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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marisa Pérez Colina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marisa_perez_colina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marisa Pérez Colina]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[De muros, mantas y criminalización de la pobreza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/muros-mantas-criminalizacion-pobreza_129_3547336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9abc02d8-3c33-47f5-a73d-02f2019f7254_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De muros, mantas y criminalización de la pobreza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El artículo 274.3 del Código penal, que castiga lo conocido como "Top manta", es desproporcionado, ilegal, inadecuado, ineficaz, injusto y antidemocrático</p></div><p class="article-text">
        El mundo est&aacute; cada vez m&aacute;s agrietado de muros y de vallas. No hay ninguno de ellos, desde el muro entre EEUU y M&eacute;xico &ndash;que, por cierto, empez&oacute; a construirse en 1994&ndash;, hasta las vallas de Ceuta y Melilla, pasando por el Brexit, los muros de Cisjordania, o las paredes eslovacas, que no haya sido erigido con el prop&oacute;sito de mantener alejada a la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n del acceso a derechos universales de los que una minor&iacute;a disfruta.
    </p><p class="article-text">
        Estamos hablando de derechos fundamentales como el derecho a la vida y para sostenerla, claro, a la alimentaci&oacute;n, a la salud o a la educaci&oacute;n. Cada rinc&oacute;n de la tierra parece disponer de un &ldquo;sur&rdquo; particular del que extraer recursos, desde la mano de obra barata al colt&aacute;n congol&eacute;s pasando por el pescado de las costas mediterr&aacute;neas. As&iacute;, mientras los sures se expanden en un mundo cada vez m&aacute;s desigual, los nortes menguan y devienen miedosos y paranoicos.
    </p><h3 class="article-text">La valla en el ojo ajeno y la muralla en el propio</h3><p class="article-text">
        Como siempre es m&aacute;s f&aacute;cil ver la valla en el ojo ajeno que la inmensa muralla en el propio, en los &uacute;ltimos d&iacute;as personas relevantes del mundo de la pol&iacute;tica o de la cultura, as&iacute; como cientos de periodistas de muchos pa&iacute;ses europeos han realizado vehementes declaraciones &ndash;y no es para menos&ndash; en contra de las decisiones adoptadas por Trump en sus primeros d&iacute;as de gobierno. La indignaci&oacute;n se ha dirigido, en concreto, contra el muro de separaci&oacute;n entre M&eacute;xico y Estados Unidos (que, como se dijo m&aacute;s arriba, fue una idea de la administraci&oacute;n de Bill Clinton) y el veto de entrada a las personas provenientes de siete pa&iacute;ses de mayor&iacute;a musulmana durante tres meses.
    </p><p class="article-text">
        Estas medidas ir&iacute;an en contra de &ldquo;nuestros valores y principios democr&aacute;ticos&rdquo;. As&iacute; lo han declarado desde Donald Tusk, cabeza del Consejo europeo, hasta Hollande, pasando por Theresa May o Angela Merkel. Bienvenida sea esta irritaci&oacute;n y bienvenidas tales manifestaciones de cabreo y apasionados llamamientos a la democracia. Se agradecen. Del Sr. Rajoy no podemos esperar ni eso.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es imposible no irritarnos cuando recordamos que esos mismos pol&iacute;ticos han sido infatigables edificadores institucionales de la conocida como Europa fortaleza y que pocos periodistas de los mass media ahora tan exaltados se han rasgado las vestiduras por ello. En vez de un pacto transnacional basado en un reparto equitativo de la riqueza y de la toma de decisiones, en lugar de un acuerdo federal asentado en el reconocimiento de la pluralidad real de las poblaciones europeas, de su rica diversidad cultural, &eacute;tnica y religiosa, la UE que conocemos ha optado por desarrollar dispositivos cada vez m&aacute;s impregnados de xenofobia, de racismo y de criminalizaci&oacute;n de la pobreza.
