por las econom&iacute;as campesinas y la agroecolog&iacute;a como modelo; regular precios en el &aacute;mbito energ&eacute;tico y favorecer la generaci&oacute;n limpia y local (eliminando todo <em>pool</em> y/o monopolio), impidiendo la pobreza energ&eacute;tica; y limitar la generaci&oacute;n de residuos, asegurando su recogida y tratamiento sostenible (normativa de envases, apuesta por sistemas como el puerta a puerta), pudieran ser pasos fundamentales en este sentido. Adem&aacute;s, proponemos la prohibici&oacute;n de <a href="https://www.gernikagogoratuz.org/portfolio-item/poder-corporativo-gonzalo-fernandez-ortiz-de-zarate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">megaproyectos</a> como herramienta extractiva al servicio de los mercados globales.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, planteamos la <em>confrontaci&oacute;n estrat&eacute;gica con el relato del capitalismo verde y el green new deal</em>, que coloniza hoy el imaginario pol&iacute;tico y medi&aacute;tico, incluso de alguna izquierda. La apuesta verde de las &eacute;lites globales es fruto de la necesidad del capitalismo por mantener su consumo incesante de recursos, ante el agotamiento de materiales y energ&iacute;a f&oacute;sil. Al mismo tiempo, funciona como lavado de cara que oculta la pr&aacute;ctica de depredaci&oacute;n y mercantilizaci&oacute;n de todo lo viviente bajo el acto de fe en la desmaterializaci&oacute;n. Entender el colapso como momento cr&iacute;tico para ensayar otras formas de organizarse desde las restricciones ecol&oacute;gicas vigentes podr&iacute;a complementar los esfuerzos de planificaci&oacute;n y regulaci&oacute;n necesarios para la gaiaizaci&oacute;n de nuestros modos de vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desmercantilizaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sabi&eacute;ndonos hoy por hoy dentro de la rueda, apostamos por mitigar la <em>esclavitud del salario</em>, esto es, la hegemon&iacute;a del ingreso individual como forma de resoluci&oacute;n de nuestras vidas, para avanzar en f&oacute;rmulas no monetizadas ni individualizadas de organizaci&oacute;n social a trav&eacute;s de una alianza p&uacute;blico-comunitaria que ensaye nuevas f&oacute;rmulas de copropiedad y cogesti&oacute;n. En definitiva, se trata de descentrar los mercados capitalistas, el espacio natural en el que explota, domina y ejerce su control el poder corporativo.
    </p><p class="article-text">
        Planteamos tres ideas-fuerza que desarrollan este eje. La primera consiste en la <em>colectivizaci&oacute;n de los principales medios de reproducci&oacute;n de la vida. </em>Abogamos por la publificaci&oacute;n, desde nuevas concepciones de lo com&uacute;n y a partir de planificaciones democr&aacute;ticas, de aquellos sectores que definamos colectivamente como <em>sectores esenciales </em>por estar directamente vinculados a la sostenibilidad de nuestras vidas. Entendemos que est&aacute;n sin duda dentro de esta categor&iacute;a y que, por tanto, habr&iacute;a que situarlos fuera del &aacute;mbito de los mercados: los <a href="https://www.youtube.com/watch?v=dNoCsxClilQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuidados</a>, especialmente los vinculados a la infancia y situaciones de dependencia (atacando su doble privatizaci&oacute;n: en lo privado-mercantil y en lo privado-dom&eacute;stico); la agricultura y la alimentaci&oacute;n; la energ&iacute;a y los bienes naturales; la educaci&oacute;n, la salud y los servicios sociales. A la par, deber&iacute;a tambi&eacute;n primar el inter&eacute;s general sobre la ganancia en &aacute;mbitos clave para el presente y futuro de nuestro sistema socioecon&oacute;mico, como las finanzas, por un lado, y los datos y la inteligencia artificial, por el otro. Esta apuesta por lo p&uacute;blico-com&uacute;n pasa tambi&eacute;n por apoyar e impulsar f&oacute;rmulas que impugnan la propiedad privada, rompiendo incluso con la legalidad vigente, como la okupaci&oacute;n o los centros sociales autogestionados.
    </p><p class="article-text">
        La segunda se refiere a la <em>redistribuci&oacute;n, revalorizaci&oacute;n y reorganizaci&oacute;n</em> <em>de todos los trabajos.</em> Frente a la divisi&oacute;n internacional sexual y racializada de estos, as&iacute; como a su l&oacute;gica inherente de competici&oacute;n transnacional por situarnos en las escalas superiores de la jerarqu&iacute;a laboral global, es clave apostar por su redistribuci&oacute;n, tanto en lo referente al empleo como a los no remunerados en su <em>cara b</em>; y por su revalorizaci&oacute;n, conectando su valor con el aporte al sostenimiento de la vida, no al proceso de acumulaci&oacute;n. Esto dar&iacute;a lugar a una <a href="https://colectivaxxk.net/wp-content/uploads/2020/12/info-sin-planeta-no-hay-trabajo-19-23.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reorganizaci&oacute;n de los trabajos</a>, en la que los m&aacute;s esenciales sean los primeros en salir del terreno mercantil capitalista. Abogamos as&iacute; por sacar de los hogares una pluralidad de trabajos que han de ser responsabilidad colectiva, como los vinculados a situaciones de dependencia; impulsar una legislaci&oacute;n laboral que defienda la vida que hay tras la mano de obra, con &eacute;nfasis en los derechos de conciliaci&oacute;n; fortalecer los derechos laborales del empleo de hogar y combatir la figura de falsa aut&oacute;noma; revisar las tablas salariales desde su aporte a la sostenibilidad de la vida; establecer topes salariales m&aacute;ximos y m&iacute;nimos; reducir la jornada laboral sin rebaja salarial; revertir las brecha salarial de car&aacute;cter racial y sexual; y garantizar las condiciones de negociaci&oacute;n de la clase trabajadora y sus organizaciones sindicales.
    </p><p class="article-text">
        La tercera plantea la <em>desmercantilizaci&oacute;n y deslaboralizaci&oacute;n del marco de derechos</em>. Si estos hoy se encuentran fundamentalmente vinculados al mercado laboral (desempleo, pensiones, viudedad, estatus migratorio, etc.) y/o atravesados por cierto nivel de copago en su materializaci&oacute;n, planteamos su transici&oacute;n hacia su consideraci&oacute;n como derechos ciudadanos, m&aacute;s all&aacute; de si se ha cotizado o no, o de si existe o no una caja com&uacute;n. Y planteamos un proceso de regularizaci&oacute;n incondicional y extraordinaria, apelando si es necesario al momento cr&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Desmercantilizar &aacute;mbitos, trabajos y derechos es un eje clave para romper con la trampa de la acumulaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; decir entonces de la renta b&aacute;sica universal? En nuestra opini&oacute;n, en la medida en que garantiza ingresos individuales para consumir en el mercado, se trata de una propuesta posicionada dentro de la rueda capitalista &ndash;a&uacute;n deslaboralizando su acceso&ndash;, que no podemos situar como eje vertebrador de nuestro horizonte emancipador. No obstante, si su puesta en marcha no sustituye, sino que complementa derechos, avanza en mecanismos de car&aacute;cter colectivo, y se aplica con una vigencia determinada dentro de una estrategia de transici&oacute;n de mayor calado, pudiera ser una herramienta &uacute;til.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Descorporativizaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        De manera complementaria a la desmercantilizaci&oacute;n, revertir el ingente poder acumulado por las corporaciones en favor de la clase trabajadora &ndash;sobre todo el de los sujetos que, dentro de ella, se sit&uacute;an hoy en su <em>cara b</em>&ndash;, es un eje fundamental. Adem&aacute;s de desmantelar el espacio natural de la acumulaci&oacute;n, se apuesta por fortalecer el poder popular regulando al poder corporativo y recuperando espacios democr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, abogamos primero por el <em>desmantelamiento de la arquitectura pol&iacute;tico-jur&iacute;dica de la impunidad corporativa</em>. Las grandes empresas han perge&ntilde;ado un modelo global de gobernanza que, bajo una &iacute;nfima intensidad democr&aacute;tica, blinda sus intereses en base a una especie de <a href="https://omal.info/spip.php?article8722" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">constituci&oacute;n corporativa global</a>. Es clave derribar esta arquitectura al servicio de las multinacionales, desde los organismos econ&oacute;micos multilaterales (OMC, FMI, BM, etc.) a los peligros&iacute;simos <a href="http://www.revistapueblos.org/blog/2018/02/23/manual-de-instrucciones-para-leer-un-tratado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tratados de comercio e inversi&oacute;n de &uacute;ltima generaci&oacute;n</a>. Adem&aacute;s, es importante meter en agenda un an&aacute;lisis cr&iacute;tico de proyectos regionales como el europeo, cuyos tratados y cuyo <em>sistema euro</em> estrecha el marco de lo posible a una perspectiva estrictamente neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, apostamos por <em>regular al poder corporativo en favor de la clase trabajadora</em>. M&aacute;s all&aacute; de las propuestas laborales ya explicitadas, planteamos el incremento de las pensiones m&iacute;nimas; la regulaci&oacute;n de la vivienda (precios, suelo, prohibici&oacute;n permanente de desahucios, parque p&uacute;blico estrictamente vinculado a alquiler social, vivienda en cesi&oacute;n de uso); la asunci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a universal frente a las leyes de extranjer&iacute;a; el control del mercado para impedir oligopolios y concentraciones de capital; el impulso de estrategias de defensa de los derechos y reciclaje de las trabajadoras en empresas y sectores en desmantelamiento; y la auditor&iacute;a ciudadana sobre la deuda ilegal, ileg&iacute;tima, insostenible y odiosa. En coherencia, abogamos por una <em>fiscalidad progresiva</em> que prime la imposici&oacute;n directa sobre la indirecta, con &eacute;nfasis en las ganancias corporativas, el patrimonio y las rentas medias y altas. Es fundamental luchar contra el fraude, recuperar los impuestos sobre las grandes fortunas, eliminar toda la ingenier&iacute;a vinculada a deducciones y bonificaciones, as&iacute; como ensayar propuestas complementarias para momentos excepcionales, por ejemplo las diferentes variantes de <a href="https://www.cadtm.org/Por-una-tasa-Covid-19-en-Europa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tasa covid</a>. Estas se sit&uacute;an indudablemente dentro de la rueda, pero tienen potencial para posicionar la obligaci&oacute;n de que quienes m&aacute;s tienen, m&aacute;s pierdan ante las crisis.
    </p><p class="article-text">
        Tercero, planteamos la descorporativizaci&oacute;n desde el <em>impulso de iniciativas y sistemas basados en otras econom&iacute;as</em>, favoreciendo el aumento de escala de los espacios que ocupan la econom&iacute;a solidaria, transformadora y popular, la soberan&iacute;a alimentaria, las cooperativas, las PYMES, etc. Las instituciones p&uacute;blicas deber&iacute;an acompa&ntilde;ar este proceso prioriz&aacute;ndolas en base a normativa y cl&aacute;usulas en la compra e inversi&oacute;n p&uacute;blica, y favoreciendo propuestas innovadoras como las cooperativas integrales de cuidados, entre otras medidas posibles.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, menci&oacute;n aparte merece la descorporativizaci&oacute;n de la econom&iacute;a digital. Esta, pese al relato de su car&aacute;cter colaborativo y horizontal, ha hecho avanzar al poder corporativo a donde antes nunca hab&iacute;a llegado, tanto en tama&ntilde;o como en capacidades. Unas pocas empresas estadounidenses y chinas controlan todo el proceso econ&oacute;mico, desde la materia prima (datos) y los espacios (plataformas), hasta los muy diversos servicios de inteligencia artificial. Las izquierdas no se pueden permitir asumir esta realidad acr&iacute;ticamente; la creaci&oacute;n de bancos p&uacute;blicos de datos y el desarrollo p&uacute;blico-social de servicios en favor del inter&eacute;s general son elementos indispensables en toda estrategia emancipadora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Territorializaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        La tendencia hacia una mayor hiperconexi&oacute;n global, deslocalizaci&oacute;n y complejizaci&oacute;n de los circuitos socioecon&oacute;micos ha demostrado su fragilidad e inviabilidad, adem&aacute;s de haber generado un marco corporativo de gobernanza y un patr&oacute;n muy desigual de poder y acumulaci&oacute;n a escala internacional. Apostamos por revertir la actual primac&iacute;a de lo global en favor de lo local y lo cercano, lo asumible en t&eacute;rminos de ecosistemas, lo abarcable pol&iacute;tica y democr&aacute;ticamente, sin por ello plantear la eliminaci&oacute;n definitiva &ndash;aunque s&iacute; la redefinici&oacute;n de roles&ndash; de las escalas global, regional y estatal.
    </p><p class="article-text">
        Proponemos como primera idea-fuerza un <em>nuevo modelo de gobernanza global</em>, en base a una nueva arquitectura pol&iacute;tica, con capacidad real para enfrentar democr&aacute;ticamente los retos que compartimos, como el cambio clim&aacute;tico, la redistribuci&oacute;n ecol&oacute;gica o las migraciones. Estos desaf&iacute;os evidencian la inter- y ecodependencia del conjunto del planeta, por lo que necesitamos avanzar en estructuras democr&aacute;ticas y sentidos comunes que los aborden de manera decidida y estableciendo compromisos vinculantes.
    </p><p class="article-text">
        En segundo t&eacute;rmino, planteamos <em>la revisi&oacute;n de la figura del Estado-naci&oacute;n</em>, en l&iacute;nea opuesta a la actual captura corporativa. Creemos que este puede cumplir un papel dentro de la apuesta por una alianza p&uacute;blico-comunitaria, pero debe redefinir su naturaleza en este sentido, adem&aacute;s de avanzar en la respuesta a las leg&iacute;timas demandas de autodeterminaci&oacute;n y soberan&iacute;a de los pueblos. Es clave arrebatar este debate de cualquier horizonte supremacista y de blindaje de comunidades-fortaleza, siempre con la prioridad por lo local como horizonte y con la conjunci&oacute;n de las soberan&iacute;as feminista, alimentaria y energ&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltimo lugar, defendemos el <em>arraigo de los modelos socioecon&oacute;micos en el territorio</em>, la simplificaci&oacute;n y el acortamiento de los circuitos econ&oacute;micos. Las cadenas alimentarias y las de cuidados son dos &aacute;mbitos estrat&eacute;gicos por los cuales comenzar esta relocalizaci&oacute;n. En esa misma l&oacute;gica, abogamos tambi&eacute;n por abrir el debate sobre la <em>recampesinizaci&oacute;n de nuestras sociedades, </em>rompiendo con el pensamiento de <em>fatalidad urbana </em>que est&aacute; en la ra&iacute;z de nuestras nociones de progreso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Continuando el debate</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Gaiaizar</em>, desmercantilizar, descorporativizar y territorializar la organizaci&oacute;n de la vida, revirtiendo prioridades y abriendo el marco de lo posible desde una redistribuci&oacute;n radical e integral atravesada por la clase, el feminismo y la decolonialidad, es la identidad de nuestro marco de referencia. Dado su car&aacute;cter inacabado y situado, nos gustar&iacute;a seguir debati&eacute;ndolo, aliment&aacute;ndolo y enriqueci&eacute;ndolo junto a otras. Y que, a su vez, sirviera como herramienta de contagio, discusi&oacute;n e inspiraci&oacute;n para impulsar y multiplicar diferentes estrategias de transici&oacute;n, a partir de sujetos, agentes, situaciones y contextos diversos.
    </p><p class="article-text">
        El reto de fondo est&aacute; en combinar ejes, ideas-fuerza y propuestas concretas dentro de estrategias que a&uacute;nen con audacia horizonte y urgencia, cara a y cara b, redistribuci&oacute;n, reconocimiento y representaci&oacute;n. Es una tarea plagada de tensiones, urgente y necesaria en estos momentos cr&iacute;ticos de agudizaci&oacute;n del conflicto capital-vida. Pong&aacute;monos a ello, para no caer en el des&aacute;nimo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amaia Pérez Orozco, Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/si-hamster-dejara-mover-rueda-capitalista-ii_129_6490108.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Dec 2020 21:10:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Y si el hámster dejara de mover la rueda capitalista? (II)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Y si el hámster dejara de mover la rueda capitalista?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/si-hamster-dejara-mover-rueda-capitalista_129_6401441.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b7bcb58-a82d-4818-8189-f4c36c77eb24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Y si el hámster dejara de mover la rueda capitalista?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Necesitamos propuestas de transición: estrategias que mitiguen el impacto negativo del capitalismo, a la vez que abren sendas para una reorganización socioeconómica fuera de la rueda, bajo otros sentidos de la vida que merece ser vivida en común</p></div><p class="article-text">
        Un des&aacute;nimo profundo. Quiz&aacute; sea esto lo que respiramos casi todo el mundo. Al menos, los mundos que habitamos las mayor&iacute;as sociales, el pueblo, la clase trabajadora, como queramos llamarnos. Un des&aacute;nimo que nace por la conciencia de estar viviendo un cercamiento intenso de las condiciones de vida. Un cercamiento global, ecosist&eacute;mico. &ldquo;Sin casa, sin curro, sin pensi&oacute;n&rdquo;. As&iacute; arrancaba <em>Juventud sin futuro</em> en 2011. &ldquo;Sin miedo&rdquo;, a&ntilde;ad&iacute;an tambi&eacute;n, conjur&aacute;ndose para que el des&aacute;nimo no se convirtiera en miedo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que no nos d&eacute; miedo un futuro distinto. Entender lo que nos pasa puede ser un ant&iacute;doto contra esa sensaci&oacute;n paralizante. Y lo que nos pasa, fundamentalmente, es el capitalismo, en su entretejido consustancial con el colonialismo y el heteropatriarcado. No obstante, parece que tenemos una incapacidad manifiesta para pensarnos m&aacute;s all&aacute; de sus l&iacute;mites, para imaginarnos que &ldquo;un fin del mundo distinto es posible&rdquo;. La clase trabajadora como h&aacute;mster pedaleando sin parar para mantener la rueda capitalista y de ah&iacute; obtener su exigua cuota de bienestar es una imagen que, creemos, expresa bien nuestra situaci&oacute;n. Una met&aacute;fora en la que subyace el muy extendido relato de que solo si prosiguen el crecimiento econ&oacute;mico (l&eacute;ase: mercantil) y la acumulaci&oacute;n de capital podremos sostener, aun precariamente, nuestras vidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay m&aacute;s que analizar las diferentes propuestas para enfrentar el actual estallido pand&eacute;mico y la crisis civilizatoria en la que este se inserta (crisis de acumulaci&oacute;n de capital, ecol&oacute;gica, pol&iacute;tica, de reproducci&oacute;n social y de valores), tanto de las derechas como de parte significativa de las izquierdas, para confirmar que el marco de lo posible y la agencia pol&iacute;tica se limitan a asumir dicho mantra: el bienestar popular es solo una derivada de la acumulaci&oacute;n capitalista. Es la vieja pero muy actual <em>teor&iacute;a econ&oacute;mica del derrame</em>, seg&uacute;n la cual la ganancia empresarial se derrama en beneficio social gracias al empleo y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el capitalismo, con sus relatos, no es una imposici&oacute;n divina, ni un destino hist&oacute;rico inevitable. Es un proyecto que, en su huida hacia adelante, nos conmina a correr para mantener el ritmo incesante de una rueda que, con m&aacute;s o menos empleo y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, nos despe&ntilde;a por una pendiente de colapso ecol&oacute;gico, desigualdades crecientes, violencia estructural y control social. Y cuya teor&iacute;a del derrame, que siempre ha sido una falacia, muestra ahora enormes socavones: no hay crecimiento sostenido, el empleo se precariza y reduce v&iacute;a digitalizaci&oacute;n y automatizaci&oacute;n, y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas son capturadas, en t&eacute;rminos generales, en favor del poder corporativo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos salir de esta <em>trampa de la acumulaci&oacute;n</em>: la rueda capitalista no derrama bienestar, sino que ataca lo vivo. El <em>conflicto capital-vida</em>, en este sentido, explica mejor el capitalismo. No obstante, dicha trampa existe: hoy por hoy estamos en la rueda. El poder corporativo controla los medios de reproducci&oacute;n de la vida, y nuestra propia concepci&oacute;n