    </p><h3 class="article-text">De mantas, marcas y derecho a la ciudad</h3><p class="article-text">
        Esta estructura institucional de Estado-naci&oacute;n denominada Espa&ntilde;a &ndash;cuanto m&aacute;s en crisis, m&aacute;s ficticia, histri&oacute;nica y sospechosamente representada como patria &ldquo;nuestra&rdquo; y terru&ntilde;o de valores homog&eacute;neos y superiores&ndash; trata, a su vez, de contener la lucha imparable por la supervivencia gracias a sus correspondientes fronteras: para empezar, la Ley de extranjer&iacute;a y, como resultado de esta, los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE). Pero tambi&eacute;n un rosario infinito de normas, desde ordenanzas municipales a leyes org&aacute;nicas, que impiden, de facto, que miles de personas residentes desde hace d&eacute;cadas en &ldquo;nuestro&rdquo; pa&iacute;s, en &ldquo;nuestras&rdquo; ciudades, accedan a derechos y bienes b&aacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        Entre toda esta arquitectura del racismo institucional existe una ley o, para ser m&aacute;s exactas, un art&iacute;culo de una ley &ndash;el 274.3 del C&oacute;digo penal&ndash; que castiga lo popularmente conocido como &ldquo;Top manta&rdquo; &ndash;esto es, la venta ambulante al por menor de productos protegidos por las leyes de propiedad industrial e intelectual&ndash; con penas de 6 meses a 2 a&ntilde;os de prisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El 15 de diciembre del 2016, Unidos Podemos present&oacute; una Proposici&oacute;n No de Ley (PNL) para despenalizar esta pr&aacute;ctica. Hacia primeros de marzo de este a&ntilde;o 2017, esta PNL deber&iacute;a votarse en la Comisi&oacute;n de Justicia del Congreso. Esto se traducir&iacute;a, caso de ganarse la votaci&oacute;n, en la posibilidad para esta PNL de convertirse en Proposici&oacute;n de Ley (PL) y de seguir haciendo camino hacia el Parlamento.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos, las asociaciones y redes que luchan por los derechos de las personas migrantes han puesto sus motores a toda m&aacute;quina para recolocar esta injusticia flagrante bajo los focos de la discusi&oacute;n p&uacute;blica. De esta forma se pretende que, bajo la presi&oacute;n popular, las fuerzas pol&iacute;ticas se vean obligadas a sonrojarse y a respaldar la vuelta a la sensatez legislativa en esta materia. Tal y como se explica con claridad en el Manifiesto por la despenalizaci&oacute;n a trav&eacute;s del cual se est&aacute; recabando apoyo popular para esta iniciativa, el art&iacute;culo 274.3 del C&oacute;digo penal es desproporcionado, pues la pena no guarda proporci&oacute;n con la gravedad de los hechos; ilegal, porque contradice el principio de intervenci&oacute;n m&iacute;nima de las leyes; inadecuado (y, por tanto, ineficaz), porque sin pol&iacute;ticas que faciliten la integraci&oacute;n laboral y social de &ldquo;los manteros&rdquo; estos seguir&aacute;n vendiendo para sobrevivir; injusto y antidemocr&aacute;tico, porque criminaliza la pobreza.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;por qu&eacute; las normativas vigentes, no solo el C&oacute;digo Penal, sino tambi&eacute;n la Ley de Seguridad Ciudadana y las ordenanzas municipales se ciernen con tal tenacidad contra esta pr&aacute;ctica? &iquest;Por qu&eacute; se trata, adem&aacute;s, de normas ejecutadas con tan especial escr&uacute;pulo e, incluso, sa&ntilde;a, si observamos c&oacute;mo los diferentes cuerpos policiales se toman a pecho la persecuci&oacute;n de sus infractores en todas las ciudades donde hay manteros? Nuestra hip&oacute;tesis es que la aplicaci&oacute;n de esta ley tiene una extrema importancia simb&oacute;lica para las pol&iacute;ticas neoliberales. En primer lugar, como defensora de aquello que se ha convertido en un dispositivo fundamental de explotaci&oacute;n y cercamiento de la riqueza com&uacute;n. En segundo lugar, como expresi&oacute;n institucional inequ&iacute;voca del &ldquo;qui&eacute;n manda aqu&iacute;&rdquo; de los poderes f&aacute;cticos. En tercer lugar, como representaci&oacute;n de un &ldquo;nosotros nacional&rdquo; ficticiamente homog&eacute;neo, blanco y de pr&oacute;spera clase media.
    </p><h3 class="article-text">Institucionalizar la pobreza y el racismo</h3><p class="article-text">
        Hablamos de explotaci&oacute;n porque como todos y todas sabemos, las grandes corporaciones que venden productos de marca sustraen la mayor parte de los beneficios de la explotaci&oacute;n de las poblaciones. Como bien explicaba Naomi Klein en su ya cl&aacute;sico libro <em>No Logo</em>, firmas internacionalmente conocidas como Nike instalan sus f&aacute;bricas en pa&iacute;ses donde la legislaci&oacute;n laboral y las condiciones pol&iacute;ticas les permiten saltarse normas laborales que ser&iacute;an infranqueables en los pa&iacute;ses donde ubican sus sedes. Salarios miserables, jornadas interminables, empleo infantil&hellip; Nada importa con tal de fabricar unos productos al m&aacute;s m&iacute;nimo coste posible para obtener los mayores beneficios.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, no solo las marcas deportivas, sino tambi&eacute;n las de ropa o complementos, as&iacute; como las empresas que los comercializan pueden presumir de haber sido denunciadas por todo tipo de malas pr&aacute;cticas empresariales. Si hablamos de cercamientos es porque, sintetizando mucho, estas corporaciones capturan las formas de vida (lo com&uacute;n) para convertirlas en imagen vendible (esto es, sencillamente, una marca) y se publicitan privatizando bienes y servicios p&uacute;blicos: calles, teatros, escuelas, hospitales o estaciones de metro dan buena cuenta de ello.