del bienestar est&aacute; hondamente mercantilizada. La hegemon&iacute;a actual del relato y la agenda corporativa es tal que el colapso capitalista tendr&iacute;a (est&aacute; teniendo) un impacto notable en t&eacute;rminos del bienestar de las mayor&iacute;as sociales. No podemos negarlo. Tampoco resignarnos, desanimarnos, temer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos, en consecuencia, <em>propuestas de transici&oacute;n</em>: estrategias que mitiguen ese impacto negativo, a la vez que abren sendas para una reorganizaci&oacute;n socioecon&oacute;mica fuera de la rueda, bajo otros sentidos de la vida que merece ser vivida en com&uacute;n. Y este proceso solo podemos abrirlo desde el conflicto con el sistema y la conciencia de su trampa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El presente art&iacute;culo se centra en el llamamiento a transitar fuera de la rueda capitalista. En breve le suceder&aacute; un segundo texto planteando una serie de ejes te&oacute;rico-pol&iacute;ticos para orientar estrategias de transici&oacute;n. Ambos buscan un di&aacute;logo horizontal, que construya inteligencia colectiva, &uacute;nica forma de afrontar la complejidad del momento, m&aacute;s a&uacute;n de las respuestas. A ese di&aacute;logo queremos contribuir desde nuestra mirada situada, localizada en Europa y con un cierto tamiz econ&oacute;mico; desde ah&iacute; es desde donde vemos nuestras realidades. Lo hacemos sabiendo que nadie hablamos desde la pureza, por lo que s&iacute; o s&iacute; nos vamos a equivocar. Toca buscar respuestas suficientemente buenas, nunca perfectas.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>El capitalismo derrama bienestar</strong></h3><p class="article-text">
        Habitar el capitalismo no es estar aqu&iacute; por casualidad, como podr&iacute;amos estar en otro sitio. Es estar permeadas por su consigna civilizatoria seg&uacute;n la cual <em>el flujo del capital y de la renta se convierte en la premisa del bienestar general</em>. La prioridad colectiva consiste entonces en favorecer la din&aacute;mica de maximizaci&oacute;n de las ganancias empresariales para, desde ah&iacute;, <em>derramar bienestar</em> sobre el conjunto de la sociedad a partir, fundamentalmente, de dos intermediaciones: <em>el empleo y el estado</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El <em>empleo</em> es la principal bisagra que articula ambos polos: a mayor ganancia, supuestamente mayor inversi&oacute;n y, en consecuencia, mayor empleo, del que se deriva el consumo, ergo, el bienestar. Genera as&iacute; los ingresos suficientes para sostener la vida, para consumir de manera masiva y sostener el flujo de la renta v&iacute;a demanda. Adem&aacute;s, permite acceder a una parte importante de los derechos sociales, estructuralmente vinculados al trabajo en el mercado (salud, paro, jubilaci&oacute;n, viudedad, etc.).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El <em>estado, </em>por su parte, ser&iacute;a la segunda intermediaci&oacute;n, a trav&eacute;s de una doble v&iacute;a: la primera, el desarrollo de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sociales a trav&eacute;s de ciertas din&aacute;micas redistributivas, permitiendo mitigar las desigualdades y aportar a la sostenibilidad y reproducci&oacute;n de las vidas; la segunda, el impulso de normativa de regulaci&oacute;n de los mercados y contenci&oacute;n del poder corporativo, bajo la premisa de que estos se sujeten, de una u otra manera, al inter&eacute;s general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; se sit&uacute;a el marco capitalista de lo posible. El mayor o menor peso concedido a estas intermediaciones marca las diferencias pol&iacute;ticas dentro de ese <em>posibilismo capitalista</em>: c&oacute;mo generar sendas estables de inversi&oacute;n, c&oacute;mo crear m&aacute;s y mejor empleo, qu&eacute; fiscalidad y qu&eacute; pol&iacute;ticas p&uacute;blicas se pueden poner en marcha&hellip; ese es el margen aceptado. Se comparte un esquema similar: que siga rodando la rueda de la acumulaci&oacute;n de capital es condici&oacute;n sine qua non para nuestras vidas. Para las derechas, condici&oacute;n (cuasi) suficiente. Para las izquierdas que asumen este marco, condici&oacute;n necesaria, pero no suficiente, por lo que se apuesta por fortalecer instituciones p&uacute;blicas y condiciones laborales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El debate se entrampa de este modo en la secuencia <em>capital-empleo-estado-bienestar, </em>que nos cohesionar&iacute;a a todxs en torno a objetivos compartidos, nos garantizar&iacute;a un escenario de estabilidad y crecimiento, sin grandes conflictos. Un horizonte&hellip; &iquest;qu&eacute; ahonda en el des&aacute;nimo?
    </p><h3 class="article-text"><strong>Del derrame al conflicto capital-vida</strong></h3><p class="article-text">
        El des&aacute;nimo es, quiz&aacute;, consecuencia de la promesa incumplida. Un relato falaz que siempre ha ocultado una realidad marcada por la insostenibilidad y por m&uacute;ltiples desigualdades, mientras el horizonte de bienestar popular se alcanzar&iacute;a a trav&eacute;s de dos d&eacute;biles intermediaciones, sin alterar lo m&aacute;s m&iacute;nimo la l&oacute;gica de la acumulaci&oacute;n de capital como premisa incuestionable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto al empleo, cierto es que nuestro bienestar actual depende de este en gran medida. S&iacute;, somos <em>esclavas del salario</em>. Pero este nexo no es inalterable ni ahist&oacute;rico. Se genera en el marco de un proceso de desposesi&oacute;n de los medios de reproducci&oacute;n de la vida colectiva, que pasan a convertirse en medios privatizados de <em>producci&oacute;n</em> (acumulaci&oacute;n) de capital. A su vez, una vez despose&iacute;das, nuestros sentidos comunes y expectativas se mercantilizan y dirigen hacia el empleo como &uacute;nica alternativa aparentemente viable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reconocer esta esclavitud nos permite identificarnos a las mayor&iacute;as sociales como clase trabajadora. Podr&iacute;a ayudarnos a construir confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica no desde el empleo, sino contra el empleo, en tanto que un trabajo alienado que no hacemos por su sentido social, sino porque necesitamos dinero para resolver una vida mercantilizada. Por eso el poder corporativo juega, en ocasiones, al despiste. Lanza as&iacute; lo que podr&iacute;amos llamar <em>dispositivos de diluci&oacute;n de las clases</em>, que nos empujan a los trabajadores bien a tratar de vivir de rentas y finanzas y no del salario, bien a convertirnos en nuestros propios jefes a trav&eacute;s de la figura del emprendedurismo. Pero este despiste tiene poco recorrido y es que s&iacute;, dependemos del empleo. Y, en lugar de confrontar desde esta constataci&oacute;n, caemos en el argumento trampa, del que se sirve el poder corporativo para amenazar con la p&eacute;rdida de puestos de trabajo como excusa para socializar sus riesgos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, este nexo entre empleo y bienestar tiene una contracara, una <em>cara B</em> que resuelve (o intenta resolver) todo aquello donde no llega el salario y todo el da&ntilde;o que los mercados hacen a la vida. Son ese acumulado de los trabajos invisibilizados, aquellos que en ocasiones hemos llamado <em>cuidados</em>, que, en &uacute;ltima instancia, mal-sostienen la vida. Son la cara oculta del trabajo asalariado, su residuo y su base, trabajos que se feminizan, racializan e invisibilizan. Son la base oculta del iceberg que ha pugnado por salir a la luz con la pandemia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De este modo, el capital y el trabajo se evidencian como antagonistas, en ning&uacute;n caso como aliados, tanto en lo que se refiere a la desigual disputa ente clases por el plusvalor en el &aacute;mbito mercantil, como a esa <em>cara B</em> indispensable para el mantenimiento del flujo del capital. Frente a un relato que nos hace sentir que la vida y el trabajo dependen de las empresas, podemos afirmar que son estas las que dependen de la reproducci&oacute;n de la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este conflicto entre el <em>capital y el trabajo</em> se vincula a otra serie de conflictos estructurales.<em> </em>Un segundo, el <em>conflicto heteropatriarcal, </em>que<em> </em>garantiza que ese mal-sostenimiento de la vida se realice desde los trabajos que <em>no existen</em> (los cuidados) en los &aacute;mbitos que <em>no son econ&oacute;micos </em>(los hogares en red) y por los sujetos que <em>no son</em> <em>sujetos pol&iacute;ticos </em>(las mujeres*); siendo este el sentido profundo de la divisi&oacute;n sexual del trabajo en el capitalismo. Tercero, la desigualdad intr&iacute;nseca al sistema y los procesos globales de acumulaci&oacute;n y despojo, legitimada bajo un <em>relato y una</em> <em>pr&aacute;ctica racista y colonialista</em> que rechaza, <em>otrifica</em> y degrada vidas, saberes y poderes alejados de los centros y las &eacute;lites. Y cuarto, la din&aacute;mica de crecimiento incesante del capitalismo, que se sostiene sobre la farsa de una base f&iacute;sica y material infinita, as&iacute; como de un ecosistema perfectamente abierto, dando lugar en su evoluci&oacute;n depredadora a un <em>conflicto entre capital y naturaleza, </em>hoy llevado al paroxismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta intersecci&oacute;n de conflictos nos lleva a priorizar la vigencia de un gran <em>conflicto capital-vida frente a la </em>teor&iacute;a del derrame como explicaci&oacute;n de lo que hoy en d&iacute;a ocurre. Se trata de una tensi&oacute;n estructural e irresoluble sobre la que se asienta el capitalismo y que nunca ha sido, ni puede ser, eliminada por la acci&oacute;n del empleo ni de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El estado del bienestar se legitima a s&iacute; mismo como el mecanismo para eliminar el conflicto, para garantizar condiciones de vida dignas en el marco de una econom&iacute;a de mercado capitalista. Juega una doble funci&oacute;n de legitimidad, garantizando ciertos m&iacute;nimos de bienestar, y de acumulaci&oacute;n, asegurando que el circuito del capital funciona. Podemos decir que es a la par logro moment&aacute;neo (y parcial, porque los estados del bienestar del norte global siempre se han asentado sobre la divisi&oacute;n sexual y racializada del trabajo, el despojo del sur global y el expolio medioambiental) de la clase obrera y renuncia estructural. Pero la tensi&oacute;n siempre acaba saltando y, cuando salta, el estado vira siempre hacia el mismo lado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de d&eacute;cadas hemos asistido a una ofensiva corporativa por la captura de lo p&uacute;blico y lo com&uacute;n. Por un lado, las empresas transnacionales han logrado elevar los principales &aacute;mbitos de decisi&oacute;n hacia escalas regionales y globales, alejadas de la ciudadan&iacute;a y mucho m&aacute;s proclives a la presi&oacute;n corporativa. Tanto es as&iacute; que est&aacute;n conformando una constituci&oacute;n corporativa global de la mano de la nueva oleada de tratados de comercio e inversi&oacute;n de &uacute;ltima generaci&oacute;n. Por otro, la apisonadora neoliberal lleva desde los a&ntilde;os 70 privatizando empresas p&uacute;blicas, desregulando derechos colectivos, jibarizando las pol&iacute;ticas sociales all&iacute; donde hubieran estado vigentes, as&iacute; como enarbolando nuevos imaginarios como las alianzas p&uacute;blico-privadas, que en la pr&aacute;ctica ponen a las instituciones al servicio de lo corporativo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin obviar que sigue estando muy vigente la disputa por lo p&uacute;blico desde nuevas perspectivas de lo com&uacute;n, es evidente que no podemos confiar en la figura del estado como intermediario de bienestar a escala planetaria dentro del capitalismo, m&aacute;xime en un contexto como el actual de crisis profunda de acumulaci&oacute;n. De este modo, y en el mejor de los casos, las pol&iacute;ticas sociales y redistributivas tienden a mitigar, a conciliar lo irreconciliable de una extrema y creciente situaci&oacute;n desigual de control y propiedad de los medios de reproducci&oacute;n de la vida, sin poner m&iacute;nimamente en riesgo la m&aacute;xima del <em>business usual</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, el sistema orquestado alrededor del capitalismo, m&aacute;s que derramar bienestar en base a ciertas intermediaciones, se muestra como un sistema m&uacute;ltiple de dominaci&oacute;n atravesado por diversos conflictos que confluyen en ese meta conflicto capital-vida. Posicionar este conflicto significa decir que, en este sistema, las vidas tienen valores radicalmente desiguales: las de valor m&aacute;ximo de quienes detentan el poder corporativo; las de val&iacute;a desigual y con m&aacute;rgenes para ejercer ciertos privilegios en la medida en que sirven a ese poder; las que solo valen muertas o son simplemente despojos. Para poder construir el car&aacute;cter biocida del capitalismo como un problema com&uacute;n, debemos abordar las profundas desigualdades que atraviesan la vida colectiva. Posicionar este conflicto significa, tambi&eacute;n, asumir que la reproducci&oacute;n de la vida est&aacute; en peligro, por lo que debemos trascender el estrecho marco de lo posible, de manera decidida y urgente.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>La vida en alerta en un capitalismo atravesado por la pandemia</strong></h3><p class="article-text">
        Hoy asistimos, adem&aacute;s, a un momento de extrema agudizaci&oacute;n del conflicto entre capital y vida. El capitalismo no garantiza un horizonte de estabilidad y crecimiento, por un lado, ni cuenta ya con dispositivos que m&iacute;nimamente generalicen trasvases de bienestar a las mayor&iacute;as populares, aunque sea solo en ciertas latitudes, por el otro.
    </p><p class="article-text">
        El capitalismo est&aacute; gripado. Es incapaz en primer lugar de generar una nueva onda larga de productividad generalizada, inversi&oacute;n, empleo y consumo, tal y como hasta la OCDE afirma. En segundo t&eacute;rmino, su din&aacute;mica de crecimiento incesante ha superado ya los l&iacute;mites f&iacute;sicos del planeta, como evidencian el imparable cambio clim&aacute;tico y el agotamiento de materiales y fuentes f&oacute;siles de energ&iacute;a. Se ve as&iacute; ante la irresoluble paradoja de crecer con una base f&iacute;sica menor y m&aacute;s vulnerable, fen&oacute;meno sin parang&oacute;n hist&oacute;rico. Tercero, la apuesta estrat&eacute;gica por la econom&iacute;a digital, si bien no hay constancia de que sea el motor para una nueva fase s&oacute;lida de acumulaci&oacute;n, s&iacute; que ahondar&aacute; en las l&oacute;gicas de precarizaci&oacute;n y reducci&oacute;n en t&eacute;rminos absolutos del empleo, minimizando su relevancia como intermediaci&oacute;n. Cuarto, el impresionante protagonismo de las mega-empresas <em>big tech</em> ampl&iacute;a el alcance y dimensi&oacute;n del poder corporativo, en detrimento de unas instituciones p&uacute;blicas incapaces (o sin voluntad alguna, en muchos casos) de regularlo. Y quinto y &uacute;ltimo, la mayor&iacute;a de los estados sufren en la actualidad una nueva ofensiva para consolidar la alianza p&uacute;blico-privada en favor de la hegemon&iacute;a corporativa, con un rol m&aacute;s significativo en t&eacute;rminos de inversi&oacute;n y sostenimiento del consumo, lo que les alejar&iacute;a definitivamente de un horizonte de defensa del inter&eacute;s colectivo.
    </p><p class="article-text">
        De este modo, la teor&iacute;a del derrame ya no es que muestre grietas, sino que hace aguas. <em>Sus intermediaciones se diluyen</em>. Si esta teor&iacute;a pudo seguir seduciendo con la promesa del &eacute;xito, hoy el hilo de continuidad entre la precariedad en la vida y la exclusi&oacute;n es el r&eacute;gimen de existencia que habitamos de forma desigual cada vez m&aacute;s segmentos de poblaci&oacute;n, en cada vez m&aacute;s zonas del planeta. El sue&ntilde;o del <em>desarrollo</em> se ha hecho a&ntilde;icos. Y, a menor capacidad de seducci&oacute;n, mayor es la violencia que nos sujeta y que se ejerce para garantizar la subalternidad de quienes, con sus trabajos, pelean por que la vida mal contin&uacute;e en condiciones cada vez m&aacute;s hostiles. El redoble de las violencias racistas y heteropatriarcales no se explican solo por su funcionalidad al capitalismo, pero tampoco son ajenas al mismo.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, hoy m&aacute;s que nunca necesitamos salirnos de una rueda que est&aacute; despe&ntilde;&aacute;ndose. Enfrentar con fuerza y esperanza el abismo social y el colapso ecol&oacute;gico en que nos encontramos requiere ampliar el marco de agencia pol&iacute;tica m&aacute;s all&aacute; del empleo, la fiscalidad y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, que siempre tienen su condici&oacute;n en el sostenimiento de la acumulaci&oacute;n de capital. Precisamos estrategias de transici&oacute;n que salgan del posibilismo capitalista, pero que tampoco se impongan como formas iluminadas incapaces de conectar con los actuales sentidos comunes. Estrategias que combinen lo mejor de lo hegem&oacute;nico (derechos laborales para un trabajo estructuralmente alienado, mecanismos de ese estado del bienestar que pretende borrar el conflicto capital-vida), con las periferias que no han sido totalmente capturadas por el poder corporativo (redes de cuidados, econom&iacute;as campesinas y populares, econom&iacute;a social transformadora&hellip;) y con lo nuevo que inventemos. El momento que atravesamos nos empuja a poner ah&iacute; nuestros esfuerzos, con determinaci&oacute;n y audacia. Salgamos de la rueda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Amaia Pérez Orozco, Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/si-hamster-dejara-mover-rueda-capitalista_129_6401441.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Nov 2020 21:33:08 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El big data, las izquierdas y la crisis ecológica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/big-data-izquierdas-crisis-ecologica_132_1669398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/46f314f0-eca4-457c-a547-598bef34956f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El big data, las izquierdas y la crisis ecológica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Davos promueve una agenda de tres puntos: primero, alfombra roja para la transformación digital; segundo, apuesta por alguna tipología de renta básica, que sostenga el consumo ante la pérdida estimada de unos 75 millones de empleos a escala global; tercero, avance en la revolución educativa</p><p class="subtitle">Nuestra apuesta habría de pasar por la soberanía digital: propiedad y control público-comunitario de los datos y de los servicios y sistemas derivados de estos</p></div><p class="article-text">
        Wolfang Streeck afirma que el capitalismo ha sido capaz de sortear las sucesivas crisis a las que se ha enfrentado a lo largo de su historia, siempre a costa de profundas transformaciones y, en muchas ocasiones, gracias a variables imprevisibles e involuntarias. El s&eacute;ptimo de caballer&iacute;a, en este sentido, ha hecho acto de presencia en momentos clave del desarrollo capitalista, logrando salvar in extremis el statu quo mediante el impulso de un renovado proyecto que, en &uacute;ltima instancia, mantenga las viejas esencias sist&eacute;micas. No obstante, apunta Streeck, nada indica que este s&eacute;ptimo de caballer&iacute;a tenga necesariamente que aparecer al rescate en cada situaci&oacute;n cr&iacute;tica. Desconocemos, por tanto, c&oacute;mo acabar&aacute; la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; sabemos, en todo caso, es que el capitalismo atraviesa hoy uno de esos momentos cruciales. Sin parang&oacute;n hist&oacute;rico, incluso. Realizamos esta afirmaci&oacute;n tan categ&oacute;rica porque esta vez no solo se enfrenta al reto de encontrar sendas estables para la acumulaci&oacute;n del capital, cuando las expectativas de crecimiento econ&oacute;mico son poco halag&uuml;e&ntilde;as para al menos las pr&oacute;ximas cuatro d&eacute;cadas. Debe hacerlo, adem&aacute;s, en un contexto de gran vulnerabilidad financiera y clim&aacute;tica, y en el marco de una notable reducci&oacute;n de la base material y energ&eacute;tica en la que opera.