    </p><p class="article-text">
        Otra de las funciones simb&oacute;licas (con efectos materiales, claro) de esta ley es institucionalizar no solo la pobreza, sino tambi&eacute;n el racismo. Su aplicaci&oacute;n permite que estos vendedores ambulantes negros sean perseguidos con especial inquina por polic&iacute;as nacionales, pero tambi&eacute;n locales. No hablo de inquina en vano. Tanto los &ldquo;accidentes&rdquo; y lesiones ocasionados por las persecuciones, como las agresiones directas, son el pan nuestro de cada d&iacute;a para estos vendedores. La Asociaci&oacute;n Sin Papeles de Madrid est&aacute; recogiendo testimonios para poder demostrar esta violenta realidad, pues los manteros no acuden obviamente a la polic&iacute;a para denunciar a la propia polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Es muy dif&iacute;cil que quienes no conocen directamente a personas que venden en la manta no est&eacute;n llenas de prejuicios contra ellas: las escenas cotidianas de manteros huyendo con sus fardos o retenidos para mostrar la documentaci&oacute;n, as&iacute; como las noticias de los medios de comunicaci&oacute;n hablando de mafias o de comportamientos violentos con la polic&iacute;a por parte de los vendedores construyen d&iacute;a a d&iacute;a esa representaci&oacute;n. Bastar&iacute;a recordar la muerte de Mor Sylla en el verano del 2016, los 600 manteros que pasaron por la c&aacute;rcel de 2003 a 2010 condenados por venta y la brutalidad de tantas vidas condenadas a la falta total de expectativas (no olvidemos que las condenas por manta bloquean cualquier proceso de regularizaci&oacute;n) para colocar la violencia en el lado del que realmente se est&aacute; ejerciendo: el lado de la instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las instituciones y los medios de comunicaci&oacute;n est&aacute;n contribuyendo, en general, a la construcci&oacute;n de una subjetividad social fronteriza. Se est&aacute;n estableciendo jerarqu&iacute;as entre las personas, vinculadas a las diferencias de origen de la poblaci&oacute;n que actualmente compone el Estado espa&ntilde;ol. Seg&uacute;n los datos del <a href="http://www.ine.es/inebaseDYN/cp30321/cp_inicio.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">INE</a>, en 2016 la poblaci&oacute;n total del pa&iacute;s alcanzaba la cifra de 46.445.828 habitantes, de entre los cuales 4.396.871 son poblaci&oacute;n extranjera. Si a este 8% de poblaci&oacute;n residente sin nacionalidad espa&ntilde;ola le a&ntilde;adimos la poblaci&oacute;n nacionalizada de origen extranjero, el resultado es que estamos, nos guste o no, viviendo en una sociedad cada vez m&aacute;s mestiza.
    </p><p class="article-text">
        En las d&eacute;cadas de 1960 y 1970, la clase trabajadora supo entender que, independientemente del origen geogr&aacute;fico, todos estaban construyendo modos de vida refractarios a la explotaci&oacute;n, rebeldes y dignificadores de sus condiciones de existencia. Una misma clase obrera. En estas primeras d&eacute;cadas del siglo XXI, en la era del post-empleo, o post-asalariada, como se prefiera denominar, el reto de las apuestas emancipadoras deber&iacute;a ser luchar contra las pol&iacute;ticas neoliberales de pauperizaci&oacute;n de las poblaciones, de expropiaci&oacute;n de sus propiedades sociales y de recortes de sus derechos, desde la celebraci&oacute;n y la fuerza de la diversidad que nos caracteriza. Abolir las falsas identidades, unificadoras a golpe de exclusi&oacute;n, deber&iacute;a ser una premisa fundamental de las nuevas luchas de composici&oacute;n heterog&eacute;nea y objetivo com&uacute;n: salir de la precariedad, del oportunismo y del miedo para edificar sociedades del reparto. Distribuir la riqueza, el conocimiento, la toma de decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Esta es deber&iacute;a ser la f&oacute;rmula de una prosperidad colectiva real, pero tambi&eacute;n de una seguridad verdadera, para todos y todas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marisa Pérez Colina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/muros-mantas-criminalizacion-pobreza_129_3547336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Mar 2017 18:41:13 +0000]]></pubDate>
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