    </p><p class="article-text">
        Todo un desaf&iacute;o para las &eacute;lites globales que, empe&ntilde;adas en mantener sus privilegios, impulsan un nuevo proyecto de <a href="http://omal.info/spip.php?article8623" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">capitalismo del siglo XXI</a> que cuenta, por supuesto, con su propio s&eacute;ptimo de caballer&iacute;a, al cual se invocan con mezcla de fe, desesperaci&oacute;n y anhelo: la cuarta revoluci&oacute;n industrial (4RI).
    </p><p class="article-text">
        T&eacute;rmino este acu&ntilde;ado en el Foro Davos de 2016 y repetido cual mantra desde entonces, hace referencia al encuentro de diferentes desarrollos tecnol&oacute;gicos, que pudiera dar lugar a una nueva matriz econ&oacute;mica global de la mano de servicios de toda &iacute;ndole, incluso de sistemas productivos ciberf&iacute;sicos inteligentes.
    </p><p class="article-text">
        Las plataformas digitales ser&iacute;an la base de esta nueva econom&iacute;a posibilitando, gracias a sus extensas redes, el acceso y sistematizaci&oacute;n de todo tipo de datos (miner&iacute;a de datos), convertidos en materia prima de primer orden. La propiedad y el control de estos, conjugado con los avances en inteligencia artificial (IA), constituyen el epicentro de la transformaci&oacute;n econ&oacute;mica en ciernes. As&iacute;, la creciente generalizaci&oacute;n de algoritmos de aprendizaje autom&aacute;tico permite a las m&aacute;quinas, literalmente, aprender &ndash;por encima de las capacidades humanas&ndash;, posibilitando la conversi&oacute;n de los datos en nuevos servicios (finanzas, sanidad, seguridad, transporte, agricultura, etc.). Incluso combinando lo digital con el internet de las cosas, se podr&iacute;an poner en marcha sistemas econ&oacute;micos inteligentes, en los que interactuaran ordenadores, robots, humanos y m&aacute;quinas, en procesos semiaut&oacute;nomos, m&aacute;s eficientes, flexibles y r&aacute;pidos.
    </p><p class="article-text">
        Las &eacute;lites globales conf&iacute;an en que esta transformaci&oacute;n tenga un triple impacto positivo. En primer lugar, permitir&iacute;a iniciar una onda expansiva de crecimiento econ&oacute;mico estable, en base a aumentos generalizados en la productividad. En segundo t&eacute;rmino, impulsar&iacute;a un capitalismo m&aacute;s colaborativo en oposici&oacute;n al financiero, posicionando un imaginario de Silicon Valley versus Wall Street. Tercero, la 4RI combatir&iacute;a el colapso ecol&oacute;gico, a partir de un uso menor y m&aacute;s eficiente de los recursos, en la l&oacute;gica de una econom&iacute;a circular, desmaterializada y descarbonizada. El c&iacute;rculo se cuadra.
    </p><p class="article-text">
        Para avanzar en esta utop&iacute;a capitalista, Davos promueve una agenda de tres puntos: primero, alfombra roja para la <a href="https://www.alainet.org/es/articulo/194455" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">transformaci&oacute;n digital</a>; segundo, apuesta por alguna tipolog&iacute;a de renta b&aacute;sica, que sostenga el consumo ante la p&eacute;rdida estimada de unos <a href="https://www.weforum.org/reports/the-future-of-jobs-report-2018" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">75 millones de empleos a escala global</a>; tercero, avance en la revoluci&oacute;n educativa, con prioridad en el desarrollo de capacidades humanas a&uacute;n ajenas a los robots (creatividad, asertividad, persuasi&oacute;n, negociaci&oacute;n), as&iacute; como en ciencia, tecnolog&iacute;a, ingenier&iacute;a y matem&aacute;ticas. Educaci&oacute;n al servicio expl&iacute;cito, por tanto, del big data y de la creaci&oacute;n de algoritmos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo responden las izquierdas a la agenda de Davos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La primera respuesta ser&iacute;a, sin duda alguna, que estamos llegando tarde al debate y que, cuando lo hacemos, abordamos la 4RI superficialmente. <a href="https://www.elsaltodiario.com/tecnologia/izquierda-y-derecha-en-la-lucha-por-el-poder-digital" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ekaitz Cancela</a> afirma que hemos dejado la significaci&oacute;n de la econom&iacute;a digital en manos de la derecha, despolitizando su contenido. As&iacute;, o no le damos la relevancia que merece, o limitamos su alcance al simple desarrollo de plataformas digitales. No atisbamos por tanto la corriente de fondo vinculada a la secuencia propiedad y control de datos-inteligencia artificial-servicios-sistemas inteligentes.
    </p><p class="article-text">
        Partiendo de esta premisa, la segunda respuesta se&ntilde;ala que la escasa propuesta pol&iacute;tica est&aacute; hegemonizada por una especie de socialdemocracia de nuevo cu&ntilde;o, ya que aspira a reeditar una sociedad de mayor bienestar de la mano de Estados activos en la redistribuci&oacute;n y en la regulaci&oacute;n digital.
    </p><p class="article-text">
        Existen dentro de este enfoque diferentes perspectivas, cuyos m&aacute;ximos exponentes intelectuales son Alex Williams, <a href="http://www.sinpermiso.info/textos/cinco-razones-para-trabajar-menos-o-nada" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nick Srnicek</a> y, de manera especial, Paul Mason quien, expl&iacute;citamente, apuesta por una <a href="https://apuntesdeclase.lamarea.com/protagonistas/paul-mason-el-gobierno-de-sanchez-deberia-cobrar-impuestos-a-las-grandes-corporaciones-tecnologicas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">socialdemocracia radical 4.0</a>. Postulan, en t&eacute;rminos generales, una agenda que podemos sintetizar en cuatro puntos: primero, defensa de la 4RI como escenario inevitable e hipot&eacute;ticamente m&aacute;s favorable para la ciudadan&iacute;a; segundo, regulaci&oacute;n estatal para fragmentar los monopolios digitales, acorralar a los vampiros buscadores de rentas como Uber o Airbnb, e instaurar una renta b&aacute;sica universal (RBU) frente a la estructural disminuci&oacute;n del empleo; tercero, redistribuci&oacute;n estatal mediante un sistema fiscal que transite de la imposici&oacute;n al trabajo a una basada en las empresas tecnol&oacute;gicas; por &uacute;ltimo, reparto del trabajo &ndash;no solo del empleo&ndash; gracias a las innovaciones en marcha.
    </p><p class="article-text">
        Asumen de este modo la inevitabilidad de la 4RI, compran parcialmente la agenda de Davos, y critican la izquierda m&aacute;s cl&aacute;sica por su catastrofismo ecol&oacute;gico y tecnol&oacute;gico, as&iacute; como por seguir situando al trabajo en el eje de la organizaci&oacute;n social. Conf&iacute;an en que libres de la esclavitud del salario, y en base a instituciones p&uacute;blicas fuertes y activas, se pueda poner el cascabel al gato digital (Alphabet-Google, Amazon, Facebook, Apple, Microsoft, Alibaba, etc.), generando escenarios m&aacute;s favorables para las mayor&iacute;as sociales.
    </p><p class="article-text">
        Aunque cuenta con elementos rescatables, hay algo profundamente naif en esta agenda. Por supuesto que los avances tecnol&oacute;gicos pudieran favorecer el reparto del trabajo, o una mayor horizontalidad en la informaci&oacute;n. Pero la tecnolog&iacute;a nunca es neutra. Se inscribe en un contexto, en unas relaciones de poder concretas. As&iacute;, m&aacute;s all&aacute; del est&eacute;ril debate entre tecnofilia y tecnofobia, deber&iacute;amos situar cada agenda en su praxis, analizando la correlaci&oacute;n de fuerzas y las din&aacute;micas sobre la que opera, as&iacute; como su potencial incidencia en las mismas.
    </p><p class="article-text">
        Y es que, adem&aacute;s de las muy razonables dudas sobre la capacidad de la 4RI para impulsar una <a href="http://omal.info/spip.php?article8623" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nueva onda larga expansiva</a>; m&aacute;s all&aacute; incluso de su incierto impacto frente al <a href="http://omal.info/spip.php?article8628" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colapso ecol&oacute;gico</a> &ndash;la 4RI precisa de un gasto ingente en infraestructura digital, almacenamiento de datos y energ&iacute;a para las plataformas&ndash;, esta transformaci&oacute;n, en este contexto global, profundiza din&aacute;micas que ponen en cuesti&oacute;n la hip&oacute;tesis socialdem&oacute;crata: la 4RI no solo no beneficiar&aacute; a instituciones p&uacute;blicas y ciudadan&iacute;a, sino que ahonda exponencialmente el radio de acci&oacute;n de la mercantilizaci&oacute;n capitalista, favoreciendo una concentraci&oacute;n de poder sin igual en manos de la alianza corporativa tecnol&oacute;gico-financiera, que controla absolutamente los datos y la IA.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido lo que s&iacute; ha demostrado ya la 4RI es, primero, su capacidad para penetrar en nuevos &aacute;mbitos de nuestras vidas &ndash;de nuestra cotidianidad, incluso&ndash; y de generar negocios a partir de novedosos servicios, todos ellos bajo el mando de <a href="https://www.traficantes.net/libros/capitalismo-big-tech" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">megaempresas </a><a href="https://www.traficantes.net/libros/capitalismo-big-tech" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">big tech</a>. Estas son, en segundo t&eacute;rmino, quienes controlan estos mercados ampliados, en una <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/Google-reconoce-malo-Internet_0_850415140.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estrecha alianza con las finanzas</a>, rompiendo el mito de Silicon Valley como superador de Wall Street porque ambos se necesitan mutuamente. Tercero, concentran un poder sin igual, ya que obtienen gratis y de manera masiva la principal materia prima &ndash;los datos, el conjunto del conocimiento digital&ndash;, siendo adem&aacute;s propietarios del conjunto de sistemas de IA. El eje central de la 4RI, por tanto, est&aacute; en manos de las big tech. De este modo, aterrizando sobre un suelo ya mojado de amputaci&oacute;n de capacidades p&uacute;blicas a lo largo del proceso de globalizaci&oacute;n neoliberal, la 4RI ampl&iacute;a la asimetr&iacute;a entre empresas e instituciones, se apropia del conocimiento com&uacute;n, e incrementa as&iacute; la dependencia p&uacute;blica y social del poder corporativo hasta niveles inauditos.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, reducir la agenda a poner la alfombra roja a las big tech, para luego pretender regularlas y cobrarles impuestos, se nos antoja insuficiente. Sin contraste con una realidad marcada por un poder corporativo &ndash;en el que colaboran muchas instituciones p&uacute;blicas&ndash; que nos avasalla, y que se enfrenta con agresividad a un momento especialmente cr&iacute;tico. El marco de lo posible que ofrece Davos se parece m&aacute;s a una distop&iacute;a en la que la vida quedar&iacute;a en manos corporativas, privatizando cada esfera p&uacute;blica y mercantilizando, ahora s&iacute;, todo. David no gana a Goliath si encima le regala la piedra y la honda &ndash;y luego le pide una parte&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ampliar el debate sobre la 4RI</strong>
    </p><p class="article-text">
        Parece necesario ampliar el debate sobre la 4RI, asumirlo como elemento estrat&eacute;gico de una agenda radical. Es un fen&oacute;meno que ya est&aacute; cambiando la sociedad, al que debemos dar respuestas. Y hacerlo, adem&aacute;s, desde una l&oacute;gica inclusiva, desde el an&aacute;lisis de su inserci&oacute;n en un conflicto capital-vida que le supera. La 4RI es algo muy relevante para nuestro presente y futuro, pero se enmarca en un sistema y en una genealog&iacute;a de luchas m&aacute;s amplios, de la que no hay de deslindarla. A su vez, cuando se den las condiciones, por supuesto que debemos regular los monopolios y establecer sistemas fiscales redistributivos.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, el eje de la disputa no debe situarse solo en la redistribuci&oacute;n, sino en enfrentar las l&oacute;gicas de mercantilizaci&oacute;n, corporativizaci&oacute;n y subordinaci&oacute;n p&uacute;blico-social extremas que la propiedad y control empresarial de los datos y de la IA generan.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; est&aacute; el quid de la cuesti&oacute;n, por lo que nuestra apuesta m&aacute;s bien habr&iacute;a de pasar por la soberan&iacute;a digital: propiedad y control p&uacute;blico-comunitario de los datos y de los servicios y sistemas derivados de estos; expropiaci&oacute;n de servicios digitales directamente vinculados al bien com&uacute;n; fomento del <a href="https://www.elsaltodiario.com/economia-colaborativa/entrevista-trebor-scholz-cooperativismo-plataforma-economia-digital" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cooperativismo digital</a>; <a href="https://www.lamarea.com/2018/09/14/combatir-capitalismo-plataforma/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apuesta municipalista</a> &ndash;como en <a href="https://ajuntament.barcelona.cat/digital/sites/default/files/LE_MesuradeGovern_ESP_9en.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Barcelona</a>&ndash; como espacio estrat&eacute;gico para recuperar poder popular, as&iacute; como en tecnolog&iacute;as blockchain; desmantelamiento de la <a href="http://omal.info/spip.php?article8722" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nueva oleada de tratados comerciales</a>. Disputa directa, en definitiva, con las big tech.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/big-data-izquierdas-crisis-ecologica_132_1669398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Mar 2019 20:17:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El big data, las izquierdas y la crisis ecológica]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué tienen que ver los tratados comerciales con la crisis ecológica?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/ver-tratados-comerciales-crisis-ecologica_132_2095254.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/db533475-4760-4080-a8a7-61ceb4cfbaef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué tienen que ver los tratados comerciales con la crisis ecológica?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los conflictos de origen ambiental proliferan, hasta el punto de que llegan a ser el 70% de los actuales según Naciones Unidas</p><p class="subtitle">Un proyecto de capitalismo del siglo XXI caracterizado por lanzar una muy virulenta ofensiva de mercantilización a escala global</p></div><p class="article-text">
        A pesar de la opulencia de las grandes empresas, de su volumen indecente de beneficios, de la impunidad con la que act&uacute;an, el capitalismo que estas protagonizan tambi&eacute;n est&aacute; en crisis. Una crisis mediada por el mayor reto al que se ha enfrentado en su historia: mantener la l&oacute;gica de acumulaci&oacute;n de un enorme excedente, en un horizonte de bajo crecimiento econ&oacute;mico y de reducci&oacute;n de la base material y energ&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Asistimos a un momento especialmente incierto. &iquest;Podr&aacute; el capitalismo sortear sus contradicciones e impulsar una nueva onda larga expansiva? &iquest;Dar&aacute; paso a un <a href="https://www.elsaltodiario.com/acuerdos-comerciales/neoliberalismo-ue-jefta-ceta-tisa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">neofeudalismo corporativo</a> y ecofascista, en manos de las empresas big tech? &iquest;Lograremos posicionar modelos de vida emancipadores y sostenibles? Aunque las respuestas a estas preguntas siguen abiertas, s&iacute; podemos asegurar que el capitalismo har&aacute; lo indecible por seguir reproduci&eacute;ndose, actualizando su proyecto para tratar de salir del atolladero actual.
    </p><p class="article-text">
        Un proyecto de capitalismo del siglo XXI caracterizado por lanzar una muy virulenta ofensiva de mercantilizaci&oacute;n a escala global: nada puede quedar ya fuera del radio de acci&oacute;n de los negocios de las grandes empresas. Para ello se prefiguran transformaciones econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y culturales, desde un enfoque integral. En lo econ&oacute;mico, se a&uacute;na la apuesta por la cuarta revoluci&oacute;n industrial (4RI) de la digitalizaci&oacute;n y la inteligencia artificial, con la b&uacute;squeda de nuevos sectores de reproducci&oacute;n del capital y de extracci&oacute;n m&aacute;xima de la ganancia del trabajo y de las finanzas. En lo pol&iacute;tico, se pretende imponer una especie de constituci&oacute;n global en favor de las empresas transnacionales &mdash;convertidas en gobierno de facto&mdash;, mientras que los Estados ven limitadas sus capacidades a la desregulaci&oacute;n en derechos y a la seguridad. Y en lo cultural, se asumen relatos cada vez m&aacute;s violentos y reaccionarios, mientras lo p&uacute;blico y lo com&uacute;n se diluyen en la primac&iacute;a de lo privado y lo corporativo. Que todo cambie para que nada cambie.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hacia un gobierno de facto de las grandes empresas</strong>
    </p><p class="article-text">
        La nueva oleada de tratados comerciales es uno de los hitos del capitalismo del siglo XXI. Si en los noventa fracas&oacute; el intento de mercantilizaci&oacute;n a escala mundial que representaban la OMC y el AMI, tras el estallido financiero de 2008 se lanza una nueva ofensiva; esta vez, m&aacute;s gradual y basada fundamentalmente en acuerdos bilaterales y regionales como punto de partida. CETA, TISA, TTIP&hellip; son solo algunas de las iniciativas m&aacute;s destacadas de esta nueva oleada que, bajo otra estrategia, persigue el mismo objetivo que la anterior: generar un mercado autorregulado, en el que las multinacionales act&uacute;en de manera aut&oacute;noma, y a la vez ultrarregulado para evitar cualquier traba sectorial, geogr&aacute;fica y pol&iacute;tica al flujo econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Los tratados comerciales tributan a dicho mercado auto-ultrarregulado posicionando una constituci&oacute;n econ&oacute;mica global en la c&uacute;spide normativa. Hablamos de constituci&oacute;n, aunque no tenga un articulado espec&iacute;fico ni un texto &uacute;nico, ni por supuesto cuente con un proceso de sometimiento a refrendo popular. Pero su objetivo es el mismo que persiguen este tipo de documentos: fijar normas que acoten el debate pol&iacute;tico, definir el marco de lo posible en base a una serie de prioridades pol&iacute;tico-jur&iacute;dicas. Ese es la meta, un nuevo marco de lo posible que impulse y blinde definitivamente la mercantilizaci&oacute;n capitalista y la hegemon&iacute;a corporativa a escala mundial.
    </p><p class="article-text">
        Los nuevos tratados se convertir&iacute;an as&iacute; en el articulado (disperso, ambiguo, din&aacute;mico) de esta carta magna corporativa, que blinda la ofensiva mercantilizadora a trav&eacute;s de cuatro v&iacute;as complementarias:
    </p><p class="article-text">
         Ampliando la definici&oacute;n de comercio internacional, incluyendo en &eacute;l ahora inversi&oacute;n, servicios, finanzas, bienes naturales, compra p&uacute;blica, comercio digital, innovaci&oacute;n, competitividad, etc.
    </p><p class="article-text">
        Posicionando cual tabla de mandamientos corporativos una serie de valores de gran exigibilidad, justiciabilidad y capacidad de coerci&oacute;n a escala global: acceso al mercado sin trabas para las grandes empresas, primac&iacute;a de las inversiones frente al mandato popular, armonizaci&oacute;n normativa a la baja en derechos, injerencia multilateral en las decisiones gubernamentales, imposibilidad de reversi&oacute;n de procesos de mercantilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sumando nuevas estructuras regionales y multilaterales a las ya existentes a favor del poder corporativo, con la tarea espec&iacute;fica de incidir en pos de la convergencia reguladora; esto es, avanzando en la desregulaci&oacute;n de normativas ambientales, econ&oacute;micas, sociales y laborales.
    </p><p class="article-text">
        Expandiendo el radio de acci&oacute;n de una <a href="http://omal.info/spip.php?article7952" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">justicia privatizada</a> en defensa de la inversi&oacute;n extranjera y bajo la &eacute;gida de los mandamientos corporativos, imponiendo a escala mundial tribunales de arbitraje donde solo las empresas denuncian a los Estados.
    </p><p class="article-text">
        Se impone pues el gobierno de facto de las grandes empresas, acorazadas por una constituci&oacute;n, un procedimiento normativo y una justicia ad hoc. El capital evidencia su incompatibilidad con la democracia, relegada a la formalidad de gestionar las migajas desechables para el mercado. &iquest;Podr&iacute;a esta propuesta econ&oacute;mico-pol&iacute;tico-cultural ser sostenible?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tratados y colapso ecol&oacute;gico </strong>
    </p><p class="article-text">
        El relato oficial nos ofrece un horizonte de promisi&oacute;n vinculado a la expansi&oacute;n del comercio y a la 4RI, que supuestamente nos acercar&iacute;a a una econom&iacute;a m&aacute;s colaborativa y descentralizada, a su vez eficiente y eficaz en el uso de materiales y energ&iacute;a. Todo ello, en el marco de una onda expansiva de crecimiento econ&oacute;mico sostenido. Pero no hay datos que lo corroboren: no se han producido aumentos significativos en la productividad, condici&oacute;n necesaria para impulsar una fase expansiva; el radio de acci&oacute;n de la &ldquo;nueva econom&iacute;a&rdquo; todav&iacute;a no ha conseguido superar el &aacute;mbito de los servicios al consumo; la centralizaci&oacute;n y concentraci&oacute;n del capital no solo no se han reducido, sino que se sustancia la figura de los &ldquo;campeones corporativos&rdquo; &ndash;empresas &uacute;nicas en su sector a escala global&mdash; como las multinacionales big tech.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la desmaterializaci&oacute;n y la descarbonizaci&oacute;n de la econom&iacute;a se evidencian como simples cantos de sirena, que palidecen ante la distop&iacute;a ecol&oacute;gica que nos ofrece la nueva ofensiva protagonizada por los tratados comerciales. Frente al globo sonda capitalista y digital, se nos presenta con claridad un escenario marcado por la profundizaci&oacute;n en el cambio clim&aacute;tico, por el creciente desequilibrio entre demanda y base energ&eacute;tico-material disponible, por el ahondamiento de los conflictos socioambientales y por la amputaci&oacute;n de las capacidades institucionales para impulsar pol&iacute;ticas alternativas y de transici&oacute;n, tan urgentes y necesarias.
    </p><p class="article-text">
        Respecto al cambio clim&aacute;tico, los tratados har&iacute;an saltar por los aires las metas internacionales a trav&eacute;s de una doble v&iacute;a. Por un lado, fortaleciendo la agroindustria como modelo hegem&oacute;nico &mdash;algo evidente en el caso del CETA o del acuerdo UE-Mercosur, por ejemplo&mdash;, que es uno de los principales emisores de di&oacute;xido de carbono a la atm&oacute;sfera. Por el otro, favoreciendo la extracci&oacute;n de petr&oacute;leo, gas y carb&oacute;n al blindarse su mercantilizaci&oacute;n &mdash;tal y como se refleja en el CETA con los petr&oacute;leos pesados de Canad&aacute;, o en los documentos filtrados del TISA sobre servicios energ&eacute;ticos&mdash;, cuando la propia Agencia Internacional de la Energ&iacute;a (AIE) sostiene que dos tercios de los dep&oacute;sitos actuales deber&iacute;an quedar en el subsuelo para alcanzar las metas internacionales.
    </p><p class="article-text">
        A su vez, la muy relativa reducci&oacute;n del uso de materiales y energ&iacute;a que pudiera conllevar una econom&iacute;a m&aacute;s digitalizada, no compensar&iacute;a ni m&iacute;nimamente el incremento vinculado al ensanchamiento del mercado capitalista a escala global. La AIE prev&eacute; que para 2050 la demanda de energ&iacute;a se triplicar&aacute;, a la vez que se incrementa la presi&oacute;n sobre otros materiales finitos vinculados a esta 4RI. Como ha escrito <a href="http://vientosur.info/spip.php?article13827" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Silvia Ribeiro</a>, la &ldquo;invisible&rdquo; econom&iacute;a digital necesitar&aacute; una cantidad gigante de energ&iacute;a y materiales para gestionar todos los datos previstos para 2025, equivalente aproximadamente a dos discos duros de alta capacidad por cada persona en el planeta.
    </p><p class="article-text">
        Asistimos por tanto a un ahondamiento en la carbonizaci&oacute;n &mdash;complementada con la ofensiva sobre las renovables desde el &ldquo;capitalismo verde&rdquo;, sin alterar la matriz hegem&oacute;nica&mdash; y en la materializaci&oacute;n de la econom&iacute;a, en el contexto de un cambio clim&aacute;tico desbocado. Los conflictos de origen ambiental proliferan, hasta el punto de que llegan a ser el 70% de los actuales seg&uacute;n Naciones Unidas, en un marco pol&iacute;tico en el que adem&aacute;s impera la carta magna corporativa sobre la b&uacute;squeda democr&aacute;tica del bien com&uacute;n. Su implementaci&oacute;n completa impedir&iacute;a el impulso a pol&iacute;ticas de transici&oacute;n hacia modelos de vida sostenibles, que sufrir&iacute;an la amenaza y el permanente amedrentamiento de los mandamientos corporativos, de las estructuras de convergencia reguladora y de los tribunales de arbitraje.
    </p><p class="article-text">
        Un colapso acelerado, en definitiva, con una amputaci&oacute;n de las capacidades para enfrentarlo. Un modelo capitalista en el que los tratados comerciales, como hemos visto, demuestran su incompatibilidad con la democracia y la sostenibilidad. Una disyuntiva para los tiempos que se vienen: el capital o la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/ver-tratados-comerciales-crisis-ecologica_132_2095254.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Jun 2018 17:50:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué tienen que ver los tratados comerciales con la crisis ecológica?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trascender el capitalismo y las empresas transnacionales: claves para la disputa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/trascender-capitalismo-empresas-transnacionales-disputa_132_3555832.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5e0a969-857a-4ade-9fdf-20a472980542_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trascender el capitalismo y las empresas transnacionales: claves para la disputa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Necesitamos, nos urge, impulsar otra economía. Ya no nos llega con pequeñas iniciativas interesantes, tenemos que ser ambiciosas y ampliar los espacios para aquellas con mayor potencialidad</p></div><p class="article-text">
        Tan cierto es que s&iacute; hay alternativas al modelo vigente como que es estrat&eacute;gico que estas asuman el reto de disputar espacios econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos hegem&oacute;nicos y mayoritarios, actualmente cooptados por la primac&iacute;a de los mercados, la acumulaci&oacute;n de capital y el crecimiento capitalista. Necesitamos alternativas que pasen de las periferias a los centros, de la excepci&oacute;n a la regla, de lo particular a lo general, posicionando en este sentido valores, instituciones y pr&aacute;cticas que confronten el statu quo desde la defensa del bien com&uacute;n, la democracia y la sostenibilidad de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Una tarea no solo necesaria sino tambi&eacute;n urgente, ya que es precisamente la vida misma lo que est&aacute; actualmente en peligro. Ya no nos referimos &uacute;nicamente a las crecientes desigualdades y dominaciones que genera el modelo civilizatorio estructurado en torno al capitalismo, injustificables desde cualquier punto de vista: seg&uacute;n Oxfam, hoy en Europa hay 123 millones de personas en situaci&oacute;n de pobreza, mientras en este continente habitan 342 milmillonarios. Hablamos, adem&aacute;s, de una ofensiva depredadora contra la vida humana tal y como la hemos conocido, evidenciada en el cambio clim&aacute;tico y en el contexto energ&eacute;tico, marcado por el agotamiento de los principales recursos f&oacute;siles sobre los que se ha sostenido el modelo global en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, sin los cuales es imposible mantener los actuales niveles de producci&oacute;n y consumo.
    </p><p class="article-text">
        Nos enfrentamos pues a un colapso ecol&oacute;gico frente al cual o bien nos hundimos con el capital, o bien lo confrontamos de manera sistem&aacute;tica a partir de alternativas emancipadoras que tengan la capacidad de contagiarse y hacerse efectivas entre las grandes mayor&iacute;as sociales. El suelo se mueve para todos y para todas, toca actuar, m&aacute;s que nunca, y actuar con tino.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo responder a esta urgencia cuando el grave contexto que enfrentamos no es socialmente evidente? &iquest;C&oacute;mo posicionar alternativas concretas que tengan la potencialidad de disputar espacios a valores, instituciones y din&aacute;micas de car&aacute;cter sist&eacute;mico y civilizatorio? &iquest;Qu&eacute; hacer, aqu&iacute; y ahora?
    </p><p class="article-text">
        Enfrentar la urgencia, navegar la complejidad y la incertidumbre, priorizar actuaciones, son precisamente tres de los retos que se plantean en el libro <a href="http://omal.info/spip.php?article8131" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Alternativas al poder corporativo</em></a>. A partir de la consideraci&oacute;n de la disputa econ&oacute;mica como necesaria &mdash;aunque no suficiente&mdash; para afrontar el actual atolladero hist&oacute;rico, la superaci&oacute;n del capitalismo y de las empresas transnacionales se convierte en un hito estrat&eacute;gico de cara a romper el hilo civilizatorio articulado en torno al progreso, el crecimiento econ&oacute;mico incesante y a la ganancia como premisas de bienestar. Para ello, debemos descentrar los mercados y la reproducci&oacute;n de capital desde l&oacute;gicas econ&oacute;micas emancipadoras y con potencial de disputar amplios espacios.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la paradoja de la urgencia por actuar ante un colapso no evidente todav&iacute;a, dos claves importantes a nuestro entender:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Enfoque de transici&oacute;n</strong>. Cualquier estrategia debe asumir el desaf&iacute;o de combinar la respuesta ante las necesidades inmediatas, por un lado, con la determinaci&oacute;n por transitar, aqu&iacute; y ahora, hacia otras formas de vida antag&oacute;nicas a las vigentes. Tan poco incisivo es, por tanto, limitarse a actuar en el estrecho marco de lo aparentemente posible (recuperar la inversi&oacute;n, el empleo y los servicios sociales) como, en sentido contrario, defender una agenda alternativa ideal (transici&oacute;n energ&eacute;tica, cambio de matriz productiva, desmantelamiento del poder corporativo, etc.), sin entender las m&aacute;s que evidentes asimetr&iacute;as de partida. Asumir el enfoque de transici&oacute;n nos obliga, de este modo, a aceptar el desaf&iacute;o de la complejidad pol&iacute;tica, a partir de una permanente tensi&oacute;n entre presente y horizonte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Horizontes de emancipaci&oacute;n</strong>. Precisamente los horizontes &mdash;que no modelos&mdash; sobre los que avanzar son claves pero, en coherencia con el enfoque de transici&oacute;n, se constituyen como referencias fundamentales pero en ning&uacute;n caso como premisas de actuaci&oacute;n. Apostamos por tanto, en primer lugar, por la defensa de la vida, y por modelos econ&oacute;micos que asuman los l&iacute;mites f&iacute;sicos del planeta y planteen una m&aacute;s que necesaria transici&oacute;n energ&eacute;tica; que posicionen el trabajo y el bien com&uacute;n como valores centrales &mdash;desde una nueva concepci&oacute;n de lo com&uacute;n que articule lo p&uacute;blico y lo comunitario-social&mdash;; y que supere la quim&eacute;rica pretensi&oacute;n capitalista del desarraigo de la econom&iacute;a respecto de la pol&iacute;tica, rescatando la democracia de su usurpaci&oacute;n por parte de los mercados y las grandes empresas. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo t&eacute;rmino, abogamos por lo local como escenario id&oacute;neo para esa vida diversa, democr&aacute;tica y sostenible que deseamos. A la vez, nuestro horizonte requiere de una radical redistribuci&oacute;n de la riqueza &mdash;entendida esta no solo como los recursos, sino como la base material necesaria para el desarrollo de nuestras vidas&mdash; y de los trabajos, incluyendo tanto los ejercidos en el mercado, en la comunidad y en los hogares, como la divisi&oacute;n internacional del trabajo entre el Norte y el Sur Global.
    </p><p class="article-text">
        Para avanzar en esta transici&oacute;n hacia horizontes econ&oacute;micos emancipadores, es necesario enfrentar asimismo la complejidad y la incertidumbre inherentes al momento hist&oacute;rico actual, ante las que planteamos una clave m&aacute;s:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mirada inclusiva</strong>. La magnitud de la tarea que enfrentamos nos obliga a articular la diversidad, a incluir agendas y sujetos en defensa de la vida, a la vez que excluir y se&ntilde;alar sin miramientos a los antagonistas que la ponen en peligro. Es momento de aunar miradas que trasciendan lo sectorial y que busquen los nexos entre econom&iacute;a feminista, ecologista, marxista, del trabajo, etc. Tambi&eacute;n urge complementar esfuerzos de instituciones con voluntad de cambio y movimientos sociales desde la l&oacute;gica de construcci&oacute;n del poder popular. Esto es, instituciones que no solo regulen sino que tambi&eacute;n emancipen y creen nuevas institucionalidades, por un lado, y movimientos sociales comprometidos y metidos en el barro de un enfoque de transici&oacute;n, por el otro. 
    </p><p class="article-text">
        A su vez, es preciso vincular la apuesta por lo local con una estrategia integral que aborde tambi&eacute;n lo estatal, lo regional y lo global, escenarios hoy estrat&eacute;gicos para el sistema hegem&oacute;nico. Y la inclusi&oacute;n tambi&eacute;n se refiere a vincular el avance de pr&aacute;cticas econ&oacute;micas emancipadoras con el posicionamiento de imaginarios y relatos contrahegem&oacute;nicos. Aqu&iacute; la disputa cultural y de sentidos comunes es estrat&eacute;gica, acompa&ntilde;ando y abriendo sendas de posibilidad a las alternativas.
    </p><p class="article-text">
        Llegando a la pregunta de qu&eacute; hacer, podemos plantear tres nuevas claves que recogen las anteriores en una l&oacute;gica de transici&oacute;n en pos de la desmercantilizaci&oacute;n capitalista de la econom&iacute;a. Se trata as&iacute; de resistir a su avance, regular y acotar su margen de actuaci&oacute;n y, finalmente, plantear alternativas emancipadoras bajo premisas antag&oacute;nicas:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Resistir</strong>. Es necesario frenar los megaproyectos corporativos y la ofensiva de tratados de comercio e inversi&oacute;n, tal y como ha hecho Bolivia con todos sus tratados bilaterales; as&iacute; como descentrar las instituciones econ&oacute;micas y financieras multilaterales, como muchos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina han hecho con el FMI o con los tribunales de arbitraje del Banco Mundial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Regular</strong>. Dentro de una l&oacute;gica que a&uacute;ne regulaci&oacute;n y emancipaci&oacute;n, resulta estrat&eacute;gico desmercantilizar &mdash;no solo nacionalizar&mdash; sectores y empresas de bienes comunes y/o estrat&eacute;gicos, como hizo Venezuela con una empresa de granos de Cargill, al igual que hizo Par&iacute;s remunicipalizando el agua en 2008; apostar por una reforma agraria integral desde el impuso a la soberan&iacute;a alimentaria frente al acaparamiento de tierras, como propone la V&iacute;a Campesina; auditar la deuda como hicieron Ecuador y Grecia, pero con la voluntad de proceder al impago de la considerada ilegal, ileg&iacute;tima, odiosa e insostenible; incidir en la responsabilidad social de la compra p&uacute;blica; poner coto a la evasi&oacute;n y elusi&oacute;n fiscal, como est&aacute; en el esp&iacute;ritu de la iniciativa BEPS impulsada en el marco de la OCDE; incidir en una regulaci&oacute;n global de las condiciones laborales a trav&eacute;s de una tratado vinculante; plantear una revisi&oacute;n de la gesti&oacute;n de los cuidados desde una mirada emancipadora, no familista ni precarizada, tal y como refleja el actual Plan de Igualdad de la Diputaci&oacute;n de Gipuzkoa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Emancipar</strong>. Junto a todo ello, la gran apuesta consiste en constituir nuevas formas de poder popular a partir de sistemas de econom&iacute;a alternativa que vinculen energ&iacute;a, cuidado, producci&oacute;n, consumo y finanzas con los horizontes emancipadores antes se&ntilde;alados. En esta l&iacute;nea pueden destacarse iniciativas de producci&oacute;n y comercializaci&oacute;n de energ&iacute;a renovable, como la cooperativa vasca GoiEner; la producci&oacute;n basada en el trabajo y el bien com&uacute;n desarrollada, desde premisas diversas, por el movimiento de empresas recuperadas o por REAS en el Estado espa&ntilde;ol; el consumo articulado en torno a los circuitos cortos de comercializaci&oacute;n, as&iacute; como las finanzas que combinan la necesidad de una banca p&uacute;blica con el fomento de entidades sociales como Fiare o Coop57.
    </p><p class="article-text">
         Necesitamos, nos urge, impulsar otra econom&iacute;a. Ya no nos llega con peque&ntilde;as iniciativas interesantes, tenemos que ser ambiciosas y ampliar los espacios para aquellas con mayor potencialidad. Contamos con claves, horizontes y experiencias m&uacute;ltiples y diversas, debemos dar el salto a la disputa hegem&oacute;nica, en un contexto complejo e incierto. Actuemos, actuemos con tino, maximicemos la probabilidad de la esperanza, otra econom&iacute;a es posible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gonzalo Fernández Ortiz de Zárate]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/trascender-capitalismo-empresas-transnacionales-disputa_132_3555832.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Feb 2017 19:56:08 +0000]]></pubDate>
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